Salmos 95
Invitatorio
1 Venid, cantemos gozosos a Yahvé,
aclamemos a la Roca que nos salva;*
2 entremos en su presencia dándole gracias,
aclamándolo con salmos.
3 Porque un gran Dios es Yahvé,
Rey grande sobre todos los dioses;
4 él sostiene las honduras de la tierra,
suyas son las cumbres de los montes;
5 suyo el mar, que él mismo hizo,
la tierra firme que formaron sus manos.
6 Entrad, rindamos homenaje inclinados,
¡arrodillados ante Yahvé que nos creó!
7 Porque él es nuestro Dios,
nosotros somos su pueblo,
el rebaño de sus pastos.
¡Ojalá escuchéis hoy su voz!:
8 «No seáis tercos como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;*
9 allí vuestros padres me probaron,
me tentaron aunque vieron mis obras.
10 Cuarenta años me asqueó esa generación,
y dije: Son gente de mente desviada,
que no reconocen mis caminos.*
Notas de la Biblia de Jerusalén 5
- 95,1 Alusión, repetida en el v. 8, a la roca de donde brotó el agua en el desierto, Ex 17 1s, o a la roca sobre la que se hallaba edificado el Templo, 2 S 24 18.
- 95,8 Meribá significa «disputa» y Masá «tentación».
- 95,10 «esa generación» versiones; «una generación» hebr. —El griego ha conservado las lecturas primitivas, corregidas en el hebr. para suavizar la acusación contra el Israel del tiempo del Éxodo, tiempo que la tradición posterior convirtió en una edad de oro.
- 95,11 La Tierra Prometida y el Templo en el que reside Dios. En Hb 3 7 el reposo se interpreta en sentido espiritual: será el sábado definitivo.
- 95,11 Este himno, que agrupa quizá dos poemas que celebran la realeza divina y el advenimiento del Juez del mundo, se compone de reminiscencias de Salmos y de Isaías. —El orden es distinto en la recensión de 1 Cro 16 23-33.