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Salmos 1

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Salmos 1 Mención en el comentario

…causa de mis enemigos»). Cuypers señala (La composition du Coran, 176–78) que la Sura 1, al actuar como introducción al Corán, refleja el Salmo 1, que funciona como introducción al salterio. Subraya en particular el paralelo entre Q 1:7 y el Salmo 1:6: «Porque el Señor conoce…

Salmos 1 en la Biblia de Jerusalén

Los dos caminos

1Feliz quien no sigue consejos de malvados
ni anda mezclado con pecadores
ni en grupos de necios toma asiento,

2sino que se recrea en la ley de Yahvé,
susurrando su ley día y noche.

3Será como árbol plantado entre acequias,
da su fruto en sazón, su fronda no se agosta.
Todo cuanto emprende prospera:

4pero no será así con los malvados.
Serán como tamo impulsado por el viento.

5No se sostendrán los malvados en el juicio,
ni los pecadores en la reunión de los justos.

6Pues Yahvé conoce el camino de los justos,
pero el camino de los malvados se extravía.

Notas de la BJ (3)

1,2 Esta recitación en voz baja es una meditación, ver Sal 63 7; 77 13; 143 5, que se contrapone al clamor de la oración en la prueba, ver Sal 3 5; 5 3; etc.

1,5 El juicio escatológico, según el texto masorético; un juicio cualquiera de Dios en esta vida, según el griego.

1,6 Las tradiciones judía y cristiana consideran mesiánico este salmo, por los mismos motivos que el Sal 110, del que podría depender. Sus perspectivas son mesiánicas y escatológicas.

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Salmos 1:3 Mención en el comentario

…alusiones a árboles buenos y malos reflejan la parábola neotestamentaria del árbol malo y del árbol bueno (la cual está relacionada con Sal 1:3 y Jer 17:5–8, al respecto véase BEQ, 445):

Salmos 1:3 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Los dos caminos

1Feliz quien no sigue consejos de malvados
ni anda mezclado con pecadores
ni en grupos de necios toma asiento,

2sino que se recrea en la ley de Yahvé,
susurrando su ley día y noche.

3Será como árbol plantado entre acequias,
da su fruto en sazón, su fronda no se agosta.
Todo cuanto emprende prospera:

4pero no será así con los malvados.
Serán como tamo impulsado por el viento.

5No se sostendrán los malvados en el juicio,
ni los pecadores en la reunión de los justos.

6Pues Yahvé conoce el camino de los justos,
pero el camino de los malvados se extravía.

Notas de la BJ (3)

1,2 Esta recitación en voz baja es una meditación, ver Sal 63 7; 77 13; 143 5, que se contrapone al clamor de la oración en la prueba, ver Sal 3 5; 5 3; etc.

1,5 El juicio escatológico, según el texto masorético; un juicio cualquiera de Dios en esta vida, según el griego.

1,6 Las tradiciones judía y cristiana consideran mesiánico este salmo, por los mismos motivos que el Sal 110, del que podría depender. Sus perspectivas son mesiánicas y escatológicas.

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  • 14 Ibrāhīm14:24–27 · comentario de Reynolds

    24 ¿Acaso no has considerado cómo Dios expone una parábola? Una buena palabra es como un buen árbol: sus raíces son firmes y sus ramas están en el cielo.

    25 Da su fruto en cada estación, con el Permiso de su Señor. Dios expone parábolas para la humanidad, para que tal vez recuerden.

    26 Y la parábola de una mala palabra es un árbol malo: desarraigado de la superficie de la tierra; no tiene estabilidad alguna.

    27 Dios afianza a los que creen con una palabra firme en la vida de este mundo y en el Más Allá. Y Dios extravía a los malhechores; Dios hace lo que quiere.

Salmos 1:4 Mención en el comentario

«¡No así los impíos, no así! Sino como la paja que arrebata el viento» (Sal 1:4).

Salmos 1:4 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Los dos caminos

1Feliz quien no sigue consejos de malvados
ni anda mezclado con pecadores
ni en grupos de necios toma asiento,

2sino que se recrea en la ley de Yahvé,
susurrando su ley día y noche.

3Será como árbol plantado entre acequias,
da su fruto en sazón, su fronda no se agosta.
Todo cuanto emprende prospera:

4pero no será así con los malvados.
Serán como tamo impulsado por el viento.

5No se sostendrán los malvados en el juicio,
ni los pecadores en la reunión de los justos.

6Pues Yahvé conoce el camino de los justos,
pero el camino de los malvados se extravía.

Notas de la BJ (3)

1,2 Esta recitación en voz baja es una meditación, ver Sal 63 7; 77 13; 143 5, que se contrapone al clamor de la oración en la prueba, ver Sal 3 5; 5 3; etc.

1,5 El juicio escatológico, según el texto masorético; un juicio cualquiera de Dios en esta vida, según el griego.

1,6 Las tradiciones judía y cristiana consideran mesiánico este salmo, por los mismos motivos que el Sal 110, del que podría depender. Sus perspectivas son mesiánicas y escatológicas.

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  • 14 Ibrāhīm14:18 · comentario de Reynolds

    18 La parábola de aquellos que no creen en su Señor: sus obras son como cenizas sobre las que el viento sopla con fuerza en un día tempestuoso. No tienen poder alguno sobre nada de lo que hayan obtenido. Ése es el extravío remoto.

Salmos 1:6 Mención en el comentario

…introducción al Corán, refleja el Salmo 1, que funciona como introducción al salterio. Subraya en particular el paralelo entre Q 1:7 y el Salmo 1:6: «Porque el Señor conoce el camino de los justos, mas la senda de los impíos perecerá» (véase también Psa 27:11).

Salmos 1:6 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Los dos caminos

1Feliz quien no sigue consejos de malvados
ni anda mezclado con pecadores
ni en grupos de necios toma asiento,

2sino que se recrea en la ley de Yahvé,
susurrando su ley día y noche.

3Será como árbol plantado entre acequias,
da su fruto en sazón, su fronda no se agosta.
Todo cuanto emprende prospera:

4pero no será así con los malvados.
Serán como tamo impulsado por el viento.

5No se sostendrán los malvados en el juicio,
ni los pecadores en la reunión de los justos.

6Pues Yahvé conoce el camino de los justos,
pero el camino de los malvados se extravía.

Notas de la BJ (3)

1,2 Esta recitación en voz baja es una meditación, ver Sal 63 7; 77 13; 143 5, que se contrapone al clamor de la oración en la prueba, ver Sal 3 5; 5 3; etc.

1,5 El juicio escatológico, según el texto masorético; un juicio cualquiera de Dios en esta vida, según el griego.

1,6 Las tradiciones judía y cristiana consideran mesiánico este salmo, por los mismos motivos que el Sal 110, del que podría depender. Sus perspectivas son mesiánicas y escatológicas.

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Salmos 2

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Salmos 2:4 Mención en el comentario

Sobre la burla de Dios hacia los incrédulos, podría compararse con Salmos 2:4: «El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos».

Salmos 2:4 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

El drama mesiánico

1¿Por qué se amotinan las naciones
y los pueblos conspiran en vano?

2Los reyes de la tierra se sublevan,
los príncipes a una se alían
en contra de Yahvé y su Ungido:

3«Rompamos sus cadenas,
sacudámonos sus riendas».

4El que habita en el cielo se ríe,
Yahvé se burla de ellos.

5Después les habla irritado,
los espanta lleno de cólera:

6«Yo mismo he consagrado a mi rey,
en Sión, mi monte santo».

7Haré público el decreto de Yahvé:
Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo,
hoy te he engendrado.

8Si me lo pides, te daré en herencia las naciones,
en propiedad la inmensidad de la tierra;

9los machacarás con cetro de hierro,
los pulverizarás como vasija de barro».

10Por eso, reyes, pensadlo bien,
aprended la lección, gobernantes de la tierra.

11Servid a Yahvé con temor,

12temblando besad sus pies;
no sea que se irrite y os perdáis,
pues su cólera se inflama en un instante.
¡Dichoso quien se acoge a él!

Notas de la BJ (4)

2,6 El «monte de Dios» fue primero el Sinaí, Ex 3 1; 18 5, donde Moisés se había encontrado con Dios y había recibido la Ley, Ex 24 12-18; Dt 33 2; ver 1 R 19 8. Una vez que Salomón construyó el Templo en la colina de Sión, 2 S 5 9+, ésta se convirtió en el único monte en el que Dios moraba, adonde el hombre «subía» para oírle y adorarlo, ver Dt 12 2-3+, y dio su nombre a toda la ciudad de Jerusalén, ciudad del rey mesiánico donde se reunirían los pueblos, Sal 48 1+; 2 1-3; 11 9; 24 23; 56 7; Jl 3 5; Za 14 16-19; ver Hb 12 22; Ap 14 1; 21 1+.

2,7 Después de los rebeldes, v. 3, y después de Yahvé, v. 6, toma la palabra el Mesías. Al consagrarlo rey de Israel, v. 6, Dios le ha declarado «su hijo», según la fórmula habitual en el Antiguo Oriente, pero que, recogida ya por la promesa mesiánica de 2 S 7, recibirá un sentido más profundo; el v. 7 será aplicado por Hb 1 5, y luego por la tradición y la liturgia, a la generación eterna del Verbo.

2,9 Se representa aquí al Rey-Mesías en su papel tradicional de guerrero.

2,12 «besad sus pies» naššeqû beraglãyw conj.; «y estremeceos... besad al hijo» o «... besad lo que es puro» (el Rollo de la Ley) wegîlû naššeqû barhebr., y también griego y Targ., ver Sal 19 9. El hebr. ha querido eliminar sin duda el antropomorfismo.

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Salmos 2:7 Mención en el comentario

Este pasaje podría considerarse una refutación de Hebreos 1:5 (que cita Sal 2:7 y guarda relación con Éx 4:22): «Porque ¿a cuál de los ángeles dijo jamás Dios: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy, y otra…

Salmos 2:7 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

El drama mesiánico

1¿Por qué se amotinan las naciones
y los pueblos conspiran en vano?

2Los reyes de la tierra se sublevan,
los príncipes a una se alían
en contra de Yahvé y su Ungido:

3«Rompamos sus cadenas,
sacudámonos sus riendas».

4El que habita en el cielo se ríe,
Yahvé se burla de ellos.

5Después les habla irritado,
los espanta lleno de cólera:

6«Yo mismo he consagrado a mi rey,
en Sión, mi monte santo».

7Haré público el decreto de Yahvé:
Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo,
hoy te he engendrado.

8Si me lo pides, te daré en herencia las naciones,
en propiedad la inmensidad de la tierra;

9los machacarás con cetro de hierro,
los pulverizarás como vasija de barro».

10Por eso, reyes, pensadlo bien,
aprended la lección, gobernantes de la tierra.

11Servid a Yahvé con temor,

12temblando besad sus pies;
no sea que se irrite y os perdáis,
pues su cólera se inflama en un instante.
¡Dichoso quien se acoge a él!

Notas de la BJ (4)

2,6 El «monte de Dios» fue primero el Sinaí, Ex 3 1; 18 5, donde Moisés se había encontrado con Dios y había recibido la Ley, Ex 24 12-18; Dt 33 2; ver 1 R 19 8. Una vez que Salomón construyó el Templo en la colina de Sión, 2 S 5 9+, ésta se convirtió en el único monte en el que Dios moraba, adonde el hombre «subía» para oírle y adorarlo, ver Dt 12 2-3+, y dio su nombre a toda la ciudad de Jerusalén, ciudad del rey mesiánico donde se reunirían los pueblos, Sal 48 1+; 2 1-3; 11 9; 24 23; 56 7; Jl 3 5; Za 14 16-19; ver Hb 12 22; Ap 14 1; 21 1+.

2,7 Después de los rebeldes, v. 3, y después de Yahvé, v. 6, toma la palabra el Mesías. Al consagrarlo rey de Israel, v. 6, Dios le ha declarado «su hijo», según la fórmula habitual en el Antiguo Oriente, pero que, recogida ya por la promesa mesiánica de 2 S 7, recibirá un sentido más profundo; el v. 7 será aplicado por Hb 1 5, y luego por la tradición y la liturgia, a la generación eterna del Verbo.

2,9 Se representa aquí al Rey-Mesías en su papel tradicional de guerrero.

2,12 «besad sus pies» naššeqû beraglãyw conj.; «y estremeceos... besad al hijo» o «... besad lo que es puro» (el Rollo de la Ley) wegîlû naššeqû barhebr., y también griego y Targ., ver Sal 19 9. El hebr. ha querido eliminar sin duda el antropomorfismo.

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Salmos 3

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Salmos 3:8 Mención en el comentario

…siguiendo a Geiger (Judaism and Islam, 40–41), furqān es particularmente cercana al arameo purqānā (empleado por los Tárgumes para el Salmo 3:8 con el sentido de «salvación»). Es igualmente posible que el término derive del siriaco o del arameo palestinense cristiano. En…

Salmos 3:8 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Clamor matinal del justo perseguido

1Salmo. De David. Cuando huía de su hijo Abasalón.

2Yahvé, ¡cuántos son mis adversarios,
cuántos los que se alzan contra mí!

3¡Cuántos los que dicen de mí:Pausa.
«que no espere salvación en Dios»!

4Pero tú, Yahvé, mi escudo protector,
mi orgullo, el que levanta mi frente.

5Invoco a gritos a Yahvé, Pausa.
y me responde desde su monte santo.

6Me acuesto y me duermo,
me despierto: Yahvé me sostiene.

7No temo a esas gentes que a millares
se apostan en torno contra mí.

8¡Levántate, Yahvé! ¡Sálvame, Dios mío!
Tú golpeas el rostro de mi enemigo,
tú rompes los dientes de los malvados.

9En Yahvé está la salvación,Pausa.
baje sobre tu pueblo tu bendición.

Notas de la BJ (2)

3,6 Los Padres aplicaron este pasaje a Cristo muerto y resucitado.

3,9 Salmo de confianza y de gratitud para con Dios, de quien únicamente procede la felicidad. Los vv. 5 y 9 hacen de él una oración de la tarde.

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Salmos 8

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Salmos 8:4–5 Mención en el comentario

…El relato coránico según el cual los ángeles se opusieron a la creación de Adán surge en última instancia de la especulación sobre el Salmo 8:4–5:

Salmos 8:4–5 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Poder del nombre divino

1Del maestro de coro. Según la... de Gat. Salmo. De David.

2¡Yahvé, Señor nuestro,
qué glorioso es tu nombre en toda la tierra!
Tú que asientas tu majestad sobre los cielos,

3por boca de chiquillos, de niños de pecho,
cimentas un baluarte frente a tus adversarios,
para acabar con enemigos y rebeldes.

4Cuando veo tu cielo, hechura de tus dedos,
la luna y las estrellas que pusiste,

5¿qué es el hombre para que te acuerdes de él,
el hijo de Adán para que de él te cuides?

6Apenas inferior a un dios lo hiciste,
coronándolo de gloria y esplendor;

7señor lo hiciste de las obras de tus manos,
todo lo pusiste bajo sus pies:

8ovejas y bueyes, juntos,
y hasta las bestias del campo,

9las aves del cielo, los peces del mar
que circulan por las sendas de los mares.

10¡Yahvé, Señor nuestro,
qué glorioso es tu nombre en toda la tierra!

Notas de la BJ (7)

8,1 Quizá el arpa, o alguna melodía de origen filisteo.

8,2 El nombre divino permite al creyente, desde que aprende a pronunciarlo, participar de la gloria de Yahvé, ver v. 6. El hombre, hecho a imagen de Dios, queda así asociado a su soberanía, ver Sal 20 2; 34 3.8; Is 63 17. Es, sin duda, este tema el que ha originado la vinculación con el salmo precedente.

8,2 «asientas» natattâ conj.; «concede» tenâ hebr.

8,3 Cristo cita este texto a propósito de los niños que aclamaban su triunfo de Ramos. En la liturgia se utiliza para celebrar el testimonio de los Santos Inocentes, Mt 2 16; 21 16.

8,3 Como en Pr 18 10, etc.; el nombre divino confunde toda idolatría revelando al Dios único, Yahvé, ver Ex 3 14.

8,6 El autor piensa en los seres misteriosos que componen la corte de Yahvé, Sal 29 1+, los «ángeles» del griego y de la Vulgata, ver Sal 45 7+; Tb 5 4+.

8,10 Los salmos 9 y 10 formaban originalmente un solo poema (así en el griego y Vulg.): el portavoz de los «pobres», ver So 2 3+, describe en un himno e implora en una oración el advenimiento del juicio divino sobre los impíos. Este salmo es «alfabético» (ver Pr 31 10+), pero varias de las letras no tienen sus correspondientes estrofas en el texto recibido, que se halla en mal estado.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 2 al-Baqarah2:30 · comentario de Reynolds

    30 Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: «Voy a poner un viceregente en la tierra», dijeron: «¿Pondrás en ella a quien corrompa en ella y derrame sangre, mientras nosotros ensalzamos Tus alabanzas y proclamamos Tu santidad?». Dijo: «En verdad, Yo sé lo que vosotros no sabéis».

Salmos 8:4–6 Mención en el comentario

Si bien el relato de la postración de los ángeles ante Adán no se encuentra en la Biblia, surge a partir de la especulación sobre el Salmo 8:4–6:

Salmos 8:4–6 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Poder del nombre divino

1Del maestro de coro. Según la... de Gat. Salmo. De David.

2¡Yahvé, Señor nuestro,
qué glorioso es tu nombre en toda la tierra!
Tú que asientas tu majestad sobre los cielos,

3por boca de chiquillos, de niños de pecho,
cimentas un baluarte frente a tus adversarios,
para acabar con enemigos y rebeldes.

4Cuando veo tu cielo, hechura de tus dedos,
la luna y las estrellas que pusiste,

5¿qué es el hombre para que te acuerdes de él,
el hijo de Adán para que de él te cuides?

6Apenas inferior a un dios lo hiciste,
coronándolo de gloria y esplendor;

7señor lo hiciste de las obras de tus manos,
todo lo pusiste bajo sus pies:

8ovejas y bueyes, juntos,
y hasta las bestias del campo,

9las aves del cielo, los peces del mar
que circulan por las sendas de los mares.

10¡Yahvé, Señor nuestro,
qué glorioso es tu nombre en toda la tierra!

Notas de la BJ (7)

8,1 Quizá el arpa, o alguna melodía de origen filisteo.

8,2 El nombre divino permite al creyente, desde que aprende a pronunciarlo, participar de la gloria de Yahvé, ver v. 6. El hombre, hecho a imagen de Dios, queda así asociado a su soberanía, ver Sal 20 2; 34 3.8; Is 63 17. Es, sin duda, este tema el que ha originado la vinculación con el salmo precedente.

8,2 «asientas» natattâ conj.; «concede» tenâ hebr.

8,3 Cristo cita este texto a propósito de los niños que aclamaban su triunfo de Ramos. En la liturgia se utiliza para celebrar el testimonio de los Santos Inocentes, Mt 2 16; 21 16.

8,3 Como en Pr 18 10, etc.; el nombre divino confunde toda idolatría revelando al Dios único, Yahvé, ver Ex 3 14.

8,6 El autor piensa en los seres misteriosos que componen la corte de Yahvé, Sal 29 1+, los «ángeles» del griego y de la Vulgata, ver Sal 45 7+; Tb 5 4+.

8,10 Los salmos 9 y 10 formaban originalmente un solo poema (así en el griego y Vulg.): el portavoz de los «pobres», ver So 2 3+, describe en un himno e implora en una oración el advenimiento del juicio divino sobre los impíos. Este salmo es «alfabético» (ver Pr 31 10+), pero varias de las letras no tienen sus correspondientes estrofas en el texto recibido, que se halla en mal estado.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 7 al-Aʿrāf7:11–12 · comentario de Reynolds

    11 En verdad, os creamos, luego os formamos, luego dijimos a los ángeles: «Postraos ante Adán». Y todos se postraron, salvo Iblīs; él no estuvo entre los que se postraron.

    12 Dijo: «¿Qué te impidió postrarte cuando te lo ordené?». Dijo: «Yo soy mejor que él. Me creaste de fuego, mientras que a él lo creaste de arcilla».

Salmos 12

Leer el capítulo
Salmos 12:3–4 Mención en el comentario

…labios (vv. 8–9), Neuwirth (Der Koran: Band 1, 242) remite a una serie de pasajes de los Salmos que mencionan los órganos de los sentidos: Salmo 12:3–4; 15:3; 40:6; 94:9. Rudolph (Abhängigkeit, 13) vincula el versículo 10 con Mateo 7:13: «Entrad por la puerta estrecha; porque…

Salmos 12:3–4 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Contra el mundo mentiroso

1Del maestro de coro. En octava. Salmo. De David.

2¡Sálvanos, Yahvé, que escasean los fieles,
que desaparece la lealtad entre los hombres!

3Falsedades se dicen entre sí,
con labios melosos y doblez de corazón.

4Acabe Yahvé con los labios melosos,
con la lengua que profiere bravatas,

5los que dicen: «La lengua es nuestra fuerza,
nuestros labios nos defienden, ¿quién será nuestro amo?».

6Por la opresión del humilde, por el gemido del pobre,
me voy a levantar, dice Yahvé,
a poner a salvo a quien lo ansía.

7Las palabras de Yahvé son palabras limpias,
plata pura a ras de tierra, siete veces purgada.

8Tú, Yahvé, nos guardarás,
nos librarás de esa gente para siempre;

9los malvados que nos rodean se irán,
colmo de vileza entre los hombres.

Notas de la BJ (3)

12,2 «desaparece» sãpûconj.; hebr. passûininteligible.

12,7 Lit. «fundida a la entrada de la tierra», es decir, purgada ya cuando se la encuentra. La palabra de Dios está absolutamente limpia de mentira.

12,9 Traducción dudosa. Lit. «elevación de corrupción». El Targum parafrasea: «piojo que chupa la sangre de los hombres».

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Reynolds la cita a propósito de

Salmos 13

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Salmos 13:3 Mención en el comentario

(en siriaco w-anhar ‘aynay; Sal 13,3; cf.

Salmos 13:3 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Clamor confiado

1Del maestro de coro. Salmo. De David.

2¿Hasta cuándo, Yahvé? ¿Me olvidarás para siempre?
¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro?

3¿Hasta cuándo andaré angustiado,
con el corazón en un puño día y noche?
¿Hasta cuándo me someterá el enemigo?

4¡Mira, respóndeme, Yahvé Dios mío!
Da luz a mis ojos, no me duerma en la muerte,

5no diga mi enemigo: «¡Le he podido!»,
no se alegre mi adversario al verme vacilar.

6Pues yo confío en tu amor,
en tu salvación goza mi corazón.
¡A Yahvé cantaré por el bien que me ha hecho,
tañeré en honor de Yahvé, el Altísimo!

Notas de la BJ (3)

13,3 «noche» mss griegos; omitido por hebr.

13,6 Griego y Vulg., ver Sal 7 18; verso omitido por hebr.

13,6 El hombre «sin Dios», ver 10 4+, es un insensato. Ya llegará su hora, ver Jr 5 12s.

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Reynolds la cita a propósito de 3 pasajes

Salmos 14

Leer el capítulo
Salmos 14:2–4

Cuando el Santo, bendito sea, quiso crear al hombre, creó [primero] una compañía de ángeles ministradores y les dijo: «¿Es vuestro deseo que hagamos al hombre a nuestra imagen?». Respondieron: «Soberano del Universo, ¿cuáles serán sus obras?». «Tales y tales serán sus obras», replicó. Acto seguido exclamaron: «Soberano del Universo, ¿qué es el ser humano para que de él te acuerdes, o el hijo de Adán para que de él te cuides?». Acto seguido, Él extendió Su dedo meñique entre ellos y los consumió con fuego. Lo mismo sucedió con una segunda compañía. La tercera compañía le dijo: «Soberano del Universo, ¿de qué les valió a los anteriores [ángeles] hablarte [como lo hicieron]? El mundo entero es Tuyo, y todo cuanto desees hacer en él, hazlo». (b. Sanhedrin, 38b; cf. también Sal 14:2–4, con su condena de la humanidad)

Salmos 14:2–4 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

El hombre sin Dios

1Del maestro de coro. De David.
Dice el necio en su interior:
«¡No existe Dios!»
Corrompidos están, da asco su conducta,
no hay quien haga el bien.

2Se asoma Yahvé desde los cielos
hacia los hijos de Adán,
por ver si hay algún sensato,
alguien que busque a Dios.

3Todos están descarriados,
todos a una pervertidos.
No hay quien haga el bien,
ni uno siquiera.

4¿No aprenderán los malhechores
que devoran a mi pueblo como pan
y no invocan a Yahvé?

5Allí se han puesto a temblar,
pues Dios está por el justo:

6el designio del pobre os confunde
porque Yahvé es su refugio.

7¡Ojalá venga de Sión la salvación de Israel!
Cuando cambie Yahvé la suerte de su pueblo,
Jacob exultará, Israel se alegrará.

Notas de la BJ (6)

14,3 Algunos mss griegos y Vulg. insertan aquí tres versículos, citados en Rm 3 10-18, y que comprenden Sal 5 10; 140 4; 10 7; Pr 1 16; Is 59 7-8; Sal 36 2.

14,4 Imagen profética.

14,5 Es decir, en Sión, v. 7, ver 48 3; 76 4; 87 4.6; Ez 48 35.

14,5 El griego añade: «donde no hay razón para temblar», ver Sal 53.

14,7 La expresión, ver Sal 85 2; 126 1; Dt 30 3; Jb 42 10; Jr 29 14; Ez 16 53; Os 6 11; Am 9 14, etc., que ante todo se refiere a la vuelta del destierro, tiene a menudo un sentido más general: establecer, restaurar, cambiar la suerte.

14,7 Síntesis de moral, ver los preceptos del Decálogo, Ex 20 1+.

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  • 2 al-Baqarah2:30 · comentario de Reynolds

    30 Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: «Voy a poner un viceregente en la tierra», dijeron: «¿Pondrás en ella a quien corrompa en ella y derrame sangre, mientras nosotros ensalzamos Tus alabanzas y proclamamos Tu santidad?». Dijo: «En verdad, Yo sé lo que vosotros no sabéis».

Salmos 15

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Salmos 15:3 Mención en el comentario

…labios (vv. 8–9), Neuwirth (Der Koran: Band 1, 242) remite a una serie de pasajes de los Salmos que mencionan los órganos de los sentidos: Salmo 12:3–4; 15:3; 40:6; 94:9. Rudolph (Abhängigkeit, 13) vincula el versículo 10 con Mateo 7:13: «Entrad por la puerta estrecha; porque…

Salmos 15:3 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

El huésped de Yahvé

1Salmo. De David.
Yahvé, ¿quién vivirá en tu tienda?,
¿quién habitará en tu monte santo?

2El de conducta íntegra
que actúa con rectitud,
que es sincero cuando piensa

3y no calumnia con su lengua;
que no daña a conocidos
ni agravia a su vecino;

4que mira con desprecio al réprobo
y honra a los que temen a Yahvé;
que jura en su perjuicio y no retracta;

5que no presta a usura su dinero
ni acepta soborno contra el inocente.
Quien obra así jamás vacilará.

Notas de la BJ (2)

15,1 El santuario de Jerusalén recibe a veces el nombre de «tienda», a imagen del antiguo santuario del desierto, que la Fiesta de las Tiendas, Ex 23 14+, recordaba cada año.

15,4 Los que son fieles y sumisos. La expresión, frecuente en los salmos, es sinónimo de fiel, piadoso, devoto, adepto, leal, y así la traduciremos en algunos casos. Más tarde designará a los simpatizantes del Judaísmo, ver Hch 2 11+; 10 2+.

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Reynolds la cita a propósito de
Salmos 15:5 Mención en el comentario

…usura (cf. 2:276; 3:130; 4:161) en la Biblia, véase Éxodo 22:24 [25 en la RSV]; Levítico 25:36–37; Deuteronomio 23:20–21; Ezequiel 22:12; Salmo 15:5; Proverbios 28:8 (cf. también Luc 6:34–35).

Salmos 15:5 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

El huésped de Yahvé

1Salmo. De David.
Yahvé, ¿quién vivirá en tu tienda?,
¿quién habitará en tu monte santo?

2El de conducta íntegra
que actúa con rectitud,
que es sincero cuando piensa

3y no calumnia con su lengua;
que no daña a conocidos
ni agravia a su vecino;

4que mira con desprecio al réprobo
y honra a los que temen a Yahvé;
que jura en su perjuicio y no retracta;

5que no presta a usura su dinero
ni acepta soborno contra el inocente.
Quien obra así jamás vacilará.

Notas de la BJ (2)

15,1 El santuario de Jerusalén recibe a veces el nombre de «tienda», a imagen del antiguo santuario del desierto, que la Fiesta de las Tiendas, Ex 23 14+, recordaba cada año.

15,4 Los que son fieles y sumisos. La expresión, frecuente en los salmos, es sinónimo de fiel, piadoso, devoto, adepto, leal, y así la traduciremos en algunos casos. Más tarde designará a los simpatizantes del Judaísmo, ver Hch 2 11+; 10 2+.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 30 al-Rūm30:39 · comentario de Reynolds

    39 Lo que dais a usura para que se incremente a expensas de las riquezas ajenas no se incrementa ante Dios. Pero lo que dais en azaque, deseando el Rostro de Dios—esos son los que reciben un incremento multiplicado.

Salmos 16

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Salmos 16:1 Mención en el comentario

…instruyendo a sus oyentes sobre el modo en que deben pedir a Dios que vele por ellos, es decir, mediante la expresión unẓurnā (cf. Sal 16:1: «Guárdame [sir. naṭrīn], oh Dios, porque en ti he confiado») y no con la expresión rāʿinā. Una preocupación similar por…

Salmos 16:1 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Yahvé, la parte de mi herencia

1A media voz. De David.
Guárdame, oh Dios, que en ti me refugio.

2Digo a Yahvé: «Tú eres mi Señor,
mi bien, nada hay fuera de ti».

3Pero ellos dicen a los santos de la tierra:
«¡Magníficos, todo mi gozo en ellos!».

4Sus ídolos abundan, tras ellos van corriendo.
Pero no les haré libaciones de sangre,
ni mis labios pronunciarán sus nombres.

5Yahvé es la parte de mi herencia y de mi copa,
tú aseguras mi suerte:

6me ha tocado un lote precioso,
me encanta mi heredad.

7Bendigo a Yahvé, que me aconseja;
aun de noche me instruye la conciencia;

8tengo siempre presente a Yahvé,
con él a mi derecha no vacilo.

9Por eso se me alegra el corazón,
sienten regocijo mis entrañas,
todo mi cuerpo descansa tranquilo;

10pues no me abandonarás al Seol,
no dejarás a tu amigo ver la fosa.

11Me enseñarás el camino de la vida,
me hartarás de gozo en tu presencia,
de dicha perpetua a tu derecha.

Notas de la BJ (7)

16,1 Sentido dudoso. Esta rúbrica se encuentra encabezando los salmos cuya recitación pública podía provocar la ira de los paganos señores de Jerusalén.

16,3 Los versículos 2-3 son oscuros, y la traducción conjetural. El hebr. se traduciría lit.: «Mi Señor, tú (eres) mi dicha, nada por encima de ti. A los santos, estos de la tierra, aquellos y estos que imponen (?), todo mi placer está en ellos». —Estos versículos podrían dirigirse a quienes pretenden unir la adoración a Yahvé y el culto a los dioses locales, sincretismo que fue durante mucho tiempo la tentación de Israel, ver Is 57 6; 65 5; 66 3s.

16,4 «tras ellos van corriendo» versiones; hebr. corrompido (lit. «pagan el precio del extranjero»). —«ídolos», lit. «debilidades»: eufemismo.

16,6 Alusión a la condición de los levitas. Su parte, designada mediante las imágenes tradicionales de la copa, ver Sal 11 6+, y de la cuerda de apeo, Mi 2 4-5, es Yahvé. Era frecuente el nombre Yilquiyyahu, «Yahvé es mi parte».

16,7 Lit. «mis riñones», sede de los pensamientos y de los afectos secretos, ver Sal 7 10; Pr 23 16; Jr 12 2.

16,9 Lit. «mi gloria», ver Sal 7 6+.

16,10 El salmista ha elegido a Yahvé. El realismo de su fe y las exigencias de su vida mística piden una intimidad indisoluble con él: necesita, pues, escapar a la muerte que le separaría de él, Sal 6 6, ver Sal 49 16+. Esperanza imprecisa aún, que preludia la fe en la resurrección, Dn 12 2; 2 M 7 9+. Las versiones traducen «fosa» por «corrupción». La aplicación mesiánica, admitida por el Judaísmo, se ha verificado en la resurrección de Cristo.

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Salmos 17

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Salmos 17:15 Mención en el comentario

…«por el rostro de Dios» (cf. 92:20) como «por amor de Dios» [for the sake of God]. El uso coránico de esta expresión puede reflejar Salmos 17:15, o con mayor probabilidad el comentario talmúdico a este versículo que lo vincula con la limosna: «Si un hombre no da sino un…

Salmos 17:15 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Clamor del inocente

1Oración. De David.
Escucha, Yahvé, mi causa,
hazme caso cuando grito,
presta oído a mi plegaria,
que no hay doblez en mis labios.

2De ti saldrá mi sentencia,
pues tus ojos ven lo recto.

3Si sondeas mi corazón y de noche me examinas,
si me pruebas al crisol, no hallarás en mí malicia;
mi boca no claudica

4al modo de los hombres.
Siguiendo tu palabra he respetado
las sendas trazadas,

5ajustando mis pasos;
por tus veredas no vacilan mis pies.

6Te invoco, oh Dios, pues tú me respondes,
inclina a mí tu oído, escucha mis palabras,

7Haz gala de tu amor,
tú salvas de los prepotentes
al que se acoge a tu diestra.

8Guárdame como a la niña de tus ojos,
protégeme a la sombra de tus alas

9de esos malvados que me acosan,
enemigos que me cercan con saña.

10Han cerrado sus entrañas,
hablan llenos de arrogancia,

11avanzan contra mí, me cercan,
me miran fijo para derribarme.

12Son como león ávido de presa,
como cachorro agazapado en su guarida.

13¡Álzate, Yahvé, enfréntate, derríbalo;
líbrame con tu espada del malvado,

14de los mortales, con tu mano, Yahvé,
de los mortales cuyo lote es este mundo!
¡Llénales el vientre de tus reservas,
que se sacien sus hijos
y dejen las sobras a sus pequeños!

15Pero yo, rehabilitado, veré tu rostro,
al despertar te contemplaré hasta que quiera.

Notas de la BJ (5)

17,11 «avanzan contra mí» Vulg.; «nuestros pasos» hebr.

17,14 Texto dudoso. También podría entenderse: «de los mortales que tienen como parte una vida no duradera». La ambigüedad es quizás intencionada.

17,14 Lit. «lo que ocultas». Más que de castigos parece tratarse de los bienes perecederos, a los que el fiel prefiere la amistad divina.

17,15 La hora del despertar por la mañana es el momento privilegiado de las larguezas divinas, Sal 5 4; 30 6; 46 6; 49 15; 57 9; 73 20; 90 14; 130 6; 143 8. Es también el tiempo de la justicia, Sal 101 8+. La aurora y la luz simbolizan la salvación, Is 8 20; 9 1; 33 2; 58 10; Lm 3 23; So 3 5; ver Jn 1 4-5; 8 12+. La noche y la oscuridad simbolizan, por el contrario, la prueba y el infortunio, aquí v. 3; Sal 30 6; 59 7; 88 19; 107 10; Is 17 14; 50 10. La palabra «despertar» se ha considerado a veces como alusión velada a la resurrección, ver 2 R 4 31; Is 26 19; Dn 12 2; Sal 16 10+.

17,15 Esta oda triunfal se compone de una oración de acción de gracias, vv. 5-28, y un cántico real de victoria, vv. 32-51, con final mesiánico. La recensión paralela de 2 S 22 permite corregir el texto, a menudo defectuoso.

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Salmos 19

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Salmos 19 Mención en el comentario

Estos dos versículos guardan una estrecha relación con el Salmo 19, el cual constituye una reflexión acerca de la revelación de la Ley a Moisés:

Salmos 19 en la Biblia de Jerusalén

Yahvé, sol de justicia

1Del maestro de coro. Salmo. De David.

2Los cielos cuentan la gloria de Dios,
el firmamento anuncia la obra de sus manos;

3el día al día comunica el mensaje,
la noche a la noche le pasa la noticia.

4Sin hablar y sin palabras,
y sin voz que pueda oírse,

5por toda la tierra resuena su proclama,
por los confines del orbe sus palabras.
En lo alto, para el sol, plantó una tienda,

6y él, como esposo que sale de su alcoba,
se recrea, como atleta, corriendo su carrera.

7Tiene su salida en un extremo del cielo,
y su órbita alcanza al otro extremo,
sin que haya nada que escape a su ardor.

8La ley de Yahvé es perfecta,
hace revivir;
el dictamen de Yahvé es veraz,
instruye al ingenuo.

9Los preceptos de Yahvé son rectos,
alegría interior;
el mandato de Yahvé es límpido,
ilumina los ojos.

10El temor de Yahvé es puro,
estable por siempre;
los juicios del Señor veraces,
justos todos ellos,

11apetecibles más que el oro,
que el oro más fino;
más dulces que la miel,
más que el jugo de panales.

12Por eso tu siervo se empapa en ellos,
guardarlos trae gran ganancia.

13Pero ¿quién se da cuenta de sus yerros?
De las faltas ocultas límpiame.

14Guarda a tu siervo también del orgullo,
no sea que me domine;
entonces seré irreprochable,
libre de delito grave.

15Acepta con agrado mis palabras,
el susurro de mi corazón,
sin tregua ante ti, Yahvé,
Roca mía, mi redentor.

Notas de la BJ (6)

19,4 Las versiones entienden, por el contrario, «cuyo sonido no se oiga». Pero lo que sigue alude al tema asirio-babilónico de los astros, silenciosa «escritura de los cielos».

19,6 El salmista, hablando del sol, creatura de Yahvé, emplea expresiones que también se encuentran en la mitología babilónica.

19,14 Lit. «de los orgullosos» o «de las cosas orgullosas». Griego: «de los (dioses) extranjeros». —El Sal 119 contrapone constantemente el orgullo a la práctica de la Ley.

19,15 «sin tregua» griego; omitido por hebr.

19,15 En hebr. gõ’ēl. El término, que designa al vengador de sangre, Nm 35 19+, y al redentor, Lv 25 25.47-49, es aplicado por Jb 19 25; Sal 19 15; 78 35; Jr 50 43 y con frecuencia en la segunda parte de Isaías, Is 41 14; 43 14; 44 6.24; 49 7; 59 20, etc., a Yahvé que venga, salva y arranca de la muerte a sus fieles y a su pueblo.

19,15 Oración por el rey al salir a la guerra, ver 1 R 8 44; 2 Cro 20 18s, en dos partes, seguidas cada una de ellas de una antífona coral.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 6 al-Anʿām6:154–55 · comentario de Reynolds

    154 Luego dimos a Moisés el Libro, colmado para quien obrara el bien, como explicación detallada de todas las cosas, y como guía y misericordia, para que tal vez creyeran en el encuentro con su Señor.

Salmos 19:1–4

1 ¡Bendice, alma mía, al Señor! ¡Señor, Dios mío, cuán grande eres! Vestido de majestad y esplendor, 2 ¡cubierto de luz como con un manto! Extiendes los cielos como una tienda, 3 construyes tu morada sobre las aguas superiores, haces de las nubes tu carroza, te deslizas sobre las alas del viento, 4 haces de los vientos tus mensajeros, de las llamas de fuego tus servidores. . . . 10 En las quebradas abriste manantiales, que corren entre las montañas, 11 dando de beber a todas las bestias del campo; los asnos salvajes calman su sed, 12 junto a ellos las aves del cielo anidan, cantan entre el follaje. 13 Desde tus altas estancias riegas las montañas, colmando la tierra con el fruto de tus obras: 14 haces brotar la hierba para el ganado, y las plantas para uso del hombre, para sacar alimento de la tierra. (Psa 104:1–4, 10–14; cf. Gen 1; Psa 19:1–4; Rom 1:20)

Salmos 19:1–4 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Yahvé, sol de justicia

1Del maestro de coro. Salmo. De David.

2Los cielos cuentan la gloria de Dios,
el firmamento anuncia la obra de sus manos;

3el día al día comunica el mensaje,
la noche a la noche le pasa la noticia.

4Sin hablar y sin palabras,
y sin voz que pueda oírse,

5por toda la tierra resuena su proclama,
por los confines del orbe sus palabras.
En lo alto, para el sol, plantó una tienda,

6y él, como esposo que sale de su alcoba,
se recrea, como atleta, corriendo su carrera.

7Tiene su salida en un extremo del cielo,
y su órbita alcanza al otro extremo,
sin que haya nada que escape a su ardor.

8La ley de Yahvé es perfecta,
hace revivir;
el dictamen de Yahvé es veraz,
instruye al ingenuo.

9Los preceptos de Yahvé son rectos,
alegría interior;
el mandato de Yahvé es límpido,
ilumina los ojos.

10El temor de Yahvé es puro,
estable por siempre;
los juicios del Señor veraces,
justos todos ellos,

11apetecibles más que el oro,
que el oro más fino;
más dulces que la miel,
más que el jugo de panales.

12Por eso tu siervo se empapa en ellos,
guardarlos trae gran ganancia.

13Pero ¿quién se da cuenta de sus yerros?
De las faltas ocultas límpiame.

14Guarda a tu siervo también del orgullo,
no sea que me domine;
entonces seré irreprochable,
libre de delito grave.

15Acepta con agrado mis palabras,
el susurro de mi corazón,
sin tregua ante ti, Yahvé,
Roca mía, mi redentor.

Notas de la BJ (6)

19,4 Las versiones entienden, por el contrario, «cuyo sonido no se oiga». Pero lo que sigue alude al tema asirio-babilónico de los astros, silenciosa «escritura de los cielos».

19,6 El salmista, hablando del sol, creatura de Yahvé, emplea expresiones que también se encuentran en la mitología babilónica.

19,14 Lit. «de los orgullosos» o «de las cosas orgullosas». Griego: «de los (dioses) extranjeros». —El Sal 119 contrapone constantemente el orgullo a la práctica de la Ley.

19,15 «sin tregua» griego; omitido por hebr.

19,15 En hebr. gõ’ēl. El término, que designa al vengador de sangre, Nm 35 19+, y al redentor, Lv 25 25.47-49, es aplicado por Jb 19 25; Sal 19 15; 78 35; Jr 50 43 y con frecuencia en la segunda parte de Isaías, Is 41 14; 43 14; 44 6.24; 49 7; 59 20, etc., a Yahvé que venga, salva y arranca de la muerte a sus fieles y a su pueblo.

19,15 Oración por el rey al salir a la guerra, ver 1 R 8 44; 2 Cro 20 18s, en dos partes, seguidas cada una de ellas de una antífona coral.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 2 al-Baqarah2:164 · comentario de Reynolds

    164 Ciertamente en la creación de los cielos y de la tierra; en la alternancia de la noche y el día; en las naves que surcan el mar con lo que aprovecha a los hombres; en el agua que Dios hace descender del cielo, reviviendo con ella la tierra después de muerta, en la que diseminó toda clase de criaturas; en la variación de los vientos; y en las nubes supeditadas entre el cielo y la tierra, hay ciertamente signos para gentes que comprenden.

Salmos 19:1–3 Mención en el comentario

…noción de que los seres humanos son incapaces de comprender el modo en que la creación glorifica a Dios podría guardar cierta deuda con el Salmo 19:1–3:

Salmos 19:1–3 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Yahvé, sol de justicia

1Del maestro de coro. Salmo. De David.

2Los cielos cuentan la gloria de Dios,
el firmamento anuncia la obra de sus manos;

3el día al día comunica el mensaje,
la noche a la noche le pasa la noticia.

4Sin hablar y sin palabras,
y sin voz que pueda oírse,

5por toda la tierra resuena su proclama,
por los confines del orbe sus palabras.
En lo alto, para el sol, plantó una tienda,

6y él, como esposo que sale de su alcoba,
se recrea, como atleta, corriendo su carrera.

7Tiene su salida en un extremo del cielo,
y su órbita alcanza al otro extremo,
sin que haya nada que escape a su ardor.

8La ley de Yahvé es perfecta,
hace revivir;
el dictamen de Yahvé es veraz,
instruye al ingenuo.

9Los preceptos de Yahvé son rectos,
alegría interior;
el mandato de Yahvé es límpido,
ilumina los ojos.

10El temor de Yahvé es puro,
estable por siempre;
los juicios del Señor veraces,
justos todos ellos,

11apetecibles más que el oro,
que el oro más fino;
más dulces que la miel,
más que el jugo de panales.

12Por eso tu siervo se empapa en ellos,
guardarlos trae gran ganancia.

13Pero ¿quién se da cuenta de sus yerros?
De las faltas ocultas límpiame.

14Guarda a tu siervo también del orgullo,
no sea que me domine;
entonces seré irreprochable,
libre de delito grave.

15Acepta con agrado mis palabras,
el susurro de mi corazón,
sin tregua ante ti, Yahvé,
Roca mía, mi redentor.

Notas de la BJ (6)

19,4 Las versiones entienden, por el contrario, «cuyo sonido no se oiga». Pero lo que sigue alude al tema asirio-babilónico de los astros, silenciosa «escritura de los cielos».

19,6 El salmista, hablando del sol, creatura de Yahvé, emplea expresiones que también se encuentran en la mitología babilónica.

19,14 Lit. «de los orgullosos» o «de las cosas orgullosas». Griego: «de los (dioses) extranjeros». —El Sal 119 contrapone constantemente el orgullo a la práctica de la Ley.

19,15 «sin tregua» griego; omitido por hebr.

19,15 En hebr. gõ’ēl. El término, que designa al vengador de sangre, Nm 35 19+, y al redentor, Lv 25 25.47-49, es aplicado por Jb 19 25; Sal 19 15; 78 35; Jr 50 43 y con frecuencia en la segunda parte de Isaías, Is 41 14; 43 14; 44 6.24; 49 7; 59 20, etc., a Yahvé que venga, salva y arranca de la muerte a sus fieles y a su pueblo.

19,15 Oración por el rey al salir a la guerra, ver 1 R 8 44; 2 Cro 20 18s, en dos partes, seguidas cada una de ellas de una antífona coral.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 17 al-Isrāʾ17:44 · comentario de Reynolds

    44 Le glorifican los siete cielos, la tierra y cuanto en ellos mora. Y no hay cosa alguna que no celebre Sus alabanzas, aunque vosotros no comprendéis su glorificación. Ciertamente Él es Clemente, Indulgente.

Salmos 19:7–8

7 La Ley del Señor es perfecta, que reconforta el alma; el testimonio del Señor es fidedigno, que hace sabio al sencillo. 8 Los preceptos del Señor son rectos, que alegran el corazón; el mandamiento del Señor es puro, que alumbra los ojos. (Psa 19:7–8)

Salmos 19:7–8 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Yahvé, sol de justicia

1Del maestro de coro. Salmo. De David.

2Los cielos cuentan la gloria de Dios,
el firmamento anuncia la obra de sus manos;

3el día al día comunica el mensaje,
la noche a la noche le pasa la noticia.

4Sin hablar y sin palabras,
y sin voz que pueda oírse,

5por toda la tierra resuena su proclama,
por los confines del orbe sus palabras.
En lo alto, para el sol, plantó una tienda,

6y él, como esposo que sale de su alcoba,
se recrea, como atleta, corriendo su carrera.

7Tiene su salida en un extremo del cielo,
y su órbita alcanza al otro extremo,
sin que haya nada que escape a su ardor.

8La ley de Yahvé es perfecta,
hace revivir;
el dictamen de Yahvé es veraz,
instruye al ingenuo.

9Los preceptos de Yahvé son rectos,
alegría interior;
el mandato de Yahvé es límpido,
ilumina los ojos.

10El temor de Yahvé es puro,
estable por siempre;
los juicios del Señor veraces,
justos todos ellos,

11apetecibles más que el oro,
que el oro más fino;
más dulces que la miel,
más que el jugo de panales.

12Por eso tu siervo se empapa en ellos,
guardarlos trae gran ganancia.

13Pero ¿quién se da cuenta de sus yerros?
De las faltas ocultas límpiame.

14Guarda a tu siervo también del orgullo,
no sea que me domine;
entonces seré irreprochable,
libre de delito grave.

15Acepta con agrado mis palabras,
el susurro de mi corazón,
sin tregua ante ti, Yahvé,
Roca mía, mi redentor.

Notas de la BJ (6)

19,4 Las versiones entienden, por el contrario, «cuyo sonido no se oiga». Pero lo que sigue alude al tema asirio-babilónico de los astros, silenciosa «escritura de los cielos».

19,6 El salmista, hablando del sol, creatura de Yahvé, emplea expresiones que también se encuentran en la mitología babilónica.

19,14 Lit. «de los orgullosos» o «de las cosas orgullosas». Griego: «de los (dioses) extranjeros». —El Sal 119 contrapone constantemente el orgullo a la práctica de la Ley.

19,15 «sin tregua» griego; omitido por hebr.

19,15 En hebr. gõ’ēl. El término, que designa al vengador de sangre, Nm 35 19+, y al redentor, Lv 25 25.47-49, es aplicado por Jb 19 25; Sal 19 15; 78 35; Jr 50 43 y con frecuencia en la segunda parte de Isaías, Is 41 14; 43 14; 44 6.24; 49 7; 59 20, etc., a Yahvé que venga, salva y arranca de la muerte a sus fieles y a su pueblo.

19,15 Oración por el rey al salir a la guerra, ver 1 R 8 44; 2 Cro 20 18s, en dos partes, seguidas cada una de ellas de una antífona coral.

Leer Salmos 19 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 6 al-Anʿām6:154–55 · comentario de Reynolds

    154 Luego dimos a Moisés el Libro, colmado para quien obrara el bien, como explicación detallada de todas las cosas, y como guía y misericordia, para que tal vez creyeran en el encuentro con su Señor.

Salmos 19:7 Mención en el comentario

El Salmo 19:7 califica dicha ley de «perfecta» (heb. temīmā), mientras que 6:154 describe el Libro otorgado a Moisés como un «completamiento»…

Salmos 19:7 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Yahvé, sol de justicia

1Del maestro de coro. Salmo. De David.

2Los cielos cuentan la gloria de Dios,
el firmamento anuncia la obra de sus manos;

3el día al día comunica el mensaje,
la noche a la noche le pasa la noticia.

4Sin hablar y sin palabras,
y sin voz que pueda oírse,

5por toda la tierra resuena su proclama,
por los confines del orbe sus palabras.
En lo alto, para el sol, plantó una tienda,

6y él, como esposo que sale de su alcoba,
se recrea, como atleta, corriendo su carrera.

7Tiene su salida en un extremo del cielo,
y su órbita alcanza al otro extremo,
sin que haya nada que escape a su ardor.

8La ley de Yahvé es perfecta,
hace revivir;
el dictamen de Yahvé es veraz,
instruye al ingenuo.

9Los preceptos de Yahvé son rectos,
alegría interior;
el mandato de Yahvé es límpido,
ilumina los ojos.

10El temor de Yahvé es puro,
estable por siempre;
los juicios del Señor veraces,
justos todos ellos,

11apetecibles más que el oro,
que el oro más fino;
más dulces que la miel,
más que el jugo de panales.

12Por eso tu siervo se empapa en ellos,
guardarlos trae gran ganancia.

13Pero ¿quién se da cuenta de sus yerros?
De las faltas ocultas límpiame.

14Guarda a tu siervo también del orgullo,
no sea que me domine;
entonces seré irreprochable,
libre de delito grave.

15Acepta con agrado mis palabras,
el susurro de mi corazón,
sin tregua ante ti, Yahvé,
Roca mía, mi redentor.

Notas de la BJ (6)

19,4 Las versiones entienden, por el contrario, «cuyo sonido no se oiga». Pero lo que sigue alude al tema asirio-babilónico de los astros, silenciosa «escritura de los cielos».

19,6 El salmista, hablando del sol, creatura de Yahvé, emplea expresiones que también se encuentran en la mitología babilónica.

19,14 Lit. «de los orgullosos» o «de las cosas orgullosas». Griego: «de los (dioses) extranjeros». —El Sal 119 contrapone constantemente el orgullo a la práctica de la Ley.

19,15 «sin tregua» griego; omitido por hebr.

19,15 En hebr. gõ’ēl. El término, que designa al vengador de sangre, Nm 35 19+, y al redentor, Lv 25 25.47-49, es aplicado por Jb 19 25; Sal 19 15; 78 35; Jr 50 43 y con frecuencia en la segunda parte de Isaías, Is 41 14; 43 14; 44 6.24; 49 7; 59 20, etc., a Yahvé que venga, salva y arranca de la muerte a sus fieles y a su pueblo.

19,15 Oración por el rey al salir a la guerra, ver 1 R 8 44; 2 Cro 20 18s, en dos partes, seguidas cada una de ellas de una antífona coral.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 6 al-Anʿām6:154–55 · comentario de Reynolds

    154 Luego dimos a Moisés el Libro, colmado para quien obrara el bien, como explicación detallada de todas las cosas, y como guía y misericordia, para que tal vez creyeran en el encuentro con su Señor.

Salmos 19:8 Mención en el comentario

Sal 19,8; Pr 15,30; Tb 10,5) no en la acepción de «sana mi ceguera», sino más bien en la de «escucha mi plegaria» o «infúndeme gozo».

Salmos 19:8 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Yahvé, sol de justicia

1Del maestro de coro. Salmo. De David.

2Los cielos cuentan la gloria de Dios,
el firmamento anuncia la obra de sus manos;

3el día al día comunica el mensaje,
la noche a la noche le pasa la noticia.

4Sin hablar y sin palabras,
y sin voz que pueda oírse,

5por toda la tierra resuena su proclama,
por los confines del orbe sus palabras.
En lo alto, para el sol, plantó una tienda,

6y él, como esposo que sale de su alcoba,
se recrea, como atleta, corriendo su carrera.

7Tiene su salida en un extremo del cielo,
y su órbita alcanza al otro extremo,
sin que haya nada que escape a su ardor.

8La ley de Yahvé es perfecta,
hace revivir;
el dictamen de Yahvé es veraz,
instruye al ingenuo.

9Los preceptos de Yahvé son rectos,
alegría interior;
el mandato de Yahvé es límpido,
ilumina los ojos.

10El temor de Yahvé es puro,
estable por siempre;
los juicios del Señor veraces,
justos todos ellos,

11apetecibles más que el oro,
que el oro más fino;
más dulces que la miel,
más que el jugo de panales.

12Por eso tu siervo se empapa en ellos,
guardarlos trae gran ganancia.

13Pero ¿quién se da cuenta de sus yerros?
De las faltas ocultas límpiame.

14Guarda a tu siervo también del orgullo,
no sea que me domine;
entonces seré irreprochable,
libre de delito grave.

15Acepta con agrado mis palabras,
el susurro de mi corazón,
sin tregua ante ti, Yahvé,
Roca mía, mi redentor.

Notas de la BJ (6)

19,4 Las versiones entienden, por el contrario, «cuyo sonido no se oiga». Pero lo que sigue alude al tema asirio-babilónico de los astros, silenciosa «escritura de los cielos».

19,6 El salmista, hablando del sol, creatura de Yahvé, emplea expresiones que también se encuentran en la mitología babilónica.

19,14 Lit. «de los orgullosos» o «de las cosas orgullosas». Griego: «de los (dioses) extranjeros». —El Sal 119 contrapone constantemente el orgullo a la práctica de la Ley.

19,15 «sin tregua» griego; omitido por hebr.

19,15 En hebr. gõ’ēl. El término, que designa al vengador de sangre, Nm 35 19+, y al redentor, Lv 25 25.47-49, es aplicado por Jb 19 25; Sal 19 15; 78 35; Jr 50 43 y con frecuencia en la segunda parte de Isaías, Is 41 14; 43 14; 44 6.24; 49 7; 59 20, etc., a Yahvé que venga, salva y arranca de la muerte a sus fieles y a su pueblo.

19,15 Oración por el rey al salir a la guerra, ver 1 R 8 44; 2 Cro 20 18s, en dos partes, seguidas cada una de ellas de una antífona coral.

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Reynolds la cita a propósito de 3 pasajes

Salmos 20

Leer el capítulo
Salmos 20:4 Mención en el comentario

…ni desdeñado la miseria del pobre, no le ha ocultado su rostro, sino que ha escuchado su clamor de auxilio», y el versículo 5 y el Salmo 20:4: «¡Que te conceda el deseo de tu corazón y corone de éxito todos tus planes!». Sobre el llamamiento a la benevolencia hacia los…

Salmos 20:4 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Oración por el rey

1Del maestro de coro. Salmo. De David.

2¡Yahvé te responda el día de la angustia,
protéjate el nombre del Dios de Jacob!

3Te envíe socorro desde su santuario,
sea tu apoyo desde Sión.

4Tenga en cuenta todas tus ofrendas,
encuentre sabroso tu holocausto;

5colme todos tus deseos,
cumpla todos tus proyectos.

6¡Nosotros aclamaremos tu victoria,
celebraremos alegres el nombre de nuestro Dios!
¡Yahvé responderá a todas tus súplicas!

7Reconozco ahora que Yahvé
dará la salvación a su ungido;
le responderá desde su santo cielo
con proezas victoriosas de su diestra.

8Unos con los carros, otros con los caballos,
pero nosotros invocamos a Yahvé, nuestro Dios;

9ellos se doblegan y caen,
nosotros seguimos en pie.

10¡Oh Yahvé, salva al rey,
respóndenos cuando te llamemos!

Notas de la BJ (3)

20,7 O «su mesías», «su cristo» (ver Ex 30 22+; 1 S 9 26+): el rey de Israel.

20,10 «respóndenos» versiones; «nos responde» hebr.

20,10 Este salmo, en dos partes seguidas de antífonas corales (vv. 8 y 14), tiene un claro acento mesiánico y escatológico que ha motivado su aplicación a Cristo Rey.

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Reynolds la cita a propósito de

Salmos 22

Leer el capítulo
Salmos 22:24 Mención en el comentario

…Coranicum señala la cualidad litúrgica de esta sura e indica una serie de paralelos con los Salmos, entre ellos: el versículo 3 y el Salmo 22:24: «Pues no ha despreciado ni desdeñado la miseria del pobre, no le ha ocultado su rostro, sino que ha escuchado su clamor de…

Salmos 22:24 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Sufrimiento y esperanza del justo

1Del maestro de coro. Sobre «la cierva de la aurora». Salmo. De David.

2¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?
Estás lejos de mi queja, de mis gritos y gemidos.

3Clamo de día, Dios mío, y no respondes,
también de noche, sin ahorrar palabras.

4¡Pero tú eres el Santo, entronizado
en medio de la alabanza de Israel!

5En ti confiaron nuestros padres,
confiaron y tú los liberaste;

6a ti clamaron y se vieron libres,
en ti confiaron sin tener que arrepentirse.

7Yo en cambio soy gusano, no hombre,
soy afrenta del vulgo, asco del pueblo;

8todos cuantos me ven de mí se mofan,
tuercen los labios y menean la cabeza:

9«Se confió a Yahvé, ¡pues que lo libre,
que lo salve si tanto lo quiere!».

10Fuiste tú quien del vientre me sacó,
a salvo me tuviste en los pechos de mi madre;

11a ti me confiaron al salir del seno,
desde el vientre materno tú eres mi Dios.

12¡No te alejes de mí, que la angustia está cerca,
que no hay quien me socorra!

13Novillos sin cuento me rodean,
me acosan los toros de Basán;

14me amenazan abriendo sus fauces,
como león que desgarra y ruge.

15Como agua me derramo,
mis huesos se dislocan,
mi corazón, como cera,
se funde en mis entrañas.

16Mi paladar está seco como teja
y mi lengua pegada a mi garganta:
tú me sumes en el polvo de la muerte.

17Perros sin cuento me rodean,
una banda de malvados me acorrala;
mis manos y mis pies vacilan,

18puedo contar mis huesos.
Ellos me miran y remiran,

19reparten entre sí mi ropa
y se echan a suertes mi túnica.

20Pero tú, Yahvé, no te alejes,
corre en mi ayuda, fuerza mía,

21libra mi vida de la espada,
mi persona de las garras de los perros;

22sálvame de las fauces del león,
mi pobre ser de los cuernos del búfalo.

23Contaré tu fama a mis hermanos,
reunido en asamblea te alabaré:

24«Los que estáis por Yahvé, alabadlo,
estirpe de Jacob, respetadlo,
temedlo, estirpe de Israel.

25Que no desprecia ni le da asco
la desgracia del desgraciado;
no le oculta su rostro,
le escucha cuando pide auxilio».

26Tú inspiras mi alabanza en plena asamblea,
cumpliré mis votos ante sus fieles.

27Los pobres comerán, hartos quedarán,
los que buscan a Yahvé lo alabarán:
«¡Viva por siempre vuestro corazón!».

28Se acordarán, volverán a Yahvé
todos los confines de la tierra;
se postrarán en su presencia
todas las familias de los pueblos.

29Porque de Yahvé es el reino,
es quien gobierna a los pueblos.

30Ante él se postrarán los que duermen en la tierra,
ante él se humillarán los que bajan al polvo.
Y para aquel que ya no viva

31su descendencia le servirá:
hablará del Señor a la edad

32venidera,
contará su justicia al pueblo por nacer:
«Así actuó el Señor».

Notas de la BJ (13)

22,1 Quizá el comienzo de una melodía conocida. Versiones: «Para el consuelo matinal».

22,4 O: «Tú que moras en el santuario, alabanzas de Israel», ver griego.

22,16 «Mi paladar» ḥikkî conj.; «mi fuerza» kõḥî hebr.

22,17 Otros: «me inmovilizan mis manos y mis pies» o, con 2 mss y las versiones antiguas, «me atraviesan». Hebr. kã’ărî «como un león», ininteligible. El pasaje recuerda Is 53 5, pero los evangelistas no lo utilizaron en el relato de la Pasión.

22,21 «mi persona», lit. «mi única», ver Sal 35 17.

22,22 «mi pobre (ser)»‘anniyyatî conj.; «tú me has respondido» ‘ănîtãnî hebr.

22,27 Alusión al banquete mesiánico, Is 55 1s, etc., más bien que a la comida ritual que sigue al sacrificio de comunión, Lv 3 1+.

22,28 Según versiones; «en tu presencia» hebr.

22,30 «ante él» ’ak lô conj.; «comerán» ’ãklû hebr.

22,30 «los que duermen en la tierra», «los que bajan al polvo» son los mortales.

22,31 Texto difícil. Puede también entenderse: «él (el impío) no vivirá, pero un linaje le servirá». Algunos mss y el griego dicen: «mi alma vivirá para él», retoque añadido en función de la creencia en la resurrección.

22,32 «venidera» griego; «vendrán» hebr.

22,32 La solicitud divina por los justos, descrita bajo la doble imagen del pastor, vv. 1-4, y del huésped que ofrece el banquete mesiánico, vv. 5-6. Este salmo se aplica tradicionalmente a la vida sacramental, especialmente al Bautismo y a la Eucaristía.

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Reynolds la cita a propósito de

Salmos 27

Leer el capítulo
Salmos 27:11 Mención en el comentario

Nöldeke et al. (History of the Qurʾān, 93n163/V) sugieren que el versículo 6 se corresponde aquí con el Salmo 27:11 («Enséñame, Señor, tu camino; guíame por senda llana a causa de mis enemigos»). Cuypers señala (La composition du Coran,…

Salmos 27:11 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Junto a Dios no hay temor

1De David.
Yahvé es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
Yahvé, el refugio de mi vida,
¿ante quién temblaré?

2Cuando me asaltan los malhechores
ávidos de mi carne,
ellos, adversarios y enemigos,
tropiezan y sucumben.

3Aunque acampe un ejército contra mí,
mi corazón no teme;
aunque estalle una guerra contra mí,
sigo confiando.

4Una cosa pido a Yahvé,
es lo que ando buscando:
morar en la Casa de Yahvé
todos los días de mi vida,
admirar la belleza de Yahvé
contemplando su templo.

5Me dará cobijo en su cabaña
el día de la desgracia;
me ocultará en lo oculto de su tienda,
me encumbrará en una roca.

6Entonces levantará mi cabeza
ante el enemigo que me hostiga;
y yo ofreceré en su tienda
sacrificios de victoria.
Cantaré, tocaré para Yahvé.

7Escucha, Yahvé, el clamor de mi voz,
¡ten piedad de mí, respóndeme!

8Digo para mis adentros:
«Busca su rostro».
Sí, Yahvé, tu rostro busco:

9no me ocultes tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio.
No me abandones, no me dejes,
Dios de mi salvación.

10Si mi padre y mi madre me abandonan,
Yahvé me acogerá.

11Señálame, Yahvé, tu camino,
guíame por senda llana,
pues tengo enemigos.

12No me entregues al ardor de mis rivales,
pues se alzan contra mí testigos falsos,
testigos violentos además.

13Creo que gozaré
de la bondad de Yahvé
en el país de la vida.

14Espera en Yahvé, sé fuerte,
ten ánimo, espera en Yahvé.

Notas de la BJ (3)

27,5 «cabaña» y «tienda» designan el santuario de Jerusalén.

27,8 «busca su rostro» conj.; «buscad mi rostro» hebr. —La expresión, ver Am 5 4+, que en principio significaba «ir a consultar a Yahvé» en un santuario, 2 S 21 1, tomó un sentido más general: tratar de conocerlo, vivir en su presencia. «Buscar a Yahvé», Dt 4 29; Sal 40 17; 69 7; 105 3, etc., es servirle fielmente.

27,13 Puede entenderse también: «¡Ah, si no pudiese gozar!». Este pasaje se interpretó en la época macabea en función de la fe en la vida futura.

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Salmos 33

Leer el capítulo
Salmos 33:6 Mención en el comentario

…Dios formó al hombre del polvo de la tierra, e insufló en sus narices aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente» (cf. Wis 15:11; Psa 33:6).

Salmos 33:6 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Himno a la Providencia

1¡Aclamad con júbilo, justos, a Yahvé,
que la alabanza es propia de hombres rectos!

2¡Dad gracias a Yahvé con la cítara,
tocad con el arpa de diez cuerdas;

3cantadle un cántico nuevo,
acompañad la música con aclamaciones!

4Pues recta es la palabra de Yahvé,
su obra toda fundada en la verdad;

5él ama la justicia y el derecho,
del amor de Yahvé está llena la tierra.

6Por la palabra de Yahvé fueron hechos los cielos,
por el aliento de su boca todos sus ejércitos.

7Él recoge, como un dique, las aguas del mar,
mete en depósitos los océanos.

8¡Tema a Yahvé la tierra entera,
tiemblen ante él los habitantes del orbe!

9Pues él habló y así fue,
él lo mandó y se hizo.

10Yahvé frustra el plan de las naciones,
hace vanos los proyectos de los pueblos;

11pero el plan de Yahvé subsiste para siempre,
sus decisiones de generación en generación.

12¡Feliz la nación cuyo Dios es Yahvé,
el pueblo que escogió para sí como heredad!

13Yahvé observa de lo alto del cielo,
ve a todos los seres humanos;

14desde el lugar de su trono mira
a todos los habitantes de la tierra;

15él, que modela el corazón de cada uno,
y repara en todas sus acciones.

16No se salva el rey por su gran ejército,
ni el guerrero escapa por su enorme fuerza.

17Vana cosa el caballo para la victoria,
ni con todo su vigor puede salvar.

18Los ojos de Yahvé sobre sus adeptos,
sobre los que esperan en su amor,

19para librar su vida de la muerte
y mantenerlos en tiempo de penuria.

20Esperamos anhelantes a Yahvé,
él es nuestra ayuda y nuestro escudo;

21en él nos alegramos de corazón
y en su santo nombre confiamos.

22Que tu amor, Yahvé, nos acompañe,
tal como lo esperamos de ti.

Notas de la BJ (4)

33,3 Este término designaba originalmente el grito de guerra que precedía al asalto, Ex 32 17; Jos 6 5; Jc 7 20-21; 1 S 17 20.52; Jr 4 19; 49 2; Os 5 8; Am 1 14; con él se saludaba a Yahvé como rey y guía guerrero, Nm 23 21; So 1 14; ver 1 S 10 24, y al arca, su paladión, 1 S 4 5; 2 S 6 15. Después del destierro, este hurra ritual toma un sentido cultual; celebra a Yahvé, rey de Israel y de los paganos, Sal 47 2.6; 89 16; 95 1; 98 4.6, salvador, Is 44 23, y juez, Jl 2 1; así como a su Mesías, Za 9 9. Se lanzaba en los días de fiesta, Esd 3 11, ver Jb 38 7, en los sacrificios de acción de gracias, Sal 27 6; 65 14; 100 1; Jb 33 26, y en las liturgias procesionales, Sal 95 1.2; 100 1s. Ver Nm 10 5+.

33,7 Las versiones corrigen la vocalización para leer «como un odre», pero aquí se puede percibir una alusión al milagro del mar en Ex 15 8; ver también Sal 18 13.

33,18 Lit. «los que le temen».

33,22 Salmo penitencial «alfabético», ver Pr 31 10+ (pero el orden de las estrofas está alterado): acción de gracias, vv. 2-11, e instrucción, en el sentido de los Proverbios, sobre la suerte de los justos y de los malvados, vv. 12-23.

Leer Salmos 33 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
Salmos 33:9 Mención en el comentario

…de la palabra «¡Sé!» (kun) puede guardar cierta relación con el acto de creación de Dios por medio de la palabra en Génesis 1, o con el Salmo 33:9 («Pues en el momento en que habló, así fue; apenas dio la orden, y allí estuvo firme»).

Salmos 33:9 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Himno a la Providencia

1¡Aclamad con júbilo, justos, a Yahvé,
que la alabanza es propia de hombres rectos!

2¡Dad gracias a Yahvé con la cítara,
tocad con el arpa de diez cuerdas;

3cantadle un cántico nuevo,
acompañad la música con aclamaciones!

4Pues recta es la palabra de Yahvé,
su obra toda fundada en la verdad;

5él ama la justicia y el derecho,
del amor de Yahvé está llena la tierra.

6Por la palabra de Yahvé fueron hechos los cielos,
por el aliento de su boca todos sus ejércitos.

7Él recoge, como un dique, las aguas del mar,
mete en depósitos los océanos.

8¡Tema a Yahvé la tierra entera,
tiemblen ante él los habitantes del orbe!

9Pues él habló y así fue,
él lo mandó y se hizo.

10Yahvé frustra el plan de las naciones,
hace vanos los proyectos de los pueblos;

11pero el plan de Yahvé subsiste para siempre,
sus decisiones de generación en generación.

12¡Feliz la nación cuyo Dios es Yahvé,
el pueblo que escogió para sí como heredad!

13Yahvé observa de lo alto del cielo,
ve a todos los seres humanos;

14desde el lugar de su trono mira
a todos los habitantes de la tierra;

15él, que modela el corazón de cada uno,
y repara en todas sus acciones.

16No se salva el rey por su gran ejército,
ni el guerrero escapa por su enorme fuerza.

17Vana cosa el caballo para la victoria,
ni con todo su vigor puede salvar.

18Los ojos de Yahvé sobre sus adeptos,
sobre los que esperan en su amor,

19para librar su vida de la muerte
y mantenerlos en tiempo de penuria.

20Esperamos anhelantes a Yahvé,
él es nuestra ayuda y nuestro escudo;

21en él nos alegramos de corazón
y en su santo nombre confiamos.

22Que tu amor, Yahvé, nos acompañe,
tal como lo esperamos de ti.

Notas de la BJ (4)

33,3 Este término designaba originalmente el grito de guerra que precedía al asalto, Ex 32 17; Jos 6 5; Jc 7 20-21; 1 S 17 20.52; Jr 4 19; 49 2; Os 5 8; Am 1 14; con él se saludaba a Yahvé como rey y guía guerrero, Nm 23 21; So 1 14; ver 1 S 10 24, y al arca, su paladión, 1 S 4 5; 2 S 6 15. Después del destierro, este hurra ritual toma un sentido cultual; celebra a Yahvé, rey de Israel y de los paganos, Sal 47 2.6; 89 16; 95 1; 98 4.6, salvador, Is 44 23, y juez, Jl 2 1; así como a su Mesías, Za 9 9. Se lanzaba en los días de fiesta, Esd 3 11, ver Jb 38 7, en los sacrificios de acción de gracias, Sal 27 6; 65 14; 100 1; Jb 33 26, y en las liturgias procesionales, Sal 95 1.2; 100 1s. Ver Nm 10 5+.

33,7 Las versiones corrigen la vocalización para leer «como un odre», pero aquí se puede percibir una alusión al milagro del mar en Ex 15 8; ver también Sal 18 13.

33,18 Lit. «los que le temen».

33,22 Salmo penitencial «alfabético», ver Pr 31 10+ (pero el orden de las estrofas está alterado): acción de gracias, vv. 2-11, e instrucción, en el sentido de los Proverbios, sobre la suerte de los justos y de los malvados, vv. 12-23.

Leer Salmos 33 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de

Salmos 37

Leer el capítulo
Salmos 37 Mención en el comentario

…o «conmemoración». En este versículo, el Corán parece declarar que cita de los Salmos. Sin embargo, si bien la cita evoca material del Salmo 37, no se trata de una cita literal:

Salmos 37 en la Biblia de Jerusalén

Destinos del justo y del impío

1De David.
No te acalores por los malvados,
ni envidies a los que hacen el mal,

2pues pronto se secan como el heno,
como la hierba tierna se marchitan.

3Confía en Yahvé y obra el bien,
vive en la tierra y practica la lealtad,

4disfruta pensando en Yahvé
y te dará lo que pida tu corazón.

5Encomienda tu vida a Yahvé,
confía en él, que actuará;

6hará brillar como luz tu inocencia
y tu honradez igual que el mediodía.

7Descansa en Yahvé, espera en él,
no te acalores contra el que prospera,
contra el hombre que urde intrigas.

8Desiste de la ira, abandona el enojo,
no te acalores, que será peor;

9pues los malvados serán extirpados,
mas los que esperan en Yahvé heredarán la tierra.

10Un poco más, y no hay malvado,
buscas su lugar, y ya no está;

11mas los humildes poseerán la tierra
y gozarán de inmensa paz.

12El malvado maquina contra el honrado,
rechina los dientes contra él;

13pero el Señor de él se ríe,
pues ve que llega su día.

14Desenvainan la espada los malvados,
tensan su arco contra el mísero y el pobre,
para matar a los hombres honrados;

15su espada penetrará en su corazón
y sus arcos quedarán destrozados.

16Más vale lo poco del honrado
que la enorme riqueza del malvado;

17se quebrarán los brazos del malvado,
pero Yahvé sostiene a los honrados.

18Conoce Yahvé la vida de los íntegros
su heredad durará para siempre;

19en tiempo de escasez no se avergonzarán,
en días de penuria gozarán de hartura.

20Los malvados, en cambio, perecerán,
todos los enemigos de Yahvé;
se agostarán como el verdor de los prados,
como humo se desvanecerán.

21El malvado toma prestado y no devuelve,
pero el honrado se compadece y da;

22los que él bendice poseerán la tierra,
los que maldice serán exterminados.

23Yahvé da firmeza a los pasos del hombre,
se complace en su camino;

24aunque caiga, no queda tirado,
pues Yahvé lo sostiene por la mano.

25Fui joven, ya soy viejo,
nunca vi a un justo abandonado,
ni a sus hijos pidiendo pan.

26A diario es compasivo y presta,
a sus hijos les aguarda la bendición.

27Apártate del mal y obra el bien,
y siempre tendrás una morada;

28porque Yahvé ama la justicia
y no abandona a sus amigos.
Los criminales son exterminados,
la descendencia del malvado cercenada;

29los honrados poseerán la tierra,
habitarán en ella para siempre.

30La boca del honrado susurra sabiduría,
su lengua habla con rectitud;

31la ley de su Dios está en su corazón,
sus pasos nunca vacilan.

32Espía el malvado al honrado,
tratando de acabar con él;

33mas Yahvé no lo entrega en su mano,
ni deja que en el juicio lo condenen.

34Espera en Yahvé, sigue por su senda,
él te exaltará y heredarás la tierra,
contemplarás el exterminio del malvado.

35He visto al malvado arrogante
empinarse como cedro del Líbano;

36pasé luego y ya no estaba,
lo busqué y no lo encontré.

37Observa al íntegro, mira al honrado,
tendrá futuro el hombre de paz;

38mas el rebelde será aniquilado
y el futuro del malvado frustrado.

39La salvación del honrado viene de Yahvé,
él es su refugio en tiempo de angustia;

40Yahvé lo ayuda y lo libera,
él lo libra del malvado,
lo salva porque se acoge a él.

Notas de la BJ (8)

37,3 La Tierra Santa, ver Sal 25 13; Dt 16 20. Estas promesas serán retomadas en sentido espiritual por las Bienaventuranzas, Mt 5 3-4, ver Rm 4 13.

37,16 Según las versiones; «la fortuna de numerosos malvados» hebr.

37,19 No quedarán defraudados por no tener comida.

37,22 Griego: «los que Le bendicen... los que Le maldicen».

37,28 «los criminales son exterminados», griego; «ellos (sus amigos) serán guardados por siempre».

37,35 Según el griego; hebr.: «desnudándose cuando yo resplandezca, reverdeciendo (?)», ver Sal 92 15.

37,36 «pasé» versiones; «pasó» hebr.

37,40 Lamentación de un fiel enfermo y presuntamente culpable, ver vv. 4-5.6b.19. Salmo penitencial, algunos de cuyos pasajes recuerdan a Job y el canto del Siervo doliente, Is 53.

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Salmos 37:9,28–29

9 Porque los malhechores serán aniquilados, pero los que esperan en el Señor tendrán la tierra en posesión (NRSV: «heredarán la tierra»). . . . 28 Porque el Señor ama la justicia y no desamparará a sus fieles. Los malhechores perecerán para siempre, la descendencia de los impíos será aniquilada, 29 pero los rectos tendrán la tierra en posesión (NRSV: «heredarán la tierra»), y vivirán en ella para siempre. (Sal 37:9, 28–29)

Salmos 37:9,28–29 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Destinos del justo y del impío

1De David.
No te acalores por los malvados,
ni envidies a los que hacen el mal,

2pues pronto se secan como el heno,
como la hierba tierna se marchitan.

3Confía en Yahvé y obra el bien,
vive en la tierra y practica la lealtad,

4disfruta pensando en Yahvé
y te dará lo que pida tu corazón.

5Encomienda tu vida a Yahvé,
confía en él, que actuará;

6hará brillar como luz tu inocencia
y tu honradez igual que el mediodía.

7Descansa en Yahvé, espera en él,
no te acalores contra el que prospera,
contra el hombre que urde intrigas.

8Desiste de la ira, abandona el enojo,
no te acalores, que será peor;

9pues los malvados serán extirpados,
mas los que esperan en Yahvé heredarán la tierra.

10Un poco más, y no hay malvado,
buscas su lugar, y ya no está;

11mas los humildes poseerán la tierra
y gozarán de inmensa paz.

12El malvado maquina contra el honrado,
rechina los dientes contra él;

13pero el Señor de él se ríe,
pues ve que llega su día.

14Desenvainan la espada los malvados,
tensan su arco contra el mísero y el pobre,
para matar a los hombres honrados;

15su espada penetrará en su corazón
y sus arcos quedarán destrozados.

16Más vale lo poco del honrado
que la enorme riqueza del malvado;

17se quebrarán los brazos del malvado,
pero Yahvé sostiene a los honrados.

18Conoce Yahvé la vida de los íntegros
su heredad durará para siempre;

19en tiempo de escasez no se avergonzarán,
en días de penuria gozarán de hartura.

20Los malvados, en cambio, perecerán,
todos los enemigos de Yahvé;
se agostarán como el verdor de los prados,
como humo se desvanecerán.

21El malvado toma prestado y no devuelve,
pero el honrado se compadece y da;

22los que él bendice poseerán la tierra,
los que maldice serán exterminados.

23Yahvé da firmeza a los pasos del hombre,
se complace en su camino;

24aunque caiga, no queda tirado,
pues Yahvé lo sostiene por la mano.

25Fui joven, ya soy viejo,
nunca vi a un justo abandonado,
ni a sus hijos pidiendo pan.

26A diario es compasivo y presta,
a sus hijos les aguarda la bendición.

27Apártate del mal y obra el bien,
y siempre tendrás una morada;

28porque Yahvé ama la justicia
y no abandona a sus amigos.
Los criminales son exterminados,
la descendencia del malvado cercenada;

29los honrados poseerán la tierra,
habitarán en ella para siempre.

30La boca del honrado susurra sabiduría,
su lengua habla con rectitud;

31la ley de su Dios está en su corazón,
sus pasos nunca vacilan.

32Espía el malvado al honrado,
tratando de acabar con él;

33mas Yahvé no lo entrega en su mano,
ni deja que en el juicio lo condenen.

34Espera en Yahvé, sigue por su senda,
él te exaltará y heredarás la tierra,
contemplarás el exterminio del malvado.

35He visto al malvado arrogante
empinarse como cedro del Líbano;

36pasé luego y ya no estaba,
lo busqué y no lo encontré.

37Observa al íntegro, mira al honrado,
tendrá futuro el hombre de paz;

38mas el rebelde será aniquilado
y el futuro del malvado frustrado.

39La salvación del honrado viene de Yahvé,
él es su refugio en tiempo de angustia;

40Yahvé lo ayuda y lo libera,
él lo libra del malvado,
lo salva porque se acoge a él.

Notas de la BJ (8)

37,3 La Tierra Santa, ver Sal 25 13; Dt 16 20. Estas promesas serán retomadas en sentido espiritual por las Bienaventuranzas, Mt 5 3-4, ver Rm 4 13.

37,16 Según las versiones; «la fortuna de numerosos malvados» hebr.

37,19 No quedarán defraudados por no tener comida.

37,22 Griego: «los que Le bendicen... los que Le maldicen».

37,28 «los criminales son exterminados», griego; «ellos (sus amigos) serán guardados por siempre».

37,35 Según el griego; hebr.: «desnudándose cuando yo resplandezca, reverdeciendo (?)», ver Sal 92 15.

37,36 «pasé» versiones; «pasó» hebr.

37,40 Lamentación de un fiel enfermo y presuntamente culpable, ver vv. 4-5.6b.19. Salmo penitencial, algunos de cuyos pasajes recuerdan a Job y el canto del Siervo doliente, Is 53.

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Salmos 37:9,29 Mención en el comentario

(Sal 37,9.29; Mt 5,5)

Salmos 37:9,29 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Destinos del justo y del impío

1De David.
No te acalores por los malvados,
ni envidies a los que hacen el mal,

2pues pronto se secan como el heno,
como la hierba tierna se marchitan.

3Confía en Yahvé y obra el bien,
vive en la tierra y practica la lealtad,

4disfruta pensando en Yahvé
y te dará lo que pida tu corazón.

5Encomienda tu vida a Yahvé,
confía en él, que actuará;

6hará brillar como luz tu inocencia
y tu honradez igual que el mediodía.

7Descansa en Yahvé, espera en él,
no te acalores contra el que prospera,
contra el hombre que urde intrigas.

8Desiste de la ira, abandona el enojo,
no te acalores, que será peor;

9pues los malvados serán extirpados,
mas los que esperan en Yahvé heredarán la tierra.

10Un poco más, y no hay malvado,
buscas su lugar, y ya no está;

11mas los humildes poseerán la tierra
y gozarán de inmensa paz.

12El malvado maquina contra el honrado,
rechina los dientes contra él;

13pero el Señor de él se ríe,
pues ve que llega su día.

14Desenvainan la espada los malvados,
tensan su arco contra el mísero y el pobre,
para matar a los hombres honrados;

15su espada penetrará en su corazón
y sus arcos quedarán destrozados.

16Más vale lo poco del honrado
que la enorme riqueza del malvado;

17se quebrarán los brazos del malvado,
pero Yahvé sostiene a los honrados.

18Conoce Yahvé la vida de los íntegros
su heredad durará para siempre;

19en tiempo de escasez no se avergonzarán,
en días de penuria gozarán de hartura.

20Los malvados, en cambio, perecerán,
todos los enemigos de Yahvé;
se agostarán como el verdor de los prados,
como humo se desvanecerán.

21El malvado toma prestado y no devuelve,
pero el honrado se compadece y da;

22los que él bendice poseerán la tierra,
los que maldice serán exterminados.

23Yahvé da firmeza a los pasos del hombre,
se complace en su camino;

24aunque caiga, no queda tirado,
pues Yahvé lo sostiene por la mano.

25Fui joven, ya soy viejo,
nunca vi a un justo abandonado,
ni a sus hijos pidiendo pan.

26A diario es compasivo y presta,
a sus hijos les aguarda la bendición.

27Apártate del mal y obra el bien,
y siempre tendrás una morada;

28porque Yahvé ama la justicia
y no abandona a sus amigos.
Los criminales son exterminados,
la descendencia del malvado cercenada;

29los honrados poseerán la tierra,
habitarán en ella para siempre.

30La boca del honrado susurra sabiduría,
su lengua habla con rectitud;

31la ley de su Dios está en su corazón,
sus pasos nunca vacilan.

32Espía el malvado al honrado,
tratando de acabar con él;

33mas Yahvé no lo entrega en su mano,
ni deja que en el juicio lo condenen.

34Espera en Yahvé, sigue por su senda,
él te exaltará y heredarás la tierra,
contemplarás el exterminio del malvado.

35He visto al malvado arrogante
empinarse como cedro del Líbano;

36pasé luego y ya no estaba,
lo busqué y no lo encontré.

37Observa al íntegro, mira al honrado,
tendrá futuro el hombre de paz;

38mas el rebelde será aniquilado
y el futuro del malvado frustrado.

39La salvación del honrado viene de Yahvé,
él es su refugio en tiempo de angustia;

40Yahvé lo ayuda y lo libera,
él lo libra del malvado,
lo salva porque se acoge a él.

Notas de la BJ (8)

37,3 La Tierra Santa, ver Sal 25 13; Dt 16 20. Estas promesas serán retomadas en sentido espiritual por las Bienaventuranzas, Mt 5 3-4, ver Rm 4 13.

37,16 Según las versiones; «la fortuna de numerosos malvados» hebr.

37,19 No quedarán defraudados por no tener comida.

37,22 Griego: «los que Le bendicen... los que Le maldicen».

37,28 «los criminales son exterminados», griego; «ellos (sus amigos) serán guardados por siempre».

37,35 Según el griego; hebr.: «desnudándose cuando yo resplandezca, reverdeciendo (?)», ver Sal 92 15.

37,36 «pasé» versiones; «pasó» hebr.

37,40 Lamentación de un fiel enfermo y presuntamente culpable, ver vv. 4-5.6b.19. Salmo penitencial, algunos de cuyos pasajes recuerdan a Job y el canto del Siervo doliente, Is 53.

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Salmos 37:29 Mención en el comentario

«Pues los malhechores serán aniquilados, mas los que esperan en Yahvé poseerán la tierra» (Sal 37:29 [37:9]; cf. C 21:105).

Salmos 37:29 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Destinos del justo y del impío

1De David.
No te acalores por los malvados,
ni envidies a los que hacen el mal,

2pues pronto se secan como el heno,
como la hierba tierna se marchitan.

3Confía en Yahvé y obra el bien,
vive en la tierra y practica la lealtad,

4disfruta pensando en Yahvé
y te dará lo que pida tu corazón.

5Encomienda tu vida a Yahvé,
confía en él, que actuará;

6hará brillar como luz tu inocencia
y tu honradez igual que el mediodía.

7Descansa en Yahvé, espera en él,
no te acalores contra el que prospera,
contra el hombre que urde intrigas.

8Desiste de la ira, abandona el enojo,
no te acalores, que será peor;

9pues los malvados serán extirpados,
mas los que esperan en Yahvé heredarán la tierra.

10Un poco más, y no hay malvado,
buscas su lugar, y ya no está;

11mas los humildes poseerán la tierra
y gozarán de inmensa paz.

12El malvado maquina contra el honrado,
rechina los dientes contra él;

13pero el Señor de él se ríe,
pues ve que llega su día.

14Desenvainan la espada los malvados,
tensan su arco contra el mísero y el pobre,
para matar a los hombres honrados;

15su espada penetrará en su corazón
y sus arcos quedarán destrozados.

16Más vale lo poco del honrado
que la enorme riqueza del malvado;

17se quebrarán los brazos del malvado,
pero Yahvé sostiene a los honrados.

18Conoce Yahvé la vida de los íntegros
su heredad durará para siempre;

19en tiempo de escasez no se avergonzarán,
en días de penuria gozarán de hartura.

20Los malvados, en cambio, perecerán,
todos los enemigos de Yahvé;
se agostarán como el verdor de los prados,
como humo se desvanecerán.

21El malvado toma prestado y no devuelve,
pero el honrado se compadece y da;

22los que él bendice poseerán la tierra,
los que maldice serán exterminados.

23Yahvé da firmeza a los pasos del hombre,
se complace en su camino;

24aunque caiga, no queda tirado,
pues Yahvé lo sostiene por la mano.

25Fui joven, ya soy viejo,
nunca vi a un justo abandonado,
ni a sus hijos pidiendo pan.

26A diario es compasivo y presta,
a sus hijos les aguarda la bendición.

27Apártate del mal y obra el bien,
y siempre tendrás una morada;

28porque Yahvé ama la justicia
y no abandona a sus amigos.
Los criminales son exterminados,
la descendencia del malvado cercenada;

29los honrados poseerán la tierra,
habitarán en ella para siempre.

30La boca del honrado susurra sabiduría,
su lengua habla con rectitud;

31la ley de su Dios está en su corazón,
sus pasos nunca vacilan.

32Espía el malvado al honrado,
tratando de acabar con él;

33mas Yahvé no lo entrega en su mano,
ni deja que en el juicio lo condenen.

34Espera en Yahvé, sigue por su senda,
él te exaltará y heredarás la tierra,
contemplarás el exterminio del malvado.

35He visto al malvado arrogante
empinarse como cedro del Líbano;

36pasé luego y ya no estaba,
lo busqué y no lo encontré.

37Observa al íntegro, mira al honrado,
tendrá futuro el hombre de paz;

38mas el rebelde será aniquilado
y el futuro del malvado frustrado.

39La salvación del honrado viene de Yahvé,
él es su refugio en tiempo de angustia;

40Yahvé lo ayuda y lo libera,
él lo libra del malvado,
lo salva porque se acoge a él.

Notas de la BJ (8)

37,3 La Tierra Santa, ver Sal 25 13; Dt 16 20. Estas promesas serán retomadas en sentido espiritual por las Bienaventuranzas, Mt 5 3-4, ver Rm 4 13.

37,16 Según las versiones; «la fortuna de numerosos malvados» hebr.

37,19 No quedarán defraudados por no tener comida.

37,22 Griego: «los que Le bendicen... los que Le maldicen».

37,28 «los criminales son exterminados», griego; «ellos (sus amigos) serán guardados por siempre».

37,35 Según el griego; hebr.: «desnudándose cuando yo resplandezca, reverdeciendo (?)», ver Sal 92 15.

37,36 «pasé» versiones; «pasó» hebr.

37,40 Lamentación de un fiel enfermo y presuntamente culpable, ver vv. 4-5.6b.19. Salmo penitencial, algunos de cuyos pasajes recuerdan a Job y el canto del Siervo doliente, Is 53.

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Salmos 40

Leer el capítulo
Salmos 40:6 Mención en el comentario

…labios (vv. 8–9), Neuwirth (Der Koran: Band 1, 242) remite a una serie de pasajes de los Salmos que mencionan los órganos de los sentidos: Salmo 12:3–4; 15:3; 40:6; 94:9. Rudolph (Abhängigkeit, 13) vincula el versículo 10 con Mateo 7:13: «Entrad por la puerta estrecha; porque…

Salmos 40:6 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Acción de gracias. Petición de auxilio

1Del maestro de coro. De David. Salmo.

2Yo esperaba impaciente a Yahvé:
hacia mí se inclinó
y escuchó mi clamor.

3Me sacó de la fosa fatal,
del fango cenagoso;
asentó mis pies sobre roca,
afianzó mis pasos.

4Puso en mi boca un cántico nuevo,
una alabanza a nuestro Dios;
muchos verán y temerán,
y en Yahvé pondrán su confianza.

5Dichoso será el hombre
que pone en Yahvé su confianza,
y no se va con los rebeldes
que andan tras los ídolos.

6¡Cuántas maravillas has hecho,
Yahvé, Dios mío,
cuántos designios por nosotros;
nadie se te puede comparar!
Quisiera publicarlos, pregonarlos,
mas su número es incalculable.

7No has querido sacrificio ni oblación,
pero me has abierto el oído;
no pedías holocaustos ni víctimas,

8dije entonces: «Aquí he venido».
Está escrito en el rollo del libro

9que debo hacer tu voluntad.
Y eso deseo, Dios mío,
tengo tu ley en mi interior.

10He proclamado tu justicia
ante la gran asamblea;
no he contenido mis labios,
tú lo sabes, Yahvé.

11No he callado tu justicia en mi pecho,
he proclamado tu lealtad, tu salvación;
no he ocultado tu amor y tu lealtad
a la gran asamblea.

12Y tú, Yahvé, no retengas
tus ternuras hacia mí.
Que tu amor y lealtad
me guarden incesantes.

13Pues desdichas me envuelven
en número incontable.
Mis culpas me dan caza
y ya no puedo ver;
más numerosas que mis cabellos,
y me ha faltado coraje.

14¡Dígnate, Yahvé, librarme;
Yahvé, corre en mi ayuda!

15¡Queden confusos y humillados
los que intentan acabar conmigo!
¡Retrocedan confundidos
los que desean mi mal!

16Queden corridos de vergüenza
los que me insultan: «Ja, ja».

17¡En ti gocen y se alegren
todos los que te buscan!
¡Digan sin cesar: «Grande es Yahvé»
los que ansían tu victoria!

18Aunque soy pobre y desdichado,
el Señor se ocupará de mí.
Tú eres mi auxilio y libertador,
¡no te retrases, Dios mío!

Notas de la BJ (3)

40,5 Lit. «tras la mentira».

40,7 Lit. «cavado». Dios comunica su voluntad al fiel, ver Is 50 5. Una variante del griego: «Tú me has formado un cuerpo» fue interpretada en sentido mesiánico y aplicada a Cristo, Hb 10 5s.

40,9 La obediencia vale más que el sacrificio, 1 S 15 22. Los profetas alertaron con frecuencia a Israel contra prácticas que no empeñaban el corazón, Am 5 21+, ver Gn 8 21+, o contra una confianza presuntuosa en la presencia de Dios en su Templo, ver Jr 7 3-4+. En el Judaísmo posterior al destierro, sea cual fuere aún la importancia del Templo como señal de salvación, Za 1 16, el culto interior se va afinando más y más, y las disposiciones del corazón, la oración, la obediencia, el amor, cobran por sí mismas valor de culto, Sal 50; 51 19; 69 31-32; 141 2; Pr 21 3; ver también Tb 4 11; Si 34 18 - 35 10. Esta evolución prepara la supervivencia del Judaísmo después de la destrucción del Templo y proseguirá en el NT, Rm 1 9+; 12 1+.

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Salmos 50

Leer el capítulo
Salmos 50:8–13 Mención en el comentario

…obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grasa de los carneros» (1Sa 15:22; cf. Mic 6:8; Amo 5:21–25; Hos 6:6; Psa 50:8–13; Mat 9:13, 21:7).

Salmos 50:8–13 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

El culto espiritual

1Salmo. De Asaf.
Habla Yahvé, Dios de los dioses:
convoca a la tierra de oriente a occidente.

2Desde Sión, la Hermosa sin par, Dios resplandece;

3viene nuestro Dios y no callará.
Lo precede un fuego voraz,
lo rodea violenta tempestad;

4convoca en lo alto a los cielos,
y a la tierra para juzgar a su pueblo:

5«Reunid ante mí a mis adeptos,
que sellaron mi alianza con sacrificios».

6(Los cielos proclaman su justicia,Pausa.
pues Dios mismo viene como juez.)

7«Escucha, pueblo mío, voy a hablar,
Israel, testifico contra ti,
yo, Dios, tu Dios.

8No te acuso por tus sacrificios,
¡están siempre ante mí tus holocaustos!

9No tomaré novillos de tu casa,
ni machos cabríos de tus apriscos,

10pues son mías las fieras salvajes,
las bestias en los montes a millares;

11conozco las aves de los cielos,
mías son las alimañas del campo.

12Si hambre tuviera, no te lo diría,
porque mío es el orbe y cuanto encierra.

13¿Acaso como carne de toros
o bebo sangre de machos cabríos?

14Sacrifica a Dios dándole gracias,
cumple todos tus votos al Altísimo:

15invócame en el día de la angustia,
te libraré y tú me darás gloria».

16Pero al malvado Dios le dice:
«¿A qué viene recitar mis preceptos
y ponerte a hablar de mi alianza,

17tú que detestas la doctrina
y a tus espaldas echas mis palabras?

18Si ves a un ladrón vas con él,
compartes tu suerte con adúlteros;

19abres tu boca con malicia,
tu lengua trama engaños.

20Te sientas a hablar contra tu hermano,
deshonras al hijo de tu madre.

21Haces esto, ¿y he de callarme?
¿Piensas que soy como tú?
Yo te acuso y te lo echo en cara.

22Entended esto bien los que olvidáis a Dios,
no sea que os destroce y no haya quien os salve.

23Me honra quien sacrifica dándome gracias,
al que es recto le haré ver la salvación de Dios».

Notas de la BJ (4)

50,11 «cielos» versiones; «montes» hebr.

50,16 Este estico ha podido añadirse para descartar a los fieles. Según esto, en lo que sigue, Dios ya no se dirigiría a todo Israel indistintamente.

50,23 «al que es recto», lit. «perfecto de camino» wetãm derek conj.; «ha puesto el camino» we´sãm derek hebr.

50,23 Este salmo penitencial, ver 6+, tiene un estrecho parentesco con la literatura profética, sobre todo con Isaías y Ezequiel.

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Reynolds la cita a propósito de

Salmos 55

Leer el capítulo
Salmos 55:15

28 Moisés dijo: «En esto conoceréis que el Señor mismo me ha enviado para realizar todas estas obras y que no las hago por mi propia voluntad. 29 Si estas personas mueren de muerte natural como habitualmente muere la gente, entonces el Señor no me ha enviado. 30 Pero si el Señor hace algo totalmente nuevo, si la tierra abre su boca y se los traga con todas sus pertenencias, de modo que desciendan vivos al Seol, entonces sabréis que han despreciado al Señor». 31 Apenas terminó de decir todo esto, el suelo se resquebrajó bajo sus pies, 32 la tierra abrió su boca y se los tragó, a ellos, a sus familias, a toda la gente de Coré y a todos sus bienes. 33 Descendieron vivos al Seol con todas sus pertenencias. La tierra se cerró sobre ellos y desaparecieron de en medio de la comunidad. (Núm 16:28–33; cf. Sal 55:15)

Salmos 55:15 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Oración del calumniado

1Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Poema. De David.

2Escucha, oh Dios, mi oración,
no te retraigas a mi súplica,

3hazme caso, respóndeme,
me trastorna la ansiedad.
Gimo

4ante la voz del enemigo,
bajo el abucheo del malvado;
vierten falsedades sobre mí,
me hostigan con saña.

5Dentro se agita mi corazón,
me asaltan pavores de muerte;

6miedo y temblor me invaden,
un escalofrío me atenaza.

7Y digo: ¡Ojalá tuviera alas
como paloma para volar y reposar!

8Huiría entonces lejos,Pausa.
la estepa sería mi morada.

9Pronto encontraría refugio
contra el viento de la calumnia,
y el huracán

10que devora, Señor,
y el flujo de sus lenguas.
Soy testigo de violencia
y altercado en la ciudad;

11rondan de día y de noche
en torno a sus murallas.
Falsedad y mentira hay dentro,

12insidias dentro de ella,
nunca se ausentan de sus calles
la tiranía y el engaño.

13Si fuera un enemigo el que me ultraja,
podría soportarlo;
si el que me odia se alzara contra mí,
de él me escondería.

14¡Pero tú, un hombre de mi rango,
amigo y compañero,

15con quien me unía dulce intimidad
en la Casa de Dios!
¡Desaparezcan en tumulto,

16caiga sobre ellos la muerte,
bajen vivos al Seol,
que entre ellos habita el mal!

17Pero yo invoco a Dios
y Yahvé me salva.

18A la tarde, a la mañana, al mediodía
me quejo y gimo, y oye mi clamor.

19Intacta rescata mi vida
de la guerra que me han declarado,Pausa.
del pleito que tienen conmigo.

20Que Dios me escuche y los humille,
él, que reina desde siempre,
pues no tienen enmienda
ni temen a Dios.

21Levantan la mano contra su aliado,
violan su alianza;

22más blanda que manteca es su boca,
pero traman la guerra;
sus palabras, más suaves que el aceite,
son espadas desnudas.

23Confía a Yahvé tus propósitos,
él te sustentará;
no dejará que para siempre
sucumba el justo.

24Y tú, oh Dios, hundirás
en lo más profundo de la fosa
a esos sanguinarios y traidores
sin llegar a la mitad de su vida.
Mas yo confío en ti.

Notas de la BJ (8)

55,4 «abucheo» ze‘ăqat o s.e‘ăqat conj.; hebr. ‘a-qat ininteligible.

55,10 «que devora» bella‘ conj.; «devora» balla‘ hebr.; —«el flujo» (sentido derivado) peleg sir.; «divide» pallag hebr.

55,13 «si» (las dos veces) griego; el hebr. trae negación.

55,15 «desaparezcan» yehallekû conj.; «íbamos» nehallēk hebr.

55,16 La muerte súbita y prematura es el castigo del malvado, Sal 73 19; 102 25; Jb 15 32; Is 38 10; Jr 17 11.

55,18 Son las horas de la oración, ver Dn 6 11.

55,19 «del pleito» berîbîm conj.; «en gran número» berabbîm hebr.

55,23 Este versículo puede entenderse o de frases irónicas del falso hermano (v. 22) o bien de los ánimos que se da a sí mismo el perseguido. —La palabra que traducimos por «propósitos» es un hápax (palabra que sólo aparece una vez); la interpretamos según el contexto y las versiones («afanes»).

Leer Salmos 55 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 28 al-Qaṣaṣ28:76–81 · comentario de Reynolds

    76 Ciertamente Coré era del pueblo de Moisés, pero se insolentó contra ellos. Y le habíamos concedido de tesoros cuyas llaves habrían sido una pesada carga para una multitud de hombres forzudos. Cuando su pueblo le dijo: «¡No te envanezcas! Ciertamente Dios no ama a los engreídos.

    77 Y busca con lo que Dios te ha dado la Morada del Más Allá, y no olvides tu porción de este mundo. Y sé bueno como Dios ha sido bueno contigo. Y no pretendas sembrar la corrupción en la tierra. Ciertamente Dios no ama a los corruptores».

    78 Dijo: «Solo se me ha concedido en virtud de un conocimiento que poseo». ¿Acaso no sabía que Dios ya había destruido antes de él a generaciones más poderosas que él en fuerza y de mayor acumulación [de riquezas]? Y a los culpables no se les interrogará sobre sus pecados.

    79 Y salió ante su pueblo con su pompa. Quienes deseaban la vida de este mundo dijeron: «¡Ojalá tuviéramos lo semejante a lo que le ha sido dado a Coré! ¡Ciertamente es dueño de una inmensa fortuna!»

    80 Pero aquellos a quienes se les había dado el conocimiento dijeron: «¡Ay de vosotros! La Recompensa de Dios es mejor para quien cree y obra rectitud, y nadie la alcanzará salvo los pacientes».

    81 Entonces hicimos que la tierra se lo tragara a él y a su morada. Y no tuvo bando alguno que le auxiliara frente a Dios, ni pudo auxiliarse a sí mismo.

Salmos 68

Leer el capítulo
Salmos 68:5 Mención en el comentario

…con referencias complementarias). Esta última inquietud refleja la tradición bíblica (Éxo 22:21–23; Deu 10:18, 14:29, 24:17–21, 26:12–13; Sal 68:5, 146:9; Isa 1:17; Sant 1:27) y la posterior tradición cristiana siriaca, como en la Didascalia (esp. cap. 17, 160–61).

Salmos 68:5 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

La gloriosa epopeya de Israel

1Del maestro de coro. De David. Salmo. Cántico.

2Dios se levanta, se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian.

3Como se disipa el humo, los disipas;
como se derrite la cera ante el fuego,
los malvados perecen ante Dios.

4Pero los justos se alegran alborozados
ante Dios, y saltan de alegría.

5Cantad a Dios, tañed en su honor,
abrid paso al que cabalga en las nubes;
su nombre es Yahvé, exultad ante él.

6Padre de huérfanos, tutor de viudas
es Dios en su santa morada;

7Dios da un hogar a los desvalidos,
abre a los cautivos la puerta de la dicha,
mas los rebeldes moran en suelo estéril.

8Oh Dios, cuando salías al frente de tu pueblo,Pausa.
cuando cruzabas el desierto,

9la tierra retembló,
y hasta los cielos se licuaron ante Dios,
ante el rostro de Dios, el Dios de Israel.

10Derramaste, oh Dios, una lluvia generosa,
reanimaste a tu heredad extenuada;

11tu rebaño encontró una morada,
que bondadoso, oh Dios, al mísero preparabas.

12El Señor ha dado una orden,
es su mensajero un ejército inmenso.

13Reyes y ejércitos huyen a la desbandada,
y dentro de las casas se reparte el botín

14(mientras holgáis entre los apriscos):
alas de paloma bañadas en plata,
con plumas que destellan oro verde.

15Cuando Shaddai dispersaba a los reyes,
caía nieve por el Monte Umbrío.

16¡Monte encumbrado, el monte de Basán!
¡Monte escarpado, el monte de Basán!

17¿Por qué miráis celosos, montes escarpados,
al monte que Dios escogió por mansión?
¡En él morará Yahvé para siempre!

18Los carros de Dios son miles de millares;
el Señor ha venido del Sinaí al santuario.

19Subiste a la altura conduciendo cautivos,
recibiste tributo en hombres y en rebeldes,
para quedarte en tu mansión, Yahvé Dios.

20¡Bendito sea el Señor, día tras día!Pausa.
Él se encarga de nuestra salvación.

21Nuestro Dios es un Dios salvador,
el Señor Yahvé libera de la muerte;

22pero Dios aplasta la cabeza de sus enemigos,
el cogote peludo de quien anda entre crímenes.

23Dijo el Señor: «De Basán los traeré,
los traeré de los abismos del mar,

24para que laves tus pies en su sangre,
y participe en el enemigo la lengua de tus perros».

25Ya aparece tu procesión, oh Dios,
la procesión de mi Dios y mi Rey al santuario:

26delante los cantores, los músicos detrás,
las doncellas en medio tocando el tamboril.

27Van bendiciendo a Dios en grupos:
¡Es Yahvé desde el origen de Israel!

28Abre la marcha Benjamín, el pequeño,
los príncipes de Judá con sus escuadras,
los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.

29¡Da órdenes, Dios, con tu poder,
el poder que por nosotros desplegaste

30desde tu templo en lo alto de Jerusalén,
donde los reyes vienen con presentes!

31Llama al orden a la bestia del cañaveral,
a la manada de toros y novillos de los pueblos.
¡Que se sometan con lingotes de plata!
¡Dispersa a los pueblos belicosos!

32Acudan los magnates desde Egipto,
tienda hacia Dios sus manos Etiopía.

33¡Cantad a Dios, reinos de la tierra,Pausa.
tañed todos para el Señor,

34que cabalga por los cielos, los cielos antiguos,
que atruena con su voz, su voz potente!

35Reconoced el poder de Dios.
Su majestad sobre Israel,
su poder en las nubes.

36Dios sobrecoge desde su santuario.
Él, el Dios de Israel,
da fuerza y poder a su pueblo.
¡Bendito sea Dios!

Notas de la BJ (17)

68,9 El hebr. añade la glosa: «es el Sinaí», según Jc 5 5. —La estrofa evoca la entrada en campaña de Yahvé: la salida de Egipto en la nube, Ex 13 21; Nm 14 14, y la teofanía del Sinaí, Ex 19 16+.

68,11 Evocación de los milagros del Éxodo: el maná y las codornices, y la entrada en la Tierra Prometida.

68,13 Alusión a las victorias de la conquista.

68,14 Probable glosa, ver Jc 5 16.

68,15 El Monte Umbrío es probablemente una colina boscosa próxima a Siquén, Jc 9 48-49; Abimélec había arrojado sal (blanca como la nieve, ver Si 43 18-19) sobre las ruinas de esta ciudad, Jc 9 45. —Es muy oscuro este pasaje, pero puede entenderse que el poeta, imitando a Jc 5 16s, interpela a los clanes aislacionistas ausentes del combate y les echa en cara irónicamente el precioso botín que se reparten las mujeres de Israel.

68,18 Más que los carros de Salomón, 1 R 10 26, los carros divinos que entrevió Eliseo, 2 R 6 17, ver 7 6; Is 66 15. Lo que sigue evoca las victorias del tiempo de los reyes.

68,18 El Sinaí era así identificado con Sión, de donde proviene la Ley, Is 2 3. Es el primer indicio de una relectura de este salmo en función de la fiesta litúrgica de Pentecostés, en la que se celebra el don de la Ley en el Sinaí (ver la glosa del v. 9).

68,19 Sión.

68,19 Texto dudoso.

68,24 Alusión a la muerte de Ajab, 1 R 21 19; 22 38, de Jorán, 2 R 8 29; 9 15, y de Jezabel, 2 R 9 36.

68,27 Antífona litúrgica.

68,28 Los vv. 25-28 evocan la Pascua de Ezequías (2 Cro 30), en la que tomaron parte las tribus del Norte.

68,29 Estico corregido según las versiones; hebr.: «tu Dios ha mandado tu poder». —El texto y el ritmo de las dos estrofas siguientes son dudosos.

68,31 Alusión injuriosa a Egipto, a sus jefes y a su pueblo. Parece que nos encontramos en la época de la gran deportación judía a Egipto en el reinado de Tolomeo Soter, hacia el 320.

68,32 «los magnates», lit. «los rollizos» haššemēnîm, conj. según griego; «objetos de bronce» (?) ḥašmannîm hebr. —«tienda» yitrōs. conj.; «hará correr» tārîs. hebr.

68,36 «su santuario» Vulg.; «tus santuarios» hebr.

68,36 Este salmo reúne dos lamentaciones de ritmo distinto, compuesta cada una de ellas de una queja seguida de una oración. La primera, vv. 2-7 y 14-16, desarrolla el tema de las aguas infernales, Sal 18 5+, y el de los enemigos, Sal 35, etc. La segunda, vv. 8-13 y 17s es el grito de angustia del fiel, víctima de su celo, Sal 22; Is 53 10; Jr 15 15. El conjunto concluye con un himno, vv. 31s, de perspectivas nacionales, ver Sal 22 28s y Sal 102 14s. El carácter mesiánico del salmo se deduce de las citas que de él hace el NT.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 4 al-Nisāʾ4:1–10 · comentario de Reynolds

    1 ¡Oh, humanidad! Reverenciad a vuestro Señor, Quien os creó de una sola alma y de ella creó a su pareja, y de ambos diseminó multitud de hombres y mujeres. Reverenciad a Dios, en Cuyo Nombre os reclamáis mutuamente vuestros derechos, y respetad los lazos de parentesco. En verdad, Dios es Vigilante sobre vosotros.

    2 Entregad a los huérfanos sus bienes, y no troquéis lo malo por lo bueno, ni consumáis sus bienes juntamente con los vuestros. En verdad, eso sería un gran pecado.

    3 Y si teméis no ser equitativos con los huérfanos, casaos entonces con las mujeres que os plazcan, dos, tres o cuatro; pero si teméis no ser justos, entonces solo con una, o con las que posea vuestra diestra. Así es más probable que no cometáis injusticia.

    4 Y dad a las mujeres su dote matrimonial como un regalo espontáneo; pero si ellas de buen grado os condonan alguna parte de ella, consumidla entonces con provecho y deleite.

    5 Y no deis a los faltos de entendimiento vuestros bienes, que Dios ha puesto en vuestras manos para administrar, sino proveedles de sustento y vestido con ellos, y habladles con palabras amables.

    6 Y poned a prueba a los huérfanos hasta que alcancen la edad de madurez; entonces, si percibís en ellos juicio recto, entregadles sus bienes, y no los consumáis con derroche y premura antes de que alcancen la mayoría de edad. Quien sea rico, que se abstenga; pero quien sea pobre, que tome de ellos de manera justa y honorable. Y cuando les entreguéis sus bienes, traed testigos ante ellos; y Dios basta como Ajustador de cuentas.

    … 4 versículos más

Salmos 77

Leer el capítulo
Salmos 77:16–20

13 Dividió el Mar de las Cañas en dos partes, porque para siempre es su misericordia. 14 E hizo pasar a Israel por en medio de él, porque para siempre es su misericordia. 15 Y arrojó a Faraón y a todo su ejército, porque para siempre es su misericordia. (Sal 136:13–15; cf. Éx 14:21–22, 27, 30; cf. también Jos 24:6–7; Sal 77:16–20, 106:7–11; 1 Cor 10:1; Heb 11:29)

Salmos 77:16–20 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Meditación sobre el pasado de Israel

1Del maestro de coro... Yedutún. De Asaf. Salmo.

2Mi voz clama a Dios,
mi voz al Dios que me escucha.

3El día de la angustia busco al Señor,
tiendo por la noche mi mano sin descanso,
mi ser se resiste a dejarse consolar.

4Me acuerdo de Dios entre gemidos,Pausa.
medito, y mi espíritu desmaya.

5Retienes los párpados de mis ojos,
turbado estoy, sin poder hablar.

6Pienso en los días de antaño,
los años remotos

7recuerdo;
por la noche musito en mi interior,
medito y se pregunta mi espíritu:

8¿Nos desechará para siempre el Señor,
dejará de sernos propicio?

9¿Se ha agotado para siempre su amor?
¿Se quedarán sin su Palabra en el futuro?

10¿Habrá olvidado Dios su clemencia,Pausa.
o habrá sellado con ira sus entrañas?

11Y me respondo: «Ésta es mi pena,
ha cambiado la diestra del Altísimo».

12Me acuerdo de las gestas de Yahvé,
sí, recuerdo tus antiguas hazañas,

13medito en toda tu obra,
pienso en tus maravillas.

14¡Oh Dios, qué santo tu proceder!
¿Qué dios es tan grande como Dios?

15Tú eres el Dios que obras maravillas,
que mostraste tu poder entre los pueblos;

16rescataste con tu brazo a tu pueblo,Pausa.
a los hijos de Jacob y de José.

17Te vieron, oh Dios, las aguas,
las aguas te vieron y temblaron,
también los abismos se agitaron.

18Las nubes derramaban sus aguas,
descargaban su trueno los nublados,
tus rayos iban y venían.

19Rodaba el estruendo de tu trueno,
tus relámpagos alumbraban el orbe,
se agitaba y temblaba la tierra.

20Tu camino discurría por el mar,
por aguas caudalosas tu sendero,
y nadie descubría tus huellas.

21Como un rebaño guiabas a tu pueblo
de mano de Moisés y de Aarón.

Notas de la BJ (4)

77,7 «musito» griego, sir.; «(me acuerdo) de mi lira» hebr. —Cortamos los vv. 6-7 como las versiones.

77,12 «me acuerdo» ’ezkõr qeré, versiones; «daré a conocer» ’ezkerâ ketib.

77,18 Lit. «tus flechas». El milagro del Mar de las Cañas se presenta en una perspectiva cósmica, ver Jb 7 12+. La continuación, v. 19, evoca la teofanía del Sinaí, Ex 19 16+.

77,21 Meditación didáctica, inspirada en el Deuteronomio, sobre la historia de Israel, las culpas de la nación y su castigo. El salmo pone de relieve la responsabilidad de Efraín, antepasado de los samaritanos, y la elección de Judá y de David.

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Reynolds la cita a propósito de

Salmos 78

Leer el capítulo
Salmos 78 Mención en el comentario

…a 7:160, con más referencias). La mención de las codornices aparece tanto en Éxodo 16 como en Números 11, y se alude a ella en el Salmo 78 (cr. Holger Zellentin):

Salmos 78 en la Biblia de Jerusalén

Las lecciones de la historia de Israel

1Poema. De Asaf.
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza,
presta oído a las palabras de mi boca;

2voy a abrir mi boca en parábolas,
a evocar los misterios del pasado.

3Lo que hemos oído y aprendido,
lo que nuestros padres nos contaron,

4no lo callaremos a sus hijos,
a la otra generación lo contaremos:
Las glorias de Yahvé y su poder,
todas las maravillas que realizó;

5el pacto que estableció en Jacob,
la ley que promulgó en Israel.
Había mandado a nuestros padres
que lo comunicaran a sus hijos,

6que la generación siguiente lo supiera,
los hijos que habían de nacer;
que a su vez lo contaran a sus hijos,

7para que pusieran en Dios su confianza,
no olvidaran las hazañas de Dios
y observaran sus mandamientos.

8Para que no fueran como sus padres,
generación rebelde y revoltosa,
generación de corazón voluble,
de espíritu desleal a Dios.

9Los diestros arqueros de Efraín
retrocedieron el día del combate;

10no guardaron la alianza con Dios,
rehusaron caminar según su ley.

11Habían olvidado sus portentos,
las maravillas que les hizo ver:

12prodigios a la vista de sus padres,
en Egipto, en los campos de Tanis.

13Hendió el mar y los pasó por él,
contuvo las aguas como un dique;

14de día los guiaba con la nube,
cada noche al resplandor del fuego.

15Hendió rocas en el desierto,
los abrevó a raudales sin medida;

16hizo brotar arroyos de la peña
y descender las aguas como ríos.

17Pero pecaban y pecaban contra él,
se rebelaban contra el Altísimo en el desierto;

18tentaron voluntariamente a Dios,
reclamando comida para su apetito.

19Hablaron contra Dios, dijeron:
«¿Podrá ponernos una mesa en el desierto?

20Ya sabemos que hirió la roca,
y que el agua brotó en torrentes:
¿podrá igualmente darnos pan
y procurar carne a su pueblo?».

21Pero Yahvé lo oyó y se enfureció,
un fuego se encendió contra Jacob,
y la Cólera estalló contra Israel,

22por no haber tenido fe en Dios
ni haber confiado en su salvación.

23Mandó desde lo alto las nubes,
abrió las compuertas del cielo;

24les hizo llover maná para comer,
les hizo llegar un trigo celeste;

25el hombre comió pan de los Fuertes,
les mandó provisión para hartarse.

26Hizo que el solano soplara en el cielo,
con su fuerza atrajo el viento del sur,

27hizo que les lloviera carne como polvo,
y aves como la arena de los mares;

28las dejó caer en el campamento,
alrededor de sus moradas.

29Comieron y quedaron hartos,
así satisfizo su avidez.

30Con la avidez apenas colmada,
con la comida aún en la boca,

31prendió en ellos la cólera de Dios,
acabó con los más robustos
y abatió a la flor de Israel.

32Mas con todo siguieron pecando,
de sus prodigios no se fiaron,

33y él redujo sus días a un soplo,
todos sus años a un suspiro.

34Cuando los mataba, lo buscaban,
se convertían, se afanaban por él,

35y recordaban que Dios era su Roca,
el Dios Altísimo su redentor.

36Le halagaban con su boca,
con su lengua le mentían;

37su corazón no era fiel,
no tenían fe en su alianza.

38Él, con todo, enternecido,
borraba su culpa, no los destruía;
bien de veces contuvo su cólera
y no despertó todo su furor:

39se acordaba de que sólo eran carne,
un soplo que se va y no vuelve más.

40¡Mil veces se rebelaron en el desierto,
lo irritaron en aquellas soledades!

41Otra vez a tentar a Dios volvían,
a exasperar al Santo de Israel,

42incapaces de acordarse de su mano,
del día que los salvó del adversario;

43de cuando hizo en Egipto sus señales,
en los campos de Tanis sus prodigios.

44Convirtió en sangre sus ríos,
sus arroyos, para que no bebiesen;

45tábanos les mandó que los picasen,
y ranas para que los infestasen;

46entregó a la langosta sus cosechas,
el fruto de su afán al saltamontes;

47asoló con granizo sus viñedos,
todos sus sicómoros con aguaceros;

48entregó sus ganados al pedrisco
y a los rayos sus rebaños.

49Les envió el fuego de su cólera,
indignación, enojo y destrucción,
tropel de mensajeros de desgracias,

50y dio curso libre a su ira.
No los preservó de la muerte,
a la peste sus vidas entregó;

51hirió en Egipto a todo primogénito,
las primicias varoniles en las tiendas de Cam.

52Sacó como un ganado a su pueblo,
como rebaño los guió por el desierto;

53los condujo en seguro, sin alarmas,
mientras el mar cubría a sus enemigos.

54Los metió en territorio sagrado,
en el monte que su diestra conquistó;

55arrojó a las naciones ante ellos;
a cordel les asignó una heredad,
instaló en sus tiendas a las tribus de Israel.

56Pero ellos tentaron a Dios,
se rebelaron contra el Altísimo,
no guardaron sus preceptos.

57Se extraviaron, infieles como sus padres,
se torcieron igual que un arco indócil:

58lo irritaron con sus lugares altos,
con sus ídolos excitaron sus celos.

59Dios lo oyó y se enfureció,
desechó del todo a Israel;

60abandonó la morada de Siló,
la tienda en que moraba entre los hombres.

61Mandó la flor y nata al cautiverio,
a manos del adversario su esplendor;

62entregó su pueblo a la espada,
contra su heredad se enfureció.

63El fuego devoró a sus jóvenes,
no hubo canto nupcial para las chicas;

64sus sacerdotes cayeron a cuchillo,
sus viudas no entonaron endechas.

65El Señor despertó como de un sueño,
como guerrero vencido por el vino;

66hirió a sus adversarios en la espalda,
los dejó humillados para siempre.

67Desechó la tienda de José,
no eligió a la tribu de Efraín;

68pero eligió a la tribu de Judá,
y al monte Sión, al que amaba.

69Se construyó un santuario como el cielo,
como la tierra que estableció para siempre.

70Y eligió a David su siervo,
lo sacó de los apriscos del rebaño,

71lo llevó de detrás de las ovejas
a pastorear a su pueblo Jacob,
a su heredad Israel.

72Los pastoreaba con atención y esmero,
con mano diestra los guiaba.

Notas de la BJ (15)

78,2 Parábola (mãšãl): sentencia rítmica en versos paralelos, como los numerosos ejemplos que nos proporciona el libro de los Proverbios.

78,9 El salmista, inspirándose en Os 7 16, achaca así los pecados del pueblo a los efrainitas, anticipándose a la historia posterior del reino del Norte, ver v. 67, o aludiendo al cisma de los samaritanos, ver Za 11 14.

78,11 Los milagros del Éxodo.

78,25 Los Fuertes son los ángeles, ver Sal 103 20.

78,32 Evocación general, vv. 32-39, de la inconstancia de Israel y de la paciencia divina.

78,34 «él» ’ēlaw sir.; «Dios» ’ēl hebr.

78,43 Las «plagas» de Egipto, ver Ex 7 8+, que los vv. 43-51 van a resumir.

78,52 Cuando la salida de Egipto y la entrada en Canaán, vv. 52-55.

78,56 Alusión a las culpas de Israel en tiempo de Samuel y de Saúl, vv. 56-64.

78,58 Colinas donde se celebraban cultos idólatricos.

78,61 El arca de la alianza, Sal 132 8; 2 Cro 6 41.

78,66 Lit. «por detrás». Se trata del humillante castigo con que fueron heridos los filisteos que retenían el arca.

78,67 Recusación de Efraín, v. 67, elección de Sión, morada de Yahvé y réplica del santuario celeste, vv. 68-69, y elección de David, ungido de Yahvé, pastor de su pueblo y tipo de mesías esperado, vv. 70-72.

78,72 Lit. «con todo su corazón».

78,72 Este salmo puede referirse a la toma de Jerusalén por los caldeos el año 587 y al saqueo de la ciudad por los vecinos de Israel, Edom, Moab, etc., ver 2 R 24 2.

Leer Salmos 78 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de 3 pasajes
  • 2 al-Baqarah2:57 · comentario de Reynolds

    57 Y os dimos sombra con las nubes e hicimos descender sobre vosotros el maná y las codornices: «Comed de las cosas buenas de las que os hemos provisto». Y no Nos perjudicaron a Nosotros, sino que a sí mismos se perjudicaban.

  • 5 al-Māʾidah5:111–15 · comentario de Reynolds

    111 Y cuando inspiré a los apóstoles: «Creed en Mí y en Mi Mensajero», dijeron: «Creemos. Da testimonio de que somos sumisos».

  • 7 al-Aʿrāf7:160 · comentario de Reynolds

    160 Y los dividimos en doce tribus, comunidades. Y revelamos a Moisés, cuando su pueblo le pidió agua: «Golpea la roca con tu vara». Entonces brotaron de ella doce manantiales: toda la gente conoció su lugar de abrevar. Y los cubrimos con la sombra de las nubes e hicimos descender sobre ellos el maná y las codornices: «Comed de las cosas buenas con las que os hemos provisto». Y no Nos perjudicaron a Nosotros, sino que se perjudicaban a sí mismos.

Salmos 78:18–19

18 Deliberadamente desafiaron a Dios exigiendo comida a satisfacción de sus corazones. 19 Insultaron a Dios diciendo: «¿Podrá Dios preparar un banquete (etiópico māʾedd) en el desierto?» (Psa 78:18–19)

Salmos 78:18–19 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Las lecciones de la historia de Israel

1Poema. De Asaf.
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza,
presta oído a las palabras de mi boca;

2voy a abrir mi boca en parábolas,
a evocar los misterios del pasado.

3Lo que hemos oído y aprendido,
lo que nuestros padres nos contaron,

4no lo callaremos a sus hijos,
a la otra generación lo contaremos:
Las glorias de Yahvé y su poder,
todas las maravillas que realizó;

5el pacto que estableció en Jacob,
la ley que promulgó en Israel.
Había mandado a nuestros padres
que lo comunicaran a sus hijos,

6que la generación siguiente lo supiera,
los hijos que habían de nacer;
que a su vez lo contaran a sus hijos,

7para que pusieran en Dios su confianza,
no olvidaran las hazañas de Dios
y observaran sus mandamientos.

8Para que no fueran como sus padres,
generación rebelde y revoltosa,
generación de corazón voluble,
de espíritu desleal a Dios.

9Los diestros arqueros de Efraín
retrocedieron el día del combate;

10no guardaron la alianza con Dios,
rehusaron caminar según su ley.

11Habían olvidado sus portentos,
las maravillas que les hizo ver:

12prodigios a la vista de sus padres,
en Egipto, en los campos de Tanis.

13Hendió el mar y los pasó por él,
contuvo las aguas como un dique;

14de día los guiaba con la nube,
cada noche al resplandor del fuego.

15Hendió rocas en el desierto,
los abrevó a raudales sin medida;

16hizo brotar arroyos de la peña
y descender las aguas como ríos.

17Pero pecaban y pecaban contra él,
se rebelaban contra el Altísimo en el desierto;

18tentaron voluntariamente a Dios,
reclamando comida para su apetito.

19Hablaron contra Dios, dijeron:
«¿Podrá ponernos una mesa en el desierto?

20Ya sabemos que hirió la roca,
y que el agua brotó en torrentes:
¿podrá igualmente darnos pan
y procurar carne a su pueblo?».

21Pero Yahvé lo oyó y se enfureció,
un fuego se encendió contra Jacob,
y la Cólera estalló contra Israel,

22por no haber tenido fe en Dios
ni haber confiado en su salvación.

23Mandó desde lo alto las nubes,
abrió las compuertas del cielo;

24les hizo llover maná para comer,
les hizo llegar un trigo celeste;

25el hombre comió pan de los Fuertes,
les mandó provisión para hartarse.

26Hizo que el solano soplara en el cielo,
con su fuerza atrajo el viento del sur,

27hizo que les lloviera carne como polvo,
y aves como la arena de los mares;

28las dejó caer en el campamento,
alrededor de sus moradas.

29Comieron y quedaron hartos,
así satisfizo su avidez.

30Con la avidez apenas colmada,
con la comida aún en la boca,

31prendió en ellos la cólera de Dios,
acabó con los más robustos
y abatió a la flor de Israel.

32Mas con todo siguieron pecando,
de sus prodigios no se fiaron,

33y él redujo sus días a un soplo,
todos sus años a un suspiro.

34Cuando los mataba, lo buscaban,
se convertían, se afanaban por él,

35y recordaban que Dios era su Roca,
el Dios Altísimo su redentor.

36Le halagaban con su boca,
con su lengua le mentían;

37su corazón no era fiel,
no tenían fe en su alianza.

38Él, con todo, enternecido,
borraba su culpa, no los destruía;
bien de veces contuvo su cólera
y no despertó todo su furor:

39se acordaba de que sólo eran carne,
un soplo que se va y no vuelve más.

40¡Mil veces se rebelaron en el desierto,
lo irritaron en aquellas soledades!

41Otra vez a tentar a Dios volvían,
a exasperar al Santo de Israel,

42incapaces de acordarse de su mano,
del día que los salvó del adversario;

43de cuando hizo en Egipto sus señales,
en los campos de Tanis sus prodigios.

44Convirtió en sangre sus ríos,
sus arroyos, para que no bebiesen;

45tábanos les mandó que los picasen,
y ranas para que los infestasen;

46entregó a la langosta sus cosechas,
el fruto de su afán al saltamontes;

47asoló con granizo sus viñedos,
todos sus sicómoros con aguaceros;

48entregó sus ganados al pedrisco
y a los rayos sus rebaños.

49Les envió el fuego de su cólera,
indignación, enojo y destrucción,
tropel de mensajeros de desgracias,

50y dio curso libre a su ira.
No los preservó de la muerte,
a la peste sus vidas entregó;

51hirió en Egipto a todo primogénito,
las primicias varoniles en las tiendas de Cam.

52Sacó como un ganado a su pueblo,
como rebaño los guió por el desierto;

53los condujo en seguro, sin alarmas,
mientras el mar cubría a sus enemigos.

54Los metió en territorio sagrado,
en el monte que su diestra conquistó;

55arrojó a las naciones ante ellos;
a cordel les asignó una heredad,
instaló en sus tiendas a las tribus de Israel.

56Pero ellos tentaron a Dios,
se rebelaron contra el Altísimo,
no guardaron sus preceptos.

57Se extraviaron, infieles como sus padres,
se torcieron igual que un arco indócil:

58lo irritaron con sus lugares altos,
con sus ídolos excitaron sus celos.

59Dios lo oyó y se enfureció,
desechó del todo a Israel;

60abandonó la morada de Siló,
la tienda en que moraba entre los hombres.

61Mandó la flor y nata al cautiverio,
a manos del adversario su esplendor;

62entregó su pueblo a la espada,
contra su heredad se enfureció.

63El fuego devoró a sus jóvenes,
no hubo canto nupcial para las chicas;

64sus sacerdotes cayeron a cuchillo,
sus viudas no entonaron endechas.

65El Señor despertó como de un sueño,
como guerrero vencido por el vino;

66hirió a sus adversarios en la espalda,
los dejó humillados para siempre.

67Desechó la tienda de José,
no eligió a la tribu de Efraín;

68pero eligió a la tribu de Judá,
y al monte Sión, al que amaba.

69Se construyó un santuario como el cielo,
como la tierra que estableció para siempre.

70Y eligió a David su siervo,
lo sacó de los apriscos del rebaño,

71lo llevó de detrás de las ovejas
a pastorear a su pueblo Jacob,
a su heredad Israel.

72Los pastoreaba con atención y esmero,
con mano diestra los guiaba.

Notas de la BJ (15)

78,2 Parábola (mãšãl): sentencia rítmica en versos paralelos, como los numerosos ejemplos que nos proporciona el libro de los Proverbios.

78,9 El salmista, inspirándose en Os 7 16, achaca así los pecados del pueblo a los efrainitas, anticipándose a la historia posterior del reino del Norte, ver v. 67, o aludiendo al cisma de los samaritanos, ver Za 11 14.

78,11 Los milagros del Éxodo.

78,25 Los Fuertes son los ángeles, ver Sal 103 20.

78,32 Evocación general, vv. 32-39, de la inconstancia de Israel y de la paciencia divina.

78,34 «él» ’ēlaw sir.; «Dios» ’ēl hebr.

78,43 Las «plagas» de Egipto, ver Ex 7 8+, que los vv. 43-51 van a resumir.

78,52 Cuando la salida de Egipto y la entrada en Canaán, vv. 52-55.

78,56 Alusión a las culpas de Israel en tiempo de Samuel y de Saúl, vv. 56-64.

78,58 Colinas donde se celebraban cultos idólatricos.

78,61 El arca de la alianza, Sal 132 8; 2 Cro 6 41.

78,66 Lit. «por detrás». Se trata del humillante castigo con que fueron heridos los filisteos que retenían el arca.

78,67 Recusación de Efraín, v. 67, elección de Sión, morada de Yahvé y réplica del santuario celeste, vv. 68-69, y elección de David, ungido de Yahvé, pastor de su pueblo y tipo de mesías esperado, vv. 70-72.

78,72 Lit. «con todo su corazón».

78,72 Este salmo puede referirse a la toma de Jerusalén por los caldeos el año 587 y al saqueo de la ciudad por los vecinos de Israel, Edom, Moab, etc., ver 2 R 24 2.

Leer Salmos 78 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
Salmos 78:23–31

23 Con todo, dio órdenes a las nubes en lo alto, abrió las compuertas del cielo; 24 hizo llover sobre ellos maná para comer, les dio el trigo del cielo; 25 pan de Fuertes comió el hombre, les envió provisiones hasta la hartura. 26 Hizo soplar en el cielo el viento del este, condujo con su poder el viento del sur; 27 hizo llover sobre ellos carne como polvo, aves como la arena de los mares, 28 que cayeron en medio de su campamento, todo en torno a sus moradas. 29 Comieron y quedaron bien saciados, les concedió lo que apetecían; 30 pero no se les había pasado aún la avidez, la comida estaba aún en su boca, 31 cuando la ira de Dios se encendió contra ellos, mató a los más robustos y abatió a la flor de Israel. (Sal 78:23–31)

Salmos 78:23–31 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Las lecciones de la historia de Israel

1Poema. De Asaf.
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza,
presta oído a las palabras de mi boca;

2voy a abrir mi boca en parábolas,
a evocar los misterios del pasado.

3Lo que hemos oído y aprendido,
lo que nuestros padres nos contaron,

4no lo callaremos a sus hijos,
a la otra generación lo contaremos:
Las glorias de Yahvé y su poder,
todas las maravillas que realizó;

5el pacto que estableció en Jacob,
la ley que promulgó en Israel.
Había mandado a nuestros padres
que lo comunicaran a sus hijos,

6que la generación siguiente lo supiera,
los hijos que habían de nacer;
que a su vez lo contaran a sus hijos,

7para que pusieran en Dios su confianza,
no olvidaran las hazañas de Dios
y observaran sus mandamientos.

8Para que no fueran como sus padres,
generación rebelde y revoltosa,
generación de corazón voluble,
de espíritu desleal a Dios.

9Los diestros arqueros de Efraín
retrocedieron el día del combate;

10no guardaron la alianza con Dios,
rehusaron caminar según su ley.

11Habían olvidado sus portentos,
las maravillas que les hizo ver:

12prodigios a la vista de sus padres,
en Egipto, en los campos de Tanis.

13Hendió el mar y los pasó por él,
contuvo las aguas como un dique;

14de día los guiaba con la nube,
cada noche al resplandor del fuego.

15Hendió rocas en el desierto,
los abrevó a raudales sin medida;

16hizo brotar arroyos de la peña
y descender las aguas como ríos.

17Pero pecaban y pecaban contra él,
se rebelaban contra el Altísimo en el desierto;

18tentaron voluntariamente a Dios,
reclamando comida para su apetito.

19Hablaron contra Dios, dijeron:
«¿Podrá ponernos una mesa en el desierto?

20Ya sabemos que hirió la roca,
y que el agua brotó en torrentes:
¿podrá igualmente darnos pan
y procurar carne a su pueblo?».

21Pero Yahvé lo oyó y se enfureció,
un fuego se encendió contra Jacob,
y la Cólera estalló contra Israel,

22por no haber tenido fe en Dios
ni haber confiado en su salvación.

23Mandó desde lo alto las nubes,
abrió las compuertas del cielo;

24les hizo llover maná para comer,
les hizo llegar un trigo celeste;

25el hombre comió pan de los Fuertes,
les mandó provisión para hartarse.

26Hizo que el solano soplara en el cielo,
con su fuerza atrajo el viento del sur,

27hizo que les lloviera carne como polvo,
y aves como la arena de los mares;

28las dejó caer en el campamento,
alrededor de sus moradas.

29Comieron y quedaron hartos,
así satisfizo su avidez.

30Con la avidez apenas colmada,
con la comida aún en la boca,

31prendió en ellos la cólera de Dios,
acabó con los más robustos
y abatió a la flor de Israel.

32Mas con todo siguieron pecando,
de sus prodigios no se fiaron,

33y él redujo sus días a un soplo,
todos sus años a un suspiro.

34Cuando los mataba, lo buscaban,
se convertían, se afanaban por él,

35y recordaban que Dios era su Roca,
el Dios Altísimo su redentor.

36Le halagaban con su boca,
con su lengua le mentían;

37su corazón no era fiel,
no tenían fe en su alianza.

38Él, con todo, enternecido,
borraba su culpa, no los destruía;
bien de veces contuvo su cólera
y no despertó todo su furor:

39se acordaba de que sólo eran carne,
un soplo que se va y no vuelve más.

40¡Mil veces se rebelaron en el desierto,
lo irritaron en aquellas soledades!

41Otra vez a tentar a Dios volvían,
a exasperar al Santo de Israel,

42incapaces de acordarse de su mano,
del día que los salvó del adversario;

43de cuando hizo en Egipto sus señales,
en los campos de Tanis sus prodigios.

44Convirtió en sangre sus ríos,
sus arroyos, para que no bebiesen;

45tábanos les mandó que los picasen,
y ranas para que los infestasen;

46entregó a la langosta sus cosechas,
el fruto de su afán al saltamontes;

47asoló con granizo sus viñedos,
todos sus sicómoros con aguaceros;

48entregó sus ganados al pedrisco
y a los rayos sus rebaños.

49Les envió el fuego de su cólera,
indignación, enojo y destrucción,
tropel de mensajeros de desgracias,

50y dio curso libre a su ira.
No los preservó de la muerte,
a la peste sus vidas entregó;

51hirió en Egipto a todo primogénito,
las primicias varoniles en las tiendas de Cam.

52Sacó como un ganado a su pueblo,
como rebaño los guió por el desierto;

53los condujo en seguro, sin alarmas,
mientras el mar cubría a sus enemigos.

54Los metió en territorio sagrado,
en el monte que su diestra conquistó;

55arrojó a las naciones ante ellos;
a cordel les asignó una heredad,
instaló en sus tiendas a las tribus de Israel.

56Pero ellos tentaron a Dios,
se rebelaron contra el Altísimo,
no guardaron sus preceptos.

57Se extraviaron, infieles como sus padres,
se torcieron igual que un arco indócil:

58lo irritaron con sus lugares altos,
con sus ídolos excitaron sus celos.

59Dios lo oyó y se enfureció,
desechó del todo a Israel;

60abandonó la morada de Siló,
la tienda en que moraba entre los hombres.

61Mandó la flor y nata al cautiverio,
a manos del adversario su esplendor;

62entregó su pueblo a la espada,
contra su heredad se enfureció.

63El fuego devoró a sus jóvenes,
no hubo canto nupcial para las chicas;

64sus sacerdotes cayeron a cuchillo,
sus viudas no entonaron endechas.

65El Señor despertó como de un sueño,
como guerrero vencido por el vino;

66hirió a sus adversarios en la espalda,
los dejó humillados para siempre.

67Desechó la tienda de José,
no eligió a la tribu de Efraín;

68pero eligió a la tribu de Judá,
y al monte Sión, al que amaba.

69Se construyó un santuario como el cielo,
como la tierra que estableció para siempre.

70Y eligió a David su siervo,
lo sacó de los apriscos del rebaño,

71lo llevó de detrás de las ovejas
a pastorear a su pueblo Jacob,
a su heredad Israel.

72Los pastoreaba con atención y esmero,
con mano diestra los guiaba.

Notas de la BJ (15)

78,2 Parábola (mãšãl): sentencia rítmica en versos paralelos, como los numerosos ejemplos que nos proporciona el libro de los Proverbios.

78,9 El salmista, inspirándose en Os 7 16, achaca así los pecados del pueblo a los efrainitas, anticipándose a la historia posterior del reino del Norte, ver v. 67, o aludiendo al cisma de los samaritanos, ver Za 11 14.

78,11 Los milagros del Éxodo.

78,25 Los Fuertes son los ángeles, ver Sal 103 20.

78,32 Evocación general, vv. 32-39, de la inconstancia de Israel y de la paciencia divina.

78,34 «él» ’ēlaw sir.; «Dios» ’ēl hebr.

78,43 Las «plagas» de Egipto, ver Ex 7 8+, que los vv. 43-51 van a resumir.

78,52 Cuando la salida de Egipto y la entrada en Canaán, vv. 52-55.

78,56 Alusión a las culpas de Israel en tiempo de Samuel y de Saúl, vv. 56-64.

78,58 Colinas donde se celebraban cultos idólatricos.

78,61 El arca de la alianza, Sal 132 8; 2 Cro 6 41.

78,66 Lit. «por detrás». Se trata del humillante castigo con que fueron heridos los filisteos que retenían el arca.

78,67 Recusación de Efraín, v. 67, elección de Sión, morada de Yahvé y réplica del santuario celeste, vv. 68-69, y elección de David, ungido de Yahvé, pastor de su pueblo y tipo de mesías esperado, vv. 70-72.

78,72 Lit. «con todo su corazón».

78,72 Este salmo puede referirse a la toma de Jerusalén por los caldeos el año 587 y al saqueo de la ciudad por los vecinos de Israel, Edom, Moab, etc., ver 2 R 24 2.

Leer Salmos 78 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 2 al-Baqarah2:57 · comentario de Reynolds

    57 Y os dimos sombra con las nubes e hicimos descender sobre vosotros el maná y las codornices: «Comed de las cosas buenas de las que os hemos provisto». Y no Nos perjudicaron a Nosotros, sino que a sí mismos se perjudicaban.

Salmos 78:23–29

23 Con todo, dio orden a las nubes de las alturas y abrió las compuertas de los cielos; 24 hizo llover sobre ellos maná para comida y les dio trigo de los cielos; 25 pan de fuertes comió el hombre; les envió provisión hasta la hartura. 26 Hizo soplar en los cielos el viento del este, y condujo con su poder el viento del sur; 27 hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves aladas como la arena del mar; 28 las dejó caer en medio de su campamento, alrededor de sus moradas. 29 Comieron y se saciaron plenamente; les concedió lo que apetecían. (Psa 78:23–29)

Salmos 78:23–29 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Las lecciones de la historia de Israel

1Poema. De Asaf.
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza,
presta oído a las palabras de mi boca;

2voy a abrir mi boca en parábolas,
a evocar los misterios del pasado.

3Lo que hemos oído y aprendido,
lo que nuestros padres nos contaron,

4no lo callaremos a sus hijos,
a la otra generación lo contaremos:
Las glorias de Yahvé y su poder,
todas las maravillas que realizó;

5el pacto que estableció en Jacob,
la ley que promulgó en Israel.
Había mandado a nuestros padres
que lo comunicaran a sus hijos,

6que la generación siguiente lo supiera,
los hijos que habían de nacer;
que a su vez lo contaran a sus hijos,

7para que pusieran en Dios su confianza,
no olvidaran las hazañas de Dios
y observaran sus mandamientos.

8Para que no fueran como sus padres,
generación rebelde y revoltosa,
generación de corazón voluble,
de espíritu desleal a Dios.

9Los diestros arqueros de Efraín
retrocedieron el día del combate;

10no guardaron la alianza con Dios,
rehusaron caminar según su ley.

11Habían olvidado sus portentos,
las maravillas que les hizo ver:

12prodigios a la vista de sus padres,
en Egipto, en los campos de Tanis.

13Hendió el mar y los pasó por él,
contuvo las aguas como un dique;

14de día los guiaba con la nube,
cada noche al resplandor del fuego.

15Hendió rocas en el desierto,
los abrevó a raudales sin medida;

16hizo brotar arroyos de la peña
y descender las aguas como ríos.

17Pero pecaban y pecaban contra él,
se rebelaban contra el Altísimo en el desierto;

18tentaron voluntariamente a Dios,
reclamando comida para su apetito.

19Hablaron contra Dios, dijeron:
«¿Podrá ponernos una mesa en el desierto?

20Ya sabemos que hirió la roca,
y que el agua brotó en torrentes:
¿podrá igualmente darnos pan
y procurar carne a su pueblo?».

21Pero Yahvé lo oyó y se enfureció,
un fuego se encendió contra Jacob,
y la Cólera estalló contra Israel,

22por no haber tenido fe en Dios
ni haber confiado en su salvación.

23Mandó desde lo alto las nubes,
abrió las compuertas del cielo;

24les hizo llover maná para comer,
les hizo llegar un trigo celeste;

25el hombre comió pan de los Fuertes,
les mandó provisión para hartarse.

26Hizo que el solano soplara en el cielo,
con su fuerza atrajo el viento del sur,

27hizo que les lloviera carne como polvo,
y aves como la arena de los mares;

28las dejó caer en el campamento,
alrededor de sus moradas.

29Comieron y quedaron hartos,
así satisfizo su avidez.

30Con la avidez apenas colmada,
con la comida aún en la boca,

31prendió en ellos la cólera de Dios,
acabó con los más robustos
y abatió a la flor de Israel.

32Mas con todo siguieron pecando,
de sus prodigios no se fiaron,

33y él redujo sus días a un soplo,
todos sus años a un suspiro.

34Cuando los mataba, lo buscaban,
se convertían, se afanaban por él,

35y recordaban que Dios era su Roca,
el Dios Altísimo su redentor.

36Le halagaban con su boca,
con su lengua le mentían;

37su corazón no era fiel,
no tenían fe en su alianza.

38Él, con todo, enternecido,
borraba su culpa, no los destruía;
bien de veces contuvo su cólera
y no despertó todo su furor:

39se acordaba de que sólo eran carne,
un soplo que se va y no vuelve más.

40¡Mil veces se rebelaron en el desierto,
lo irritaron en aquellas soledades!

41Otra vez a tentar a Dios volvían,
a exasperar al Santo de Israel,

42incapaces de acordarse de su mano,
del día que los salvó del adversario;

43de cuando hizo en Egipto sus señales,
en los campos de Tanis sus prodigios.

44Convirtió en sangre sus ríos,
sus arroyos, para que no bebiesen;

45tábanos les mandó que los picasen,
y ranas para que los infestasen;

46entregó a la langosta sus cosechas,
el fruto de su afán al saltamontes;

47asoló con granizo sus viñedos,
todos sus sicómoros con aguaceros;

48entregó sus ganados al pedrisco
y a los rayos sus rebaños.

49Les envió el fuego de su cólera,
indignación, enojo y destrucción,
tropel de mensajeros de desgracias,

50y dio curso libre a su ira.
No los preservó de la muerte,
a la peste sus vidas entregó;

51hirió en Egipto a todo primogénito,
las primicias varoniles en las tiendas de Cam.

52Sacó como un ganado a su pueblo,
como rebaño los guió por el desierto;

53los condujo en seguro, sin alarmas,
mientras el mar cubría a sus enemigos.

54Los metió en territorio sagrado,
en el monte que su diestra conquistó;

55arrojó a las naciones ante ellos;
a cordel les asignó una heredad,
instaló en sus tiendas a las tribus de Israel.

56Pero ellos tentaron a Dios,
se rebelaron contra el Altísimo,
no guardaron sus preceptos.

57Se extraviaron, infieles como sus padres,
se torcieron igual que un arco indócil:

58lo irritaron con sus lugares altos,
con sus ídolos excitaron sus celos.

59Dios lo oyó y se enfureció,
desechó del todo a Israel;

60abandonó la morada de Siló,
la tienda en que moraba entre los hombres.

61Mandó la flor y nata al cautiverio,
a manos del adversario su esplendor;

62entregó su pueblo a la espada,
contra su heredad se enfureció.

63El fuego devoró a sus jóvenes,
no hubo canto nupcial para las chicas;

64sus sacerdotes cayeron a cuchillo,
sus viudas no entonaron endechas.

65El Señor despertó como de un sueño,
como guerrero vencido por el vino;

66hirió a sus adversarios en la espalda,
los dejó humillados para siempre.

67Desechó la tienda de José,
no eligió a la tribu de Efraín;

68pero eligió a la tribu de Judá,
y al monte Sión, al que amaba.

69Se construyó un santuario como el cielo,
como la tierra que estableció para siempre.

70Y eligió a David su siervo,
lo sacó de los apriscos del rebaño,

71lo llevó de detrás de las ovejas
a pastorear a su pueblo Jacob,
a su heredad Israel.

72Los pastoreaba con atención y esmero,
con mano diestra los guiaba.

Notas de la BJ (15)

78,2 Parábola (mãšãl): sentencia rítmica en versos paralelos, como los numerosos ejemplos que nos proporciona el libro de los Proverbios.

78,9 El salmista, inspirándose en Os 7 16, achaca así los pecados del pueblo a los efrainitas, anticipándose a la historia posterior del reino del Norte, ver v. 67, o aludiendo al cisma de los samaritanos, ver Za 11 14.

78,11 Los milagros del Éxodo.

78,25 Los Fuertes son los ángeles, ver Sal 103 20.

78,32 Evocación general, vv. 32-39, de la inconstancia de Israel y de la paciencia divina.

78,34 «él» ’ēlaw sir.; «Dios» ’ēl hebr.

78,43 Las «plagas» de Egipto, ver Ex 7 8+, que los vv. 43-51 van a resumir.

78,52 Cuando la salida de Egipto y la entrada en Canaán, vv. 52-55.

78,56 Alusión a las culpas de Israel en tiempo de Samuel y de Saúl, vv. 56-64.

78,58 Colinas donde se celebraban cultos idólatricos.

78,61 El arca de la alianza, Sal 132 8; 2 Cro 6 41.

78,66 Lit. «por detrás». Se trata del humillante castigo con que fueron heridos los filisteos que retenían el arca.

78,67 Recusación de Efraín, v. 67, elección de Sión, morada de Yahvé y réplica del santuario celeste, vv. 68-69, y elección de David, ungido de Yahvé, pastor de su pueblo y tipo de mesías esperado, vv. 70-72.

78,72 Lit. «con todo su corazón».

78,72 Este salmo puede referirse a la toma de Jerusalén por los caldeos el año 587 y al saqueo de la ciudad por los vecinos de Israel, Edom, Moab, etc., ver 2 R 24 2.

Leer Salmos 78 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 7 al-Aʿrāf7:160 · comentario de Reynolds

    160 Y los dividimos en doce tribus, comunidades. Y revelamos a Moisés, cuando su pueblo le pidió agua: «Golpea la roca con tu vara». Entonces brotaron de ella doce manantiales: toda la gente conoció su lugar de abrevar. Y los cubrimos con la sombra de las nubes e hicimos descender sobre ellos el maná y las codornices: «Comed de las cosas buenas con las que os hemos provisto». Y no Nos perjudicaron a Nosotros, sino que se perjudicaban a sí mismos.

Salmos 81

Leer el capítulo
Salmos 81:9 Mención en el comentario

…«ídolos», jibt, deriva quizás del etíope (geʿez) gǝbt, «nuevo, extranjero, extraño». El significado de «ídolo» se vincularía al etíope del Salmo 81:9: «No tendrás dioses extraños [etíope amlakä gǝbt], no adorarás a ningún dios ajeno». Nótese también que el hebreo ṣlāmīm…

Salmos 81:9 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Para la fiesta de las Tiendas

1Del maestro de coro. Según la... de Gat. De Asaf.

2¡Aclamad a Dios, nuestra fuerza,
vitoread al Dios de Jacob!

3¡Tañed, tocad el tamboril,
la melodiosa cítara y el arpa;

4tocad la trompeta por el nuevo mes,
por la luna llena, que es nuestra fiesta!

5Porque es una ley para Israel,
una norma del Dios de Jacob;

6un dictamen que impuso a José
al salir del país de Egipto.
Se oye una lengua desconocida:

7«Yo liberé sus hombros de la carga,
sus manos la espuerta abandonaron;

8en la aflicción gritaste y te salvé.
Te respondí oculto en el trueno,Pausa.
te probé en las aguas de Meribá.

9Escucha, pueblo mío, te conjuro,
¡ojalá me escucharas, Israel!

10No tendrás un dios extranjero,
no adorarás a un dios extraño.

11Yo soy Yahvé, tu Dios,
que te saqué del país de Egipto;
abre tu boca y yo la llenaré.

12Pero mi pueblo no me escuchó,
Israel no me obedeció;

13los abandoné a su corazón obstinado,
para que caminaran según sus caprichos.

14¡Ojalá me escuchara mi pueblo
e Israel siguiera mis caminos,

15abatiría al punto a sus enemigos,
contra sus adversarios volvería mi mano!

16Los que odian a Yahvé lo adularían
y su suerte quedaría fijada;

17lo sustentaría con flor de trigo,
lo saciaría con miel de la peña».

Notas de la BJ (6)

81,4 Se hacía fiesta el primer día del mes lunar, «neomenia» o «novilunio», 2 R 4 23; Is 1 13; Os 2 13; Am 8 5. El comienzo del mes séptimo fue considerado durante mucho tiempo como día primero del año, Lv 23 24; Nm 29 1; en el plenilunio siguiente se celebraba la fiesta de las Tiendas, Lv 23 34; Nm 29 12.

81,6 Lit. «oigo...», actualización litúrgica. Esta primera persona representa a la asamblea de Israel, que debe estar atenta a la voz de Dios, ver vv. 9.12.14.

81,7 Alusión a los trabajos forzados impuestos a Israel en Egipto.

81,8 Con ocasión de la teofanía del Sinaí.

81,17 «lo sustentaría» (yo) ’a’ăkîlēhû conj.; «él lo sustentaría» ya’ăkîlēhû hebr.

81,17 Apóstrofe a los príncipes y a los jueces inicuos, en una perspectiva escatológica, vv. 1.5.8.

Leer Salmos 81 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 4 al-Nisāʾ4:51–52 · comentario de Reynolds

    51 ¿Acaso no has considerado a aquellos a quienes les fue dada una porción del Libro, cómo creen en ídolos y falsas deidades, y dicen de aquellos que no creen: «Estos están mejor guiados por el camino que aquellos que creen»?

    52 Estos son aquellos a quienes Dios ha maldecido; y a quienquiera que Dios maldiga, no le hallarás ningún auxiliador.

Salmos 84

Leer el capítulo
Salmos 84:5–7

5 Dichosos los que encuentran sus fuerzas en ti, cuyos corazones están puestos en la peregrinación. 6 Al pasar por el Valle del Bálsamo [ʿēmeq ha-bākā], hacen de él un manantial, y —una bendición adicional— la lluvia temprana lo colma. 7 Avanzan de altura en altura, Dios se muestra a ellos en Sion. (Psa 84:5–7)

Salmos 84:5–7 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Canto de peregrinación

1Del maestro de coro. Según la... de Gat. De los hijos de Coré. Salmo.

2¡Qué amables son tus moradas,
Yahvé Sebaot!

3Mi ser languidece anhelando
los atrios de Yahvé;
mi mente y mi cuerpo se alegran
por el Dios vivo.

4Hasta el gorrión ha encontrado una casa,
para sí la golondrina un nido
donde poner a sus crías:
¡Tus altares, Yahvé Sebaot,
rey mío y Dios mío!

5Dichosos los que moran en tu casaPausa.
y pueden alabarte siempre;

6dichoso el que saca de ti fuerzas
  cuando piensa en las subidas.

7Al pasar por el valle del Bálsamo,
lo van transformando en hontanar
y las lluvias lo cubren de albercas.

8Caminan de altura en altura,
y Dios se les muestra en Sión.

9¡Yahvé, Dios Sebaot, escucha mi plegaria,Pausa.
hazme caso, oh Dios de Jacob!

10Oh Dios, nuestro escudo, mira,
fíjate en el rostro de tu ungido.

11Vale más un día en tus atrios
que mil en mis mansiones,
pisar el umbral de la Casa de mi Dios
que habitar en la tienda del malvado.

12Porque Yahvé es almena y escudo,
él otorga gracia y gloria;
Yahvé no niega la felicidad
al que camina con rectitud.

13¡Oh Yahvé Sebaot,
dichoso quien confía en ti!

Notas de la BJ (7)

84,6 «subidas» griego; «senderos» hebr. —Los peregrinos cantaban durante la marcha los salmos llamados «graduales» o «de las subidas» (a Jerusalén), Sal 120s.

84,7 En 7 mss y las versiones, «valle de las lágrimas» (las dos palabras suenan idénticas), ver Jc 2 5. El «Bálsamo» (o el «Llorón») parece ser aquí el loto, ver 2 S 5 23-24. El «valle del Loto», al norte del valle de Hinón (Gehenna), era la última etapa de la peregrinación, en el cruce de los caminos procedentes del norte, del oeste y del sur, ver 2 S 5 17-25.

84,7 Texto dudoso; griego: «el legislador dará bendiciones». Se puede corregir y leer: «el guía proclamará bendiciones». Conservamos el texto hebreo. La alusión a las primeras lluvias de otoño permitiría referir el salmo a la fiesta de las Tiendas, Ex 23 14+.

84,8 «de altura en altura»; también se traduce: «de apoyo en apoyo», o (Targ.): «de muralla en muralla». —«les» ’ălˆehem conj.; «(Dios) de dioses» ’e˘lo-hîm hebr.

84,10 Aquí, el «ungido» o «mesías» es probablemente el sumo sacerdote, jefe de la comunidad después del destierro.

84,11 «en mis mansiones» beḥedrî conj.; «he escogido» ba-ḥartî hebr.

84,13 Este salmo promete a los repatriados la paz mesiánica anunciada por Isaías y Zacarías.

Leer Salmos 84 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 3 Āl ʿImrān3:96–97 · comentario de Reynolds

    96 Ciertamente la primera Casa erigida para la humanidad fue la de Bakkah, bendita y guía para los mundos.

    97 En ella hay signos claros: el sitial de Abraham; y quienquiera que entre en ella estará seguro. Y es deber de los hombres ante Dios la peregrinación a la Casa, para quien tenga los medios para emprender el camino. Y a quienquiera que no crea… verdaderamente Dios es Autosuficiente respecto a los mundos.

Salmos 84:6 Mención en el comentario

Bakkah puede ser, de hecho, una referencia al «valle de Bākā», ubicado en la parte sur de Jerusalén y mencionado en el Salmo 84:6 específicamente en relación con la peregrinación:

Salmos 84:6 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Canto de peregrinación

1Del maestro de coro. Según la... de Gat. De los hijos de Coré. Salmo.

2¡Qué amables son tus moradas,
Yahvé Sebaot!

3Mi ser languidece anhelando
los atrios de Yahvé;
mi mente y mi cuerpo se alegran
por el Dios vivo.

4Hasta el gorrión ha encontrado una casa,
para sí la golondrina un nido
donde poner a sus crías:
¡Tus altares, Yahvé Sebaot,
rey mío y Dios mío!

5Dichosos los que moran en tu casaPausa.
y pueden alabarte siempre;

6dichoso el que saca de ti fuerzas
  cuando piensa en las subidas.

7Al pasar por el valle del Bálsamo,
lo van transformando en hontanar
y las lluvias lo cubren de albercas.

8Caminan de altura en altura,
y Dios se les muestra en Sión.

9¡Yahvé, Dios Sebaot, escucha mi plegaria,Pausa.
hazme caso, oh Dios de Jacob!

10Oh Dios, nuestro escudo, mira,
fíjate en el rostro de tu ungido.

11Vale más un día en tus atrios
que mil en mis mansiones,
pisar el umbral de la Casa de mi Dios
que habitar en la tienda del malvado.

12Porque Yahvé es almena y escudo,
él otorga gracia y gloria;
Yahvé no niega la felicidad
al que camina con rectitud.

13¡Oh Yahvé Sebaot,
dichoso quien confía en ti!

Notas de la BJ (7)

84,6 «subidas» griego; «senderos» hebr. —Los peregrinos cantaban durante la marcha los salmos llamados «graduales» o «de las subidas» (a Jerusalén), Sal 120s.

84,7 En 7 mss y las versiones, «valle de las lágrimas» (las dos palabras suenan idénticas), ver Jc 2 5. El «Bálsamo» (o el «Llorón») parece ser aquí el loto, ver 2 S 5 23-24. El «valle del Loto», al norte del valle de Hinón (Gehenna), era la última etapa de la peregrinación, en el cruce de los caminos procedentes del norte, del oeste y del sur, ver 2 S 5 17-25.

84,7 Texto dudoso; griego: «el legislador dará bendiciones». Se puede corregir y leer: «el guía proclamará bendiciones». Conservamos el texto hebreo. La alusión a las primeras lluvias de otoño permitiría referir el salmo a la fiesta de las Tiendas, Ex 23 14+.

84,8 «de altura en altura»; también se traduce: «de apoyo en apoyo», o (Targ.): «de muralla en muralla». —«les» ’ălˆehem conj.; «(Dios) de dioses» ’e˘lo-hîm hebr.

84,10 Aquí, el «ungido» o «mesías» es probablemente el sumo sacerdote, jefe de la comunidad después del destierro.

84,11 «en mis mansiones» beḥedrî conj.; «he escogido» ba-ḥartî hebr.

84,13 Este salmo promete a los repatriados la paz mesiánica anunciada por Isaías y Zacarías.

Leer Salmos 84 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 3 Āl ʿImrān3:96–97 · comentario de Reynolds

    96 Ciertamente la primera Casa erigida para la humanidad fue la de Bakkah, bendita y guía para los mundos.

    97 En ella hay signos claros: el sitial de Abraham; y quienquiera que entre en ella estará seguro. Y es deber de los hombres ante Dios la peregrinación a la Casa, para quien tenga los medios para emprender el camino. Y a quienquiera que no crea… verdaderamente Dios es Autosuficiente respecto a los mundos.

Salmos 84:10 Mención en el comentario

Respecto a la referencia a «mil» meses, podría compararse con el Salmo 84:10: «Mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos; preferiría estar en el umbral de la casa de mi Dios antes que habitar…

Salmos 84:10 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Canto de peregrinación

1Del maestro de coro. Según la... de Gat. De los hijos de Coré. Salmo.

2¡Qué amables son tus moradas,
Yahvé Sebaot!

3Mi ser languidece anhelando
los atrios de Yahvé;
mi mente y mi cuerpo se alegran
por el Dios vivo.

4Hasta el gorrión ha encontrado una casa,
para sí la golondrina un nido
donde poner a sus crías:
¡Tus altares, Yahvé Sebaot,
rey mío y Dios mío!

5Dichosos los que moran en tu casaPausa.
y pueden alabarte siempre;

6dichoso el que saca de ti fuerzas
  cuando piensa en las subidas.

7Al pasar por el valle del Bálsamo,
lo van transformando en hontanar
y las lluvias lo cubren de albercas.

8Caminan de altura en altura,
y Dios se les muestra en Sión.

9¡Yahvé, Dios Sebaot, escucha mi plegaria,Pausa.
hazme caso, oh Dios de Jacob!

10Oh Dios, nuestro escudo, mira,
fíjate en el rostro de tu ungido.

11Vale más un día en tus atrios
que mil en mis mansiones,
pisar el umbral de la Casa de mi Dios
que habitar en la tienda del malvado.

12Porque Yahvé es almena y escudo,
él otorga gracia y gloria;
Yahvé no niega la felicidad
al que camina con rectitud.

13¡Oh Yahvé Sebaot,
dichoso quien confía en ti!

Notas de la BJ (7)

84,6 «subidas» griego; «senderos» hebr. —Los peregrinos cantaban durante la marcha los salmos llamados «graduales» o «de las subidas» (a Jerusalén), Sal 120s.

84,7 En 7 mss y las versiones, «valle de las lágrimas» (las dos palabras suenan idénticas), ver Jc 2 5. El «Bálsamo» (o el «Llorón») parece ser aquí el loto, ver 2 S 5 23-24. El «valle del Loto», al norte del valle de Hinón (Gehenna), era la última etapa de la peregrinación, en el cruce de los caminos procedentes del norte, del oeste y del sur, ver 2 S 5 17-25.

84,7 Texto dudoso; griego: «el legislador dará bendiciones». Se puede corregir y leer: «el guía proclamará bendiciones». Conservamos el texto hebreo. La alusión a las primeras lluvias de otoño permitiría referir el salmo a la fiesta de las Tiendas, Ex 23 14+.

84,8 «de altura en altura»; también se traduce: «de apoyo en apoyo», o (Targ.): «de muralla en muralla». —«les» ’ălˆehem conj.; «(Dios) de dioses» ’e˘lo-hîm hebr.

84,10 Aquí, el «ungido» o «mesías» es probablemente el sumo sacerdote, jefe de la comunidad después del destierro.

84,11 «en mis mansiones» beḥedrî conj.; «he escogido» ba-ḥartî hebr.

84,13 Este salmo promete a los repatriados la paz mesiánica anunciada por Isaías y Zacarías.

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Salmos 89

Leer el capítulo
Salmos 89:11 Mención en el comentario

…10:14: «Mira, de Yahveh tu Dios son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todo lo que hay en ella» (cf. 1 Cr 29:11; Sal 89:11).

Salmos 89:11 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Himno y oración al Dios fiel

1Poema. De Etán el indígena.

2Cantaré por siempre el amor de Yahvé,
anunciaré tu lealtad de edad en edad.

3Firme está por siempre tu amor en el cielo,
en él cimentada tu lealtad.

4Dije: «Una alianza pacté con mi elegido,
hice un juramento a mi siervo David:

5He fundado tu estirpe para siempre,Pausa.
he erigido tu trono de edad en edad».

6Los cielos celebran tus maravillas, Yahvé,
tu lealtad en la asamblea de los santos.

7Pues, ¿quién en las nubes se compara a Yahvé,
quién se le iguala entre los hijos de los dioses?

8Dios es temible en el consejo de los santos,
grande y terrible para toda su corte.

9Yahvé, Dios Sebaot, ¿quién como tú?;
eres poderoso, tu lealtad te circunda.

10Tú domeñas el orgullo del mar,
reprimes sus olas encrespadas;

11machacaste a Rahab como a un cadáver,
dispersaste al enemigo con brazo potente.

12Tuyo es el cielo, tuya la tierra,
fundaste el orbe y cuanto contiene;

13creaste el norte y el mediodía,
el Tabor y el Hermón te aclaman.

14Actúas con brazo poderoso,
fuerte es tu mano, sublime tu derecha;

15Justicia y Derecho, la base de tu trono,
Amor y Verdad marchan ante ti.

16Dichoso el pueblo que sabe aclamarte,
que camina, Yahvé, a la luz de tu rostro,

17que se alegra todo el día con tu nombre,
que vive entusiasmado con tu justicia.

18Pues tú eres su esplendor y su fuerza,
con tu ayuda nos haces poderosos;

19sí, de Yahvé es nuestro escudo,
del Santo de Israel nuestro rey.

20Antaño hablaste en visión
a tus amigos diciendo:
«He prestado mi asistencia a un bravo,
he exaltado a un elegido de mi pueblo.

21He encontrado en David un servidor,
con mi óleo santo lo he ungido;

22mi mano le dará firmeza,
mi brazo lo hará fuerte.

23No lo sorprenderá el enemigo,
los criminales no lo oprimirán;

24yo aplastaré a sus adversarios,
heriré a los que lo odian.

25Lo acompañarán mi lealtad y mi amor,
en mi nombre se hará poderoso:

26pondré su mano sobre el Mar,
sobre Los Ríos su derecha.

27Él me invocará: ¡Padre mío,
mi Dios, mi Roca salvadora!

28Y yo lo nombraré mi primogénito,
altísimo entre los reyes de la tierra.

29Amor eterno le guardaré,
mi alianza con él será firme;

30le daré una estirpe perpetua,
un trono duradero como el cielo.

31Si sus hijos abandonan mi ley,
si no viven según mis normas,

32si profanan mis preceptos
y no observan mis mandatos,

33castigaré su rebelión con vara,
sus culpas a latigazos,

34pero no retiraré mi amor,
no fallaré en mi lealtad.

35Mi alianza no violaré,
no me retractaré de lo dicho;

36por mi santidad juré una vez
que no había de mentir a David.

37Su estirpe durará siempre,
su trono como el sol ante mí,

38se mantendrá siempre como la luna,Pausa.
testigo fidedigno en el cielo».

39Pero lo has rechazado y despreciado,
te has enfurecido contra tu ungido;

40has desechado la alianza con tu siervo,
has profanado por tierra su diadema.

41Has hecho brecha en todos sus vallados,
sus fortalezas en ruina has convertido;

42le han saqueado los transeúntes,
convertido en baldón de sus vecinos.

43Has exaltado la diestra del adversario
y llenado de gozo a todos sus enemigos;

44has embotado el filo de su espada,
no lo has sostenido en el combate.

45Le has quitado su espléndido cetro,
su trono por tierra has derribado;

46has acortado su juventud,Pausa.
lo has cubierto de ignominia.

47¿Hasta cuándo te esconderás, Yahvé?,
¿arderá siempre como fuego tu furor?

48Recuerda, Señor, lo que dura la vida,
para qué poco creaste a los humanos.

49¿Podrá alguien vivir sin ver la muerte?,Pausa.
¿quién escapará a las garras del Seol?

50¿Dónde están, Señor, tus primeros amores,
aquello que juraste con fidelidad a David?

51Acuérdate, Señor, del ultraje de tus siervos:
cómo aguanta mi pecho la infamia de los pueblos;

52así ultrajan tus enemigos, Yahvé,
así ultrajan las huellas de tu Ungido.

53¡Bendito sea por siempre Yahvé!
¡Amén! ¡Amén!

Notas de la BJ (9)

89,8 «hijos de los dioses» y «santos» designan a los ángeles, ver Gn 6 1+.

89,8 «grande» griego; el hebr. añade «grande» a «consejo».

89,11 Nombre de un monstruo mitológico, personificación del Caos marino, ver Jb 7 12+; a veces también designa a Egipto, Sal 87 4, ver Is 30 7+.

89,20 Samuel y Natán.

89,34 «retiraré» ’ãsîr 13 mss, sir., Vulg.; «no romperé» ’ãpîr TM.

89,39 El término designa aquí a toda la dinastía davídica.

89,45 «su espléndido cetro» maṭṭēh hôdô conj.; «de su brillo» maṭṭēhãrô (?) hebr.

89,53 Doxología conclusiva del tercer libro del Salterio.

89,53 Oración de un sabio empapado en las Escrituras (alusiones a Génesis, Job y Deuteronomio), que medita sobre la debilidad humana y la brevedad de la vida acortada por el pecado.

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Reynolds la cita a propósito de

Salmos 90

Leer el capítulo
Salmos 90 Mención en el comentario

Como explica Al-Jallad, las dos últimas líneas de la inscripción reflejan el lenguaje del Salmo 90:

Salmos 90 en la Biblia de Jerusalén

Fragilidad del hombre

1De Moisés, hombre de Dios.
Señor, tú has sido para nosotros
un refugio de edad en edad.

2Antes de ser engendrados los montes,
antes de que naciesen tierra y orbe,
desde siempre hasta siempre tú eres Dios.

3Tú devuelves al polvo a los hombres,
diciendo: «Volved, hijos de Adán».

4Pues mil años a tus ojos
son un ayer que pasó,
una vigilia en la noche.

5Tú los sumerges en un sueño,
a la mañana son hierba que brota:

6brota y florece por la mañana,
por la tarde está mustia y seca.

7Pues tu cólera nos ha consumido,
nos ha anonadado tu furor.

8Has puesto nuestras culpas ante ti,
nuestros secretos a la luz de tu rostro.

9Bajo tu cólera declinan nuestros días,
como un suspiro gastamos nuestros años.

10Vivimos setenta años,
ochenta con buena salud,
mas son casi todos fatiga y vanidad,
pasan presto y nosotros volamos.

11¿Quién entiende el golpe de tu ira?,
¿quién percibe la fuerza de tu cólera?

12¡Enséñanos a contar nuestros días,
para que entre la sensatez en nuestra cabeza!

13¡Vuelve, Yahvé! ¿Hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos.

14Sácianos de tu amor por la mañana,
y gozaremos y cantaremos de por vida.

15Alégranos por los días que nos humillaste,
por los años en que conocimos la desdicha.

16¡Que tus siervos vean tu acción,
y tus hijos tu esplendor!

17¡La benevolencia del Señor sea con nosotros!
¡Consolida tú la acción de nuestras manos!

Notas de la BJ (7)

90,1 Es el único salmo atribuido a Moisés, quizá a causa de sus conexiones con Génesis y Dt 32.

90,1 «refugio» griego; «morada» hebr.

90,9 El sir. ha entendido «como una araña», que griego y Vulg. han añadido.

90,12 Del conocimiento de la fragilidad humana procede la sabiduría, que es temor o respeto a Dios, Pr 1 7+.

90,13 Los vv. 14-17 van a hacer extensivas a todo Israel la meditación y la oración que se referían a un individuo.

90,17 El hebr. añade «nuestro Dios» después de «Señor», y al final: «sobre nosotros, y confirma la acción de nuestras manos», duplicado.

90,17 Este salmo desarrolla la enseñanza tradicional de los sabios, ver Jb 5 19s, sobre la protección divina concedida al justo. El oráculo divino final, vv. 14-16, supone que el fiel sufrirá la prueba, pero que Dios lo sacará de ella.

Leer Salmos 90 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 17 al-IsrāʾQ 17:110 Christianity and the Qur'an, cap. 3

    110 Di: «Invocad a Dios o invocad al Misericordioso: cualquiera que invoquéis, a Él pertenecen los Nombres Más Hermosos. Y no pronuncies tu oración en voz demasiado alta ni demasiado baja, sino busca un camino intermedio entre ello».

Salmos 90:4 Mención en el comentario

…paralelo a 70:4, pero allí son los ángeles y el Espíritu los que ascienden hacia Dios. Para la comparación de un día con mil años (cf. Psa 90:4; 2Pe 3:8), véanse 22:47 y 70:4. Véase también el comentario a 70:4.

Salmos 90:4 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Fragilidad del hombre

1De Moisés, hombre de Dios.
Señor, tú has sido para nosotros
un refugio de edad en edad.

2Antes de ser engendrados los montes,
antes de que naciesen tierra y orbe,
desde siempre hasta siempre tú eres Dios.

3Tú devuelves al polvo a los hombres,
diciendo: «Volved, hijos de Adán».

4Pues mil años a tus ojos
son un ayer que pasó,
una vigilia en la noche.

5Tú los sumerges en un sueño,
a la mañana son hierba que brota:

6brota y florece por la mañana,
por la tarde está mustia y seca.

7Pues tu cólera nos ha consumido,
nos ha anonadado tu furor.

8Has puesto nuestras culpas ante ti,
nuestros secretos a la luz de tu rostro.

9Bajo tu cólera declinan nuestros días,
como un suspiro gastamos nuestros años.

10Vivimos setenta años,
ochenta con buena salud,
mas son casi todos fatiga y vanidad,
pasan presto y nosotros volamos.

11¿Quién entiende el golpe de tu ira?,
¿quién percibe la fuerza de tu cólera?

12¡Enséñanos a contar nuestros días,
para que entre la sensatez en nuestra cabeza!

13¡Vuelve, Yahvé! ¿Hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos.

14Sácianos de tu amor por la mañana,
y gozaremos y cantaremos de por vida.

15Alégranos por los días que nos humillaste,
por los años en que conocimos la desdicha.

16¡Que tus siervos vean tu acción,
y tus hijos tu esplendor!

17¡La benevolencia del Señor sea con nosotros!
¡Consolida tú la acción de nuestras manos!

Notas de la BJ (7)

90,1 Es el único salmo atribuido a Moisés, quizá a causa de sus conexiones con Génesis y Dt 32.

90,1 «refugio» griego; «morada» hebr.

90,9 El sir. ha entendido «como una araña», que griego y Vulg. han añadido.

90,12 Del conocimiento de la fragilidad humana procede la sabiduría, que es temor o respeto a Dios, Pr 1 7+.

90,13 Los vv. 14-17 van a hacer extensivas a todo Israel la meditación y la oración que se referían a un individuo.

90,17 El hebr. añade «nuestro Dios» después de «Señor», y al final: «sobre nosotros, y confirma la acción de nuestras manos», duplicado.

90,17 Este salmo desarrolla la enseñanza tradicional de los sabios, ver Jb 5 19s, sobre la protección divina concedida al justo. El oráculo divino final, vv. 14-16, supone que el fiel sufrirá la prueba, pero que Dios lo sacará de ella.

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Reynolds la cita a propósito de 2 pasajes

Salmos 94

Leer el capítulo
Salmos 94:9 Mención en el comentario

…labios (vv. 8–9), Neuwirth (Der Koran: Band 1, 242) remite a una serie de pasajes de los Salmos que mencionan los órganos de los sentidos: Salmo 12:3–4; 15:3; 40:6; 94:9. Rudolph (Abhängigkeit, 13) vincula el versículo 10 con Mateo 7:13: «Entrad por la puerta estrecha; porque…

Salmos 94:9 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

El Dios de justicia

1¡Dios de la venganza, Yahvé,
Dios de la venganza, aparece!

2¡Levántate, juez de la tierra,
da su merecido a los soberbios!

3¿Hasta cuándo los malvados, Yahvé,
hasta cuándo triunfarán los malvados?

4Cacarean diciendo insolencias,
se pavonean todos los malhechores.

5Aplastan a tu pueblo, Yahvé,
humillan a tu heredad.

6Matan al forastero y a la viuda,
asesinan al huérfano.

7Dicen: «Yahvé no lo ve,
no lo advierte el Dios de Jacob».

8¡Comprended, estúpidos del pueblo!,
insensatos, ¿cuándo asesaréis?

9El que implantó la oreja, ¿no va a oír?
El que formó los ojos, ¿no ha de ver?

10El que corrige a los pueblos, ¿no ha de castigar?
El que enseña a los hombres, ¿no conocerá?

11Yahvé conoce los pensamientos del hombre,
sabe que sólo son un soplo.

12Feliz el hombre a quien educas, Yahvé,
aquel a quien instruyes en tu ley,

13para aliviarlo tras los días amargos,
mientras se cava la fosa para el malvado.

14Pues Yahvé no dejará a su pueblo,
no abandonará a su heredad;

15al justo se le devolverá su derecho,
tendrán buen fin los rectos de corazón.

16¿Quién se alzará a mi favor contra el malvado?,
¿quién estará a mi favor contra el malhechor?

17Si Yahvé no viniese en mi ayuda,
pronto habitaría en el silencio.

18Cuando digo: «Vacila mi pie»,
tu amor, Yahvé, me sostiene;

19en el colmo de mis cuitas interiores,
tus consuelos me confortan por dentro.

20¿Estás aliado a un tribunal corrupto,
que eleva la tiranía a rango de ley?

21Atropellan la vida del justo,
condenan vidas inocentes.

22Pero Yahvé es mi baluarte,
mi Dios, mi roca de refugio;

23les pagará con su propia maldad,
los aniquilará por su malicia,
los aniquilará Yahvé, nuestro Dios.

Notas de la BJ (4)

94,11 O «viento», palabra favorita del Eclesiastés. —Quizá se añadió este versículo para comentar el anterior.

94,12 En el sentido amplio de revelación y de doctrina moral.

94,17 Es decir, el Seol.

94,23 Himno procesional, recitado quizá en la fiesta de las Tiendas, ver Dt 31 11.

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Reynolds la cita a propósito de

Salmos 95

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Salmos 95:8–11

9 Increpó al mar Rojo y se secó, los hizo marchar por los abismos como por un desierto; 10 los salvó de manos del adversario, los libró de las garras del enemigo. 11 Las aguas cubrieron a sus adversarios, no quedó de ellos ni uno solo. 12 Entonces creyeron en sus palabras y cantaron sus alabanzas. 13 Bien pronto olvidaron sus obras, no tuvieron paciencia para esperar su designio; . . . 19 Fabricaron un becerro en el Horeb, se postraron ante una estatua de metal fundido; 20 cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba. 21 Se olvidaron del Dios que los salvaba, que había hecho grandes portentos en Egipto . . . (Psa 106:9–13; 19–21; cf. Exo 32:1–6, 23; Num 14:20–23; Psa 95:8–11; Jer 31:31–32)

Salmos 95:8–11 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Invitatorio

1Venid, cantemos gozosos a Yahvé,
aclamemos a la Roca que nos salva;

2entremos en su presencia dándole gracias,
aclamándolo con salmos.

3Porque un gran Dios es Yahvé,
Rey grande sobre todos los dioses;

4él sostiene las honduras de la tierra,
suyas son las cumbres de los montes;

5suyo el mar, que él mismo hizo,
la tierra firme que formaron sus manos.

6Entrad, rindamos homenaje inclinados,
¡arrodillados ante Yahvé que nos creó!

7Porque él es nuestro Dios,
nosotros somos su pueblo,
el rebaño de sus pastos.
¡Ojalá escuchéis hoy su voz!:

8«No seáis tercos como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;

9allí vuestros padres me probaron,
me tentaron aunque vieron mis obras.

10Cuarenta años me asqueó esa generación,
y dije: Son gente de mente desviada,
que no reconocen mis caminos.

11Por eso juré en mi cólera:
¡No entrarán en mi reposo!»

Notas de la BJ (5)

95,1 Alusión, repetida en el v. 8, a la roca de donde brotó el agua en el desierto, Ex 17 1s, o a la roca sobre la que se hallaba edificado el Templo, 2 S 24 18.

95,8 Meribá significa «disputa» y Masá «tentación».

95,10 «esa generación» versiones; «una generación» hebr. —El griego ha conservado las lecturas primitivas, corregidas en el hebr. para suavizar la acusación contra el Israel del tiempo del Éxodo, tiempo que la tradición posterior convirtió en una edad de oro.

95,11 La Tierra Prometida y el Templo en el que reside Dios. En Hb 3 7 el reposo se interpreta en sentido espiritual: será el sábado definitivo.

95,11 Este himno, que agrupa quizá dos poemas que celebran la realeza divina y el advenimiento del Juez del mundo, se compone de reminiscencias de Salmos y de Isaías. —El orden es distinto en la recensión de 1 Cro 16 23-33.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 2 al-Baqarah2:47–74 · comentario de Reynolds

    47 ¡Oh, Hijos de Israel! Recordad Mi favor con que os agracié y que os favorecí sobre los mundos.

    48 Y guardaos de un día en que ningún alma podrá responder por otra en nada, ni se aceptará de ella intercesión alguna, ni se admitirá de ella rescate, ni serán auxiliados.

    49 Y [recordad] cuando os libramos de la gente de Faraón, que os infligía un castigo atroz, degollando a vuestros hijos varones y dejando con vida a vuestras mujeres; en ello hubo una gran prueba procedente de vuestro Señor.

    50 Y cuando abrimos para vosotros el mar y os salvamos, y ahogamos a la gente de Faraón mientras vosotros mirabais.

    51 Y [recordad] cuando fijamos para Moisés cuarenta noches, y adoptasteis el becerro en su ausencia, siendo transgresores.

    52 Luego os perdonamos después de aquello, para que tal vez fuerais agradecidos.

    … 22 versículos más

Salmos 95:8 Mención en el comentario

El Qurʾān integra aquí el relato de Moisés golpeando una roca en Masah y Meriba (Exo 17:1–7; cf. Num 20:1–22; Deu 33:8; Psa 95:8) con un detalle de Éxodo 15 en el que los israelitas (un pueblo dividido en doce tribus) encuentran doce manantiales en Elim. La…

Salmos 95:8 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Invitatorio

1Venid, cantemos gozosos a Yahvé,
aclamemos a la Roca que nos salva;

2entremos en su presencia dándole gracias,
aclamándolo con salmos.

3Porque un gran Dios es Yahvé,
Rey grande sobre todos los dioses;

4él sostiene las honduras de la tierra,
suyas son las cumbres de los montes;

5suyo el mar, que él mismo hizo,
la tierra firme que formaron sus manos.

6Entrad, rindamos homenaje inclinados,
¡arrodillados ante Yahvé que nos creó!

7Porque él es nuestro Dios,
nosotros somos su pueblo,
el rebaño de sus pastos.
¡Ojalá escuchéis hoy su voz!:

8«No seáis tercos como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;

9allí vuestros padres me probaron,
me tentaron aunque vieron mis obras.

10Cuarenta años me asqueó esa generación,
y dije: Son gente de mente desviada,
que no reconocen mis caminos.

11Por eso juré en mi cólera:
¡No entrarán en mi reposo!»

Notas de la BJ (5)

95,1 Alusión, repetida en el v. 8, a la roca de donde brotó el agua en el desierto, Ex 17 1s, o a la roca sobre la que se hallaba edificado el Templo, 2 S 24 18.

95,8 Meribá significa «disputa» y Masá «tentación».

95,10 «esa generación» versiones; «una generación» hebr. —El griego ha conservado las lecturas primitivas, corregidas en el hebr. para suavizar la acusación contra el Israel del tiempo del Éxodo, tiempo que la tradición posterior convirtió en una edad de oro.

95,11 La Tierra Prometida y el Templo en el que reside Dios. En Hb 3 7 el reposo se interpreta en sentido espiritual: será el sábado definitivo.

95,11 Este himno, que agrupa quizá dos poemas que celebran la realeza divina y el advenimiento del Juez del mundo, se compone de reminiscencias de Salmos y de Isaías. —El orden es distinto en la recensión de 1 Cro 16 23-33.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 2 al-Baqarah2:60 · comentario de Reynolds

    60 Y cuando Moisés pidió agua para su pueblo, dijimos: «Golpea la roca con tu vara». Y brotaron de ella doce manantiales; cada tribu conoció su abrevadero: «Comed y bebed de la provisión de Dios, y no obréis perversamente en la tierra corrompiéndola».

Salmos 103

Leer el capítulo
Salmos 103:19 Mención en el comentario

…a Israel» (cf. también Isa 40:28). La mención de la «sede» o «trono» (kursī) de Dios al final del versículo podría compararse con el Salmo 103:19 (cf. también Isaías 66:1): «El Señor ha establecido su trono en los cielos, y su soberanía domina sobre todos».…

Salmos 103:19 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Dios es amor

1De David.
Bendice, alma mía, a Yahvé,
el fondo de mi ser, a su santo nombre.

2Bendice, alma mía, a Yahvé,
nunca olvides sus beneficios.

3Él, que tus culpas perdona,
que cura todas tus dolencias,

4rescata tu vida de la fosa,
te corona de amor y ternura,

5satura de bienes tu existencia,
y tu juventud se renueva como la del águila.

6Yahvé realiza obras de justicia
y otorga el derecho al oprimido,

7manifestó a Moisés sus caminos,
a los hijos de Israel sus hazañas.

8Yahvé es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y lleno de amor;

9no se querella eternamente,
ni para siempre guarda rencor;

10no nos trata según nuestros yerros,
ni nos paga según nuestras culpas.

11Como se alzan sobre la tierra los cielos,
igual de grande es su amor con sus adeptos;

12como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros crímenes.

13Como un padre se encariña con sus hijos,
así de tierno es Yahvé con sus adeptos;

14que él conoce de qué estamos hechos,
sabe bien que sólo somos polvo.

15¡El hombre! Como la hierba es su vida,
como la flor del campo, así florece;

16lo azota el viento y ya no existe,
ya no lo reconoce su morada.

17Pero el amor de Yahvé es eterno
con todos que le son adeptos;
de hijos a hijos pasa su justicia,

18para quienes saben guardar su alianza,
y se acuerdan de cumplir sus mandatos.

19Yahvé asentó su trono en el cielo,
su soberanía gobierna todo el universo.

20Bendecid a Yahvé, ángeles suyos,
héroes potentes que cumplís sus órdenes
en cuanto oís la voz de su palabra.

21Bendecid a Yahvé, todas sus huestes,
servidores suyos que hacéis su voluntad.

22Bendecid a Yahvé, todas sus obras,
en todos los lugares de su imperio.
¡Bendice, alma mía, a Yahvé!

Notas de la BJ (4)

103,5 «tu existencia» ‘õdēkî conj.; «tu atavío» ‘edyēk hebr.

103,8 Son los atributos del nombre de Yahvé, revelados a Moisés, Ex 34 6+, que todo el salmo desarrolla acentuando la misericordia y la bondad, ver vv. 17-18 y Ex 20 6, preparando así 1 Jn 4 8.

103,11 «adeptos», lit. «quienes le temen». También vv. 13 y 17.

103,22 Este himno sigue el mismo orden que la cosmogonía de Gn 1.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 2 al-Baqarah2:255 · comentario de Reynolds

    255 Dios: no hay dios sino Él, el Viviente, el Subsistente por Sí mismo. Ni la somnolencia se apodera de Él ni el sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él si no es con Su permiso? Conoce lo que está ante ellos y lo que está detrás de ellos. Y nada abarcan de Su Conocimiento, salvo lo que Él quiere. Su Pedestal abarca los cielos y la tierra, y Su preservación no Le fatiga; y Él es el Excelso, el Grandioso.

Salmos 104

Leer el capítulo
Salmos 104 Mención en el comentario

Este versículo (cf. 45:12–13) refleja el modo en que el Salmo 104 alaba a Dios por la creación (cr. Matthew Kuiper):

Salmos 104 en la Biblia de Jerusalén

Esplendores de la creación

1¡Bendice, alma mía, a Yahvé!
¡Yahvé, Dios mío, qué grande eres!
Vestido de esplendor y majestad,

2te arropa la luz como un manto,
como una tienda extiendes el cielo,

3levantas sobre las aguas tus moradas;
te sirven las nubes de carroza,
te deslizas sobre las alas del viento;

4tomas por mensajeros a los vientos,
al fuego llameante por ministro.

5Sobre sus bases posaste la tierra,
inconmovible para siempre jamás.

6Como un ropaje la cubría el océano,
sobre los montes persistían las aguas;

7a tu bramido emprendieron la huida,
se precipitaron al escuchar tu trueno,

8subiendo a los montes, bajando a los valles,
hasta el lugar que tú les asignaste;

9les pusiste un límite infranqueable,
por que no vuelvan a anegar la tierra.

10A los valles envías manantiales,
que van discurriendo por vaguadas;

11abrevan a las bestias del campo,
apagan la sed de los onagros;

12junto a ellos habitan las aves,
que entonan su canto entre la fronda.

13Riegas los montes desde tu alta morada,
con la humedad de tus cámaras saturas la tierra;

14haces brotar hierba para el ganado,
y las plantas para el uso del hombre,
a fin de que saque pan de la tierra,

15y el vino que recrea el corazón del hombre,
para que lustre su rostro con aceite
y el pan conforte el corazón del hombre.

16Los árboles de Yahvé se empapan a placer,
y los cedros del Líbano plantados por él;

17allí ponen los pájaros su nido,
su casa en su copa la cigüeña.

18Los riscos acogen a los rebecos,
las rocas cobijan a los damanes.

19Creó la luna para marcar los tiempos,
y el sol, que conoce su ocaso;

20mandas la tiniebla y cae la noche,
cuando rondan las fieras del bosque;

21los leoncillos rugen por la presa
y reclaman a Dios su alimento.

22Cuando sale el sol, se recogen,
y van a echarse en sus guaridas;

23el hombre sale a su trabajo,
para hacer su faena hasta la tarde.

24¡Cuán numerosas tus obras, Yahvé!
Todas las hiciste con sabiduría,
de tus creaturas se llena la tierra.

25Está el mar: grande y dilatado,
con un incontable hervidero
de animales, grandes y pequeños;

26lo surcan los navíos y Leviatán,
a quien creaste para retozar en él.

27Todos ellos esperan de ti
que les des su comida a su tiempo;

28se la das y ellos la toman,
abres tu mano y se sacian de bienes.

29Si escondes tu rostro, desaparecen,
les retiras tu soplo y expiran,
y retornan al polvo que son.

30Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la faz de la tierra.

31¡Gloria a Yahvé por siempre,
en sus obras Yahvé se regocije!

32El que mira a la tierra y tiembla,
toca los montes y humean.

33Cantaré a Yahvé mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.

34¡Que le sea agradable mi poema!
Yo tengo mi gozo en Yahvé.

35¡Desaparezcan los pecadores de la tierra,
nunca más existan los malvados!
¡Bendice, alma mía, a Yahvé!
¡Aleluya!

Notas de la BJ (6)

104,13 «con la humedad de tus cámaras» conj. Se trata de las cámaras del cielo, del habitáculo de la divinidad. El hebr. dice «del fruto de tus obras», expresión extraña en este contexto, y que no cuadra en el paralelismo poético.

104,17 «en su copa» berõ’šãm griego; «los enebros» berôšîm hebr.

104,18 Pequeños mamíferos parecidos a las marmotas y que viven en colonias, ver Pr 30 26.

104,30 El espíritu de Dios interviene en el origen del ser y de la vida.

104,35 El hebr. coloca aquí el «Aleluya» que en el griego se lee al comienzo de Sal 105.

104,35 El salmo evoca sucesivamente la historia patriarcal, vv. 8-15, la historia de José, vv. 16-23, la misión de Moisés, vv. 24-27, las plagas de Egipto, vv. 28-36, la salida y la marcha por el desierto, vv. 37-43, y finalmente la entrada en Canaán, la tierra prometida a Abrahán, vv. 44-45.

Leer Salmos 104 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de 3 pasajes
  • 2 al-Baqarah2:164 · comentario de Reynolds

    164 Ciertamente en la creación de los cielos y de la tierra; en la alternancia de la noche y el día; en las naves que surcan el mar con lo que aprovecha a los hombres; en el agua que Dios hace descender del cielo, reviviendo con ella la tierra después de muerta, en la que diseminó toda clase de criaturas; en la variación de los vientos; y en las nubes supeditadas entre el cielo y la tierra, hay ciertamente signos para gentes que comprenden.

  • 11 Hūd11:7 · comentario de Reynolds

    7 Él es Quien creó los cielos y la tierra en seis días —estando Su Trono sobre el agua— para probaros y ver cuál de vosotros es mejor en obras. Y si dices: «En verdad, seréis resucitados tras la muerte», los que no creen dirán ciertamente: «¡Esto no es sino hechicería manifiesta!».

  • 16 al-Naḥl16:1–15 · comentario de Reynolds

    1 La Orden de Dios se acerca; así pues, no busquéis apresurarla. ¡Gloria a Él, y ensalzado sea por encima de los partícipes que Le atribuyen!

    2 Él hace descender a los ángeles con el Espíritu de Su Orden sobre quien Él quiere de entre Sus siervos: «¡Amonestad que no hay más dios que Yo; reverenciadme, pues!»

    3 Él creó los cielos y la tierra con la verdad. Ensalzado sea por encima de los partícipes que Le atribuyen.

    4 Él creó al hombre de una gota, y he aquí que es un adversario manifiesto.

    5 Y el ganado lo ha creado para vosotros; en él hay abrigo y [otros] provechos, y de él coméis.

    6 Y en ellos hay belleza para vosotros cuando los traéis de vuelta al atardecer y cuando los sacáis a pastar por la mañana.

    … 9 versículos más

Salmos 104:1–4,10–14

1 ¡Bendice, alma mía, al Señor! ¡Señor, Dios mío, cuán grande eres! Vestido de majestad y esplendor, 2 ¡cubierto de luz como con un manto! Extiendes los cielos como una tienda, 3 construyes tu morada sobre las aguas superiores, haces de las nubes tu carroza, te deslizas sobre las alas del viento, 4 haces de los vientos tus mensajeros, de las llamas de fuego tus servidores. . . . 10 En las quebradas abriste manantiales, que corren entre las montañas, 11 dando de beber a todas las bestias del campo; los asnos salvajes calman su sed, 12 junto a ellos las aves del cielo anidan, cantan entre el follaje. 13 Desde tus altas estancias riegas las montañas, colmando la tierra con el fruto de tus obras: 14 haces brotar la hierba para el ganado, y las plantas para uso del hombre, para sacar alimento de la tierra. (Psa 104:1–4, 10–14; cf. Gen 1; Psa 19:1–4; Rom 1:20)

Salmos 104:1–4,10–14 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Esplendores de la creación

1¡Bendice, alma mía, a Yahvé!
¡Yahvé, Dios mío, qué grande eres!
Vestido de esplendor y majestad,

2te arropa la luz como un manto,
como una tienda extiendes el cielo,

3levantas sobre las aguas tus moradas;
te sirven las nubes de carroza,
te deslizas sobre las alas del viento;

4tomas por mensajeros a los vientos,
al fuego llameante por ministro.

5Sobre sus bases posaste la tierra,
inconmovible para siempre jamás.

6Como un ropaje la cubría el océano,
sobre los montes persistían las aguas;

7a tu bramido emprendieron la huida,
se precipitaron al escuchar tu trueno,

8subiendo a los montes, bajando a los valles,
hasta el lugar que tú les asignaste;

9les pusiste un límite infranqueable,
por que no vuelvan a anegar la tierra.

10A los valles envías manantiales,
que van discurriendo por vaguadas;

11abrevan a las bestias del campo,
apagan la sed de los onagros;

12junto a ellos habitan las aves,
que entonan su canto entre la fronda.

13Riegas los montes desde tu alta morada,
con la humedad de tus cámaras saturas la tierra;

14haces brotar hierba para el ganado,
y las plantas para el uso del hombre,
a fin de que saque pan de la tierra,

15y el vino que recrea el corazón del hombre,
para que lustre su rostro con aceite
y el pan conforte el corazón del hombre.

16Los árboles de Yahvé se empapan a placer,
y los cedros del Líbano plantados por él;

17allí ponen los pájaros su nido,
su casa en su copa la cigüeña.

18Los riscos acogen a los rebecos,
las rocas cobijan a los damanes.

19Creó la luna para marcar los tiempos,
y el sol, que conoce su ocaso;

20mandas la tiniebla y cae la noche,
cuando rondan las fieras del bosque;

21los leoncillos rugen por la presa
y reclaman a Dios su alimento.

22Cuando sale el sol, se recogen,
y van a echarse en sus guaridas;

23el hombre sale a su trabajo,
para hacer su faena hasta la tarde.

24¡Cuán numerosas tus obras, Yahvé!
Todas las hiciste con sabiduría,
de tus creaturas se llena la tierra.

25Está el mar: grande y dilatado,
con un incontable hervidero
de animales, grandes y pequeños;

26lo surcan los navíos y Leviatán,
a quien creaste para retozar en él.

27Todos ellos esperan de ti
que les des su comida a su tiempo;

28se la das y ellos la toman,
abres tu mano y se sacian de bienes.

29Si escondes tu rostro, desaparecen,
les retiras tu soplo y expiran,
y retornan al polvo que son.

30Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la faz de la tierra.

31¡Gloria a Yahvé por siempre,
en sus obras Yahvé se regocije!

32El que mira a la tierra y tiembla,
toca los montes y humean.

33Cantaré a Yahvé mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.

34¡Que le sea agradable mi poema!
Yo tengo mi gozo en Yahvé.

35¡Desaparezcan los pecadores de la tierra,
nunca más existan los malvados!
¡Bendice, alma mía, a Yahvé!
¡Aleluya!

Notas de la BJ (6)

104,13 «con la humedad de tus cámaras» conj. Se trata de las cámaras del cielo, del habitáculo de la divinidad. El hebr. dice «del fruto de tus obras», expresión extraña en este contexto, y que no cuadra en el paralelismo poético.

104,17 «en su copa» berõ’šãm griego; «los enebros» berôšîm hebr.

104,18 Pequeños mamíferos parecidos a las marmotas y que viven en colonias, ver Pr 30 26.

104,30 El espíritu de Dios interviene en el origen del ser y de la vida.

104,35 El hebr. coloca aquí el «Aleluya» que en el griego se lee al comienzo de Sal 105.

104,35 El salmo evoca sucesivamente la historia patriarcal, vv. 8-15, la historia de José, vv. 16-23, la misión de Moisés, vv. 24-27, las plagas de Egipto, vv. 28-36, la salida y la marcha por el desierto, vv. 37-43, y finalmente la entrada en Canaán, la tierra prometida a Abrahán, vv. 44-45.

Leer Salmos 104 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 2 al-Baqarah2:164 · comentario de Reynolds

    164 Ciertamente en la creación de los cielos y de la tierra; en la alternancia de la noche y el día; en las naves que surcan el mar con lo que aprovecha a los hombres; en el agua que Dios hace descender del cielo, reviviendo con ella la tierra después de muerta, en la que diseminó toda clase de criaturas; en la variación de los vientos; y en las nubes supeditadas entre el cielo y la tierra, hay ciertamente signos para gentes que comprenden.

Salmos 104:1–3

1 ¡Bendice, alma mía, al Señor! ¡Señor, Dios mío, cuán grande eres! ¡Vestido de majestad y de esplendor, 2 cubierto de luz como de un manto! Extiendes los cielos como una tienda, 3 construyes tu palacio sobre las aguas de arriba, haces de las nubes tu carroza, te deslizas sobre las alas del viento. (Psa 104:1–3)

Salmos 104:1–3 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Esplendores de la creación

1¡Bendice, alma mía, a Yahvé!
¡Yahvé, Dios mío, qué grande eres!
Vestido de esplendor y majestad,

2te arropa la luz como un manto,
como una tienda extiendes el cielo,

3levantas sobre las aguas tus moradas;
te sirven las nubes de carroza,
te deslizas sobre las alas del viento;

4tomas por mensajeros a los vientos,
al fuego llameante por ministro.

5Sobre sus bases posaste la tierra,
inconmovible para siempre jamás.

6Como un ropaje la cubría el océano,
sobre los montes persistían las aguas;

7a tu bramido emprendieron la huida,
se precipitaron al escuchar tu trueno,

8subiendo a los montes, bajando a los valles,
hasta el lugar que tú les asignaste;

9les pusiste un límite infranqueable,
por que no vuelvan a anegar la tierra.

10A los valles envías manantiales,
que van discurriendo por vaguadas;

11abrevan a las bestias del campo,
apagan la sed de los onagros;

12junto a ellos habitan las aves,
que entonan su canto entre la fronda.

13Riegas los montes desde tu alta morada,
con la humedad de tus cámaras saturas la tierra;

14haces brotar hierba para el ganado,
y las plantas para el uso del hombre,
a fin de que saque pan de la tierra,

15y el vino que recrea el corazón del hombre,
para que lustre su rostro con aceite
y el pan conforte el corazón del hombre.

16Los árboles de Yahvé se empapan a placer,
y los cedros del Líbano plantados por él;

17allí ponen los pájaros su nido,
su casa en su copa la cigüeña.

18Los riscos acogen a los rebecos,
las rocas cobijan a los damanes.

19Creó la luna para marcar los tiempos,
y el sol, que conoce su ocaso;

20mandas la tiniebla y cae la noche,
cuando rondan las fieras del bosque;

21los leoncillos rugen por la presa
y reclaman a Dios su alimento.

22Cuando sale el sol, se recogen,
y van a echarse en sus guaridas;

23el hombre sale a su trabajo,
para hacer su faena hasta la tarde.

24¡Cuán numerosas tus obras, Yahvé!
Todas las hiciste con sabiduría,
de tus creaturas se llena la tierra.

25Está el mar: grande y dilatado,
con un incontable hervidero
de animales, grandes y pequeños;

26lo surcan los navíos y Leviatán,
a quien creaste para retozar en él.

27Todos ellos esperan de ti
que les des su comida a su tiempo;

28se la das y ellos la toman,
abres tu mano y se sacian de bienes.

29Si escondes tu rostro, desaparecen,
les retiras tu soplo y expiran,
y retornan al polvo que son.

30Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la faz de la tierra.

31¡Gloria a Yahvé por siempre,
en sus obras Yahvé se regocije!

32El que mira a la tierra y tiembla,
toca los montes y humean.

33Cantaré a Yahvé mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.

34¡Que le sea agradable mi poema!
Yo tengo mi gozo en Yahvé.

35¡Desaparezcan los pecadores de la tierra,
nunca más existan los malvados!
¡Bendice, alma mía, a Yahvé!
¡Aleluya!

Notas de la BJ (6)

104,13 «con la humedad de tus cámaras» conj. Se trata de las cámaras del cielo, del habitáculo de la divinidad. El hebr. dice «del fruto de tus obras», expresión extraña en este contexto, y que no cuadra en el paralelismo poético.

104,17 «en su copa» berõ’šãm griego; «los enebros» berôšîm hebr.

104,18 Pequeños mamíferos parecidos a las marmotas y que viven en colonias, ver Pr 30 26.

104,30 El espíritu de Dios interviene en el origen del ser y de la vida.

104,35 El hebr. coloca aquí el «Aleluya» que en el griego se lee al comienzo de Sal 105.

104,35 El salmo evoca sucesivamente la historia patriarcal, vv. 8-15, la historia de José, vv. 16-23, la misión de Moisés, vv. 24-27, las plagas de Egipto, vv. 28-36, la salida y la marcha por el desierto, vv. 37-43, y finalmente la entrada en Canaán, la tierra prometida a Abrahán, vv. 44-45.

Leer Salmos 104 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 11 Hūd11:7 · comentario de Reynolds

    7 Él es Quien creó los cielos y la tierra en seis días —estando Su Trono sobre el agua— para probaros y ver cuál de vosotros es mejor en obras. Y si dices: «En verdad, seréis resucitados tras la muerte», los que no creen dirán ciertamente: «¡Esto no es sino hechicería manifiesta!».

Salmos 104:5

Él está sentado sobre el orbe de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él despliega los cielos como un velo, los extiende como una tienda de morada. (Isa 40:22; cf. Isa 44:24; Psa 104:5)

Salmos 104:5 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Esplendores de la creación

1¡Bendice, alma mía, a Yahvé!
¡Yahvé, Dios mío, qué grande eres!
Vestido de esplendor y majestad,

2te arropa la luz como un manto,
como una tienda extiendes el cielo,

3levantas sobre las aguas tus moradas;
te sirven las nubes de carroza,
te deslizas sobre las alas del viento;

4tomas por mensajeros a los vientos,
al fuego llameante por ministro.

5Sobre sus bases posaste la tierra,
inconmovible para siempre jamás.

6Como un ropaje la cubría el océano,
sobre los montes persistían las aguas;

7a tu bramido emprendieron la huida,
se precipitaron al escuchar tu trueno,

8subiendo a los montes, bajando a los valles,
hasta el lugar que tú les asignaste;

9les pusiste un límite infranqueable,
por que no vuelvan a anegar la tierra.

10A los valles envías manantiales,
que van discurriendo por vaguadas;

11abrevan a las bestias del campo,
apagan la sed de los onagros;

12junto a ellos habitan las aves,
que entonan su canto entre la fronda.

13Riegas los montes desde tu alta morada,
con la humedad de tus cámaras saturas la tierra;

14haces brotar hierba para el ganado,
y las plantas para el uso del hombre,
a fin de que saque pan de la tierra,

15y el vino que recrea el corazón del hombre,
para que lustre su rostro con aceite
y el pan conforte el corazón del hombre.

16Los árboles de Yahvé se empapan a placer,
y los cedros del Líbano plantados por él;

17allí ponen los pájaros su nido,
su casa en su copa la cigüeña.

18Los riscos acogen a los rebecos,
las rocas cobijan a los damanes.

19Creó la luna para marcar los tiempos,
y el sol, que conoce su ocaso;

20mandas la tiniebla y cae la noche,
cuando rondan las fieras del bosque;

21los leoncillos rugen por la presa
y reclaman a Dios su alimento.

22Cuando sale el sol, se recogen,
y van a echarse en sus guaridas;

23el hombre sale a su trabajo,
para hacer su faena hasta la tarde.

24¡Cuán numerosas tus obras, Yahvé!
Todas las hiciste con sabiduría,
de tus creaturas se llena la tierra.

25Está el mar: grande y dilatado,
con un incontable hervidero
de animales, grandes y pequeños;

26lo surcan los navíos y Leviatán,
a quien creaste para retozar en él.

27Todos ellos esperan de ti
que les des su comida a su tiempo;

28se la das y ellos la toman,
abres tu mano y se sacian de bienes.

29Si escondes tu rostro, desaparecen,
les retiras tu soplo y expiran,
y retornan al polvo que son.

30Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la faz de la tierra.

31¡Gloria a Yahvé por siempre,
en sus obras Yahvé se regocije!

32El que mira a la tierra y tiembla,
toca los montes y humean.

33Cantaré a Yahvé mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.

34¡Que le sea agradable mi poema!
Yo tengo mi gozo en Yahvé.

35¡Desaparezcan los pecadores de la tierra,
nunca más existan los malvados!
¡Bendice, alma mía, a Yahvé!
¡Aleluya!

Notas de la BJ (6)

104,13 «con la humedad de tus cámaras» conj. Se trata de las cámaras del cielo, del habitáculo de la divinidad. El hebr. dice «del fruto de tus obras», expresión extraña en este contexto, y que no cuadra en el paralelismo poético.

104,17 «en su copa» berõ’šãm griego; «los enebros» berôšîm hebr.

104,18 Pequeños mamíferos parecidos a las marmotas y que viven en colonias, ver Pr 30 26.

104,30 El espíritu de Dios interviene en el origen del ser y de la vida.

104,35 El hebr. coloca aquí el «Aleluya» que en el griego se lee al comienzo de Sal 105.

104,35 El salmo evoca sucesivamente la historia patriarcal, vv. 8-15, la historia de José, vv. 16-23, la misión de Moisés, vv. 24-27, las plagas de Egipto, vv. 28-36, la salida y la marcha por el desierto, vv. 37-43, y finalmente la entrada en Canaán, la tierra prometida a Abrahán, vv. 44-45.

Leer Salmos 104 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 31 Luqmān31:10 · comentario de Reynolds

    10 Creó los cielos sin pilares que veáis, y asentó en la tierra montañas firmes, no sea que se tambalee bajo vosotros, y diseminó en ella toda clase de criaturas. Y enviamos agua del cielo e hicimos brotar en ella toda especie noble.

Salmos 105

Leer el capítulo
Salmos 105:5 Mención en el comentario

…pasajes bíblicos que recuerdan a Israel los milagros obrados en Egipto con el fin de persuadirlos a permanecer fieles a Dios; así el Salmo 105:5: «Acordaos de las maravillas que ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca» (cf. Éxo 13:3; Deu 5:15b; 7:18; 15:15;…

Salmos 105:5 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

La maravillosa historia de Israel

1¡Dad gracias a Yahvé, invocad su nombre,
divulgad entre los pueblos sus hazañas!

2¡Cantadle, tañed para él,
recitad todas sus maravillas;

3gloriaos en su santo nombre,
se alegren los que buscan a Yahvé!

4¡Buscad a Yahvé y su poder,
id tras su rostro sin tregua,

5recordad todas sus maravillas,
sus prodigios y los juicios de su boca!

6Raza de Abrahán, su siervo,
hijos de Jacob, su elegido:

7él, Yahvé, es nuestro Dios,
sus juicios afectan a toda la tierra.

8Él se acuerda siempre de su alianza,
palabra que impuso a mil generaciones,

9aquello que pactó con Abrahán,
el juramento que hizo a Isaac,

10que puso a Jacob como precepto,
a Israel como alianza eterna:

11«Te daré la tierra de Canaán
como lote de vuestra herencia».

12Cuando eran poco numerosos,
gente de paso y forasteros,

13vagando de nación en nación,
yendo de un reino a otro pueblo,

14a nadie permitió oprimirlos,
por ellos castigó a los reyes:

15«Guardaos de tocar a mis ungidos,
no hagáis daño a mis profetas».

16Trajo el hambre a aquel país,
todo bastón de pan rompió;

17a un hombre envió por delante,
José, vendido como esclavo.

18Trabaron sus pies con grilletes,
  por su cuello pasaron cadenas,

19hasta que se cumplió su predicción
y la palabra de Yahvé lo acreditó.

20El rey ordenó ponerlo en libertad,
el soberano de pueblos mandó soltarlo;

21lo nombró administrador de su casa,
soberano de toda su hacienda,

22para instruir a su gusto a sus magnates,
y hacer sabios a sus ancianos.

23Entonces Israel entró en Egipto,
Jacob residió en el país de Cam.

24Multiplicó sobremanera a su pueblo,
lo hizo más fuerte que sus opresores;

25cambió su corazón para que odiaran a su pueblo
y usaran malas artes con sus siervos.

26Envió a Moisés, su siervo,
y a Aarón, que había elegido,

27que ejecutaron signos en Egipto,
prodigios en el país de Cam.

28Mandó tinieblas, y hubo tinieblas,
pero ellos desafiaron sus palabras.

29Trocó sus aguas en sangre,
haciendo que sus peces murieran.

30Pululaban ranas en su país,
que entraban en las estancias reales;

31lo mandó y vinieron mosquitos,
cínifes por toda su comarca.

32Les dio por lluvia granizo,
rayos por toda su tierra;

33dañó viñedos e higueras,
quebró los árboles del país.

34Ordenó que llegara la langosta
y el pulgón en número incontable;

35devoraron la hierba del país,
devoraron el fruto del suelo.

36Hirió a los primogénitos del país,
las primicias de su virilidad.

37Los sacó cargados de oro y plata,
ni uno solo flaqueó de entre las tribus.

38Egipto se alegró de su salida,
llenos como estaban de terror.

39Desplegó una nube para cubrirlos,
un fuego que alumbrara en la noche.

40Pidieron y mandó codornices,
de pan del cielo los hartó;

41hendió la roca y brotaron las aguas,
como río corrieron por los sequedales.

42Recordando su palabra sagrada,
dada a Abrahán, su servidor,

43sacó a su pueblo con alborozo,
a sus elegidos en medio del júbilo.

44Les dio las tierras de los paganos,
el sudor de las naciones heredaron,

45para que así guarden sus preceptos
y observen todas sus leyes.

Notas de la BJ (8)

105,6 «su elegido» beḥîrô dos mss; «sus elegidos» beḥîrãyw TM.

105,15 Israel es un reino de sacerdotes, Ex 19 6; Is 61 6; ver Sal 28 8; Ha 3 13.

105,16 La imagen del «bastón de pan» se encuentra en Ez 4 16; 5 16; 14 13 y Lv 26 26.

105,22 «para instruir» leyassēr versiones; «para atar» le’esõr hebr.

105,28 «desafiaron» versiones; «no desafiaron» hebr. Leyendo šãmerû en lugar de mãrû, podría traducirse: «no atendieron».

105,40 «pidieron» versiones; el hebr. está en singular (omisión de una letra).

105,45 El hebr. añade aquí «Aleluya»; omitido por las versiones.

105,45 Los vv. 1-5 y 48 ofrecen un marco litúrgico a un salmo histórico, inspirado en Deuteronomio y Números, que constituye una confesión nacional, en la que el pueblo arrepentido recuerda, para acusarse ante Dios, los pecados colectivos cometidos en el pasado. Ver 1 R 8 33-34; Ne 9 5-37; Is 63 7 - 64 11; Dn 9; Ba 1 15 - 3 8.

Leer Salmos 105 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 14 Ibrāhīm14:5–8 · comentario de Reynolds

    5 En verdad enviamos a Moisés con Nuestros signos: «Saca a tu pueblo de las tinieblas a la luz, y recuérdales los Días de Dios. En verdad, en ello hay signos para todo aquel que es paciente, agradecido».

    6 Y [recuerda] cuando Moisés dijo a su pueblo: «Recordad la Gracia de Dios para con vosotros, cuando os salvó de la gente de Faraón, que os infligía un terrible castigo, degollando a vuestros hijos y dejando con vida a vuestras mujeres —y en ello hubo una gran prueba de vuestro Señor—

    7 y cuando vuestro Señor proclamó: ‘Si dais gracias, ciertamente os aumentaré, pero si sois ingratos, ¡en verdad Mi Castigo es severo!’».

    8 Y Moisés dijo: «Si sois ingratos —vosotros y cuantos hay en la tierra todos juntos—, [sabed que] verdaderamente Dios es Autosuficiente, Loado».

Salmos 106

Leer el capítulo
Salmos 106 Mención en el comentario

…estas referencias en un argumento más amplio sobre la infidelidad de los judíos. En este sentido, su planteamiento se asemeja al del Salmo 106, en el cual el salmista rememora la infidelidad de su propio pueblo:

Salmos 106 en la Biblia de Jerusalén

Confesión nacional

1¡Aleluya!
¡Dad gracias a Yahvé porque es bueno,
porque es eterna su misericordia!

2¿Quién contará las proezas de Yahvé
o proclamará toda su alabanza?

3¡Dichosos los que guardan el derecho,
los que practican siempre la justicia!

4¡Acuérdate de mí, Yahvé,
hazlo por amor a tu pueblo,
ven a ofrecerme tu ayuda.

5Para que vea la dicha de tus elegidos,
me alegre con la alegría de tu pueblo
y me felicite con tu heredad!

6Hemos fallado igual que nuestros padres,
hemos cometido injusticias e iniquidades;

7nuestros padres, estando en Egipto,
no comprendieron tus prodigios.
No se acordaron de tu gran misericordia,
se rebelaron contra el Altísimo junto al mar de Suf.

8Pero él los salvó por amor de su nombre,
para dar a conocer así su poderío.

9Increpó al mar de Suf y se secó,
las olas eran un páramo a su paso;

10los salvó de la mano del adversario,
de la mano del enemigo los libró.

11El agua anegó a sus adversarios,
ni uno solo de entre ellos quedó.

12Entonces creyeron en sus palabras
y entonaron todos su alabanza.

13Mas pronto se olvidaron de sus obras,
no tuvieron en cuenta sus propósitos;

14en el desierto ardían de avidez,
a Dios tentaban en la estepa.

15Él les concedió lo que pedían,
y envió fiebre a sus gargantas.

16En el campamento envidiaron a Moisés,
y a Aarón, el santo de Yahvé.

17La tierra se abrió y tragó a Datán,
y cubrió a la cuadrilla de Abirón;

18ardió fuego contra su cuadrilla,
una llama consumió a los malvados.

19Se hicieron un becerro en Horeb,
ante una imagen fundida se postraron,

20y fueron a cambiar su gloria
por la imagen de un buey que come hierba.

21Olvidaron a Dios, su salvador,
al autor de hazañas en Egipto,

22de prodigios en tierra de Cam,
de portentos en el mar de Suf.

23Dispuesto estaba a exterminarlos,
si no es porque Moisés, su elegido,
se mantuvo en la brecha frente a él,
para apartar su furor destructor.

24Desdeñaron una tierra deleitosa,
no tuvieron fe en su palabra;

25murmuraron dentro de sus tiendas,
no escucharon la voz de Yahvé.

26Y él, mano en alto, juró
hacerles caer en el desierto,

27desperdigar su estirpe entre los pueblos,
dispersarlos por todas las naciones.

28Se aparejaron con Baal Peor
y comieron sacrificios de muertos.

29Así lo irritaron con sus obras,
y una plaga descargó sobre ellos.

30Pero Pinjás intervino en un juicio
y así la plaga se detuvo;

31esto se le contó como justicia
de edad en edad, para siempre.

32Lo enojaron en las aguas de Meribá,
y mal le fue a Moisés por su culpa,

33pues llegaron a amargarle el espíritu
y habló a la ligera con sus labios.

34No exterminaron a los pueblos
que Yahvé les había indicado;

35se mezclaron con los paganos
y aprendieron sus prácticas.

36Adoraron a sus ídolos,
que les sirvieron de trampa;

37sacrificaron a sus hijos
y a sus hijas a demonios.

38Sangre inocente derramaban,
la sangre de sus hijos y sus hijas,
inmolados a los ídolos de Canaán,
y profanaron el país con crímenes.

39Se mancillaron con sus obras,
se prostituyeron con sus prácticas.

40Entonces se inflamó la cólera de Yahvé
contra su pueblo y aborreció su heredad.

41Los entregó en manos de los paganos,
fueron dominados por los adversarios;

42sus enemigos los tiranizaron,
quedaron humillados bajo su mano.

43Numerosas veces los libró,
pero ellos, rebeldes a sus planes,
seguían hundiéndose en la culpa;

44pero él se fijó en su angustia,
dando oído a sus clamores.

45Por ellos se acordó de su alianza,
se enterneció con su inmenso amor;

46hizo que de ellos se apiadaran
aquellos que cautivos los tenían.

47¡Sálvanos, Yahvé, Dios nuestro,
reúnenos de entre las naciones,
para dar gracias a tu santo nombre
y honrarnos cantando tu alabanza!

48¡Bendito Yahvé, Dios de Israel,
desde siempre y para siempre!
Y todo el pueblo diga: ¡Amén!
¡Aleluya!

Notas de la BJ (8)

106,7 «el Altísimo» ‘elyôn conj.; «en el mar» ‘al yãm hebr.

106,15 Palabra de sentido dudoso. El griego traduce «saciedad».

106,20 La lectura primitiva, conservada por algunos mss, debió de ser «su gloria» (de Dios), pero el texto fue corregido para eliminar una expresión que parecía irrespetuosa y casi impía.

106,27 «desperdigar» sir.; «hacer caer» hebr.

106,33 «llegaron a amargarle» hēmērû conj.; «desafiaron» himerû hebr.

106,39 Adulterio, Sal 73 27, y prostitución designan en los profetas la infidelidad y la idolatría, ver Os 1 2+.

106,48 Doxología que cierra el cuarto libro del Salterio, seguida de una rúbrica litúrgica. —El hebr. añade «Aleluya», que el griego coloca al comienzo del salmo siguiente.

106,48 Himno de acción de gracias, inspirado en la segunda parte de Isaías (caps. 40-55), por los beneficios de la Providencia: el Éxodo, vv. 4-9, la vuelta del destierro, vv. 10-16, la ayuda divina a los que sufren, vv. 17-22, a los que viajan por mar, vv. 23-32. El epílogo, vv. 33-43, desarrolla el tema sapiencial del cambio de condiciones. Doble estribillo en vv. 6.8, 13.15, 19.21 y 28.31.

Leer Salmos 106 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de 2 pasajes
  • 2 al-Baqarah2:47–74 · comentario de Reynolds

    47 ¡Oh, Hijos de Israel! Recordad Mi favor con que os agracié y que os favorecí sobre los mundos.

    48 Y guardaos de un día en que ningún alma podrá responder por otra en nada, ni se aceptará de ella intercesión alguna, ni se admitirá de ella rescate, ni serán auxiliados.

    49 Y [recordad] cuando os libramos de la gente de Faraón, que os infligía un castigo atroz, degollando a vuestros hijos varones y dejando con vida a vuestras mujeres; en ello hubo una gran prueba procedente de vuestro Señor.

    50 Y cuando abrimos para vosotros el mar y os salvamos, y ahogamos a la gente de Faraón mientras vosotros mirabais.

    51 Y [recordad] cuando fijamos para Moisés cuarenta noches, y adoptasteis el becerro en su ausencia, siendo transgresores.

    52 Luego os perdonamos después de aquello, para que tal vez fuerais agradecidos.

    … 22 versículos más

  • 7 al-Aʿrāf7:160 · comentario de Reynolds

    160 Y los dividimos en doce tribus, comunidades. Y revelamos a Moisés, cuando su pueblo le pidió agua: «Golpea la roca con tu vara». Entonces brotaron de ella doce manantiales: toda la gente conoció su lugar de abrevar. Y los cubrimos con la sombra de las nubes e hicimos descender sobre ellos el maná y las codornices: «Comed de las cosas buenas con las que os hemos provisto». Y no Nos perjudicaron a Nosotros, sino que se perjudicaban a sí mismos.

Salmos 106:9–13

9 Increpó al mar Rojo y se secó, los hizo marchar por los abismos como por un desierto; 10 los salvó de manos del adversario, los libró de las garras del enemigo. 11 Las aguas cubrieron a sus adversarios, no quedó de ellos ni uno solo. 12 Entonces creyeron en sus palabras y cantaron sus alabanzas. 13 Bien pronto olvidaron sus obras, no tuvieron paciencia para esperar su designio; . . . 19 Fabricaron un becerro en el Horeb, se postraron ante una estatua de metal fundido; 20 cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba. 21 Se olvidaron del Dios que los salvaba, que había hecho grandes portentos en Egipto . . . (Psa 106:9–13; 19–21; cf. Exo 32:1–6, 23; Num 14:20–23; Psa 95:8–11; Jer 31:31–32)

Salmos 106:9–13 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Confesión nacional

1¡Aleluya!
¡Dad gracias a Yahvé porque es bueno,
porque es eterna su misericordia!

2¿Quién contará las proezas de Yahvé
o proclamará toda su alabanza?

3¡Dichosos los que guardan el derecho,
los que practican siempre la justicia!

4¡Acuérdate de mí, Yahvé,
hazlo por amor a tu pueblo,
ven a ofrecerme tu ayuda.

5Para que vea la dicha de tus elegidos,
me alegre con la alegría de tu pueblo
y me felicite con tu heredad!

6Hemos fallado igual que nuestros padres,
hemos cometido injusticias e iniquidades;

7nuestros padres, estando en Egipto,
no comprendieron tus prodigios.
No se acordaron de tu gran misericordia,
se rebelaron contra el Altísimo junto al mar de Suf.

8Pero él los salvó por amor de su nombre,
para dar a conocer así su poderío.

9Increpó al mar de Suf y se secó,
las olas eran un páramo a su paso;

10los salvó de la mano del adversario,
de la mano del enemigo los libró.

11El agua anegó a sus adversarios,
ni uno solo de entre ellos quedó.

12Entonces creyeron en sus palabras
y entonaron todos su alabanza.

13Mas pronto se olvidaron de sus obras,
no tuvieron en cuenta sus propósitos;

14en el desierto ardían de avidez,
a Dios tentaban en la estepa.

15Él les concedió lo que pedían,
y envió fiebre a sus gargantas.

16En el campamento envidiaron a Moisés,
y a Aarón, el santo de Yahvé.

17La tierra se abrió y tragó a Datán,
y cubrió a la cuadrilla de Abirón;

18ardió fuego contra su cuadrilla,
una llama consumió a los malvados.

19Se hicieron un becerro en Horeb,
ante una imagen fundida se postraron,

20y fueron a cambiar su gloria
por la imagen de un buey que come hierba.

21Olvidaron a Dios, su salvador,
al autor de hazañas en Egipto,

22de prodigios en tierra de Cam,
de portentos en el mar de Suf.

23Dispuesto estaba a exterminarlos,
si no es porque Moisés, su elegido,
se mantuvo en la brecha frente a él,
para apartar su furor destructor.

24Desdeñaron una tierra deleitosa,
no tuvieron fe en su palabra;

25murmuraron dentro de sus tiendas,
no escucharon la voz de Yahvé.

26Y él, mano en alto, juró
hacerles caer en el desierto,

27desperdigar su estirpe entre los pueblos,
dispersarlos por todas las naciones.

28Se aparejaron con Baal Peor
y comieron sacrificios de muertos.

29Así lo irritaron con sus obras,
y una plaga descargó sobre ellos.

30Pero Pinjás intervino en un juicio
y así la plaga se detuvo;

31esto se le contó como justicia
de edad en edad, para siempre.

32Lo enojaron en las aguas de Meribá,
y mal le fue a Moisés por su culpa,

33pues llegaron a amargarle el espíritu
y habló a la ligera con sus labios.

34No exterminaron a los pueblos
que Yahvé les había indicado;

35se mezclaron con los paganos
y aprendieron sus prácticas.

36Adoraron a sus ídolos,
que les sirvieron de trampa;

37sacrificaron a sus hijos
y a sus hijas a demonios.

38Sangre inocente derramaban,
la sangre de sus hijos y sus hijas,
inmolados a los ídolos de Canaán,
y profanaron el país con crímenes.

39Se mancillaron con sus obras,
se prostituyeron con sus prácticas.

40Entonces se inflamó la cólera de Yahvé
contra su pueblo y aborreció su heredad.

41Los entregó en manos de los paganos,
fueron dominados por los adversarios;

42sus enemigos los tiranizaron,
quedaron humillados bajo su mano.

43Numerosas veces los libró,
pero ellos, rebeldes a sus planes,
seguían hundiéndose en la culpa;

44pero él se fijó en su angustia,
dando oído a sus clamores.

45Por ellos se acordó de su alianza,
se enterneció con su inmenso amor;

46hizo que de ellos se apiadaran
aquellos que cautivos los tenían.

47¡Sálvanos, Yahvé, Dios nuestro,
reúnenos de entre las naciones,
para dar gracias a tu santo nombre
y honrarnos cantando tu alabanza!

48¡Bendito Yahvé, Dios de Israel,
desde siempre y para siempre!
Y todo el pueblo diga: ¡Amén!
¡Aleluya!

Notas de la BJ (8)

106,7 «el Altísimo» ‘elyôn conj.; «en el mar» ‘al yãm hebr.

106,15 Palabra de sentido dudoso. El griego traduce «saciedad».

106,20 La lectura primitiva, conservada por algunos mss, debió de ser «su gloria» (de Dios), pero el texto fue corregido para eliminar una expresión que parecía irrespetuosa y casi impía.

106,27 «desperdigar» sir.; «hacer caer» hebr.

106,33 «llegaron a amargarle» hēmērû conj.; «desafiaron» himerû hebr.

106,39 Adulterio, Sal 73 27, y prostitución designan en los profetas la infidelidad y la idolatría, ver Os 1 2+.

106,48 Doxología que cierra el cuarto libro del Salterio, seguida de una rúbrica litúrgica. —El hebr. añade «Aleluya», que el griego coloca al comienzo del salmo siguiente.

106,48 Himno de acción de gracias, inspirado en la segunda parte de Isaías (caps. 40-55), por los beneficios de la Providencia: el Éxodo, vv. 4-9, la vuelta del destierro, vv. 10-16, la ayuda divina a los que sufren, vv. 17-22, a los que viajan por mar, vv. 23-32. El epílogo, vv. 33-43, desarrolla el tema sapiencial del cambio de condiciones. Doble estribillo en vv. 6.8, 13.15, 19.21 y 28.31.

Leer Salmos 106 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 2 al-Baqarah2:47–74 · comentario de Reynolds

    47 ¡Oh, Hijos de Israel! Recordad Mi favor con que os agracié y que os favorecí sobre los mundos.

    48 Y guardaos de un día en que ningún alma podrá responder por otra en nada, ni se aceptará de ella intercesión alguna, ni se admitirá de ella rescate, ni serán auxiliados.

    49 Y [recordad] cuando os libramos de la gente de Faraón, que os infligía un castigo atroz, degollando a vuestros hijos varones y dejando con vida a vuestras mujeres; en ello hubo una gran prueba procedente de vuestro Señor.

    50 Y cuando abrimos para vosotros el mar y os salvamos, y ahogamos a la gente de Faraón mientras vosotros mirabais.

    51 Y [recordad] cuando fijamos para Moisés cuarenta noches, y adoptasteis el becerro en su ausencia, siendo transgresores.

    52 Luego os perdonamos después de aquello, para que tal vez fuerais agradecidos.

    … 22 versículos más

Salmos 106:20 Mención en el comentario

…con un mugido»). Esto obviaría la necesidad de imaginar que el becerro de oro cobró vida, y la expresión sería aproximadamente paralela al Salmo 106:20, que alude al becerro como «la imagen de un buey que come hierba».

Salmos 106:20 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Confesión nacional

1¡Aleluya!
¡Dad gracias a Yahvé porque es bueno,
porque es eterna su misericordia!

2¿Quién contará las proezas de Yahvé
o proclamará toda su alabanza?

3¡Dichosos los que guardan el derecho,
los que practican siempre la justicia!

4¡Acuérdate de mí, Yahvé,
hazlo por amor a tu pueblo,
ven a ofrecerme tu ayuda.

5Para que vea la dicha de tus elegidos,
me alegre con la alegría de tu pueblo
y me felicite con tu heredad!

6Hemos fallado igual que nuestros padres,
hemos cometido injusticias e iniquidades;

7nuestros padres, estando en Egipto,
no comprendieron tus prodigios.
No se acordaron de tu gran misericordia,
se rebelaron contra el Altísimo junto al mar de Suf.

8Pero él los salvó por amor de su nombre,
para dar a conocer así su poderío.

9Increpó al mar de Suf y se secó,
las olas eran un páramo a su paso;

10los salvó de la mano del adversario,
de la mano del enemigo los libró.

11El agua anegó a sus adversarios,
ni uno solo de entre ellos quedó.

12Entonces creyeron en sus palabras
y entonaron todos su alabanza.

13Mas pronto se olvidaron de sus obras,
no tuvieron en cuenta sus propósitos;

14en el desierto ardían de avidez,
a Dios tentaban en la estepa.

15Él les concedió lo que pedían,
y envió fiebre a sus gargantas.

16En el campamento envidiaron a Moisés,
y a Aarón, el santo de Yahvé.

17La tierra se abrió y tragó a Datán,
y cubrió a la cuadrilla de Abirón;

18ardió fuego contra su cuadrilla,
una llama consumió a los malvados.

19Se hicieron un becerro en Horeb,
ante una imagen fundida se postraron,

20y fueron a cambiar su gloria
por la imagen de un buey que come hierba.

21Olvidaron a Dios, su salvador,
al autor de hazañas en Egipto,

22de prodigios en tierra de Cam,
de portentos en el mar de Suf.

23Dispuesto estaba a exterminarlos,
si no es porque Moisés, su elegido,
se mantuvo en la brecha frente a él,
para apartar su furor destructor.

24Desdeñaron una tierra deleitosa,
no tuvieron fe en su palabra;

25murmuraron dentro de sus tiendas,
no escucharon la voz de Yahvé.

26Y él, mano en alto, juró
hacerles caer en el desierto,

27desperdigar su estirpe entre los pueblos,
dispersarlos por todas las naciones.

28Se aparejaron con Baal Peor
y comieron sacrificios de muertos.

29Así lo irritaron con sus obras,
y una plaga descargó sobre ellos.

30Pero Pinjás intervino en un juicio
y así la plaga se detuvo;

31esto se le contó como justicia
de edad en edad, para siempre.

32Lo enojaron en las aguas de Meribá,
y mal le fue a Moisés por su culpa,

33pues llegaron a amargarle el espíritu
y habló a la ligera con sus labios.

34No exterminaron a los pueblos
que Yahvé les había indicado;

35se mezclaron con los paganos
y aprendieron sus prácticas.

36Adoraron a sus ídolos,
que les sirvieron de trampa;

37sacrificaron a sus hijos
y a sus hijas a demonios.

38Sangre inocente derramaban,
la sangre de sus hijos y sus hijas,
inmolados a los ídolos de Canaán,
y profanaron el país con crímenes.

39Se mancillaron con sus obras,
se prostituyeron con sus prácticas.

40Entonces se inflamó la cólera de Yahvé
contra su pueblo y aborreció su heredad.

41Los entregó en manos de los paganos,
fueron dominados por los adversarios;

42sus enemigos los tiranizaron,
quedaron humillados bajo su mano.

43Numerosas veces los libró,
pero ellos, rebeldes a sus planes,
seguían hundiéndose en la culpa;

44pero él se fijó en su angustia,
dando oído a sus clamores.

45Por ellos se acordó de su alianza,
se enterneció con su inmenso amor;

46hizo que de ellos se apiadaran
aquellos que cautivos los tenían.

47¡Sálvanos, Yahvé, Dios nuestro,
reúnenos de entre las naciones,
para dar gracias a tu santo nombre
y honrarnos cantando tu alabanza!

48¡Bendito Yahvé, Dios de Israel,
desde siempre y para siempre!
Y todo el pueblo diga: ¡Amén!
¡Aleluya!

Notas de la BJ (8)

106,7 «el Altísimo» ‘elyôn conj.; «en el mar» ‘al yãm hebr.

106,15 Palabra de sentido dudoso. El griego traduce «saciedad».

106,20 La lectura primitiva, conservada por algunos mss, debió de ser «su gloria» (de Dios), pero el texto fue corregido para eliminar una expresión que parecía irrespetuosa y casi impía.

106,27 «desperdigar» sir.; «hacer caer» hebr.

106,33 «llegaron a amargarle» hēmērû conj.; «desafiaron» himerû hebr.

106,39 Adulterio, Sal 73 27, y prostitución designan en los profetas la infidelidad y la idolatría, ver Os 1 2+.

106,48 Doxología que cierra el cuarto libro del Salterio, seguida de una rúbrica litúrgica. —El hebr. añade «Aleluya», que el griego coloca al comienzo del salmo siguiente.

106,48 Himno de acción de gracias, inspirado en la segunda parte de Isaías (caps. 40-55), por los beneficios de la Providencia: el Éxodo, vv. 4-9, la vuelta del destierro, vv. 10-16, la ayuda divina a los que sufren, vv. 17-22, a los que viajan por mar, vv. 23-32. El epílogo, vv. 33-43, desarrolla el tema sapiencial del cambio de condiciones. Doble estribillo en vv. 6.8, 13.15, 19.21 y 28.31.

Leer Salmos 106 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 20 Ṭā Hā20:88–89 · comentario de Reynolds

    88 Y sacó para ellos la figura de un becerro que mugía, y dijeron: «Este es vuestro dios y el dios de Moisés, pero él lo ha olvidado».

    89 ¿Acaso no ven que no les devuelve palabra alguna y que no posee poder para causarles daño ni beneficio?

Salmos 107

Leer el capítulo
Salmos 107:23–28 Mención en el comentario

…a Dios (o, en un caso, a Jesús) y son salvados. Estos incluyen, como menciona Speyer (BEQ, 448; también Rudolph, Abhängigkeit, 11), el Salmo 107:23–28:

Salmos 107:23–28 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Dios salva al hombre de todo peligro

1¡Dad gracias a Yahvé porque es bueno,
porque es eterna su misericordia!

2Que lo digan los rescatados por Yahvé,
los rescatados del poder del adversario,

3los que ha reunido de todos los países,
de oriente y poniente, del norte y mediodía.

4Por el desierto erraban, por la estepa,
no acertaban con lugares habitados;

5hambrientos y sedientos,
se sentían desfallecer.

6Pero clamaron a Yahvé en su apuro,
y él los libró de sus angustias,

7los condujo por el recto camino,
hasta alcanzar un lugar habitado.

8¡Den gracias a Yahvé por su amor,
por sus prodigios en favor de los hombres!

9Pues calmó la garganta sedienta,
y a los hambrientos colmó de bienes.

10Habitaban la tiniebla y la sombra,
cautivos de hierros y miserias,

11por desafiar las órdenes de Dios,
por despreciar el proyecto del Altísimo.

12Doblegó su terquedad con fatigas,
sucumbían, privados de socorro.

13Pero clamaron a Yahvé en su apuro,
y él los libró de sus angustias.

14Los sacó de la tiniebla y la sombra,
rompió todas sus cadenas.

15¡Den gracias a Yahvé por su amor,
por sus prodigios en favor de los hombres!

16Pues las puertas de bronce rompió,
deshizo los barrotes de hierro.

17Embotados por todos sus yerros,
miserables a causa de sus culpas,

18les daban repugnancia los manjares,
ya estaban a las puertas de la muerte.

19Pero clamaron a Yahvé en su apuro,
y él los libró de sus angustias.

20Su palabra envió para sanarlos
y arrancar sus vidas de la fosa.

21¡Den gracias a Yahvé por su amor,
por sus prodigios en favor de los hombres!

22Ofrezcan sacrificios de acción de gracias,
pregonen sus obras con gritos de alegría.

23Se hicieron a la mar con sus naves,
comerciando por todo el océano,

24y vieron las obras de Yahvé,
todas sus maravillas en el piélago.

25A su voz, un viento de borrasca
hizo encresparse a las olas;

26al cielo subían, bajaban al abismo,
el peligro entrecortaba su respiración;

27daban vuelcos, vacilaban como ebrios,
no les valía de nada su pericia.

28Pero clamaron a Yahvé en su apuro,
y él los libró de sus angustias.

29A silencio redujo la borrasca,
las olas callaron a una.

30Ellos se alegraron y se calmaron,
y él los llevó al puerto deseado.

31¡Den gracias a Yahvé por su amor,
por sus prodigios en favor de los hombres!

32¡Alábenlo en la asamblea del pueblo,
en el concejo de ancianos lo celebren!

33Él cambia los ríos en desierto,
en puro sequedal los manantiales,

34la tierra fértil en salinas,
cuando obran el mal sus habitantes.

35Pero cambia el desierto en estanque,
la árida tierra en manantial;

36asienta allí a los hambrientos,
para que funden ciudades habitadas.

37Siembran campos y plantan viñas,
producen frutos en tiempo de cosecha.

38Él los bendice y se multiplican,
no deja que mengüen sus ganados.

39Menguados estaban y abatidos,
presa del mal y la aflicción.

40El que vierte desprecio sobre príncipes,
los extraviaba por yermos sin camino.

41Pero recobra al pobre de la miseria,
aumenta sus clanes como un rebaño;

42los rectos lo ven y se alegran,
los malvados se tapan la boca.

43¿Quién es sabio? ¡Que guarde estas cosas,
y medite en el amor de Yahvé!

Notas de la BJ (4)

107,3 «mediodía» conj.; «mar» hebr. —Este preludio invita a la alabanza a los que han vuelto del destierro.

107,7 Sión, que personifica a toda la Tierra Santa. El éxodo y el establecimiento en la tierra prometida era ya para Is 40s la figura del regreso del destierro.

107,20 «sus vidas de la fosa» miššaḥat ḥayyãtãm conj.; «de sus fosas» miššeḥîtôtãm hebr.

107,43 Recopilación tardía, posterior a la colección elohista (ver Introducción). En una recensión se yuxtapuso aquí, con algunas variantes, Sal 57 8-12 y Sal 60 7-14. Ver notas a estos salmos.

Leer Salmos 107 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 10 Yūnus10:22 · comentario de Reynolds

    22 Él es Quien os transporta por tierra y mar, hasta que, cuando estáis a bordo de naves navegando con un viento propicio y ellos se regocijan en ello, les sobreviene un viento tempestuoso y las olas se abalanzan sobre ellos por todas partes, y creen hallarse cercados. Invocan entonces a Dios, consagrándole enteramente la religión: «¡Si nos salvas de esta, ciertamente seremos de los agradecidos!».

Salmos 109

Leer el capítulo
Salmos 109 Mención en el comentario

En cuanto a la referencia a David en el presente versículo, cabe notar, en su lugar, el Salmo 109 (atribuido tradicionalmente a David), en el cual el salmista maldice a sus enemigos: «Amó la maldición, y esta le sobrevino; no…

Salmos 109 en la Biblia de Jerusalén

Salmo imprecatorio

1Del maestro de coro. De David. Salmo.
¡Oh Dios de mi alabanza, no calles!

2Bocas de impíos y traidores
están abiertas contra mí.
Me hablan con lengua mentirosa,

3me envuelven con palabras odiosas,
me hacen la guerra sin razón.

4En pago de mi amor me acusan,
mientras yo rezaba por ellos;

5me devuelven mal por bien,
odio en cambio de amor:

6«¡Suscita a un malvado contra él,
que un fiscal se ponga a su diestra;

7que en el juicio resulte culpable,
su oración considerada pecado!

8¡Que sus días sean pocos,
que otro ocupe su cargo;

9queden huérfanos sus hijos,
quede viuda su mujer!

10¡Que sus hijos vaguen mendigando,
sean expulsados de sus ruinas;

11que el acreedor se quede con sus bienes
y saqueen sus ganancias los extraños!

12¡Nunca nadie le muestre amor,
nadie se apiade de sus huérfanos,

13sea exterminada su posteridad,
acabe su apellido en sus hijos!

14¡Sea recordada la culpa de sus padres,
nunca se borre el pecado de su madre;

15estén constantemente ante Yahvé,
y él cercene de la tierra su memoria!».

16Se olvidó de actuar con amor,
persiguió al pobre, al desdichado,
al de abatido corazón para matarlo;

17amó la maldición, sobre él recaiga,
no quiso bendición: que de él se aleje.

18Se vistió la maldición como un manto:
¡que penetre como agua en su seno,
que entre como aceite en sus huesos!

19¡Que sea el vestido que lo cubra,
el cinto que lo ciñe para siempre!

20Ésta sea la paga de los que me acusan,
de los que hablan maliciosos contra mí.

21Pero tú, oh Yahvé, Señor mío,
actúa por tu nombre en mi favor,
¡líbrame por tu bondad y tu amor!

22Que soy pobre y desdichado,
y tengo herido el corazón;

23me desvanezco lo mismo que una sombra,
me sacuden igual que a la langosta.

24Con tanto ayuno se doblan mis rodillas,
falta de grasa, enflaquece mi carne;

25me he convertido en burla de ellos,
cuando me ven, menean la cabeza.

26¡Ayúdame, Yahvé, Dios mío,
sálvame según tu bondad!

27¡Sepan que esto es cosa tuya,
que tú, Yahvé, lo has hecho!

28¡Maldigan ellos, pero tú bendice!
¡Se avergüencen mis rivales y tu siervo se alegre!

29¡Se vistan de ignominia los que me acusan,
envueltos en su vergüenza, como en un manto!

30Mi boca se llenará de gracias a Yahvé,
en medio de la multitud lo alabaré:

31porque se pone a la diestra del pobre
para arrancar su vida de los jueces.

Notas de la BJ (5)

109,4 «rezaba por ellos» sir.; «y yo, oración» hebr.

109,6 Lit. un «satán», nombre que se dará después al Diablo, ver Jb 1 6+. Como el abogado, v. 31, se sitúa a la derecha del acusado, Jb 30 12; Za 3 1.

109,10 «sean expulsados» griego; «busquen» hebr.

109,17 Maldición y bendición están aquí personificadas.

109,18 Probable alusión al antiguo ritual de las aguas amargas, descrito en Nm 5 11-31.

Leer Salmos 109 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de

Salmos 115

Leer el capítulo
Salmos 115 Mención en el comentario

…En los versículos 91–92 (cf. 7:194–98; 19:42), el Corán hace que Abraham interrogue a los ídolos mudos de una manera que refleja el Salmo 115:

Salmos 115 en la Biblia de Jerusalén

El único Dios verdadero

1¡No a nosotros, Yahvé, no a nosotros,
sino a tu nombre da gloria,
por tu amor y tu lealtad!

2Que no digan los paganos:
«¿Dónde está tu Dios»?

3Nuestro Dios está en el cielo,
y hace todo cuanto quiere.

4Plata y oro son sus ídolos,
obra de la mano del hombre.

5Tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,

6tienen orejas y no oyen,
tienen nariz y no huelen.

7Tienen manos y no palpan,
tienen pies y no caminan,
tienen garganta sin voz.

8¡Sean como ellos los que los hacen,
los que en ellos ponen su confianza!

9Casa de Israel, confía en Yahvé,
él es su auxilio y su escudo;

10casa de Aarón, confía en Yahvé,
él es su auxilio y su escudo;

11leales a Yahvé, confiad en Yahvé,
él es su auxilio y su escudo.

12Yahvé se acuerda y nos bendice:
Bendice a la casa de Israel,
bendice a la casa de Aarón,

13bendice a los leales a Yahvé,
a todos, pequeños y grandes.

14¡Que Yahvé os multiplique,
a vosotros y a vuestros hijos!

15¡Benditos seáis de Yahvé,
que hizo el cielo y la tierra!

16El cielo es el cielo de Yahvé,
la tierra se la ha dado al hombre.

17Los muertos no alaban a Yahvé,
ninguno de los que bajan al Silencio.

18Nosotros, los vivos, bendecimos a Yahvé,
desde ahora y por siempre.
¡Aleluya!

Notas de la BJ (3)

115,11 Estas tres categorías se encuentran también en Sal 118 2-4. —«leales a Yahvé», lit. «los que teméis a Yahvé». Aquí se trata de los prosélitos, ver Sal 15 4.

115,18 «los vivos» griego; omitido por hebr.

115,18 «Aleluya» según griego; unido por el hebr. al salmo anterior, como en los dos salmos siguientes.

Leer Salmos 115 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 37 al-Ṣāffāt37:88–96 · comentario de Reynolds

    88 Luego dirigió una mirada a las estrellas

    89 y dijo: «Ciertamente estoy enfermo».

    90 Pero le dieron la espalda, apartándose.

    91 Entonces se dirigió sigilosamente hacia sus dioses y dijo: «¿No coméis?

    92 ¿Qué os ocurre que no habláis?».

    93 Entonces se abalanzó sobre ellos golpeando con la mano diestra.

    … 3 versículos más

Salmos 115:4–8

4 Tienen ídolos de plata y de oro, hechos por manos humanas. 5 Tienen boca pero no hablan, tienen ojos pero no ven, 6 tienen orejas pero no oyen, tienen nariz pero no huelen. 7 Tienen manos pero no palpan, tienen pies pero no caminan, ningún sonido sale de su garganta. 8 Iguales a ellos serán quienes los hacen, y todos los que en ellos confían. (Psa 115:4–8; cf. Isa 44:9–20; Jer 10:1–16)

Salmos 115:4–8 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

El único Dios verdadero

1¡No a nosotros, Yahvé, no a nosotros,
sino a tu nombre da gloria,
por tu amor y tu lealtad!

2Que no digan los paganos:
«¿Dónde está tu Dios»?

3Nuestro Dios está en el cielo,
y hace todo cuanto quiere.

4Plata y oro son sus ídolos,
obra de la mano del hombre.

5Tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,

6tienen orejas y no oyen,
tienen nariz y no huelen.

7Tienen manos y no palpan,
tienen pies y no caminan,
tienen garganta sin voz.

8¡Sean como ellos los que los hacen,
los que en ellos ponen su confianza!

9Casa de Israel, confía en Yahvé,
él es su auxilio y su escudo;

10casa de Aarón, confía en Yahvé,
él es su auxilio y su escudo;

11leales a Yahvé, confiad en Yahvé,
él es su auxilio y su escudo.

12Yahvé se acuerda y nos bendice:
Bendice a la casa de Israel,
bendice a la casa de Aarón,

13bendice a los leales a Yahvé,
a todos, pequeños y grandes.

14¡Que Yahvé os multiplique,
a vosotros y a vuestros hijos!

15¡Benditos seáis de Yahvé,
que hizo el cielo y la tierra!

16El cielo es el cielo de Yahvé,
la tierra se la ha dado al hombre.

17Los muertos no alaban a Yahvé,
ninguno de los que bajan al Silencio.

18Nosotros, los vivos, bendecimos a Yahvé,
desde ahora y por siempre.
¡Aleluya!

Notas de la BJ (3)

115,11 Estas tres categorías se encuentran también en Sal 118 2-4. —«leales a Yahvé», lit. «los que teméis a Yahvé». Aquí se trata de los prosélitos, ver Sal 15 4.

115,18 «los vivos» griego; omitido por hebr.

115,18 «Aleluya» según griego; unido por el hebr. al salmo anterior, como en los dos salmos siguientes.

Leer Salmos 115 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de 4 pasajes
  • 7 al-Aʿrāf7:179 · comentario de Reynolds

    179 Ciertamente hemos creado para el Infierno a muchos de entre los ŷinn y los hombres: tienen corazones con los que no comprenden, tienen ojos con los que no ven y tienen oídos con los que no oyen. Esos son como el ganado. ¡Más aún, están todavía más extraviados! Esos son los desatentos.

  • 7 al-Aʿrāf7:194–98 · comentario de Reynolds

    194 Ciertamente aquellos a quienes invocáis fuera de Dios son siervos semejantes a vosotros. ¡Invocadlos, pues, y que os respondan, si sois veraces!

  • 19 Maryam19:41–46 · comentario de Reynolds

    41 Y recuerda en el Libro a Abraham: en verdad fue un veraz, un profeta,

    42 cuando dijo a su padre: «¡Oh padre mío! ¿Por qué adoras lo que no oye ni ve, ni puede valerte de nada?

    43 ¡Oh padre mío! En verdad me ha llegado de conocimiento lo que a ti no te llegó. ¡Sígueme, pues, y te guiaré por un sendero llano y recto!

    44 ¡Oh padre mío! No adores a Satanás; ciertamente Satanás es rebelde para con el Compasivo.

    45 ¡Oh padre mío! Temo que te alcance un castigo del Compasivo y te conviertas en secuaz de Satanás».

    46 Dijo: «¿Acaso rechazas a mis dioses, oh Abraham? Si no desistes, de seguro te apedrearé. ¡Aléjate de mí por largo tiempo!».

  • 37 al-Ṣāffāt37:88–96 · comentario de Reynolds

    88 Luego dirigió una mirada a las estrellas

    89 y dijo: «Ciertamente estoy enfermo».

    90 Pero le dieron la espalda, apartándose.

    91 Entonces se dirigió sigilosamente hacia sus dioses y dijo: «¿No coméis?

    92 ¿Qué os ocurre que no habláis?».

    93 Entonces se abalanzó sobre ellos golpeando con la mano diestra.

    … 3 versículos más

Salmos 116

Leer el capítulo
Salmos 116:13 Mención en el comentario

…(ej., Gen 12:8: «Allí edificó un altar al Señor e invocó el nombre del Señor [wa-yiqraʾ bi-shem YHWH] [cf. Gen 26:25; Exo 34:5; Isa 12:4; Psa 116:13; 17]). Esto podría sugerir que el significado del versículo no es «Lee» en el nombre de Dios (como propone Qarai), sino más bien…

Salmos 116:13 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Acción de gracias

1Amo a Yahvé porque escucha
mi voz suplicante;

2porque inclina su oído hacia mí
el día que lo llamo.

3Me aferraban los lazos de la muerte,
me sorprendieron las redes del Seol;
me encontraba triste y angustiado,

4e invoqué el nombre de Yahvé:
¡Socorro, Yahvé, sálvame!

5Tierno y justo es Yahvé,
nuestro Dios es compasivo;

6Yahvé guarda a los pequeños,
estaba yo postrado y me salvó.

7¡Vuelve a tu calma, alma mía,
que el Señor te ha favorecido!

8Ha guardado mi vida de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.

9Caminaré en presencia de Yahvé
en el mundo de los vivos.

10¡Tengo fe, aún cuando digo:
«Mira que soy desdichado»!,

11yo que dije consternado:
«los hombres son mentirosos».

12¿Cómo pagar a Yahvé
todo el bien que me ha hecho?

13Alzaré la copa de salvación
e invocaré el nombre de Yahvé.

14Cumpliré mis votos a Yahvé
en presencia de todo el pueblo.

15Mucho le cuesta a Yahvé
la muerte de los que lo aman.

16¡Ah, Yahvé, yo soy tu siervo,
tu siervo, hijo de tu esclava,
tú has soltado mis cadenas!

17Te ofreceré sacrificio de acción de gracias
e invocaré el nombre de Yahvé.

18Cumpliré mis votos a Yahvé
en presencia de todo el pueblo,

19en los atrios de la Casa de Yahvé,
en medio de ti, Jerusalén.
¡Aleluya!

Notas de la BJ (6)

116,2 «el día que» sir.; «y en mis días» hebr.

116,3 «redes» Jerónimo; «angustia» hebr., que añade al final del versículo «yo encuentro».

116,8 «Ha» versiones; «Has» hebr. —«mi vida de la muerte» parece adición.

116,10 Aquí empieza el Sal 115 en griego y Vulg.

116,13 Rito de acción de gracias conservado en las liturgias judía y cristiana, ver 1 Co 10 16.

116,15 La muerte rompería toda la relación entre ellos y él, ver Sal 6 6+. Las versiones han interpretado este texto conforme a la idea de la resurrección: «preciosa es a los ojos de Yahvé la muerte de sus amigos».

Leer Salmos 116 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de

Salmos 121

Leer el capítulo
Salmos 121:4 Mención en el comentario

…Corán utiliza aquí giros estilísticos comunes en los Salmos. En la expresión «ni el sopor se apodera de Él ni el sueño», el Corán sigue el Salmo 121:4, empleando dos términos árabes (sina, nawm) cognados de dos términos hebreos en dicho versículo: «He aquí, no se adormecerá (lō…

Salmos 121:4 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

El guardián de Israel

1Canción para las subidas.
Alzo mis ojos a los montes,
¿de dónde vendrá mi auxilio?

2Mi auxilio viene de Yahvé,
que hizo el cielo y la tierra.

3¡No deja a tu pie resbalar!
¡No duerme tu guardián!

4No duerme ni dormita
el guardián de Israel.

5Es tu guardián Yahvé,
Yahvé tu sombra a tu diestra.

6De día el sol no te herirá,
tampoco la luna de noche.

7Yahvé te guarda del mal,
es el guardián de tu vida.

8Yahvé guarda tus entradas y salidas,
desde ahora para siempre.

Notas de la BJ (1)

121,8 Deteniéndose ante las puertas de la ciudad santa, los peregrinos le dirigen un saludo: Šãlôm («paz») jugando con la etimología popular de Jerusalén: «ciudad de paz», ver Sal 76 3. La paz deseada formaba parte de las esperanzas mesiánicas, ver Is 11 6+; Os 2 20+. El amor a la santa Sión, 2 S 5 9+, es un rasgo de la piedad judía, ver Sal 48; 84; 87; 133; 137.

Leer Salmos 121 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 2 al-Baqarah2:255 · comentario de Reynolds

    255 Dios: no hay dios sino Él, el Viviente, el Subsistente por Sí mismo. Ni la somnolencia se apodera de Él ni el sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él si no es con Su permiso? Conoce lo que está ante ellos y lo que está detrás de ellos. Y nada abarcan de Su Conocimiento, salvo lo que Él quiere. Su Pedestal abarca los cielos y la tierra, y Su preservación no Le fatiga; y Él es el Excelso, el Grandioso.

Salmos 121:6 Mención en el comentario

…alimento y sombra en el paraíso (cf. 36:56; 56:30; 76:13; 77:41) refleja la imaginería de Apocalipsis 7 (a su vez un reflejo de Is 49:10 y Sal 121:6):

Salmos 121:6 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

El guardián de Israel

1Canción para las subidas.
Alzo mis ojos a los montes,
¿de dónde vendrá mi auxilio?

2Mi auxilio viene de Yahvé,
que hizo el cielo y la tierra.

3¡No deja a tu pie resbalar!
¡No duerme tu guardián!

4No duerme ni dormita
el guardián de Israel.

5Es tu guardián Yahvé,
Yahvé tu sombra a tu diestra.

6De día el sol no te herirá,
tampoco la luna de noche.

7Yahvé te guarda del mal,
es el guardián de tu vida.

8Yahvé guarda tus entradas y salidas,
desde ahora para siempre.

Notas de la BJ (1)

121,8 Deteniéndose ante las puertas de la ciudad santa, los peregrinos le dirigen un saludo: Šãlôm («paz») jugando con la etimología popular de Jerusalén: «ciudad de paz», ver Sal 76 3. La paz deseada formaba parte de las esperanzas mesiánicas, ver Is 11 6+; Os 2 20+. El amor a la santa Sión, 2 S 5 9+, es un rasgo de la piedad judía, ver Sal 48; 84; 87; 133; 137.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 13 al-Raʿd13:35 · comentario de Reynolds

    35 La descripción del Jardín que ha sido prometido a los temerosos [de Dios]: por cuyos bajos fluyen ríos, sus frutos son perpetuos, al igual que su sombra. Ese es el destino final de quienes fueron temerosos de Dios, mientras que el destino final de los incrédulos es el Fuego.

Salmos 130

Leer el capítulo
Salmos 130:3 Mención en el comentario

«Si llevaras cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?» (Psa 130:3).

Salmos 130:3 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

De profundis

1Canción de las subidas.
Desde lo hondo a ti grito, Yahvé:

2¡Señor, escucha mi clamor!
¡Estén atentos tus oídos
a la voz de mis súplicas!

3Si retienes las culpas, Yahvé,
¿quién, Señor, resistirá?

4Pero el perdón está contigo,
para ser así respetado.

5Aguardo anhelante a Yahvé,
espero en su palabra;

6mi ser aguarda al Señor
más que el centinela a la aurora;
más que el centinela a la aurora,

7aguarde Israel a Yahvé.
Yahvé está lleno de amor,
su redención es abundante;

8él redimirá a Israel
de todas sus culpas.

Notas de la BJ (3)

130,4 El griego ha traducido «a causa de tu ley», relectura jurídica.

130,7 Traducido según el griego. El hebr., corrompido, se traduciría lit.: «Espero en Yahvé, espera mi alma y su palabra he aguardado. Mi alma por el Señor más que los centinelas la aurora, los centinelas la aurora. Aguarde Israel a Yahvé».

130,8 El alma en paz se abandona a Dios, sin inquietud ni ambición. La misma confianza filial se pide (v. 3) a todo el pueblo de Dios.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 35 Fāṭir35:45 · comentario de Reynolds

    45 Si Dios llamara a cuentas a los hombres por lo que cometieron, no dejaría criatura alguna sobre la faz de la tierra. Mas les otorga tregua hasta un plazo fijado. Y cuando llega su plazo, en verdad Dios ve a Sus siervos.

Salmos 135

Leer el capítulo
Salmos 135:15–18

«¡Oíd ahora esto, pueblo necio y sin entendimiento, que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye!» (Jer 5:21; cf. Deu 29:4; Psa 115:4–8; 135:15–18; Isa 6:10; Eze 12:2; Mar 8:18; Rom 11:8):

Salmos 135:15–18 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Himno de laudes

1¡Aleluya!
Alabad el nombre de Yahvé,
alabad, siervos de Yahvé,

2que servís en la Casa de Yahvé,
en los atrios de la Casa de nuestro Dios.

3Alabad a Yahvé, porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.

4Pues Yahvé se ha elegido a Jacob,
a Israel, para ser su propiedad.

5Bien sé yo que es grande Yahvé,
nuestro Señor más que todos los dioses.

6Todo lo que quiere Yahvé,
lo hace en el cielo y la tierra,
en el mar y en los abismos.

7Levanta las nubes por el horizonte,
con los relámpagos hace llover,
saca de sus depósitos el viento.

8Hirió a los primogénitos de Egipto,
desde personas hasta el ganado;

9mandó señales y prodigios
en medio de ti, Egipto,
contra el faraón y sus ministros.

10Hirió a incontables naciones,
dio muerte a reyes poderosos,

11a Sijón, rey de los amorreos,
a Og, rey de Basán,
y a todos los reinos de Canaán;

12y dio sus tierras en herencia,
en herencia a su pueblo Israel.

13¡Yahvé, tu fama es eterna,
Yahvé, tu recuerdo por generaciones!

14Pues Yahvé hace justicia a su pueblo,
se compadece de todos sus siervos.

15Los ídolos paganos son plata y oro,
obra de la mano del hombre,

16tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven;

17tienen orejas y no oyen,
tienen boca y no respiran.

18¡Sean como ellos los que los hacen,
los que en ellos ponen su confianza!

19Casa de Israel, bendecid a Yahvé,
casa de Aarón, bendecid a Yahvé,

20casa de Leví, bendecid a Yahvé,
los adeptos a Yahvé, bendecid a Yahvé.

21¡Bendito desde Sión Yahvé,
que habita en Jerusalén!
¡Aleluya!

Notas de la BJ (4)

135,20 Lit. «los que teméis a Yahvé».

135,21 Antífona litúrgica que sirve de final a todo el himno.

135,21 (a) Los judíos llaman a esta letanía «el gran Hallel». La recitaban por Pascua después del pequeño Hallel, Sal 113-118.

135,21 (b) «Aleluya» según griego; el hebr. lo une al salmo anterior.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 7 al-Aʿrāf7:179 · comentario de Reynolds

    179 Ciertamente hemos creado para el Infierno a muchos de entre los ŷinn y los hombres: tienen corazones con los que no comprenden, tienen ojos con los que no ven y tienen oídos con los que no oyen. Esos son como el ganado. ¡Más aún, están todavía más extraviados! Esos son los desatentos.

Salmos 136

Leer el capítulo
Salmos 136 Mención en el comentario

…adicionales). La manera en que el Corán celebra el triunfo de Dios sobre Faraón (cf. 2:50; 10:90–92; 20:77–79; 25:36; 28:40) evoca el Salmo 136:

Salmos 136 en la Biblia de Jerusalén

Letanía de acción de gracias

1¡Dad gracias a Yahvé, porque es bueno,
porque es eterno su amor!

2Dad gracias al Dios de los dioses,
porque es eterno su amor;

3dad gracias al Señor de los señores,
porque es eterno su amor.

4Al único que ha hecho maravillas,
porque es eterno su amor.

5Al que hizo el cielo con sabiduría,
porque es eterno su amor.

6Al que asentó la tierra sobre las aguas,
porque es eterno su amor.

7Al que hizo las grandes lumbreras,
porque es eterno su amor;

8el sol para regir el día,
porque es eterno su amor;

9luna y estrellas, que rigen la noche,
porque es eterno su amor.

10Al que hirió en sus primogénitos a Egipto,
porque es eterno su amor;

11y sacó a Israel de entre ellos,
porque es eterno su amor;

12con mano fuerte y tenso brazo,
porque es eterno su amor.

13Al que partió en dos el mar de los Juncos,
porque es eterno su amor;

14e hizo pasar por medio a Israel,
porque es eterno su amor;

15y hundió en él al faraón con sus huestes,
porque es eterno su amor.

16Al que guió a su pueblo en el desierto,
porque es eterno su amor;

17al que hirió a grandes reyes,
porque es eterno su amor;

18y dio muerte a reyes poderosos,
porque es eterno su amor;

19a Sijón, rey de los amorreos,
porque es eterno su amor;

20y a Og, rey de Basán,
porque es eterno su amor.

21Y dio sus tierras en herencia,
porque es eterno su amor;

22en herencia a su siervo Israel,
porque es eterno su amor.

23Al que se acordó de nosotros humillados,
porque es eterno su amor;

24y nos libró de nuestros adversarios,
porque es eterno su amor.

25Al que da pan a todo viviente,
porque es eterno su amor.

26¡Dad gracias al Dios de los cielos,
porque es eterno su amor!

Notas de la BJ (3)

136,4 El hebr. añade «grandes», redundancia.

136,15 El hebr. repite «en el mar de los Juncos», duplicado tomado del v. 13.

136,26 Este salmo evoca el recuerdo de la caída de Jerusalén el año 587 y del destierro en Babilonia.

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Reynolds la cita a propósito de 2 pasajes
Salmos 136:5–9,25–26

5 Con sabiduría hizo los cielos, porque para siempre es su amor leal. 6 Afirmó la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su amor leal. 7 Hizo las grandes lumbreras, porque para siempre es su amor leal. 8 El sol para que señorease en el día, porque para siempre es su amor leal. 9 La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche, porque para siempre es su amor leal. . . . 25 Provee alimento a toda criatura viviente, porque para siempre es su amor leal. 26 Dad gracias al Dios de los cielos, porque para siempre es su amor leal. (Psa 136:5–9, 25–26)

Salmos 136:5–9,25–26 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Letanía de acción de gracias

1¡Dad gracias a Yahvé, porque es bueno,
porque es eterno su amor!

2Dad gracias al Dios de los dioses,
porque es eterno su amor;

3dad gracias al Señor de los señores,
porque es eterno su amor.

4Al único que ha hecho maravillas,
porque es eterno su amor.

5Al que hizo el cielo con sabiduría,
porque es eterno su amor.

6Al que asentó la tierra sobre las aguas,
porque es eterno su amor.

7Al que hizo las grandes lumbreras,
porque es eterno su amor;

8el sol para regir el día,
porque es eterno su amor;

9luna y estrellas, que rigen la noche,
porque es eterno su amor.

10Al que hirió en sus primogénitos a Egipto,
porque es eterno su amor;

11y sacó a Israel de entre ellos,
porque es eterno su amor;

12con mano fuerte y tenso brazo,
porque es eterno su amor.

13Al que partió en dos el mar de los Juncos,
porque es eterno su amor;

14e hizo pasar por medio a Israel,
porque es eterno su amor;

15y hundió en él al faraón con sus huestes,
porque es eterno su amor.

16Al que guió a su pueblo en el desierto,
porque es eterno su amor;

17al que hirió a grandes reyes,
porque es eterno su amor;

18y dio muerte a reyes poderosos,
porque es eterno su amor;

19a Sijón, rey de los amorreos,
porque es eterno su amor;

20y a Og, rey de Basán,
porque es eterno su amor.

21Y dio sus tierras en herencia,
porque es eterno su amor;

22en herencia a su siervo Israel,
porque es eterno su amor.

23Al que se acordó de nosotros humillados,
porque es eterno su amor;

24y nos libró de nuestros adversarios,
porque es eterno su amor.

25Al que da pan a todo viviente,
porque es eterno su amor.

26¡Dad gracias al Dios de los cielos,
porque es eterno su amor!

Notas de la BJ (3)

136,4 El hebr. añade «grandes», redundancia.

136,15 El hebr. repite «en el mar de los Juncos», duplicado tomado del v. 13.

136,26 Este salmo evoca el recuerdo de la caída de Jerusalén el año 587 y del destierro en Babilonia.

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Salmos 136:13–15

13 Dividió el Mar de las Cañas en dos partes, porque para siempre es su misericordia. 14 E hizo pasar a Israel por en medio de él, porque para siempre es su misericordia. 15 Y arrojó a Faraón y a todo su ejército, porque para siempre es su misericordia. (Sal 136:13–15; cf. Éx 14:21–22, 27, 30; cf. también Jos 24:6–7; Sal 77:16–20, 106:7–11; 1 Cor 10:1; Heb 11:29)

Salmos 136:13–15 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Letanía de acción de gracias

1¡Dad gracias a Yahvé, porque es bueno,
porque es eterno su amor!

2Dad gracias al Dios de los dioses,
porque es eterno su amor;

3dad gracias al Señor de los señores,
porque es eterno su amor.

4Al único que ha hecho maravillas,
porque es eterno su amor.

5Al que hizo el cielo con sabiduría,
porque es eterno su amor.

6Al que asentó la tierra sobre las aguas,
porque es eterno su amor.

7Al que hizo las grandes lumbreras,
porque es eterno su amor;

8el sol para regir el día,
porque es eterno su amor;

9luna y estrellas, que rigen la noche,
porque es eterno su amor.

10Al que hirió en sus primogénitos a Egipto,
porque es eterno su amor;

11y sacó a Israel de entre ellos,
porque es eterno su amor;

12con mano fuerte y tenso brazo,
porque es eterno su amor.

13Al que partió en dos el mar de los Juncos,
porque es eterno su amor;

14e hizo pasar por medio a Israel,
porque es eterno su amor;

15y hundió en él al faraón con sus huestes,
porque es eterno su amor.

16Al que guió a su pueblo en el desierto,
porque es eterno su amor;

17al que hirió a grandes reyes,
porque es eterno su amor;

18y dio muerte a reyes poderosos,
porque es eterno su amor;

19a Sijón, rey de los amorreos,
porque es eterno su amor;

20y a Og, rey de Basán,
porque es eterno su amor.

21Y dio sus tierras en herencia,
porque es eterno su amor;

22en herencia a su siervo Israel,
porque es eterno su amor.

23Al que se acordó de nosotros humillados,
porque es eterno su amor;

24y nos libró de nuestros adversarios,
porque es eterno su amor.

25Al que da pan a todo viviente,
porque es eterno su amor.

26¡Dad gracias al Dios de los cielos,
porque es eterno su amor!

Notas de la BJ (3)

136,4 El hebr. añade «grandes», redundancia.

136,15 El hebr. repite «en el mar de los Juncos», duplicado tomado del v. 13.

136,26 Este salmo evoca el recuerdo de la caída de Jerusalén el año 587 y del destierro en Babilonia.

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Reynolds la cita a propósito de

Salmos 137

Leer el capítulo
Salmos 137 Mención en el comentario

…desincentivar la oposición). Neuwirth (Der Koran: Band 1, 142) compara la manera en que el Corán maldice a «Abū Lahab» en esta sura con el Salmo 137. Obsérvese en particular el Salmo 137:5: «Si me olvido de ti, Jerusalén, ¡que se seque mi diestra!».

Salmos 137 en la Biblia de Jerusalén

Balada del desterrado

1A orillas de los ríos de Babilonia,
estábamos sentados llorando,
acordándonos de Sión.

2En los álamos de la orilla
colgábamos nuestras cítaras.

3Allí mismo nos pidieron
cánticos nuestros deportadores,
nuestros raptores, alegría:
«¡Cantad para nosotros
un canto de Sión!».

4¿Cómo podríamos cantar
un canto de Yahvé
en un país extranjero?

5¡Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me seque la diestra!

6¡Se pegue mi lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no exalto a Jerusalén
como colmo de mi gozo!

7Acuérdate, Yahvé,
contra la gente de Edom,
del día de Jerusalén,
cuando decían: ¡Arrasad,
arrasadla hasta sus cimientos!

8¡Capital de Babel, devastadora,
feliz quien pueda devolverte
el mal que nos hiciste,

9feliz quien agarre y estrelle
a tus pequeños contra la roca!

Notas de la BJ (3)

137,3 «nuestros raptores» šõlelênû Targ.; hebr. tôlãlênû ininteligible.

137,5 «se me seque» tikeḥaš conj.; «olvide» tiškaḥ hebr. (que al parecer ha tratado adrede de suavizar esta maldición).

137,7 El día nueve del cuarto mes (junio-julio 587), cuando los caldeos abrieron brecha en las murallas de Jerusalén, Jr 39 2; 52 7, o el día diez del quinto mes, cuando el Templo fue incendiado, Jr 52 13, ver Za 7 5; 8 19. Los edomitas, Nm 20 23+, hicieron entonces causa común con los sitiadores. Numerosos oráculos proféticos reclaman la venganza de Yahvé contra ellos, Is 34 5s; Jr 49 17; Jl 4 19; Ml 1 3s.

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Reynolds la cita a propósito de
Salmos 137:5 Mención en el comentario

…(Der Koran: Band 1, 142) compara la manera en que el Corán maldice a «Abū Lahab» en esta sura con el Salmo 137. Obsérvese en particular el Salmo 137:5: «Si me olvido de ti, Jerusalén, ¡que se seque mi diestra!».

Salmos 137:5 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Balada del desterrado

1A orillas de los ríos de Babilonia,
estábamos sentados llorando,
acordándonos de Sión.

2En los álamos de la orilla
colgábamos nuestras cítaras.

3Allí mismo nos pidieron
cánticos nuestros deportadores,
nuestros raptores, alegría:
«¡Cantad para nosotros
un canto de Sión!».

4¿Cómo podríamos cantar
un canto de Yahvé
en un país extranjero?

5¡Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me seque la diestra!

6¡Se pegue mi lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no exalto a Jerusalén
como colmo de mi gozo!

7Acuérdate, Yahvé,
contra la gente de Edom,
del día de Jerusalén,
cuando decían: ¡Arrasad,
arrasadla hasta sus cimientos!

8¡Capital de Babel, devastadora,
feliz quien pueda devolverte
el mal que nos hiciste,

9feliz quien agarre y estrelle
a tus pequeños contra la roca!

Notas de la BJ (3)

137,3 «nuestros raptores» šõlelênû Targ.; hebr. tôlãlênû ininteligible.

137,5 «se me seque» tikeḥaš conj.; «olvide» tiškaḥ hebr. (que al parecer ha tratado adrede de suavizar esta maldición).

137,7 El día nueve del cuarto mes (junio-julio 587), cuando los caldeos abrieron brecha en las murallas de Jerusalén, Jr 39 2; 52 7, o el día diez del quinto mes, cuando el Templo fue incendiado, Jr 52 13, ver Za 7 5; 8 19. Los edomitas, Nm 20 23+, hicieron entonces causa común con los sitiadores. Numerosos oráculos proféticos reclaman la venganza de Yahvé contra ellos, Is 34 5s; Jr 49 17; Jl 4 19; Ml 1 3s.

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Salmos 139

Leer el capítulo
Salmos 139:5–6 Mención en el comentario

…y por delante, y sobre mí has puesto tu mano. Conocimiento tan maravilloso sobrepasa mi comprensión; es tan alto que no puedo alcanzarlo» (Psa 139:5–6).

Salmos 139:5–6 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Homenaje a Aquel que lo sabe todo

1Del maestro de coro. De David. Salmo.
Tú me escrutas, Yahvé, y me conoces;

2sabes cuándo me siento y me levanto,
mi pensamiento percibes desde lejos;

3de camino o acostado, tú lo adviertes,
familiares te son todas mis sendas.

4Aún no llega la palabra a mi lengua,
y tú, Yahvé, la conoces por entero;

5me rodeas por detrás y por delante,
tienes puesta tu mano sobre mí.

6Maravilla de ciencia que me supera,
tan alta que no puedo alcanzarla.

7¿Adónde iré lejos de tu espíritu,
adónde podré huir de tu presencia?

8Si subo hasta el cielo, allí estás tú,
si me acuesto en el Seol, allí estás.

9Si me remonto con las alas de la aurora,
si me instalo en los confines del mar,

10también allí tu mano me conduce,
también allí me alcanza tu diestra.

11Si digo: «Que me cubra la tiniebla,
que la noche me rodee como un ceñidor»,

12no es tenebrosa la tiniebla para ti,
y la noche es luminosa como el día.

13Porque tú has formado mi cuerpo,
me has tejido en el vientre de mi madre;

14te doy gracias por tantas maravillas:
prodigio soy, prodigios tus obras.
Mi aliento conocías cabalmente,

15mis huesos no se te ocultaban,
cuando era formado en lo secreto,
tejido en las honduras de la tierra.

16Mi embrión veían tus ojos;
en tu libro están inscritos
los días que me has fijado,
sin que aún exista el primero.

17¡Qué arduos me resultan tus pensamientos,
oh Dios, qué incontable es su suma!

18Si los cuento, son más que la arena;
al terminar, todavía estoy contigo.

19¡Oh Dios, si mataras al malvado,
si los sanguinarios se apartaran de mí!

20Ellos que hablan de ti dolosamente,
tus adversarios que profieren mentiras.

21¿No odio, Yahvé, a los que te odian?
¿No me asquean los que se alzan contra ti?

22Los odio en el colmo del odio,
los tengo por enemigos.

23Sondéame, oh Dios, conoce mi corazón,
examíname, conoce mis desvelos.

24Que mi camino no acabe mal,
guíame por el camino eterno.

Notas de la BJ (6)

139,11 «ceñidor» ’ēzôr 11QPa; «luz» ’ôr TM.

139,12 El texto añade una glosa aramea: «como la tiniebla, así la luz».

139,14 «conocías» yãda‘tã conj.; «conociendo» yõda‘at hebr.

139,16 Texto difícil. El salmista medita sobre la omnisciencia divina: Dios conoce al hombre y su destino, incluso antes de su nacimiento, ver Sal 22 11; 71 16. Para el hombre, en cambio, el misterio es impenetrable.

139,18 «al terminar» hăqis.s.ôtî 3 mss; «me despierto» he˘qîs.õtî TM.

139,20 Todo este estico es dudoso.

Leer Salmos 139 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
Salmos 139:16 Mención en el comentario

«Tus ojos vieron mi embrión; en tu libro estaban inscritos todos mis días, cada uno de los fijados ya estaba allí» (Psa 139:16).

Salmos 139:16 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Homenaje a Aquel que lo sabe todo

1Del maestro de coro. De David. Salmo.
Tú me escrutas, Yahvé, y me conoces;

2sabes cuándo me siento y me levanto,
mi pensamiento percibes desde lejos;

3de camino o acostado, tú lo adviertes,
familiares te son todas mis sendas.

4Aún no llega la palabra a mi lengua,
y tú, Yahvé, la conoces por entero;

5me rodeas por detrás y por delante,
tienes puesta tu mano sobre mí.

6Maravilla de ciencia que me supera,
tan alta que no puedo alcanzarla.

7¿Adónde iré lejos de tu espíritu,
adónde podré huir de tu presencia?

8Si subo hasta el cielo, allí estás tú,
si me acuesto en el Seol, allí estás.

9Si me remonto con las alas de la aurora,
si me instalo en los confines del mar,

10también allí tu mano me conduce,
también allí me alcanza tu diestra.

11Si digo: «Que me cubra la tiniebla,
que la noche me rodee como un ceñidor»,

12no es tenebrosa la tiniebla para ti,
y la noche es luminosa como el día.

13Porque tú has formado mi cuerpo,
me has tejido en el vientre de mi madre;

14te doy gracias por tantas maravillas:
prodigio soy, prodigios tus obras.
Mi aliento conocías cabalmente,

15mis huesos no se te ocultaban,
cuando era formado en lo secreto,
tejido en las honduras de la tierra.

16Mi embrión veían tus ojos;
en tu libro están inscritos
los días que me has fijado,
sin que aún exista el primero.

17¡Qué arduos me resultan tus pensamientos,
oh Dios, qué incontable es su suma!

18Si los cuento, son más que la arena;
al terminar, todavía estoy contigo.

19¡Oh Dios, si mataras al malvado,
si los sanguinarios se apartaran de mí!

20Ellos que hablan de ti dolosamente,
tus adversarios que profieren mentiras.

21¿No odio, Yahvé, a los que te odian?
¿No me asquean los que se alzan contra ti?

22Los odio en el colmo del odio,
los tengo por enemigos.

23Sondéame, oh Dios, conoce mi corazón,
examíname, conoce mis desvelos.

24Que mi camino no acabe mal,
guíame por el camino eterno.

Notas de la BJ (6)

139,11 «ceñidor» ’ēzôr 11QPa; «luz» ’ôr TM.

139,12 El texto añade una glosa aramea: «como la tiniebla, así la luz».

139,14 «conocías» yãda‘tã conj.; «conociendo» yõda‘at hebr.

139,16 Texto difícil. El salmista medita sobre la omnisciencia divina: Dios conoce al hombre y su destino, incluso antes de su nacimiento, ver Sal 22 11; 71 16. Para el hombre, en cambio, el misterio es impenetrable.

139,18 «al terminar» hăqis.s.ôtî 3 mss; «me despierto» he˘qîs.õtî TM.

139,20 Todo este estico es dudoso.

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Reynolds la cita a propósito de

Salmos 144

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Salmos 144:3–4

4 ¿Qué es el ser humano para que te acuerdes de él, o el hijo de Adán para que de él cuides? 5 Sin embargo, lo hiciste poco inferior a un dios, lo coronaste de gloria y honor, 6 lo hiciste señor de las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies. (cf. Job 7:17; Psa 144:3–4; Heb 2:6–9)

Salmos 144:3–4 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Himno para la guerra y la victoria

1De David.
Bendito Yahvé, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la batalla.

2Es mi aliado y mi baluarte,
mi alcázar y libertador,
el escudo que me cobija,
el que me somete pueblos.

3¿Qué es el hombre, Yahvé, para ocuparte,
el ser humano para que pienses en él?

4El hombre es semejante a un soplo,
sus días, como sombra que pasa.

5¡Inclina, Yahvé, tus cielos y desciende,
toca las montañas y que echen humo;

6fulmina el rayo y dispérsalos,
lanza tus flechas y trastórnalos!

7Extiende tus manos desde lo alto,
líbrame de las aguas caudalosas,
sálvame de la mano de extranjeros,

8cuya boca profiere falsedades
y su diestra es diestra de mentira.

9Te cantaré, oh Dios, un cántico nuevo,
tañeré para ti el arpa de diez cuerdas,

10tú que das a los reyes la victoria,
que salvas a David tu servidor.
De la espada funesta

11sálvame,
líbrame de la mano de extranjeros,
cuya boca profiere falsedades
y su diestra es diestra de mentira.

12Sean nuestros hijos como plantas
pomposas desde la juventud;
nuestras hijas, columnas talladas,
esculpidas como para un palacio.

13Estén nuestros graneros rebosantes,
repletos de frutos variados;
que nuestras ovejas, a millares,
se multipliquen en nuestros prados;

14vuelvan cargadas nuestras bestias.
Que no haya brechas ni aberturas,
ni gritos en nuestras plazas.

15¡Feliz el pueblo a quien así sucede,
feliz el pueblo cuyo Dios es Yahvé!

Notas de la BJ (4)

144,2 «pueblos» ‘ammîm mss, versiones; «mi pueblo» ‘ammî hebr. y griego; corrección intencionada para aludir a David.

144,10 «tu» mss, sir.; «su» hebr. «Mi siervo (o servidor) David» se ha convertido en título mesiánico, Jr 33 21; Ez 34 23-24; 37 24.

144,12 Palabra rara, que evoca a las cariátides.

144,15 Salmo «alfabético», que toma prestados segmentos de otros salmos.

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Reynolds la cita a propósito de 2 pasajes
  • 2 al-Baqarah2:30 · comentario de Reynolds

    30 Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: «Voy a poner un viceregente en la tierra», dijeron: «¿Pondrás en ella a quien corrompa en ella y derrame sangre, mientras nosotros ensalzamos Tus alabanzas y proclamamos Tu santidad?». Dijo: «En verdad, Yo sé lo que vosotros no sabéis».

  • 7 al-Aʿrāf7:11–12 · comentario de Reynolds

    11 En verdad, os creamos, luego os formamos, luego dijimos a los ángeles: «Postraos ante Adán». Y todos se postraron, salvo Iblīs; él no estuvo entre los que se postraron.

    12 Dijo: «¿Qué te impidió postrarte cuando te lo ordené?». Dijo: «Yo soy mejor que él. Me creaste de fuego, mientras que a él lo creaste de arcilla».

Salmos 145

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Salmos 145:9 Mención en el comentario

…156, el Corán pone en boca de Dios la proclamación de que Su «misericordia [raḥma] abarca todas las cosas». Esto podría compararse con el Salmo 145:9, donde se explica que la «ternura [o «misericordia»; heb. raḥam]» de Dios se extiende sobre «todas sus criaturas».

Salmos 145:9 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Alabanza al Rey Yahvé

1Himno. De David.
Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey,
bendeciré tu nombre por siempre;

2todos los días te bendeciré,
alabaré tu nombre por siempre.

3Grande es Yahvé, muy digno de alabanza,
su grandeza carece de límites.

4Una edad a otra encomiará tus obras,
pregonará tus hechos portentosos.

5El esplendor, la gloria de tu majestad,
el relato de tus maravillas recitaré.

6Del poder de tus portentos se hablará,
y yo tus grandezas contaré;

7se recordará tu inmensa bondad,
se aclamará tu justicia.

8Es Yahvé clemente y misericordioso,
tardo a la cólera y grande en amor;

9bueno es Yahvé para con todos,
tierno con todas sus creaturas.

10Alábente, Yahvé, tus creaturas,
bendígante tus fieles;

11cuenten la gloria de tu reinado,
narren tus proezas,

12explicando tus proezas a los hombres,
el esplendor y la gloria de tu reinado.

13Tu reinado es un reinado por los siglos,
tu gobierno, de edad en edad.
Fiel es Yahvé en todo lo que dice,
amoroso en todo lo que hace.

14Yahvé sostiene a los que caen,
endereza a todos los encorvados.

15Los ojos de todos te miran esperando;
tú les das a su tiempo el alimento.

16Tú abres la mano y sacias
de bienes a todo viviente.

17Yahvé es justo cuando actúa,
amoroso en todas sus obras.

18Cerca está Yahvé de los que lo invocan,
de todos los que lo invocan con sinceridad.

19Cumple los deseos de sus leales,
escucha su clamor y los libera.

20Yahvé guarda a cuantos le aman,
y extermina a todos los malvados.

21¡Que mi boca alabe a Yahvé,
que bendigan los vivientes su nombre
sacrosanto para siempre jamás!

Notas de la BJ (5)

145,12 «tus proezas... tu reinado» versiones; «sus... su» hebr.

145,13 Las versiones conservan el verso nun, omitido en el hebr.

145,16 «tú» griego.

145,19 Lit. «los que le temen».

145,21 Este salmo es el comienzo de un tercer Hallel, Sal 146-150, que los judíos recitaban por la mañana. Ver Sal 113-118 y 136.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 7 al-Aʿrāf7:156–58 · comentario de Reynolds

    156 Y prescribe para nosotros el bien en la vida de este mundo y en la Otra Vida; ciertamente nos hemos vuelto a Ti arrepentidos». Dijo: «Hago caer Mi Castigo sobre quien quiero, aunque Mi Misericordia lo abarca todo. La prescribiré para aquellos que son temerosos [de Dios], entregan el azaque y creen en Nuestros signos,

Salmos 148

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Salmos 148 Mención en el comentario

…versículo (cf. 13:13; 21:19; 40:7; 41:38; 42:5; 69:17) ofrece una visión de los ángeles adorando a Dios que bien podría compararse con el Salmo 148 (especialmente los versículos 1–5) y la visión que Juan tiene del cielo en Apocalipsis 5:11–12.

Salmos 148 en la Biblia de Jerusalén

Alabanza de la creación

1¡Aleluya!
¡Alabad a Yahvé desde el cielo,
alabadlo en las alturas,

2alabadlo, todos sus ángeles,
todas sus huestes, alabadlo!

3¡Alabadlo, sol y luna,
alabadlo, estrellas lucientes,

4alabadlo, cielos de los cielos,
aguas que estáis sobre los cielos!

5Alaben ellos el nombre de Yahvé,
pues él lo ordenó y fueron creados;

6el los fijó por siempre, por los siglos,
les dio una ley que nunca pasará.

7¡Alabad a Yahvé desde la tierra,
monstruos del mar y abismos todos,

8fuego y granizo, nieve y bruma,
viento tempestuoso, que hace su voluntad,

9montañas y todas las colinas,
árboles frutales y todos los cedros,

10fieras y todos los ganados,
reptiles y pájaros que vuelan,

11reyes de la tierra y pueblos todos,
dignatarios y jueces de la tierra,

12jóvenes y doncellas también,
los viejos junto con los niños!

13Alaben el nombre de Yahvé:
sólo su nombre es sublime,
su majestad sobre el cielo y la tierra.

14Él realza el vigor de su pueblo,
orgullo de todos sus fieles,
de los hijos de Israel, pueblo de sus íntimos.

Notas de la BJ (3)

148,5 Griego y Vulg. añaden aquí: «él habla y así es», Sal 33 9a.

148,14 Unico caso, junto con Sal 103 7, en que los salmos emplean la expresión «hijo de Israel», que se hace muy frecuente después del destierro en los escritos deuteronómicos y sacerdotales.

148,14 Este himno nacional de la época helenística (se le relaciona con Ne 4 11.18; 1 M 2 42 y 2 M 15 27) contempla el futuro escatológico, ver Is 61 2s, y hace de Israel el instrumento de la justicia divina, ver Za 9 13-16.

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Reynolds la cita a propósito de 2 pasajes
Salmos 148:7–10

7 Alabad al Señor desde la tierra, monstruos marinos y todos los abismos, 8 fuego y granizo, nieve y bruma, vientos tempestuosos que obedecen su palabra, 9 montañas y todos los collados, árboles frutales y todos los cedros, 10 animales salvajes y todo el ganado, reptiles y aves aladas. (Sal 148:7–10)

Salmos 148:7–10 en la Biblia de Jerusalén (salmo completo)

Alabanza de la creación

1¡Aleluya!
¡Alabad a Yahvé desde el cielo,
alabadlo en las alturas,

2alabadlo, todos sus ángeles,
todas sus huestes, alabadlo!

3¡Alabadlo, sol y luna,
alabadlo, estrellas lucientes,

4alabadlo, cielos de los cielos,
aguas que estáis sobre los cielos!

5Alaben ellos el nombre de Yahvé,
pues él lo ordenó y fueron creados;

6el los fijó por siempre, por los siglos,
les dio una ley que nunca pasará.

7¡Alabad a Yahvé desde la tierra,
monstruos del mar y abismos todos,

8fuego y granizo, nieve y bruma,
viento tempestuoso, que hace su voluntad,

9montañas y todas las colinas,
árboles frutales y todos los cedros,

10fieras y todos los ganados,
reptiles y pájaros que vuelan,

11reyes de la tierra y pueblos todos,
dignatarios y jueces de la tierra,

12jóvenes y doncellas también,
los viejos junto con los niños!

13Alaben el nombre de Yahvé:
sólo su nombre es sublime,
su majestad sobre el cielo y la tierra.

14Él realza el vigor de su pueblo,
orgullo de todos sus fieles,
de los hijos de Israel, pueblo de sus íntimos.

Notas de la BJ (3)

148,5 Griego y Vulg. añaden aquí: «él habla y así es», Sal 33 9a.

148,14 Unico caso, junto con Sal 103 7, en que los salmos emplean la expresión «hijo de Israel», que se hace muy frecuente después del destierro en los escritos deuteronómicos y sacerdotales.

148,14 Este himno nacional de la época helenística (se le relaciona con Ne 4 11.18; 1 M 2 42 y 2 M 15 27) contempla el futuro escatológico, ver Is 61 2s, y hace de Israel el instrumento de la justicia divina, ver Za 9 13-16.

Leer Salmos 148 completo (BJ) →
Reynolds la cita a propósito de
  • 21 al-Anbiyāʾ21:79 · comentario de Reynolds

    79 Hicimos que Salomón lo comprendiese, y a ambos dimos juicio certero y conocimiento. Y sometimos a las montañas y a las aves para que glorificasen junto a David; y Fuimos Nosotros Quienes lo hicimos.