Ghāfir
El PerdonadorAntes del textoIntroducción
Introducción
Algunos sostienen que Ghāfir, una sūrah mequí, fue revelada directamente después de la Sūrah 39, al-Zumar (JJ). Según algunos, las aleyas 56–57 son medinenses (IJ, JJ, Q, Ṭs), y otros añaden también la aleya 55 a estas (Q, Ṭs). Otros afirman aún que solo la aleya 55 es medinense (Āl), puesto que la ordenanza de cantar las alabanzas de tu Señor al anochecer y al amanecer se interpreta como una referencia a las oraciones de la mañana y de la puesta del sol, que no pasaron a ser obligatorias hasta los últimos años del período mequí. La sūrah toma su nombre de la referencia a Dios como el Perdonador de los pecados en la aleya 3, pero también es conocida como «El Creyente» (al-Muʾmin), debido al relato de un hombre creyente de la Casa de Faraón (v. 28). También se la conoce por el título de «La Gracia» (al-Faḍl), debido a la referencia a Dios como Poseedor de la Gracia en la aleya 3 (IJ, Q).
Ghāfir es la primera en una serie de siete sūrahs cuyas aleyas iniciales comienzan con las letras árabes aisladas ḥāʾ y mīm y van seguidas por una referencia al Corán. Reveladas durante el mismo período, estas sūrahs se conocen colectivamente como las Ḥawāmīm (ḥāʾ wa mīm), y como «Las Novias» (IK, Q). Al abordar varios temas recurrentes, proporcionan consuelo a la comunidad musulmana en una época de persecución, presagiando el triunfo de la revelación y la caída de quienes se le oponen.
La sūrah se abre con una afirmación de la revelación y de la Misericordia y el Perdón de Dios (vv. 2–3), seguida por un repudio de quienes disputan los signos de Dios (vv. 4–6), lo cual se convierte en un tema recurrente de la sūrah, y una extensa plegaria pronunciada por los ángeles en favor de los seres humanos (vv. 7–9). Las aleyas 10–20 relatan luego el lugar de los incrédulos en la Otra Vida, advirtiendo de su destino final. Esta sección sirve como trasfondo temático para un relato extenso de la historia de Moisés y Faraón (vv. 21–50), cuyo rasgo principal es la historia de un hombre creyente de la Casa de Faraón que desafía la oposición de Faraón hacia Moisés (vv. 28–45).
Una afirmación del Auxilio Divino que Dios envía sobre Sus mensajeros (vv. 51–60) concluye con una condena de quienes son demasiado arrogantes para adorar a Dios (v. 60), lo cual da paso a una disertación sobre el Poder de Dios sobre toda la creación (vv. 61–68). La sūrah analiza a continuación el castigo que aguarda a los incrédulos (vv. 69–76) y aconseja al Profeta ser paciente, citando el ejemplo de profetas que prevalecieron antes de él (vv. 77–78). Tras una reflexión sobre algunos signos de la Generosidad y el Poder de Dios (vv. 79–82), la sūrah concluye con la seguridad de que aquellos que se oponen a los mensajeros de Dios serán derrotados al final (vv. 83–85).
Sura 40Ghāfir85 versículos
بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
bismi llāhi r-raḥmāni r-raḥīm
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
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Reynolds · The Qurʾān and the BibleIntroducción a la sura
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso.
Versículo 1
حمٓ ﴿١﴾
ḥā-mīm
Ḥā. Mīm.
1Ghāfir es la primera en una serie de siete sūrahs que abren con las letras árabes ḥāʾ y mīm y que se denominan colectivamente las Ḥawāmīm. Las letras árabes ḥāʾ y mīm figuran entre las letras aisladas (al-muqaṭṭaʿāt) que se encuentran al comienzo de veintinueve sūrahs y cuyo significado se considera conocido únicamente por Dios; véase 2:1c. Algunos comentaristas vinculan todas las sūrahs que comienzan con ḥāʾ mīm con 39:63 —a Él pertenecen las llaves de los cielos y de la tierra— y sugieren que ḥāʾ mīm es un nombre para las llaves de los tesoros de Dios (Q). Conectando ḥāʾ mīm con las letras aisladas al comienzo de otras sūrahs, otros comentaristas sugieren que las letras alif lām rāʾ (a-l-r; 10:1; 11:1; 12:1; 13:1, 14:1; 15:1), ḥāʾ mīm (ḥ-m) y nūn (n; 68:1) se combinan para formar el Nombre Divino al-Raḥmān, «el Compasivo» (Q). En esta misma línea, algunos sugieren que cada letra representa un Nombre Divino que comienza con dicha letra, como por ejemplo, para la letra ḥāʾ, al-Ḥamīd, «el Alabado», al-Ḥalīm, «el Clemente», y al-Ḥakīm, «el Sabio»; y para la letra mīm, Mālik, «el Soberano», al-Mayīd, «el Ilustre», y al-Mutakabbir, «el Soberbio» (Q). Otros dicen que ḥāʾ mīm es un nombre del Corán (Q) o de esta sūrah (R).
Versículo 2
تَنزِيلُ ٱلْكِتَٰبِ مِنَ ٱللَّهِ ٱلْعَزِيزِ ٱلْعَلِيمِ ﴿٢﴾
tanzīlu l-kitābi mina llāhi l-ʿazīzi l-ʿalīm
La revelación del Libro proviene de Dios, el Poderoso, el Omnisciente,
2Aquí y en aleyas similares (cf. 39:1; 45:2; 46:2) esta declaración también podría leerse: «Esta es la revelación del Libro de parte de Dios» (Q, Ṭs), mientras que aquí y en 45:2 y 46:2 podría leerse: «Ḥā mīm es la revelación del Libro» (Q). Para el significado de la aleya, véase el comentario a 39:1, que difiere de esta aleya únicamente en que el último Nombre Divino es el Sabio.
Versículo 3
غَافِرِ ٱلذَّنۢبِ وَقَابِلِ ٱلتَّوْبِ شَدِيدِ ٱلْعِقَابِ ذِى ٱلطَّوْلِ ۖ لَآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ ۖ إِلَيْهِ ٱلْمَصِيرُ ﴿٣﴾
ghāfiri dh-dhambi waqābili t-tawbi shadīdi l-ʿiqābi dhī ṭ-ṭawli lā ilāha illā huwa ilayhi l-maṣīr
Perdonador de los pecados, Aceptador del Arrepentimiento, Severo en el castigo, Poseedor de la Gracia. No hay dios sino Él; hacia Él es el término del viaje.
3Esta es una de las muchas aleyas que unen la mención del Perdón y la Misericordia de Dios con la del Castigo y Rigor de Dios, como en 15:49–50: Informa a Mis siervos de que en verdad Yo soy el Perdonador, el Misericordioso, y de que Mi Castigo es el doloroso castigo (IK). Según algunos, el primero de los Atributos Divinos enumerados aquí indica que Dios perdona los pecados menores si uno realiza actos de obediencia que superen en peso a dichos pecados, pero solo perdona los pecados graves mediante actos de arrepentimiento. Sin embargo, al-Rāzī sostiene que constituye una alabanza mayor decir que Dios puede y a veces perdona los grandes pecados incluso sin arrepentimiento previo. La colocación de Severo en el castigo entre tres descripciones de la Misericordia de Dios, las dos primeras de las cuales indican la desaparición del Castigo Divino, muestra la precedencia y la preponderancia de la Misericordia de Dios sobre Su Ira (R), como en 7:156, Mi Misericordia abarca todas las cosas, y el célebre ḥadīz qudsī: «Mi Misericordia sobrepuja a Mi Ira». Esta relación también se halla presente en la estructura del texto; en Aceptador del Arrepentimiento, Severo en el castigo, la ausencia de «y» (wa) entre estos dos Atributos indica que la severidad de Dios no está desligada de Su aceptación del arrepentimiento, y por consiguiente no está desligada de Su Misericordia (R).
Poseedor de la Gracia indica que Dios otorga bendiciones (Q), confiriendo generosidad a los seres humanos (R). Unido como está a Severo en el castigo, Poseedor de la Gracia puede entenderse en el sentido de que Dios es magnánimo al conceder la absolución de los pecados y renunciar así a Su Castigo (R). Dados los Atributos Divinos que le preceden, no hay dios sino Él indica que no existe otra realidad que posea estos atributos aparentemente contradictorios en perfecto equilibrio. Uno debe, por tanto, adorar a Dios con plenitud, con esperanza en Su Misericordia y temor de Su Castigo (R), ya que Dios es el Único de Quien y hacia Quien uno huye al mismo tiempo. El hecho de que el término del viaje sea hacia Dios completa entonces esta aleya, porque no tendría sentido temerle y anhelar el encuentro con Él si este no fuera el caso.
Versículo 4
مَا يُجَٰدِلُ فِىٓ ءَايَٰتِ ٱللَّهِ إِلَّا ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ فَلَا يَغْرُرْكَ تَقَلُّبُهُمْ فِى ٱلْبِلَٰدِ ﴿٤﴾
mā yuŷādilu fī āyāti llāhi illā lladhīna kafarū falā yaghrurka taqallubuhum fī l-bilād
Nadie sino quienes no creen disputa acerca de los signos de Dios. Que no te engañe, pues, que vayan y vengan con libertad por la tierra.
4Quienes disputan acerca de los signos de Dios constituyen una preocupación central de esta sūrah; son reprendidos de nuevo en las aleyas 35, 56 y 69, y solo una vez fuera de esta sūrah, en 42:35. Este primer caso aclara que la libertad y la opulencia de los incrédulos en modo alguno reflejan favor alguno que Dios les haya otorgado, como en 3:196–97: Que no te engañe que quienes no creen vayan y vengan libremente por la tierra. Es un disfrute exiguo. Luego su morada será el Infierno, ¡un pésimo lecho de descanso! Por consiguiente, el Profeta no debe preocuparse por sus asuntos ni afligirse por su incredulidad (véanse 3:176; 5:41; 10:65; 31:23; 36:76). En su lugar, se le ordena: disputa con ellos de la manera más virtuosa (16:125) y responde a sus disputas diciendo: Dios sabe mejor lo que hacéis. Dios juzgará entre vosotros el Día de la Resurrección respecto a aquello en lo que solíais discrepar (22:68–69).
Versículo 5
كَذَّبَتْ قَبْلَهُمْ قَوْمُ نُوحٍۢ وَٱلْأَحْزَابُ مِنۢ بَعْدِهِمْ ۖ وَهَمَّتْ كُلُّ أُمَّةٍۭ بِرَسُولِهِمْ لِيَأْخُذُوهُ ۖ وَجَٰدَلُوا۟ بِٱلْبَٰطِلِ لِيُدْحِضُوا۟ بِهِ ٱلْحَقَّ فَأَخَذْتُهُمْ ۖ فَكَيْفَ كَانَ عِقَابِ ﴿٥﴾
kadhdhabat qablahum qawmu nūḥin wal-aḥzābu mim baʿdihim wahammat kullu ummatim birasūlihim liyaʾkhudhūhu waŷādalū bil-bāṭili liyudḥiḍū bihi l-ḥaqqa faʾakhadhtuhum fakayfa kāna ʿiqāb
El pueblo de Noé desmintió antes de ellos, así como las facciones después de ellos. Y cada comunidad tramó contra su mensajero para prenderlo. Disputaron por medio de la falsedad a fin de refutar con ella la verdad; así que Me apoderé de ellos. ¡Cómo fue, entonces, Mi Castigo!
5Como en muchos otros pasajes, el Profeta es reconfortado aquí mediante el ejemplo de un profeta anterior que soportó la misma oposición. Para el relato coránico de Noé y la manera en que su pueblo lo desmintió, véanse 7:59–64; 10:71–73; 11:25–48; 21:76–77; 23:23–30; 26:105–21; 37:75–82; 54:9–15; y la Sūrah 71. Además, se dice que otras comunidades rechazaron a sus profetas, como en 51:52: De igual modo, no vino mensajero alguno a quienes les precedieron sin que dijesen: «Un hechicero o un poseso»; y 34:34: No enviamos advertidor alguno a una ciudad sin que los que vivían en el lujo en ella dijesen: «En verdad, no creemos en aquello con lo que habéis sido enviados» (cf. 43:23). Cuando la gente disputaba con sus profetas, se dice que utilizaban argumentos débiles y especiosos (IK), pues disputan . . . sin que les haya llegado autoridad alguna (40:35, 56). Por consiguiente, Dios los destruyó a causa de los pecados que habían cometido (IK). ¡Cómo fue, entonces, Mi Castigo! (cf. 13:32) significa: «¡Cuán severo y doloroso fue Mi Castigo!».
Versículo 6
وَكَذَٰلِكَ حَقَّتْ كَلِمَتُ رَبِّكَ عَلَى ٱلَّذِينَ كَفَرُوٓا۟ أَنَّهُمْ أَصْحَٰبُ ٱلنَّارِ ﴿٦﴾
wakadhālika ḥaqqat kalimatu rabbika ʿalā lladhīna kafarū annahum aṣḥābu n-nār
De igual modo se hizo efectiva la Palabra de tu Señor contra quienes no creen: que ellos son los habitantes del Fuego.
Versículo 7
ٱلَّذِينَ يَحْمِلُونَ ٱلْعَرْشَ وَمَنْ حَوْلَهُۥ يُسَبِّحُونَ بِحَمْدِ رَبِّهِمْ وَيُؤْمِنُونَ بِهِۦ وَيَسْتَغْفِرُونَ لِلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ رَبَّنَا وَسِعْتَ كُلَّ شَىْءٍۢ رَّحْمَةًۭ وَعِلْمًۭا فَٱغْفِرْ لِلَّذِينَ تَابُوا۟ وَٱتَّبَعُوا۟ سَبِيلَكَ وَقِهِمْ عَذَابَ ٱلْجَحِيمِ ﴿٧﴾
alladhīna yaḥmilūna l-ʿarsha waman ḥawlahū yusabbiḥūna biḥamdi rabbihim wayuʾminūna bihī wayastaghfirūna lilladhīna āmanū rabbanā wasiʿta kulla shayʾir raḥmatan waʿilman faghfir lilladhīna tābū wattabaʿū sabīlaka waqihim ʿadhāba l-ŷaḥīm
Quienes portan el Trono y quienes moran cerca de él glorifican las alabanzas de su Señor, creen en Él y piden perdón por quienes creen: «Señor nuestro, abarcas todas las cosas en Misericordia y Conocimiento. Perdona a quienes se arrepienten y siguen Tu camino, y presérvalos del castigo del Fuego Infernal.
7Quienes portan el Trono son ocho ángeles, como en 69:17: Y los ángeles estarán en sus confines; ese Día, ocho llevarán sobre ellos el Trono de tu Señor. Estos pueden ser los mismos que los ángeles que rodean en torno al Trono (39:75) o bien un grupo diferenciado dentro de ellos. Para el significado de el Trono, desde el cual emanan las Órdenes y Decretos de Dios y desde el cual Él rige el cosmos (Ṭb), véase 7:54c. En este contexto, las súplicas de los ángeles más elevados, aquellos allegados a Dios (4:172), ponen de manifiesto la inmensa diferencia entre los creyentes y los incrédulos, cuyo destino se menciona en la aleya anterior (R), ofreciendo así al Profeta y a sus seguidores una prueba más de que no deben preocuparse por las disputas de los incrédulos.
Que Dios abarca todas las cosas en Misericordia se atestigua en 7:156; que abarca todas las cosas en conocimiento se atestigua también en 6:80; 20:98; 65:12. Algunos entienden que la estructura de esta frase indica que la Misericordia de Dios precede o sobrepuja a Su Conocimiento (R, Ṭb); para la prioridad y principialidad de la Misericordia de Dios en la metafísica y cosmología islámicas, véase 1:3c. Aquí los ángeles piden perdón por quienes creen; en otros pasajes piden perdón por quienes están en la tierra (42:5). Para una discusión más detallada sobre la petición de perdón por otros (istiġfār) y la intercesión (shafāʿah), véanse 2:48c; 2:255c. En cuanto a que Dios preserve del castigo del Fuego Infernal, véase 44:56c.
Versículo 8
رَبَّنَا وَأَدْخِلْهُمْ جَنَّٰتِ عَدْنٍ ٱلَّتِى وَعَدتَّهُمْ وَمَن صَلَحَ مِنْ ءَابَآئِهِمْ وَأَزْوَٰجِهِمْ وَذُرِّيَّٰتِهِمْ ۚ إِنَّكَ أَنتَ ٱلْعَزِيزُ ٱلْحَكِيمُ ﴿٨﴾
rabbanā waʾadkhilhum ŷannāti ʿadnini llatī waʿadttahum waman ṣalaḥa min ābāʾihim waʾazwāŷihim wadhurriyyātihim innaka anta l-ʿazīzu l-ḥakīm
Señor nuestro, hazlos entrar en los Jardines del Edén que les has prometido, junto con aquellos de entre sus padres, sus cónyuges y su descendencia que fueron rectos. En verdad, Tú eres el Poderoso, el Sabio.
8Se entiende que los Jardines del Edén (cf. 9:72; 13:23; 16:31; 18:31; 19:61; 20:76; 35:33; 38:50) designan un lugar especialmente excelso o bendito en el Jardín, un lugar al que solo acceden los profetas, los justos, los testigos y los gobernantes equitativos (Q); véase 9:72c. Los miembros rectos de la familia de quienes creen se beneficiarán del rango de estos en esta morada, como en 52:21: Y a quienes creen y cuya descendencia les sigue en la fe, les reuniremos con su descendencia y no les mermaremos nada de sus obras (cf. 13:23). Algunos entienden estas dos aleyas en el sentido de que todos los miembros de la propia familia que sean creyentes rectos serán elevados a los excelsos Jardines del Edén, donde, además de deleitarse en las bellezas de ese sublime dominio del Paraíso, podrán gozar de la mutua compañía (IK, R). De esta manera, las obras pías que uno realiza pueden beneficiar tanto a uno mismo como a sus seres queridos (IK, Ṭ).
Versículo 9
وَقِهِمُ ٱلسَّيِّـَٔاتِ ۚ وَمَن تَقِ ٱلسَّيِّـَٔاتِ يَوْمَئِذٍۢ فَقَدْ رَحِمْتَهُۥ ۚ وَذَٰلِكَ هُوَ ٱلْفَوْزُ ٱلْعَظِيمُ ﴿٩﴾
waqihimu s-sayyiʾāti waman taqi s-sayyiʾāti yawmaʾidhin faqad raḥimtahū wadhālika huwa l-fawzu l-ʿaẓīm
Y presérvalos de las malas acciones. A quienquiera que preserves de las malas acciones en ese Día, ciertamente habrás tenido misericordia de él. Y ese es, en verdad, el supremo triunfo».
9Presérvalos de las malas acciones es una súplica a Dios para que proteja a los creyentes de cometer malas acciones (IK), de las secuelas nocivas de los pecados que cometieron antes de arrepentirse (Ṭ), o del castigo (Ṭ, Ṭs). Aquellos a quienes Dios ha apartado de la maldad de la desobediencia han recibido la Misericordia y las Bendiciones de Dios (Ṭ, Ṭs). El logro del Paraíso se denomina el supremo triunfo en más de una docena de aleyas; para las bienaventuranzas del Paraíso, véase el comentario a 5:119; 44:51–57.
Versículo 10
إِنَّ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ يُنَادَوْنَ لَمَقْتُ ٱللَّهِ أَكْبَرُ مِن مَّقْتِكُمْ أَنفُسَكُمْ إِذْ تُدْعَوْنَ إِلَى ٱلْإِيمَٰنِ فَتَكْفُرُونَ ﴿١٠﴾
inna lladhīna kafarū yunādawna lamaqtu llāhi akbaru mim maqtikum anfusakum idh tudʿawna ilā l-īmāni fatakfurūn
En verdad, a quienes no creen se les dirigirá la palabra: «La aversión de Dios es mayor que vuestra aversión hacia vosotros mismos cuando se os llamaba a la fe, pero luego no creísteis».
10La aversión de Dios hacia los incrédulos cuando eran llamados a creer en Dios y se apartaban de ello en este mundo es mayor que su propia aversión hacia sí mismos cuando contemplan sus obras (véase 2:167) y se percatan del castigo que habrá de caer sobre ellos por la Ira de Dios (IK, Ṭ).
Versículo 11–12
قَالُوا۟ رَبَّنَآ أَمَتَّنَا ٱثْنَتَيْنِ وَأَحْيَيْتَنَا ٱثْنَتَيْنِ فَٱعْتَرَفْنَا بِذُنُوبِنَا فَهَلْ إِلَىٰ خُرُوجٍۢ مِّن سَبِيلٍۢ ﴿١١﴾ ذَٰلِكُم بِأَنَّهُۥٓ إِذَا دُعِىَ ٱللَّهُ وَحْدَهُۥ كَفَرْتُمْ ۖ وَإِن يُشْرَكْ بِهِۦ تُؤْمِنُوا۟ ۚ فَٱلْحُكْمُ لِلَّهِ ٱلْعَلِىِّ ٱلْكَبِيرِ ﴿١٢﴾
qālū rabbanā amattanā thnatayni waʾaḥyaytanā thnatayni faʿtarafnā bidhunūbinā fahal ilā khurūŷim min sabīl · dhālikum biʾannahū idhā duʿiya llāhu waḥdahū kafartum waʾin yushrak bihī tuʾminū fal-ḥukmu lillāhi l-ʿaliyyi l-kabīr
Dirán: «Señor nuestro, nos has hecho morir dos veces y nos has dado vida dos veces; admitimos, pues, nuestros pecados. ¿Hay alguna salida?».
Eso es porque cuando Dios era invocado como Único, no creíais, y cuando se Le atribuían asociados, creíais. El juicio pertenece a Dios, el Altísimo, el Grandioso.
11–12Ahora que han experimentado la Resurrección, los incrédulos admiten sus pecados; véase 67:10–11c. Al ser conscientes de su destino, ruegan a Dios que se les conceda una segunda oportunidad. Pero no les será concedida, puesto que aun si fuesen devueltos, retornarían a lo mismo que se les había prohibido (6:28). El que Dios los hiciera morir y vivir dos veces se refiere a su muerte al final de su existencia terrenal, luego a su resurrección para el interrogatorio de la tumba, luego a su morir de nuevo y ser resucitados para la Otra Vida (Q, Ṭs); o bien se refiere a que estaban muertos (aún inexistentes) en los lomos de sus antepasados, tras lo cual se les dio la vida, seguido por su muerte natural, después de la cual fueron resucitados (Q, Ṭ, Ṭs).
Abū Ḥāmid al-Gazzālī interpreta estas aleyas como parte de un extenso diálogo entre Dios y los incrédulos. Los moradores del Infierno dicen primero: Señor nuestro, nos has hecho morir dos veces y nos has dado vida dos veces; admitimos, pues, nuestros pecados. ¿Hay alguna salida? A lo cual Dios responde: Eso es porque cuando Dios era invocado como Único, no creíais, y cuando se Le atribuían asociados, creíais. El juicio pertenece a Dios, el Altísimo, el Grandioso. Luego dicen: ¡Señor nuestro! Hemos visto y hemos oído; devuélvenos, pues, para que obremos rectamente. Ciertamente tenemos certeza (32:12). Pero Dios responde: ¿Acaso no jurasteis anteriormente que no habría fin para vosotros? (14:44). Luego claman: ¡Señor nuestro! Sácanos, para que obremos rectamente, de modo distinto a lo que solíamos hacer (35:37). A esto Dios responde: ¿Acaso no os dimos una vida larga, suficiente para que quien quisiera reflexionar reflexionara en ella? Y el advertidor vino a vosotros; ¡gustad, pues, [el castigo]! Y los injustos no tendrán auxiliares (35:37). Luego dicen: ¡Señor nuestro! Nuestra desdicha nos venció, y fuimos un pueblo extraviado. ¡Señor nuestro! ¡Sácanos de él! Luego, si reincidimos, seremos ciertamente injustos (23:106–7). Entonces Dios replica: ¡Quedaos dentro de él envilecidos, y no Me habléis! (23:108).
Versículo 13
هُوَ ٱلَّذِى يُرِيكُمْ ءَايَٰتِهِۦ وَيُنَزِّلُ لَكُم مِّنَ ٱلسَّمَآءِ رِزْقًۭا ۚ وَمَا يَتَذَكَّرُ إِلَّا مَن يُنِيبُ ﴿١٣﴾
huwa lladhī yurīkum āyātihī wayunazzilu lakum mina s-samāʾi rizqan wamā yatadhakkaru illā man yunīb
Él es Quien os muestra Sus signos y os hace descender provisión desde el Cielo. Y nadie reflexiona, salvo quien se vuelve en arrepentimiento.
13Dios rodea a los seres humanos con signos en los horizontes y en ellos mismos hasta que se les haga manifiesto que es la verdad (41:53) o signos de que Él es la Verdad y de que es Único y Todopoderoso sobre todas las cosas. Así, si uno se arrepiente, el velo que cubre el intelecto se disipa (R) y se le concede perspicacia (IK). En este sentido, se relata que el Profeta dijo: «Guardaos de la perspicacia del creyente, pues en verdad ve mediante la luz de la Verdad».
Versículo 14
فَٱدْعُوا۟ ٱللَّهَ مُخْلِصِينَ لَهُ ٱلدِّينَ وَلَوْ كَرِهَ ٱلْكَٰفِرُونَ ﴿١٤﴾
faudʿū llāha mukhliṣīna lahu d-dīna walaw kariha l-kāfirūn
Invocad, pues, a Dios, consagrándole enteramente la religión a Él, aunque los incrédulos lo aborrezcan.
14El mandato de invocad a Dios significa suplicar a Dios para las propias necesidades, aunque algunos lo consideran una referencia a la oración canónica o al culto (R, Z); véase 7:55c. Como en varias otras aleyas, a este mandato le sigue la mención de consagrándole enteramente la religión a Él (cf. 7:29; 10:22; 29:65; 31:32; 39:2, 11, 14; 40:65; 98:5), una frase que indica la adoración a Dios con exclusividad y la invocación de Su Nombre (73:8), y que connota una adoración sincera por la causa exclusiva de Dios (véanse 7:29c; 31:32c; 98:5c). Según diversos relatos, el Profeta solía recitar esta aleya al concluir cada oración, diciendo: «No hay dios sino Dios, Único, sin copartícipe. Suya es la Soberanía y Suya es la Alabanza, y Él es Poderoso sobre todas las cosas [5:120; 11:4; 30:50; 57:2; 64:1; 67:1]. No hay fuerza ni poder sino con Dios. No hay dios sino Dios, y a nadie adoramos sino a Él. Suya es la Gracia, Suya es la Generosidad y Suya es la Hermosa Alabanza. No hay dios sino Dios, consagrándole enteramente la religión a Él» (IK).
Versículo 15
رَفِيعُ ٱلدَّرَجَٰتِ ذُو ٱلْعَرْشِ يُلْقِى ٱلرُّوحَ مِنْ أَمْرِهِۦ عَلَىٰ مَن يَشَآءُ مِنْ عِبَادِهِۦ لِيُنذِرَ يَوْمَ ٱلتَّلَاقِ ﴿١٥﴾
rafīʿu d-daraŷāti dhū l-ʿarshi yulqī r-rūḥa min amrihī ʿalā man yashāʾu min ʿibādihī liyundhira yawma t-talāq
El Elevador de los rangos, el Poseedor del Trono, arroja el Espíritu de Su Orden sobre quien Él quiere de entre Sus siervos para advertir del Día del Encuentro,
15El Elevador de los rangos, o en otra versión «el Exaltador de las jerarquías», significa Aquel que eleva los siete cielos (Q) o Aquel que exalta los grados de Sus santos y amigos en el Jardín (Q). Para el Poseedor del Trono, véanse 17:42; 81:20; 85:15. Dios también es descrito como Señor del Trono (9:129; 21:22; 23:86, 116; 27:26; 43:82), el cual es portado por ángeles (40:7; 69:17). Se entiende que arroja el Espíritu alude al Espíritu de la revelación o de la profecía (Q, Ṭs). También se entiende como una referencia al Corán mismo, a todos los libros revelados, o al Arcángel Gabriel (Ṭs). El Día del Encuentro se refiere muy probablemente al día del encuentro entre Dios y Su creación, pero también puede entenderse en el sentido del día en que tendrán lugar muchos tipos de encuentros: la gente del Cielo se encontrará con la gente de la tierra (Ṭs); las primeras generaciones de seres humanos se encontrarán con las generaciones posteriores (Q, Ṭs); los oprimidos se encontrarán con sus opresores (Q, Ṭs), ya que es asimismo un día de retribución; y cada persona se encontrará con sus propias obras (Q, Ṭs), puesto que eso forma parte del Juicio.
Versículo 16
يَوْمَ هُم بَٰرِزُونَ ۖ لَا يَخْفَىٰ عَلَى ٱللَّهِ مِنْهُمْ شَىْءٌۭ ۚ لِّمَنِ ٱلْمُلْكُ ٱلْيَوْمَ ۖ لِلَّهِ ٱلْوَٰحِدِ ٱلْقَهَّارِ ﴿١٦﴾
yawma hum bārizūna lā yakhfā ʿalā llāhi minhum shayʾul limani l-mulku l-yawma lillāhi l-wāḥidi l-qahhār
el Día en que saldrán sin que nada de ellos quede oculto para Dios. ¿De quién es la soberanía este Día? Es de Dios, el Único, el Dominador Supremo.
16Cuando todos los seres humanos salgan de sus tumbas y sean congregados en una sola llanura, Dios dirá: ¿De quién es la soberanía este Día? y entonces todos los que estén congregados responderán: Es de Dios, el Único, el Dominador Supremo (Q, Ṭs), o bien es Dios Mismo Quien responde a la pregunta (IK, Q, Ṭs).
Versículo 17
ٱلْيَوْمَ تُجْزَىٰ كُلُّ نَفْسٍۭ بِمَا كَسَبَتْ ۚ لَا ظُلْمَ ٱلْيَوْمَ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ سَرِيعُ ٱلْحِسَابِ ﴿١٧﴾
al-yawma tuŷzā kullu nafsim bimā kasabat lā ẓulma l-yawma inna llāha sarīʿu l-ḥisāb
Ese Día cada alma será recompensada por lo que haya obtenido. No se cometerá injusticia ese Día. En verdad, Dios es rápido en el ajuste de cuentas.
17Cada alma es entonces recompensada en consonancia con el bien o el mal que haya hecho (Q, Ṭs; cf. 3:161; 45:22; 74:38). No se cometerá injusticia o desafuero ese Día, en el sentido de que ninguna buena obra quedará sin computar, y nadie será castigado por algo que no haya hecho. El que no se cometerá injusticia indica también que todos los castigos que afligen a los incrédulos en el Día del Juicio provienen de ellos mismos, ya que Dios no es injusto con ellos, sino que ellos mismos son injustos consigo mismos (3:117; cf. 3:165; 4:179). En este orden de ideas, una sentencia sagrada, o ḥadīz qudsī, afirma: «¡Oh, siervos Míos! He prohibido la injusticia para Mí Mismo y la he declarado ilícita entre vosotros; por tanto, no seáis injustos unos con otros. ¡Oh, siervos Míos! En verdad, estas son vuestras obras. Yo las registro para vosotros; luego os las retribuyo en su totalidad. Quienquiera que halle algo bueno, que alabe a Dios. Y quienquiera que halle algo distinto de eso, que no culpe a nadie sino a sí mismo» (IK). El que Dios sea rápido en el ajuste de cuentas (2:202; 3:19, 199; 5:4; 13:41; 14:51; 24:39; cf. 6:62) o en el castigo (6:165; 7:167) indica que el Juicio no es algo sobre lo cual Él deba deliberar o ponderar (Q), puesto que la Orden de Dios no es sino una, como un parpadeo (54:50; IK).
Versículo 18
وَأَنذِرْهُمْ يَوْمَ ٱلْءَازِفَةِ إِذِ ٱلْقُلُوبُ لَدَى ٱلْحَنَاجِرِ كَٰظِمِينَ ۚ مَا لِلظَّٰلِمِينَ مِنْ حَمِيمٍۢ وَلَا شَفِيعٍۢ يُطَاعُ ﴿١٨﴾
waʾandhirhum yawma l-āzifati idhi l-qulūbu ladā l-ḥanāŷiri kāẓimīna mā liẓ-ẓālimīna min ḥamīmin walā shafīʿin yuṭāʿ
Adviérteles, pues, del Día del Acontecimiento Inminente, cuando los corazones estarán en las gargantas, ahogados de angustia. Los transgresores no tendrán amigo leal ni intercesor alguno que sea obedecido.
18En el Día del Juicio, los corazones estarán en las gargantas a causa del miedo (IK, Ṭ, Ṭs), ahogados de angustia, de tal suerte que no podrán hablar (R). La segunda parte de esta aleya es semejante tanto a 2:254 como a 14:31, que añaden el comercio (bayʿ) como otra de las cosas que ya no beneficiarán a nadie en el Día del Juicio. Amigo leal indica que en ese Día todo el mundo estará demasiado absorto en su propio estado como para inquirir por el de otro, como en 70:10: Y ningún amigo íntimo preguntará por un amigo íntimo; y 80:37: Ese Día, a cada hombre le bastará su propio asunto (véanse también 43:67; 44:41). Esta condición será, no obstante, todavía más severa para los incrédulos, de quienes se dice que no tienen a nadie en quien apoyarse, dado que la insensatez de todo aquello de lo que dependían queda ahora al descubierto y se les habrán cortado todos los lazos (2:166); así, hoy no tienen aquí ningún amigo íntimo (69:35); véase el comentario a 70:10–14. El que ningún intercesor sea obedecido indica que ninguno de aquellos ídolos o poderes de los cuales los seres humanos, y los incrédulos en particular, creían que intercederían por ellos podrá hacerlo, salvo con el Permiso de Dios. Respecto a la intercesión, véanse 2:48c; 2:255c.
Versículo 19
يَعْلَمُ خَآئِنَةَ ٱلْأَعْيُنِ وَمَا تُخْفِى ٱلصُّدُورُ ﴿١٩﴾
yaʿlamu khāʾinata l-aʿyuni wamā tukhfī ṣ-ṣudūr
Él conoce la traición de los ojos y lo que ocultan los pechos.
19La traición de los ojos se refiere bien a los ojos que han mirado hacia algo prohibido (R, Ṭ, Ṭs) o bien a las falsas afirmaciones de una persona acerca de lo que vio (IK, Q, Ṭs). Lo que ocultan los pechos se refiere a los secretos del corazón (R), y por ende a las intenciones tras las acciones y a la verdadera naturaleza de cada uno, dado que el Día del Juicio solo beneficia a quien llega a Dios con un corazón puro (26:89). Contemplada a la luz de la aleya anterior, esta aleya indica que los incrédulos no pueden defender su propia causa, pues estarán ahogados de angustia, y que ningún amigo ni intercesor intercederá en su favor (R); más bien, serán juzgados con arreglo a su verdadera naturaleza, que sus pechos ocultan.
Versículo 20
وَٱللَّهُ يَقْضِى بِٱلْحَقِّ ۖ وَٱلَّذِينَ يَدْعُونَ مِن دُونِهِۦ لَا يَقْضُونَ بِشَىْءٍ ۗ إِنَّ ٱللَّهَ هُوَ ٱلسَّمِيعُ ٱلْبَصِيرُ ﴿٢٠﴾
waallāhu yaqḍī bil-ḥaqqi walladhīna yadʿūna min dūnihī lā yaqḍūna bishayʾin inna llāha huwa s-samīʿu l-baṣīr
Dios decreta con la verdad, y aquellos a quienes invocan fuera de Él no decretan mediante nada. En verdad, Dios es Quien todo lo oye, Quien todo lo ve.
20En el contexto de la aleya anterior, el hecho de que Dios decreta con la verdad (al-ḥaqq), o «conforme a la verdad», significa que Él diferencia entre las personas de acuerdo con sus verdaderas naturalezas, que sus pechos ocultan, y no según sus apariencias externas, y da a cada uno lo que le corresponde (ḥaqq). El que aquellos a quienes los incrédulos invocan no decretan mediante nada significa tanto que sus ídolos no decretan porque son simples objetos inanimados (Ṭs) como que nada de lo que invocan posee autoridad o conocimiento alguno conforme al cual pueda dictar juicio (IK).
Versículo 21–22
۞ أَوَلَمْ يَسِيرُوا۟ فِى ٱلْأَرْضِ فَيَنظُرُوا۟ كَيْفَ كَانَ عَٰقِبَةُ ٱلَّذِينَ كَانُوا۟ مِن قَبْلِهِمْ ۚ كَانُوا۟ هُمْ أَشَدَّ مِنْهُمْ قُوَّةًۭ وَءَاثَارًۭا فِى ٱلْأَرْضِ فَأَخَذَهُمُ ٱللَّهُ بِذُنُوبِهِمْ وَمَا كَانَ لَهُم مِّنَ ٱللَّهِ مِن وَاقٍۢ ﴿٢١﴾ ذَٰلِكَ بِأَنَّهُمْ كَانَت تَّأْتِيهِمْ رُسُلُهُم بِٱلْبَيِّنَٰتِ فَكَفَرُوا۟ فَأَخَذَهُمُ ٱللَّهُ ۚ إِنَّهُۥ قَوِىٌّۭ شَدِيدُ ٱلْعِقَابِ ﴿٢٢﴾
awalam yasīrū fī l-arḍi fayanẓurū kayfa kāna ʿāqibatu lladhīna kānū min qablihim kānū hum ashadda minhum quwwatan waʾāthāran fī l-arḍi faʾakhadhahumu llāhu bidhunūbihim wamā kāna lahum mina llāhi min wāq · dhālika biʾannahum kānat taʾtīhim rusuluhum bil-bayyināti fakafarū faʾakhadhahumu llāhu innahū qawiyyun shadīdu l-ʿiqāb
¿Acaso no han viajado por la tierra y observado cómo fue el fin de quienes les precedieron? Eran superiores a ellos en fuerza y dejaron huellas más firmes sobre la tierra; aun así, Dios Se apoderó de ellos por sus pecados, y no tuvieron a nadie que los protegiera de Dios.
Eso fue porque sus mensajeros les traían pruebas claras, mas no creyeron; así que Dios Se apoderó de ellos. En verdad, Él es Fuerte, Severo en el castigo.
21–22Para el viajar por la tierra y la edificación espiritual y moral que de ello se deriva, véanse 12:109; 22:46; 30:9, 42; 35:44; 40:82; 47:10; 30:9c. El Corán menciona con frecuencia el destino de los culpables, los corruptos, los injustos y quienes desmintieron a los mensajeros de Dios en épocas pasadas como una advertencia para los incrédulos (véanse 3:137; 6:11; 7:84, 86, 103; 10:39, 73; 16:36; 27:14, 69; 37:73; 43:25). Quienes les precedieron se entiende así como una referencia a las ruinas de pueblos anteriores que fueron destruidos a pesar de haber sido más poderosos que quienes se opusieron al Profeta (véanse 35:44; 40:82). Aquí, al igual que en otros casos, la destrucción de generaciones anteriores a pesar de su fuerza superior se cita como prueba de que los incrédulos de entre los coraichitas no podrán resistir el Castigo Divino cuando este caiga sobre ellos.
Versículo 23–45
وَلَقَدْ أَرْسَلْنَا مُوسَىٰ بِـَٔايَٰتِنَا وَسُلْطَٰنٍۢ مُّبِينٍ ﴿٢٣﴾ إِلَىٰ فِرْعَوْنَ وَهَٰمَٰنَ وَقَٰرُونَ فَقَالُوا۟ سَٰحِرٌۭ كَذَّابٌۭ ﴿٢٤﴾ فَلَمَّا جَآءَهُم بِٱلْحَقِّ مِنْ عِندِنَا قَالُوا۟ ٱقْتُلُوٓا۟ أَبْنَآءَ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ مَعَهُۥ وَٱسْتَحْيُوا۟ نِسَآءَهُمْ ۚ وَمَا كَيْدُ ٱلْكَٰفِرِينَ إِلَّا فِى ضَلَٰلٍۢ ﴿٢٥﴾ وَقَالَ فِرْعَوْنُ ذَرُونِىٓ أَقْتُلْ مُوسَىٰ وَلْيَدْعُ رَبَّهُۥٓ ۖ إِنِّىٓ أَخَافُ أَن يُبَدِّلَ دِينَكُمْ أَوْ أَن يُظْهِرَ فِى ٱلْأَرْضِ ٱلْفَسَادَ ﴿٢٦﴾ وَقَالَ مُوسَىٰٓ إِنِّى عُذْتُ بِرَبِّى وَرَبِّكُم مِّن كُلِّ مُتَكَبِّرٍۢ لَّا يُؤْمِنُ بِيَوْمِ ٱلْحِسَابِ ﴿٢٧﴾ وَقَالَ رَجُلٌۭ مُّؤْمِنٌۭ مِّنْ ءَالِ فِرْعَوْنَ يَكْتُمُ إِيمَٰنَهُۥٓ أَتَقْتُلُونَ رَجُلًا أَن يَقُولَ رَبِّىَ ٱللَّهُ وَقَدْ جَآءَكُم بِٱلْبَيِّنَٰتِ مِن رَّبِّكُمْ ۖ وَإِن يَكُ كَٰذِبًۭا فَعَلَيْهِ كَذِبُهُۥ ۖ وَإِن يَكُ صَادِقًۭا يُصِبْكُم بَعْضُ ٱلَّذِى يَعِدُكُمْ ۖ إِنَّ ٱللَّهَ لَا يَهْدِى مَنْ هُوَ مُسْرِفٌۭ كَذَّابٌۭ ﴿٢٨﴾ يَٰقَوْمِ لَكُمُ ٱلْمُلْكُ ٱلْيَوْمَ ظَٰهِرِينَ فِى ٱلْأَرْضِ فَمَن يَنصُرُنَا مِنۢ بَأْسِ ٱللَّهِ إِن جَآءَنَا ۚ قَالَ فِرْعَوْنُ مَآ أُرِيكُمْ إِلَّا مَآ أَرَىٰ وَمَآ أَهْدِيكُمْ إِلَّا سَبِيلَ ٱلرَّشَادِ ﴿٢٩﴾ وَقَالَ ٱلَّذِىٓ ءَامَنَ يَٰقَوْمِ إِنِّىٓ أَخَافُ عَلَيْكُم مِّثْلَ يَوْمِ ٱلْأَحْزَابِ ﴿٣٠﴾ مِثْلَ دَأْبِ قَوْمِ نُوحٍۢ وَعَادٍۢ وَثَمُودَ وَٱلَّذِينَ مِنۢ بَعْدِهِمْ ۚ وَمَا ٱللَّهُ يُرِيدُ ظُلْمًۭا لِّلْعِبَادِ ﴿٣١﴾ وَيَٰقَوْمِ إِنِّىٓ أَخَافُ عَلَيْكُمْ يَوْمَ ٱلتَّنَادِ ﴿٣٢﴾ يَوْمَ تُوَلُّونَ مُدْبِرِينَ مَا لَكُم مِّنَ ٱللَّهِ مِنْ عَاصِمٍۢ ۗ وَمَن يُضْلِلِ ٱللَّهُ فَمَا لَهُۥ مِنْ هَادٍۢ ﴿٣٣﴾ وَلَقَدْ جَآءَكُمْ يُوسُفُ مِن قَبْلُ بِٱلْبَيِّنَٰتِ فَمَا زِلْتُمْ فِى شَكٍّۢ مِّمَّا جَآءَكُم بِهِۦ ۖ حَتَّىٰٓ إِذَا هَلَكَ قُلْتُمْ لَن يَبْعَثَ ٱللَّهُ مِنۢ بَعْدِهِۦ رَسُولًۭا ۚ كَذَٰلِكَ يُضِلُّ ٱللَّهُ مَنْ هُوَ مُسْرِفٌۭ مُّرْتَابٌ ﴿٣٤﴾ ٱلَّذِينَ يُجَٰدِلُونَ فِىٓ ءَايَٰتِ ٱللَّهِ بِغَيْرِ سُلْطَٰنٍ أَتَىٰهُمْ ۖ كَبُرَ مَقْتًا عِندَ ٱللَّهِ وَعِندَ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ ۚ كَذَٰلِكَ يَطْبَعُ ٱللَّهُ عَلَىٰ كُلِّ قَلْبِ مُتَكَبِّرٍۢ جَبَّارٍۢ ﴿٣٥﴾ وَقَالَ فِرْعَوْنُ يَٰهَٰمَٰنُ ٱبْنِ لِى صَرْحًۭا لَّعَلِّىٓ أَبْلُغُ ٱلْأَسْبَٰبَ ﴿٣٦﴾ أَسْبَٰبَ ٱلسَّمَٰوَٰتِ فَأَطَّلِعَ إِلَىٰٓ إِلَٰهِ مُوسَىٰ وَإِنِّى لَأَظُنُّهُۥ كَٰذِبًۭا ۚ وَكَذَٰلِكَ زُيِّنَ لِفِرْعَوْنَ سُوٓءُ عَمَلِهِۦ وَصُدَّ عَنِ ٱلسَّبِيلِ ۚ وَمَا كَيْدُ فِرْعَوْنَ إِلَّا فِى تَبَابٍۢ ﴿٣٧﴾ وَقَالَ ٱلَّذِىٓ ءَامَنَ يَٰقَوْمِ ٱتَّبِعُونِ أَهْدِكُمْ سَبِيلَ ٱلرَّشَادِ ﴿٣٨﴾ يَٰقَوْمِ إِنَّمَا هَٰذِهِ ٱلْحَيَوٰةُ ٱلدُّنْيَا مَتَٰعٌۭ وَإِنَّ ٱلْءَاخِرَةَ هِىَ دَارُ ٱلْقَرَارِ ﴿٣٩﴾ مَنْ عَمِلَ سَيِّئَةًۭ فَلَا يُجْزَىٰٓ إِلَّا مِثْلَهَا ۖ وَمَنْ عَمِلَ صَٰلِحًۭا مِّن ذَكَرٍ أَوْ أُنثَىٰ وَهُوَ مُؤْمِنٌۭ فَأُو۟لَٰٓئِكَ يَدْخُلُونَ ٱلْجَنَّةَ يُرْزَقُونَ فِيهَا بِغَيْرِ حِسَابٍۢ ﴿٤٠﴾ ۞ وَيَٰقَوْمِ مَا لِىٓ أَدْعُوكُمْ إِلَى ٱلنَّجَوٰةِ وَتَدْعُونَنِىٓ إِلَى ٱلنَّارِ ﴿٤١﴾ تَدْعُونَنِى لِأَكْفُرَ بِٱللَّهِ وَأُشْرِكَ بِهِۦ مَا لَيْسَ لِى بِهِۦ عِلْمٌۭ وَأَنَا۠ أَدْعُوكُمْ إِلَى ٱلْعَزِيزِ ٱلْغَفَّٰرِ ﴿٤٢﴾ لَا جَرَمَ أَنَّمَا تَدْعُونَنِىٓ إِلَيْهِ لَيْسَ لَهُۥ دَعْوَةٌۭ فِى ٱلدُّنْيَا وَلَا فِى ٱلْءَاخِرَةِ وَأَنَّ مَرَدَّنَآ إِلَى ٱللَّهِ وَأَنَّ ٱلْمُسْرِفِينَ هُمْ أَصْحَٰبُ ٱلنَّارِ ﴿٤٣﴾ فَسَتَذْكُرُونَ مَآ أَقُولُ لَكُمْ ۚ وَأُفَوِّضُ أَمْرِىٓ إِلَى ٱللَّهِ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ بَصِيرٌۢ بِٱلْعِبَادِ ﴿٤٤﴾ فَوَقَىٰهُ ٱللَّهُ سَيِّـَٔاتِ مَا مَكَرُوا۟ ۖ وَحَاقَ بِـَٔالِ فِرْعَوْنَ سُوٓءُ ٱلْعَذَابِ ﴿٤٥﴾
walaqad arsalnā mūsā biʾāyātinā wasulṭānim mubīn · ilā firʿawna wahāmāna waqārūna faqālū sāḥirun kadhdhāb · falammā ŷāʾahum bil-ḥaqqi min ʿindinā qālū qtulū abnāʾa lladhīna āmanū maʿahū wastaḥyū nisāʾahum wamā kaydu l-kāfirīna illā fī ḍalāl · waqāla firʿawnu dharūnī aqtul mūsā walyadʿu rabbahū innī akhāfu an yubaddila dīnakum aw an yuẓhira fī l-arḍi l-fasād · waqāla mūsā innī ʿudhtu birabbī warabbikum min kulli mutakabbiril lā yuʾminu biyawmi l-ḥisāb · waqāla raŷulum muʾminum min āli firʿawna yaktumu īmānahū ataqtulūna raŷulan an yaqūla rabbiya llāhu waqad ŷāʾakum bil-bayyināti mir rabbikum waʾin yaku kādhiban faʿalayhi kadhibuhū waʾin yaku ṣādiqan yuṣibkum baʿḍu lladhī yaʿidukum inna llāha lā yahdī man huwa musrifun kadhdhāb · yāqawmi lakumu l-mulku l-yawma ẓāhirīna fī l-arḍi faman yanṣurunā mim baʾsi llāhi in ŷāʾanā qāla firʿawnu mā urīkum illā mā arā wamā ahdīkum illā sabīla r-rashād · waqāla lladhī āmana yāqawmi innī akhāfu ʿalaykum mithla yawmi l-aḥzāb · mithla daʾbi qawmi nūḥin waʿādin wathamūda walladhīna mim baʿdihim wamā llāhu yurīdu ẓulmal lil-ʿibād · wayāqawmi innī akhāfu ʿalaykum yawma t-tanād · yawma tuwallūna mudbirīna mā lakum mina llāhi min ʿāṣimin waman yuḍlili llāhu famā lahū min hād · walaqad ŷāʾakum yūsufu min qablu bil-bayyināti famā ziltum fī shakkim mimmā ŷāʾakum bihī ḥattā idhā halaka qultum lan yabʿatha llāhu mim baʿdihī rasūlan kadhālika yuḍillu llāhu man huwa musrifum murtāb · alladhīna yuŷādilūna fī āyāti llāhi bighayri sulṭānin atāhum kabura maqtan ʿinda llāhi waʿinda lladhīna āmanū kadhālika yaṭbaʿu llāhu ʿalā kulli qalbi mutakabbirin ŷabbār · waqāla firʿawnu yāhāmānu bni lī ṣarḥal laʿallī ablughu l-asbāb · asbāba s-samāwāti faʾaṭṭaliʿa ilā ilāhi mūsā waʾinnī laʾaẓunnuhū kādhiban wakadhālika zuyyina lifirʿawna sūʾu ʿamalihī waṣudda ʿani s-sabīli wamā kaydu firʿawna illā fī tabāb · waqāla lladhī āmana yāqawmi ttabiʿūni ahdikum sabīla r-rashād · yāqawmi innamā hādhihi l-ḥayātu d-dunyā matāʿun waʾinna l-ākhirata hiya dāru l-qarār · man ʿamila sayyiʾatan falā yuŷzā illā mithlahā waman ʿamila ṣāliḥam min dhakarin aw unthā wahuwa muʾminun faʾulāʾika yadkhulūna l-ŷannata yurzaqūna fīhā bighayri ḥisāb · wayāqawmi mā lī adʿūkum ilā n-naŷāti watadʿūnanī ilā n-nār · tadʿūnanī liʾakfura billāhi waʾushrika bihī mā laysa lī bihī ʿilmun waʾana adʿūkum ilā l-ʿazīzi l-ghaffār · lā ŷarama annamā tadʿūnanī ilayhi laysa lahū daʿwatun fī d-dunyā walā fī l-ākhirati waʾanna maraddanā ilā llāhi waʾanna l-musrifīna hum aṣḥābu n-nār · fasatadhkurūna mā aqūlu lakum waʾufawwiḍu amrī ilā llāhi inna llāha baṣīrum bil-ʿibād · fawaqāhu llāhu sayyiʾāti mā makarū waḥāqa biʾāli firʿawna sūʾu l-ʿadhāb
Y ciertamente enviamos a Moisés con Nuestros signos y una autoridad manifiesta
23–45Moisés figura con mayor prominencia que ningún otro profeta en el Corán. Aquí su relato se presenta más como un ejemplo espiritual que como historia, y sirve como una alegoría de algunos de los propios desafíos del Profeta Muḥammad (véanse también 43:46–56; 44:17–31; 51:38–40; 79:15–25). Para relatos más detallados de la misión de Moisés, véanse 2:49–61; 7:103–55; 10:75–93; 17:101–4; 20:9–97; 26:10–66; 27:7–14; 28:3–46.
23Esta aleya se encuentra textualmente en 11:96, y enviamos a Moisés con Nuestros signos, que significa con pruebas y evidencias (Ṭ, Ṭs), se halla también en 14:5 y 43:46 (cf. 51:38); véase asimismo 23:45, donde Moisés y Aarón son enviados con Nuestros signos. Más específicamente, Nuestros signos puede leerse como una alusión a los nueve signos claros mencionados en 17:101 (cf. 27:12; Q). Una autoridad manifiesta significa una prueba diáfana y se entiende como una alusión a la Torá (Q) o a los milagros que realizó Moisés (Ṭs, Z).
Versículo 24
إِلَىٰ فِرْعَوْنَ وَهَٰمَٰنَ وَقَٰرُونَ فَقَالُوا۟ سَٰحِرٌۭ كَذَّابٌۭ ﴿٢٤﴾
ilā firʿawna wahāmāna waqārūna faqālū sāḥirun kadhdhāb
ante Faraón, Hamán y Coré. Y dijeron: «Un hechicero mentiroso».
24Hamán era un dignatario de la corte de Faraón, muy probablemente el jefe de sus canteras, a quien se le ordenó encender un fuego y constrúyeme una torre (28:38) para proclamar a Faraón como una deidad; véanse 28:6, 8, 38; 40:36–37; 28:6c. Coré, otro miembro de la corte de Faraón y nieto de Leví (Números 16:21), poseía una inmensa riqueza, pero fue tragado por la tierra por oponerse a Moisés (Números 16:41); véase el comentario a 28:76–82. La reacción de Faraón, Hamán y Coré ante los signos y la autoridad manifiesta fue acusar a Moisés de ser un hechicero (véanse también 7:109; 26:34; 51:39), una acusación que los coraichitas también lanzaron contra el Profeta Muḥammad (véanse 10:2; 38:4; 51:52).
Versículo 25
فَلَمَّا جَآءَهُم بِٱلْحَقِّ مِنْ عِندِنَا قَالُوا۟ ٱقْتُلُوٓا۟ أَبْنَآءَ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ مَعَهُۥ وَٱسْتَحْيُوا۟ نِسَآءَهُمْ ۚ وَمَا كَيْدُ ٱلْكَٰفِرِينَ إِلَّا فِى ضَلَٰلٍۢ ﴿٢٥﴾
falammā ŷāʾahum bil-ḥaqqi min ʿindinā qālū qtulū abnāʾa lladhīna āmanū maʿahū wastaḥyū nisāʾahum wamā kaydu l-kāfirīna illā fī ḍalāl
Así, cuando vino a ellos con la verdad procedente de Nosotros, dijeron: «Matad a los hijos de quienes creen con él y dejad con vida a sus mujeres». Pero la estratagema de los incrédulos no conduce sino al extravío.
25Esta es la segunda vez que Faraón ordenó matar a los hijos de los israelitas: la primera fue para eliminar la posibilidad de que surgiera entre ellos un profeta como Moisés; la segunda fue para humillarlos, para mermar su número, o ambas cosas (IK). En 7:127 parece ser una forma de castigo colectivo por seguir a Moisés: Los dignatarios de entre el pueblo de Faraón dijeron: «¿Dejarás a Moisés y a su pueblo sembrar la corrupción en la tierra y que os abandonen a ti y a tus dioses?». Dijo: «Mataremos a sus hijos y dejaremos con vida a sus mujeres. En verdad, estamos por encima de ellos, dominantes»; véanse también 2:49c; 7:141; 14:6; 28:4. Las mujeres no fueron dejadas con vida por piedad, sino para que continuaran viviendo como siervas (Ṭ), lo cual constituía una humillación ulterior (Ṭ, Ṭs). Según algunos, Dios distrajo a Faraón y a su pueblo de ejecutar este castigo enviándoles la plaga (Q), en cuyo caso la estratagema de los incrédulos no conduce sino al extravío puede entenderse como una referencia al fracaso del plan de Faraón (Ṭ). La mayoría de los comentaristas no especifica si el plan se llevó a cabo. Al-Rāzī, quien dice en otra parte que sí se ejecutó (véase 7:127c), interpreta la estratagema de los incrédulos no conduce sino al extravío como una alusión más general a que las maquinaciones de todos los incrédulos acaban finalmente en la nada. En este contexto, también podría entenderse como una referencia al hecho de que la primera vez que Faraón ordenó degollar a los hijos de los israelitas el plan fracasó, puesto que Moisés fue salvado; de modo que esta vez volvería a fracasar.
Versículo 26–27
وَقَالَ فِرْعَوْنُ ذَرُونِىٓ أَقْتُلْ مُوسَىٰ وَلْيَدْعُ رَبَّهُۥٓ ۖ إِنِّىٓ أَخَافُ أَن يُبَدِّلَ دِينَكُمْ أَوْ أَن يُظْهِرَ فِى ٱلْأَرْضِ ٱلْفَسَادَ ﴿٢٦﴾ وَقَالَ مُوسَىٰٓ إِنِّى عُذْتُ بِرَبِّى وَرَبِّكُم مِّن كُلِّ مُتَكَبِّرٍۢ لَّا يُؤْمِنُ بِيَوْمِ ٱلْحِسَابِ ﴿٢٧﴾
waqāla firʿawnu dharūnī aqtul mūsā walyadʿu rabbahū innī akhāfu an yubaddila dīnakum aw an yuẓhira fī l-arḍi l-fasād · waqāla mūsā innī ʿudhtu birabbī warabbikum min kulli mutakabbiril lā yuʾminu biyawmi l-ḥisāb
Y Faraón dijo: «Dejadme matar a Moisés, y que invoque a su Señor. En verdad, temo que altere vuestra religión o que haga que la corrupción aparezca en la tierra».
Y Moisés dijo: «En verdad, me he refugiado en mi Señor y vuestro Señor de todo aquel que sea arrogante y no crea en el Día del Ajuste de Cuentas».
26–27La orden de Faraón, Dejadme matar a Moisés, implica que entre el séquito de Faraón había quienes temían a Moisés y desaconsejaban matarlo, intuyendo que Moisés acarrearía la destrucción sobre ellos (IJ, Ṭs). El temor de Faraón de que Moisés fuera a alterar su religión es en realidad el temor de que apartara a la gente de la adoración a Faraón mismo (IJ) y de su creencia en la divinidad de este (Ṭs). La acusación de que Moisés hará que la corrupción aparezca en la tierra refleja la pregunta planteada a Faraón por sus dignatarios en 7:127: ¿Dejarás a Moisés y a su pueblo sembrar la corrupción en la tierra y que os abandonen a ti y a tus dioses? La respuesta de Moisés consiste entonces en buscar refugio en Dios. Por lo general, quienes siembran la corrupción se presentan a sí mismos como rectos y a sus oponentes como corruptos, tal como en 2:11: Y cuando se les dice: «No sembréis la corrupción en la tierra», dicen: «Solo somos reformadores». Para el significado coránico más amplio de sembrar la corrupción, véase 30:41c.
Versículo 28
وَقَالَ رَجُلٌۭ مُّؤْمِنٌۭ مِّنْ ءَالِ فِرْعَوْنَ يَكْتُمُ إِيمَٰنَهُۥٓ أَتَقْتُلُونَ رَجُلًا أَن يَقُولَ رَبِّىَ ٱللَّهُ وَقَدْ جَآءَكُم بِٱلْبَيِّنَٰتِ مِن رَّبِّكُمْ ۖ وَإِن يَكُ كَٰذِبًۭا فَعَلَيْهِ كَذِبُهُۥ ۖ وَإِن يَكُ صَادِقًۭا يُصِبْكُم بَعْضُ ٱلَّذِى يَعِدُكُمْ ۖ إِنَّ ٱللَّهَ لَا يَهْدِى مَنْ هُوَ مُسْرِفٌۭ كَذَّابٌۭ ﴿٢٨﴾
waqāla raŷulum muʾminum min āli firʿawna yaktumu īmānahū ataqtulūna raŷulan an yaqūla rabbiya llāhu waqad ŷāʾakum bil-bayyināti mir rabbikum waʾin yaku kādhiban faʿalayhi kadhibuhū waʾin yaku ṣādiqan yuṣibkum baʿḍu lladhī yaʿidukum inna llāha lā yahdī man huwa musrifun kadhdhāb
Y un hombre creyente de la Casa de Faraón que ocultaba su fe dijo: «¿Mataréis a un hombre por decir: “Mi Señor es Dios”, habiéndoos traído pruebas claras de vuestro Señor? Si es un mentiroso, su mentira será en su propio perjuicio. Pero si es veraz, os alcanzará una parte de lo que os promete. En verdad, Dios no guía a quien es un transgresor mentiroso.
28La identidad precisa del hombre creyente de la Casa de Faraón es desconocida. Muchos sugieren que era un primo de Faraón (IJ, IK, Q, Ṭ). Otros dicen que era un israelita, en cuyo caso el significado de esta frase inicial se entiende como «un hombre creyente que ocultaba su fe a la familia de Faraón» (IJ, Ṭ). Al-Ṭabarī argumenta que era un hombre de la propia familia de Faraón, puesto que si hubiese sido un israelita u otra persona ajena a la corte faraónica, nadie en la corte le habría escuchado. En cualquiera de las dos interpretaciones, el hombre creyente es la misma persona a la que se hace referencia en 28:20: Entonces, desde el extremo de la ciudad, vino un hombre corriendo. Dijo: «¡Oh, Moisés! En verdad, los dignatarios están conspirando contra ti para matarte. ¡Sal, pues! Ciertamente soy de tus sinceros consejeros» (IJ, IK). La pregunta: ¿Mataréis a un hombre por decir: “Mi Señor es Dios”? es semejante a la queja de los hechiceros ante Faraón después de que este los condenara a muerte por creer en Moisés: No te vengas de nosotros sino porque creímos en los signos de nuestro Señor cuando vinieron a nosotros (7:126); véanse también 5:59 y 85:9, que censuran a quienes actúan con afán de venganza hacia otros únicamente a causa de su creencia en Dios y en Sus signos.
El argumento planteado por el hombre creyente es doble. Por un lado, si Moisés es veraz, no puede ser castigado por decir la verdad, especialmente habiendo traído pruebas claras en forma de milagros probatorios. Por otro lado, si es un mentiroso, él mismo sufrirá las consecuencias de sus mentiras; de modo que no hay necesidad de castigarlo. Además, si se le castiga por decir la verdad, aflicciones aún mayores caerán sobre quienes lo castiguen. En este contexto, algunos entienden transgresor (muṣrif) en el sentido de «idólatra» (mushrik; Ṭ) o de quien rebasa los límites establecidos por Dios al mentir sobre Dios (Ṭs); para el uso coránico de transgresor, véase 10:12c.
Versículo 29
يَٰقَوْمِ لَكُمُ ٱلْمُلْكُ ٱلْيَوْمَ ظَٰهِرِينَ فِى ٱلْأَرْضِ فَمَن يَنصُرُنَا مِنۢ بَأْسِ ٱللَّهِ إِن جَآءَنَا ۚ قَالَ فِرْعَوْنُ مَآ أُرِيكُمْ إِلَّا مَآ أَرَىٰ وَمَآ أَهْدِيكُمْ إِلَّا سَبِيلَ ٱلرَّشَادِ ﴿٢٩﴾
yāqawmi lakumu l-mulku l-yawma ẓāhirīna fī l-arḍi faman yanṣurunā mim baʾsi llāhi in ŷāʾanā qāla firʿawnu mā urīkum illā mā arā wamā ahdīkum illā sabīla r-rashād
¡Oh, pueblo mío! La soberanía es vuestra hoy, mientras prevalecéis sobre la tierra. Pero ¿quién nos auxiliará contra el Poder de Dios si cayera sobre nosotros?». Faraón dijo: «No os muestro sino lo que veo, y no os guío sino hacia el camino de la rectitud».
29La tierra se refiere a Egipto. El hecho de que los egipcios posean soberanía sobre ella y prevalezcan sobre ella denota su poder sobre los israelitas (Ṭ). Algunos entienden que el hombre creyente los está conminando a ser agradecidos por su posición de poder (IK, Ṭs). En este contexto, él también utiliza el insuperable poder de ellos para argumentar que deben reconocer al Dios de Moisés, dado que no hay nadie más que ellos mismos que pueda protegerlos frente al castigo de Él. En su réplica, Faraón evita entrar en el argumento del hombre creyente, apoyándose en su lugar en su propia autoridad. No os muestro sino lo que veo significa: «No os indico nada fuera de lo que considero correcto», o bien: «No os enseño nada salvo lo que sé» (Ṭs). Ibn Kazīr sostiene que en el contexto de otras aleyas relativas a la historia de Moisés, esta declaración es una mentira, puesto que 27:14 dice de Faraón y de su pueblo: Los rechazaron —aunque sus almas estaban convencidas de ellos— con injusticia y soberbia. A juicio de Faraón, el camino de la rectitud consiste en negar y matar a Moisés y tomar a Faraón por un dios (Ṭs). De este modo, Faraón extravió a su pueblo y no lo guió (20:79). Pese a ello, siguieron la orden de Faraón, y la orden de Faraón no era acertada (11:97).
Versículo 30–31
وَقَالَ ٱلَّذِىٓ ءَامَنَ يَٰقَوْمِ إِنِّىٓ أَخَافُ عَلَيْكُم مِّثْلَ يَوْمِ ٱلْأَحْزَابِ ﴿٣٠﴾ مِثْلَ دَأْبِ قَوْمِ نُوحٍۢ وَعَادٍۢ وَثَمُودَ وَٱلَّذِينَ مِنۢ بَعْدِهِمْ ۚ وَمَا ٱللَّهُ يُرِيدُ ظُلْمًۭا لِّلْعِبَادِ ﴿٣١﴾
waqāla lladhī āmana yāqawmi innī akhāfu ʿalaykum mithla yawmi l-aḥzāb · mithla daʾbi qawmi nūḥin waʿādin wathamūda walladhīna mim baʿdihim wamā llāhu yurīdu ẓulmal lil-ʿibād
Y el que creyó dijo: «¡Oh, pueblo mío! En verdad, temo por vosotros [un día] como el día de las facciones [de antaño],
semejante a la suerte del pueblo de Noé, ʿĀd y Zamūd, y de quienes vinieron después de ellos. Mas Dios no desea la injusticia para Sus siervos.
30–31Las facciones [de antaño] se refiere a quienes unieron sus fuerzas para hacer causa común contra un profeta (Ṭs). El día de las facciones [de antaño] se refiere al día que cada una de ellas enfrentó finalmente cuando el Castigo de Dios cayó sobre ellas y no tuvieron a nadie que las protegiera (IK). Los ʿĀd y los Zamūd son tribus árabes preislámicas que rechazaron a los profetas que les fueron enviados. Para el relato de los ʿĀd, véanse 7:65–72; 11:50–60; para el de los Zamūd, véanse 7:73–79; 11:61–68. Esta advertencia es afín a advertencias semejantes dirigidas a los incrédulos a lo largo de todo el Corán, aunque se diferencia en que no la pronuncia un profeta. Mas Dios no desea la injusticia para Sus siervos indica que la destrucción que Dios ejecutó sobre ellos fue justa y equitativa (Z) y que Dios no desea el desafuero o la injusticia que ocurre en el mundo (Ṭs), una postura que es fundamental tanto en la concepción chií como en la muʿtazilí de la Justicia Divina.
Versículo 32
وَيَٰقَوْمِ إِنِّىٓ أَخَافُ عَلَيْكُمْ يَوْمَ ٱلتَّنَادِ ﴿٣٢﴾
wayāqawmi innī akhāfu ʿalaykum yawma t-tanād
¡Oh, pueblo mío! En verdad, temo por vosotros el Día de la Llamada Mutua,
32Aquí el Día de la Resurrección es denominado el Día de la Llamada Mutua, porque los habitantes del Jardín clamarán a los habitantes del Fuego: «Hemos hallado lo que nuestro Señor nos prometió como verdadero. ¿Habéis hallado vosotros lo que vuestro Señor prometió como verdadero?». Responderán: «Sí» (7:44); y los habitantes del Fuego clamarán a los habitantes del Jardín: «Derramad sobre nosotros algo de agua o de lo que Dios os ha provisto». Responderán: «En verdad, Dios ha prohibido ambas cosas a los incrédulos» (7:50; JJ, Q, R, Ṭ). Además, los hipócritas llamarán a los creyentes (véase 57:13–14) y los ángeles llamarán a los habitantes del Jardín: Este es el Jardín. Lo habéis heredado por lo que solíais hacer (7:43).
Versículo 33
يَوْمَ تُوَلُّونَ مُدْبِرِينَ مَا لَكُم مِّنَ ٱللَّهِ مِنْ عَاصِمٍۢ ۗ وَمَن يُضْلِلِ ٱللَّهُ فَمَا لَهُۥ مِنْ هَادٍۢ ﴿٣٣﴾
yawma tuwallūna mudbirīna mā lakum mina llāhi min ʿāṣimin waman yuḍlili llāhu famā lahū min hād
el Día en que daréis la espalda para huir, sin tener a nadie que os proteja de Dios. Y a quienquiera que Dios extravía, no tiene guía alguno.
33Los incrédulos darán la espalda para huir del Fuego, pero también huirán unos de otros; de ahí que 80:34–36 describa el Día de la Resurrección como ese Día en que el hombre huirá de su hermano, de su madre y de su padre, de su compañera y de sus hijos. Para aquellos a quienes Dios extravía, el Corán declara que no hay camino alguno (4:88, 143; 42:46), ningún guía (7:186; 13:33; 39:23, 36) ni ningún protector (18:17; 42:44); cf. 10:27.
Versículo 34
وَلَقَدْ جَآءَكُمْ يُوسُفُ مِن قَبْلُ بِٱلْبَيِّنَٰتِ فَمَا زِلْتُمْ فِى شَكٍّۢ مِّمَّا جَآءَكُم بِهِۦ ۖ حَتَّىٰٓ إِذَا هَلَكَ قُلْتُمْ لَن يَبْعَثَ ٱللَّهُ مِنۢ بَعْدِهِۦ رَسُولًۭا ۚ كَذَٰلِكَ يُضِلُّ ٱللَّهُ مَنْ هُوَ مُسْرِفٌۭ مُّرْتَابٌ ﴿٣٤﴾
walaqad ŷāʾakum yūsufu min qablu bil-bayyināti famā ziltum fī shakkim mimmā ŷāʾakum bihī ḥattā idhā halaka qultum lan yabʿatha llāhu mim baʿdihī rasūlan kadhālika yuḍillu llāhu man huwa musrifum murtāb
Y José os trajo pruebas claras anteriormente; mas aun así permanecisteis en duda respecto a lo que os trajo, hasta tal punto que, cuando pereció, dijisteis: “Dios no enviará a ningún mensajero después de él”. Así es como Dios extravía a quienquiera que sea un transgresor dubitativo,
34La historia de José se encuentra en la Sūrah 12. Según algunos comentaristas, las pruebas claras se refieren a la argumentación retórica de José en 12:39–40: ¿Son mejores diversos señores dispersos o Dios, el Único, el Dominador Supremo? No adoráis fuera de Él sino nombres que habéis nombrado vosotros y vuestros padres, respecto a los cuales Dios no ha hecho descender autoridad alguna (Q, R). Otros sostienen que las pruebas claras aluden a los milagros probatorios de José (R, Z) o a sus visiones y su consiguiente capacidad para interpretar sueños (Q). Aquí la queja parece radicar en que la gente estaba dispuesta a seguir el dictamen de José en asuntos mundanos relacionados con su alto cargo en el gobierno egipcio, pero no en lo concerniente a cuestiones religiosas (IK). Su expresión: Dios no enviará a ningún mensajero después de él, expresaría entonces su deseo y pondría de manifiesto su incredulidad y rechazo hacia la profecía (IK, R). Según al-Ṭabarī, este se cuenta entre los modos en que Dios aparta a los incrédulos de alcanzar la verdad y de seguir el camino recto.
Versículo 35
ٱلَّذِينَ يُجَٰدِلُونَ فِىٓ ءَايَٰتِ ٱللَّهِ بِغَيْرِ سُلْطَٰنٍ أَتَىٰهُمْ ۖ كَبُرَ مَقْتًا عِندَ ٱللَّهِ وَعِندَ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ ۚ كَذَٰلِكَ يَطْبَعُ ٱللَّهُ عَلَىٰ كُلِّ قَلْبِ مُتَكَبِّرٍۢ جَبَّارٍۢ ﴿٣٥﴾
alladhīna yuŷādilūna fī āyāti llāhi bighayri sulṭānin atāhum kabura maqtan ʿinda llāhi waʿinda lladhīna āmanū kadhālika yaṭbaʿu llāhu ʿalā kulli qalbi mutakabbirin ŷabbār
aquellos que disputan acerca de los signos de Dios sin que les haya llegado autoridad alguna, gravemente odioso es a la vista de Dios y a la vista de quienes creen. Así es como Dios sella el corazón de todo tirano arrogante».
35Esta es la segunda de cuatro aleyas en esta sūrah en reprender a aquellos que disputan acerca de los signos de Dios; véanse también las aleyas 4, 56 y 69; 40:4c. Disputar sin autoridad (cf. v. 56) significa argumentar sin prueba o desde una posición fundamentada en la imitación ciega (taqlīd) y sofismas viles (shubuhāt; R). El que Dios selle los corazones denota que Él ha clausurado su capacidad de comprensión (véanse también 2:7c; 6:46; 7:100–101; 9:87, 93; 10:74; 16:108; 30:59; 63:3c). El corazón de todo tirano arrogante también puede leerse como: «todo corazón arrogante y tiránico» (Q, R, Ṭ). En cierto sentido, esta lectura resulta más acertada porque, como observa al-Qurṭubī, es el corazón el que primero se ensoberbece y luego el resto de las facultades de la persona lo siguen, como en el célebre dicho del Profeta: «En el cuerpo hay un trozo de carne. Cuando está sano, todo el cuerpo está sano, y cuando está corrupto, todo el cuerpo está corrupto. Ciertamente es el corazón».
Versículo 36–37
وَقَالَ فِرْعَوْنُ يَٰهَٰمَٰنُ ٱبْنِ لِى صَرْحًۭا لَّعَلِّىٓ أَبْلُغُ ٱلْأَسْبَٰبَ ﴿٣٦﴾ أَسْبَٰبَ ٱلسَّمَٰوَٰتِ فَأَطَّلِعَ إِلَىٰٓ إِلَٰهِ مُوسَىٰ وَإِنِّى لَأَظُنُّهُۥ كَٰذِبًۭا ۚ وَكَذَٰلِكَ زُيِّنَ لِفِرْعَوْنَ سُوٓءُ عَمَلِهِۦ وَصُدَّ عَنِ ٱلسَّبِيلِ ۚ وَمَا كَيْدُ فِرْعَوْنَ إِلَّا فِى تَبَابٍۢ ﴿٣٧﴾
waqāla firʿawnu yāhāmānu bni lī ṣarḥal laʿallī ablughu l-asbāb · asbāba s-samāwāti faʾaṭṭaliʿa ilā ilāhi mūsā waʾinnī laʾaẓunnuhū kādhiban wakadhālika zuyyina lifirʿawna sūʾu ʿamalihī waṣudda ʿani s-sabīli wamā kaydu firʿawna illā fī tabāb
Y Faraón dijo: «¡Oh, Hamán! Constrúyeme una torre, para que quizás pueda alcanzar los medios—
los medios para alcanzar los cielos—, a fin de que pueda contemplar al Dios de Moisés. En verdad, lo considero un mentiroso». Así le fue embellecida a Faraón la maldad de su conducta, y fue desviado del camino. La estratagema de Faraón no condujo sino a la ruina.
36–37La respuesta de Faraón ofrece una ilustración del modo en que se sella el corazón de un tirano arrogante, en tanto pretende disputar no solo los signos de Dios, sino el Ser Mismo de Dios. Algunos interpretan la reacción de Faraón en el sentido de que temía que las palabras del hombre creyente calaran en los corazones de su pueblo (Q). Véase el comentario a 28:38, donde Faraón dice: ¡Oh, dignatarios! No conozco para vosotros ningún otro dios fuera de mí. Enciende, pues, para mí un fuego, oh Hamán, sobre el barro, y constrúyeme una torre, para que quizás pueda contemplar al Dios de Moisés, aunque ciertamente lo creo de los mentirosos. Aquí los medios para alcanzar los cielos traduce asbāb al-samāwāt (cf. 22:15), que habitualmente se entiende como «caminos a los cielos» (IK, Q, Ṭ, Ṭs), «puertas a los cielos» (IK, Q, Ṭ, Ṭs), o aquellas cosas mediante las cuales uno puede alcanzar lo que busca (Ṭ, Ṭs). El deseo de Faraón de contemplar al Dios de Moisés pone de manifiesto su absoluta incomprensión, en tanto toma a Dios por un ser físico que ocupa un espacio determinado (Q). Proporciona asimismo un notable contraste con la petición que Moisés dirigió a Dios en el monte Sinaí: ¡Señor mío! Muéstrate a mí, para que pueda contemplarte (7:143). Moisés, sin embargo, se arrepintió ante Dios al no poder soportar dicha visión; véase 7:143c.
Quienes obran con corrupción son descritos a menudo como engañados, a veces por Satanás (véanse 8:48; 16:63; 27:24; 29:38), pero en última instancia por Dios (véase 27:4), haciéndoles creer que su conducta es buena. Aquí también pudo haber sido el consejo de dignatarios de Faraón el que hizo que la maldad de su conducta le pareciera hermosa a él (Ṭs). Faraón fue así desviado del camino por Dios, una frase que también podría leerse: «y se desvió del camino», significando que él mismo se apartó y que impidió a otros seguir el camino recto (Q, Ṭs).
Versículo 38
وَقَالَ ٱلَّذِىٓ ءَامَنَ يَٰقَوْمِ ٱتَّبِعُونِ أَهْدِكُمْ سَبِيلَ ٱلرَّشَادِ ﴿٣٨﴾
waqāla lladhī āmana yāqawmi ttabiʿūni ahdikum sabīla r-rashād
Y el que creyó dijo: «¡Oh, pueblo mío! Seguidme; os guiaré hacia el camino de la rectitud.
38El camino de la rectitud es hacia lo que Faraón prometió guiar al pueblo en la aleya 29. El término traduce sabīl al-rashād, que es semejante a el camino del recto discernimiento (sabīl al-rushd), respecto al cual se dice de quienes se ensoberbecen: Si vieran el camino del recto discernimiento, no lo tomarían por camino (7:146). Esta última frase describe adecuadamente el caso de Faraón y de sus dignatarios, a quienes se les presentaron no solo los argumentos expuestos aquí y en otros pasajes, sino también milagros probatorios cuyo Origen Divino continuaron negando (véanse 7:132c; 7:136c).
Versículo 39
يَٰقَوْمِ إِنَّمَا هَٰذِهِ ٱلْحَيَوٰةُ ٱلدُّنْيَا مَتَٰعٌۭ وَإِنَّ ٱلْءَاخِرَةَ هِىَ دَارُ ٱلْقَرَارِ ﴿٣٩﴾
yāqawmi innamā hādhihi l-ḥayātu d-dunyā matāʿun waʾinna l-ākhirata hiya dāru l-qarār
¡Oh, pueblo mío! La vida de este mundo no es sino un goce efímero, mientras que la Otra Vida es verdaderamente la Morada de la Permanencia.
39Esta es una de varias aleyas que afirman que los deleites efímeros de este mundo no son sino el disfrute del engaño (3:185; 57:20) y contrastan agudamente con las recompensas de la Otra Vida, que es la verdadera vida (29:64); véanse también 3:14; 4:77; 9:38; 13:26; 20:131; 28:60; 42:36; 57:20c. En esta misma tónica, un famoso ḥadīz transmitido por ʿAbd Allāh ibn Masʿūd refiere: «El Mensajero de Dios estaba acostado sobre una estera de paja, y esta le dejó marcas en el costado. Luego, cuando despertó, comenzó a frotarse el costado. Así que dije: “¡Oh, Mensajero de Dios! ¿Nos permitirías extender algo suave sobre esta estera de paja?”. Él respondió: “¿Qué tengo que ver yo con este mundo? Mi semejanza con este mundo es como la de un jinete que reposa a la sombra de un árbol, y luego prosigue su camino y lo deja”».
Versículo 40
مَنْ عَمِلَ سَيِّئَةًۭ فَلَا يُجْزَىٰٓ إِلَّا مِثْلَهَا ۖ وَمَنْ عَمِلَ صَٰلِحًۭا مِّن ذَكَرٍ أَوْ أُنثَىٰ وَهُوَ مُؤْمِنٌۭ فَأُو۟لَٰٓئِكَ يَدْخُلُونَ ٱلْجَنَّةَ يُرْزَقُونَ فِيهَا بِغَيْرِ حِسَابٍۢ ﴿٤٠﴾
man ʿamila sayyiʾatan falā yuŷzā illā mithlahā waman ʿamila ṣāliḥam min dhakarin aw unthā wahuwa muʾminun faʾulāʾika yadkhulūna l-ŷannata yurzaqūna fīhā bighayri ḥisāb
Quienquiera que cometa una mala acción no será retribuido sino con el equivalente de la misma; mas quienquiera que, sea hombre o mujer, realice una obra recta siendo creyente, entrará en el Jardín, donde se le proveerá sin cómputo.
40Esta es una de varias aleyas que indican que Dios manifiesta misericordia y generosidad al juzgar las acciones humanas, pero no retribuye las malas acciones sino con su equivalente (cf. 6:160; 28:84), porque Dios no comete injusticia ni por el peso de un átomo (4:40). Al-Rāzī señala que este es también un principio fundamental en la Ley Islámica, según el cual el castigo jamás debe superar al delito. En contraste con el tratamiento que Dios da a las malas acciones, Él multiplica las buenas obras por diez veces su equivalente (6:160) o incluso hasta setecientas veces (véase 2:261); véanse también 27:89 y 28:84, donde se dice que quienquiera que aporte una buena obra, tendrá algo mejor que ella. Tales recompensas atañen a la condición humana independientemente del género; para declaraciones sobre la irrelevancia del género respecto al potencial y la recompensa moral y espiritual, véanse 3:195; 4:124; 16:97; así como 33:35, que llega a extremos notables para afirmar que hombres y mujeres son recompensados por igual en todos sus diversos actos de observancia religiosa; véase 33:35c.
Sin cómputo podría entenderse como una referencia a que las recompensas del Paraíso no tienen fin (R) o al hecho de que la retribución de las malas acciones requiere un cómputo estricto, mientras que la retribución de las buenas obras no lo requiere (R, Z). De forma alternativa, podría entenderse en el sentido de que si las personas fueran recompensadas únicamente conforme a sus obras, habría un cómputo (Ṭs), lo que da a entender que son su fe y su creencia lo que les permite ingresar en el Jardín sin cómputo.
Versículo 41–42
۞ وَيَٰقَوْمِ مَا لِىٓ أَدْعُوكُمْ إِلَى ٱلنَّجَوٰةِ وَتَدْعُونَنِىٓ إِلَى ٱلنَّارِ ﴿٤١﴾ تَدْعُونَنِى لِأَكْفُرَ بِٱللَّهِ وَأُشْرِكَ بِهِۦ مَا لَيْسَ لِى بِهِۦ عِلْمٌۭ وَأَنَا۠ أَدْعُوكُمْ إِلَى ٱلْعَزِيزِ ٱلْغَفَّٰرِ ﴿٤٢﴾
wayāqawmi mā lī adʿūkum ilā n-naŷāti watadʿūnanī ilā n-nār · tadʿūnanī liʾakfura billāhi waʾushrika bihī mā laysa lī bihī ʿilmun waʾana adʿūkum ilā l-ʿazīzi l-ghaffār
¡Oh, pueblo mío! ¿Cómo es que yo os llamo a la salvación mientras vosotros me llamáis al Fuego?
Me llamáis a no creer en Dios y a atribuirle como asociado aquello de lo que no tengo conocimiento, mientras que yo os llamo al Poderoso, el Perdonador.
41–42Esta aleya significa: «¿Cómo es que cuando yo os llamo a la fe, que conduce a la salvación, vosotros me llamáis a la incredulidad, que conduce al Fuego?» (R). Aquello de lo que no tengo conocimiento indica que no hay nada en la revelación o en la razón que pueda corroborar las pretensiones de los incrédulos (Ṭs). La combinación de los Nombres Divinos el Poderoso y el Perdonador (cf. 39:5; 38:66; 67:2) expresa la forma en que Dios concilia todos los Atributos Divinos en apariencia dispares (Aj), como en la aleya 3. Esto es semejante a la combinación más frecuente de los Nombres el Poderoso y el Misericordioso (26:9, 68, 104, 122, 140, 159, 175, 191, 217; 30:5; 32:6; 36:5; 44:42).
Versículo 43
لَا جَرَمَ أَنَّمَا تَدْعُونَنِىٓ إِلَيْهِ لَيْسَ لَهُۥ دَعْوَةٌۭ فِى ٱلدُّنْيَا وَلَا فِى ٱلْءَاخِرَةِ وَأَنَّ مَرَدَّنَآ إِلَى ٱللَّهِ وَأَنَّ ٱلْمُسْرِفِينَ هُمْ أَصْحَٰبُ ٱلنَّارِ ﴿٤٣﴾
lā ŷarama annamā tadʿūnanī ilayhi laysa lahū daʿwatun fī d-dunyā walā fī l-ākhirati waʾanna maraddanā ilā llāhi waʾanna l-musrifīna hum aṣḥābu n-nār
No hay duda de que aquello a lo que me llamáis no tiene llamamiento alguno en este mundo ni en la Otra Vida, y de que nuestro retorno será hacia Dios, y de que los transgresores son los habitantes del Fuego.
43No tiene llamamiento alguno en este mundo ni en la Otra Vida se refiere a la incapacidad de los ídolos para interceder en favor de quienes los adoran, tanto en esta vida como en la próxima (Q), de dañarlos o beneficiarlos (Ṭ), o de responder a sus súplicas (R). También podría entenderse en el sentido de que, aunque los idólatras llaman a la gente a adorar a los ídolos, los ídolos mismos no los llaman (Aj, R, Z). Ambos significados pueden concurrir a la vez, como en 46:5–6: ¿Y quién está más extraviado que quien invoca, fuera de Dios, a quienes no le responderán hasta el Día de la Resurrección, y están inadvertidos de su invocación? Y cuando la humanidad sea congregada, serán enemigos suyos y repudiarán su adoración. Para el uso coránico de transgresor, véase 10:12c.
Versículo 44
فَسَتَذْكُرُونَ مَآ أَقُولُ لَكُمْ ۚ وَأُفَوِّضُ أَمْرِىٓ إِلَى ٱللَّهِ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ بَصِيرٌۢ بِٱلْعِبَادِ ﴿٤٤﴾
fasatadhkurūna mā aqūlu lakum waʾufawwiḍu amrī ilā llāhi inna llāha baṣīrum bil-ʿibād
Pronto recordaréis lo que os he dicho. Encomiendo mi asunto a Dios. En verdad, Dios ve a Sus siervos».
44El hombre que creyó (v. 38) clausura su discurso con una advertencia final de que el castigo del que habla caerá sobre los incrédulos y sabrán la verdad de lo que él mandaba, pero entonces será ya demasiado tarde para que este conocimiento les sea de provecho (IK). En este sentido, la aleya puede preconizar el tardío testimonio de Faraón, pronunciado cuando el mar se cierra sobre él: Creo que no hay más dios que Aquel en Quien creen los Hijos de Israel (10:90); véase 10:90–92c. Encomiendo mi asunto a Dios podría indicar que el hombre temía a Faraón y que los seguidores de este tenían la intención de matarlo (Q, R). De esta manera, refleja la respuesta de Moisés a la amenaza de Faraón de matarlo: En verdad, me he refugiado en mi Señor y vuestro Señor de todo aquel que sea arrogante y no crea en el Día del Ajuste de Cuentas (40:27; R). Según algunos, el «encomendarse» (tafwīḍ) a Dios precede a la ejecución del Decreto de Dios, mientras que el «someterse» (taslīm) a Dios lo sigue (Aj, Bq, Su). Al insigne sufí egipcio Dū-l-Nūn al-Miṣrī se le preguntó en cierta ocasión: «¿Cuándo encomienda el siervo [su asunto a Dios]?», a lo cual respondió: «Cuando desespera de sus propias acciones y de su propia alma, se refugia en Dios en todos sus estados y no guarda apego a nada excepto a su Señor» (Aj, Bq, Su). Según el sufí persa Rūzbihān al-Baqlī: «La perfección del encomendarse estriba en no verse a uno mismo ni a ninguna otra cosa con poder para beneficiar o dañar, y en ver a Dios a través de la existenciación de la existencia en cada respiración». Dios ve a Sus siervos en todos sus asuntos, conociendo sus estados y sus necesidades en todo momento (R).
Versículo 45
فَوَقَىٰهُ ٱللَّهُ سَيِّـَٔاتِ مَا مَكَرُوا۟ ۖ وَحَاقَ بِـَٔالِ فِرْعَوْنَ سُوٓءُ ٱلْعَذَابِ ﴿٤٥﴾
fawaqāhu llāhu sayyiʾāti mā makarū waḥāqa biʾāli firʿawna sūʾu l-ʿadhāb
Así Dios lo preservó de los males de lo que habían tramado, mientras que un terrible castigo cercó a la Casa de Faraón:
45Por su fe y por haber afirmado a Moisés, Dios protegió al hombre creyente del pueblo de Faraón (Ṭ). Lo que habían tramado puede referirse a los severos castigos que Faraón acostumbraba infligir a quienes se le oponían, como en 20:71, donde Faraón dice a los hechiceros que creyeron en Moisés sin el permiso de Faraón: ¡Ciertamente os cortaré las manos y los pies de lados opuestos y os crucificaré en troncos de palmeras! ¡Y sabréis con certeza cuál de nosotros inflige un castigo más severo y duradero! (cf. 7:124). El que fuera librado de dicho castigo puede verse como fruto de haber encomendado su asunto a Dios (Aj). Si bien el castigo que envolvió a Faraón y a su pueblo se refiere muy probablemente a su ahogamiento en el mar mientras perseguían a Moisés y a los israelitas (véanse 2:50c; 10:90–92c), el empleo de cercó (ḥāqa bi) o, más literalmente, «envolvió», alude a que el castigo se derivó de sus propias maquinaciones, como en 35:43: La mala trama no cerca sino a sus autores, y de sus burlas hacia Moisés, como en 16:34: Aquello de lo que solían burlarse los cercó (también 40:83; 46:26; cf. 11:8; 39:48; 45:33).
Versículo 46
ٱلنَّارُ يُعْرَضُونَ عَلَيْهَا غُدُوًّۭا وَعَشِيًّۭا ۖ وَيَوْمَ تَقُومُ ٱلسَّاعَةُ أَدْخِلُوٓا۟ ءَالَ فِرْعَوْنَ أَشَدَّ ٱلْعَذَابِ ﴿٤٦﴾
an-nāru yuʿraḍūna ʿalayhā ghuduwwan waʿashiyyan wayawma taqūmu s-sāʿatu adkhilū āla firʿawna ashadda l-ʿadhāb
el Fuego, al que son expuestos mañana y tarde. Y el Día en que llegue la Hora, [se dirá]: «¡Haced entrar a la Casa de Faraón en el castigo más severo!».
46Esta es una de varias aleyas coránicas citadas para respaldar la comprensión islámica de un período intermedio en la tumba que tiene lugar tras la muerte y antes de la Resurrección final (IK, R), una fase de existencia referida en 80:21–22: Le hizo morir y le dio sepultura. Luego, cuando Él quiso, le resucitó. Este período en la tumba se conoce como el barzaj, o «istmo», entre los dos mundos, en el cual las personas experimentan sus primeras recompensas o castigos antes de experimentar una recompensa o castigo mayores tras la Resurrección y el Juicio; véase el ensayo «La muerte, el morir y la Otra Vida en el Corán». Estos dos castigos se reflejan en 9:101: Los castigaremos dos veces. Luego serán relegados a un castigo descomunal. Interpretada a la luz de tales aleyas, en la presente aleya el Fuego, al que son expuestos mañana y tarde alude al castigo que Faraón y su pueblo padecen en la tumba, mientras que el castigo más severo, en el que entrarán el Día en que llegue la Hora, se refiere al castigo del Infierno.
Versículo 47–48
وَإِذْ يَتَحَآجُّونَ فِى ٱلنَّارِ فَيَقُولُ ٱلضُّعَفَٰٓؤُا۟ لِلَّذِينَ ٱسْتَكْبَرُوٓا۟ إِنَّا كُنَّا لَكُمْ تَبَعًۭا فَهَلْ أَنتُم مُّغْنُونَ عَنَّا نَصِيبًۭا مِّنَ ٱلنَّارِ ﴿٤٧﴾ قَالَ ٱلَّذِينَ ٱسْتَكْبَرُوٓا۟ إِنَّا كُلٌّۭ فِيهَآ إِنَّ ٱللَّهَ قَدْ حَكَمَ بَيْنَ ٱلْعِبَادِ ﴿٤٨﴾
waʾidh yataḥāŷŷūna fī n-nāri fayaqūlu ḍ-ḍuʿafāʾu lilladhīna stakbarū innā kunnā lakum tabaʿan fahal antum mughnūna ʿannā naṣībam mina n-nār · qāla lladhīna stakbarū innā kullun fīhā inna llāha qad ḥakama bayna l-ʿibād
Y cuando estén disputando unos con otros en el Fuego, los débiles dirán a quienes se ensoberbecieron: «En verdad, fuimos vuestros seguidores; ¿podéis, pues, librarnos de alguna porción del Fuego?».
Quienes se ensoberbecieron dirán: «En verdad, todos estamos en él. Dios ciertamente ha juzgado entre Sus siervos».
47–48Este es uno de varios pasajes en los que, en la Otra Vida, aquellos que fueron extraviados por otros desafían a los líderes que los extraviaron. En este pasaje todavía buscan alguna forma de intercesión y permanecen engañados, pero en otros lugares se dan cuenta de que han sido descarriados e invocan a Dios para que incremente el castigo de sus líderes: ¡Señor nuestro! Ciertamente obedecimos a nuestros líderes y mayores, y nos extraviaron del camino. ¡Señor nuestro! Dales un doble castigo y maldícelos con una gran maldición (33:67–68). En 29:13 se les promete entonces que sus líderes cargarán con sus propios fardos, y con otros fardos junto con sus propios fardos (véase también 7:38–39c), es decir, el castigo por estar ellos mismos extraviados y el castigo por extraviar a los demás.
Versículo 49–50
وَقَالَ ٱلَّذِينَ فِى ٱلنَّارِ لِخَزَنَةِ جَهَنَّمَ ٱدْعُوا۟ رَبَّكُمْ يُخَفِّفْ عَنَّا يَوْمًۭا مِّنَ ٱلْعَذَابِ ﴿٤٩﴾ قَالُوٓا۟ أَوَلَمْ تَكُ تَأْتِيكُمْ رُسُلُكُم بِٱلْبَيِّنَٰتِ ۖ قَالُوا۟ بَلَىٰ ۚ قَالُوا۟ فَٱدْعُوا۟ ۗ وَمَا دُعَٰٓؤُا۟ ٱلْكَٰفِرِينَ إِلَّا فِى ضَلَٰلٍ ﴿٥٠﴾
waqāla lladhīna fī n-nāri likhazanati ŷahannama dʿū rabbakum yukhaffif ʿannā yawmam mina l-ʿadhāb · qālū awalam taku taʾtīkum rusulukum bil-bayyināti qālū balā qālū fadʿū wamā duʿāʾu l-kāfirīna illā fī ḍalāl
Y quienes están en el Fuego dirán a los guardianes del Infierno: «Invocad a vuestro Señor para que nos alivie un día del castigo».
Responderán: «¿Acaso no os traían vuestros mensajeros pruebas claras?». Dirán: «Sí, ciertamente». Dirán: «¡Haced, pues, súplicas!». Pero la súplica de los incrédulos no conduce sino al extravío.
49–50Al percatarse de que aquellos a quienes habían seguido y tomado por protectores en el mundo no pueden serles de auxilio en la Otra Vida, los que estaban extraviados buscan ahora la intercesión de aquellos ángeles que actúan como los guardianes del Infierno; véanse también 6:27–28c; 14:44. En lugar de interceder, los ángeles recuerdan a los moradores del Infierno que ciertamente se les había concedido guía con anterioridad, mas rechazaron a los mensajeros de Dios (cf. 6:130; 39:71; 67:8–9). Al igual que en otros pasajes, los habitantes del Infierno reconocen su situación, pero su ahora tardía afirmación no puede hacer nada para demorar o mitigar su castigo; como tampoco pueden hacerlo sus súplicas; véase, por ejemplo, 14:44: ¡Señor nuestro! Concédenos una prórroga por un plazo cercano, para que respondamos a Tu Llamada y sigamos a los mensajeros; y 32:12: ¡Señor nuestro! Hemos visto y hemos oído; devuélvenos, pues, para que obremos rectamente. Ciertamente tenemos certeza (cf. 6:27). Con todo, tal como asevera 6:28, aun si fuesen devueltos, retornarían a lo mismo que se les había prohibido.
Versículo 51–52
إِنَّا لَنَنصُرُ رُسُلَنَا وَٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ فِى ٱلْحَيَوٰةِ ٱلدُّنْيَا وَيَوْمَ يَقُومُ ٱلْأَشْهَٰدُ ﴿٥١﴾ يَوْمَ لَا يَنفَعُ ٱلظَّٰلِمِينَ مَعْذِرَتُهُمْ ۖ وَلَهُمُ ٱللَّعْنَةُ وَلَهُمْ سُوٓءُ ٱلدَّارِ ﴿٥٢﴾
innā lananṣuru rusulanā walladhīna āmanū fī l-ḥayāti d-dunyā wayawma yaqūmu l-ashhād · yawma lā yanfaʿu ẓ-ẓālimīna maʿdhiratuhum walahumu llaʿnatu walahum sūʾu d-dār
En verdad, auxiliaremos a Nuestros mensajeros y a quienes creen durante la vida de este mundo y en el Día en que se levanten los testigos,
el Día en que las excusas de los injustos no les beneficien, y suya será la maldición, y suya será la mala morada.
51–52Este es uno de varios pasajes interpretados en el sentido de que todas las misiones proféticas resultan victoriosas en última instancia (cf. 6:34; 37:171–73; 58:21). Dicha victoria puede asemejarse a la de los profetas David, Salomón y Muḥammad, quienes derrotaron a los ejércitos de aquellos que los desmentían y se les oponían; o a la de Noé y Moisés, cuyos enemigos fueron destruidos por Dios mediante catástrofes naturales; o a la de Jesús, cuya religión prevaleció por medio de quienes llevaron adelante su mensaje (Ṭ). Aquí los testigos se refiere a aquellos de entre los profetas, ángeles y creyentes que darán testimonio en favor de los creyentes y en contra de los incrédulos en el Día de la Resurrección y el Juicio (Ṭ, Ṭs). Algunos dicen que alude exclusivamente a los ángeles (Ṭ, Ṭs) o únicamente a los profetas (Ṭs). Esta mención a la Resurrección y al Juicio indica que Dios también hará victoriosos a Sus mensajeros y a los creyentes en la Otra Vida al tomar venganza sobre quienes se les opusieron. Las excusas de los injustos no les beneficiarán, porque el libro de sus obras estará abierto y porque sus oídos, sus ojos y sus pieles darán testimonio contra ellos de lo que solían hacer (41:20), y dirán incluso: Damos testimonio contra nosotros mismos (6:130). La maldición es su distanciamiento respecto a la Misericordia de Dios, mientras que la mala morada alude al Infierno (Q).
Versículo 53–54
وَلَقَدْ ءَاتَيْنَا مُوسَى ٱلْهُدَىٰ وَأَوْرَثْنَا بَنِىٓ إِسْرَٰٓءِيلَ ٱلْكِتَٰبَ ﴿٥٣﴾ هُدًۭى وَذِكْرَىٰ لِأُو۟لِى ٱلْأَلْبَٰبِ ﴿٥٤﴾
walaqad ātaynā mūsā l-hudā waʾawrathnā banī isrāʾīla l-kitāb · hudan wadhikrā liʾulī l-albāb
Y ciertamente dimos a Moisés la guía, y legamos el Libro a los Hijos de Israel,
como guía y como recordatorio para los dotados de intelecto.
53–54La guía es leída aquí por algunos como «la Guía», un título o alusión a la Torá (Q), en la cual había indicios palmarios del Conocimiento de Dios y de la Unicidad divina (Ṭs). La Torá fue encomendada entonces a los israelitas, y contenía instrucciones que clarificaban sus asuntos religiosos (Ṭ, Ṭs), y fueron guiados de acuerdo con ella mientras se mantuvieron pacientes (véase 32:23c). Los dotados de intelecto (2:179, 197, 269; 3:7, 190; 5:100; 12:111; 13:19; 14:52; 38:29, 43; 39:9, 18, 21; 40:54; 65:10) se refiere a quienes poseen el verdadero conocimiento del significado interno y la esencia de las cosas; véanse 5:100c; 39:9c.
Versículo 55
فَٱصْبِرْ إِنَّ وَعْدَ ٱللَّهِ حَقٌّۭ وَٱسْتَغْفِرْ لِذَنۢبِكَ وَسَبِّحْ بِحَمْدِ رَبِّكَ بِٱلْعَشِىِّ وَٱلْإِبْكَٰرِ ﴿٥٥﴾
faiṣbir inna waʿda llāhi ḥaqqun wastaghfir lidhambika wasabbiḥ biḥamdi rabbika bil-ʿashiyyi wal-ibkār
Sé paciente, pues. Ciertamente la Promesa de Dios es verdadera. Y pide perdón por tu pecado, y glorifica las alabanzas de tu Señor al anochecer y al amanecer.
55Esta aleya está dirigida al Profeta Muḥammad, exhortándolo a la paciencia de un modo que insinúa que saldrá victorioso sobre sus adversarios, al igual que Moisés y otros profetas. El que la Promesa de Dios es verdadera (cf. 4:122; 10:4, 55; 18:21; 28:13; 31:33; 35:5; 40:55, 77; 45:32; 46:17) alude en general a la promesa del Auxilio Divino en este mundo y a la recompensa en la Otra Vida (Ṭs), o bien a la promesa concreta dada en las aleyas 51–52. Para aquellos que sostienen que los profetas cometen faltas menores, la orden de pide perdón por tu pecado (zanb) significa arrepentirse de tales faltas. Para la mayoría de los musulmanes, que sostienen que los profetas están preservados por Dios de cometer pecados (maʿṣūm), se entiende como una orden dirigida al Profeta para que se consagre a la adoración mediante súplicas y peticiones de perdón, a fin de que Dios lo eleve en grados y su práctica sirva de dechado para quienes vengan después de él (Q, Ṭs). Al anochecer y al amanecer (cf. 3:41) alude al período que va desde la declinación del sol hasta su ocaso y al tiempo que media entre el despuntar del alba y la salida del sol, respectivamente, ya que en La Meca lo que se exigía antes de la institución definitiva de las cinco oraciones diarias eran dos ciclos de oración por la mañana y dos por la tarde (Bḍ). Otros entienden esta expresión como un mandato para realizar la oración de la noche (ʿishāʾ) y la oración de la aurora (faŷr; Q).
Versículo 56
إِنَّ ٱلَّذِينَ يُجَٰدِلُونَ فِىٓ ءَايَٰتِ ٱللَّهِ بِغَيْرِ سُلْطَٰنٍ أَتَىٰهُمْ ۙ إِن فِى صُدُورِهِمْ إِلَّا كِبْرٌۭ مَّا هُم بِبَٰلِغِيهِ ۚ فَٱسْتَعِذْ بِٱللَّهِ ۖ إِنَّهُۥ هُوَ ٱلسَّمِيعُ ٱلْبَصِيرُ ﴿٥٦﴾
inna lladhīna yuŷādilūna fī āyāti llāhi bighayri sulṭānin atāhum in fī ṣudūrihim illā kibrum mā hum bibālighīhi fastaʿidh billāhi innahū huwa s-samīʿu l-baṣīr
En verdad, aquellos que disputan acerca de los signos de Dios sin que les haya llegado autoridad alguna, no hay en sus pechos sino una presunción de grandeza que jamás alcanzarán. Refúgiate, pues, en Dios. En verdad, Él es Quien todo lo oye, Quien todo lo ve.
56Esta es la tercera de cuatro aleyas en esta sūrah en reprender a aquellos que disputan acerca de los signos de Dios; véanse también las aleyas 4, 35 y 69; 40:4c; 40:35c. Tales individuos albergan una presunción de grandeza o soberbia que les impide seguir al Profeta y aceptar la verdad cuando les llega (Ṭ). La grandeza que jamás alcanzarán alude a los favores que Dios ha otorgado al Profeta, de los cuales tienen envidia, o al hecho de que Dios los humillará (Ṭs), o a ambas cosas. De modo que el Profeta debe refugiarse de las maquinaciones de quienes le disputan (R) y de no ser semejante a los litigantes (IK).
Versículo 57
لَخَلْقُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ أَكْبَرُ مِنْ خَلْقِ ٱلنَّاسِ وَلَٰكِنَّ أَكْثَرَ ٱلنَّاسِ لَا يَعْلَمُونَ ﴿٥٧﴾
lakhalqu s-samāwāti wal-arḍi akbaru min khalqi n-nāsi walākinna akthara n-nāsi lā yaʿlamūn
Ciertamente la creación de los cielos y de la tierra es mayor que la creación de la humanidad. Pero la mayoría de la humanidad no sabe.
57Esta aleya expone uno de los argumentos coránicos sobre la capacidad de Dios para resucitar a los seres humanos (IK, Q), un argumento que se hace más explícito en 46:33: ¿Acaso no han considerado que Dios, Quien creó los cielos y la tierra y no se fatigó con su creación, tiene poder para devolver la vida a los muertos? ¡Sí! En verdad, Él es Poderoso sobre todas las cosas (cf. 50:15). Con todo, la mayoría de la humanidad, o más concretamente la mayoría de los incrédulos, no sabe (cf. 7:187; 16:75, 101; 21:24; 27:61; 30:30; 31:25; 34:36; 45:26) o no comprende (5:103; 29:63; 49:4), porque se apartan de los signos de Dios (Ṭs), tales como los relativos a los ciclos de la vida referidos en las aleyas 61–68.
Versículo 58
وَمَا يَسْتَوِى ٱلْأَعْمَىٰ وَٱلْبَصِيرُ وَٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَعَمِلُوا۟ ٱلصَّٰلِحَٰتِ وَلَا ٱلْمُسِىٓءُ ۚ قَلِيلًۭا مَّا تَتَذَكَّرُونَ ﴿٥٨﴾
wamā yastawī l-aʿmā wal-baṣīru walladhīna āmanū waʿamilū ṣ-ṣāliḥāti walā l-musīʾu qalīlam mā tatadhakkarūn
Y el ciego y el vidente no son iguales; ni tampoco lo son quienes creen y realizan obras rectas y el malhechor. ¡Poco reflexionáis!
58Esta misma metáfora se emplea en 35:19–20: No son iguales el ciego y el vidente, ni las tinieblas y la luz (cf. 6:50; 11:24; 13:16). Esta yuxtaposición también puede verse como un símbolo del contraste entre el conocimiento y la ignorancia, como en 39:9: ¿Acaso son iguales quienes saben y quienes no saben?, o entre la fe y la incredulidad.
Versículo 59
إِنَّ ٱلسَّاعَةَ لَءَاتِيَةٌۭ لَّا رَيْبَ فِيهَا وَلَٰكِنَّ أَكْثَرَ ٱلنَّاسِ لَا يُؤْمِنُونَ ﴿٥٩﴾
inna s-sāʿata laʾātiyatul lā rayba fīhā walākinna akthara n-nāsi lā yuʾminūn
Ciertamente la Hora ha de llegar; en ella no hay duda. Pero la mayoría de la humanidad no cree.
59Aunque quienes no creen sostienen que la Hora, esto es, el Juicio Final, jamás nos llegará (34:3), el Corán es categórico al afirmar que ha de llegar (cf. 15:85; 20:15; 22:7) y, más aún, que se ha acercado (54:1; cf. 33:63), así como que es un acontecimiento en el que no hay duda (17:99; 22:7). Pese a ello, la mayoría de la humanidad no cree (11:17; 13:1; cf. 12:103–6; 17:89; 26:8, 67, 103, 121, 139, 158, 174, 190).
Versículo 60
وَقَالَ رَبُّكُمُ ٱدْعُونِىٓ أَسْتَجِبْ لَكُمْ ۚ إِنَّ ٱلَّذِينَ يَسْتَكْبِرُونَ عَنْ عِبَادَتِى سَيَدْخُلُونَ جَهَنَّمَ دَاخِرِينَ ﴿٦٠﴾
waqāla rabbukumu dʿūnī astaŷib lakum inna lladhīna yastakbirūna ʿan ʿibādatī sayadkhulūna ŷahannama dākhirīn
Y vuestro Señor ha dicho: «Invocadme y os responderé. En verdad, quienes son demasiado arrogantes para adorarme entrarán envilecidos en el Infierno».
60Invocadme, o «suplicadme», es entendido por muchos como: «Adoradme», tal como cuando el Profeta dijo: «La súplica es la adoración», y a continuación recitó esta aleya (Q, Ṭ, Ṭs), y porque va seguida por una mención a aquellos cuyo orgullo les impide adorar a Dios (R). La aleya también puede entenderse como una exhortación a invocar a Dios, lo cual implicaría de por sí la adoración, siendo la costumbre de muchos musulmanes que siguen el ejemplo del Profeta la de suplicar a Dios inmediatamente después de concluir las oraciones canónicas obligatorias. Os responderé es una promesa de Dios, mas no se entiende en el sentido de que todas las súplicas habrán de ser respondidas en esta vida. En este sentido, Ibn ʿAŷībah escribe: «No hay creyente que invoque a Dios y Le pida algo sin que Dios se lo otorgue, bien en esta vida o en la Otra Vida, donde Dios le dice: “Esto es lo que pediste en el mundo. Lo he reservado para ti hasta este día”». La súplica se cuenta entre los actos más meritorios, porque al implorar humildemente a Dios uno reconoce su servidumbre y abatimiento ante Él (R), así como la indigencia total ante Dios y la absoluta necesidad de Él (ST). De ahí que la mayoría de quienes no invocan a Dios lo hagan por orgullo y arrogancia (R). Con todo, puede haber quienes se hallan tan inmersos en el recuerdo de Dios que esto les impide formular una súplica independiente, tal como se declara en un célebre ḥadīz qudsī: «A aquel cuyo recuerdo de Mí le haya distraído de implorarme, le otorgaré algo más generoso que lo que otorgo a quienes Me imploran» (R); para profundizar sobre la importancia de «invocar a Dios», véase 2:186c.
Versículo 61
ٱللَّهُ ٱلَّذِى جَعَلَ لَكُمُ ٱلَّيْلَ لِتَسْكُنُوا۟ فِيهِ وَٱلنَّهَارَ مُبْصِرًا ۚ إِنَّ ٱللَّهَ لَذُو فَضْلٍ عَلَى ٱلنَّاسِ وَلَٰكِنَّ أَكْثَرَ ٱلنَّاسِ لَا يَشْكُرُونَ ﴿٦١﴾
allāhu lladhī ŷaʿala lakumu llayla litaskunū fīhi wan-nahāra mubṣiran inna llāha ladhū faḍlin ʿalā n-nāsi walākinna akthara n-nāsi lā yashkurūn
Dios es Quien hizo la noche para vosotros, a fin de que descansaseis en ella, y el día para ver con claridad. En verdad, Dios es Poseedor de Gracia para la humanidad, pero la mayoría de la humanidad no da gracias.
61El hecho de que Dios creara la noche para el descanso y el reposo se evoca en varias aleyas como una misericordia que Dios ha concedido a los seres humanos (cf. 25:47; 78:9; 10:67; 27:86; 28:73). El que hizo el día para ver con claridad, o «hizo el día dotado de visión» (cf. 10:67; 28:73), indica que fue dispuesto para que los hombres pudieran procurar su sustento (IK, Ṭ); cf. 78:11. También podría traducirse como «hizo el día vidente», indicando el modo en que el día da testimonio de las buenas y malas acciones que realizan los seres humanos; véase también 10:67c. En verdad, Dios es Poseedor de Gracia para la humanidad (cf. 2:243; 10:60; 27:73), o para los mundos (2:251). Con todo, la mayoría de la humanidad no da gracias (cf. 2:243; 10:60; 12:38), porque se hallan inadvertidos (7:187; 12:21, 40, 68; 16:38, 75; 27:61; 30:6, 30; 34:28, 36; 39:29, 49; 40:57; 44:39; 45:26) y no son creyentes (11:17; 12:103–6; 13:1; 17:89; 26:8, 67, 103, 121, 139, 158, 174, 190; 40:59).
Versículo 62–63
ذَٰلِكُمُ ٱللَّهُ رَبُّكُمْ خَٰلِقُ كُلِّ شَىْءٍۢ لَّآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ ۖ فَأَنَّىٰ تُؤْفَكُونَ ﴿٦٢﴾ كَذَٰلِكَ يُؤْفَكُ ٱلَّذِينَ كَانُوا۟ بِـَٔايَٰتِ ٱللَّهِ يَجْحَدُونَ ﴿٦٣﴾
dhālikumu llāhu rabbukum khāliqu kulli shayʾil lā ilāha illā huwa faʾannā tuʾfakūn · kadhālika yuʾfaku lladhīna kānū biʾāyāti llāhi yaŷḥadūn
Ese es Dios, vuestro Señor, Creador de todas las cosas; no hay dios sino Él. ¿Cómo, pues, os desviáis?
De esta manera se desviaban quienes solían rechazar los signos de Dios.
62–63En este contexto, ¿Cómo, pues, os desviáis? (o «¿Cómo, pues, sois apartados?»; cf. 6:95; 10:34; 35:3) significa: «¿Cómo, dado que no hay sino un solo Dios y que Él os ha proporcionado el día, la noche e infinitas gracias, podéis apartaros de Él, negarle y atribuirle asociados?». Así como los coraichitas se extraviaron adorando a otros dioses fuera de Dios, así también quienes les precedieron fueron desviados, o apartados, de Dios, rindiendo culto a otros dioses sin evidencia ni prueba alguna, únicamente sobre la base de la ignorancia y el capricho, rechazando las pruebas y los signos de Dios (IK).
Versículo 64
ٱللَّهُ ٱلَّذِى جَعَلَ لَكُمُ ٱلْأَرْضَ قَرَارًۭا وَٱلسَّمَآءَ بِنَآءًۭ وَصَوَّرَكُمْ فَأَحْسَنَ صُوَرَكُمْ وَرَزَقَكُم مِّنَ ٱلطَّيِّبَٰتِ ۚ ذَٰلِكُمُ ٱللَّهُ رَبُّكُمْ ۖ فَتَبَارَكَ ٱللَّهُ رَبُّ ٱلْعَٰلَمِينَ ﴿٦٤﴾
allāhu lladhī ŷaʿala lakumu l-arḍa qarāran was-samāʾa bināʾan waṣawwarakum faʾaḥsana ṣuwarakum warazaqakum mina ṭ-ṭayyibāti dhālikumu llāhu rabbukum fatabāraka llāhu rabbu l-ʿālamīn
Dios es Quien hizo de la tierra una morada para vosotros y del cielo un dosel. Y os formó y embelleció vuestras formas, y os proveyó de cosas buenas. Ese es Dios, vuestro Señor; bendito sea, pues, Dios, Señor de los mundos.
64Morada traduce qarār, lo que indica que Dios hizo la tierra firme y estable para que las personas pudieran habitar en ella y viajar sobre ella; véase 21:30–31c. Hizo del cielo un techo que protege al mundo (IK), sosteniéndolo en lo alto sin pilares que podáis ver (31:10; Ṭ). El que Dios os formó y embelleció vuestras formas (véase también 64:3) puede significar la forma del cuerpo humano; la realidad interior del ser humano, como en 95:4: Ciertamente creamos al hombre en la más hermosa estatura; o bien las formas de todas las cosas, pues es Dios Quien hizo hermoso todo cuanto creó (32:7); véanse 32:7c; 95:4c.
Versículo 65
هُوَ ٱلْحَىُّ لَآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ فَٱدْعُوهُ مُخْلِصِينَ لَهُ ٱلدِّينَ ۗ ٱلْحَمْدُ لِلَّهِ رَبِّ ٱلْعَٰلَمِينَ ﴿٦٥﴾
huwa l-ḥayyu lā ilāha illā huwa fadʿūhu mukhliṣīna lahu d-dīna l-ḥamdu lillāhi rabbi l-ʿālamīn
Él es el Viviente; no hay dios sino Él. Invocadlo, pues, consagrándole enteramente la religión a Él. Alabado sea Dios, Señor de los mundos.
65En cuanto a Dios como el Viviente, véase 2:255c. En cuanto a la orden de invocadlo, véanse 40:14c; 40:60c. Consagrándole enteramente la religión a Él (cf. 7:29; 10:22; 29:65; 31:32; 39:2, 11, 14; 40:14; 98:5) indica practicar con total sinceridad, en pureza y con devoción absoluta; véanse 7:29c; 31:32c; 98:5c.
Versículo 66
۞ قُلْ إِنِّى نُهِيتُ أَنْ أَعْبُدَ ٱلَّذِينَ تَدْعُونَ مِن دُونِ ٱللَّهِ لَمَّا جَآءَنِىَ ٱلْبَيِّنَٰتُ مِن رَّبِّى وَأُمِرْتُ أَنْ أُسْلِمَ لِرَبِّ ٱلْعَٰلَمِينَ ﴿٦٦﴾
qul innī nuhītu an aʿbuda lladhīna tadʿūna min dūni llāhi lammā ŷāʾaniya l-bayyinātu mir rabbī waʾumirtu an uslima lirabbi l-ʿālamīn
Di: «Se me ha prohibido adorar a aquellos a quienes invocáis fuera de Dios, puesto que me han llegado pruebas claras de mi Señor, y se me ha ordenado someterme al Señor de los mundos».
66Habiendo expuesto una serie de argumentos en las aleyas precedentes, el Corán ordena aquí al Profeta declarar su rechazo implacable hacia la idolatría de los coraichitas (cf. 6:56; 10:104; 109:1–6). En 6:56 se le ordena seguir la misma frase inicial con la declaración: No seguiré vuestros caprichos, pues en ese caso me habría extraviado y no sería de los rectamente guiados; y en 6:71 se instruye a los creyentes a unirse a él diciendo: Se nos ha ordenado someternos al Señor de los mundos.
Versículo 67
هُوَ ٱلَّذِى خَلَقَكُم مِّن تُرَابٍۢ ثُمَّ مِن نُّطْفَةٍۢ ثُمَّ مِنْ عَلَقَةٍۢ ثُمَّ يُخْرِجُكُمْ طِفْلًۭا ثُمَّ لِتَبْلُغُوٓا۟ أَشُدَّكُمْ ثُمَّ لِتَكُونُوا۟ شُيُوخًۭا ۚ وَمِنكُم مَّن يُتَوَفَّىٰ مِن قَبْلُ ۖ وَلِتَبْلُغُوٓا۟ أَجَلًۭا مُّسَمًّۭى وَلَعَلَّكُمْ تَعْقِلُونَ ﴿٦٧﴾
huwa lladhī khalaqakum min turābin thumma min nuṭfatin thumma min ʿalaqatin thumma yukhriŷukum ṭiflan thumma litablughū ashuddakum thumma litakūnū shuyūkhan waminkum man yutawaffā min qablu walitablughū aŷalam musamman walaʿallakum taʿqilūn
Él es Quien os creó de polvo, luego de una gota, luego de un coágulo de sangre. Luego os hace salir como niños, para que luego alcancéis la madurez, luego para que lleguéis a ser ancianos —aunque a algunos de vosotros se les toma antes—, para que alcancéis un término fijado, y para que tal vez entendáis.
67Esta es una de varias aleyas que aducen las fases de la gestación y de la vida como pruebas de la Misericordia y del Poder de Dios, así como de Su capacidad para resucitar a los muertos; véase 22:5–6c. Dado que los seres humanos son creados de polvo, luego de una gota (cf. 16:4; 18:37; 22:5; 36:77; 53:46; 75:37; 76:2; 80:19), lo que alude a una gota de esperma o a un óvulo recién fecundado (Ṭs) —es decir, un sorbo de un fluido vil (32:8; cf. 77:20)—, esta aleya sirve también para recordar a los seres humanos el humilde origen de su naturaleza material. Alcanzar la madurez indica la plenitud de la fuerza corporal y de las facultades intelectuales y mentales (Q, Ṭs); véase 46:15c. No obstante, algunos son tomados antes —esto es, antes de llegar a la vejez (Aj, Q, Ṭ, Ṭs), antes de alcanzar la madurez (Aj, Ṭs), o incluso antes de salir como niños (Aj, Q). Aquí un término fijado se refiere al plazo decretado para la esperanza de vida, antes del cual nadie muere y más allá del cual nadie vive (Ṭ), o bien al Día de la Resurrección (Ṭs).
Versículo 68
هُوَ ٱلَّذِى يُحْىِۦ وَيُمِيتُ ۖ فَإِذَا قَضَىٰٓ أَمْرًۭا فَإِنَّمَا يَقُولُ لَهُۥ كُن فَيَكُونُ ﴿٦٨﴾
huwa lladhī yuḥyī wayumītu faʾidhā qaḍā amran faʾinnamā yaqūlu lahū kun fayakūn
Él es Quien da la vida y causa la muerte. Así, cuando decreta algo, solo le dice: «¡Sé!», y es.
68El que Él da la vida y causa la muerte (cf. 2:258; 3:156; 7:158; 9:116; 10:56; 22:6; 23:80; 44:8; 53:44; 57:2) indica el Poder de Dios sobre todas las fases de la existencia en todo momento. Solo le dice: «¡Sé!», y es (cf. 2:117; 3:47; 6:73; 16:40; 19:35; 36:82) señala el hecho de que el acto creador de Dios no depende de ninguna otra cosa y es instantáneo, como un parpadeo (54:50); véase 2:117c.
Versículo 69
أَلَمْ تَرَ إِلَى ٱلَّذِينَ يُجَٰدِلُونَ فِىٓ ءَايَٰتِ ٱللَّهِ أَنَّىٰ يُصْرَفُونَ ﴿٦٩﴾
alam tara ilā lladhīna yuŷādilūna fī āyāti llāhi annā yuṣrafūn
¿Acaso no has considerado a quienes disputan acerca de los signos de Dios, cómo son apartados?
69Esta es la última de cuatro aleyas en esta sūrah en reprender a quienes disputan acerca de los signos de Dios; véanse también las aleyas 4, 35 y 56. Los signos pueden referirse a las aleyas del Corán, pero su mención aquí sigue directamente a la de los signos de Dios dentro del orden creado y los ciclos de la vida humana en las aleyas 61–68, de suerte que el término parecería referirse en este caso, ante todo, a los signos en los horizontes y en ellos mismos (es decir, en los propios seres humanos; 41:53). Quienes disputan acerca de estos signos son apartados de la verdad y del juicio recto (Ṭ) o del camino recto hacia el camino que conduce al extravío (Ṭs).
Versículo 70–72
ٱلَّذِينَ كَذَّبُوا۟ بِٱلْكِتَٰبِ وَبِمَآ أَرْسَلْنَا بِهِۦ رُسُلَنَا ۖ فَسَوْفَ يَعْلَمُونَ ﴿٧٠﴾ إِذِ ٱلْأَغْلَٰلُ فِىٓ أَعْنَٰقِهِمْ وَٱلسَّلَٰسِلُ يُسْحَبُونَ ﴿٧١﴾ فِى ٱلْحَمِيمِ ثُمَّ فِى ٱلنَّارِ يُسْجَرُونَ ﴿٧٢﴾
alladhīna kadhdhabū bil-kitābi wabimā arsalnā bihī rusulanā fasawfa yaʿlamūn · idhi l-aghlālu fī aʿnāqihim was-salāsilu yusḥabūn · fī l-ḥamīmi thumma fī n-nāri yusŷarūn
Aquellos que niegan el Libro y aquello con lo que enviamos a Nuestros mensajeros. Mas pronto sabrán,
cuando sean arrastrados, con grilletes y cadenas alrededor de sus cuellos,
hacia el líquido hirviente; luego serán encendidos en el Fuego.
70–72Aquí el Libro se refiere al Corán, y aquello con lo que enviamos a Nuestros mensajeros se refiere a todos los libros revelados (Ṭs); o bien el Libro podría referirse a todos los libros revelados, incluido el Corán (Aj), y aquello con lo que enviamos a Nuestros mensajeros podría referirse a las leyes divinas (Aj) o a las enseñanzas con las cuales Dios envió a Sus profetas (Ṭ). En el Día del Juicio, los incrédulos sabrán la verdad de aquello que disputaban y negaban (cf. 15:3, 96; 29:66; 37:170; 43:89), cuando sean arrastrados con grilletes (véase 36:8c) y cadenas hacia el líquido hirviente y sean encendidos en el Fuego del Infierno, lo cual se entiende en el sentido de que serán arrastrados de un lado a otro entre ambos, como en 55:43–44: Este es el Infierno que los culpables niegan; entre él y las aguas hirvientes circularán (véase también 37:68c).
Versículo 73–74
ثُمَّ قِيلَ لَهُمْ أَيْنَ مَا كُنتُمْ تُشْرِكُونَ ﴿٧٣﴾ مِن دُونِ ٱللَّهِ ۖ قَالُوا۟ ضَلُّوا۟ عَنَّا بَل لَّمْ نَكُن نَّدْعُوا۟ مِن قَبْلُ شَيْـًۭٔا ۚ كَذَٰلِكَ يُضِلُّ ٱللَّهُ ٱلْكَٰفِرِينَ ﴿٧٤﴾
thumma qīla lahum ayna mā kuntum tushrikūn · min dūni llāhi qālū ḍallū ʿannā bal lam nakun nadʿū min qablu shayʾ kadhālika yuḍillu llāhu l-kāfirīn
Luego se les dirá: «¿Dónde están aquellos que solíais atribuir como asociados
fuera de Dios?». Responderán: «Nos han abandonado. No, en verdad antes no invocábamos nada». Así es como Dios extravía a los incrédulos.
73–74Este es uno de varios pasajes que declaran que los asociados que los incrédulos atribuyen a Dios, o en otros casos «aquello que inventaban», en esta vida los abandonarán en la próxima vida (cf. 6:22–24; 7:37, 53; 10:30; 11:21; 16:86–87; 28:62–65; 41:47–48). En algunos casos los incrédulos niegan haber sido idólatras (véase 6:23) o continúan invocando en vano a sus falsas deidades (véase 28:64), pero aquí y en 7:37 reconocen su error, aunque es demasiado tarde para que esta constatación les sea de utilidad. En esta misma tónica, Satanás dice a los incrédulos tras haberse dictado el Decreto de Dios: En verdad, Dios os hizo la Promesa de la verdad; y yo os hice una promesa, pero os fallé. Y no tenía autoridad sobre vosotros sino que os llamé y me respondisteis. No me culpéis, pues, a mí, sino culpaos a vosotros mismos. Ni yo puedo responder a vuestros gritos de socorro ni vosotros podéis responder a mis gritos de socorro. Ciertamente repudié vuestra atribución de mí como copartícipe en el pasado (14:22). De ahí que los incrédulos digan acerca de él: Satanás es un traidor para el hombre (25:29).
Versículo 75–76
ذَٰلِكُم بِمَا كُنتُمْ تَفْرَحُونَ فِى ٱلْأَرْضِ بِغَيْرِ ٱلْحَقِّ وَبِمَا كُنتُمْ تَمْرَحُونَ ﴿٧٥﴾ ٱدْخُلُوٓا۟ أَبْوَٰبَ جَهَنَّمَ خَٰلِدِينَ فِيهَا ۖ فَبِئْسَ مَثْوَى ٱلْمُتَكَبِّرِينَ ﴿٧٦﴾
dhālikum bimā kuntum tafraḥūna fī l-arḍi bighayri l-ḥaqqi wabimā kuntum tamraḥūn · udkhulū abwāba ŷahannama khālidīna fīhā fabiʾsa mathwā l-mutakabbirīn
«Eso es porque solíais regocijaros en la tierra sin derecho y porque erais insolentes.
Entrad por las puertas del Infierno, para morar allí eternamente». ¡Qué mala es la morada de los arrogantes!
75–76Estas son las palabras de los ángeles a los moradores del Infierno (IK), diciéndoles que los castigos que ahora reciben son el resultado de actos de desobediencia y de regocijarse en vanidades que no les estaban permitidas (Ṭ). Aunque uno puede regocijarse o alegrarse con derecho (Ṭs), como en 13:36: Aquellos a quienes dimos el Libro se regocijan con lo que te ha sido revelado, en el Corán «regocijarse» se emplea casi siempre con una connotación negativa, implicando que uno vive inadvertido de Dios mientras disfruta de la vida de este mundo. Por contraste, la «insolencia» (maraḥ) solo puede denotar el disfrutar de algo en completa vanidad (Ṭs). Así, solíais regocijaros indica vivir desatento de los dones concedidos por Dios y no ser agradecido por ellos, mientras que ser insolente o altanero indica actos directos de desobediencia. Respecto a las puertas del Infierno, de las cuales se dice que son siete (Ṭs), véanse 39:71–72c y el ensayo «La muerte, el morir y la Otra Vida en el Corán». La morada en la que habrán de morar eternamente aquellos que fueron demasiado orgullosos y altivos para adorar a Dios es harto nefasta para poder ser descrita (cf. 3:151; 16:29; 39:72).
Versículo 77
فَٱصْبِرْ إِنَّ وَعْدَ ٱللَّهِ حَقٌّۭ ۚ فَإِمَّا نُرِيَنَّكَ بَعْضَ ٱلَّذِى نَعِدُهُمْ أَوْ نَتَوَفَّيَنَّكَ فَإِلَيْنَا يُرْجَعُونَ ﴿٧٧﴾
faiṣbir inna waʿda llāhi ḥaqqun faʾimmā nuriyannaka baʿḍa lladhī naʿiduhum aw natawaffayannaka faʾilaynā yurŷaʿūn
Sé paciente, pues. Ciertamente la Promesa de Dios es verdadera. Y tanto si te mostramos una parte de lo que les prometemos como si te tomamos, a Nosotros serán devueltos.
77Sé paciente es una orden dirigida directamente al Profeta, al estar en segunda persona del singular, pero por extensión se aplica a todos sus seguidores, dado que la Promesa de Dios siempre se cumplirá, bien en esta vida o en la próxima; véase 40:55c sobre la frase idéntica. Se dice que la paciencia es un atributo de los resueltos de entre los mensajeros de Dios (véase 46:35c). El que te mostramos una parte de lo que les prometemos alude a que reciban el castigo mientras el Profeta sigue con vida (Ṭ), y hace alusión por consiguiente a la posibilidad de que el Profeta triunfe sobre sus enemigos durante la vida de este mundo a la manera de David y Salomón o de Noé y Moisés (véase 40:55c). O si te tomamos se refiere, pues, a la posibilidad de la muerte del Profeta antes de que el castigo caiga sobre los incrédulos, significando que la Promesa de Dios recaerá sobre ellos o bien en este mundo tras la muerte del Profeta o bien en el Día del Juicio.
Versículo 78
وَلَقَدْ أَرْسَلْنَا رُسُلًۭا مِّن قَبْلِكَ مِنْهُم مَّن قَصَصْنَا عَلَيْكَ وَمِنْهُم مَّن لَّمْ نَقْصُصْ عَلَيْكَ ۗ وَمَا كَانَ لِرَسُولٍ أَن يَأْتِىَ بِـَٔايَةٍ إِلَّا بِإِذْنِ ٱللَّهِ ۚ فَإِذَا جَآءَ أَمْرُ ٱللَّهِ قُضِىَ بِٱلْحَقِّ وَخَسِرَ هُنَالِكَ ٱلْمُبْطِلُونَ ﴿٧٨﴾
walaqad arsalnā rusulam min qablika minhum man qaṣaṣnā ʿalayka waminhum mal lam naqṣuṣ ʿalayka wamā kāna lirasūlin an yaʾtiya biʾāyatin illā biʾidhni llāhi faʾidhā ŷāʾa amru llāhi quḍiya bil-ḥaqqi wakhasira hunālika l-mubṭilūn
Ciertamente hemos enviado mensajeros antes de ti. De entre ellos hay algunos de los que te hemos hecho relato, y de entre ellos hay algunos de los que no te hemos hecho relato. Y no correspondía a un mensajero traer un signo, salvo con el Permiso de Dios. Así, cuando llegue la Orden de Dios, se dictará juicio con la verdad; y quienes formulen falsas pretensiones serán entonces los perdedores.
78Aquí, al igual que en 4:164, que habla de mensajeros de los que ya te hemos hecho relato antes, y mensajeros de los que no te hemos hecho relato, el Corán indica explícitamente que existen profetas cuyas historias Dios no ha relatado a Muḥammad y a sus seguidores. El Corán menciona a veintiséis profetas por su nombre, pero la tradición islámica sostiene que hubo muchos más: 315 mensajeros (rasūl) y 124.000 profetas (nabī) según un ḥadīz; véase 4:164c y el ensayo «La perspectiva coránica de la historia sagrada y de otras religiones». El que no correspondía a un mensajero traer un signo, salvo con el Permiso de Dios (cf. 13:38) sirve para hacer saber al Profeta que no necesita traer a su pueblo todo lo que le exigen para probar su condición profética, así como a los profetas que le precedieron no les fue otorgado traer un signo, salvo con el Permiso de Dios (Ṭ). Si de hecho lo hiciera, aun así no creerían, tal como quedó demostrado con el milagro de la hendidura de la luna (véase la introducción a la Sūrah 54). Para otros casos de peticiones capciosas planteadas por los incrédulos, véanse, por ejemplo, 6:8, 36; 17:90–93; comentario a 6:7–9.
Versículo 79–80
ٱللَّهُ ٱلَّذِى جَعَلَ لَكُمُ ٱلْأَنْعَٰمَ لِتَرْكَبُوا۟ مِنْهَا وَمِنْهَا تَأْكُلُونَ ﴿٧٩﴾ وَلَكُمْ فِيهَا مَنَٰفِعُ وَلِتَبْلُغُوا۟ عَلَيْهَا حَاجَةًۭ فِى صُدُورِكُمْ وَعَلَيْهَا وَعَلَى ٱلْفُلْكِ تُحْمَلُونَ ﴿٨٠﴾
allāhu lladhī ŷaʿala lakumu l-anʿāma litarkabū minhā waminhā taʾkulūn · walakum fīhā manāfiʿu walitablughū ʿalayhā ḥāŷatan fī ṣudūrikum waʿalayhā waʿalā l-fulki tuḥmalūn
Dios es Quien hizo los ganados para vosotros, a fin de que cabalguéis sobre algunos de ellos y de algunos de ellos comáis—
y en ellos hay beneficios para vosotros— y para que alcancéis a través de ellos cualquier necesidad que haya en vuestros pechos. Y sobre ellos y sobre las naves sois transportados.
79–80Este es uno de muchos pasajes que evocan los beneficios del ganado (refiriéndose no solo a las vacas, sino también a otros cuadrúpedos domesticados): su utilidad para cabalgar y transportar mercancías, para proporcionar abrigo y vestimenta, para suministrar comida y bebida, e incluso su belleza, como signos de la Munificencia de Dios hacia la humanidad; véanse 6:142c; 16:5, 66, 79; 23:21–22; 36:72–73; 39:6; 43:12–13. Como en 23:21–22 y 43:12–13, la mención del ganado se combina aquí con la de las naves, aludiendo a la provisión de Dios para los seres humanos tanto en la tierra como en el mar; respecto a la navegación marítima como una bendición de Dios, véanse 2:164; 14:32; 17:66; 22:65; 30:46; 31:31; 35:12; 42:32–34c; 45:12.
Versículo 81
وَيُرِيكُمْ ءَايَٰتِهِۦ فَأَىَّ ءَايَٰتِ ٱللَّهِ تُنكِرُونَ ﴿٨١﴾
wayurīkum āyātihī faʾayya āyāti llāhi tunkirūn
Y Él os muestra Sus signos. ¿Cuál, pues, de los signos de Dios rechazáis?
81Respecto a que Dios muestre a las personas Sus signos, véase 40:13c. ¿Cuál, pues, de los signos de Dios rechazáis? podría entenderse en el sentido de: «Si admitís que las realidades mencionadas arriba proceden de Dios, ¿cómo podríais negar la capacidad de Dios para resucitar?» (Q). Otros lo toman como una expresión de asombro y amonestación, como queriendo decir que uno no puede negar los signos y pruebas de Dios a menos que sea obstinado y arrogante (IK). Otro significado posible es: «Al reflexionar sobre estos signos, ¿cómo podríais invocar o adorar a nada fuera de Dios?» (Ṭ). Véase también el estribillo ¿Cuál, pues, de las mercedes de vuestro Señor negaréis ambos? a lo largo de toda la Sūrah 55 (a partir de la aleya 13).
Versículo 82
أَفَلَمْ يَسِيرُوا۟ فِى ٱلْأَرْضِ فَيَنظُرُوا۟ كَيْفَ كَانَ عَٰقِبَةُ ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ ۚ كَانُوٓا۟ أَكْثَرَ مِنْهُمْ وَأَشَدَّ قُوَّةًۭ وَءَاثَارًۭا فِى ٱلْأَرْضِ فَمَآ أَغْنَىٰ عَنْهُم مَّا كَانُوا۟ يَكْسِبُونَ ﴿٨٢﴾
afalam yasīrū fī l-arḍi fayanẓurū kayfa kāna ʿāqibatu lladhīna min qablihim kānū akthara minhum waʾashadda quwwatan waʾāthāran fī l-arḍi famā aghnā ʿanhum mā kānū yaksibūn
¿Acaso no han viajado por la tierra y observado cómo fue el fin de quienes les precedieron? Eran más numerosos que ellos, superiores a ellos en fuerza y dejaron huellas más firmes sobre la tierra. Pero lo que solían obtener no les sirvió de nada.
82¿Acaso no han viajado por la tierra y observado cómo fue el fin de quienes les precedieron? se repite varias veces en el Corán (12:109; 30:9, 42; 35:44; 40:21; 47:10); véanse 40:21–22c; 30:9c. Pero lo que solían obtener no les sirvió de nada (cf. 15:84; 39:50) significa que cuando la Promesa de castigo de Dios se cumplió sobre los incrédulos de generaciones de antaño, su inmenso poder y riqueza no pudieron defenderlos frente a ella (Q, Ṭ). La frase también podría traducirse: «¿De qué les sirvió entonces lo que solían obtener?» (Q, Ṭ), en cuyo caso se refiere a quienes entre los coraichitas disputaban con el Profeta acerca de los signos de Dios, dado que solo vestigios quedan de quienes disputaron contra los mensajeros de Dios en el pasado (Ṭ).
Versículo 83
فَلَمَّا جَآءَتْهُمْ رُسُلُهُم بِٱلْبَيِّنَٰتِ فَرِحُوا۟ بِمَا عِندَهُم مِّنَ ٱلْعِلْمِ وَحَاقَ بِهِم مَّا كَانُوا۟ بِهِۦ يَسْتَهْزِءُونَ ﴿٨٣﴾
falammā ŷāʾathum rusuluhum bil-bayyināti fariḥū bimā ʿindahum mina l-ʿilmi waḥāqa bihim mā kānū bihī yastahziʾūn
Y cuando sus mensajeros les trajeron pruebas claras, se regocijaron en el conocimiento que poseían, y aquello de lo que solían burlarse los cercó.
83El que los incrédulos se regocijaron en el conocimiento que poseían da a entender que afirmaban saber más que el Profeta, diciendo que no serían castigados, ni resucitados (Q), ni llamados a rendir cuentas; o bien que se regocijaban en lo que sabían de asuntos mundanos (IJ), como en 30:7: Conocen un aspecto exterior de la vida de este mundo, pero de la Otra Vida están inadvertidos (Q). Y aquello de lo que solían burlarse los cercó (cf. 6:10; 11:8; 16:34; 21:41; 39:48; 45:33; 46:26) indica que el castigo que reciben es una consecuencia directa de su propia iniquidad, como en 10:44: En verdad, Dios no es injusto en absoluto con los seres humanos, sino que son los seres humanos los que son injustos consigo mismos. De forma alternativa, podría leerse como una referencia a los profetas regocijándose con el conocimiento otorgado a ellos por Dios (Ṭs).
Versículo 84–85
فَلَمَّا رَأَوْا۟ بَأْسَنَا قَالُوٓا۟ ءَامَنَّا بِٱللَّهِ وَحْدَهُۥ وَكَفَرْنَا بِمَا كُنَّا بِهِۦ مُشْرِكِينَ ﴿٨٤﴾ فَلَمْ يَكُ يَنفَعُهُمْ إِيمَٰنُهُمْ لَمَّا رَأَوْا۟ بَأْسَنَا ۖ سُنَّتَ ٱللَّهِ ٱلَّتِى قَدْ خَلَتْ فِى عِبَادِهِۦ ۖ وَخَسِرَ هُنَالِكَ ٱلْكَٰفِرُونَ ﴿٨٥﴾
falammā raʾaw baʾsanā qālū āmannā billāhi waḥdahū wakafarnā bimā kunnā bihī mushrikīn · falam yaku yanfaʿuhum īmānuhum lammā raʾaw baʾsanā sunnata llāhi llatī qad khalat fī ʿibādihī wakhasira hunālika l-kāfirūn
Luego, cuando vieron Nuestro Poder, dijeron: «Creemos solo en Dios y repudiamos lo que solíamos atribuirle como asociado».
Pero el que creyeran no les benefició cuando vieron Nuestro Poder. [Esa es] la costumbre de Dios que se ha cumplido entre Sus siervos; y los incrédulos quedaron entonces perdidos.
84–85Cuando los incrédulos vieron descender el Castigo de Dios sobre ellos, proclamaron su fe en Dios y renegaron de su idolatría, pero su recién hallada fe no les sirvió de provecho alguno, porque ya habían tenido tiempo sobrado para arrepentirse y, no obstante, no lo habían hecho. De este modo, su admisión de culpabilidad llega demasiado tarde para el arrepentimiento. En este sentido, es semejante a 4:18: Y el arrepentimiento no es aceptado para quienes cometen malas acciones hasta que, cuando la muerte se presenta ante uno de ellos, dice: «Ciertamente ahora me arrepiento», ni para quienes mueren siendo incrédulos (cf. 23:106–8; 30:57; 74:43–48).
[Esa es] representa una palabra o frase elidida que algunos interpretan como «Guardaos de la costumbre de Dios» o «Como la costumbre de Dios» (Q). Aquí la costumbre de Dios (cf. 3:137; 33:38, 62; 35:43; 48:23) se refiere al establecimiento por parte de Dios del principio, con todas las generaciones pasadas, de que Él no acepta una declaración de fe en el instante en que las personas se ven confrontadas con el castigo que habían negado (IJ, Ṭs), puesto que habían sido advertidas y se les había otorgado prórroga, pero lo negaron hasta ese mismo momento. Los incrédulos ya estaban perdidos antes de ese instante, pero ahora la naturaleza absoluta de su perdición se les hace patente (IJ, Q), al ser arrojados al Fuego, padecer la Venganza de Dios y perder la recompensa del Jardín (Ṭs).
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Personajes
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En la Biblioteca
Capítulos y estudios de caso que tratan esta sura, con el número de referencias a ella.
Fuentes que cita Reynolds
Libros bíblicos y textos de la Antigüedad tardía citados en el comentario de esta sura. Cada uno lleva a todos los pasajes del Corán donde aparece.
Informe
Documento de Información: Análisis Exhaustivo de la Sura Ghāfir (Sura 40)
Resumen Ejecutivo
La Sura 40 del Corán, titulada Ghāfir ("El Perdonador"), también conocida como al-Muʾmin ("El Creyente") o al-Faḍl ("El Favor" o "La Abundancia"), es una revelación fundamentalmente mequí que inaugura la serie de siete suras denominadas Ḥawāmīm o "Las Novias". Revelada en un periodo de intensa persecución contra la comunidad musulmana primaria en La Meca, la sura ofrece consuelo doctrinal, augura el triunfo final de la revelación divina sobre sus opositores y establece un marco teológico riguroso sobre la misericordia, la retribución, el juicio posterior y la soberanía absoluta de Dios.
Entre los elementos más destacados de la sura se encuentran:
- Equilibrio Teológico de los Atributos Divinos: La yuxtaposición de la extrema misericordia divina (Ghāfir al-dhanb, Qābil al-tawb) con el rigor en la justicia (Shadīd al-ʿiqāb), priorizando ontológicamente la misericordia sobre la ira.
- La Narrativa Alegórica e Histórica: Un extenso relato sobre Moisés, Faraón, Hāmān y Coré (Qārūn), cuya figura central de debate es el "Hombre Creyente de la Casa de Faraón", quien desafía la tiranía estatal mediante la razón, la apelación al destino de naciones pasadas y la encomienda de sus asuntos a Dios (tafwīḍ).
- Pruebas Textuales del Barzakh: La inclusión explícita del verso 46, utilizado por los comentaristas como prueba coránica fundamental de la exposición al castigo en la tumba (el espacio intermedio previo a la Resurrección) para los opresores.
- Leyes Cosmológicas e Invariabilidad de la Ley Divina (Sunnat Allāh): La afirmación de que la fe profesada únicamente tras la manifestación física del Castigo Divino es inútil e inaceptable, junto con la constatación de que la creación del universo supera en magnitud a la creación de la humanidad.
1. Contexto Histórico, Títulos y Apertura Lingüística
Nomenclatura y Origen de Revelación
- Títulos de la Sura:
- Ghāfir ("El Perdonador"): Deriva de la mención a Dios como el perdonador de los pecados en el verso 3.
- Al-Muʾmin ("El Creyente"): Denominación dada por la discusión detallada sobre el hombre creyente perteneciente a la familia de Faraón (v. 28).
- Al-Faḍl ("El Favor" o "La Abundancia"): Titulada así por la referencia a Dios como Possessed of Bounty (Poseedor de la Abundancia/Favor) en el verso 3 (IJ, Q).
- Lugar de Revelación: Principalmente mequí, revelada directamente después de la Sura 39 (al-Zumar). Existen debates eruditos sobre pasajes específicos:
- Los versos 56–57 son considerados medineses por algunos exegetas (IJ, JJ, Q, Ṭs), añadiendo v. 55 en ciertos análisis.
- Otros sostienen que únicamente el verso 55 es medinés (Āl), debido a que el mandato de glorificar a Dios "al atardecer y al amanecer" se interpreta como una referencia a las oraciones matutinas y vespertinas obligatorias instauradas en los últimos años del periodo mequí.
Las Cartas Separadas y la Serie Ḥawāmīm
- Ghāfir es la primera de siete suras consecutivas que inician con las letras árabes separadas (al-muqaṭṭaʿāt) Ḥāʾ y Mīm, seguidas inmediatamente por una afirmación explícita sobre la revelación del Corán.
- Conocidas colectivamente como las Ḥawāmīm o "Las Novias" (IK, Q), fueron reveladas en el mismo periodo para confortar a los musulmanes perseguidos en La Meca.
- Interpretaciones Exegéticas de Ḥāʾ Mīm:
- Su significado intrínseco es conocido únicamente por Dios (2:1c).
- Constituyen las "llaves de los tesoros de Dios", vinculándolas con 39:63 (Q).
- Combinadas con otras letras iniciales como Alif Lām Rāʾ y Nūn, forman el Nombre Divino al-Raḥmān ("El Compasivo") (Q).
- Representan iniciales de Nombres Divinos: Ḥāʾ por al-Ḥamīd (El Alabado), al-Ḥalīm (El Clemente), al-Ḥakīm (El Sabio); Mīm por Mālik (El Soberano), al-Majīd (El Ilustre), al-Mutakabbir (El Soberbio) (Q).
- Designan un nombre propio del Corán (Q) o de la propia sura (R).
2. Atributos Divinos, Misericordia y el Destino de los Incrédulos
Los Atributos de Dios y la Precedencia de la Misericordia
El verso 3 reúne Nombres Divinos que equilibran la Misericordia y la Severidad: Forgiver of sins (Perdonador de pecados), Accepter of Repentance (Aceptador de Arrepentimiento), severe in retribution (Severo en el Castigo) y Possessed of Bounty (Poseedor de la Abundancia).
[Misericordia: Perdonador de Pecados / Aceptador de Arrepentimiento]
↓
[Justicia: Severo en el Castigo]
↓
[Gracia: Poseedor de la Abundancia/Favor]
- Matices Lingüísticos y Teológicos:
- Según al-Rāzī, la ausencia de la conjunción "y" (wa) entre Accepter of Repentance y severe in retribution demuestra que la severidad divina no está desconectada del arrepentimiento ni de la misericordia (R).
- La inserción del castigo entre tres descripciones de misericordia refleja el principio cosmológico de que la Misericordia Divina antecede y supera a Su Ira ("Mi Misericordia abarca todas las cosas", 7:156; y el ḥadīth qudsī: "Mi Misericordia se adelanta a Mi Ira").
- Al-Rāzī sostiene que Dios puede e incluso perdona grandes pecados aun sin un arrepentimiento previo explícito, lo cual constituye una alabanza superior a Su gracia.
La Refutación a quienes Disputan (Yujādilu)
- Aquellos que disputan las señales (āyāt) de Dios sin autoridad recibida son reprobados repetidamente en la sura (vv. 4, 35, 56, 69).
- La prosperidad, libertad de tránsito y opulencia terrenal de los incrédulos no representan favor divino, sino un disfrute efímero que precede a su caída (vv. 4; cf. 3:196–97).
- Se insta al Profeta a no afligirse por su desafío y a responder remitiendo el juicio final a Dios (22:68–69).
La Intercesión Angélica por los Creyentes
- Los ocho ángeles que portan el Trono (ʿArsh) y los que están cerca de él (vv. 7–9; cf. 69:17) alaban a Dios y realizan istighfār (petición de perdón) por los creyentes.
- Su súplica solicita que los creyentes y sus familiares rectos (padres, esposas y descendencia) ingresen a los Jardines del Edén (Jannāt ʿAdn), demostrando que las obras piadosas benefician la posición espiritual de toda la familia en el Más Allá (IK, R, Ṭ).
La Naturaleza del Juicio y las Dos Muertes
- Las Dos Muertes y Las Dos Vidas (v. 11): Los incrédulos reconocen en la Resurrección: "Nos has hecho morir dos veces y nos has dado vida dos veces". Esto se interpreta como:
- La inexistencia previa en los lomos de sus antepasados (muerte), seguida por la vida terrenal, la muerte natural y la resurrección final (Q, Ṭ, Ṭs).
- La muerte terrenal, la resurrección intermedia para el interrogatorio en la tumba, una segunda muerte y la resurrección del Juicio Final (Q, Ṭs).
- Títulos del Día del Juicio en la Sura:
- El Día de la Reunión (Yawm al-Tilāq, v. 15): Encuentro de las criaturas con Dios, de los oprimidos con sus opresores, o de cada alma con sus obras.
- El Día del Evento Inminente (Yawm al-Āzifah, v. 18): Día en que los corazones llegarán a las gargantas, ahogados en agonía, careciendo los injustos de amigos íntimos o intercesores obedecidos.
- Omnisciencia Divina (v. 19): Dios conoce "la traición de los ojos" (miradas prohibidas o falsas afirmaciones sobre lo visto) y "lo que ocultan los pechos" (las intenciones ocultas del corazón).
3. La Narrativa Alegórica de Moisés y el Creyente de la Casa de Faraón
Esta sección representa el núcleo dramático e instruccional de la sura (vv. 23–45), sirviendo como un paralelo tipológico a las dificultades enfrentadas por el Profeta Mahoma en La Meca.
OPOSICIÓN
Pharaoh + Hāmān + Korah (Qārūn)
VS.
Moisés (Pruebas claras / Autoridad)
+
Creyente de la Casa de Faraón (Estrategia / Tafwīḍ)
El Conflicto con Faraón, Hāmān y Coré (Qārūn)
- Moisés es enviado con señales claras y autoridad manifiesta (referida a la Torá o a sus milagros).
- Los opositores lo acusan de ser un "hechicero mentiroso" (kādhib sāḥir) y Faraón decreta asesinar a los hijos de los creyentes y conservar a sus mujeres para humillarlos y esclavizarlos (v. 25).
- Faraón justifica su intención de matar a Moisés alegando que este alterará la religión del pueblo o causará corrupción en la tierra (v. 26).
La Intervención del Hombre Creyente
Un miembro de la elite de Faraón—identificado por al-Ṭabarī como familiar directo de Faraón, dado que la corte no habría escuchado a un israelita—que ocultaba su fe, interviene mediante un discurso estructurado racionalmente:
- Dilema Lógico: "¿Mataréis a un hombre por decir: 'Mi Señor es Dios', habiendo traído pruebas claras?"
- Si es mentiroso, su mentira recaerá sobre él.
- Si es veraz, parte de los castigos que promete alcanzarán al pueblo.
- Advertencia Histórica: Les recuerda "el día de los partidos [de antaño]" (Yawm al-Aḥzāb), citando la destrucción justa propinada a los pueblos de Noé, ʿĀd y Thamūd.
- El Día de la Llamada Mutua (Yawm al-Tanād, v. 32): Advierte sobre el Juicio donde los habitantes del Infierno y del Jardín se llamarán entre sí desesperadamente (7:44, 50).
- Precedente de José (Yūsuf): Les recuerda que José les trajo pruebas claras anteriormente, pero permanecieron en duda, afirmando tras su muerte que Dios jamás enviaría a otro mensajero (v. 34).
La Arrogancia Cosmológica de Faraón y la Torre
- Faraón ordena a Hāmān construir una torre elevada para alcanzar las "vías de los cielos" (asbāb al-samāwāt) y contemplar al Dios de Moisés (vv. 36–37).
- Esta acción evidencia el materialismo de Faraón, quien concibe a Dios como un ente físico limitado al espacio, resultando su esquema en pura ruina.
El Concepto de Tafwīḍ (Encomienda) y la Protección Divina
El creyente concluye su apelación declarando: "Encomiendo mi asunto a Dios. Verdaderamente Dios ve a Sus siervos" (v. 44).
- Matiz Místico-Teológico:
- Según los maestros sufíes (Dhu'l-Nūn al-Miṣrī, Rūzbihān al-Baqlī), la encomienda (tafwīḍ) antecede a la ejecución del decreto divino, a diferencia de la sumisión (taslīm), que ocurre tras el decreto.
- El tafwīḍ perfecto requiere la desesperanza de la propia fuerza y la contemplación absoluta del poder divino.
- Resultado: Dios protegió al hombre creyente de las conspiraciones de Faraón, mientras que el pueblo de Faraón fue rodeado por el castigo.
La Prueba del Castigo en el Barzakh (El Estado Intermedio)
El verso 46 establece una distinción bíblica e islámica crucial sobre la escatología:
"El Fuego, al cual son expuestos mañana y tarde. Y el Día en que llegue la Hora [se dirá]: '¡Haced entrar a la gente de Faraón en el castigo más severo!'"
- Interpretación Exegética: Este verso es citado unánimemente por los comentaristas (IK, R) como prueba coránica de la existencia del castigo en la tumba o Barzakh (el periodo entre la muerte física y la resurrección general).
- La exposición al fuego "mañana y tarde" ocurre durante su estado en la tumba; el "castigo más severo" se ejecutará tras el Juicio Final.
4. Argumentos Cosmológicos, la Súplica y las Leyes Divinas
Manifestaciones del Poder Divino en la Naturaleza y la Gestación
Dios presenta Sus señales en el cosmos y en la vida humana como prueba de Su unicidad y de Su capacidad para resucitar:
- El Orden Natural: La creación de la noche para el descanso y del día para ver/trabajar; la tierra como morada estable (qarār) y el cielo como dosel/techo (vv. 61, 64).
- Etapas de la Gestación Humana (v. 67): Polvo → Gota (nuṭfah) → Coágulo de sangre (ʿalaqah) → Infante → Madurez → Vejez/Muerte.
- Creación Instantánea: Dios da la vida y la muerte; cuando decreta un asunto, únicamente dice: "¡Sé!" y es (Kun fayakūn, v. 68).
La Magnitud de la Creación frente a la Humanidad
El verso 57 establece un argumento categórico contra la arrogancia humana:
$$\text{Creación de los Cielos y la Tierra} > \text{Creación de la Humanidad}$$
A pesar de esta evidencia cosmológica objetiva, la mayoría de los seres humanos no comprende debido a su orgullo (IK, Q).
El Mandato de la Súplica (Duʿāʾ) y la Arrogancia
El verso 60 declara: "Invocadme y os responderé. Verdaderamente, quienes sean demasiado arrogantes para adorarme entrarán al Infierno humillados".
- El Profeta equiparó la súplica (duʿāʾ) con la adoración misma (ʿibādah).
- Ibn ʿAjībah señala que toda súplica sincera es respondida, ya sea de inmediato en la vida terrenal o reservada como recompensa para el Más Allá.
- Quienes se abstienen de suplicar lo hacen por arrogancia, al no reconocer su indigencia absoluta ante el Creador (ST).
Instrucciones de Paciencia y la Inerrancia Profética
- Dios ordena al Profeta Mahoma tener paciencia (ṣabr), asegurándole que la promesa divina es cierta.
- Sobre el Perdón de Pecados del Profeta (v. 55):
- Para los eruditos que admiten faltas menores en los profetas, el mandato implica arrepentimiento por dichas faltas.
- Para la mayoría ortodoxa que sostiene la inerrancia profética (ʿiṣmah), la orden busca elevar los grados espirituales del Profeta y establecer un modelo de devoción para su comunidad (Q, Ṭs).
La Invariabilidad de la Ley Divina (Sunnat Allāh)
Los versos 84 y 85 concluyen la sura detallando la psicología de las naciones destruidas:
- Al presenciar físicamente la Fuerza/Rigor de Dios (Bāʾs), las naciones incrédulas declararon instantáneamente fe en el Dios Único y renegaron de sus ídolos.
- Principio Escatológico: La fe declarada en el momento de presenciar la destrucción no reporta beneficio alguno. Esta es la invariable "costumbre de Dios" (Sunnat Allāh) aplicada a todas las generaciones pasadas.
5. Tabla de Términos Teológicos, Nombres Divinos y Conceptos Clave
| Término / Concepto | Transliteración / Referencia | Significado Exegético y Aplicación en la Sura |
|---|---|---|
| Las Cartas Separadas | Al-Muqaṭṭaʿāt (v. 1) | Enigmáticas letras iniciales (Ḥāʾ Mīm); llaves de los tesoros divinos, nombres de Dios o del Corán. |
| Perdonador de Pecados | Ghāfir al-dhanb (v. 3) | Atributo divino que indica el perdón de faltas mediante la gracia o el arrepentimiento. |
| Aceptador de Arrepentimiento | Qābil al-tawb (v. 3) | Atributo que enfatiza la receptividad de Dios ante el retorno sincero del creyente. |
| Severo en la Retribución | Shadīd al-ʿiqāb (v. 3) | Atributo de justicia y rigor colocado estratégicamente entre expresiones de misericordia. |
| Poseedor de la Abundancia | Dhū al-Ṭawl (v. 3) | Dios como dador inagotable de favores, bendiciones y absolución. |
| El Estado Intermedio | Al-Barzakh (v. 46) | Periodo de la tumba entre la muerte y la resurrección; probado por la exposición matutina/vespertina al Fuego de la Casa de Faraón. |
| Encomienda de Asuntos | Tafwīḍ (v. 44) | Acto espiritual de entregar completamente los asuntos a Dios antes de la ejecución del decreto. |
| El Día de la Reunión | Yawm al-Tilāq (v. 15) | Denominación del Juicio Final donde se encuentran la creación, los oprimidos/opresores y las almas con sus obras. |
| El Día de la Llamada Mutua | Yawm al-Tanād (v. 32) | Nombre del Juicio por las llamadas desesperadas entre los habitantes del Infierno y del Paraíso. |
| Caminos de los Cielos | Asbāb al-samāwāt (vv. 36–37) | Vías, accesos o puertas celestiales que Faraón pretendía alcanzar construyendo la torre de Hāmān. |
| La Ley/Costumbre de Dios | Sunnat Allāh (v. 85) | Regla divina inalterable por la cual la fe manifestada al ver el castigo físico no es aceptada. |
6. Dictámenes y Citas Exegéticas Destacadas
Sobre el Equilibrio de los Atributos Divinos (v. 3)
"La ubicación de 'Severo en el castigo' entre tres descripciones de la Misericordia Divina demuestra la precedencia y la preponderancia de la Misericordia de Dios sobre Su Ira."
— al-Rāzī (Comentario al verso 3)
Sobre la Conversación de los Denegantes en el Infierno (vv. 11–12)
"Abū Ḥāmid al-Ghazzālī interpreta estos versos como parte de un discurso extendido entre Dios y los incrédulos en el Infierno, donde tras admitir sus pecados e implorar una salida, la respuesta divina ratifica la justicia de su condena debido a que rechazaban la Unicidad Divina cuando era invocada en el mundo terrenal."
— Exégesis de al-Ghazzālī (Citado en el comentario de vv. 11–12)
Sobre la Naturaleza de la Encomienda espiritual (Tafwīḍ, v. 44)
"El perfeccionamiento de la encomienda es no verse a uno mismo ni a nada creado con poder de beneficiar o dañar, y ver a Dios a través de la existenciación de la existencia en cada respiración."
— Rūzbihān al-Baqlī (Comentario al verso 44)
Sobre la Perspicacia del Creyente (v. 13)
"El Profeta declaró: 'Guardaos de la perspicacia del creyente, pues verdaderamente ve por la luz de la Verdad'."
— Tradición Profética (Citada en el comentario al verso 13)
Infografía
Diapositivas
Mapa mental
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- Al-Mu'min: El Creyente
- Al-Fadl: La Bondad
- Ghāfir: El Forgiver de pecados
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- Serie de siete suras con Ha Mim
- Proposito: Solace ante la persecucion
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- Periodo de la Meca
- Versos madinenses: Disputa sobre vv. 55-57
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- Forgiver de pecados y acoge arrepentimiento
- Severo en retribucion
- Preponderancia de la misericordia sobre la ira
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- Noche para el descanso y dia para ver
- Creacion humana: Polvo, gota y coagulo
- Poder absoluto: Orden de ser y es
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- Comunidades pasadas: Castigo por negar mensajeros
- Sentimiento de grandeza vacio en los pechos
- Sellado de corazones a los tiranos arrogantes
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- Paciencia ante la promesa verdadera
- Alabanza al atardecer y al alba
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- Faraon, Haman y Coré
- Acusacion: Hechicero mentiroso
- Persecucion: Matanza de los hijos de creyentes
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- Defensa logica de Moises
- Advertencia sobre el dia de la calamidad
- Proteccion divina de sus tramas
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- Exposicion al fuego en el Barzakh
- Castigo severo en la Hora final
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- Recompensa justa sin ninguna injusticia
- Corazones en las gargantas por la angustia
- Ausencia de amigos leales o intercesores
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- Disputa entre seguidores debiles y arrogantes
- Suplica inutil a los guardianes del Fuego
- Arrepentimiento tardio al ver el poder divino
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- Oracion de los angeles portadores del Trono
- Recompensa para justos y sus familias
- Triunfo supremo protegido de malas obras
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Tabla de datos
| Rango de versículos | Tema central | Breve resumen del mensaje | Contexto histórico y teológico (Inferred) | Fuente |
|---|---|---|---|---|
| 40:1-3 | Revelación y atributos divinos de misericordia y justicia | Afirmación de la revelación del Libro por parte de Dios y la combinación de sus atributos de perdón, aceptación del arrepentimiento, rigor en el castigo y generosidad. | Enfatiza la teología de la primacía de la misericordia divina sobre la ira, estableciendo la estructura temática de solaz y advertencia característica de las suras Makkis (Ḥawāmīm). | [1] |
| 40:4-6 | La disputa de los incrédulos y el destino de las naciones antiguas | Aviso sobre aquellos que disputan los signos de Dios; su prosperidad terrenal no debe engañar, pues comunidades previas como el pueblo de Noé fueron destruidas por oponerse a la verdad. | Consuelo al Profeta Mahoma frente a la oposición de los Quraysh, recordando que la destrucción de los opositores pasados es un precedente histórico indiscutible. | [1] |
| 40:7-9 | Oración de los ángeles por los creyentes | Los ángeles que portan el Trono alaban a Dios y suplican perdón, protección del infierno y la entrada al Paraíso para los creyentes y sus familias piadosas. | Muestra la intercesión de seres celestiales (istighfār) y la recompensa espiritual comunitaria en la cosmología islámica. | [1] |
| 40:10-20 | El juicio y el destino de los incrédulos en el Más Allá | Descripción del arrepentimiento tardío e inútil de los incrédulos en el Día del Juicio, la soberanía exclusiva de Dios y la estricta justicia retributiva sin intermediarios válidos. | Marco teológico sobre la irrevocabilidad de la salvación tras la muerte y el concepto de la muerte y resurrección dobles. | [1] |
| 40:21-22 | Exhortación a reflexionar sobre la historia | Llamado a viajar por la tierra y observar el fin ruinoso de naciones pasadas que, a pesar de su gran poder y vestigios, fueron castigadas por rechazar a sus mensajeros. | Uso del viaje físico y espiritual como herramienta de edificación moral frente a la falsa sensación de seguridad del poder terrenal. | [1] |
| 40:23-45 | La historia de Moisés, Faraón y el creyente de la Casa de Faraón | Relato detallado del enfrentamiento de Moisés con Faraón, Hāmān y Coré, destacando el discurso del hombre creyente que defendedió a Moisés exhortando al monoteísmo y advirtiendo sobre el Juicio. | Alegoría espiritual y política para consolar a los musulmanes perseguidos en La Meca; presenta el modelo del creyente que confía sus asuntos a Dios (tafwīḍ) ante la tiranía. | [1] |
| 40:46-50 | Castigo en la tumba y disputas en el Infierno | Exposición de la gente de Faraón al Fuego mañana y tarde, seguida de las discusiones inútiles entre opresores y seguidores en el Infierno implorando ayuda en vano a sus guardianes. | Fundamento teológico del castigo en la tumba o estado intermedio (barzakh) previo a la Resurrección final. | [1] |
| 40:51-60 | El auxilio divino a los mensajeros y la llamada a la oración | Promesa de Dios de ayudar a sus mensajeros en este mundo y en el Juicio. Exhortación al Profeta a la paciencia y a invocar a Dios, advirtiendo contra la arrogancia. | Reafirmación de la victoria profética final y la importancia teológica de la súplica (duʿāʾ) como acto central de adoración. | [1] |
| 40:61-68 | Signos del poder y la gracia de Dios en la creación | Argumentación monoteísta basada en la creación de la noche, el día, la tierra, los cielos y las etapas del desarrollo humano, afirmando la soberanía de Dios sobre la vida y la muerte. | Pruebas cosmológicas y biológicas utilizadas para demostrar la capacidad divina de resucitar a los muertos frente al escepticismo. | [1] |
| 40:69-76 | Reprensión y castigo final para los disputadores | Condena a quienes rechazan la Revelación; descripción de su castigo con cadenas y fuego en el Infierno como consecuencia de su arrogancia y regocijo injusto. | Advertencia escatológica sobre las consecuencias directas de la soberbia y la disputa sin autoridad divina. | [1] |
| 40:77-78 | Paciencia profética y la naturaleza de la revelación | Mandato de paciencia al Profeta, recordando que el cumplimiento de la promesa divina es seguro y que hubo muchos mensajeros previos, cuyos milagros solo ocurrieron con permiso divino. | Delimitación de la función del Profeta: no le corresponde realizar milagros a demanda, sino transmitir el mensaje con constancia. | [1] |
| 40:79-82 | Bendiciones en la naturaleza y lecciones del pasado | Mención del ganado y las naves como beneficios dados por Dios para el transporte y sustento, instando a reconocer Sus signos y no rechazarlos. | Apelo a la gratitud humana mediante evidencias cotidianas del favor divino sobre la tierra y el mar. | [1] |
| 40:83-85 | La ineficacia de la fe tardía ante el castigo | Conclusión de la sura mostrando cómo las naciones pasadas se enorgullecieron de sus conocimientos mundanos, pero su fe en el momento de ver el castigo divino no les sirvió de nada. | Establecimiento de la ley divina invariable (sunnat Allāh): la fe dictada por el pánico ante la destrucción inminente invalida el arrepentimiento. | [1] |