CORÁN
Traducción al español de The Study QuranA New Translation and Commentary Seyyed Hossein Nasr, editor jefe · Caner K. Dagli, Maria Massi Dakake, Joseph E. B. Lumbard y Mohammed Rustom HarperOne, 2015 · el texto y el comentario de cada sura, desde la tradición exegética islámica Leído junto a una biblioteca de estudio Tradición exegética · Nasr y los comentaristas clásicos Crítica histórica y cronología · Sinai · Bell y WattLéxico y semántica · Sinai, Key TermsContexto bíblico y de la Antigüedad tardía · Reynolds · Biblia de Jerusalén Ver la biblioteca completa →
Ensayos y apéndices
Introducción general de Seyyed Hossein Nasr, quince ensayos de especialistas y los apéndices de The Study Quran.
AbrirBiblioteca
Obras de referencia para el estudio del Corán: crítica histórico-filológica, teología (kalām), exégesis y derecho. Empieza con Bell's Introduction to the Qur'ān (Bell y Watt) y se irá ampliando.
AbrirHerramientas de estudio
Marcadores
Suras
Categorías
Reveladas en La Meca, antes de la Hégira (622). Predominan la unicidad divina, la profecía y el más allá.
Se llama makkī («mequí») a lo revelado en La Meca durante los aproximadamente trece años que van desde el inicio de la revelación (c. 610) hasta la emigración del Profeta a Medina, la hiŷrah del año 622. La mayoría de los ulemas define el término por el momento (antes de la hiŷrah) y no estrictamente por el lugar, de modo que un pasaje revelado fuera de La Meca antes de la emigración se cuenta igualmente como mequí.
Las suras mequíes suelen ser más breves, de versículos cortos y rimados, con un tono de exhortación intensa: proclaman la unicidad de Dios (tawḥīd), anuncian el Día del Juicio, la resurrección, el Paraíso y el Fuego, y narran las historias de los profetas anteriores como advertencia y consuelo. Abundan los juramentos iniciales («¡Por el sol…!», «¡Por la noche…!») y las letras aisladas.
La clasificación es por sura completa, pero los comentaristas señalan con frecuencia versículos de otra época dentro de una sura (una sura mequí con versículos medinenses, o al revés). Por eso el comentario de cada sura suele empezar discutiendo su lugar de revelación.
Reveladas en Medina, tras la Hégira. Incluyen legislación, vida comunitaria y relaciones con otras comunidades.
Se llama madanī («medinense») a lo revelado después de la hiŷrah (622) y hasta la muerte del Profeta (632), aunque algún pasaje se recibiera fuera de Medina, por ejemplo durante una expedición o en la peregrinación de despedida.
En Medina los musulmanes forman ya una comunidad organizada, y el texto refleja esa situación: legislación sobre el culto, el matrimonio, la herencia, el comercio y la guerra; relaciones con judíos y cristianos; la figura de los hipócritas (munāfiqūn); y el llamamiento «¡Oh, vosotros que creéis!». Los versículos tienden a ser más largos y en prosa más extensa.
El número exacto de suras medinenses varía según la fuente: aquí se sigue la edición egipcia de 1924, que cuenta 28. Hay suras cuya adscripción se discute (por ejemplo al-Raḥmān, al-Insān o al-Zalzalah), y el comentario de cada una recoge esas opiniones.
Al-Fātiḥah en cada rakʿah; al-Sajdah y al-Insān en el alba del viernes; al-Jumuʿah y al-Munāfiqūn, o al-Aʿlā y al-Ghāshiyah, en la oración del viernes y de las fiestas; Qāf y al-Qamar en las fiestas; al-Kāfirūn y al-Ikhlāṣ en la sunna del alba; al-Aʿlā, al-Kāfirūn y al-Ikhlāṣ en el witr.
La recitación del Corán es parte esencial de la oración ritual (ṣalāh). La Fātiḥah es obligatoria en cada rakʿah según la mayoría de las escuelas, por el ḥadīth «No hay oración para quien no recita la Apertura del Libro». Tras ella, el orante puede recitar cualquier pasaje, pero la Sunna conserva lo que el Profeta solía leer en ciertas oraciones.
Así, en la oración del alba del viernes recitaba al-Sajdah y al-Insān; en la oración comunitaria del viernes, al-Jumuʿah y al-Munāfiqūn, o bien al-Aʿlā y al-Ghāshiyah, que también recitaba en las dos fiestas (ʿĪd), junto con Qāf y al-Qamar. En las dos rakʿahs voluntarias antes del alba solía leer al-Kāfirūn y al-Ikhlāṣ, y en la oración impar de la noche (witr), al-Aʿlā, al-Kāfirūn y al-Ikhlāṣ.
Estas preferencias son recomendaciones (sunnah), no obligaciones: cualquier parte del Corán es válida en la oración. Las escuelas jurídicas difieren en detalles, por ejemplo sobre la obligación de la Fātiḥah para quien reza detrás de un imam.
Al-Kahf durante el viernes; al-Sajdah y al-Insān en la oración del alba; las suras de la oración del mediodía del viernes.
El viernes (yawm al-ŷumuʿah) es el día de reunión de la comunidad, y la Sunna asocia a él varias suras. La más conocida es al-Kahf: varios ḥadīth recomiendan recitarla durante el viernes y la presentan como una luz para quien lo hace. Es una sura llena de relatos (los durmientes de la caverna, Moisés y al-Khaḍir, Dhū’l-Qarnayn) leídos tradicionalmente como protección frente a las pruebas de la fe.
A ella se suman las suras de las oraciones propias del día: al-Sajdah y al-Insān en el alba, y al-Jumuʿah con al-Munāfiqūn, o al-Aʿlā con al-Ghāshiyah, en la oración comunitaria del mediodía. Al-Jumuʿah, que da nombre al día, contiene precisamente el mandato de acudir a la oración del viernes y dejar el comercio (62:9).
La autenticidad de los ḥadīth sobre al-Kahf es discutida por los especialistas, aunque muchos los consideran aceptables en conjunto por sus varias vías de transmisión; la práctica está muy extendida.
El Profeta no dormía sin recitar al-Sajdah y al-Mulk, ni sin al-Isrāʾ y al-Zumar; recitaba las Musabbiḥāt; recomendó al-Kāfirūn; y recitaba al-Ikhlāṣ y las dos Muʿawwidhāt soplando en sus manos.
Recitar antes de dormir es una práctica que la Sunna describe con detalle. Según los relatos, el Profeta no se acostaba sin haber recitado al-Sajdah y al-Mulk, y tampoco sin al-Isrāʾ y al-Zumar. También recitaba las Musabbiḥāt, las suras que comienzan glorificando a Dios.
La práctica más conocida es la de juntar las manos, recitar en ellas al-Ikhlāṣ y las dos Muʿawwidhāt (al-Falaq y al-Nās), soplar suavemente y pasarlas por el cuerpo, comenzando por la cabeza y el rostro, tres veces. A al-Kāfirūn se la recomienda como cierre antes del sueño por ser una declaración de rechazo de la idolatría.
Al-Mulk ocupa un lugar especial en esta tradición: un ḥadīth la describe como la sura que intercede por quien la recita hasta obtener su perdón, y otros como protección frente al castigo de la tumba.
Al-Fātiḥah usada como ruqya (cura recitada) por los Compañeros; las Muʿawwidhāt en la enfermedad; al-Baqarah, de cuya casa huye Satanás. Por versículos se suman el Āyat al-Kursī (2:255) y el final de al-Baqarah (2:285–286).
La ruqyah es la recitación del Corán y de súplicas transmitidas sobre un enfermo o sobre uno mismo, buscando curación y protección en Dios. La tradición la distingue con claridad de los conjuros mágicos: es lícita si se hace con palabras de Dios o súplicas comprensibles y sin atribuir el poder a nada fuera de Él.
La Fātiḥah tiene aquí un papel central por el ḥadīth de los Compañeros que la recitaron sobre un jefe tribal picado por un escorpión y que sanó; el Profeta aprobó su acción y preguntó: «¿Y cómo sabías que es una ruqyah?». Las Muʿawwidhāt (al-Falaq y al-Nās), reveladas según algunos relatos en relación con un intento de hechizo contra el Profeta, son las suras de protección por excelencia, y él las recitaba cuando estaba enfermo.
De al-Baqarah se dice que Satanás huye de la casa en que se recita. Además de las suras completas, la práctica incluye versículos concretos: el Versículo del Trono (Āyat al-Kursī, 2:255) y los dos últimos versículos de al-Baqarah (2:285–286), entre otros.
Costumbre extendida de recitar Yā Sīn junto a quien agoniza.
Yā Sīn ha sido llamada desde antiguo «el corazón del Corán», y existe la costumbre muy difundida de recitarla junto a quien agoniza y también por los difuntos. Se basa en el ḥadīth «Recitad Yā Sīn sobre vuestros moribundos».
Los críticos del ḥadīth discuten la solidez de esta transmisión, y varios la consideran débil; otros juristas aceptan la práctica por su antigüedad y por el contenido de la sura, que trata de la resurrección, el mensaje de los enviados y el regreso a Dios.
Se trata, pues, de una práctica devocional extendida más que de una obligación: muchos fieles recitan también otros pasajes o simplemente acompañan con la profesión de fe (shahādah).
Al-Baqarah y Āl ʿImrān, que el Día del Juicio llegarán como dos nubes intercediendo por quienes las recitaban.
Las dos primeras suras extensas del Corán, al-Baqarah y Āl ʿImrān, reciben el nombre conjunto de al-Zahrāwān, «las dos resplandecientes» o «luminosas». El nombre procede de un ḥadīth transmitido por Muslim que exhorta a recitarlas.
Según ese relato, el Día de la Resurrección llegarán como dos nubes, dos sombras o dos bandadas de aves que interceden y abogan por quienes las recitaban. El mismo ḥadīth añade que tomar al-Baqarah es una bendición y abandonarla, una pérdida.
Ambas suras son medinenses y tienen afinidades: se abren con las letras Alif Lām Mīm, dialogan con judíos y cristianos, y combinan doctrina, legislación e historia sagrada. Al-Baqarah es la sura más larga del Corán (286 versículos) y contiene el Versículo del Trono.
Las siete suras más extensas: de al-Baqarah a al-Aʿrāf y, como séptima, al-Anfāl con al-Tawbah (o Yūnus, según otra opinión).
Las «siete largas» (al-sabʿ al-ṭiwāl) son las siete suras más extensas, situadas al comienzo del muṣḥaf después de la Fātiḥah. Un ḥadīth transmitido por Aḥmad dice que al Profeta se le dieron «las siete largas en lugar de la Torá», en una correspondencia entre las partes del Corán y las Escrituras anteriores.
Las seis primeras son indiscutidas: al-Baqarah, Āl ʿImrān, al-Nisāʾ, al-Māʾidah, al-Anʿām y al-Aʿrāf. Sobre la séptima hay dos opiniones: unos la identifican con al-Anfāl y al-Tawbah tomadas juntas (no hay basmala entre ambas), y otros con Yūnus. Aquí se incluye la primera opinión.
En la misma clasificación tradicional siguen las miʾūn (las de alrededor de cien versículos), las mathānī y, por último, el mufaṣṣal.
Las siete suras que comienzan con las letras Ḥā Mīm, de Ghāfir a al-Aḥqāf.
Las Ḥawāmīm son las siete suras consecutivas que comienzan con las letras aisladas Ḥā Mīm: Ghāfir, Fuṣṣilat, al-Shūrā, al-Zukhruf, al-Dukhān, al-Ŷāthiyah y al-Aḥqāf. Todas son mequíes y tratan temas afines: la revelación como misericordia, el rechazo de los incrédulos, los signos de Dios en la creación y el Juicio.
Ibn Masʿūd las llamó «los brocados del Corán» (dībāŷ al-Qurʾān), e Ibn ʿAbbās las describió como su esencia o meollo. Algunos autores las nombran también Āl Ḥā Mīm, «la familia de Ḥā Mīm».
Al-Shūrā tiene una particularidad: tras Ḥā Mīm (v. 1) añade una segunda serie de letras, ʿAyn Sīn Qāf (v. 2).
Las tres suras que comienzan con Ṭā Sīn (Mīm): al-Shuʿarāʾ, al-Naml y al-Qaṣaṣ.
Las Ṭawāsīn (o Ṭawāsīm) son las tres suras mequíes que comienzan con Ṭā Sīn: al-Shuʿarāʾ y al-Qaṣaṣ con Ṭā Sīn Mīm, y al-Naml con Ṭā Sīn solamente.
Las tres comparten un núcleo narrativo: la historia de Moisés y el Faraón ocupa en ellas un lugar destacado, y al-Shuʿarāʾ y al-Naml recorren la serie de profetas enviados a pueblos que los rechazaron. Su tono es el de consuelo al Profeta ante la incredulidad de su gente.
El nombre tuvo además resonancia en la tradición sufí: Kitāb al-ṭawāsīn es el título de una conocida obra de al-Ḥallāj.
Suras que se abren glorificando a Dios (sabbaḥa / yusabbiḥu).
Las Musabbiḥāt son las suras que se abren con la glorificación de Dios mediante el verbo sabbaḥa o yusabbiḥu: «Glorifica a Dios cuanto hay en los cielos y en la tierra». Son al-Ḥadīd, al-Ḥashr, al-Ṣaff, al-Ŷumuʿah y al-Taghābun, todas medinenses.
Un ḥadīth transmitido por Abū Dāwūd y al-Tirmidhī dice que el Profeta las recitaba antes de dormir y que en ellas hay un versículo «mejor que mil versículos», cuya identidad discuten los comentaristas.
Algunos autores incluyen también al-Isrāʾ («Gloria a Quien…») y al-Aʿlā («Glorifica el nombre de tu Señor…»), que empiezan con formas de la misma raíz; la lista estricta, que es la que se sigue aquí, se limita a las cinco suras citadas.
Las suras «de refugio»: al-Falaq y al-Nās, a las que suele unirse al-Ikhlāṣ.
Las Muʿawwidhatān, «las dos que dan refugio», son al-Falaq y al-Nās, que comienzan con la fórmula «Di: Me refugio en el Señor…». La primera pide protección frente al mal de lo creado, la oscuridad, la hechicería y la envidia; la segunda, frente al susurro insidioso que se esconde en el corazón.
En la práctica se les une casi siempre al-Ikhlāṣ, y las tres juntas se llaman a veces las Muʿawwidhāt. El Profeta las recitaba al acostarse, en la enfermedad y tras las oraciones, y un ḥadīth transmitido por Muslim dice que no se han revelado versículos semejantes para buscar refugio.
Son el núcleo de la ruqyah, la recitación de protección y sanación.
Las suras «bien divididas», breves y con frecuentes basmalas, desde al-Ḥujurāt (o desde Qāf) hasta el final.
El mufaṣṣal, «lo bien dividido», es la última sección del Corán, formada por suras breves y medianas separadas por basmalas frecuentes. El nombre alude precisamente a esas divisiones tan seguidas. Es la parte que más se recita en la oración cotidiana.
Sobre dónde comienza hay opiniones distintas: la más difundida lo sitúa en al-Ḥuŷurāt (49), otra en Qāf (50), y hay quien propone otras suras. Aquí se sigue la primera opinión. Termina siempre en al-Nās.
Los juristas lo subdividen en tres partes (largas, medias y breves), que se recomiendan para diferentes oraciones, como explican sus propias categorías.
Primera parte del Mufaṣṣal: de al-Ḥujurāt a al-Burūj. Se recomiendan en la oración del alba.
Las ṭiwāl al-mufaṣṣal, la primera de las tres partes del mufaṣṣal, van de al-Ḥuŷurāt (49) hasta al-Burūŷ (85) según la división más extendida.
Los juristas recomiendan recitar de esta parte en la oración del alba (fajr), que admite una recitación más larga, a partir de relatos sobre la práctica del Profeta y de ʿUmar.
Los límites exactos de cada parte varían entre escuelas y autores; las cifras indicadas son las más comunes.
Parte central del Mufaṣṣal: de al-Ṭāriq a al-Bayyinah. Se recomiendan en las oraciones del mediodía y la noche.
Las awsāṭ al-mufaṣṣal, la parte central, van de al-Ṭāriq (86) a al-Bayyinah (98) según la división más extendida.
Se recomiendan para las oraciones del mediodía (ẓuhr), de la tarde (ʿaṣr) y de la noche (ʿishāʾ). Un ḥadīth relata que el Profeta aconsejó a Muʿādh, que alargaba demasiado la oración como imam, recitar suras como al-Aʿlā, al-Shams o al-Layl.
También aquí los límites varían entre autores.
Última parte del Mufaṣṣal: de al-Zalzalah a al-Nās. Se recomiendan en la oración del ocaso.
Las qiṣār al-mufaṣṣal, las más breves, van de al-Zalzalah (99) a al-Nās (114).
Se recomiendan sobre todo para la oración del ocaso (maghrib), cuyo tiempo es corto. Son además las primeras que suelen memorizarse, junto con la Fātiḥah, y las más recitadas en las oraciones de todos los días.
Entre ellas están algunas de las suras más conocidas: al-ʿAṣr, al-Kawthar, al-Ikhlāṣ y las dos Muʿawwidhāt.
El trigésimo y último juzʾ, que comienza con «ʿAmma yatasāʾalūn» (al-Nabaʾ). Es el primero que suele memorizarse.
Para la recitación, el Corán se divide en treinta partes de extensión similar (aŷzāʾ, singular ŷuzʾ), lo que permite completarlo en un mes, por ejemplo durante Ramadán. El trigésimo y último ŷuzʾ se conoce como Ŷuzʾ ʿAmma, por la primera palabra de al-Nabaʾ: «¿Sobre qué se interrogan?» (ʿAmma yatasāʾalūn).
Reúne 37 suras, de al-Nabaʾ (78) a al-Nās (114), casi todas mequíes, breves y de gran fuerza expresiva. Es el primer ŷuzʾ que aprenden los niños, y en muchos países se imprime aparte.
La división en treinta partes, y en sesenta aḥzāb, es posterior a la compilación del texto y responde a necesidades prácticas de recitación; no coincide con los límites de las suras salvo en este caso y en pocos más.
Las 29 suras que se abren con letras sueltas (Alif Lām Mīm, Ḥā Mīm, Ṭā Hā, Qāf…), cuyo sentido es objeto de abundante exégesis.
Veintinueve suras comienzan con letras sueltas del alfabeto árabe que se pronuncian por su nombre: Alif Lām Mīm, Ḥā Mīm, Ṭā Hā, Yā Sīn, Ṣād, Qāf, Nūn, etc. Se llaman al-ḥurūf al-muqaṭṭaʿah, «las letras separadas» o «aisladas». En total se usan catorce letras distintas, la mitad del alfabeto, en catorce combinaciones.
Su sentido es uno de los grandes enigmas de la exégesis. Muchos sabios lo consideran un secreto cuyo conocimiento pertenece solo a Dios. Otros proponen que son abreviaturas de Nombres divinos, que llaman la atención del oyente, que muestran que el Corán está hecho de las mismas letras que el árabe y que aun así no puede imitarse, o que tienen valores numéricos o simbólicos; la tradición sufí desarrolló lecturas propias.
El comentario de cada una de estas suras recoge las principales interpretaciones. En la vista «Translit.» de cada sura aparecen pronunciadas por su nombre, por ejemplo alif-lām-mīm.
Suras con versículo de postración de la recitación (sajdat al-tilāwah); al-Ḥajj tiene dos. Al llegar a él se recomienda postrarse.
En ciertos versículos que mencionan la postración ante Dios, quien los recita o los escucha se postra: es la postración de la recitación (saŷdat al-tilāwah). En los muṣḥaf impresos esos lugares se señalan con un signo en el margen.
Según el recuento más común hay quince postraciones en catorce suras, porque al-Ḥaŷŷ tiene dos (vv. 18 y 77). Las escuelas difieren: algunas no cuentan la segunda de al-Ḥaŷŷ y otras consideran la de Ṣād (38:24) una postración de agradecimiento más que de recitación.
También discrepan sobre su carácter: para la escuela ḥanafí es obligatoria (wāŷib), mientras que para la mayoría es una práctica recomendada. Se hace con una sola postración, dentro o fuera de la oración.
- 1 al-Fātiḥah La Apertura
- 2 al-Baqarah La Vaca
- 3 Āl ʿImrān La Familia de ʿImrān
- 4 al-Nisāʾ Las mujeres
- 5 al-Māʾidah La Mesa Servida
- 6 al-Anʿām El Ganado
- 7 al-Aʿrāf Las Alturas
- 8 al-Anfāl Los Botines
- 9 al-Tawbah El Arrepentimiento
- 10 Yūnus Jonás
- 11 Hūd Hūd
- 12 Yūsuf José
- 13 al-Raʿd El Trueno
- 14 Ibrāhīm Abraham
- 15 al-Ḥiŷr Ḥiŷr
- 16 al-Naḥl La Abeja
- 17 al-Isrāʾ El Viaje Nocturno
- 18 al-Kahf La Caverna
- 19 Maryam María
- 20 Ṭā Hā Ṭā Hā
- 21 al-Anbiyāʾ Los Profetas
- 22 al-Ḥaŷŷ La Peregrinación
- 23 al-Muʾminūn The Believers
- 24 al-Nūr La Luz
- 25 al-Furqān El Criterio
- 26 al-Shuʿarāʾ Los Poetas
- 27 al-Naml Las Hormigas
- 28 al-Qaṣaṣ El Relato
- 29 al-ʿAnkabūt La Araña
- 30 al-Rūm Los Bizantinos
- 31 Luqmān Luqmān
- 32 al-Saŷdah La Postración
- 33 al-Aḥzāb Los Coligados
- 34 Saba Sabaʾ
- 35 Fāṭir El Originador
- 36 Yā Sīn Yā Sīn
- 37 al-Ṣāffāt Las alineadas en filas
- 38 Ṣād Ṣād
- 39 al-Zumar Las Turbas
- 40 Ghāfir El Perdonador
- 41 Fuṣṣilat Expuestas en Detalle
- 42 al-Shūrā La Consulta
- 43 al-Zujruf Los Adornos de Oro
- 44 al-Duḫān El Humo
- 45 al-Ŷāthiyah Arrodillada
- 46 al-Aḥqāf Las Dunas de Arena
- 47 Muḥammad Muhammad
- 48 al-Fatḥ La Victoria
- 49 al-Ḥuŷurāt Los aposentos privados
- 50 Qāf Qāf
- 51 al-Dhāriyāt Los Vientos Dispersores
- 52 al-Ṭūr El Monte
- 53 al-Naŷm La Estrella
- 54 al-Qamar La Luna
- 55 al-Raḥmān El Compasivo
- 56 al-Wāqiʿah El Acontecimiento
- 57 al-Ḥadīd El Hierro
- 58 al-Muŷādilah La Disputante
- 59 al-Ḥashr La Concentración
- 60 al-Mumtaḥanah La Examinada
- 61 al-Ṣaff Las Filas
- 62 al-Ŷumuʿah La Oración del Viernes
- 63 al-Munāfiqūn Los Hipócritas
- 64 al-Taghābun El Desposeimiento Mutuo
- 65 al-Ṭalāq El Divorcio
- 66 al-Taḥrīm La Prohibición
- 67 al-Mulk El Dominio
- 68 al-Qalam El Cálamo
- 69 al-Ḥāqqah La Realidad Inapelable
- 70 al-Maʿārij Las Vías de Ascensión
- 71 Nūḥ Noé
- 72 al-Jinn Los Genios
- 73 al-Muzzammil El arropado
- 74 al-Muddaththir El cubierto
- 75 al-Qiyāmah La Resurrección
- 76 al-Insān El ser humano
- 77 al-Mursalāt Los enviados
- 78 al-Nabaʾ La Noticia
- 79 al-Nāziʿāt Los que arrancan violentamente
- 80 ʿAbasa Frunció el Ceño
- 81 al-Takwīr El Enrollamiento
- 82 al-Infiṭār La Hendidura
- 83 al-Muṭaffifīn Los Defraudadores
- 84 al-Inshiqāq El Resquebrajamiento
- 85 al-Burūj Las Constelaciones
- 86 al-Ṭāriq El que Llega de Noche
- 87 al-Aʿlā El Altísimo
- 88 al-Ghāshiyah El Acontecimiento Abrumador
- 89 al-Faŷr El Alba
- 90 al-Balad La Ciudad
- 91 al-Shams El Sol
- 92 al-Layl La Noche
- 93 al-Ḍuḥā El Fulgor Matutino
- 94 al-Sharḥ La Dilatación
- 95 al-Tīn La Higuera
- 96 al-ʿAlaq El Coágulo de Sangre
- 97 al-Qadr El Destino
- 98 al-Bayyinah La Prueba Clara
- 99 al-Zalzalah El Terremoto
- 100 al-ʿĀdiyāt Los Corceles
- 101 al-Qāriʿah La Calamidad
- 102 al-Takāthur La Rivalidad por el Aumento
- 103 al-ʿAṣr El Declinar del Día
- 104 al-Humazah El Difamador
- 105 al-Fīl El Elefante
- 106 Quraysh Quraysh
- 107 al-Māʿūn Los Pequeños Favores
- 108 al-Kawthar El Bien Abundante
- 109 al-Kāfirūn Los Incrédulos
- 110 al-Naṣr El Auxilio
- 111 al-Masad La Fibra de Palmera
- 112 al-Ikhlāṣ La Sinceridad
- 113 al-Falaq El Alba
- 114 al-Nās Los Hombres
Ninguna sura coincide.