al-Tawbah
El ArrepentimientoAntes del textoIntroducción
Introducción
El nombre de esta sura, al-Tawbah, proviene de la alusión al arrepentimiento en el v. 3, aunque algunos lo relacionan con el hecho de que Dios «se volvió» hacia el Profeta y los creyentes como se menciona en los vv. 117–18 (Āl), puesto que «arrepentirse» y «volverse [en perdón]» vierten el mismo verbo acompañado de una preposición distinta. Otro nombre común para esta sura es al-Barāʾah («La Exención» o «El Repudio»), palabra que aparece en su primer versículo, y los comentaristas mencionan asimismo varios otros nombres.
Esta sura medinense contiene algunos de los pasajes más relevantes del Corán respecto a la conducción de la guerra y las relaciones políticas durante tiempos de paz, abriéndose con un pasaje acerca de cómo y por qué los creyentes deben combatir a los árabes idólatras y también a ciertos grupos de entre la Gente del Libro (vv. 1–29), seguido de una crítica a la corrupción de los dirigentes religiosos (vv. 29–32). Un largo pasaje describe las pruebas y discrepancias suscitadas en el seno de la comunidad al emprender una expedición militar y se explaya sobre la disensión provocada por los hipócritas en Medina que no deseaban salir a combatir junto al Profeta (vv. 38–106, 117–27). La lealtad y la adhesión son temas capitales en la última parte de esta sura y se aplican a las actitudes de los árabes nómadas (vv. 97–101), a las tentativas de ciertos hipócritas de fundar una mezquita rival en Medina (vv. 107–110) y a la vacilación y debilidad de algunos musulmanes en su compromiso de seguir al Profeta a la batalla (vv. 117–18). Las normas que rigen el zakāh o azaque y la entrega de limosnas ocupan asimismo un lugar prominente en esta sura (vv. 58–60, 103–4).
Esta es la única sura del Corán que no comienza con la basmalah, la fórmula En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso. Se relata que Ibn ʿAbbās preguntó a ʿAlī ibn Abī Ṭālib por qué no había basmalah al inicio de esta sura. Respondió que la basmalah es una declaración de seguridad, y esta sura comienza con la ruptura de un pacto y una declaración de conflicto, lo cual señala lo opuesto a un estado de seguridad. Cuando se le hizo notar que el Profeta enviaba cartas que comenzaban con la basmalah para convocar a diversos grupos hostiles a abrazar el Islam, ʿAlī ibn Abī Ṭālib respondió que eso era precisamente un llamamiento a Dios y no la revocación de un pacto; lo primero conduce a la paz, lo segundo a la guerra. Los comentaristas señalan que era costumbre, incluso en tiempos preislámicos, omitir En el Nombre de Dios en un mensaje que rescindía un tratado (Q).
Una interpretación de la ausencia de la basmalah al inicio de al-Tawbah es que refuerza la conexión con el versículo final de la sura precedente, que subraya la necesidad de separarse de los incrédulos: un mensaje formulado de otra manera al inicio de esta sura (R). Una cuestión que la ausencia de la basmalah ha suscitado para algunos es si al-Anfāl (sura 8) y al-Tawbah (sura 9) son dos suras distintas o conforman conjuntamente una sola sura, y se registra que existió desacuerdo entre algunos de los Compañeros sobre este punto. Conforme a un relato atribuido a ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb, a lo largo del período de la revelación el Profeta daba instrucciones precisas sobre la colocación de las suras y los versículos. Al-Tawbah fue una de las últimas suras en ser reveladas, y por su contenido algunos Compañeros consideraron que correspondía situarla junto a la sura precedente. Sin embargo, dado que no estaban seguros de si se trataba de una sola sura o de dos, las ubicaron una tras otra, pero sin la basmalah al inicio de al-Tawbah (Q, R). De este modo, algunos interpretan la ausencia de la basmalah como preservación de la discrepancia de pareceres entre los Compañeros acerca del ordenamiento de las suras. No obstante, la opinión tradicional aceptada por consenso es que fue el propio Profeta quien estableció el orden de las suras en el Corán, considerando incluidas las suras 8 y 9 como suras independientes.
Sura 9al-Tawbah129 versículos
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Versículo 1–4
بَرَآءَةٌۭ مِّنَ ٱللَّهِ وَرَسُولِهِۦٓ إِلَى ٱلَّذِينَ عَٰهَدتُّم مِّنَ ٱلْمُشْرِكِينَ ﴿١﴾ فَسِيحُوا۟ فِى ٱلْأَرْضِ أَرْبَعَةَ أَشْهُرٍۢ وَٱعْلَمُوٓا۟ أَنَّكُمْ غَيْرُ مُعْجِزِى ٱللَّهِ ۙ وَأَنَّ ٱللَّهَ مُخْزِى ٱلْكَٰفِرِينَ ﴿٢﴾ وَأَذَٰنٌۭ مِّنَ ٱللَّهِ وَرَسُولِهِۦٓ إِلَى ٱلنَّاسِ يَوْمَ ٱلْحَجِّ ٱلْأَكْبَرِ أَنَّ ٱللَّهَ بَرِىٓءٌۭ مِّنَ ٱلْمُشْرِكِينَ ۙ وَرَسُولُهُۥ ۚ فَإِن تُبْتُمْ فَهُوَ خَيْرٌۭ لَّكُمْ ۖ وَإِن تَوَلَّيْتُمْ فَٱعْلَمُوٓا۟ أَنَّكُمْ غَيْرُ مُعْجِزِى ٱللَّهِ ۗ وَبَشِّرِ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ بِعَذَابٍ أَلِيمٍ ﴿٣﴾ إِلَّا ٱلَّذِينَ عَٰهَدتُّم مِّنَ ٱلْمُشْرِكِينَ ثُمَّ لَمْ يَنقُصُوكُمْ شَيْـًۭٔا وَلَمْ يُظَٰهِرُوا۟ عَلَيْكُمْ أَحَدًۭا فَأَتِمُّوٓا۟ إِلَيْهِمْ عَهْدَهُمْ إِلَىٰ مُدَّتِهِمْ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ يُحِبُّ ٱلْمُتَّقِينَ ﴿٤﴾
barāʾatum mina llāhi warasūlihī ilā lladhīna ʿāhadttum mina l-mushrikīn · fasīḥū fī l-arḍi arbaʿata ashhurin waʿlamū annakum ghayru muʿŷizī llāhi waʾanna llāha mukhzī l-kāfirīn · waʾadhānum mina llāhi warasūlihī ilā n-nāsi yawma l-ḥaŷŷi l-akbari anna llāha barīʾum mina l-mushrikīna warasūluhū faʾin tubtum fahuwa khayrul lakum waʾin tawallaytum faʿlamū annakum ghayru muʿŷizī llāhi wabashshiri lladhīna kafarū biʿadhābin alīm · illā lladhīna ʿāhadttum mina l-mushrikīna thumma lam yanquṣūkum shayʾ walam yuẓāhirū ʿalaykum aḥadan faʾatimmū ilayhim ʿahdahum ilā muddatihim inna llāha yuḥibbu l-muttaqīn
Una exención de parte de Dios y de Su Mensajero para aquellos idólatras con quienes concertasteis un pacto.
Viajad, pues, libremente por la tierra durante cuatro meses, y sabed que no podréis frustrar a Dios, y que Dios humillará a los incrédulos.
Y una proclamación de parte de Dios y de Su Mensajero a la gente el día de la peregrinación mayor (ḥaŷŷ): que Dios y Su Mensajero están exentos de los idólatras. Así pues, si os arrepentís, será mejor para vosotros. Y si dais la espalda, sabed entonces que no podréis frustrar a Dios. Y albricia a los incrédulos con un doloroso castigo,
salvo a aquellos idólatras con quienes concertasteis un pacto y que después no os faltaron en nada ni apoyaron a nadie contra vosotros. Cumplid, pues, el pacto con ellos hasta su término. En verdad, Dios ama a los reverentes.
1–4El primer versículo de esta sura es una proclamación de la anulación de un tratado entre el Profeta y los idólatras. Exención o repudio (barāʾah) posee el sentido de desvincularse, quedar libre de o desasociarse de algo. Aquí significa que la tregua o tratado vigente ha llegado a su término. En cuanto a las circunstancias y la interpretación de este versículo existe lo que Ibn Kazīr denomina «considerable desacuerdo». En un relato, se dice que este versículo hace referencia a la ruptura del Tratado de Ḥudaybiyyah, un pacto concertado entre el Profeta y los qurayshíes que había fijado una tregua de diez años (véase la sura 48). Este tratado no solo incluía al Profeta y a los qurayshíes, sino también a sus respectivos aliados, entre quienes se hallaban las tribus de Banū Juzāʿah del lado del Profeta y Banū Bakr del lado de los qurayshíes. Más adelante, los Banū Bakr emprendieron un ataque contra los Banū Juzāʿah, derivado de una venganza de sangre anterior al Tratado de Ḥudaybiyyah, y se informó de que los qurayshíes auxiliaron a los Banū Bakr con pertrechos y un reducido número de hombres (Q). El Profeta consideró esta acción una vulneración del tratado, dejando sin efecto la obligación de respetar la tregua, lo que condujo finalmente a la conquista definitiva de La Meca por parte del Profeta y sus seguidores. Según este relato, el repudio del tratado va dirigido a los mecanos.
Según la mayoría de los comentaristas, empero, este versículo fue revelado tras la conquista de La Meca en el 8/630, un año después de la vulneración del Tratado de Ḥudaybiyyah. Existe una apreciable diversidad de pareceres respecto a qué idólatras se interpelan y sobre el alcance jurídico tanto de la exención (v. 1) como de la proclamación (v. 3). Una opinión sostiene que si algunos idólatras contaban con un tratado vigente con el Profeta al que le restaban más de cuatro meses, este se reducía a cuatro meses, y si tenían uno que expiraba antes de cuatro meses, se prolongaba hasta un lapso de cuatro meses. Otros añaden a este último grupo a aquellos con quienes el Profeta no había suscrito tratado alguno, de suerte que se les concedía automáticamente una tregua de cuatro meses. Otros interpretaban que este período de cuatro meses se aplicaba solo a aquellos idólatras que tenían un tratado inferior a cuatro meses o que carecían de él, pero no reducía un tratado preexistente que se estuviese cumpliendo con fidelidad. Y otros creían que esta directriz atañía únicamente a quienes carecían por completo de tratado previo, y que con cualquier otro que dispusiese de un tratado se procedería conforme a lo estipulado en él, con independencia de su término (IJ, Q, Ṭ). Por ejemplo, Ibn ʿAbbās señala que los musulmanes mantenían un tratado con Ḥayy ibn Kinānah al que aún le quedaban nueve meses en el momento de la proclamación, y continuaron observándolo (R). En cuanto a quienes interpretan esto como la rescisión de un tratado con quienes tenían un pacto previo, este dictamen se juzgó admisible bajo ciertas condiciones delineadas en 8:58c, a saber, cuando existe una fundada presunción de que la otra parte no cumplirá los términos del tratado o en casos en que de hecho ya lo hayan vulnerado (R, Ṭ).
Existen asimismo discrepancias entre los comentaristas respecto a la cronología precisa de los cuatro meses mencionados en el v. 2 y el final de los meses sagrados mencionado en el v. 5. Si la proclamación del v. 3 se efectuó el día de la peregrinación mayor—interpretado sea como el Día del Sacrificio o como el Día de ʿArafāt (Ṭ; véase 2:196c)—, restarían cincuenta días hasta la conclusión de los meses sagrados; es decir, lo restante del mes de la peregrinación de Dū-l-Ḥiŷŷah (el duodécimo mes del calendario) seguido de la totalidad del mes de Muḥarram (Ṭ). Una postura entiende que este pasaje significa que el v. 3 se dirige a los idólatras con quienes el Profeta y sus seguidores no mantenían tratado alguno, mientras que al grupo con el que sí tenían tratado se le otorgaron los cuatro meses mencionados en los vv. 1–2. Según otra perspectiva, esta exención y proclamación se hicieron a ambos grupos al mismo tiempo, de modo que los idólatras con tratado disponían de cuatro meses (hasta mediados de Rabīʿ al-Zānī, que acaece cuatro meses después de Dū-l-Ḥiŷŷah), mientras que el grupo sin tratado disponía hasta el final de los meses sagrados (cincuenta días desde el día de la proclamación), como se indicó anteriormente.
Conforme a otra opinión más, esta sura fue revelada al comienzo de Šawwāl (el décimo mes del calendario), haciendo coincidir así el término del lapso de cuatro meses aludido en el v. 2 con el final de los meses sagrados conforme a lo descrito en el v. 5. Otra opinión es que el período de cuatro meses atañe a aquellos con quienes los musulmanes tenían un pacto fijado para expirar antes de cuatro meses, ordenando el versículo concederles cuatro meses, mientras que hasta su término alude a aquellos tratados que estipulaban un plazo superior a cuatro meses, los cuales se ordenó a los musulmanes cumplir en su totalidad. Según esta última postura, se ordenó al Profeta rescindir los pactos únicamente con aquellos idólatras que ya los habían quebrantado y mantener todos los demás. Al-Ṭabarī deja sentado que este pasaje no podía en modo alguno significar que, tras expirar los meses sagrados, los creyentes quedaban en libertad de matar a cualquier idólatra; véase el ensayo «Conquest and Conversion, War and Peace in the Quran».
Es relevante recordar que tras conquistar La Meca los musulmanes, aún quedaban idólatras en la península arábiga, y quedaban pendientes otras batallas, como la de Ḥunayn (véase el v. 25). Ciertos idólatras todavía acudían a la Kaʿbah para llevar a cabo los ritos de peregrinación según las costumbres preislámicas (aunque ya no hubiera ídolos a los que adorar). Se relata que, con motivo del primer ḥaŷŷ posterior a la conquista de La Meca, el Profeta envió a Abū Bakr a presidir el ḥaŷŷ, y junto a él envió a ʿAlī para proclamar cuatro puntos ante quienes se habían congregado en La Meca: solo un alma creyente entrará en el Jardín; ningún idólatra se aproximará a la Kaʿbah después de aquel año; nadie volverá a circunvalar la Kaʿbah desnudo jamás; y quienquiera que posea un tratado, verá su tratado respetado con arreglo a sus términos (Ṭ). La mayoría de los comentaristas señalan que ʿAlī fue elegido para efectuar la proclama de la exención porque la costumbre árabe prescribía que un pacto debía ser cancelado sea por la propia parte contratante —en este caso el propio Profeta— o por un pariente cercano, y el Profeta procuraba que el mensaje fuera comprendido sin ambigüedad alguna (Q).
Versículo 5
فَإِذَا ٱنسَلَخَ ٱلْأَشْهُرُ ٱلْحُرُمُ فَٱقْتُلُوا۟ ٱلْمُشْرِكِينَ حَيْثُ وَجَدتُّمُوهُمْ وَخُذُوهُمْ وَٱحْصُرُوهُمْ وَٱقْعُدُوا۟ لَهُمْ كُلَّ مَرْصَدٍۢ ۚ فَإِن تَابُوا۟ وَأَقَامُوا۟ ٱلصَّلَوٰةَ وَءَاتَوُا۟ ٱلزَّكَوٰةَ فَخَلُّوا۟ سَبِيلَهُمْ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ غَفُورٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿٥﴾
faʾidhā nsalakha l-ashhuru l-ḥurumu faqtulū l-mushrikīna ḥaythu waŷadttumūhum wakhudhūhum waḥṣurūhum waqʿudū lahum kulla marṣadin faʾin tābū waʾaqāmū ṣ-ṣalāta waʾātawu z-zakāta fakhallū sabīlahum inna llāha ghafūrur raḥīm
Luego, cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los idólatras dondequiera que los encontréis, apresadlos, sitiadlos y acechadlos en todo lugar de emboscada. Pero si se arrepienten, cumplen la oración y pagan el azaque, dejadles libre el camino. En verdad, Dios es Perdonador, Misericordioso.
5Existe desacuerdo sobre si los meses sagrados en este versículo eran aquellos cuatro tenidos tradicionalmente por sagrados por los árabes (el séptimo, décimo, undécimo y duodécimo) aludidos en el v. 36, o si el término traducido aquí como sagrados, ḥurum (lit. «prohibidos»), alude al hecho de que a los idólatras se les concedieron cuatro meses de libre desplazamiento y a los creyentes se les vedó combatir contra ellos (IK).
Este pasaje es relevante para los debates relativos al empleo de la fuerza. Para algunos, el v. 5 de esta sura abroga todos los tratados y compromisos precedentes respecto a los idólatras. Otros comentaristas y alfaquíes interpretan esto en el sentido de que a los idólatras se les combate por causa de su idolatría y politeísmo (Q, R). Sin embargo, puesto que este propio pasaje afirma explícitamente la validez y pertinencia de guardar los tratados con aquellos idólatras que sostienen de buena fe su parte del pacto, una lectura más plausible de este pasaje no consideraría el mero hecho de que ciertas personas fuesen idólatras como razón para combatirlas; sobre esta cuestión véase también 2:256c.
Desde la perspectiva de la comunidad musulmana, los años de conflicto que precedieron a esta proclama generaron un entorno político en el que los idólatras de Arabia no podían quedar en una posición de poder y solidez política que amenazara a la comunidad musulmana en el futuro; a menudo se concertaban tratados, pero con idéntica frecuencia eran quebrantados por los idólatras y sus aliados. Esta inquietud respecto a los pactos se formula explícitamente en el v. 8, que declara que si los idólatras llegasen a una posición de predominio sobre los creyentes, no respetarían ni parentesco ni pacto. Más bien, los idólatras de Arabia habrían persistido en fraguar una alianza política continuada contra el Profeta y los creyentes. Conforme a esta intelección del contexto político, la conversión de los idólatras al Islam no habría sido el propósito de combatirlos, si bien dicha conversión (según el sentido llano del v. 5) constituía la única vía para que salvaguardasen su integridad física; es decir, podían eludir el estado de guerra renunciando a la idolatría y desautorizando sus acciones y alianzas previas, mas el no ser musulmanes no constituía su delito original. Véase también el ensayo «Conquest and Conversion, War and Peace in the Quran».
Asimismo, el v. 13 parece suministrar la justificación de fondo de por qué los idólatras debían ser tratados como hostiles: ¿Acaso no combatiréis a una gente que quebrantó sus juramentos, pretendió expulsar al Mensajero e inició [las hostilidades] contra vosotros primero? El mandato de 8:58, que establece las condiciones para revocar un tratado, es un indicio de lo precarios que tales tratados podían llegar a resultar, habiendo vulnerado los qurayshíes y su tribu aliada de Banū Bakr el célebre Tratado de Ḥudaybiyyah (mencionado en 9:1–4c), hecho que a la postre propició la conquista de La Meca por el Profeta y sus correligionarios.
Versículo 6
وَإِنْ أَحَدٌۭ مِّنَ ٱلْمُشْرِكِينَ ٱسْتَجَارَكَ فَأَجِرْهُ حَتَّىٰ يَسْمَعَ كَلَٰمَ ٱللَّهِ ثُمَّ أَبْلِغْهُ مَأْمَنَهُۥ ۚ ذَٰلِكَ بِأَنَّهُمْ قَوْمٌۭ لَّا يَعْلَمُونَ ﴿٦﴾
waʾin aḥadum mina l-mushrikīna staŷāraka faʾaŷirhu ḥattā yasmaʿa kalāma llāhi thumma ablighhu maʾmanahū dhālika biʾannahum qawmul lā yaʿlamūn
Y si alguno de los idólatras te pide asilo, concédeselo hasta que escuche la Palabra de Dios. Luego condúcelo a su lugar seguro. Ello porque son una gente que no sabe.
6Este versículo indica que los idólatras podían presentarse y escuchar el Corán y las enseñanzas del Islam y ser conducidos luego a un lugar seguro (Q) hasta alcanzar su propio hogar (Ṭ). Los comentaristas dejan constancia de cierta discrepancia acerca de si este versículo fue abrogado por otros versículos, tales como 47:4: Dejadlos luego en libertad por gracia o exigid rescate hasta que la guerra deponga sus cargas, que menciona explícitamente la opción de liberar o canjear prisioneros. La opinión preponderante, empero, es que ni 9:6 ni 47:4 fueron abrogados, y que al Profeta y a los creyentes se les confirió la potestad de dar muerte al enemigo, apresarlo o ponerlo en libertad desde el comienzo mismo de los años de guerra, a partir de la batalla de Badr en el 2/624 (Q, Ṭ). Hay disparidad de pareceres sobre qué porción del Corán prescribe este versículo que se le haga escuchar a tal individuo, sosteniendo algunos que debe ser el Corán íntegro y circunscribiéndolo otros a esta sura, por cuanto compendia lo sustancial de lo que los idólatras requieren oír sobre su situación (R).
Versículo 7
كَيْفَ يَكُونُ لِلْمُشْرِكِينَ عَهْدٌ عِندَ ٱللَّهِ وَعِندَ رَسُولِهِۦٓ إِلَّا ٱلَّذِينَ عَٰهَدتُّمْ عِندَ ٱلْمَسْجِدِ ٱلْحَرَامِ ۖ فَمَا ٱسْتَقَٰمُوا۟ لَكُمْ فَٱسْتَقِيمُوا۟ لَهُمْ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ يُحِبُّ ٱلْمُتَّقِينَ ﴿٧﴾
kayfa yakūnu lil-mushrikīna ʿahdun ʿinda llāhi waʿinda rasūlihī illā lladhīna ʿāhadttum ʿinda l-masŷidi l-ḥarāmi famā staqāmū lakum fastaqīmū lahum inna llāha yuḥibbu l-muttaqīn
¿Cómo podrían los idólatras tener un pacto con Dios y con Su Mensajero, salvo aquellos con quienes concertasteis un pacto junto a la Mezquita Sagrada? Mientras permanezcan fieles a vosotros, permaneced fieles a ellos. En verdad, Dios ama a los reverentes.
7Según algunos, aquellos con quienes concertasteis un pacto alude a ciertos miembros de Banū Bakr (que habían estado coaligados con los qurayshíes según los términos del Tratado de Ḥudaybiyyah) que jamás vulneraron su pacto con el Profeta aun cuando otros lo hicieron (R, Q, Ṭ, Th); véase 9:1–4c. Otros comentaristas consideran que este versículo se refiere a los Banū Juzāʿah, que estaban confederados con el Profeta, o bien a los propios qurayshíes (Ṭ). Al-Ṭabarī considera que este versículo únicamente podía remitir a aquellos miembros de Banū Bakr que no quebrantaron el Tratado de Ḥudaybiyyah, aduciendo que en el momento en que se revelaron estos versículos (tras la conquista de La Meca) ya no quedaban miembros no musulmanes de Juzāʿah, y los qurayshíes no contaban con tratado alguno por haberlo violado y dejado sin efecto. Al-Zaʿlabī consigna un relato según el cual alude asimismo a ciertos integrantes de los qurayshíes a quienes se otorgó aquel plazo de cuatro meses para convertirse al Islam o aceptar el destierro en una tierra de su elección. Antes de expirar el plazo de cuatro meses, se hicieron musulmanes. Al-Zaʿlabī acoge igualmente la opinión de que este versículo concierne a ciertos miembros de Banū Bakr, recurriendo a un razonamiento análogo al de al-Ṭabarī.
Versículo 8
كَيْفَ وَإِن يَظْهَرُوا۟ عَلَيْكُمْ لَا يَرْقُبُوا۟ فِيكُمْ إِلًّۭا وَلَا ذِمَّةًۭ ۚ يُرْضُونَكُم بِأَفْوَٰهِهِمْ وَتَأْبَىٰ قُلُوبُهُمْ وَأَكْثَرُهُمْ فَٰسِقُونَ ﴿٨﴾
kayfa waʾin yaẓharū ʿalaykum lā yarqubū fīkum illan walā dhimmatan yurḍūnakum biʾafwāhihim wataʾbā qulūbuhum waʾaktharuhum fāsiqūn
¿Cómo, siendo así que si prevalecen sobre vosotros no respetarán parentesco ni pacto con vosotros? Os complacen con sus bocas, mientras sus corazones se niegan. Y la mayoría de ellos son inicuos.
8Parentesco vierte ill, que puede significar asimismo un pacto o alianza jurada (ḥilf; Ṭ). Pacto o tratado traduce dimmah, aludiendo genéricamente a «aquello que instituye una obligación» (R), y en este sentido ahl al-dimmah puede verterse como «gentes del pacto» (Q) o «aquellos respecto a quienes se contrae una obligación». Sobre el concepto de dimmah, véase también 9:29c. Prevalecen denota que los incrédulos alcancen una posición de fuerza sobre los musulmanes (Q, R, Ṭ).
Os complacen con sus bocas —a saber, pronunciando palabras lisonjeras— mientras sus corazones albergan lo opuesto (R). Dado que todos los incrédulos son considerados «inicuos» (Q, R), la mayoría de ellos son inicuos se entiende en el sentido de que muchos (si bien no todos) de los incrédulos faltan a la verdad y dejarán de cumplir sus compromisos (Q), resultan infieles incluso respecto a su propia religión (R), y son así inicuos tanto en un sentido general como particular.
Versículo 9
ٱشْتَرَوْا۟ بِـَٔايَٰتِ ٱللَّهِ ثَمَنًۭا قَلِيلًۭا فَصَدُّوا۟ عَن سَبِيلِهِۦٓ ۚ إِنَّهُمْ سَآءَ مَا كَانُوا۟ يَعْمَلُونَ ﴿٩﴾
ishtaraw biʾāyāti llāhi thamanan qalīlan faṣaddū ʿan sabīlihī innahum sāʾa mā kānū yaʿmalūn
Han vendido las señales de Dios por un precio irrisorio y se han apartado de Su camino. Malo es ciertamente lo que solían hacer,
9La «venta» de las señales de Dios por un precio irrisorio es objeto de censura en múltiples aleyas del Corán, como en 2:174; 3:187; 16:95. En otros pasajes, el lenguaje de la compraventa se emplea en sentido positivo, como cuando Dios pregunta a los creyentes: ¿Quién es el que prestará a Dios un préstamo hermoso? Él se lo multiplicará y tendrá una generosa recompensa (57:11; cf. 2:245; 5:12; 57:18; 64:17; 73:20); y en 61:10, que alude a un comercio que os salvará. Apartarse de Su camino puede significar, aquí y en otras instancias de este giro verbal, tanto que ellos mismos se apartan del camino de Dios como que impiden a otros seguirlo.
Versículo 10
لَا يَرْقُبُونَ فِى مُؤْمِنٍ إِلًّۭا وَلَا ذِمَّةًۭ ۚ وَأُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْمُعْتَدُونَ ﴿١٠﴾
lā yarqubūna fī muʾminin illan walā dhimmatan waʾulāʾika humu l-muʿtadūn
no respetando parentesco ni pacto con ningún creyente. Y son ellos los transgresores.
Versículo 11
فَإِن تَابُوا۟ وَأَقَامُوا۟ ٱلصَّلَوٰةَ وَءَاتَوُا۟ ٱلزَّكَوٰةَ فَإِخْوَٰنُكُمْ فِى ٱلدِّينِ ۗ وَنُفَصِّلُ ٱلْءَايَٰتِ لِقَوْمٍۢ يَعْلَمُونَ ﴿١١﴾
faʾin tābū waʾaqāmū ṣ-ṣalāta waʾātawu z-zakāta faʾikhwānukum fī d-dīni wanufaṣṣilu l-āyāti liqawmin yaʿlamūn
Pero si se arrepienten, cumplen la oración y pagan el azaque, son entonces vuestros hermanos en la religión. Y exponemos con claridad las señales para una gente que sabe.
11Si se arrepienten significa si abandonan la idolatría (IK). Muchos comentaristas destacan que son entonces vuestros hermanos en la religión «hace inviolable la sangre de la gente de la qiblah [quienes se orientan hacia La Meca para orar]», aludiendo a quienes rinden culto como musulmanes (Q, Ṭ); dicho en otros términos, los musulmanes no precisan de un pacto particular para instaurar relaciones pacíficas entre sí, si bien en la historia ulterior, al emerger múltiples entidades políticas islámicas, dichas entidades formalizarían tratados mutuos.
Versículo 12
وَإِن نَّكَثُوٓا۟ أَيْمَٰنَهُم مِّنۢ بَعْدِ عَهْدِهِمْ وَطَعَنُوا۟ فِى دِينِكُمْ فَقَٰتِلُوٓا۟ أَئِمَّةَ ٱلْكُفْرِ ۙ إِنَّهُمْ لَآ أَيْمَٰنَ لَهُمْ لَعَلَّهُمْ يَنتَهُونَ ﴿١٢﴾
waʾin nakathū aymānahum mim baʿdi ʿahdihim waṭaʿanū fī dīnikum faqātilū aʾimmata l-kufri innahum lā aymāna lahum laʿallahum yantahūn
Y si quebrantan sus juramentos después de haber concertado su pacto y denigran vuestra religión, combatid entonces a los cabecillas de la incredulidad —ciertamente no hay juramento válido para ellos— para que desistan.
12Algunos sostienen que los cabecillas de la incredulidad son mencionados puntualmente porque resultan decisivos a la hora de alentar la hostilidad contra los creyentes (R), si bien al-Rāzī considera implícito que se debe combatir a la totalidad de los incrédulos por igual; en los relatos coránicos a menudo son los «dignatarios» o miembros eminentes de un colectivo quienes articulan e impulsan el rechazo popular hacia su profeta (véanse, p. ej., 7:60, 66, 75, 88). Otros afirman que remite a quienes encabezaron la vulneración del tratado y abrieron las hostilidades (Q). Si bien puede verse referido a individuos específicos tales como Abū Ŷahl, uno de los principales cabecillas de los mecanos opuestos al Profeta, se estima aplicable universalmente a todos los infractores de pactos semejantes (IK). No hay juramentos válidos para ellos significa que, al quebrantar sus juramentos, es como si tales juramentos no existiesen.
Para algunos esto entraña asimismo que las gentes del pacto (ahl al-dimmah, véase 9:29c) no deben vilipendiar el Islam, siendo esto último una condición del pacto (R). Al-Qurṭubī puntualiza que existen divergencias de criterio sobre la materia de la denigración de la religión y del Profeta. A su juicio, una calumnia grave contra el Profeta ameritaría la pena capital de ser proferida por un musulmán, equiparándose a zandaqah, término que denota una desviación religiosa de cariz pernicioso.
Al-Qurṭubī añade que la mayoría de los juristas sostenían que los integrantes de las gentes del pacto (véase 9:29c) que ultrajen al Profeta deben ser ejecutados, mas Abū Ḥanīfah disentía, razonando que sus creencias eran ya de por sí peores que cualquier injuria, y además el Corán fijaba dos condiciones para tal empleo de la fuerza: que violasen el pacto y acto seguido denigrasen vuestra religión. Al-Qurṭubī consigna también que Abū Bakr se indignó ante lo que un hombre profirió en su presencia contra el Profeta y el Islam; alguien le preguntó si deseaba que aquel hombre fuese ejecutado, a lo que Abū Bakr contestó: «Nadie tiene tal prerrogativa tras el Mensajero de Dios».
Al-Rāzī destaca que el quebrantamiento del pacto puede aplicarse asimismo a quienes dejan de ser musulmanes tras haber abrazado el Islam, concibiendo así la pertenencia a la comunidad musulmana como una modalidad de contrato social y jurídico. Conforme a esta lectura, si un creyente vulnera dicho «pacto» abandonando el Islam y denigrando a renglón seguido la religión, los demás creyentes quedan facultados para combatir a los cabecillas de la incredulidad. Esta es parte de la razón por la que numerosos juristas no exigían la muerte para quienes abandonaban el Islam, sino únicamente para quienes, tras dejarlo, incurrían a continuación en la modalidad de hostilidad verbal aquí descrita. Tal vilipendio solía ser preludio de violencia y, por consiguiente, podía interpretarse como una amenaza o incitación potencial a la violencia.
La legitimidad de ejecutar a individuos por injuriar al Profeta se concibe así en términos de tratados y lealtades políticas y no con carácter meramente personal, fundamentándose en la amenaza implícita de violencia efectiva que tales injurias pudiesen aparejar —como evidencia el caso de Kaʿb ibn al-Ašraf, quien fue mucho más allá de los insultos al suscitar hostilidad armada contra el Profeta—, más que en la ofensa de la injuria en sí misma. Conviene tener presente que el Profeta fue objeto en incontables ocasiones de las afrentas registradas en el Corán, tales como las imputaciones de que el Corán consistía en «fábulas de los antiguos» o de que estaba loco. Convivió asimismo pacíficamente con quienes no abrazaron su religión y, por ende, por implicación cuando no por declaración expresa, no creían en él. Por ello, la escuela jurídica hanafí razonó que los tributarios protegidos (dimmīes) no han de ser ejecutados por un insulto, dado que sus creencias (una negación implícita del Profeta) constituyen de por sí una transgresión mayor (Q); es decir, la distinción entre una convicción interior y una difamación manifiesta radicaba en la violencia real o potencial contra la comunidad musulmana en forma de sedición o desestabilización política, y no en un mero asunto de ignorancia individual, honor o amor propio.
Versículo 13
أَلَا تُقَٰتِلُونَ قَوْمًۭا نَّكَثُوٓا۟ أَيْمَٰنَهُمْ وَهَمُّوا۟ بِإِخْرَاجِ ٱلرَّسُولِ وَهُم بَدَءُوكُمْ أَوَّلَ مَرَّةٍ ۚ أَتَخْشَوْنَهُمْ ۚ فَٱللَّهُ أَحَقُّ أَن تَخْشَوْهُ إِن كُنتُم مُّؤْمِنِينَ ﴿١٣﴾
alā tuqātilūna qawman nakathū aymānahum wahammū biʾikhrāŷi r-rasūli wahum badaʾūkum awwala marratin atakhshawnahum fallāhu aḥaqqu an takhshawhu in kuntum muʾminīn
¿Acaso no combatiréis a una gente que quebrantó sus juramentos, pretendió expulsar al Mensajero e inició [las hostilidades] contra vosotros primero? ¿Acaso les teméis? Pues Dios tiene más derecho a que Le temáis, si sois creyentes.
13Este versículo prosigue tratando del combate ordenado en el v. 5. Primero alude al hecho de que los idólatras iniciaron el conflicto atacando a los aliados del Profeta (Ṭ). Al-Rāzī observa que concurren tres razones, cualquiera de las cuales basta para demandar el empleo de la fuerza: quebrantar un tratado, considerando la mayoría que remite al Tratado de Ḥudaybiyyah; pretender expulsar al Mensajero, lo que la mayoría estima referido a su emigración desde La Meca a Medina, pero que algunos interpretan como alusión al intento de desalojarlo de su posición de fuerza en Medina, como por ejemplo en la batalla de Uḥud; y haber sido los primeros en atacar, aludiendo a la agresión contra Banū Juzāʿah, que vulneró el Tratado de Ḥudaybiyyah (véase 9:1–4c). Otros pasajes donde se comanda a los seres humanos temer a Dios y no a los hombres abarcan 2:150; 3:175; 5:3.
Versículo 14–15
قَٰتِلُوهُمْ يُعَذِّبْهُمُ ٱللَّهُ بِأَيْدِيكُمْ وَيُخْزِهِمْ وَيَنصُرْكُمْ عَلَيْهِمْ وَيَشْفِ صُدُورَ قَوْمٍۢ مُّؤْمِنِينَ ﴿١٤﴾ وَيُذْهِبْ غَيْظَ قُلُوبِهِمْ ۗ وَيَتُوبُ ٱللَّهُ عَلَىٰ مَن يَشَآءُ ۗ وَٱللَّهُ عَلِيمٌ حَكِيمٌ ﴿١٥﴾
qātilūhum yuʿadhdhibhumu llāhu biʾaydīkum wayukhzihim wayanṣurkum ʿalayhim wayashfi ṣudūra qawmim muʾminīn · wayudhhib ghayẓa qulūbihim wayatūbu llāhu ʿalā man yashāʾu wallāhu ʿalīmun ḥakīm
¡Combatidlos! Dios los castigará por vuestras manos y los humillará, os concederá la victoria sobre ellos y sanará los pechos de un pueblo creyente,
y disipará la ira de sus corazones. Dios se vuelve hacia quien Él quiere, y Dios es Sapientísimo, Sabio.
14–15El castigo de Dios a los incrédulos «por manos» de los creyentes se menciona asimismo en el v. 52: Dios os aflija con un castigo procedente de Él o por nuestras manos. El pueblo creyente menesteroso de consuelo son los Juzāʿah, que fueron atacados por Banū Bakr quebrantando el tratado de Ḥudaybiyyah (Ṭ; véase 9:1–4c). El que Dios se vuelve [en perdón] significa que todavía puede aceptar el arrepentimiento de los incrédulos (Ṭ). «Arrepentirse» y «volverse [en perdón]» traducen el mismo verbo, tāba/yatūbu, variando únicamente por la preposición añadida. El sustantivo derivado de este verbo, tawbah, habitualmente vertido como «arrepentimiento», significa literalmente un «volverse» o un «retorno»; es decir, los seres humanos se vuelven hacia Dios en arrepentimiento, y Él se vuelve hacia ellos en misericordia.
Versículo 16
أَمْ حَسِبْتُمْ أَن تُتْرَكُوا۟ وَلَمَّا يَعْلَمِ ٱللَّهُ ٱلَّذِينَ جَٰهَدُوا۟ مِنكُمْ وَلَمْ يَتَّخِذُوا۟ مِن دُونِ ٱللَّهِ وَلَا رَسُولِهِۦ وَلَا ٱلْمُؤْمِنِينَ وَلِيجَةًۭ ۚ وَٱللَّهُ خَبِيرٌۢ بِمَا تَعْمَلُونَ ﴿١٦﴾
am ḥasibtum an tutrakū walammā yaʿlami llāhu lladhīna ŷāhadū minkum walam yattakhidhū min dūni llāhi walā rasūlihī walā l-muʾminīna walīŷatan wallāhu khabīrum bimā taʿmalūn
¿O suponíais acaso que se os dejaría a solas, mientras Dios aún no ha hecho evidente a quiénes de vosotros han combatido y no han tomado protector íntimo alguno fuera de Dios, de Su Mensajero y de los creyentes? Y Dios está bien informado de cuanto hacéis.
Versículo 17–20
مَا كَانَ لِلْمُشْرِكِينَ أَن يَعْمُرُوا۟ مَسَٰجِدَ ٱللَّهِ شَٰهِدِينَ عَلَىٰٓ أَنفُسِهِم بِٱلْكُفْرِ ۚ أُو۟لَٰٓئِكَ حَبِطَتْ أَعْمَٰلُهُمْ وَفِى ٱلنَّارِ هُمْ خَٰلِدُونَ ﴿١٧﴾ إِنَّمَا يَعْمُرُ مَسَٰجِدَ ٱللَّهِ مَنْ ءَامَنَ بِٱللَّهِ وَٱلْيَوْمِ ٱلْءَاخِرِ وَأَقَامَ ٱلصَّلَوٰةَ وَءَاتَى ٱلزَّكَوٰةَ وَلَمْ يَخْشَ إِلَّا ٱللَّهَ ۖ فَعَسَىٰٓ أُو۟لَٰٓئِكَ أَن يَكُونُوا۟ مِنَ ٱلْمُهْتَدِينَ ﴿١٨﴾ ۞ أَجَعَلْتُمْ سِقَايَةَ ٱلْحَآجِّ وَعِمَارَةَ ٱلْمَسْجِدِ ٱلْحَرَامِ كَمَنْ ءَامَنَ بِٱللَّهِ وَٱلْيَوْمِ ٱلْءَاخِرِ وَجَٰهَدَ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ ۚ لَا يَسْتَوُۥنَ عِندَ ٱللَّهِ ۗ وَٱللَّهُ لَا يَهْدِى ٱلْقَوْمَ ٱلظَّٰلِمِينَ ﴿١٩﴾ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَهَاجَرُوا۟ وَجَٰهَدُوا۟ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ بِأَمْوَٰلِهِمْ وَأَنفُسِهِمْ أَعْظَمُ دَرَجَةً عِندَ ٱللَّهِ ۚ وَأُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْفَآئِزُونَ ﴿٢٠﴾
mā kāna lil-mushrikīna an yaʿmurū masāŷida llāhi shāhidīna ʿalā anfusihim bil-kufri ulāʾika ḥabiṭat aʿmāluhum wafī n-nāri hum khālidūn · innamā yaʿmuru masāŷida llāhi man āmana billāhi wal-yawmi l-ākhiri waʾaqāma ṣ-ṣalāta waʾātā z-zakāta walam yakhsha illā llāha faʿasā ulāʾika an yakūnū mina l-muhtadīn · aŷaʿaltum siqāyata l-ḥāŷŷi waʿimārata l-masŷidi l-ḥarāmi kaman āmana billāhi wal-yawmi l-ākhiri waŷāhada fī sabīli llāhi lā yastawūna ʿinda llāhi wallāhu lā yahdī l-qawma ẓ-ẓālimīn · alladhīna āmanū wahāŷarū waŷāhadū fī sabīli llāhi biʾamwālihim waʾanfusihim aʿẓamu daraŷatan ʿinda llāhi waʾulāʾika humu l-fāʾizūn
No corresponde a los idólatras mantener las mezquitas de Dios dando testimonio de incredulidad contra sí mismos. Esos son aquellos cuyas obras se han malogrado, y en el Fuego morarán para siempre.
Solo mantendrán las mezquitas de Dios quienes crean en Dios y en el Último Día, cumplan la oración, paguen el azaque y no teman sino a Dios. Puede que estos se cuenten entre los rectamente guiados.
¿Acaso consideráis el dar de beber a los peregrinos y el mantenimiento de la Mezquita Sagrada semejante a quien cree en Dios y en el Último Día y combate en el camino de Dios? No son iguales ante Dios. Y Dios no guía al pueblo inicuo.
Quienes creyeron, emigraron y combatieron en el camino de Dios con sus bienes y sus personas tienen un rango más elevado ante Dios. Y son ellos los triunfadores.
17–20Según un relato, ʿAbbās (tío del Profeta) conversaba con ʿAlī ensalzando su propio mérito por estar encargado de dar de beber a los peregrinos, lo cual se reputaba un honor y privilegio; ʿAlī le reprochó haciéndole notar que él mismo había combatido por el Islam desde el principio y que ʿAbbās solo recientemente había comenzado a efectuar la oración preceptiva (IK). En otro relato, ciertos musulmanes debatían entre sí sobre qué acciones eran las mejores. Unos mencionaron dar de beber a los peregrinos; otros, el mantenimiento de la Kaʿbah; y otros, combatir físicamente en el camino de Dios. Fueron reprendidos por ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb por elevar sus voces junto al púlpito del Profeta, y se afirma que poco después descendió este versículo (IK, Q, Ṭ). Al-Qurṭubī anota que resulta verosímil que este último relato fuese un supuesto en el que un versículo revelado con anterioridad se citase en respuesta a un incidente, y no que descendiese en respuesta a él.
El que los idólatras estén dando testimonio de incredulidad contra sí mismos significa que aportan pruebas contra sí mismos mediante su incredulidad. La posibilidad de que las obras de los incrédulos puedan, en el Más Allá, malograrse se menciona a lo largo de todo el Corán (p. ej., 2:217; 3:22; 5:5, 53; 6:88; 7:147; 11:16; 18:105; 33:19; 39:65; 47:9, 28, 32; 49:2). Puede que (v. 18) traduce ʿasā, que se interpreta en el sentido de que, al figurar en el Corán, denota certeza ineludible (Ṭ). El combatir en el camino de Dios con los bienes y con la propia persona se menciona asimismo en los vv. 44 y 81 de esta sura.
Versículo 21–22
يُبَشِّرُهُمْ رَبُّهُم بِرَحْمَةٍۢ مِّنْهُ وَرِضْوَٰنٍۢ وَجَنَّٰتٍۢ لَّهُمْ فِيهَا نَعِيمٌۭ مُّقِيمٌ ﴿٢١﴾ خَٰلِدِينَ فِيهَآ أَبَدًا ۚ إِنَّ ٱللَّهَ عِندَهُۥٓ أَجْرٌ عَظِيمٌۭ ﴿٢٢﴾
yubashshiruhum rabbuhum biraḥmatim minhu wariḍwānin waŷannātil lahum fīhā naʿīmum muqīm · khālidīna fīhā abadan inna llāha ʿindahū aŷrun ʿaẓīm
Su Señor les albricia con Su Misericordia, con Su Complacencia y con Jardines en los que tendrán una delicia perdurable,
morando en ellos para siempre. En verdad, junto a Dios hay una inmensa recompensa.
21–22La Complacencia (riḍwān) de Dios se considera la cúspide del estado paradisíaco; para un examen de riḍwān, véase 3:15c. Delicia traduce naʿīm, vocablo que evoca serenidad, bienestar y bendición. Otros versículos aluden a Jardines de delicias (5:65; 10:9; 22:65; 31:8; 37:43; 56:12; 68:34); véanse 56:11–12c; 56:88–89c.
Versículo 23–24
يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ لَا تَتَّخِذُوٓا۟ ءَابَآءَكُمْ وَإِخْوَٰنَكُمْ أَوْلِيَآءَ إِنِ ٱسْتَحَبُّوا۟ ٱلْكُفْرَ عَلَى ٱلْإِيمَٰنِ ۚ وَمَن يَتَوَلَّهُم مِّنكُمْ فَأُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلظَّٰلِمُونَ ﴿٢٣﴾ قُلْ إِن كَانَ ءَابَآؤُكُمْ وَأَبْنَآؤُكُمْ وَإِخْوَٰنُكُمْ وَأَزْوَٰجُكُمْ وَعَشِيرَتُكُمْ وَأَمْوَٰلٌ ٱقْتَرَفْتُمُوهَا وَتِجَٰرَةٌۭ تَخْشَوْنَ كَسَادَهَا وَمَسَٰكِنُ تَرْضَوْنَهَآ أَحَبَّ إِلَيْكُم مِّنَ ٱللَّهِ وَرَسُولِهِۦ وَجِهَادٍۢ فِى سَبِيلِهِۦ فَتَرَبَّصُوا۟ حَتَّىٰ يَأْتِىَ ٱللَّهُ بِأَمْرِهِۦ ۗ وَٱللَّهُ لَا يَهْدِى ٱلْقَوْمَ ٱلْفَٰسِقِينَ ﴿٢٤﴾
yāʾayyuhā lladhīna āmanū lā tattakhidhū ābāʾakum waʾikhwānakum awliyāʾa ini staḥabbū l-kufra ʿalā l-īmāni waman yatawallahum minkum faʾulāʾika humu ẓ-ẓālimūn · qul in kāna ābāʾukum waʾabnāʾukum waʾikhwānukum waʾazwāŷukum waʿashīratukum waʾamwāluni qtaraftumūhā watiŷāratun takhshawna kasādahā wamasākinu tarḍawnahā aḥabba ilaykum mina llāhi warasūlihī waŷihādin fī sabīlihī fatarabbaṣū ḥattā yaʾtiya llāhu biʾamrihī wallāhu lā yahdī l-qawma l-fāsiqīn
¡Oh, vosotros que creéis! No toméis a vuestros padres ni a vuestros hermanos por protectores si prefieren la incredulidad a la fe. Y quienes de vosotros los tomen por protectores, esos son los inicuos.
Di: «Si vuestros padres, vuestros hijos, vuestros hermanos, vuestras esposas, vuestro clan, los bienes que habéis adquirido, el comercio cuyo estancamiento teméis y las moradas que os complacen son más amados para vosotros que Dios, Su Mensajero y el combatir en Su camino, aguardad entonces a que Dios venga con Su Mandato». Y Dios no guía al pueblo inicuo.
23–24Algunos comentaristas estiman que estos versículos aluden a aquellos musulmanes que permanecieron en La Meca tras la emigración (hiŷrah) del Profeta y con anterioridad a la conquista de La Meca, si bien otros prefieren ver en ellos un mandato general aplicable a todos los creyentes (Q). Se consigna que, al llegar la Orden de emigrar, ciertos creyentes fueron persuadidos por sus familias para quedarse en La Meca (Q). El hecho de que el v. 25 mencione la batalla de Ḥunayn, acaecida con posterioridad a la conquista de La Meca, puede sugerir que estos versículos no fueron en realidad revelados en relación con quienes estaban en La Meca antes de la conquista, sino que conforman un precepto moral de validez universal. Hasta que Dios venga con Su Mandato es entendido por algunos como alusión a la posterior conquista de La Meca por los creyentes (Ṭ), si bien el hecho de que el v. 25 aborde la batalla de Ḥunayn (acaecida tras la conquista de La Meca) en tiempo pretérito resta verosimilitud a que el v. 24 remita a un tiempo previo a la conquista de La Meca. La idea de que Dios venga con Su Mandato figura asimismo en 2:109.
Versículo 25
لَقَدْ نَصَرَكُمُ ٱللَّهُ فِى مَوَاطِنَ كَثِيرَةٍۢ ۙ وَيَوْمَ حُنَيْنٍ ۙ إِذْ أَعْجَبَتْكُمْ كَثْرَتُكُمْ فَلَمْ تُغْنِ عَنكُمْ شَيْـًۭٔا وَضَاقَتْ عَلَيْكُمُ ٱلْأَرْضُ بِمَا رَحُبَتْ ثُمَّ وَلَّيْتُم مُّدْبِرِينَ ﴿٢٥﴾
laqad naṣarakumu llāhu fī mawāṭina kathīratin wayawma ḥunaynin idh aʿŷabatkum kathratukum falam tughni ʿankum shayʾ waḍāqat ʿalaykumu l-arḍu bimā raḥubat thumma wallaytum mudbirīn
Ciertamente Dios os concedió la victoria en muchos campos de batalla, y el día de Ḥunayn, cuando os fascinó vuestro gran número; mas de nada os valió, y la tierra, a pesar de su inmensidad, se os estrechó. Luego disteis la espalda huyendo.
25La batalla de Ḥunayn tuvo lugar poco después de la conquista de La Meca (véase 9:1–4c). Las tribus de Hawāzin y Zaqīf, asentadas en torno a la plaza de Ṭāʾif al sureste de La Meca, habían congregado sus propias fuerzas en respuesta a la marcha del Profeta desde Medina por temor a ser ellas el verdadero objetivo de su ejército, antes que los qurayshíes. Se refirió en efecto que Abū Sufyān, en una vana tentativa de persuadir al Profeta de no marchar contra La Meca tras la ruptura del Tratado de Ḥudaybiyyah, sugirió que marchase en cambio contra los Hawāzin, arguyendo que distaban más en parentesco y resultaban más hostiles. El Profeta, por su parte, mantuvo deliberadamente la ambigüedad respecto a su blanco real.
Tras la conquista de La Meca por el Profeta, los Hawāzin resolvieron no aguardar un posible ataque y salieron a golpear La Meca. En respuesta, el Profeta marchó al noreste de La Meca hacia el valle de Awṭās, donde los Hawāzin habían reunido su nutrido ejército de unos veinte mil hombres. Las fuerzas del Profeta estaban integradas por los musulmanes medinenses y mecanos y también por ciertos qurayshíes que aún no habían abrazado el Islam pero que no deseaban que su ciudad cayese en manos de los Hawāzin. El combate se trabó en el valle de Ḥunayn, sito en la ruta entre La Meca y Ṭāʾif. Las fases iniciales de la batalla favorecieron a los Hawāzin y sectores del ejército mecano huyeron ante la impetuosa embestida inicial, pero en última instancia el Profeta y sus comandantes resistieron, se reagruparon e infligieron a los Hawāzin una derrota decisiva. Parte de ellos se dispersaron, mientras otros se replegaron tras las murallas de Ṭāʾif; las tropas del Profeta sitiaron la ciudad durante casi tres semanas hasta que capitularon y acordaron abrazar el Islam.
Respecto a fascinó vuestro gran número, se hace notar que la mayoría de las estimaciones situaban el ejército del Profeta entre doce y dieciséis mil combatientes. Algunos en el ejército exclamaron: «¡Jamás seremos derrotados!» (R, Ṭ). La tierra, a pesar de su inmensidad, se os estrechó alude al hecho de que cuando el enemigo lanzó su primera carga contra ellos, se vieron forzados a replegarse cuesta arriba por un paso demasiado angosto en ciertos tramos como para acogerlos, restringiendo con ello su margen de maniobra.
Versículo 26–27
ثُمَّ أَنزَلَ ٱللَّهُ سَكِينَتَهُۥ عَلَىٰ رَسُولِهِۦ وَعَلَى ٱلْمُؤْمِنِينَ وَأَنزَلَ جُنُودًۭا لَّمْ تَرَوْهَا وَعَذَّبَ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ ۚ وَذَٰلِكَ جَزَآءُ ٱلْكَٰفِرِينَ ﴿٢٦﴾ ثُمَّ يَتُوبُ ٱللَّهُ مِنۢ بَعْدِ ذَٰلِكَ عَلَىٰ مَن يَشَآءُ ۗ وَٱللَّهُ غَفُورٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿٢٧﴾
thumma anzala llāhu sakīnatahū ʿalā rasūlihī waʿalā l-muʾminīna waʾanzala ŷunūdal lam tarawhā waʿadhdhaba lladhīna kafarū wadhālika ŷazāʾu l-kāfirīn · thumma yatūbu llāhu mim baʿdi dhālika ʿalā man yashāʾu wallāhu ghafūrur raḥīm
Luego Dios hizo descender Su Sosiego sobre Su Mensajero y sobre los creyentes, hizo descender huestes que no visteis y castigó a los que no creyeron. Y esa es la retribución de los incrédulos.
Luego, después de eso, Dios se volverá hacia quien Él quiera. Y Dios es Perdonador, Misericordioso.
26–27Se registra que en el instante del combate en que una fracción del ejército retrocedía ante la acometida inicial de los Hawāzin, el Profeta los llamó, pero su voz quedó apagada por el estruendo de la lid. Entre quienes se hallaban a su lado estaba su tío ʿAbbās, que gozaba de una voz potente, y ambos llamaron a los Emigrados y a los Auxiliares. Estos acudieron en torno al Profeta, de quien se afirma que recogió entonces un puñado de tierra o guijarros —en un relato parejo al transmitido habitualmente en conexión con la batalla de Badr (véase 8:17c)— y lo arrojó contra el enemigo, tras lo cual la suerte de la contienda dio un vuelco y los Hawāzin y los Zaqīf fueron puestos en fuga.
Sobre Su Sosiego, véase 48:4c. Huestes que no visteis se entiende referido a los ángeles. Los comentaristas recogen testimonios de integrantes del ejército enemigo, mucho después de la lid, refiriendo que antes y durante el choque se toparon con varones de rostros blancos que infundían pavor en sus corazones (R). Conforme a lo expuesto en 3:124–26c, se sostiene tradicionalmente que los ángeles, de haber participado en el combate armado, lo hicieron únicamente en la batalla de Badr; una intelección del auxilio que prestaban reside en fortalecer los corazones y el temple de los creyentes o, en palabras de al-Rāzī: «Infundir bellas inspiraciones en sus corazones».
Versículo 28
يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوٓا۟ إِنَّمَا ٱلْمُشْرِكُونَ نَجَسٌۭ فَلَا يَقْرَبُوا۟ ٱلْمَسْجِدَ ٱلْحَرَامَ بَعْدَ عَامِهِمْ هَٰذَا ۚ وَإِنْ خِفْتُمْ عَيْلَةًۭ فَسَوْفَ يُغْنِيكُمُ ٱللَّهُ مِن فَضْلِهِۦٓ إِن شَآءَ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ عَلِيمٌ حَكِيمٌۭ ﴿٢٨﴾
yāʾayyuhā lladhīna āmanū innamā l-mushrikūna naŷasun falā yaqrabū l-masŷida l-ḥarāma baʿda ʿāmihim hādhā waʾin khiftum ʿaylatan fasawfa yughnīkumu llāhu min faḍlihī in shāʾa inna llāha ʿalīmun ḥakīm
¡Oh, vosotros que creéis! En verdad, los idólatras son impuros; que no se acerquen, pues, a la Mezquita Sagrada después de este su año. Y si teméis la pobreza, Dios os enriquecerá con Su Gracia si Él quiere. En verdad, Dios es Sapientísimo, Sabio.
28Impuros traduce naŷas, término habitualmente entendido en la jurisprudencia islámica como impureza ritual que impediría, por ejemplo, tocar una copia física del Corán o realizar la oración. En verdad, los idólatras son impuros reza literalmente «Los idólatras son una inmundicia», lo que los comentaristas entienden en el sentido de «caracterizados por la impureza» (R). Para algunos esto entraña que, por cuanto los idólatras no se purifican mediante abluciones a la manera de los creyentes, resultaban impuros. Otros lo interpretan como que debían ser evitados del mismo modo que se evitan las cosas impuras, en el sentido de que su creencia falsa constituye, a nivel espiritual, una suerte de inmundicia (R). Los juristas brindan diversas opiniones tocantes a las restricciones frente a los idólatras: algunos restringen el alcance de este versículo a impedir a los idólatras visitar la Kaʿbah y sus aledaños (el ḥaram), mientras que otros prohibirían la entrada de cualquier no musulmán a mezquita alguna, si bien este último parecer es minoritario (Q, R).
Ciertos comentaristas consideran que este versículo fue revelado en el noveno año de la hiŷrah, con posterioridad a la conquista de La Meca y el mismo año en que se consigna que el Profeta comisionó a ʿAlī ibn Abī Ṭālib a proclamar a los idólatras que no debían volver a efectuar la peregrinación en La Meca (Q, R; véase 9:1–4c). Otros afirman que el momento de la revelación correspondió más bien al décimo año (Q).
Si teméis la pobreza se entiende en el sentido de que ciertos musulmanes exteriorizaron su preocupación por la merma del comercio y los obsequios de quienes concurrían desde fuera de La Meca para la peregrinación (Q, R, Ṭ). Según algunos comentaristas, la imposición de la capitación (ŷizyah) a los tributarios pactados no musulmanes (véase el v. 29) constituyó una suerte de compensación por la pérdida de estos ingresos (Q).
Versículo 29
قَٰتِلُوا۟ ٱلَّذِينَ لَا يُؤْمِنُونَ بِٱللَّهِ وَلَا بِٱلْيَوْمِ ٱلْءَاخِرِ وَلَا يُحَرِّمُونَ مَا حَرَّمَ ٱللَّهُ وَرَسُولُهُۥ وَلَا يَدِينُونَ دِينَ ٱلْحَقِّ مِنَ ٱلَّذِينَ أُوتُوا۟ ٱلْكِتَٰبَ حَتَّىٰ يُعْطُوا۟ ٱلْجِزْيَةَ عَن يَدٍۢ وَهُمْ صَٰغِرُونَ ﴿٢٩﴾
qātilū lladhīna lā yuʾminūna billāhi walā bil-yawmi l-ākhiri walā yuḥarrimūna mā ḥarrama llāhu warasūluhū walā yadīnūna dīna l-ḥaqqi mina lladhīna ūtū l-kitāba ḥattā yuʿṭū l-ŷizyata ʿan yadin wahum ṣāghirūn
Combatid a quienes no creen en Dios ni en el Último Día, no prohiben lo que Dios y Su Mensajero han prohibido y no profesan la Religión Verdadera de entre aquellos a quienes les fue dada la Escritura, hasta que paguen la capitación (ŷizyah) voluntariamente y con sumisión, sintiéndose humillados.
29Algunos comentaristas vinculan este versículo con la expedición de Tabūk. El período posterior a la batalla de Ḥunayn coincidió con la derrota definitiva de los persas a manos de los bizantinos. Los primeros se replegaron de Siria y Egipto, y el emperador bizantino Heraclio restituyó la Vera Cruz a Jerusalén. Comenzaron a llegar noticias al Profeta de que los bizantinos proyectaban una gran ofensiva contra la entidad política islámica, cada vez más pujante, y habían reclutado a las tribus árabes de Gassān, Lajm, Ŷudām y ʿĀmilah, que ocupaban la franja tapón en el Levante entre la península arábiga y los imperios bizantino y persa. El Profeta congregó el ejército más numeroso que jamás hubiera entrado en liza y marchó al norte en la campaña siria. Las tropas permanecieron en Tabūk, en la ruta hacia Siria y situada al este del golfo de ʿAqabah, durante veinte días, mas los rumores sobre la fuerza bizantina reunida contra los musulmanes carecían de fundamento, o bien estos resolvieron no presentar batalla tras enterarse del tamaño del ejército del Profeta.
Al-Rāzī, entre los comentaristas mayores, consagra la máxima atención a la caracterización que este versículo hace de la Gente del Libro, en particular como aquellos que no creen en Dios ni en el Último Día, haciendo notar que tanto judíos como cristianos afirman profesar la fe tanto en Dios como en el Más Allá. El propio Corán afirma en 3:113–14: Entre la Gente del Libro hay una comunidad recta que recita las señales de Dios en las horas de la noche, mientras se postran. Creen en Dios y en el Último Día, ordenan lo recto y prohiben lo reprobable, y se apresuran a las buenas obras. Asimismo, respecto a los cristianos, el Corán declara en 5:82: Ello porque entre ellos hay sacerdotes y monjes, y porque no son arrogantes.
Al-Rāzī menciona que los propios teólogos musulmanes sostienen una diversidad de posturas respecto a cuestiones fundamentales del dogma, tales como el estatuto ontológico de los Atributos de Dios y el alcance del libre albedrío humano. Al hacerlo, reconoce asimismo que las críticas dirigidas a judíos y cristianos por ciertos aspectos de su creencia pueden dirigirse por igual contra ciertas posturas teológicas en el seno del espectro islámico. Esto resulta relevante porque, conforme al propio testimonio coránico y a las afirmaciones de estas mismas comunidades, ellas (o al menos parte de ellas) creen en Dios y en el Día del Juicio. No obstante, a juicio de al-Rāzī, aquellos miembros de la Gente del Libro de quienes con verdad pueda afirmarse que creen en Dios y en el Último Día caen aun así bajo el estatuto jurídico (ḥukm) preceptuado por este versículo —a saber, ser combatidos hasta que concierten un tratado y abonen un tributo compensatorio—; no halla razón legal para establecer distinción entre ellos, anotando: «Estos [que creen en Dios] no caen bajo [la descripción de] este versículo, mas la exigencia del tributo rige para ellos por cuanto se afirma que, al requerirse el tributo para algunos de ellos, se afirma lo propio para todos ellos, pues nadie [es decir, ningún jurista] sostiene la opinión de que exista separación». Vale decir que se apoya en la ausencia de cualquier dictamen legal en contrario, al tiempo que reconoce que algunos miembros de la Gente del Libro no son aquellos definidos por este versículo. Esta interpretación caracteriza a buena parte de la corriente mayoritaria de la jurisprudencia islámica al respecto.
Si bien este versículo habla de gentes de entre aquellos a quienes les fue dada la Escritura, el Corán menciona asimismo a «quienes les fue dada la Escritura» tanto para encomiar a ciertos judíos y cristianos (p. ej., 6:20, 114; 13:36; 29:47) como para censurar a algunos de ellos (p. ej., 2:101, 145; 3:100, 186). Así, la mera condición de su pertenencia a la Gente del Libro no puede constituir la única razón determinante por la que hayan de ser combatidos.
Al-Samarqandī glosa no prohiben diciendo: «lo que está [prohibido] en la Torá, el Evangelio y el Corán», mientras que al-Zamajsharī cita una opinión que interpreta no prohiben en el sentido de: «No obran con arreglo a lo preceptuado en la Torá y el Evangelio». No obstante, numerosos comentaristas leen este versículo en el sentido de que no son musulmanes y que rechazan al Profeta (IK).
Ŷizyah significa la entrega de lo debido (Ṭ) y, en el plano legal, equivale a una capitación o tributo procedente de las comunidades no musulmanas residentes dentro del Estado islámico con quienes los musulmanes mantienen un pacto. Tales tributarios abonaban esta capitación, quedando exentos de sufragar el azaque (zakāh) o de contribuir a la defensa militar, como estaban obligados a hacer los musulmanes; los juristas discrepaban en cuanto a la cuantía exacta de la capitación y al método de abono. Aquí voluntariamente y con sumisión traduce ʿan yad (lit. «de/por/a mano»), que algunos interpretan como que deben abonarla directamente, sin mediación y sin demora (R). Otros afirman que remite a su recepción por parte de los musulmanes y significa «con generosidad» como en «con mano abierta», por cuanto la percepción de la ŷizyah constituye una forma de munificencia que conjuró un estado de guerra (Q, R, Z).
Algunos interpretan sintiéndose humillados (wa hum ṣāgirūn) en el sentido de que los protegidos pactados deben entregar el tributo en un estado de humildad, mas algunos aducen que el hecho mismo de satisfacer el tributo equivale a este «estar en sumisión» o «ser la parte subordinada» (R). Si bien la práctica de forzar a los tributarios a pagar la capitación de manera humillante no fue desconocida en la historia islámica, muchos juristas, tales como al-Nawawī, subrayaron que ni el Profeta ni los califas procedieron jamás así, declarando que el tributo de las gentes del pacto debía percibirse con benevolencia, del mismo modo que se percibe la liquidación de una deuda. Se refiere que ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb convino en denominar a la capitación «limosna» (ṣadaqah) cuando se le pidió mudar su designación de ŷizyah.
«Aquellos de quienes se acepta una capitación» es una fórmula empleada habitualmente para designar a aquellas comunidades conocidas asimismo como ahl al-dimmah, o «gentes del pacto». Como se anotó en 9:8c, dimmah significa lexicológicamente «tratado» o «pacto» (ʿahd), y a los judíos y cristianos se les reconoce a menudo la condición de «titulares de un pacto» (muʿāhid), noción sinónima de dimmī. En líneas generales, han existido dos modalidades principales bajo las cuales las comunidades no musulmanas han sido consideradas tributarias pactadas. Ciertos colectivos no musulmanes habitaban en territorios bajo la gobernanza directa de los musulmanes, sufragando la capitación pero reteniendo una considerable autonomía en sus propios asuntos; tal fue el régimen de los judíos y cristianos en Jerusalén bajo ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb y de hecho a lo largo de la historia hasta bien entrada la época moderna en el Imperio otomano y en otros lugares. En la otra modalidad principal de ordenamiento, las comunidades pactadas se autogobernaban en su propio territorio pero, con arreglo a las estipulaciones del tratado, satisfacían la ŷizyah y rehusaban prestar auxilio a enemigo alguno de los musulmanes; en contrapartida, la comunidad musulmana brindaba protección a dichas gentes pactadas. Ejemplos de ello comprenden el acuerdo del Profeta con la población de Baréin, que era zoroastriana, y con los cristianos de Naŷrān. En ninguno de ambos esquemas se demandaba a los protegidos pactados brindar soporte militar a la comunidad islámica, debiendo pagar tan solo la capitación (ŷizyah).
Se admite universalmente que los judíos y cristianos integran «aquellos de quienes se acepta la ŷizyah», y a este grupo la mayoría agrega a los zoroastrianos. Ciertos juristas, tales como Sufyān al-Zawrī, Abū Ḥanīfah y Mālik (Q), sostienen el criterio de que puede aceptarse la capitación de cualquier integrante de cualquier confesión religiosa sin excepción; la única salvedad en tal caso atañe a quienes hubiesen apostatado o defeccionado de la comunidad política islámica (Q). Asimismo, muchos exceptúan a los árabes idólatras, para quienes el abono del tributo y la coexistencia en calidad de gentes del pacto no constituyó una opción (Q); por descontado, tras los tiempos del Profeta tal cuestión devino superflua. Véase también el ensayo «Conquest and Conversion, War and Peace in the Quran».
Versículo 30
وَقَالَتِ ٱلْيَهُودُ عُزَيْرٌ ٱبْنُ ٱللَّهِ وَقَالَتِ ٱلنَّصَٰرَى ٱلْمَسِيحُ ٱبْنُ ٱللَّهِ ۖ ذَٰلِكَ قَوْلُهُم بِأَفْوَٰهِهِمْ ۖ يُضَٰهِـُٔونَ قَوْلَ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ مِن قَبْلُ ۚ قَٰتَلَهُمُ ٱللَّهُ ۚ أَنَّىٰ يُؤْفَكُونَ ﴿٣٠﴾
waqālati l-yahūdu ʿuzayrumi bnu llāhi waqālati n-naṣārā l-masīḥu bnu llāhi dhālika qawluhum biʾafwāhihim yuḍāhiʾūna qawla lladhīna kafarū min qablu qātalahumu llāhu annā yuʾfakūn
Los judíos dicen: «Esdras es el hijo de Dios», y los cristianos dicen: «El Mesías es el hijo de Dios». Esas son palabras de sus bocas. Se asemejan a las palabras de quienes no creyeron antes. ¡Dios los maldiga! ¡Cómo se desvían!
30Se afirma que Esdras es el hijo de Dios constituyó la opinión de un judío particular, cierto Finḥāṣ ibn ʿĀzūrāʾ, o bien que fue la creencia de algunos judíos en una época determinada, pero que dicha creencia acabó extinguiéndose (R, Ṭ). Algunos refieren la opinión de que los judíos ensalzaron el rango de Esdras a causa de su protagonismo en restaurar la adhesión a la Torá (Q, R). En cuanto a por qué los cristianos consideraron a Jesús el hijo de Dios, al-Rāzī conjetura, por ejemplo, que pudieron llamarle «hijo» a título honorífico, del modo en que Abraham es denominado el «amigo íntimo» (jalīl; véase 4:125) de Dios, y que con motivo de diversas disputas sectarias pudieron haber llevado dicha noción al extremo; sobre la cuestión de Jesús como hijo de Dios, véanse 4:171; 5:17; 19:35. Palabras de sus bocas se interpreta en el sentido de que son meros sonidos desprovistos de significado real y, por consiguiente, ajenos a aquello respaldado por pruebas y demostraciones (Q). ¡Dios los maldiga! vierte una locución interjectiva que, si bien literalmente reza «¡Dios los combata!», adquirió en árabe el cariz de una expresión de consternación o asombro (Q, R, Z).
Versículo 31
ٱتَّخَذُوٓا۟ أَحْبَارَهُمْ وَرُهْبَٰنَهُمْ أَرْبَابًۭا مِّن دُونِ ٱللَّهِ وَٱلْمَسِيحَ ٱبْنَ مَرْيَمَ وَمَآ أُمِرُوٓا۟ إِلَّا لِيَعْبُدُوٓا۟ إِلَٰهًۭا وَٰحِدًۭا ۖ لَّآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ ۚ سُبْحَٰنَهُۥ عَمَّا يُشْرِكُونَ ﴿٣١﴾
ittakhadhū aḥbārahum waruhbānahum arbābam min dūni llāhi wal-masīḥa bna maryama wamā umirū illā liyaʿbudū ilāhan wāḥidal lā ilāha illā huwa subḥānahū ʿammā yushrikūn
Tomaron a sus rabinos y a sus monjes por señores además de a Dios, así como al Mesías, hijo de María, cuando solo se les había ordenado adorar a un solo Dios. ¡No hay más dios que Él! ¡Glorificado sea por encima de los partícipes que Le asocian!
31Conforme a un conocido ḥadīz, un Compañero que había sido cristiano, al escuchar este versículo, manifestó al Profeta que los cristianos no adoraban a sus autoridades religiosas. El Profeta inquirió: «¿Acaso no declaraban ilícito lo que Dios había hecho lícito, tras lo cual vosotros lo teníais por prohibido, y declaraban lícito lo que Dios había prohibido, tras lo cual vosotros lo teníais por permitido?». Respondió: «Sí». El Profeta sentenció entonces: «Esa es la adoración que se les tributaba». Este versículo resulta digno de mención al vislumbrar un conflicto potencial entre la obediencia desmedida a ciertas autoridades religiosas y la adoración sincera del Dios Único. Para un examen de la tensión entre acatar la autoridad legítima y obedecer a Dios, véase 4:59c.
Versículo 32–33
يُرِيدُونَ أَن يُطْفِـُٔوا۟ نُورَ ٱللَّهِ بِأَفْوَٰهِهِمْ وَيَأْبَى ٱللَّهُ إِلَّآ أَن يُتِمَّ نُورَهُۥ وَلَوْ كَرِهَ ٱلْكَٰفِرُونَ ﴿٣٢﴾ هُوَ ٱلَّذِىٓ أَرْسَلَ رَسُولَهُۥ بِٱلْهُدَىٰ وَدِينِ ٱلْحَقِّ لِيُظْهِرَهُۥ عَلَى ٱلدِّينِ كُلِّهِۦ وَلَوْ كَرِهَ ٱلْمُشْرِكُونَ ﴿٣٣﴾
yurīdūna an yuṭfiʾū nūra llāhi biʾafwāhihim wayaʾbā llāhu illā an yutimma nūrahū walaw kariha l-kāfirūn · huwa lladhī arsala rasūlahū bil-hudā wadīni l-ḥaqqi liyuẓhirahū ʿalā d-dīni kullihī walaw kariha l-mushrikūn
Desean extinguir la Luz de Dios con sus bocas, pero Dios no consiente sino consumar Su Luz, por más que les disguste a los incrédulos.
Él es Quien envió a Su Mensajero con la guía y la Religión Verdadera para hacerla prevalecer sobre toda religión, por más que les disguste a los idólatras.
32–33Estos versículos guardan analogía con 61:8–9. Algunos entienden que la Luz de Dios alude al recuerdo de Dios (M), al Corán (M, R) o al conocimiento de Dios y de Su Guía; esto es, que el Profeta y el Corán aportaban la doctrina de la Unicidad divina y Su rememoración, mientras que los idólatras, a causa de su adhesión a divinidades falsas, anhelaban extinguir dicha Luz (M). De la luz se habla de múltiples modos en el Corán, en conexión con la revelación (p. ej., 5:15, 44; 7:157), la guía (p. ej., 39:22; 42:52), el conocimiento (p. ej., 13:16), el Profeta (33:48) y otros temas; véase en especial 24:35, el célebre Versículo de la Luz, donde Dios mismo es descrito en términos de luz.
Hacerla prevalecer sobre vierte ẓahara ʿalā, que puede significar asimismo manifestar, exhibir o dar a conocer algo (R). Además, toda religión puede entenderse también como «todas las religiones» o «[las gentes de] todas las religiones» (M). El comienzo del v. 33 podría traducirse por tanto: «Él es Quien envió a Su Mensajero con la guía y la Religión Verdadera para darla a conocer a todas las religiones». Ello complementaría la noción de que la comunidad islámica fue puesta sobre la tierra para ser testigos para la humanidad (2:143; 22:78), en el sentido de que su equidad y su fe fuesen presenciadas por el género humano como testimonio de la verdad de la religión (véanse 2:143c; 22:78c). Algunos lo interpretan como significando que ninguna parcela de la Religión Verdadera permanecerá oculta (Q). Es decir, habiendo quienes anhelan extinguir la Luz de Dios con sus bocas y mantener así oculta Su religión, Dios hará en cambio aflorar y manifestar Su religión mediante las pruebas y evidencias que demuestran la verdad del Islam y del Profeta, tales como los milagros proféticos y la inimitabilidad del Corán a despecho de que el Profeta fuese iletrado (R).
Algunos sostienen que hacerla prevalecer alude a victoria y conquista, pero circunscrita a la península arábiga (M, Q, Th). Ello obedece en parte a que los comentaristas constataron que de hecho no habían alcanzado la hegemonía material sobre la totalidad del orbe. Al-Rāzī suscita la cuestión teológica de que, si este versículo se lee como una profecía fáctica, se trataría de una promesa que no se ha cumplido acabadamente, lo cual resultaría inadmisible siendo la Palabra de Dios la que la formuló. Para otros, cabe decir que remite a la preeminencia incontestable de la Religión Verdadera en el Día del Juicio (M).
Ciertos pareceres apuntan a que este versículo remite al fin de los tiempos, cuando el Mahdī retorne o cuando Jesús descienda (Q, Ṭ, Ṭs). Otra exégesis sostiene que el pronombre la refiere en rigor al propio Profeta, de modo que la cláusula se vertería: «Él es Quien envió a Su Mensajero con la guía y la Religión Verdadera para hacerle conocer toda la religión», con el sentido de hacer patentes al Profeta todas las leyes y enseñanzas de la religión (Q, Z). Cabe asimismo leerlo: «para hacerlo a él [el Profeta] manifiesto ante [las gentes de] todas las religiones mediante pruebas y demostraciones» (M, Q).
Versículo 34
۞ يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوٓا۟ إِنَّ كَثِيرًۭا مِّنَ ٱلْأَحْبَارِ وَٱلرُّهْبَانِ لَيَأْكُلُونَ أَمْوَٰلَ ٱلنَّاسِ بِٱلْبَٰطِلِ وَيَصُدُّونَ عَن سَبِيلِ ٱللَّهِ ۗ وَٱلَّذِينَ يَكْنِزُونَ ٱلذَّهَبَ وَٱلْفِضَّةَ وَلَا يُنفِقُونَهَا فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ فَبَشِّرْهُم بِعَذَابٍ أَلِيمٍۢ ﴿٣٤﴾
yāʾayyuhā lladhīna āmanū inna kathīram mina l-aḥbāri war-ruhbāni layaʾkulūna amwāla n-nāsi bil-bāṭili wayaṣuddūna ʿan sabīli llāhi walladhīna yaknizūna dh-dhahaba wal-fiḍḍata walā yunfiqūnahā fī sabīli llāhi fabashshirhum biʿadhābin alīm
¡Oh, vosotros que creéis! En verdad, muchos de los rabinos y monjes consumen los bienes de las gentes falsamente y desvían del camino de Dios. Y a quienes atesoran oro y plata y no los gastan en el camino de Dios, albriciales un doloroso castigo,
34Véase el v. 31. Este versículo se entiende en el sentido de que los dignatarios religiosos recaudan bienes de las personas bajo pretexto de la religión pero los destinan a fines mundanos (Q), o bien incurren en cohecho y corrupción (R). Desviar del camino de Dios puede entrañar tanto que impiden a otros seguirlo como que ellos mismos se apartan de él. Al-Rāzī hace notar que aquí se censura a muchos de los rabinos y monjes, pero no a todos.
Versículo 35
يَوْمَ يُحْمَىٰ عَلَيْهَا فِى نَارِ جَهَنَّمَ فَتُكْوَىٰ بِهَا جِبَاهُهُمْ وَجُنُوبُهُمْ وَظُهُورُهُمْ ۖ هَٰذَا مَا كَنَزْتُمْ لِأَنفُسِكُمْ فَذُوقُوا۟ مَا كُنتُمْ تَكْنِزُونَ ﴿٣٥﴾
yawma yuḥmā ʿalayhā fī nāri ŷahannama fatukwā bihā ŷibāhuhum waŷunūbuhum waẓuhūruhum hādhā mā kanaztum liʾanfusikum fadhūqū mā kuntum taknizūn
el Día en que sean incandescentes en el Fuego del Infierno y con ellos se marquen sus frentes, sus costados y sus espaldas: «Esto es lo que atesorasteis para vosotros mismos; saboread, pues, lo que atesorabais».
35Sean incandescentes remite al oro y la plata aludidos en el versículo previo. «Saborear» denota la vivencia inmediata de algo y se utiliza en otras partes del Corán a propósito de quienes experimentarán en carne propia los suplicios de la otra vida (p. ej., 10:52; 22:9; 29:55). El castigo infligido por los bienes atesorados en vida se menciona asimismo en 3:180: En el Día de la Resurrección se les pondrá por collar aquello con lo que fueron avaros. Se refiere que, al oír describir el oro y la plata de esta suerte, algunos de los Compañeros preguntaron qué modalidad de riqueza debían preferir poseer, a lo cual el Profeta replicó: «Una lengua que recuerde [a Dios], un corazón que agradezca y una esposa creyente que te auxilie en tu religión».
Versículo 36–37
إِنَّ عِدَّةَ ٱلشُّهُورِ عِندَ ٱللَّهِ ٱثْنَا عَشَرَ شَهْرًۭا فِى كِتَٰبِ ٱللَّهِ يَوْمَ خَلَقَ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضَ مِنْهَآ أَرْبَعَةٌ حُرُمٌۭ ۚ ذَٰلِكَ ٱلدِّينُ ٱلْقَيِّمُ ۚ فَلَا تَظْلِمُوا۟ فِيهِنَّ أَنفُسَكُمْ ۚ وَقَٰتِلُوا۟ ٱلْمُشْرِكِينَ كَآفَّةًۭ كَمَا يُقَٰتِلُونَكُمْ كَآفَّةًۭ ۚ وَٱعْلَمُوٓا۟ أَنَّ ٱللَّهَ مَعَ ٱلْمُتَّقِينَ ﴿٣٦﴾ إِنَّمَا ٱلنَّسِىٓءُ زِيَادَةٌۭ فِى ٱلْكُفْرِ ۖ يُضَلُّ بِهِ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ يُحِلُّونَهُۥ عَامًۭا وَيُحَرِّمُونَهُۥ عَامًۭا لِّيُوَاطِـُٔوا۟ عِدَّةَ مَا حَرَّمَ ٱللَّهُ فَيُحِلُّوا۟ مَا حَرَّمَ ٱللَّهُ ۚ زُيِّنَ لَهُمْ سُوٓءُ أَعْمَٰلِهِمْ ۗ وَٱللَّهُ لَا يَهْدِى ٱلْقَوْمَ ٱلْكَٰفِرِينَ ﴿٣٧﴾
inna ʿiddata sh-shuhūri ʿinda llāhi thnā ʿashara shahran fī kitābi llāhi yawma khalaqa s-samāwāti wal-arḍa minhā arbaʿatun ḥurumun dhālika d-dīnu l-qayyimu falā taẓlimū fīhinna anfusakum waqātilū l-mushrikīna kāffatan kamā yuqātilūnakum kāffatan waʿlamū anna llāha maʿa l-muttaqīn · innamā n-nasīʾu ziyādatun fī l-kufri yuḍallu bihi lladhīna kafarū yuḥillūnahū ʿāman wayuḥarrimūnahū ʿāmal liyuwāṭiʾū ʿiddata mā ḥarrama llāhu fayuḥillū mā ḥarrama llāhu zuyyina lahum sūʾu aʿmālihim wallāhu lā yahdī l-qawma l-kāfirīn
En verdad, el cómputo de los meses ante Dios es de doce meses en el Libro de Dios desde el día en que creó los cielos y la tierra. De ellos, cuatro son sagrados. Esa es la religión recta. No seáis, pues, injustos con vosotros mismos en ellos. Y combatid a los idólatras todos juntos, del mismo modo que ellos os combaten todos juntos. Y sabed que Dios está con los reverentes.
En verdad, la intercalación del mes (nasīʾ) no es sino un aumento de incredulidad con el que se extravían los incrédulos. Lo declaran lícito un año y lo prohiben otro para hacerlo coincidir con el cómputo de lo que Dios declaró sagrado, declarando así lícito lo que Dios ha prohibido. Se les hizo parecer hermosa la maldad de sus obras, pero Dios no guía al pueblo incrédulo.
36–37Los meses sagrados son Dū-l-Qaʿdah, Dū-l-Ḥiŷŷah, Muḥarram y Raŷab, que constituyen el undécimo, duodécimo, primero y séptimo meses del calendario lunar. Un ḥadīz citado con frecuencia en este marco asevera: «¡Oh, gentes! Ciertamente el tiempo ha completado su ciclo hasta retornar al estado en que Dios creó los cielos y la tierra. El año consta de doce meses, y de ellos cuatro son sagrados, tres de los cuales son consecutivos: Dū-l-Qaʿdah, Dū-l-Ḥiŷŷah y Muḥarram; y Raŷab, que se sitúa entre Ŷumādā y Šaʿbān». En ellos, dentro de no seáis, pues, injustos con vosotros mismos en ellos, es interpretado por algunos en el sentido de durante esos cuatro meses y por otros en el de durante la totalidad de los meses (Ṭ). Otros leen la preposición de forma diversa: «No seáis injustos respecto a ellos», entendiéndose referido a la manipulación fraudulenta del cómputo de los meses que se condena en el v. 37.
Combatid a los idólatras todos juntos se entiende en el sentido de que los creyentes han de concurrir unidos al combatirlos (R). Según algunos, este mandato constituye autorización para combatirlos durante los doce meses del año, si bien otros señalan que tal interpretación contraviene el alcance genuino de este versículo; véase el comentario a 2:217: Te preguntan sobre el mes sagrado, sobre combatir en él.
Nasīʾ significa literalmente «postergación», mas puede denotar asimismo «adición» o intercalación (R). No existe unanimidad acerca de en qué consistía exactamente esta práctica censurada. En la mayoría de las relaciones, no obstante, refiere a la práctica de la intercalación de un mes lunar suplementario en el cómputo anual para que ciertos meses (en particular el mes de Dū-l-Ḥiŷŷah, cuando se oficiaba la peregrinación) coincidiesen siempre en la misma estación, anclando el año lunar en el ciclo solar y haciendo el calendario más favorable al tráfico comercial y los viajes (R). Ello se consideraba necesario por cuanto el año lunar de doce meses resulta aproximadamente once días más breve que el año solar. El mes intercalado permitía emparejar el compás del ciclo lunar con el solar, en vez de permitir que los meses lunares recorriesen las estaciones retrocediendo diez u once días por cada año solar. Los musulmanes juzgan que la proscripción de la intercalación salvaguarda la equidad entre los fieles de una religión universal donde las diversas latitudes geográficas albergan jornadas más largas o más breves según la época del año solar, propiciando que preceptos como el ayuno de Ramadán acontezcan a lo largo de todo el ciclo anual (es decir, en días breves y prolongados) a lo largo de la vida de un creyente y haciendo el periplo del ḥaŷŷ más liviano para unos o más gravoso para otros. Al abolir la intercalación, el Islam preservó la justicia distributiva entre los creyentes en cuanto al grado de rigor en el cumplimiento de los distintos ritos de la religión.
En otras relaciones, la «postergación» se considera referida al estatuto de los meses sagrados en la medida en que constituían aquellos lapsos en que la lucha armada estaba proscrita. En una versión, el carácter sagrado o «vedado» de Muḥarram (el primer mes lunar) era postergado, pasando a consagrarse como «vedado» el mes de Ṣafar en su lugar (Ṭ). Conforme a otro relato, dicho carácter de prohibición rotaba por un mes distinto en cada anualidad (Q). Se consigna que cuando Abū Bakr presidió la primera peregrinación tras la conquista de La Meca, las manipulaciones de los meses habían restituido el cómputo a sus posiciones naturales legítimas, y a ello aludía el Profeta al manifestar: «¡Oh, gentes! Ciertamente el tiempo ha completado su ciclo hasta retornar al estado en que Dios creó los cielos y la tierra» (Q, Ṭ). Lo declaran lícito un año y lo prohiben otro remitiría así a la alteración del régimen jurídico de los meses de un año a otro, procurando siempre preservar el número de cuatro meses vedados a fin de hacerlo coincidir con el cómputo de lo que Dios declaró sagrado.
En otra versión se refiere que los idólatras realizaban la peregrinación durante dos años consecutivos en cada uno de los meses del año, y que para la peregrinación de Abū Bakr el ciclo había retornado a su emplazamiento original (Q). Ello constituiría una suerte de intercalación, por cuanto dos años en cada mes lunar equivaldrían aproximadamente a fijar la peregrinación en la misma estación. Al-Qurṭubī prefiere una relación que describe una inserción expresa de días en el calendario más allá de los doce meses, estimando que por ello el versículo enfatiza que el cómputo es de doce meses exactos, y no doce meses más una serie de días extraordinarios.
Con el que se extravían los incrédulos puede leerse asimismo: «Y con el que los incrédulos extravían [a otros]» (R).
Versículo 38
يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ مَا لَكُمْ إِذَا قِيلَ لَكُمُ ٱنفِرُوا۟ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ ٱثَّاقَلْتُمْ إِلَى ٱلْأَرْضِ ۚ أَرَضِيتُم بِٱلْحَيَوٰةِ ٱلدُّنْيَا مِنَ ٱلْءَاخِرَةِ ۚ فَمَا مَتَٰعُ ٱلْحَيَوٰةِ ٱلدُّنْيَا فِى ٱلْءَاخِرَةِ إِلَّا قَلِيلٌ ﴿٣٨﴾
yāʾayyuhā lladhīna āmanū mā lakum idhā qīla lakumu nfirū fī sabīli llāhi ththāqaltum ilā l-arḍi araḍītum bil-ḥayāti d-dunyā mina l-ākhirati famā matāʿu l-ḥayāti d-dunyā fī l-ākhirati illā qalīl
¡Oh, vosotros que creéis! ¿Qué os sucede que cuando se os dice: «Salid a combatir en el camino de Dios», os apegáis pesadamente a la tierra? ¿Acaso os complacéis con la vida de este mundo con preferencia a la otra? Pues el disfrute de la vida de este mundo frente a la otra vida no es sino muy poco.
38Se afirma que este versículo y el siguiente guardan relación con aquellos individuos que permanecieron rezagados cuando el Profeta acaudilló a los Compañeros en la expedición a Tabūk en el 9/631 tras la conquista de La Meca; véase 9:29c. Según ciertos comentaristas, algunas tribus no desearon tomar parte en la campaña con el Profeta debido al bochorno reinante, la lejanía del trayecto, el coste exigido para los preparativos de tan vasta distancia y el temor al ejército bizantino (R). Os apegáis pesadamente traduce un verbo cuya raíz significa con rigor ser pesado o torpe, mas que evoca asimismo la noción de indolencia o de juzgar algo en exceso gravoso para acometerlo. El reproche a quienes anteponen este mundo al Más Allá se formula igualmente en 14:3 y 16:107, al tiempo que el bien incomparablemente superior del Más Allá frente al mundo terrenal se proclama en todo el Corán, como en 13:26: Mas frente a la otra vida, la vida de este mundo no es sino un [efímero] disfrute. Sobre este asunto, véase 87:16–17c. En clave de alegoría espiritual, este versículo interpela al alma que por pereza retrocede ante las exigencias de la vida espiritual y las luchas que comporta, prefiriendo la existencia mundana a la vida del Más Allá (Aj).
Versículo 39
إِلَّا تَنفِرُوا۟ يُعَذِّبْكُمْ عَذَابًا أَلِيمًۭا وَيَسْتَبْدِلْ قَوْمًا غَيْرَكُمْ وَلَا تَضُرُّوهُ شَيْـًۭٔا ۗ وَٱللَّهُ عَلَىٰ كُلِّ شَىْءٍۢ قَدِيرٌ ﴿٣٩﴾
illā tanfirū yuʿadhdhibkum ʿadhāban alīman wayastabdil qawman ghayrakum walā taḍurrūhu shayʾ wallāhu ʿalā kulli shayʾin qadīr
Si no salís a combatir, Él os castigará con un doloroso castigo y pondrá en vuestro lugar a otro pueblo, y no Le causaréis perjuicio en nada. Y Dios es Poderoso sobre todas las cosas.
39El castigo consistió en que Dios les retiró las lluvias (Q), si bien otros aducen que este versículo remite a un castigo ignoto reservado en la otra vida (R). La sustitución de un pueblo por otro se menciona asimismo en 5:54; 21:11; 36:81–82; 44:28; 46:33; 47:38; 55:60–61. Aquí se considera alusivo a la omnipotencia divina para auxiliar al Profeta mediante otros hombres que no se recluyesen en sus hogares cuando él marchase a una campaña militar (IK, Ṭ).
Versículo 40
إِلَّا تَنصُرُوهُ فَقَدْ نَصَرَهُ ٱللَّهُ إِذْ أَخْرَجَهُ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ ثَانِىَ ٱثْنَيْنِ إِذْ هُمَا فِى ٱلْغَارِ إِذْ يَقُولُ لِصَٰحِبِهِۦ لَا تَحْزَنْ إِنَّ ٱللَّهَ مَعَنَا ۖ فَأَنزَلَ ٱللَّهُ سَكِينَتَهُۥ عَلَيْهِ وَأَيَّدَهُۥ بِجُنُودٍۢ لَّمْ تَرَوْهَا وَجَعَلَ كَلِمَةَ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ ٱلسُّفْلَىٰ ۗ وَكَلِمَةُ ٱللَّهِ هِىَ ٱلْعُلْيَا ۗ وَٱللَّهُ عَزِيزٌ حَكِيمٌ ﴿٤٠﴾
illā tanṣurūhu faqad naṣarahu llāhu idh akhraŷahu lladhīna kafarū thāniya thnayni idh humā fī l-ghāri idh yaqūlu liṣāḥibihī lā taḥzan inna llāha maʿanā faʾanzala llāhu sakīnatahū ʿalayhi waʾayyadahū biŷunūdil lam tarawhā waŷaʿala kalimata lladhīna kafarū s-suflā wakalimatu llāhi hiya l-ʿulyā wallāhu ʿazīzun ḥakīm
Si no le auxiliáis, Dios ciertamente ya le auxilió cuando lo expulsaron los que no creyeron, siendo el segundo de los dos. Cuando ambos estaban en la cueva, cuando él decía a su compañero: «No te entristezcas; ciertamente Dios está con nosotros». Entonces Dios hizo descender Su Sosiego sobre él, le respaldó con huestes que no visteis e hizo que la palabra de quienes no creyeron fuera la más baja, mientras que la Palabra de Dios es la más alta. Y Dios es Poderoso, Sabio.
40Según algunos comentaristas, este fue el primer versículo de esta sura en el orden cronológico de la revelación (Q). Remite a un suceso acontecido durante la hiŷrah, cuando el Profeta y Abū Bakr se encaminaban de La Meca a Medina siendo perseguidos por los mecanos hostiles. Los mecanos habían resuelto ultimar al Profeta en cuadrilla mancomunada, compartiendo la responsabilidad y forzando al clan del Profeta a aceptar el precio de la sangre en lugar de tomar represalias (sobre el precio de la sangre y el talión, véase 2:178c). Aguardaron al acecho fuera de la morada del Profeta pero no se percataron de su partida, habiendo dejado a ʿAlī ibn Abī Ṭālib, el joven primo del Profeta, reposando en su lecho. Tras evadirse inadvertido, el Profeta se unió a Abū Bakr y enfiló hacia el sur en vez de avanzar hacia el norte rumbo a Medina. Se cobijaron en una gruta, habiendo dispuesto que se les suministrasen noticias y que un zagal local borrase sus huellas con el rebaño. En un momento dado estuvieron a punto de ser descubiertos, mas conforme a los relatos tradicionales fueron preservados por Dios, pues al escrutar los perseguidores la senda hacia la cueva observaron una tela de araña que velaba la entrada y sendas palomas que habían anidado y puesto huevos en la boca de la caverna. Tomando estos indicios por prueba de que nadie había franqueado la cueva en largo tiempo, prosiguieron su marcha sin asomarse al interior. Según otra relación, Abū Bakr exclamó: «¡Oh, Mensajero de Dios!, ¡si uno de ellos mirase bajo sus pies nos vería!». La embocadura de la cueva (que aún se conserva) es sumamente baja y exige encorvarse para franquearla. Conforme a otro ḥadīz, el Profeta pronunció: «¡Oh, Abū Bakr!, ¿qué piensas de dos cuyo tercero es Dios?».
Sobre Su Sosiego (sakīnah), véase 48:4c. Conforme a una lectura, sobre él atañe a Abū Bakr, por cuanto se hallaba angustiado por la suerte del Profeta (R), mientras que el le en le respaldó refiere al Profeta; o bien ambos pronombres remiten al Profeta (Q). Huestes que no visteis se reputa alusión a los ángeles de Badr (véanse 3:124–26c; 8:9–10c; 8:12c). Algunos leen E hizo que la palabra . . . es la más alta como: «E hizo que la palabra de los incrédulos fuese la más baja y la Palabra de Dios la más sublime» (Q). La palabra de quienes no creyeron se entiende como la idolatría y la asociación de partícipes a Dios, mientras que la Palabra de Dios es la profesión de fe: «No hay más dios que Dios» (lā ilāha illā Allāh; Q, Ṭ).
Versículo 41
ٱنفِرُوا۟ خِفَافًۭا وَثِقَالًۭا وَجَٰهِدُوا۟ بِأَمْوَٰلِكُمْ وَأَنفُسِكُمْ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ ۚ ذَٰلِكُمْ خَيْرٌۭ لَّكُمْ إِن كُنتُمْ تَعْلَمُونَ ﴿٤١﴾
infirū khifāfan wathiqālan waŷāhidū biʾamwālikum waʾanfusikum fī sabīli llāhi dhālikum khayrul lakum in kuntum taʿlamūn
Salid a combatir, ligeros o pesados, y luchad con vuestros bienes y vuestras personas en el camino de Dios. Eso es mejor para vosotros, si supierais.
41Ligeros o pesados puede significar bien con renuencia o bien con entusiasmo, pertrechados ligera o pesadamente, jóvenes o ancianos (Ṭ), menesterosos o pudientes (Q, Ṭ). Al-Ṭabarī anota que denota resulte ello fácil o arduo.
Versículo 42
لَوْ كَانَ عَرَضًۭا قَرِيبًۭا وَسَفَرًۭا قَاصِدًۭا لَّٱتَّبَعُوكَ وَلَٰكِنۢ بَعُدَتْ عَلَيْهِمُ ٱلشُّقَّةُ ۚ وَسَيَحْلِفُونَ بِٱللَّهِ لَوِ ٱسْتَطَعْنَا لَخَرَجْنَا مَعَكُمْ يُهْلِكُونَ أَنفُسَهُمْ وَٱللَّهُ يَعْلَمُ إِنَّهُمْ لَكَٰذِبُونَ ﴿٤٢﴾
law kāna ʿaraḍan qarīban wasafaran qāṣidal lattabaʿūka walākim baʿudat ʿalayhimu sh-shuqqatu wasayaḥlifūna billāhi lawi staṭaʿnā lakharaŷnā maʿakum yuhlikūna anfusahum wallāhu yaʿlamu innahum lakādhibūn
Si se hubiera tratado de un beneficio inmediato y un viaje fácil, te habrían seguido, pero la marcha penosa se les hizo muy ardua. Jurarán por Dios: «Si hubiéramos podido, habríamos salido con vosotros». Se destruyen a sí mismos, y Dios bien sabe que son mentirosos.
42Un beneficio inmediato (ʿaraḍ) denota aquí un bien terrenal y pasajero (R). Se relata que la frase Si hubiéramos podido, habríamos salido con vosotros fue pronunciada por los hipócritas tras la campaña de Tabūk (R), asemejándose a aquellos hipócritas descritos en 3:167 a propósito de la batalla de Uḥud: Si hubiéramos sabido que habría combate, os habríamos seguido; e igualmente en 24:53: Y juran por Dios con sus juramentos más solemnes que, si tú se lo ordenaras, saldrían ciertamente. Juramentos tan mendaces se mencionan asimismo en los vv. 42, 62, 74, 95, 107. A semejanza de otros versículos que abordan el combate bélico, este versículo encierra además un sentido de alegoría espiritual aplicable a quienes muestran flaqueza en su vida interior y rehúyen emprender el viaje en pos del conocimiento y el discernimiento (Aj).
Versículo 43
عَفَا ٱللَّهُ عَنكَ لِمَ أَذِنتَ لَهُمْ حَتَّىٰ يَتَبَيَّنَ لَكَ ٱلَّذِينَ صَدَقُوا۟ وَتَعْلَمَ ٱلْكَٰذِبِينَ ﴿٤٣﴾
ʿafā llāhu ʿanka lima adhinta lahum ḥattā yatabayyana laka lladhīna ṣadaqū wataʿlama l-kādhibīn
¡Dios te perdone! ¿Por qué les concediste dispensa antes de que te quedara claro quiénes decían la verdad y conocieras a los mentirosos?
43Les concediste dispensa significa que les otorgó venia para quedarse rezagados sin marchar a la expedición de Tabūk (Ṭ). Muchos estiman que este versículo fue abrogado por 24:62: Así pues, cuando te pidan permiso para algún asunto suyo, concede dispensa a quien de ellos quieras. Otros argumentan, empero, que la dispensa otorgada fue para participar, mas que ninguna bondad habría entrañado su presencia, según se describe en el v. 47: si hubieran marchado con vosotros, no os habrían añadido sino turbación (R). Otra exégesis señala que el Profeta les autorizó a permanecer atrás, mas ello permitió que su hipocresía quedase disimulada en lugar de tornarse patente mediante su conducta posterior.
Versículo 44–45
لَا يَسْتَـْٔذِنُكَ ٱلَّذِينَ يُؤْمِنُونَ بِٱللَّهِ وَٱلْيَوْمِ ٱلْءَاخِرِ أَن يُجَٰهِدُوا۟ بِأَمْوَٰلِهِمْ وَأَنفُسِهِمْ ۗ وَٱللَّهُ عَلِيمٌۢ بِٱلْمُتَّقِينَ ﴿٤٤﴾ إِنَّمَا يَسْتَـْٔذِنُكَ ٱلَّذِينَ لَا يُؤْمِنُونَ بِٱللَّهِ وَٱلْيَوْمِ ٱلْءَاخِرِ وَٱرْتَابَتْ قُلُوبُهُمْ فَهُمْ فِى رَيْبِهِمْ يَتَرَدَّدُونَ ﴿٤٥﴾
lā yastaʾdhinuka lladhīna yuʾminūna billāhi wal-yawmi l-ākhiri an yuŷāhidū biʾamwālihim waʾanfusihim wallāhu ʿalīmum bil-muttaqīn · innamā yastaʾdhinuka lladhīna lā yuʾminūna billāhi wal-yawmi l-ākhiri wartābat qulūbuhum fahum fī raybihim yataraddadūn
Quienes creen en Dios y en el Último Día no te piden dispensa para dejar de combatir con sus bienes y sus personas. Y Dios conoce a los reverentes.
Solo te piden dispensa quienes no creen en Dios ni en el Último Día, cuyos corazones dudan, y así vacilan en su duda.
44–45Estos dos versículos establecen un nítido contraste entre la respuesta de los creyentes sinceros y la de los hipócritas: los primeros no buscan pretexto alguno para eludir el combate y los segundos imploran dispensa para quedarse rezagados, según se expuso en los vv. 42–43 (Q). Cuyos corazones dudan se interpreta referido a los hipócritas cuya fe distaba de ser auténtica (Ṭ).
Versículo 46
۞ وَلَوْ أَرَادُوا۟ ٱلْخُرُوجَ لَأَعَدُّوا۟ لَهُۥ عُدَّةًۭ وَلَٰكِن كَرِهَ ٱللَّهُ ٱنۢبِعَاثَهُمْ فَثَبَّطَهُمْ وَقِيلَ ٱقْعُدُوا۟ مَعَ ٱلْقَٰعِدِينَ ﴿٤٦﴾
walaw arādū l-khurūŷa laʾaʿaddū lahū ʿuddatan walākin kariha llāhu mbiʿāthahum fathabbaṭahum waqīla qʿudū maʿa l-qāʿidīn
Si hubieran querido salir a combatir, ciertamente habrían dispuesto preparativos para ello. Pero a Dios le disgustó su marcha; por tanto, los retuvo y se les dijo: «Quedaos con los que se quedan».
46Si los hipócritas hubiesen deseado verdaderamente salir a combatir, se habrían hallado pertrechados y no habrían esgrimido las excusas señaladas en el v. 42 (Q). Los que se quedan (qāʿid) alude literalmente a «los que se sientan [al margen]», remitiendo a mujeres, infantes y enfermos a quienes no se exigía combatir (Q, Ṭ). Dios los retuvo mediante su propia cobardía (Q). Quedaos con los que se quedan se entiende pronunciado sea por el Profeta, por Dios o por los propios rezagados entre sí (Q, R).
Versículo 47
لَوْ خَرَجُوا۟ فِيكُم مَّا زَادُوكُمْ إِلَّا خَبَالًۭا وَلَأَوْضَعُوا۟ خِلَٰلَكُمْ يَبْغُونَكُمُ ٱلْفِتْنَةَ وَفِيكُمْ سَمَّٰعُونَ لَهُمْ ۗ وَٱللَّهُ عَلِيمٌۢ بِٱلظَّٰلِمِينَ ﴿٤٧﴾
law kharaŷū fīkum mā zādūkum illā khabālan walaʾawḍaʿū khilālakum yabghūnakumu l-fitnata wafīkum sammāʿūna lahum wallāhu ʿalīmum biẓ-ẓālimīn
Si hubieran marchado con vosotros, no os habrían añadido sino turbación y habrían sembrado la discordia entre vosotros procurando incitar la sedición. Y entre vosotros hay quienes les prestan oídos. Y Dios conoce a los inicuos.
47Turbación traduce jubāl, término que denota asimismo confusión, zozobra y división. Quienes les prestan oídos es leído por algunos en el sentido de «quienes les transmiten noticias», literalmente «quienes les hacen oír», queriendo decir que entre los musulmanes había quienes llevaban noticias del Profeta a los hipócritas (Q, R).
Versículo 48
لَقَدِ ٱبْتَغَوُا۟ ٱلْفِتْنَةَ مِن قَبْلُ وَقَلَّبُوا۟ لَكَ ٱلْأُمُورَ حَتَّىٰ جَآءَ ٱلْحَقُّ وَظَهَرَ أَمْرُ ٱللَّهِ وَهُمْ كَٰرِهُونَ ﴿٤٨﴾
laqadi btaghawu l-fitnata min qablu waqallabū laka l-umūra ḥattā ŷāʾa l-ḥaqqu waẓahara amru llāhi wahum kārihūn
Ciertamente procuraron sembrar la sedición antes y te tramaron intrigas hasta que llegó la verdad y el Mandato de Dios se hizo manifiesto, a pesar de que les disgustaba.
48Procuraron sembrar la sedición antes, esto es, con anterioridad a que se desvelase su condición real (Q) o antes de la campaña de Tabūk (R). Te tramaron intrigas denota que maquinaron ardides contra el Profeta (Q), giro idiomático que designa el elucubrar o cavilar en torno a la suerte de alguien.
Versículo 49
وَمِنْهُم مَّن يَقُولُ ٱئْذَن لِّى وَلَا تَفْتِنِّىٓ ۚ أَلَا فِى ٱلْفِتْنَةِ سَقَطُوا۟ ۗ وَإِنَّ جَهَنَّمَ لَمُحِيطَةٌۢ بِٱلْكَٰفِرِينَ ﴿٤٩﴾
waminhum man yaqūlu ʾdhal lī walā taftinnī alā fī l-fitnati saqaṭū waʾinna ŷahannama lamuḥīṭatum bil-kāfirīn
Y entre ellos hay quien dice: «Concédeme dispensa y no me tientes». ¿Acaso no han caído ya en la tentación? Y en verdad, el Infierno rodea a los incrédulos.
49No me tientes se interpreta en el sentido de que los hipócritas no deseaban someterse a las penurias de la marcha armada o bien temían lo que acaeciese a sus haciendas durante su ausencia (R). Han caído ya en la tentación denota que se hallan de antemano inmersos en la desobediencia y el pecado (Q).
Versículo 50
إِن تُصِبْكَ حَسَنَةٌۭ تَسُؤْهُمْ ۖ وَإِن تُصِبْكَ مُصِيبَةٌۭ يَقُولُوا۟ قَدْ أَخَذْنَآ أَمْرَنَا مِن قَبْلُ وَيَتَوَلَّوا۟ وَّهُمْ فَرِحُونَ ﴿٥٠﴾
in tuṣibka ḥasanatun tasuʾhum waʾin tuṣibka muṣībatun yaqūlū qad akhadhnā amranā min qablu wayatawallaw wahum fariḥūn
Si te sobreviene un bien, les aflige; mas si te alcanza una adversidad, dicen: «Ya tomamos nuestras precauciones antes», y se marchan regocijándose.
50Un bien (cf. 3:120) se interpreta comúnmente como victorias o botines bélicos, y una adversidad, como reveses en el campo de batalla (Q, R). Ya tomamos nuestras precauciones denota que juzgan cualquier contratiempo que afecte al Profeta como refrendo de su propia cordura al no haberle secundado (R); sobre este aspecto, véase 4:71–73c.
Versículo 51
قُل لَّن يُصِيبَنَآ إِلَّا مَا كَتَبَ ٱللَّهُ لَنَا هُوَ مَوْلَىٰنَا ۚ وَعَلَى ٱللَّهِ فَلْيَتَوَكَّلِ ٱلْمُؤْمِنُونَ ﴿٥١﴾
qul lan yuṣībanā illā mā kataba llāhu lanā huwa mawlānā waʿalā llāhi falyatawakkali l-muʾminūn
Di: «Nada nos sobrevendrá salvo lo que Dios ha decretado para nosotros. Él es nuestro Protector, y en Dios han de confiar los creyentes».
51Lo que Dios ha decretado es aquello que Dios ha «prescrito» o «escrito» (kataba; cf. 2:187; 5:21; 6:12, 54; 58:21; 59:3). Algunos lo entienden en el sentido de hallarse consignado en la Tabla Preservada (85:22), designando este «decreto escrito» el destino ineludible fijado por Dios allende el tiempo; véanse 54:49c y el ensayo «The Quran and Schools of Theology and Philosophy».
Versículo 52
قُلْ هَلْ تَرَبَّصُونَ بِنَآ إِلَّآ إِحْدَى ٱلْحُسْنَيَيْنِ ۖ وَنَحْنُ نَتَرَبَّصُ بِكُمْ أَن يُصِيبَكُمُ ٱللَّهُ بِعَذَابٍۢ مِّنْ عِندِهِۦٓ أَوْ بِأَيْدِينَا ۖ فَتَرَبَّصُوٓا۟ إِنَّا مَعَكُم مُّتَرَبِّصُونَ ﴿٥٢﴾
qul hal tarabbaṣūna binā illā iḥdā l-ḥusnayayni wanaḥnu natarabbaṣu bikum an yuṣībakumu llāhu biʿadhābim min ʿindihī aw biʾaydīnā fatarabbaṣū innā maʿakum mutarabbiṣūn
Di: «¿Acaso esperáis que nos suceda sino una de las dos cosas más hermosas? Mientras que nosotros esperamos para vosotros que Dios os aflija con un castigo procedente de Él o por nuestras manos. ¡Esperad, pues! Ciertamente nosotros estamos esperando junto con vosotros».
52Por las dos mejores cosas se entiende ya sea la victoria en este mundo, o bien la derrota y la muerte en este mundo, que no obstante conducen a la felicidad en el Más Allá cuando se muere en el camino de Dios; las dos son dos triunfos, uno en este mundo y otro en el siguiente (R, Ṭ). Además, argumenta al-Rāzī, quienes actúan con valentía viven con dignidad y amor propio, mientras que los hipócritas han de padecer por su propia cobardía. Un castigo Suyo puede ser tanto en este mundo como en el Más Allá; por nuestras manos significa castigo en este mundo, pero como resultado de sus propias malas acciones (R). El mensaje de que los creyentes esperarán junto con sus adversarios se menciona también en 6:158; 7:71; 10:20, 102; 11:122; 20:135; 32:30.
Versículo 53
قُلْ أَنفِقُوا۟ طَوْعًا أَوْ كَرْهًۭا لَّن يُتَقَبَّلَ مِنكُمْ ۖ إِنَّكُمْ كُنتُمْ قَوْمًۭا فَٰسِقِينَ ﴿٥٣﴾
qul anfiqū ṭawʿan aw karhal lan yutaqabbala minkum innakum kuntum qawman fāsiqīn
Di: «Gastad de buen grado o a regañadientes; jamás se os aceptará. En verdad, sois un pueblo inicuo».
53Este versículo puede significar ya sea que el Profeta no aceptará de ellos lo que gasten, o bien que lo que gasten no será considerado digno de aceptación a los Ojos de Dios (R). Según algunos, este versículo se refiere a quienes deseaban quedarse rezagados, pero dijeron al Profeta que darían dinero para apoyarlo (R). En otros pasajes de buen grado o de mal grado aparece en relación con la adoración a Dios por parte de toda la creación; algunos adoran sobre la base del ejercicio del libre albedrío y la mayor parte del resto de la creación adora a través de su propio ser, sin tener elección (véase 3:83c; 13:15c; 41:11c). La frase puede asimismo referirse únicamente a los seres humanos y significar «obedientemente o a regañadientes».
Versículo 54
وَمَا مَنَعَهُمْ أَن تُقْبَلَ مِنْهُمْ نَفَقَٰتُهُمْ إِلَّآ أَنَّهُمْ كَفَرُوا۟ بِٱللَّهِ وَبِرَسُولِهِۦ وَلَا يَأْتُونَ ٱلصَّلَوٰةَ إِلَّا وَهُمْ كُسَالَىٰ وَلَا يُنفِقُونَ إِلَّا وَهُمْ كَٰرِهُونَ ﴿٥٤﴾
wamā manaʿahum an tuqbala minhum nafaqātuhum illā annahum kafarū billāhi wabirasūlihī walā yaʾtūna ṣ-ṣalāta illā wahum kusālā walā yunfiqūna illā wahum kārihūn
Y nada impidió que sus gastos fueran aceptados de ellos salvo que no creyeron en Dios ni en Su Mensajero, y no acuden a la oración sino perezosamente y no gastan sino de mala gana.
54Realizar la oración perezosamente es también un atributo de los hipócritas tal como se describe en 4:142. Algunos comentaristas ven en este versículo una prueba de que las buenas obras aparentes de los incrédulos, tales como mantener los lazos familiares y alimentar al pobre, no les servirían de nada por sí solas en el Más Allá (Q, R). Cuando ʿĀʾiŝah preguntó al Profeta si la piedad filial y la caridad de cierto hombre le beneficiarían, el Profeta respondió: «No le beneficiarán. Ni un solo día dijo: “Señor mío, perdóname mis pecados el Día del Juicio”». Al-Qurṭubī, no obstante, argumenta que Dios sí recompensa en este mundo a las personas desprovistas de fe, citando 17:18: A quien desee lo efímero, le apresuramos en ello cuanto Nos place para quien Nos place.
Versículo 55
فَلَا تُعْجِبْكَ أَمْوَٰلُهُمْ وَلَآ أَوْلَٰدُهُمْ ۚ إِنَّمَا يُرِيدُ ٱللَّهُ لِيُعَذِّبَهُم بِهَا فِى ٱلْحَيَوٰةِ ٱلدُّنْيَا وَتَزْهَقَ أَنفُسُهُمْ وَهُمْ كَٰفِرُونَ ﴿٥٥﴾
falā tuʿŷibka amwāluhum walā awlāduhum innamā yurīdu llāhu liyuʿadhdhibahum bihā fī l-ḥayāti d-dunyā watazhaqa anfusuhum wahum kāfirūn
No te deslumbren sus bienes ni sus hijos. Dios solo desea castigarles con ellos en la vida de este mundo y que sus almas partan siendo incrédulos.
55La riqueza y los hijos (cf. v. 70) son mencionados a menudo como deseables en este mundo (18:46), y quienes los poseen a menudo se sienten superiores a quienes no los tienen (34:35; 68:14), pero de nada le servirán a nadie ante Dios (3:10; 58:17). Castigarlos con ello es entendido por algunos en el sentido de que se verán forzados a desprenderse de parte de sus riquezas al ser obligados a dar limosna (Q, Ṭ). Otros leen el versículo como: «Y no te maravillen sus riquezas ni sus hijos —Dios solo desea castigarlos con ello— en la vida de este mundo», con lo cual entienden que el castigo vendría en el Más Allá, y que en la vida de este mundo alude al ámbito en el que poseen riquezas e hijos (Q). Esta última opinión, sin embargo, parecería contradecir el sentido llano del versículo, en especial dado que concluye con una alusión a la partida de las almas.
Es también posible, no obstante, leer este versículo a la luz de 8:28 y 64:15: Vuestros bienes y vuestros hijos son solo una prueba para vosotros; y asimismo 63:9: Que ni vuestros bienes ni vuestros hijos os distraigan del recuerdo de Dios; es decir, la riqueza y los hijos solo hacen que algunas personas se desvíen aún más lejos de Dios, conduciéndolas así a su incredulidad y eventual castigo. Además, visto en un plano más espiritual, el apego a las cosas de este mundo es en sí mismo una forma de sufrimiento, y quienes poseen tales cosas en abundancia sin reconocer que provienen de Dios viven también con un temor desesperado de perderlas, tras haber luchado tan duramente por alcanzarlas (R). Este versículo es interpretado también por algunos como parte de la «estratagema» de Dios respecto a los hipócritas e incrédulos (véase 8:30c), permitiéndoles despejar el camino, por así decirlo, para su propio sufrimiento y castigo (IK, Qu).
Versículo 56
وَيَحْلِفُونَ بِٱللَّهِ إِنَّهُمْ لَمِنكُمْ وَمَا هُم مِّنكُمْ وَلَٰكِنَّهُمْ قَوْمٌۭ يَفْرَقُونَ ﴿٥٦﴾
wayaḥlifūna billāhi innahum laminkum wamā hum minkum walākinnahum qawmun yafraqūn
Y juran por Dios que son verdaderamente de los vuestros, pero no son de los vuestros, sino que son una gente cobarde.
56Sobre los juramentos vanos de lealtad, véase 9:42c; 24:53; 35:42. Que los hipócritas sean miedosos significa, según algunos: «Tienen miedo de vosotros» (Ṭ), a saber, de los creyentes y de su fuerza política, aunque otros dicen que sencillamente significa que tienen miedo de combatir junto al Profeta (R).
Versículo 57
لَوْ يَجِدُونَ مَلْجَـًٔا أَوْ مَغَٰرَٰتٍ أَوْ مُدَّخَلًۭا لَّوَلَّوْا۟ إِلَيْهِ وَهُمْ يَجْمَحُونَ ﴿٥٧﴾
law yaŷidūna malŷaʾ aw maghārātin aw muddakhalal lawallaw ilayhi wahum yaŷmaḥūn
Si encontraran un refugio, cavernas o un lugar donde guarecerse, se dirigirían a él desbocados.
57Los hipócritas se volverían hacia algunos lugares de ocultamiento para escapar si pudieran, pues su lealtad al Profeta es a regañadientes (IK, Q). Algunos interpretan refugio en el sentido de un lugar como la cima de una montaña (Z) y señalan que cuevas traduce una palabra cuya raíz tiene el significado básico de deslizarse o esconderse furtivamente (Z). Un lugar donde entrar es entendido por algunos en el sentido de una cueva subterránea o un pozo (IK, R). Desafiantes traduce aquí una palabra que se asocia con un caballo que se desboca de su jinete y huye al azar, inconsideradamente, o con un barco ingobernable para su tripulación.
Versículo 58
وَمِنْهُم مَّن يَلْمِزُكَ فِى ٱلصَّدَقَٰتِ فَإِنْ أُعْطُوا۟ مِنْهَا رَضُوا۟ وَإِن لَّمْ يُعْطَوْا۟ مِنْهَآ إِذَا هُمْ يَسْخَطُونَ ﴿٥٨﴾
waminhum man yalmizuka fī ṣ-ṣadaqāti faʾin uʿṭū minhā raḍū waʾil lam yuʿṭaw minhā idhā hum yaskhaṭūn
Y entre ellos hay quien te censura a causa de las limosnas: si se les da de ellas, se complacen; pero si no se les da de ellas, he aquí que se enojan.
58Se relata que este versículo fue revelado después de que un hombre se acercara al Profeta mientras este distribuía ciertos bienes y dijera: «Sé justo, ¡oh Mensajero de Dios!». El Profeta dijo: «¡Ay de ti! ¿Quién será justo si yo no soy justo?» (Q). Otros relatos describen acusaciones similares contra el Profeta por ser supuestamente injusto en su reparto (Ṭ). El hecho de que la gente se contente cuando recibe riquezas, pero se encolerice cuando se le niegan, demuestra que son egoístas en su preocupación y que no se mueven por un sentido de justicia (R). En un nivel espiritual, este versículo se interpreta en el sentido de que los individuos verdaderamente sinceros han de hallar complacencia en Dios sin importar lo que reciban, ya que no hay diferencia entre los hipócritas y aquellos cuya felicidad depende de que se les dé lo que desean (Aj).
Versículo 59
وَلَوْ أَنَّهُمْ رَضُوا۟ مَآ ءَاتَىٰهُمُ ٱللَّهُ وَرَسُولُهُۥ وَقَالُوا۟ حَسْبُنَا ٱللَّهُ سَيُؤْتِينَا ٱللَّهُ مِن فَضْلِهِۦ وَرَسُولُهُۥٓ إِنَّآ إِلَى ٱللَّهِ رَٰغِبُونَ ﴿٥٩﴾
walaw annahum raḍū mā ātāhumu llāhu warasūluhū waqālū ḥasbunā llāhu sayuʾtīnā llāhu min faḍlihī warasūluhū innā ilā llāhi rāghibūn
¡Ojalá se hubieran complacido con lo que Dios y Su Mensajero les dieron y hubieran dicho: «Dios nos basta. Dios nos dará de Su Gracia, y Su Mensajero también. Ciertamente nuestro anhelo está puesto en Dios»!
59Este versículo describe la actitud que deberían adoptar los Compañeros sinceros del Profeta (R). Para al-Rāzī, describe la actitud adecuada de desear la gracia del mundo en la medida en que conduzca a Dios, no por sí misma. Que Dios nos basta se menciona también en 3:173; 8:62; 8:64; 9:129; sobre la «suficiencia» provista por Dios, véase 2:137c; 3:173c. Que el «anhelo» de uno sea hacia Dios se halla también en 94:8: Y haz que tu anhelo sea hacia tu Señor.
Versículo 60
۞ إِنَّمَا ٱلصَّدَقَٰتُ لِلْفُقَرَآءِ وَٱلْمَسَٰكِينِ وَٱلْعَٰمِلِينَ عَلَيْهَا وَٱلْمُؤَلَّفَةِ قُلُوبُهُمْ وَفِى ٱلرِّقَابِ وَٱلْغَٰرِمِينَ وَفِى سَبِيلِ ٱللَّهِ وَٱبْنِ ٱلسَّبِيلِ ۖ فَرِيضَةًۭ مِّنَ ٱللَّهِ ۗ وَٱللَّهُ عَلِيمٌ حَكِيمٌۭ ﴿٦٠﴾
innamā ṣ-ṣadaqātu lil-fuqarāʾi wal-masākīni wal-ʿāmilīna ʿalayhā wal-muʾallafati qulūbuhum wafī r-riqābi wal-ghārimīna wafī sabīli llāhi wabni s-sabīli farīḍatam mina llāhi wallāhu ʿalīmun ḥakīm
Las limosnas son únicamente para los pobres, los necesitados, los encargados de recaudarlas, aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados, para la liberación de cautivos, los endeudados, la causa de Dios y el viajero: una obligación prescrita por Dios. Y Dios es Sapientísimo, Sabio.
60Las limosnas traduce ṣadaqāt (sing. ṣadaqah), que algunos entienden que se refiere a la limosna obligatoria (R). Al-Rāzī razona que esto es así porque el versículo la limita a ciertas categorías, mientras que la caridad voluntaria puede darse para muchos otros propósitos, tales como la construcción de mezquitas y escuelas. Además, puesto que los administradores de las limosnas tienen derecho a una porción (véase más adelante), no se interpreta que sea caridad voluntaria. Al-Rāzī discute esta cuestión porque, como cuestión de terminología, la limosna obligatoria suele denominarse zakāh, mientras que la caridad voluntaria se llama ṣadaqah, pero este versículo y otros, tales como 9:103, Toma una limosna de sus riquezas, sugieren que los dos términos no son mutuamente excluyentes en el Corán, si bien a medida que la Ley Islámica se desarrolló, zakāḥ y ṣadaqah llegaron a tener significados distintos.
Existen discrepancias acerca de la diferencia entre el pobre (faqīr) y el indigente (miskīn). Según algunos, el primero se refiere a quienes tienen alguna necesidad parcial, mientras que el segundo se refiere a quienes no poseen nada, si bien algunos sostienen la opinión inversa (Q). Otros han dicho que el primero alude a los musulmanes necesitados, mientras que el segundo alude a los necesitados de entre la Gente del Libro (Q). Al-Qurṭubī cita un ḥadīṯ que refiere que cuando el Profeta envió a Muʿāḏ al Yemen, le dijo: «Enséñales que Dios les ha prescrito caridad en lo tocante a sus bienes, para ser tomada de los ricos de entre ellos y entregada a los pobres de entre ellos».
Los que trabajan en ellas se refiere a quienes administran y distribuyen la caridad (Q). Aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados alude a los nuevos musulmanes que, por diversas razones, no eran necesariamente necesitados en lo económico, pero a quienes no obstante se les otorgaban ciertos pagos (Q). Según algunos, eran una clase de incrédulos a quienes se les daba dinero a fin de que se «unieran» o se reconciliaran con el Islam; otros dicen que eran un grupo que se había hecho musulmán exteriormente (véase 49:14), pero que aún no había alcanzado un grado de certeza en sus corazones. Otra opinión sostiene que eran seguidores de los principales idólatras, pero seguidores a los que se podía persuadir de unirse o reconciliarse con el Islam. Algunos creen que se refiere a cristianos o judíos que se hacen musulmanes (Ṭ). Para otros alude a los notables de ciertas tribus cuya lealtad era necesario afianzar tras la Batalla de Ḥunayn (R). Según al-Qurṭubī, estos grupos son semejantes en cuanto que son todos colectivos en los cuales el Islam no estaba firmemente establecido a menos que sus miembros recibieran alguna clase de pago. Según algunos juristas posteriores al período temprano, cuando el Islam se hizo fuerte ya no hubo necesidad de efectuar pagos a aquellos cuyos corazones requerían ser «reconciliados», pero otros consideraron que esta práctica podía reanudarse según lo exigieran las circunstancias (Q, R, Ṭ).
[El rescate de] esclavos alude a la compra de esclavos utilizando fondos de las limosnas con fines de manumisión (Q). Deudores se refiere a aquellas personas tan endeudadas que son incapaces de cumplir con sus obligaciones, por ejemplo, porque su hogar o su fuente de ingresos quedaron destruidos por un desastre natural (Ṭ). Al-Qurṭubī señala un ḥadīṯ relativo a un hombre sepultado bajo las deudas, sobre quien el Profeta dijo: «Dadle caridad». La gente le donó dinero, pero no fue suficiente para cubrir sus obligaciones. El Profeta dijo entonces a sus acreedores: «Tomad lo que habéis hallado, pues no tendréis más que eso». En el Corán, en el camino de Dios se emplea en relación con acciones o esfuerzos emprendidos por la causa de Dios o por la religión de uno. Viajero alude a una persona privada de toda fuente de ingresos por hallarse lejos de su hogar; a tales personas se les debe ayudar aun si son ricas en su país de origen (Q, Ṭ).
Como alegoría espiritual, este versículo se interpreta en alusión al otorgamiento de bendiciones espirituales e iluminación a los pobres e indigentes en espíritu, a los que trabajan con propósitos espirituales, cuyos corazones han de ser reconciliados con su Amado, a quienes son deudores al entregar todo cuanto poseen, a quienes se esfuerzan en el camino de Dios contra sus propias almas, y a quienes viajan en pos del conocimiento (Aj).
Versículo 61
وَمِنْهُمُ ٱلَّذِينَ يُؤْذُونَ ٱلنَّبِىَّ وَيَقُولُونَ هُوَ أُذُنٌۭ ۚ قُلْ أُذُنُ خَيْرٍۢ لَّكُمْ يُؤْمِنُ بِٱللَّهِ وَيُؤْمِنُ لِلْمُؤْمِنِينَ وَرَحْمَةٌۭ لِّلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ مِنكُمْ ۚ وَٱلَّذِينَ يُؤْذُونَ رَسُولَ ٱللَّهِ لَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌۭ ﴿٦١﴾
waminhumu lladhīna yuʾdhūna n-nabiyya wayaqūlūna huwa udhunun qul udhunu khayril lakum yuʾminu billāhi wayuʾminu lil-muʾminīna waraḥmatul lilladhīna āmanū minkum walladhīna yuʾdhūna rasūla llāhi lahum ʿadhābun alīm
Y entre ellos hay quienes molestan al Profeta y dicen: «Él es todo oídos». Di: «Un oído para vuestro bien: cree en Dios, confía en los creyentes y es una misericordia para aquellos de vosotros que creen». Y a quienes ofenden al Mensajero de Dios, les aguarda un doloroso castigo.
61Él es una oreja es una expresión idiomática utilizada a modo de insulto para insinuar que el Profeta se dejaba influir fácilmente por lo que oía y carecía de determinación (R); ser llamado «oreja», explica al-Rāzī, equivale a llamar a un espía «ojo». La acusación era que el Profeta era crédulo y aceptaba cualquier cosa que escuchaba (Q). Según algunos, había quienes alrededor del Profeta decían: «Decimos lo que queremos; luego le juramos y él nos cree» (Ṭ). Un oído que es bueno se entiende en el sentido de que escucha lo que es bueno, no lo que es malo (R, Z). Tiene fe en emplea el mismo verbo que cree, pero con una preposición distinta. Tiene fe en los creyentes podría también verterse como «Cree a los creyentes»; esto es, cuando los creyentes dicen algo, él les cree (R, Ṭ), pero no cree a los hipócritas (Ṭ).
Versículo 62
يَحْلِفُونَ بِٱللَّهِ لَكُمْ لِيُرْضُوكُمْ وَٱللَّهُ وَرَسُولُهُۥٓ أَحَقُّ أَن يُرْضُوهُ إِن كَانُوا۟ مُؤْمِنِينَ ﴿٦٢﴾
yaḥlifūna billāhi lakum liyurḍūkum wallāhu warasūluhū aḥaqqu an yurḍūhu in kānū muʾminīn
Os juran por Dios para complaceros; pero Dios y Su Mensajero tienen más derecho a que les complazcan, si son creyentes.
62Os juran por Dios a vosotros, los creyentes, para complaceros; la segunda persona del plural denota aquí que es a los creyentes en su conjunto, y no solo al Profeta, a quienes juran. Véase asimismo el comentario sobre 2:14: Y cuando se encuentran con los que creen, dicen: «Creemos». Para los reiterados juramentos prestados por los hipócritas mencionados en esta sura (vv. 42, 74, 95, 107), véase 9:42c.
Versículo 63
أَلَمْ يَعْلَمُوٓا۟ أَنَّهُۥ مَن يُحَادِدِ ٱللَّهَ وَرَسُولَهُۥ فَأَنَّ لَهُۥ نَارَ جَهَنَّمَ خَٰلِدًۭا فِيهَا ۚ ذَٰلِكَ ٱلْخِزْىُ ٱلْعَظِيمُ ﴿٦٣﴾
alam yaʿlamū annahū man yuḥādidi llāha warasūlahū faʾanna lahū nāra ŷahannama khālidan fīhā dhālika l-khizyu l-ʿaẓīm
¿Acaso no saben que para quien se oponga a Dios y a Su Mensajero será el Fuego del Infierno, morando en él para siempre? Esa es la deshonra suprema.
Versículo 64
يَحْذَرُ ٱلْمُنَٰفِقُونَ أَن تُنَزَّلَ عَلَيْهِمْ سُورَةٌۭ تُنَبِّئُهُم بِمَا فِى قُلُوبِهِمْ ۚ قُلِ ٱسْتَهْزِءُوٓا۟ إِنَّ ٱللَّهَ مُخْرِجٌۭ مَّا تَحْذَرُونَ ﴿٦٤﴾
yaḥdharu l-munāfiqūna an tunazzala ʿalayhim sūratun tunabbiʾuhum bimā fī qulūbihim quli stahziʾū inna llāha mukhriŷum mā taḥdharūn
Los hipócritas temen que descienda contra ellos una sura que les informe de lo que hay en sus corazones. Di: «¡Burlaos! En verdad, Dios sacará a la luz lo que teméis».
64Algunos interpretan este versículo en el sentido de que, aunque los hipócritas no creían que el Profeta fuera veraz, no obstante habían experimentado previamente su capacidad para conocer sus pensamientos secretos y sus burlas hacia él, y por ende temían que esto volviera a ocurrir (R). O bien significa que tenían cierto grado de fe, pero se hallaban demasiado dominados por los celos y la obstinación como para comprometerse plenamente con esa fe. Al-Rāzī observa que la envidia puede cegar a uno incluso ante los objetos sensibles. La burla de los hipócritas se menciona con frecuencia en el Corán (p. ej., 2:14–15; 4:140; 5:57–58; 6:5; 31:6; 45:9, 35).
Versículo 65
وَلَئِن سَأَلْتَهُمْ لَيَقُولُنَّ إِنَّمَا كُنَّا نَخُوضُ وَنَلْعَبُ ۚ قُلْ أَبِٱللَّهِ وَءَايَٰتِهِۦ وَرَسُولِهِۦ كُنتُمْ تَسْتَهْزِءُونَ ﴿٦٥﴾
walaʾin saʾaltahum layaqūlunna innamā kunnā nakhūḍu wanalʿabu qul abillāhi waʾāyātihī warasūlihī kuntum tastahziʾūn
Y si les preguntas, dirán ciertamente: «Solo bromeábamos y jugábamos». Di: «¿Acaso de Dios, de Sus señales y de Su Mensajero os estabais burlando?».
65En un relato, un hipócrita habló despectivamente acerca del Profeta y del Corán, diciendo: «No he visto gente con corazones más temerosos, lenguas más embusteras ni mayor cobardía en el campo de batalla», refiriéndose al Profeta y a los creyentes (R). Un Compañero fue a informar al Profeta sobre este asunto, pero halló que el Profeta ya lo sabía. Entonces la persona que se había burlado del Profeta se acercó a él mientras cabalgaba y le suplicó, diciendo que él y sus amigos solo estaban pasando el rato y hablando frívolamente. El Profeta recitó entonces el versículo que acababa de ser revelado: ¿Era acaso de Dios, de Sus signos y de Su Mensajero de lo que os burlabais?, y no dijo ni hizo nada más (R, Ṭ).
Versículo 66
لَا تَعْتَذِرُوا۟ قَدْ كَفَرْتُم بَعْدَ إِيمَٰنِكُمْ ۚ إِن نَّعْفُ عَن طَآئِفَةٍۢ مِّنكُمْ نُعَذِّبْ طَآئِفَةًۢ بِأَنَّهُمْ كَانُوا۟ مُجْرِمِينَ ﴿٦٦﴾
lā taʿtadhirū qad kafartum baʿda īmānikum in naʿfu ʿan ṭāʾifatim minkum nuʿadhdhib ṭāʾifatam biʾannahum kānū muŷrimīn
No os excuséis. Habéis incurrido en incredulidad después de haber creído. Si perdonamos a un grupo de vosotros, castigaremos a otro grupo por haber sido culpables.
66Algunos comentaristas interpretan este versículo en el sentido de que la burla hacia el Profeta equivale a incredulidad (kufr; R). Aunque algunos interpretan que estos dos grupos eran quienes iniciaron la burla y quienes escucharon pasivamente y rieron con ella (R), otros lo interpretan en el sentido de que un grupo se arrepentiría sinceramente y el otro no (Ṭ).
Versículo 67
ٱلْمُنَٰفِقُونَ وَٱلْمُنَٰفِقَٰتُ بَعْضُهُم مِّنۢ بَعْضٍۢ ۚ يَأْمُرُونَ بِٱلْمُنكَرِ وَيَنْهَوْنَ عَنِ ٱلْمَعْرُوفِ وَيَقْبِضُونَ أَيْدِيَهُمْ ۚ نَسُوا۟ ٱللَّهَ فَنَسِيَهُمْ ۗ إِنَّ ٱلْمُنَٰفِقِينَ هُمُ ٱلْفَٰسِقُونَ ﴿٦٧﴾
al-munāfiqūna wal-munāfiqātu baʿḍuhum mim baʿḍin yaʾmurūna bil-munkari wayanhawna ʿani l-maʿrūfi wayaqbiḍūna aydiyahum nasū llāha fanasiyahum inna l-munāfiqīna humu l-fāsiqūn
Los hipócritas y las hipócritas son semejantes unos a otros: ordenan lo reprobable, prohiben lo recto y cierran sus manos. Se olvidaron de Dios; por tanto, Él se olvidó de ellos. En verdad, los hipócritas son los inicuos.
67Los hipócritas... son semejantes unos a otros significa «son de su propia calaña»; es decir, no han de ser contados entre los creyentes (Ṭ, Z). Cerrando sus manos alude a su renuencia a tomar parte en el combate (Q), o a su renuencia a gastar y dar en el camino de Dios (Ṭ), o a ambas cosas. Olvidaron a Dios al abandonar la devoción a Él (Ṭ), así que Él los olvidó al abandonarlos y dejarlos desprovistos de guía y de compasión (Ṭ); o bien olvidaron el recuerdo de Dios, y Dios actuó hacia ellos como quien los olvidara (IK). Véase asimismo 45:34: Y se dirá: «Hoy os olvidamos del mismo modo que vosotros olvidasteis el encuentro de este vuestro Día». Prescriben lo reprobable, prohíben lo conveniente es una inversión del mandato habitual en el Corán de ordenar el bien y prohibir el mal (3:104, 110, 114; 7:157; 9:71, 112; 22:41; 31:17); sobre este importante concepto en la ética islámica, véase 3:104c.
Versículo 68
وَعَدَ ٱللَّهُ ٱلْمُنَٰفِقِينَ وَٱلْمُنَٰفِقَٰتِ وَٱلْكُفَّارَ نَارَ جَهَنَّمَ خَٰلِدِينَ فِيهَا ۚ هِىَ حَسْبُهُمْ ۚ وَلَعَنَهُمُ ٱللَّهُ ۖ وَلَهُمْ عَذَابٌۭ مُّقِيمٌۭ ﴿٦٨﴾
waʿada llāhu l-munāfiqīna wal-munāfiqāti wal-kuffāra nāra ŷahannama khālidīna fīhā hiya ḥasbuhum walaʿanahumu llāhu walahum ʿadhābum muqīm
Dios ha prometido a los hipócritas, a las hipócritas y a los incrédulos el Fuego del Infierno, morando en él para siempre. Les bastará. Dios los ha maldecido y tendrán un castigo perpetuo.
Versículo 69
كَٱلَّذِينَ مِن قَبْلِكُمْ كَانُوٓا۟ أَشَدَّ مِنكُمْ قُوَّةًۭ وَأَكْثَرَ أَمْوَٰلًۭا وَأَوْلَٰدًۭا فَٱسْتَمْتَعُوا۟ بِخَلَٰقِهِمْ فَٱسْتَمْتَعْتُم بِخَلَٰقِكُمْ كَمَا ٱسْتَمْتَعَ ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِكُم بِخَلَٰقِهِمْ وَخُضْتُمْ كَٱلَّذِى خَاضُوٓا۟ ۚ أُو۟لَٰٓئِكَ حَبِطَتْ أَعْمَٰلُهُمْ فِى ٱلدُّنْيَا وَٱلْءَاخِرَةِ ۖ وَأُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْخَٰسِرُونَ ﴿٦٩﴾
kaalladhīna min qablikum kānū ashadda minkum quwwatan waʾakthara amwālan waʾawlādan fastamtaʿū bikhalāqihim fastamtaʿtum bikhalāqikum kamā stamtaʿa lladhīna min qablikum bikhalāqihim wakhuḍtum kalladhī khāḍū ulāʾika ḥabiṭat aʿmāluhum fī d-dunyā wal-ākhirati waʾulāʾika humu l-khāsirūn
Como aquellos que os precedieron: eran más poderosos que vosotros en fuerza y más pródigos en riquezas e hijos; disfrutaron de su porción y vosotros habéis disfrutado de vuestra porción, al igual que disfrutaron de su porción los que os precedieron; y habéis parloteado en vano tal como ellos parlotearon. Esos son aquellos cuyas obras se malograron en este mundo y en el Más Allá, y esos son los perdedores.
69Sobre el tema de los musulmanes que imitan las prácticas de las comunidades religiosas del pasado, algunos comentaristas (IK, Q, Ṭ) mencionan un célebre ḥadīṯ que afirma: «Por Aquel en Cuya Mano está mi alma, seguiréis las costumbres de quienes os precedieron, palmo a palmo, codo a codo, hasta el punto de que, si uno de ellos entrara en la madriguera de un lagarto, vosotros entraríais también». Su porción se interpreta en el sentido de su porción en la religión (IK, Q) o de su porción de los bienes de este mundo en general (R). La mayor fuerza o riqueza de generaciones anteriores se menciona a menudo en el Corán para demostrar que tal superioridad mundana no les reportó a fin de cuentas ningún beneficio, como en 43:7–8: Mas nunca vino a ellos profeta alguno sin que se burlaran de él. Así pues, destruimos a los que eran más fuertes que ellos en poderío, y el ejemplo de los antiguos ha pasado; y en otros versículos como 28:78; 30:9; 35:44; 40:21; 47:13; 50:36.
Versículo 70
أَلَمْ يَأْتِهِمْ نَبَأُ ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ قَوْمِ نُوحٍۢ وَعَادٍۢ وَثَمُودَ وَقَوْمِ إِبْرَٰهِيمَ وَأَصْحَٰبِ مَدْيَنَ وَٱلْمُؤْتَفِكَٰتِ ۚ أَتَتْهُمْ رُسُلُهُم بِٱلْبَيِّنَٰتِ ۖ فَمَا كَانَ ٱللَّهُ لِيَظْلِمَهُمْ وَلَٰكِن كَانُوٓا۟ أَنفُسَهُمْ يَظْلِمُونَ ﴿٧٠﴾
alam yaʾtihim nabaʾu lladhīna min qablihim qawmi nūḥin waʿādin wathamūda waqawmi ibrāhīma waʾaṣḥābi madyana wal-muʾtafikāti atathum rusuluhum bil-bayyināti famā kāna llāhu liyaẓlimahum walākin kānū anfusahum yaẓlimūn
¿Acaso no les ha llegado la noticia de quienes les precedieron: el pueblo de Noé, de ʿĀd y de Zamūd, el pueblo de Abraham, los habitantes de Madián y las ciudades subvertidas? Sus mensajeros les trajeron pruebas claras. Dios no fue injusto con ellos, sino que ellos mismos fueron injustos consigo mismos.
70Por ciudades destruidas (cf. 53:53; 69:9) se entiende en general las ciudades que fueron aniquiladas, literalmente «puestas del revés», si bien algunos interpretan trastornadas en el sentido de su cambio de estado del bien al mal (R). Aunque muchos comentaristas creen que este versículo alude al pueblo de Lot, otros dicen que puede referirse a cualquier pueblo que fuera destruido (Q). Los ʿĀd fueron el pueblo al que fue enviado el profeta árabe preislámico Hūd, mientras que los Ṯamūd fueron el pueblo al que Dios envió al profeta Ṣāliḥ. Los habitantes de Madián alude al pueblo del profeta Šuʿayb. Véase 7:59–102 y la sura 11 para los relatos de estos profetas.
Versículo 71
وَٱلْمُؤْمِنُونَ وَٱلْمُؤْمِنَٰتُ بَعْضُهُمْ أَوْلِيَآءُ بَعْضٍۢ ۚ يَأْمُرُونَ بِٱلْمَعْرُوفِ وَيَنْهَوْنَ عَنِ ٱلْمُنكَرِ وَيُقِيمُونَ ٱلصَّلَوٰةَ وَيُؤْتُونَ ٱلزَّكَوٰةَ وَيُطِيعُونَ ٱللَّهَ وَرَسُولَهُۥٓ ۚ أُو۟لَٰٓئِكَ سَيَرْحَمُهُمُ ٱللَّهُ ۗ إِنَّ ٱللَّهَ عَزِيزٌ حَكِيمٌۭ ﴿٧١﴾
waal-muʾminūna wal-muʾminātu baʿḍuhum awliyāʾu baʿḍin yaʾmurūna bil-maʿrūfi wayanhawna ʿani l-munkari wayuqīmūna ṣ-ṣalāta wayuʾtūna z-zakāta wayuṭīʿūna llāha warasūlahū ulāʾika sayarḥamuhumu llāhu inna llāha ʿazīzun ḥakīm
Los creyentes y las creyentes son protectores y aliados unos de otros: ordenan lo recto y prohiben lo reprobable, cumplen la oración, pagan el azaque y obedecen a Dios y a Su Mensajero. Sobre esos Dios tendrá Misericordia. En verdad, Dios es Poderoso, Sabio.
71Este versículo, en cierto sentido, refleja como en un espejo la descripción de los hipócritas en el v. 67. Sobre ordenar el bien y prohibir el mal, véase 3:104c. Protectores unos de otros significa asimismo amigos o aliados mutuos (cf. 5:51; 8:72; 45:19). Este versículo es significativo en lo tocante a la posición espiritual y social de las mujeres (cf. 33:35), porque deposita sobre ellas las mismas obligaciones espirituales y sociales impuestas a los hombres, incluidas la autoridad moral y la protección mutua.
Versículo 72
وَعَدَ ٱللَّهُ ٱلْمُؤْمِنِينَ وَٱلْمُؤْمِنَٰتِ جَنَّٰتٍۢ تَجْرِى مِن تَحْتِهَا ٱلْأَنْهَٰرُ خَٰلِدِينَ فِيهَا وَمَسَٰكِنَ طَيِّبَةًۭ فِى جَنَّٰتِ عَدْنٍۢ ۚ وَرِضْوَٰنٌۭ مِّنَ ٱللَّهِ أَكْبَرُ ۚ ذَٰلِكَ هُوَ ٱلْفَوْزُ ٱلْعَظِيمُ ﴿٧٢﴾
waʿada llāhu l-muʾminīna wal-muʾmināti ŷannātin taŷrī min taḥtihā l-anhāru khālidīna fīhā wamasākina ṭayyibatan fī ŷannāti ʿadnin wariḍwānum mina llāhi akbaru dhālika huwa l-fawzu l-ʿaẓīm
Dios ha prometido a los creyentes y a las creyentes Jardines por cuyos bajos fluyen ríos, morando en ellos para siempre, y hermosas moradas en los Jardines del Edén. Pero la Complacencia de Dios es mayor: ¡ese es el triunfo supremo!
72Sobre Jardines por cuyos bajos fluyen ríos, véase 2:25c. Los Jardines del Edén (ʿadn; cf. 13:23; 16:31; 18:31; 19:61; 20:76; 35:33; 38:50; 40:8) son entendidos por los comentaristas como un lugar especialmente exaltado o bendito en el Jardín, descrito diversamente como el centro del Jardín, el nivel más elevado del Jardín, una ciudad cuyo palacio es el Trono Divino, y un palacio de oro en el cual solo residirán profetas, mártires y gobernantes justos (R, Q, Ṭ). Otros ven ʿadn no como el nombre de un lugar, sino como un adjetivo que califica a Jardines, con un sentido aproximado a «Jardines de morada permanente» (Q, R). Véase asimismo el ensayo «La muerte, el morir y el Más Allá en el Corán».
Pero la complacencia (riḍwān) de Dios es aún mayor sitúa la recompensa espiritual del Jardín por encima de su dimensión corporal, pues la vida del espíritu es superior a la vida del cuerpo y esforzarse por complacer a Dios es superior a esforzarse por obtener una recompensa de Él, dado que todos se esfuerzan en cierta medida por aquello que les reporta beneficio (M). Muchos, no obstante, consideran que riḍwān en sí mismo es el nombre del Paraíso más encumbrado y no solo un estado. Sobre el significado de la Complacencia de Dios, véase 3:15c; 5:119c.
Versículo 73
يَٰٓأَيُّهَا ٱلنَّبِىُّ جَٰهِدِ ٱلْكُفَّارَ وَٱلْمُنَٰفِقِينَ وَٱغْلُظْ عَلَيْهِمْ ۚ وَمَأْوَىٰهُمْ جَهَنَّمُ ۖ وَبِئْسَ ٱلْمَصِيرُ ﴿٧٣﴾
yāʾayyuhā n-nabiyyu ŷāhidi l-kuffāra wal-munāfiqīna waghluẓ ʿalayhim wamaʾwāhum ŷahannamu wabiʾsa l-maṣīr
¡Oh, Profeta! Combate a los incrédulos y a los hipócritas y sé severo con ellos. Su morada será el Infierno. ¡Qué pésimo destino!
73Este versículo es interpretado por algunos en el sentido de que el Profeta debía emplear la fuerza contra los incrédulos y la persuasión contra los hipócritas (Ṭ). Otros, como al-Rāzī, señalan que no hay nada en la palabra esfuérzate que la limite al uso de la fuerza o a cualquier otro tipo específico de «esfuerzo», lo que significa que según las circunstancias puede emplearse tanto el uso de la fuerza como el poder de la persuasión (Q, R). Otros versículos que aconsejan dureza o severidad hacia los incrédulos incluyen 5:54; 9:123; 48:29; 66:9.
Versículo 74
يَحْلِفُونَ بِٱللَّهِ مَا قَالُوا۟ وَلَقَدْ قَالُوا۟ كَلِمَةَ ٱلْكُفْرِ وَكَفَرُوا۟ بَعْدَ إِسْلَٰمِهِمْ وَهَمُّوا۟ بِمَا لَمْ يَنَالُوا۟ ۚ وَمَا نَقَمُوٓا۟ إِلَّآ أَنْ أَغْنَىٰهُمُ ٱللَّهُ وَرَسُولُهُۥ مِن فَضْلِهِۦ ۚ فَإِن يَتُوبُوا۟ يَكُ خَيْرًۭا لَّهُمْ ۖ وَإِن يَتَوَلَّوْا۟ يُعَذِّبْهُمُ ٱللَّهُ عَذَابًا أَلِيمًۭا فِى ٱلدُّنْيَا وَٱلْءَاخِرَةِ ۚ وَمَا لَهُمْ فِى ٱلْأَرْضِ مِن وَلِىٍّۢ وَلَا نَصِيرٍۢ ﴿٧٤﴾
yaḥlifūna billāhi mā qālū walaqad qālū kalimata l-kufri wakafarū baʿda islāmihim wahammū bimā lam yanālū wamā naqamū illā an aghnāhumu llāhu warasūluhū min faḍlihī faʾin yatūbū yaku khayral lahum waʾin yatawallaw yuʿadhdhibhumu llāhu ʿadhāban alīman fī d-dunyā wal-ākhirati wamā lahum fī l-arḍi min waliyyin walā naṣīr
Juran por Dios que no lo dijeron, pero ciertamente pronunciaron la palabra de incredulidad y renegaron después de haberse sometido [a Dios]; tramaron lo que no lograron alcanzar y no guardaron rencor sino porque Dios y Su Mensajero los enriquecieron con Su Gracia. Si se arrepienten, será mejor para ellos; pero si dan la espalda, Dios los castigará con un doloroso castigo en este mundo y en el Más Allá, y no tendrán en la tierra protector ni auxiliador.
74Se cree que no lo dijeron alude a un insulto proferido por los hipócritas contra el Profeta o contra los creyentes; en una versión se relata que dijeron: «Si Muhammad dice la verdad, entonces somos peores que los asnos que montamos» (Q, Ṭ). Tramaron [lit. «tuvieron ambición por»] se refiere, según algunos, a un incidente en el cual ʿAbd Allāh ibn Ubayy dijo a los anṣār (esto es, los medinenses nativos): «Nuestra situación con Muhammad es como en el dicho: “Ceba a tu perro y te comerá”. ¡Si regresamos a Medina [tras la batalla de Uḥud], los poderosos expulsarán de ella a los humildes!», queriendo decir que debían intentar deshacerse de Muhammad y de los forasteros que trajo consigo (Q, Ṭ). Cuando la noticia de esta declaración llegó al Profeta, ʿAbd Allāh ibn Ubayy juró que no lo había dicho. Otros afirman que la descripción aquí se aplica a todos los hipócritas, no solo a un caso particular, y describe su actitud general hacia el Profeta (Q). Según otro relato, alude a un plan directo para asesinar al Profeta (R, Ṭ).
En relación con solo se vengaron porque Dios y Su Mensajero los enriquecieron, algunos comentaristas mencionan el proverbio: «Guárdate del mal de aquel a quien has hecho el bien» (Q). Los enriquecieron se refiere, según un relato, al pago del precio de sangre por parte del Profeta en nombre de uno de los hipócritas (Ṭ).
Versículo 75–76
۞ وَمِنْهُم مَّنْ عَٰهَدَ ٱللَّهَ لَئِنْ ءَاتَىٰنَا مِن فَضْلِهِۦ لَنَصَّدَّقَنَّ وَلَنَكُونَنَّ مِنَ ٱلصَّٰلِحِينَ ﴿٧٥﴾ فَلَمَّآ ءَاتَىٰهُم مِّن فَضْلِهِۦ بَخِلُوا۟ بِهِۦ وَتَوَلَّوا۟ وَّهُم مُّعْرِضُونَ ﴿٧٦﴾
waminhum man ʿāhada llāha laʾin ātānā min faḍlihī lanaṣṣaddaqanna walanakūnanna mina ṣ-ṣāliḥīn · falammā ātāhum min faḍlihī bakhilū bihī watawallaw wahum muʿriḍūn
Y entre ellos hay quienes hicieron un pacto con Dios: «Si nos concede de Su Gracia, ciertamente daremos limosna y seremos de los rectos».
Mas cuando les concedió de Su Gracia, se mostraron mezquinos con ella y se desentendieron, volviendo la espalda.
75–76Al igual que ocurre con otras descripciones de los hipócritas en esta sura, estos versículos se entienden en un sentido general, pero algunos comentaristas los vinculan asimismo con cierto Ṯaʿlabah ibn Ḥāṭib, quien insistía en que daría caridad si dispusiera de los medios para hacerlo. El Profeta le concedió cierta riqueza procedente del botín de guerra; prosperó y su hacienda creció, hasta que finalmente abandonó Medina y se estableció en un valle cercano. Comenzó entonces a asistir solo a algunas de las oraciones en congregación, luego únicamente a la oración del viernes, y finalmente dejó de asistir por completo, mientras seguía enriqueciéndose cada vez más. Cuando se instituyó la entrega del azaque (zakāh), se enviaron recaudadores a cobrarlo de él. Se negó alegando que no era caridad y que no se trataba sino de una especie de tributo (ŷizyah). Se negó una y otra vez. Finalmente se encontró con el Profeta, quien le dijo: «¡Ay de ti, oh Ṯaʿlabah!» (R, Ṭ).
Versículo 77
فَأَعْقَبَهُمْ نِفَاقًۭا فِى قُلُوبِهِمْ إِلَىٰ يَوْمِ يَلْقَوْنَهُۥ بِمَآ أَخْلَفُوا۟ ٱللَّهَ مَا وَعَدُوهُ وَبِمَا كَانُوا۟ يَكْذِبُونَ ﴿٧٧﴾
faʾaʿqabahum nifāqan fī qulūbihim ilā yawmi yalqawnahū bimā akhlafū llāha mā waʿadūhu wabimā kānū yakdhibūn
Por tanto, Él sembró la hipocresía en sus corazones hasta el Día en que Le encuentren, por haber faltado a lo que prometieron a Dios y por haber mentido.
77Muchos comentaristas creen que el sujeto del verbo retribuyó es Dios (R), aunque otros entienden el inicio del versículo en el sentido de: «Y ello (la tacañería) tuvo como consecuencia en ellos que tuvieran hipocresía en sus corazones» (Q). Algunos comentaristas aprovechan este versículo como ocasión para citar el ḥadīṯ en el que el Profeta describe los cuatro signos del hipócrita: «Cuando se le confía algo, traiciona. Cuando habla, miente. Cuando promete, incumple. Y cuando litiga, se conduce inicuamente».
Versículo 78
أَلَمْ يَعْلَمُوٓا۟ أَنَّ ٱللَّهَ يَعْلَمُ سِرَّهُمْ وَنَجْوَىٰهُمْ وَأَنَّ ٱللَّهَ عَلَّٰمُ ٱلْغُيُوبِ ﴿٧٨﴾
alam yaʿlamū anna llāha yaʿlamu sirrahum wanaŷwāhum waʾanna llāha ʿallāmu l-ghuyūb
¿Acaso no sabían que Dios conoce sus secretos y sus conciliábulos, y que Dios es el Conocedor de lo Oculto?
78Secreto (sirr) puede significar tanto aquello que se guarda en secreto como el aspecto oculto o misterioso de una cosa. Discurso privado (cf. 4:114; 17:47; 20:62; 21:3; 43:80; 58:7; 58:8, 10, 12, 13) traduce naŷwā, en alusión a las conversaciones sostenidas entre confidentes, en este caso refiriéndose a los insultos que los hipócritas intercambian entre sí acerca del Profeta y los creyentes (Ṭ); véase el comentario sobre 58:7–8. Lo no visto en el Corán alude a realidades que son efectivas pero están ausentes de la percepción sensorial en el momento presente, o ausentes porque habrán de ocurrir o han ocurrido en un momento diferente en el tiempo o en el estado de ser; véase 2:3c. Algunos comentaristas señalan que las personas virtuosas y espirituales son lo opuesto a los hipócritas: se muestran satisfechas con lo que Dios les otorga, y adoran y recuerdan a Dios cuando nadie puede verlos; su discurso privado es adoración, no burla (Aj).
Versículo 79
ٱلَّذِينَ يَلْمِزُونَ ٱلْمُطَّوِّعِينَ مِنَ ٱلْمُؤْمِنِينَ فِى ٱلصَّدَقَٰتِ وَٱلَّذِينَ لَا يَجِدُونَ إِلَّا جُهْدَهُمْ فَيَسْخَرُونَ مِنْهُمْ ۙ سَخِرَ ٱللَّهُ مِنْهُمْ وَلَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌ ﴿٧٩﴾
alladhīna yalmizūna l-muṭṭawwiʿīna mina l-muʾminīna fī ṣ-ṣadaqāti walladhīna lā yaŷidūna illā ŷuhdahum fayaskharūna minhum sakhira llāhu minhum walahum ʿadhābun alīm
Aquellos que censuran a los creyentes que contribuyen generosamente con limosnas voluntarias y a quienes no hallan nada que dar salvo su esfuerzo, mofándose de ellos, Dios se mofará de ellos y les aguarda un doloroso castigo.
79Algunos comentaristas relatan que este versículo fue revelado en relación con un incidente en el cual el Profeta animó a los creyentes a dar en caridad, y varios de los Compañeros más acomodados entregaron cuantiosas donaciones. Un hombre de recursos modestos llegó y entregó la mitad de los dátiles que había ganado la noche anterior, reservando la otra mitad para su familia. Algunos de los presentes se burlaron de él por esto, diciendo que Dios no tenía necesidad de tan magra contribución y alegando además que lo hacía por ostentación o para contarse en la compañía de los grandes donantes. No obstante, acerca de quienes se burlaron del hombre de recursos modestos, el Corán declara: Dios los ridiculiza (R, Ṭ). Lo que alcanzan traduce ŷuhd, que se entiende en el sentido del modo en que una persona de medios modestos se gana el sustento, o bien puede significar aquello por lo que una persona se esfuerza en ganar (Q, R). El reproche de Dios hacia quienes se burlan se menciona también en 2:15: Dios se burla de ellos y los deja extraviarse a ciegas en su rebeldía.
Versículo 80
ٱسْتَغْفِرْ لَهُمْ أَوْ لَا تَسْتَغْفِرْ لَهُمْ إِن تَسْتَغْفِرْ لَهُمْ سَبْعِينَ مَرَّةًۭ فَلَن يَغْفِرَ ٱللَّهُ لَهُمْ ۚ ذَٰلِكَ بِأَنَّهُمْ كَفَرُوا۟ بِٱللَّهِ وَرَسُولِهِۦ ۗ وَٱللَّهُ لَا يَهْدِى ٱلْقَوْمَ ٱلْفَٰسِقِينَ ﴿٨٠﴾
istaghfir lahum aw lā tastaghfir lahum in tastaghfir lahum sabʿīna marratan falan yaghfira llāhu lahum dhālika biʾannahum kafarū billāhi warasūlihī wallāhu lā yahdī l-qawma l-fāsiqīn
Pidas o no pidas perdón por ellos, aun si pides perdón por ellos setenta veces, Dios no los perdonará. Ello porque no creyeron en Dios ni en Su Mensajero. Y Dios no guía al pueblo inicuo.
80Se relata que después de que este versículo fuera revelado, el Profeta dijo que entonces pediría perdón por ellos más de setenta veces (IK, Ṭ), momento en el cual se reveló 63:6: Da igual para ellos que pidas perdón por ellos o que no pidas perdón por ellos; Dios nunca los perdonará. En verdad, Dios no guía a la gente inicua. Esto es asimismo semejante a 2:6: En verdad, da igual para los incrédulos que les adviertas o que no les adviertas; no creen. El número setenta se utiliza con frecuencia para simbolizar un número muy elevado y no siempre denota el número exacto de setenta (Q).
Versículo 81
فَرِحَ ٱلْمُخَلَّفُونَ بِمَقْعَدِهِمْ خِلَٰفَ رَسُولِ ٱللَّهِ وَكَرِهُوٓا۟ أَن يُجَٰهِدُوا۟ بِأَمْوَٰلِهِمْ وَأَنفُسِهِمْ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ وَقَالُوا۟ لَا تَنفِرُوا۟ فِى ٱلْحَرِّ ۗ قُلْ نَارُ جَهَنَّمَ أَشَدُّ حَرًّۭا ۚ لَّوْ كَانُوا۟ يَفْقَهُونَ ﴿٨١﴾
fariḥa l-mukhallafūna bimaqʿadihim khilāfa rasūli llāhi wakarihū an yuŷāhidū biʾamwālihim waʾanfusihim fī sabīli llāhi waqālū lā tanfirū fī l-ḥarri qul nāru ŷahannama ashaddu ḥarral law kānū yafqahūn
Los que se quedaron atrás se regocijaron en su reclusión, contrariando al Mensajero de Dios, y detestaron combatir con sus bienes y sus personas en el camino de Dios, y dijeron: «No salgáis en el calor». Di: «El Fuego del Infierno es de un calor más abrasador», si comprendieran.
Versículo 82
فَلْيَضْحَكُوا۟ قَلِيلًۭا وَلْيَبْكُوا۟ كَثِيرًۭا جَزَآءًۢ بِمَا كَانُوا۟ يَكْسِبُونَ ﴿٨٢﴾
falyaḍḥakū qalīlan walyabkū kathīran ŷazāʾam bimā kānū yaksibūn
Que rían, pues, un poco y lloren mucho, en retribución por lo que solían cometer.
82Quienes se quedaron rezagados se verán obligados a reír poco y llorar mucho como resultado de su experiencia del Más Allá (Q, R), a diferencia de los creyentes que lloran a causa de la fe en Dios (con esperanza y temor) en esta vida (Q). Cf. 53:60: ¿Y reís y no lloráis? En este contexto, algunos comentaristas (Q) mencionan el ḥadīṯ: «Si supierais lo que yo sé, reiríais poco y lloraríais mucho». En otro ḥadīṯ, el Profeta dijo: «Llorad, y si no podéis llorar, esforzaos por llorar».
Versículo 83
فَإِن رَّجَعَكَ ٱللَّهُ إِلَىٰ طَآئِفَةٍۢ مِّنْهُمْ فَٱسْتَـْٔذَنُوكَ لِلْخُرُوجِ فَقُل لَّن تَخْرُجُوا۟ مَعِىَ أَبَدًۭا وَلَن تُقَٰتِلُوا۟ مَعِىَ عَدُوًّا ۖ إِنَّكُمْ رَضِيتُم بِٱلْقُعُودِ أَوَّلَ مَرَّةٍۢ فَٱقْعُدُوا۟ مَعَ ٱلْخَٰلِفِينَ ﴿٨٣﴾
faʾir raŷaʿaka llāhu ilā ṭāʾifatim minhum fastaʾdhanūka lil-khurūŷi faqul lan takhruŷū maʿiya abadan walan tuqātilū maʿiya ʿaduwwan innakum raḍītum bil-quʿūdi awwala marratin faqʿudū maʿa l-khālifīn
Si Dios te devuelve a un grupo de ellos y te piden dispensa para salir a combatir, di: «Jamás saldréis conmigo, ni combatiréis jamás conmigo contra enemigo alguno. Os complació quedaros la primera vez; quedaos, pues, con los que se quedan atrás».
83Si Dios te hace regresar del combate a un grupo de ellos, ya que no todos los que se quedaron rezagados eran hipócritas, te pedirán permiso para participar en batallas venideras (Q). Pero este versículo les prohíbe tomar parte en futuras batallas porque el daño potencial que causarían —tal vez mediante perturbación o sabotaje— sería demasiado grande (R), y habrían de quedarse rezagados en Medina, habiéndose contentado con permanecer atrás la primera vez, mencionada en el v. 38 (R).
Versículo 84
وَلَا تُصَلِّ عَلَىٰٓ أَحَدٍۢ مِّنْهُم مَّاتَ أَبَدًۭا وَلَا تَقُمْ عَلَىٰ قَبْرِهِۦٓ ۖ إِنَّهُمْ كَفَرُوا۟ بِٱللَّهِ وَرَسُولِهِۦ وَمَاتُوا۟ وَهُمْ فَٰسِقُونَ ﴿٨٤﴾
walā tuṣalli ʿalā aḥadim minhum māta abadan walā taqum ʿalā qabrihī innahum kafarū billāhi warasūlihī wamātū wahum fāsiqūn
Y jamás ores sobre ninguno de ellos que muera ni te detengas junto a su tumba. Ciertamente no creyeron en Dios ni en Su Mensajero y murieron siendo inicuos.
84Rezar por... ellos alude a los ritos funerarios, que consisten en una forma modificada de la oración canónica (ṣalāh) en la cual uno permanece de pie durante las unidades de oración, sin inclinarse ni postrarse, ante el cuerpo antes del entierro, el cual se dispone de modo que el rostro del difunto mire hacia La Meca. Según un relato, el hijo de uno de los principales hipócritas, ʿAbd Allāh ibn Ubayy, preguntó al Profeta si rezaría por su padre y si su padre podría ser sepultado utilizando el manto del Profeta como mortaja. El Profeta accedió a ambas cosas, pero los relatos discrepan sobre si este versículo fue revelado antes de la oración, impidiéndole realizarla, o después de que ya la hubiera llevado a cabo (Q, Ṭ). Ibn ʿAŷībah observa que cuando un siervo sincero de Dios muere, todos los seres, incluidos ángeles, genios y las criaturas de la tierra, rezan por esa persona, pero cuando alguien está distante de Dios, ese cuerpo y ese espíritu son repudiados por todos. Esta cuestión se analiza más a fondo en los vv. 113–15.
Versículo 85
وَلَا تُعْجِبْكَ أَمْوَٰلُهُمْ وَأَوْلَٰدُهُمْ ۚ إِنَّمَا يُرِيدُ ٱللَّهُ أَن يُعَذِّبَهُم بِهَا فِى ٱلدُّنْيَا وَتَزْهَقَ أَنفُسُهُمْ وَهُمْ كَٰفِرُونَ ﴿٨٥﴾
walā tuʿŷibka amwāluhum waʾawlāduhum innamā yurīdu llāhu an yuʿadhdhibahum bihā fī d-dunyā watazhaqa anfusuhum wahum kāfirūn
No te deslumbren sus bienes ni sus hijos. Dios solo desea castigarles con ellos en este mundo y que sus almas partan siendo incrédulos.
85Véase el comentario sobre el versículo idéntico, v. 55. Al-Rāzī razona que este versículo se repite por énfasis, dado que la atracción de los bienes y de los hijos figura entre las más intensas en la vida de este mundo; cree asimismo que el v. 55 se refería a los hipócritas presentes cuando aquel fue revelado, mientras que este alude a otros.
Versículo 86
وَإِذَآ أُنزِلَتْ سُورَةٌ أَنْ ءَامِنُوا۟ بِٱللَّهِ وَجَٰهِدُوا۟ مَعَ رَسُولِهِ ٱسْتَـْٔذَنَكَ أُو۟لُوا۟ ٱلطَّوْلِ مِنْهُمْ وَقَالُوا۟ ذَرْنَا نَكُن مَّعَ ٱلْقَٰعِدِينَ ﴿٨٦﴾
waʾidhā unzilat sūratun an āminū billāhi waŷāhidū maʿa rasūlihi staʾdhanaka ulū ṭ-ṭawli minhum waqālū dharnā nakum maʿa l-qāʿidīn
Y cuando desciende una sura: «Creed en Dios y combatid junto a Su Mensajero», los más acomodados entre ellos te piden dispensa y dicen: «Déjanos estar con los que se quedan».
86Este pasaje retoma el tema de un grupo que deseaba quedarse rezagado mientras el Profeta conducía a los creyentes en la expedición de Tabūk (vv. 38–39). Aquí esforzaos con Su Mensajero se entiende en referencia a marchar a la batalla (Ṭ), y una sura se entiende como alusión a la presente sura (R). Los acaudalados alude a quienes eran ricos de entre ellos, aunque otros lo entienden en el sentido de los dirigentes y las personas de influencia (R). Este versículo constituye un reproche porque solo aquellos que disponían de medios financieros y gozaban de capacidad física tendrían que pedir quedarse rezagados si no querían unirse a la campaña, ya que quienes carecían de cualquiera de las dos cosas quedaban necesariamente dispensados (R); véase el comentario sobre 9:91–92.
Versículo 87
رَضُوا۟ بِأَن يَكُونُوا۟ مَعَ ٱلْخَوَالِفِ وَطُبِعَ عَلَىٰ قُلُوبِهِمْ فَهُمْ لَا يَفْقَهُونَ ﴿٨٧﴾
raḍū biʾan yakūnū maʿa l-khawālifi waṭubiʿa ʿalā qulūbihim fahum lā yafqahūn
Se complacieron en quedarse con los rezagados y se sellaron sus corazones; por tanto, no entienden.
87Que prefieran estar entre los que quedan atrás se refiere a su disposición a permanecer con las mujeres, los niños y los enfermos (Ṭ), a quienes no se exigía combatir (si bien algunas mujeres participaron de hecho en batallas junto al Profeta). Véanse asimismo los vv. 91–92 para quienes quedan legítimamente excusados del combate. Se ha puesto un sello sobre sus corazones (cf. 7:100; 10:74; 63:3) se asemeja a otros pasajes del Corán en los que se menciona frecuentemente el sellado o recubrimiento del corazón o de la vista y el oído de los incrédulos e hipócritas; véase 2:7c; 2:88c.
Versículo 88
لَٰكِنِ ٱلرَّسُولُ وَٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ مَعَهُۥ جَٰهَدُوا۟ بِأَمْوَٰلِهِمْ وَأَنفُسِهِمْ ۚ وَأُو۟لَٰٓئِكَ لَهُمُ ٱلْخَيْرَٰتُ ۖ وَأُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْمُفْلِحُونَ ﴿٨٨﴾
lākini r-rasūlu walladhīna āmanū maʿahū ŷāhadū biʾamwālihim waʾanfusihim waʾulāʾika lahumu l-khayrātu waʾulāʾika humu l-mufliḥūn
Mas el Mensajero y quienes creyeron con él combatieron con sus bienes y sus personas. Para ellos serán las cosas buenas y ellos son los triunfadores.
88Buenas cosas traduce jayrāt, entendido en referencia a las cosas buenas tanto de este mundo como del Más Allá (Q, R); las primeras son el renombre, una buena reputación y el que otros sigan los pasos de uno, y una de las segundas es la recompensa por las buenas obras (M). En otros lugares del Corán (salvo en 55:70), la palabra jayrāt en su forma plural alude a las buenas acciones, por lo que esto podría referirse asimismo a que los creyentes obtendrán buenas obras, es decir, la recompensa de las buenas obras. Algunos lo interpretan como una referencia a las mejores mujeres del Paraíso mencionadas en 55:70: Allí habrá compañeras buenas y hermosas (M, Q, R).
Versículo 89
أَعَدَّ ٱللَّهُ لَهُمْ جَنَّٰتٍۢ تَجْرِى مِن تَحْتِهَا ٱلْأَنْهَٰرُ خَٰلِدِينَ فِيهَا ۚ ذَٰلِكَ ٱلْفَوْزُ ٱلْعَظِيمُ ﴿٨٩﴾
aʿadda llāhu lahum ŷannātin taŷrī min taḥtihā l-anhāru khālidīna fīhā dhālika l-fawzu l-ʿaẓīm
Dios les ha preparado Jardines por cuyos bajos fluyen ríos, morando en ellos para siempre. Ese es el triunfo supremo.
Versículo 90
وَجَآءَ ٱلْمُعَذِّرُونَ مِنَ ٱلْأَعْرَابِ لِيُؤْذَنَ لَهُمْ وَقَعَدَ ٱلَّذِينَ كَذَبُوا۟ ٱللَّهَ وَرَسُولَهُۥ ۚ سَيُصِيبُ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ مِنْهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌۭ ﴿٩٠﴾
waŷāʾa l-muʿadhdhirūna mina l-aʿrābi liyuʾdhana lahum waqaʿada lladhīna kadhabū llāha warasūlahū sayuṣību lladhīna kafarū minhum ʿadhābun alīm
Se presentaron los beduinos que presentaban excusas para que se les concediera dispensa, mientras que los que mintieron a Dios y a Su Mensajero se quedaron sentados. A los incrédulos de entre ellos les alcanzará un doloroso castigo.
90Existe desacuerdo sobre si la palabra traducida por los que buscan ser excusados se lee de modo que signifique «presentar excusas vanas», implicando que no tenían un motivo legítimo para ser excluidos del combate, o bien «con una excusa legítima», significando que tenían una buena razón para quedarse rezagados (Q, R, Ṭ). La primera lectura se apoya en una declaración atribuida a Ibn ʿAbbās en la que Dios maldice a los que buscan ser excusados en este versículo (Q, R), agrupando así a ciertos beduinos con los hipócritas medinenses. Según la segunda lectura, el versículo establece una distinción entre quienes tenían una excusa válida y quienes simplemente mentían (R).
Versículo 91
لَّيْسَ عَلَى ٱلضُّعَفَآءِ وَلَا عَلَى ٱلْمَرْضَىٰ وَلَا عَلَى ٱلَّذِينَ لَا يَجِدُونَ مَا يُنفِقُونَ حَرَجٌ إِذَا نَصَحُوا۟ لِلَّهِ وَرَسُولِهِۦ ۚ مَا عَلَى ٱلْمُحْسِنِينَ مِن سَبِيلٍۢ ۚ وَٱللَّهُ غَفُورٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿٩١﴾
laysa ʿalā ḍ-ḍuʿafāʾi walā ʿalā l-marḍā walā ʿalā lladhīna lā yaŷidūna mā yunfiqūna ḥaraŷun idhā naṣaḥū lillāhi warasūlihī mā ʿalā l-muḥsinīna min sabīlin wallāhu ghafūrur raḥīm
No hay reproche para los débiles ni para los enfermos ni para los que no encuentran qué gastar, siempre que sean sinceros con Dios y con Su Mensajero. No hay argumento contra los bienhechores, y Dios es Perdonador, Misericordioso;
91Los débiles incluye a los ancianos o a quienes padecen un impedimento físico, y los enfermos incluye a quienes sufren de ceguera, cojera o una enfermedad crónica (R). Nada que gastar alude a quienes no pueden costearse, sea por sí mismos o mediante el apoyo de otro, el equipamiento mínimo requerido para participar en una expedición (R). Al-Rāzī señala que este versículo no prohíbe que las personas sin recursos ofrezcan cualquier apoyo que puedan, sino solo que no se les puede culpar por no hacerlo.
Ser sinceros traduce la forma verbal de naṣīḥah, que significa tanto aconsejar como actuar con sinceridad hacia alguien, con la connotación específica de brindar un consejo leal. Es una palabra empleada asimismo en relación con el «arrepentimiento» (tawbah) para describir una actitud verdadera y fiel de contrición. A este respecto, al-Qurṭubī menciona un ḥadīṯ en el que el Profeta dijo tres veces: «La religión es naṣīḥah». Se le preguntó: «¿Hacia quién?». Respondió: «Hacia Dios, Su Libro, Su Mensajero, y los gobernantes y la comunidad de los musulmanes». Es un concepto que abarca el estar consagrado a Dios, a Su Libro y a Su Mensajero, así como dar buen consejo a los demás seres humanos y desear su bienestar (Q).
No cabe reproche alguno contra traduce una frase idiomática que literalmente significa «no hay camino/vía contra ellos», indicando que no son susceptibles de reproche por su incapacidad para contribuir (R).
Versículo 92
وَلَا عَلَى ٱلَّذِينَ إِذَا مَآ أَتَوْكَ لِتَحْمِلَهُمْ قُلْتَ لَآ أَجِدُ مَآ أَحْمِلُكُمْ عَلَيْهِ تَوَلَّوا۟ وَّأَعْيُنُهُمْ تَفِيضُ مِنَ ٱلدَّمْعِ حَزَنًا أَلَّا يَجِدُوا۟ مَا يُنفِقُونَ ﴿٩٢﴾
walā ʿalā lladhīna idhā mā atawka litaḥmilahum qulta lā aŷidu mā aḥmilukum ʿalayhi tawallaw waʾaʿyunuhum tafīḍu mina d-damʿi ḥazanan allā yaŷidū mā yunfiqūn
ni contra aquellos que, cuando acudieron a ti para que les proporcionaras montura y les dijiste: «No encuentro montura con qué llevaros», se volvieron con los ojos anegados en lágrimas por la tristeza de no hallar qué gastar.
92Un grupo de Compañeros se presentó ante el Profeta esperando que dispusiera de monturas para proporcionarles y permitirles así participar en la campaña con él, pero ya no le quedaba ninguna para suministrarles, y en su desazón se marcharon llorando abundantemente; se recogen diversos relatos en cuanto a la identidad de «los llorosos» (Q, R, Ṭ). Se refiere que, a causa de la distancia y las duras condiciones de la expedición a Tabūk, cada participante requería al menos dos monturas, una para cabalgar y otra para los pertrechos (Q, R).
Versículo 93
۞ إِنَّمَا ٱلسَّبِيلُ عَلَى ٱلَّذِينَ يَسْتَـْٔذِنُونَكَ وَهُمْ أَغْنِيَآءُ ۚ رَضُوا۟ بِأَن يَكُونُوا۟ مَعَ ٱلْخَوَالِفِ وَطَبَعَ ٱللَّهُ عَلَىٰ قُلُوبِهِمْ فَهُمْ لَا يَعْلَمُونَ ﴿٩٣﴾
innamā s-sabīlu ʿalā lladhīna yastaʾdhinūnaka wahum aghniyāʾu raḍū biʾan yakūnū maʿa l-khawālifi waṭabaʿa llāhu ʿalā qulūbihim fahum lā yaʿlamūn
La culpa recae únicamente sobre quienes te piden dispensa siendo ricos: se complacieron en quedarse con los rezagados y Dios selló sus corazones; por tanto, no saben.
93La última parte de este versículo se asemeja estrechamente al v. 87. Dios ha puesto un sello es interpretado por algunos como la razón misma por la cual quienes optaron por quedarse rezagados no vieron el bien que residía en gastar sus riquezas y sus energías en el camino de Dios (R), aunque el sentido llano indicaría que el sello fue colocado sobre sus corazones como castigo por sus acciones, y que como resultado de ello vieron mermada o incluso vedada su capacidad de fe y discernimiento. Para la noción del sellado de los corazones como castigo, véase 2:7c (cf. 2:17; 4:155; 7:100–101; 10:74; 16:108; 30:59; 40:35; 42:24; 45:23).
Versículo 94
يَعْتَذِرُونَ إِلَيْكُمْ إِذَا رَجَعْتُمْ إِلَيْهِمْ ۚ قُل لَّا تَعْتَذِرُوا۟ لَن نُّؤْمِنَ لَكُمْ قَدْ نَبَّأَنَا ٱللَّهُ مِنْ أَخْبَارِكُمْ ۚ وَسَيَرَى ٱللَّهُ عَمَلَكُمْ وَرَسُولُهُۥ ثُمَّ تُرَدُّونَ إِلَىٰ عَٰلِمِ ٱلْغَيْبِ وَٱلشَّهَٰدَةِ فَيُنَبِّئُكُم بِمَا كُنتُمْ تَعْمَلُونَ ﴿٩٤﴾
yaʿtadhirūna ilaykum idhā raŷaʿtum ilayhim qul lā taʿtadhirū lan nuʾmina lakum qad nabbaʾanā llāhu min akhbārikum wasayarā llāhu ʿamalakum warasūluhū thumma turaddūna ilā ʿālimi l-ghaybi wash-shahādati fayunabbiʾukum bimā kuntum taʿmalūn
Os presentarán excusas cuando regreséis a ellos. Di: «¡No presentéis excusas! No os creeremos. Dios ya nos ha informado de vuestras noticias. Dios y Su Mensajero verán vuestras obras; luego seréis devueltos al Conocedor de lo Oculto y de lo manifiesto, y Él os informará de lo que solíais hacer».
94No os creeremos podría también verterse como «no tendremos fe en vosotros» (véase 9:61c para el uso de este verbo en relación con Dios y los seres humanos). Es decir, jamás considerarán veraces a los hipócritas (Q). Las noticias sobre ellos que Dios les comunicó aluden a sus intenciones, que creían haber mantenido en secreto (Q).
Seréis devueltos alude a ser devueltos para el juicio en el Más Allá. Que Él os informará de lo que solíais hacer es parte fundamental de la experiencia del Más Allá y se menciona en otros versículos (cf. 10:23; 29:8; 31:15). Lo no visto traduce ġayb, en referencia a todo aquello que no se halla al alcance de la percepción sensorial humana ordinaria en el momento presente, ya sea porque dista mucho de nosotros (en el espacio o en el tiempo, esto es, pertenece al pasado o habrá de suceder en el futuro) o bien porque es intrínsecamente ajeno a la percepción física, perteneciendo al reino metafísico, que existe en un nivel más elevado de realidad o estado de ser. Lo visto traduce šahādah, literalmente «atestiguado» o «testimonio», refiriéndose a lo que se halla presente a la percepción de los sentidos. El Conocedor de lo no visto y de lo visto podría verterse asimismo como «Conocedor de lo ausente y de lo presente». Esta frase se emplea también referida a Dios en 6:73; 9:105; 13:9; 23:92; 32:6; 39:46; 59:22; 62:8; 64:18. Ambos términos suelen emplearse juntos en el Corán y se repiten a lo largo de toda la literatura islámica.
Versículo 95
سَيَحْلِفُونَ بِٱللَّهِ لَكُمْ إِذَا ٱنقَلَبْتُمْ إِلَيْهِمْ لِتُعْرِضُوا۟ عَنْهُمْ ۖ فَأَعْرِضُوا۟ عَنْهُمْ ۖ إِنَّهُمْ رِجْسٌۭ ۖ وَمَأْوَىٰهُمْ جَهَنَّمُ جَزَآءًۢ بِمَا كَانُوا۟ يَكْسِبُونَ ﴿٩٥﴾
sayaḥlifūna billāhi lakum idhā nqalabtum ilayhim lituʿriḍū ʿanhum faʾaʿriḍū ʿanhum innahum riŷsun wamaʾwāhum ŷahannamu ŷazāʾam bimā kānū yaksibūn
Os jurarán por Dios cuando regreséis a ellos para que os apartéis de ellos. Apartaos, pues, de ellos; ciertamente son una inmundicia y su morada será el Infierno, en retribución por lo que solían cometer.
95Aquello que os jurarán por Dios es implícito, entendiéndose que jurarán que no pudieron acompañar al Profeta (Q). Para que os apartéis de ellos se refiere al deseo de los hipócritas de no ser públicamente reprendidos (Q) ni de que se expongan sus pensamientos íntimos (Ṭ). Querían que el Profeta y los creyentes se apartaran de ellos a modo de indulgencia, como refleja la frase para que quedéis complacidos con ellos en el v. 96, pero en su lugar el Profeta y los creyentes se apartaron de los hipócritas con severidad (R). Apartaos, pues es un Mandato a los creyentes, y al regresar a Medina desde Tabūk el Profeta dijo a los creyentes que no hablaran ni tuvieran trato con quienes se habían quedado rezagados sin una excusa válida (Q, R). Que sean una inmundicia puede significar que sus actos son viles (Q) o que ellos mismos representan una suerte de profanación espiritual debido a su estado interior (R); sobre riŷs («inmundicia» o «profanación»), véase 7:71c.
Versículo 96
يَحْلِفُونَ لَكُمْ لِتَرْضَوْا۟ عَنْهُمْ ۖ فَإِن تَرْضَوْا۟ عَنْهُمْ فَإِنَّ ٱللَّهَ لَا يَرْضَىٰ عَنِ ٱلْقَوْمِ ٱلْفَٰسِقِينَ ﴿٩٦﴾
yaḥlifūna lakum litarḍaw ʿanhum faʾin tarḍaw ʿanhum faʾinna llāha lā yarḍā ʿani l-qawmi l-fāsiqīn
Os juran para que os complazcáis con ellos; pero aunque vosotros os complazcáis con ellos, ciertamente Dios no se complace con el pueblo inicuo.
Versículo 97
ٱلْأَعْرَابُ أَشَدُّ كُفْرًۭا وَنِفَاقًۭا وَأَجْدَرُ أَلَّا يَعْلَمُوا۟ حُدُودَ مَآ أَنزَلَ ٱللَّهُ عَلَىٰ رَسُولِهِۦ ۗ وَٱللَّهُ عَلِيمٌ حَكِيمٌۭ ﴿٩٧﴾
al-aʿrābu ashaddu kufran wanifāqan waʾaŷdaru allā yaʿlamū ḥudūda mā anzala llāhu ʿalā rasūlihī wallāhu ʿalīmun ḥakīm
Los beduinos son más pertinaces en incredulidad e hipocresía y más propensos a ignorar los preceptos que Dios ha revelado a Su Mensajero. Y Dios es Sapientísimo, Sabio.
97Los beduinos traduce aʿrāb, en alusión a los árabes nómadas en contraposición a los residentes sedentarios de las ciudades, y aquí alude específicamente a los hipócritas de entre los primeros (R); véase también el v. 101. Límites de lo que Dios ha hecho descender se refiere a las obligaciones y prohibiciones de la Ley Divina (Q) o a los argumentos y pruebas pertinentes para doctrinas correctas relativas a Dios, al Mensajero y al Más Allá (Q, R). Sobre los «límites fijados por Dios», véanse también 2:187, 229, 231; 4:13–14; 9:112; 58:4; 65:1.
Versículo 98
وَمِنَ ٱلْأَعْرَابِ مَن يَتَّخِذُ مَا يُنفِقُ مَغْرَمًۭا وَيَتَرَبَّصُ بِكُمُ ٱلدَّوَآئِرَ ۚ عَلَيْهِمْ دَآئِرَةُ ٱلسَّوْءِ ۗ وَٱللَّهُ سَمِيعٌ عَلِيمٌۭ ﴿٩٨﴾
wamina l-aʿrābi man yattakhidhu mā yunfiqu maghraman wayatarabbaṣu bikumu d-dawāʾira ʿalayhim dāʾiratu s-sawʾi wallāhu samīʿun ʿalīm
Y entre los beduinos hay quienes consideran lo que gastan como una pérdida y aguardan que caigan sobre vosotros reveses de la fortuna. ¡Sobre ellos caerá el mal revés de la fortuna! Y Dios es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe.
98Lo que gasta alude a lo que algunos beduinos gastan en el camino de Dios, sea en caridad o en el combate; lo consideran entregado sin esperanza de recompensa o retribución, de ahí que lo consideren una pérdida u obligación penal (Q) o un medio de jactancia (R). Un cambio de fortuna traduce dawāʾir (sing. dāʾirah), cuya raíz léxica evoca la noción de círculo o circuito; es decir, aguardan esperando que la buena fortuna de los creyentes dé un giro en redondo y vuelva a tornarse adversa (Ṭ). El mal, aquí como en otros pasajes, no alude únicamente a lo que es moralmente malo, sino también a cualquier cosa dañina o causante de sufrimiento.
Versículo 99
وَمِنَ ٱلْأَعْرَابِ مَن يُؤْمِنُ بِٱللَّهِ وَٱلْيَوْمِ ٱلْءَاخِرِ وَيَتَّخِذُ مَا يُنفِقُ قُرُبَٰتٍ عِندَ ٱللَّهِ وَصَلَوَٰتِ ٱلرَّسُولِ ۚ أَلَآ إِنَّهَا قُرْبَةٌۭ لَّهُمْ ۚ سَيُدْخِلُهُمُ ٱللَّهُ فِى رَحْمَتِهِۦٓ ۗ إِنَّ ٱللَّهَ غَفُورٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿٩٩﴾
wamina l-aʿrābi man yuʾminu billāhi wal-yawmi l-ākhiri wayattakhidhu mā yunfiqu qurubātin ʿinda llāhi waṣalawāti r-rasūli alā innahā qurbatul lahum sayudkhiluhumu llāhu fī raḥmatihī inna llāha ghafūrur raḥīm
Y entre los beduinos hay quienes creen en Dios y en el Último Día y consideran lo que gastan como una aproximación ante Dios y a las bendiciones del Mensajero. ¿Acaso no es ciertamente un medio de aproximación para ellos? Dios los introducirá en Su Misericordia. En verdad, Dios es Perdonador, Misericordioso.
99En contraste con la descripción del versículo precedente, este versículo menciona a ciertos beduinos que disciernen las razones espirituales de sus gastos materiales. Bendiciones traduce ṣalawāt (sing. ṣalāh), que puede también significar «plegarias» o «súplicas», entendiéndose aquí que incluye, por ejemplo, las oraciones del Profeta en su favor pidiendo perdón, bendiciones y otras mercedes (R). En tales contextos, ṣalāh se traduce como «bendición» en lugar de «oración» (que usualmente refiere a las oraciones canónicas obligatorias en el Islam) porque, según la preposición que lo acompañe, puede también emplearse cuando Dios es el agente y los seres humanos son los receptores, como en 33:56: En verdad, Dios y Sus ángeles bendicen al Profeta (véase asimismo 2:3c). Aquellos a quienes se les hace entrar en Su Misericordia son mencionados también en 45:30 en el contexto del juicio del Más Allá.
Este versículo describe el gasto en el camino de Dios como un medio de alcanzar cercanía a Dios, mientras que otros versículos niegan la eficacia de intentos menos sinceros de lograr proximidad a Él, como en 34:37: No son vuestras riquezas ni vuestros hijos los que os acercan en proximidad a Nosotros; y en 39:3, donde los idólatras dicen de sus ídolos: No los adoramos sino para que nos acerquen en proximidad a Dios.
Versículo 100
وَٱلسَّٰبِقُونَ ٱلْأَوَّلُونَ مِنَ ٱلْمُهَٰجِرِينَ وَٱلْأَنصَارِ وَٱلَّذِينَ ٱتَّبَعُوهُم بِإِحْسَٰنٍۢ رَّضِىَ ٱللَّهُ عَنْهُمْ وَرَضُوا۟ عَنْهُ وَأَعَدَّ لَهُمْ جَنَّٰتٍۢ تَجْرِى تَحْتَهَا ٱلْأَنْهَٰرُ خَٰلِدِينَ فِيهَآ أَبَدًۭا ۚ ذَٰلِكَ ٱلْفَوْزُ ٱلْعَظِيمُ ﴿١٠٠﴾
waas-sābiqūna l-awwalūna mina l-muhāŷirīna wal-anṣāri walladhīna ttabaʿūhum biʾiḥsānir raḍiya llāhu ʿanhum waraḍū ʿanhu waʾaʿadda lahum ŷannātin taŷrī taḥtahā l-anhāru khālidīna fīhā abadan dhālika l-fawzu l-ʿaẓīm
Y los precursores, los primeros de entre los Emigrados y los Auxiliares, y quienes les siguieron en el bien, Dios se complace con ellos y ellos se complacen con Él; y les ha preparado Jardines por cuyos bajos fluyen ríos, morando en ellos para siempre jamás. Ese es el triunfo supremo.
100Los primeros (sābiqūn) tiene un significado especial en 56:10, donde describe a los poseedores de la más excelsa virtud y realización espiritual, quienes tienen un lugar privilegiado en el Más Allá. Aquellos comentaristas que precisan el grupo al que alude el presente versículo entienden, no obstante, que se refiere a quienes juraron lealtad al Profeta tras la firma del Tratado de Ḥudaybiyah (véase la introducción a la sura 48); o a quienes oraron en ambas direcciones de la oración (es decir, los musulmanes más tempranos que oraron en dirección a Jerusalén antes de que la alquibla fuera cambiada a La Meca; véase 2:115c; Ṭ); o a quienes participaron en la Batalla de Badr (Q). En todos estos casos, alude a quienes acompañaron al Profeta cuando ello no conllevaba ningún beneficio material previsible. Los sābiqūn es también un término empleado por los sufíes para designar a quienes siguen la vía espiritual hacia Dios y son contrastados tanto con los creyentes ordinarios como con los incrédulos.
Se suele considerar que quienes los siguieron se refiere a la generación posterior a los Compañeros, conocidos como los Seguidores (tābiʿūn) (Q), mientras que otros afirman que puede aludir a cualquiera que los siga con rectitud hasta el Día del Juicio (R). Sobre la reciprocidad expresada en Dios está complacido con ellos y ellos están complacidos con Él, véase 5:119c; 58:22c; 89:28c.
Versículo 101
وَمِمَّنْ حَوْلَكُم مِّنَ ٱلْأَعْرَابِ مُنَٰفِقُونَ ۖ وَمِنْ أَهْلِ ٱلْمَدِينَةِ ۖ مَرَدُوا۟ عَلَى ٱلنِّفَاقِ لَا تَعْلَمُهُمْ ۖ نَحْنُ نَعْلَمُهُمْ ۚ سَنُعَذِّبُهُم مَّرَّتَيْنِ ثُمَّ يُرَدُّونَ إِلَىٰ عَذَابٍ عَظِيمٍۢ ﴿١٠١﴾
wamimman ḥawlakum mina l-aʿrābi munāfiqūna wamin ahli l-madīnati maradū ʿalā n-nifāqi lā taʿlamuhum naḥnu naʿlamuhum sanuʿadhdhibuhum marratayni thumma yuraddūna ilā ʿadhābin ʿaẓīm
Y entre los beduinos que os rodean hay hipócritas, y también entre la gente de Medina; son obstinados en la hipocresía. Tú no los conoces; Nosotros los conocemos y los castigaremos dos veces; luego serán devueltos a un castigo inmenso.
101Dependiendo de cómo se haga la pausa en el árabe, el inicio de este versículo podría leerse también: «Entre los beduinos que os rodean hay hipócritas, y entre los habitantes de Medina [hay quienes] son obstinados en la hipocresía». Son obstinados en tanto que son pertinaces e impenitentes (R, Ṭ). Los castigará dos veces se refiere al castigo que recibirán en este mundo y luego en el Más Allá; por ejemplo, la enfermedad de un creyente se considera una expiación de pecados, mientras que la del incrédulo es un castigo administrado en esta vida, si bien el incrédulo será castigado también en el Más Allá (Q). Algunos interpretan esta frase en el sentido de que serán castigados dos veces: primero en esta vida, luego en la tumba (sobre el castigo de la tumba, véase 3:169–71c), y más tarde serán remitidos a un gran castigo en el Más Allá (R). Se dice que entre las aflicciones con las que son castigados en este mundo figuran el hambre, la muerte y la rabia que experimentan ante el triunfo de la religión de Dios (Ṭ).
Versículo 102
وَءَاخَرُونَ ٱعْتَرَفُوا۟ بِذُنُوبِهِمْ خَلَطُوا۟ عَمَلًۭا صَٰلِحًۭا وَءَاخَرَ سَيِّئًا عَسَى ٱللَّهُ أَن يَتُوبَ عَلَيْهِمْ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ غَفُورٌۭ رَّحِيمٌ ﴿١٠٢﴾
waʾākharūna ʿtarafū bidhunūbihim khalaṭū ʿamalan ṣāliḥan waʾākhara sayyiʾan ʿasā llāhu an yatūba ʿalayhim inna llāha ghafūrur raḥīm
Y hay otros que reconocieron sus pecados: mezclaron una obra recta con otra mala. Quizá Dios se vuelva hacia ellos. En verdad, Dios es Perdonador, Misericordioso.
102Según el relato más común, este versículo fue revelado en relación con varios hombres que se habían quedado rezagados de la campaña de Tabūk, pero se arrepintieron y se ataron a los muros de la mezquita, jurando no comer ni beber hasta que Dios los perdonase (Q, Ṭ). Han mezclado una obra recta con otra podría aludir al hecho de que algunos de estos hombres habían participado con anterioridad en batallas junto al Profeta (Q). Algunos consideran que, procediendo de Dios, puede que implica certeza o necesidad (R, Ṭ).
Versículo 103
خُذْ مِنْ أَمْوَٰلِهِمْ صَدَقَةًۭ تُطَهِّرُهُمْ وَتُزَكِّيهِم بِهَا وَصَلِّ عَلَيْهِمْ ۖ إِنَّ صَلَوٰتَكَ سَكَنٌۭ لَّهُمْ ۗ وَٱللَّهُ سَمِيعٌ عَلِيمٌ ﴿١٠٣﴾
khudh min amwālihim ṣadaqatan tuṭahhiruhum watuzakkīhim bihā waṣalli ʿalayhim inna ṣalātaka sakanul lahum wallāhu samīʿun ʿalīm
Toma de sus bienes una limosna con la que los limpies y los purifiques, y pide por ellos. En verdad, tus plegarias son un sosiego para ellos. Y Dios es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe.
103Se dice que este versículo fue revelado en relación con los hombres arrepentidos del v. 102. Estos hombres se ofrecieron a entregar sus bienes, pero el Profeta dijo que no se le había ordenado aceptar sus ofrendas. Entonces se reveló este versículo, y el Profeta les ordenó entregar un tercio de sus riquezas como expiación (Q). Esta lectura del versículo fue empleada con posterioridad, tras la muerte del Profeta, como justificación por parte de aquellas tribus árabes que sostenían que las limosnas solo eran debidas al Profeta personalmente para que él las distribuyese (IK); en consecuencia, algunas de estas tribus se negaron a pagar el azaque a Abū Bakr (Q). Conforme a esta interpretación, la ofrenda de caridad alude a la caridad de expiación (R). La otra opinión principal sostiene que este versículo alude a las limosnas institucionales (usualmente denominadas zakāh) que son obligatorias (Q, R, Ṭ). Se argumenta que este versículo no podía servir de base para restringir el azaque obligatorio a aquel entregado directamente al Profeta, pues otros versículos nombran de forma explícita a otros beneficiarios prescritos; véase 9:60: Las ofrendas de caridad son solo para los pobres y los indigentes; y 51:19: Y en sus bienes había un derecho para el mendigo y el desposeído.
La purificación de un pueblo por medio de un mensajero se menciona también en 2:129; 2:151; 3:164; 62:2, a menudo mencionada conjuntamente con la enseñanza del Libro y la transmisión del conocimiento. La entrega de caridad purifica a la persona de la mancha del pecado y de la desobediencia a Dios (R).
Sobre el significado de las bendiciones (ṣalāh), véase 2:3c; 9:99c; 33:56c. Se refiere que cuando alguien traía caridad al Profeta para su distribución a la comunidad, él rogaba: «¡Oh Dios, bendícelos (ṣalli ʿalayhim)!» (IK, Q). Las bendiciones del Profeta son un sosiego (sukn) por cuanto cuando las personas escuchaban las súplicas del Profeta se regocijaban y, como fruto de la Respuesta de Dios a sus oraciones, hallaban paz en sus corazones (Q); sus bendiciones eran una misericordia para ellos (IK, Ṭ).
Muchos afirman que el acto de bendecir de esta manera particular está reservado exclusivamente al Profeta, lo que significa que los musulmanes solo deberían impetrar bendiciones sobre él y sobre ninguna otra persona, y que él era la única persona facultada para hacerlo por los demás (Q, R). Al-Rāzī y al-Qurṭubī, no obstante, opinan que no existe razón para restringir esta forma particular de impetrar bendiciones al Profeta, puesto que él constituye un modelo y dechado en todas las acciones. Los musulmanes impetran bendiciones y paz sobre el Profeta Muhammad en las oraciones y también cuando se menciona su nombre, mientras que solo se impetra paz en el caso de los demás profetas.
Versículo 104
أَلَمْ يَعْلَمُوٓا۟ أَنَّ ٱللَّهَ هُوَ يَقْبَلُ ٱلتَّوْبَةَ عَنْ عِبَادِهِۦ وَيَأْخُذُ ٱلصَّدَقَٰتِ وَأَنَّ ٱللَّهَ هُوَ ٱلتَّوَّابُ ٱلرَّحِيمُ ﴿١٠٤﴾
alam yaʿlamū anna llāha huwa yaqbalu t-tawbata ʿan ʿibādihī wayaʾkhudhu ṣ-ṣadaqāti waʾanna llāha huwa t-tawwābu r-raḥīm
¿Acaso no saben que Dios es Quien acepta el arrepentimiento de Sus siervos y recibe las limosnas, y que Dios es el Remisivo, el Misericordioso?
104Sobre la cuestión del arrepentimiento, véase 2:37c; 4:17–18c; 66:8c; 92:10c; 110:3c. En relación con recibe las ofrendas de caridad, algunos mencionan un dicho del Compañero ʿAbd Allāh ibn Masʿūd, quien afirmó: «Ningún siervo entrega una limosna sin que esta caiga en la Mano de Dios antes que en la mano del peticionario, y es Él Quien la deposita en la mano del peticionario» (IK, Ṭ). Al-Rāzī asemeja este versículo a otros tales como 48:10: En verdad, quienes te juran lealtad a ti, solo juran lealtad a Dios; y 33:57: quienes ofenden a Dios y a Su Mensajero, en los cuales el Profeta «ocupa el lugar» de Dios.
Versículo 105
وَقُلِ ٱعْمَلُوا۟ فَسَيَرَى ٱللَّهُ عَمَلَكُمْ وَرَسُولُهُۥ وَٱلْمُؤْمِنُونَ ۖ وَسَتُرَدُّونَ إِلَىٰ عَٰلِمِ ٱلْغَيْبِ وَٱلشَّهَٰدَةِ فَيُنَبِّئُكُم بِمَا كُنتُمْ تَعْمَلُونَ ﴿١٠٥﴾
waquli ʿmalū fasayarā llāhu ʿamalakum warasūluhū wal-muʾminūna wasaturaddūna ilā ʿālimi l-ghaybi wash-shahādati fayunabbiʾukum bimā kuntum taʿmalūn
Y di: «¡Obrad! Dios verá vuestras obras, así como Su Mensajero y los creyentes; y seréis devueltos al Conocedor de lo Oculto y de lo manifiesto, y Él os informará de lo que solíais hacer».
105Algunos interpretan que este versículo se dirige a aquellos que reconocen sus pecados en el v. 102 (Ṭ). Se entiende como una fuente de estímulo y también como una advertencia, tanto porque se desea el elogio y se teme el reproche como porque menciona el juicio del Más Allá (R). El lenguaje de este versículo refleja la segunda mitad del v. 94. Que los creyentes verán vuestras obras es entendido por algunos en el sentido de que lo harán el Día del Juicio (IK), o bien de que se les traerán noticias de ellas incluso en este mundo (R).
Versículo 106
وَءَاخَرُونَ مُرْجَوْنَ لِأَمْرِ ٱللَّهِ إِمَّا يُعَذِّبُهُمْ وَإِمَّا يَتُوبُ عَلَيْهِمْ ۗ وَٱللَّهُ عَلِيمٌ حَكِيمٌۭ ﴿١٠٦﴾
waʾākharūna murŷawna liʾamri llāhi immā yuʿadhdhibuhum waʾimmā yatūbu ʿalayhim wallāhu ʿalīmun ḥakīm
Y hay otros dejados en suspenso hasta el Mandato de Dios: o bien los castiga, o bien se vuelve hacia ellos. Y Dios es Sapientísimo, Sabio.
106A otros se les hace aguardar se refiere más inmediatamente a quienes se quedaron rezagados de la campaña de Tabūk, pero que no estaban tan ardientemente arrepentidos como los descritos en los vv. 102–3 ni eran tan indiferentes como los hipócritas mencionados en los vv. 94–96 (R). Se les hizo esperar o aguardar el Juicio de Dios (Ṭ). Se considera que alude específicamente a tres Compañeros que se rezagaron de la campaña de Tabūk, pero no solicitaron de inmediato el perdón al regresar el Profeta, ni se ataron a la mezquita como otros habían hecho. A la comunidad se le ordenó rechazarlos, no tratándolos ni hablándoles, y a sus esposas se les ordenó asimismo regresar con sus familias hasta que descendiera una resolución sobre ellos (R). Más adelante fueron perdonados con la revelación de los vv. 117–18; véase el comentario sobre dichos versículos.
Versículo 107
وَٱلَّذِينَ ٱتَّخَذُوا۟ مَسْجِدًۭا ضِرَارًۭا وَكُفْرًۭا وَتَفْرِيقًۢا بَيْنَ ٱلْمُؤْمِنِينَ وَإِرْصَادًۭا لِّمَنْ حَارَبَ ٱللَّهَ وَرَسُولَهُۥ مِن قَبْلُ ۚ وَلَيَحْلِفُنَّ إِنْ أَرَدْنَآ إِلَّا ٱلْحُسْنَىٰ ۖ وَٱللَّهُ يَشْهَدُ إِنَّهُمْ لَكَٰذِبُونَ ﴿١٠٧﴾
waalladhīna ttakhadhū masŷidan ḍirāran wakufran watafrīqam bayna l-muʾminīna waʾirṣādal liman ḥāraba llāha warasūlahū min qablu walayaḥlifunna in aradnā illā l-ḥusnā wallāhu yashhadu innahum lakādhibūn
Y aquellos que levantaron una mezquita por causar daño e incredulidad, para dividir a los creyentes y como puesto avanzado para quien combatió a Dios y a Su Mensajero anteriormente, jurarán ciertamente: «No deseábamos sino lo mejor». Pero Dios da testimonio de que son ciertamente mentirosos.
107Este versículo describe una mezquita construida por un grupo liderado por cierto Abū ʿĀmir al-Rāhib («el monje»), un miembro notable y respetado del clan Aws de Medina que, antes de la llegada del Profeta a Medina, se había convertido al cristianismo y era reputado como docto en las escrituras cristianas. Tras la derrota de los mecanos en Badr, Abū ʿĀmir se irritó ante la aparente firmeza del Profeta y de sus seguidores y brindó su apoyo a los Qurayŝ, llegando incluso a cavar zanjas en el campo de batalla durante la Batalla de Uḥud, en una de las cuales cayó el Profeta y resultó herido. Tras la Batalla de Uḥud y un último encuentro con el Profeta en el que Abū ʿĀmir se negó a aceptar el Islam, viajó a entrevistarse con el emperador bizantino Heraclio para recabar su auxilio contra el Profeta. Habiendo recibido promesas de ayuda de Heraclio, envió recado a sus aliados en Medina para que construyeran una mezquita cerca de la mezquita de Qubāʾ, en las afueras de Medina, asegurándoles que los bizantinos les ayudarían a expulsar al Profeta de su posición de liderazgo en Medina. Tras construir la mezquita, que afirmaban destinada a los débiles, los pobres y aquellos con dificultades para viajar, invitaron al Profeta a orar en ella a fin de bendecirla y consagrarla como lugar de oración. El Profeta respondió que estaba a punto de emprender un viaje y que lo haría, si Dios quería, a su regreso. Cuando se hallaban a una jornada de camino en su regreso de Tabūk, se reveló este versículo y el Profeta ordenó incendiar la mezquita (IK).
Deseaban dividir a los creyentes levantando otra mezquita cerca de la ya existente mezquita de Qubāʾ con la intención de desafiar y derrotar al Profeta (Q). Serviría asimismo como avanzada para los designios de Abū ʿĀmir, quien informó a sus cómplices de que los bizantinos enviarían refuerzos y de que debían aprestarse para el combate (Q). Solo deseamos lo mejor se entiende en referencia a su alegación de que la mezquita había sido erigida únicamente para alivio y conveniencia de los creyentes (IK).
Versículo 108
لَا تَقُمْ فِيهِ أَبَدًۭا ۚ لَّمَسْجِدٌ أُسِّسَ عَلَى ٱلتَّقْوَىٰ مِنْ أَوَّلِ يَوْمٍ أَحَقُّ أَن تَقُومَ فِيهِ ۚ فِيهِ رِجَالٌۭ يُحِبُّونَ أَن يَتَطَهَّرُوا۟ ۚ وَٱللَّهُ يُحِبُّ ٱلْمُطَّهِّرِينَ ﴿١٠٨﴾
lā taqum fīhi abadal lamasŷidun ussisa ʿalā t-taqwā min awwali yawmin aḥaqqu an taqūma fīhi fīhi riŷālun yuḥibbūna an yataṭahharū wallāhu yuḥibbu l-muṭṭahhirīn
¡Jamás te pongas en pie en ella! Ciertamente una mezquita fundada sobre la reverencia desde el primer día tiene más derecho a que te pongas en pie en ella. En ella hay hombres que aman purificarse, y Dios ama a los que se purifican.
108¡Nunca te pongas en pie en ella! es una orden dirigida al Profeta en segunda persona del singular y alude a ponerse en pie para la oración en la mezquita erigida por Abū ʿĀmir (Q). Una mezquita fundada sobre la reverencia alude a la mezquita de Qubāʾ (Q). Durante la emigración (hiŷrah) de La Meca a Medina, el Profeta no entró de inmediato en el centro de Medina, sino que permaneció varios días en Qubāʾ junto a los Banū ʿAmr, en la periferia de la ciudad, mientras aguardaba la llegada del resto de los Emigrados a Medina, incluido ʿAlī. Este fue el primer lugar donde el Profeta oró tras la hiŷrah, y posteriormente los habitantes de aquella comarca solicitaron permiso para construir una mezquita allí (Ṭ). Algunas opiniones interpretan esto como una alusión a la mezquita del Profeta, edificada con posterioridad, pero la mención a desde el primer día en el v. 109 indica que se trata de la mezquita de Qubāʾ (Q). Hombres que aman purificarse significa que sus almas no permanecen mancilladas por el pecado y la rebeldía (R), aunque algunos comentaristas vinculan esta frase con relatos de que la gente de Qubāʾ era particularmente diligente en su higiene personal y en mantener la limpieza corporal con fines rituales (Q, Ṭ).
Versículo 109
أَفَمَنْ أَسَّسَ بُنْيَٰنَهُۥ عَلَىٰ تَقْوَىٰ مِنَ ٱللَّهِ وَرِضْوَٰنٍ خَيْرٌ أَم مَّنْ أَسَّسَ بُنْيَٰنَهُۥ عَلَىٰ شَفَا جُرُفٍ هَارٍۢ فَٱنْهَارَ بِهِۦ فِى نَارِ جَهَنَّمَ ۗ وَٱللَّهُ لَا يَهْدِى ٱلْقَوْمَ ٱلظَّٰلِمِينَ ﴿١٠٩﴾
afaman assasa bunyānahū ʿalā taqwā mina llāhi wariḍwānin khayrun am man assasa bunyānahū ʿalā shafā ŷurufin hārin fanhāra bihī fī nāri ŷahannama wallāhu lā yahdī l-qawma ẓ-ẓālimīn
¿Acaso quien fundó su edificio sobre la reverencia a Dios y Su Complacencia es mejor, o quien fundó su edificio al borde de un barranco socavado que se derrumba con él en el Fuego del Infierno? Y Dios no guía al pueblo inicuo.
109Una imaginería semejante aparece también en 3:103: Estabais al borde de un abismo de fuego y Él os libró de él; y en 22:11: Y entre los hombres hay quien adora a Dios en un borde: si le sobreviene el bien, se contenta con él, pero si le sobreviene una prueba, se vuelve sobre su rostro, perdiendo este mundo y el Más Allá. Es decir, es mejor fundamentar la propia edificación sobre la verdad firme y el temor reverente a Dios que sobre el endeble cimiento de la falsedad (R).
Versículo 110
لَا يَزَالُ بُنْيَٰنُهُمُ ٱلَّذِى بَنَوْا۟ رِيبَةًۭ فِى قُلُوبِهِمْ إِلَّآ أَن تَقَطَّعَ قُلُوبُهُمْ ۗ وَٱللَّهُ عَلِيمٌ حَكِيمٌ ﴿١١٠﴾
lā yazālu bunyānuhumu lladhī banaw rībatan fī qulūbihim illā an taqaṭṭaʿa qulūbuhum wallāhu ʿalīmun ḥakīm
El edificio que levantaron no dejará de ser motivo de inquietud en sus corazones hasta que sus corazones se desgarren. Y Dios es Sapientísimo, Sabio.
110El edificio que construyeron se refiere a la antedicha mezquita para causar daño e incredulidad del v. 107 (Q). Seguirá siendo un motivo de inquietud en sus corazones en cuanto a que sumirá sus corazones en un estado de angustia y duda (R). La inquietud puede interpretarse en el sentido de que el acto del Profeta de demoler la mezquita aumentó la hostilidad de ellos hacia él y sus dudas sobre su misión, o bien que los hizo preguntarse si tal destrucción recaería también sobre ellos personalmente, o si Dios los perdonaría o no (R).
Hasta que sus corazones se desgarren es leído por algunos en el sentido de «hasta que Tú desgarres sus corazones» o «hasta que desgarre sus corazones». Es leído asimismo por algunos como «a menos que sus corazones se desgarren», significando a menos que se arrepientan tan ardientemente que se les desgarren los corazones (R). Otros interpretan sus corazones se desgarren como una referencia a sus muertes, queriendo decir que permanecerán en ese estado de falsedad mientras vivan (Ṭ).
Versículo 111
۞ إِنَّ ٱللَّهَ ٱشْتَرَىٰ مِنَ ٱلْمُؤْمِنِينَ أَنفُسَهُمْ وَأَمْوَٰلَهُم بِأَنَّ لَهُمُ ٱلْجَنَّةَ ۚ يُقَٰتِلُونَ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ فَيَقْتُلُونَ وَيُقْتَلُونَ ۖ وَعْدًا عَلَيْهِ حَقًّۭا فِى ٱلتَّوْرَىٰةِ وَٱلْإِنجِيلِ وَٱلْقُرْءَانِ ۚ وَمَنْ أَوْفَىٰ بِعَهْدِهِۦ مِنَ ٱللَّهِ ۚ فَٱسْتَبْشِرُوا۟ بِبَيْعِكُمُ ٱلَّذِى بَايَعْتُم بِهِۦ ۚ وَذَٰلِكَ هُوَ ٱلْفَوْزُ ٱلْعَظِيمُ ﴿١١١﴾
inna llāha shtarā mina l-muʾminīna anfusahum waʾamwālahum biʾanna lahumu l-ŷannata yuqātilūna fī sabīli llāhi fayaqtulūna wayuqtalūna waʿdan ʿalayhi ḥaqqan fī t-tawrāti wal-inŷīli wal-qurʾāni waman awfā biʿahdihī mina llāhi fastabshirū bibayʿikumu lladhī bāyaʿtum bihī wadhālika huwa l-fawzu l-ʿaẓīm
En verdad, Dios ha comprado a los creyentes sus personas y sus bienes a cambio de que el Paraíso sea para ellos: combaten en el camino de Dios, matan y son matados; una promesa vinculante para Él en la Torá, el Evangelio y el Corán. ¿Y quién es más fiel a su pacto que Dios? Alegraos, pues, por el trato que habéis concertado. Y ese es el triunfo supremo.
111Un lenguaje similar que vincula la compra y la venta con asuntos espirituales se halla también en 2:16, 86, 175; 3:177; 16:95; 57:11; 61:10. Al-Rāzī observa que una sutileza de este versículo estriba en que, en esta profunda transacción, Dios es tanto el comprador como el vendedor, a semejanza de cómo un adulto gestiona los asuntos de un infante desvalido. Añade que en el versículo Dios afirma que la sustancia inmortal del ser humano «posee» tanto su cuerpo efímero como sus bienes mundanos, y que al entregar ambos para el servicio de Dios esta sustancia inmortal adquiere, por así decirlo, el Jardín. Nada de este versículo, a juicio de al-Rāzī, altera el hecho de que Dios trasciende toda necesidad de tales transacciones, y de que la formulación de este versículo pretende ser un acto de bondad, delicadeza y sutileza por parte de Dios. Ibn ʿAŷībah profundiza en el lenguaje mercantil de este versículo y afirma esencialmente que las almas de los incrédulos no pueden comprarse a cambio del Jardín porque carecen de valor, mientras que las almas de los profetas y allegados a Dios no tienen precio y no entran en el ámbito de la compraventa. Entre ambos extremos se sitúan las almas de los creyentes, que son «compradas» o «vendidas» por el Jardín.
Algunos refieren que este versículo alude al «segundo pacto de ʿAqabah», paraje en las afueras de La Meca (que no debe confundirse con la ciudad portuaria que hoy se halla en Jordania). El primer pacto de ʿAqabah tuvo lugar cuando un reducido grupo de personas de Yaṯrib (aún no llamada Medina) acudió en peregrinación a La Meca para reconocer la misión del Profeta y jurarle lealtad. En el segundo pacto de ʿAqabah, bajo circunstancias semejantes, el Compañero ʿAbd Allāh ibn al-Rawāḥah dijo: «Estipula para tu Señor y para ti mismo lo que desees». El Profeta dijo: «Estipulo para mi Señor que Lo adoréis y no Le asociéis copartícipe alguno, y estipulo para mí mismo que me protejáis de aquello de lo que protegéis a vuestras propias personas y a vuestros bienes». Dijeron: «Y si hacemos eso, ¿qué obtendremos?». Dijo: «El Jardín». Exclamaron: «¡Un negocio provechoso! ¡Ni lo rescindiremos ni pediremos que sea rescindido!» (Q, Ṭ).
Una promesa vinculante para Él en la Torá, el Evangelio y el Corán se interpreta en el sentido de que es una promesa inmutable de que tales personas serán recompensadas de este modo, remontándose hasta la Torá (R). El pacto alude a la antedicha compra por parte de Dios de las almas y los bienes de los creyentes, al igual que el trato que habéis concertado (R).
Versículo 112
ٱلتَّٰٓئِبُونَ ٱلْعَٰبِدُونَ ٱلْحَٰمِدُونَ ٱلسَّٰٓئِحُونَ ٱلرَّٰكِعُونَ ٱلسَّٰجِدُونَ ٱلْءَامِرُونَ بِٱلْمَعْرُوفِ وَٱلنَّاهُونَ عَنِ ٱلْمُنكَرِ وَٱلْحَٰفِظُونَ لِحُدُودِ ٱللَّهِ ۗ وَبَشِّرِ ٱلْمُؤْمِنِينَ ﴿١١٢﴾
at-tāʾibūna l-ʿābidūna l-ḥāmidūna s-sāʾiḥūna r-rākiʿūna s-sāŷidūna l-āmirūna bil-maʿrūfi wan-nāhūna ʿani l-munkari wal-ḥāfiẓūna liḥudūdi llāhi wabashshiri l-muʾminīn
Los que se arrepienten, los que adoran, los que alaban, los que ayunan o viajan por Su causa, los que se inclinan, los que se postran, los que ordenan lo recto y prohiben lo reprobable, y los que observan los límites de Dios; y albricia a los creyentes.
112Penitentes se refiere a quienes se arrepienten de la idolatría, la hipocresía y el pecado (R, Ṭ). Los celebrantes de alabanzas (ḥāmid) son aquellos que glorifican a Dios en la dicha y en la adversidad (Ṭ), de día y de noche (R). Caminantes (sāʾiḥ) es interpretado por muchos comentaristas como «aquellos que ayunan», citando aḥādīṯ tales como «El viaje (siyāḥah) de esta comunidad es el ayuno», mientras que otros lo interpretan en el sentido de combatir o emigrar en el camino de Dios (Q). Algunos señalan que el nexo entre el ayuno y el viaje es la abstención de deleites tales como la comida y la bebida (R), lo cual debe entenderse aquí teniendo en cuenta las penosas condiciones en que se emprendía en tiempos pretéritos. Al-Rāzī señala que cuando los hombres viajan cierran las puertas a las pasiones y se exponen a privaciones, lo que conduce a la apertura de las puertas de la sabiduría, y que quienes ayunan están viajando en el mundo espiritual. Otros afirman que los caminantes alude a quienes viajan para buscar el conocimiento, y que cuando uno emprende un viaje presencia el mundo en su diversidad, adquiere perspicacia sobre la creación de Dios y es edificado con ello (R). Sobre los que se inclinan y los que se postran, véase asimismo 2:43, 125; 3:43; 22:26. Sobre los conceptos islámicos fundamentales de ordenar el bien y prohibir el mal, véase 2:207c; 3:104c. Los límites fijados por Dios alude a las obligaciones y prohibiciones que Él prescribe tanto para las transacciones humanas como para los actos de adoración (R, Ṭ). Este versículo se interpreta espiritualmente en el sentido de que los caminantes en la senda de Dios ayunan de cuanto no es Dios, viajan con sus corazones en el mundo espiritual de lo no visto, se inclinan y se postran en toda dirección, y se mantienen dentro de los límites de la servidumbre perfecta (Aj).
Versículo 113–114
مَا كَانَ لِلنَّبِىِّ وَٱلَّذِينَ ءَامَنُوٓا۟ أَن يَسْتَغْفِرُوا۟ لِلْمُشْرِكِينَ وَلَوْ كَانُوٓا۟ أُو۟لِى قُرْبَىٰ مِنۢ بَعْدِ مَا تَبَيَّنَ لَهُمْ أَنَّهُمْ أَصْحَٰبُ ٱلْجَحِيمِ ﴿١١٣﴾ وَمَا كَانَ ٱسْتِغْفَارُ إِبْرَٰهِيمَ لِأَبِيهِ إِلَّا عَن مَّوْعِدَةٍۢ وَعَدَهَآ إِيَّاهُ فَلَمَّا تَبَيَّنَ لَهُۥٓ أَنَّهُۥ عَدُوٌّۭ لِّلَّهِ تَبَرَّأَ مِنْهُ ۚ إِنَّ إِبْرَٰهِيمَ لَأَوَّٰهٌ حَلِيمٌۭ ﴿١١٤﴾
mā kāna lin-nabiyyi walladhīna āmanū an yastaghfirū lil-mushrikīna walaw kānū ulī qurbā mim baʿdi mā tabayyana lahum annahum aṣḥābu l-ŷaḥīm · wamā kāna stighfāru ibrāhīma liʾabīhi illā ʿam mawʿidatin waʿadahā iyyāhu falammā tabayyana lahū annahū ʿaduwwul lillāhi tabarraʾa minhu inna ibrāhīma laʾawwāhun ḥalīm
No corresponde al Profeta ni a los creyentes pedir perdón por los idólatras, aunque sean parientes cercanos, después de que les haya quedado claro que son los moradores del Infierno.
Y la petición de perdón que Abraham hizo por su padre fue solo a causa de una promesa que le había hecho; mas cuando le quedó claro que era un enemigo de Dios, se desentendió de él. Ciertamente Abraham era tierno de corazón, clemente.
113–14Según un relato, este versículo fue revelado en relación con algunos creyentes que solían rogar por sus parientes difuntos que habían muerto como idólatras, y cuando se les interrogó sobre su proceder, respondieron que el propio Abraham había rogado por su padre a pesar de que este último era un idólatra (R, Ṭ). La súplica de perdón de Abraham se menciona en sus palabras a su padre en 19:47: ¡Paz sobre ti! Pediré perdón por ti a mi Señor.
No corresponde al Profeta se interpreta usualmente como una prohibición, pero también puede entenderse en el sentido de «no es propio del Profeta», a modo de desaconsejo más que de prescripción taxativa (R). Algunos interpretan estos versículos en el sentido de que mientras los idólatras están vivos y la cuestión de abrazar la fe sigue abierta, se puede rogar por ellos, pero una vez que esas personas han muerto y su estado ha quedado manifiesto, no debe hacerse (R). Otros afirman que esta prohibición no alude a la súplica en general, sino a las exequias fúnebres, en cuyo caso resonaría con el v. 84: Y no reces nunca por ninguno de ellos que muera, ni te detengas junto a su tumba (Q, R). Algunos comentaristas (R) parecen entender se les ha hecho patente que serán los habitantes del Fuego abrasador como una declaración sobre los idólatras en general, pero se les ha hecho patente indicaría que esto alude a un conocimiento preciso sobre individuos específicos en este mundo, ya que la perdición de los idólatras en el Más Allá no es algo que pudiera «hacerse patente» como tal a todos los seres humanos en este mundo. Otros entienden que queda patente si mueren en estado de idolatría o incredulidad, pero que antes de la muerte no hay modo de saberlo (Ṭ). De tierno corazón traduce awwāh (cf. 11:75), que se entiende como alguien bondadoso y compasivo (raḥīm) o alguien humilde que ora con frecuencia (IK, Q, R).
Versículo 115
وَمَا كَانَ ٱللَّهُ لِيُضِلَّ قَوْمًۢا بَعْدَ إِذْ هَدَىٰهُمْ حَتَّىٰ يُبَيِّنَ لَهُم مَّا يَتَّقُونَ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ بِكُلِّ شَىْءٍ عَلِيمٌ ﴿١١٥﴾
wamā kāna llāhu liyuḍilla qawmam baʿda idh hadāhum ḥattā yubayyina lahum mā yattaqūna inna llāha bikulli shayʾin ʿalīm
No corresponde a Dios extraviar a un pueblo después de haberlo guiado hasta haberle aclarado aquello de lo que debe guardarse. En verdad, Dios es Conocedor de todas las cosas.
115Este versículo se interpreta en el contexto del Mandato precedente de que los creyentes no deben pedir perdón por los idólatras una vez que se les ha hecho patente que serán habitantes del Fuego abrasador (v. 113). Algunos creyentes se sentían afligidos por haber realizado tales súplicas de perdón (v. 114) en el pasado (R). Otros comentaristas vinculan este mandato con la prohibición del consumo de vino (véase 2:219c; 5:90–91c), ya que algunos Compañeros estaban preocupados por otros Compañeros que murieron antes de que se promulgara la prohibición (Q). Espiritualmente, se entiende en el sentido de que Dios no desviará a nadie del sendero hacia Él sin haberle aclarado previamente que debe ser observante de las virtudes y poseer la debida cortesía espiritual, o adab (Aj).
Versículo 116
إِنَّ ٱللَّهَ لَهُۥ مُلْكُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۖ يُحْىِۦ وَيُمِيتُ ۚ وَمَا لَكُم مِّن دُونِ ٱللَّهِ مِن وَلِىٍّۢ وَلَا نَصِيرٍۢ ﴿١١٦﴾
inna llāha lahū mulku s-samāwāti wal-arḍi yuḥyī wayumītu wamā lakum min dūni llāhi min waliyyin walā naṣīr
En verdad, a Dios pertenece la Soberanía de los cielos y de la tierra. Él da la vida y da la muerte. Y fuera de Dios no tenéis protector ni auxiliador alguno.
116Diversos elementos de este versículo aparecen a lo largo de todo el Corán, a saber: la Soberanía de Dios (p. ej., 3:189; 5:17, 18; 24:42; 45:27), el otorgamiento de la vida y de la muerte por parte de Dios (2:258; 3:156; 7:158; 10:56; 22:6; 23:80; 40:68; 44:8; 53:44; 57:2; 67:2), y la desdicha de los incrédulos al no tener ni protector ni auxiliador en el Más Allá (p. ej., 2:107, 120; 9:74; 48:22).
Versículo 117
لَّقَد تَّابَ ٱللَّهُ عَلَى ٱلنَّبِىِّ وَٱلْمُهَٰجِرِينَ وَٱلْأَنصَارِ ٱلَّذِينَ ٱتَّبَعُوهُ فِى سَاعَةِ ٱلْعُسْرَةِ مِنۢ بَعْدِ مَا كَادَ يَزِيغُ قُلُوبُ فَرِيقٍۢ مِّنْهُمْ ثُمَّ تَابَ عَلَيْهِمْ ۚ إِنَّهُۥ بِهِمْ رَءُوفٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿١١٧﴾
laqad tāba llāhu ʿalā n-nabiyyi wal-muhāŷirīna wal-anṣāri lladhīna ttabaʿūhu fī sāʿati l-ʿusrati mim baʿdi mā kāda yazīghu qulūbu farīqim minhum thumma tāba ʿalayhim innahū bihim raʾūfur raḥīm
Ciertamente Dios se volvió hacia el Profeta, los Emigrados y los Auxiliares que le siguieron en la hora de la dificultad, después de que los corazones de un grupo de ellos casi se hubieran desviado; luego Él se volvió hacia ellos. En verdad, Él es para con ellos Compasivo, Misericordioso;
117Se volvió [en misericordia] significa que Dios responde al arrepentimiento de los seres humanos, puesto que «arrepentirse» y «volverse [en perdón o compasión]» son el mismo verbo en árabe con una partícula diferente, teniendo ambos el sentido de «volverse hacia» (véanse v. 14; 2:37, 128, 160). Algunos dicen que el asunto respecto al cual Dios Se vuelve hacia el Profeta es el haber concedido permiso a algunos que deseaban quedarse rezagados (véase v. 43); y Se vuelve hacia los creyentes cuando sus corazones pudieron haberse inclinado a permanecer atrás o cuando vacilaron en su compromiso (Q, R). La hora de la dificultad alude a la expedición de Tabūk, emprendida bajo tal calor que tuvieron que sacrificar camellos para hacer frente a la escasez de agua y pertrechos (R, Ṭ), aunque también puede aludir a todos los momentos semejantes de penalidad, tales como la Batalla del Foso en 5/627 (R).
Versículo 118
وَعَلَى ٱلثَّلَٰثَةِ ٱلَّذِينَ خُلِّفُوا۟ حَتَّىٰٓ إِذَا ضَاقَتْ عَلَيْهِمُ ٱلْأَرْضُ بِمَا رَحُبَتْ وَضَاقَتْ عَلَيْهِمْ أَنفُسُهُمْ وَظَنُّوٓا۟ أَن لَّا مَلْجَأَ مِنَ ٱللَّهِ إِلَّآ إِلَيْهِ ثُمَّ تَابَ عَلَيْهِمْ لِيَتُوبُوٓا۟ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ هُوَ ٱلتَّوَّابُ ٱلرَّحِيمُ ﴿١١٨﴾
waʿalā th-thalāthati lladhīna khullifū ḥattā idhā ḍāqat ʿalayhimu l-arḍu bimā raḥubat waḍāqat ʿalayhim anfusuhum waẓannū al lā malŷaʾa mina llāhi illā ilayhi thumma tāba ʿalayhim liyatūbū inna llāha huwa t-tawwābu r-raḥīm
y hacia los tres que se quedaron atrás, hasta que la tierra, a pesar de su inmensidad, se les estrechó y sus propias almas se les estrecharon, y tuvieron la certeza de que no había más refugio contra Dios que en Él mismo. Luego Él se volvió hacia ellos para que se arrepintieran. En verdad, Dios es el Remisivo, el Misericordioso.
118Este versículo se refiere a los tres hombres que se quedaron rezagados, pero no ofrecieron excusas, ni antes de que el Profeta partiera hacia Tabūk ni después de que regresara. Según algunos, quedaron atrás no se refiere aquí a haber quedado rezagados de la expedición a Tabūk, sino a haber quedado en un estado de espera a que descendiera el Juicio de Dios (Q, R). En las fuentes se ofrece un pormenorizado relato de uno de los tres, Kaʿb ibn Mālik, quien se encontró en un perpetuo estado de indecisión durante los días previos a la campaña de Tabūk y fue postergando los preparativos necesarios. Finalmente llegó el día en que todos los combatientes habían marchado y él se quedó con los demás en Medina. Cuando el Profeta regresó, muchos de los que se habían quedado atrás presentaron sus excusas con vehemencia ante el Profeta, quien, según el relato, aceptó el sentido llano de sus palabras y los dispensó. No obstante, Kaʿb ibn Mālik no pudo inducirse a inventar excusa alguna y declaró abiertamente que no tenía excusa, pues en ningún momento de su vida había estado materialmente mejor pertrechado para partir al combate que el día en que el Profeta marchó a Tabūk (y de hecho había participado en numerosas batallas previas junto al Profeta). El Profeta le ordenó a él y a los otros dos esperar hasta que Dios decidiera sobre su caso. Entretanto, a la comunidad se le mandó hacerles el vacío, y aunque Kaʿb tuvo la entereza de pasear por los mercados y rezar en las mezquitas sin que nadie le dirigiera la palabra, los otros dos permanecieron recluidos en sus hogares durante los cincuenta días que tardó en revelarse la resolución contenida en este versículo. Que la tierra, a pesar de su vastedad, se estrechó se menciona también en el v. 25; en el presente versículo alude a la sensación de constricción y soledad (Q, R).
Versículo 119
يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ ٱتَّقُوا۟ ٱللَّهَ وَكُونُوا۟ مَعَ ٱلصَّٰدِقِينَ ﴿١١٩﴾
yāʾayyuhā lladhīna āmanū ttaqū llāha wakūnū maʿa ṣ-ṣādiqīn
¡Oh, vosotros que creéis! Temed a Dios y estad con los veraces.
119Se considera que sed de los veraces se refiere al hecho de que, aunque padecieron el aislamiento por causa de ello, la sinceridad de los tres hombres que se quedaron rezagados al no inventar falsas excusas los preservó de las filas de los hipócritas y los hizo merecedores del Perdón de Dios (Q). Desde otra perspectiva, significa mantenerse firmes junto al Profeta y a los demás creyentes (Ṭ). Veraces traduce ṣādiq, que además de decir la verdad puede también significar «sincero» y «leal», vocablos que proceden de la misma raíz que «caridad» (ṣadaqah), el verbo que significa «confirmar» o «verificar» (ṣaddaqa), y el participio intensivo ṣiddīq, que significa tanto «veraz» como «amigo entrañable» (4:69; 5:75; 12:46; 24:61; 57:19).
Versículo 120
مَا كَانَ لِأَهْلِ ٱلْمَدِينَةِ وَمَنْ حَوْلَهُم مِّنَ ٱلْأَعْرَابِ أَن يَتَخَلَّفُوا۟ عَن رَّسُولِ ٱللَّهِ وَلَا يَرْغَبُوا۟ بِأَنفُسِهِمْ عَن نَّفْسِهِۦ ۚ ذَٰلِكَ بِأَنَّهُمْ لَا يُصِيبُهُمْ ظَمَأٌۭ وَلَا نَصَبٌۭ وَلَا مَخْمَصَةٌۭ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ وَلَا يَطَـُٔونَ مَوْطِئًۭا يَغِيظُ ٱلْكُفَّارَ وَلَا يَنَالُونَ مِنْ عَدُوٍّۢ نَّيْلًا إِلَّا كُتِبَ لَهُم بِهِۦ عَمَلٌۭ صَٰلِحٌ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ لَا يُضِيعُ أَجْرَ ٱلْمُحْسِنِينَ ﴿١٢٠﴾
mā kāna liʾahli l-madīnati waman ḥawlahum mina l-aʿrābi an yatakhallafū ʿar rasūli llāhi walā yarghabū biʾanfusihim ʿan nafsihī dhālika biʾannahum lā yuṣībuhum ẓamaʾun walā naṣabun walā makhmaṣatun fī sabīli llāhi walā yaṭaʾūna mawṭiʾan yaghīẓu l-kuffāra walā yanālūna min ʿaduwwin naylan illā kutiba lahum bihī ʿamalun ṣāliḥun inna llāha lā yuḍīʿu aŷra l-muḥsinīn
No corresponde a la gente de Medina ni a los beduinos que habitan en sus alrededores rezagarse respecto al Mensajero de Dios ni preferirse a sí mismos antes que a él. Ello porque no les aqueja sed ni fatiga ni hambre en el camino de Dios, ni pisan terreno alguno que cause la ira de los incrédulos, ni reciben afrenta de enemigo alguno, sin que por ello se les registre una obra recta. En verdad, Dios no deja perder la recompensa de los bienhechores.
120No correspondía a los habitantes... quedarse rezagados del Mensajero de Dios señala la necesidad de seguir al Profeta al combate. Algunos consideran que este precepto se aplicaba exclusivamente a seguir al Profeta, ya que en épocas posteriores de la historia no era forzoso seguir al dirigente político a la batalla (R, Ṭ). Al-Ṭabarī interpreta este versículo como una declaración sobre el incumplimiento de algunos medinenses y beduinos de unirse a la expedición del Profeta a Tabūk, significando que, si bien algunos pudieron haber sido requeridos para permanecer atrás con algún otro propósito, ninguno debió, por principio, haberse negado sencillamente a marchar con él. Algunos opinan que este versículo fue abrogado por el v. 122 (R, Ṭ), pero la cuestión de la abrogación no se suscita si este versículo se interpreta en el sentido de que los creyentes deben estar prestos a responder al Profeta, aunque no todos participen efectivamente en el combate. Algunos de los que fundamentan su interpretación en la abrogación argumentan que el v. 120 se refería a una época en que el Islam era débil y los musulmanes escasos en número, mientras que el v. 122 aludía a un momento en que se volvieron más fuertes y numerosos (Ṭ).
Versículo 121
وَلَا يُنفِقُونَ نَفَقَةًۭ صَغِيرَةًۭ وَلَا كَبِيرَةًۭ وَلَا يَقْطَعُونَ وَادِيًا إِلَّا كُتِبَ لَهُمْ لِيَجْزِيَهُمُ ٱللَّهُ أَحْسَنَ مَا كَانُوا۟ يَعْمَلُونَ ﴿١٢١﴾
walā yunfiqūna nafaqatan ṣaghīratan walā kabīratan walā yaqṭaʿūna wādiyan illā kutiba lahum liyaŷziyahumu llāhu aḥsana mā kānū yaʿmalūn
Ni gastan gasto alguno, pequeño o grande, ni cruzan valle alguno, sin que se les registre, para que Dios les retribuya con lo mejor de lo que solían hacer.
121Lo mejor de lo que solían hacer (cf. 16:96–97; 24:38; 29:7; 39:35; 46:16) alude aquí ya sea a que serían recompensados por lo bueno de sus obras, y no por lo malo, o bien se entiende en el sentido de que «Dios los recompensará con algo mejor que lo que hicieron», indicando que la recompensa sobrepasará a la obra (R); véase 29:7c. Esta última interpretación resuena con versículos tales como 6:160: Quienquiera que traiga una buena obra recibirá diez veces su equivalente. La imagen de quedará registrado para ellos evoca otros pasajes que aluden al registro de las acciones de una persona en la vida, tales como 36:12: En verdad, Nosotros damos la vida a los muertos y registramos lo que enviaron por delante y lo que dejaron tras de sí. Y todo lo hemos computado en un registro claro; 43:19: Su testimonio quedará registrado y serán interrogados; 43:80: Sí, y Nuestros emisarios están presentes junto a ellos, registrando; y 78:29: Y todo lo hemos registrado en un libro.
Versículo 122
۞ وَمَا كَانَ ٱلْمُؤْمِنُونَ لِيَنفِرُوا۟ كَآفَّةًۭ ۚ فَلَوْلَا نَفَرَ مِن كُلِّ فِرْقَةٍۢ مِّنْهُمْ طَآئِفَةٌۭ لِّيَتَفَقَّهُوا۟ فِى ٱلدِّينِ وَلِيُنذِرُوا۟ قَوْمَهُمْ إِذَا رَجَعُوٓا۟ إِلَيْهِمْ لَعَلَّهُمْ يَحْذَرُونَ ﴿١٢٢﴾
wamā kāna l-muʾminūna liyanfirū kāffatan falawlā nafara min kulli firqatim minhum ṭāʾifatul liyatafaqqahū fī d-dīni waliyundhirū qawmahum idhā raŷaʿū ilayhim laʿallahum yaḥdharūn
No corresponde a los creyentes salir todos a combatir. ¿Por qué no sale un destacamento de cada grupo de ellos para instruirse profundamente en la religión y advertir a su pueblo cuando regresen a ellos, para que así se precavan?
122Algunos interpretan este versículo en el sentido de que no todos los beduinos tenían que acudir a Medina cuando se hacía un llamamiento al combate (Ṭ). Otros dicen que significa que cuando el Profeta despachaba a algún grupo para la batalla o para una incursión (IK), no debían marchar todos; algunos debían permanecer atrás por diversos motivos, entre ellos la instrucción espiritual y religiosa (Ṭ), en especial dado que descendían nuevas revelaciones mientras el Profeta estaba con ellos y era necesario que hubiera personas presentes para aprender del Profeta y transmitir su conocimiento a los demás (R). El grupo combatiente representaría al grupo de estudio en la batalla, y este último representaría al primero en el estudio de las enseñanzas religiosas del Profeta (R).
Para otros, este versículo no alude a la batalla, sino a la instrucción religiosa en sí misma. En los últimos años de vida del Profeta, las tribus abrazaban a veces el Islam en colectividad. Algunos interpretan que este versículo establece que cuando una tribu aceptaba el Islam, sus miembros no debían trasladarse todos a la vez a Medina y desbordar el alojamiento de la ciudad; más bien, algunos debían acudir a aprender del Profeta y luego regresar a instruir a sus correligionarios en las doctrinas y prácticas de la religión (IK, R, Ṭ). Esto es lo que la jurisprudencia islámica denominaría más tarde una obligación colectiva (farḍ kifāyah) en contraposición a una obligación individual (farḍ ʿayn), ya que solo exige que haya algunos miembros de la comunidad que busquen el saber de este modo (Q). Al-Rāzī reflexiona sobre el hecho de que, en la época del Profeta, viajar para hallar sabiduría espiritual y conocimiento religioso constituía una necesidad casi universal, mientras que en sus propios días, al haberse fortalecido y consolidado la tradición espiritual e intelectual, la necesidad de tales viajes había disminuido. Con todo, a su juicio, adquirir un discernimiento religioso auténtico y provechoso requería a menudo desplazarse a otras tierras y abandonar el hogar en pos del conocimiento.
Según otra interpretación, este versículo fue revelado como reproche a aquellos hipócritas que intentaban denigrar a los Compañeros que habían sido enviados a los beduinos para instruirlos y que por tal causa no habían salido a combatir (Ṭ), o bien a ciertos otros beduinos que, por alguna razón, no habían acudido al combate (IK).
Al «advertir a su gente» prolongan la función del Profeta (y de todos los profetas) como «amonestador», una descripción del Profeta mencionada en numerosos versículos a lo largo del Corán (véase 4:165c). La advertencia debe impelerlos a la acción (R), alertándolos sobre las tribulaciones del Fuego, pero dándoles asimismo albricias sobre las bienaventuranzas del Jardín (IK).
Versículo 123
يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ قَٰتِلُوا۟ ٱلَّذِينَ يَلُونَكُم مِّنَ ٱلْكُفَّارِ وَلْيَجِدُوا۟ فِيكُمْ غِلْظَةًۭ ۚ وَٱعْلَمُوٓا۟ أَنَّ ٱللَّهَ مَعَ ٱلْمُتَّقِينَ ﴿١٢٣﴾
yāʾayyuhā lladhīna āmanū qātilū lladhīna yalūnakum mina l-kuffāri walyaŷidū fīkum ghilẓatan waʿlamū anna llāha maʿa l-muttaqīn
¡Oh, vosotros que creéis! Combatid a aquellos incrédulos que están cerca de vosotros y que hallen en vosotros severidad. Y sabed que Dios está con los reverentes.
123Este versículo es entendido por algunos como enunciado del principio general de que debe tratarse primero con el enemigo cercano, aunque otros creen que alude específicamente a los árabes antes de que se diera la orden de combatir a los bizantinos (véase v. 29), significando que debía combatirse al enemigo de entre los árabes antes de volverse hacia los bizantinos (Q). Otros comentaristas, entendiendo que la mención del enemigo cercano presupone el enfrentamiento con un enemigo distante no mencionado en el versículo, vieron aquí una suerte de descripción de una estrategia de conquista gradual más allá del «enemigo cercano» (IK), si bien este razonamiento parece apartarse notoriamente del texto.
El Mandato de ser rigurosos con los incrédulos (cf. 9:73; 48:29; 66:9) se entiende como un medio de disuasión frente a las malas acciones (R). La formulación indica que uno debe ser comedido en su severidad, y que el Mandato se otorga a alguien en quien predominan la mansedumbre y la bondad (R). Interpretados como alegoría espiritual, los Mandatos de este versículo significan que uno debe arremeter primero contra sus propios defectos —el «incrédulo» en el alma—, y solo entonces Dios pondrá sobre sus hombros la responsabilidad de rectificar los defectos en los demás (Aj).
Versículo 124
وَإِذَا مَآ أُنزِلَتْ سُورَةٌۭ فَمِنْهُم مَّن يَقُولُ أَيُّكُمْ زَادَتْهُ هَٰذِهِۦٓ إِيمَٰنًۭا ۚ فَأَمَّا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ فَزَادَتْهُمْ إِيمَٰنًۭا وَهُمْ يَسْتَبْشِرُونَ ﴿١٢٤﴾
waʾidhā mā unzilat sūratun faminhum man yaqūlu ayyukum zādathu hādhihī īmānan faʾammā lladhīna āmanū fazādathum īmānan wahum yastabshirūn
Y siempre que desciende una sura, hay entre ellos quien dice: «¿A quién de vosotros le ha aumentado esto la fe?». En cuanto a los que creen, les aumenta la fe y se alegran.
124La noción de ser acrecentado en fe o creencia (īmān) aparece también en 3:173, 8:2 y 48:4; de modo análogo, también se puede ser «acrecentado» en humildad (17:109) y en guía (47:17). Algunos de ellos alude a entre los hipócritas (IK). Su pregunta se formulaba entre ellos mismos, con el propósito de mantenerse mutuamente en un estado de rebeldía contra la fe o a modo de mofa hacia los creyentes (R). Se regocijan puede significar también «se regocijarán», y los comentaristas interpretan que este regocijo tendrá lugar ya sea en esta vida o en el Más Allá, o en ambos (R). El mensaje de que una misma revelación surte un efecto distinto en personas diferentes se menciona asimismo en 2:26, que afirma sobre las parábolas del Corán: Extravía a muchos por ella y guía a muchos por ella; mas no extravía por ella sino a los inicuos.
Dentro de la tradición espiritual islámica existe la noción comúnmente aceptada de que uno comprende el Corán y se beneficia de él en la medida en que el propio corazón es puro y se inclina con humildad ante la Palabra de Dios. Al mismo tiempo, la recitación de la Palabra de Dios y la meditación sincera en ella surten el efecto de remover la costra endurecida que envuelve al corazón. Para un examen más detallado de la relación entre el estado espiritual personal y la recepción del Corán, véase 3:7c.
Versículo 125
وَأَمَّا ٱلَّذِينَ فِى قُلُوبِهِم مَّرَضٌۭ فَزَادَتْهُمْ رِجْسًا إِلَىٰ رِجْسِهِمْ وَمَاتُوا۟ وَهُمْ كَٰفِرُونَ ﴿١٢٥﴾
waʾammā lladhīna fī qulūbihim maraḍun fazādathum riŷsan ilā riŷsihim wamātū wahum kāfirūn
Pero en cuanto a aquellos en cuyos corazones hay una enfermedad, les añade inmundicia a su inmundicia y mueren siendo incrédulos.
125La inmundicia (riŷs) se entiende como duda, pecado e incredulidad (Q), así como vicios de la índole de la codicia, la envidia y el dolo (R). La «enfermedad del corazón» (cf. 2:10; 5:52; 8:49; 22:53; 33:12, 60; 47:20, 29; 74:31) consiste precisamente en tales tachas y en falsas creencias (R). Al-Rāzī observa que los hipócritas reaccionan ante esta sura con celos y cólera, lo cual suscita un rechazo aún mayor de la verdad, proceso que constituye una suerte de añadir inmundicia a su inmundicia; es decir, escuchar esta sura no es la causa de su caída en una mayor degradación, sino que la sura produce este efecto sobre una clase particular de alma. Además, morirán en tal estado, lo cual los conducirá al Fuego, a diferencia de los creyentes que se regocijarán (v. 124) en el Más Allá.
Versículo 126
أَوَلَا يَرَوْنَ أَنَّهُمْ يُفْتَنُونَ فِى كُلِّ عَامٍۢ مَّرَّةً أَوْ مَرَّتَيْنِ ثُمَّ لَا يَتُوبُونَ وَلَا هُمْ يَذَّكَّرُونَ ﴿١٢٦﴾
awalā yarawna annahum yuftanūna fī kulli ʿāmim marratan aw marratayni thumma lā yatūbūna walā hum yadhdhakkarūn
¿Acaso no ven que son puestos a prueba cada año una o dos veces? Con todo, ni se arrepienten ni escarmientan.
126Algunos interpretan que las pruebas son el hambre o la enfermedad, o el combate y las expediciones (IK, Q, R), mientras que otros interpretan que las pruebas anuales o bienales aluden al descubrimiento por parte del Profeta de los pensamientos y conversaciones secretas de los incrédulos (M); en lo tocante a la exposición de su conversación secreta, véase el comentario sobre 58:7–10c. En respuesta a tales pruebas, ni se arrepienten de las acciones pasadas ni escarmientan de cara al porvenir (IK).
Versículo 127
وَإِذَا مَآ أُنزِلَتْ سُورَةٌۭ نَّظَرَ بَعْضُهُمْ إِلَىٰ بَعْضٍ هَلْ يَرَىٰكُم مِّنْ أَحَدٍۢ ثُمَّ ٱنصَرَفُوا۟ ۚ صَرَفَ ٱللَّهُ قُلُوبَهُم بِأَنَّهُمْ قَوْمٌۭ لَّا يَفْقَهُونَ ﴿١٢٧﴾
waʾidhā mā unzilat sūratun naẓara baʿḍuhum ilā baʿḍin hal yarākum min aḥadin thumma nṣarafū ṣarafa llāhu qulūbahum biʾannahum qawmul lā yafqahūn
Y siempre que desciende una sura se miran unos a otros [diciendo]: «¿Acaso os ve alguien?». Luego se apartan. Dios ha apartado sus corazones porque son una gente que no entiende.
127«¿Os ve alguien?» alude al pasmo que experimentaban los hipócritas cuando sus conversaciones secretas o pensamientos eran desvelados por el Profeta; se preguntaban si alguien estaba al corriente de lo que tramaban y había informado al Profeta (Q). Se entiende asimismo en el sentido de que se lanzan miradas cómplices en tono de burla (R). Conforme a otra interpretación, significa que cuando alguna revelación los desenmascara, desean abandonar la reunión en la mezquita donde se encuentran, pero procurando marcharse sin ser vistos (R). Luego se marchan de la guía, lo cual señalan algunos que es aún más llamativo por cuanto tales momentos podrían haber sido puntos de partida para reflexionar sobre la verdad en lugar de rechazarla (Q), o bien se marchan para no tener que escuchar más del Corán (R). Algunos leen Dios ha desviado sus corazones como una suerte de interjección: «¡Dios, desvía sus corazones!», que los propios creyentes habrían de pronunciar entonces (Q).
Versículo 128
لَقَدْ جَآءَكُمْ رَسُولٌۭ مِّنْ أَنفُسِكُمْ عَزِيزٌ عَلَيْهِ مَا عَنِتُّمْ حَرِيصٌ عَلَيْكُم بِٱلْمُؤْمِنِينَ رَءُوفٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿١٢٨﴾
laqad ŷāʾakum rasūlum min anfusikum ʿazīzun ʿalayhi mā ʿanittum ḥarīṣun ʿalaykum bil-muʾminīna raʾūfur raḥīm
Ciertamente os ha llegado un Mensajero de entre vosotros mismos. Le apesadumbra cuanto sufrís, está solícito por vosotros, y con los creyentes es compasivo y misericordioso.
128Algunos consideran que los vv. 128–29 fueron los últimos en ser revelados al Profeta antes de su fallecimiento (IK, Q), si bien el pasaje que fue revelado en último lugar es motivo de notable discrepancia entre los comentaristas (véase 4:176c y la introducción a la sura 110).
Algunos interpretan de entre vosotros mismos (cf. 2:151; 3:164; 62:2) como un recordatorio a los árabes de la gran bendición que les fue concedida: un profeta de entre ellos mismos, que habla su lengua; otros entienden vosotros mismos en referencia a la humanidad en su conjunto (Q, R). Este es también un pasaje donde algunos comentaristas (IK, Q) mencionan, a modo de comentario sobre de entre vosotros mismos, la trascendencia del linaje del Profeta, en particular que procede de una estirpe noble que se remonta hasta Abraham (IK, Q, Ṭ). Otros dicen que este versículo es un indicio de que los árabes fueron y siguen siendo elevados por el hecho de que el Profeta fue uno de ellos (R).
La descripción del Profeta ofrecida en este versículo se interpreta en el sentido de que está anhelante de que no entren en el Fuego, de que sean guiados y hallen el recto camino (M), y abriga la esperanza de que alcancen el Jardín (Q). Muchos comentaristas observan que el Profeta es honrado aquí con atributos habitualmente aplicables a Dios en el Corán, como en 22:65: En verdad, Dios es Manso y Misericordioso para con los hombres.
Versículo 129
فَإِن تَوَلَّوْا۟ فَقُلْ حَسْبِىَ ٱللَّهُ لَآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ ۖ عَلَيْهِ تَوَكَّلْتُ ۖ وَهُوَ رَبُّ ٱلْعَرْشِ ٱلْعَظِيمِ ﴿١٢٩﴾
faʾin tawallaw faqul ḥasbiya llāhu lā ilāha illā huwa ʿalayhi tawakkaltu wahuwa rabbu l-ʿarshi l-ʿaẓīm
Pero si dan la espalda, di: «¡Dios me basta! No hay más dios que Él. En Él he depositado mi confianza y Él es el Señor del Trono Sublime».
129Estas palabras son dirigidas al Profeta (Q) ante el rechazo de los incrédulos. Que Dios basta a los creyentes se menciona también en 3:173; 8:62, 64; 9:59; véase asimismo 2:137c; 3:173c; y 39:36: ¿Acaso no basta Dios a Su siervo? En cuanto a la virtud de la confianza en Dios (tawakkul), véase 14:11–12c; véase asimismo 3:122, 160; 5:11; 9:51; 12:67; 39:38; 58:10; 64:13. Sobre el Trono Divino, concebido frecuentemente como la cúspide del orden creado, véase 2:255c.
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Personajes
Figuras que nombra esta sura. Cada ficha reúne todos sus pasajes y un recorrido en orden de revelación.
En la Biblioteca
Capítulos y estudios de caso que tratan esta sura, con el número de referencias a ella.
Fuentes que cita Reynolds
Libros bíblicos y textos de la Antigüedad tardía citados en el comentario de esta sura. Cada uno lleva a todos los pasajes del Corán donde aparece.
Informe
Análisis Integral de la Sūrah al-Tawbah (El Arrepentimiento)
Este documento de información (Briefing Doc) sintetiza el contenido, los temas y el análisis académico-religioso de la novena sūrah del Corán, al-Tawbah. Basándose exclusivamente en el contexto proporcionado, se detallan las normas de guerra, las tensiones políticas en Medina, la naturaleza de la hipocresía y las estructuras socio-religiosas establecidas durante el último periodo del Profeta Mahoma.
1. Resumen Ejecutivo
La sūrah al-Tawbah representa un punto de inflexión crítico en la historia islámica temprana, marcando la transición de un estado de tregua a uno de consolidación política y militar en la Península Arábiga. Es la única sūrah que no comienza con la basmalah, hecho que subraya su carácter de declaración de conflicto y ruptura de pactos.
Conclusiones y puntos clave:
- Ruptura de pactos: Se anuncia la disolución de tratados con los idólatras debido a sus violaciones previas (como el Tratado de Ḥudaybiyah), otorgando un periodo de gracia de cuatro meses.
- Jerarquía de lealtades: El texto establece que el amor y la lealtad hacia Dios y Su Mensajero deben primar sobre los lazos familiares, tribales o económicos.
- La crisis de la hipocresía: Gran parte del texto analiza la disensión interna en Medina, particularmente durante la expedición a Tabūk, denunciando a quienes buscaron excusas para no participar en la lucha.
- Relación con la Gente del Libro: Se introducen críticas teológicas hacia judíos y cristianos y se establece el marco legal de la jizyah (indemnización) para las comunidades no musulmanas protegidas.
- Institucionalización de la caridad: Se definen formalmente las ocho categorías de receptores de las limosnas obligatorias (zakāh).
2. Análisis Temático
A. Normas de Guerra y Relaciones Políticas
El texto aborda la conducta militar y el tratamiento de los idólatras tras la conquista de La Meca.
- El Repudio (al-Barāʾah): Se declara el fin de la alianza con los idólatras que violaron sus compromisos. Se otorga un periodo de "viaje libre" de cuatro meses.
- Trato a los idólatras: Una vez pasados los meses sagrados, la orden es combatir a los idólatras, salvo a aquellos que hayan mantenido sus tratados íntegramente. Sin embargo, se enfatiza la concesión de asilo (v. 6) para que escuchen la Palabra de Dios y sean conducidos a un lugar seguro.
- Justificación del combate: El texto argumenta que los idólatras no respetan parentescos ni tratados cuando tienen poder. Se cita específicamente el intento de expulsar al Mensajero y la iniciación de hostilidades por parte de ellos.
- Prohibición de entrada a la Mezquita Sagrada: Se declara a los idólatras como "impuros" (najas), prohibiendo su acceso a la Kaʿbah, lo que generó temores iniciales sobre la pérdida de ingresos comerciales en La Meca.
B. La Gente del Libro y la Jizyah
Se establece un nuevo marco para la interacción con judíos y cristianos.
- Crítica teológica: El texto acusa a los judíos de llamar a Esdras "hijo de Dios" y a los cristianos de llamar al Mesías "hijo de Dios". Se critica que hayan tomado a sus rabinos y monjes como "señores" al permitirles legislar sobre lo que Dios permitió o prohibió.
- La Jizyah: Se ordena combatir a la Gente del Libro hasta que paguen la jizyah (indemnización) con humildad. Este pago exime a los no musulmanes de participar en la defensa militar y del pago del zakāh.
- Corrupción religiosa: Se denuncia a los líderes religiosos que consumen la riqueza de la gente falsamente y atesoran oro y plata en lugar de gastarlos en el camino de Dios.
C. Hipocresía y Disensión Interna
Un tema central es la conducta de los hipócritas (munāfiqūn) durante la expedición de Tabūk.
- Excusas para no luchar: Los hipócritas alegaron el calor intenso, la distancia o la falta de medios para quedarse atrás. El texto responde que el fuego del Infierno es más caliente y que su alegría por quedarse es efímera.
- La Mezquita del Daño (Dhirār): Un grupo de hipócritas estableció una mezquita cerca de Qubāʾ como puesto de avanzada para conspirar. Dios prohibió al Profeta rezar allí y ordenó su destrucción por estar fundada sobre la incredulidad y la división.
- Signos de hipocresía: Se les describe como personas que ordenan el mal, prohíben el bien y son mezquinos ("cierran sus manos"). Sus obras carecen de valor porque se burlan de Dios y Su Mensajero.
- Los Beduinos: Se les describe como "más severos en incredulidad e hipocresía" debido a su vida nómada y falta de conocimiento de los límites divinos, aunque se reconoce que algunos entre ellos son creyentes sinceros.
D. Estructura Social y Obligaciones Económicas
La sūrah codifica la distribución de la riqueza y el deber de asistencia.
- Los ocho receptores del zakāh:
- Los pobres (faqīr).
- Los indigentes (miskīn).
- Los administradores de las limosnas.
- Aquellos cuyos corazones han de ser reconciliados (nuevos musulmanes o aliados).
- Para la liberación de esclavos.
- Para los deudores.
- En el camino de Dios (esfuerzo militar o religioso).
- Para el viajero.
E. El Mensajero y la Guía Divina
- Cualidades del Profeta: Se le describe como alguien que sufre por las dificultades de los creyentes, solícito, bondadoso y misericordioso.
- Soberanía de Dios: Se enfatiza que nada ocurre excepto lo que Dios ha decretado. La confianza en Dios (tawakkul) es la base de la seguridad del creyente.
3. Síntesis Trans-Fuente y Comentarios Académicos
Las fuentes de los comentaristas (al-Rāzī, al-Ṭabarī, al-Qurṭubī) ofrecen interpretaciones clave sobre los matices del texto:
- Ausencia de la Basmalah: ʿAlī ibn Abī Ṭālib explicó que la basmalah es seguridad, mientras que esta sūrah trata sobre la espada y la anulación de seguridad para los idólatras. Existe un debate sobre si la sūrah 8 (al-Anfāl) y la 9 son en realidad una sola pieza.
- Interpretación de la Jizyah: Al-Rāzī señala que, aunque algunos de la Gente del Libro crean en Dios, se les aplica la ley de la indemnización por consenso jurídico para evitar conflictos. Se aclara que el término "humillados" en el pago de la jizyah es interpretado por muchos juristas (como al-Nawawī) simplemente como la aceptación de la autoridad legal, no como un mandato de maltrato físico.
- El concepto de Nasaʾ: Se condena la práctica preislámica de intercalar meses en el calendario lunar para manipular los meses sagrados por conveniencia bélica o comercial. Esto se califica como un "incremento en la incredulidad".
4. Detalles de Importancia Preservada
| Concepto | Detalle Técnico / Definición |
|---|---|
| Meses Sagrados | Dhu’l-Qaʿdah, Dhu’l-Ḥijjah, Muḥarram y Rajab (v. 36). |
| Batalle de Ḥunayn | Evento donde los musulmanes, a pesar de su gran número (12,000-16,000), se vieron rodeados y obligados a retroceder antes de la intervención divina (v. 25). |
| Los Tres que quedaron atrás | Kaʿb ibn Mālik y otros dos compañeros que no tenían excusa para no ir a Tabūk; fueron aislados socialmente durante 50 días hasta que fueron perdonados (v. 118). |
| Expedición de Tabūk | Conocida como la "Hora de la Dificultad" debido al calor extremo y la escasez de agua (v. 117). |
| Ezra (ʿUzayr) | Mencionado como figura a la que los judíos atribuyeron filiación divina (v. 30). |
Citas Directas Relevantes
- Sobre la caridad: "Toma de sus riquezas una ofrenda caritativa, limpiándolos y purificándolos con ella" (v. 103).
- Sobre la prioridad del creyente: "Si vuestros padres, vuestros hijos... vuestros bienes... vuestras viviendas son más amados por vosotros que Dios y Su Mensajero... esperad hasta que Dios venga con Su Mandato" (v. 24).
- Sobre el refugio divino: "No hay refugio de Dios sino en Él" (v. 118).
5. Preguntas Abiertas y Vacíos Identificados
- Identidad de los idólatras específicos: Los comentaristas discrepan sobre si el repudio se aplicaba a todos los idólatras de Arabia o solo a las tribus específicas que rompieron el pacto de Ḥudaybiyah.
- Abrogación del asilo: Existe debate sobre si el verso del asilo (v. 6) fue abrogado por versos posteriores que permiten el rescate de prisioneros.
- Cronología exacta: No hay consenso total sobre si la revelación ocurrió en el año 8, 9 o 10 de la Hégira, ni sobre cuál fue exactamente el último verso revelado antes de la muerte del Profeta (aunque se sugieren los vv. 128-129).
- Naturaleza de la "limosna de expiación": Se debate si la orden de tomar riqueza en el verso 103 se refiere al zakāh obligatorio o a una multa específica por el pecado de no haber participado en la campaña militar.
Infografía
Diapositivas
Mapa mental
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- al-Tawbah (El Arrepentimiento)
- al-Barāʾah (El Repudio)
- Ausencia de Basmalah
- Relación con Sūrah al-Anfāl
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- Anulación de tratados con idólatras
- Los cuatro meses de tregua
- Tratado de Ḥudaybiyah
- Asilo para buscadores de la Verdad
- Expedición a Tabūk
- Batalla de Ḥunayn
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- Excusas para no luchar
- Burla de los signos de Dios
- Mezquita del Daño (Masjid al-Dirār)
- Sellado de sus corazones
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- Crítica a rabinos y monjes
- Pago de la Jizyah
- Creencias sobre Esdras y el Mesías
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- Emigrantes (Muhājirūn) y Auxiliares (Anṣār)
- Lealtad y fraternidad
- Los tres que se quedaron atrás
- Beduinos (Aʿrāb)
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- Ocho categorías de beneficiarios
- Purificación de la riqueza
- Mantenimiento de las Mezquitas
- Los doce meses y los meses sagrados
- Prohibición del Nasīʾ (Intercalación)
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- Contrate espiritual: Venta de almas por el Paraíso
- Riḍwān (Contentamiento de Dios)
- Sakīnah (Tranquilidad divina)
- La cueva y la ayuda divina
- Cualidades del Mensajero (Misericordia)
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Tabla de datos
| Rango de versículos | Tema central | Contexto histórico o legal | Breve resumen del mensaje | Fuente |
|---|---|---|---|---|
| 1-4 | Anulación de tratados | Ruptura del Tratado de Hudaybiyah tras el ataque de los Banu Bakr a los Banu Khuza'ah. | Se anuncia la repudiación (Barāʾah) de los tratados con los idólatras. Se otorga un plazo de cuatro meses para viajar libremente antes de que expire la inmunidad, respetando solo a quienes no violaron sus pactos. | [1] |
| 5-6 | Conducta en la guerra y asilo | Fin de los meses sagrados y gestión de idólatras tras la conquista de La Meca. | Mandato de combatir a los idólatras tras los meses sagrados, a menos que se arrepientan y cumplan con la oración y el zakat. Se ordena dar asilo a quien lo busque para que escuche la palabra de Dios. | [1] |
| 7-15 | Ruptura de juramentos y victoria | Incumplimiento de pactos por parte de los líderes de la incredulidad. | Justificación de la lucha contra quienes rompen juramentos e intentaron expulsar al Mensajero. Dios castigará a los enemigos mediante las manos de los creyentes para sanar sus corazones. | [1] |
| 25-27 | Batalla de Hunayn | Conflicto contra las tribus de Hawazin y Thaqif tras la conquista de La Meca. | Recordatorio de la victoria en Hunayn, donde la superioridad numérica no sirvió de nada hasta que Dios envió Su tranquilidad y huestes invisibles (ángeles) para socorrer a los creyentes. | [1] |
| 29-35 | Gente del Libro y Jizyah | Expedición a Tabuk y relaciones con cristianos y judíos. | Mandato de combatir a los que recibieron el Libro hasta que paguen la jizyah (indemnización) con humildad. Crítica a la divinización de figuras religiosas y a la avaricia de rabinos y monjes. | [1] |
| 38-57 | Los hipócritas y la expedición a Tabuk | Dificultades (calor, distancia) durante los preparativos para la campaña de Tabuk en el año 9/631. | Reproche a quienes prefieren la vida mundana y ponen excusas para no ir a la guerra. Los hipócritas se alegran de las aflicciones de los creyentes y su gasto en caridad no es aceptado por su falta de fe. | [1] |
| 58-60 | Normas sobre la caridad (Zakat) | Críticas de los hipócritas sobre la distribución de las limosnas por el Profeta. | Definición legal de los ocho destinatarios de la caridad: pobres, indigentes, administradores, aquellos cuyos corazones deben reconciliarse, esclavos, deudores, en el camino de Dios y viajeros. | [1] |
| 64-85 | Conducta y castigo de los hipócritas | Burlas de los hipócritas hacia las revelaciones y el Profeta. | Los hipócritas temen ser descubiertos por una sura. Se prohíbe pedir perdón por ellos o realizar oraciones fúnebres sobre sus tumbas debido a su desobediencia y burla constante. | [1] |
| 90-101 | Los beduinos y excusas válidas | Diversidad de actitudes entre las tribus nómadas respecto a la movilización militar. | Se exime de culpa a los débiles, enfermos y pobres que son sinceros. Se distingue entre los beduinos hipócritas, más severos en su incredulidad, y aquellos que ven su gasto como cercanía a Dios. | [1] |
| 107-110 | La Mezquita del Daño (Masjid al-Dirar) | Intento de Abū ʿĀmir al-Rāhib de establecer un centro de oposición cerca de la mezquita de Qubāʾ. | Denuncia de la mezquita construida para causar daño y división entre los creyentes. Dios ordena al Profeta no orar en ella y preferir la mezquita fundada sobre la reverencia desde el primer día. | [1] |
| 117-118 | Arrepentimiento de los tres que se quedaron atrás | Caso de Ka'b ibn Malik y dos compañeros que no fueron a Tabuk sin tener excusa, siendo aislados por 50 días. | Dios acepta el arrepentimiento del Profeta, de los emigrantes y de los tres que fueron dejados atrás hasta que la tierra se les hizo estrecha por la angustia espiritual. | [1] |