Fāṭir
El OriginadorAntes del textoIntroducción
Introducción
Una sūrah mequí, se relata que Fāṭir fue revelada inmediatamente después de la Sūrah 25, al-Furqān. Según algunos, los vv. 27 y 32 son del período medinense (Ṭs), mientras que otros sostienen que los vv. 29 y 32 son medinenses (Āl). La sūrah toma su nombre de la referencia a Dios como el Originador de los cielos y de la tierra en el v. 1, pero a menudo se la conoce como al-Malāʾikah, «Los Ángeles» (Āl; IJ; Sy, al-Itqān), puesto que el v. 1 proporciona la única descripción de algunos aspectos de la apariencia física de los ángeles en el Corán.
El enfoque principal de la sūrah se centra en la Unicidad de Dios como único Creador y Sustentador de la existencia. Comienza con una afirmación de Dios como el único Originador y Proveedor (vv. 1–3) y retorna a este tema a lo largo de todo su desarrollo (vv. 13–17, 27–28), contrastando el Poder de Dios con las pretensiones que los politeístas formulan respecto a sus ídolos (vv. 13–14, 40–41). Una exposición sobre Satanás como el Seductor y enemigo (vv. 5–8) conduce al otro gran tema de esta sūrah, el contraste entre los creyentes y los incrédulos (vv. 7–8, 10); los vv. 19–22 brindan uno de los contrastes más poéticos entre ambos grupos. La comparación más extensa entre los dos grupos (vv. 29–39), seguida de un contraste final entre el Poder de Dios y el de los ídolos (vv. 40–41), enlaza con un pasaje final sobre la naturaleza de la incredulidad y las consecuencias a las que conduce (vv. 42–45).
Sura 35Fāṭir45 versículos
بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
bismi llāhi r-raḥmāni r-raḥīm
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
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Reynolds · The Qurʾān and the BibleIntroducción a la sura
En el Nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo.
Versículo 1
ٱلْحَمْدُ لِلَّهِ فَاطِرِ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ جَاعِلِ ٱلْمَلَٰٓئِكَةِ رُسُلًا أُو۟لِىٓ أَجْنِحَةٍۢ مَّثْنَىٰ وَثُلَٰثَ وَرُبَٰعَ ۚ يَزِيدُ فِى ٱلْخَلْقِ مَا يَشَآءُ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ عَلَىٰ كُلِّ شَىْءٍۢ قَدِيرٌۭ ﴿١﴾
al-ḥamdu lillāhi fāṭiri s-samāwāti wal-arḍi ŷāʿili l-malāʾikati rusulan ulī aŷniḥatim mathnā wathulātha warubāʿa yazīdu fī l-khalqi mā yashāʾu inna llāha ʿalā kulli shayʾin qadīr
Alabado sea Dios, Originador de los cielos y de la tierra, Quien dispone a los ángeles como mensajeros, dotados de alas, dos, tres y cuatro, añadiendo a la creación lo que Le place. En verdad Dios es Poderoso sobre todas las cosas.
1Ésta es una de cinco sūrahs que comienzan con Alabado sea Dios (véanse 1:2; 6:1; 18:1; 34:1). Originador traduce Fāṭir, un Nombre Divino emparentado con el verbo faṭara, que significa «hendir» o «partir». En el Corán, Fāṭir aparece invariablemente formando parte de la locución más amplia Originador de los cielos y de la tierra (cf. 6:14; 12:101; 14:10; 39:46; 42:11). La forma verbal de esta palabra, sin embargo, se emplea asimismo en el contexto de la creación de los seres humanos por Dios (11:51; 17:51; 20:72; 32:22; 43:27), de donde procede su vínculo etimológico con la fiṭrah, o naturaleza primordial, con la cual Dios crea u «origina» a los seres humanos (véase 30:30c). El hecho de que Dios sea Fāṭir también puede entenderse en el sentido de que Él es Quien «hiende» o «abre», en cuanto Dios hiende los cielos para preparar el descenso de los espíritus a los cuerpos y luego hiende la tierra para la ascensión de los espíritus humanos en el instante de la resurrección (R). Esto se vincula de modo directo con la función de los ángeles, quienes son mensajeros que «transportan» los espíritus del Cielo a la tierra y de la tierra al Cielo (R), si bien otros conciben su función como mensajeros vinculada a su cometido al transmitir la revelación a los profetas (IK). Añadiendo a la creación lo que Le place puede entenderse en el sentido de que Dios acrecienta el número de los ángeles (Q) o de sus alas (Q, Z), puesto que existen numerosos relatos de ángeles con más de dos o tres alas, y se refiere que el Ángel Gabriel se apareció ante el Profeta con seiscientas alas (IK). La expresión puede entenderse asimismo de modo más general como que Dios incrementa a quien y cuanto Él quiere en la creación (Ṭ, Z).
Versículo 2
مَّا يَفْتَحِ ٱللَّهُ لِلنَّاسِ مِن رَّحْمَةٍۢ فَلَا مُمْسِكَ لَهَا ۖ وَمَا يُمْسِكْ فَلَا مُرْسِلَ لَهُۥ مِنۢ بَعْدِهِۦ ۚ وَهُوَ ٱلْعَزِيزُ ٱلْحَكِيمُ ﴿٢﴾
mā yaftaḥi llāhu lin-nāsi mir raḥmatin falā mumsika lahā wamā yumsik falā mursila lahū mim baʿdihī wahuwa l-ʿazīzu l-ḥakīm
Cualquier misericordia que Dios abra a los hombres, nadie podrá retenerla; y lo que Él retenga, nadie podrá liberarlo después de Él. Y Él es el Poderoso, el Sabio.
2La mención de que Dios «abre» misericordia puede entenderse como una alusión a 42:12: A Él pertenecen las llaves de los cielos y de la tierra. Dilata y restringe la provisión a quien Él quiere (cf. 39:63), puesto que nadie fuera de Dios puede abrir estos tesoros (Ṭ). En este sentido, este versículo brinda una aserción general de que nadie puede retener lo que Dios dispone otorgar, ni liberar lo que Él retiene, como en 10:107: Y si Dios te aflige con un mal, nadie puede apartarlo sino Él; y si desea un bien para ti, nadie puede impedir Su Favor (IK). El orden del presente aleya, en el cual el abrir la misericordia por parte de Dios se cita antes que la retención de la misericordia, se halla ligado a la idea consignada en un célebre ḥadīz qudsī: «Mi Misericordia precede a Mi Ira» (R, Z). Nadie podrá liberarlo después de Él también podría verterse: «nadie podrá liberarlo después de Su decisión» (R), dando a entender que nadie puede dispensar aquello que Dios ha resuelto retener. A este respecto se relata que el Profeta dijo: «No puedo infundir misericordia en tu corazón después de que Dios la ha retirado».
Versículo 3
يَٰٓأَيُّهَا ٱلنَّاسُ ٱذْكُرُوا۟ نِعْمَتَ ٱللَّهِ عَلَيْكُمْ ۚ هَلْ مِنْ خَٰلِقٍ غَيْرُ ٱللَّهِ يَرْزُقُكُم مِّنَ ٱلسَّمَآءِ وَٱلْأَرْضِ ۚ لَآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ ۖ فَأَنَّىٰ تُؤْفَكُونَ ﴿٣﴾
yāʾayyuhā n-nāsu dhkurū niʿmata llāhi ʿalaykum hal min khāliqin ghayru llāhi yarzuqukum mina s-samāʾi wal-arḍi lā ilāha illā huwa faʾannā tuʾfakūn
¡Oh hombres! Recordad la Bendición de Dios sobre vosotros. ¿Acaso hay algún creador fuera de Dios que os provea desde el Cielo y la tierra? No hay más dios que Él. ¿Cómo, pues, os desviáis?
3Éste es uno de seis versículos que prescriben: Recordad la Bendición de Dios sobre vosotros (2:231; 5:7, 11, 20; 14:6; véase 5:7c). Aunque algunos interpretan el presente versículo dirigido específicamente al pueblo de La Meca, cabe hacerlo extensivo a todos los seres humanos, puesto que toda la humanidad se ha beneficiado de las bendiciones divinas (Z). A lo largo de su comentario, al-Rāzī sostiene que existen dos categorías generales de bendiciones: las de la creación o puesta en existencia (īŷād) y las de la preservación o continuidad (ibqāʾ). Interpreta ¿Acaso hay algún creador fuera de Dios? como una alusión a la bendición de la creación, y que os provea desde el Cielo y la tierra como referencia a la bendición de la continuidad. En este marco, ¿Cómo, pues, os desviáis? (cf. 6:95; 10:34; 40:62) queda respondido por la declaración: No hay más dios que Él, significando que, habiendo Dios otorgado todas las bendiciones tanto de la creación como del sustento continuo, ¿cómo podría nadie apartarse de Él y atribuirle copartícipes (R)?
Versículo 4
وَإِن يُكَذِّبُوكَ فَقَدْ كُذِّبَتْ رُسُلٌۭ مِّن قَبْلِكَ ۚ وَإِلَى ٱللَّهِ تُرْجَعُ ٱلْأُمُورُ ﴿٤﴾
waʾin yukadhdhibūka faqad kudhdhibat rusulum min qablika waʾilā llāhi turŷaʿu l-umūr
Y si te desmienten, ya fueron desmentidos mensajeros antes de ti; y a Dios se remiten todos los asuntos.
4El que los mensajeros y profetas precedentes hayan sido desmentidos constituye un tema medular del Corán que aflora en las historias de los antiguos profetas y se declara explícitamente en múltiples versículos; véanse 3:184; 6:10; 13:32; 21:41; 35:4; 38:12; 40:5; 41:43; 54:9. En otros pasajes, este recordatorio al Profeta va seguido de una exhortación añadida: Y soportaron pacientemente haber sido desmentidos y perseguidos hasta que les llegó Nuestro Auxilio (6:34). En este sentido, el desmentido y la persecución sufridos por los profetas antiguos sirve para reconfortar al Profeta Muḥammad y alentarlo a sobrellevar con paciencia el rechazo de los incrédulos, ya que desde la óptica coránica todas las misiones proféticas resultan victoriosas en última instancia (véanse 9:33; 37:171–73; 40:51; 48:28; 58:21; 61:9). En este contexto, a Dios se remiten todos los asuntos (cf. 2:210; 3:109; 8:44; 22:76; 57:5) denota que quienes desmintieron a los mensajeros de Dios serán retribuidos cumplidamente por cuanto hicieron (IK).
Versículo 5
يَٰٓأَيُّهَا ٱلنَّاسُ إِنَّ وَعْدَ ٱللَّهِ حَقٌّۭ ۖ فَلَا تَغُرَّنَّكُمُ ٱلْحَيَوٰةُ ٱلدُّنْيَا ۖ وَلَا يَغُرَّنَّكُم بِٱللَّهِ ٱلْغَرُورُ ﴿٥﴾
yāʾayyuhā n-nāsu inna waʿda llāhi ḥaqqun falā taghurrannakumu l-ḥayātu d-dunyā walā yaghurrannakum billāhi l-gharūr
¡Oh hombres! En verdad la Promesa de Dios es verdadera. Que no os engañe, pues, la vida de este mundo, ni os engañe acerca de Dios el Seductor.
5Cf. 31:33. Aquí la declaración de que la Promesa de Dios es verdadera (cf., p. ej., 4:122; 10:4, 55; 18:21) alude a la promesa del Castigo Divino para los incrédulos mencionada en el aleya previo (Ṭ) o bien a la totalidad de los acontecimientos atingentes al Más Allá (IK, JJ). Respecto a la última cláusula, véase 31:33c.
Versículo 6
إِنَّ ٱلشَّيْطَٰنَ لَكُمْ عَدُوٌّۭ فَٱتَّخِذُوهُ عَدُوًّا ۚ إِنَّمَا يَدْعُوا۟ حِزْبَهُۥ لِيَكُونُوا۟ مِنْ أَصْحَٰبِ ٱلسَّعِيرِ ﴿٦﴾
inna sh-shayṭāna lakum ʿaduwwun fattakhidhūhu ʿaduwwan innamā yadʿū ḥizbahū liyakūnū min aṣḥābi s-saʿīr
En verdad Satanás es para vosotros un enemigo; tomadlo, pues, por enemigo. Sólo llama a su facción para que formen parte de los moradores del Fuego abrasador.
6El hecho de que Satanás sea un enemigo de los hombres se afirma a lo largo de todo el Corán (véanse, p. ej., 2:168, 208; 6:142; 7:22; 12:5; 17:53; 28:15; 36:60; 43:62) y queda expresado por el propio Satanás en 4:119: Y ciertamente los extraviaré, y les infundiré falsas esperanzas; les ordenaré y henderán las orejas del ganado; les ordenaré y alterarán la creación de Dios; y en 7:16–17: Por haberme extraviado, ciertamente les tenderé emboscadas en Tu camino recto. Luego vendré a ellos por delante y por detrás, por su derecha y por su izquierda; y no hallarás a la mayoría de ellos agradecida. La conminación a tomar a Satanás por enemigo se entiende como un mandato de obedecer a Dios en vez de a Satanás (JJ, Ṭ) y llevar a cabo obras rectas (R). A este respecto, al-Rāzī escribe: «Quienquiera que sabe que tiene un enemigo de quien no puede escapar y tiene certeza de ello, si se concentra en [oponerse a él], y persevera en combatirlo y ser paciente, triunfará. De igual modo respecto a Satanás, el ser humano no puede sustraerse a él, pues está con él. Y no cesa de hostigarlo hasta que la persona se concentra en él y lo derrota, pues derrotar a Satanás se logra mediante la resolución del hombre, y el camino estriba en la firmeza de intención y la confianza en la servidumbre [hacia Dios]».
Quienes integran la facción de Satanás son aquellos que no lo consideran un enemigo y lo siguen a él en lugar de a Dios y a los mensajeros (JJ). Sólo llama a su facción significa por consiguiente que Satanás convoca a «la gente de los deseos caprichosos, las innovaciones y el extravío» que le obedecen y prestan oído a quienes pregonan tales aberraciones (ST). Luego, cuando se hallan entre los moradores del Fuego abrasador, Satanás se declara inocente de todo cuanto ellos perpetraron; véanse 14:22c; 59:16.
Versículo 7
ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ لَهُمْ عَذَابٌۭ شَدِيدٌۭ ۖ وَٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَعَمِلُوا۟ ٱلصَّٰلِحَٰتِ لَهُم مَّغْفِرَةٌۭ وَأَجْرٌۭ كَبِيرٌ ﴿٧﴾
alladhīna kafarū lahum ʿadhābun shadīdun walladhīna āmanū waʿamilū ṣ-ṣāliḥāti lahum maghfiratun waʾaŷrun kabīr
Quienes no creen tendrán un castigo severo. Y quienes creen y realizan obras rectas tendrán perdón y una gran recompensa.
7Este aleya yuxtapone a quienes siguen a Satanás y forman por ende parte de su facción con quienes lo toman como enemigo y obedecen a Dios.
Versículo 8
أَفَمَن زُيِّنَ لَهُۥ سُوٓءُ عَمَلِهِۦ فَرَءَاهُ حَسَنًۭا ۖ فَإِنَّ ٱللَّهَ يُضِلُّ مَن يَشَآءُ وَيَهْدِى مَن يَشَآءُ ۖ فَلَا تَذْهَبْ نَفْسُكَ عَلَيْهِمْ حَسَرَٰتٍ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ عَلِيمٌۢ بِمَا يَصْنَعُونَ ﴿٨﴾
afaman zuyyina lahū sūʾu ʿamalihī faraʾāhu ḥasanan faʾinna llāha yuḍillu man yashāʾu wayahdī man yashāʾu falā tadhhab nafsuka ʿalayhim ḥasarātin inna llāha ʿalīmum bimā yaṣnaʿūn
¿Acaso aquel a quien se le ha engalanado el mal de sus obras y lo ve hermoso...? En verdad Dios extravía a quien Él quiere y guía a quien Él quiere; no se consuma, pues, tu alma en pesares por ellos. En verdad Dios bien sabe lo que hacen.
8Aquel a quien el mal de sus obras se le ha engalanado es quien ha incurrido en el error de no considerar a Satanás un enemigo, puesto que es Satanás quien les engalanó sus obras (8:48; 16:63; 27:24; 29:38). El que las obras parezcan hermosas y el hallarse extraviado son una misma cosa, pues al seguir las pasiones se llega a considerar hermoso lo que es deleznable y deleznable lo que es bello (Z). Tales personas creen que sus malas obras son buenas o que su vicio constituye virtud, pues pocos de quienes cometen iniquidades son conscientes de ello, del mismo modo que pocos ignorantes son conscientes de su propia ignorancia (R). En este contexto, el que Dios extravíe a quien Él quiere y guíe a quien Él quiere (cf. 13:27; 14:4; 16:93; 74:31) puede entenderse como el fundamento por el cual el Profeta no debería consumirse en lamentos por el extravío de aquéllos (Ṭ). No se consuma, pues, tu alma en pesares por ellos es una de varias advertencias que conminan al Profeta a no entristecerse por quienes rechazan el mensaje (véanse 3:176; 5:41, 68; 6:33; 10:65; 16:127; 18:6; 26:3; 27:70; 31:23; 36:76). Tales pasajes recalcan que el Profeta no debe apesadumbrarse por la condición de los incrédulos, sino limitarse a proclamar la Palabra de Dios tal como se le ha ordenado, puesto que Dios bien sabe lo que hacen.
Versículo 9
وَٱللَّهُ ٱلَّذِىٓ أَرْسَلَ ٱلرِّيَٰحَ فَتُثِيرُ سَحَابًۭا فَسُقْنَٰهُ إِلَىٰ بَلَدٍۢ مَّيِّتٍۢ فَأَحْيَيْنَا بِهِ ٱلْأَرْضَ بَعْدَ مَوْتِهَا ۚ كَذَٰلِكَ ٱلنُّشُورُ ﴿٩﴾
waallāhu lladhī arsala r-riyāḥa fatuthīru saḥāban fasuqnāhu ilā baladim mayyitin faʾaḥyaynā bihi l-arḍa baʿda mawtihā kadhālika n-nushūr
Y Dios es Quien envía los vientos, y éstos levantan nubes; luego las conducimos hacia una tierra muerta y revivificamos con ellas la tierra tras su muerte. ¡Así será la Resurrección!
9La dimensión benefactora y revivificante de los vientos (en plural) aparece diez veces en el Corán y transmite en cada caso un aspecto de la Misericordia divina, como en 7:57 y 25:48: Él es Quien envía los vientos como albricias precediendo a Su Misericordia (véase también 30:46). Por el contrario, el viento (en singular) se emplea a menudo para expresar la Ira y el Castigo de Dios (véanse 3:117; 10:22; 17:69; 22:81; 30:51; 33:9; 41:16; 46:24; 51:41; 54:19; 69:6). Este versículo es uno de muchos en los cuales la revivificación de la tierra yerma obra como metáfora de la Resurrección (IK); véanse también 7:57; 16:65; 22:5; 25:48–49; 29:63; 30:19, 24, 50; 36:33; 41:31, 39; 43:11; 45:5; 50:9–11.
Versículo 10
مَن كَانَ يُرِيدُ ٱلْعِزَّةَ فَلِلَّهِ ٱلْعِزَّةُ جَمِيعًا ۚ إِلَيْهِ يَصْعَدُ ٱلْكَلِمُ ٱلطَّيِّبُ وَٱلْعَمَلُ ٱلصَّٰلِحُ يَرْفَعُهُۥ ۚ وَٱلَّذِينَ يَمْكُرُونَ ٱلسَّيِّـَٔاتِ لَهُمْ عَذَابٌۭ شَدِيدٌۭ ۖ وَمَكْرُ أُو۟لَٰٓئِكَ هُوَ يَبُورُ ﴿١٠﴾
man kāna yurīdu l-ʿizzata falillāhi l-ʿizzatu ŷamīʿan ilayhi yaṣʿadu l-kalimu ṭ-ṭayyibu wal-ʿamalu ṣ-ṣāliḥu yarfaʿuhū walladhīna yamkurūna s-sayyiʾāti lahum ʿadhābun shadīdun wamakru ulāʾika huwa yabūr
Quienquiera que desee el poderío—a Dios pertenece el poderío por entero. Hacia Él asciende la buena palabra, y Él ensalza la obra recta. Mas quienes traman malas acciones tendrán un castigo severo, y su intriga quedará arruinada.
10Quienquiera que desee el poderío alude a quien anhela el honor, la fuerza y la gloria en este mundo y en el venidero. A Dios pertenece el poderío por entero recuerda que debe guardarse obediencia a Dios, pues todas estas cualidades proceden exclusivamente de Él (IK); se entiende por ende como un mandato de no buscar semejante poderío en los ídolos ni en falsos dioses (IK, Ṭ) ni en los incrédulos, como en 4:139: Aquellos que toman a los incrédulos por protectores en lugar de a los creyentes: ¿buscan acaso el poderío junto a ellos? Ciertamente el poderío pertenece a Dios por entero (IK). Se entiende asimismo en el sentido de que quienquiera que busque el verdadero honor y poderío con sincero anhelo, demandándolo con humildad y pobreza ante Dios, hallará tales dones en Dios y le serán develados (Q); véase 10:65c.
La buena palabra puede aludir al recuerdo y mención de Dios, a la recitación del Corán y a la plegaria suplicatoria (IK), o bien a la profesión de la Unicidad divina (Q). La frase puede entenderse en el sentido de que todas las palabras rectas y obras buenas ascienden a Dios y que el ser humano es recompensado por ellas, o bien que Dios ensalza la obra recta por encima de la buena palabra porque la acción constituye la ratificación práctica de la palabra (Q), al traducir la fe en obras vivas. La sutil formulación del texto permite leer también: «Hacia Él asciende la buena palabra y la obra recta la eleva», significando que la acción eleva a la palabra (Q), según un dicho atribuido a Ibn ʿAbbās: «La buena palabra es el recuerdo de Dios, que es elevado hacia Dios, y la obra recta es el cumplimiento de los deberes preceptivos. A quien recuerda a Dios mientras cumple un precepto, su obra sostiene su recuerdo de Dios y lo eleva hacia Él. Quien recuerda a Dios pero omite las obras preceptivas, sus palabras serán rechazadas, al igual que su acción» (IK). Mas debe reconocerse asimismo que la buena palabra es una buena obra en sí misma (Q). La expresión también podría entenderse como: «Hacia Él asciende la buena palabra, y en cuanto a la obra recta, aquélla la eleva» (Q), significando que la buena palabra eleva a la obra recta en el sentido de que ninguna buena acción es aceptada por Dios a menos que la preceda o acompañe una sincera profesión de fe (Q). Él la ensalza se interpreta así en el sentido de que Dios hace que alcance Su Presencia «debido a la presencia de la sinceridad hacia Dios en su interior» (ST). Quienes traman malas acciones se concibe como una alusión a los hipócritas y farsantes (IK, Q, Ṭ) que realizan «obras rectas» únicamente para engañar a los demás haciéndoles creer que obedecen a Dios (IK), cuyas obras carecen de elevación. Su intriga quedará arruinada porque Dios sabe que llevan a efecto tales actos sólo para ser vistos por los hombres (véanse 2:264; 4:38, 142; 8:47) y no por fe sincera en Dios (véase 4:37–39c).
Versículo 11
وَٱللَّهُ خَلَقَكُم مِّن تُرَابٍۢ ثُمَّ مِن نُّطْفَةٍۢ ثُمَّ جَعَلَكُمْ أَزْوَٰجًۭا ۚ وَمَا تَحْمِلُ مِنْ أُنثَىٰ وَلَا تَضَعُ إِلَّا بِعِلْمِهِۦ ۚ وَمَا يُعَمَّرُ مِن مُّعَمَّرٍۢ وَلَا يُنقَصُ مِنْ عُمُرِهِۦٓ إِلَّا فِى كِتَٰبٍ ۚ إِنَّ ذَٰلِكَ عَلَى ٱللَّهِ يَسِيرٌۭ ﴿١١﴾
waallāhu khalaqakum min turābin thumma min nuṭfatin thumma ŷaʿalakum azwāŷan wamā taḥmilu min unthā walā taḍaʿu illā biʿilmihī wamā yuʿammaru mim muʿammarin walā yunqaṣu min ʿumurihī illā fī kitābin inna dhālika ʿalā llāhi yasīr
Y Dios os creó de polvo, luego de una gota, y luego os hizo parejas; y ninguna hembra concibe ni da a luz sino con Su Conocimiento. Y a nadie de larga vida se le concede longevidad, ni se disminuye nada de su vida, sin que esté en un Libro. Ciertamente eso es fácil para Dios.
11Dando continuidad al v. 9, la mención de las fases de la creación opera aquí como recordatorio de la Capacidad de Dios para resucitar, como en 22:5: ¡Oh hombres! Si estáis en duda sobre la Resurrección, [recordad que] os creamos de polvo, luego de una gota, luego de un coágulo, luego de una masa de carne formada e informe, para hacéroslo claro. Puesto que la gota de la que fueron formados los seres humanos (cf. 16:4; 18:37; 22:5; 36:77; 40:67; 53:46; 76:2; 80:19) es un extracto de líquido vil (32:8; cf. 77:20) y fue precedida por el polvo, el que Dios os crease de polvo, luego de una gota sirve también para recordar al ser humano sus humildes orígenes. El que Dios crease parejas para los seres humanos se atestigua en diversos pasajes (4:1; 16:72; 42:11; 78:8). Aquí, como en 16:72 y 42:11, se subraya el vínculo con la procreación. En otros pasajes se pone de relieve el beneficio afectivo, psicológico y espiritual del matrimonio; véanse 2:187; 30:21c. El resto del aleya significa que la duración de la vida ha sido decretada por Dios para que cada cual alcance un término prefijado (40:67); véase 40:67c.
Versículo 12
وَمَا يَسْتَوِى ٱلْبَحْرَانِ هَٰذَا عَذْبٌۭ فُرَاتٌۭ سَآئِغٌۭ شَرَابُهُۥ وَهَٰذَا مِلْحٌ أُجَاجٌۭ ۖ وَمِن كُلٍّۢ تَأْكُلُونَ لَحْمًۭا طَرِيًّۭا وَتَسْتَخْرِجُونَ حِلْيَةًۭ تَلْبَسُونَهَا ۖ وَتَرَى ٱلْفُلْكَ فِيهِ مَوَاخِرَ لِتَبْتَغُوا۟ مِن فَضْلِهِۦ وَلَعَلَّكُمْ تَشْكُرُونَ ﴿١٢﴾
wamā yastawī l-baḥrāni hādhā ʿadhbun furātun sāʾighun sharābuhū wahādhā milḥun uŷāŷun wamin kullin taʾkulūna laḥman ṭariyyan watastakhriŷūna ḥilyatan talbasūnahā watarā l-fulka fīhi mawākhira litabtaghū min faḍlihī walaʿallakum tashkurūn
Y no son iguales los dos mares: uno dulce, agradable, grato al paladar, y el otro salado, amargo. Mas de ambos coméis carne fresca y extraéis ornamentos que vestís. Y ves en ellos a las naves surcando las olas, para que busquéis de Su Favor y para que quizás deis gracias.
12Respecto a los dos mares, véase también 25:53, que añade que Dios ha dispuesto entre ambos una barrera y un límite vedado (cf. 55:20). La carne fresca alude a los productos de la pesca, y los ornamentos que vestís a las perlas y corales (55:22; JJ, Z). Numerosos comentaristas conciben los dos mares como una alegoría del creyente y del incrédulo (Bḍ, Z). Sin embargo, como observa al-Rāzī, el hecho de que se extraiga carne fresca de ambos mares torna ardua la aplicación de semejante metáfora. Al extraer una lección espiritual de esta imagen, Ibn ʿAŷībah compara la Ley sagrada con el océano que es dulce, agradable, grato al paladar y el océano de la Realidad con el que es salado, amargo, porque este último exige el quebranto del ego, inclinar la cerviz, gastar los bienes y desapegarse del mundo y sus gentes, mientras que la Ley no demanda tanto esfuerzo extremo. Carne fresca y perlas se extraen de uno y otro mar. Del océano de la Ley «se obtiene la dulzura del comportamiento recto», mientras que del océano de la Realidad se saborea «la dulzura de la contemplación [de Dios] y del conocimiento gnóstico» (Aj). Las naves se conciben entonces como los pensamientos y reflexiones espirituales que surcan las olas de los mares del Reino (malakūt) y la Omnipotencia (ŷabarūt) hasta la consumación del conocimiento espiritual proveniente del Favor de Dios, a fin de contarse entre los que dan gracias (Aj).
Versículo 13–14
يُولِجُ ٱلَّيْلَ فِى ٱلنَّهَارِ وَيُولِجُ ٱلنَّهَارَ فِى ٱلَّيْلِ وَسَخَّرَ ٱلشَّمْسَ وَٱلْقَمَرَ كُلٌّۭ يَجْرِى لِأَجَلٍۢ مُّسَمًّۭى ۚ ذَٰلِكُمُ ٱللَّهُ رَبُّكُمْ لَهُ ٱلْمُلْكُ ۚ وَٱلَّذِينَ تَدْعُونَ مِن دُونِهِۦ مَا يَمْلِكُونَ مِن قِطْمِيرٍ ﴿١٣﴾ إِن تَدْعُوهُمْ لَا يَسْمَعُوا۟ دُعَآءَكُمْ وَلَوْ سَمِعُوا۟ مَا ٱسْتَجَابُوا۟ لَكُمْ ۖ وَيَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ يَكْفُرُونَ بِشِرْكِكُمْ ۚ وَلَا يُنَبِّئُكَ مِثْلُ خَبِيرٍۢ ﴿١٤﴾
yūliŷu llayla fī n-nahāri wayūliŷu n-nahāra fī llayli wasakhkhara sh-shamsa wal-qamara kullun yaŷrī liʾaŷalim musamman dhālikumu llāhu rabbukum lahu l-mulku walladhīna tadʿūna min dūnihī mā yamlikūna min qiṭmīr · in tadʿūhum lā yasmaʿū duʿāʾakum walaw samiʿū mā staŷābū lakum wayawma l-qiyāmati yakfurūna bishirkikum walā yunabbiʾuka mithlu khabīr
Hace entrar la noche en el día y hace entrar el día en la noche, y ha subordinado el sol y la luna, discurriendo cada uno hasta un término prefijado. Ése es Dios, vuestro Señor; Suya es la soberanía. Y aquellos a quienes invocáis fuera de Él no poseen ni la telilla de un hueso de dátil.
Si los invocáis, no oyen vuestra súplica, y aunque oyeran, no os responderían; y en el Día de la Resurrección renegarán de vuestra idolatría. Y nadie te informará como Quien está bien Enterado.
13–14Respecto a la primera frase del v. 13, véase el comentario a la redacción casi idéntica en 31:29. El que las divinidades invocadas no posean ni la telilla de un hueso de dátil refrenda la soberanía absoluta de Dios al subrayar la total impotencia de cuanto los hombres invocan fuera de Él, como en 22:73: En verdad aquellos a quienes invocáis fuera de Dios jamás podrán crear una mosca, aun si se unieran para ello. Y si la mosca les arrebatase algo, no podrían rescatarlo de ella. ¡Qué débiles son el pretendiente y el pretendido! (cf. 34:22). En otros pasajes se desafía a los idólatras: ¡Invocadlos, pues! ¡Que os respondan si sois veraces! (7:194). Los ídolos y dioses a los que invocan están ajenos a su invocación (46:5). Luego renegarán del culto de los idólatras, como en 10:28, donde se refiere que dirán: No era a nosotros a quienes adorabais, lo que concuerda con la forma en que Satanás se desentiende de los incrédulos diciendo: En verdad estoy libre de vosotros; yo temo a Dios, Señor de los mundos (59:16), y: Yo no puedo socorreros, ni vosotros podéis socorrerme a mí. Ciertamente renegué de que me asociaseis antes de ahora (14:22; véase comentario). Así pues: cuando la humanidad sea congregada, serán enemigos de ellos y negadores de su culto (46:6). En general, el que nadie te informe como Quien está bien Enterado significa que nadie puede instruirte al modo en que Dios te instruye (Aj, Q, Z). En su contexto, esta frase alude también al dictamen sobre los ídolos, dando a entender que sólo Dios revela la verdad de este asunto (Aj, Z), en particular al concernir a lo No Visto y resultar indeducible por la sola razón discursiva (R). Que nadie te informe como Quien está bien Enterado también puede aludir a los sucesos del Día de la Resurrección (IK, Ṭ).
Versículo 15
۞ يَٰٓأَيُّهَا ٱلنَّاسُ أَنتُمُ ٱلْفُقَرَآءُ إِلَى ٱللَّهِ ۖ وَٱللَّهُ هُوَ ٱلْغَنِىُّ ٱلْحَمِيدُ ﴿١٥﴾
yāʾayyuhā n-nāsu antumu l-fuqarāʾu ilā llāhi wallāhu huwa l-ghaniyyu l-ḥamīd
¡Oh hombres! Vosotros sois los necesitados de Dios, y Dios es el Rico por Sí Mismo, el Loable.
15Al igual que Dios es el Rico, y vosotros sois los pobres en 47:38, este versículo ha desempeñado un papel capital en la concepción sufí sobre el vínculo entre lo Divino y el orden creado, muy especialmente los seres humanos: Dios es plenamente Rico e Autosuficiente y los seres humanos son de una indigencia absoluta, en menesterosidad radical respecto a Dios tanto para ser traídos a la existencia como para ser sustentados en ella (Aj). Desde esta óptica, la comprensión de la Plenitud y Riqueza de Dios depende de la vivencia consciente de la propia menesterosidad ante Él. Como escribe al-Tustarī: «Vosotros [dependéis] de Él en vuestra misma realidad, pues cuando Dios dio ser a la creación, decretó (ḥakama) la pobreza para Sus siervos en relación con Él, mientras que Él es el Rico. Por ende, quienquiera que reclame riqueza queda velado ante Dios. Y quien demuestre su pobreza ante Él, Dios unirá su indigencia a Su riqueza. El siervo debe experimentar su menesterosidad ante Él en lo más íntimo de su ser (sirr), desprendiéndose de todo cuanto no sea Él para que su condición de siervo sea pura; pues la pura servidumbre radica en la sumisión y la humildad» (ST). Desde esta perspectiva, es menester desapegarse de todo lo ajeno a Dios porque la indigencia y necesidad de Dios es consustancial a la naturaleza humana, mientras que la menesterosidad respecto a las cosas mundanas es accidental. Toda necesidad experimentada es, pues, en última instancia necesidad de Dios, puesto que los fenómenos por los cuales sentimos apego son velos que encubren a Dios y a la vez lo revelan. El que Dios sea el Loable denota que ser alabado es intrínseco a la Esencia Divina y no depende de que criatura alguna Lo alabe. A este tenor, al-Maybudī señala que sólo quienes asumen con plenitud su pobreza alaban con verdad a Dios.
Versículo 16–17
إِن يَشَأْ يُذْهِبْكُمْ وَيَأْتِ بِخَلْقٍۢ جَدِيدٍۢ ﴿١٦﴾ وَمَا ذَٰلِكَ عَلَى ٱللَّهِ بِعَزِيزٍۢ ﴿١٧﴾
in yashaʾ yudhhibkum wayaʾti bikhalqin ŷadīd · wamā dhālika ʿalā llāhi biʿazīz
Si Él quiere, os hace desaparecer y trae una nueva creación.
Y eso no es empresa difícil para Dios.
16–17En este contexto, el que Dios pueda hacer desaparecer a los hombres recalca Su Autosuficiencia (R) y la absoluta indigencia de los seres humanos, por cuanto su aniquilación depende enteramente de la Voluntad divina. Traer una nueva creación denota que Dios los sustituirá por otro pueblo (IK), ya sea una colectividad preexistente o una humanidad enteramente nueva que Él creará, superior y más perfecta que la precedente (R); véanse también 4:133; 5:54c; 6:133; 14:19–20; 47:38.
Versículo 18
وَلَا تَزِرُ وَازِرَةٌۭ وِزْرَ أُخْرَىٰ ۚ وَإِن تَدْعُ مُثْقَلَةٌ إِلَىٰ حِمْلِهَا لَا يُحْمَلْ مِنْهُ شَىْءٌۭ وَلَوْ كَانَ ذَا قُرْبَىٰٓ ۗ إِنَّمَا تُنذِرُ ٱلَّذِينَ يَخْشَوْنَ رَبَّهُم بِٱلْغَيْبِ وَأَقَامُوا۟ ٱلصَّلَوٰةَ ۚ وَمَن تَزَكَّىٰ فَإِنَّمَا يَتَزَكَّىٰ لِنَفْسِهِۦ ۚ وَإِلَى ٱللَّهِ ٱلْمَصِيرُ ﴿١٨﴾
walā taziru wāziratun wizra ukhrā waʾin tadʿu muthqalatun ilā ḥimlihā lā yuḥmal minhu shayʾun walaw kāna dhā qurbā innamā tundhiru lladhīna yakhshawna rabbahum bil-ghaybi waʾaqāmū ṣ-ṣalāta waman tazakkā faʾinnamā yatazakkā linafsihī waʾilā llāhi l-maṣīr
Y nadie cargará con la carga de otro. Y si un alma sobrecargada clama para que se lleve su carga, nada de ella se llevará, aunque se trate de un pariente cercano. Sólo adviertes a quienes temen a su Señor en lo oculto y cumplen la oración. Y quienquiera que se purifique, sólo se purifica para su propia alma. Y hacia Dios es el destino final.
18El principio de que nadie cargará con la carga de otro (cf. 6:164; 17:15; 39:7; 53:38)—es decir, que nadie asumirá los pecados o deberes de los demás (Aj, IK, R, Ṭ)—da fe de la Justicia de Dios (Aj). En este contexto, la expresión puede entenderse como el inicio de una nueva exposición (Q), o bien como encadenada con los versículos previos, en el sentido de que ser menesteroso respecto a Dios (véase 35:15c) implica asimismo que nadie puede cargar con el fardo de otro ni arrojar el propio sobre un semejante (R), al hallarse los seres humanos desprovistos de potestad para tales determinaciones. Los comentaristas armonizan esta máxima con 29:13: Ciertamente cargarán con sus propios fardos y con otros fardos junto con los suyos, explicando que sus propios fardos alude a lo que los caudillos corruptos padecerán por el pecado de haberse extraviado a sí mismos, y que los otros fardos alude a su responsabilidad por haber descarriado a terceros (Aj). Que quien se purifique, sólo se purifica para su propia alma indica que quienquiera que practique buenas obras recoge para sí el beneficio de ellas (IK), del mismo modo que la primera parte de este versículo señala que sólo quienes perpetran malas obras sufren el castigo consiguiente. Este aleya evidencia así la reflexividad moral según la cual el impacto definitivo de los actos, buenos o malos, recae invariablemente sobre quien los consuma (véanse 2:9, 272; 3:69; 6:123; 8:60; 9:34–35; 10:23; 29:6).
Versículo 19
وَمَا يَسْتَوِى ٱلْأَعْمَىٰ وَٱلْبَصِيرُ ﴿١٩﴾
wamā yastawī l-aʿmā wal-baṣīr
Y no son iguales el ciego y el vidente,
19Aquí el vidente opera como metáfora de la fe y la ceguera como símbolo de la incredulidad (Aj, Ṭ, Q), tal como en 40:58: Y no son iguales el ciego y el vidente, ni quienes creen y realizan obras rectas y el malhechor; ¡qué poco recapacitáis! (cf. 6:50; 11:24; 13:16). Esta contraposición puede verse también como una metáfora del conocimiento frente a la ignorancia, como en 39:9: ¿Acaso son iguales los que saben y los que no saben?. Algunos leen asimismo el versículo presente como un contraste entre Dios y los ídolos (Aj), puesto que el Corán subraya a menudo la impotencia y la inanición de los ídolos (p. ej., 7:194; 22:73; 34:22).
Versículo 20–21
وَلَا ٱلظُّلُمَٰتُ وَلَا ٱلنُّورُ ﴿٢٠﴾ وَلَا ٱلظِّلُّ وَلَا ٱلْحَرُورُ ﴿٢١﴾
walā ẓ-ẓulumātu walā n-nūr · walā ẓ-ẓillu walā l-ḥarūr
ni las tinieblas y la luz,
ni la sombra y el calor abrasador.
20–21Los contrastes entre las tinieblas y la luz y los vivos y los muertos (v. 22) se conjugan en 6:122: ¿Acaso quien estaba muerto y le dimos vida, disponiendo para él una luz con la cual camina entre los hombres, es semejante a quien se halla en las tinieblas de las cuales no puede salir?. Combinando los vv. 19–22, Ibn Kazīr escribe: «El creyente ve y oye, y camina en la luz por un camino recto en este mundo y en el Más Allá, de modo que alcanza aposento en Jardines donde hay sombra y manantiales. El incrédulo es ciego y sordo, camina en tinieblas de las que no puede zafarse; anda perdido en su extravío en este mundo y en el Más Allá, de suerte que concluye en medio de un viento abrasador y un agua hirviente, y a la sombra de un humo negro, ni fresca ni grata [56:42–44]».
Versículo 22
وَمَا يَسْتَوِى ٱلْأَحْيَآءُ وَلَا ٱلْأَمْوَٰتُ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ يُسْمِعُ مَن يَشَآءُ ۖ وَمَآ أَنتَ بِمُسْمِعٍۢ مَّن فِى ٱلْقُبُورِ ﴿٢٢﴾
wamā yastawī l-aḥyāʾu walā l-amwātu inna llāha yusmiʿu man yashāʾu wamā anta bimusmiʿim man fī l-qubūr
Y no son iguales los vivos y los muertos. En verdad Dios hace oír a quien Él quiere, mas tú no puedes hacer oír a quienes están en las tumbas.
22Este aleya puede considerarse una respuesta a las preguntas retóricas formuladas en 6:122 y 39:22; esto es, que no son iguales los vivos, aquellos cuyos corazones palpitan con la fe en Dios, y los muertos, aquellos cuyos corazones yacen amortecidos bajo la incredulidad (Ṭ). Que Dios haga oír a quien Él quiere, mas tú no puedas hacer oír a quienes están en las tumbas se encadena con la primera parte del aleya en cuanto quienes tienen el corazón vivo son los que perciben la verdad de la revelación, mientras que aquellos cuyos corazones están sepultados en la fosa de la ignorancia son incapaces de oírla (Ṭ). El que Dios los haga oír alude por tanto a Su acción de guiarlos y auxiliarlos (Aj); véase también 30:52–53.
Versículo 23
إِنْ أَنتَ إِلَّا نَذِيرٌ ﴿٢٣﴾
in anta illā nadhīr
Tú no eres sino un advertidor.
23En este contexto, el que el Profeta no sea sino un advertidor (cf. 11:12; 13:7; 27:92; 34:46; 38:65; 79:45) indica que no compete a su cometido hacer oír a los que yacen en las tumbas; su misión estriba únicamente en proclamar el mensaje, de suerte que quienes crean o estén predispuestos a creer presten oído, como en 30:53: Tú no puedes hacer oír sino a quienes creen en Nuestros signos y están sometidos. Se prescribe por ende al Profeta encomendar la fe o incredulidad de ellos a las Manos de Dios. De este modo, este aleya prolonga la enseñanza del v. 8: No se consuma, pues, tu alma en pesares por ellos (Ṭ).
Versículo 24
إِنَّآ أَرْسَلْنَٰكَ بِٱلْحَقِّ بَشِيرًۭا وَنَذِيرًۭا ۚ وَإِن مِّنْ أُمَّةٍ إِلَّا خَلَا فِيهَا نَذِيرٌۭ ﴿٢٤﴾
innā arsalnāka bil-ḥaqqi bashīran wanadhīran waʾim min ummatin illā khalā fīhā nadhīr
Ciertamente te hemos enviado con la verdad como albriciador y como advertidor. Y no hubo comunidad por la que no haya pasado un advertidor.
24Al Profeta se le califica a la vez de albriciador y advertidor en 5:19; 7:188; 11:2; 17:105; 25:56; 33:45; 34:28; 48:8; en otros pasajes tales cometidos se atribuyen a la totalidad de los profetas (2:213; 4:165; 6:48; 18:56). Conforme a la doctrina islámica, a toda colectividad humana se le ha remitido un advertidor (cf. 16:36) o un mensajero (10:47) y habrá por tanto de rendir cuentas por haber acatado o desoído la advertencia; véase 67:9c.
Versículo 25
وَإِن يُكَذِّبُوكَ فَقَدْ كَذَّبَ ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ جَآءَتْهُمْ رُسُلُهُم بِٱلْبَيِّنَٰتِ وَبِٱلزُّبُرِ وَبِٱلْكِتَٰبِ ٱلْمُنِيرِ ﴿٢٥﴾
waʾin yukadhdhibūka faqad kadhdhaba lladhīna min qablihim ŷāʾathum rusuluhum bil-bayyināti wabiz-zuburi wabil-kitābi l-munīr
Y si te desmienten, ya desmintieron quienes les precedieron: les llegaron sus mensajeros con las pruebas claras, con las escrituras y con el Libro luminoso.
25Cf. 3:184. Respecto al desmentido de profetas precedentes, véase 35:4c. El que sus mensajeros les trajeran pruebas claras (cf. 7:101; 10:13; 14:9; 30:9; 40:83) alude a los milagros que dan fe de la veracidad de sus misiones proféticas (Q, Z), así como a las leyes reveladas (Q). Escrituras traduce zubur, que es el plural de zabūr, vocablo empleado en otros pasajes para designar la revelación conferida a David, esto es, «los Salmos» (véanse 4:163; 17:56; 21:105). No obstante, zubur se emplea en el Corán de modo más amplio para denotar diversas y distintas revelaciones (véanse 3:184; 16:44; 23:53; 26:196; 54:43).
Versículo 26
ثُمَّ أَخَذْتُ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ ۖ فَكَيْفَ كَانَ نَكِيرِ ﴿٢٦﴾
thumma akhadhtu lladhīna kafarū fakayfa kāna nakīr
Luego apresé a los que no creían; ¡y cómo fue Mi rechazo!
26El que Dios apresara a los incrédulos indica que fueron castigados, como en 40:5: disputaron valiéndose de la falsedad para refutar con ella la verdad; los apresé, pues. ¡Y cómo fue Mi Castigo! (cf. 13:32). ¡Y cómo fue Mi rechazo! (cf. 22:44; 34:45; 67:18) también podría verterse: «¡Cómo fue la naturaleza de Mi reproche!». Ambas traducciones conllevan: «¡Cuán severo fue Mi Castigo!» (Q), denotando que el castigo que sobrevendrá a los incrédulos de esta generación será tan riguroso como el que abatió a las precedentes.
Versículo 27
أَلَمْ تَرَ أَنَّ ٱللَّهَ أَنزَلَ مِنَ ٱلسَّمَآءِ مَآءًۭ فَأَخْرَجْنَا بِهِۦ ثَمَرَٰتٍۢ مُّخْتَلِفًا أَلْوَٰنُهَا ۚ وَمِنَ ٱلْجِبَالِ جُدَدٌۢ بِيضٌۭ وَحُمْرٌۭ مُّخْتَلِفٌ أَلْوَٰنُهَا وَغَرَابِيبُ سُودٌۭ ﴿٢٧﴾
alam tara anna llāha anzala mina s-samāʾi māʾan faʾakhraŷnā bihī thamarātim mukhtalifan alwānuhā wamina l-ŷibāli ŷudadum bīḍun waḥumrum mukhtalifun alwānuhā wagharābību sūd
¿Acaso no has visto que Dios hace descender agua del cielo, con la cual hacemos brotar frutos de diversos colores? Y en las montañas hay vetas blancas y rojas, de matices diversos, y otras de un negro azabache.
27¿Acaso no has visto? se dirige al Profeta, pero cabe leerlo asimismo como una alocución directa al lector u oyente (R). Alude a ver con la mirada del corazón (Q), lo cual permite conocer la verdadera naturaleza de las cosas. En esta línea, Ibn ʿAŷībah vincula los frutos de diversos colores con las distintas formas de conocimiento, y las diversas vetas en las montañas con las múltiples sendas mediante las cuales se accede al saber; respecto a los numerosos signos encerrados en que Dios haga descender agua del cielo, véase 6:99c.
Versículo 28
وَمِنَ ٱلنَّاسِ وَٱلدَّوَآبِّ وَٱلْأَنْعَٰمِ مُخْتَلِفٌ أَلْوَٰنُهُۥ كَذَٰلِكَ ۗ إِنَّمَا يَخْشَى ٱللَّهَ مِنْ عِبَادِهِ ٱلْعُلَمَٰٓؤُا۟ ۗ إِنَّ ٱللَّهَ عَزِيزٌ غَفُورٌ ﴿٢٨﴾
wamina n-nāsi wad-dawābbi wal-anʿāmi mukhtalifun alwānuhū kadhālika innamā yakhshā llāha min ʿibādihi l-ʿulamāʾu inna llāha ʿazīzun ghafūr
Y entre los hombres, las bestias y los ganados los hay asimismo de colores diversos. Sólo temen a Dios, de entre Sus siervos, los que tienen conocimiento. En verdad Dios es Poderoso, Indulgente.
28Este versículo alude a la diferenciación entre razas y etnias, como en 30:22: Y entre Sus signos están la creación de los cielos y de la tierra, y la diversidad de vuestras lenguas y colores (IK), pero también cabe entenderlo como una referencia a la manera en que difieren los estados interiores de los seres humanos (Q). Los que tienen conocimiento es entendido por muchos como aquellos que saben que Dios es Poderoso sobre todas las cosas (IK, Q, Ṭ). A este respecto se relata que el Profeta dijo: «Aquel de vosotros que posee mayor conocimiento de Dios es aquel cuyo temor de Él es más intenso» (Z). Que sólo teman a Dios, de entre Sus siervos, los que tienen conocimiento se interpreta en el sentido de indicar la preeminencia del saber sobre la sola devoción ritual (R), como en un célebre ḥadīz: «Quienquiera que emprenda un camino en pos del conocimiento, Dios le facilitará un camino hacia el Jardín. En verdad los ángeles pliegan sus alas complacidos con el buscador de conocimiento. Y cuantos moran en los cielos y en la tierra, hasta los peces en el mar, piden perdón por la persona de conocimiento. La superioridad de quien posee conocimiento sobre el mero devoto es como la de la luna sobre todos los demás astros. Los sabios son los herederos de los profetas, pues los profetas no legaron dinares ni dirhams; legaron únicamente el conocimiento; y quienquiera que lo reciba, recibe una porción inmensa de bienaventuranza». Con todo, la manera en que este versículo es seguido por la mención de los actos preceptivos de culto demuestra que tal conocimiento debe aunarse con la devoción y manifestarse en las obras para resultar de provecho (Bḍ).
Versículo 29
إِنَّ ٱلَّذِينَ يَتْلُونَ كِتَٰبَ ٱللَّهِ وَأَقَامُوا۟ ٱلصَّلَوٰةَ وَأَنفَقُوا۟ مِمَّا رَزَقْنَٰهُمْ سِرًّۭا وَعَلَانِيَةًۭ يَرْجُونَ تِجَٰرَةًۭ لَّن تَبُورَ ﴿٢٩﴾
inna lladhīna yatlūna kitāba llāhi waʾaqāmū ṣ-ṣalāta waʾanfaqū mimmā razaqnāhum sirran waʿalāniyatan yarŷūna tiŷāratal lan tabūr
En verdad, quienes recitan el Libro de Dios, cumplen la oración y gastan de lo que les hemos provisto, en secreto y en público, esperan un comercio que jamás perecerá,
29Tanto las manifestaciones obligatorias como las supererogatorias de las tres prácticas religiosas citadas aquí son encomiadas (Q). La mención conjunta de las tres puede entenderse como una alusión a adorar con la lengua, adorar con el cuerpo y ofrendar de los propios bienes, mientras que la alusión a temer a Dios en el aleya precedente apunta a recordar a Dios con el corazón (R). Respecto a la recitación del Corán, véanse 73:3–4c; 47:16c. En este marco, algunos consideran que quienes recitan el Libro de Dios alude a quienes recitan el Corán asiduamente (Aj). El mandato de gastar de los propios bienes en secreto y en público (cf. 2:274; 13:22; 14:31; 16:75) denota que debe darse tanto abiertamente, para animar a otros a secundar el ejemplo, como en privado, para no incurrir en ostentación. Que quienes realizan tales obras esperen un comercio que jamás perecerá (cf. 61:10) alude a su sinceridad en anhelar exclusivamente el Rostro de Dios (R), pues no actúan para ser vistos por los hombres (2:264; 4:38, 142; 8:47).
Versículo 30
لِيُوَفِّيَهُمْ أُجُورَهُمْ وَيَزِيدَهُم مِّن فَضْلِهِۦٓ ۚ إِنَّهُۥ غَفُورٌۭ شَكُورٌۭ ﴿٣٠﴾
liyuwaffiyahum uŷūrahum wayazīdahum min faḍlihī innahū ghafūrun shakūr
para que Él les pague sus recompensas en su totalidad y les aumente de Su Favor. En verdad Él es Indulgente, Agradecido.
30Cf. 3:57; 4:152, 173. Dios retribuirá a los creyentes devotos mencionados en el aleya precedente por lo que hicieron y lo incrementará en una medida que no alcanzaban a concebir (IK). Que Dios sea Indulgente, Agradecido (cf. 35:34; 42:23) denota que Él perdona las malas acciones y acepta las buenas obras.
Versículo 31
وَٱلَّذِىٓ أَوْحَيْنَآ إِلَيْكَ مِنَ ٱلْكِتَٰبِ هُوَ ٱلْحَقُّ مُصَدِّقًۭا لِّمَا بَيْنَ يَدَيْهِ ۗ إِنَّ ٱللَّهَ بِعِبَادِهِۦ لَخَبِيرٌۢ بَصِيرٌۭ ﴿٣١﴾
waalladhī awḥaynā ilayka mina l-kitābi huwa l-ḥaqqu muṣaddiqal limā bayna yadayhi inna llāha biʿibādihī lakhabīrum baṣīr
Y lo que te hemos revelado del Libro es la verdad, que confirma lo que había antes de él. En verdad Dios está bien Enterado de Sus siervos, y es Vidente.
31Del Libro alude bien a la guía y clarificaciones del Corán, bien a que el Corán mismo procede de la Tabla Preservada (85:22; R), la cual es considerada la fuente de toda revelación. El Libro confirma lo que había antes de él, de modo que no existe discordancia entre él y las revelaciones previas (R), como en 41:43, que apostrofa al Profeta diciendo: No se te dice sino aquello que fue dicho a los mensajeros antes de ti. Desde esta perspectiva, el Corán no puede sino confirmar las escrituras precedentes; véanse 2:41, 89, 91, 97, 101; 3:3, 81; 5:48; 6:92; 10:37; 46:30.
Versículo 32
ثُمَّ أَوْرَثْنَا ٱلْكِتَٰبَ ٱلَّذِينَ ٱصْطَفَيْنَا مِنْ عِبَادِنَا ۖ فَمِنْهُمْ ظَالِمٌۭ لِّنَفْسِهِۦ وَمِنْهُم مُّقْتَصِدٌۭ وَمِنْهُمْ سَابِقٌۢ بِٱلْخَيْرَٰتِ بِإِذْنِ ٱللَّهِ ۚ ذَٰلِكَ هُوَ ٱلْفَضْلُ ٱلْكَبِيرُ ﴿٣٢﴾
thumma awrathnā l-kitāba lladhīna ṣṭafaynā min ʿibādinā faminhum ẓālimul linafsihī waminhum muqtaṣidun waminhum sābiqum bil-khayrāti biʾidhni llāhi dhālika huwa l-faḍlu l-kabīr
Luego hicimos heredar el Libro a aquellos de Nuestros siervos que escogimos. Entre ellos hay quien es injusto consigo mismo, quien sigue un curso medio y quien es precursor en las buenas obras, con el permiso de Dios. Ése es el gran favor:
32El Libro alude al Corán (IK, JJ) o a todos los libros revelados (Ṭ). Respecto a esto último, el que Dios lo haya hecho heredar significa que Dios ha transmitido la verdad comunicada por todas las revelaciones a quienes siguen el Corán, dado que tales verdades quedan preservadas en esta revelación. Algunos ven en el hecho de que Dios lo haya legado tras haberlo revelado (en el v. 31) una alusión a que no hay revelación alguna posterior al Corán (R, Ṭs). Los elegidos a quienes se lega el Libro designa a los profetas (Ṭb, Ṭs); o a los hombres de conocimiento, como en el célebre ḥadīz: «Los sabios son los herederos de los profetas» (Ṭs, Ṭū); o a la totalidad de la comunidad musulmana (Ṭb, Ṭs). En este último sentido, sería afín a 40:53, que afirma respecto a los judíos: Y ciertamente dimos a Moisés la guía e hicimos heredar el Libro a los Hijos de Israel (Ṭb). Conforme a la tradición chiita, Nuestros siervos que escogimos alude a los descendientes del Profeta (Ṭb) o a los Imanes en particular (Qm). Se relata que el quinto y sexto Imanes chiitas dijeron de este versículo: «Esto se refiere específicamente a nosotros» (Ṭs). Desde esta óptica, quienes son injustos consigo mismos alude a aquellos de Nuestros siervos que no siguen a los Imanes (Qm).
Desde una perspectiva suní, los tres tipos de personas enumerados aquí designan tres categorías de creyentes (R): quienes son injustos consigo mismos son creyentes negligentes, que omiten ciertas acciones preceptivas e incurren en algunas prohibidas; quienes siguen un curso medio son aquellos que cumplen los actos obligatorios y evitan lo vedado, pero descuidan las obras meritorias y realizan ciertas cosas desaconsejadas por Dios; y los precursores en las buenas obras son quienes cumplen tanto los actos obligatorios como los loables y evitan tanto lo prohibido como lo desaconsejado (IK). Quienes son injustos consigo mismos son por ende perdonados, a quienes siguen un curso medio se les otorga un juicio benigno, y los precursores ingresan en el Jardín sin juicio alguno (IK, Q, Ṭ). Desde este enfoque, el Libro ha sido legado a los tres grupos, e incluso aquellos que creyeron y no obstante fueron injustos consigo mismos alcanzarán perdón (IK, Q). Otros conciben a quienes son injustos consigo mismos como una alusión a los incrédulos o hipócritas, a quienes siguen un curso medio como referencia a creyentes que aún desobedecen en parte, y a los precursores como alusión a los verdaderamente reverentes (Q, Ṭ). En este tenor, asemejan a quienes son injustos consigo mismos con los compañeros de la izquierda (56:9), a quienes siguen un curso medio con los compañeros de la derecha (56:8), y a los precursores en las buenas obras con los precursores (56:10; Q, Ṭ). De quienes son injustos consigo mismos se dice entonces que estarán en el Fuego, mientras que las dos categorías de creyentes alcanzan el Paraíso (Ṭ). Se relata que al-Tustarī vinculó estas tres categorías con el grado de conocimiento adquirido: «El precursor es quien es sabio; quien sigue un curso medio es quien está aprendiendo; y quien es injusto consigo mismo es el ignorante» (ST). Se refiere asimismo que al-Ḥasan al-Baṣrī dijo: «Los precursores son aquellos cuyas buenas obras pesan más que sus faltas; quienes siguen un curso medio son aquellos cuyas buenas obras y faltas se equilibran mutuamente; y los injustos son aquellos cuyas faltas pesan más que sus buenas obras» (ST).
Ése es el gran favor puede referirse a los Jardines del Edén (v. 33), mas se entiende también como una alusión al legado del Libro (JJ) o al hecho de que ser precursor en las buenas obras constituye un favor que Dios puede conferir sobre quienes siguen un curso medio y sobre quienes son injustos consigo mismos (Ṭ), al ser un grado que sólo se alcanza con el permiso de Dios.
El que el Libro sea legado a todos los siervos de Dios no introduce necesariamente la complicación que todos los comentaristas pugnan por despejar aquí, a saber: «¿Cómo es posible que el Libro sea legado a quienes son injustos consigo mismos?». Desde una óptica islámica, la revelación puede entenderse legada a toda la humanidad, incluso a los incrédulos, por cuanto, como declaró el Profeta: «El Corán es una prueba, o bien a tu favor o bien en tu contra», ya que su verdad manifiesta a cada ser humano su auténtica condición (véanse 36:7c; 40:6c). Este versículo podría entenderse entonces abordando las tres inclinaciones en el ser humano: quienes son injustos consigo mismos son quienes concitan la Ira divina; quienes siguen un curso medio son aquellos que a veces andan descarriados; y los precursores son quienes transitan por la senda recta. La manera en que se disponen aquí, de menor a mayor, cabe entenderla asimismo como una alusión al modo en que el legado del Libro puede elevar a una persona desde el estadio más bajo, en el cual se perjudica a sí misma, hasta el rango más encumbrado, integrándose entre los precursores, con el permiso de Dios, lo cual constituye el gran favor.
Versículo 33
جَنَّٰتُ عَدْنٍۢ يَدْخُلُونَهَا يُحَلَّوْنَ فِيهَا مِنْ أَسَاوِرَ مِن ذَهَبٍۢ وَلُؤْلُؤًۭا ۖ وَلِبَاسُهُمْ فِيهَا حَرِيرٌۭ ﴿٣٣﴾
ŷannātu ʿadnin yadkhulūnahā yuḥallawna fīhā min asāwira min dhahabin waluʾluʾan walibāsuhum fīhā ḥarīr
Jardines del Edén en los que entrarán, engalanados en ellos con brazaletes de oro y perlas, y sus vestiduras en ellos serán de seda.
33Otras menciones de las vestiduras y adornos de los moradores del Jardín comprenden 18:31; 22:23; 44:53; 76:21. Respecto a los brazaletes de oro, véase 18:31c. De los moradores del Jardín se dice también que serán adornados con brazaletes de plata (76:21). En otros pasajes se afirma que sus vestiduras serán de fina seda y rico brocado (18:31; 76:21).
Versículo 34
وَقَالُوا۟ ٱلْحَمْدُ لِلَّهِ ٱلَّذِىٓ أَذْهَبَ عَنَّا ٱلْحَزَنَ ۖ إِنَّ رَبَّنَا لَغَفُورٌۭ شَكُورٌ ﴿٣٤﴾
waqālū l-ḥamdu lillāhi lladhī adhhaba ʿannā l-ḥazana inna rabbanā laghafūrun shakūr
Y dirán: «Alabado sea Dios, Quien ha disipado la tristeza de nosotros. En verdad nuestro Señor es Indulgente, Agradecido,
34Quienes alaban a Dios por haber apartado su tristeza son o bien todos los que ingresan al Paraíso, o bien quienes son injustos consigo mismos (v. 32) cuando esto último se entiende referido a aquellos creyentes que a pesar de todo incurrieron en cierta desobediencia a Dios. En este sentido, se refiere que el Profeta dijo: «En cuanto a quien es injusto consigo mismo, se verá aquejado por tribulación y pesar en ese estado, y ése es [el sentido de] Alabado sea Dios, Quien ha disipado la tristeza de nosotros» (Ṭ). En cualquiera de las dos interpretaciones, la tristeza que Dios disipa es la aflicción dimanante del temor al Fuego (Ṭ), las zozobras de esta vida y de la otra (IK, Z), o Satanás y sus susurros insidiosos (Z). Cabe asimismo aludir a la muerte (Ṭ), puesto que no volverán a morir. De ahí que el Corán declare de quienes alcanzan el Paraíso: Ningún temor caerá sobre ellos, ni se entristecerán (2:38, 62, 112, 262, 274, 277; 3:170; 5:69; 6:48; 7:35; 10:62; 46:13).
Versículo 35
ٱلَّذِىٓ أَحَلَّنَا دَارَ ٱلْمُقَامَةِ مِن فَضْلِهِۦ لَا يَمَسُّنَا فِيهَا نَصَبٌۭ وَلَا يَمَسُّنَا فِيهَا لُغُوبٌۭ ﴿٣٥﴾
alladhī aḥallanā dāra l-muqāmati min faḍlihī lā yamassunā fīhā naṣabun walā yamassunā fīhā lughūb
Quien, por Su Favor, nos ha establecido en la Morada Eterna, donde no nos rozará penalidad alguna ni nos tocará fatiga».
35Por Su Favor es concebido por algunos como una alusión a que la entrada en el Jardín se halla por entero en las Manos de Dios, como cuando el Profeta dijo a algunos de sus Compañeros: «Nadie ingresará al Paraíso en virtud de sus solas obras buenas, ni siquiera yo, a menos que Dios me envuelva con Su Misericordia y Su Favor» (IK). En árabe, penalidad (naṣab) y fatiga (lughūb) son casi sinónimos. Aquí, no obstante, muchos comentaristas los distinguen señalando que lughūb es el cansancio y el agotamiento, mientras que naṣab es el penoso esfuerzo y trabajo que lo ocasiona (R). Otros afirman que estos sinónimos se emplean para aludir a modalidades distintas de «fatiga», siendo naṣab el agotamiento corporal y lughūb el del alma o espíritu (IK).
Versículo 36
وَٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ لَهُمْ نَارُ جَهَنَّمَ لَا يُقْضَىٰ عَلَيْهِمْ فَيَمُوتُوا۟ وَلَا يُخَفَّفُ عَنْهُم مِّنْ عَذَابِهَا ۚ كَذَٰلِكَ نَجْزِى كُلَّ كَفُورٍۢ ﴿٣٦﴾
waalladhīna kafarū lahum nāru ŷahannama lā yuqḍā ʿalayhim fayamūtū walā yukhaffafu ʿanhum min ʿadhābihā kadhālika naŷzī kulla kafūr
Y quienes no creen tendrán el Fuego del Infierno. No se decidirá sobre ellos para que mueran, ni se les aliviará nada de su castigo. Así recompensamos a todo incrédulo.
36No se decidirá sobre ellos para que mueran es análogo a 20:74: En verdad, quienquiera que comparezca ante su Señor culpable, ciertamente suyo será el Infierno, donde no morirá ni vivirá. El castigo no se alivia tras la sentencia dictada contra los incrédulos porque ya se les había concedido plazo y dispusieron de abundantes oportunidades para arrepentirse durante la vida terrenal; véanse 2:162 y 3:88: No se les aliviará el castigo, ni se les concederá tregua (cf. 2:86; 16:85; 43:74–75). Antes bien, Dios promete: Cada vez que mengüe, les incrementaremos una llama abrasadora (17:97; cf. 78:30).
Versículo 37
وَهُمْ يَصْطَرِخُونَ فِيهَا رَبَّنَآ أَخْرِجْنَا نَعْمَلْ صَٰلِحًا غَيْرَ ٱلَّذِى كُنَّا نَعْمَلُ ۚ أَوَلَمْ نُعَمِّرْكُم مَّا يَتَذَكَّرُ فِيهِ مَن تَذَكَّرَ وَجَآءَكُمُ ٱلنَّذِيرُ ۖ فَذُوقُوا۟ فَمَا لِلظَّٰلِمِينَ مِن نَّصِيرٍ ﴿٣٧﴾
wahum yaṣṭarikhūna fīhā rabbanā akhriŷnā naʿmal ṣāliḥan ghayra lladhī kunnā naʿmalu awalam nuʿammirkum mā yatadhakkaru fīhi man tadhakkara waŷāʾakumu n-nadhīru fadhūqū famā liẓ-ẓālimīna min naṣīr
Y clamarán en él: «¡Señor nuestro! Sácanos, para que obremos rectamente, de modo distinto a como solíamos obrar». «¿Acaso no os dimos una vida bastante larga como para que recapacitara en ella quien quisiera recapacitar? Y os llegó el advertidor; ¡probad, pues! Los injustos no tendrán auxilio alguno».
37Habiendo contemplado las realidades de la Resurrección y del Juicio que antes desmentían (véanse 32:12; 19:38) y habiéndoseles forzado a reconocer sus pecados (67:11; cf. 40:11), los incrédulos imploran una prórroga aduciendo que ahora van a obrar con rectitud, o como dicen en 6:27: ¡Ojalá fuésemos devueltos! ¡No desmentiríamos los signos de nuestro Señor y seríamos de los creyentes! (cf. 7:53; 26:102). Mas los advertidores que se les enviaron y la ocasión para recapacitar a lo largo de toda su vida constituyeron precisamente tal prórroga; por ello declara 4:18: Y no es aceptado el arrepentimiento de quienes cometen malas obras hasta que, enfrentándose uno de ellos a la muerte, dice: «Ciertamente ahora me arrepiento», ni de quienes mueren siendo incrédulos. Para ésos hemos preparado un castigo doloroso. En 23:100 se afirma de sus súplicas de ser devueltos y de su tardío arrepentimiento: ¡De ningún modo! No son sino palabras que él pronuncia. Dios deniega, pues, todas estas peticiones porque aun si fuesen devueltos, retornarían a aquello que se les había prohibido (6:28). De ahí que los injustos no tendrán auxilio alguno (cf. 2:270; 3:192; 5:72; 22:71), por haber dado la espalda a Dios y al auxilio que Él les dispensó durante su vida mundanal. Para el modo en que éste y otros aleyas operan como fragmentos de un dilatado diálogo entre Dios y los réprobos del Infierno, véase 40:11–12c.
Versículo 38
إِنَّ ٱللَّهَ عَٰلِمُ غَيْبِ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۚ إِنَّهُۥ عَلِيمٌۢ بِذَاتِ ٱلصُّدُورِ ﴿٣٨﴾
inna llāha ʿālimu ghaybi s-samāwāti wal-arḍi innahū ʿalīmum bidhāti ṣ-ṣudūr
En verdad Dios conoce lo oculto de los cielos y de la tierra. Ciertamente Él bien sabe lo que encierran los pechos.
38En otros pasajes se afirma que Dios es Conocedor de lo No Visto y de lo manifiesto (6:73; 9:94, 105; 13:9; 23:92; 32:6; 39:46; 59:22; 62:8; 64:18), mas éste es uno de sólo dos aleyas que afirman categóricamente que Dios conoce lo oculto de los cielos y de la tierra (cf. 49:18). Que Dios sabe lo que encierran los pechos se reitera en 3:119, 154; 5:7; 8:43; 11:5; 29:10; 31:23; 39:7; 42:24; 57:6; 64:4; 67:13. Esta advertencia cabe entenderla como un recordatorio de no quebrantar la alianza ni externamente, ni con intención culpable, ni en secreto, puesto que Dios siempre conoce y pide cuentas de lo que encierran los pechos (R, en comentario a 5:7).
Versículo 39
هُوَ ٱلَّذِى جَعَلَكُمْ خَلَٰٓئِفَ فِى ٱلْأَرْضِ ۚ فَمَن كَفَرَ فَعَلَيْهِ كُفْرُهُۥ ۖ وَلَا يَزِيدُ ٱلْكَٰفِرِينَ كُفْرُهُمْ عِندَ رَبِّهِمْ إِلَّا مَقْتًۭا ۖ وَلَا يَزِيدُ ٱلْكَٰفِرِينَ كُفْرُهُمْ إِلَّا خَسَارًۭا ﴿٣٩﴾
huwa lladhī ŷaʿalakum khalāʾifa fī l-arḍi faman kafara faʿalayhi kufruhū walā yazīdu l-kāfirīna kufruhum ʿinda rabbihim illā maqtan walā yazīdu l-kāfirīna kufruhum illā khasārā
Él es Quien os designó lugartenientes en la tierra. Quienquiera que descrea, su incredulidad recaerá sobre él. La incredulidad de los incrédulos no les añade ante su Señor sino aversión. Y la incredulidad de los incrédulos no les añade sino perdición.
39Así como Dios creó a Adán como lugarteniente en la tierra (2:30), de igual modo ha establecido a todos los seres humanos como lugartenientes en la tierra (cf. 6:165). Por ende se interroga a la humanidad: ¿Acaso no has visto que Dios os ha subordinado cuanto hay en la tierra? (22:65; cf. 14:33; 31:20; 45:13); véanse 2:30c; 6:165c. El que la incredulidad de una persona recaiga sobre ella (cf. 30:44) se conecta con el v. 18 (Nadie cargará con la carga de otro), ya que nadie puede sobrellevar el fardo de la incredulidad ajena. Se vincula asimismo con el cometido humano como lugartenientes, pues al descreer, rechazan su verdadera condición y su responsabilidad hacia Dios. El que su incredulidad no les añada sino aversión significa que cuanto más perseveren en su incredulidad, más perderán en el Día de la Resurrección (IK). Para otros pasajes donde el llamamiento de los mensajeros divinos acrecienta en los incrédulos la oposición y otras reacciones hostiles, véanse, por ejemplo, 9:125; 17:41; 25:60; 35:42; 71:6.
Versículo 40
قُلْ أَرَءَيْتُمْ شُرَكَآءَكُمُ ٱلَّذِينَ تَدْعُونَ مِن دُونِ ٱللَّهِ أَرُونِى مَاذَا خَلَقُوا۟ مِنَ ٱلْأَرْضِ أَمْ لَهُمْ شِرْكٌۭ فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ أَمْ ءَاتَيْنَٰهُمْ كِتَٰبًۭا فَهُمْ عَلَىٰ بَيِّنَتٍۢ مِّنْهُ ۚ بَلْ إِن يَعِدُ ٱلظَّٰلِمُونَ بَعْضُهُم بَعْضًا إِلَّا غُرُورًا ﴿٤٠﴾
qul araʾaytum shurakāʾakumu lladhīna tadʿūna min dūni llāhi arūnī mādhā khalaqū mina l-arḍi am lahum shirkun fī s-samāwāti am ātaynāhum kitāban fahum ʿalā bayyinatim minhu bal in yaʿidu ẓ-ẓālimūna baʿḍuhum baʿḍan illā ghurūrā
Di: «¿Habéis considerado a vuestros copartícipes a los que invocáis fuera de Dios? Mostradme qué han creado de la tierra. ¿O acaso tienen ellos una parte en los cielos, o les hemos otorgado un libro en el que se apoyen con una prueba clara?». ¡No! Los malhechores no se prometen unos a otros sino engaño.
40Éste es uno de varios aleyas que desafían a los idólatras a aportar pruebas de que sus ídolos ostentan ciertamente los poderes que les atribuyen. En otros pasajes se ordena decir al Profeta: ¡Aportad vuestra prueba! (21:24). Este versículo y varios otros (46:4; 10:34; 21:24) abordan la incapacidad de sus «dioses» para crear; 25:3 desmiente la totalidad de las potestades que les achacan: Mas han adoptado fuera de Él dioses que no crean nada mientras que ellos mismos son creados, y no tienen poder sobre el daño ni el provecho para sí mismos, ni disponen de muerte, ni de vida, ni de resurrección. La interrogante ¿O acaso tienen ellos una parte en los cielos? (cf. 46:4) se halla enlazada con la mención precedente de vuestros copartícipes, en el sentido de: «¿Tienen acaso los ídolos que veneran alguna participación en los Poderes divinos?». De modo alternativo, se vincula con lo que sigue, en el sentido de: «¿Tienen los idólatras acceso alguno a los cielos por el cual perciban las cosas que aseveran?» (R). Un libro alude a una revelación; la pregunta formula pues: «¿Acaso se les otorgó una revelación que les certifique las cosas que sostienen?» (R). Esta segunda interpretación aludiría así a que carecen por completo de vías para fundamentar sus asertos mediante el intelecto (ʿaql) o la transmisión revelada (naql; R). Sus pretensiones no descansan por tanto sino en las promesas que se hacen mutuamente, las cuales, al carecer de base, no son sino engaño. ¿O les hemos otorgado un libro? guarda estrecha analogía con los desafíos lanzados a los idólatras en diversos aleyas, tales como 43:21: ¿O les hemos concedido un libro antes de éste al cual se aferran firmemente? (cf. 34:44; 46:4; 68:37–38); véase 46:4c.
Versículo 41
۞ إِنَّ ٱللَّهَ يُمْسِكُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضَ أَن تَزُولَا ۚ وَلَئِن زَالَتَآ إِنْ أَمْسَكَهُمَا مِنْ أَحَدٍۢ مِّنۢ بَعْدِهِۦٓ ۚ إِنَّهُۥ كَانَ حَلِيمًا غَفُورًۭا ﴿٤١﴾
inna llāha yumsiku s-samāwāti wal-arḍa an tazūlā walaʾin zālatā in amsakahumā min aḥadim mim baʿdihī innahū kāna ḥalīman ghafūrā
En verdad Dios sostiene los cielos y la tierra para que no se derrumben. Y si se derrumbaran, nadie los sostendría después de Él. En verdad Él es Manso, Indulgente.
41De modo similar a 22:65: Y Él sostiene el cielo para que no caiga sobre la tierra salvo con Su anuencia, este versículo corrobora que nadie fuera de Dios sostiene el orden creado, puesto que el cielo y la tierra se mantienen firmes por Su Mandato (30:25). En este contexto, el que Dios sea Manso, Indulgente (cf. 17:44) alude a que Dios continúa sosteniendo los cielos aun cuando los incrédulos proclaman que son otros quienes los sostienen, brindándoles así margen para arrepentirse (IK, R, Ṭ).
Versículo 42
وَأَقْسَمُوا۟ بِٱللَّهِ جَهْدَ أَيْمَٰنِهِمْ لَئِن جَآءَهُمْ نَذِيرٌۭ لَّيَكُونُنَّ أَهْدَىٰ مِنْ إِحْدَى ٱلْأُمَمِ ۖ فَلَمَّا جَآءَهُمْ نَذِيرٌۭ مَّا زَادَهُمْ إِلَّا نُفُورًا ﴿٤٢﴾
waʾaqsamū billāhi ŷahda aymānihim laʾin ŷāʾahum nadhīrul layakūnunna ahdā min iḥdā l-umami falammā ŷāʾahum nadhīrum mā zādahum illā nufūrā
Y juraron por Dios con sus juramentos más solemnes que, si les llegase un advertidor, estarían mejor guiados que cualquiera de las comunidades. Mas cuando les llegó un advertidor, no les aumentó sino en aversión,
42Mientras que los versículos precedentes (vv. 38–41) trataron la negación de la Unicidad divina (tawḥīd) por los incrédulos, este aleya aborda su rechazo hacia el Profeta. Antes de que el Profeta les fuese enviado, negaban tan sólo el tawḥīd; tras su venida, negaron al Profeta y por consiguiente a la revelación en su conjunto (R). Ello no hizo sino aumentar a los idólatras en aversión. De modo similar, los incrédulos «aumentan en aversión» cuando el Profeta los convoca a postrarse ante el Compasivo (25:60), y cuando Dios desglosa Sus signos en el Corán para que recapaciten (17:41); véanse también 17:60, 82; 71:6, 24. Según algunos relatos, los mecanos habían censurado a los judíos alegando que, si un mensajero les fuese enviado a ellos (los mecanos), no desmentirían al mensajero del modo en que las comunidades antiguas habían desmentido a los suyos (R), como en 6:157: O no digáis: «Si el Libro se hubiese hecho descender sobre nosotros, habríamos estado ciertamente mejor guiados que ellos». Ya os ha llegado una prueba clara de vuestro Señor, y una guía y una misericordia. ¿Quién es, pues, más injusto que quien desmiente los signos de Dios y se aparta de ellos?.
Versículo 43
ٱسْتِكْبَارًۭا فِى ٱلْأَرْضِ وَمَكْرَ ٱلسَّيِّئِ ۚ وَلَا يَحِيقُ ٱلْمَكْرُ ٱلسَّيِّئُ إِلَّا بِأَهْلِهِۦ ۚ فَهَلْ يَنظُرُونَ إِلَّا سُنَّتَ ٱلْأَوَّلِينَ ۚ فَلَن تَجِدَ لِسُنَّتِ ٱللَّهِ تَبْدِيلًۭا ۖ وَلَن تَجِدَ لِسُنَّتِ ٱللَّهِ تَحْوِيلًا ﴿٤٣﴾
istikbāran fī l-arḍi wamakra s-sayyiʾi walā yaḥīqu l-makru s-sayyiʾu illā biʾahlihī fahal yanẓurūna illā sunnata l-awwalīna falan taŷida lisunnati llāhi tabdīlan walan taŷida lisunnati llāhi taḥwīlā
mostrándose soberbios en la tierra y tramando el mal; pero la mala intriga sólo cerca a sus propios autores. ¿Acaso aguardan otra cosa que la costumbre que rigió con los antiguos? Jamás hallarás alteración en la costumbre de Dios, ni hallarás cambio alguno en la costumbre de Dios.
43Mostrándose soberbios traduce istikbāran, que cabe leer también en conexión con el aleya anterior significando: «No les aumentó sino en aversión y soberbia», o «...aversión a causa de su soberbia» (R, Z). El versículo también podría leerse en el sentido de: «No les aumentó sino en extravío, mostrándose soberbios en la tierra y tramando el mal» (Z). Según algunos, mostrándose soberbios alude a que impedían a los más desvalidos de entre ellos seguir al Profeta, mientras que tramando el mal alude a su politeísmo (Ṭ). Su tramar el mal (o la mala intriga) podría asimismo denotar sus complots contra el Profeta (Z). Que la mala intriga sólo cerque a sus propios autores evoca el principio coránico de la reflexividad moral, como en 10:23: ¡Oh hombres! Vuestra transgresión no recae sino contra vosotros mismos; véase 35:18c.
Éste es uno de varios aleyas que hacen referencia a las costumbres o normas que rigieron con los pueblos pretéritos (véanse 3:137; 4:26; 8:38; 15:13; 17:77; 18:55). En este contexto, la costumbre que rigió con los antiguos se entiende en el sentido de la costumbre de Dios con respecto a ellos (Bḍ, R, Ṭ), es decir, las formas de castigo con las cuales Dios los afligió (Q). Que no haya cambio en la costumbre de Dios (cf. 33:62; 48:23) puede entenderse como una alusión a la inmutabilidad de las leyes y principios que Dios estableció para la creación. En este marco, indica tanto que Dios permite invariablemente que las intrigas de los incrédulos se ciernan sobre ellos como que el desenlace constituye algo decretado, que nadie puede desviar (70:2; R). Encierra asimismo una nota de ironía, como diciendo a quienes persisten en la incredulidad: «¿Acaso deseáis seguir la costumbre de los antiguos? Entonces Dios aplicará una costumbre en la que no hay alteración ni cambio» (R), dando a entender que su final será idéntico al de quienes les precedieron. La ausencia de alteración en la costumbre divina cabe verla como referencia al hecho de que Dios retribuirá siempre a los incrédulos con lo que merecen, mientras que la ausencia de cambio denota que nadie puede apartar el Castigo de Dios haciendo recaer sobre otro la retribución debida a uno (Bḍ, Q, R); para la costumbre de Dios, véanse también 3:137c; 33:38, 62; 40:85; 48:23.
Versículo 44
أَوَلَمْ يَسِيرُوا۟ فِى ٱلْأَرْضِ فَيَنظُرُوا۟ كَيْفَ كَانَ عَٰقِبَةُ ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ وَكَانُوٓا۟ أَشَدَّ مِنْهُمْ قُوَّةًۭ ۚ وَمَا كَانَ ٱللَّهُ لِيُعْجِزَهُۥ مِن شَىْءٍۢ فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَلَا فِى ٱلْأَرْضِ ۚ إِنَّهُۥ كَانَ عَلِيمًۭا قَدِيرًۭا ﴿٤٤﴾
awalam yasīrū fī l-arḍi fayanẓurū kayfa kāna ʿāqibatu lladhīna min qablihim wakānū ashadda minhum quwwatan wamā kāna llāhu liyuʿŷizahū min shayʾin fī s-samāwāti walā fī l-arḍi innahū kāna ʿalīman qadīrā
¿Acaso no han viajado por la tierra y observado cómo fue el final de quienes les precedieron, a pesar de haber sido más poderosos que ellos en fuerza? Nada en los cielos ni en la tierra puede desbaratar a Dios. En verdad Él es Sapiente, Poderoso.
44La exhortación a contemplar cómo fue el final de quienes les precedieron, vinculada aquí directamente con la mención de la costumbre que rigió con los antiguos en el v. 43, se reitera en múltiples ocasiones en el Corán (12:109; 30:9, 42; 40:21, 82; 47:10). El Corán cita con frecuencia el destino de los culpables, de los corruptores, de los injustos y de quienes desmintieron a los mensajeros de Dios a modo de advertencia para los incrédulos (véanse 3:137; 6:11; 7:84, 86, 103; 10:39, 73; 16:36; 27:14, 69; 37:73; 43:25). Quienes les precedieron se concibe así como una referencia a las tribus y pueblos antiguos que fueron aniquilados pese a haber sido más poderosos que quienes se oponían al Profeta (véanse también 40:21, 82). Para más detalles sobre el tratamiento coránico del viajar por la tierra y la edificación espiritual y moral que de ello se desprende, véase 30:9c.
En este contexto, el que nada en los cielos ni en la tierra pueda desbaratar a Dios (cf. 8:59; 9:2–3; 11:20; 24:57; 29:22; 42:31; 46:32; 72:12) refrenda que los antiguos no pudieron de ningún modo sustraerse al castigo merecido por su aversión, arrogancia e intrigas, pese a su portentosa fuerza material y física (R); por consiguiente, los incrédulos a quienes se dirigen estos versículos tampoco serán capaces de desviar el castigo que les corresponde, como en 6:134: Ciertamente aquello con lo que se os conmina sobrevendrá, y no podréis desbaratarlo.
Versículo 45
وَلَوْ يُؤَاخِذُ ٱللَّهُ ٱلنَّاسَ بِمَا كَسَبُوا۟ مَا تَرَكَ عَلَىٰ ظَهْرِهَا مِن دَآبَّةٍۢ وَلَٰكِن يُؤَخِّرُهُمْ إِلَىٰٓ أَجَلٍۢ مُّسَمًّۭى ۖ فَإِذَا جَآءَ أَجَلُهُمْ فَإِنَّ ٱللَّهَ كَانَ بِعِبَادِهِۦ بَصِيرًۢا ﴿٤٥﴾
walaw yuʾākhidhu llāhu n-nāsa bimā kasabū mā taraka ʿalā ẓahrihā min dābbatin walākin yuʾakhkhiruhum ilā aŷalim musamman faʾidhā ŷāʾa aŷaluhum faʾinna llāha kāna biʿibādihī baṣīrā
Si Dios llamara a cuentas a los hombres por lo que cometieron, no dejaría criatura alguna sobre la faz de la tierra. Mas les otorga tregua hasta un plazo fijado. Y cuando llega su plazo, en verdad Dios ve a Sus siervos.
45Si Dios diera a los seres humanos la retribución por sus actos de desobediencia de forma inmediata, en lugar de concederles tregua (Ṭū), ninguna criatura viva permanecería sobre la faz de la tierra (Ṭū). La referencia a criatura alguna puede entenderse restringida a los seres humanos y los genios (Q) o a los seres humanos únicamente (Bḍ, Q). Mas lo más probable es que aluda a la totalidad de las criaturas vivientes, las cuales padecen por los pecados de los seres humanos, tal como aconteció en el diluvio de Noé (Q), si bien otros afirman que la mención a un plazo fijado indica que atañe únicamente a los seres humanos. Se sugiere que uno de los modos mediante los cuales Dios no dejaría criatura alguna sobre la faz de la tierra consistiría en retener la lluvia, lo que destruiría a todos los seres vivientes (Q, Z). La desaparición de las criaturas de la tierra puede verse asimismo como parte del castigo para los seres humanos, puesto que las criaturas constituyen un medio de sustento (R). Su supresión de la faz de la tierra denota también la severidad del castigo y pone de relieve el hecho de que la vida humana se halla integrada con la de las criaturas que la rodean, de suerte que el castigo que los hombres acarrean sobre sí no puede dejar de afectar a las demás formas de vida (R).
En este contexto, un plazo fijado (cf. 6:60; 7:34; 10:49; 14:10; 16:61; 39:5, 42; 71:4) alude al Día de la Resurrección (Q, Z). Todos los individuos y comunidades (7:34; 10:49), así como la totalidad de los fenómenos creados (véanse 13:2; 31:29; 35:13; 39:5; 46:3), tienen un plazo fijado, significando un término final que ha sido determinado o «mensurado» por Dios. El que a los hombres se les otorgue tregua hasta un plazo fijado da testimonio de la Misericordia de Dios, pero al mismo tiempo advierte que sólo se dispone de esta vida para arrepentirse y consumar obras rectas; de lo contrario, cuando sobreviene el castigo: los que obraron injustamente dirán: «¡Señor nuestro! Concédenos tregua por un breve plazo, para que respondamos a Tu llamamiento y sigamos a los mensajeros» (14:44). La tregua concedida a todos en esta vida puede brindar a algunos la oportunidad de arrepentirse, mas 3:178 advierte: No supongan los que no creen que la tregua que les concedemos es un bien para ellos; sólo les concedemos tregua para que aumenten su pecado, y suyo será un castigo humillante (véanse también 11:8; 14:42). Que Dios ve a Sus siervos cuando su plazo prefijado ha llegado alude a que Él los retribuirá cumplidamente por cuanto hicieron (Aj, Bḍ).
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Personajes
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En la Biblioteca
Capítulos y estudios de caso que tratan esta sura, con el número de referencias a ella.
Fuentes que cita Reynolds
Libros bíblicos y textos de la Antigüedad tardía citados en el comentario de esta sura. Cada uno lleva a todos los pasajes del Corán donde aparece.
Informe
DOCUMENTO DE SÍNTESIS EJECUTIVA: ANÁLISIS TEOLÓGICO, EXEGÉTICO Y ESTRUCTURAL DE LA SURA 35 (FĀṬIR / AL-MALĀʾIKAH)
1. RESUMEN EJECUTIVO (EXECUTIVE SUMMARY)
El presente documento ofrece una síntesis exhaustiva y un análisis exegético profundo de la Sura 35 del Corán, conocida como Fāṭir ("El Originador") o al-Malāʾikah ("Los Ángeles"). Revelada predominantemente en el periodo mequi inmediatamente después de la Sura 25 (al-Furqān), esta sura constituye un tratado teológico fundamental centrado en la Unicidad de Dios (Tawḥīd) como único Creador, Sostenedor y Proveedor del universo.
Puntos Clave y Hallazgos Principales:
- Naturaleza Divina y Creación: Dios es presentado como Fāṭir (quien "hiende" o "crea de la nada"), poseedor absoluto de la soberanía (mulk), responsable de la creación inicial (ījād) y de la perpetuación de la existencia (ibqāʾ).
- Ángeles como Mensajeros: Es la única azora coránica que ofrece una descripción física explícita de los ángeles, señalando sus alas en pares de dos, tres y cuatro, manifestando la capacidad divina de expandir la creación a voluntad.
- Dependencia Creatural vs. Autosuficiencia Divina: Se establece una dicotomía Ontológica radical: la humanidad es intrínsecamente "pobre" y necesitada de Dios (al-fuqarāʾ), mientras que Dios es Absolutamente Autosuficiente (al-Ghanī) y Dignísimo de Alabanza (al-Ḥamīd).
- Antagonismo Estratégico de Satanás: Se exhorta a la humanidad a tomar de forma activa a Satanás (al-Gharūr o el Engañador) como enemigo manifiesto, advirtiendo contra la ilusión de la vida terrenal y la atracción por las malas acciones.
- Diversidad Cosmológica y Humana: La variación de colores en frutos, montañas, seres humanos y animales es presentada como una señal (āyah) del poder divino. Se concluye de forma categórica que los únicos que verdaderamente temen a Dios entre Sus siervos son los sabios (al-ʿulamāʾ).
- La Herencia del Libro (al-Kitāb): La revelación coránica es legada a tres categorías de seres humanos: los que son injustos consigo mismos (ẓālimun li-nafsih), los que siguen un curso medio (muqtaṣid), y los que son pioneros en buenas obras (sābiqun bi-l-khayrāt).
- Reflexividad Moral y Costumbre Divina (Sunnat Allāh): El texto enfatiza la inmutabilidad de las leyes divinas: la intriga malvada cerca únicamente a sus autores (lā yaḥīqu al-makru as-sayyiʾu illā bi-ahlih), ningún portador cargará con la culpa de otro, y el aplazamiento del castigo responde a un término fijado (ajal musammā).
2. MARCO CONTEXTUAL Y METADATOS DE LA SURA
| Parámetro | Detalle Exegético / Histórico |
|---|---|
| Nombre(s) Principal(es) | Fāṭir (El Originador) / al-Malāʾikah (Los Ángeles) |
| Lugar de Revelación | Meca (Mequí), reportada inmediatamente después de Sūrah 25 (al-Furqān). |
| Excepciones de Revelación | Según autoridades como Ṭs, los vv. 27 y 32 son medineses; según Āl, los vv. 29 y 32 corresponden al periodo medinés. |
| Origen del Nombre | v. 1: Referencia a Dios como "Originador de los cielos y de la tierra". Nombre al-Malāʾikah derivado de la descripción de las alas angélicas en el v. 1. |
| Estructura Dinámica | Comienza con alabanza (Al-ḥamdu li-llāh), avanza en contrastes entre fe y fealdad moral, desarrolla argumentos cosmológicos y concluye con la ineludibilidad del Juicio Divino. |
3. ANÁLISIS DE LOS EJES TEMÁTICOS FUNDAMENTALES
┌────────────────────────────────────────┐
│ UNICIDAD Y SOBERANÍA DE DIOS │
│ Sole Creador (Ījād) y Sustentador │
└──────────────────┬─────────────────────┘
│
┌────────────────────────────────────────┼────────────────────────────────────────┐
│ │ │
┌────────┴────────┐ ┌────────┴────────┐ ┌────────┴────────┐
│ CONDICIÓN HUMAN │ │ ADVERSARIO Y │ │ HERENCIA DEL │
│ Y COSMOLÓGICA │ │ ENGAÑO MORAL │ │ LIBRO Y FE │
├─────────────────┤ ├────────────────┤ ├─────────────────┤
│ • Faqr (Pobre) │ │ • Satanás como │ │ • 3 Categorías │
│ vs. Al-Ghanī │ │ enemigo │ │ de Siervos │
│ • Sabios son │ │ • Acciones │ │ • Comercio que │
│ quienes temen │ │ embellecidas │ │ no perece │
└─────────────────┘ └────────────────┘ └─────────────────┘
3.1. Unicidad Divina (Tawḥīd) y la Impotencia de la Idolatría
La azora contrasta de manera tajante el Poder Creativo de Dios con la vacuidad de los ídolos paganos:
- Soberanía y Provisión: Dios es el único que abre las arcas de la misericordia; si Él retiene algo, nadie puede liberarlo (v. 2). Al-Rāzī destaca que las bendiciones se dividen en dos categorías: Creación (ījād) y Perpetuación (ibqāʾ), representadas en la pregunta "¿Hay algún creador fuera de Dios que os provea desde el cielo y la tierra?" (v. 3).
- Naturaleza de los Falsos Dioses: Los ídolos a los que invocan los politeístas no poseen "ni la piel de un hueso de dátil" (qiṭmīr, v. 13). Si se les invoca, no oyen; y si oyeran, no responderían, desautorizando a sus adoradores en el Día de la Resurrección (v. 14).
3.2. La Antropología Ontológica: Indigencia Humana y Plenitud Divina
El v. 15 decreta: "¡Oh humanidad! Vosotros sois los necesitados de Dios; y Él es el Autosuficiente, el Alabado".
- Interpretación Sufí (al-Tustarī, al-Maybudī): La pobreza (faqr) respecto a Dios es un atributo intrínseco de la naturaleza humana, mientras que la riqueza (riṇā) es intrínseca a lo Divino. Quien afirma tener riqueza propia queda velado de Dios. La verdadera servidumbre (ʿubūdiyyah) consiste en manifestar esta indigencia interior.
- Poder de Sustitución: Si Dios lo quisiera, podría eliminar a la humanidad entera y traer una nueva creación (khalq jadīd), lo cual no representa dificultad alguna para Él (vv. 16–17).
3.3. Satanás como Enemigo Declarado (al-ʿAdūw)
El texto articula una advertencia explícita sobre la ilusión del mundo (al-ḥayāt ad-dunyā) y el Engañador (al-Gharūr):
- Comandamento de Hostilidad: "Verdadera mente Satanás es un enemigo para vosotros; así pues, tomadlo como enemigo" (v. 6).
- Mecanismo del Engaño: Satanás busca que el mal de las acciones de los hombres les parezca hermoso (zuyyina lahū sūʾu ʿamalihī, v. 8), transformando la percepción para que el vicio sea visto como virtud. Su único objetivo es reclutar adeptos para el Fuego del Abrasamiento (al-Saʿīr).
3.4. Dicotomías Poéticas y la Naturaleza del Mensaje
A través de antítesis estéticas e intuitivas (vv. 19–22), el Corán compara el estado interior del creyente y del no creyente:
- El Ciego vs. El Que Ve (Ignorancia/Incredulidad vs. Conocimiento/Fe).
- Las Tinieblas vs. La Luz (Extravío vs. Guía Divina).
- La Sombra vs. El Calor Abrasador (Protección y Paraíso vs. Castigo).
- Los Vivos vs. Los Muertos (Oídos atentos a la verdad vs. Corazones sepultados en la incredulidad).
- Límite Profiláctico: Se le recuerda al Profeta que él es "únicamente un advertidor" (nadhīr) y no puede hacer que escuchen quienes están en las tumbas (v. 22).
4. ANÁLISIS EXEGÉTICO DETALLADO POR SECCIONES DE VERSÍCULOS
Sección I: Versículos 1 al 10 – La Creación, la Gracia y el Ascenso de la Palabra
Versículo 1: El Significado de Fāṭir y la Anatomía Angélica
- Etimología: Fāṭir proviene de la raíz faṭara, que significa "rajar", "hender" o "crear". Está íntimamente ligada a la fiṭrah o naturaleza primordial de los seres humanos (30:30).
- Perspectiva de al-Rāzī: Dios es Fāṭir porque "hiende" los cielos para el descenso de los espíritus a los cuerpos y "hiende" la tierra para la ascensión de los espíritus en la Resurrección.
- Estructura Angélica: Designa a los ángeles como mensajeros con 2, 3 y 4 alas. Las tradiciones exegéticas (Ibn Kathīr) señalan que esto muestra la capacidad divina de añadir a la creación lo que le place; se cita el reporte de que el Ángel Gabriel (Jibrīl) se le apareció al Profeta con 600 alas.
Versículos 9 y 10: Los Vientos, la Resurrección y la Dinámica de la Fiel Acción
- Simbolismo de los Vientos: En el Corán, la palabra "vientos" en plural (riyāḥ) se utiliza 10 veces, siempre denotando la Misericordia Divina (revitalización de la tierra muerta). En contraste, el viento en singular (rīḥ) expresa el Castigo Divino. La animación de la tierra muerta sirve como metáfora directa de la Resurrección.
- Mecánica del Ascenso Divino (v. 10): "A Él asciende la buena palabra, y la acción piadosa la eleva".
[La Buena Palabra: Invocación / Shahādah] ───► Asciende hacia Dios
▲
│ (Efecto de Elevación / Verificación)
│
[La Acción Piadosa: Cumplimiento de Obligaciones]
- Interpretación de Ibn ʿAbbās: La buena palabra es el recuerdo de Dios; la acción piadosa es el cumplimiento de los deberes obligatorios. La acción lleva a la palabra y la eleva hacia Dios. Si hay palabra sin acción obligatoria, la palabra es rechazada.
Sección II: Versículos 11 al 28 – Signos Cosmológicos, Sabiduría y Diversidad
Versículo 12: Las Parábolas de los Dos Mares
El texto contrapone dos cuerpos de agua: uno dulce y agradable (ʿadhb furāt), y otro salado y amargo (milḥ ujāj).
- Paralelismo Exegético: Representa la diferencia entre el creyente y el no creyente.
- Lectura Esotérica de Ibn ʿAjībah:
- El Mar Dulce: Representa la Ley Divina (Sharīʿah), accesible, satisfactoria y de conducta suave.
- El Mar Salado: Representa la Realidad Espiritual (Ḥaqīqah), amarga porque exige el sacrificio del ego, la humillación del alma y la renuncia a los bienes mundanos.
- Fruto común: De ambos se extrae "carne fresca" (conocimiento/buenas obras) y "adornos" (sabiduría espiritual). Las naves son las meditaciones que navegan los reinos de Malakūt (Dominio) y Jabarūt (Majestad).
Versículos 27 y 28: La Diversidad Creada y el Temor de los Sabios
Dios envía agua del cielo para producir frutos de diversos colores, y crea vetas (judad) en las montañas blancas, rojas y de un negro azabache (gharābīb sūd). De manera análoga, diversifica las razas, lenguas y colores de los hombres y animales.
- El Estatus de los Sabios: "Solo temen a Dios, de entre Sus siervos, los sabios" (Innamā yakhshā Allāha min ʿibādihi al-ʿulamāʾ).
- Trascendencia Intelectual: La exégesis demuestra que el conocimiento divino infunde un temor reverencial (khashyah). Un famoso ḥadīth afirma: "Los sabios son los herederos de los profetas". No obstante, al-Baḍāwī aclara que este conocimiento debe estar indisolublemente unido a la práctica de la adoración (ʿibādah).
Sección III: Versículos 29 al 37 – La Herencia del Libro y la Soteriología Futura
Versículo 32: Las Tres Categorías de los Herederos del Libro
"Luego legamos el Libro a aquellos de Nuestros siervos que habíamos escogido..."
┌────────────────────────────────────────┐
│ HEREDEROS DEL LIBRO (v. 32) │
└──────────────────┬─────────────────────┘
│
┌────────────────────────────────────────┼────────────────────────────────────────┐
│ │ │
┌────────┴────────┐ ┌────────┴────────┐ ┌────────┴────────┐
│ ẒĀLIM LI-NAFSIH │ │ MUQTAṢID │ │SĀBIQ BI-L-KHAYRĀT│
│(Injusto consigo)│ │ (Curso Medio) │ │ (Pionero en Bien)│
├─────────────────┤ ├────────────────┤ ├─────────────────┤
│ • Omite deberes │ │ • Cumple lo │ │ • Cumple deberes│
│ y comete lo │ │ obligatorio │ │ y actos │
│ prohibido. │ │ • Evita lo │ │ voluntarios. │
│ • Según Shiismo:│ │ prohibido. │ │ • Evita todo │
│ quienes no │ │ • Omite obras │ │ lo censurable.│
│ siguen Imames.│ │ deseables. │ │ • Sin cuenta. │
└─────────────────┘ └────────────────┘ └─────────────────┘
- Cuestión Exegética: ¿Cómo puede heredarse el Libro a quien es injusto consigo mismo?
- Perspectiva Islámica General: La revelación se ofrece a toda la humanidad como prueba (ḥujjah).
- Interpretación Soteriológica: Al-Ḥasan al-Baṣrī señala que los pioneros son aquellos cuyas buenas obras superan a las malas; los de curso medio tienen sus obras equilibradas; y los injustos tienen más faltas que virtudes, pero aun así permanecen dentro del alcance del perdón de Dios mediante la fe.
Versículos 33 al 35: Las Recompensas del Paraíso y la Distinción Lingüística de la Fatiga
Los habitantes de los Jardines del Edén (Jannāt ʿAdn) vestirían seda, brazaletes de oro y perlas, alabando a Dios por haber eliminado de ellos la pesadumbre (ḥazan).
- Análisis Lingüístico de las Deficiencias Físicas:
| Término Arábigo | Traducción | Significado Exegético / Distinción Técnica |
|---|---|---|
| Naṣab | Cansancio / Trabajo | Se refiere al esfuerzo físico y el trabajo corporal que genera la fatiga. |
| Lughūb | Fatiga / Exhaustación | Se refiere al agotamiento interno del alma o del espíritu. |
En el Paraíso, ni el naṣab ni el lughūb tocarán a sus habitantes (v. 35).
Sección IV: Versículos 38 al 45 – La Ley Inmutable (Sunnat Allāh) y el Juicio Final
Versículos 42 y 43: La Arrogancia, la Intriga y la Reflexividad Moral
Los politeístas de La Meca juraron formalmente que si venía un advertidor a ellos, serían más guiados que cualquier otra comunidad. Sin embargo, cuando vino el Profeta, esto solo incrementó su aversión (nufūr), su arrogancia en la tierra y sus maquinaciones malvadas (makr as-sayyiʾ).
- Principio de Reflexividad Moral: "Pero el ardid malvado no cerca sino a sus propios autores" (wa-lā yaḥīqu al-makru as-sayyiʾu illā bi-ahlih). El mal producido por un individuo regresa ontológicamente contra él.
- Inmutabilidad de la Sunnah Divina: No se encontrará alteración (tabdīl) ni cambio (taḥwīl) en la Costumbre de Dios (Sunnat Allāh). Dios siempre castiga la arrogancia y la perversión de las naciones del pasado.
Versículo 45: El Aplazamiento Misericordioso (Imḥāl)
La azora concluye postulando que si Dios castigara a los seres humanos inmediatamente por todo lo que han cometido, "no dejaría sobre la superficie de la tierra a una sola criatura" (mā taraka ʿalā ẓahrihā min dābbah).
- Efecto Ecológico/Cosmico del Sin: Los comentaristas como al-Rāzī y al-Zamakhsharī sostienen que la frase abarca a todos los seres vivos, los cuales sufrirían las consecuencias de las faltas humanas mediante la retención de la lluvia y la sequía.
- Reprieve Temporal: Dios les concede un aplazamiento hasta un término fijado (ajal musammā), que corresponde al Día de la Resurrección, momento en el cual la visión absoluta de Dios sobre His siervos se manifestará en retribución justa.
5. TABLA COMPARATIVA DE INTERPRETACIONES EXEGÉTICAS Y DOCTRINALES
La siguiente tabla sintetiza las variaciones en la interpretación de pasajes clave según las distintas escuelas de pensamiento representadas en el comentario:
┌────────────────────────────────────────────────────────────────────────────────────────┐
│ PERSPECTIVAS HERMENÉUTICAS │
└────────────────────────────────────────────────────────────────────────────────────────┘
| Versículo / Tema | Lectura Sunni Tradicional (Ibn Kathīr, Ṭabarī) | Lectura Filosófica / Teológica (al-Rāzī) | Lectura Mística / Sufí (al-Tustarī, Ibn ʿAjībah) | Lectura Shiita (Qm, Ṭb) |
|---|---|---|---|---|
| v. 1: "Fāṭir" / Ángeles | Ángeles como criaturas reales provistas de alas físicas que transmiten revelación. | Creación como hendidura de cielos/tierra para el tránsito de espíritus. | Los ángeles representan facultades de mediación entre mundos divinos. | Mención explícita de la jerarquía celestial y su rol en la revelación. |
| v. 10: Ascenso de la Palabra | Las palabras de recuerdo (dhikr) suben si son verificadas por la práctica (ʿamal). | El acto de fe puro eleva la acción y le da valor espiritual supremo. | La sinceridad interior (sirr) es el motor que hace ascender el recuerdo. | La lealtad a la autoridad divina dada asegura el ascenso de los actos. |
| v. 15: Pobreza humana | Dependencia física de la creación y provisión material de Dios. | Necesidad ontológica de existencia (ījād) y conservación (ibqāʾ). | La pobreza (faqr) es la naturaleza misma del ser creado; perderla es un velo. | Dependencia absoluta de la Gracia Divina transmitida a la creación. |
| v. 32: Herencia del Libro | Abarca a toda la comunidad musulmana dividida en 3 grados de piedad. | Clasificación de niveles éticos y de conocimiento en la humanidad. | 1. Ignorante (Injusto) 2. Estudiante (Medio) 3. Sabio (Pionero) | Se refiere exclusivamente a la descendencia del Profeta / Imames. |
6. SÍNTESIS DE CONCLUSIONES Y SOTERIOLOGÍA DE LA SURA
- Absolutismo Creador: La Sura Fāṭir desmantela cualquier pretensión de poder independiente en el universo. La creación es un acto soberano continuo de Dios (Fāṭir), mientras que la idolatría descansa sobre la ilusión de seres que no poseen ni la piel de un hueso de dátil.
- La Responsabilidad Individual Ineludible: Cada alma es responsable de su propia purificación. Ningún ser cargará con la responsabilidad de otro (wa-lā taziru wāziratun wizra ukhrā, v. 18).
- El Valor Superior del Conocimiento Integrado: El temor a Dios no es fruto de la ignorancia, sino el ápice de la comprensión Intelectual y espiritual de la naturaleza. Los verdaderos sabios (al-ʿulamāʾ) son quienes reconocen el Poder Divino manifestado en la diversidad de la creación.
- Pedagogía de la Misericordia y el Aplazamiento: El destino final no se ejecuta con inmediatez destructiva; Dios opera con Clemencia (Ḥalīm) y Perdón (Ghafūr), otorgando tiempo (imḥāl) a la humanidad para reflexionar antes de la llegada indudable del Término Fijado (Ajal Musammā).
Infografía
Diapositivas
Mapa mental
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- Fāṭir: Originador de los cielos y la tierra
- Suministro: Fuente de toda misericordia y provisión
- Poder Absoluto: Poderoso sobre todas las cosas
- Autosuficiencia: Dios es el Independiente y Alabado
- Sostenimiento: Mantiene el orden de los cielos y la tierra
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- Mensajeros celestiales: Ángeles con dos, tres y cuatro alas
- Orígenes humanos: Creados de polvo y de una gota
- Ciclo vital: Duración de la vida y decrepitud escritas en un Libro
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- Ciegos y videntes: Símbolo de incredulidad y fe
- Oscuridad y luz: Metáfora de desvío y guía
- Sombra y calor abrasador: Paraíso e infierno
- Vivos y muertos: Corazones con fe o inertes
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- El Deludor: Engaña con la vida mundana
- Partido de Satanás: Destinados a la Llamas
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- Recompensa: Perdón y gran galardón
- Prácticas devotas: Oración, recitación y caridad
- Jardines de Edén: Morada de vida eterna sin fatiga
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- Vientos y nubes: Revivificación de la tierra muerta
- Los dos mares: Agua dulce y salada, carne fresca y adornos
- Diversidad natural: Frutos y montañas de variados colores
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- Consuelo al Profeta: Mensajeros anteriores también fueron denegados
- Función profética: Portador de buenas nuevas y advertencia
- El Libro Sagrado: Legado a los siervos elegidos
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- Responsabilidad individual: Nadie carga con la culpa ajena
- Inutilidad de los ídolos: Carecen de poder y creación
- Súplica en el Fuego: Peticiones de regreso denegadas
- Prórroga divina: Plazo fijado antes de la retribución
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Tabla de datos
| Rango de versículos | Tema central | Breve resumen del mensaje | Contexto adicional | Fuente |
|---|---|---|---|---|
| 1-3 | Dios como el único Creador y Proveedor | Afirma la soberanía de Dios como el Creador de los cielos y la tierra, quien envía a los ángeles como mensajeros. Se enfatiza que nadie puede retener la misericordia que Él concede ni otorgar lo que Él retiene, e insta a la humanidad a recordar Sus bendiciones y reconocer su Unicidad. | El término 'Fāṭir' (Originador) se vincula étimológicamente con 'fiṭrah' (naturaleza primordial) y la creación de los seres humanos. Las bendiciones de Dios se dividen en la creación (ījād) y la perpetuación (ibqāʾ). | [1] |
| 4-8 | Advertencia sobre las artimañas de Satanás y el contraste entre creyentes y no creyentes | Consuela al Profeta recordando que los mensajeros anteriores también fueron rechazados. Advierte a la humanidad que la promesa de Dios es verdadera, que no deben dejarse engañar por la vida terrenal ni por Satanás (el Engañador), quien es un enemigo manifiesto. Se establece que los incrédulos tendrán un castigo severo, mientras que los creyentes recibirán perdón y una gran recompensa. | Ver a las malas acciones como hermosas resulta de seguir las pasiones e ignorar la enemistad de Satanás. Se le aconseja al Profeta no consumirse en pesares por quienes rechazan el mensaje, ya que Dios guía a quien Quiere. | [1] |
| 9-11 | Pruebas del poder divino en la naturaleza, la Resurrección y la creación humana | Describe cómo Dios envía los vientos para revivir la tierra muerta mediante la lluvia, lo cual sirve como metáfora de la Resurrección. Enseña que todo el poder y la honra pertenecen a Dios, ante Quien ascienden las buenas palabras y las obras piadosas. Recuerda el origen del ser humano (del polvo y de una gota) y la omnisciencia de Dios sobre la vida y la gestación. | La lluvia y el avivamiento de la tierra son un símil recurrente en el Corán para explicar la Resurrección. Las buenas palabras necesitan de las obras piadosas para ser respaldadas y elevadas ante Dios. | [1] |
| 12-14 | Las señales de Dios en la naturaleza y la impotencia de las falsas deidades | Compara los dos mares (uno dulce y agradable, el otro salado y amargo), señalando los beneficios que se obtienen de ambos. Muestra el dominio de Dios sobre el día, la noche, el sol y la luna, contrastando Su soberanía absoluta con la incapacidad e impotencia total de los ídolos o falsos dioses a los que invocan, los cuales no poseen ni la piel de un hueso de dátil ni responderán en el Día del Juicio. | Los dos mares son interpretados por comentaristas tanto de manera literal como metafórica (el creyente y el incrédulo, o la Ley y la Realidad espiritual). En el Día de la Resurrección, las falsas deidades repudiarán la idolatría de quienes los adoraban. | [1] |
| 15-18 | La necesidad humana de Dios y la responsabilidad moral individual | Proclama que los seres humanos son absolutamente necesitados de Dios, mientras que Él es Autosuficiente y Digno de Alabanza. Dios podría reemplazar a la humanidad con una nueva creación si quisiera. Se enfatiza la justicia divina: nadie cargará con el peso ni los pecados de otro, y la purificación del alma beneficia únicamente a quien la realiza. | Representa una base clave para el concepto de pobreza espiritual hacia Dios (faqr) en la tradición islámica. Reafirma la reflexividad moral, donde las consecuencias de las acciones recaen en su autor. | [1] |
| 19-26 | El contraste entre la fe y la incredulidad, y el rol del Profeta como amonestador | Establece comparaciones entre el ciego y el que ve, las tinieblas y la luz, la sombra y el calor abrasador, y los vivos y los muertos. Aclara que el Profeta es solo un amonestador que no puede hacer oír a los que están en las tumbas (los corazones muertos en la incredulidad) y que todas las comunidades pasadas recibieron amonestadores que trajeron pruebas claras y escrituras. | Las metáforas contrapuestas simbolizan la diferencia espiritual entre el creyente sabio y el incrédulo ignorante. Confirma la creencia de que todas las naciones de la historia humana recibieron un mensaje o amonestador divino. | [1] |
| 27-28 | La diversidad en la creación como señal divina y la verdadera devoción de los sabios | Resalta la diversidad de colores en las frutas, las montañas, los seres humanos, las bestias y el ganado como evidencia de la creación divina. Concluye que solo aquellos que poseen conocimiento entre Sus siervos son quienes verdaderamente temen a Dios. | Refleja la distinción de razas, etnias e interioridades humanas. En la tradición islámica, este pasaje fundamenta la superioridad del conocimiento combinado con la devoción por encima del culto sin entendimiento. | [1] |
| 29-35 | Las recompensas para los siervos piadosos y los herederos del Libro | Elogia a quienes recitan el Libro de Dios, realizan la oración y dan caridad en secreto y en público, prometiéndoles una recompensa imperecedera. Explica que el Corán confirma las revelaciones anteriores y que la Escritura ha sido heredada por tres grupos de siervos: los que se perjudican a sí mismos, los moderados y los pioneros en las buenas obras. Describe las delicias del Paraíso (Jardines del Edén) y la gratitud de sus habitantes al ver disipada su aflicción. | Los tres tipos de herederos representan distintos niveles de creyentes o de conducta espiritual. La entrada al Paraíso se considera un acto de la gracia y misericordia (Bounty) de Dios. | [1] |
| 36-38 | El destino de los incrédulos en el Infierno y la omnisciencia de Dios | Advierte que los incrédulos sufrirán en el Fuego del Infierno sin que se les conceda la muerte ni se les aligere el castigo. Sus súplicas para regresar a la vida terrenal y actuar con rectitud serán rechazadas porque tuvieron suficiente tiempo y advertencia. Se reafirma que Dios conoce lo oculto de los cielos, la tierra y el interior de los pechos. | Aclaración sobre la denegación de una segunda oportunidad a los condenados, dado que ignoraron las advertencias previas y las oportunidades de reflexión a lo largo de su vida. | [1] |
| 39-41 | La responsabilidad de los vicarios en la tierra y el sostén divino del universo | Recuerda que los seres humanos fueron designados vicarios en la tierra y que la incredulidad solo perjudica al propio incrédulo. Desafía a los idolatras a demostrar qué han creado sus asociados o si poseen alguna prueba o escritura revelada. Reafirma que solo Dios sostiene los cielos y la tierra para que no se desintegren. | El concepto de 'vicegerente' (khalīfah) impone una responsabilidad moral directa ante Dios. Se enfatiza la clemencia y perdón de Dios al mantener la creación a pesar de las falsedades que profesan los incrédulos. | [1] |
| 42-45 | El rechazo de los incrédulos, la inmutabilidad de las leyes divinas y la tregua concedida | Muestra cómo los paganos juraban guiarse si venía un amonestador, pero al llegar el Profeta, aumentaron su aversión, arrogancia y tramas maliciosas, las cuales terminarán recayendo sobre ellos mismos. Advierte sobre la inmutabilidad del comportamiento/costumbre (wont) de Dios al castigar a las naciones antiguas destructoras. Concluye señalando que si Dios castigara a los hombres inmediatamente por sus culpas, no dejaría ninguna criatura sobre la tierra, pero les concede un plazo fijado. | El concepto de la ley inmutable de Dios (Sunnat Allah) asegura que las maquinaciones malvadas destruyen a sus propios autores y que el plazo aplazado es una manifestación de la misericordia divina. | [1] |