Muḥammad
MuhammadAntes del textoIntroducción
Introducción
Todos los eruditos coinciden en que Muḥammad es una sūrah madinense. Algunos sostienen que es de principios del periodo madinense, con la excepción del v. 13 (Āl, IJ, JJ), del cual se relata que fue revelado durante la emigración del Profeta de La Meca a Medina y, por tanto, antes del comienzo del periodo madinense (Āl). Toma su nombre de la mención de Muḥammad en el v. 2, uno de los únicos cuatro versículos que lo mencionan por su nombre; los otros son 3:144; 33:40; y 48:29. También es conocida por algunos como al-Qitāl («El Combate»; Suyūṭī, Itqān), debido a la censura a quienes rehúyen el llamamiento a combatir en la senda de Dios en el v. 20. La enfermedad de los corazones (vv. 20, 29) y las razones por las cuales Dios los sella (v. 16) y los cierra con candado (v. 24) constituyen un tema primordial de esta sūrah, así como la verdadera naturaleza de las acciones humanas. Ofrece, por ende, una sutil reflexión sobre la conexión intrínseca entre las acciones y la fe, o entre las obras y el estado del propio corazón.
La sūrah comienza distinguiendo entre los creyentes y los incrédulos respecto a la verdadera naturaleza de sus obras (vv. 1-3). Una exhortación a combatir a los incrédulos (vv. 4-7) da paso luego a un examen del estado de los incrédulos (vv. 8-10), seguido de una comparación entre los destinos finales de los creyentes y de los incrédulos (vv. 11-15) que culmina en un crudo contraste entre lo que se da de beber a cada grupo en su morada final (v. 15). Este contraste es seguido por un análisis más específico sobre la manera en que los incrédulos reaccionan ante el Profeta y el Corán (vv. 16-30). La discusión se centra luego nuevamente en el contraste entre creyentes e incrédulos, exhortando a los creyentes a continuar esforzándose contra los incrédulos (vv. 31-35). Un pasaje final previene contra la avaricia y conmina a los creyentes a gastar en la senda de Dios (vv. 36-38).
Sura 47Muḥammad38 versículos
بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
bismi llāhi r-raḥmāni r-raḥīm
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
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Reynolds · The Qurʾān and the BibleIntroducción a la sura
En el Nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo.
Versículo 1
ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ وَصَدُّوا۟ عَن سَبِيلِ ٱللَّهِ أَضَلَّ أَعْمَٰلَهُمْ ﴿١﴾
alladhīna kafarū waṣaddū ʿan sabīli llāhi aḍalla aʿmālahum
Quienes no creen y desvían de la senda de Dios... Él ha hecho que sus obras se extravíen.
1Desvían de traduce ṣadda ʿan, que puede significar tanto «apartarse de» como «impedir a otros» (Iṣ, Z). Tomando ambos sentidos conjuntamente, el versículo señala que los incrédulos se apartan de la senda de Dios y procuran asimismo impedir que otros la sigan. Dado que esta actitud refleja su disposición hacia la religión, Dios ha hecho que sus obras se extravíen, lo que implica que sus malas acciones no surtirán el efecto pretendido, que cualquier buena obra que hayan realizado no les reportará beneficio alguno en el Más Allá (JJ), y que confunden las malas acciones con las buenas porque el mal de sus obras les es embellecido (9:37). De esta manera, Dios malogra sus maquinaciones y complots (Q). Este versículo contrasta rotundamente con la última oración del v. 4: Y en cuanto a quienes caen muertos en la senda de Dios, Él no dejará que sus obras se extravíen. No obstante, el empleo del tiempo pretérito aquí en el v. 1 deja abierta la posibilidad de que quienes no creen puedan arrepentirse en el futuro y, por consiguiente, ser perdonados por sus malas acciones.
Versículo 2
وَٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَعَمِلُوا۟ ٱلصَّٰلِحَٰتِ وَءَامَنُوا۟ بِمَا نُزِّلَ عَلَىٰ مُحَمَّدٍۢ وَهُوَ ٱلْحَقُّ مِن رَّبِّهِمْ ۙ كَفَّرَ عَنْهُمْ سَيِّـَٔاتِهِمْ وَأَصْلَحَ بَالَهُمْ ﴿٢﴾
waalladhīna āmanū waʿamilū ṣ-ṣāliḥāti waʾāmanū bimā nuzzila ʿalā muḥammadin wahuwa l-ḥaqqu mir rabbihim kaffara ʿanhum sayyiʾātihim waʾaṣlaḥa bālahum
Y quienes creen y obran rectamente, y creen en lo que ha sido revelado a Muḥammad —y es la verdad procedente de su Señor—, Él les ha absuelto de sus malas acciones y ha rectificado su estado.
2Mientras que incluso las buenas obras de los incrédulos se extravían, las malas acciones de los creyentes son absueltas y perdonadas. Les ha absuelto de sus malas acciones es entendido por algunos como referido a todas las malas acciones cometidas antes de abrazar la fe (Q), ya que es un dogma fundamental de la teología islámica que abrazar el islam «borra todas las faltas precedentes».
Se dice que la absolución (takfīr) cubre las malas acciones, haciéndolas quedar como si jamás se hubieran cometido (Iṣ). Constituye, por ende, una recompensa mayor que el perdón, en el cual, si bien uno no será castigado por sus malas acciones, aún las atestiguará en el Día del Juicio.
Ha rectificado su estado significa entonces que Dios les auxilia en el cumplimiento de las enseñanzas del islam tras haber abrazado la religión (Z), como en 25:70, donde se dice de quienes se arrepienten que Dios cambiará sus malas acciones por buenas acciones (R). Estado traduce bāl, término que también puede denotar el corazón o la mente (Ṭū).
Versículo 3
ذَٰلِكَ بِأَنَّ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ ٱتَّبَعُوا۟ ٱلْبَٰطِلَ وَأَنَّ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ ٱتَّبَعُوا۟ ٱلْحَقَّ مِن رَّبِّهِمْ ۚ كَذَٰلِكَ يَضْرِبُ ٱللَّهُ لِلنَّاسِ أَمْثَٰلَهُمْ ﴿٣﴾
dhālika biʾanna lladhīna kafarū ttabaʿū l-bāṭila waʾanna lladhīna āmanū ttabaʿū l-ḥaqqa mir rabbihim kadhālika yaḍribu llāhu lin-nāsi amthālahum
Eso es porque quienes no creen siguen la falsedad y porque quienes creen siguen la verdad de su Señor. Así es como Dios expone a los hombres sus semejanzas.
3Eso es porque se refiere al hecho de que Dios anule las obras de los incrédulos y absuelva a los creyentes de sus malas acciones (JJ, Q), pues los incrédulos siguen la falsedad y los creyentes siguen la verdad (Q). En este contexto, Así es como Dios expone a los hombres sus semejanzas indica que Dios ha puesto en claro la diferencia entre las buenas y las malas obras (Q), o bien remite de modo directo a la distinción trazada al comienzo del versículo entre los incrédulos que siguen la falsedad y los creyentes que siguen la verdad (R).
Versículo 4
فَإِذَا لَقِيتُمُ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ فَضَرْبَ ٱلرِّقَابِ حَتَّىٰٓ إِذَآ أَثْخَنتُمُوهُمْ فَشُدُّوا۟ ٱلْوَثَاقَ فَإِمَّا مَنًّۢا بَعْدُ وَإِمَّا فِدَآءً حَتَّىٰ تَضَعَ ٱلْحَرْبُ أَوْزَارَهَا ۚ ذَٰلِكَ وَلَوْ يَشَآءُ ٱللَّهُ لَٱنتَصَرَ مِنْهُمْ وَلَٰكِن لِّيَبْلُوَا۟ بَعْضَكُم بِبَعْضٍۢ ۗ وَٱلَّذِينَ قُتِلُوا۟ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ فَلَن يُضِلَّ أَعْمَٰلَهُمْ ﴿٤﴾
faʾidhā laqītumu lladhīna kafarū faḍarba r-riqābi ḥattā idhā athkhantumūhum fashuddū l-wathāqa faʾimmā mamam baʿdu waʾimmā fidāʾan ḥattā taḍaʿa l-ḥarbu awzārahā dhālika walaw yashāʾu llāhu lantaṣara minhum walākil liyabluwa baʿḍakum bibaʿḍin walladhīna qutilū fī sabīli llāhi falan yuḍilla aʿmālahum
Cuando os encontréis con los que no creen, golpead sus cuellos; luego, cuando los hayáis subyugado, afianzad las ataduras. Después, o bien concededles la libertad graciosamente o bien retenedlos por rescate, hasta que la guerra deponga sus cargas. Así [habrá de ser]. Y si Dios quisiera, ciertamente Se vengaría de ellos, pero es para poner a prueba a unos por medio de otros, [ . . . ]. Y en cuanto a quienes caen muertos en la senda de Dios, Él no dejará que sus obras se extravíen.
4Golpead sus cuellos transmite la gravedad y severidad del combate (Q). Traducido de forma literal, sería «el golpe en los cuellos» en acusativo, lo cual se entiende como «golpead los cuellos con un golpe» (IK, Q, Ṭ), indicando la brevedad de la acción, al estar circunscrita a la batalla y no tratarse de un mandato continuado. Cuando los hayáis subyugado puede significar: «Cuando hayáis vencido a aquellos a quienes no golpeasteis el cuello y los hayáis tomado como cautivos» (Ṭ), o «Cuando los hayáis diezmado» (IK). Afianzad las ataduras significa que los prisioneros solo deben tomarse una vez que la victoria se haya alcanzado definitivamente, como en 8:67: No corresponde a un profeta tomar cautivos hasta haber subyugado [al enemigo] en la tierra (Q). Las ligaduras deben apretarse a fin de que el enemigo no cause más daño ni pueda escapar (Ṭ). Según el presente versículo, los prisioneros de guerra pueden ser liberados graciosamente, rescatados a cambio de dinero o entregados al bando contrario en un canje de prisioneros (JJ, Q). No obstante, el texto no preceptúa obligatoriamente la liberación de los prisioneros. Pueden, por tanto, seguir retenidos como cautivos o, en determinados casos, incluso ser ejecutados, alternativas que el Profeta practicó en distintas ocasiones durante diversas batallas de acuerdo con circunstancias concretas (Q). Si bien existen debates sobre si versículos como 8:57; 9:5; y 9:36 abrogan este versículo, al-Qurṭubī señala que la abrogación solo resulta necesaria en los casos en que dos versículos se consideren irreconciliables en su intención jurídica, pero que cuando es posible aplicar ambos versículos bajo circunstancias diferentes, como es el caso aquí, no existe abrogación alguna. La decisión de si ajusticiar a prisioneros de guerra por tratarse de adversarios implacables, mantenerlos en cautiverio o ponerlos en libertad debe determinarse, pues, caso por caso. Para un análisis más exhaustivo del trato a los cautivos, véanse los comentarios a 8:67–71; 9:5; y el ensayo «Conquest and Conversion, War and Peace in the Quran» [Conquista y conversión, guerra y paz en el Corán].
Hasta que la guerra deponga sus cargas significa bien hasta que la guerra cese, bien para que la contienda concluya. Algunos interpretan sus cargas literalmente como las armas, mientras que otros admiten que abarca todas las penalidades que la guerra conlleva (Q). Muchos entienden hasta que la guerra deponga sus cargas como una alusión al tiempo en que solo Dios sea adorado (Q, Ṭ, Ṭū). Si Dios quisiera, ciertamente Se vengaría de ellos sin necesidad de combate alguno (JJ), pero en Su lugar pone a prueba a unos seres humanos por medio de otros (cf. 6:53), tal como en 5:48: Y si Dios hubiera querido, habría hecho de vosotros una sola comunidad, pero [quiso otra cosa] para poneros a prueba en lo que os ha dado. Competid, pues, en las buenas obras.
Versículo 5
سَيَهْدِيهِمْ وَيُصْلِحُ بَالَهُمْ ﴿٥﴾
sayahdīhim wayuṣliḥu bālahum
Él los guiará y rectificará su estado,
5Véase 47:2c. En este contexto, el tiempo futuro expresa una promesa de que Dios rectificará su estado.
Versículo 6
وَيُدْخِلُهُمُ ٱلْجَنَّةَ عَرَّفَهَا لَهُمْ ﴿٦﴾
wayudkhiluhumu l-ŷannata ʿarrafahā lahum
y los hará entrar en el Jardín, habiéndoselo dado a conocer.
6Tras ser guiados y tener rectificado su estado, Dios introducirá a los creyentes en el Jardín (R). Entonces cada persona reconocerá su morada en el Paraíso, como se afirma en un ḥadīz: «Cuando los creyentes hayan sido salvados del Infierno, serán detenidos en un puente entre el Fuego y el Jardín, donde ajustarán cuentas entre sí por los agravios cometidos entre ellos en el mundo. Luego, una vez purificados y limpiados, se les permitirá entrar en el Jardín. Y por Aquel en Cuyas Manos se halla el alma de Muḥammad, cada cual reconocerá su morada en el Jardín mejor de lo que reconoce su morada en este mundo» (Q).
Versículo 7
يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوٓا۟ إِن تَنصُرُوا۟ ٱللَّهَ يَنصُرْكُمْ وَيُثَبِّتْ أَقْدَامَكُمْ ﴿٧﴾
yāʾayyuhā lladhīna āmanū in tanṣurū llāha yanṣurkum wayuthabbit aqdāmakum
¡Oh creyentes! Si auxiliáis a Dios, Él os auxiliará y afirmará vuestros pasos.
7Si auxiliáis a Dios se entiende en el sentido de si los creyentes auxilian a la religión de Dios y al Profeta (JJ, Q), o bien si auxilian a la facción de Dios (58:22). La forma en que los creyentes auxilian a Dios se expone de modo más explícito en 22:40: De no haber sido por la contención que Dios hace de unas personas por medio de otras, habrían sido destruidos monasterios, iglesias, sinagogas y mezquitas, donde se menciona mucho el Nombre de Dios. Y ciertamente Dios auxiliará a quien Le auxilie. La expresión afirmará vuestros pasos (cf. 2:250; 3:147) alude a caminar por el camino recto (Q), o significa hacer que uno permanezca firme en el combate (JJ). Se interpreta también como una alegoría de afirmar los corazones en la fe (Q), como en 8:12, donde Dios dice a los ángeles antes de la batalla de Badr: Ciertamente estoy con vosotros; afianzad, pues, a quienes creen.
Versículo 8
وَٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ فَتَعْسًۭا لَّهُمْ وَأَضَلَّ أَعْمَٰلَهُمْ ﴿٨﴾
waalladhīna kafarū fataʿsal lahum waʾaḍalla aʿmālahum
Y en cuanto a quienes no creen, ¡desgraciados sean!, y Él ha hecho que sus obras se extravíen.
8¡Desgraciados sean! traduce taʿsan lahum, una locución enfática que denota ruina, aflicción, miseria, reprobación, destrucción, derrota, fracaso, ignominia, infortunio y calamidad (Q). En cuanto a que Dios haga que sus obras se extravíen, véase 47:1c.
Versículo 9
ذَٰلِكَ بِأَنَّهُمْ كَرِهُوا۟ مَآ أَنزَلَ ٱللَّهُ فَأَحْبَطَ أَعْمَٰلَهُمْ ﴿٩﴾
dhālika biʾannahum karihū mā anzala llāhu faʾaḥbaṭa aʿmālahum
Eso es porque sintieron aversión hacia lo que Dios reveló, de modo que Él invalidó sus obras.
9Eso es porque remite a su desdicha y al extravío de sus obras (Q). Que sintieron aversión hacia lo que Dios reveló entraña aversión hacia todos los libros revelados y las religiones (Q). Dios hace que sus obras queden anuladas en este mundo y en el Más Allá (2:217; véase también 3:22), dado que en ausencia de una fe correcta, las buenas obras no reportan recompensa en la otra vida (cf. 2:217; 3:21–22; 5:5; 6:88; 7:147; 9:17; 11:16; 18:105; 39:65; 5:53c).
Versículo 10
۞ أَفَلَمْ يَسِيرُوا۟ فِى ٱلْأَرْضِ فَيَنظُرُوا۟ كَيْفَ كَانَ عَٰقِبَةُ ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ ۚ دَمَّرَ ٱللَّهُ عَلَيْهِمْ ۖ وَلِلْكَٰفِرِينَ أَمْثَٰلُهَا ﴿١٠﴾
afalam yasīrū fī l-arḍi fayanẓurū kayfa kāna ʿāqibatu lladhīna min qablihim dammara llāhu ʿalayhim walilkāfirīna amthāluhā
¿Acaso no han viajado por la tierra y observado cómo fue el fin de quienes los precedieron? Dios los destruyó; y semejante suerte aguarda a los incrédulos.
10¿Acaso no han viajado por la tierra y observado cómo fue el fin de quienes los precedieron? se repite en diversas ocasiones en el Corán (véanse 12:109; 30:9c; 30:42; 35:44; 40:21, 82). El Corán alude frecuentemente al destino de los culpables, los corruptos, los injustos y quienes desmintieron a los mensajeros de Dios a modo de amonestación para los incrédulos (véanse 3:137; 6:11; 7:84, 86, 103; 10:39, 73; 16:36; 27:14, 69; 37:73; 43:25). Quienes los precedieron se concibe así como una referencia a las ruinas dejadas por tribus pretéritas destruidas a pesar de ostentar mayor poderío que quienes se oponían al Profeta (véanse 35:44; 40:21, 82). Para más detalles sobre el tratamiento coránico del viajar por la tierra y la edificación espiritual y moral que de ello emana, véase 30:9c. Que semejante suerte aguarda a los incrédulos se entiende en el sentido de que sufrirán un destino similar al de sus antepasados (Q, Ṭ).
Versículo 11
ذَٰلِكَ بِأَنَّ ٱللَّهَ مَوْلَى ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَأَنَّ ٱلْكَٰفِرِينَ لَا مَوْلَىٰ لَهُمْ ﴿١١﴾
dhālika biʾanna llāha mawlā lladhīna āmanū waʾanna l-kāfirīna lā mawlā lahum
Eso es porque Dios es el Protector de quienes creen, y porque los incrédulos no tienen protector alguno.
11Aquí eso se refiere a la destrucción y degradación sufridas por los incrédulos de generaciones pasadas (R). Protector traduce mawlā, que denota asimismo «señor» y «auxiliador». La implicación reside en que quienquiera que no reconozca a Dios como su señor, protector y auxiliador carecerá de todo amparo, dado que no hallarán para sí, fuera de Dios, protector ni auxiliador (33:17; cf., p. ej., 29:22; 33:65; 42:31, 46; 46:32). Algunos afirman que este versículo fue revelado el Día de la Batalla de Uḥud, cuando, tras tomar ventaja sobre los musulmanes, los idólatras gritaron desde lejos: «Un día por otro día. Nosotros tenemos a [la diosa] ʿUzzā y vosotros no tenéis a ʿUzzā». El Profeta ordenó entonces a sus Compañeros que respondieran a voces: «Dios es nuestro Señor y Protector, y vosotros no tenéis protector alguno» (Q).
Versículo 12
إِنَّ ٱللَّهَ يُدْخِلُ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَعَمِلُوا۟ ٱلصَّٰلِحَٰتِ جَنَّٰتٍۢ تَجْرِى مِن تَحْتِهَا ٱلْأَنْهَٰرُ ۖ وَٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ يَتَمَتَّعُونَ وَيَأْكُلُونَ كَمَا تَأْكُلُ ٱلْأَنْعَٰمُ وَٱلنَّارُ مَثْوًۭى لَّهُمْ ﴿١٢﴾
inna llāha yudkhilu lladhīna āmanū waʿamilū ṣ-ṣāliḥāti ŷannātin taŷrī min taḥtihā l-anhāru walladhīna kafarū yatamattaʿūna wayaʾkulūna kamā taʾkulu l-anʿāmu wan-nāru mathwal lahum
En verdad, Dios hace entrar a quienes creen y obran rectamente en Jardines por cuyo bajo fluyen ríos, mientras que los que no creen disfrutan y comen como comen las bestias; y el Fuego será una morada para ellos.
12Respecto a Jardines por cuyo bajo fluyen ríos, véase 2:25c. Que los incrédulos comen como comen las bestias significa que no albergan otra preocupación que llenar sus estómagos —y, por consiguiente, saciar sus apetitos carnales (JJ, Q)— y se hallan despreocupados respecto al Más Allá (JJ). En esta línea se dice: «En el mundo, el creyente hace provisión [para el Más Allá], el hipócrita se pavonea y el incrédulo se entrega a los placeres» (Q).
Versículo 13
وَكَأَيِّن مِّن قَرْيَةٍ هِىَ أَشَدُّ قُوَّةًۭ مِّن قَرْيَتِكَ ٱلَّتِىٓ أَخْرَجَتْكَ أَهْلَكْنَٰهُمْ فَلَا نَاصِرَ لَهُمْ ﴿١٣﴾
wakaʾayyim min qaryatin hiya ashaddu quwwatam min qaryatika llatī akhraŷatka ahlaknāhum falā nāṣira lahum
¡Y cuántas ciudades más poderosas en fuerza que tu ciudad, la cual te expulsó, hemos destruido, sin que tuvieran entonces quien las auxiliara!
13Según ciertos relatos, este versículo fue revelado al inicio de la emigración del Profeta de La Meca a Medina. Tras abandonar La Meca, se volvió hacia la ciudad y exclamó: «Por Dios, ciertamente eres la tierra más amada para Dios y la tierra más amada para mí. De no haber sido porque tu pueblo me expulsó de ti, jamás te habría abandonado» (Āl, IK, Q). Este es uno de varios versículos que evocan pueblos pretéritos destruidos a causa de su iniquidad y de su negativa a aceptar las enseñanzas de los mensajeros que Dios les había enviado, aludiendo a ciudades (7:4; 21:11; 22:45, 48) y a generaciones enteras (17:17; 19:74; 20:128; 32:26; 36:31; 38:3; 50:36), todo lo cual sirve como recordatorio de que Dios puede desbaratar el poder de cualquier pueblo.
Versículo 14
أَفَمَن كَانَ عَلَىٰ بَيِّنَةٍۢ مِّن رَّبِّهِۦ كَمَن زُيِّنَ لَهُۥ سُوٓءُ عَمَلِهِۦ وَٱتَّبَعُوٓا۟ أَهْوَآءَهُم ﴿١٤﴾
afaman kāna ʿalā bayyinatim mir rabbihī kaman zuyyina lahū sūʾu ʿamalihī wattabaʿū ahwāʾahum
¿Acaso quien se apoya en una prueba clara de su Señor es como aquel a quien se le embellece el mal de sus obras y como quienes siguen sus pasiones?
14Una prueba clara remite a la revelación, o bien a la certeza y convicción (Q), o llanamente a un argumento irrefutable de su Señor (JJ). En otros pasajes se afirma de quienes rechazan a los mensajeros de Dios que Satanás les embelleció sus obras (16:63; 27:24; 29:38). El hecho de que sigan sus pasiones representa un grado aún más grave de incredulidad, pues aquel a quien se le embellece el mal de sus obras todavía podría abrigar dudas y, por consiguiente, reflexionar y cuestionar sus malas acciones, aproximándose con ello a quien se apoya en una prueba clara (R). En este sentido, 28:50 inquiere: ¿Y quién está más extraviado que aquel que sigue sus pasiones sin guía alguna de Dios? Respecto a la noción coránica de pasión, véase 45:23c. Del mismo modo, 32:18 plantea retóricamente: ¿Acaso quien es creyente es como quien es perverso? No son iguales. Y en 39:9 se ordena al Profeta: Di: «¿Son acaso iguales los que saben y los que no saben?».
Versículo 15
مَّثَلُ ٱلْجَنَّةِ ٱلَّتِى وُعِدَ ٱلْمُتَّقُونَ ۖ فِيهَآ أَنْهَٰرٌۭ مِّن مَّآءٍ غَيْرِ ءَاسِنٍۢ وَأَنْهَٰرٌۭ مِّن لَّبَنٍۢ لَّمْ يَتَغَيَّرْ طَعْمُهُۥ وَأَنْهَٰرٌۭ مِّنْ خَمْرٍۢ لَّذَّةٍۢ لِّلشَّٰرِبِينَ وَأَنْهَٰرٌۭ مِّنْ عَسَلٍۢ مُّصَفًّۭى ۖ وَلَهُمْ فِيهَا مِن كُلِّ ٱلثَّمَرَٰتِ وَمَغْفِرَةٌۭ مِّن رَّبِّهِمْ ۖ كَمَنْ هُوَ خَٰلِدٌۭ فِى ٱلنَّارِ وَسُقُوا۟ مَآءً حَمِيمًۭا فَقَطَّعَ أَمْعَآءَهُمْ ﴿١٥﴾
mathalu l-ŷannati llatī wuʿida l-muttaqūna fīhā anhārum mim māʾin ghayri āsinin waʾanhārum mil labanil lam yataghayyar ṭaʿmuhū waʾanhārum min khamril ladhdhatil lish-shāribīna waʾanhārum min ʿasalim muṣaffan walahum fīhā min kulli th-thamarāti wamaghfiratum mir rabbihim kaman huwa khālidun fī n-nāri wasuqū māʾan ḥamīman faqaṭṭaʿa amʿāʾahum
Parábola del Jardín que ha sido prometido a los temerosos de Dios: en él hay ríos de agua incorruptible, ríos de leche cuyo sabor no se altera, ríos de vino delicioso para quienes lo beben, y ríos de miel purificada. En él tienen de todo fruto y el perdón de su Señor. ¿[Acaso son] como quien mora eternamente en el Fuego y a quienes se les da a beber un líquido hirviente que les desgarra las entrañas?
15Agua incorruptible denota bien agua cuya naturaleza, en contraposición al agua de este mundo, no sufre alteración (JJ), bien agua cuyo olor y sabor permanecen inmutables (Q). Leche cuyo sabor no se altera alude a leche que no se agria, a diferencia de la leche terrenal (Q). Los ríos de vino suministran una bebida que no les provocará dolor de cabeza ni embriaguez (56:19), a diferencia del vino mundano. Y miel purificada implica que no es miel terrenal, elaborada por abejas y que debe luego recolectarse y filtrarse por contener impurezas, sino que es creada directamente por Dios (Q). Algunos identifican estos cuatro ríos con los ríos contemplados por el Profeta durante su Viaje Nocturno y Ascensión a través de los siete cielos (véanse 17:1c; introducción a la Sūrah 53). Con respecto a esta parte del periplo, se relata que el Profeta dijo: «Fui elevado hasta el azufaifo del confín (53:14) y vi cuatro ríos: dos que manaban hacia afuera y dos que manaban hacia adentro. Los que manaban hacia afuera eran el Nilo y el Éufrates, y los que manaban hacia adentro eran dos ríos en el Paraíso. Luego me ofrecieron tres copas: una con leche, otra con miel y una tercera con vino. Tomé la copa de leche y bebí. Se me dijo: "Tú y tus seguidores estaréis en el camino recto"».
Muchos sufíes contemplan estos ríos como cuatro tipos distintos de conocimiento otorgados por Dios con los que se vivifica el corazón humano. Conforme a la pormenorizada interpretación de al-Kāshānī, el agua incorruptible es el conocimiento que «no muta ante los defectos de las ilusiones engañosas (wahmiyyāt), las dudas capciosas (tashkīkāt) ni las divergencias de doctrinas corruptas (iʿtiqādāt) y creencias consuetudinarias. Y está destinada a los temerosos de Dios... que han alcanzado la estación del corazón» (K). La leche cuyo sabor no se altera representa entonces un grado de conocimiento inferior que no se altera al mezclarse con el capricho o la innovación, las discrepancias entre escuelas jurídicas y el partidismo de quienes se aferran ciegamente a credos. Este es el conocimiento concerniente a las acciones correctas que preserva de los actos de desobediencia y depravación. Los ríos de vino encarnan las diversas formas de amor hacia los Atributos Divinos y la Esencia Divina. Son deliciosos «para quienes han alcanzado la consumación (kāmil), habiendo llegado a la estación de contemplar la belleza de las manifestaciones de los Atributos [Divinos] y atestiguar de forma directa la belleza de la Esencia [Divina], los amantes fervorosos que anhelan la Belleza Absoluta en la estación del espíritu». Y los ríos de miel purificada constituyen «deleites sagrados que descienden [sobre el corazón], destellos luminosos y éxtasis de realización en estados y estaciones para los caminantes [espirituales]... y buscadores». Quienes beben de los ríos de miel purificada son, pues, menos numerosos que quienes beben de los ríos de vino, y «no todo aquel que saborea el deleite de la miel degusta la dulzura del vino». Bajo este prisma, tienen de todo fruto significa que participan de todo deleite derivado de las manifestaciones de los Actos, Atributos y Esencia Divinos (K).
Aunque otros versículos aluden a quienes se les da a beber un líquido hirviente (véanse 6:70; 10:4; 18:29; 37:67; 38:57; 44:46; 78:24–25; 88:5), ninguno brinda un contraste tan tajante. En el marco de esta sūrah y de acuerdo con la interpretación sufí, cabría decir que se les hace beber el líquido hirviente de su propia pasión desenfrenada (K), al igual que en 4:10: En verdad, quienes consumen injustamente los bienes de los huérfanos solo tragan fuego en sus vientres, una realidad que se afirma que el Profeta atestiguó directamente al atisbar el Infierno durante el Viaje Nocturno y la Ascensión. De este modo, son la incredulidad y las malas obras de quienes habitan el Infierno lo que desgarra sus entrañas, toda vez que Dios no es injusto en absoluto con los seres humanos, sino que son los seres humanos quienes son injustos consigo mismos (10:44).
Versículo 16
وَمِنْهُم مَّن يَسْتَمِعُ إِلَيْكَ حَتَّىٰٓ إِذَا خَرَجُوا۟ مِنْ عِندِكَ قَالُوا۟ لِلَّذِينَ أُوتُوا۟ ٱلْعِلْمَ مَاذَا قَالَ ءَانِفًا ۚ أُو۟لَٰٓئِكَ ٱلَّذِينَ طَبَعَ ٱللَّهُ عَلَىٰ قُلُوبِهِمْ وَٱتَّبَعُوٓا۟ أَهْوَآءَهُمْ ﴿١٦﴾
waminhum man yastamiʿu ilayka ḥattā idhā kharaŷū min ʿindika qālū lilladhīna ūtū l-ʿilma mādhā qāla ānifan ulāʾika lladhīna ṭabaʿa llāhu ʿalā qulūbihim wattabaʿū ahwāʾahum
Entre ellos hay quienes te escuchan. Luego, cuando salen de tu presencia, dicen a aquellos a quienes les ha sido dado el conocimiento: «¿Qué ha dicho hace un momento?». Esos son aquellos cuyos corazones Dios ha sellado y que siguen sus pasiones.
16Entre ellos alude a los hipócritas de Medina, mientras que aquellos a quienes les ha sido dado el conocimiento remite a los Compañeros del Profeta (Q, Ṭ, Z). En este contexto, el que Dios selle sus corazones (véase 2:7c) significa que, a pesar de escuchar las palabras y profesar la fe exteriormente, se encuentran cegados por su afán de seguir sus pasiones. Por ello, son incapaces de comprender y no actúan de conformidad con lo que escuchan. Este versículo puede interpretarse asimismo como una admonición a los creyentes para que permanezcan atentos al recitar el Corán, a fin de no limitarse a oír las palabras sin penetrar en su significado ni acatar su mensaje. En su Vivificación de las ciencias de la religión, al-Ġazzālī enumera cuatro obstáculos que impiden comprender el Corán a quienes lo escuchan: restringir la atención a la pronunciación correcta de los fonemas del Corán; el apego dogmático a una escuela de pensamiento específica (madhab); la persistencia en el pecado o estar dominado por la soberbia y los apegos mundanos; y leer el comentario meramente externo del Corán suponiendo que este no encierra más sentidos que aquellos transmitidos por comentaristas tempranos como Ibn ʿAbbās, Ibn Masʿūd y similares (Iḥyāʾ: Qirāʾāt al-qurʾān).
Versículo 17
وَٱلَّذِينَ ٱهْتَدَوْا۟ زَادَهُمْ هُدًۭى وَءَاتَىٰهُمْ تَقْوَىٰهُمْ ﴿١٧﴾
waalladhīna htadaw zādahum hudan waʾātāhum taqwāhum
Mas a quienes están guiados, Él les aumenta en guía y les otorga su piedad.
17Les aumenta en guía denota que Dios incrementa a quienes están guiados en fe (Q, Ṭ), conocimiento y discernimiento (Q), lo cual no acontece con aquellos cuyos corazones están sellados. Que Dios les otorga su piedad indica bien que Dios les auxilia para alcanzar la piedad, bien que les concede recompensas en mérito a su piedad (Z).
Versículo 18
فَهَلْ يَنظُرُونَ إِلَّا ٱلسَّاعَةَ أَن تَأْتِيَهُم بَغْتَةًۭ ۖ فَقَدْ جَآءَ أَشْرَاطُهَا ۚ فَأَنَّىٰ لَهُمْ إِذَا جَآءَتْهُمْ ذِكْرَىٰهُمْ ﴿١٨﴾
fahal yanẓurūna illā s-sāʿata an taʾtiyahum baghtatan faqad ŷāʾa ashrāṭuhā faʾannā lahum idhā ŷāʾathum dhikrāhum
¿Acaso aguardan algo salvo que la Hora caiga sobre ellos de improviso? Mas ya han llegado sus señales premonitorias. Luego, cuando les sobrevenga, ¿de qué les servirá su recuerdo?
18Este versículo inquiere si aquellos incrédulos e hipócritas (mencionados en los versículos previos) aguardan la Hora Final, y si saben que caerá sobre ellos repentinamente sin que dispongan de tiempo para arrepentirse y recordar a Dios (Ṭ). Aunque existen prolijas disertaciones sobre los signos o presagios de la Hora, el signo al que alude este versículo es con toda probabilidad el advenimiento del Profeta, de quien se relata que dijo: «Fui enviado en relación con la Hora así», al tiempo que señalaba con su dedo índice y su dedo medio juntos (Mw, Q).
Versículo 19
فَٱعْلَمْ أَنَّهُۥ لَآ إِلَٰهَ إِلَّا ٱللَّهُ وَٱسْتَغْفِرْ لِذَنۢبِكَ وَلِلْمُؤْمِنِينَ وَٱلْمُؤْمِنَٰتِ ۗ وَٱللَّهُ يَعْلَمُ مُتَقَلَّبَكُمْ وَمَثْوَىٰكُمْ ﴿١٩﴾
faiʿlam annahū lā ilāha illā llāhu wastaghfir lidhambika walilmuʾminīna wal-muʾmināti wallāhu yaʿlamu mutaqallabakum wamathwākum
Sabe, pues, que no hay más dios que Dios, y pide perdón por tu falta y por los hombres creyentes y las mujeres creyentes. Dios conoce vuestro ir y venir, y vuestra morada.
19Algunos entienden este versículo en el sentido de que aquello que uno ha aprendido mediante la razón y la deducción debe conocerlo con absoluta certeza (Mw). Otros lo consideran un mandato de proclamar: «No hay más dios que Dios», a modo de la evocación mencionada en el versículo previo. Dios conoce vuestro ir y venir, y vuestra morada se interpreta como una alusión a la vigilia y al sueño (Mw, Q, Ṭ), o bien a la actividad en esta vida y al estado en el sepulcro y el Más Allá (Aj, Q). En cada interpretación, hace referencia a que Dios conoce todos los estados del ser humano porque nada permanece oculto a Su mirada (Aj).
Versículo 20–21
وَيَقُولُ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ لَوْلَا نُزِّلَتْ سُورَةٌۭ ۖ فَإِذَآ أُنزِلَتْ سُورَةٌۭ مُّحْكَمَةٌۭ وَذُكِرَ فِيهَا ٱلْقِتَالُ ۙ رَأَيْتَ ٱلَّذِينَ فِى قُلُوبِهِم مَّرَضٌۭ يَنظُرُونَ إِلَيْكَ نَظَرَ ٱلْمَغْشِىِّ عَلَيْهِ مِنَ ٱلْمَوْتِ ۖ فَأَوْلَىٰ لَهُمْ ﴿٢٠﴾ طَاعَةٌۭ وَقَوْلٌۭ مَّعْرُوفٌۭ ۚ فَإِذَا عَزَمَ ٱلْأَمْرُ فَلَوْ صَدَقُوا۟ ٱللَّهَ لَكَانَ خَيْرًۭا لَّهُمْ ﴿٢١﴾
wayaqūlu lladhīna āmanū lawlā nuzzilat sūratun faʾidhā unzilat sūratum muḥkamatun wadhukira fīhā l-qitālu raʾayta lladhīna fī qulūbihim maraḍun yanẓurūna ilayka naẓara l-maghshiyyi ʿalayhi mina l-mawti faʾawlā lahum · ṭāʿatun waqawlum maʿrūfun faʾidhā ʿazama l-amru falaw ṣadaqū llāha lakāna khayral lahum
Quienes creen dicen: «¡Ojalá se hiciera descender una sūrah!». Mas cuando se hace descender una sūrah preceptiva en la que se menciona el combate, ves a aquellos en cuyos corazones hay una enfermedad mirarte con la mirada de quien está desmayado por la muerte. Más idóneo para ellos
sería obediencia a Dios y palabras comedidas. Luego, cuando la decisión queda resuelta, si fueran sinceros con Dios, sería mejor para ellos.
20–21Para el significado de sūrahs o versículos preceptivos o «claros», véase 3:7c. Se afirma que el contexto de este versículo corresponde a una etapa en que algunos creyentes anhelaban una sūrah que les facultara para combatir a sus enemigos. Estando en La Meca, según se relata, un grupo de musulmanes preguntó al Profeta por qué no podían combatir a los incrédulos aun siendo objeto de su opresión. El Profeta respondió que no había recibido la orden de combatir. Cuando descendieron versículos prescribiendo el combate, muchos temieron la batalla tanto como debían haber temido a Dios (4:77; véase 61:2–3c). Si bien acudieron a la contienda, algunos creyentes se mostraron renuentes al principio a combatir, y algunos incluso retrocedieron en la batalla de Uḥud (véanse 3:121c; 3:155c). No obstante, este versículo concierne con mayor probabilidad exclusivamente a los hipócritas (Q, R, Ṭ), por cuanto aquellos en cuyos corazones hay una enfermedad (cf. 2:10; 5:52; 8:49; 9:125; 22:53; 33:12, 60; 47:29; 74:31) describe a personas de intenciones torcidas (véase 33:32) o a quienes abrigan en secreto una honda hipocresía o duda religiosa (véanse 2:8–11; 5:52; 24:47–50; 33:12, 60). En la traducción, un único pensamiento se encadena a lo largo de ambos versículos, si bien algunos prefieren colocar un punto al final del v. 20, de modo que la última cláusula signifique «[la muerte] sería más idónea para ellos» (R). En este contexto, palabras comedidas denota expresiones respetuosas hacia el Profeta (JJ), exentas de burlas, y cuando la decisión queda resuelta significa cuando el combate ha sido ya decretado.
Versículo 22
فَهَلْ عَسَيْتُمْ إِن تَوَلَّيْتُمْ أَن تُفْسِدُوا۟ فِى ٱلْأَرْضِ وَتُقَطِّعُوٓا۟ أَرْحَامَكُمْ ﴿٢٢﴾
fahal ʿasaytum in tawallaytum an tufsidū fī l-arḍi watuqaṭṭiʿū arḥāmakum
Si dierais la espalda, ¿acaso no sembraríais la corrupción en la tierra y cortaríais vuestros lazos de parentesco?
22Aquello a lo que los hipócritas dan la espalda es la religión y el Profeta. Aunque aquí sembrar la corrupción se halla vinculado específicamente a cortar los lazos de parentesco, se asocia en términos más generales a toda forma de iniquidad, como la arrogancia (7:74) y la opresión (26:183; 28:4). Para la noción coránica de sembrar la corrupción, véase 30:41c. Respecto a la prohibición de sembrar la corrupción en la tierra, véase 7:56c. Mantener los lazos de parentesco, literalmente «los lazos del útero», se considera una de las virtudes cardinales; véase 4:1c, donde el temor reverente se vincula a preservar los lazos de parentesco del mismo modo que la obediencia se vincula a ello en estos versículos. Conforme a un ḥadīz qudsī: «Dios creó a las criaturas, y al concluir Su creación, el útero dijo: "[¡Oh Dios!], en este lugar busco refugio en Ti frente a quienes me cortan [i.e., rompen los lazos de parentesco]". Dios respondió: "Sí. ¿Acaso no te complace que Yo mantenga lazos con quien mantenga lazos contigo, y que corte los lazos con quien los corte contigo?". Dijo: "Sí, ¡oh Señor mío!". Dios dijo: "Pues así será para ti"». A esto el Profeta añadió: «Leed, si queréis, las palabras de Dios: Si dierais la espalda, ¿acaso no sembraríais la corrupción en la tierra y cortaríais vuestros lazos de parentesco?». En este marco, romper los lazos de parentesco se interpreta como retornar a las prácticas del paganismo y la idolatría anteriores al islam (JJ, Ṭ). Empero, habida cuenta de que mantener los lazos de parentesco era asimismo una virtud estimada entre los árabes con anterioridad al islam, para que tal interpretación resulte plenamente coherente, los lazos de parentesco deberían entenderse como metáfora de los vínculos de hermandad entre los musulmanes, según se enuncia en 49:10: Los creyentes son solo hermanos; reconciliad, pues, a vuestros hermanos y temed a Dios para que alcancéis misericordia.
Versículo 23
أُو۟لَٰٓئِكَ ٱلَّذِينَ لَعَنَهُمُ ٱللَّهُ فَأَصَمَّهُمْ وَأَعْمَىٰٓ أَبْصَٰرَهُمْ ﴿٢٣﴾
ulāʾika lladhīna laʿanahumu llāhu faʾaṣammahum waʾaʿmā abṣārahum
Esos son a quienes Dios ha maldecido, volviéndolos sordos y cegando su vista.
23Esos son quienes dan la espalda, siembran la corrupción y no respetan los lazos de parentesco. Volviéndolos sordos y cegando su vista denota que sus corazones son refractarios a la verdad, como en 22:46: Ciertamente no son los ojos los que se ciegan, sino que son los corazones que están en los pechos los que se ciegan (cf. 18:57; 41:44). Continúan oyendo y viendo físicamente, pero debido a que el corazón, sede del intelecto, se ha endurecido y por ende, espiritualmente hablando, se halla muerto, se asemejan al ganado mencionado en el v. 12 al carecer de discernimiento (Q).
Versículo 24
أَفَلَا يَتَدَبَّرُونَ ٱلْقُرْءَانَ أَمْ عَلَىٰ قُلُوبٍ أَقْفَالُهَآ ﴿٢٤﴾
afalā yatadabbarūna l-qurʾāna am ʿalā qulūbin aqfāluhā
¿Acaso no meditan el Corán? ¿O es que hay candados sobre los corazones?
24La interrogante ¿Acaso no meditan el Corán? se reitera en 4:82; véase asimismo 23:68: ¿Acaso no han reflexionado en la Palabra, o les ha llegado lo que no vino a sus antepasados? Si bien la recitación del Corán se prescribe en múltiples pasajes, se recalca también que es menester meditar, comprender y poner en práctica las enseñanzas coránicas en la medida de las propias posibilidades. En este sentido, se relata que Ibn Masʿūd dijo de los Compañeros: «El Profeta solía recitarles diez versículos, y no pasaban a los diez siguientes hasta haber aprendido todo lo relativo a [los primeros diez]. De ese modo les enseñó el Corán y las obras basadas en él de manera conjunta». Respecto al conocimiento susceptible de obtenerse al meditar en el Corán, se afirma que el cuarto imán chií, ʿAlī Zayn al-ʿĀbidīn, declaró: «Los versículos del Corán son tesoros acumulados. Así pues, cada vez que abras uno de ellos, debes contemplar qué contiene en su interior». Otro clebre ḥadīz reza: «El mejor de vosotros es quien aprende el Corán y lo enseña». En esa misma dirección, se relata que Ibn Masʿūd afirmó: «Cuando os propongáis adquirir conocimiento, escudriñad el Corán en profundidad, pues en él se encierra la ciencia de los antiguos y de las generaciones posteriores». ¿O es que hay candados sobre los corazones? se entiende con el sentido de: «Antes bien, los corazones tienen puestos sus candados» (IJ). Algunos interpretan que el corazón cerrado con candado remite al de aquellos que sufren la mayor aflicción, a quienes no alcanza guía alguna, mientras que los corazones con herrumbre sobre ellos (véase 83:14) y los corazones sellados (véase el v. 16) están menos corroídos (IJ).
Versículo 25
إِنَّ ٱلَّذِينَ ٱرْتَدُّوا۟ عَلَىٰٓ أَدْبَٰرِهِم مِّنۢ بَعْدِ مَا تَبَيَّنَ لَهُمُ ٱلْهُدَى ۙ ٱلشَّيْطَٰنُ سَوَّلَ لَهُمْ وَأَمْلَىٰ لَهُمْ ﴿٢٥﴾
inna lladhīna rtaddū ʿalā adbārihim mim baʿdi mā tabayyana lahumu l-hudā sh-shayṭānu sawwala lahum waʾamlā lahum
En verdad, aquellos que vuelven la espalda después de habérseles evidenciado la guía... Satanás los ha seducido, mas Él les concede una tregua.
25Aquí aquellos que vuelven la espalda alude a quienes vuelven la espalda al Profeta, lo cual puede referirse a los hipócritas que desertaron al prescribírseles el combate (IJ, Q) o a los judíos de Medina que rechazaron al Profeta y se desentendieron de parte de lo que les había sido revelado (IJ), tal como en 2:85, cuando se les recrimina: ¿Acaso creéis en una parte del Libro e incultáis la otra? Algunos afirman que se refiere a los incrédulos que conocían sobradamente el intachable carácter fidedigno del Profeta antes del advenimiento del islam, mas no obstante lo rechazaron tras la proclamación de la fe (Q). Conforme a la traducción, la última frase denota que Dios les otorga una tregua en este mundo para que puedan volverse en arrepentimiento antes de morir, o bien para permitirles manifestar aún más su naturaleza pecadora (véase 3:178). Él les concede una tregua podría verterse asimismo como «él les infunde vanas esperanzas», derivado del verbo amala, que significa «esperar» (Ṭ), en cuyo caso el sujeto del verbo sería Satanás.
Versículo 26
ذَٰلِكَ بِأَنَّهُمْ قَالُوا۟ لِلَّذِينَ كَرِهُوا۟ مَا نَزَّلَ ٱللَّهُ سَنُطِيعُكُمْ فِى بَعْضِ ٱلْأَمْرِ ۖ وَٱللَّهُ يَعْلَمُ إِسْرَارَهُمْ ﴿٢٦﴾
dhālika biʾannahum qālū lilladhīna karihū mā nazzala llāhu sanuṭīʿukum fī baʿḍi l-amri wallāhu yaʿlamu isrārahum
Eso es porque dicen a quienes sienten aversión por lo que Dios ha revelado: «Os obedeceremos en algunos asuntos». Y Dios conoce sus secretos ocultos.
26Eso alude a la seducción ejercida por Satanás y a la concesión de una tregua (o falsas esperanzas). Aquí los comentaristas apuntan a que son los hipócritas o bien los judíos quienes se dirigen a los incrédulos que sienten aversión por lo que Dios ha revelado y se ofrecen a acatar sus designios. Una lectura variante de Y Dios conoce sus secretos ocultos (isrārahum) es: «Y Dios conoce sus secretos (asrārahum)» (IJ, Q). Ambas lecturas aluden a sus conciliábulos y confabulaciones clandestinas con los incrédulos.
Versículo 27
فَكَيْفَ إِذَا تَوَفَّتْهُمُ ٱلْمَلَٰٓئِكَةُ يَضْرِبُونَ وُجُوهَهُمْ وَأَدْبَٰرَهُمْ ﴿٢٧﴾
fakayfa idhā tawaffathumu l-malāʾikatu yaḍribūna wuŷūhahum waʾadbārahum
¿Cómo será, pues, cuando los ángeles se apoderen de ellos, golpeándoles los rostros y las espaldas?
27Este versículo formula cuál será la situación de los incrédulos cuando los ángeles recojan sus almas, dado que Dios les concedió una tregua y, no obstante, murieron en estado de desobediencia (Q). Respecto a los ángeles golpeándoles los rostros y las espaldas, véase 8:50, donde se añade que los ángeles les increpan: Gustad el castigo del Fuego abrasador, y 8:50c.
Versículo 28
ذَٰلِكَ بِأَنَّهُمُ ٱتَّبَعُوا۟ مَآ أَسْخَطَ ٱللَّهَ وَكَرِهُوا۟ رِضْوَٰنَهُۥ فَأَحْبَطَ أَعْمَٰلَهُمْ ﴿٢٨﴾
dhālika biʾannahumu ttabaʿū mā askhaṭa llāha wakarihū riḍwānahū faʾaḥbaṭa aʿmālahum
Eso es porque siguieron lo que enoja a Dios y tuvieron aversión a Su complacencia; así pues, Él invalidó sus obras.
28Eso remite al suplicio consignado en el versículo anterior. En lo tocante a invalidó sus obras, véase 47:9c.
Versículo 29
أَمْ حَسِبَ ٱلَّذِينَ فِى قُلُوبِهِم مَّرَضٌ أَن لَّن يُخْرِجَ ٱللَّهُ أَضْغَٰنَهُمْ ﴿٢٩﴾
am ḥasiba lladhīna fī qulūbihim maraḍun al lan yukhriŷa llāhu aḍghānahum
¿O acaso suponen aquellos en cuyos corazones hay una enfermedad que Dios no sacará a la luz sus rencores?
29Este versículo inquiere si los hipócritas temen que Dios destape su hipocresía exponiendo a la luz pública su hostilidad hacia el Profeta (IJ)
Versículo 30
وَلَوْ نَشَآءُ لَأَرَيْنَٰكَهُمْ فَلَعَرَفْتَهُم بِسِيمَٰهُمْ ۚ وَلَتَعْرِفَنَّهُمْ فِى لَحْنِ ٱلْقَوْلِ ۚ وَٱللَّهُ يَعْلَمُ أَعْمَٰلَكُمْ ﴿٣٠﴾
walaw nashāʾu laʾaraynākahum falaʿaraftahum bisīmāhum walataʿrifannahum fī laḥni l-qawli wallāhu yaʿlamu aʿmālakum
Y si quisiéramos, te los mostraríamos de modo que los reconocerías por su marca. Y con certeza los reconocerás por el tono de sus palabras. Y Dios conoce vuestras obras.
30Respecto a las marcas sobre los incrédulos y los hipócritas, 55:41 puntualiza: Los culpables serán reconocidos por sus marcas; y serán asidos por los copetes y por los pies. Para otros versículos que aluden a marcas que delatan la fe o la incredulidad, véanse 2:273; 7:46–48. Para un examen de la capacidad de reconocerlos por su marca, véase 2:273c. El tono de sus palabras puede hacer referencia al sesgo con que se expresaban o a sus palabras concretas, como cuando se relata que ʿAbd Allāh ibn Ubayy, cabecilla de los hipócritas en Medina, declaró respecto al Profeta y sus Compañeros: Si regresamos a Medina, ciertamente el más poderoso expulsará de ella al más débil (63:8).
Versículo 31
وَلَنَبْلُوَنَّكُمْ حَتَّىٰ نَعْلَمَ ٱلْمُجَٰهِدِينَ مِنكُمْ وَٱلصَّٰبِرِينَ وَنَبْلُوَا۟ أَخْبَارَكُمْ ﴿٣١﴾
walanabluwannakum ḥattā naʿlama l-muŷāhidīna minkum waṣ-ṣābirīna wanabluwa akhbārakum
Y ciertamente os pondremos a prueba hasta que sepamos quiénes de vosotros luchan con denuedo y quiénes son perseverantes, y pondremos a prueba vuestras declaraciones.
31Dios pondrá a prueba a las gentes para constatar si su testimonio de fe y su disposición al combate son verdaderos en efecto, como se relata que aconteció en la batalla de Uḥud (véanse 3:121c; 3:155c). En el contexto de esta sūrah, este versículo entraña tanto que es imperativo actuar de conformidad con la revelación para que las declaraciones de fe sean aceptadas como que muchos de los hipócritas manifestaron su voluntad de combatir hasta que se les ordenó hacerlo (v. 20). Quiénes de vosotros luchan con denuedo (cf. 3:142; 9:16) no solo alude a los combatientes, sino también a quienes se esfuerzan en la senda de Dios con sus bienes y sus personas (49:15; cf. 2:218; 4:95; 5:54; 8:74; 9:20, 41, 44, 81). Hasta que sepamos podría denotar asimismo «para saber» (cf. 2:143c). En cualquiera de las acepciones, se entiende en el sentido de «hacerlo patente» en el plano de la existencia, toda vez que Dios ya conoce su verdadera naturaleza intrínseca (IJ); véanse 10:14c; 29:3c. En un sentido más amplio, el presente versículo señala que toda hipocresía será sacada a la luz.
Versículo 32
إِنَّ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ وَصَدُّوا۟ عَن سَبِيلِ ٱللَّهِ وَشَآقُّوا۟ ٱلرَّسُولَ مِنۢ بَعْدِ مَا تَبَيَّنَ لَهُمُ ٱلْهُدَىٰ لَن يَضُرُّوا۟ ٱللَّهَ شَيْـًۭٔا وَسَيُحْبِطُ أَعْمَٰلَهُمْ ﴿٣٢﴾
inna lladhīna kafarū waṣaddū ʿan sabīli llāhi washāqqū r-rasūla mim baʿdi mā tabayyana lahumu l-hudā lan yaḍurrū llāha shayʾ wasayuḥbiṭu aʿmālahum
En verdad, quienes no creen y desvían de la senda de Dios, y se oponen al Mensajero de Dios después de habérseles evidenciado la guía, no dañarán a Dios en lo más mínimo. Y Él invalidará sus obras.
32En lo tocante a desvían de, véase 47:1c. Después de habérseles evidenciado la guía significa después de haber quedado plenamente patente la revelación. Mientras que los vv. 9 y 28 manifiestan que Dios invalidó sus obras, lo cual puede concebirse como alusión a obras meritorias de recompensa si estuviesen acompañadas de fe y recta intención, aquí las acciones que se invalidan se entienden como actos perpetrados en abierta hostilidad contra el Profeta (R), y el empleo del tiempo futuro expresa, por ende, la promesa formal de que no prevalecerán contra él.
Versículo 33
۞ يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوٓا۟ أَطِيعُوا۟ ٱللَّهَ وَأَطِيعُوا۟ ٱلرَّسُولَ وَلَا تُبْطِلُوٓا۟ أَعْمَٰلَكُمْ ﴿٣٣﴾
yāʾayyuhā lladhīna āmanū aṭīʿū llāha waʾaṭīʿū r-rasūla walā tubṭilū aʿmālakum
¡Oh creyentes! Obedeced a Dios y obedeced al Mensajero y no echéis a perder vuestras obras.
33El mandato de obedecer a Dios y obedecer al Mensajero (3:32; 4:59; 5:92; 24:54; 64:12; véanse también 3:132; 4:80; 7:156–57; 8:1, 20, 46; 33:33; 49:14; 58:13) constituye un hilo conductor de todo el Corán; véanse 3:32c; 4:59c. Si bien la mayoría de los exegetas relacionan el imperativo no echéis a perder vuestras obras con la anulación de las buenas obras mediante la desobediencia, también puede concebirse como una conminación a depurar las propias intenciones. A este respecto, escribe al-Tustarī: «No echéis a perder vuestras obras, esto es, creyéndolas emanadas de vosotros mismos y buscando recompensa de vuestro Señor, pues la acción sincera es aquella que no persigue retribución alguna» (ST).
Versículo 34
إِنَّ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ وَصَدُّوا۟ عَن سَبِيلِ ٱللَّهِ ثُمَّ مَاتُوا۟ وَهُمْ كُفَّارٌۭ فَلَن يَغْفِرَ ٱللَّهُ لَهُمْ ﴿٣٤﴾
inna lladhīna kafarū waṣaddū ʿan sabīli llāhi thumma mātū wahum kuffārun falan yaghfira llāhu lahum
En verdad, a quienes no creen y desvían de la senda de Dios, y luego mueren siendo incrédulos, Dios jamás les perdonará.
34Quienes expiran en estado de incredulidad no obtendrán el perdón, habida cuenta de que Dios no perdona que se Le asocie nada, mas perdona lo que está por debajo de ello a quien Él quiere (4:48, 116). Por contraposición, aquellos incrédulos que, al igual que Jālid ibn al-Walīd (m. 642), pretendieron en un principio desviar a otros del islam antes de arrepentirse y abrazar la fe, se considera que quedaron absueltos de sus malas acciones (véase 47:2c). Jālid ibn al-Walīd, por ejemplo, devino con posterioridad un legendario caudillo militar musulmán y es objeto de suma veneración entre los musulmanes suníes.
Versículo 35
فَلَا تَهِنُوا۟ وَتَدْعُوٓا۟ إِلَى ٱلسَّلْمِ وَأَنتُمُ ٱلْأَعْلَوْنَ وَٱللَّهُ مَعَكُمْ وَلَن يَتِرَكُمْ أَعْمَٰلَكُمْ ﴿٣٥﴾
falā tahinū watadʿū ilā s-salmi waʾantumu l-aʿlawna wallāhu maʿakum walan yatirakum aʿmālakum
No flaqueéis, pues, ni llaméis a la paz cuando tenéis la supremacía. Dios está con vosotros y no os mermará vuestras obras.
35No flaqueéis, esto es, no mostréis flaqueza ni debilidad (IJ). Muchos interpretan este versículo como una prohibición de suscribir pactos o tratados de paz con los incrédulos (IJ, Q). De ser tal el caso, representaría una prescripción orientada a la naciente comunidad musulmana durante sus años iniciales en Medina, cuando se estima que esta sūrah fue revelada, habida cuenta de que el Profeta concertó ulteriormente trascendentales tratados con numerosas tribus que perseveraban en la incredulidad, el más insigne de los cuales fue el Tratado de Ḥudaybiyah, convenido con los qurayshíes en 6/628 (véase la introducción a la Sūrah 48). El precepto de no pactar la paz con los incrédulos se opondría asimismo frontalmente a la orden de suscribir la paz estipulada en 8:61: Y si se inclinan a la paz, inclínate tú a ella, y confía en Dios. De ahí que algunos afirmen que 8:61 abroga este versículo (Q), si bien, tal como se examinó en 47:4c, ante disyuntivas de esta índole muchos comentaristas se inclinan por considerar tales discrepancias como la plasmación de alternativas o determinaciones diversas sujetas a coyunturas disímiles y no como una abrogación en sentido estricto.
Versículo 36
إِنَّمَا ٱلْحَيَوٰةُ ٱلدُّنْيَا لَعِبٌۭ وَلَهْوٌۭ ۚ وَإِن تُؤْمِنُوا۟ وَتَتَّقُوا۟ يُؤْتِكُمْ أُجُورَكُمْ وَلَا يَسْـَٔلْكُمْ أَمْوَٰلَكُمْ ﴿٣٦﴾
innamā l-ḥayātu d-dunyā laʿibun walahwun waʾin tuʾminū watattaqū yuʾtikum uŷūrakum walā yasʾalkum amwālakum
La vida de este mundo no es más que juego y distracción. Si creéis y tenéis temor reverente, Él os dará vuestras recompensas y no os pedirá vuestras riquezas.
36Este mundo terrenal se describe como mero juego y distracción (véanse también 6:32; 29:64) o como nada más que disfrute ilusorio (3:185), y de modo más exhaustivo como juego, distracción, adorno, mutua vanagloria entre vosotros y rivalidad en acumular riquezas e hijos; a semejanza de una lluvia cuya vegetación maravilla a los agricultores; luego se marchita de modo que la ves tornarse amarillenta; luego se convierte en paja seca (57:20). Que Él... no os pedirá vuestras riquezas significa que Dios permitirá a los seres humanos conservar la mayor parte de sus haberes, exigiéndoles tan solo sufragar la limosna preceptiva (zakāh); cabe entenderlo asimismo en el sentido de que Dios no reclama los bienes humanos sino Sus propios bienes, puesto que en última instancia todas las cosas Le pertenecen a Él (cf. 25:57; Q).
Versículo 37
إِن يَسْـَٔلْكُمُوهَا فَيُحْفِكُمْ تَبْخَلُوا۟ وَيُخْرِجْ أَضْغَٰنَكُمْ ﴿٣٧﴾
in yasʾalkumūhā fayuḥfikum tabkhalū wayukhriŷ aḍghānakum
Si os las pidiera y os apremiara, os mostraríais avaros y Él sacaría a la luz vuestros rencores.
37Si os las pidiera se interpreta como: «Si os demandara todo cuanto poseéis», al tiempo que sacaría a la luz vuestros rencores entraña: «manifestaría a las claras vuestra enemistad hacia Dios y Su Mensajero» (IJ). En otros términos, Dios es Misericordioso al exigir únicamente que se consagre una módica parte de la riqueza por Él otorgada a gastar en la senda de Dios.
Versículo 38
هَٰٓأَنتُمْ هَٰٓؤُلَآءِ تُدْعَوْنَ لِتُنفِقُوا۟ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ فَمِنكُم مَّن يَبْخَلُ ۖ وَمَن يَبْخَلْ فَإِنَّمَا يَبْخَلُ عَن نَّفْسِهِۦ ۚ وَٱللَّهُ ٱلْغَنِىُّ وَأَنتُمُ ٱلْفُقَرَآءُ ۚ وَإِن تَتَوَلَّوْا۟ يَسْتَبْدِلْ قَوْمًا غَيْرَكُمْ ثُمَّ لَا يَكُونُوٓا۟ أَمْثَٰلَكُم ﴿٣٨﴾
hāʾantum hāʾulāʾi tudʿawna litunfiqū fī sabīli llāhi faminkum man yabkhalu waman yabkhal faʾinnamā yabkhalu ʿan nafsihī wallāhu l-ghaniyyu waʾantumu l-fuqarāʾu waʾin tatawallaw yastabdil qawman ghayrakum thumma lā yakūnū amthālakum
¡He aquí que sois vosotros aquellos llamados a gastar en la senda de Dios; no obstante, entre vosotros hay quienes son avaros! Y quien es avaro, solo es avaro consigo mismo. Dios es el Rico, y vosotros sois los pobres. Y si dais la espalda, Él hará que otro pueblo os sustituya, y no serán semejantes a vosotros.
38Quien es avaro, solo es avaro consigo mismo patentiza la condición reflexiva moral y espiritual de los actos, en virtud de la cual las propias acciones repercuten a la postre sobre uno mismo más que sobre cualquier otro (véanse también 4:131; 5:54; 6:133; 14:19). En este contexto, se concibe que la negativa a sufragar la limosna preceptiva equivale de hecho a privarse a uno mismo de las gracias que de ella dimanan (IJ), toda vez que Dios no precisa en absoluto del dinero de nadie (Q). Por el contrario, cualquier bien que gastéis es para vosotros mismos, cuando no gastáis sino buscando el Rostro de Dios (2:272). Esta naturaleza «reflexiva» de las obras buenas y malas se enfatiza de forma constante a lo largo de todo el Corán (véanse 2:9, 272; 3:69; 4:111; 6:123; 8:60; 9:34–35; 10:23; 29:6; 35:18; 36:19).
Dios es el Rico, y vosotros sois los pobres (cf. 35:15c) denota que Dios Se basta plenamente a Sí mismo, mientras que los seres humanos dependen de Él de manera absoluta. En el presente pasaje, atañe asimismo a la realidad de que todos los haberes del hombre provienen de Dios; de modo que rehusar pagar la limosna preceptiva en la senda de Dios constituye una negativa a restituir a Dios aquello que por derecho Le pertenece. Puede aprehenderse, por añadidura, como un recordatorio de que la propia existencia dimana íntegramente de Dios y que el ser humano debe entregarse en sumisión plena y total a Él. En este tenor, consigna al-Tustarī sobre dicha sentencia: «El conocimiento de la indigencia ante Dios es el conocimiento de que la riqueza se halla en Dios» (ST).
Él hará que otro pueblo os sustituya (cf. 4:133; 5:54; 6:133; 9:39; 11:57; 14:19; 35:16) significa que Dios reemplazará a unos por otros más merecedores de Su religión, aludiendo ya sea a otro pueblo coetáneo preexistente o a un pueblo enteramente nuevo que Él creará (IJ). Y no serán semejantes a vosotros quiere decir entonces que constituirán un pueblo superior (IJ), exento de mezquindad y presto a gastar en la senda de Dios (Ṭ).
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Informe
Documento de Información: Análisis Integral de la Sura 47 (Muḥammad / Al-Qitāl)
Resumen Ejecutivo
La Sura 47 del Corán, titulada Muḥammad y también conocida como Al-Qitāl (“La Lucha”), es una azora medinesa que aborda de manera sistemática la relación intrínseca entre la fe interior, las acciones humanas y el destino final del individuo. El texto establece una clara dicotomía entre los creyentes —cuyas malas acciones son absueltas y cuyo estado espiritual es rectificado— y los incrédulos o hipócritas, cuyas obras resultan extraviadas y reducidas a la nada.
Entre sus aportes normativos y teológicos más destacados, la sura ofrece instrucciones sobre la conducción de la guerra y la gestión de prisioneros de guerra, advierte severamente contra la hipocresía y la "enfermedad del corazón", enfatiza la necesidad imperativa de contemplar el Corán (tadabbur), describe alegórica y espiritualmente las moradas de la Otra Vida (el Jardín versus el Fuego) y concluye con una exhortación a la generosidad financiera (infāq), recordando la absoluta autosuficiencia de Dios (al-Ghanī) frente a la indigencia humana (al-fuqarā').
1. Contexto, Denominación y Temas Centrales
Contexto de Revelación y Nombre
- Origen: Existe consenso académico en que se trata de una sura medinesa. Algunos eruditos señalan que pertenece al periodo medinés temprano, a excepción del versículo 13, el cual fue revelado durante la migración (Hiyrah) del Profeta de La Meca a Medina.
- Denominaciones:
- Muḥammad: Toma su nombre de la mención explícita del Profeta en el versículo 2, siendo una de las cuatro únicas ocasiones en que se le nombra por su nombre propio en el texto coránico (junto con 3:144, 33:40 y 48:29).
- Al-Qitāl (“La Lucha”): Denominación atestiguada por al-Suyūṭī (Itqān), derivada de la crítica realizada en el versículo 20 hacia aquellos que se acobardan ante el mandato de combatir.
Menciones explícitas del nombre "Muḥammad" en el Corán:
├── Sura 3:144
├── Sura 33:40
├── Sura 47:2 <-- (Sura objeto de estudio)
└── Sura 48:29
Ejes Temáticos Principales
- La naturaleza de la acción humana: Reflexión sobre la conexión inseparable entre las obras (aʿmāl), la creencia y la condición del corazón.
- La enfermedad del corazón e hipocresía: Análisis de las causas por las cuales Dios sella y cierra los corazones de los hipócritas.
- El combate en la causa de Dios: Prescripciones sobre la guerra, los prisioneros y la firmeza en el conflicto.
- Desprendimiento vs. Avaricia: La llamada a contribuir económicamente para la causa divina.
2. La Naturaleza de las Acciones y la Condición de los Creyentes e Incrédulos
El texto inicial (vv. 1–3) establece una distinción tajante sobre cómo Dios procesa las acciones humanas según la orientación espiritual de la persona:
- Los Incrédulos (Kāfirūn):
- La expresión ṣadda ʿan implica tanto "desviarse de" como "prevenir a otros de" seguir el camino de Dios.
- Dios hace que sus acciones "vayan erradas" (aḍalla aʿmālahum). Esto significa que sus maquinaciones fracasan, que no obtendrán recompensa en la Otra Vida por las buenas acciones realizadas y que confunden el mal con el bien porque sus malas acciones les parecen atrayentes (cf. 9:37).
- Los Creyentes (Muʾminūn):
- Al creer en lo revelado a Mahoma, Dios "absuelve sus malas acciones" (takfīr) y "rectifica su estado" (bāl).
- Absolución (takfīr): Implica cubrir las faltas pasadas como si nunca se hubieran cometido (un grado más elevado que el mero perdón, donde las faltas no se castigan pero aún se presencian en el Juicio Final).
- Rectificación del estado (bāl): Alude a la mejora de la condición del corazón, la mente y la conducta posterior a la aceptación del Islam.
Cita clave (Versículo 2):
"Y a quienes creen, obran rectamente y creen en lo que ha sido descendido a Muhammad —que es la verdad proveniente de su Señor— Él les absolverá de sus malas acciones y rectificará su estado."
3. Normativas sobre el Combate y Tratamiento de Prisioneros de Guerra
El versículo 4 proporciona directrices sobre el comportamiento durante y después de la batalla, generando un amplio debate jurídico y teológico:
Lenguaje y Directrices Tácticas
- "Golpead sus cuellos" (fa-ḍarba al-riqāb): Uso gramatical que denota la brevedad y severidad del acto de combate en el campo de batalla; no constituye un mandato continuo de violencia, sino una acción circunscrita al conflicto directo.
- "Someter/Avasallar" (athkhantumūhum): Indica que solo se debe tomar prisioneros tras haber obtenido una victoria decisiva o haber neutralizado la amenaza enemiga (cf. 8:67).
- "Apretar las ligaduras": Asegurar a los cautivos para evitar que escapen o causen mayores daños.
Opciones para la Gestión de Cautivos
El texto autoriza dos vías explícitas para la liberación de prisioneros:
- Liberación graciable (mann): Ponerlos en libertad sin exigir compensación.
- Rescate (fidāʾ): Liberación a cambio de compensación monetaria o intercambio de prisioneros.
- Debate Legal y Abrogación: Eruditos como al-Qurṭubī señalan que este versículo no ha sido abrogado por otros pasajes más severos (como 9:5 o 9:36). Sostienen que la abrogación solo aplica cuando dos mandatos son irreconciliables; en este caso, el líder de la comunidad musulmana puede aplicar diferentes opciones (liberación, rescate, cautiverio prolongado o ejecución) evaluando cada caso según las circunstancias específicas.
Opciones Legales para el Tratamiento de Cautivos (v. 4):
├── Gracia/Liberación Gratuita (Mann)
├── Rescate Monetario o Intercambio (Fidāʾ)
├── Cautiverio Continuo (Según la práctica histórica del Profeta)
└── Ejecución (En casos de adversarios implacables)
Filosofía de la Guerra y Pruebas Divinas
- "Hasta que la guerra deponga sus cargas": Interpretado como el cese de las hostilidades o el momento en que desaparezca el culto a otros dioses aparte de Dios.
- Propósito de la Lucha: Dios podría tomar venganza directamente de los incrédulos, pero ha decretado la lucha para probar a unos por medio de otros.
4. La Enfermedad del Corazón, la Hipocresía y la Contemplación del Corán
Un bloque substancial de la sura (vv. 16–30) disecciona la psicología de los hipocresía (nifāq) y aquellos con "enfermedad en sus corazones".
Reacción ante la Revelación y la Lucha
- Cuando se revela una sura definitiva que prescribe combatir, aquellos en cuyos corazones hay una enfermedad miran al Profeta "como si el trance de la muerte los hubiera cubierto" (v. 20). Prefieren el discurso burlón o evasivo a la obediencia sincera.
- Corrupción y Ruptura de Lazos Familiares (vv. 22–23): Apartarse de la fe conduce a sembrar corrupción en la tierra y a cortar las relaciones de parentesco (aṣl al-raḥim). Un ḥadīth qudsī citado en el comentario reafirma que Dios mantiene lazo con quien respeta el parentesco y se corta con quien lo destruye.
El Cierre de los Corazones y la Meditación (Tadabbur)
- Versículo 24: "¿Es que no contemplan el Corán? ¿O es que los corazones tienen sus cerrojos puesto sobre ellos?"
- Obstáculos para la comprensión del Corán: Siguiendo a al-Ghazzālī (Iḥyāʾ), existen cuatro impedimentos fundamentales para penetrar el significado del Corán:
- Concentrarse exclusivamente en la pronunciación correcta de las letras.
- La Adhesión dogmática y ciega a una escuela de pensamiento (madhhab).
- La persistencia en el pecado o la dominación del orgullo y las pasiones mundanas.
- Limitar el significado del texto únicamente a la exégesis externa transmitida por los primeros comentadores.
Identificación de los Hipócritas
- Aunque intenten ocultarse, Dios promete exponer sus intenciones. El Profeta y los creyentes pueden reconocerlos por sus marcas (sīmāhum) y, de forma ineludible, por el "tono de su discurso" (laḥn al-qawl, v. 30), como se evidenció históricamente en las declaraciones despectivas de lideres hipócritas como ʿAbd Allāh ibn Ubayy.
5. Escatología: El Paradigma del Jardín frente al Fuego
El versículo 15 establece un agudo contraste entre el destino escatológico de los piadosos y el de los condenados.
| Dimensión | El Jardín (Al-Jannah) | El Fuego (Al-Nār) |
|---|---|---|
| Bebidas / Elementos | • Ríos de agua incorruptible. • Ríos de leche de sabor inalterable. • Ríos de vino delicioso para quien lo bebe. • Ríos de miel purificada. | • Agua hirviente (ḥamīm). |
| Efecto Físico / Espiritual | Partícipes de todo fruto y del perdón de su Señor; no sufren dolor de cabeza ni estupefacción. | Desgarra instantáneamente sus entrañas (qaṭṭaʿa amʿā'ahum). |
| Interpretación Esotérica (Sufí - al-Kāshānī) | • Agua: Conocimiento puro no alterado por dudas o ilusiones. • Leche: Conocimiento de las acciones correctas y la ley. • Vino: Amor divino por los Atributos y la Esencia. • Miel: Delicias santas y éxtasis de realización espiritual. | Consumo de la sustancia hirviente de sus propias pasiones y caprichos descontrolados. |
6. Avaricia, Desprendimiento Financiero y la Indigencia Humana
La sección final de la sura (vv. 36–38) vincula la prueba del combate con la obligación de contribuir económicamente a la causa de Dios (infāq).
La Naturaleza del Mundo y la Exigencia Moderada
- La vida terrenal se califica de "juego y diversión" (laʿib wa lahw).
- Dios exige únicamente una fracción de la riqueza humana (el diezmo/almofalla obligatoria o zakāh). Si Dios exigiera la totalidad de los bienes implorando con insistencia, los hombres mostrarían su avaricia y saldría a la luz su rencor o enemistad interior (v. 37).
La Reflexividad de las Acciones y la Sustitución
- La avaricia recae sobre uno mismo: Quien es tacaño al gastar en la causa de Dios, solo actúa en su propio perjuicio moral y espiritual, pues Dios no necesita de los fondos humanos.
- El Principio de Indigencia:
"Dios es el Rico (al-Ghanī), y vosotros sois los pobres (al-fuqarāʾ)" (v. 38).
Como señala al-Tustarī, la verdadera comprensión de la propia pobreza ante Dios consiste en reconocer que la riqueza reside únicamente en Él. - La Amenaza de Sustitución: Si la comunidad de creyentes se da la vuelta o rehúsa asumir los mandatos divinos, Dios los reemplazará por otro pueblo (qawman ghayrakum) que no actuará como ellos y responderá con verdadera devoción y generosidad.
Infografía
Diapositivas
Mapa mental
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- Clasificación: Sura madinan temprana
- Nombre alternativo: Al-Qital (La Lucha)
- Mención del Profeta: Versículo 2 y otros tres
- Tema principal: Conexión entre acciones y fe
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- Obras extraviadas y sin beneficio
- Seguimiento de la falsedad y caprichos
- Conducta: Disfrutan y comen como ganado
- Corazones sellados y bloqueados
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- Absolución de malas obras y perdón
- Estado rectificado por guía divina
- Ayuda a Dios y firmeza en los pasos
- Recompensa en Jardines con ríos
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- Orden de combate: Golpead en los cuellos
- Tratamiento de prisioneros de guerra
- Opciones con cautivos: Liberación o rescate
- Propósito de la prueba entre humanos
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- Ríos del Paraíso: Agua, leche, vino y miel
- Frutos y perdón divino en el Paraíso
- Castigo del Fuego: Líquido hirviendo
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- Rechazo a los mandatos de lucha
- Enfermedad del corazón y rancor
- Corrupción y ruptura de lazos familiares
- Juicio final: Ángeles golpeando rostros
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- Obligación de obedecer a Dios y al Mensajero
- Naturaleza terrenal: Juego y diversión
- Riqueza de Dios y pobreza humana
- Advertencia sobre el gasto en el camino
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Tabla de datos
| Rango de versículos | Tema central | Breve resumen del mensaje | Público o grupo mencionado | Fuente |
|---|---|---|---|---|
| vv. 1–3 | Diferencia entre creyentes y no creyentes y el destino de sus obras | Dios hace extraviar las obras de quienes no creen y se desvían de Su camino, mientras que a los creyentes que hacen obras buenas y creen en lo revelado a Mahoma les absuelve de sus malas acciones y mejora su estado, pues unos siguen lo falso y otros la verdad. | Creyentes y no creyentes | [1] |
| vv. 4–7 | Exhortación a la lucha contra los no creyentes y ayuda divina | Se ordena combatir firmemente a los no creyentes en la batalla, tomar prisioneros y luego liberarlos con gracia o por rescate. Dios prueba a unos por medio de otros; recompensa a los mártires e incrementa la firmeza y ayuda a los creyentes que auxilian Su causa. | Creyentes y no creyentes (enemigos en combate) | [1] |
| vv. 8–10 | El estado de miserable ruina de los no creyentes | Los no creyentes están destinados a la desgracia y sus obras quedan anuladas por aborrecer la revelación divina. Se advierte con el ejemplo de generaciones del pasado que fueron destruidas por Dios. | No creyentes | [1] |
| vv. 11–15 | Comparación del destino final de creyentes y no creyentes | Dios es el protector de los creyentes, quienes entrarán a los Jardines del Paraíso con ríos de agua, leche, vino y miel pura, además de perdón. En cambio, los no creyentes, que solo disfrutan como ganado, no tienen protector y morarán en el Fuego bebiendo agua hirviendo. | Creyentes y no creyentes | [1] |
| vv. 16–30 | Reacción de los hipócritas e incrédulos ante el Profeta y el Corán | Describe a los hipócritas con corazones sellados que escuchan sin comprender y temen la lucha ordenada. Se denuncia a quienes dan la espalda, siembran corrupción, rompen lazos familiares y se dejan seducir por Satán; sus secretos y rencor serán expuestos por Dios y sufrirán un duro castigo al morir. | Hipócritas (aquellos en cuyo corazón hay una enfermedad) y creyentes guiados | [1] |
| vv. 31–35 | Prueba de la fe, perseverancia y la obediencia al Profeta | Dios probará a los creyentes para manifestar a quienes se esfuerzan y son pacientes. Se exige obediencia a Dios y al Mensajero, exhortando a no flaquear ni pedir la paz desde una posición de debilidad, pues Dios no perdonará a quienes mueran en la incredulidad. | Creyentes y no creyentes | [1] |
| vv. 36–38 | Naturaleza de la vida terrenal, advertencia contra la avaricia y mandato de gastar en la causa de Dios | La vida mundana es juego y distracción. Dios no exige toda la riqueza del hombre, pero condena la avaricia; quien es tacaño lo es en su propio perjuicio. Dios es el Rico y los hombres los pobres; si se le da la espalda, Dios los sustituirá por otro pueblo mejor. | Creyentes | [1] |