al-Shūrā
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Introducción
Se considera que al-Shūrā es una sūrah mequí revelada directamente después de la sūrah precedente, Fuṣṣilat (JJ), aunque algunos sostienen que los vv. 23–26 pertenecen al periodo madinense (Āl, IJ, Ṭs), por cuanto se interpretan como una referencia a los Auxiliares (Anṣār) de Medina. Algunos añaden el v. 27 a la lista de versículos madinenses cuando este se comprende como una alusión a los miembros más indigentes de la naciente comunidad musulmana de Medina, conocidos como la Gente del Porche (Āl; véase 2:273c). Otros sostienen que los vv. 23–24 y los vv. 39–41 son del periodo madinense (Āl, IJ) o que únicamente los vv. 38–40 son madinenses (Ṭs). Al-Shūrā toma su nombre del v. 38, que describe que su asunto es objeto de consulta entre ellos como una característica de los creyentes; también es conocida por sus dos primeros versículos: ḥā Mīm ʿAyn Sīn Qāf (Āl, Ṭs).
La sūrah está enmarcada por referencias a la continuidad de las revelaciones divinas (v. 3 y vv. 51–52), seguidas cada una de ellas por una afirmación de la Omnipotencia de Dios (v. 4 y v. 53). La continuidad entre las enseñanzas del islam y las religiones precedentes se aborda asimismo en el v. 7 y en los vv. 13–15. Este discurso culmina en los vv. 51–52, los cuales se entienden como una referencia a los diversos modos mediante los que Dios transmite la revelación, así como una ratificación de que el Profeta ha recibido la revelación de la misma manera en que lo hicieron los profetas anteriores. En relación con el tratamiento de la revelación, esta sūrah enfatiza la función de Dios como el Proveedor y Sustentador a Quien pertenecen las llaves de los cielos y de la tierra (v. 12) y Quien provee según Su Voluntad en consonancia con Su Sabiduría (vv. 11–12, 19–20, 26–29, 32–34, 49–50), prerrogativa que concierne al otorgamiento de riquezas, descendencia y revelación. No obstante, la mayoría de los seres humanos busca sustento en otros lugares, tomando protectores fuera de Él (vv. 6, 9), discutiendo acerca de Dios (vv. 16–19), disputando sobre la Hora (v. 18) y rebatiendo Sus signos (v. 35). En este orden de ideas, la sūrah perfila el contraste entre quienes anhelan la cosecha de este mundo y quienes anhelan la cosecha del Más Allá (v. 20; cf. vv. 22, 36–39) y recalca que nadie posee protector alguno más allá de Dios ni fuera de Él (vv. 8–9, 29, 44, 46).
Sura 42al-Shūrā53 versículos
بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
bismi llāhi r-raḥmāni r-raḥīm
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
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Reynolds · The Qurʾān and the BibleIntroducción a la sura
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso.
Versículo 1
حمٓ ﴿١﴾
ḥā-mīm
Ḥā. Mīm.
1Al-Shūrā es la tercera de una serie de siete sūrahs que se abren con las letras árabes ḥāʾ y mīm y que son denominadas colectivamente como las Ḥawāmīm. Las letras ḥāʾ y mīm figuran entre las letras aisladas (al-muqaṭṭaʿāt) que encabezan veintinueve sūrahs y cuyo significado exacto es considerado por la mayoría de los comentaristas como un conocimiento reservado únicamente a Dios; véase 2:1c. Para algunos posibles significados de las letras ḥāʾ y mīm, véase 40:1c.
Versículo 2
عٓسٓقٓ ﴿٢﴾
ʿayn-sīn-qāf
ʿAyn. Sīn. Qāf.
2Esta es la única de las sūrahs que comienzan con ḥā mīm que cuenta con letras aisladas adicionales. Algunos afirman que fueron agregadas para singularizar esta sūrah, dado que es la única entre las sūrahs que inician con ḥā mīm que no se abre con una declaración relativa al Corán; comienza, por el contrario, con una alusión a lo que ha sido revelado a todos los profetas (Ṭs). Otros sostienen que las letras aquí presentes representan un juramento que Dios formula sobre Sus Nombres; que constituyen sencillamente una referencia a ciertos Atributos Suyos (IJ), donde ʿayn alude al Conocimiento de Dios (ʿilm), sīn a Su Esplendor (sanāʾ) y qāf a Su Poder (qudrah; IJ); o bien que aluden, correlativamente, a los Nombres Divinos el Poderoso (al-ʿAzīz), la Paz (al-Salām) y el Omnipotente (al-Qādir; IJ). Otros tratadistas proponen que ʿAyn Sīn Qāf constituye un apelativo para el Corán (IJ, Ṭs).
Versículo 3
كَذَٰلِكَ يُوحِىٓ إِلَيْكَ وَإِلَى ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِكَ ٱللَّهُ ٱلْعَزِيزُ ٱلْحَكِيمُ ﴿٣﴾
kadhālika yūḥī ilayka waʾilā lladhīna min qablika llāhu l-ʿazīzu l-ḥakīm
Así te revela a ti y a quienes te precedieron Dios, el Poderoso, el Sabio.
3De igual modo que Dios reveló Sus Palabras a Muḥammad, así también las reveló a los profetas anteriores a él (IJ, IK, Ṭs). Este versículo podría aludir asimismo al contenido mismo de esta sūrah como una enseñanza recibida por todos los profetas (IJ, Ṭs), o de forma más general a la comunicación por parte de Dios de noticias procedentes del ámbito de lo No Visto a todos los profetas (IJ, Ṭs). El vocablo así puede interpretarse como una alusión al modo en que Dios revela, significando: «De este modo te revelamos a ti» (IJ), interpretación que armoniza plenamente con los versículos finales de la sūrah (vv. 51–53), los cuales disertan sobre las formas en que Dios se comunica con los seres humanos. Al aunarse con el Nombre el Poderoso, el Nombre Divino el Sabio (al-Ḥakīm) admite también el significado de «el Determinador» (al-Muḥkim; Ṭs).
Versículo 4
لَهُۥ مَا فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَمَا فِى ٱلْأَرْضِ ۖ وَهُوَ ٱلْعَلِىُّ ٱلْعَظِيمُ ﴿٤﴾
lahū mā fī s-samāwāti wamā fī l-arḍi wahuwa l-ʿaliyyu l-ʿaẓīm
A Él pertenece cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra, y Él es el Sublime, el Grandioso.
Versículo 5
تَكَادُ ٱلسَّمَٰوَٰتُ يَتَفَطَّرْنَ مِن فَوْقِهِنَّ ۚ وَٱلْمَلَٰٓئِكَةُ يُسَبِّحُونَ بِحَمْدِ رَبِّهِمْ وَيَسْتَغْفِرُونَ لِمَن فِى ٱلْأَرْضِ ۗ أَلَآ إِنَّ ٱللَّهَ هُوَ ٱلْغَفُورُ ٱلرَّحِيمُ ﴿٥﴾
takādu s-samāwātu yatafaṭṭarna min fawqihinna wal-malāʾikatu yusabbiḥūna biḥamdi rabbihim wayastaghfirūna liman fī l-arḍi alā inna llāha huwa l-ghafūru r-raḥīm
Los cielos casi se henden desde lo alto, mientras los ángeles glorifican con alabanzas a su Señor y piden perdón por quienes están en la tierra. ¡Sí! Ciertamente Dios es el Remisorio, el Misericordioso.
5Que los cielos casi se henden puede significar que se resquebrajan ante la grandeza de lo que está por encima de ellos (Ṭs), a saber, los ángeles y los cielos superiores, o bien ante el Poderío y la Majestuosidad de Dios Mismo (IJ, IK, Ṭ, Z). A la luz de un pasaje análogo —A punto están los cielos de desgarrarse por ello, la tierra de abrirse y las montañas de derrumbarse, por haber atribuido un hijo al Compasivo (19:90–91)—, este versículo es interpretado asimismo por algunos en el sentido de que los cielos están al borde de desgarrarse debido a la pretensión de los idólatras de que Dios engendra descendencia (IJ, Ṭs, Z). El desgajamiento de los cielos o del firmamento se cita en varios versículos como uno de los signos del fin de los tiempos: véase 25:25; 55:37; 69:16c; 73:18; 82:1; 84:1. En cuanto a que los ángeles glorifiquen las alabanzas de Dios e imploren el perdón para los moradores de la tierra, véase 40:7c.
Versículo 6
وَٱلَّذِينَ ٱتَّخَذُوا۟ مِن دُونِهِۦٓ أَوْلِيَآءَ ٱللَّهُ حَفِيظٌ عَلَيْهِمْ وَمَآ أَنتَ عَلَيْهِم بِوَكِيلٍۢ ﴿٦﴾
waalladhīna ttakhadhū min dūnihī awliyāʾa llāhu ḥafīẓun ʿalayhim wamā anta ʿalayhim biwakīl
Y en cuanto a quienes toman protectores fuera de Él, Dios es Custodio de ellos, y tú no eres guardián sobre ellos.
6En relación con quienes toman protectores fuera de Dios, véase asimismo 7:3, 30; 29:41c; 39:3; 45:10. Que Dios es Custodio de los idólatras denota que Él los presencia, lleva un cómputo exhaustivo de sus obras y les retribuirá cumplidamente (IK). Que el Profeta no es guardián sobre ellos (cf. 6:66, 107; 10:108; 17:54; 39:41) ni custodio de ellos (cf. 4:80; 6:104; 11:86; 42:48) significa que no se le ha investido de potestad para hacerlos creyentes y que no le compete registrar sus acciones (Ṭs), habiendo sido enviado tan solo como advertidor (IK, Ṭs). A este respecto, el versículo entraña un cariz de consolación para el Profeta (Ṭs). Que a los profetas únicamente les compete la proclamación clara del mensaje se subraya en numerosos pasajes (véase, p. ej., 3:20; 5:92, 99; 13:40; 16:35, 82; 24:54; 29:18; 36:17; 64:12).
Versículo 7
وَكَذَٰلِكَ أَوْحَيْنَآ إِلَيْكَ قُرْءَانًا عَرَبِيًّۭا لِّتُنذِرَ أُمَّ ٱلْقُرَىٰ وَمَنْ حَوْلَهَا وَتُنذِرَ يَوْمَ ٱلْجَمْعِ لَا رَيْبَ فِيهِ ۚ فَرِيقٌۭ فِى ٱلْجَنَّةِ وَفَرِيقٌۭ فِى ٱلسَّعِيرِ ﴿٧﴾
wakadhālika awḥaynā ilayka qurʾānan ʿarabiyyal litundhira umma l-qurā waman ḥawlahā watundhira yawma l-ŷamʿi lā rayba fīhi farīqun fī l-ŷannati wafarīqun fī s-saʿīr
Así te hemos revelado un Corán árabe para que adviertas a la Madre de las Ciudades y a quienes están a su alrededor, y para que adviertas del Día del Encuentro, respecto al cual no hay duda alguna. Un grupo estará en el Jardín y un grupo estará en el Fuego Ardiente.
7De manera similar al v. 3, del mismo modo en que a los profetas precedentes se les otorgaron revelaciones en la lengua vernácula de sus respectivos pueblos, así también le fue concedida la revelación al Profeta Muḥammad en forma de un Corán árabe (cf. 12:2; 16:103; 20:113; 26:195; 39:28; 41:3; 43:3; Q, Ṭs), lo cual debe entenderse aquí en su acepción literal de «recitación árabe»; véase 39:28c. La Meca es la Madre de las Ciudades, denominación concebida en el sentido de que es más noble que todas las demás urbes (IK). En este sentido, se refiere que el Profeta se dirigió a La Meca proclamando: «¡Por Dios! Tú eres la mejor tierra de Dios, la tierra más amada por Dios. De no haber sido porque fui expulsado de ti, jamás te habría abandonado» (IK). Respecto a la nobleza de La Meca, véase el comentario a 6:92; 27:91; 90:1–2. El Día del Encuentro (cf. 64:9) remite al Día de la Resurrección, cuando todos los seres humanos de todas las generaciones y todos los ŷinns sean congregados, cada comunidad tras su respectivo profeta (véase 17:71c), en una vasta planicie desolada para el Juicio (véase, p. ej., 3:25; 4:87; 6:128; 18:47; 20:106; 79:14); véase también 64:9c.
Versículo 8
وَلَوْ شَآءَ ٱللَّهُ لَجَعَلَهُمْ أُمَّةًۭ وَٰحِدَةًۭ وَلَٰكِن يُدْخِلُ مَن يَشَآءُ فِى رَحْمَتِهِۦ ۚ وَٱلظَّٰلِمُونَ مَا لَهُم مِّن وَلِىٍّۢ وَلَا نَصِيرٍ ﴿٨﴾
walaw shāʾa llāhu laŷaʿalahum ummatan wāḥidatan walākin yudkhilu man yashāʾu fī raḥmatihī waẓ-ẓālimūna mā lahum min waliyyin walā naṣīr
Si Dios hubiera querido, habría hecho de todos ellos una sola comunidad. Mas Él hace entrar a quien quiere en Su Misericordia. Y los injustos no tienen protector ni socorredor alguno.
8En vez de hacer descender estas múltiples revelaciones en lenguas diversas, Dios podría haber hecho de la humanidad entera una sola comunidad observante de una sola fe y podría haberlos reunido a todos en la guía (6:35; IJ, Ṭ); véase asimismo 2:213c. Empero, Dios dividió a las gentes en comunidades diferenciadas para probaros en lo que os ha dado (5:48); véase 5:48c; 11:118–19c; 16:93c. Desde una perspectiva, este versículo alude a que Dios dispuso diversas revelaciones a fin de que los hombres compitan en las buenas obras (5:48). Desde otra perspectiva, cabría argüir que Dios no congregó a todas las personas en un único credo salvándolas a todas del castigo, pues ello habría anulado la condición de responsabilidad moral y jurídica (taklīf), la cual solo puede validarse confiriendo asimismo el libre albedrío a los seres humanos (Ṭs).
Versículo 9
أَمِ ٱتَّخَذُوا۟ مِن دُونِهِۦٓ أَوْلِيَآءَ ۖ فَٱللَّهُ هُوَ ٱلْوَلِىُّ وَهُوَ يُحْىِ ٱلْمَوْتَىٰ وَهُوَ عَلَىٰ كُلِّ شَىْءٍۢ قَدِيرٌۭ ﴿٩﴾
ami ttakhadhū min dūnihī awliyāʾa fallāhu huwa l-waliyyu wahuwa yuḥyi l-mawtā wahuwa ʿalā kulli shayʾin qadīr
¿O acaso han tomado protectores fuera de Él? Mas Dios, Él es el Protector; Él da la vida a los muertos; y Él es Poderoso sobre todas las cosas.
Versículo 10
وَمَا ٱخْتَلَفْتُمْ فِيهِ مِن شَىْءٍۢ فَحُكْمُهُۥٓ إِلَى ٱللَّهِ ۚ ذَٰلِكُمُ ٱللَّهُ رَبِّى عَلَيْهِ تَوَكَّلْتُ وَإِلَيْهِ أُنِيبُ ﴿١٠﴾
wamā khtalaftum fīhi min shayʾin faḥukmuhū ilā llāhi dhālikumu llāhu rabbī ʿalayhi tawakkaltu waʾilayhi unīb
Y en cualquier cosa en que discrepéis, el juicio al respecto pertenece a Dios. Ese es Dios, mi Señor. En Él confío y a Él me vuelvo contrito.
10Si bien bajo la óptica coránica el juicio verdadero y definitivo sobre todo asunto corresponde con exclusividad a Dios (véase 6:57, 62; 12:40, 67), se asume que los medios a través de los cuales los seres humanos acceden a conocer la Voluntad Divina y conducirse con arreglo a ella se hallan presentes en todas las revelaciones. La Torá (véase 5:43; 45:16) y el Corán (véase 13:37) son mencionados expresamente, mas el hecho de que en las revelaciones conferidas a todos los profetas se consignan exhortaciones concernientes al Juicio de Dios sobre los seres humanos según hayan acatado o no Su Voluntad se evoca en 6:84–89 (véase asimismo 21:78–79, alusivo a David y Salomón en particular). Por ello, 4:59 prescribe a los creyentes: Si discrepáis en algo, remitidlo a Dios y al Mensajero, si es que creéis en Dios y en el Último Día; y 5:44 advierte: Quienes no juzguen con arreglo a lo que Dios ha hecho descender, esos son los incrédulos. El versículo presente puede comprenderse asimismo como una alusión al Juicio Final, en el sentido de que toda persona será retribuida en función de sus méritos (Ṭs). Contemplado bajo este prisma, infunde la certidumbre de que la separación entre los dos grupos mencionados al término del v. 7 será rigurosamente justa y de que nadie ha de descorazonarse ante las aparentes injusticias terrenales, sino depositar su confianza en Dios y volverse a Él, pues hacia Dios retornan todos los asuntos (2:110; 3:109; 8:44; 11:123; 22:76; 35:4; 57:5). A Él me vuelvo contrito traduce ilayhi unīb (cf. 11:88; 13:30), expresión que en este contexto también admite el sentido de: «A Él retorno» (IJ) o «A Él encomiendo todos mis asuntos» (IK, Ṭs).
Versículo 11
فَاطِرُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۚ جَعَلَ لَكُم مِّنْ أَنفُسِكُمْ أَزْوَٰجًۭا وَمِنَ ٱلْأَنْعَٰمِ أَزْوَٰجًۭا ۖ يَذْرَؤُكُمْ فِيهِ ۚ لَيْسَ كَمِثْلِهِۦ شَىْءٌۭ ۖ وَهُوَ ٱلسَّمِيعُ ٱلْبَصِيرُ ﴿١١﴾
fāṭiru s-samāwāti wal-arḍi ŷaʿala lakum min anfusikum azwāŷan wamina l-anʿāmi azwāŷan yadhraʾukum fīhi laysa kamithlihī shayʾun wahuwa s-samīʿu l-baṣīr
El Originador de los cielos y de la tierra, Él ha dispuesto para vosotros parejas de entre vosotros mismos, y parejas asimismo de entre el ganado. Así os multiplica; nada hay semejante a Él, y Él es Quien todo lo oye, Quien todo lo ve.
11Originador vierte Fāṭir, Nombre Divino emparentado con el verbo faṭara, que denota «hendir» o «abrir». En el Corán, Fāṭir comparece invariablemente en la locución Originador de los cielos y de la tierra (cf. 6:14; 12:101; 14:10; 35:1; 39:46). Cuando la conclusión del versículo anterior se concibe como una alusión al retorno hacia Dios, y por ende al destino postrero, esta fórmula la complementa aludiendo al origen primordial. Que Dios dispuso o creó parejas para todos los seres humanos se corrobora en diversos versículos (véase 4:1c; 16:72; 35:11; 78:8). Aquí, como en 16:72 y 35:11, se traza el nexo entre el emparejamiento conyugal y la procreación. En otros pasajes se ensalzan los frutos emocionales, psicológicos y espirituales inherentes al hallazgo de cónyuge: Y entre Sus signos está el haberos creado parejas de entre vosotros mismos para que encontréis sosiego en ellas, y el haber infundido entre vosotros afecto y misericordia (30:21).
Así os multiplica también se interpreta como «Él os crea» o «Él os sustenta» (IJ, Ṭ), lo que cabría entender en el sentido de que Dios engendra a los seres humanos por medio de la procreación humana que surge del «apareamiento» de los cónyuges. Sustenta luego a los seres humanos dotándolos de ganado, cuyo número se preserva mediante procesos reproductivos análogos entre parejas animales (Ṭ). Así traduce fīhi, que literalmente significa «en ello», si bien aquí se interpreta por bihi, esto es, «mediante ello», significando que Él os multiplica a través de las parejas que Él dispone (IJ). De entenderse literalmente como «Él os multiplica en ello», «ello» se divisa como una referencia a las matrices en las que se gestan las criaturas (IJ), o a las parejas a partir de las cuales se originan y perpetúan los seres humanos (IJ), o a la tierra misma, significando: «Él os multiplica en aquello que crea de los cielos y de la tierra» (IJ).
Nada hay semejante a Él (cf. 112:4) figura entre los pasajes más insignes del Corán, al plasmar una afirmación lapidaria e inequívoca de la trascendencia divina absoluta (tanzīh). Semejante a Él traduce ka-mithlihi, que literalmente se vierte como «como la semejanza de Él». Empero, la gran mayoría de los exégetas asume que la partícula ka se añade por vía de énfasis superlativo (IJ, Q, Ṭ, Ṭs). Determinados maestros sufíes afirman que la locución alude simultáneamente a la Trascendencia de Dios y a Su Inmanencia o «semejanza» simbólica (tashbīh). De este modo, si bien juzgan válida la lectura de ka como partícula enfática, sostienen asimismo la legitimidad del sentido literal («como la semejanza de Su semejanza»), en cuyo caso la frase alude al modo en que la creación de Dios debe hallarse sutilmente vinculada a Dios como Auto-manifestación o Teofanía Suya para poder existir, a fin de evitar la noción de una existencia autónoma e independiente del Ser de Dios. En este tenor, Ibn ʿArabī observa que Dios enuncia que nada hay semejante a Él bajo muy diversos planos. El más sublime estriba en que nada en la existencia se asemeja a Dios ni es un doble de Dios, por cuanto la existencia no es sino la propia Auto-revelación divina. No existe, por tanto, en el ser nada fuera de Él que pudiera constituir Su «semejanza» o Su opuesto (al-Futūḥāt al-Makkiyyah, II 516.31–32). Esta lectura brinda una proclamación enfática de la absoluta trascendencia de Dios al postular no solo que nada se asemeja a Dios, sino que resulta metafísicamente imposible que exista nada exterior a Él susceptible de asemejársele a Él o a Su semejanza, habida cuenta de que no existe otra realidad salvo las emanaciones o teofanías de Su Ser. Bajo esta perspectiva, la inmanencia absoluta de Dios deviene el testimonio supremo de Su trascendencia absoluta. Solo así cabe dilucidar plenamente de qué manera Dios se halla con vosotros dondequiera que os encontréis (57:4) y resulta más cercano al hombre que su propia vena yugular (50:16), permaneciendo a la par enteramente trascendente.
Versículo 12
لَهُۥ مَقَالِيدُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۖ يَبْسُطُ ٱلرِّزْقَ لِمَن يَشَآءُ وَيَقْدِرُ ۚ إِنَّهُۥ بِكُلِّ شَىْءٍ عَلِيمٌۭ ﴿١٢﴾
lahū maqālīdu s-samāwāti wal-arḍi yabsuṭu r-rizqa liman yashāʾu wayaqdiru innahū bikulli shayʾin ʿalīm
A Él pertenecen las llaves de los cielos y de la tierra. Extiende y restringe el sustento a quien Le place. Ciertamente Él es Omnisciente de todas las cosas.
12En cuanto a la primera locución, véase 39:63c; véase asimismo 6:50c. Dios extiende el sustento a quien Le place a modo de prueba y lo restringe a quien Le place a guisa de tribulación (JJ); cf. 13:6; 17:30; 28:82; 29:62; 30:37; 34:39; 39:52. En el marco de esta sūrah y singularmente del versículo subsiguiente, esta aleya puede concebirse como una alusión a las «llaves de los tesoros» de provisión, gracia y conocimiento, los cuales pertenecen en exclusiva a Dios y son dispensados o retenidos según Su soberano beneplácito; véase 6:59c; 39:63c.
Versículo 13
۞ شَرَعَ لَكُم مِّنَ ٱلدِّينِ مَا وَصَّىٰ بِهِۦ نُوحًۭا وَٱلَّذِىٓ أَوْحَيْنَآ إِلَيْكَ وَمَا وَصَّيْنَا بِهِۦٓ إِبْرَٰهِيمَ وَمُوسَىٰ وَعِيسَىٰٓ ۖ أَنْ أَقِيمُوا۟ ٱلدِّينَ وَلَا تَتَفَرَّقُوا۟ فِيهِ ۚ كَبُرَ عَلَى ٱلْمُشْرِكِينَ مَا تَدْعُوهُمْ إِلَيْهِ ۚ ٱللَّهُ يَجْتَبِىٓ إِلَيْهِ مَن يَشَآءُ وَيَهْدِىٓ إِلَيْهِ مَن يُنِيبُ ﴿١٣﴾
sharaʿa lakum mina d-dīni mā waṣṣā bihī nūḥan walladhī awḥaynā ilayka wamā waṣṣaynā bihī ibrāhīma wamūsā waʿīsā an aqīmū d-dīna walā tatafarraqū fīhi kabura ʿalā l-mushrikīna mā tadʿūhum ilayhi llāhu yaŷtabī ilayhi man yashāʾu wayahdī ilayhi man yunīb
Os ha prescrito como religión lo que encomendó a Noé, y lo que te hemos revelado a ti, y lo que encomendamos a Abraham, a Moisés y a Jesús: que mantengáis la religión y no os dividáis en ella. Gravoso resulta para los idólatras aquello a lo que los convocas. Dios escoge para Sí a quien quiere y guía hacia Sí a quien se vuelve arrepentido.
13La sección inicial de este versículo es gemela de 4:163–64: Ciertamente te hemos revelado a ti como revelamos a Noé y a los profetas que le sucedieron, y como revelamos a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las Tribus, a Jesús, Job, Jonás, Aarón y Salomón, y a David concedimos los Salmos; y mensajeros de los que ya te hemos hablado antes, y mensajeros de los que no te hemos hablado; y a Moisés habló Dios directamente. Respecto a la universalidad de la revelación en el Corán, véase el ensayo «The Quranic View of Sacred History and Other Religions».
Mantener la religión significa obrar conforme a ella (Ṭ) o aferrarse a ella, consumar sus prescripciones obligatorias, mantenerse leal a sus dictados y exhortar a otros a ella (Ṭs), y no dividirse entraña abstenerse de emular a las comunidades religiosas pretéritas que se fragmentaron en sectas antagónicas (Ṭ), preservando por el contrario la concordia religiosa como hermanos (Ṭs). En este sentido, al-Ṭabarī anota que la escisión es la ruina, mientras que la cohesión brinda un cimiento inconmovible; acerca de la trascendencia de la fraternidad en el seno de la comunidad musulmana, véase 49:6–12. El llamamiento del Profeta a abrazar la Unicidad Divina y la devoción sincera hacia Dios resulta gravoso para los idólatras, tanto porque socava su credo ancestral como porque suscita su despecho y envidia al ver que fue Muḥammad, y no alguno de sus propios magnates, el depositario de la revelación (véase el comentario a 38:5–8; Ṭs), manifestado cuando inquirieron: ¿Por qué no fue enviado este Corán a un hombre distinguido de una de las dos ciudades? (43:31).
El antecedente del pronombre aquí traducido por Sí no es enteramente unívoco. La frase admitiría asimismo la lectura: «Dios escoge para ella a quien quiere y guía hacia ella a quien Le place», en cuyo caso «ella» designa la religión (Z) o el testimonio de la Unicidad Divina (tawḥīd; Q). Que Dios guíe a quien se vuelve arrepentido (cf. 13:27) trae a la memoria el celebérrimo ḥadīz qudsī: «Si Mi siervo se acerca a Mí un palmo, Yo Me acerco a él un codo; y si se acerca a Mí un codo, Yo Me acerco a él la distancia de los brazos abiertos; y si viene a Mí caminando, Yo voy hacia él con premura» (R).
Versículo 14
وَمَا تَفَرَّقُوٓا۟ إِلَّا مِنۢ بَعْدِ مَا جَآءَهُمُ ٱلْعِلْمُ بَغْيًۢا بَيْنَهُمْ ۚ وَلَوْلَا كَلِمَةٌۭ سَبَقَتْ مِن رَّبِّكَ إِلَىٰٓ أَجَلٍۢ مُّسَمًّۭى لَّقُضِىَ بَيْنَهُمْ ۚ وَإِنَّ ٱلَّذِينَ أُورِثُوا۟ ٱلْكِتَٰبَ مِنۢ بَعْدِهِمْ لَفِى شَكٍّۢ مِّنْهُ مُرِيبٍۢ ﴿١٤﴾
wamā tafarraqū illā mim baʿdi mā ŷāʾahumu l-ʿilmu baghyam baynahum walawlā kalimatun sabaqat mir rabbika ilā aŷalim musammal laquḍiya baynahum waʾinna lladhīna ūrithū l-kitāba mim baʿdihim lafī shakkim minhu murīb
No se dividieron sino después de haberles llegado el conocimiento, por envidia entre ellos. Y de no ser por una Palabra previa de tu Señor hasta un plazo fijado, ya se habría juzgado entre ellos. Mas ciertamente aquellos a quienes se legó el Libro después de ellos están sumidos en una duda desconcertante al respecto.
14En este contexto, no se dividieron sino después de haberles llegado el conocimiento se interpreta como una alusión a los incrédulos, quienes no manifestaron discrepancias respecto al Profeta hasta que este proclamó formalmente su misión profética (Ṭs). Se apartaron entonces movidos por el recelo y la codicia hegemónica, reacios a permitir que él asumiera el liderazgo comunitario (Ṭs). Enlazándolo con el v. 13, al-Ṭabarī concibe este versículo como una alusión al pueblo de Noé, que se disgregó en facciones antagónicas tras tener noticia de la revelación impartida a este (Ṭ). Otros comentaristas divisan aquí un paralelismo con 3:19 y 98:4, pasajes alusivos a las disensiones surgidas entre la Gente del Libro tras haberles alcanzado el conocimiento o la prueba clara, aguijoneados por la envidia ante la revelación otorgada al Profeta Muḥammad (IJ); véase asimismo 2:213; 3:19c, 105; 10:93; 23:53; 43:63–65; 45:17; 98:4c. En esta tesitura postrera, escindir la religión en bandos constituye una aberración imputada a las comunidades confesionales pretéritas, desviación de la que se conmina a huir a los musulmanes (cf. 6:65, 159; 3:103–5); en torno a la naturaleza de la envidia, véase 113:5c.
De no ser por una Palabra previa de tu Señor significa que, de no haber decretado Dios otorgarles plazo hasta un término prescrito, el juicio se habría dictado en el instante mismo en que brotó la discordia, privándolos de toda oportunidad para el arrepentimiento (cf. 10:19; 11:110; 41:45; 42:20). Al tomarse como alusión al pueblo de Noé, aquellos a quienes se legó el Libro denota a los destinatarios de las revelaciones subsecuentes que dudan respecto a la religión encomendada a Noé y revelada a Muḥammad, cuya custodia les había sido prescrita (Ṭ). Otros tratadistas entienden que alude a quienes albergan dudas respecto al Corán (Ṭs) y a la investidura profética de Muḥammad (IJ).
Versículo 15
فَلِذَٰلِكَ فَٱدْعُ ۖ وَٱسْتَقِمْ كَمَآ أُمِرْتَ ۖ وَلَا تَتَّبِعْ أَهْوَآءَهُمْ ۖ وَقُلْ ءَامَنتُ بِمَآ أَنزَلَ ٱللَّهُ مِن كِتَٰبٍۢ ۖ وَأُمِرْتُ لِأَعْدِلَ بَيْنَكُمُ ۖ ٱللَّهُ رَبُّنَا وَرَبُّكُمْ ۖ لَنَآ أَعْمَٰلُنَا وَلَكُمْ أَعْمَٰلُكُمْ ۖ لَا حُجَّةَ بَيْنَنَا وَبَيْنَكُمُ ۖ ٱللَّهُ يَجْمَعُ بَيْنَنَا ۖ وَإِلَيْهِ ٱلْمَصِيرُ ﴿١٥﴾
falidhālika fadʿu wastaqim kamā umirta walā tattabiʿ ahwāʾahum waqul āmantu bimā anzala llāhu min kitābin waʾumirtu liʾaʿdila baynakumu llāhu rabbunā warabbukum lanā aʿmālunā walakum aʿmālukum lā ḥuŷŷata baynanā wabaynakumu llāhu yaŷmaʿu baynanā waʾilayhi l-maṣīr
Por tanto, convoca, y persevera firmemente como se te ha ordenado. No sigas sus pasiones, y di: «Creo en lo que Dios ha hecho descender como Libro, y se me ha ordenado establecer justicia entre vosotros. Dios es nuestro Señor y vuestro Señor. Para nosotros nuestras obras, y para vosotros vuestras obras; no hay disputa entre nosotros y vosotros. Dios nos reunirá a todos y hacia Él es el destino final».
15Según se traduce, la cláusula introductiva entraña que, por cuanto las gentes se hallan desconcertadas por la duda, incumbe al Profeta convocarlas hacia la Verdad (Ṭs). La frase admite igualmente la lectura «y a ello, pues, convoca», esto es, «hacia el Corán» (IJ, Ṭ), si bien puede interpretarse con mayor amplitud como una orden de convocar a los hombres a la religión que les ha sido prescrita (v. 13) y que fuera encomendada a los profetas que lo precedieron (IK, Q, Ṭ, Ṭs). Luego, se prescribe al Profeta perseverar firmemente abrazando los preceptos de Dios y manteniéndose asido a ellos (Ṭs), rindiendo culto según Dios le ha ordenado (IK) o «aferrándose» inconmovible al Corán (Q). El antecedente del pronombre en sus pasiones puede designar a los idólatras (IK), a la Gente del Libro (IJ) o a cuantos recelan de lo revelado al Profeta (Ṭ). Seguir sus caprichos representaría, por ende, la antítesis de atenerse a lo prescrito por Dios a Sus mensajeros (véase también 2:120, 145; 5:48–49; 6:56, 150; 13:37; 45:18; 2:145c; 45:18c). Supone, por consiguiente, lo opuesto a afirmar la unidad subyacente a todas las revelaciones divinas, tal como aquí se conmina al Profeta a proclamar; véase el ensayo «The Quranic View of Sacred History and Other Religions». Establecer justicia entre vosotros denota bien «ser equitativo entre vosotros» al transmitir el mensaje, interpelando a todos hacia la Verdad sin acepción de personas ni favoritismos (IJ, Q, Ṭ, Ṭs), bien «juzgar conforme a los mandatos de la revelación» (IJ, IK, Q, Ṭs), tal como cuando se notifica al Profeta: Ciertamente te hemos hecho descender el Libro con la verdad para que juzgues entre los hombres con arreglo a lo que Dios te ha hecho ver (4:105).
Que cada sector responda por sus obras indica que cada cual percibirá el galardón o la sanción correspondiente a su conducta (IJ, Ṭ, Ṭs), sin asumir la carga de las culpas ajenas, como en 10:41: Y si te desmienten, di: «Para mí mis obras y para vosotros vuestras obras. Vosotros estáis libres de lo que yo hago y yo estoy libre de lo que vosotros hacéis» (cf. 2:139; 28:55). Que no hay disputa ni querella entre creyentes e incrédulos denota que, habiéndose manifestado diáfana la verdad, el litigio carece ya de objeto (Ṭs) o, conforme insinúa la sentencia final de la aleya, que al ser Dios Quien congregará a la humanidad entera para juzgar entre ella, huelga disputar apasionadamente el asunto, puesto que hacia Dios retornan todas las cosas (2:210; 3:109; 8:44; 11:123; 22:76; 35:4; 57:5).
Versículo 16
وَٱلَّذِينَ يُحَآجُّونَ فِى ٱللَّهِ مِنۢ بَعْدِ مَا ٱسْتُجِيبَ لَهُۥ حُجَّتُهُمْ دَاحِضَةٌ عِندَ رَبِّهِمْ وَعَلَيْهِمْ غَضَبٌۭ وَلَهُمْ عَذَابٌۭ شَدِيدٌ ﴿١٦﴾
waalladhīna yuḥāŷŷūna fī llāhi mim baʿdi mā stuŷība lahū ḥuŷŷatuhum dāḥiḍatun ʿinda rabbihim waʿalayhim ghaḍabun walahum ʿadhābun shadīd
Y en cuanto a quienes disputan acerca de Dios después de haberle respondido, su argumento carece de fundamento ante su Señor. Sobre ellos recaerá la ira, y tendrán un castigo severo.
16Quienes disputan acerca de Dios después de haberle respondido son aquellos que polemizan sobre la religión una vez que la gente ha secundado la revelación remitida a Muḥammad. Si bien este versículo alude con alta probabilidad a los idólatras mequíes y a sus maquinaciones para impedir que quienes acogieron el mensaje sigan al Profeta, algunos lo interpretan como referido a judíos y cristianos que argumentaban la pretendida superioridad de sus credos aduciendo que sus profetas y escrituras precedieron a los del islam (IJ, IK, Ṭs). Puede concebirse asimismo como una censura contra aquellos que sostienen, en contraste con la unidad trascendente de las revelaciones refrendada en el v. 15, que no media afinidad alguna entre el Corán y los testimonios de la Torá y el Evangelio, rehusando reconocer la legitimidad de la misión profética de Muḥammad (R).
Versículo 17
ٱللَّهُ ٱلَّذِىٓ أَنزَلَ ٱلْكِتَٰبَ بِٱلْحَقِّ وَٱلْمِيزَانَ ۗ وَمَا يُدْرِيكَ لَعَلَّ ٱلسَّاعَةَ قَرِيبٌۭ ﴿١٧﴾
allāhu lladhī anzala l-kitāba bil-ḥaqqi wal-mīzāna wamā yudrīka laʿalla s-sāʿata qarīb
Dios es Quien hizo descender el Libro con la verdad, y la Balanza. ¿Y qué te hará saber? ¡Tal vez la Hora esté cerca!
17En torno al descenso del Corán con la verdad (cf. 2:176, 213; 3:3; 4:105; 5:48; 6:114; 39:2, 41), véase 39:2c. Dios afianza la equidad en el cosmos instaurando la Balanza (mīzān) en el seno mismo del orden creado (15:19; 55:7; 57:25); y la instaura en el género humano ordenando la justicia mediante la revelación (4:135; 6:152; 7:29, 85; 11:85; 16:90; 42:17; 57:25) y pesando las acciones en balanzas (mawāzīn) el Día del Juicio (véase 7:8–9; 21:47; 23:102–3; 101:6–9); véase el comentario a 57:25, donde el Libro se asocia igualmente con la Balanza. Que la Hora pueda hallarse próxima (cf. 33:63) se asume como una exhortación a pertrecharse espiritualmente ante su advenimiento y el consiguiente escrutinio judicial, tal como cuando un hombre inquirió al Profeta: «¿Cuándo llegará la Hora?». El Profeta le replicó: «¡Pobre de ti! ¿Qué has preparado para ella?». A lo que el individuo respondió: «El amor a Dios y a Su Mensajero». El Profeta sentenció entonces: «Estarás con quienes amas» (IK).
Versículo 18
يَسْتَعْجِلُ بِهَا ٱلَّذِينَ لَا يُؤْمِنُونَ بِهَا ۖ وَٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ مُشْفِقُونَ مِنْهَا وَيَعْلَمُونَ أَنَّهَا ٱلْحَقُّ ۗ أَلَآ إِنَّ ٱلَّذِينَ يُمَارُونَ فِى ٱلسَّاعَةِ لَفِى ضَلَٰلٍۭ بَعِيدٍ ﴿١٨﴾
yastaʿŷilu bihā lladhīna lā yuʾminūna bihā walladhīna āmanū mushfiqūna minhā wayaʿlamūna annahā l-ḥaqqu alā inna lladhīna yumārūna fī s-sāʿati lafī ḍalālim baʿīd
Quienes no creen en ella pretenden apresurarla, y quienes creen están temerosos de ella y saben que es la verdad. ¿Acaso quienes disputan sobre la Hora no están en un profundo extravío?
18Los incrédulos pugnan por apresurar la llegada de la Hora y, por ende, del suplicio cuando se mofan desafiantes proclamando: ¿Cuándo se cumplirá esta promesa, si sois veraces? (10:48; 21:38; 27:71; 34:29; 36:48; 67:25), y: ¡Oh Dios! Si esto es ciertamente la verdad que proviene de Ti, haz llover sobre nosotros piedras del cielo o tronos un doloroso castigo (8:32); véase también 6:57; 10:50–51; 22:47; 26:204–7; 29:53–54c; 37:176–77. Por el contrario, los creyentes se preparan solícitos ante su comparecencia movidos por el santo temor de lo que pueda sobrevenirles.
Versículo 19
ٱللَّهُ لَطِيفٌۢ بِعِبَادِهِۦ يَرْزُقُ مَن يَشَآءُ ۖ وَهُوَ ٱلْقَوِىُّ ٱلْعَزِيزُ ﴿١٩﴾
allāhu laṭīfum biʿibādihī yarzuqu man yashāʾu wahuwa l-qawiyyu l-ʿazīz
Dios es bondadoso con Sus siervos; provee a quien Le place, y Él es el Fuerte, el Poderoso.
19Diversos teólogos estiman este versículo entre los más esperanzadores del Corán (otros son 24:22; 33:47; 39:53; 42:22; 93:5). Bondadoso traduce Laṭīf, atributo que, aplicado a Dios, entraña que es Benigno, acogiendo a Sus siervos con honra (Ṭs), así como Piadoso y Misericordioso (R), y que es Sutil en el sentido de que escudriña los pormenores más recónditos e imperceptibles (Ṭs); de ahí la reiterada apelación a Dios cual el Sutil, el Bien Informado (6:103; 22:63; 31:16; 33:34; 67:14). Por ende, Laṭīf compendia a la par delicadeza providencial en la acción y agudeza penetrante en el conocimiento. En torno a este y otros Atributos Divinos, al-Ġazālī anota: «Él es Sabio en la medida en que gobierna las cosas, Generoso en cuanto las trae a la existencia, Modelador al conferirles orden, Justo al situar cada cosa en su quicio legítimo y Sutil en cuanto no desatiende las más recónditas muestras de condescendencia para con ellas» (al-Maqṣad al-asnā, 111). Así pues, merced a Su benevolencia y sutileza Dios provee a quien Le place, pues en virtud de este Atributo conoce con exactitud las menesterosidades de cada criatura y provee a su remedio, como en 11:6: No hay criatura alguna que camine sobre la tierra sin que su sustento dependa de Dios. Y Él conoce su morada y su depósito.
Versículo 20
مَن كَانَ يُرِيدُ حَرْثَ ٱلْءَاخِرَةِ نَزِدْ لَهُۥ فِى حَرْثِهِۦ ۖ وَمَن كَانَ يُرِيدُ حَرْثَ ٱلدُّنْيَا نُؤْتِهِۦ مِنْهَا وَمَا لَهُۥ فِى ٱلْءَاخِرَةِ مِن نَّصِيبٍ ﴿٢٠﴾
man kāna yurīdu ḥartha l-ākhirati nazid lahū fī ḥarthihī waman kāna yurīdu ḥartha d-dunyā nuʾtihī minhā wamā lahū fī l-ākhirati min naṣīb
Quien desee la cosecha del Más Allá, le incrementaremos su cosecha. Y quien desee la cosecha de este mundo, le daremos de ella, mas no tendrá parte alguna en el Más Allá.
20Este versículo guarda concomitancia con diversos pasajes que contraponen a quienes codician las prebendas del Más Allá con quienes persiguen los frutos mundanales; véase 3:145, 152; 4:134; 17:18–19; 18:28; 28:79–80. En 2:86 figura asimismo una amonestación contra aquellos que han comprado la vida de este mundo al precio del Más Allá. Desear la cosecha del Más Allá denota afanarse y consagrar las obras en su pro (IK, Ṭs). Dios multiplicará su retribución por diez e incluso hasta setecientas veces (IK), al modo de 2:261: La parábola de quienes gastan sus bienes en el camino de Dios es como la de un grano que produce siete espigas, en cada espiga cien granos. Por contraposición, quien se afane exclusivamente en pos de los bienes terrenales podrá o no percibir ciertas dádivas en este mundo, pero carecerá por entero de porción en el venidero; véase 102:1c. En este tenor, el Profeta advirtió a la comunidad: «Quienquiera de entre ellos que ejecute las obras del Más Allá en aras de este mundo, no tendrá porción alguna en el Más Allá» (IK).
Diversos comentarios sufíes apostillan que, respecto a aquellos que obran para Dios movidos por el puro amor a Él desprovistos de todo afán retributivo, todo cuanto no es Dios mengua ante sus ojos, no buscando en modo alguno la cosecha de este mundo ni tampoco la del Más Allá, sino anhelando únicamente a Dios (Aj, Bq, Su).
Versículo 21
أَمْ لَهُمْ شُرَكَٰٓؤُا۟ شَرَعُوا۟ لَهُم مِّنَ ٱلدِّينِ مَا لَمْ يَأْذَنۢ بِهِ ٱللَّهُ ۚ وَلَوْلَا كَلِمَةُ ٱلْفَصْلِ لَقُضِىَ بَيْنَهُمْ ۗ وَإِنَّ ٱلظَّٰلِمِينَ لَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌۭ ﴿٢١﴾
am lahum shurakāʾu sharaʿū lahum mina d-dīni mā lam yaʾdham bihi llāhu walawlā kalimatu l-faṣli laquḍiya baynahum waʾinna ẓ-ẓālimīna lahum ʿadhābun alīm
¿O acaso tienen ellos asociados que les hayan prescrito como religión lo que Dios no ha permitido? De no haber sido por la Palabra de la Distinción, ya se habría juzgado entre ellos. Y ciertamente los injustos tendrán un castigo doloroso.
21Este interrogante inquiere: «¿Acaso poseen dioses que hayan forjado para ellos otra religión que Dios no ha instituido?» (IJ); véase asimismo 10:34–35, y «¿Acaso secundan lo instituido por los demonios de entre los hombres y los ŷinns, tales como los preceptos espurios y las usanzas supersticiosas profesadas en la Arabia preislámica?». A este tenor, véase 5:103–4, pasaje que condena la costumbre idolátrica de declarar sagrados a determinados camellos; véase igualmente 6:136–39, 143–45; 10:59. Distinción vierte faṣl, término que alude a deslindar con nitidez una cosa de otra (Iṣ). La Palabra de la Distinción remite al Juicio Divino que separa a los creyentes de los incrédulos y deslinda sin ambages la verdad de la falsedad. En esta misma línea, el Día de la Resurrección es denominado el Día de la Distinción (37:21; 44:40; 77:13, 38; 78:17). En este contexto, Palabra de la Distinción indica que, si Dios no hubiera determinado con antelación que la escisión inapelable entre creyentes e incrédulos tendría lugar en el Día de la Resurrección, quienes perpetraron las innovaciones censuradas en la primera parte de la aleya ya habrían sido sentenciados y consumidos (cf. 10:19; 11:110; 41:45; 42:14). Faṣl admite asimismo el matiz de «decisivo», tal como en 86:13, donde el decreto del Juicio Final se describe como una Palabra decisiva (qawlun faṣl).
Versículo 22
تَرَى ٱلظَّٰلِمِينَ مُشْفِقِينَ مِمَّا كَسَبُوا۟ وَهُوَ وَاقِعٌۢ بِهِمْ ۗ وَٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَعَمِلُوا۟ ٱلصَّٰلِحَٰتِ فِى رَوْضَاتِ ٱلْجَنَّاتِ ۖ لَهُم مَّا يَشَآءُونَ عِندَ رَبِّهِمْ ۚ ذَٰلِكَ هُوَ ٱلْفَضْلُ ٱلْكَبِيرُ ﴿٢٢﴾
tarā ẓ-ẓālimīna mushfiqīna mimmā kasabū wahuwa wāqiʿum bihim walladhīna āmanū waʿamilū ṣ-ṣāliḥāti fī rawḍāti l-ŷannāti lahum mā yashāʾūna ʿinda rabbihim dhālika huwa l-faḍlu l-kabīr
Verás a los injustos temerosos de lo que se han granjeado, pues caerá sobre ellos. Y quienes creen y obran rectamente estarán en los floridos prados de los Jardines. Junto a su Señor tendrán cuanto deseen. Ese es el inmenso favor.
22Cuando la humanidad sea congregada en la explanada de la Resurrección (véase 17:71c; 18:47; 79:14c), los pecadores contemplarán con espanto la retribución que les aguarda por las fechorías cometidas en este mundo (IK, Ṭ). En contraste, los creyentes mantuvieron el temor de Dios en este mundo (véase el v. 18) y desplegaron obras pías, por las cuales serán colmados de prados en el Más Allá. Floridos prados traduce rawḍāt, plural de rawḍah, vocablo que alude a un paraje ubérrimo en vegetación frondosa (Ṭ), utilizado para designar el rincón más hermoso y deleitoso de un jardín (R). Ciertos exegetas leen este versículo en el sentido de que incluso los pecadores de entre los que observaban la oración accederán al Jardín, mientras que los creyentes virtuosos disfrutarán de una estancia especialmente privilegiada en el Paraíso (R). Otros entienden que morar en los floridos prados de los Jardines representa una alusión metafórica al júbilo inmarcesible y las gracias de que gozarán (Ṭ). Que tendrán cuanto deseen (cf. 16:31; 25:16; 39:34; 50:35) atestigua la profusión de bienaventuranzas dispuestas de antemano para ellos en el Edén (R); véase asimismo 52:22; 56:21; 77:41–44.
Versículo 23
ذَٰلِكَ ٱلَّذِى يُبَشِّرُ ٱللَّهُ عِبَادَهُ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَعَمِلُوا۟ ٱلصَّٰلِحَٰتِ ۗ قُل لَّآ أَسْـَٔلُكُمْ عَلَيْهِ أَجْرًا إِلَّا ٱلْمَوَدَّةَ فِى ٱلْقُرْبَىٰ ۗ وَمَن يَقْتَرِفْ حَسَنَةًۭ نَّزِدْ لَهُۥ فِيهَا حُسْنًا ۚ إِنَّ ٱللَّهَ غَفُورٌۭ شَكُورٌ ﴿٢٣﴾
dhālika lladhī yubashshiru llāhu ʿibādahu lladhīna āmanū waʿamilū ṣ-ṣāliḥāti qul lā asʾalukum ʿalayhi aŷran illā l-mawaddata fī l-qurbā waman yaqtarif ḥasanatan nazid lahū fīhā ḥusnan inna llāha ghafūrun shakūr
Esas son las albricias que Dios anuncia a Sus siervos, aquellos que creen y obran rectamente. Di: «No os pido por ello recompensa alguna, excepto afecto por los parientes cercanos». Y a quien realice una buena acción, le incrementaremos por ella en bondad. Ciertamente Dios es Remisorio, Agradecido.
23Esas alude a las descripciones vertidas en torno a los Jardines en la aleya precedente (IJ) o al inmenso favor (Ṭs). Ningún profeta persigue provecho mundano alguno en el desempeño de la transmisión profética. Por ende, al Profeta se le prescribe: Di: «No os pido por ello recompensa alguna. No es sino un recuerdo para los mundos» (6:90; cf. 25:57; 38:86), y los profetas Noé (26:109), Hūd (11:51; 26:127), Ṣāliḥ (26:145), Lot (26:164) y Shuʿayb (26:180) proclaman unánimemente a sus respectivos pueblos: No os pido por ello recompensa alguna. En otro lugar, el Profeta puntualiza que solo proclama el mensaje para que quien quiera emprenda un camino hacia su Señor (25:57), mas aquí solicita afecto por los parientes cercanos; esto es, demanda a los mequíes que respeten y honren los lazos de consanguinidad y parentesco que lo unían a ellos (IJ, IK, Q, Ṭ, Ṭū), habida cuenta de que prácticamente todos los mequíes estaban emparentados al pertenecer a la misma tribu matriz de Quraysh. En este orden, Ibn ʿAbbās aseveró: «No había un solo clan de Quraysh sin vínculos de parentesco con el Profeta, por lo que este versículo fue revelado al respecto, y su significado es: “¡Oh coraichitas! Guardad los lazos de parentesco que nos unen”» (IK, Ṭ). Otros exégetas sostienen que la llamada al afecto por los parientes cercanos constituye una exhortación a honrar y secundar a la familia inmediata del Profeta (Aj, IJ, Qm, Ṭ, Ṭs), señaladamente a su primo y yerno ʿAlī ibn Abī Ṭālib, a su hija Fāṭimah y a la descendencia de ambos (Aj, IJ, Q), si bien al-Ṭabarī argumenta que para sustentar cabalmente tal sentido gramatical la fórmula debiera haberse construido como «afecto hacia los parientes» (mawaddat al-qurbā). No obstante, Ibn ʿAŷībah objeta que el giro empleado formula una intimación todavía más apremiante al amor hacia la estirpe profética. Otros entienden la cláusula en el sentido de que se debe amar al Profeta con el entrañable fervor con que se ama a los propios parientes (IJ), o que cada cual debe honrar a sus deudos y velar por los vínculos de piedad filial (IJ, Ṭ). Parientes cercanos traduce qurbā, voz derivada de la raíz q-r-b, portadora de la noción de cercanía y proximidad. De ahí que ciertos tratadistas deduzcan que el versículo alude a «amar a través de la proximidad», prescribiendo el amor a Dios y la aproximación íntima a Él por medio de las obras pías (Aj, IJ, Q, Ṭ, Ṭū).
Respecto a incrementaremos... en bondad, cf. 10:26: Para quienes obran el bien estará lo más hermoso y un añadido aún mayor (véase asimismo 2:245, 261; 4:40; 6:160; 64:17; 10:26–27c; 55:60c). Que Dios sea Remisorio, Agradecido (cf. 35:30, 34) denota que condona los extravíos y retribuye con creces las virtudes.
Versículo 24
أَمْ يَقُولُونَ ٱفْتَرَىٰ عَلَى ٱللَّهِ كَذِبًۭا ۖ فَإِن يَشَإِ ٱللَّهُ يَخْتِمْ عَلَىٰ قَلْبِكَ ۗ وَيَمْحُ ٱللَّهُ ٱلْبَٰطِلَ وَيُحِقُّ ٱلْحَقَّ بِكَلِمَٰتِهِۦٓ ۚ إِنَّهُۥ عَلِيمٌۢ بِذَاتِ ٱلصُّدُورِ ﴿٢٤﴾
am yaqūlūna ftarā ʿalā llāhi kadhiban faʾin yashaʾi llāhu yakhtim ʿalā qalbika wayamḥu llāhu l-bāṭila wayuḥiqqu l-ḥaqqa bikalimātihī innahū ʿalīmum bidhāti ṣ-ṣudūr
¿O dicen: «Ha inventado una mentira contra Dios»? Si Dios quisiera, sellaría tu corazón. Dios borra la falsedad y refrenda la verdad mediante Sus Palabras. Ciertamente Él sabe bien lo que encierran los pechos.
24Respecto a la difamación de que el Profeta fraguó la revelación, véase 10:38: ¿O dicen: «Él lo ha inventado»? Di: «¡Presentad entonces una sūrah semejante a él, e invocad a quien podáis fuera de Dios, si sois veraces!» (cf. 11:13, 35; 32:3; 46:8; 52:33). Que Dios sellaría tu corazón entraña bien que Dios blindaría el corazón del Profeta infundiéndole paciencia para resistir las afrentas que le proferían (JJ), bien que no permitiría que el corazón del Profeta continuara discerniendo la revelación de haber este osado añadir cosa alguna por su cuenta, provocando en tal caso el olvido de lo que ya le había sido comunicado (IJ, IK, Ṭ). Esta segunda acepción sintoniza con el simbolismo de «sellar», «velar» o «cubrir» los corazones desplegado profusamente en el Corán para retratar el estado de cerrazón frente a la aprehensión espiritual (véase 2:7c; 6:25, 46; 7:100–101; 9:87, 93; 10:74; 16:108; 17:46; 18:57, 101; 30:59; 41:5; 45:23; 47:16; 63:3; 83:14–15). En este tenor, el versículo es afín a 69:44–47: Si se hubiera inventado dichos contra Nosotros, ciertamente lo habríamos asido de la diestra. Y luego le habríamos cortado la aorta. Y ninguno de vosotros habría podido protegerlo de ello.
Dios borra la falsedad mediante la verdad, como en 17:81: Ha llegado la verdad y se ha desvanecido la falsedad. Ciertamente la falsedad es siempre evanescente; y en 21:18: ¡Al contrario! Arrojamos la verdad contra la falsedad, y la quebranta, y he aquí que se desvanece. Luego Dios refrenda la verdad (cf. 10:82) a través de la revelación. La noción de que Dios sabe bien lo que encierran los pechos (3:119, 154; 5:7; 8:43; 11:5; 29:10; 31:23; 35:38; 39:7; 57:6; 64:4; 67:13) constituye usualmente una aserción genérica atinente a toda la humanidad, mas en este contexto presupone asimismo que, si el alma del Profeta hubiera sugerido jamás inventar una mentira contra Dios, Dios habría sellado su corazón, por cuanto Él erradica la falsedad y refrenda la verdad (Ṭ). En este sentido, el versículo entraña un rechazo categórico de la inculpación de que el Profeta hubiera podido inventar el Corán o fragmento alguno de él.
Versículo 25
وَهُوَ ٱلَّذِى يَقْبَلُ ٱلتَّوْبَةَ عَنْ عِبَادِهِۦ وَيَعْفُوا۟ عَنِ ٱلسَّيِّـَٔاتِ وَيَعْلَمُ مَا تَفْعَلُونَ ﴿٢٥﴾
wahuwa lladhī yaqbalu t-tawbata ʿan ʿibādihī wayaʿfū ʿani s-sayyiʾāti wayaʿlamu mā tafʿalūn
Él es Quien acepta el arrepentimiento de Sus siervos y perdona las malas acciones. Y Él sabe cuanto hacéis.
25Si bien el arrepentimiento se prescribe a lo largo de todo el Corán, este constituye uno de los dos versículos que afirman expresamente que Dios acoge el arrepentimiento (véase asimismo 9:104; cf. 20:82). En 40:3 se ensalza a Dios cual Aceptador del Arrepentimiento. En este tenor, el Profeta proclamó: «Dios se regocija con el arrepentimiento de Su siervo más de lo que cualquiera de vosotros se regocijaría al hallar a su camello extraviado en un desierto donde temía perecer de sed» (IK). La inconmensurable amplitud del Perdón Divino hacia los penitentes fue ponderada por ʿAbd Allāh ibn Masʿūd, quien recitó este versículo al ser consultado respecto al hombre que comete fornicación con una mujer y posteriormente contrae matrimonio con ella (IK). Dios perdona los pecados pretéritos a quienes se arrepienten (Ṭ). No obstante, tal penitencia ha de ser sincera, pues ciertamente aquellos que renieguen tras haber creído y luego aumenten en incredulidad, su arrepentimiento jamás será aceptado, y esos son los extraviados (3:90); Y no se aceptará el arrepentimiento de quienes cometen malas acciones hasta que, cuando la muerte sorprende a uno de ellos, dice: «Ciertamente ahora me arrepiento», ni de quienes mueren siendo incrédulos (4:18).
Versículo 26
وَيَسْتَجِيبُ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَعَمِلُوا۟ ٱلصَّٰلِحَٰتِ وَيَزِيدُهُم مِّن فَضْلِهِۦ ۚ وَٱلْكَٰفِرُونَ لَهُمْ عَذَابٌۭ شَدِيدٌۭ ﴿٢٦﴾
wayastaŷību lladhīna āmanū waʿamilū ṣ-ṣāliḥāti wayazīduhum min faḍlihī wal-kāfirūna lahum ʿadhābun shadīd
Y responde a quienes creen y obran rectamente, y los incrementará de Su Gracia. Mas en cuanto a los incrédulos, tendrán un castigo severo.
26Dios atiende las súplicas de quienes creen y obran rectamente (Bg, IK, Ṭ) y los recompensa (Bg), y los incrementará otorgándoles incluso mucho más de lo que demandaron (Ṭ). Algunos exégetas interpretan este versículo en el sentido de que Dios les confiere la facultad de interceder por sus allegados; el incremento entraña entonces que podrán interceder asimismo por los compañeros de sus compañeros (Bg, IK, Q, Ṭ). Alternativamente, quienes [creen] podría asumirse como sujeto activo de la cláusula inicial, significando que quienes creen y obran rectamente responden solícitos a su Señor cuando Él los convoca a la fe y a la obediencia (Ṭ), y en retribución Él les concede Su incremento.
Versículo 27
۞ وَلَوْ بَسَطَ ٱللَّهُ ٱلرِّزْقَ لِعِبَادِهِۦ لَبَغَوْا۟ فِى ٱلْأَرْضِ وَلَٰكِن يُنَزِّلُ بِقَدَرٍۢ مَّا يَشَآءُ ۚ إِنَّهُۥ بِعِبَادِهِۦ خَبِيرٌۢ بَصِيرٌۭ ﴿٢٧﴾
walaw basaṭa llāhu r-rizqa liʿibādihī labaghaw fī l-arḍi walākin yunazzilu biqadarim mā yashāʾu innahū biʿibādihī khabīrum baṣīr
Si Dios hubiera extendido el sustento para Sus siervos, se habrían conducido tiránicamente en la tierra. Mas hace descender lo que Le place según una medida. En verdad, Él está bien informado de Sus siervos y es Vigilante.
27En ligazón con el v. 26, esta aleya enfatiza que el anhelo primordial de la persona debe orientarse hacia el incremento en el Más Allá antes que a la ganancia terrenal. De este modo, puede concebirse como una clarificación de lo significado por le incrementaremos... en bondad en el v. 23. Se transmite que este versículo fue revelado con respecto a ciertos creyentes pobres y menesterosos de los primeros tiempos que anhelaban la holgura y la opulencia mundanal (Ṭ). Algunos afirman que atañía específicamente a los emigrados desvalidos conocidos como la «Gente del Porche» (Ṭ), quienes habrían contemplado con codicia la hacienda de otras tribus de Medina (Bg, Q). La aleya indica que, de haber multiplicado Dios el sustento que tenía predestinado para ciertas personas, estas habrían traspasado los límites prescritos por Dios (Ṭ), incurriendo en tiranía y conduciéndose con rebeldía frente a Él (Q). Habrían codiciado una morada tras otra, una montura tras otra y un ropaje tras otro (Q), dando a entender que, de concederles Dios caudales copiosos, solo ambicionarían más, tal como reza el célebre ḥadīz: «Si el hijo de Adán poseyera un valle de oro, desearía poseer dos valles» (Q). Por el contrario, Dios dispensa la provisión en la medida justa que Él sabe que redunda en beneficio espiritual de Sus siervos (IK) y en lo que les basta (Q). A este tenor, los eruditos islámicos subrayan que Dios conoce mejor el estado interior de Sus siervos y cuándo la multiplicación de sus riquezas acarrearía su corrupción. Por consiguiente, la escasez de recursos no encierra humillación ni la abundancia es necesariamente signo de Beneplácito Divino (Q), conforme a lo transmitido en un ḥadīz qudsī: «Entre Mis siervos creyentes hay quienes solo mediante la riqueza se rectifican; si los volviera pobres, la pobreza los corrompería. Y entre Mis siervos creyentes hay quienes solo mediante la pobreza se rectifican; si los hiciera acaudalados, la riqueza los corrompería. En verdad, Yo dispongo para Mis siervos en virtud de Mi Conocimiento de sus corazones; pues ciertamente soy Omnisciente, Bien Informado» (Q).
Versículo 28
وَهُوَ ٱلَّذِى يُنَزِّلُ ٱلْغَيْثَ مِنۢ بَعْدِ مَا قَنَطُوا۟ وَيَنشُرُ رَحْمَتَهُۥ ۚ وَهُوَ ٱلْوَلِىُّ ٱلْحَمِيدُ ﴿٢٨﴾
wahuwa lladhī yunazzilu l-ghaytha mim baʿdi mā qanaṭū wayanshuru raḥmatahū wahuwa l-waliyyu l-ḥamīd
Él es Quien hace descender la lluvia después de que se han desesperado y difunde Su Misericordia. Y Él es el Protector, el Loable.
28Cuando los seres humanos han perdido toda esperanza en la caída de lluvia, Dios la precipita sobre ellos en su hora de apremio (cf. 30:49; 41:39) derramándola sobre cuantos pueblan esa comarca (IK). Desde una óptica espiritual, «Dios hace descender la lluvia de las inspiraciones divinas sobre los corazones muertos, de suerte que reviven merced al recuerdo [de Dios] y al conocimiento, después de haber caído en el desespero» (Aj).
Versículo 29
وَمِنْ ءَايَٰتِهِۦ خَلْقُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ وَمَا بَثَّ فِيهِمَا مِن دَآبَّةٍۢ ۚ وَهُوَ عَلَىٰ جَمْعِهِمْ إِذَا يَشَآءُ قَدِيرٌۭ ﴿٢٩﴾
wamin āyātihī khalqu s-samāwāti wal-arḍi wamā baththa fīhimā min dābbatin wahuwa ʿalā ŷamʿihim idhā yashāʾu qadīr
Y entre Sus signos está la creación de los cielos y de la tierra y de cuantas criaturas vivientes ha diseminado en ellos, y Él tiene poder para congregarlos cuando Le plazca.
29Este figura entre los múltiples pasajes que enarbolan, como testimonio de la Omnipotencia Divina, la creación divina de cuanto existe (IK) y Su potestad para resucitar a los difuntos (Ṭ); véase 2:165; 3:190–91; 30:20–26; 56:57–73. Criaturas vivientes alude a los seres humanos y a los ángeles (Q, Ṭ); o a los seres humanos, los ángeles, los ŷinns y a toda la gama de animales que Dios ha esparcido por la tierra (IK); o únicamente a todos los animales (Ṭs). De igual modo que los creó en la primera instancia, tiene poder absoluto para congregarlos a todos juntos el Día de la Resurrección (IK, Ṭ).
Versículo 30–31
وَمَآ أَصَٰبَكُم مِّن مُّصِيبَةٍۢ فَبِمَا كَسَبَتْ أَيْدِيكُمْ وَيَعْفُوا۟ عَن كَثِيرٍۢ ﴿٣٠﴾ وَمَآ أَنتُم بِمُعْجِزِينَ فِى ٱلْأَرْضِ ۖ وَمَا لَكُم مِّن دُونِ ٱللَّهِ مِن وَلِىٍّۢ وَلَا نَصِيرٍۢ ﴿٣١﴾
wamā aṣābakum mim muṣībatin fabimā kasabat aydīkum wayaʿfū ʿan kathīr · wamā antum bimuʿŷizīna fī l-arḍi wamā lakum min dūni llāhi min waliyyin walā naṣīr
Cualquier desgracia que os aflija se debe a lo que vuestras manos se han granjeado; y Él perdona mucho.
No podréis escapar en la tierra, ni tenéis fuera de Dios protector ni socorredor alguno.
30–31Aquí se entiende por desgracia una referencia genérica a todas las tribulaciones que aquejan a los seres humanos (IK, Ṭ, Ṭs), en armonía con 4:79: Cualquier bien que te acontezca proviene de Dios, y cualquier mal que te aflija proviene de ti mismo. Puede asimismo aludir de modo concreto a las penas impuestas por transgresión de la Ley Islámica (Q, Ṭs). En este tenor, las pequeñas tribulaciones que uno padece se contemplan como expiaciones que aligeran el lastre de los pecados por los que de otro modo se pagaría un tributo mayor en el Más Allá, según lo enunciado en un ḥadīz: «No hay creyente al que aqueje fatiga, quebranto, aflicción o pesadumbre sin que Dios le perdone con ello parte de sus faltas, aun tratándose del pinchazo de una espina» (IK, Ṭ). Mas si Dios determina escarmentar a alguien, nada ni nadie podrá evitarlo (IJ); este es un tema recurrente en el Corán: véase 8:59; 9:2–3; 11:20; 24:57; 29:22; 35:44; 46:32; 72:12. Que nadie goza de protector ni socorredor fuera de Dios y que Dios es el exclusivo Amparo para el ser humano se reitera a lo largo de múltiples pasajes coránicos (véase, p. ej., 2:107, 120; 4:123, 173; 9:74, 116; 11:20, 113; 29:22; 33:17–18, 65; 42:8–9; 48:22).
Versículo 32–34
وَمِنْ ءَايَٰتِهِ ٱلْجَوَارِ فِى ٱلْبَحْرِ كَٱلْأَعْلَٰمِ ﴿٣٢﴾ إِن يَشَأْ يُسْكِنِ ٱلرِّيحَ فَيَظْلَلْنَ رَوَاكِدَ عَلَىٰ ظَهْرِهِۦٓ ۚ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَٰتٍۢ لِّكُلِّ صَبَّارٍۢ شَكُورٍ ﴿٣٣﴾ أَوْ يُوبِقْهُنَّ بِمَا كَسَبُوا۟ وَيَعْفُ عَن كَثِيرٍۢ ﴿٣٤﴾
wamin āyātihi l-ŷawāri fī l-baḥri kal-aʿlām · in yashaʾ yuskini r-rīḥa fayaẓlalna rawākida ʿalā ẓahrihī inna fī dhālika laʾāyātil likulli ṣabbārin shakūr · aw yūbiqhunna bimā kasabū wayaʿfu ʿan kathīr
Y entre Sus signos están las naves sobre el mar como montañas;
si Él quiere, calma el viento y quedan inmóviles sobre su superficie. Ciertamente en ello hay signos para todo aquel que sea paciente, agradecido.
O bien las hace perecer por lo que se han granjeado —y Él perdona mucho—
32–34El hecho de que Dios someta el mar y permita que las naves surquen sus aguas sin malograr la travesía por falta de viento ni aniquilar a los navegantes desatando vientos huracanados se invoca aquí como testimonio de Su Misericordia hacia los hombres (véase asimismo 2:164c; 14:32; 17:66; 23:21–22; 30:46; 31:31; 35:12; 40:80; 43:12; 45:12; 55:24). En estos versículos, los navíos retratan asimismo la fragilidad consustancial a la condición humana, enlazándose la metáfora con el modo en que Dios otorga o retiene el sustento conforme a lo que juzga más provechoso para cada alma (IK), tal como en los vv. 27–28. Quienes sobrellevan con paciencia la aflicción —la cual puede equipararse a las sazones de calma chicha o de tempestad desmedida— y agradecen el desplazamiento placentero, sacan provecho meditando en estos signos. Tal como en el v. 30, los seres humanos solo zozobran y sufren castigo debido a sus propias transgresiones, por cuanto Dios no comete la menor injusticia con los seres humanos, sino que son los seres humanos quienes se infligen agravio a sí mismos (10:44; véase asimismo 27:90; 36:54; 37:39; 52:16; 66:7). En torno al simbolismo místico de la navegación marítima en su aplicación a la vida interior, véase 30:46c.
Versículo 35
وَيَعْلَمَ ٱلَّذِينَ يُجَٰدِلُونَ فِىٓ ءَايَٰتِنَا مَا لَهُم مِّن مَّحِيصٍۢ ﴿٣٥﴾
wayaʿlama lladhīna yuŷādilūna fī āyātinā mā lahum mim maḥīṣ
y para que sepan quienes disputan acerca de Nuestros signos que no tienen refugio alguno.
35Los incrédulos reconocen que carecen de escapatoria cuando las aguas los anegan y perecen ahogados (IJ), o bien tras la Resurrección toman plena conciencia de que no existe salvación alguna frente al tormento (Aj, IJ, Ṭ).
Versículo 36
فَمَآ أُوتِيتُم مِّن شَىْءٍۢ فَمَتَٰعُ ٱلْحَيَوٰةِ ٱلدُّنْيَا ۖ وَمَا عِندَ ٱللَّهِ خَيْرٌۭ وَأَبْقَىٰ لِلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَعَلَىٰ رَبِّهِمْ يَتَوَكَّلُونَ ﴿٣٦﴾
famā ūtītum min shayʾin famatāʿu l-ḥayāti d-dunyā wamā ʿinda llāhi khayrun waʾabqā lilladhīna āmanū waʿalā rabbihim yatawakkalūn
Todo cuanto se os ha concedido no es sino disfrute de la vida de este mundo, y lo que está junto a Dios es mejor y más perdurable para quienes creen y confían en su Señor,
36Cf. 28:60. Disfrute de la vida de este mundo denota los deleites efímeros de la presente existencia, los cuales no son sino el disfrute del engaño (3:185; 57:20). Contrastan vivamente con las retribuciones de la vida venidera (véase 3:14; 4:77; 9:38; 13:26; 20:131; 28:60; 40:39; 43:35), las cuales son más perdurables; véase 29:64c.
Versículo 37
وَٱلَّذِينَ يَجْتَنِبُونَ كَبَٰٓئِرَ ٱلْإِثْمِ وَٱلْفَوَٰحِشَ وَإِذَا مَا غَضِبُوا۟ هُمْ يَغْفِرُونَ ﴿٣٧﴾
waalladhīna yaŷtanibūna kabāʾira l-ithmi wal-fawāḥisha waʾidhā mā ghaḍibū hum yaghfirūn
que evitan los pecados graves y las obscenidades, y que, cuando se enojan, perdonan,
37Pecados graves alude a transgresiones capitales tales como la idolatría, el homicidio y la usura, si bien no media un consenso unívoco en torno a una categorización cerrada; véase 4:31c, donde se contraponen a las faltas menores (sayyiʾāt). Obscenidades traduce fawāḥish (sing. fāḥishah), vocablo que puede remitir específicamente a las desviaciones de índole sexual (IJ, Ṭ; véase 4:15c; 4:22c) o con mayor amplitud a vulnerar flagrantemente los límites prescritos por Dios (IJ). Otros versículos preceptúan que se debe rehuir el pecado y la deshonestidad, tanto lo exterior de ellos como lo interior (véase 6:120c; 6:151–52c); para un análisis pormenorizado de las distintas clases de faltas, véase 4:31c; 7:33c. Perdonar hallándose airado entraña asimismo refrenar la cólera, como en 3:134, aleya que elogia a quienes reprimen el furor y perdonan a los hombres. Sobre la excelencia de sofocar la ira, el Profeta sentenció: «El fuerte no es quien derriba a sus adversarios en la lucha. El verdaderamente fuerte es quien se domina a sí mismo cuando se encoleriza». Aconsejó asimismo: «La ira procede del Diablo; el Diablo fue creado de fuego, y el fuego solo se apaga con agua; así pues, cuando uno de vosotros se enoje, que realice la ablución». A este respecto, se relata que ʿAlī ibn Abī Ṭālib aseveró: «La ira es una brasa de fuego, mas cuando te la tragas, resulta más dulce que la miel».
Versículo 38
وَٱلَّذِينَ ٱسْتَجَابُوا۟ لِرَبِّهِمْ وَأَقَامُوا۟ ٱلصَّلَوٰةَ وَأَمْرُهُمْ شُورَىٰ بَيْنَهُمْ وَمِمَّا رَزَقْنَٰهُمْ يُنفِقُونَ ﴿٣٨﴾
waalladhīna staŷābū lirabbihim waʾaqāmū ṣ-ṣalāta waʾamruhum shūrā baynahum wamimmā razaqnāhum yunfiqūn
que responden a su Señor y practican la oración, cuyo asunto es objeto de consulta entre ellos, que de lo que les hemos provisto sufragan,
38Aquellos que responden a su Señor son quienes atestiguan la Unicidad de Dios (Ṭ), observan las prescripciones de la fe (Ṭs) y consuman la oración formal del modo establecido en sus horarios señalados (Ṭ, Ṭs), o aquellos en cuyos corazones no anida disputa alguna frente a los Mandatos Divinos (R). En tal virtud, se erigen en la antítesis de quienes disputan acerca de Nuestros signos (v. 35). La mención de la consulta se entiende como una alusión a los Auxiliares (Anṣār) de Medina, quienes acogieron con fe el mensaje del Profeta y deliberaron entre sí antes de abrazar el islam (Q, Ṭs). Enuncia asimismo un principio de alcance universal, postulándose que cuando las personas se consultan mutuamente son guiadas hacia el juicio más certero (Q, R, Ṭs). Desde otra perspectiva, aquellos cuyo asunto es objeto de consulta entre ellos denota a quienes remiten toda cuestión litigiosa a los dictados de la religión, como en 4:83: Y cuando les llega una noticia relativa a la seguridad o al temor, la divulgan, mientras que si la hubieran remitido al Mensajero y a quienes ostentan autoridad entre ellos, la habrían sopesado aquellos que tienen capacidad para escudriñarla (Qm).
En 3:159 se conmina asimismo al Profeta: consúltales en los asuntos, esto es, recaba el parecer de sus Compañeros, singularmente en lo concerniente al gobierno y a las lides militares, no así en lo relativo a los Decretos Divinos, pues en tales órdenes el Profeta goza de guía directa proveniente de Dios (Q). Mas tras el fallecimiento del Profeta, los Compañeros se consultaban asiduamente en el empeño por desentrañar los Mandatos Divinos y descubrir las vías de deducirlos a partir del Corán y de las enseñanzas proféticas (Q). En torno al relieve de la consulta en la gestión de los asuntos de la comunidad, se refiere que el Profeta declaró: «Si vuestros gobernantes son los mejores de vosotros, vuestros ricos los más magnánimos entre vosotros y vuestros asuntos se dirimen por consulta entre vosotros, el haz de la tierra será mejor para vosotros que su seno» (Q).
En cuanto a quienes de lo que les hemos provisto sufragan, véase 2:3c; 8:3; 13:22; 28:54; 32:16.
Versículo 39
وَٱلَّذِينَ إِذَآ أَصَابَهُمُ ٱلْبَغْىُ هُمْ يَنتَصِرُونَ ﴿٣٩﴾
waalladhīna idhā aṣābahumu l-baghyu hum yantaṣirūn
y que, cuando los aflige la tiranía, se defienden.
39Cuando los aflige la tiranía (Q, Ṭ) alude a la expulsión de los musulmanes de La Meca perpetrada por los idólatras (Q), coyuntura tras la cual les fue otorgada licencia para defenderse de la opresión, como en 22:39–40: Se les concede permiso [para combatir] a aquellos contra quienes se combate porque han sido agraviados —y verdaderamente Dios tiene poder para auxiliarlos—, aquellos que fueron expulsados injustamente de sus hogares solo por decir: «Nuestro Señor es Dios» (Q). El versículo asienta el principio general de que nadie debe claudicar ante el despotismo del opresor, ratificando así el mandamiento coránico de prescribir el bien y proscribir el mal (véase 3:104c; Q).
Versículo 40
وَجَزَٰٓؤُا۟ سَيِّئَةٍۢ سَيِّئَةٌۭ مِّثْلُهَا ۖ فَمَنْ عَفَا وَأَصْلَحَ فَأَجْرُهُۥ عَلَى ٱللَّهِ ۚ إِنَّهُۥ لَا يُحِبُّ ٱلظَّٰلِمِينَ ﴿٤٠﴾
waŷazāʾu sayyiʾatin sayyiʾatum mithluhā faman ʿafā waʾaṣlaḥa faʾaŷruhū ʿalā llāhi innahū lā yuḥibbu ẓ-ẓālimīn
La retribución de un mal es un mal semejante a él. Mas quien perdone y concilie, su recompensa corresponde a Dios. Ciertamente Él no ama a los injustos.
40De concebirse como enunciado universal, este versículo alude a la máxima coránica de que las personas solo son castigadas por sus malas acciones en una proporción rigurosamente equivalente a las culpas perpetradas, mientras que son recompensadas diez veces más o en proporción todavía más generosa por sus buenas obras; véase 6:160c; 28:84; 40:40c. En la coyuntura presente, define los linderos en los que cabe reclamar justicia al defenderse de los tiranos o al resarcirse tras un agravio; véase el ensayo «Conquest and Conversion, War and Peace in the Quran». Según algunos, mal denota aquí el daño físico, la maldición recíproca o el agravio verbal (Bg). Tratándose del desagravio ante las faltas de particulares, si el ofensor es un transgresor empedernido que comete inmoralidades en público y sin pudor causando daño a la sociedad, la vindicación legal es preferible, como en el v. 39. Si, por el contrario, la afrenta o desliz es de entidad menor y el transgresor confiesa su error e impetra indulgencia, el perdón es netamente superior, tal como en 24:22: Y que perdonen y sean indulgentes. ¿Acaso no deseáis que Dios os perdone? (IA, Q). En este sentido, el pasaje confiere el derecho a la legítima defensa o al resarcimiento proporcionado cuando se sufre injusticia, pero no lo impone con carácter preceptivo, cual evidencia el elogio tributado a quienes son pacientes y perdonan en el v. 43 tras haberse dispensado el permiso de desagravio en el v. 41 (Q). Desde otra perspectiva, el v. 39 reviste índole genérica, exhortando a los musulmanes a socorrerse mutuamente ante la opresión, al tiempo que el v. 40 concierne a supuestos singulares en que a un individuo le asiste el derecho a resarcirse de un ultraje —quedando este tasado y circunscrito a la medida justa de la afrenta sufrida (véase 2:190–94c; 5:45c; 16:26)— o en que opta generosamente por la clemencia y el perdón (Ṭs).
Versículo 41–42
وَلَمَنِ ٱنتَصَرَ بَعْدَ ظُلْمِهِۦ فَأُو۟لَٰٓئِكَ مَا عَلَيْهِم مِّن سَبِيلٍ ﴿٤١﴾ إِنَّمَا ٱلسَّبِيلُ عَلَى ٱلَّذِينَ يَظْلِمُونَ ٱلنَّاسَ وَيَبْغُونَ فِى ٱلْأَرْضِ بِغَيْرِ ٱلْحَقِّ ۚ أُو۟لَٰٓئِكَ لَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌۭ ﴿٤٢﴾
walamani ntaṣara baʿda ẓulmihī faʾulāʾika mā ʿalayhim min sabīl · innamā s-sabīlu ʿalā lladhīna yaẓlimūna n-nāsa wayabghūna fī l-arḍi bighayri l-ḥaqqi ulāʾika lahum ʿadhābun alīm
Y quien se defienda tras haber sido agraviado, para tales no hay reproche alguno en su contra.
Tan solo cabe reproche contra quienes agravian a la gente y se conducen tiránicamente en la tierra sin derecho alguno. Para ellos habrá un castigo doloroso.
41–42En este contexto, reproche traduce la idea de imputación de culpa (IK) o acción legal contra alguien. Aunque perdonar y ser indulgente sea la actitud más encomiable, no cabe censura jurídica ni moral sobre quien demanda legítima satisfacción (IK); véase 5:45c. La inculpación recae de forma exclusiva sobre quien conculca los derechos ajenos o busca una venganza desmesurada que excede el agravio original, conforme a lo establecido en un ḥadīz: «Cuando dos personas se injurian, la culpa recae sobre quien inició el agravio, en tanto el ofendido no cometa transgresión en su réplica» (IK). Asimismo, queda proscrito pretender revanchas ulteriores una vez sellada la reconciliación; véase 2:178c.
Versículo 43
وَلَمَن صَبَرَ وَغَفَرَ إِنَّ ذَٰلِكَ لَمِنْ عَزْمِ ٱلْأُمُورِ ﴿٤٣﴾
walaman ṣabara waghafara inna dhālika lamin ʿazmi l-umūr
Y quien sea paciente y perdone, esa es ciertamente una resolución digna de firmeza.
Versículo 44
وَمَن يُضْلِلِ ٱللَّهُ فَمَا لَهُۥ مِن وَلِىٍّۢ مِّنۢ بَعْدِهِۦ ۗ وَتَرَى ٱلظَّٰلِمِينَ لَمَّا رَأَوُا۟ ٱلْعَذَابَ يَقُولُونَ هَلْ إِلَىٰ مَرَدٍّۢ مِّن سَبِيلٍۢ ﴿٤٤﴾
waman yuḍlili llāhu famā lahū min waliyyim mim baʿdihī watarā ẓ-ẓālimīna lammā raʾawu l-ʿadhāba yaqūlūna hal ilā maraddim min sabīl
Y a quienquiera que Dios extravíe, no tendrá protector alguno tras de Él. Verás a los injustos, cuando contemplen el castigo, diciendo: «¿Hay algún camino de retorno?».
44Para aquellos a quienes Dios extravía, el Corán sentencia que no hay camino alguno (4:88, 143; 42:46), ningún guía (7:186; 13:33; 39:23, 36; 40:33) y ningún protector (18:17). Por ende, en el Día del Juicio su suerte quedará definitivamente sellada y no habrá nadie a quien puedan apelar para impetrar un retorno al mundo terrenal con vistas a enmendarse (Bg). Tales ruegos les serán denegados categóricamente porque aun si fueran devueltos, reincidirían en aquello que se les había prohibido (6:28); véase 32:12c; 35:37c.
Versículo 45
وَتَرَىٰهُمْ يُعْرَضُونَ عَلَيْهَا خَٰشِعِينَ مِنَ ٱلذُّلِّ يَنظُرُونَ مِن طَرْفٍ خَفِىٍّۢ ۗ وَقَالَ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوٓا۟ إِنَّ ٱلْخَٰسِرِينَ ٱلَّذِينَ خَسِرُوٓا۟ أَنفُسَهُمْ وَأَهْلِيهِمْ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ ۗ أَلَآ إِنَّ ٱلظَّٰلِمِينَ فِى عَذَابٍۢ مُّقِيمٍۢ ﴿٤٥﴾
watarāhum yuʿraḍūna ʿalayhā khāshiʿīna mina dh-dhulli yanẓurūna min ṭarfin khafiyyin waqāla lladhīna āmanū inna l-khāsirīna lladhīna khasirū anfusahum waʾahlīhim yawma l-qiyāmati alā inna ẓ-ẓālimīna fī ʿadhābim muqīm
Y los verás expuestos a él, humillados por el abatimiento, mirando con disimulo. Y quienes creen dirán: «Ciertamente los perdedores son quienes se han perdido a sí mismos y a sus familias el Día de la Resurrección». ¡He aquí que los injustos estarán en un castigo perpetuo!
45Aquello a lo que serán expuestos los injustos es al Fuego del Infierno; bajarán los ojos acobardados por la humillación y lanzarán miradas furtivas hacia las llamas atenazados por el pánico (Bg, IK). Mirando con disimulo admite asimismo el sentido de «mirar con pupilas veladas», connotando que otean con el corazón al haber resucitado ciegos (Ṭ, Z), al modo de 17:72: Y quien haya estado ciego en esta vida estará ciego en el Más Allá y todavía más extraviado del camino. Tales réprobos se han perdido a sí mismos al devenir combustible del Infierno y han perdido a sus familias por cuanto, hallándose ellos en el Fuego, de nada pueden valer a sus deudos; y si sus parientes accedieron al Jardín, a estos se les asignarán otros consortes en trueque de los familiares condenados al Fuego (Q). Que los injustos estarán en un castigo perpetuo significa que el suplicio será incesante e inexorable, sin esperanza alguna de elusión (IK). Mas interpretando este pasaje a la luz de 2:254 —los incrédulos, ellos son los injustos—, al-Rāzī argumenta que esta advertencia atañe de forma privativa a quienes incurrieron en una «injusticia absoluta», a saber, la incredulidad radical. Sostiene que dicha exégesis halla respaldo en el v. 46 cuando se comprende en el sentido de que los ídolos que adoraron carecerán de todo valimiento para interceder por ellos.
Versículo 46
وَمَا كَانَ لَهُم مِّنْ أَوْلِيَآءَ يَنصُرُونَهُم مِّن دُونِ ٱللَّهِ ۗ وَمَن يُضْلِلِ ٱللَّهُ فَمَا لَهُۥ مِن سَبِيلٍ ﴿٤٦﴾
wamā kāna lahum min awliyāʾa yanṣurūnahum min dūni llāhi waman yuḍlili llāhu famā lahū min sabīl
No tendrán protectores que los socorran fuera de Dios. Y para aquel a quien Dios extravía, no hay camino alguno.
46En torno a protectores... fuera de Dios, véase 29:41c. Que aquellos extraviados por Dios carecen de camino implica que no disponen de vía hacia la verdad ni de acceso a Dios (Ṭ). Subraya asimismo que Dios es el exclusivo Guía (R) y que el acto de guiar o desviar reside privativamente en Sus Manos (Ṭ). En cuanto a aquellos a quienes Dios extravía, véase 42:44c.
Versículo 47
ٱسْتَجِيبُوا۟ لِرَبِّكُم مِّن قَبْلِ أَن يَأْتِىَ يَوْمٌۭ لَّا مَرَدَّ لَهُۥ مِنَ ٱللَّهِ ۚ مَا لَكُم مِّن مَّلْجَإٍۢ يَوْمَئِذٍۢ وَمَا لَكُم مِّن نَّكِيرٍۢ ﴿٤٧﴾
istaŷībū lirabbikum min qabli an yaʾtiya yawmul lā maradda lahū mina llāhi mā lakum mim malŷaʾin yawmaʾidhin wamā lakum min nakīr
Responded a vuestro Señor antes de que llegue de Dios un día que nadie podrá rechazar. No tendréis refugio ese Día, ni tendréis posibilidad de negación alguna.
47Responded a vuestro Señor se interpreta como: «Atended a quien os convoca hacia vuestro Señor, creed en él y seguidle» (Bg, Ṭ), esto es, el Profeta Muḥammad (Bg), o «Acoged aquello que os invita hacia Él, como la fe y la sumisión piadosa» (Q). Responder a Dios también se comprende en el sentido de observar el pacto sellado con Dios (véase 7:172c) y tributarle Sus legítimos derechos (Qu). El Día de la Resurrección se describe como un día que nadie podrá rechazar (cf. 13:11; 30:43) o conjurar, pues una vez promulgado el Mandato Divino irrevocable, Dios no concederá aplazamiento alguno (Q). Por tanto, tras el Decreto postrero, se cancela toda oportunidad para la penitencia y la expiación, según se proclama en 75:10–12: Ese Día dirá el hombre: «¿Dónde está la escapatoria?». ¡No! ¡No habrá refugio alguno! Hacia tu Señor ese Día será la morada final. Incapaces de eludir la evidencia palmaria de su quebranto, quienes incurrieron en la perversidad o la incredulidad no podrán rebatir sus faltas y confesarán abiertamente sus pecados, como en 67:10–11: Dirán: «Si hubiéramos escuchado o razonado, no nos hallaríamos entre los moradores del Fuego Ardiente». Así reconocerán sus pecados; ¡lejos estén, pues, los moradores del Fuego Ardiente! (cf. 40:11; 41:47). Un día procedente de Dios que nadie podrá rechazar admite asimismo ser interpretado como el instante inexorable de la muerte, en cuyo caso la aleya implica que la puerta de la respuesta y del arrepentimiento permanece expedita hasta dicho trance.
Versículo 48
فَإِنْ أَعْرَضُوا۟ فَمَآ أَرْسَلْنَٰكَ عَلَيْهِمْ حَفِيظًا ۖ إِنْ عَلَيْكَ إِلَّا ٱلْبَلَٰغُ ۗ وَإِنَّآ إِذَآ أَذَقْنَا ٱلْإِنسَٰنَ مِنَّا رَحْمَةًۭ فَرِحَ بِهَا ۖ وَإِن تُصِبْهُمْ سَيِّئَةٌۢ بِمَا قَدَّمَتْ أَيْدِيهِمْ فَإِنَّ ٱلْإِنسَٰنَ كَفُورٌۭ ﴿٤٨﴾
faʾin aʿraḍū famā arsalnāka ʿalayhim ḥafīẓan in ʿalayka illā l-balāghu waʾinnā idhā adhaqnā l-insāna minnā raḥmatan fariḥa bihā waʾin tuṣibhum sayyiʾatum bimā qaddamat aydīhim faʾinna l-insāna kafūr
Mas si se apartan, no te hemos enviado como custodio sobre ellos. No te incumbe sino la proclamación. Ciertamente, cuando hacemos probar al hombre una misericordia proveniente de Nosotros, se regocija de ella. Mas si les sobreviene un mal por lo que sus manos enviaron por delante, ciertamente el ser humano es un ingrato.
48El Profeta no es custodio sobre aquellos a quienes comunica el mensaje (cf. 4:80; 11:86), ni es su guardián (6:66, 107; 10:108; 17:54; 39:41; 42:6; véase asimismo 25:43), por cuanto a los profetas solo compete transmitir íntegro el mensaje del que son portadores; véase también 3:20; 5:92, 99; 13:40; 16:35, 82; 24:54; 29:18; 36:17; 64:12. Respecto a las dos sentencias finales de este versículo, véase 30:36c. La retribución que padecen los malhechores en la otra vida es fruto de lo que sus manos enviaron por delante (2:95; 4:62; 28:47–48; 62:7; véase asimismo 5:80; 18:57; 36:12; 78:40), a saber, sus propias fechorías. Análogamente, gran parte del infortunio que los aflige en la presente existencia procede de sus propias conductas culposas. En este marco, ingrato traduce kafūr, voz emanada de la raíz k-f-r, que significa «cubrir» u «ocultar», raíz de la cual derivan los vocablos coránicos para «incredulidad» (kufr) e «incrédulo» (kāfir).
Versículo 49–50
لِّلَّهِ مُلْكُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۚ يَخْلُقُ مَا يَشَآءُ ۚ يَهَبُ لِمَن يَشَآءُ إِنَٰثًۭا وَيَهَبُ لِمَن يَشَآءُ ٱلذُّكُورَ ﴿٤٩﴾ أَوْ يُزَوِّجُهُمْ ذُكْرَانًۭا وَإِنَٰثًۭا ۖ وَيَجْعَلُ مَن يَشَآءُ عَقِيمًا ۚ إِنَّهُۥ عَلِيمٌۭ قَدِيرٌۭ ﴿٥٠﴾
lillāhi mulku s-samāwāti wal-arḍi yakhluqu mā yashāʾu yahabu liman yashāʾu ināthan wayahabu liman yashāʾu dh-dhukūr · aw yuzawwiŷuhum dhukrānan waʾināthan wayaŷʿalu man yashāʾu ʿaqīman innahū ʿalīmun qadīr
A Dios pertenece la soberanía de los cielos y de la tierra; crea lo que Le place, concediendo hembras a quien Le place, y concediendo varones a quien Le place,
o bien los aparea, varones y hembras, y hace estéril a quien Le place. Ciertamente Él es Omnisciente, Omnipotente.
49–50En la estela de las diversas tipologías de prole aquí evocadas, que a Dios pertenece la soberanía de los cielos y de la tierra (2:107; 3:189; 5:17, 18, 40, 120; 9:116; 24:42; 45:27; 48:14) y que Él crea lo que Le place (cf. 5:17; 24:45; 30:54) pone de relieve que los hijos constituyen una bendición discrecional dispuesta por Dios y no derivan de los merecimientos particulares de los progenitores que los engendran (R). La exposición de las distintas modalidades con que Dios gratifica con descendencia a los hombres —únicamente hijas, únicamente hijos varones, una progenie mixta o la esterilidad absoluta— responde en parte a la creencia idolátrica preislámica que concebía el nacimiento de hijas como una calamidad o motivo de vergüenza, tal como censura 16:58–59: Y cuando a uno de ellos se le anuncian las albricias de una hembra, su rostro se ensombrece y se ahoga de angustia. Se oculta de la gente por el pesar de lo que se le ha anunciado: ¿la conservará en la humillación o la enterrará en el polvo? ¡Qué pésimo es ciertamente lo que juzgan!.
Versículo 51
۞ وَمَا كَانَ لِبَشَرٍ أَن يُكَلِّمَهُ ٱللَّهُ إِلَّا وَحْيًا أَوْ مِن وَرَآئِ حِجَابٍ أَوْ يُرْسِلَ رَسُولًۭا فَيُوحِىَ بِإِذْنِهِۦ مَا يَشَآءُ ۚ إِنَّهُۥ عَلِىٌّ حَكِيمٌۭ ﴿٥١﴾
wamā kāna libasharin an yukallimahu llāhu illā waḥyan aw min warāʾi ḥiŷābin aw yursila rasūlan fayūḥiya biʾidhnihī mā yashāʾu innahū ʿaliyyun ḥakīm
No le es dado a ser humano alguno que Dios le hable sino por revelación, o tras un velo, o enviándole un mensajero para que revele lo que Él quiera con Su Anuencia. Ciertamente Él es Sublime, Sabio.
51Se entiende comúnmente que este versículo explicita las diversas vías a través de las cuales Dios transmite Su revelación a los profetas (IK, Q, R, Ṭ, Z). Sino por revelación se interpreta como la inspiración directa proyectada en el pecho o corazón del profeta, conducto mediante el cual algunos sostienen que los Salmos fueron comunicados a David (R, Z), o la revelación acaecida en sueños proféticos verídicos, cual cuando Abraham vio en sueños que debía ofrecer en sacrificio a su hijo (véase 37:102c; Q, R, Z). Tras un velo se comprende como la experiencia en que los profetas escuchan la Palabra Divina de modo directo sin mediación angélica, mas sin contemplar la Esencia Divina, cual le aconteció a Moisés en el monte Sinaí, donde Dios le habló sin otorgarle la visión teofánica directa (IK, Q, R, Ṭ, Z), y cuando Dios dialogó con el Profeta Muḥammad durante el Viaje Nocturno, conforme a 53:10: Reveló entonces a Su siervo lo que reveló (véase asimismo 17:1c). Que envíe un mensajero para que revele alude a la recepción de la revelación por conducto de un emisario angélico (IK, Q, R, Ṭ, Z), al modo en que el Profeta Muḥammad recibió la revelación prístina de manos del arcángel Gabriel; véase la introducción a la Sūrah 96. Que envíe un mensajero puede concebirse asimismo en sentido genérico como el envío de profetas a la humanidad (Z).
Mullā Ṣadrā columbra en estas tres modalidades de Locución Divina una alusión al modo en que Dios infunde el conocimiento sobre el corazón humano mediante revelación o inspiración, o a través de heraldos e instructores (al-Mabdaʾ wa-l-maʿād, 609). El mensaje recibido mediante revelación interior e intuición espiritual es indivisible y exento de fragmentación, en tanto el transmitido por vías mediadas admite dispersión. El único receptáculo idóneo para el conocimiento puro e indiviso lo constituye el corazón humano purificado. En este orden, Mullā Ṣadrā escribe: «Cuando Dios deviene el Soberano del corazón, la Misericordia mana a raudales y la luz refulge en él, el pecho se ensancha, los arcanos del Reino Celestial (malakūt) le son desvelados, el velo supremo es retirado de la faz del corazón por obra de la Gracia y las realidades del Mundo Divino lo iluminan» (al-Mabdaʾ wa-l-maʿād, 609).
Versículo 52–53
وَكَذَٰلِكَ أَوْحَيْنَآ إِلَيْكَ رُوحًۭا مِّنْ أَمْرِنَا ۚ مَا كُنتَ تَدْرِى مَا ٱلْكِتَٰبُ وَلَا ٱلْإِيمَٰنُ وَلَٰكِن جَعَلْنَٰهُ نُورًۭا نَّهْدِى بِهِۦ مَن نَّشَآءُ مِنْ عِبَادِنَا ۚ وَإِنَّكَ لَتَهْدِىٓ إِلَىٰ صِرَٰطٍۢ مُّسْتَقِيمٍۢ ﴿٥٢﴾ صِرَٰطِ ٱللَّهِ ٱلَّذِى لَهُۥ مَا فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَمَا فِى ٱلْأَرْضِ ۗ أَلَآ إِلَى ٱللَّهِ تَصِيرُ ٱلْأُمُورُ ﴿٥٣﴾
wakadhālika awḥaynā ilayka rūḥam min amrinā mā kunta tadrī mā l-kitābu walā l-īmānu walākin ŷaʿalnāhu nūran nahdī bihī man nashāʾu min ʿibādinā waʾinnaka latahdī ilā ṣirāṭim mustaqīm · ṣirāṭi llāhi lladhī lahū mā fī s-samāwāti wamā fī l-arḍi alā ilā llāhi taṣīru l-umūr
Y así te hemos revelado un Espíritu procedente de Nuestro Mandato. Tú no sabías qué era el Libro ni la fe. Mas lo hicimos una luz mediante la cual guiamos a quien queremos de entre Nuestros siervos. Y ciertamente tú guías hacia un sendero recto,
el sendero de Dios, a Quien pertenece cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. ¡He aquí que a Dios retornan todos los asuntos!
52–53Y así te hemos revelado subraya que el Profeta Muḥammad recibió la revelación tal como la recibieron los profetas anteriores (Q, Ṭū) o que fue investido de la revelación a través de las tres modalidades enunciadas en la aleya previa (Ṭb). En el contexto del versículo antecedente, un Espíritu procedente de Nuestro Mandato se concibe como una apelación al Corán (IK, Q, R, Ṭb, Ṭū), designado como un Espíritu porque hace brotar la vida desde la mortandad de la ignorancia y la incredulidad (Q, R) y vivifica los corazones con la guía (Ṭb). Otros divisan en un Espíritu una referencia a la investidura profética (Q); al arcángel Gabriel (Q, Ṭb), conocido como el Espíritu Santo, mediante el cual se hizo descender la revelación (véase 16:102c); o a la facultad intelectiva y de discernimiento que Dios infunde en aquellos a quienes confiere el conocimiento sagrado (Ka). Libro traduce kitāb, voz habitualmente vertida por «libro», pero que aquí asume el valor genérico de escritura revelada o del Corán en particular (R).
Una luz remite al Corán (IK, Ṭb) o a la conjunción indisociable del Corán y de la fe (R). La luz se asocia con frecuencia en el texto sagrado a la guía que emana de los profetas y de la revelación (véase 6:91; 7:157; 21:48; 57:9, 28; 64:8), al tiempo que en 9:32–33 y 61:8–9 se estigmatiza a quienes intentan extinguir la Luz de Dios, pasaje que en su contexto denuncia las tentativas de sofocar la Revelación Divina. Que Dios guíe mediante ella a quien Le place concuerda con 41:44, donde se ordena al Profeta proclamar respecto al Corán: Es guía y cura para quienes creen. En la presente aleya, el antecedente del pronombre en lo hicimos una luz es juzgado por ciertos exégetas como referido a un Espíritu procedente de Nuestro Mandato (Ṭb). Desde la exégesis chií, se interpreta como alusión al Espíritu Santo que asistía y custodiaba de pecado e infalibilidad al Profeta y a los Imames (Qm). Una luz se interpreta correlativamente en dicha tradición como una referencia al primer Imán, ʿAlī ibn Abī Ṭālib (Ka, Qm). En este orden, varios tratadistas vinculan esta aleya con 21:73: Y los constituimos líderes que guiaban con arreglo a Nuestro Mandato. Y les revelamos la realización de buenas obras, la observancia de la oración y la entrega del azaque. Y eran para con Nosotros devotos adoradores.
En torno a un sendero recto, véase 1:6c. Si bien Dios es el único Guía ontológico, el Profeta ejerce de guía en tanto heraldo designado para convocar a una comunidad hacia Dios y obrar, por ende, cual instrumento providencial de Guía Divina, conforme a 13:7: Para cada pueblo hay un guía (Ṭ). En tal sentido, él encauza a las gentes asistiéndolas en el seguimiento del mensaje que Dios ha hecho descender por su conducto; véase 28:56: Ciertamente tú no puedes guiar a quien amas, sino que Dios guía a quien Él quiere. Y Él conoce mejor a los que están rectamente guiados. Conforme a determinados comentarios chiíes, la cláusula entraña que el Profeta conduce a las gentes a reconocer la walāyah/wilāyah, o autoridad espiritual santificada, que Dios confirió al Profeta, a ʿAlī ibn Abī Ṭālib y a los Imames sucesivos (Ka, Qm).
Que a Dios retornan todos los asuntos (cf. 2:210; 3:109; 8:44; 22:76; 35:4; 57:5) alude a la Resurrección, cuando todos los negocios humanos comparezcan ante Dios en el Más Allá y Él juzgue entre las gentes con inapelable justicia (Ṭ), así como al hecho metafísico de que no existe más soberano Juez que Dios (R).
Red de conexiones
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Personajes
Figuras que nombra esta sura. Cada ficha reúne todos sus pasajes y un recorrido en orden de revelación.
En la Biblioteca
Capítulos y estudios de caso que tratan esta sura, con el número de referencias a ella.
Fuentes que cita Reynolds
Libros bíblicos y textos de la Antigüedad tardía citados en el comentario de esta sura. Cada uno lleva a todos los pasajes del Corán donde aparece.
Informe
DOCUMENTO DE SÍNTESIS: ANÁLISIS INTEGRAL DE LA SURA AL-SHŪRĀ (SURA 42)
Resumen Ejecutivo
La Sura 42 del Corán, titulada al-Shūrā ("El Consejo"), constituye un tratado teológico y ético centrado en la continuidad de la revelación divina, la soberanía absoluta de Dios sobre la creación y la ordenación de la vida comunitaria mediante la justicia, la consulta mutua y el perdón.
Las conclusiones y pilares fundamentales identificados en el texto y sus comentarios incluyen:
- Continuidad Universal del Mensaje Divino: La revelación transmitida al profeta Mahoma no es un fenómeno aislado, sino la continuación directa de la religión prescrita a profetas anteriores como Noé, Abraham, Moisés y Jesús.
- Trascendencia y Soberanía Divina: Dios es el Creador (Fāṭir) y Sustentador único del universo. Su trascendencia es absoluta ("nada es semejante a Él"), y administra la provisión de riqueza, descendencia y sabiduría según una medida precisa para evitar la tiranía humana.
- Mecanismos de Comunicación Divina: Se detallan expresamente tres modos únicos mediante los cuales Dios se comunica con los seres humanos: la inspiración/revelación directa, la palabra tras un velo y la transmisión a través de un mensajero angélico.
- Gobernanza y Ética Social (al-Shūrā): La consulta mutua en los asuntos comunitarios se establece como una marca distintiva de los creyentes. El marco ético combina la legitimidad de la legítima defensa contra la opresión con la recomendación superior del perdón y la paciencia.
- La Cosecha del Más Allá frente al Mundo Terrenal: Se contrasta a quienes buscan los bienes efímeros de este mundo con quienes trabajan por la "cosecha del Más Allá", enfatizando que el destino final se decide en el Día de la Reunión (Yawm al-Jamʿ).
Contexto y Estructura de la Sura
Clasificación y Denominación
Al-Shūrā es considerada predominantemente una sura mecano-inicial, revelada directamente después de la Sura Fuṣṣilat. No obstante, diversos comentaristas (como Āl, IJ, Ṭs) señalan que ciertos pasajes corresponden al periodo de Medina:
- Versículos 23–26: Asociados a los Auxiliadores (Anṣār) de Medina.
- Versículo 27: Vincularlo a los miembros más pobres de la comunidad naciente en Medina, conocidos como la "Gente del Porche" (Ahl al-Ṣuffah).
- Versículos 38–41 (o 39–41): Relacionados con la defensa comunitaria tras la Hégira.
La sura debe su nombre al versículo 38, el cual describe que la conducta de los creyentes se caracteriza porque "sus asuntos son objeto de consejo entre ellos". También es conocida por sus letras iniciales separadas: Ḥā Mīm ʿAyn Sīn Qāf.
Posición dentro de las Ḥawāmīm
Al-Shūrā es la tercera de una serie de siete suras que comienzan con las letras compuestas ḥāʾ y mīm (las Ḥawāmīm). Es la única sura de este grupo que añade tres letras separadas adicionales (ʿAyn Sīn Qāf), las cuales han sido interpretadas por los comentaristas como:
- Un medio para distinguirla de las demás suras del grupo, al no comenzar directamente con una declaración explícita sobre el Corán.
- Un juramento o referencia a los Atributos divinos: el Conocimiento (ʿilm), el Resplandor (sanāʾ) y el Poder (qudrah); o a los Nombres Divinos el Poderoso (al-ʿAzīz), la Paz (al-Salām) y el Capaz (al-Qādir).
- Un nombre propio asignado al propio Corán.
Temas Principales y Análisis Detallado
1. La Continuitat y Modos de la Revelación Divina
La sura está enmarcada por afirmaciones sobre la continuidad del envío de escrituras (vv. 3, 51–52) y la omnipotencia de Dios (vv. 4, 53).
La Doctrina del Legado Profético Único
En el versículo 13 se enfatiza que la religión (dīn) encomendada a Mahoma es idéntica en su núcleo a la prescrita a los grandes profetas de la historia sagrada:
$$\text{Noé} \longrightarrow \text{Abraham} \longrightarrow \text{Moisés} \longrightarrow \text{Jesús} \longrightarrow \text{Mahoma}$$
Se ordena a los creyentes mantener esta religión y evitar la división en facciones. El texto aclara que los pueblos anteriores no se dividieron por falta de pruebas, sino por envidia y ambición mundana tras la llegada del conocimiento (v. 14).
Los Tres Modos de Revelación Divina (Versículo 51)
El texto sagrado clasifica de manera exhaustiva las formas en que Dios se comunica con un ser humano:
┌── 1. Revelación / Inspiración Directa (Caste en el corazón o mediante sueños)
│
MODOS DE REVELACIÓN (v. 51) ───┼── 2. Desde detrás de un Velo (Audición directa sin visión, p. ej., Moisés / Viaje Nocturno)
│
└── 3. A través de un Mensajero Angélico (Envío de Gabriel con el permiso divino)
El Corán mismo es calificado en el versículo 52 como "un Espíritu procedente de Nuestro Mandato" y una "Luz" mediante la cual Dios guía a Quien Él quiere.
2. Soberanía, Providencia y Trascendencia Divina
La Trascendencia Absoluta (Tanzīh)
El versículo 11 contiene una de las formulaciones dogmáticas más célebres del Corán: "Nada es semejante a Él" (ka-mithlihi). La exégesis resalta que esto establece la inmanejable trascendencia de Dios respecto a la creación. Desde la perspectiva sufí (p. ej., Ibn ʿArabī), esta frase reafirma que nada existe de forma independiente a la Manifestación Divina, vinculando la trascendencia absoluta con la inmanencia.
La Medida de la Provisión (Rizq)
Dios posee las llaves de los cielos y de la tierra (v. 12). No obstante, el versículo 27 explica la sabiduría detrás de las desigualdades económicas y la escasez:
- Si Dios otorgara una provisión ilimitada e irrestricta a todos Sus siervos, estos se conducirían con tiranía e insolencia sobre la tierra.
- Por tanto, la provisión desciende según una medida calculada. La riqueza o la pobreza no son indicadores automáticos de favor o desprecio divino, sino pruebas adaptadas al conocimiento que Dios tiene del corazón de cada siervo.
El Control sobre la Descendencia (Versículos 49–50)
La soberanía sobre la creación de la vida se manifiesta en la distribución voluntaria de la descendencia, lo cual servía de enmienda directa a las costumbres preislámicas que denigraban el nacimiento de hijas:
- Concesión exclusiva de hijas mujeres.
- Concesión exclusiva de hijos varones.
- Combinación de hijos e hijas.
- Esterilidad por voluntad divina.
3. Ética Comunitaria, Gobernanza y Retribución Justa
El Principio del Consejo Mutuo (al-Shūrā)
El versículo 38 establece las características fundamentales de la comunidad de creyentes: responden a su Señor, establecen la oración, distribuyen de lo que se les ha provisto y dirigen sus asuntos mediante la consulta mutua.
- Históricamente, se asocia este rasgo a los Anṣār de Medina.
- Tras la muerte del Profeta, este principio legitimó la búsqueda de consenso y deliberación entre los Compañeros para la aplicación de los decretos coránicos en la gobernanza.
Marco Ético de la Defensa, la Justicia y el Perdón
Los versículos 39 al 43 estructuran de forma precisa los límites del uso de la fuerza y la resolución de agravios:
| Principio | Base Textual | Aplicación e Exégesis |
|---|---|---|
| Defensa contra la Tiranía | v. 39, 41 | Legítima defensa cuando la comunidad o el individuo sufren opresión o expulsión. No hay reproche (modo de recurso) contra quien se defiende legítimamente. |
| Proporcionalidad Retributiva | v. 40 | "El pago de un mal es un mal equivalente". Limita estrictamente la venganza a la escala del daño recibido. |
| Gracia y Reconciliación | v. 40, 43 | "Quien perdone y restablezca la armonía, su recompensa está con Dios". El perdón y la paciencia son calificados como una "resolución firme". |
4. La Función y Límites del Mensajero
El texto delimita con precisión el alcance de la misión del profeta Mahoma para consolidar su función como transmisor y evitar exigencias injustificadas por parte de los incrédulos:
- Aviso y Proclamación (Balāgh): El Profeta es enviado únicamente como advertidor (naḏīr) para Makkah ("la Madre de las Ciudades") y sus alrededores (v. 7).
- Ausencia de Tutela: El Profeta no ha sido designado como guardián (wakīl) ni como custodio (ḥafīẓ) sobre la fe de las personas (vv. 6, 48). No es responsable de llevar el registro de las acciones ajenas ni de forzar la fe.
- El Requisito de Afecto por los Allegados (v. 23): Al declarar "No os pido por ello recompensa alguna, salvo el afecto a los parientes" (al-mawaddah fī al-qurbā), la exégesis ofrece tres interpretaciones principales:
- Un llamado a la tribu de Quraysh para que respetaran los lazos de consanguinidad que los unían al Profeta y cesaran su hostilidad.
- Una orden para amar a la familia directa del Profeta (Ahl al-Bayt), como su hija Fāṭimah, su primo ʿAlī y sus descendientes.
- Una exhortación general a amar a Dios mediante la realización de obras piadosas que acerquen (qurbā) al creador.
5. Escatología: El Día de la Reunión y la Cosecha Final
La Cosecha Terrenal frente a la del Más Allá (Versículo 20)
El Corán utiliza la metáfora agrícola para calificar las intenciones humanas:
- La Cosecha del Más Allá: A quien trabaja con miras a la otra vida, Dios le multiplicará su rendimiento (diez veces, o hasta setecientas veces más).
- La Cosecha de este Mundo: A quien sólo busca beneficios mundanales, se le podrá conceder una parte en esta vida, pero carecerá de participación alguna en la vida futura.
Las Consecuencias del Juicio Final
En el Día de la Reunión (Yawm al-Jamʿ), no habrá refugio ni posibilidad de negar las acciones cometidas (v. 47). La humanidad quedará dividida de forma definitiva en dos grupos:
- Un grupo en el Jardín: Quienes creyeron, evitaron los pecados graves (kabā'ir) e indecencias (fawāḥish), y perdonaron estando airados.
- Un grupo en el Fuego: Los opresores e incrédulos que, al ver el castigo, mirarán de reojo con abatimiento y pedirán en vano una vía de retorno al mundo terrenal (vv. 44–45).
El Arrepentimiento y la Misericordia
A pesar de la severidad del juicio, el versículo 25 subraya que Dios es quien acepta el arrepentimiento de Sus siervos y perdona las malas acciones, recordando que las desgracias que sufren los hombres en la tierra son consecuencia de lo que sus propias manos han labrado, aunque Dios perdona una gran parte de las faltas (v. 30).
Tabla Resumen de Pasajes Clave y Argumentos Centrales
| Versículo | Pasaje Clave (Extracto) | Tema Central / Implicación Teológica |
|---|---|---|
| v. 7 | "Así te hemos revelado un Corán árabe, para que adviertas a la Madre de las Ciudades..." | Carácter vernáculo de la revelación y centralidad mecana (Umm al-Qurā). |
| v. 11 | "Nada es semejante a Él, y Él es el Que Todo lo Oye, el Que Todo lo Ve." | Principio fundamental de trascendencia divina (Tanzīh). |
| v. 13 | "Él os ha prescrito en materia de religión lo que encomendó a Noé..." | Unidad y continuidad de la fe monoteísta a través de la historia sagrada. |
| v. 20 | "A quien desee la cosecha del Más Allá, se la aumentaremos..." | Oposición entre el materialismo efímero y la retribución eterna. |
| v. 27 | "Si Dios extendiera la provisión para Sus siervos, se conducirían con tiranía..." | Sabiduría divina en la distribución medida de la riqueza. |
| v. 38 | "...sus asuntos son objeto de consejo entre ellos..." | Institución de la Shūrā como pilar ético y de gobernanza comunitaria. |
| v. 40 | "La recompensa de un mal es un mal equivalente. Pero quien perdone... su recompensa está con Dios." | Marco de justicia retributiva y superioridad moral del perdón. |
| v. 51 | "No le corresponde a ningún ser humano que Dios le hable, salvo por revelación, o tras un velo..." | Taxonomía formal de los tres métodos de comunicación divina. |
Infografía
Diapositivas
Mapa mental
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- Periodo de revelación: Makkan con algunos pasajes madinan
- Origen del nombre: Versículo 38 sobre la consulta de los creyentes
- Letras abreviadas: Ḥāʾ Mīm y ʿAyn Sīn Qāf
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- Continuidad profética: Desde Noé hasta Muhammad
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- Inspiración directa en el corazón o sueños
- Desde detrás de un velo
- A través de un mensajero angelical
- Naturaleza del Corán: Espíritu y luz de guía
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- Trascendencia absoluta: Naught is like unto Him
- Soberanía universal sobre cielos y tierra
- Provisión y sustento regulados con sabiduría
- Misericordia y aceptación del arrepentimiento
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- Unidad de la religión: Mandato de no dividirse
- Disputas sobre la Hora y los signos divinos
- Deseos mundanos versus la cosecha del Más Allá
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- La consulta mutua como característica de los creyentes
- Derecho a la defensa frente a la tiranía
- Límites de la retribución y el principio de igualdad
- Virtud de la paciencia y el perdón
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- El Día de la Reunión y comparecencia
- Destino de los malhechores: Fuego y castigo duradero
- Destino de los creyentes: Praderas de los Jardines
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Tabla de datos
| Rango de versículos | Tema central | Breve resumen del mensaje | Contexto adicional | Fuente |
|---|---|---|---|---|
| vv. 1-3 | Continuidad de la revelación divina | Dios, el Poderoso y Sabio, revela su mensaje al profeta Muhammad de la misma manera en que lo hizo con los profetas anteriores. | Abre con letras separadas (Ḥā Mīm, ʿAyn Sīn Qāf) características de las Ḥawāmīm y alude a los modos de revelación. | [1] |
| vv. 4-6 | Soberanía divina y amonestación contra los falsos protectores | A Dios pertenece todo en los cielos y la tierra. Los ángeles piden perdón por la humanidad, mientras que quienes buscan protectores fuera de Dios son observados por Él, no siendo el Profeta su guardián. | Consuela al Profeta al recordar que su función es únicamente advertir y proclamar el mensaje. | [1] |
| vv. 7-9 | El Corán en árabe, la advertencia del Juicio y Dios como único Protector | Se revela un Corán en árabe para advertir a la Madre de las Ciudades (La Meca) sobre el Día de la Reunión. Si Dios hubiera querido, habría hecho a todos una sola comunidad, pero los injustos carecen de protector. | Menciona el destino final dividido entre el Jardín y el Fuego, y critica la adopción de protectores ajenos a Dios. | [1] |
| vv. 10-12 | Juicio de Dios, trascendencia absoluta y provisión | El juicio final de las diferencias corresponde a Dios. Él es el Creador que creó parejas y provee a quien quiere; nada es semejante a Él. | Contiene la famosa frase de trascendencia divina 'NADA ES SEMEJANANTE A ÉL' (ka-mithlihi) y habla de las llaves de los cielos y la tierra. | [1] |
| vv. 13-15 | Unidad de la religión prescrita y mandato de mantenerse firme | Dios prescribió la misma religión a Noé, Abraham, Moisés, Jesús y Muhammad: mantener la religión sin dividirse. Se ordena al Profeta convocar, ser constante y juzgar con justicia. | Denuncia la división religiosa surgida por envidia tras la llegada del conocimiento y enfatiza la responsabilidad personal por los actos. | [1] |
| vv. 16-18 | Argumentación vana, la Revelación, la Balanza y la Hora | Los argumentos contra Dios carecen de valor. Dios envió el Libro con la Verdad y la Balanza; la Hora está cerca y solo los no creyentes intentan apresurarla. | Contrapone la actitud de los incrédulos que se burlan del Juicio con la de los creyentes que le temen y se preparan. | [1] |
| vv. 19-22 | Bondad divina, recompensa de la Otra Vida y el destino de los justos e injustos | Dios es bondadoso con Sus siervos. Quien busca la cosecha de la Otra Vida verá su recompensa incrementada; los injustos sufrirán castigo mientras que los creyentes disfrutarán de los prados de los Jardines. | Diferencia claramente las aspiraciones terrenales de las espirituales y condena a las divinidades o socios que prescriben leyes no permitidas por Dios. | [1] |
| vv. 23-26 | El mensaje del Profeta, la falsedad descartada y la aceptación del arrepentimiento | El Profeta no pide recompensa salvo el afecto hacia los parientes. Se rechaza la acusación de que inventó el mensaje. Dios acepta el arrepentimiento, perdona las malas acciones y responde a los creyentes. | Analiza las interpretaciones de 'afecto hacia los parientes' (Lazos con la tribu de Quraysh o la familia del Profeta/Ahl al-Bayt). | [1] |
| vv. 27-31 | La provisión medida, las señales en la naturaleza y las desgracias por actos propios | Dios mide la provisión para evitar que el hombre se tiranice en la tierra. Envía la lluvia, crea los cielos, la tierra y las criaturas. Las desgracias que sufre el ser humano son fruto de lo que cometen sus manos. | Explica que la reducción o aumento de sustento es una prueba según la sabiduría divina y no un signo de menosprecio o favor. | [1] |
| vv. 32-35 | Los barcos como señal divina y la falta de refugio para los incrédulos | Los barcos que navegan como montañas son signos del poder de Dios, quien puede detener el viento o hacerlos naufragar por los pecados humanos. Los disputadores no tendrán refugio. | Se utiliza la navegación marítima como metáfora de la fragilidad humana y la necesidad de paciencia y gratitud. | [1] |
| vv. 36-43 | Características de los verdaderos creyentes, la consulta mutua (Shūrā) y la justicia | Lo que está junto a Dios es perdurable para quienes evitan pecados graves, perdonan al enojarse, responden a Dios, practican la consulta mutua (Shūrā), dan limosna y se defienden proporcionalmente de la opresión, prefiriendo el perdón. | Contiene el versículo 38 que da nombre a la Sura (al-Shūrā) y establece principios sobre la defensa legítima frente a la tiranía y la nobleza de perdonar. | [1] |
| vv. 44-48 | El destino de los extraviados, la humillación en el Juicio y el límite de la misión profética | A quien Dios extravía no tiene protector. Los injustos se verán humillados en el Fuego deseando regresar. Se insta a responder a Dios antes de un día irremediable; si se distancian, el Profeta solo debe proclamar el mensaje. | Reitera que el ser humano es ingrato cuando le acontece un mal producto de sus propias obras. | [1] |
| vv. 49-50 | Soberanía sobre la creación y concesión de descendencia | A Dios pertenece la soberanía; concede hijas, hijos, ambos o hace estéril a quien quiere según su sabiduría y poder. | Refuta la costumbre y mentalidad preislámica que despreciaba el nacimiento de hijas mujeres. | [1] |
| vv. 51-53 | Modos de la revelación divina y la guía del Profeta | Dios habla al ser humano mediante inspiración, tras un velo o enviando un mensajero (ángel). Así se reveló un Espíritu (el Corán) como luz para guiar hacia el camino recto de Dios. | Concluye la Sura enmarcando el proceso de la revelación y reafirmando que todos los asuntos retornan a Dios. | [1] |