Salmos 14
El hombre sin Dios
1 Del maestro de coro. De David.
Dice el necio en su interior:
«¡No existe Dios!»
Corrompidos están, da asco su conducta,
no hay quien haga el bien.
2 Se asoma Yahvé desde los cielos
hacia los hijos de Adán,
por ver si hay algún sensato,
alguien que busque a Dios.
3 Todos están descarriados,
todos a una pervertidos.
No hay quien haga el bien,
ni uno siquiera.*
4 ¿No aprenderán los malhechores
que devoran a mi pueblo como pan
y no invocan a Yahvé?*
5 Allí se han puesto a temblar,
pues Dios está por el justo:*
6 el designio del pobre os confunde
porque Yahvé es su refugio.
7 ¡Ojalá venga de Sión la salvación de Israel!
Cuando cambie Yahvé la suerte de su pueblo,
Jacob exultará, Israel se alegrará.*
Notas de la Biblia de Jerusalén 6
- 14,3 Algunos mss griegos y Vulg. insertan aquí tres versículos, citados en Rm 3 10-18, y que comprenden Sal 5 10; 140 4; 10 7; Pr 1 16; Is 59 7-8; Sal 36 2.
- 14,4 Imagen profética.
- 14,5 Es decir, en Sión, v. 7, ver 48 3; 76 4; 87 4.6; Ez 48 35.
- 14,5 El griego añade: «donde no hay razón para temblar», ver Sal 53.
- 14,7 La expresión, ver Sal 85 2; 126 1; Dt 30 3; Jb 42 10; Jr 29 14; Ez 16 53; Os 6 11; Am 9 14, etc., que ante todo se refiere a la vuelta del destierro, tiene a menudo un sentido más general: establecer, restaurar, cambiar la suerte.
- 14,7 Síntesis de moral, ver los preceptos del Decálogo, Ex 20 1+.