Ṭā Hā
Ṭā HāAntes del textoIntroducción
Introducción
Ṭā Hā es una sura mecanense, con la posible excepción de los vv. 130–131, que algunos consideran medinenses (JJ), si bien el contexto de ambos versículos indica que son con toda probabilidad mecanenses. Esta sura fue revelada tras la Sura 19, Maryam (JJ), y figura de modo prominente en el célebre relato de la conversión del segundo califa, ʿUmar ibn al-Ḫaṭṭāb (m. 23/644). Poco antes de hacerse musulmán, ʿUmar tenía la firme intención de matar al Profeta. Se encontró con un Compañero que ocultaba su condición de musulmán, a quien ʿUmar reveló su plan. Para disuadirlo, el Compañero le dijo que primero pusiera orden en los asuntos de su propia casa, dado que la hermana de ʿUmar y el esposo de esta habían aceptado también el Islam. Se hallaban recitando el Corán cuando ʿUmar acudió a su hogar para encararlos. El pergamino en el que leían, y que ocultaron al entrar ʿUmar, contenía parte o la totalidad de Ṭā Hā. ʿUmar les dijo que los había oído e insistió en ver lo que habían estado recitando. Tras una breve confrontación, cedieron y le entregaron el pergamino. Al leerlo, ʿUmar experimentó una profunda mudanza en su corazón, resolvió abrazar el Islam y se dirigió hacia el Profeta para proclamar su fe (Ibn Hišām, al-Sīrah al-nabawiyyah [Beirut, 1999], 1:272). Se refiere que el Profeta dijo con respecto a esta sura (junto con las Suras 2 y 3) que en ella se halla el Nombre Supremo de Dios (al-ism al-aʿẓam) (R).
La sura comienza con un consuelo al Profeta y habla del conocimiento omnímodo de Dios y de Sus Nombres Más Bellos. Seguidamente se adentra en un extenso relato de la historia de Moisés (vv. 9–97) que detalla numerosos pormenores de su vida, incluyendo su encuentro con Dios y la encomienda de su misión ante el Faraón, la huida de los israelitas de Egipto y el falso dios al que los israelitas adoraron cuando Moisés subió al monte Sinaí. A continuación, la sura transita al tratamiento de varios aspectos relativos al fin de los tiempos y al Último Día, para pasar a relatar la historia de la creación de Adán, su tentación, expulsión y perdón (vv. 115–124). Luego exhorta al Profeta a permanecer firme frente a los ultrajes de los mecanenses, refiriendo la falaz petición de estos de que le fuese enviado un signo procedente de Dios; y concluye con una advertencia amenazante a los mecanenses, instándolos a aguardar el desenlace inevitable, cuando llegarán a conocer quiénes transitan por el sendero recto y están bien guiados.
Sura 20Ṭā Hā135 versículos
بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
bismi llāhi r-raḥmāni r-raḥīm
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
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Reynolds · The Qurʾān and the BibleIntroducción a la sura
En el Nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo.
Versículo 1
طه ﴿١﴾
ṭā-hā
Ṭā. Hā.
1Las letras árabes ṭāʾ y hāʾ forman parte de las letras aisladas (al-muqaṭṭaʿāt) que se hallan al comienzo de veintinueve suras y cuyo significado más recóndito, según atestigua la mayoría de los comentaristas, solo Dios conoce; véase 2:1c. Algunos han afirmado que ṭāʾ hāʾ podría significar: «¡Oh hombre!» (Kl, Ṭ, Ṭs) teniendo al Profeta por destinatario (Kl, TH), o bien que es uno de los Nombres de Dios (M) o un nombre del Profeta (Kl). Dado que ṭāʾ hāʾ puede ser un nombre del Profeta, se ha convertido en un nombre propio entre los varones musulmanes. Según Ŷaʿfar al-Ṣādiq, ṭāʾ hāʾ alude a la pureza y a la guía de la Gente de la Casa del Profeta (ahl al-bayt; R). Según otra interpretación, la ṭāʾ se refiere a un árbol en el Paraíso llamado Ṭūbā (véase 13:29c) y la hāʾ al abismo (hāwiyah; véase 101:9c) en el Infierno, lo que equivale a decir que es como si Dios jurase a la vez por el Jardín y por el Fuego (R).
Versículo 2
مَآ أَنزَلْنَا عَلَيْكَ ٱلْقُرْءَانَ لِتَشْقَىٰٓ ﴿٢﴾
mā anzalnā ʿalayka l-qurʾāna litashqā
No te hemos hecho descender el Corán para que seas desdichado,
2El Corán no le fue entregado al Profeta para hacer que fuese desdichado o se angustiara por la aceptación o el rechazo de su pueblo, o por la fe o incredulidad de estos en su mensaje (Q; véase 15:88; 18:6; 26:3). Así pues, este versículo entronca con el tema coránico más amplio de la respuesta divina a las reacciones humanas de los profetas ante las tribulaciones padecidas al ser rechazados por sus pueblos (véase 2:214; 11:36; 15:97–99; 21:83–84; 26:3). Conforme a otra interpretación, el Profeta había estado orando durante toda la noche hasta el punto de que se le hincharon las piernas; de ahí que se revelara este versículo para transmitir que el Corán no había sido enviado para hacer que se debilitara o extenuara en actos de adoración, imponiéndose a sí mismo una penalidad desmedida (Q).
Versículo 3–4
إِلَّا تَذْكِرَةًۭ لِّمَن يَخْشَىٰ ﴿٣﴾ تَنزِيلًۭا مِّمَّنْ خَلَقَ ٱلْأَرْضَ وَٱلسَّمَٰوَٰتِ ٱلْعُلَى ﴿٤﴾
illā tadhkiratal liman yakhshā · tanzīlam mimman khalaqa l-arḍa was-samāwāti l-ʿulā
sino solo como un recordatorio para quien teme [a Dios],
una revelación de Quien creó la tierra y los altos cielos.
3–4Sino en el v. 3 puede entenderse como «sin embargo», lo que indicaría que el v. 3 no sigue de forma directa al v. 2, leyéndose entonces: «Sin embargo, es solo un recordatorio para quien teme [a Dios]» (R). Si se halla directamente conectado con el v. 2, el v. 3 puede significar que el Corán no fue revelado al Profeta con el fin de causarle tribulación, sino que fue enviado solo como un recordatorio para quien teme [a Dios] (R). En uno y otro caso, quien teme alude a los temerosos de Dios (muttaqīn), como en 2:2: Este es el Libro en el que no hay duda, una guía para los temerosos [de Dios] (R). En otros pasajes, «Recordatorio» es considerado uno de los nombres del Corán; véase 3:58; 21:2, 7, 10, 24 (cf. 38:1).
Versículo 5
ٱلرَّحْمَٰنُ عَلَى ٱلْعَرْشِ ٱسْتَوَىٰ ﴿٥﴾
ar-raḥmānu ʿalā l-ʿarshi stawā
El Compasivo Se asentó sobre el Trono.
5El Compasivo (al-Raḥmān; véase 1:3c; 55:1c) aparece en el Corán como un adjetivo que califica a Dios, pero asimismo como uno de Sus Nombres propios (véase, p. ej., 19:18, 26, 44). Este versículo es el único caso en el Corán en que se menciona que el Compasivo Se asentó sobre el Trono; para otras alusiones coránicas al asentamiento de Dios sobre el Trono, véase 7:54; 10:3; 13:2; 32:4; 57:4; cf. 25:59: Aquel que creó los cielos y la tierra y cuanto hay entre ambos en seis días, y luego Se asentó sobre el Trono: el Compasivo [es Él]. Para la significación especial del Nombre Divino al-Raḥmān, véase 17:110: Invocad a Dios o invocad al Compasivo. Cualquiera que invoquéis, a Él pertenecen los Nombres Más Bellos. Este versículo denota con nitidez el estrecho vínculo existente entre los Nombres Allāh («Dios») y al-Raḥmān («el Compasivo»), ambos identificados en las fuentes islámicas tradicionales como Nombres de la Esencia Divina.
Versículo 6
لَهُۥ مَا فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَمَا فِى ٱلْأَرْضِ وَمَا بَيْنَهُمَا وَمَا تَحْتَ ٱلثَّرَىٰ ﴿٦﴾
lahū mā fī s-samāwāti wamā fī l-arḍi wamā baynahumā wamā taḥta th-tharā
A Él pertenece cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra, cuanto hay entre ambos y cuanto yace bajo el suelo.
6El v. 5 evoca la imagen de Dios como Rey entronizado sobre un Trono, y el v. 6 da continuidad a esta imagen llamando la atención sobre la soberanía y dominio exclusivo de Dios sobre todo cuanto existe (véase también, p. ej., 2:255; 5:17; 67:1). Según una interpretación espiritual de este versículo transmitida por al-Sulamī, dado que todo pertenece a Dios, solo a Dios debe recurrirse para satisfacer las propias peticiones: «A Él pertenece el reino (mulk). Así pues, quien pide a otro fuera de Él una porción del conjunto ha errado en su búsqueda. Acude a Él para todos los asuntos que te importen, y Él te bastará. Eleva todas tus súplicas ante Él, y Él te las otorgará». Se relata que el Profeta dijo: «Cuando pidas, pide únicamente a Dios; y cuando implores ayuda, implórala únicamente de Dios».
Versículo 7
وَإِن تَجْهَرْ بِٱلْقَوْلِ فَإِنَّهُۥ يَعْلَمُ ٱلسِّرَّ وَأَخْفَى ﴿٧﴾
waʾin taŷhar bil-qawli faʾinnahū yaʿlamu s-sirra waʾakhfā
Y si hablas en voz alta, ciertamente Él conoce el secreto y lo que está aún más oculto.
7El secreto alude a la conversación recóndita (Kl), y lo que está aún más oculto designa lo que yace profundamente sepultado en el alma y solo Dios conoce (Kl, My, Qu). Conforme a una doctrina psicológica sufí ampliamente extendida, el secreto (sirr) corresponde al corazón, sede de la conciencia de Dios en el hombre, en tanto que lo que está aún más oculto (aḫfā) corresponde a una dimensión más honda de esa misma realidad. Al-Rāzī deduce de la segunda parte de este versículo que si Dios conoce los repliegues más íntimos de los pensamientos humanos, con mayor razón conoce lo que se habla en voz alta. En su conjunto, los vv. 6–7 guardan parcial semejanza con 2:284: A Dios pertenece cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. Y tanto si manifestáis lo que hay en vuestras almas como si lo ocultáis, Dios os pedirá cuenta de ello; véase también 2:255; 6:3; 13:10; 21:110.
Versículo 8
ٱللَّهُ لَآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ ۖ لَهُ ٱلْأَسْمَآءُ ٱلْحُسْنَىٰ ﴿٨﴾
allāhu lā ilāha illā huwa lahu l-asmāʾu l-ḥusnā
Dios, no hay más dios que Él. A Él pertenecen los Nombres Más Bellos.
Versículo 9
وَهَلْ أَتَىٰكَ حَدِيثُ مُوسَىٰٓ ﴿٩﴾
wahal atāka ḥadīthu mūsā
¿Ha llegado a ti la historia de Moisés,
Versículo 10
إِذْ رَءَا نَارًۭا فَقَالَ لِأَهْلِهِ ٱمْكُثُوٓا۟ إِنِّىٓ ءَانَسْتُ نَارًۭا لَّعَلِّىٓ ءَاتِيكُم مِّنْهَا بِقَبَسٍ أَوْ أَجِدُ عَلَى ٱلنَّارِ هُدًۭى ﴿١٠﴾
idh raʾā nāran faqāla liʾahlihi mkuthū innī ānastu nāral laʿallī ātīkum minhā biqabasin aw aŷidu ʿalā n-nāri hudā
cuando vio un fuego y dijo a su familia: «Permaneced aquí. En verdad he divisado un fuego. Quizá os traiga de él una brasa encendida o halle guía junto al fuego»?
10Se afirma que el encuentro de Moisés con Dios tuvo lugar de noche, en época invernal, habiendo Moisés extraviado el camino (Ṭ). Al avistar el fuego (Q), buscó calentarse o quizá procurarse algún medio de iluminación a partir de él; véase también 27:7; 28:29; cf. Éxodo 3:1–3. Se dice que el fuego se hallaba sobre el monte Horeb, identificado en Éxodo 3:1 como «la montaña de Dios». Para el simbolismo del fuego divisado por Moisés como representación de los grados crecientes de certeza en la vida espiritual, véase 27:7c.
Versículo 11–12
فَلَمَّآ أَتَىٰهَا نُودِىَ يَٰمُوسَىٰٓ ﴿١١﴾ إِنِّىٓ أَنَا۠ رَبُّكَ فَٱخْلَعْ نَعْلَيْكَ ۖ إِنَّكَ بِٱلْوَادِ ٱلْمُقَدَّسِ طُوًۭى ﴿١٢﴾
falammā atāhā nūdiya yāmūsā · innī ana rabbuka fakhlaʿ naʿlayka innaka bil-wādi l-muqaddasi ṭuwā
Y cuando llegó a él, fue llamado: «¡Oh Moisés!
En verdad Yo soy tu Señor. Quítate las sandalias. Ciertamente estás en el valle sagrado de Ṭuwā.
11–12Se relata que en el valle Dios llamó a Moisés desde un árbol (Q, Ṭ) que era una especie de cambrón o zarza espinosa (ʿawsaŷ) (JJ, Ṭ); véase también 28:30. Él alude por ende al árbol (JJ) o, alternativamente, al fuego que Moisés había divisado (véase v. 10; IK, R, Ṭ) y que envolvía al árbol (Bg, R). Véase asimismo 27:8–10; 28:30. Cf. Éxodo 3:4–6.
A Moisés se le ordenó quitarse las sandalias, bien porque estaban confeccionadas con la piel de un asno muerto (Ṭ), bien por veneración y respeto (taʿẓīm) hacia el espacio sagrado en el que se hallaba, al igual que se ordena a las personas descalzarse antes de penetrar en el recinto sagrado (ḥaram) de la Kaʿbah (IK) o, en rigor, en cualquier mezquita. Conforme a una lectura más esotérica de esta frase, al-Ġazzālī sugiere que al pedírsele descalzarse se instruía a Moisés a despojarse de este mundo y del venidero volviendo su rostro únicamente hacia Dios (El nicho de las luces, trad. D. Buchman [Provo, 1998], 30). En otros términos, para los sufíes el versículo entraña que el corazón debe verse libre de todo apego hacia lo existente en este mundo e incluso del pensamiento de los deleites del mundo venidero, consagrándose en exclusiva a Dios (My, Qu). Como explica Ibn ʿAŷībah, la frase significa: «Abandona los dos reinos de la existencia creada (kawn) si anhelas contemplar la Presencia del Existenciador (mukawwin)».
La noción de despojarse de las sandalias ha inspirado diversas obras de honda factura literaria en la civilización islámica, como el tratado El descalzamiento de las sandalias (Ḫalʿ al-naʿlayn) del místico andalusí Abū-l-Qāsim ibn Qasī (m. 546/1151), constituyendo una imagen y símbolo recurrente en la poesía sufí. En un célebre poema atribuido a Ibn ʿArabī se explicita la intención divina tras esta imaginería: «Quítate las sandalias si te acercas / a este valle, pues en él mora Nuestra Santidad. / De los dos mundos despójate por entero, / y rasga los velos de la intermediación» (Aj).
Resulta asimismo de interés advertir que el nombre del valle sagrado donde Moisés encuentra a Dios es Ṭuwā, derivado de una raíz que significa «plegar» y «envolver». De ahí que a Moisés se le conmine a desprenderse de todo pensamiento de este mundo o del venidero, por cuanto se encuentra en la morada de la intimidad Divina, el santuario interior y sagrado que simboliza el Océano de la Presencia Divina por encima de todos los estados de la existencia (Aj). Es aquí donde toda la existencia queda «replegada» ante él (Aj) y donde su alma queda «envuelta» en la Realidad Divina.
Versículo 13
وَأَنَا ٱخْتَرْتُكَ فَٱسْتَمِعْ لِمَا يُوحَىٰٓ ﴿١٣﴾
waʾanā khtartuka fastamiʿ limā yūḥā
Y Yo te he elegido, así que escucha lo que te es revelado.
13Que Moisés fuese elegido alude al otorgamiento divino de la condición de mensajero (risālah), así como a la distinción excelsa concedida a él de ser interpelado directamente por Dios (R), razón por la cual en la tradición islámica se denomina también a Moisés Kalīm Allāh, esto es, «aquel con quien Dios habló»; véase también 7:144c. Según el maestro sufí temprano Abū Sulaymān al-Dārānī (m. 215/830): «Dios (Poderoso y Majestuoso es) miró en los corazones de los hijos de Adán y no halló un corazón más humilde que el de Moisés (la paz sea con él). Por ello, lo distinguió entre todos hablando directamente con él» (al-Ġazzālī, Iḥyāʾ [Beirut, 1997], 4:142).
Versículo 14
إِنَّنِىٓ أَنَا ٱللَّهُ لَآ إِلَٰهَ إِلَّآ أَنَا۠ فَٱعْبُدْنِى وَأَقِمِ ٱلصَّلَوٰةَ لِذِكْرِىٓ ﴿١٤﴾
innanī anā llāhu lā ilāha illā ana faʿbudnī waʾaqimi ṣ-ṣalāta lidhikrī
Ciertamente Yo soy Dios, no hay más dios que Yo. ¡Adórame, pues, y cumple la oración para Mi recuerdo!
14Véase asimismo 3:18, donde Dios da testimonio de Su propia Divinidad: Dios da testimonio de que no hay más dios que Él. En el versículo presente, cumple la oración para Mi recuerdo se dice que alude a recordar mucho a Dios en la oración (Bq). Una dimensión más profunda de este acto de recordar a Dios consiste, según expone el sufí Rūzbihān al-Baqlī, en que el siervo sea el ḏikr por el cual queda «anegado en los océanos de la contemplación de Aquel que es Recordado (al-maḏkūr), porque la oración es el ámbito de la contemplación de los secretos por medio de las luces (al-anwār), [y la morada] para la manifestación de la belleza (al-ŷamāl) ante los espíritus en virtud de su ascensión».
Versículo 15
إِنَّ ٱلسَّاعَةَ ءَاتِيَةٌ أَكَادُ أُخْفِيهَا لِتُجْزَىٰ كُلُّ نَفْسٍۭ بِمَا تَسْعَىٰ ﴿١٥﴾
inna s-sāʿata ātiyatun akādu ukhfīhā lituŷzā kullu nafsim bimā tasʿā
En verdad la Hora ha de llegar. Casi la mantengo oculta, a fin de que cada alma sea recompensada según su esfuerzo.
15Los comentaristas discrepan en torno a la expresión casi la mantengo oculta. Para algunos, la partícula modificadora akādu puede otorgar a la frase el sentido de: «Deseo mantenerla oculta» (R). Alternativamente, otros leen la locución como una forma abreviada de un modismo árabe que denota el grado de ocultación de algo hasta el extremo de ocultarlo a uno mismo. Mediante esta suerte de hipérbole poética, la frase se interpretaría: «Casi la he mantenido oculta [de Mí Mismo]», ilustrando hasta qué punto la Hora resulta ignota para la creación (Q, R). Algunos leen el vocablo en cuestión simplemente como una constatación afirmativa o de certidumbre (Q), con lo que significaría: «Ciertamente la he mantenido oculta».
Versículo 16
فَلَا يَصُدَّنَّكَ عَنْهَا مَن لَّا يُؤْمِنُ بِهَا وَٱتَّبَعَ هَوَىٰهُ فَتَرْدَىٰ ﴿١٦﴾
falā yaṣuddannaka ʿanhā mal lā yuʾminu bihā wattabaʿa hawāhu fatardā
Así pues, no dejes que te aparte de ella quien no cree en ella y sigue sus pasiones, o perecerás.
16Si ella se refiere a la Hora (véase v. 15), el mensaje de este versículo estriba en no perder la fe en la Hora ni dejar de prepararse para ella (Kl) a causa de quienes no creen en ella y prefieren secundar sus efímeros apetitos (Aj). De modo alternativo, cabe que ella aluda a la oración mencionada en el v. 14 (Z).
Versículo 17–18
وَمَا تِلْكَ بِيَمِينِكَ يَٰمُوسَىٰ ﴿١٧﴾ قَالَ هِىَ عَصَاىَ أَتَوَكَّؤُا۟ عَلَيْهَا وَأَهُشُّ بِهَا عَلَىٰ غَنَمِى وَلِىَ فِيهَا مَـَٔارِبُ أُخْرَىٰ ﴿١٨﴾
wamā tilka biyamīnika yāmūsā · qāla hiya ʿaṣāya atawakkaʾu ʿalayhā waʾahushshu bihā ʿalā ghanamī waliya fīhā maʾāribu ukhrā
¿Y qué es eso que tienes en tu diestra, oh Moisés?».
Dijo: «Es mi vara. Me apoyo en ella y sacudo hojas con ella para mis ovejas. Y me sirve para otros usos».
17–18La pregunta de Dios a Moisés es de naturaleza retórica, orientada a dirigir su atención hacia la vara para que, al transformarse en serpiente, Moisés reconozca de modo indubitable que ello obedece a un portento extraordinario (Bg). Al-Rāzī lo expone de este modo: «Es como si Dios dijera: ‘¡Oh Moisés! ¿Acaso conoces la realidad de lo que tienes en tu mano, que es un trozo de madera que ni daña ni beneficia, pero que luego se transmutará en una formidable serpiente?’».
En la tradición islámica se afirma que la vara de Moisés perteneció originariamente a Adán y procedía de un árbol celestial; fue transmitida luego de profeta en profeta hasta llegar a manos del profeta Šuʿayb, quien se la entregó a Moisés al desposar este a su hija (ST); véase también 7:106–8c. Según al-Tustarī, si bien las palabras de Moisés me sirve para otros usos resultarían verídicas en el porvenir al hacer Dios de ella el instrumento con el que Moisés obraría insignes prodigios, en ese instante Moisés ignoraba aún su cometido futuro. Ello, apunta al-Tustarī, constituyó el modo en que Dios mostró a Moisés que, aun cuando estaba destinado a ser profeta, lo que incluso alguien de su talla conoce resulta insignificante en comparación con el Conocimiento de Dios. Véase también 27:10; 28:31; cf. Éxodo 4:2.
Versículo 19–20
قَالَ أَلْقِهَا يَٰمُوسَىٰ ﴿١٩﴾ فَأَلْقَىٰهَا فَإِذَا هِىَ حَيَّةٌۭ تَسْعَىٰ ﴿٢٠﴾
qāla alqihā yāmūsā · faʾalqāhā faʾidhā hiya ḥayyatun tasʿā
Dijo: «¡Arrójala, oh Moisés!».
La arrojó y, he aquí, era una serpiente que se movía velozmente.
Versículo 21
قَالَ خُذْهَا وَلَا تَخَفْ ۖ سَنُعِيدُهَا سِيرَتَهَا ٱلْأُولَىٰ ﴿٢١﴾
qāla khudhhā walā takhaf sanuʿīduhā sīratahā l-ūlā
Dijo: «¡Tómala y no temas! La restituiremos a su forma primera.
21En otros pasajes del Corán, cuando la vara se transforma en serpiente, se dice que Moisés se volvió de espaldas huyendo sin mirar atrás (27:10; 28:31). Algunos afirman que el pavor de Moisés se mitigó cuando Dios le hizo saber que devolvería a la serpiente a su forma primera (R), esto es, a su condición de vara (Aj). Otros sostienen que tras decirle Dios que no temiera, un estado de sosiego y paz lo embargó disipando todo temor (R); véase también 27:10–11c; cf. Éxodo 4:3–4. Moisés asió entonces a la serpiente por la boca, sujetándola por los dientes o por la mandíbula, momento en el cual Dios la retornó a su estado de vara de madera (R). Al-Qurṭubī aclara que Dios mostró la serpiente a Moisés a modo de preparación para que, cuando acudiera ante el Faraón y arrojara su vara en presencia de este y de su corte, no sintiese espanto alguno.
Ciertos filósofos y místicos leen este versículo como una alusión a diversos aspectos de la naturaleza inferior del ser humano. La vara de Moisés trocada en serpiente simboliza el alma pasional no refinada que precisa ser domeñada para que la verdadera naturaleza del alma pueda realizarse, según explica Mullā Ṣadrā: «No hay serpiente equiparable a tu alma; mátala, pues, y purifícala de la mancha de sus falsas creencias y deformes opiniones; o sométela hasta que se convierta en un muslim en tus manos. Primero despréndete de ella como la vara de Moisés; luego cógela con tu diestra tras haber retornado a su condición primera y disposición primordial. Vivirá entonces una vida intelectual, anhelando el Retorno y la Morada Definitiva» (Mafātīḥ al-ġayb [Beirut, 2002], 81).
Versículo 22–23
وَٱضْمُمْ يَدَكَ إِلَىٰ جَنَاحِكَ تَخْرُجْ بَيْضَآءَ مِنْ غَيْرِ سُوٓءٍ ءَايَةً أُخْرَىٰ ﴿٢٢﴾ لِنُرِيَكَ مِنْ ءَايَٰتِنَا ٱلْكُبْرَى ﴿٢٣﴾
wauḍmum yadaka ilā ŷanāḥika takhruŷ bayḍāʾa min ghayri sūʾin āyatan ukhrā · linuriyaka min āyātinā l-kubrā
Y junta tu mano bajo tu costado. Saldrá blanca, sin defecto alguno, como otro signo,
para mostrarte algunos de Nuestros signos más insignes.
22–23Costado alude aquí a la parte inferior del brazo (Z) o, con mayor precisión, a la zona situada directamente bajo la axila (Kl); véase también 27:12; 28:32. Se refiere que la tez de Moisés era de tono moreno rojizo y que al extraer la mano de su costado resplandecía blanca, sin defecto alguno, es decir, plenamente luminosa y exenta de manchas (Aj, Q); cf. 27:12; 28:32; Éxodo 4:6–7. Se cuenta que la mano de Moisés brillaba con tal fulgor de noche y de día que semejaba el sol y la luna (Bg, Q), o que su luz era aún más intensa (Q). A la mano blanca de Moisés se alude como otro signo, denotando aquí el segundo milagro concedido a él (Bḍ); véase también 27:12, que menciona la mano de Moisés como parte de nueve signos (véase asimismo 17:101c). Conforme a Ibn ʿAbbās, la mano blanca de Moisés fue el mayor de sus milagros (Aj). De modo semejante a lo relatado en Éxodo 34:34–35, se dice que cuando Moisés recibió posteriormente la Torá de Dios en el monte Sinaí, su rostro resplandecía con tal radiancia que se veía obligado a cubrirlo con un velo al dirigirse a su pueblo (al-Ṯaʿlabī, Qiṣaṣ al-anbiyāʾ [El Cairo, 1951], 123–24).
Versículo 24
ٱذْهَبْ إِلَىٰ فِرْعَوْنَ إِنَّهُۥ طَغَىٰ ﴿٢٤﴾
idhhab ilā firʿawna innahū ṭaghā
¡Ve al Faraón! ¡En verdad se ha rebelado!».
Versículo 25–28
قَالَ رَبِّ ٱشْرَحْ لِى صَدْرِى ﴿٢٥﴾ وَيَسِّرْ لِىٓ أَمْرِى ﴿٢٦﴾ وَٱحْلُلْ عُقْدَةًۭ مِّن لِّسَانِى ﴿٢٧﴾ يَفْقَهُوا۟ قَوْلِى ﴿٢٨﴾
qāla rabbi shraḥ lī ṣadrī · wayassir lī amrī · wauḥlul ʿuqdatam mil lisānī · yafqahū qawlī
Dijo: «¡Señor mío! ¡Ensancha para mí mi pecho!
¡Facilítame mi cometido,
y desata el nudo de mi lengua,
para que comprendan mis palabras!
25–28Esta parte de la súplica de Moisés es pronunciada con frecuencia por los musulmanes en momentos de dificultad y desasosiego. La súplica de Moisés para que su pecho sea ensanchado se considera una rogativa a Dios para que colme su ser con la luz de la fe y la certeza, o para que le auxilie a transmitir adecuadamente su mensaje (R); véase también 94:1c. La petición de Moisés de que Dios desate el nudo de su lengua es considerada por algunos comentaristas musulmanes y judíos (véase 26:12–13c) como una alusión a un defecto físico del habla (Q, Z), a saber, un ceceo o tartamudez.
Los comentaristas refieren la historia de que, siendo aún un niño, Moisés golpeó al Faraón y le arrancó cabellos de su barba, acto que inquietó al Faraón al interpretarlo como un presagio de que Moisés llegaría a ser un día su enemigo y provocaría la ruina de su reino (según algunos, el Faraón ya albergaba el temor de que uno de los hijos varones de los israelitas lo derrocase, motivo por el cual ordenó degollar a todos ellos; véase 2:49c). El Faraón ordenó ejecutar a Moisés, mas su esposa Āsiyah (acerca de quien véase 66:11c) procuró proteger a Moisés, asegurándole que era tan solo un niño pequeño privado de discernimiento entre el bien y el mal. Con el fin de someter a prueba a Moisés, el Faraón dispuso ante él una brasa ardiente y un rubí. Si Moisés tomaba el rubí, ello denotaría capacidad para discernir entre cosas de apariencia semejante pero de muy diversa naturaleza; en tal caso el Faraón le daría muerte, por cuanto ello demostraría que había atacado al Faraón de forma deliberada y sería el causante de su destrucción futura. Mas si Moisés tomaba la brasa ardiente, ello probaría que carecía de discernimiento entre los objetos puestos a su alcance, confirmando la defensa esgrimida por Āsiyah y exonerando su conducta de castigo. Con los objetos colocados ante Moisés, descendió Gabriel y guio su mano para que asiese la brasa encendida, que Moisés se llevó involuntariamente a la boca, quemándose la lengua y entorpeciendo su habla (Q, R, Ṭ); véase también 43:52c.
Al-Rāzī observa que la súplica de Moisés pidiendo a Dios desatar el nudo de su lengua obedecía a su deseo de comunicarse eficazmente al proclamar el mensaje cuya entrega Dios le había encomendado. Por esta razón añade Moisés en el v. 28: para que comprendan mis palabras, esto es, al transmitir el mensaje de Dios (JJ). Según Ibn Ŷuzayy, el motivo por el cual Moisés suplicó a Dios tan solo aflojar y no erradicar por completo un nudo de su lengua es que no solicitaba una elocuencia absoluta, sino una remoción suficiente del impedimento del habla para que la gente comprendiese con claridad su mensaje; cf. Éxodo 4:10–11. La petición de Moisés fue concedida, respecto a lo cual véase el v. 36c.
Cabe asimismo una vinculación entre la plegaria de Moisés para que su pecho fuese ensanchado y para que un nudo de su lengua fuese desatado, a saber: anticipar que, al verse desmentido por el Faraón y su pueblo y ser tachado de embustero por ellos, sentiría una constricción en el pecho que desembocaría a su vez en una merma de su facilidad de palabra; véase 26:12–13c.
Versículo 29–35
وَٱجْعَل لِّى وَزِيرًۭا مِّنْ أَهْلِى ﴿٢٩﴾ هَٰرُونَ أَخِى ﴿٣٠﴾ ٱشْدُدْ بِهِۦٓ أَزْرِى ﴿٣١﴾ وَأَشْرِكْهُ فِىٓ أَمْرِى ﴿٣٢﴾ كَىْ نُسَبِّحَكَ كَثِيرًۭا ﴿٣٣﴾ وَنَذْكُرَكَ كَثِيرًا ﴿٣٤﴾ إِنَّكَ كُنتَ بِنَا بَصِيرًۭا ﴿٣٥﴾
waiŷʿal lī wazīram min ahlī · hārūna akhī · ushdud bihī azrī · waʾashrikhu fī amrī · kay nusabbiḥaka kathīrā · wanadhkuraka kathīrā · innaka kunta binā baṣīrā
Y asígname un ayudante de mi propia familia,
Aarón, mi hermano.
Afianza con él mis fuerzas,
y asócialo a mi cometido,
para que Te glorifiquemos mucho
y Te recordemos con frecuencia.
En verdad Tú siempre nos ves».
29–35Moisés ruega a Dios que asigne a su hermano Aarón para que le auxilie a dar cumplimiento a su deber de transmitir el mensaje al Faraón y a su pueblo (Bḍ). Véase también 19:53; 26:12–13c; cf. Éxodo 4:13–16. Moisés solicitó el concurso de Aarón por ser este de mayor edad y más elocuente (Z). El término traducido por ayudante es wazīr, que procede de una raíz que connota cargar con un peso o gravamen en lugar de otra persona, razón por la cual numerosos eruditos afirman que en la historia política islámica el vocablo wazīr (visir) pasó a designar la mano derecha del soberano o ministro principal, responsable de ejecutar múltiples cometidos regios (Bḍ, M, N). La petición de Moisés para que Dios lo afianzara con Aarón fue acogida favorablemente, como lo atestigua 28:35: Fortaleceremos tu brazo mediante tu hermano y os otorgaremos autoridad a ambos, de suerte que no os alcanzarán (M); véase también el v. 36.
Con la súplica asócialo a mi cometido, Moisés pide a Dios que haga a Aarón profeta conjuntamente con él (IJ, Z). Se afirma que la intención tras las palabras de Moisés: para que Te glorifiquemos mucho y Te recordemos con frecuencia, radicaba en que él y su hermano pudiesen aunar esfuerzos en la adoración y el recuerdo de Dios, progresando espiritualmente merced a su mutua emulación y aliento (Z), en consonancia con el concepto sufí de compañía espiritual (ṣuḥbah); véase también 5:2: Ayudaos mutuamente en la virtud y la piedad. En el Islam chií, el vínculo entre Moisés y Aarón reviste una singular trascendencia, por juzgarse análogo a la íntima relación entre el Profeta Muḥammad y su primo y yerno ʿAlī ibn Abī Ṭālib, a quien el Profeta dijo: «Tú eres para mí como Aarón fue para Moisés, salvo que no habrá profeta después de mí». Y al igual que el Profeta y ʿAlī en la tradición islámica, particularmente en las fuentes chiíes y sufíes, Moisés personifica la función de la profecía (nubuwwah) y Aarón la de la santidad (walāyah).
Versículo 36
قَالَ قَدْ أُوتِيتَ سُؤْلَكَ يَٰمُوسَىٰ ﴿٣٦﴾
qāla qad ūtīta suʾlaka yāmūsā
Dijo: «Se te ha concedido tu petición, oh Moisés.
36Este versículo alude a la concesión de todas las peticiones formuladas por Moisés en los vv. 25–35 (Aj), incluyendo su ruego de que fuese desatado un nudo de su lengua (v. 27), del cual fue liberado en grado suficiente para transmitir eficazmente su mensaje (R); véase también 43:52c. Algunas de las peticiones de Moisés se materializaron más adelante, como el afianzamiento divino mediante Aarón (véase 28:35; Aj).
Versículo 37
وَلَقَدْ مَنَنَّا عَلَيْكَ مَرَّةً أُخْرَىٰٓ ﴿٣٧﴾
walaqad manannā ʿalayka marratan ukhrā
Y ciertamente te favorecimos en otra ocasión,
37Al-Rāzī hace notar que las palabras ciertamente te favorecimos en otra ocasión tenían por objeto asegurar a Moisés que, puesto que Dios ya lo había protegido y velado por sus intereses con anterioridad a otorgarle lo solicitado en los vv. 25–36, atendería asimismo sus necesidades en el porvenir. Alternativamente, estas palabras sirven de indicación a Moisés de que Dios se había ocupado de él desde el principio a fin de prepararlo para la magna tarea profética y la liberación de los israelitas del yugo del Faraón (R).
Versículo 38
إِذْ أَوْحَيْنَآ إِلَىٰٓ أُمِّكَ مَا يُوحَىٰٓ ﴿٣٨﴾
idh awḥaynā ilā ummika mā yūḥā
cuando revelamos a tu madre lo que le fue revelado:
38Este versículo alude a la época en que el Faraón degollaba a los recién nacidos varones de los israelitas (véase 2:49c; 28:4c). Dios infundió en el corazón de la madre de Moisés, o le hizo contemplar mediante un sueño, lo que deseaba que hiciese con su lactante para salvarlo; véase 28:7c. Para los diversos sentidos de la raíz w-ḥ-y, que comúnmente denota «revelación» pero en ciertos casos puede significar «inspiración» en el Corán, véase 16:68–69c; 28:7c.
Versículo 39
أَنِ ٱقْذِفِيهِ فِى ٱلتَّابُوتِ فَٱقْذِفِيهِ فِى ٱلْيَمِّ فَلْيُلْقِهِ ٱلْيَمُّ بِٱلسَّاحِلِ يَأْخُذْهُ عَدُوٌّۭ لِّى وَعَدُوٌّۭ لَّهُۥ ۚ وَأَلْقَيْتُ عَلَيْكَ مَحَبَّةًۭ مِّنِّى وَلِتُصْنَعَ عَلَىٰ عَيْنِىٓ ﴿٣٩﴾
ani qdhifīhi fī t-tābūti faqdhifīhi fī l-yammi falyulqihi l-yammu bis-sāḥili yaʾkhudhhu ʿaduwwul lī waʿaduwwul lahū waʾalqaytu ʿalayka maḥabbatam minnī walituṣnaʿa ʿalā ʿaynī
‘Ponlo en el arca y échalo al río, y el río lo arrojará a la orilla. Lo recogerá un enemigo Mío y enemigo suyo’. Y derramé sobre ti un amor procedente de Mí, para que fueses formado bajo Mi mirada.
39Se relata que el arca, construida con madera de sicómoro (Q), fue fabricada por un miembro creyente de la familia del Faraón (Q; véase 28:2; 40:28). El río [lit. «mar»] alude aquí al Nilo (JJ, Kl, Q), y el enemigo de Dios y de Moisés es el Faraón (Kl). Se cuenta que el Faraón inspeccionaba las aguas del Nilo cuando avistó el arca y ordenó que se la trajesen. Hallándose presente su esposa, contempló al infante en ella. Movida por la compasión, suplicó al Faraón que se lo quedaran, a lo cual este accedió (Kl); véase también 28:7–10. Derramé sobre ti un amor procedente de Mí puede significar bien que Dios amaba a Moisés (Z), bien que Dios hizo que Moisés fuese amado por Sus siervos en general (JJ, Ṭ) o por Āsiyah y el Faraón en particular (Ṭ). Según al-Zamaḫšarī, tales interpretaciones no son excluyentes, pues como asevera: «A quien Dios ama, las gentes también lo aman». Para que fueses formado bajo Mi mirada se refiere a la crianza y el cuidado de Moisés bajo la providencia y protección divina (Aj).
Versículo 40
إِذْ تَمْشِىٓ أُخْتُكَ فَتَقُولُ هَلْ أَدُلُّكُمْ عَلَىٰ مَن يَكْفُلُهُۥ ۖ فَرَجَعْنَٰكَ إِلَىٰٓ أُمِّكَ كَىْ تَقَرَّ عَيْنُهَا وَلَا تَحْزَنَ ۚ وَقَتَلْتَ نَفْسًۭا فَنَجَّيْنَٰكَ مِنَ ٱلْغَمِّ وَفَتَنَّٰكَ فُتُونًۭا ۚ فَلَبِثْتَ سِنِينَ فِىٓ أَهْلِ مَدْيَنَ ثُمَّ جِئْتَ عَلَىٰ قَدَرٍۢ يَٰمُوسَىٰ ﴿٤٠﴾
idh tamshī ukhtuka fataqūlu hal adullukum ʿalā man yakfuluhū faraŷaʿnāka ilā ummika kay taqarra ʿaynuhā walā taḥzana waqatalta nafsan fanaŷŷaynāka mina l-ghammi wafatannāka futūnan falabithta sinīna fī ahli madyana thumma ŷiʾta ʿalā qadarin yāmūsā
Cuando tu hermana fue y dijo: ‘¿Queréis que os indique a alguien que pueda amamantarlo?’. Así te restituimos a tu madre para que sus ojos se consolaran y no estuviera triste. Y mataste a un hombre, mas te libramos de la angustia y te probamos con duras pruebas. Luego permaneciste unos años entre la gente de Madián. Después viniste conforme a lo decretado, oh Moisés.
40Cf. 28:11–13. Se relata que Dios dispuso que el niño Moisés rehusara ser amamantado por nodriza alguna fuera de su propia madre, por lo cual la hermana de Moisés —a quien en 28:11 su madre ordenó seguir sus pasos y que lo observaba a distancia mientras la corte del Faraón no se percataba— los orientó hacia alguien capaz de amamantarlo, a saber, la propia madre de Moisés; véase 28:12c. La restitución de Moisés a su madre se contempla como cumplimiento de la Promesa Divina de retornárselo; véase 28:7: Ciertamente te lo devolveremos y haremos de él uno de los mensajeros. Puesto en relación con 19:24–26, donde se expone el consuelo dispensado por Dios a María durante los dolores del parto, el presente versículo atestigua la inmensa conmiseración y cuidado que Dios dispensa al sufrimiento materno. Aunque el consuelo de Dios a la madre de Moisés y a María en sus tribulaciones no guarde relación directa con el éxito de las misiones proféticas de sus vástagos (Moisés y Jesús respectivamente), se otorga por pura misericordia ante el dolor que tales madres debieron sobrellevar por amor a sus hijos.
Para el suceso en que Moisés dio muerte a un egipcio y las consecuencias subsiguientes, incluida su huida de Egipto, véase el comentario a 28:15–20. Te probamos con duras pruebas alude a las sucesivas y mayúsculas tribulaciones con las que Dios acrisoló a Moisés, una tras otra, desde su salvación de la matanza faraónica de recién nacidos varones israelitas hasta su postrera huida de Egipto y su travesía por el desierto, desprovisto de montura y vituallas. Algunos comentaristas comprenden que Dios sometió a Moisés a todas estas pruebas para templarlo y prepararlo para la misión de profeta y mensajero (Aj). Para la estancia de Moisés entre la gente de Madián, que se cifra en un total de veintiocho años (Aj, Q), véase el comentario a 28:21–28. La parte final del versículo, donde Dios declara a Moisés que había acudido al valle a encontrarse con Él conforme a lo decretado, entraña que Dios había predeterminado tanto la vía que lo conduciría al conocimiento de Él como el instante preciso de su consecución; por ende, la llegada de Moisés al valle donde se encontró con Dios aconteció en perfecta consonancia con el Decreto Divino (Su).
Versículo 41
وَٱصْطَنَعْتُكَ لِنَفْسِى ﴿٤١﴾
waiṣṭanaʿtuka linafsī
Y te escogí para Mí Mismo.
41Dios dice a Moisés: te escogí para Mí Mismo como señal de honra hacia Moisés y para allegarlo a Sí, pues es como si Dios le dijese: «He reservado para ti una morada en Mi Favor y en Mi Generosidad» (Kl). Este versículo es semejante a 7:144: ¡Oh Moisés! Ciertamente te he distinguido por encima de los hombres con Mis mensajes y hablándote [directamente]. Toma, pues, lo que te he dado y sé de los agradecidos; véase también 20:13c.
Versículo 42
ٱذْهَبْ أَنتَ وَأَخُوكَ بِـَٔايَٰتِى وَلَا تَنِيَا فِى ذِكْرِى ﴿٤٢﴾
idhhab anta waʾakhūka biʾāyātī walā taniyā fī dhikrī
¡Id, tú y tu hermano, con Mis signos, y no cejéis en Mi recuerdo!
42Mis signos alude a los nueve signos concedidos a Moisés (JJ; véase 17:101c). No cejéis en Mi recuerdo significa no desmayar ni flaquear en la proclamación del mensaje (Q). Según una interpretación espiritual, entraña que no debe invocarse a Dios meramente con la lengua mientras el corazón se halla distraído e inadvertido de Aquel a Quien se invoca (ST); véanse también los vv. 33–34.
Versículo 43
ٱذْهَبَآ إِلَىٰ فِرْعَوْنَ إِنَّهُۥ طَغَىٰ ﴿٤٣﴾
idhhabā ilā firʿawna innahū ṭaghā
¡Id ambos ante el Faraón! ¡Ciertamente se ha rebelado!
Versículo 44
فَقُولَا لَهُۥ قَوْلًۭا لَّيِّنًۭا لَّعَلَّهُۥ يَتَذَكَّرُ أَوْ يَخْشَىٰ ﴿٤٤﴾
faqūlā lahū qawlal layyinal laʿallahū yatadhakkaru aw yakhshā
Pero habladle con palabras suaves, tal vez recapacite o sienta temor».
44Conforme a algunos comentaristas, el mandato dado aquí es análogo a las palabras que Dios ordena a Moisés decir al Faraón en 79:18–19: ¿Acaso quieres purificarte y que te guíe a tu Señor para que sientas temor? (Bḍ, Z). Palabras suaves traduce literalmente «un hablar blando», que algunos entienden como una alusión a la profesión de fe islámica (šahādah): «No hay más dios que Dios» (lā ilāha illā-Llāh; IK). Palabras suaves se contempla asimismo como un mandato general a Moisés para comunicar el mensaje al Faraón con afabilidad y mesura (IK). Al-Rāzī hace notar que es connatural en los tiranos, cuando se les amonesta con aspereza, incrementar su obstinación y orgullo. Así, hablándole con dulzura al Faraón, cabía la posibilidad de que reaccionara positivamente a la exhortación transmitida por Moisés y Aarón; véase también 16:125: Convoca al camino de tu Señor con sabiduría y hermosa exhortación, y polemiza con ellos de la manera más virtuosa. Al-Rāzī añade asimismo que, habiendo sido criado Moisés por el Faraón, resultaba de justicia elemental que Moisés le dispensara un trato benévolo, guardando fidelidad al deber de observar los derechos de quienes cuidaron de uno en la infancia.
Recapacite alude aquí a que el Faraón tome en cuenta la advertencia recibida (JJ) y desista de su extravío (IK), en tanto que sienta temor se entiende en el sentido de que tema a Dios, retorne a Él (JJ) y Le profese obediencia (IK). Tal vez (laʿalla) expresa «quizá», «con la esperanza de» o «acaso sea que» (sobre laʿalla, véase también 2:21c; 2:24c; 11:12c; 28:67c). En este caso, tal vez se enuncia para provecho de Moisés y Aarón (JJ), quienes no podían conocer el desenlace de la transmisión de la advertencia y amonestación divina ante el Faraón, pero debían mantener la esperanza en la posibilidad de que recapacitase o sintiese temor (R).
Versículo 45–46
قَالَا رَبَّنَآ إِنَّنَا نَخَافُ أَن يَفْرُطَ عَلَيْنَآ أَوْ أَن يَطْغَىٰ ﴿٤٥﴾ قَالَ لَا تَخَافَآ ۖ إِنَّنِى مَعَكُمَآ أَسْمَعُ وَأَرَىٰ ﴿٤٦﴾
qālā rabbanā innanā nakhāfu an yafruṭa ʿalaynā aw an yaṭghā · qāla lā takhāfā innanī maʿakumā asmaʿu waʾarā
Dijeron: «¡Señor nuestro! Ciertamente tememos que se propase contra nosotros o transgreda los límites».
Dijo: «¡No temáis! Ciertamente Yo estoy con vosotros dos; oigo y veo.
45–46Se refiere que el temor de Moisés y Aarón a que el Faraón se propasara contra ellos alude a que precipitase su castigo (JJ); sobre la inclinación del Faraón a castigar sumariamente, atestiguada por su inmediata ejecución de los magos, véanse los vv. 70–73 y 7:124; véase también 7:124c. Alternativamente, puede aludir a que el Faraón los ejecutase sin detenerse a sopesar las pruebas que le presentaran (Ṭs). El temor de Moisés y Aarón a que transgrediese los límites denota el recelo de que incurriese en desmesura al castigarlos, o bien que, en sus vanos intentos de rebatirlos, acrecentase su incredulidad (kufr) (Ṭs). La declaración divina a Moisés y Aarón de que está con ellos se interpreta en el sentido de que los protegerá y auxiliará (Bḍ); cf. Éxodo 3:11–12.
Versículo 47–48
فَأْتِيَاهُ فَقُولَآ إِنَّا رَسُولَا رَبِّكَ فَأَرْسِلْ مَعَنَا بَنِىٓ إِسْرَٰٓءِيلَ وَلَا تُعَذِّبْهُمْ ۖ قَدْ جِئْنَٰكَ بِـَٔايَةٍۢ مِّن رَّبِّكَ ۖ وَٱلسَّلَٰمُ عَلَىٰ مَنِ ٱتَّبَعَ ٱلْهُدَىٰٓ ﴿٤٧﴾ إِنَّا قَدْ أُوحِىَ إِلَيْنَآ أَنَّ ٱلْعَذَابَ عَلَىٰ مَن كَذَّبَ وَتَوَلَّىٰ ﴿٤٨﴾
faʾtiyāhu faqūlā innā rasūlā rabbika faʾarsil maʿanā banī isrāʾīla walā tuʿadhdhibhum qad ŷiʾnāka biʾāyatim mir rabbika was-salāmu ʿalā mani ttabaʿa l-hudā · innā qad ūḥiya ilaynā anna l-ʿadhāba ʿalā man kadhdhaba watawallā
Acercaos, pues, a él y decidle: ‘En verdad somos dos mensajeros de tu Señor. Deja partir con nosotros a los Hijos de Israel y no los castigues. Te hemos traído un signo de tu Señor. ¡Y la paz sea sobre quien siga la guía!
Ciertamente se nos ha revelado que el castigo recaerá sobre quien desmienta y se desentienda’».
47–48Moisés y Aarón convocaban al Faraón a creer en Dios y a emancipar a los Hijos de Israel (Kl), sometidos al yugo del Faraón y de su corte —el Faraón acostumbraba degollar a sus vástagos y forzarlos a trabajos serviles para su beneficio, humillándolos de continuo (Kl)—. Un signo de tu Señor constituye una alusión de conjunto a los milagros de la vara de Moisés y su mano blanca (Kl). La paz sea sobre quien siga la guía transmite la enseñanza de que quien crea en los signos de Dios recibirá el saludo de paz procedente de Dios, de los ángeles y de los creyentes, lo cual entrañará asimismo la salvación tanto en esta vida como en la venidera (Aj); en tanto que el castigo en este mundo y en el venidero recaerá sobre quien desmienta los signos de Dios y se desentienda (Aj).
Versículo 49–50
قَالَ فَمَن رَّبُّكُمَا يَٰمُوسَىٰ ﴿٤٩﴾ قَالَ رَبُّنَا ٱلَّذِىٓ أَعْطَىٰ كُلَّ شَىْءٍ خَلْقَهُۥ ثُمَّ هَدَىٰ ﴿٥٠﴾
qāla famar rabbukumā yāmūsā · qāla rabbunā lladhī aʿṭā kulla shayʾin khalqahū thumma hadā
Dijo: «¿Y quién es el Señor de vosotros dos, oh Moisés?».
Dijo: «Nuestro Señor es Quien da a cada cosa su forma creada, y luego la guía».
49–50Al-Rāzī advierte que la pregunta planteada aquí por el Faraón constituyó un estadio preliminar a su indagación más profunda en torno a Dios recogida en 26:23 (¿Y qué es el Señor de los mundos?); en otras palabras, el Faraón, al interpelar a Moisés, buscaba dilucidar cuestiones teológicas. Otros comentaristas rechazan que el Faraón persiguiera una sincera pesquisa teológica sobre la Naturaleza Divina, interpretando más bien sus preguntas como mera confrontación (véase 26:23–24c). Si se contempla como indagación genuina, ¿Y quién es el Señor de vosotros dos, oh Moisés? se interpreta como una pregunta en torno a la modalidad de Dios (kayfiyyah, lit. «el cómo»), o de qué modo es Quien es. Cuando Moisés respondió al Faraón señalando los signos del Ser de Dios, presentándolo como Quien da a cada cosa su forma creada, y luego la guía, el Faraón se percató de que no obtendría ulteriores precisiones de Moisés sobre la Naturaleza Divina, pasando entonces a inquirirle en 26:23: ¿Y qué es el Señor de los mundos?, lo cual representa una indagación sobre la esencia o quididad (māhiyyah); en otros términos, el Faraón pedía a Moisés que definiese la Esencia Divina (R). Empero, la Esencia de Dios trasciende toda descripción o definición humana y resulta por entero inaccesible a las facultades creadas. Para la réplica de Moisés a la pregunta del Faraón concerniente a la Esencia Divina, véase 26:23–24c; véase también Éxodo 3:13–15.
Versículo 51–52
قَالَ فَمَا بَالُ ٱلْقُرُونِ ٱلْأُولَىٰ ﴿٥١﴾ قَالَ عِلْمُهَا عِندَ رَبِّى فِى كِتَٰبٍۢ ۖ لَّا يَضِلُّ رَبِّى وَلَا يَنسَى ﴿٥٢﴾
qāla famā bālu l-qurūni l-ūlā · qāla ʿilmuhā ʿinda rabbī fī kitābil lā yaḍillu rabbī walā yansā
Dijo: «¿Y qué fue de las generaciones pasadas?».
Dijo: «El conocimiento de ellas está junto a mi Señor en un Libro. Mi Señor no se equivoca ni olvida;
51–52La pregunta del Faraón encierra el sentido: «¿Cuál es el destino de las generaciones pasadas tras la muerte, y qué ha dispuesto Dios respecto a ellas?». La respuesta de Moisés corrobora que el conocimiento de dicho trance constituye un misterio insondable reservado con exclusividad a Dios (Aj). Por un Libro se alude a la Tabla Preservada (véase 85:22c).
Versículo 53–54
ٱلَّذِى جَعَلَ لَكُمُ ٱلْأَرْضَ مَهْدًۭا وَسَلَكَ لَكُمْ فِيهَا سُبُلًۭا وَأَنزَلَ مِنَ ٱلسَّمَآءِ مَآءًۭ فَأَخْرَجْنَا بِهِۦٓ أَزْوَٰجًۭا مِّن نَّبَاتٍۢ شَتَّىٰ ﴿٥٣﴾ كُلُوا۟ وَٱرْعَوْا۟ أَنْعَٰمَكُمْ ۗ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَٰتٍۢ لِّأُو۟لِى ٱلنُّهَىٰ ﴿٥٤﴾
alladhī ŷaʿala lakumu l-arḍa mahdan wasalaka lakum fīhā subulan waʾanzala mina s-samāʾi māʾan faʾakhraŷnā bihī azwāŷam min nabātin shattā · kulū warʿaw anʿāmakum inna fī dhālika laʾāyātil liʾulī n-nuhā
Aquel que ha dispuesto para vosotros la tierra como una cuna, os ha trazado en ella caminos y ha hecho descender agua del cielo, con la que hacemos brotar diversas clases de plantas [diciendo]:
‘Comed y apacentad vuestros ganados’». Ciertamente en ello hay signos para los dotados de inteligencia.
53–54Cf. 43:10–11. La relación entre el agua y la vida vegetal se aborda en 6:99 y 13:4. Para los provechos del ganado, véase 6:142c; 16:5–7c. Inteligencia en los dotados de inteligencia traduce nuhā, que procede de una raíz que connota asimismo «contener» o «prohibir»; aquí alude a quienes, mediante el ejercicio de sus facultades racionales (ʿaql), evitan las acciones viles y los pensamientos extraviados (JJ).
Versículo 55
۞ مِنْهَا خَلَقْنَٰكُمْ وَفِيهَا نُعِيدُكُمْ وَمِنْهَا نُخْرِجُكُمْ تَارَةً أُخْرَىٰ ﴿٥٥﴾
minhā khalaqnākum wafīhā nuʿīdukum waminhā nukhriŷukum tāratan ukhrā
De ella os creamos, a ella os devolveremos y de ella os haremos surgir otra vez.
55Ella alude aquí a la tierra (arḍ; Ṭ) o al polvo (turāb; K), si bien este último vocablo puede denotar asimismo «tierra». Véase también 43:11. Este versículo se recita con frecuencia en los funerales musulmanes, pues instruye a los hombres sobre el hecho de que el ser humano fue creado de tierra (es decir, arcilla), es sepultado en ella al morir y resucitará de ella en el Último Día.
Versículo 56–58
وَلَقَدْ أَرَيْنَٰهُ ءَايَٰتِنَا كُلَّهَا فَكَذَّبَ وَأَبَىٰ ﴿٥٦﴾ قَالَ أَجِئْتَنَا لِتُخْرِجَنَا مِنْ أَرْضِنَا بِسِحْرِكَ يَٰمُوسَىٰ ﴿٥٧﴾ فَلَنَأْتِيَنَّكَ بِسِحْرٍۢ مِّثْلِهِۦ فَٱجْعَلْ بَيْنَنَا وَبَيْنَكَ مَوْعِدًۭا لَّا نُخْلِفُهُۥ نَحْنُ وَلَآ أَنتَ مَكَانًۭا سُوًۭى ﴿٥٨﴾
walaqad araynāhu āyātinā kullahā fakadhdhaba waʾabā · qāla aŷiʾtanā litukhriŷanā min arḍinā bisiḥrika yāmūsā · falanaʾtiyannaka bisiḥrim mithlihī faŷʿal baynanā wabaynaka mawʿidal lā nukhlifuhū naḥnu walā anta makānan suwā
Y ciertamente le mostramos Nuestros signos, todos ellos, pero los desmintió y se rehusó.
Dijo: «¿Has venido a nosotros para expulsarnos de nuestra tierra con tu magia, oh Moisés?
¡Pues de seguro te traeremos una magia semejante! Fija entre nosotros y tú una cita en un lugar equidistante, que ni nosotros ni tú faltemos a ella».
56–58Nuestros signos, todos ellos alude a los nueve signos que Moisés presentó al Faraón y a su pueblo (JJ, Z); véase 17:101c. El Faraón desmintió los signos y se rehusó a aceptar la verdad (Z). Una magia semejante denota una «hechicería» similar a la traída por Moisés (Ṭū). Para las menciones de imputaciones análogas de brujería vertidas contra Moisés, Jesús, Muḥammad y otros profetas, véase 5:110c. Una cita y un lugar equidistante designan el plazo fijado para su encuentro (Ṭū) y la ubicación neutral convenida respectivamente (M).
Versículo 59–60
قَالَ مَوْعِدُكُمْ يَوْمُ ٱلزِّينَةِ وَأَن يُحْشَرَ ٱلنَّاسُ ضُحًۭى ﴿٥٩﴾ فَتَوَلَّىٰ فِرْعَوْنُ فَجَمَعَ كَيْدَهُۥ ثُمَّ أَتَىٰ ﴿٦٠﴾
qāla mawʿidukum yawmu z-zīnati waʾan yuḥshara n-nāsu ḍuḥā · fatawallā firʿawnu faŷamaʿa kaydahū thumma atā
Dijo: «Vuestra cita será el Día del Adorno, y que la gente sea congregada a media mañana».
Entonces el Faraón se retiró, urdió su plan y luego acudió.
59–60El Día del Adorno es considerado por muchos como el Día de ʿĀšūrāʾ (el diez de Muḥarram) o una festividad pública (Kl, M) en la que los egipcios se acicalaban y congregaban (JJ). Urdió su plan alude a que el Faraón reunió a sus magos y a todos cuantos pudiesen auxiliarlo en su confrontación con Moisés, así como los pertrechos necesarios para que los hechiceros perpetraran sus engaños (R).
Versículo 61
قَالَ لَهُم مُّوسَىٰ وَيْلَكُمْ لَا تَفْتَرُوا۟ عَلَى ٱللَّهِ كَذِبًۭا فَيُسْحِتَكُم بِعَذَابٍۢ ۖ وَقَدْ خَابَ مَنِ ٱفْتَرَىٰ ﴿٦١﴾
qāla lahum mūsā waylakum lā taftarū ʿalā llāhi kadhiban fayusḥitakum biʿadhābin waqad khāba mani ftarā
Moisés les dijo: «¡Ay de vosotros! No inventéis mentiras contra Dios, no sea que os extermine con un castigo. Ciertamente quien inventa mentiras queda frustrado».
61En este contexto, las palabras de Moisés no inventéis mentiras contra Dios significan: «No califiquéis los signos y milagros de Dios de hechicería» (Z); véase también 10:77.
Versículo 62–64
فَتَنَٰزَعُوٓا۟ أَمْرَهُم بَيْنَهُمْ وَأَسَرُّوا۟ ٱلنَّجْوَىٰ ﴿٦٢﴾ قَالُوٓا۟ إِنْ هَٰذَٰنِ لَسَٰحِرَٰنِ يُرِيدَانِ أَن يُخْرِجَاكُم مِّنْ أَرْضِكُم بِسِحْرِهِمَا وَيَذْهَبَا بِطَرِيقَتِكُمُ ٱلْمُثْلَىٰ ﴿٦٣﴾ فَأَجْمِعُوا۟ كَيْدَكُمْ ثُمَّ ٱئْتُوا۟ صَفًّۭا ۚ وَقَدْ أَفْلَحَ ٱلْيَوْمَ مَنِ ٱسْتَعْلَىٰ ﴿٦٤﴾
fatanāzaʿū amrahum baynahum waʾasarrū n-naŷwā · qālū in hādhāni lasāḥirāni yurīdāni an yukhriŷākum min arḍikum bisiḥrihimā wayadhhabā biṭarīqatikumu l-muthlā · faʾaŷmiʿū kaydakum thumma ʾtū ṣaffan waqad aflaḥa l-yawma mani staʿlā
Entonces debatieron su plan entre ellos y mantuvieron en secreto su deliberación.
Dijeron: «En verdad estos dos son magos que quieren expulsaros de vuestra tierra con su magia y acabar con vuestro modo de vida ejemplar.
Unid, pues, vuestro plan y luego acudid en filas. ¡Ciertamente hoy triunfará quien tome ventaja!»
62–64Al oír las palabras de Moisés, los magos se consultaron mutuamente en privado sobre los mejores medios para oponérsele y vencerle (Aj). Al-Māturīdī, el insigne exegeta del Corán y fundador de la escuela māturīdī de teología sunní, señala que la afirmación de los magos de que Moisés y Aarón pretenden expulsarlos de su tierra está tomada de una declaración idéntica del Faraón en 26:34–35: Ciertamente este es un mago instruido, que desea expulsaros de vuestra tierra con su magia (véase también v. 57). Su magia alude a los prodigios que Moisés había mostrado con anterioridad ante el Faraón (Aj), a saber, los nueve signos que el Faraón juzgó brujería (véase v. 56). Por su modo de vida ejemplar, los magos aludían a su desahogado tren de vida, en el que los israelitas satisfacían todas sus necesidades materiales en virtud de la dominación egipcia sobre ellos (M).
Versículo 65–66
قَالُوا۟ يَٰمُوسَىٰٓ إِمَّآ أَن تُلْقِىَ وَإِمَّآ أَن نَّكُونَ أَوَّلَ مَنْ أَلْقَىٰ ﴿٦٥﴾ قَالَ بَلْ أَلْقُوا۟ ۖ فَإِذَا حِبَالُهُمْ وَعِصِيُّهُمْ يُخَيَّلُ إِلَيْهِ مِن سِحْرِهِمْ أَنَّهَا تَسْعَىٰ ﴿٦٦﴾
qālū yāmūsā immā an tulqiya waʾimmā an nakūna awwala man alqā · qāla bal alqū faʾidhā ḥibāluhum waʿiṣiyyuhum yukhayyalu ilayhi min siḥrihim annahā tasʿā
Dijeron: «¡Oh Moisés! O arrojas tú, o seremos nosotros los primeros en arrojar».
Dijo: «¡Al contrario, arrojad vosotros!». Y he aquí que sus cuerdas y sus varas, por su hechicería, le pareció que se movían con presteza,
65–66Véase el comentario a 7:115–16.
Versículo 67–68
فَأَوْجَسَ فِى نَفْسِهِۦ خِيفَةًۭ مُّوسَىٰ ﴿٦٧﴾ قُلْنَا لَا تَخَفْ إِنَّكَ أَنتَ ٱلْأَعْلَىٰ ﴿٦٨﴾
faʾawŷasa fī nafsihī khīfatam mūsā · qulnā lā takhaf innaka anta l-aʿlā
y Moisés concibió temor en su interior.
Dijimos: «¡No temas! Ciertamente tú eres el superior.
67–68Moisés concibió temor en su interior entraña que el pavor penetró en su corazón porque, tras hacer los magos que sus cuerdas pareciesen serpientes a la vista del pueblo, Moisés receló que ello pudiera impedir a las gentes reconocer la verdad del signo con el que él se había presentado (M).
Versículo 69
وَأَلْقِ مَا فِى يَمِينِكَ تَلْقَفْ مَا صَنَعُوٓا۟ ۖ إِنَّمَا صَنَعُوا۟ كَيْدُ سَٰحِرٍۢ ۖ وَلَا يُفْلِحُ ٱلسَّاحِرُ حَيْثُ أَتَىٰ ﴿٦٩﴾
waʾalqi mā fī yamīnika talqaf mā ṣanaʿū innamā ṣanaʿū kaydu sāḥirin walā yufliḥu s-sāḥiru ḥaythu atā
Arroja lo que hay en tu diestra; devorará lo que han fabricado. Solo han fabricado una patraña de hechicero. Y el hechicero no prospera dondequiera que vaya».
69Cuando Moisés arrojó su vara, devoró cuanto habían urdido engañosamente (7:117) y se desvaneció cuanto hacían (7:118). Véase asimismo 10:77, donde Moisés formula una declaración semejante sobre la futilidad terminal de las artes de los magos. Tras ser derrotados los magos, se volvieron humillados (7:119). Véase también 20:89c.
Versículo 70
فَأُلْقِىَ ٱلسَّحَرَةُ سُجَّدًۭا قَالُوٓا۟ ءَامَنَّا بِرَبِّ هَٰرُونَ وَمُوسَىٰ ﴿٧٠﴾
faʾulqiya s-saḥaratu suŷŷadan qālū āmannā birabbi hārūna wamūsā
Entonces los magos cayeron postrados. Dijeron: «¡Creemos en el Señor de Aarón y de Moisés!».
70Véase el comentario a 7:119–22.
Versículo 71–73
قَالَ ءَامَنتُمْ لَهُۥ قَبْلَ أَنْ ءَاذَنَ لَكُمْ ۖ إِنَّهُۥ لَكَبِيرُكُمُ ٱلَّذِى عَلَّمَكُمُ ٱلسِّحْرَ ۖ فَلَأُقَطِّعَنَّ أَيْدِيَكُمْ وَأَرْجُلَكُم مِّنْ خِلَٰفٍۢ وَلَأُصَلِّبَنَّكُمْ فِى جُذُوعِ ٱلنَّخْلِ وَلَتَعْلَمُنَّ أَيُّنَآ أَشَدُّ عَذَابًۭا وَأَبْقَىٰ ﴿٧١﴾ قَالُوا۟ لَن نُّؤْثِرَكَ عَلَىٰ مَا جَآءَنَا مِنَ ٱلْبَيِّنَٰتِ وَٱلَّذِى فَطَرَنَا ۖ فَٱقْضِ مَآ أَنتَ قَاضٍ ۖ إِنَّمَا تَقْضِى هَٰذِهِ ٱلْحَيَوٰةَ ٱلدُّنْيَآ ﴿٧٢﴾ إِنَّآ ءَامَنَّا بِرَبِّنَا لِيَغْفِرَ لَنَا خَطَٰيَٰنَا وَمَآ أَكْرَهْتَنَا عَلَيْهِ مِنَ ٱلسِّحْرِ ۗ وَٱللَّهُ خَيْرٌۭ وَأَبْقَىٰٓ ﴿٧٣﴾
qāla āmantum lahū qabla an ādhana lakum innahū lakabīrukumu lladhī ʿallamakumu s-siḥra falaʾuqaṭṭiʿanna aydiyakum waʾarŷulakum min khilāfin walaʾuṣallibannakum fī ŷudhūʿi n-nakhli walataʿlamunna ayyunā ashaddu ʿadhāban waʾabqā · qālū lan nuʾthiraka ʿalā mā ŷāʾanā mina l-bayyināti walladhī faṭaranā faqḍi mā anta qāḍin innamā taqḍī hādhihi l-ḥayāta d-dunyā · innā āmannā birabbinā liyaghfira lanā khaṭāyānā wamā akrahtanā ʿalayhi mina s-siḥri wallāhu khayrun waʾabqā
Dijo: «¿Creéis en él antes de que yo os dé permiso? Ciertamente él es vuestro maestro, que os enseñó la magia. ¡Sin duda os cortaré las manos y los pies en lados opuestos y os crucificaré en troncos de palmera! ¡Y sin duda sabréis cuál de nosotros inflige el castigo más severo y duradero!».
Dijeron: «Jamás te preferiremos a ti por encima de las pruebas claras que nos han llegado, ni de Quien nos originó. Decide, pues, lo que vayas a decidir; tú solo decides sobre la vida de este mundo.
Ciertamente creemos en nuestro Señor, para que nos perdone nuestras faltas y la magia a la que nos obligaste. ¡Y Dios es mejor y más duradero!».
71–73Véase el comentario a 7:123–26; compárese asimismo el v. 71 con 26:49. Los magos alcanzaron un grado tan elevado de certeza en Dios que llegaron a juzgar las tribulaciones y deleites de esta vida terrena como meramente efímeros e intrínsecamente finitos frente al estado de bienaventuranza eterna en el Más Allá (K). La proclamación de los magos de que Dios es mejor y más duradero entraña que las recompensas que Dios otorga son mejores que las que pueda brindar el Faraón, y que el Castigo de Dios, cuando es infligido, es más duradero que el suplicio faraónico (JJ); véase también 28:60; 42:36; cf. v. 131.
Versículo 74–76
إِنَّهُۥ مَن يَأْتِ رَبَّهُۥ مُجْرِمًۭا فَإِنَّ لَهُۥ جَهَنَّمَ لَا يَمُوتُ فِيهَا وَلَا يَحْيَىٰ ﴿٧٤﴾ وَمَن يَأْتِهِۦ مُؤْمِنًۭا قَدْ عَمِلَ ٱلصَّٰلِحَٰتِ فَأُو۟لَٰٓئِكَ لَهُمُ ٱلدَّرَجَٰتُ ٱلْعُلَىٰ ﴿٧٥﴾ جَنَّٰتُ عَدْنٍۢ تَجْرِى مِن تَحْتِهَا ٱلْأَنْهَٰرُ خَٰلِدِينَ فِيهَا ۚ وَذَٰلِكَ جَزَآءُ مَن تَزَكَّىٰ ﴿٧٦﴾
innahū man yaʾti rabbahū muŷriman faʾinna lahū ŷahannama lā yamūtu fīhā walā yaḥyā · waman yaʾtihī muʾminan qad ʿamila ṣ-ṣāliḥāti faʾulāʾika lahumu d-daraŷātu l-ʿulā · ŷannātu ʿadnin taŷrī min taḥtihā l-anhāru khālidīna fīhā wadhālika ŷazāʾu man tazakkā
Ciertamente, quien comparezca ante su Señor como culpable tendrá el Infierno, donde ni morirá ni vivirá.
Mas quien comparezca ante Él como creyente, habiendo obrado rectamente, tales obtendrán los rangos más elevados:
Jardines del Edén bajo los que corren ríos, donde morarán eternamente. Tal es la recompensa de quien se purifica.
74–76Ni se muere ni se vive en el Infierno porque sus moradores no experimentarán descanso en él ni llevarán una forma de vida de la que puedan obtener provecho positivo alguno (JJ); véase también 14:16–17; 87:13. Para los diversos rangos en el Paraíso, véase 4:96c. Los Jardines del Edén se mencionan en numerosos pasajes del Corán; véase 13:23; 16:31; 18:31; 35:33; 98:8.
Versículo 77
وَلَقَدْ أَوْحَيْنَآ إِلَىٰ مُوسَىٰٓ أَنْ أَسْرِ بِعِبَادِى فَٱضْرِبْ لَهُمْ طَرِيقًۭا فِى ٱلْبَحْرِ يَبَسًۭا لَّا تَخَٰفُ دَرَكًۭا وَلَا تَخْشَىٰ ﴿٧٧﴾
walaqad awḥaynā ilā mūsā an asri biʿibādī faḍrib lahum ṭarīqan fī l-baḥri yabasal lā takhāfu darakan walā takhshā
Y en verdad revelamos a Moisés: «Parte de noche con Mis siervos y ábreles un camino seco a través del mar. No temas ser alcanzado ni tengas miedo».
Versículo 78–79
فَأَتْبَعَهُمْ فِرْعَوْنُ بِجُنُودِهِۦ فَغَشِيَهُم مِّنَ ٱلْيَمِّ مَا غَشِيَهُمْ ﴿٧٨﴾ وَأَضَلَّ فِرْعَوْنُ قَوْمَهُۥ وَمَا هَدَىٰ ﴿٧٩﴾
faʾatbaʿahum firʿawnu biŷunūdihī faghashiyahum mina l-yammi mā ghashiyahum · waʾaḍalla firʿawnu qawmahū wamā hadā
El Faraón los persiguió con sus huestes, pero el mar los cubrió por completo sepultándolos.
El Faraón extravió a su pueblo y no lo guio.
Versículo 80–81
يَٰبَنِىٓ إِسْرَٰٓءِيلَ قَدْ أَنجَيْنَٰكُم مِّنْ عَدُوِّكُمْ وَوَٰعَدْنَٰكُمْ جَانِبَ ٱلطُّورِ ٱلْأَيْمَنَ وَنَزَّلْنَا عَلَيْكُمُ ٱلْمَنَّ وَٱلسَّلْوَىٰ ﴿٨٠﴾ كُلُوا۟ مِن طَيِّبَٰتِ مَا رَزَقْنَٰكُمْ وَلَا تَطْغَوْا۟ فِيهِ فَيَحِلَّ عَلَيْكُمْ غَضَبِى ۖ وَمَن يَحْلِلْ عَلَيْهِ غَضَبِى فَقَدْ هَوَىٰ ﴿٨١﴾
yābanī isrāʾīla qad anŷaynākum min ʿaduwwikum wawāʿadnākum ŷāniba ṭ-ṭūri l-aymana wanazzalnā ʿalaykumu l-manna was-salwā · kulū min ṭayyibāti mā razaqnākum walā taṭghaw fīhi fayaḥilla ʿalaykum ghaḍabī waman yaḥlil ʿalayhi ghaḍabī faqad hawā
¡Oh Hijos de Israel! Os libramos de vuestro enemigo y concertamos una cita con vosotros a la ladera derecha del Monte. E hicimos descender sobre vosotros el maná y las codornices.
Comed de las cosas buenas de las que os hemos provisto, pero no os extralimitéis en ello, no sea que Mi Ira caiga sobre vosotros. Y aquel sobre quien cae Mi Ira queda sin duda destruido.
80–81Cf. 2:57, 60; 7:160. Para el envío por parte de Dios del maná y las codornices a los israelitas y el mandato de comed de las cosas buenas de las que os hemos provisto, véase 2:57c. No os extralimitéis en ello constituye una advertencia frente al exceso aunado a la ingratitud ante las bendiciones recibidas (JJ); véase 2:61 para la petición de los israelitas de alimentos distintos de los que se les habían concedido y la subsiguiente Respuesta Divina a su ingratitud. Para la solicitud de los israelitas a Moisés de que les fabricase un ídolo semejante a los que veían adorar a otros pueblos, junto con la réplica de Moisés, véase 7:138–41c; para su adopción de un ídolo como objeto de culto aparte de Dios mientras Moisés permanecía en el monte Sinaí, véanse los vv. 87–88.
Una cita para los israelitas a la ladera derecha del Monte alude a la recepción de la Torá, que en breve sería concedida a Moisés en el monte Sinaí (JJ; véanse vv. 83–84); cf. 19:52, que habla de la ladera derecha del Monte en referencia al monte Horeb, donde Moisés encontró a Dios y fue elegido como mensajero (véase v. 10); véase también 28:29, 46.
Versículo 82
وَإِنِّى لَغَفَّارٌۭ لِّمَن تَابَ وَءَامَنَ وَعَمِلَ صَٰلِحًۭا ثُمَّ ٱهْتَدَىٰ ﴿٨٢﴾
waʾinnī laghaffārul liman tāba waʾāmana waʿamila ṣāliḥan thumma htadā
Y en verdad Yo soy Muy Perdonador con quien se arrepiente, cree y obra rectamente, y después persevera en la buena guía.
Versículo 83–84
۞ وَمَآ أَعْجَلَكَ عَن قَوْمِكَ يَٰمُوسَىٰ ﴿٨٣﴾ قَالَ هُمْ أُو۟لَآءِ عَلَىٰٓ أَثَرِى وَعَجِلْتُ إِلَيْكَ رَبِّ لِتَرْضَىٰ ﴿٨٤﴾
wamā aʿŷalaka ʿan qawmika yāmūsā · qāla hum ulāʾi ʿalā atharī waʿaŷiltu ilayka rabbi litarḍā
«¿Y qué te ha hecho apresurarte dejándolo atrás a tu pueblo, oh Moisés?».
Dijo: «Ellos van pisando mis huellas, y me he apresurado hacia Ti, Señor mío, para que Te complazcas».
83–84Moisés delegó la jefatura en Aarón sobre los israelitas mientras pasaba cuarenta días en el monte Sinaí en retiro espiritual, ayunando y manteniendo íntimo coloquio con Dios (véase el comentario a 7:142–43). Luego se apresuró a su cita con Dios en el Monte (IK; véase v. 80; 7:143). Se relata que Moisés se apresuró a su encuentro con Dios para dar cumplimiento inmediato a la Orden Divina (Kl) y por un anhelo vehemente de hablar con Él (Z). Las palabras de Moisés: para que Te complazcas, significan que Moisés acudió presuroso a su cita a fin de que Dios estuviese más complacido con él (IK, Z). La pregunta de Dios a Moisés no procede de la ignorancia, sino que sirve de cauce para que Moisés exprese ante sí mismo el propósito de su premura, suscitando en él un grado más elevado de reverencia y sobrecogimiento ante Aquel ante Quien comparece. La afirmación de Moisés de que los israelitas van pisando sus huellas entraña que han acampado en un paraje próximo al Monte (IK).
Versículo 85
قَالَ فَإِنَّا قَدْ فَتَنَّا قَوْمَكَ مِنۢ بَعْدِكَ وَأَضَلَّهُمُ ٱلسَّامِرِىُّ ﴿٨٥﴾
qāla faʾinnā qad fatannā qawmaka mim baʿdika waʾaḍallahumu s-sāmiriyy
Dijo: «En verdad hemos puesto a prueba a tu pueblo en tu ausencia, y el Samaritano los ha extraviado».
85Para el Samaritano (al-Sāmirī), véase también 7:148c. Se dice que al-Sāmirī es un gentilicio derivado del nombre de la tribu israelita (al-Sāmirah) a la que pertenecía este individuo (Z). Se cree que el Samaritano era un hipócrita que no aceptó el mensaje de Moisés, aunque en apariencia exterior simulaba hacerlo (Z).
Versículo 86
فَرَجَعَ مُوسَىٰٓ إِلَىٰ قَوْمِهِۦ غَضْبَٰنَ أَسِفًۭا ۚ قَالَ يَٰقَوْمِ أَلَمْ يَعِدْكُمْ رَبُّكُمْ وَعْدًا حَسَنًا ۚ أَفَطَالَ عَلَيْكُمُ ٱلْعَهْدُ أَمْ أَرَدتُّمْ أَن يَحِلَّ عَلَيْكُمْ غَضَبٌۭ مِّن رَّبِّكُمْ فَأَخْلَفْتُم مَّوْعِدِى ﴿٨٦﴾
faraŷaʿa mūsā ilā qawmihī ghaḍbāna asifan qāla yāqawmi alam yaʿidkum rabbukum waʿdan ḥasanan afaṭāla ʿalaykumu l-ʿahdu am aradttum an yaḥilla ʿalaykum ghaḍabum mir rabbikum faʾakhlaftum mawʿidī
Moisés regresó a su pueblo indignado y afligido. Dijo: «¡Oh pueblo mío! ¿Acaso no os hizo vuestro Señor una hermosa promesa? ¿Acaso se os hizo demasiado largo el pacto, o quisisteis que la Ira de vuestro Señor cayese sobre vosotros, por lo que quebrantasteis vuestra promesa conmigo?».
86Este versículo es similar a 7:150 (véase también 17:150c). La hermosa promesa de Dios se refiere a Su Promesa de que entregaría la Torá a los israelitas para que rigiesen su vida por ella (JJ; véase v. 80). Véase también 20:80–81c, donde se advierte a los israelitas de la Ira de Dios si fuesen desagradecidos.
Versículo 87
قَالُوا۟ مَآ أَخْلَفْنَا مَوْعِدَكَ بِمَلْكِنَا وَلَٰكِنَّا حُمِّلْنَآ أَوْزَارًۭا مِّن زِينَةِ ٱلْقَوْمِ فَقَذَفْنَٰهَا فَكَذَٰلِكَ أَلْقَى ٱلسَّامِرِىُّ ﴿٨٧﴾
qālū mā akhlafnā mawʿidaka bimalkinā walākinnā ḥummilnā awzāram min zīnati l-qawmi faqadhafnāhā fakadhālika alqā s-sāmiriyy
Dijeron: «No faltamos a nuestra cita contigo por propia voluntad, sino que fuimos cargados con el peso de los ornamentos del pueblo. Los arrojamos [al fuego], y así arrojó también el Samaritano».
87La respuesta de los israelitas indica que fueron engañados por el Samaritano. Según algunos, los ornamentos del pueblo alude a las pesadas joyas prestadas a los israelitas por los egipcios antes de que estos fuesen destruidos, las cuales resultaba por ende ilícito conservar para los israelitas (Kl, R, Z). Desde una perspectiva espiritual, el peso de los ornamentos del pueblo puede simbolizar las riquezas materiales o riquezas mundanales, que se convierten en una suerte de «gravamen» espiritual para las gentes al brindarles una falsa ilusión de seguridad e inmortalidad que socava su confianza en Dios y su certidumbre sobre el retorno final a Él, como en 104:1–3: ¡Ay de todo calumniador difamador que acumula riquezas y las cuenta, creyendo que su riqueza lo hará inmortal!. Véase también 18:7–8c; 18:46c.
Aarón advirtió a los israelitas de que estos ornamentos eran fuente de impureza ritual (naŷas) y que conservarlos era pecaminoso; les ordenó arrojarlos a una fosa hasta que Moisés regresara, a lo cual accedieron todos (R). De forma alternativa, algunos refieren que fue el Samaritano quien les ordenó arrojarlos a la fosa, aduciendo que debían esperar a conocer la voluntad divina respecto a las alhajas (Kl, R). Acto seguido, a espaldas del pueblo, el Samaritano prendió fuego a la fosa y empleó los ornamentos ya fundidos y maleables para modelar el becerro de oro (Kl); véase también 7:148c.
Versículo 88
فَأَخْرَجَ لَهُمْ عِجْلًۭا جَسَدًۭا لَّهُۥ خُوَارٌۭ فَقَالُوا۟ هَٰذَآ إِلَٰهُكُمْ وَإِلَٰهُ مُوسَىٰ فَنَسِىَ ﴿٨٨﴾
faʾakhraŷa lahum ʿiŷlan ŷasadal lahū khuwārun faqālū hādhā ilāhukum waʾilāhu mūsā fanasiy
Y sacó para ellos la figura de un becerro que mugía, y dijeron: «Este es vuestro dios y el dios de Moisés, pero él lo ha olvidado».
88El becerro de oro emitía sonidos como si se tratase de una res viviente. Algunos dicen que ello se debía a que presentaba orificios y cavidades interiores que silbaban al paso del viento; otros refieren que cuando el Samaritano tomó un puñado de tierra de la huella del enviado (v. 96) y lo arrojó al oro fundido, provocó que el becerro mugiese; véase 7:148c; 20:95–96c. Dijeron se refiere al Samaritano y a sus secuaces, ya de antiguo inclinados a propensiones idólatras (Q). La mención de que Moisés lo había olvidado responde a la sugestión falaz del Samaritano de que Moisés olvidó que el becerro era su dios y marchó a otra parte en Su búsqueda (R).
Versículo 89
أَفَلَا يَرَوْنَ أَلَّا يَرْجِعُ إِلَيْهِمْ قَوْلًۭا وَلَا يَمْلِكُ لَهُمْ ضَرًّۭا وَلَا نَفْعًۭا ﴿٨٩﴾
afalā yarawna allā yarŷiʿu ilayhim qawlan walā yamliku lahum ḍarran walā nafʿā
¿Acaso no ven que no les devuelve palabra alguna y que no posee poder para causarles daño ni beneficio?
89Cf. 7:148, donde se advierte que el becerro no les hablaba ni los guiaba en modo alguno. Pese a los ininteligibles mugidos del becerro, nada era en comparación con Dios, Quien habló con nitidez a Moisés; véase 7:148c. Puede afirmarse asimismo que tales «prodigios vacíos» —esto es, supuestos «milagros» desprovistos de una guía espiritual sustancial— carecen en última instancia de propósito y valor, siendo en realidad perniciosos en su intento de eclipsar los milagros proféticos que actúan como respaldo de una revelación y orientación inteligibles. La añagaza del Samaritano guarda asimismo analogía con las artes de los magos (véase 7:117–18; 10:77), quienes a instancias del Faraón intentaron socavar el mensaje religioso de Moisés disputando la unicidad de las maravillas que lo acompañaban.
Versículo 90
وَلَقَدْ قَالَ لَهُمْ هَٰرُونُ مِن قَبْلُ يَٰقَوْمِ إِنَّمَا فُتِنتُم بِهِۦ ۖ وَإِنَّ رَبَّكُمُ ٱلرَّحْمَٰنُ فَٱتَّبِعُونِى وَأَطِيعُوٓا۟ أَمْرِى ﴿٩٠﴾
walaqad qāla lahum hārūnu min qablu yāqawmi innamā futintum bihī waʾinna rabbakumu r-raḥmānu fattabiʿūnī waʾaṭīʿū amrī
Y ya Aarón les había dicho antes: «¡Oh pueblo mío! Tan solo estáis siendo probados con esto, y en verdad vuestro Señor es el Compasivo. ¡Seguidme, pues, y obedeced mi orden!».
90Aarón dijo esto a los israelitas antes del regreso de Moisés, convocándolos a adorar al Dios verdadero y conminándolos a obedecer su mandato de rendir culto a Dios (JJ). Compárese el papel de Aarón aquí y en Éxodo 32:1–6.
Versículo 91
قَالُوا۟ لَن نَّبْرَحَ عَلَيْهِ عَٰكِفِينَ حَتَّىٰ يَرْجِعَ إِلَيْنَا مُوسَىٰ ﴿٩١﴾
qālū lan nabraḥa ʿalayhi ʿākifīna ḥattā yarŷiʿa ilaynā mūsā
Dijeron: «No dejaremos de consagrarnos a él hasta que Moisés regrese a nosotros».
91Esto significa que el pueblo porfió en que no cejaría de rendir culto al becerro hasta que Moisés retornase (M).
Versículo 92–94
قَالَ يَٰهَٰرُونُ مَا مَنَعَكَ إِذْ رَأَيْتَهُمْ ضَلُّوٓا۟ ﴿٩٢﴾ أَلَّا تَتَّبِعَنِ ۖ أَفَعَصَيْتَ أَمْرِى ﴿٩٣﴾ قَالَ يَبْنَؤُمَّ لَا تَأْخُذْ بِلِحْيَتِى وَلَا بِرَأْسِىٓ ۖ إِنِّى خَشِيتُ أَن تَقُولَ فَرَّقْتَ بَيْنَ بَنِىٓ إِسْرَٰٓءِيلَ وَلَمْ تَرْقُبْ قَوْلِى ﴿٩٤﴾
qāla yāhārūnu mā manaʿaka idh raʾaytahum ḍallū · allā tattabiʿani afaʿaṣayta amrī · qāla yabnaʾumma lā taʾkhudh biliḥyatī walā biraʾsī innī khashītu an taqūla farraqta bayna banī isrāʾīla walam tarqub qawlī
Dijo: «¡Oh Aarón! ¿Qué te impidió, cuando los viste extraviarse,
el seguirme? ¿Acaso desobedeciste mi orden?».
Dijo: «¡Oh hijo de mi madre! No me tomes de la barba ni de la cabeza. Temí que dijeras: ‘Has sembrado la división entre los Hijos de Israel y no has respetado mi palabra’».
92–94Estando en la montaña, Dios informó a Moisés de que su pueblo se había extraviado. Regresó por ende hacia ellos embargado de ira y pesar ante su proceder, y al contemplar su culto idolátrico arrojó las Tablas con furor y conmoción. Habiendo dejado a Aarón al cuidado de los israelitas, a su vuelta Moisés lo reprendió severamente por lo acaecido en su ausencia. Véase también 7:150c.
Versículo 95–96
قَالَ فَمَا خَطْبُكَ يَٰسَٰمِرِىُّ ﴿٩٥﴾ قَالَ بَصُرْتُ بِمَا لَمْ يَبْصُرُوا۟ بِهِۦ فَقَبَضْتُ قَبْضَةًۭ مِّنْ أَثَرِ ٱلرَّسُولِ فَنَبَذْتُهَا وَكَذَٰلِكَ سَوَّلَتْ لِى نَفْسِى ﴿٩٦﴾
qāla famā khaṭbuka yāsāmiriyy · qāla baṣurtu bimā lam yabṣurū bihī faqabaḍtu qabḍatam min athari r-rasūli fanabadhtuhā wakadhālika sawwalat lī nafsī
Dijo: «¿Y cuál fue tu motivo, oh Samaritano?».
Dijo: «Vi lo que ellos no vieron. Tomé un puñado de tierra de la huella del enviado y la arrojé. Así me lo sugirió mi alma».
95–96Un puñado de tierra de la huella del enviado alude a las trazas de polvo o arena dejadas por el «caballo de la vida» (faras al-ḥayāt), sobre el que cabalgaba el arcángel Gabriel cuando fue enviado para conducir a Moisés al encuentro con Dios en el monte Sinaí, episodio presenciado por el Samaritano (Z). El Samaritano recogió parte de dicho polvo y reparó en que, cada vez que se esparcía sobre algún objeto, este cobraba espíritu, carne y sangre, esto es, devenía un ser animado (Q).
Versículo 97
قَالَ فَٱذْهَبْ فَإِنَّ لَكَ فِى ٱلْحَيَوٰةِ أَن تَقُولَ لَا مِسَاسَ ۖ وَإِنَّ لَكَ مَوْعِدًۭا لَّن تُخْلَفَهُۥ ۖ وَٱنظُرْ إِلَىٰٓ إِلَٰهِكَ ٱلَّذِى ظَلْتَ عَلَيْهِ عَاكِفًۭا ۖ لَّنُحَرِّقَنَّهُۥ ثُمَّ لَنَنسِفَنَّهُۥ فِى ٱلْيَمِّ نَسْفًا ﴿٩٧﴾
qāla fadhhab faʾinna laka fī l-ḥayāti an taqūla lā misāsa waʾinna laka mawʿidal lan tukhlafahū wanẓur ilā ilāhika lladhī ẓalta ʿalayhi ʿākifal lanuḥarriqannahū thumma lanansifannahū fī l-yammi nasfā
Dijo: «¡Vete! En verdad en esta vida te tocará decir: ‘¡No me toquéis!’. Y ciertamente tienes fijada una cita a la que no podrás faltar. ¡Y mira a tu dios al que has permanecido consagrado: sin duda lo quemaremos y aventaremos sus cenizas por el mar!
97En verdad en esta vida te tocará decir: «¡No me toquéis!» se entiende en el sentido de que al Samaritano le quedó vedado en lo sucesivo todo contacto con los israelitas bajo cualquier concepto (Ṭ). La cita a la que no podrás faltar designa el castigo ineluctable que el Samaritano habría de afrontar, ya fuere en esta vida o en la venidera (M). Dado que el ídolo era una criatura animada dotada de carne y sangre (véase v. 96c), Moisés primero lo quemó y luego aventó sus cenizas al mar (Ṭs). Según Ibn Kaṯīr, el becerro fue modelado en oro pero luego transmutado en criatura viva, la cual fue después quemada y sus cenizas arrojadas al mar (cf. 2:93). Se refiere asimismo que Moisés quiso dar muerte al Samaritano, pero que Dios le reveló que no lo hiciese (Ṭs); cf. Éxodo 32:20.
Versículo 98
إِنَّمَآ إِلَٰهُكُمُ ٱللَّهُ ٱلَّذِى لَآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ ۚ وَسِعَ كُلَّ شَىْءٍ عِلْمًۭا ﴿٩٨﴾
innamā ilāhukumu llāhu lladhī lā ilāha illā huwa wasiʿa kulla shayʾin ʿilmā
Vuestro único Dios es Dios, fuera de Quien no hay más dios. Él abarca todas las cosas en Su conocimiento».
Versículo 99
كَذَٰلِكَ نَقُصُّ عَلَيْكَ مِنْ أَنۢبَآءِ مَا قَدْ سَبَقَ ۚ وَقَدْ ءَاتَيْنَٰكَ مِن لَّدُنَّا ذِكْرًۭا ﴿٩٩﴾
kadhālika naquṣṣu ʿalayka min ambāʾi mā qad sabaqa waqad ātaynāka mil ladunnā dhikrā
Así te relatamos algunas de las historias de los que pasaron antes. Y te hemos concedido un Recordatorio de Nuestra Presencia.
Versículo 100–101
مَّنْ أَعْرَضَ عَنْهُ فَإِنَّهُۥ يَحْمِلُ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ وِزْرًا ﴿١٠٠﴾ خَٰلِدِينَ فِيهِ ۖ وَسَآءَ لَهُمْ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ حِمْلًۭا ﴿١٠١﴾
man aʿraḍa ʿanhu faʾinnahū yaḥmilu yawma l-qiyāmati wizrā · khālidīna fīhi wasāʾa lahum yawma l-qiyāmati ḥimlā
Quien se aparte de él, ciertamente cargará con una pesada culpa el Día de la Resurrección,
permaneciendo en ella. ¡Qué pésima carga para ellos el Día de la Resurrección!
Versículo 102–104
يَوْمَ يُنفَخُ فِى ٱلصُّورِ ۚ وَنَحْشُرُ ٱلْمُجْرِمِينَ يَوْمَئِذٍۢ زُرْقًۭا ﴿١٠٢﴾ يَتَخَٰفَتُونَ بَيْنَهُمْ إِن لَّبِثْتُمْ إِلَّا عَشْرًۭا ﴿١٠٣﴾ نَّحْنُ أَعْلَمُ بِمَا يَقُولُونَ إِذْ يَقُولُ أَمْثَلُهُمْ طَرِيقَةً إِن لَّبِثْتُمْ إِلَّا يَوْمًۭا ﴿١٠٤﴾
yawma yunfakhu fī ṣ-ṣūri wanaḥshuru l-muŷrimīna yawmaʾidhin zurqā · yatakhāfatūna baynahum il labithtum illā ʿashrā · naḥnu aʿlamu bimā yaqūlūna idh yaqūlu amthaluhum ṭarīqatan il labithtum illā yawmā
El Día en que se toque la trompeta y congreguemos a los culpables en aquel Día, ciegos.
Susurrarán entre ellos: «Solo habéis permanecido diez [días]».
Nosotros sabemos mejor lo que dirán, cuando el más ejemplar de ellos en conducta diga: «¡Solo habéis permanecido un día!».
102–4El Día en que se toque la trompeta alude al segundo toque del clarín, que anunciará el Día de la Resurrección (R); el primer toque inaugura el Último Día, en el que el mundo fenecerá; véase 39:68c. Para el papel del clarín en la escatología islámica, véase 6:73c. Por los culpables se alude aquí a los incrédulos e inicuos, a saber, quienes asociaron copartícipes a Dios (R). Para el modo en que los incrédulos resucitarán ciegos en el Último Día, véanse los vv. 124–125; véase también 20:124–27c. Según algunos, el motivo por el cual los reos susurrarán entre ellos es que estarán tan aterrados que apenas podrán articular palabra (R); cf. v. 108. Solo diez [días] denota el lapso temporal que los hombres en el Más Allá juzgarán haber permanecido en la vida de este mundo (R), si bien algunos sostienen que se refiere al período en el sepulcro (R). Aunque la mayoría afirma que diez alude a un cómputo de días (como en 23:112–113), algunos sugieren que se refiere a una suma de horas (como en 79:46; R). En árabe, el vocablo días puede adoptar significados simbólicos diversos y designar incluso eras cosmológicas enteras; véase 14:5–6c. El más ejemplar de ellos en conducta alude a los más cabales y justos (JJ) y a los mejor informados (Kl); véase también 17:52; 23:114.
Según una interpretación, los hombres juzgarán breve su permanencia en la tierra debido al intenso espanto del Último Día (JJ). Desde otra perspectiva, no obstante, la vida de este mundo les parecerá tan nimia en el Último Día que todas sus andanzas, frente a la eternidad, equivaldrán a escasos días u horas, a semejanza de un ensueño cuya duración parece prolongada pero al despertar se constata que transcurrió en unos fugaces instantes. Se relata que el Profeta (o, según otros, ʿAlī) afirmó: «Los hombres están dormidos, y al morir, despiertan»; véase el ensayo «La muerte, el morir y el Más Allá en el Corán». Meditando sobre esta sentencia, Mullā Ṣadrā explica el modo en que toda alma despertará en la otra vida: «Toda alma, ya sea bienaventurada o desdichada, cuando se desprende del cuerpo y transita a esta morada... sus facultades interiores se tornan poderosas y penetrantes merced a su percepción de las realidades atinentes al otro mundo, tal como reza el dicho de Dios Altísimo: Ahora hemos retirado de ti tu velo; por lo que hoy tu mirada es penetrante [50:22]».
Versículo 105–107
وَيَسْـَٔلُونَكَ عَنِ ٱلْجِبَالِ فَقُلْ يَنسِفُهَا رَبِّى نَسْفًۭا ﴿١٠٥﴾ فَيَذَرُهَا قَاعًۭا صَفْصَفًۭا ﴿١٠٦﴾ لَّا تَرَىٰ فِيهَا عِوَجًۭا وَلَآ أَمْتًۭا ﴿١٠٧﴾
wayasʾalūnaka ʿani l-ŷibāli faqul yansifuhā rabbī nasfā · fayadharuhā qāʿan ṣafṣafā · lā tarā fīhā ʿiwaŷan walā amtā
Y te preguntan sobre las montañas. Di: «Mi Señor las pulverizará por completo,
dejándolas como una llanura yerma y nivelada.
No verás en ella quebradas ni ondulaciones».
Versículo 108
يَوْمَئِذٍۢ يَتَّبِعُونَ ٱلدَّاعِىَ لَا عِوَجَ لَهُۥ ۖ وَخَشَعَتِ ٱلْأَصْوَاتُ لِلرَّحْمَٰنِ فَلَا تَسْمَعُ إِلَّا هَمْسًۭا ﴿١٠٨﴾
yawmaʾidhin yattabiʿūna d-dāʿiya lā ʿiwaŷa lahū wakhashaʿati l-aṣwātu lir-raḥmāni falā tasmaʿu illā hamsā
Aquel Día seguirán al pregonero, sin desviación alguna ante él. Las voces se acallarán ante el Compasivo y no oirás sino un leve susurro.
108La referencia aquí concierne al arcángel Serafiel (Isrāfīl), quien conforme a ciertas tradiciones comparecerá erguido sobre la Cúpula de la Roca en Jerusalén en el Último Día o el Día de la Resurrección, convocando a las gentes con su voz retumbante (JJ, Z). Serafiel es asimismo el arcángel encargado de los dos toques de clarín, respecto a lo cual véase 39:68c. Algunos señalan que Serafiel convocará a los hombres tras el segundo toque (Aj), en cuyo caso el marco de su llamada no correspondería al Último Día sino al Día de la Resurrección. Que no habrá desviación alguna ante el pregonero denota que las gentes no podrán desentenderse de él (IK, Z). Por sobrecogimiento reverencial, las voces se acallarán (Aj). El leve susurro que oirán aquel Día se afirma que corresponde al rumor de las pisadas de las gentes (AJ, JJ, Z) mientras marchan hacia el Lugar de Congregación (maḥšar; Aj, Z). Leve susurro traduce hamsah, que denota el suave rumor de los cascos del camello sobre la arena (AJ, JJ, Z); cf. v. 103.
Versículo 109
يَوْمَئِذٍۢ لَّا تَنفَعُ ٱلشَّفَٰعَةُ إِلَّا مَنْ أَذِنَ لَهُ ٱلرَّحْمَٰنُ وَرَضِىَ لَهُۥ قَوْلًۭا ﴿١٠٩﴾
yawmaʾidhil lā tanfaʿu sh-shafāʿatu illā man adhina lahu r-raḥmānu waraḍiya lahū qawlā
Aquel Día la intercesión de nada servirá, salvo la de aquel a quien el Compasivo dé permiso y cuyas palabras Le sean gratas.
109Para el análisis de la intercesión en el Día del Juicio, véase 2:48c; 2:255c. Ciertos teólogos afirman que la expresión cuyas palabras Le sean gratas abarca a todo aquel que atestigüe la Unicidad Divina, en tanto que los muʿtazilíes restringen este rango a quienes además de profesar la fe no incurrieron en pecados capitales; véase 21:28c.
Versículo 110
يَعْلَمُ مَا بَيْنَ أَيْدِيهِمْ وَمَا خَلْفَهُمْ وَلَا يُحِيطُونَ بِهِۦ عِلْمًۭا ﴿١١٠﴾
yaʿlamu mā bayna aydīhim wamā khalfahum walā yuḥīṭūna bihī ʿilmā
Él sabe lo que hay ante ellos y lo que hay tras ellos, mientras que ellos no pueden abarcarlo en su conocimiento.
110Este versículo guarda similitud con parte de 2:255: Él sabe lo que hay ante ellos y lo que hay tras ellos. Y ellos nada abarcan de Su Conocimiento, salvo lo que Él quiere; véase 2:255c; véase también 21:28; 22:76. La discrepancia esencial entre el presente pasaje y 2:255 estriba en la formulación sobre el «conocimiento». En 2:255 se expresa: ellos nada abarcan de Su Conocimiento, acentuando la incapacidad de las criaturas para aprehender el Conocimiento de Dios. El presente versículo consigna: ellos no pueden abarcarlo en su conocimiento, poniendo de relieve la imposibilidad de conocer a Dios en Su plenitud intrínseca. Como refieren que proclamó el primer califa, Abū Bakr: «La incapacidad para aprehender [a Dios] es la aprehensión misma» (Ibn ʿArabī, Futūḥāt, II: 619.35).
Versículo 111
۞ وَعَنَتِ ٱلْوُجُوهُ لِلْحَىِّ ٱلْقَيُّومِ ۖ وَقَدْ خَابَ مَنْ حَمَلَ ظُلْمًۭا ﴿١١١﴾
waʿanati l-wuŷūhu lil-ḥayyi l-qayyūmi waqad khāba man ḥamala ẓulmā
Y los rostros se humillarán ante el Viviente, el Subsistente por Sí Mismo. Y habrá fracasado quien cargue con una iniquidad.
Versículo 112
وَمَن يَعْمَلْ مِنَ ٱلصَّٰلِحَٰتِ وَهُوَ مُؤْمِنٌۭ فَلَا يَخَافُ ظُلْمًۭا وَلَا هَضْمًۭا ﴿١١٢﴾
waman yaʿmal mina ṣ-ṣāliḥāti wahuwa muʾminun falā yakhāfu ẓulman walā haḍmā
Mas quien realice buenas obras y sea creyente, no temerá injusticia ni despojo.
112En diversos pasajes el Corán empareja las buenas obras y la fe —esto es, la acción y la creencia— como la vía por la cual los hombres alcanzan la salvación; véase 4:124; 16:97; 17:19; 21:94; 40:40. Despojo en este versículo alude al menoscabo de las buenas acciones de uno (Kl); es decir, en el Más Allá, a los creyentes no se les escatimará en lo más mínimo la retribución de las obras rectas que hayan llevado a cabo.
Versículo 113
وَكَذَٰلِكَ أَنزَلْنَٰهُ قُرْءَانًا عَرَبِيًّۭا وَصَرَّفْنَا فِيهِ مِنَ ٱلْوَعِيدِ لَعَلَّهُمْ يَتَّقُونَ أَوْ يُحْدِثُ لَهُمْ ذِكْرًۭا ﴿١١٣﴾
wakadhālika anzalnāhu qurʾānan ʿarabiyyan waṣarrafnā fīhi mina l-waʿīdi laʿallahum yattaqūna aw yuḥdithu lahum dhikrā
Y así lo hemos hecho descender como un Corán árabe y hemos formulado en él reiteradas amenazas para que tal vez teman [a Dios] o les induzca al recuerdo.
113El Corán se refiere a sí mismo de diversas maneras como un Corán árabe (12:2; 39:28; 41:3; 42:7; 43:3), un juicio en árabe (13:37) y [en] una lengua árabe clara (16:103; cf. 26:195; 46:12); véase 13:37c. Hemos formulado en él reiteradas amenazas equivale a decir que en el Corán la advertencia del Castigo o Sanción Divina se repite bajo múltiples formas (R). O les induzca al recuerdo entraña que quienes leen en el Corán acerca de la destrucción de las naciones pretéritas extraigan lecciones y escarmiento de sus historias (JJ).
Versículo 114
فَتَعَٰلَى ٱللَّهُ ٱلْمَلِكُ ٱلْحَقُّ ۗ وَلَا تَعْجَلْ بِٱلْقُرْءَانِ مِن قَبْلِ أَن يُقْضَىٰٓ إِلَيْكَ وَحْيُهُۥ ۖ وَقُل رَّبِّ زِدْنِى عِلْمًۭا ﴿١١٤﴾
fataʿālā llāhu l-maliku l-ḥaqqu walā taʿŷal bil-qurʾāni min qabli an yuqḍā ilayka waḥyuhū waqul rabbi zidnī ʿilmā
¡Exaltado sea Dios, el Soberano Verdadero! Y no te apresures con el Corán antes de que su revelación te sea completada, mas di: «¡Señor mío! ¡Acrecienta mi conocimiento!».
114Este versículo alude al temor del Profeta a olvidar los versículos de la revelación, lo que le inducía a repetir con premura lo que le iba transmitiendo el arcángel Gabriel mientras la revelación tenía lugar (Q, R); véase 75:16–18c. Alternativamente, podría constituir una amonestación al Profeta para que no pretenda recibir la revelación antes de su debido tiempo (R).
Todos los musulmanes invocan habitualmente ¡Señor mío! ¡Acrecienta mi conocimiento! en diversas circunstancias, como cuando los estudiantes inician sus estudios. Se relata que el Profeta dijo: «Si pasa sobre mí un día en el que no acreciente un conocimiento que me acerque más a Dios, que Dios no me bendiga ese día» (Ṭs). Así pues, si al Profeta se le ordena rogar por un acrecentamiento en el saber, con mayor razón se espera que hagan lo propio todos los musulmanes. De ahí que Ibn ʿArabī afirme: «Dios no dijo a Su Profeta: Di: ‘¡Señor mío! ¡Acrecienta mi conocimiento!’, ni permitió que oyéramos eso sino a modo de advertencia para que nosotros [también] lo digamos e imploremos mayor saber a Dios. Si ello fuese privativo del Profeta, Dios no nos habría permitido escucharlo, o habría hecho constar que era específico de él» (Futūḥāt, II: 531.7). Esta súplica ha constituido a menudo una plegaria dilecta de los sufíes en particular, si bien la emplean los musulmanes piadosos en general.
Versículo 115
وَلَقَدْ عَهِدْنَآ إِلَىٰٓ ءَادَمَ مِن قَبْلُ فَنَسِىَ وَلَمْ نَجِدْ لَهُۥ عَزْمًۭا ﴿١١٥﴾
walaqad ʿahidnā ilā ādama min qablu fanasiya walam naŷid lahū ʿazmā
Y en verdad concertamos un pacto con Adán antaño, mas lo olvidó. Y no hallamos en él firme resolución.
115El pacto que Dios concertó con Adán alude a Su orden de no aproximarse al árbol (R); véase 2:35c; 7:19c. Por antaño se entiende bien con anterioridad a que Adán comiese efectivamente del árbol, bien, más genéricamente, antes de la llegada del Profeta Muḥammad y de la revelación del Corán (R). Lo olvidó denota que Adán olvidó su pacto (Q) o lo desatendió (JJ, Q); véase también el v. 121. Se relata que el Profeta dijo: «Adán olvidó, y por ende su descendencia olvidó». Adán es el arquetipo que los seres humanos han de seguir, puesto que Dios enseñó a Adán los nombres de todas las cosas (2:31). Según el allegado compañero espiritual de Ŷalāl al-Dīn Rūmī, Šams-i Tabrīzī (desaparecido en 644/1247), los hombres deben tener presente que Adán solo olvidó en una ocasión, de suerte que ellos también deberían permitirse olvidar una sola vez. Con respecto al individuo que incurre de continuo en errores en la vida espiritual, Šams declara: «La costumbre de su padre [Adán] fue [que solo olvidó] una vez; ¡una sola basta!» (Maqālāt [Teherán, 1990], 767). Sobre el olvido humano, véase 59:19c.
No hallamos en él firme resolución puede significar que Dios no halló en Adán el propósito deliberado de desobedecerle (R), aun cuando él y su esposa comieron del árbol al ser embaucados por Satanás (véase 7:21–22c); en otros términos, erró, pero no obró con dolo intencional (Ṭs). O bien no hallamos en él firme resolución puede entrañar que Dios no halló en Adán la firmeza moral para acatar Su Prohibición de comer del árbol (R). Con arreglo a esta última interpretación, algunos contemplan la mención de que Dios no halló resolución en Adán como la razón por la cual no es computado entre los mensajeros dotados de firme resolución (ūlū-l-ʿazmi min al-rusul), respecto a los cuales véase 46:35c.
Versículo 116
وَإِذْ قُلْنَا لِلْمَلَٰٓئِكَةِ ٱسْجُدُوا۟ لِءَادَمَ فَسَجَدُوٓا۟ إِلَّآ إِبْلِيسَ أَبَىٰ ﴿١١٦﴾
waʾidh qulnā lil-malāʾikati sŷudū liʾādama fasaŷadū illā iblīsa abā
Y cuando dijimos a los ángeles: «¡Postraos ante Adán!», se postraron, excepto Iblīs, que se negó.
Versículo 117–119
فَقُلْنَا يَٰٓـَٔادَمُ إِنَّ هَٰذَا عَدُوٌّۭ لَّكَ وَلِزَوْجِكَ فَلَا يُخْرِجَنَّكُمَا مِنَ ٱلْجَنَّةِ فَتَشْقَىٰٓ ﴿١١٧﴾ إِنَّ لَكَ أَلَّا تَجُوعَ فِيهَا وَلَا تَعْرَىٰ ﴿١١٨﴾ وَأَنَّكَ لَا تَظْمَؤُا۟ فِيهَا وَلَا تَضْحَىٰ ﴿١١٩﴾
faqulnā yāʾādamu inna hādhā ʿaduwwul laka walizawŷika falā yukhriŷannakumā mina l-ŷannati fatashqā · inna laka allā taŷūʿa fīhā walā taʿrā · waʾannaka lā taẓmaʾu fīhā walā taḍḥā
Dijimos: «¡Oh Adán! En verdad este es un enemigo para ti y para tu esposa. No dejéis que os expulse del Jardín, pues serías desdichado.
Ciertamente tienes garantizado no pasar hambre en él ni andar desnudo,
así como no pasar sed en él ni sufrir el ardor del sol».
117–19Para la advertencia a Adán y Eva de que Satanás es un enemigo para ellos, véase 7:21–22c. No dejéis que os expulse del Jardín constituye una conminación de Dios a Adán y Eva para que no obedezcan a Satanás, pues este provocará su salida del Jardín seduciéndolos para comer del árbol vedado (Kl). Pues serías desdichado alude a la fatiga y penalidades que Adán y Eva experimentarían por la necesidad de granjearse el sustento en este mundo (M, Z). En otras palabras, al acatar a Satanás abandonarían su estado de beatitud en el Jardín para descender a la vida de este mundo, plagada de privaciones; véase también 2:36; 7:24–25. Así, las alusiones del v. 118 a no pasar hambre ni andar desnudo, y del v. 119 a no padecer sed ni sufrir el ardor del sol, evocan el estado de colmada holgura y confort que Adán y Eva gozaban en el Jardín, contrapuesto a las miserias de la existencia terrenal que afrontarían si sucumbían a las sugestiones de Satanás. Para otros relatos de la prevención dispensada por Dios a Adán y Eva, el engaño de Satanás, su expulsión del Paraíso y su contrición por sus actos, véase 2:35–37 y 7:19–23.
Versículo 120–121
فَوَسْوَسَ إِلَيْهِ ٱلشَّيْطَٰنُ قَالَ يَٰٓـَٔادَمُ هَلْ أَدُلُّكَ عَلَىٰ شَجَرَةِ ٱلْخُلْدِ وَمُلْكٍۢ لَّا يَبْلَىٰ ﴿١٢٠﴾ فَأَكَلَا مِنْهَا فَبَدَتْ لَهُمَا سَوْءَٰتُهُمَا وَطَفِقَا يَخْصِفَانِ عَلَيْهِمَا مِن وَرَقِ ٱلْجَنَّةِ ۚ وَعَصَىٰٓ ءَادَمُ رَبَّهُۥ فَغَوَىٰ ﴿١٢١﴾
fawaswasa ilayhi sh-shayṭānu qāla yāʾādamu hal adulluka ʿalā shaŷarati l-khuldi wamulkil lā yablā · faʾakalā minhā fabadat lahumā sawʾātuhumā waṭafiqā yakhṣifāni ʿalayhimā min waraqi l-ŷannati waʿaṣā ādamu rabbahū faghawā
Pero Satanás le susurró. Dijo: «¡Oh Adán! ¿Te indico el Árbol de la Inmortalidad y un reino que no perece?».
Y ambos comieron de él. Entonces se les hizo manifiesta su desnudez y comenzaron a coser sobre sí hojas del Jardín. Adán desobedeció a su Señor y erró el camino.
120–21Véase 7:21–22c. La propuesta formulada por Satanás (quien se presenta como un consejero sincero ante Adán y Eva en 7:21) de mostrarles el Árbol de la Inmortalidad constituía una incitación a alcanzar la inmortalidad (Bg). Según los muʿtazilíes, la parte final del v. 121, Adán desobedeció a su Señor y erró el camino, entraña que Adán cometió un pecado venial (ṣaġīrah; R). No obstante, para otros Adán no incurrió en pecado en el sentido estricto del término. Más bien se le califica metafóricamente de «desobedecer» a Dios porque su cercanía a Él exigía que eligiese la más óptima de las sendas, habiendo optado por una menos óptima pero en modo alguno pecaminosa en rigor (Aj). Según al-Rāzī, los actos de Adán tuvieron lugar antes de ser investido como profeta, interpretación favorecida por la generalidad de los teólogos para quienes la profecía y el pecado son mutuamente excluyentes. Sobre si los profetas pueden pecar, véase también 22:52c; 27:10–11c.
Versículo 122
ثُمَّ ٱجْتَبَٰهُ رَبُّهُۥ فَتَابَ عَلَيْهِ وَهَدَىٰ ﴿١٢٢﴾
thumma ŷtabāhu rabbuhū fatāba ʿalayhi wahadā
Luego su Señor lo eligió, aceptó su arrepentimiento y lo guio.
122Para el perdón de Dios a Adán, véase 2:37c.
Versículo 123
قَالَ ٱهْبِطَا مِنْهَا جَمِيعًۢا ۖ بَعْضُكُمْ لِبَعْضٍ عَدُوٌّۭ ۖ فَإِمَّا يَأْتِيَنَّكُم مِّنِّى هُدًۭى فَمَنِ ٱتَّبَعَ هُدَاىَ فَلَا يَضِلُّ وَلَا يَشْقَىٰ ﴿١٢٣﴾
qāla hbiṭā minhā ŷamīʿam baʿḍukum libaʿḍin ʿaduwwun faʾimmā yaʾtiyannakum minnī hudan famani ttabaʿa hudāya falā yaḍillu walā yashqā
Dijo: «¡Descended ambos de él, juntos, siendo enemigos los unos de los otros! Y si os llega de Mí una guía, quien siga Mi Guía no se extraviará ni será desdichado.
123Este versículo se entiende como una alocución dirigida a Adán, Eva y su futura descendencia, indicando su expulsión del Paraíso pero asimismo el medio a través del cual podrían restituir su naturaleza primigenia en la tierra: secundando la Guía Divina. Véase también 2:38–39c; 7:24–25c. Para la trascendencia de la caída de Adán y Eva, véase 7:24–25c.
Versículo 124–127
وَمَنْ أَعْرَضَ عَن ذِكْرِى فَإِنَّ لَهُۥ مَعِيشَةًۭ ضَنكًۭا وَنَحْشُرُهُۥ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ أَعْمَىٰ ﴿١٢٤﴾ قَالَ رَبِّ لِمَ حَشَرْتَنِىٓ أَعْمَىٰ وَقَدْ كُنتُ بَصِيرًۭا ﴿١٢٥﴾ قَالَ كَذَٰلِكَ أَتَتْكَ ءَايَٰتُنَا فَنَسِيتَهَا ۖ وَكَذَٰلِكَ ٱلْيَوْمَ تُنسَىٰ ﴿١٢٦﴾ وَكَذَٰلِكَ نَجْزِى مَنْ أَسْرَفَ وَلَمْ يُؤْمِنۢ بِـَٔايَٰتِ رَبِّهِۦ ۚ وَلَعَذَابُ ٱلْءَاخِرَةِ أَشَدُّ وَأَبْقَىٰٓ ﴿١٢٧﴾
waman aʿraḍa ʿan dhikrī faʾinna lahū maʿīshatan ḍankan wanaḥshuruhū yawma l-qiyāmati aʿmā · qāla rabbi lima ḥashartanī aʿmā waqad kuntu baṣīrā · qāla kadhālika atatka āyātunā fanasītahā wakadhālika l-yawma tunsā · wakadhālika naŷzī man asrafa walam yuʾmim biʾāyāti rabbihī walaʿadhābu l-ākhirati ashaddu waʾabqā
Mas quien se aparte de Mi recuerdo tendrá una vida mísera y lo congregaremos ciego el Día de la Resurrección».
Dirá: «¡Señor mío! ¿Por qué me has resucitado ciego, siendo así que antes veía?».
Dirá: «Así fue: te llegaron Nuestros signos y los olvidaste. Del mismo modo, hoy serás tú olvidado».
Así retribuimos a quien se extralimita y no cree en los signos de su Señor. Y ciertamente el castigo del Más Allá es más severo y más duradero.
124–27Mi recuerdo puede referirse al Corán en particular (JJ), en cuyo caso se traduciría por «Mi Recordatorio», o bien a la guía que recuerda a los hombres la existencia de Dios y los convoca a Él en general (Aj). Una vida mísera es una vida angosta y oprimida (Kl, Ṭ), sobre todo espiritualmente. O bien puede aludir a una existencia consagrada exclusivamente a los bienes efímeros mundanales en constante zozobra por miedo a su pérdida, en franco contraste con la vida del creyente, quien vive en la esperanza del mundo venidero, preservado del mal y la incredulidad, y cuya vida se halla colmada de la bendición (barakah) de la fe (Bḍ). Cotejando a tales individuos con los creyentes, al-Zamaḫšarī remite a 16:97: A quien obre rectamente, sea varón o mujer, siendo creyente, le concederemos ciertamente una vida buena y pura, y les retribuiremos con arreglo a lo mejor de cuanto solían hacer.
Se afirma que algunas gentes resucitarán ciegas en el Último Día y en el Más Allá, aun cuando disfrutaran de vista física durante su vida terrenal. Esta ceguera en la otra vida es la consecuencia directa de la ceguera espiritual arrastrada en la vida de este mundo, como en 17:72: Y quien haya estado ciego en esta vida estará ciego en el Más Allá, y aún más extraviado del camino; véase también 17:97, y 22:46: Ciertamente no son los ojos los que se ciegan, sino que son los corazones que están en los pechos los que se ciegan. Para las diversas formas de ceguera espiritual en este mundo, véase 5:71c. Desde otra perspectiva, quienes padecieron ceguera espiritual en esta vida «verán» la realidad de las cosas en la otra vida; esto es, contemplarán con diáfana claridad las verdades que rechazaron en esta existencia (véanse 20:102–4c; 50:22).
Olvidar Nuestros signos (v. 126) entraña desatender y desmentir los signos de Dios (JJ), a saber, las pruebas aportadas por Sus mensajeros (Aj). Para el «olvido» divino de los incrédulos en el Último Día, véase 7:51c y 45:34c. Para el pródigo / quien se extralimita, véase 10:12c. La promesa de que el castigo del Más Allá es más severo y más duradero significa que la ceguera perpetua del incrédulo en el Más Allá es más atroz que cualquier estrechez que experimente en esta vida (Z). Alternativamente, puede significar que el desamparo de Dios al incrédulo en su estado de ceguera en el Más Allá es más acerbo y duradero que la ceguera derivada de haberse apartado de los signos divinos (Z).
Versículo 128
أَفَلَمْ يَهْدِ لَهُمْ كَمْ أَهْلَكْنَا قَبْلَهُم مِّنَ ٱلْقُرُونِ يَمْشُونَ فِى مَسَٰكِنِهِمْ ۗ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَٰتٍۢ لِّأُو۟لِى ٱلنُّهَىٰ ﴿١٢٨﴾
afalam yahdi lahum kam ahlaknā qablahum mina l-qurūni yamshūna fī masākinihim inna fī dhālika laʾāyātil liʾulī n-nuhā
¿Acaso no les sirve de guía cuántas generaciones antes de ellos destruimos, por cuyas moradas caminan? Ciertamente en ello hay signos para los dotados de inteligencia.
128Junto a diversos otros versículos (17:17; 19:74; 36:31; 38:3; 50:36), este versículo alude a las generaciones que fueron aniquiladas por negarse a aceptar a los mensajeros enviados a ellas por Dios (véase también 6:6; 7:4; 21:11; 22:45, 48; 47:13, que tratan de la destrucción de ciudades por la misma causa). Para un versículo casi idéntico, véase 32:26. Para el significado de los dotados de inteligencia, véase 20:53–54c.
Versículo 129
وَلَوْلَا كَلِمَةٌۭ سَبَقَتْ مِن رَّبِّكَ لَكَانَ لِزَامًۭا وَأَجَلٌۭ مُّسَمًّۭى ﴿١٢٩﴾
walawlā kalimatun sabaqat mir rabbika lakāna lizāman waʾaŷalum musammā
Y si no fuera por una Palabra previa de tu Señor y un plazo fijado, habría sido ineludible.
Versículo 130
فَٱصْبِرْ عَلَىٰ مَا يَقُولُونَ وَسَبِّحْ بِحَمْدِ رَبِّكَ قَبْلَ طُلُوعِ ٱلشَّمْسِ وَقَبْلَ غُرُوبِهَا ۖ وَمِنْ ءَانَآئِ ٱلَّيْلِ فَسَبِّحْ وَأَطْرَافَ ٱلنَّهَارِ لَعَلَّكَ تَرْضَىٰ ﴿١٣٠﴾
faiṣbir ʿalā mā yaqūlūna wasabbiḥ biḥamdi rabbika qabla ṭulūʿi sh-shamsi waqabla ghurūbihā wamin ānāʾi llayli fasabbiḥ waʾaṭrāfa n-nahāri laʿallaka tarḍā
Ten paciencia con lo que dicen, y celebra la alabanza de tu Señor antes de la salida del sol y antes de su ocaso, y en horas de la noche glorifícalo, y en los extremos del día, para que tal vez quedes complacido.
130Cf. 50:39–40. Antes de la salida del sol y antes de su ocaso alude a la oración del alba (ṣubḥ o faŷr) y a la oración de la media tarde (ʿaṣr) respectivamente (JJ, Q), mientras que en horas de la noche se refiere a la oración nocturna (ʿišāʾ; Q). Los extremos del día designa la oración del mediodía (ẓuhr) y la oración del crepúsculo (maġrib) respectivamente, por cuanto la plegaria del mediodía se ubica al final de la primera mitad del día e inicio de la segunda mitad, mientras que la oración del crepúsculo se sitúa al término de la segunda mitad del día (Q); véase también 50:39–40c. Para que tal vez quedes complacido entraña que, en virtud de glorificar a Dios en dichos momentos, uno quedará complacido con la recompensa que Dios le otorgará (JJ). También puede significar que alcanzará un contentamiento general con todo cuanto Dios le depare en la vida de este mundo.
Conforme a una interpretación espiritual, este versículo enseña que quienes transitan la senda de la perfección espiritual deben ser pacientes y consagrarse por entero a su Señor. Deben apartarse de los pecados y de la preocupación por el juicio ajeno, ocupándose más bien en el recuerdo e invocación (ḏikr) continua de Dios hasta que la falsa noción del yo se extinga en la Presencia del Conocedor de lo Oculto, mediante lo cual quedarán complacidos en la contemplación del Amado (Aj).
Versículo 131
وَلَا تَمُدَّنَّ عَيْنَيْكَ إِلَىٰ مَا مَتَّعْنَا بِهِۦٓ أَزْوَٰجًۭا مِّنْهُمْ زَهْرَةَ ٱلْحَيَوٰةِ ٱلدُّنْيَا لِنَفْتِنَهُمْ فِيهِ ۚ وَرِزْقُ رَبِّكَ خَيْرٌۭ وَأَبْقَىٰ ﴿١٣١﴾
walā tamuddanna ʿaynayka ilā mā mattaʿnā bihī azwāŷam minhum zahrata l-ḥayāti d-dunyā linaftinahum fīhi warizqu rabbika khayrun waʾabqā
Y no dirijas tus ojos codiciosos hacia aquello con lo que hemos agraciado a algunos grupos de ellos: el esplendor de la vida de este mundo, para probarlos con ello. Pues la provisión de tu Señor es mejor y más duradera.
131En la primera parte de este versículo se advierte al Profeta no anhelar los bienes mundanales concedidos a los mecanenses que lo rechazan; véase también 15:88c. Para probarlos con ello significa: «para castigarlos en el Más Allá a causa de ello» (Z). La provisión de tu Señor es mejor y más duradera entraña que las recompensas que Dios ha prometido al Profeta en el Más Allá son infinitamente superiores y más duraderas que los deleites otorgados a los incrédulos en esta vida (Ṭū); cf. 28:60; 42:36. Véase asimismo el v. 73, donde Dios Mismo es caracterizado como mejor y más duradero (véase también 20:71–73c).
Desde una perspectiva espiritual, la provisión de Dios aludida aquí es la virtud de la confianza plena en Dios (tawakkul), puesto que confiar de modo absoluto en Él es mejor y más duradero que los propios afanes por procurarse aquello que se anhela (Su). Alternativamente, la provisión podría constituir una referencia tanto al contentamiento con Dios como a la dependencia total de Él (Su).
Versículo 132
وَأْمُرْ أَهْلَكَ بِٱلصَّلَوٰةِ وَٱصْطَبِرْ عَلَيْهَا ۖ لَا نَسْـَٔلُكَ رِزْقًۭا ۖ نَّحْنُ نَرْزُقُكَ ۗ وَٱلْعَٰقِبَةُ لِلتَّقْوَىٰ ﴿١٣٢﴾
waʾmur ahlaka biṣ-ṣalāti waṣṭabir ʿalayhā lā nasʾaluka rizqan naḥnu narzuquka wal-ʿāqibatu lit-taqwā
Y prescribe a tu familia la oración y persevera en ella. No te pedimos sustento; Nosotros te sustentamos. Y el buen fin pertenece a la piedad.
132Algunos dicen que familia (ahl) alude a los parientes cercanos del Profeta, mientras que otros afirman que se refiere a la comunidad de su fe (R), en cuyo caso se traduciría más bien por «tu pueblo», dado que ahl puede denotar tanto «familia» como «gente». Aunque este precepto va dirigido al Profeta, es aplicable a los creyentes en general (Q). No te pedimos sustento; Nosotros te sustentamos es semejante a 51:57–58: No pretendo de ellos provisión alguna, ni pretendo que Me alimenten. Ciertamente Dios es el Proveedor Supremo, el Dueño de la Fuerza, el Inquebrantable. La locución el buen fin pertenece a la piedad significa que el Paraíso es para los piadosos temerosos de Dios (véase 2:2c; JJ). En otros pasajes del Corán se expresa asimismo que el buen fin pertenece a los temerosos [de Dios] (7:128; 11:49; 28:83).
Versículo 133
وَقَالُوا۟ لَوْلَا يَأْتِينَا بِـَٔايَةٍۢ مِّن رَّبِّهِۦٓ ۚ أَوَلَمْ تَأْتِهِم بَيِّنَةُ مَا فِى ٱلصُّحُفِ ٱلْأُولَىٰ ﴿١٣٣﴾
waqālū lawlā yaʾtīnā biʾāyatim mir rabbihī awalam taʾtihim bayyinatu mā fī ṣ-ṣuḥufi l-ūlā
Dicen: «¿Por qué no nos trae un signo de su Señor?». ¿Acaso no les ha llegado la prueba clara de lo que había en las escrituras antiguas?
133Los mecanenses demandaban reiteradamente al Profeta que les presentase un signo (6:37; 10:20; 13:7, 27; véase también 6:37c; 10:20c). La prueba clara de lo que había en las escrituras antiguas alude a las diversas narraciones del Corán que concuerdan con lo contenido en las escrituras anteriores, relatos que sirven de prueba palmaria de que el Corán procede de Dios (Kl). De modo alternativo, esta parte del versículo puede aludir a aquellos pasajes de la Torá y del Evangelio que anuncian la llegada del Profeta Muḥammad (Kl); véase 7:157c.
Versículo 134
وَلَوْ أَنَّآ أَهْلَكْنَٰهُم بِعَذَابٍۢ مِّن قَبْلِهِۦ لَقَالُوا۟ رَبَّنَا لَوْلَآ أَرْسَلْتَ إِلَيْنَا رَسُولًۭا فَنَتَّبِعَ ءَايَٰتِكَ مِن قَبْلِ أَن نَّذِلَّ وَنَخْزَىٰ ﴿١٣٤﴾
walaw annā ahlaknāhum biʿadhābim min qablihī laqālū rabbanā lawlā arsalta ilaynā rasūlan fanattabiʿa āyātika min qabli an nadhilla wanakhzā
Y si los hubiésemos destruido con un castigo antes de él, habrían dicho: «¡Señor nuestro! ¿Por qué no nos enviaste un mensajero para que siguiéramos Tus signos antes de ser humillados y deshonrados?».
134Algunos sostienen que este versículo busca desenmascarar a los idólatras mecanenses como embusteros contumaces que habrían rechazado la verdad en cualquier circunstancia (IK). Al-Rāzī destaca la ironía de su pretensión: si hubiesen sido castigados, habrían esgrimido dicha excusa; mas ahora que el Profeta se ha presentado ante ellos, carecen de fundamento sólido alguno al persistir en su rechazo. Véase también 6:109; 28:47; 35:42.
Versículo 135
قُلْ كُلٌّۭ مُّتَرَبِّصٌۭ فَتَرَبَّصُوا۟ ۖ فَسَتَعْلَمُونَ مَنْ أَصْحَٰبُ ٱلصِّرَٰطِ ٱلسَّوِىِّ وَمَنِ ٱهْتَدَىٰ ﴿١٣٥﴾
qul kullum mutarabbiṣun fatarabbaṣū fasataʿlamūna man aṣḥābu ṣ-ṣirāṭi s-sawiyyi wamani htadā
Di: «Cada cual está a la espera, ¡esperad, pues! Ya sabréis quiénes son los compañeros del sendero recto y quiénes están bien guiados».
135Que cada cual está a la espera entraña que cada una de las partes aguarda a contemplar cuál será su desenlace, ya sea en esta vida o en el trance de la muerte (R). Las palabras ya sabréis tienen por objeto amedrentar y apercibir a los incrédulos (R); véase también 10:20c.
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Personajes
Figuras que nombra esta sura. Cada ficha reúne todos sus pasajes y un recorrido en orden de revelación.
En la Biblioteca
Capítulos y estudios de caso que tratan esta sura, con el número de referencias a ella.
Fuentes que cita Reynolds
Libros bíblicos y textos de la Antigüedad tardía citados en el comentario de esta sura. Cada uno lleva a todos los pasajes del Corán donde aparece.
Informe
Documento de Síntesis: Análisis Exhaustivo de la Sura Ṭā Hā (Sura 20)
Resumen Ejecutivo
La Sura Ṭā Hā es la vigésima sura del Corán, catalogada predominantemente como revelación mequina (makkī), a excepción de los versículos 130 y 131 que algunos analistas consideran medineses, aunque el contexto reafirma su carácter mequino. Revelada tras la Sura 19 (Maryam), esta sura posee un valor histórico significativo al figurar en el relato de conversión de ʿUmar ibn al-Khaṭṭāb (m. 23/644). Tradiciones proféticas señalan que contiene el Nombre Supremo de Dios (al-ism al-aʿẓam), compartido con las suras 2 y 3.
El documento ofrece una consolación inicial al Profeta Mahoma, subrayando que el Corán no ha sido enviado para causar aflicción ni agotamiento, sino como un recordatorio para quien teme a Dios. A través de un desarrollo temático altamente detallado, la sura abarca tres grandes ejes narrativos y doctrinarios:
- La narrativa completa de Moisés (Mūsā): Cubre su vocación inicial en el valle sagrado de Ṭuwā, sus milagros (la vara y la mano luminosa), la encomienda diplomática y teológica ante Faraón (Firʿawn), el enfrentamiento con los hechiceros en el Día del Adorno, el éxodo a través del mar, y el episodio de idolatría del becerro de oro instigado por el Samaritano (al-Sāmirī).
- Escatología y Juicio Final: Describe la destrucción de la creación, la reunión de los pecadores en estado de ceguera, la inutilidad de la intercesión no autorizada y la correspondencia entre la ceguera espiritual terrenal y la privación de la vista en el Más Allá.
- El drama primigenio de Adán: Analiza la creación, el desacato de Iblīs, la tentación satánica en el Jardín mediante el "Árbol de la Eternidad", el olvido de Adán y su posterior elección, arrepentimiento y guía por parte de Dios.
La sura concluye con instrucciones concretas sobre la paciencia, la disciplina de las oraciones diarias coordinadas con los ciclos solares y nocturnos, la prohibición de codiciar la suntuosidad terrenal y el valor supremo de la reverencia divina (taqwā).
1. Contexto Histórico, Propósito y Atributos Divinos
1.1 Contexto de Revelación e Importancia Histórica
La Sura Ṭā Hā ocupa un lugar destacado en las fuentes islámicas tradicionales:
- Conversión de ʿUmar ibn al-Khaṭṭāb: Antes de abrazar el islam, ʿUmar se dirigía a asesinar al Profeta. Un compañero le sugirió resolver primero los asuntos de su propia familia, revelándole que su hermana y su cuñado habían aceptado la fe. Al llegar a su casa, los sorprendió recitando un pergamino que contenía fragmentos o la totalidad de Ṭā Hā. Tras confrontarlos y leer el pergamino, experimentó una conversión espiritual, dirigiéndose de inmediato al Profeta para profesar su fe (al-Sīrah al-nabawiyyah de Ibn Hishām).
- El Nombre Supremo: Un reporte profético consigna que el Nombre Supremo de Dios (al-ism al-aʿẓam) se encuentra en esta sura, así como en las suras 2 (Al-Baqarah) y 3 (Āl ʿImrān).
1.2 Interpretación de las Letras Separadas (al-Muqaṭṭaʿāt)
Las letras iniciales ṭāʾ (ط) y hāʾ (هـ) han sido objeto de diversas interpretaciones por parte de los comentaristas:
- Misterio Reservado: La mayoría sostiene que su significado íntimo es conocido únicamente por Dios.
- Títulos y Nombres: Se ha interpretado como "¡Oh hombre!" dirigido al Profeta; como uno de los Nombres de Dios; o como un nombre propio del Profeta (razón por la cual Ṭā Hā es un nombre común entre varones musulmanes).
- Interpretación Shií (Jaʿfar al-Ṣādiq): Alude a la pureza y guía de la gente de la casa del Profeta (ahl al-bayt).
- Interpretación Simbólica Exotérica/Esotérica: La ṭāʾ alude a un árbol del Paraíso llamado Ṭūbā, y la hāʾ al abismo del Infierno (hāwiyah), figurando como un juramento divino por el Jardín y el Fuego.
1.3 El Propósito de la Revelación y la Naturaleza Divina
- Alivio de la Aflicción Profética (vv. 2–3): El Corán no se reveló para angustiar al Profeta por el rechazo de su pueblo, ni para que se agotase físicamente en oraciones nocturnas extremas que perjudicaran su salud. Funciona estrictamente como un recordatorio para quienes reverencian a Dios (muttaqīn).
- El Arquetipo del Trono y Soberanía (vv. 4–6): La revelación proviene del Creador de la tierra y los cielos elevados. Se señala que "El Compasivo (al-Raḥmān) se asentó sobre el Trono", siendo esta la única mención explícita donde la atribución del Trono se vincula directamente a este Nombre Divino. A Él pertenece todo lo existente en los cielos, la tierra, lo que hay entre ellos y lo que yace bajo el suelo (mulk).
- Omnisciencia Absoluta (v. 7): Dios conoce tanto la voz alta como "lo secreto" (sirr, asociado al lenguaje oculto o al corazón) y "lo más oculto aún" (akhfā, lo profundo del alma o la conciencia).
- Los Nombres Más Hermosos (v. 8): Reafirma el monoteísmo radical (Lā ilāha illā Hū) y la posesión de los Nombres Más Hermosos (al-asmāʾ al-ḥusnā).
2. La Narrativa Profética de Moisés (Mūsā)
La sección más extensa de la sura (vv. 9–98) relata minuciosamente la vida de Moisés, estructurada en varias etapas clave:
Noche en el Monte Horeb ➔ Encuentro en Ṭuwā ➔ Revelación de Milagros ➔ Misión ante Faraón
│
├─► Enfrentamiento con los Hechiceros (Día del Adorno)
├─► Éxodo y Abertura del Mar
└─► Crisis del Becerro de Oro (El Samaritano)
2.1 La Llamada en el Valle Sagrado de Ṭuwā (vv. 9–16)
Moisés, viajando de noche en invierno con su familia, perdió el camino y percibió un fuego en la montaña (Horeb). Al acercarse buscando un tizón o guía, Dios lo llamó desde un arbusto (ʿawsaj):
- La Descalzamiento Sagrado (v. 12): La orden "Quítate las sandalias, pues estás en el sagrado valle de Ṭuwā" se interpreta en varios niveles:
- Literal: Porque las sandalias eran de piel de asno muerto, o por respeto al espacio sagrado, análogo al santuario de la Kaaba o a las mezquitas.
- Esotérico/Sufí (al-Ghazzālī, Ibn Qasī, Ibn ʿArabī): Significa desprenderse de este mundo y del otro, renunciar a todo apego a la creación para dirigir el rostro exclusivamente hacia el Creador (mukawwin).
- Etimología de Ṭuwā: Proviene de una raíz que significa "plegar" o "envolver"; simboliza el lugar donde la existencia se pliega ante la Presencia Divina.
- Mandamiento de la Oración (Dhikr) (v. 14): Tras proclamar la Unicidad Divina, Dios ordena: "Prensa la oración para Mi recuerdo". Los místicos señalan que la oración es el espacio donde el sirviente queda absorbido en la contemplación del Recordado (al-madhkūr).
- La Ocultación de la Hora (v. 15): La expresión "Casi la mantengo oculta" refleja, mediante una hipérbole retórica, el carácter incognoscible del Juicio Final para la creación, garantizando la retribución de cada alma según sus esfuerzos.
2.2 Los Signos Milagrosos (vv. 17–23)
Dios cuestiona a Moisés sobre el objeto en su mano derecha para fijar su atención antes de la transformación:
- La Vara (vv. 17–21): Moisés detalló sus usos cotidianos (apoyarse, golpear hojas para sus ovejas). Al arrojarla, se convirtió en una serpiente (ḥayyah) de rápido movimiento que devoró un árbol y una roca. Al tomarla de nuevo por la boca, recobró su forma original. Mullā Ṣadrā interpreta la vara como el alma humana no refinada, la cual debe ser conquistada y purificada para retornar a su disposición primordial.
- La Mano Blanca (vv. 22–23): Al colocar su mano bajo el axila (kashsh), esta salió resplandeciente, blanca y sin defecto (baidaʿa min ghairi sūʿ), emitiendo una luz comparable al sol y la luna. Esta fue considerada por Ibn ʿAbbās como el mayor de sus milagros.
2.3 La Misión y la Oración de Moisés (vv. 24–36)
Enviado a confrontar a Faraón por su rebelión (ṭaghā), Moisés elevó una súplica fundamental para la tradición islámica:
"¡Señor mío! Expande mi pecho, facilita mi tarea y desata un nudo de mi lengua para que comprendan mi discurso." (vv. 25–28)
- El Impedimento del Habla: Comentaristas relatan que, siendo niño, Moisés tiró de la barba de Faraón. Para probar si actuaba con discernimiento o por inocencia infantil, Faraón colocó ante él un rubí y un carbón encendido. El ángel Gabriel guió la mano de Moisés hacia el carbón, el cual se llevó a la boca, quemándose la lengua y provocándole un lisp o traba en el habla.
- Petición Moderada: Moisés no pidió una elocuencia absoluta, sino solo la remoción del nudo suficiente para transmitir la revelación con claridad.
- Designación de Aarón (Hārūn) (vv. 29–35): Pidió a su hermano como wazīr (auxiliar que lleva la carga) para fortalecer su brazo y hacerlo socio en la profecía (nubuwwah), permitiendo una glorificación mutua (ṣuḥbah). En el islam Shií y Sufí, esta relación se equipara a la de Mahoma y ʿAlī ibn Abī Ṭālib, representando el primero la profecía y el segundo la santidad (walāyah).
2.4 La Protección Divina Previa (vv. 37–40)
Dios le recuerda a Moisés los favores otorgados desde su infancia para infundirle confianza:
- La Revelación a su Madre: Inspirada mediante un sueño o proyectada en su corazón, colocó al bebé en una cesta de madera de sicómoro en el río Nilo.
- En el Palacio del Enemigo: Faraón lo acogió a petición de su esposa (Āsiyah). Dios le infundió a Moisés un amor procedente de Él (maḥabbah), haciendo que fuese querido por todos los que lo veían.
- Retorno a la Madre: La hermana de Moisés intervino cuando el bebé rechazó a las nodrizas paganas, sugiriendo a la madre biológica para amamantarlo.
- Pruebas en Madián: Tras matar involuntariamente a un egipcio, Moisés huyó a Madián, permaneciendo allí durante 28 años sometido a pruebas purificadoras antes de acudir al encuentro decretado.
2.5 El Diálogo con Faraón y el Enfrentamiento con los Magos (vv. 41–73)
Instrucción de Gentileza (v. 44)
Dios ordenó a Moisés y Aarón hablar a Faraón con "palabras suaves" (qawlan layyinān). Al-Rāzī explica que los tiranos aumentan su obstinación si se les recrimina con dureza; además, la gentileza correspondía al respeto debido por la crianza que Faraón le brindó en su infancia.
Argumentación Teológica (vv. 49–52)
Al ser cuestionados sobre la identidad de su Señor, Moisés definió a Dios como "Quien da a cada cosa su creación y luego la guía". Cuando Faraón intentó desviarse preguntando por la suerte de las generaciones pasadas, Moisés respondió que dicho conocimiento está consignado con su Señor en un Libro (La Tabla Protegida), donde Él ni se equivoca ni olvida.
El Desafío en el Día del Adorno (vv. 56–73)
Faraón acusó a Moisés de usar hechicería para expulsar a los egipcios de su tierra y alterar su "modo de vida ejemplar" (basado en el sometimiento y explotación de los israelitas). Se fijó un encuentro en una festividad pública conocida como el Día del Adorno (Yawm al-Zīnah):
- La Ilusión de los Hechiceros: Los magos arrojaron cuerdas y varas que, mediante magia, parecían moverse velozmente como serpientes, causando un temor momentáneo en la psique de Moisés.
- Triunfo de la Verdad: Dios le ordenó arrojar su vara, la cual devoró todas las ilusiones producidas.
- Conversión Absoluta: Los hechiceros, reconociendo la diferencia entre la hechicería y un milagro divino genuino, cayeron en prosternación declarando: "Creemos en el Señor de Aarón y Moisés".
- Resistencia ante las Amenazas: Faraón amenazó con amputarles las manos y pies en lados alternos y crucificarlos en troncos de palmeras. Los magos convertidos respondieron con firmeza, señalando que la autoridad de Faraón se limitaba a la vida terrenal, mientras que lo que está junto a Dios es "mejor y más duradero" (khayrun wa-abqā).
2.6 El Éxodo y la Incidencia del Becerro de Oro (vv. 77–98)
Partida Nocturna ➔ Abertura del Mar (Destrucción de Faraón) ➔ Retiro en el Monte Sinaí
│
Desvío por el Samaritano
│
Creación del Becerro de Oro
│
Retorno de Moisés y Castigo
- El Paso del Mar (vv. 77–79): Moisés abrió un camino seco a través del mar. Faraón y sus ejércitos los persiguieron al amanecer y fueron completamente engullidos por las aguas.
- El Retiro en el Monte Sinaí (vv. 80–84): Mientras Moisés ayunaba y permanecía en retiro durante 40 días para recibir la Torá, el pueblo se impacientó.
- La Traición del Samaritano (al-Sāmirī) (vv. 85–88): El Samaritano, un hipócrita perteneciente a una tribu israelita, aprovechó que el pueblo consideraba impura las joyas prestadas por los egipcios. Las arrojó a un foso de fuego y, agregando un puñado de polvo de las huellas del caballo del ángel Gabriel (faras al-ḥayāt), moldeó un becerro de oro que emitía un mugido (debido al aire que pasaba por sus perforaciones o a la animación viviente producida por el polvo).
- Intervención de Aarón (v. 90): Aarón advirtió al pueblo que se trataba de una prueba, pero la multitud se negó a obedecer hasta el regreso de Moisés.
- El Regreso de Moisés y el Juicio (vv. 91–97): Moisés regresó lleno de ira y pesadumbre. Reprendió violentamente a Aarón tomándolo de la barba y la cabeza. Aarón suplicó calma explicando su temor a causar una división irreparable entre los israelitas. Moisés encaró al Samaritano y le decretó un castigo de aislamiento perpetuo en esta vida (condenado a decir "¡No me toques!" a cualquiera que se le acercase) y la condenación en la otra. El becerro de oro fue incinerado y sus cenizas arrojadas al mar.
3. Escatología, el Día del Juicio y las Naciones Pasadas
La sura interrumpe la narrativa histórica para abordar la realidad escatológica inevitable (vv. 99–112):
3.1 El Castigo por dar la Espalda al Corán (vv. 100–104)
Quien rechace el Corán cargará con una pesada culpa el Día de la Resurrección. Los pecadores serán congregados con la vista privada o alterada. En su terror, murmurarán entre sí evaluando su tiempo de permanencia en la Tierra o en las tumbas, estimando haber vivido apenas diez días, mientras que los más sensatos afirmarán: "Solo permanecisteis un día", reflejando la insignificancia de la vida terrenal frente a la eternidad.
3.2 La Transformación Cósmica y el Juicio (vv. 105–112)
- Destrucción de las Montañas (vv. 105–107): Las montañas serán pulverizadas y dispersadas como cenizas, dejando la tierra convertida en una llanura totalmente llana, sin curvas ni desniveles.
- El Pregonero y el Murmullo (v. 108): La humanidad seguirá la voz del pregón (identificado como el arcángel Serafiel / Isrāfīl), sin capacidad de desviación. Las voces se humillarán ante al-Raḥmān, escuchándose solo un leve murmullo (hamsah), semejante al pisar de los camellos.
- Condiciones de la Intercesión (v. 109): La intercesión no surtirá efecto alguno, excepto la de aquel a quien el Compasivo haya dado autorización y cuyo discurso le sea grato.
- Ceguera Espiritual vs. Ceguera Escatológica (vv. 124–127): Quien se aparte del recuerdo divino sufrirá una vida de estrechez espiritual y será resucitado ciego. Al preguntar por qué resucita ciego si en la tierra poseía visión física, la respuesta divina será:
"Así fue: te llegaron Nuestros signos y los olvidaste [abandonaste]. De la misma manera, hoy serás olvidado." (v. 126)
3.3 Lecciones de las Generaciones Destruidas (vv. 128–129)
Se advierte a los mequinos que las ruinas de las generaciones pasadas destruidas por su incredulidad (sobre las cuales ellos mismos caminan en sus viajes comerciales) constituyen signos claros para quienes poseen inteligencia (nuhā). Si no fuera por un decreto previo de Dios que fijó un plazo determinado, su destrucción inmediata habría sido inevitable.
4. La Creación, Tentación y Caída de Adán
Los versículos 115 a 123 narran el arquetipo del origen humano:
| Etapa | Acontecimiento Clave | Pasaje Bíblico/Coránico Respectivo |
|---|---|---|
| El Pacto Original | Dios hizo un pacto con Adán, pero él olvidó (nisyān) y no se halló en él firmeza (ʿazm). | v. 115 |
| Prosternación Angélica | Los ángeles se prosternaron ante Adán; Iblīs se negó por soberbia. | v. 116 |
| La Advertencia Divina | Dios advirtió a Adán y Eva que Satanás era su enemigo y buscaría expulsarlos del Jardín. | vv. 117–119 |
| La Tentación Satánica | Satanás susurró prometiéndole el "Árbol de la Eternidad" (shajarat al-khuld) y un reino inperecedero. | v. 120 |
| La Desobediencia y Desnudez | Ambos comieron del árbol; su desnudez quedó expuesta y cosieron hojas del Jardín. | v. 121 |
| La Elección y Guía Divina | Dios eligió a Adán, aceptó su arrepentimiento, lo guió y decretó la expulsión a la Tierra. | vv. 122–123 |
Análisis Doctrinario del Mito de Adán
- Naturaleza del Olvido: Shams-i Tabrīzī observa que Adán erró una sola vez por olvido, marcando la pauta de que el ser humano debe aprender de sus fallos y no persistir en la negligencia.
- Sin Intención Maliciosa: Comentaristas señalan que la frase "no hallamos en él resolución (ʿazm)" implica que Adán no desobedeció con la intención premeditada de rebelarse, sino engañado por la falsa astucia de Satanás. Debido a esta falta de resolución estricta, no fue contado entre los "profetas de firme resolución" (ūlū l-ʿazm).
- Misericordia tras la Caída: A diferencia de la teología del pecado original, el texto enfatiza que Dios absolvió a Adán (tāba ʿalayhi), lo escogió para la profecía y le garantizó que todo aquel de su descendencia que siga la Guía Divina no se extraviará ni será desdichado.
5. Exhortaciones Devocionales e Instrucciones al Profeta
La parte final de la sura (vv. 130–135) establece directrices prácticas para el Profeta y la comunidad creyente:
5.1 La Disciplina de la Oración Prescrita (v. 130)
Se insta al Profeta a soportar con paciencia las calumnias de los incrédulos y glorificar a Dios mediante alabanzas en momentos específicos del día y la noche, los cuales corresponden a las cinco oraciones rituales:
• Antes de la salida del sol ───► Oración del Alba (Fajr / Ṣubḥ)
• Antes del ocaso ─────────────► Oración de la Tarde (ʿAṣr)
• En las horas de la noche ────► Oración de la Noche (ʿIshāʾ)
• En los extremos del día ─────► Oración del Mediodía (Ẓuhr) y del Ocaso (Maghrib)
El propósito espiritual indicado es "para que quedes satisfecho", tanto con la recompensa divina futura como con los decretos de Dios en el mundo presente.
5.2 Desapego del Esplendor Terrenal (vv. 131–132)
- No Codiciar lo Mundano: Se le prohíbe al Profeta fijar sus ojos con anhelo en los goces efímeros otorgados a ciertos grupos de disidentes mequinos. Tales riquezas son solo una prueba terrenal. La provisión de Dios (rizq) es inmensamente superior y más duradera.
- Mandar a la Familia a Orar: Dios le ordena prescribir la oración a su familia y perseverar en ella de manera constante. Dios no exige sustento del ser humano, sino que es Él quien provee a la creación, recordando que el buen fin está reservado para la reverencia (taqwā).
5.3 Respuesta a las Exigencias de Signos (vv. 133–135)
Ante las constantes peticiones de los mequinos de un milagro físico visible, Dios responde que la prueba clara de las escrituras antiguas ya les ha llegado en el Corán. Si hubieran sido destruidos por un castigo previo a la llegada del Profeta, habrían alegado que les faltó un mensajero para seguir los signos. La sura concluye con una orden categórica de advertencia:
"Di: 'Cada uno está esperando, ¡esperad pues! Ya llegaréis a saber quiénes son los compañeros del camino recto y quiénes están bien guiados.'" (v. 135)
Infografía
Diapositivas
Mapa mental
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- Naturaleza de la surata: Makkan, revelada después de Maryam
- Letras recortadas: Ṭā Hā (significado conocido solo por Dios)
- Conversión de ʿUmar ibn al-Khaṭṭāb al leer pergaminos de esta surata
- Propósito del Corán: Recordatorio para los temerosos, no causa de angustia
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- El Trono: El Compasivo (al-Raḥmān) montado sobre él
- Soberanía universal sobre cielos, tierra y bajo el suelo
- Omnisciencia: Conocimiento de lo secreto y lo más oculto (akhfā)
- Nombres más bellos: Pertenecen exclusivamente a Dios
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- Visión del fuego: Búsqueda de calor o guía nocturna
- Mandato sagrado: Quitarse las sandalias en el valle santo
- Elección divina: Llamado directo y profecía
- Adoración y oración para el recuerdo de Dios
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- El báculo: Se convierte en una serpiente que se mueve con rapidez
- La mano blanca: Luminosa y sin mancha como segundo signo
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- Peticiones: Expansión del pecho y facilidad en el asunto
- Elocuencia: Desatar el nudo de la lengua para ser comprendido
- Aarón: Designado como ayudante y ministro (wazīr)
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- La madre: Inspiración de arrojar al bebé en un arca al río
- Protección: Crecimiento bajo la mirada y el amor de Dios
- Retorno materno: Mediación de su hermana para la lactancia
- Pruebas superadas y estancia en Madián
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- Exigencia: Liberar a los Hijos de Israel sin castigarlos
- Diálogo teológico: Dios como Creador y Guía de todo
- Día del Adorno: Tryst (encuentro) en lugar neutral
- Derrota mágica: El báculo devora los trucos de los hechiceros
- Conversión de los hechiceros ante las amenazas de Faraón
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- Cruce del mar: Camino seco guiado por la noche
- Destrucción de Faraón y sus huestes en el agua
- Provisiones divinas: Maná y codornices en el desierto
- El becerro de oro: Idolatría fabricada por el Samaritano
- Ira de Moisés y castigo al ídolo incinerado
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- El pacto primordial y el olvido de Adán
- Iblís: Negativa a postrarse ante Adán
- Tentación: Promesa satánica del árbol de la eternidad
- Desobediencia, exposición de la desnudez y descenso a la tierra
- Perdón y guía: Elección divina y relumbrón de misericordia
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- La Hora oculta para la justa recompensa de las almas
- El soplo de la trompeta y reunión de los culpables ciegos
- Destrucción de los montes reducidos a llanura yerma
- Inutilidad de la intercesión sin permiso del Compasivo
- Ceguera en la otra vida por ignorar los signos terrenales
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- Oraciones diarias: Glorificación antes del amanecer, atardecer y noche
- Súplica recomendada: "¡Señor mío, auméntame en conocimiento!"
- Paciencia ante las burlas y peticiones incrédulas de los Makkans
- Reverencia final: El destino glorioso pertenece a los piadosos
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Tabla de datos
| Rango de versículos | Tema central | Breve resumen del mensaje | Personajes principales | Contexto histórico o profético (Inferido) | Fuente |
|---|---|---|---|---|---|
| vv. 1-8 | Consuelo al Profeta y majestad de Dios | Dios aclara que el Corán no fue revelado para causar angustia sino como un recordatorio para quien le teme. Se destaca la grandeza de Dios, Creador de los cielos y la tierra, Soberano en el Trono, conocedor de lo secreto y poseedor de los Nombres Más Hermosos. | Dios (el Compasivo), Profeta Mahoma | Revelación mecana dirigida a reconfortar al Profeta ante el rechazo y las dificultades de su misión inicial, recordando la omnisciencia divina y el propósito compasivo de la revelación. | [1] |
| vv. 9-36 | El llamamiento profético de Moisés y sus peticiones | Moisés percibe un fuego en el valle sagrado de Ṭuwā y Dios le habla, encomendándole la misión profética. Dios le muestra los milagros de la vara que se convierte en serpiente y su mano luminosa, ordenándole ir ante Faraón. Moisés pide a Dios que abra su pecho, le facilite el habla y nombre a su hermano Aarón como su auxiliar, peticiones que le son concedidas. | Dios, Moisés, Aarón, Faraón, Familia de Moisés | Inicio del ministerio de Moisés. Refleja la importancia de la preparación espiritual frente a la tiranía y la necesidad de apoyo fraterno y comunitario para transmitir el mensaje divino. | [1] |
| vv. 37-48 | Favores del pasado hacia Moisés y la misión ante Faraón | Dios le recuerda a Moisés los favores otorgados desde su infancia (su salvación en el río, su crianza bajo la protección divina, el retorno a su madre y su estancia en Madián). Luego envía a Moisés y a Aarón ante Faraón para exigir la liberación de los Hijos de Israel, pidiéndoles que le hablen de forma suave y persuasiva. | Dios, Moisés, Aarón, Madre de Moisés, Hermana de Moisés, Faraón, Hijos de Israel | Muestra la providencia divina continua que protege a los elegidos desde su nacimiento. Subraya la norma ética de dirigirse con cortesía y mansedumbre incluso ante gobernantes tiranos para dar oportunidad al arrepentimiento. | [1] |
| vv. 49-55 | El diálogo teológico entre Faraón y Moisés | Faraón cuestiona la identidad del Señor, a lo que Moisés responde definiendo a Dios como Aquel que da la creación a cada cosa y la guía, y que creó la tierra y la lluvia para el sustento. Moisés enfatiza que de la tierra fue creado el ser humano, a ella volverá y de ella resucitará. | Moisés, Faraón, Dios | Debate sobre la soberanía absoluta de Dios frente a los argumentos de soberbia terrenal. Establece el ciclo vital humano de creación, muerte y resurrección a partir de la tierra. | [1] |
| vv. 56-73 | El enfrentamiento con los magos y la conversión de estos | Faraón rechaza las señales y organiza un encuentro público con sus magos en el Día del Adorno. Los magos lanzan sus cuerdas y varas creando ilusiones, pero la vara de Moisés devora sus trucos. Los magos reconocen la Verdad, se prostran creyendo en el Señor de Moisés y Aarón, y prefieren soportar las amenazas de tortura y muerte de Faraón antes que renunciar a su fe eterna. | Moisés, Aarón, Faraón, Magos de Egipto | Demostración de la superioridad de los milagros divinos frente al engaño y la magia. La rápida transformación de los magos simboliza la firmeza inquebrantable de la fe real frente al poder temporal. | [1] |
| vv. 74-82 | Retribución del Más Allá, el Éxodo y la salvación del pueblo | Se contrastan los castigos del Infierno con las recompensas del Paraíso para los creyentes. Dios ordena a Moisés guiar a los israelitas a través del mar abriendo un camino seco. Faraón y su ejército persiguen al pueblo y perecen ahogados. Dios recuerda las bendiciones otorgadas a los israelitas (el maná y las codornices) e insta al agradecimiento. | Dios, Moisés, Hijos de Israel, Faraón y sus huestes | Triunfo de la fe sobre la opresión física; castigo histórico para la tiranía de Faraón y advertencia a los israelitas sobre las consecuencias del exceso y la ingratitud. | [1] |
| vv. 83-98 | El pecado del becerro de oro y el castigo del Samaritano | Moisés acude antes de tiempo al encuentro con Dios en el Monte Sinal. En su ausencia, el Samaritano induce a los israelitas a fundir las joyas y adorar la escultura de un becerro que emitía sonidos. A su regreso, Moisés recrimina con enojo a Aarón y enfrenta al Samaritano, destruyendo el ídolo, arrojando sus cenizas al mar y reafirmando el monoteísmo absoluto. | Dios, Moisés, Aarón, El Samaritano (al-Sāmirī), Hijos de Israel | Lección sobre la vulnerabilidad de los pueblos a caer en el idolatría y el engaño espiritual cuando carecen de guía firme, demostrando la gravedad de alterar el culto a Dios. | [1] |
| vv. 99-114 | Escenas del Día de la Resurrección y la revelación coránica | Se advierte que quienes rechacen el Corán cargarán con un peso temible el Día del Juicio. Se describe la destrucción de las montañas, el sonido de la trompeta, la reunión de los pecadores y la invalidez de la intercesión salvo con permiso divino. Dios es exaltado como el Soberano Verdadero y se enseña a pedir: «¡Señor mío, auméntame el conocimiento!» | Dios, El Profeta Mahoma, Arcángel Serafiel (el anunciador), Pecadores y Creyentes | Escatología coránica destinada a despertar la conciencia moral mediante la descripción de la vacuidad de la vida terrenal en comparación con la eternidad y la búsqueda incesante del saber divino. | [1] |
| vv. 115-127 | La historia de Adán, la tentación de Satanás y sus consecuencias | Dios relata el pacto con Adán, la negativa de Iblīs a prostrarse y la vida holgada en el Jardín. Satanás susurra a Adán y Eva para que coman del árbol prohibido, provocando la pérdida de sus vestiduras. Tras arrepentirse, Dios elige a Adán y promete que quienes sigan la Guía no se extraviarán, mientras que quienes la ignoren tendrán una vida miserable y resucitarán ciegos. | Dios, Adán, Eva, Iblīs / Satanás, Ángeles | Explicación del origen de la condición humana en la tierra, la debilidad ante el olvido y el engaño, y el establecimiento de la Guía divina como único medio de salvación espiritual. | [1] |
| vv. 128-135 | Exhortación a la paciencia, la oración y la expectativa del juicio final | Se invita a reflexionar sobre la destrucción de las generaciones incrédulas del pasado. Se manda al Profeta a ser paciente ante las burlas, adorar a Dios en diversos momentos del día y la noche, cuidar la oración familiar y no codiciar los bienes efímeros otorgados a los pecadores. Concluye instando a esperar el desenlace definitivo. | Dios, El Profeta Mahoma, Habitantes de La Meca / Incrédulos | Instrucciones de consolidación espiritual para la comunidad musulmana primitiva, enfatizando la constancia en el culto, la independencia de los atractivos materiales y la fe en la justicia divina final. | [1] |