El NobleCORÁN القرآن الكريم Salmos 2

El drama mesiánico

1 ¿Por qué se amotinan las naciones
y los pueblos conspiran en vano?

2 Los reyes de la tierra se sublevan,
los príncipes a una se alían
en contra de Yahvé y su Ungido:

3 «Rompamos sus cadenas,
sacudámonos sus riendas».

4 El que habita en el cielo se ríe,
Yahvé se burla de ellos.

5 Después les habla irritado,
los espanta lleno de cólera:

6 «Yo mismo he consagrado a mi rey,
en Sión, mi monte santo».*

7 Haré público el decreto de Yahvé:
Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo,
hoy te he engendrado.*

8 Si me lo pides, te daré en herencia las naciones,
en propiedad la inmensidad de la tierra;

9 los machacarás con cetro de hierro,
los pulverizarás como vasija de barro».*

10 Por eso, reyes, pensadlo bien,
aprended la lección, gobernantes de la tierra.

11 Servid a Yahvé con temor,

12 temblando besad sus pies;
no sea que se irrite y os perdáis,
pues su cólera se inflama en un instante.
¡Dichoso quien se acoge a él!*

Notas de la Biblia de Jerusalén 4
  1. 2,6 El «monte de Dios» fue primero el Sinaí, Ex 3 1; 18 5, donde Moisés se había encontrado con Dios y había recibido la Ley, Ex 24 12-18; Dt 33 2; ver 1 R 19 8. Una vez que Salomón construyó el Templo en la colina de Sión, 2 S 5 9+, ésta se convirtió en el único monte en el que Dios moraba, adonde el hombre «subía» para oírle y adorarlo, ver Dt 12 2-3+, y dio su nombre a toda la ciudad de Jerusalén, ciudad del rey mesiánico donde se reunirían los pueblos, Sal 48 1+; 2 1-3; 11 9; 24 23; 56 7; Jl 3 5; Za 14 16-19; ver Hb 12 22; Ap 14 1; 21 1+.
  2. 2,7 Después de los rebeldes, v. 3, y después de Yahvé, v. 6, toma la palabra el Mesías. Al consagrarlo rey de Israel, v. 6, Dios le ha declarado «su hijo», según la fórmula habitual en el Antiguo Oriente, pero que, recogida ya por la promesa mesiánica de 2 S 7, recibirá un sentido más profundo; el v. 7 será aplicado por Hb 1 5, y luego por la tradición y la liturgia, a la generación eterna del Verbo.
  3. 2,9 Se representa aquí al Rey-Mesías en su papel tradicional de guerrero.
  4. 2,12 «besad sus pies» naššeqû beraglãyw conj.; «y estremeceos... besad al hijo» o «... besad lo que es puro» (el Rollo de la Ley) wegîlû naššeqû barhebr., y también griego y Targ., ver Sal 19 9. El hebr. ha querido eliminar sin duda el antropomorfismo.