Biblia de Jerusalén › Salmos
Salmos 121
El guardián de Israel
1 Canción para las subidas.
Alzo mis ojos a los montes,
¿de dónde vendrá mi auxilio?
2 Mi auxilio viene de Yahvé,
que hizo el cielo y la tierra.
3 ¡No deja a tu pie resbalar!
¡No duerme tu guardián!
4 No duerme ni dormita
el guardián de Israel.
5 Es tu guardián Yahvé,
Yahvé tu sombra a tu diestra.
6 De día el sol no te herirá,
tampoco la luna de noche.
7 Yahvé te guarda del mal,
es el guardián de tu vida.
8 Yahvé guarda tus entradas y salidas,
desde ahora para siempre.*
Notas de la Biblia de Jerusalén 1
- 121,8 Deteniéndose ante las puertas de la ciudad santa, los peregrinos le dirigen un saludo: Šãlôm («paz») jugando con la etimología popular de Jerusalén: «ciudad de paz», ver Sal 76 3. La paz deseada formaba parte de las esperanzas mesiánicas, ver Is 11 6+; Os 2 20+. El amor a la santa Sión, 2 S 5 9+, es un rasgo de la piedad judía, ver Sal 48; 84; 87; 133; 137.