al-Zumar
Las TurbasAntes del textoIntroducción
Introducción
Se cree que la mayor parte de al-Zumar fue revelada a mediados del período mequí, inmediatamente después de la Sūrah 34, Sabaʾ (JJ). Muchos comentaristas sostienen que las aleyas 53–55 proceden del período medinense (Aj, Āl, IJ), ya que se dice que fueron reveladas a propósito de Waḥshī, un esclavo abisinio que obtuvo su libertad al matar al primo del Profeta, Ḥamzah, en la Batalla de Uḥud en el año 3/625. Algunos afirman que solo la aleya 53 atañe a este incidente (IJ, Q, Ṭs), mientras que otros afirman que las aleyas 53–59 fueron todas reveladas respecto a él (Āl, Q). Otros sugieren que las aleyas 10 y 23 también fueron reveladas durante el período medinense (Āl, IJ). La sūrah toma su título de la mención de los incrédulos que son conducidos al Infierno en turbas en la aleya 71 y de los creyentes conducidos al Jardín en turbas en la aleya 73. También es conocida como al-Ġuraf, o «Las Moradas Elevadas», tras la mención en la aleya 20 de las moradas elevadas que aguardan a los temerosos en el Paraíso (Āl, Bq, Q, Ṭs). La aleya inicial de la sūrah puede leerse como una continuación de las dos últimas aleyas de la sūrah anterior (Aj, Āl).
Desde una perspectiva, el tema central de al-Zumar es la práctica religiosa devota o pura, puesto que enfatiza el consagrar enteramente la religión a Dios (vv. 2, 11, 14) más que cualquier otra sūrah y sostiene que la religión pura pertenece solo a Dios y está desprovista de la adoración a cualquier otra cosa que no sea Él (v. 3). Para resaltar la importancia de la religión pura, la sūrah yuxtapone a los creyentes y a los incrédulos a lo largo de todo el texto. Tras una orden inicial de ser sinceros en la adoración (vv. 1–4), la sūrah se vuelve hacia el contraste entre los dos grupos, comparando sus actitudes hacia los signos de Dios y salpicando la exposición con preguntas retóricas como: ¿Acaso son iguales quienes saben y quienes no saben? (v. 9), y declaraciones como: A quienquiera que Dios extravía, no tiene guía alguno. Y a quienquiera que Dios guía, nadie podrá extraviarlo (vv. 36–37).
Un pasaje sobre la muerte enfatiza las circunstancias desesperadas de quienes no creen cuando afrontan su fin postrero (vv. 42–52). Pero la aleya 53, a la que muchos se han referido como la aleya más esperanzadora del Corán, subraya la constante disponibilidad de la Misericordia y el Perdón de Dios, incluso para aquellos que han sido transgresores en detrimento de sus propias almas. A esto le sigue una exhortación a volverse a Dios en arrepentimiento (vv. 54–67), la cual da paso al extenso contraste entre los dispares destinos de los dos grupos en la Otra Vida (vv. 68–75) con el que concluye la sūrah.
Según un relato de la esposa del Profeta, ʿĀʾishah, el Profeta no se dormía hasta haber recitado al-Zumar y Banū Isrāʾīl, siendo este último otro nombre de la Sūrah 17, al-Isrāʾ, «El Viaje Nocturno» (IK, Q).
Sura 39al-Zumar75 versículos
بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
bismi llāhi r-raḥmāni r-raḥīm
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
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Reynolds · The Qurʾān and the BibleIntroducción a la sura
En el Nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo.
Versículo 1
تَنزِيلُ ٱلْكِتَٰبِ مِنَ ٱللَّهِ ٱلْعَزِيزِ ٱلْحَكِيمِ ﴿١﴾
tanzīlu l-kitābi mina llāhi l-ʿazīzi l-ḥakīm
La revelación del Libro proviene de Dios, el Poderoso, el Sabio.
1Cf. 40:2; 45:2; 46:2. Como esta aleya carece de verbo, podría traducirse alternativamente con un demostrativo implícito al principio: «Esta es la revelación del Libro de parte de Dios» (IJ, R, Z). En las disertaciones sobre los niveles de recitación coránica, los sufíes afirman que uno debe escuchar primero el Corán como si estuviera siendo recitado por el Profeta, luego como si estuviera siendo recitado por el Arcángel Gabriel, y finalmente como si estuviera siendo recitado por Dios Mismo. En ocasiones citan esta aleya y 40:2, que solo difiere en que la última palabra es el Omnisciente, como sustento de este tercer y último nivel.
Versículo 2
إِنَّآ أَنزَلْنَآ إِلَيْكَ ٱلْكِتَٰبَ بِٱلْحَقِّ فَٱعْبُدِ ٱللَّهَ مُخْلِصًۭا لَّهُ ٱلدِّينَ ﴿٢﴾
innā anzalnā ilayka l-kitāba bil-ḥaqqi faʿbudi llāha mukhliṣal lahu d-dīn
Ciertamente, te hemos hecho descender el Libro con la verdad; adora, pues, a Dios, consagrándole enteramente la religión a Él.
2Aquí la revelación del Corán por parte de Dios con la verdad (cf. 2:176, 213; 3:3; 4:105; 5:48; 6:114; 39:41; 42:17) va seguida de una orden de adorar a Dios; en 4:105 es hecho descender . . . con la verdad, para que juzgues entre los hombres según lo que Dios te ha mostrado. En ambas aleyas, el Libro se refiere al Corán, pero en 2:213, la misma frase alude a las revelaciones enviadas a todos los profetas: Y con ellos hizo descender el Libro con la verdad, para juzgar entre los hombres respecto a aquello en lo que discrepaban; véase también 5:48c. Consagrándole enteramente la religión a Él (cf. 7:29; 10:22; 29:65; 31:32; 39:11; 40:14, 65; 98:5) denota sinceridad, purificación y devoción completa; véanse 7:29c; 31:32c; 98:5c.
Versículo 3
أَلَا لِلَّهِ ٱلدِّينُ ٱلْخَالِصُ ۚ وَٱلَّذِينَ ٱتَّخَذُوا۟ مِن دُونِهِۦٓ أَوْلِيَآءَ مَا نَعْبُدُهُمْ إِلَّا لِيُقَرِّبُونَآ إِلَى ٱللَّهِ زُلْفَىٰٓ إِنَّ ٱللَّهَ يَحْكُمُ بَيْنَهُمْ فِى مَا هُمْ فِيهِ يَخْتَلِفُونَ ۗ إِنَّ ٱللَّهَ لَا يَهْدِى مَنْ هُوَ كَٰذِبٌۭ كَفَّارٌۭ ﴿٣﴾
alā lillāhi d-dīnu l-khāliṣu walladhīna ttakhadhū min dūnihī awliyāʾa mā naʿbuduhum illā liyuqarribūnā ilā llāhi zulfā inna llāha yaḥkumu baynahum fī mā hum fīhi yakhtalifūna inna llāha lā yahdī man huwa kādhibun kaffār
¡He aquí que a Dios pertenece la religión pura! Y aquellos que toman protectores fuera de Él [dicen]: «No los adoramos sino para que nos acerquen en proximidad a Dios». En verdad, Dios juzgará entre ellos respecto a aquello en lo que discrepan. En verdad, Dios no guía a quien es un mentiroso empedernido en la incredulidad.
3Pura traduce jāliṣ, de la misma raíz, j-l-ṣ, que la palabra traducida como consagrándole (mujliṣ) en la aleya 2, y conlleva las mismas connotaciones de sinceridad y devoción. Juntos, los atributos de devoción y pureza podrían entenderse en el sentido de que Dios exige que la religión Le sea consagrada enteramente a Él, de modo que la obediencia a Él sea total y purificada de todo defecto (Z), o bien en el sentido de que el ijlāṣ (la sinceridad y pureza de devoción) es el «guía de todos los actos devocionales» (R). Por contraste, los idólatras, si bien reconocen que existe algún poder superior a ellos mismos, distan de la devoción pura, o ijlāṣ, al adorar a múltiples deidades. Luego intentan conciliar ambas posturas diciendo: No los adoramos sino para que nos acerquen en proximidad a Dios. Pero dado que esta no es la religión pura, Dios no los guiará y serán desamparados por sus deidades, como en 46:28: ¿Por qué, pues, no les auxiliaron aquellos a quienes habían tomado por dioses fuera de Dios como medio de acercamiento [a Él]? Al contrario, los desampararon (cf. 34:40–41). En cuanto a que Dios juzgará entre ellos respecto a aquello en lo que discrepan, véanse 2:113c; 10:93; 16:124; 32:25; 45:17.
Versículo 4
لَّوْ أَرَادَ ٱللَّهُ أَن يَتَّخِذَ وَلَدًۭا لَّٱصْطَفَىٰ مِمَّا يَخْلُقُ مَا يَشَآءُ ۚ سُبْحَٰنَهُۥ ۖ هُوَ ٱللَّهُ ٱلْوَٰحِدُ ٱلْقَهَّارُ ﴿٤﴾
law arāda llāhu an yattakhidha waladal laṣṭafā mimmā yakhluqu mā yashāʾu subḥānahū huwa llāhu l-wāḥidu l-qahhār
Si Dios hubiera querido tomar un hijo, habría elegido lo que Él quisiera de entre lo que creó. ¡Gloria a Él! Él es el Único, el Dominador Supremo.
4Esta aleya es leída por algunos como un rechazo a la atribución que los idólatras hacían de descendencia a Dios, así como a la aserción de los cristianos de que Jesús es el hijo de Dios y a la pretensión atribuida por los musulmanes a algunos judíos (véase 9:30) de que Esdras es el hijo de Dios (IK). No obstante, dada la crítica formulada contra los idólatras mequíes en la aleya anterior y la opinión generalizada de que esta sūrah es del período mequí, el repudio, como sostiene al-Zamajsharī, se dirige muy probablemente contra la atribución de hijos e hijas a Dios por parte de los idólatras, una noción censurada en numerosas aleyas (véanse, p. ej., 2:116; 6:100; 9:30; 10:68; 17:40, 111; 18:4; 19:35, 88–93; 21:26; 25:2; 37:149, 153; 43:16, 81–82; 52:39; 72:3). Respecto al Nombre Divino el Dominador Supremo (al-Qahhār), véase 38:65–66c.
Versículo 5
خَلَقَ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضَ بِٱلْحَقِّ ۖ يُكَوِّرُ ٱلَّيْلَ عَلَى ٱلنَّهَارِ وَيُكَوِّرُ ٱلنَّهَارَ عَلَى ٱلَّيْلِ ۖ وَسَخَّرَ ٱلشَّمْسَ وَٱلْقَمَرَ ۖ كُلٌّۭ يَجْرِى لِأَجَلٍۢ مُّسَمًّى ۗ أَلَا هُوَ ٱلْعَزِيزُ ٱلْغَفَّٰرُ ﴿٥﴾
khalaqa s-samāwāti wal-arḍa bil-ḥaqqi yukawwiru llayla ʿalā n-nahāri wayukawwiru n-nahāra ʿalā llayli wasakhkhara sh-shamsa wal-qamara kullun yaŷrī liʾaŷalim musamman alā huwa l-ʿazīzu l-ghaffār
Creó los cielos y la tierra con la verdad. Enrolla la noche sobre el día y enrolla el día sobre la noche, y ha subordinado el sol y la luna, corriendo cada uno hacia un plazo fijado. ¿Acaso no es Él el Poderoso, el Perdonador?
5El hecho de que Dios creó los cielos y la tierra con la verdad (cf. 6:73; 16:3; 29:44; 45:22; 64:3) se reitera de diversas formas en múltiples aleyas (véanse 10:5; 14:19; 15:85; 30:8; 44:39; 46:3); véanse 29:44c; 44:38–39c. En este contexto, la creación se vincula con el envío de la revelación por parte de Dios con la verdad (v. 2), aludiendo al modo sutil en que la revelación y la creación se hallan unidas por la misma realidad subyacente; la creación misma es, en cierto sentido, la primera revelación de Dios. El que Dios enrolle el día sobre la noche y la noche sobre el día se expresa en otros lugares diciendo que Él hace entrar la noche en el día y . . . entrar el día en la noche (22:61; 31:29; 35:13; 57:6; cf. 3:27); véase 31:29c. El hecho de que el sol y la luna estén subordinados (cf. 7:54; 13:2; 29:61; 31:29; 35:13) denota la manera en que la verdad en y a través de la cual fueron creados continúa determinando su realidad, y evoca el dominio y la responsabilidad que Dios ha conferido a los seres humanos al constituirlos en Sus lugartenientes (véanse 6:165c; 10:14; 35:39), lo cual se hace más explícito en 14:33: Y ha subordinado para vosotros el sol y la luna, constantes en su curso, y ha subordinado para vosotros la noche y el día (cf. 16:12; 22:36–37, 65; 31:20; 45:12–13).
Versículo 6
خَلَقَكُم مِّن نَّفْسٍۢ وَٰحِدَةٍۢ ثُمَّ جَعَلَ مِنْهَا زَوْجَهَا وَأَنزَلَ لَكُم مِّنَ ٱلْأَنْعَٰمِ ثَمَٰنِيَةَ أَزْوَٰجٍۢ ۚ يَخْلُقُكُمْ فِى بُطُونِ أُمَّهَٰتِكُمْ خَلْقًۭا مِّنۢ بَعْدِ خَلْقٍۢ فِى ظُلُمَٰتٍۢ ثَلَٰثٍۢ ۚ ذَٰلِكُمُ ٱللَّهُ رَبُّكُمْ لَهُ ٱلْمُلْكُ ۖ لَآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ ۖ فَأَنَّىٰ تُصْرَفُونَ ﴿٦﴾
khalaqakum min nafsin wāḥidatin thumma ŷaʿala minhā zawŷahā waʾanzala lakum mina l-anʿāmi thamāniyata azwāŷin yakhluqukum fī buṭūni ummahātikum khalqam mim baʿdi khalqin fī ẓulumātin thalāthin dhālikumu llāhu rabbukum lahu l-mulku lā ilāha illā huwa faʾannā tuṣrafūn
Os creó de una sola alma, luego hizo de ella a su pareja, y os hizo descender de los ganados ocho pares. Os crea en los vientres de vuestras madres, creación tras creación, en tres densas oscuridades. Ese es Dios, vuestro Señor; Suya es la soberanía. No hay dios sino Él. ¿Cómo, pues, os desviáis?
6El que Dios creara a los seres humanos de una sola alma (véanse 4:1; 6:98; 7:189; 31:28) remite al origen de toda la humanidad en Adán (IK); véase 4:1c. En otros lugares, el hecho de que Dios haya creado para los seres humanos parejas de entre ellos mismos (o «de sus almas») constituye un don por el cual la humanidad debería sentir asombro y gratitud; véanse 16:72; 30:21; 35:11; 42:11; 78:8. El que Dios haga descender los ganados se refiere a que ha provisto toda clase de animales de pastoreo para uso humano, unos de carga y otros para el sacrificio (6:142). Los ocho pares se refieren al macho y a la hembra de ovejas, cabras, camellos y bueyes; véase 6:142c. Creación tras creación alude muy probablemente a las tres fases de la gestación mencionadas en 23:13–14: Luego le dispusimos como una gota en una morada firme. Luego creamos de la gota un coágulo de sangre, luego creamos del coágulo de sangre un pedazo de carne masticada (cf. 22:5). Las tres densas oscuridades se interpretan entonces como una alusión a las capas en las que está envuelto el feto: la placenta, el útero y el vientre (IK, JJ). ¿Cómo, pues, os desviáis? (cf. 10:32) es una expresión de asombro que inquiere cómo es posible apartarse de la adoración de Aquel que es autor de todas las realidades mencionadas en las aleyas 5–6, prefiriendo adorar a los hijos e hijas falsamente atribuidos a Él, de quienes se pretende que acercarán en proximidad a Dios (v. 3).
Versículo 7
إِن تَكْفُرُوا۟ فَإِنَّ ٱللَّهَ غَنِىٌّ عَنكُمْ ۖ وَلَا يَرْضَىٰ لِعِبَادِهِ ٱلْكُفْرَ ۖ وَإِن تَشْكُرُوا۟ يَرْضَهُ لَكُمْ ۗ وَلَا تَزِرُ وَازِرَةٌۭ وِزْرَ أُخْرَىٰ ۗ ثُمَّ إِلَىٰ رَبِّكُم مَّرْجِعُكُمْ فَيُنَبِّئُكُم بِمَا كُنتُمْ تَعْمَلُونَ ۚ إِنَّهُۥ عَلِيمٌۢ بِذَاتِ ٱلصُّدُورِ ﴿٧﴾
in takfurū faʾinna llāha ghaniyyun ʿankum walā yarḍā liʿibādihi l-kufra waʾin tashkurū yarḍahu lakum walā taziru wāziratun wizra ukhrā thumma ilā rabbikum marŷiʿukum fayunabbiʾukum bimā kuntum taʿmalūna innahū ʿalīmum bidhāti ṣ-ṣudūr
Si no creéis, ciertamente Dios no tiene necesidad de vosotros. No Se complace con la incredulidad para Sus siervos. Y si sois agradecidos, Se complace con ello para vosotros; y ningún alma cargará con la carga de otra. Luego hacia vuestro Señor es vuestro retorno, y Él os informará de lo que solíais hacer. En verdad, Él es Consciente de lo que albergan los pechos.
7El hecho de que Dios no tiene necesidad de vosotros (cf. 3:97; 29:6) se halla vinculado a la idea de que a Dios pertenece la religión pura (v. 3), pues ni Dios ni Su religión necesitan de los seres humanos, mientras que los seres humanos necesitan de ambos. El que Dios no Se complace con la incredulidad o ingratitud para Sus siervos puede implicar la Misericordia de Dios hacia los creyentes y Su guía sobre ellos al evitar que caigan en un estado que los conduciría a la ruina, lo cual puede verse como correlato de Su declaración a Satanás: En cuanto a Mis siervos, ciertamente no tienes sobre ellos autoridad alguna (15:42; 17:65; Ṭ, Z). Otros afirman que esta aleya se aplica a todos los seres humanos (Ṭ). En este sentido, la aleya aclara que no es porque Dios tenga necesidad alguna de que la gente crea en Él por lo que los castiga, sino porque la incredulidad Le desagrada (Ṭ). Dios Se complace entonces con la gratitud, no por Su propio beneficio, sino porque esta conduce a la salvación de Sus siervos (Z). Todo esto en conjunto indica que Dios Mismo no extrae beneficio alguno de la fe de los seres humanos en Él (Z), sino que los recompensa por ella a partir de Su Misericordia. En esta línea, un ḥadīz qudsī relata que Dios dice: «¡Oh, siervos Míos! Aunque el primero de vosotros y el último de vosotros, los genios de entre vosotros y los seres humanos de entre vosotros, tuviesen corazones como el más libertino de los corazones de entre vosotros, ello no mermaría nada de Mi Soberanía» (IK). El que ningún alma cargará con la carga de otra (cf. 6:164; 17:15; 35:18; 53:38) es testimonio de la Justicia de Dios, significando que nadie será forzado a soportar los castigos acarreados por acciones cometidas por otros; véase 35:18c. Esta es una de varias aleyas donde se afirma que en el Juicio Final, Dios informará a las personas de sus actos en esta vida; véanse 5:14, 105; 6:60, 108, 159; 9:94, 105; 10:23; 24:64; 29:8; 31:15, 23; 41:50; 58:6–7; 62:8; 64:7; 75:13. El que Dios es Consciente de lo que albergan los pechos (3:119; 5:7; 8:43; 11:5; 31:23; 35:38; 42:24; 57:6; 64:4; 67:13) significa que Él conoce lo que hay en los corazones de todos los seres humanos (JJ) e implica que no solo les informará de sus actos, sino también de las intenciones que impulsaron tales actos.
Versículo 8
۞ وَإِذَا مَسَّ ٱلْإِنسَٰنَ ضُرٌّۭ دَعَا رَبَّهُۥ مُنِيبًا إِلَيْهِ ثُمَّ إِذَا خَوَّلَهُۥ نِعْمَةًۭ مِّنْهُ نَسِىَ مَا كَانَ يَدْعُوٓا۟ إِلَيْهِ مِن قَبْلُ وَجَعَلَ لِلَّهِ أَندَادًۭا لِّيُضِلَّ عَن سَبِيلِهِۦ ۚ قُلْ تَمَتَّعْ بِكُفْرِكَ قَلِيلًا ۖ إِنَّكَ مِنْ أَصْحَٰبِ ٱلنَّارِ ﴿٨﴾
waʾidhā massa l-insāna ḍurrun daʿā rabbahū munīban ilayhi thumma idhā khawwalahū niʿmatam minhu nasiya mā kāna yadʿū ilayhi min qablu waŷaʿala lillāhi andādal liyuḍilla ʿan sabīlihī qul tamattaʿ bikufrika qalīlan innaka min aṣḥābi n-nār
Y cuando el daño alcanza al hombre, invoca a su Señor, volviéndose a Él. Luego, cuando Él le concede una bendición procedente de Él Mismo, olvida a Aquel a Quien invocaba antes y atribuye iguales a Dios para extraviar de Su camino. Di: «Disfruta de tu incredulidad un poco; ciertamente serás de los habitantes del Fuego».
8Esta es una de varias aleyas que mencionan la inclinación humana a invocar al Señor en momentos de peligro o adversidad (Ṭ) o en momentos de necesidad (IK; véanse también 6:40–41c; 10:12; 17:67; 30:33). Luego, cuando Él le concede una bendición o cuando les hace gustar de Su Misericordia (30:33) librándolos de tales tribulaciones, regresan a la negligencia y a la búsqueda de sus pasiones (Ṭ, Ṭb); véanse también 7:189–90c; 10:12c. Incredulidad traduce kufr, cuyo significado etimológico es «encubrir» y evoca aquí una actitud de ingratitud, en tanto se están «encubriendo» las bendiciones recibidas. La frase podría traducirse por tanto como: «Regocíjate en tu ingratitud» un poco, es decir, durante la duración de tu vida (JJ), que es bien poca comparada con la eternidad de la Otra Vida. Un poco también podría entenderse como una alusión a que las delicias de este mundo son «pocas» (Q) en comparación con las delicias que uno experimentaría en la Otra Vida.
Versículo 9
أَمَّنْ هُوَ قَٰنِتٌ ءَانَآءَ ٱلَّيْلِ سَاجِدًۭا وَقَآئِمًۭا يَحْذَرُ ٱلْءَاخِرَةَ وَيَرْجُوا۟ رَحْمَةَ رَبِّهِۦ ۗ قُلْ هَلْ يَسْتَوِى ٱلَّذِينَ يَعْلَمُونَ وَٱلَّذِينَ لَا يَعْلَمُونَ ۗ إِنَّمَا يَتَذَكَّرُ أُو۟لُوا۟ ٱلْأَلْبَٰبِ ﴿٩﴾
amman huwa qānitun ānāʾa llayli sāŷidan waqāʾiman yaḥdharu l-ākhirata wayarŷū raḥmata rabbihī qul hal yastawī lladhīna yaʿlamūna walladhīna lā yaʿlamūna innamā yatadhakkaru ulū l-albāb
¿Acaso quien es devotamente obediente durante las vigilias de la noche, postrándose y de pie [en oración], temeroso de la Otra Vida y esperando la Misericordia de su Señor [. . .]? Di: «¿Acaso son iguales quienes saben y quienes no saben? Solo reflexionan los dotados de intelecto».
9La frase conclusiva de la pregunta retórica se halla elidida, sobrentendiéndose: «¿Acaso es semejante a quienes fueron mencionados en la aleya anterior?» (IJ). La necesidad de una frase elidida puede obviarse leyendo acaso quien (am man) como «¡Oh, quien!» (a man; IJ, Q, R, Ṭ). En esta última lectura, «¡Oh, quien es devotamente obediente!», la aleya se referiría a quienes se hallan en un estado de obediencia espiritual, constancia y serenidad (cf. 2:116, 238; 3:17, 43; 4:34; 16:120; 30:26; 33:31, 35; 66:12). Respecto al estado de temer el castigo que pudiera sobrevenir en la Otra Vida y de anhelar la misericordia o el perdón de Dios, se relata que el Profeta preguntó a un hombre en su lecho de muerte: «¿Cómo te sientes?». Cuando el hombre respondió: «Siento temor y esperanza», el Profeta dijo: «No se reúnen ambos sentimientos en el corazón de un hombre en un trance como este sin que Dios le conceda aquello que espera y le preserve de lo que teme» (IK).
La diferencia entre los creyentes y los incrédulos se asemeja asimismo a la diferencia entre el ciego y el vidente (6:50; 11:24; 13:16; 35:19; 40:58), el sordo y el que oye (11:24), y la luz y las tinieblas (13:16). Tales comparaciones también pueden emplearse para distinguir entre distintas clases de creyentes, como en un ḥadīz: «La superioridad del sabio piadoso sobre el devoto adorador es como la superioridad de la luna llena sobre los demás cuerpos celestes». Los dotados de intelecto (2:179, 197, 269; 3:7, 190; 5:100c; 12:111; 13:19; 14:52; 38:29, 43; 39:18, 21; 40:54; 65:10) son quienes poseen un conocimiento genuino de la realidad interior de las cosas. Intelecto traduce lubb (pl. albāb), que literalmente significa «médula», «meollo» o «núcleo»; como alusión al conocimiento y a la perspicacia, el intelecto representa el «meollo» o «núcleo» del ser humano. Al comentar esta aleya, Ibn ʿArabī ofrece otra interpretación a este término, considerándolo una referencia al «meollo» o «núcleo» del conocimiento que es enviado por Dios, mientras que la razón es su «corteza», la cual debe ser empleada para alcanzar el «meollo» si la razón ha de ser utilizada con eficacia. Los dotados de intelecto son así aquellos que emplean la razón como debe emplearse, sabiendo que el «meollo» o «núcleo» es su verdadero sustento, y no la razón en sí misma independientemente de la revelación (Futūḥāt III 120.32–35).
Versículo 10
قُلْ يَٰعِبَادِ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ ٱتَّقُوا۟ رَبَّكُمْ ۚ لِلَّذِينَ أَحْسَنُوا۟ فِى هَٰذِهِ ٱلدُّنْيَا حَسَنَةٌۭ ۗ وَأَرْضُ ٱللَّهِ وَٰسِعَةٌ ۗ إِنَّمَا يُوَفَّى ٱلصَّٰبِرُونَ أَجْرَهُم بِغَيْرِ حِسَابٍۢ ﴿١٠﴾
qul yāʿibādi lladhīna āmanū ttaqū rabbakum lilladhīna aḥsanū fī hādhihi d-dunyā ḥasanatun waʾarḍu llāhi wāsiʿatun innamā yuwaffā ṣ-ṣābirūna aŷrahum bighayri ḥisāb
Di: «¡Oh, siervos Míos que creéis! Temed a vuestro Señor. Para quienes obran bien en este mundo habrá el bien; y la tierra de Dios es espaciosa». Ciertamente a los pacientes se les retribuirá su recompensa plenamente sin cómputo.
10Quienes son devotamente obedientes y realizan obras rectas en esta vida recibirán el don del Paraíso (JJ) o el bien en esta vida (como la salud y la paz) y en la próxima (Ṭs). La tierra de Dios es espaciosa insinúa que uno debe emigrar lejos de la compañía de los idólatras (IK, JJ, Ṭ) y es interpretado por ende como una exhortación a los musulmanes de la época del Profeta a emigrar de La Meca. También puede entenderse como una alusión a la «tierra de Dios» en el Jardín, que uno debe procurar mediante la realización de obras rectas (Ṭs). En este contexto, los pacientes contrastan con aquellos que vacilan en la aleya 8. Sin cómputo alude a que no tendrán que soportar el pesaje de sus obras en la balanza en el Día del Juicio (Ṭ, Z).
Versículo 11
قُلْ إِنِّىٓ أُمِرْتُ أَنْ أَعْبُدَ ٱللَّهَ مُخْلِصًۭا لَّهُ ٱلدِّينَ ﴿١١﴾
qul innī umirtu an aʿbuda llāha mukhliṣal lahu d-dīn
Di: «En verdad, se me ha ordenado adorar a Dios, consagrándole enteramente la religión a Él.
Versículo 12
وَأُمِرْتُ لِأَنْ أَكُونَ أَوَّلَ ٱلْمُسْلِمِينَ ﴿١٢﴾
waʾumirtu liʾan akūna awwala l-muslimīn
Y se me ha ordenado ser el primero de los que se someten».
12El que al Profeta se le ordenara ser el primero de los que se someten (cf. 6:14, 163) alude específicamente a su comunidad o a su generación (IJ). A profetas anteriores y a sus seguidores también se les designa como los que se someten (muslimūn) en varias aleyas; véase el ensayo «La perspectiva coránica de la historia sagrada y de otras religiones». De modo semejante, Moisés proclama: Soy el primero de los creyentes (7:143; cf. 26:51), no porque sea el primero que haya creído jamás, sino porque es el primero de su comunidad en haber creído en la revelación que le ha sido enviada. En tales contextos, el primero también puede entenderse en el sentido de «el más preeminente»; véanse 3:96c; 6:14c.
Versículo 13
قُلْ إِنِّىٓ أَخَافُ إِنْ عَصَيْتُ رَبِّى عَذَابَ يَوْمٍ عَظِيمٍۢ ﴿١٣﴾
qul innī akhāfu in ʿaṣaytu rabbī ʿadhāba yawmin ʿaẓīm
Di: «En verdad, temo, si desobedezco a mi Señor, el castigo de un día tremendo».
Versículo 14
قُلِ ٱللَّهَ أَعْبُدُ مُخْلِصًۭا لَّهُۥ دِينِى ﴿١٤﴾
quli llāha aʿbudu mukhliṣal lahū dīnī
Di: «A Dios adoro, consagrándole enteramente mi religión a Él.
14Véase 39:2c.
Versículo 15
فَٱعْبُدُوا۟ مَا شِئْتُم مِّن دُونِهِۦ ۗ قُلْ إِنَّ ٱلْخَٰسِرِينَ ٱلَّذِينَ خَسِرُوٓا۟ أَنفُسَهُمْ وَأَهْلِيهِمْ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ ۗ أَلَا ذَٰلِكَ هُوَ ٱلْخُسْرَانُ ٱلْمُبِينُ ﴿١٥﴾
fauʿbudū mā shiʾtum min dūnihī qul inna l-khāsirīna lladhīna khasirū anfusahum waʾahlīhim yawma l-qiyāmati alā dhālika huwa l-khusrānu l-mubīn
Adorad, pues, lo que queráis fuera de Él». Di: «Ciertamente los perdedores son quienes pierden sus almas y a sus familias el Día de la Resurrección. ¡Sí! Esa es la pérdida manifiesta».
15La primera frase de esta aleya es tanto una amenaza para los incrédulos como un medio para repudiarlos (IK), como en 6:19, donde se dice al Profeta que diga: Él es solo un Dios Único, y ciertamente estoy libre de lo que Le asociáis (cf. 6:78; 10:41). En este sentido, esta aleya es semejante a la declaración de una separación absoluta entre el Islam y la religión de los idólatras recogida en la Sūrah 109, que concluye: para vosotros vuestra religión y para mí mi religión (109:6). Los perdedores, que han perdido este mundo y la Otra Vida (22:11), se han perdido a sí mismos en tanto han desperdiciado la oportunidad de realizar obras rectas y arrepentirse en este mundo, y han perdido a sus familias en tanto no tendrán familia alguna en la Otra Vida (Ṭ). Quedan así desprovistos de nadie a quien recurrir y en quien hallar consuelo, o incluso con quien compadecerse mutuamente. Por contraste, cuando los justos se aproximen al Paraíso, entrarán junto con aquellos que fueron rectos de entre sus padres, sus cónyuges y su descendencia (13:23; cf. 40:8; 43:70).
Versículo 16
لَهُم مِّن فَوْقِهِمْ ظُلَلٌۭ مِّنَ ٱلنَّارِ وَمِن تَحْتِهِمْ ظُلَلٌۭ ۚ ذَٰلِكَ يُخَوِّفُ ٱللَّهُ بِهِۦ عِبَادَهُۥ ۚ يَٰعِبَادِ فَٱتَّقُونِ ﴿١٦﴾
lahum min fawqihim ẓulalum mina n-nāri wamin taḥtihim ẓulalun dhālika yukhawwifu llāhu bihī ʿibādahū yāʿibādi fattaqūn
Por encima de ellos tendrán doseles de fuego y por debajo de ellos doseles; con eso Dios infunde temor a Sus siervos. ¡Oh, siervos Míos! ¡Temedme, pues!
16Doseles hace referencia aquí a capas superpuestas de fuego (JJ); cf. 29:55. Con esta amenaza Dios infunde temor a Sus siervos creyentes, como indica la interpelación final (JJ). Otros interpretan siervos aquí como una referencia a todos los seres humanos (Ṭ).
Versículo 17
وَٱلَّذِينَ ٱجْتَنَبُوا۟ ٱلطَّٰغُوتَ أَن يَعْبُدُوهَا وَأَنَابُوٓا۟ إِلَى ٱللَّهِ لَهُمُ ٱلْبُشْرَىٰ ۚ فَبَشِّرْ عِبَادِ ﴿١٧﴾
waalladhīna ŷtanabū ṭ-ṭāghūta an yaʿbudūhā waʾanābū ilā llāhi lahumu l-bushrā fabashshir ʿibād
Y en cuanto a quienes evitan a las falsas deidades y el adorarlas, y se vuelven a Dios, para ellos son las albricias. Albricia, pues, a Mis siervos,
17Falsas deidades traduce al-ṭāġūt, que designa una pluralidad de fuentes ilegítimas de autoridad, falsos objetos de culto y causas espurias (cf. 2:256–57; 4:51–52, 60, 76; 5:60; 16:36). Evitarlas implica por ende rehuir la adoración de todo cuanto sea ajeno a Dios (Ṭ). Algunos toman al-ṭāġūt en sentido singular y lo entienden por tanto como Satanás (Ṭ); véase también 4:51–52c.
Versículo 18
ٱلَّذِينَ يَسْتَمِعُونَ ٱلْقَوْلَ فَيَتَّبِعُونَ أَحْسَنَهُۥٓ ۚ أُو۟لَٰٓئِكَ ٱلَّذِينَ هَدَىٰهُمُ ٱللَّهُ ۖ وَأُو۟لَٰٓئِكَ هُمْ أُو۟لُوا۟ ٱلْأَلْبَٰبِ ﴿١٨﴾
alladhīna yastamiʿūna l-qawla fayattabiʿūna aḥsanahū ulāʾika lladhīna hadāhumu llāhu waʾulāʾika hum ulū l-albāb
que escuchan la Palabra y luego siguen lo más hermoso de ella. Ellos son a quienes Dios ha guiado; ellos son los dotados de intelecto.
18Aquellos que escuchan la Palabra y luego siguen son quienes la comprenden y actúan en conformidad con ella (IK), de modo similar a lo dicho a Moisés respecto a los mandamientos de la Torá en 7:145: Tómalas con fuerza y ordena a tu pueblo que se atenga a lo mejor de ellas (IK). Son dotados de intelecto porque siguen la revelación y actúan de acuerdo con ella; véanse 39:9c; 5:100c. Seguir lo más hermoso de la revelación también puede entenderse en el sentido de que uno discierne entre lo bueno y lo óptimo, lo virtuoso y lo más virtuoso, y elige el curso de acción mejor o más meritorio, anhelando aquello que está más cerca de Dios y merece una mayor recompensa (Z).
Versículo 19
أَفَمَنْ حَقَّ عَلَيْهِ كَلِمَةُ ٱلْعَذَابِ أَفَأَنتَ تُنقِذُ مَن فِى ٱلنَّارِ ﴿١٩﴾
afaman ḥaqqa ʿalayhi kalimatu l-ʿadhābi afaʾanta tunqidhu man fī n-nār
¿Acaso aquel contra quien se hace efectiva la Palabra del castigo? ¿Salvarás tú a quien está en el Fuego?
19La pregunta retórica inicial de esta aleya se responde con una frase sobrentendida o implícita en el sentido de: «¿Acaso ha de ser librado del Fuego?». La pregunta formulada al Profeta: ¿Salvarás tú a quien está en el Fuego? significa que la misión del Profeta consiste sencillamente en transmitir el mensaje y ayudar a guiar a aquellos a quienes Dios ha escogido, dado que Dios extravía a quien Él quiere y guía a quien Él quiere (14:4; 16:93; 35:8). Esta aleya se asemeja a otras que recalcan que los seres humanos encuentran la guía cuando Dios ha dispuesto guiarlos, como en 16:9: Y a Dios corresponde señalar el camino, pues algunos de ellos se desvían. Si Él hubiera querido, os habría guiado a todos juntos (cf. 13:31). Según otra lectura, esta aleya también puede leerse: «En cuanto a aquel contra quien se hace efectiva la Palabra del castigo, ¿salvarás tú a quien está en el fuego?» (R, Z).
Versículo 20
لَٰكِنِ ٱلَّذِينَ ٱتَّقَوْا۟ رَبَّهُمْ لَهُمْ غُرَفٌۭ مِّن فَوْقِهَا غُرَفٌۭ مَّبْنِيَّةٌۭ تَجْرِى مِن تَحْتِهَا ٱلْأَنْهَٰرُ ۖ وَعْدَ ٱللَّهِ ۖ لَا يُخْلِفُ ٱللَّهُ ٱلْمِيعَادَ ﴿٢٠﴾
lākini lladhīna ttaqaw rabbahum lahum ghurafum min fawqihā ghurafum mabniyyatun taŷrī min taḥtihā l-anhāru waʿda llāhi lā yukhlifu llāhu l-mīʿād
Pero para quienes temen a su Señor habrá moradas elevadas sobre las cuales hay moradas elevadas, y ríos que corren por debajo. Esa es la Promesa de Dios; Dios no falta a la cita.
20Las moradas elevadas del Paraíso son descritas en varios dichos del Profeta: «En el Jardín hay moradas cuyo interior puede verse desde el exterior y cuyo exterior desde el interior». Al preguntársele para quiénes eran estas estancias, respondió: «Para quienes hablan con bondad, alimentan al hambriento y permanecen en oración por la noche mientras la gente duerme» (IK). En un ḥadīz que parece aludir a estas moradas elevadas, dijo: «Los habitantes del Jardín contemplarán a los demás en las moradas elevadas tal como vosotros contempláis las estrellas del oriente y las estrellas del poniente elevarse en el horizonte según su distinción de rango». Al preguntársele: «¿Son ellos los profetas?», respondió: «¡Sí! Por Aquel en Cuya Mano está mi alma, y la gente que creyó en Dios y en Su Mensajero y dio fe a los mensajeros» (IK). Dios no falta a la cita (cf. 3:9, 195; 13:31) significa que el Día del Ajuste de Cuentas está garantizado y, en este contexto, que Dios les otorgará lo que ha prometido.
Versículo 21
أَلَمْ تَرَ أَنَّ ٱللَّهَ أَنزَلَ مِنَ ٱلسَّمَآءِ مَآءًۭ فَسَلَكَهُۥ يَنَٰبِيعَ فِى ٱلْأَرْضِ ثُمَّ يُخْرِجُ بِهِۦ زَرْعًۭا مُّخْتَلِفًا أَلْوَٰنُهُۥ ثُمَّ يَهِيجُ فَتَرَىٰهُ مُصْفَرًّۭا ثُمَّ يَجْعَلُهُۥ حُطَٰمًا ۚ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَذِكْرَىٰ لِأُو۟لِى ٱلْأَلْبَٰبِ ﴿٢١﴾
alam tara anna llāha anzala mina s-samāʾi māʾan fasalakahū yanābīʿa fī l-arḍi thumma yukhriŷu bihī zarʿam mukhtalifan alwānuhū thumma yahīŷu fatarāhu muṣfarran thumma yaŷʿaluhū ḥuṭāman inna fī dhālika ladhikrā liʾulī l-albāb
¿Acaso no has considerado que Dios hace descender agua del cielo, la introduce como manantiales en la tierra, y luego hace brotar mediante ella cultivos de diversos colores? Luego se secan y los ves amarillear. Luego los convierte en rastrojo. En verdad, en eso hay un recordatorio para los dotados de intelecto.
21Respecto a que Dios hace descender agua del cielo, véase 6:99c. Aquí las diversas etapas de la vida vegetal se proponen como metáfora de las etapas de la vida humana, como en 18:45: Proponles la parábola de la vida de este mundo: [Es] como agua que hacemos descender del cielo. Luego se mezcla con la vegetación de la tierra. Luego se convierte en rastrojo que dispersan los vientos (cf. 57:20). Ambas aleyas ponen de manifiesto el Poder de Dios sobre todas las cosas y que todo perecerá, salvo Su Faz (28:88).
Versículo 22
أَفَمَن شَرَحَ ٱللَّهُ صَدْرَهُۥ لِلْإِسْلَٰمِ فَهُوَ عَلَىٰ نُورٍۢ مِّن رَّبِّهِۦ ۚ فَوَيْلٌۭ لِّلْقَٰسِيَةِ قُلُوبُهُم مِّن ذِكْرِ ٱللَّهِ ۚ أُو۟لَٰٓئِكَ فِى ضَلَٰلٍۢ مُّبِينٍ ﴿٢٢﴾
afaman sharaḥa llāhu ṣadrahū lil-ʾislāmi fahuwa ʿalā nūrim mir rabbihī fawaylul lil-qāsiyati qulūbuhum min dhikri llāhi ulāʾika fī ḍalālim mubīn
¿Acaso aquel cuyo pecho Dios ha abierto a la sumisión, de suerte que sigue una luz procedente de su Señor? ¡Ay de aquellos cuyos corazones están endurecidos para el recuerdo de Dios! Esos están en un extravío manifiesto.
22Esta primera frase va seguida de una frase elidida que se entiende en el sentido de «[¿acaso es] como quien no lo es?» o «[¿acaso es] como aquel cuyo corazón Él ha sellado?» (JJ). El pecho se entiende como el receptáculo del corazón y el manantial del espíritu (Bḍ), identificándose así con la sede de las inspiraciones, pensamientos e intenciones. El Corán menciona con asiduidad que Dios conoce lo que albergan los pechos (p. ej., 3:119, 154; 5:7c; 8:43; 11:5) y en 100:10 alude al Día del Juicio como un día en el cual lo que albergan los pechos se hará manifiesto. Mientras que la dilatación del pecho se asocia con la fe (véase 94:1c), su estrechamiento se asocia con la incredulidad (véase 6:125c). Cuando uno sigue una luz procedente de su Señor significa que Dios ha abierto el corazón de esa persona al conocimiento espiritual (maʿrifah) y a la guía (Bḍ). El modo en que la luz expande el pecho es descrito por el Profeta: «Cuando la luz entra en el corazón, este se ensancha y se torna espacioso». Al preguntársele cuál era el indicio de ello, respondió: «El volverse constantemente hacia la Morada de la Eternidad, apartarse de la morada del engaño y prepararse para la muerte antes de que esta se presente» (Bḍ, N, Q). Por contraste, aquellos cuyos corazones están endurecidos para el recuerdo de Dios se debaten en los oscuros recovecos del deseo y buscan las cosas de este mundo, distantes de las luces del conocimiento y de la guía; véase 8:29c. Los corazones de los hombres pueden ser descritos como «endurecidos», «sellados» o «recubiertos» como resultado de su propia maldad y la consiguiente pérdida del Favor Divino, de suerte que ya no resultan receptivos a los mensajes divinos ni al recuerdo de Dios; cf. 2:7, 74; 5:13; 6:25, 43; 7:101; 9:87, 93; 10:74; 16:108; 17:46; 18:57; 30:59; 47:16; 57:16; 63:3. Véase asimismo 10:88, donde Moisés pide a Dios que endurezca los corazones de Faraón y de su pueblo.
Versículo 23
ٱللَّهُ نَزَّلَ أَحْسَنَ ٱلْحَدِيثِ كِتَٰبًۭا مُّتَشَٰبِهًۭا مَّثَانِىَ تَقْشَعِرُّ مِنْهُ جُلُودُ ٱلَّذِينَ يَخْشَوْنَ رَبَّهُمْ ثُمَّ تَلِينُ جُلُودُهُمْ وَقُلُوبُهُمْ إِلَىٰ ذِكْرِ ٱللَّهِ ۚ ذَٰلِكَ هُدَى ٱللَّهِ يَهْدِى بِهِۦ مَن يَشَآءُ ۚ وَمَن يُضْلِلِ ٱللَّهُ فَمَا لَهُۥ مِنْ هَادٍ ﴿٢٣﴾
allāhu nazzala aḥsana l-ḥadīthi kitābam mutashābiham mathāniya taqshaʿirru minhu ŷulūdu lladhīna yakhshawna rabbahum thumma talīnu ŷulūduhum waqulūbuhum ilā dhikri llāhi dhālika hudā llāhi yahdī bihī man yashāʾu waman yuḍlili llāhu famā lahū min hād
Dios ha hecho descender el más hermoso discurso, un Libro homogéneo en belleza, reiterativo en parejas, ante el cual se estremece la piel de quienes temen a su Señor. Luego su piel y sus corazones se suavizan para el recuerdo de Dios. Esa es la Guía de Dios, con la que guía a quien Él quiere; y a quienquiera que Dios extravía, no tiene guía alguno.
23El más hermoso discurso se refiere al Corán (Bḍ, IK, Q), el cual se considera el más hermoso tanto en significado como en elocución, siendo sus aleyas homogéneas en belleza y reiterativas en parejas, denotando facetas de esta belleza (R). El que sea homogéneo en belleza puede entenderse en el sentido de que cada fragmento es tan elocuente como el siguiente (R); como alusión al modo en que muchas partes se asemejan a otras, con diversas fórmulas recurrentes (IK, Ṭ); como alusión a la forma en que cualidades específicas tales como la belleza y la sabiduría (Q) o la verdad y la inimitabilidad (Bḍ) se hallan en todo él; o bien significando que cada pasaje confirma a los demás (Q). Homogéneo en belleza traduce mutashābih, un vocablo que se emplea también para describir ciertas aleyas del Corán en 3:7, pero con una acepción mucho más técnica del término (IK); véase 3:7c. Reiterativo en parejas alude a la forma en que muchos opuestos se yuxtaponen en el Corán, tales como el Paraíso y el Infierno, los creyentes y los incrédulos, los piadosos y los libertinos, y la recompensa y el castigo (IK). Un ejemplo de tal yuxtaposición se brinda seguidamente mediante la alusión a la piel que se estremece por temor al Poder y al Castigo de Dios y a las pieles y corazones que se suavizan por esperanza en Su Misericordia y Perdón.
El hecho de que el Corán haga que la piel se estremezca y luego se suavice al unísono con el corazón es otro atributo que lo hace el más hermoso (Aj). Si bien otras aleyas mencionan a aquellos cuyos corazones responden a la recitación del Corán (véanse 8:2; 5:83), o cuando Dios es mencionado (22:35), esta es la única aleya que menciona a aquellos cuya piel se estremece y se suaviza para el recuerdo de Dios. Según algunos comentaristas, esta es una semblanza de los Compañeros del Profeta, cuyos ojos se llenaban de lágrimas y cuyas pieles se estremecían cuando se recitaba el Corán (Q). En esta interpretación, recuerdo suele entenderse en el sentido de «Recordatorio», como alusión al Corán, uno de cuyos nombres es «el Recordatorio» (al-Dhikr). Pero según se traduce aquí, se entiende como una alusión al recuerdo de Dios referido en aleyas tales como 13:28: Quienes creen y cuyos corazones se sosiegan en el recuerdo de Dios. ¿Acaso no es en el recuerdo de Dios donde se sosiegan los corazones? También podría entenderse en el sentido de que cuando Dios recuerda a una persona, el corazón de esa persona no puede sino ablandarse; véase el comentario a 29:45: Pero el recuerdo de Dios es ciertamente mayor.
Esa es la Guía de Dios alude al Corán tal como se describe en esta aleya (Q) o a lo que Dios ha concedido en forma de temor a Su Castigo y esperanza en Su Recompensa (Q). En cuanto a aquellos a quienes Dios extravía, el Corán declara que no hay camino alguno (4:88, 143; 42:46), ningún guía (7:186; 13:33; 39:36; 40:33) ni ningún protector (18:17; 42:44). En este contexto, no tiene guía alguno puede entenderse en el sentido de que para aquel cuya piel no se estremece y luego se suaviza al unísono con su corazón, no hay guía alguna.
Versículo 24
أَفَمَن يَتَّقِى بِوَجْهِهِۦ سُوٓءَ ٱلْعَذَابِ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ ۚ وَقِيلَ لِلظَّٰلِمِينَ ذُوقُوا۟ مَا كُنتُمْ تَكْسِبُونَ ﴿٢٤﴾
afaman yattaqī biwaŷhihī sūʾa l-ʿadhābi yawma l-qiyāmati waqīla liẓ-ẓālimīna dhūqū mā kuntum taksibūn
¿Acaso aquel que se protege con su rostro contra el mal castigo el Día de la Resurrección? Y se dirá a los injustos: «Gustad lo que solíais obtener».
24Hay aquí una frase elidida en el sentido de: «¿Acaso es como quien obra el bien?». En este sentido, esta aleya es semejante en significado a 41:40: ¿Acaso quien es arrojado al Fuego es mejor o quien llega a salvo el Día de la Resurrección? (IK, Ṭ) y a 67:22: ¿Acaso quien camina encorvado sobre su rostro está más guiado o quien camina erguido por un camino recto? (IK). Se protege con su rostro indica bien que lo primero que entra en contacto con el Fuego es su rostro o bien que es arrastrado sobre su rostro hacia el Fuego (Q, Ṭ). Gustad lo que solíais obtener evoca una declaración similar en 7:39: Gustad, pues, del castigo por lo que solíais obtener.
Versículo 25
كَذَّبَ ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ فَأَتَىٰهُمُ ٱلْعَذَابُ مِنْ حَيْثُ لَا يَشْعُرُونَ ﴿٢٥﴾
kadhdhaba lladhīna min qablihim faʾatāhumu l-ʿadhābu min ḥaythu lā yashʿurūn
Quienes les precedieron desmintieron, y el castigo vino sobre ellos por donde no se daban cuenta.
25El castigo vino sobre ellos por donde no se daban cuenta (cf. 16:26, 45) alude a los castigos que cayeron sobre los pueblos del pasado, tales como el diluvio sobre el pueblo de Noé, las plagas sobre los egipcios y las tempestades sobre el pueblo de Lot, así como la aniquilación de las tribus árabes de ʿĀd y Zamūd, entre otras.
Versículo 26
فَأَذَاقَهُمُ ٱللَّهُ ٱلْخِزْىَ فِى ٱلْحَيَوٰةِ ٱلدُّنْيَا ۖ وَلَعَذَابُ ٱلْءَاخِرَةِ أَكْبَرُ ۚ لَوْ كَانُوا۟ يَعْلَمُونَ ﴿٢٦﴾
faʾadhāqahumu llāhu l-khizya fī l-ḥayāti d-dunyā walaʿadhābu l-ākhirati akbaru law kānū yaʿlamūn
Así Dios les hizo gustar la humillación en la vida de este mundo; pero el castigo de la Otra Vida es ciertamente mayor, si supieran.
26Esta aleya es una advertencia para los incrédulos de que, por nefasta que sea cualquier deshonra que puedan imaginar en esta vida, la de la Otra Vida será infinitamente superior.
Versículo 27
وَلَقَدْ ضَرَبْنَا لِلنَّاسِ فِى هَٰذَا ٱلْقُرْءَانِ مِن كُلِّ مَثَلٍۢ لَّعَلَّهُمْ يَتَذَكَّرُونَ ﴿٢٧﴾
walaqad ḍarabnā lin-nāsi fī hādhā l-qurʾāni min kulli mathalil laʿallahum yatadhakkarūn
Y ciertamente hemos propuesto para los hombres en este Corán toda clase de parábolas, a fin de que tal vez recuerden,
27Toda clase de parábolas también puede entenderse como «toda parábola», en cuyo caso se lee bien como una alusión a los relatos de los pueblos referidos en las aleyas 25–26 (Ṭ) o bien en el sentido de todas las parábolas que los seres humanos necesitarían para comprender los asuntos religiosos (Bḍ, Q); véase 30:58–59c. A fin de que tal vez recuerden también puede entenderse como «para que tomen escarmiento» (Bḍ). Si bien las parábolas del Corán son hechas descender para toda la humanidad, nadie las comprende, salvo quienes saben (29:43).
Versículo 28
قُرْءَانًا عَرَبِيًّا غَيْرَ ذِى عِوَجٍۢ لَّعَلَّهُمْ يَتَّقُونَ ﴿٢٨﴾
qurʾānan ʿarabiyyan ghayra dhī ʿiwaŷil laʿallahum yattaqūn
un Corán árabe, carente de tortuosidad, para que tal vez sean temerosos.
28Un Corán árabe es literalmente «una recitación árabe» (cf. 12:2; 20:113; 41:3; 42:7; 43:3) y se entiende como una alusión a la suprema elocuencia del Corán, la cual no puede ser igualada, como en 17:88, donde se ordena al Profeta: Di: «Ciertamente, si los seres humanos y los genios se unieran para traer algo semejante a este Corán, no traerían nada semejante a él, aun si se apoyaran mutuamente» (R). Carente de tortuosidad (cf. 18:1) se entiende en el sentido de que no hay contradicción alguna en el Corán (IK, JJ, R), como en 4:82: Si procediera de otro que no fuera Dios, ciertamente habrían hallado en él muchas discrepancias. El hecho de que una aleya que concluye con a fin de que tal vez recuerden vaya seguida por esta otra que termina con para que tal vez sean temerosos puede entenderse en el sentido de que el recuerdo, el conocimiento y la comprensión preceden y son por ende necesarios para el verdadero temor reverencial (R).
Versículo 29
ضَرَبَ ٱللَّهُ مَثَلًۭا رَّجُلًۭا فِيهِ شُرَكَآءُ مُتَشَٰكِسُونَ وَرَجُلًۭا سَلَمًۭا لِّرَجُلٍ هَلْ يَسْتَوِيَانِ مَثَلًا ۚ ٱلْحَمْدُ لِلَّهِ ۚ بَلْ أَكْثَرُهُمْ لَا يَعْلَمُونَ ﴿٢٩﴾
ḍaraba llāhu mathalar raŷulan fīhi shurakāʾu mutashākisūna waraŷulan salamal liraŷulin hal yastawiyāni mathalani l-ḥamdu lillāhi bal aktharuhum lā yaʿlamūn
Dios propone una parábola: un hombre en quien varios socios desavenidos comparten, y un hombre perteneciente a un solo hombre: ¿acaso son ambos iguales en semejanza? ¡Alabado sea Dios! Mas la mayoría de ellos no sabe.
29En esta analogía, un hombre en quien varios socios desavenidos comparten representa al idólatra, que sirve a múltiples señores, mientras que un hombre perteneciente a un solo hombre representa al creyente, que solo rinde culto a Dios (IK, Q, R, Ṭ). Las dos partes de esta analogía también pueden entenderse como una representación de un corazón dividido entre múltiples intereses y otro consagrado enteramente a Dios (Aj). En este orden de ideas, se relata que el Profeta dijo: «A quienquiera que haga de sus anhelos un solo anhelo —esto es, Dios—, Dios le basta para su afán en este mundo. Pero a quienquiera que sus anhelos dispersen, en cualquiera de los valles del mundo en que perezca, Dios no tendrá reparo alguno en abandonarlo» (Aj). Y en otro ḥadīz: «Para aquel cuyo afán sea este mundo, Dios le dispersará sus asuntos, pondrá su pobreza (faqr) ante sus ojos y nada del mundo le llegará sino lo que ya le haya sido asignado. Pero para aquel cuyo afán sea la Otra Vida, Dios le reunirá sus asuntos, pondrá su riqueza (ġināhu) en su corazón y el mundo vendrá a él, aun siendo insignificante» (Aj). Leída de este modo, esta aleya se hace eco del tema subyacente de esta sūrah, consagrándole enteramente la religión a Él (vv. 2, 11, 14) y siguiendo la religión pura (v. 3), dado que solo el corazón que tiene a Dios como su único anhelo puede consagrarse a Él plenamente.
La mayoría de ellos, significando la humanidad en general o los incrédulos en particular, no sabe (cf. 7:187; 16:75, 101; 21:24; 27:61; 30:30; 31:25; 34:36; 40:57; 45:26) o no comprende (5:103; 29:63; 49:4); por tanto, la mayoría de la humanidad no da gracias (2:243; 40:61; cf. 10:60; 12:38; 27:73) porque no son creyentes (11:17; 12:103–6; 13:1; 17:89; 26:8, 67, 103, 121, 139, 158, 174, 190; 40:59).
Versículo 30–31
إِنَّكَ مَيِّتٌۭ وَإِنَّهُم مَّيِّتُونَ ﴿٣٠﴾ ثُمَّ إِنَّكُمْ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ عِندَ رَبِّكُمْ تَخْتَصِمُونَ ﴿٣١﴾
innaka mayyitun waʾinnahum mayyitūn · thumma innakum yawma l-qiyāmati ʿinda rabbikum takhtaṣimūn
Ciertamente tú morirás, y ciertamente ellos morirán.
Luego, el Día de la Resurrección, ante vuestro Señor disputaréis.
30–31Tras revelarse la aleya 31, se relata que el Compañero al-Zubayr preguntó al Profeta: «¿Acaso los peores pecados ocurridos entre nosotros en este mundo volverán a presentarse ante nosotros?». El Profeta respondió: «Sí. Ciertamente volverán a vosotros hasta que todo aquel que tenga un derecho haya reclamado aquello a lo que tiene derecho». Al-Zubayr replicó: «Por Dios, el asunto es gravoso» (IK). Esta aleya puede entenderse por tanto como una referencia a aquellos que sufrieron injusticias litigando contra quienes cometieron injusticias con ellos, los veraces disputando contra los mentirosos y otros emparejamientos similares (IK, Ṭs). También se relata que Ibn ʿAbbās dijo: «La gente disputará en el Día de la Resurrección hasta el extremo de que el alma disputará con el cuerpo. El alma dirá al cuerpo: “Tú hiciste tal y tal cosa”. Y el cuerpo dirá al alma: “Tú me ordenaste hacerlo y me sedujiste”. . . . Entonces un ángel les dirá: “Habéis dictado sentencia contra vosotros mismos”» (IK). En este sentido, la aleya 31 es semejante a 41:19–21: Y ese Día, los enemigos de Dios serán congregados hacia el Fuego y marcharan [en filas ordenadas], hasta que, cuando lleguen a él, sus oídos, sus ojos y sus pieles darán testimonio contra ellos de lo que solían hacer. Y dirán a sus pieles: “¿Por qué habéis dado testimonio contra nosotros?”.
Algunos leen también estas aleyas como una alusión a las disputas que surgieron entre los musulmanes poco después de la muerte del Profeta (IK, Ṭs). Algunos chiíes las interpretan como una referencia a quienes consideran que usurparon el legítimo lugar de ʿAlī ibn Abī Ṭālib como príncipe de los creyentes (amīr al-muʾminīn; Qm).
Versículo 32
۞ فَمَنْ أَظْلَمُ مِمَّن كَذَبَ عَلَى ٱللَّهِ وَكَذَّبَ بِٱلصِّدْقِ إِذْ جَآءَهُۥٓ ۚ أَلَيْسَ فِى جَهَنَّمَ مَثْوًۭى لِّلْكَٰفِرِينَ ﴿٣٢﴾
faman aẓlamu mimman kadhaba ʿalā llāhi wakadhdhaba biṣ-ṣidqi idh ŷāʾahū alaysa fī ŷahannama mathwal lil-kāfirīn
¿Quién, pues, es más injusto que quien miente contra Dios y desmiente la verdad cuando le llega? ¿Acaso no hay en el Infierno una morada para los incrédulos?
32Miente contra Dios también puede significar «miente respecto a Dios», en alusión a quienes pretenden que Dios tiene copartícipes o descendencia (IK). Es afín a la pregunta frecuentemente reiterada: ¿Quién, pues, es más injusto que quien forja una mentira contra Dios? (6:21, 93, 144; 7:37; 10:17; 11:18; 18:15; 29:68; cf. 61:7). De forma similar, 6:157 formula: ¿Quién, pues, es más injusto que quien desmiente los signos de Dios y se aparta de ellos?. Respecto a la pregunta retórica: ¿Acaso no hay en el Infierno una morada para los incrédulos?, véanse 39:60; 29:68c.
Versículo 33
وَٱلَّذِى جَآءَ بِٱلصِّدْقِ وَصَدَّقَ بِهِۦٓ ۙ أُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْمُتَّقُونَ ﴿٣٣﴾
waalladhī ŷāʾa biṣ-ṣidqi waṣaddaqa bihī ulāʾika humu l-muttaqūn
Y quienquiera que viene con la verdad y la confirma, ellos son los temerosos.
33Esta aleya se entiende mejor como una declaración de carácter general referida a todos los que son llamados a creer en la Unicidad de Dios, a dar fe al Profeta y a obrar en consonancia con el mensaje con el que fue enviado, o bien referida a quienes comparecen con el Corán en el Día de la Resurrección diciendo: «Esto es lo que nos diste y hemos seguido lo que hay en él» (Ṭ). No obstante, algunos interpretan quienquiera que viene con la verdad como una referencia al Profeta (R, Ṭ, Ṭs, Ṭū) o al Arcángel Gabriel (Ṭs, Ṭū) e introducen luego una cláusula adicional no expresa en la aleya, de suerte que sería: «y [quien] la confirma», aludiendo a Abū Bakr, o «y [quienes] la confirman», aludiendo a los musulmanes en general (IK, R, Ṭ). Pero como señala al-Ṭabarī, semejante añadido no se halla justificado. Otros leen quienquiera que viene con la verdad y la confirma como una alusión a ʿAlī ibn Abī Ṭālib (Qm).
Versículo 34
لَهُم مَّا يَشَآءُونَ عِندَ رَبِّهِمْ ۚ ذَٰلِكَ جَزَآءُ ٱلْمُحْسِنِينَ ﴿٣٤﴾
lahum mā yashāʾūna ʿinda rabbihim dhālika ŷazāʾu l-muḥsinīn
Junto a su Señor tendrán cuanto deseen —esa es la recompensa de los virtuosos—,
Versículo 35
لِيُكَفِّرَ ٱللَّهُ عَنْهُمْ أَسْوَأَ ٱلَّذِى عَمِلُوا۟ وَيَجْزِيَهُمْ أَجْرَهُم بِأَحْسَنِ ٱلَّذِى كَانُوا۟ يَعْمَلُونَ ﴿٣٥﴾
liyukaffira llāhu ʿanhum aswaʾa lladhī ʿamilū wayaŷziyahum aŷrahum biʾaḥsani lladhī kānū yaʿmalūn
para que Dios les absuelva de lo peor de lo que hicieron y les retribuya su recompensa con arreglo a lo mejor de lo que solían hacer.
Versículo 36–37
أَلَيْسَ ٱللَّهُ بِكَافٍ عَبْدَهُۥ ۖ وَيُخَوِّفُونَكَ بِٱلَّذِينَ مِن دُونِهِۦ ۚ وَمَن يُضْلِلِ ٱللَّهُ فَمَا لَهُۥ مِنْ هَادٍۢ ﴿٣٦﴾ وَمَن يَهْدِ ٱللَّهُ فَمَا لَهُۥ مِن مُّضِلٍّ ۗ أَلَيْسَ ٱللَّهُ بِعَزِيزٍۢ ذِى ٱنتِقَامٍۢ ﴿٣٧﴾
alaysa llāhu bikāfin ʿabdahū wayukhawwifūnaka billadhīna min dūnihī waman yuḍlili llāhu famā lahū min hād · waman yahdi llāhu famā lahū mim muḍillin alaysa llāhu biʿazīzin dhī ntiqām
¿Acaso no basta Dios a Su siervo? Sin embargo, te amedrentan con aquellos fuera de Él; y a quienquiera que Dios extravía, no tiene guía alguno.
Y a quienquiera que Dios guía, nadie podrá extraviarlo. ¿Acaso no es Dios Poderoso, Dueño de la Venganza?
36–37La pregunta inicial inquiere: «¿Acaso Dios no bastó a Muḥammad, como bastó a los profetas anteriores a él?». Los idólatras creen que blandir el espectro del desagrado y la cólera de sus ídolos influirá de algún modo en el Profeta (Ṭ). Su siervo también puede entenderse en el sentido de cualquier creyente, significando que Dios basta a cualquiera que solo Le adore a Él y confíe exclusivamente en Él (IK). En este sentido, es correlato de la analogía de la aleya 29: además de no hallarse dividido entre múltiples señores y tener un corazón disperso por muchos anhelos como el idólatra, el monoteísta creyente halla en Dios todo cuanto necesita. A aquel que no cree ni confía en Dios se le permite extraviarse y no tiene camino alguno (4:88, 143; 42:46), ningún guía (7:186; 13:33; 39:23; 40:33) ni ningún protector (17:97; 18:17; 42:44); y esos son los perdedores (7:178). Por contraste, a quienquiera que Dios guía, está rectamente guiado (7:178; 17:97; 18:17) y nadie puede revocar Su Guía, puesto que Dios es Poderoso sobre todas las cosas (2:20, 106, 148, 284; 3:29, 165). En este contexto, el hecho de que Dios es Poderoso, Dueño de la Venganza (cf. 3:5; 5:95; 14:47) denota que, a diferencia de los ídolos sobre los cuales los idólatras previenen al Profeta, Dios tomará venganza sobre quienes Le niegan.
Versículo 38
وَلَئِن سَأَلْتَهُم مَّنْ خَلَقَ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضَ لَيَقُولُنَّ ٱللَّهُ ۚ قُلْ أَفَرَءَيْتُم مَّا تَدْعُونَ مِن دُونِ ٱللَّهِ إِنْ أَرَادَنِىَ ٱللَّهُ بِضُرٍّ هَلْ هُنَّ كَٰشِفَٰتُ ضُرِّهِۦٓ أَوْ أَرَادَنِى بِرَحْمَةٍ هَلْ هُنَّ مُمْسِكَٰتُ رَحْمَتِهِۦ ۚ قُلْ حَسْبِىَ ٱللَّهُ ۖ عَلَيْهِ يَتَوَكَّلُ ٱلْمُتَوَكِّلُونَ ﴿٣٨﴾
walaʾin saʾaltahum man khalaqa s-samāwāti wal-arḍa layaqūlunna llāhu qul afaraʾaytum mā tadʿūna min dūni llāhi in arādaniya llāhu biḍurrin hal hunna kāshifātu ḍurrihī aw arādanī biraḥmatin hal hunna mumsikātu raḥmatihī qul ḥasbiya llāhu ʿalayhi yatawakkalu l-mutawakkilūn
Y si les preguntas: «¿Quién creó los cielos y la tierra?», ciertamente dirán: «Dios». Di: «¿Habéis considerado, pues, a aquellos a quienes invocáis fuera de Dios? Si Dios deseara algún mal para mí, ¿podrían ellos apartar Su Mal, o si deseara alguna misericordia, podrían ellos retener Su Misericordia?». Di: «Dios me basta; en Él confían los que confían».
38Cuando se les inquiere acerca de la fuente de la creación, ellos —es decir, los idólatras de entre los coraichitas— ciertamente dirán: «Dios» (cf. 10:31; 23:84–89; 29:61, 63; 31:25; 43:9, 87), porque la acción de un Creador por encima de todos los demás les resulta evidente (Aj), dado que muchos de ellos aún creían en una deidad suprema a la cabeza de un panteón. Su creencia en una deidad suprema se emplea entonces para argumentar que de ningún modo podría ninguna de sus otras deidades desviar lo que Dios desea o ha decretado, como en 10:107: Y si Dios te toca con alguna aflicción, nadie puede apartarla sino Él; y si desea algún bien para ti, nadie puede retener Su Gracia. La hace recaer sobre quien Él quiere de entre Sus siervos (cf. 3:160; 36:23; 48:11). Dios me basta (cf. 3:173; 9:59, 129) significa tanto que Dios basta como Testigo (4:79, 167; 10:29; 17:96; 29:52; 48:29) entre el Profeta y los incrédulos como que, dado que nadie puede apartar el mal de Dios, solo Dios basta como Custodio (4:81, 132, 171; 33:3, 48).
Versículo 39–40
قُلْ يَٰقَوْمِ ٱعْمَلُوا۟ عَلَىٰ مَكَانَتِكُمْ إِنِّى عَٰمِلٌۭ ۖ فَسَوْفَ تَعْلَمُونَ ﴿٣٩﴾ مَن يَأْتِيهِ عَذَابٌۭ يُخْزِيهِ وَيَحِلُّ عَلَيْهِ عَذَابٌۭ مُّقِيمٌ ﴿٤٠﴾
qul yāqawmi ʿmalū ʿalā makānatikum innī ʿāmilun fasawfa taʿlamūn · man yaʾtīhi ʿadhābun yukhzīhi wayaḥillu ʿalayhi ʿadhābum muqīm
Di: «¡Oh, pueblo mío! Obrad según vuestra condición; yo también obro. Pronto sabréis
sobre quién vendrá un castigo que lo humille y sobre quién recaerá un castigo permanente».
39–40La orden de obrad funciona como una amenaza y advertencia para los incrédulos (IK), con el sentido de: «Llevad a cabo las obras prescritas por vuestra religión, tal como yo llevaré a cabo las obras prescritas por la mía, y pronto sabréis cuál religión es la verdadera», y por ende quién será castigado con un castigo que lo humille (cf. 11:39, 93) en esta vida y quién tendrá un castigo permanente (cf. 5:37; 9:68; 11:39) en la Otra Vida.
Versículo 41
إِنَّآ أَنزَلْنَا عَلَيْكَ ٱلْكِتَٰبَ لِلنَّاسِ بِٱلْحَقِّ ۖ فَمَنِ ٱهْتَدَىٰ فَلِنَفْسِهِۦ ۖ وَمَن ضَلَّ فَإِنَّمَا يَضِلُّ عَلَيْهَا ۖ وَمَآ أَنتَ عَلَيْهِم بِوَكِيلٍ ﴿٤١﴾
innā anzalnā ʿalayka l-kitāba lin-nāsi bil-ḥaqqi famani htadā falinafsihī waman ḍalla faʾinnamā yaḍillu ʿalayhā wamā anta ʿalayhim biwakīl
Ciertamente te hemos hecho descender el Libro para la humanidad con la verdad. Quienquiera que sea rectamente guiado, es para bien de su propia alma. Y quienquiera que se extravía, solo se extravía en detrimento de ella. Y tú no eres custodio de ellos.
41Respecto a que el Corán ha sido hecho descender con la verdad (cf. 2:176, 213; 3:3; 4:105; 5:48; 6:114; 39:2; 42:17), véase 39:2c. Aquí se añade a la frase para la humanidad, indicando que es por la Misericordia de Dios por lo que tiene lugar dicha revelación, comunicando verdad y guía a los seres humanos. El que uno sea guiado para bien de su propia alma (que también puede significar «para sí mismo») implica que el provecho de la guía es solo para el ser humano; Dios no tiene necesidad de ella, sino que la ofrece sencillamente como una misericordia. Por el contrario, quienes se extravían solo se perjudican a sí mismos, de igual modo que quienes obran injustamente solo cometen injusticia consigo mismos; véase el comentario a los pasajes casi idénticos de 17:15 y 10:108. El hecho de que el Profeta no es custodio de ellos (cf. 6:107; 42:6; véanse también 6:66; 10:108; 17:54; 25:43) indica asimismo que el Profeta no debe atormentarse (véanse 18:6; 26:3) ni dejar que su alma se consuma en pesadumbres (35:8) por el estado y las acciones de los incrédulos (R). En otros pasajes se dice al Profeta: Tú solo eres un advertidor, y Dios es Custodio sobre todas las cosas (11:12), y que él no es su guardián (4:80; 6:104; 11:86; 42:48), puesto que en definitiva solo Dios basta como Custodio (4:81, 132, 171; 33:3, 48; véase también 17:65).
Versículo 42
ٱللَّهُ يَتَوَفَّى ٱلْأَنفُسَ حِينَ مَوْتِهَا وَٱلَّتِى لَمْ تَمُتْ فِى مَنَامِهَا ۖ فَيُمْسِكُ ٱلَّتِى قَضَىٰ عَلَيْهَا ٱلْمَوْتَ وَيُرْسِلُ ٱلْأُخْرَىٰٓ إِلَىٰٓ أَجَلٍۢ مُّسَمًّى ۚ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَٰتٍۢ لِّقَوْمٍۢ يَتَفَكَّرُونَ ﴿٤٢﴾
allāhu yatawaffā l-anfusa ḥīna mawtihā wallatī lam tamut fī manāmihā fayumsiku llatī qaḍā ʿalayhā l-mawta wayursilu l-ukhrā ilā aŷalim musamman inna fī dhālika laʾāyātil liqawmin yatafakkarūn
Dios toma las almas en el momento de su muerte, y las de aquellos que no mueren, durante su sueño. Retiene a aquellas para las que ha decretado la muerte y envía a las demás hasta un plazo fijado. En verdad, en eso hay signos para gente que reflexiona.
42Dios toma las almas enviándoles al Ángel de la Muerte, como en 32:11: Di: «El Ángel de la muerte, que ha sido encargado de vosotros, tomará vuestras almas; luego hacia vuestro Señor seréis devueltos». En la muerte, las almas se desprenden por completo del cuerpo, y en el sueño se desprenden parcialmente (R), como en 6:60: Él es Quien toma vuestras almas por la noche. Respecto a la relación entre ambos estados, un ḥadīz afirma: «El sueño es el hermano de la muerte, y los moradores del Jardín no mueren» (Q); véanse también 6:60–61c y el ensayo «La muerte, el morir y la Otra Vida». Respecto a la recogida del alma mientras los seres humanos duermen, el Profeta aconsejó a sus Compañeros decir al acostarse: «En Tu Nombre, Señor mío, acuesto mi cuerpo y por Ti lo levanto. Si tomas mi alma, apiádate de ella. Y si la devuelves, protégela con aquello con lo que proteges a Tus siervos rectos» (IK, Q). Un plazo fijado indica el instante de la muerte o el Día del Juicio, cuando todas las cosas son devueltas a Dios. Para todos los seres humanos, al igual que para toda la creación, este plazo se halla fijado por decreto, como en 6:2: Él es Quien os creó de arcilla y luego decretó un plazo. Y hay un plazo fijado junto a Él (véanse también 6:60; 10:49; 13:2; 42:14; 46:3). En este contexto concreto, hasta un plazo fijado alude al retorno de las almas a sus cuerpos cuando despiertan (R), concediéndoseles así una prórroga hasta que sean tomadas en la muerte y luego llamadas a rendir cuentas; véase 35:45c.
Versículo 43–44
أَمِ ٱتَّخَذُوا۟ مِن دُونِ ٱللَّهِ شُفَعَآءَ ۚ قُلْ أَوَلَوْ كَانُوا۟ لَا يَمْلِكُونَ شَيْـًۭٔا وَلَا يَعْقِلُونَ ﴿٤٣﴾ قُل لِّلَّهِ ٱلشَّفَٰعَةُ جَمِيعًۭا ۖ لَّهُۥ مُلْكُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۖ ثُمَّ إِلَيْهِ تُرْجَعُونَ ﴿٤٤﴾
ami ttakhadhū min dūni llāhi shufaʿāʾa qul awalaw kānū lā yamlikūna shayʾ walā yaʿqilūn · qul lillāhi sh-shafāʿatu ŷamīʿal lahū mulku s-samāwāti wal-arḍi thumma ilayhi turŷaʿūn
¿O acaso toman intercesores fuera de Dios? Di: «¿Aun cuando no posean poder alguno ni entiendan?».
Di: «A Dios pertenece la intercesión por entero. A Él pertenece la soberanía de los cielos y de la tierra. Luego hacia Él seréis devueltos».
43–44Aunque solo Dios es Quien toma las almas, los idólatras continúan recurriendo a sus ídolos en busca de intercesión o como medio de acercamiento en proximidad a Dios (v. 3), porque no entienden (Q). Aquellos a quienes invocan fuera de Él no poseen poder de intercesión, salvo quienes hayan dado testimonio de la verdad con conocimiento (43:86; cf. 19:87). Así, aunque a Dios pertenece la intercesión por entero, a otros, singularmente a los profetas, se les pueden conceder facultades de intercesión con Su Permiso, como en 20:109: Ese Día la intercesión no servirá de nada, salvo [la de] aquel a quien el Compasivo haya dado permiso y con cuya palabra Él Se complazca (cf. 34:23; 53:26). Respecto a la perspectiva coránica sobre la intercesión, véanse 2:48c; 2:255c. Luego hacia Él seréis devueltos es un estribillo coránico común que aquí hace referencia al Juicio ante Dios (IK), cuando a los incrédulos se les pedirá cuentas por su idolatría (Ṭ).
Versículo 45
وَإِذَا ذُكِرَ ٱللَّهُ وَحْدَهُ ٱشْمَأَزَّتْ قُلُوبُ ٱلَّذِينَ لَا يُؤْمِنُونَ بِٱلْءَاخِرَةِ ۖ وَإِذَا ذُكِرَ ٱلَّذِينَ مِن دُونِهِۦٓ إِذَا هُمْ يَسْتَبْشِرُونَ ﴿٤٥﴾
waʾidhā dhukira llāhu waḥdahu shmaʾazzat qulūbu lladhīna lā yuʾminūna bil-ākhirati waʾidhā dhukira lladhīna min dūnihī idhā hum yastabshirūn
Y cuando Dios es mencionado solo, los corazones de quienes no creen en la Otra Vida se encogen de aversión. Pero cuando aquellos fuera de Él son mencionados, he aquí que se alegran.
45Cuando se menciona a Dios sin reconocimiento alguno de las deidades e ídolos que adoran los idólatras, sus corazones se estremecen y retroceden con repugnancia y desdén (Ṭ), al llenarse de aflicción y rencor (Z). Pero cuando se reconocen sus deidades, se alegran (Z). El que se alegren con la idolatría y se encojan de aversión ante el monoteísmo revela la hondura de su incredulidad. Según algunos comentaristas, esta aleya alude a la reacción de ellos el día en que, frente a la Kaʿbah, el Profeta les recitó la Sūrah 53, al-Naŷm, «La Estrella» (Ṭ, Z), de la cual algunos afirman que en un momento dado había contenido una alusión equívoca a sus ídolos como «grullas excelsas» (véanse 22:52c; 53:19–20c). Esto motivó que los idólatras se alegraran, pensando que su religión había hallado acogida en la nueva revelación, hasta que se reveló 53:23 declarando de sus deidades: No son sino nombres que habéis nombrado vosotros y vuestros padres, respecto a los cuales Dios no ha hecho descender autoridad alguna.
Versículo 46
قُلِ ٱللَّهُمَّ فَاطِرَ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ عَٰلِمَ ٱلْغَيْبِ وَٱلشَّهَٰدَةِ أَنتَ تَحْكُمُ بَيْنَ عِبَادِكَ فِى مَا كَانُوا۟ فِيهِ يَخْتَلِفُونَ ﴿٤٦﴾
quli llāhumma fāṭira s-samāwāti wal-arḍi ʿālima l-ghaybi wash-shahādati anta taḥkumu bayna ʿibādika fī mā kānū fīhi yakhtalifūn
Di: «¡Oh, Dios! Originador de los cielos y de la tierra, Conocedor de lo Oculto y de lo manifiesto, Tú juzgas entre Tus siervos respecto a aquello en lo que discrepan».
46Originador traduce Fāṭir, un Nombre Divino emparentado con el verbo faṭara, que significa «hender» o «hendir». En el Corán, Fāṭir siempre figura en la expresión Originador de los cielos y de la tierra (cf. 6:14; 12:101; 14:10; 35:1; 42:11). En cuanto a Dios como Conocedor de lo Oculto y de lo manifiesto (cf. 6:73; 9:94, 105; 13:9; 23:92; 32:6; 59:22; 62:8; 64:18), véase 59:22c. Cuando se preguntó a la esposa del Profeta, ʿĀʾishah, cómo iniciaba él sus oraciones supererogatorias durante la noche, respondió que decía: «¡Oh, Dios, Señor de Gabriel, Miguel y Serafiel, Originador de los cielos y de la tierra, Conocedor de lo Oculto y de lo manifiesto, Tú juzgas entre Tus siervos respecto a aquello en lo que discrepan! Con Tu Permiso, guíame con respecto a aquello de la verdad en lo que hay discrepancia. Ciertamente Tú guías a quien Tú quieres hacia un camino recto» (IK, Q, R).
Versículo 47
وَلَوْ أَنَّ لِلَّذِينَ ظَلَمُوا۟ مَا فِى ٱلْأَرْضِ جَمِيعًۭا وَمِثْلَهُۥ مَعَهُۥ لَٱفْتَدَوْا۟ بِهِۦ مِن سُوٓءِ ٱلْعَذَابِ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ ۚ وَبَدَا لَهُم مِّنَ ٱللَّهِ مَا لَمْ يَكُونُوا۟ يَحْتَسِبُونَ ﴿٤٧﴾
walaw anna lilladhīna ẓalamū mā fī l-arḍi ŷamīʿan wamithlahū maʿahū laftadaw bihī min sūʾi l-ʿadhābi yawma l-qiyāmati wabadā lahum mina llāhi mā lam yakūnū yaḥtasibūn
Si quienes obran el mal poseyeran todo cuanto hay en la tierra y otro tanto semejante, procurarían rescatarse con ello del terrible castigo el Día de la Resurrección. Y se les manifestará de parte de Dios lo que no habían imaginado.
47La certeza del ajuste de cuentas tras la muerte constituye un tema neurálgico del Corán, y se considera inútil pretender rescatarse del castigo en la Otra Vida con bienes mundanos. Varias aleyas son todavía más enfáticas, tales como 3:91: Una tierra colmada de oro no sería aceptada de ninguno de ellos, aun si la ofreciera como rescate (véanse también 2:48, 123; 10:54; 13:18; 57:15). Se dice que el sobrecogedor espanto del Día de la Resurrección será tal que el culpable desearía poder rescatarse del castigo de ese Día al precio de sus hijos, de su cónyuge y de su hermano, de sus allegados que lo cobijaban, y de cuantos hay en la tierra, con tal de que ello le salvara (70:11–14). Lo que no habían imaginado puede aludir a la negación de los malhechores de que habrían de rendir cuentas por nada (Ṭ); a malas acciones que ellos habían creído que eran en realidad buenas obras (Q), tales como su adoración de los ídolos; a acciones de las cuales pensaban que tendrían ocasión de arrepentirse antes de morir, aunque jamás pudieron hacerlo; o a su falta de conciencia de que no podrían ser perdonados sin previo arrepentimiento (Q). Puede entenderse así como una referencia a todo aquello respecto a lo cual el ser humano puede vivir inadvertido en esta vida, como en 50:22, cuando cada alma es increpada con las palabras: Ciertamente estabas inadvertido de esto. Ahora hemos retirado de ti tu velo; así que hoy tu vista es penetrante. En esta perspectiva, la presente aleya puede verse asimismo como una advertencia. Como se relata que el insigne recitador del Corán Muḥammad ibn al-Munkadir (m. 130/747–8) solía decir de esta aleya: «Temo que se manifieste para mí de parte de Dios lo que no había imaginado» (Aj, Q, Z).
Versículo 48
وَبَدَا لَهُمْ سَيِّـَٔاتُ مَا كَسَبُوا۟ وَحَاقَ بِهِم مَّا كَانُوا۟ بِهِۦ يَسْتَهْزِءُونَ ﴿٤٨﴾
wabadā lahum sayyiʾātu mā kasabū waḥāqa bihim mā kānū bihī yastahziʾūn
Se les manifestarán las maldades de lo que obtuvieron, y aquello de lo que solían burlarse los cercará.
48Las malas acciones cometidas en esta vida se presentarán ante los malhechores cuando se les entreguen los libros de sus obras (véanse 17:13–14c; 18:49c; 69:25; 78:29; 84:7–10) en sus manos izquierdas (Ṭ); o bien lo que se manifestará serán las consecuencias de las malas acciones, es decir, las modalidades de castigo que tales acciones les han reportado (R). Y aquello de lo que solían burlarse los cercará (cf. 6:10; 11:8; 16:34; 21:41; 40:83; 45:33; 46:26) denota que ahora ya no hay escape alguno de su castigo (Ṭ), el cual caerá sobre ellos desde todas las direcciones (R), y que lo que habrán de recibir es un resultado directo de su propia iniquidad, puesto que Dios no es injusto en absoluto con los hombres, sino que son los hombres los que son injustos consigo mismos (10:44).
Versículo 49
فَإِذَا مَسَّ ٱلْإِنسَٰنَ ضُرٌّۭ دَعَانَا ثُمَّ إِذَا خَوَّلْنَٰهُ نِعْمَةًۭ مِّنَّا قَالَ إِنَّمَآ أُوتِيتُهُۥ عَلَىٰ عِلْمٍۭ ۚ بَلْ هِىَ فِتْنَةٌۭ وَلَٰكِنَّ أَكْثَرَهُمْ لَا يَعْلَمُونَ ﴿٤٩﴾
faʾidhā massa l-insāna ḍurrun daʿānā thumma idhā khawwalnāhu niʿmatam minnā qāla innamā ūtītuhū ʿalā ʿilmim bal hiya fitnatun walākinna aktharahum lā yaʿlamūn
Y cuando el daño alcanza al hombre, Nos invoca. Luego, cuando le concedemos una bendición procedente de Nosotros, dice: «Solo se me dio a causa de un conocimiento». ¡No!, es una prueba, pero la mayoría de ellos no sabe.
49Cf. 10:12; 30:33; 39:8; véase 39:8c. En este contexto, el hecho de que las personas se vuelvan a Dios en un momento de necesidad y luego se aparten, ensoberbeciéndose en una época de bendiciones, constituye otro indicio de corrupción absoluta, dado que en la práctica han reconocido que nadie sino Dios puede protegerlos de lo que los aflige, pero luego atribuyen sus logros y ganancias a su propio esfuerzo. Y esto es una enorme contradicción (R). Solo se me dio a causa de un conocimiento significa: «Se me dieron estas bendiciones porque Dios sabía que las merecía» (IK, R), «porque gozo de una posición distinguida» (IK, Q), «porque yo mismo sabía que las merecía» (IK, R), «porque mi propio saber me granjeó este beneficio» (Q, R), o «a causa de cierto conocimiento que Dios me ha enseñado» (Q). Tales bendiciones constituyen una prueba de parte de Dios porque uno debe manifestar gratitud al recibirlas y paciencia al perderlas (R).
Versículo 50
قَدْ قَالَهَا ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ فَمَآ أَغْنَىٰ عَنْهُم مَّا كَانُوا۟ يَكْسِبُونَ ﴿٥٠﴾
qad qālahā lladhīna min qablihim famā aghnā ʿanhum mā kānū yaksibūn
Ya dijeron lo mismo quienes les precedieron; pero de nada les sirvió lo que solían obtener.
50Lo mismo hace referencia a la declaración: Solo se me dio a causa de un conocimiento en la aleya 49 (Q, R, Ṭ, Z), la cual es semejante a lo que Coré, un opulento dignatario de la corte de Faraón, dice en 28:78: Solo se me ha concedido a causa de un conocimiento que poseo. Pero para aquellos pueblos anteriores que formularon esta declaración, en esta vida y en la Otra Vida de nada les sirvió lo que solían obtener (cf. 15:84; 40:82). Dicha expresión también puede entenderse como una pregunta retórica cuando la partícula mā, traducida aquí como partícula negativa, se toma como partícula interrogativa; se leería entonces: «¿De qué les sirvió entonces lo que solían obtener?» (Q). Ambas traducciones denotan la fragilidad y la caducidad de las cosas que absorben a los hombres en esta vida antes de que se les manifieste de parte de Dios lo que no habían imaginado (v. 47), en el Día en que ni la riqueza ni los hijos servirán de nada, salvo para quien acuda a Dios con un corazón puro (26:88–89).
Versículo 51
فَأَصَابَهُمْ سَيِّـَٔاتُ مَا كَسَبُوا۟ ۚ وَٱلَّذِينَ ظَلَمُوا۟ مِنْ هَٰٓؤُلَآءِ سَيُصِيبُهُمْ سَيِّـَٔاتُ مَا كَسَبُوا۟ وَمَا هُم بِمُعْجِزِينَ ﴿٥١﴾
faʾaṣābahum sayyiʾātu mā kasabū walladhīna ẓalamū min hāʾulāʾi sayuṣībuhum sayyiʾātu mā kasabū wamā hum bimuʿŷizīn
Así, las maldades de lo que obtuvieron recayeron sobre ellos. Y en cuanto a los que obran con injusticia de entre estos, las maldades de lo que hayan obtenido recaerán sobre ellos, y no podrán eludirlo.
51La primera parte de esta aleya se refiere a quienes les precedieron (v. 50), mientras que de entre estos alude a los incrédulos de entre los coraichitas y a los contemporáneos del Profeta, sobre quienes recaerán las nefastas consecuencias de su incredulidad y de sus malas acciones, tal como recayeron sobre las generaciones precedentes. Ellos no podrán eludir a Dios ni en esta vida ni en la próxima (R; véanse 35:44; 72:12) ni eludir el castigo que se les ha prometido, como en 6:134: Ciertamente, aquello que se os promete ha de cumplirse, y no podréis eludirlo.
Versículo 52
أَوَلَمْ يَعْلَمُوٓا۟ أَنَّ ٱللَّهَ يَبْسُطُ ٱلرِّزْقَ لِمَن يَشَآءُ وَيَقْدِرُ ۚ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَٰتٍۢ لِّقَوْمٍۢ يُؤْمِنُونَ ﴿٥٢﴾
awalam yaʿlamū anna llāha yabsuṭu r-rizqa liman yashāʾu wayaqdiru inna fī dhālika laʾāyātil liqawmin yuʾminūn
¿Acaso no saben que Dios prodiga y restringe la provisión a quien Él quiere? En verdad, en eso hay signos para gente que cree.
52Dios prodiga . . . la provisión a quien Él quiere como una prueba y la restringe a quien Él quiere como una tribulación (JJ); cf. 13:6; 17:30; 28:82; 29:62; 30:37; 34:39; 42:12. En este contexto, esta frase indica que uno no recibe bendiciones ni padece desdichas en función de su inteligencia o de su ignorancia (R), como los incrédulos suponen en la aleya 49, o a causa de la disposición natural propia o de otras fuerzas externas (R), sino más bien porque Dios otorga y retiene la provisión según Su Voluntad. La gente que cree, afirmando la verdad y asintiéndola cuando se le hace patente, sabe que Quien hace esto solo puede ser Dios (Ṭ), y en eso hay signos para gente que cree (cf. 6:99; 16:79; 27:86; 29:24; 30:37).
Versículo 53
۞ قُلْ يَٰعِبَادِىَ ٱلَّذِينَ أَسْرَفُوا۟ عَلَىٰٓ أَنفُسِهِمْ لَا تَقْنَطُوا۟ مِن رَّحْمَةِ ٱللَّهِ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ يَغْفِرُ ٱلذُّنُوبَ جَمِيعًا ۚ إِنَّهُۥ هُوَ ٱلْغَفُورُ ٱلرَّحِيمُ ﴿٥٣﴾
qul yāʿibādiya lladhīna asrafū ʿalā anfusihim lā taqnaṭū mir raḥmati llāhi inna llāha yaghfiru dh-dhunūba ŷamīʿan innahū huwa l-ghafūru r-raḥīm
Di: «¡Oh, siervos Míos que habéis sido transgresores en detrimento de vuestras propias almas! No desesperéis de la Misericordia de Dios. Ciertamente Dios perdona todos los pecados. En verdad, Él es el Perdonador, el Misericordioso.
53Esta aleya es semejante a 4:110: Quienquiera que obre el mal o sea injusto consigo mismo y luego pida perdón a Dios, hallará a Dios Perdonador, Misericordioso. Muchos doctos consideran que esta figura entre las aleyas más esperanzadoras del Corán (otras incluyen 4:48, 116; 24:22; 33:47; 42:19, 22; 93:5) o entre «las aleyas más gozosas del Corán» (Ṭ). Aunque esta aleya se dirige a toda la humanidad (Ṭ), muchos entienden que en su origen respondía a la situación de algunos mequíes que temían no poder arrepentirse y seguir al Profeta porque habían adorado ídolos, invocado a otras deidades, matado a personas cuyas vidas Dios había declarado inviolables (IK, Ṭ), o fornicado (IK). El que hayan sido transgresores en detrimento de sus propias almas aludiría entonces a toda clase de pecados, incluso el haber dado muerte a personas inocentes en la Época Preislámica de la Ignorancia (ŷāhiliyyah; véanse 3:154; 5:50; 33:33; 48:26c; Ṭ); para el uso coránico de «transgresor», véase 10:12c.
Otros entienden que esta aleya fue revelada en referencia a un reducido grupo de musulmanes a quienes los mequíes habían impedido emigrar a Medina con el Profeta y a quienes luego forzaron, bajo la coacción de la persecución, a renunciar al Islam; a causa de esto temían no poder arrepentirse (Ṭ). Según Zawbān, un esclavo manumitido del Profeta, el Profeta dijo: «No desearía tener el mundo entero y todo cuanto hay en él [a cambio de] esta aleya: ¡Oh, siervos Míos que habéis sido transgresores en detrimento de vuestras propias almas! No desesperéis de la Misericordia de Dios». Un hombre preguntó: «¡Oh, Mensajero de Dios!, ¿qué hay de quien asocia copartícipes a Dios?». El Profeta guardó silencio y luego dijo tres veces: «¿Y por qué no quien asocia copartícipes a Dios?» (Ṭ). Semejante perdón estaría, no obstante, supeditado a la renuncia a la idolatría y al arrepentimiento de ella, puesto que 4:48 prescribe: Ciertamente Dios no perdona que se Le asocie copartícipe alguno, pero perdona lo que está por debajo de eso a quien Él quiere (cf. 4:116).
Según una tercera opinión, esta aleya fue revelada para corregir a un grupo de musulmanes que sostenía que cualquiera que cometiese un pecado grave figuraba entre los habitantes del Fuego (Ṭ). Respecto a la manera en que el Perdón de Dios es connatural a la experiencia humana, el Profeta dijo: «Si no pecarais [y pidieseis perdón], Dios os quitaría e instituiría a un pueblo que pecase y pidiese perdón a Dios, y Él los perdonaría».
Versículo 54
وَأَنِيبُوٓا۟ إِلَىٰ رَبِّكُمْ وَأَسْلِمُوا۟ لَهُۥ مِن قَبْلِ أَن يَأْتِيَكُمُ ٱلْعَذَابُ ثُمَّ لَا تُنصَرُونَ ﴿٥٤﴾
waʾanībū ilā rabbikum waʾaslimū lahū min qabli an yaʾtiyakumu l-ʿadhābu thumma lā tunṣarūn
Volveos a vuestro Señor y someteos a Él antes de que os sobrevenga el castigo, pues luego no seréis auxiliados.
54Aquí volveos a vuestro Señor indica volverse en arrepentimiento (Ṭ), responder a Dios, regresar a la obediencia a Dios y apartarse de los actos de desobediencia antes de que uno sea castigado por ser incrédulo (Ṭ). Esta aleya brinda así la razón de por qué no desesperéis de la Misericordia de Dios, como en 9:104: ¿Acaso no saben que Dios acepta el arrepentimiento de Sus siervos y acoge las dádivas de caridad, y que Dios es el Indulgente, el Misericordioso?. La conjunción de volverse a Dios en arrepentimiento y someterse a Él puede evocar entonces la orden inicial de esta sūrah de adorar a Dios, consagrándole enteramente la religión a Él (vv. 2, 11, 14), lo cual puede considerarse como un abrazar el estado humano original o primordial de fe pura (Ṭ), tal como se expresa en una plegaria de Abraham: Ciertamente he vuelto mi rostro hacia Quien creó los cielos y la tierra, como ḥanīf, y no soy de los idólatras (6:79; Ṭ).
Versículo 55
وَٱتَّبِعُوٓا۟ أَحْسَنَ مَآ أُنزِلَ إِلَيْكُم مِّن رَّبِّكُم مِّن قَبْلِ أَن يَأْتِيَكُمُ ٱلْعَذَابُ بَغْتَةًۭ وَأَنتُمْ لَا تَشْعُرُونَ ﴿٥٥﴾
waittabiʿū aḥsana mā unzila ilaykum mir rabbikum min qabli an yaʾtiyakumu l-ʿadhābu baghtatan waʾantum lā tashʿurūn
Y seguid lo más hermoso de lo que os ha sido hecho descender de vuestro Señor, antes de que el castigo os sobrevenga de repente mientras no os dais cuenta»,
55Al igual que en la aleya 18, lo más hermoso de lo que Dios ha revelado no se entiende en el sentido de que una parte sea más hermosa que otra (Q, Ṭ), sino de que uno debe obrar en conformidad con la revelación, perseverando de ese modo en la obediencia y evitando la desobediencia (Q, R) o practicando lo que Dios ha prescrito y evitando lo que Él ha prohibido (Ṭ), puesto que solo cuando los mandatos contenidos en la revelación se llevan a la práctica se alcanza su propósito; véase también 39:18c. Algunos entienden esta aleya en el sentido de que el Corán es el mejor o más hermoso de los libros que Dios ha hecho descender (IK, Q), como en la aleya 23, donde se lo califica como el más hermoso discurso (R).
Versículo 56
أَن تَقُولَ نَفْسٌۭ يَٰحَسْرَتَىٰ عَلَىٰ مَا فَرَّطتُ فِى جَنۢبِ ٱللَّهِ وَإِن كُنتُ لَمِنَ ٱلسَّٰخِرِينَ ﴿٥٦﴾
an taqūla nafsun yāḥasratā ʿalā mā farraṭtu fī ŷambi llāhi waʾin kuntu lamina s-sākhirīn
no sea que un alma diga: «¡Ay de mí por lo que descuidé de mi deber hacia Dios! Ciertamente fui de los burladores».
56No sea que un alma diga, esto es, no sea que alguien pretenda arrepentirse solo cuando ya sea demasiado tarde. ¡Ay de mí! se entiende como una expresión de supremo pesar y desconsuelo (R) por haber dejado de realizar las obras prescritas por Dios (Q, R, Ṭ). De mi deber hacia Dios traduce min ŷanbi-Llāh, que literalmente significa «del» o «desde el lado de Dios» y se interpreta en el sentido de «del Derecho de Dios» (Bḍ), «de la obediencia a Dios» (Q, Ṭs, Z), o «de la recompensa de Dios» (Q, Ṭs). En árabe, «lado» (ŷanb) puede aludir a cercanía física, emocional y espiritual, de modo afín a cuando se habla en español de estar al lado de alguien. «Del lado de Dios» podría referirse por consiguiente a estar cerca de Dios y por ende en el Paraíso, a hallarse en la proximidad de aquello que conduce a Dios (Q), o a buscar la cercanía a Dios (Ṭs). Los burladores son aquellos que se mofaban del Corán y del Mensajero (Q, Ṭ).
Versículo 57
أَوْ تَقُولَ لَوْ أَنَّ ٱللَّهَ هَدَىٰنِى لَكُنتُ مِنَ ٱلْمُتَّقِينَ ﴿٥٧﴾
aw taqūla law anna llāha hadānī lakuntu mina l-muttaqīn
O no sea que diga: «Si tan solo Dios me hubiera guiado, ciertamente habría sido de los temerosos».
57Por un lado, este lamento se considera certero (Q, R), dado que Dios guía a quien Él quiere hacia un camino recto (2:213; 24:46; cf. 2:142; 10:25). Mas, por otro lado, los seres humanos son responsables de no haber seguido la guía de Dios, pues Dios brindó signos, pero algunos optaron por no contemplarlos ni reflexionar sobre ellos, desentendiéndose del Corán y ensimismándose en el mundo y sus vanidades. Por ello Dios replica: ¡De ningún modo! Mis signos ciertamente vinieron a ti (v. 59; Ṭs).
Versículo 58
أَوْ تَقُولَ حِينَ تَرَى ٱلْعَذَابَ لَوْ أَنَّ لِى كَرَّةًۭ فَأَكُونَ مِنَ ٱلْمُحْسِنِينَ ﴿٥٨﴾
aw taqūla ḥīna tarā l-ʿadhāba law anna lī karratan faʾakūna mina l-muḥsinīn
O no sea que diga, cuando vea el castigo: «Si tan solo tuviera otra oportunidad, sería de los virtuosos».
58Mientras que quienes están representados en la aleya anterior culpan a Dios por no haber sido guiados, los representados en esta aleya reconocen cierta culpabilidad y ruegan que se les conceda una segunda oportunidad, como en 32:12, cuando los culpables dicen: Devuélvenos para que obremos rectamente. Ciertamente tenemos certeza. Pero al habérseles concedido la revelación en este mundo así como un plazo hasta el instante de la muerte, tales lamentaciones no se consideran sinceras ni son de provecho alguno, pues aun si fuesen devueltos, retornarían a lo mismo que se les había prohibido. En verdad, son mentirosos (6:28).
Versículo 59
بَلَىٰ قَدْ جَآءَتْكَ ءَايَٰتِى فَكَذَّبْتَ بِهَا وَٱسْتَكْبَرْتَ وَكُنتَ مِنَ ٱلْكَٰفِرِينَ ﴿٥٩﴾
balā qad ŷāʾatka āyātī fakadhdhabta bihā wastakbarta wakunta mina l-kāfirīn
¡De ningún modo! Mis signos ciertamente vinieron a ti; mas los desmentiste, te ensoberbeciste y fuiste de los incrédulos.
59Esta es la respuesta de Dios a los lamentos expresados en las aleyas 56–58, significando que quienes los profieren habían sido informados de lo que les sobrevendría a través de los signos de Dios, tanto mediante la revelación como mediante los signos divinos en el orden creado, esto es, los signos de Dios en los horizontes y en ellos mismos (41:53), y por ende no tienen justificación alguna.
Versículo 60
وَيَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ تَرَى ٱلَّذِينَ كَذَبُوا۟ عَلَى ٱللَّهِ وُجُوهُهُم مُّسْوَدَّةٌ ۚ أَلَيْسَ فِى جَهَنَّمَ مَثْوًۭى لِّلْمُتَكَبِّرِينَ ﴿٦٠﴾
wayawma l-qiyāmati tarā lladhīna kadhabū ʿalā llāhi wuŷūhuhum muswaddatun alaysa fī ŷahannama mathwal lil-mutakabbirīn
Y el Día de la Resurrección verás a quienes mintieron contra Dios con sus rostros ennegrecidos. ¿Acaso no hay en el Infierno una morada para los soberbios?
60Para el fenómeno de los rostros ennegrecidos o ensombrecidos, véase 3:106–7c, donde quienes tienen rostros blanqueados se contraponen a quienes tienen rostros ennegrecidos; el comentario a 80:38–42, que contrasta los rostros resplandecientes, radiantes con aquellos que están cubiertos de polvo, ensombrecidos por la oscuridad; así como 10:27, que habla de rostros cubiertos como por jirones de una noche oscura.
Versículo 61
وَيُنَجِّى ٱللَّهُ ٱلَّذِينَ ٱتَّقَوْا۟ بِمَفَازَتِهِمْ لَا يَمَسُّهُمُ ٱلسُّوٓءُ وَلَا هُمْ يَحْزَنُونَ ﴿٦١﴾
wayunaŷŷī llāhu lladhīna ttaqaw bimafāzatihim lā yamassuhumu s-sūʾu walā hum yaḥzanūn
Y Dios salva a quienes son temerosos mediante su triunfo; el mal no les alcanzará, ni se entristecerán.
61Su triunfo puede referirse a las virtudes o a las obras de los temerosos (Ṭ), a que son librados del Fuego (Ṭs), o al triunfo de las aspiraciones espirituales sobre las terrenales. El ingreso en el Jardín se califica de el supremo triunfo en más de una docena de aleyas; para las bienaventuranzas del Jardín, véanse 5:119; 44:51–57. Los tormentos del Infierno no les alcanzarán, ni se entristecerán por las cosas de este mundo, que ya han quedado atrás (Ṭ). De forma alternativa, el que no sean rozados por el mal ni por la tristeza alude a que se les preservará de todo castigo en el Día de la Resurrección (IK).
Versículo 62
ٱللَّهُ خَٰلِقُ كُلِّ شَىْءٍۢ ۖ وَهُوَ عَلَىٰ كُلِّ شَىْءٍۢ وَكِيلٌۭ ﴿٦٢﴾
allāhu khāliqu kulli shayʾin wahuwa ʿalā kulli shayʾin wakīl
Dios es el Creador de todas las cosas, y Él es Custodio sobre todas las cosas.
Versículo 63
لَّهُۥ مَقَالِيدُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۗ وَٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ بِـَٔايَٰتِ ٱللَّهِ أُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْخَٰسِرُونَ ﴿٦٣﴾
lahū maqālīdu s-samāwāti wal-arḍi walladhīna kafarū biʾāyāti llāhi ulāʾika humu l-khāsirūn
A Él pertenecen las llaves de los cielos y de la tierra. Y quienes no creen en los signos de Dios, esos son los perdedores.
63El hecho de que Dios posea las llaves de los cielos y de la tierra (cf. 42:12) denota que ejerce soberanía sobre ellos y los protege (Z). Se entiende en el sentido de «las llaves de los tesoros» (Ṭ) y por tanto como una alusión indirecta a los tesoros mismos (R, Z), una remisión a 15:21: No hay nada cuyos tesoros no estén junto a Nosotros, y no lo hacemos descender sino en una medida determinada (cf. 63:7), lo cual significa que Dios abre los tesoros de la provisión y la misericordia a quien Él quiere y los cierra según Su sola Voluntad (Z), dispensando provisiones y misericordia (Ṭs). También puede referirse al Conocimiento de Dios, como en 6:59: Y junto a Él están las llaves de lo Oculto. Nadie las conoce sino Él. En un plano espiritual, puede entenderse en el sentido de que Dios posee las llaves de todos los corazones (ST); véase 6:59c. Habiendo negado los signos de Dios, los incrédulos pierden toda participación en el bien que Dios dispensa desde Sus tesoros, tanto en esta vida como en la próxima (Ṭ).
Versículo 64
قُلْ أَفَغَيْرَ ٱللَّهِ تَأْمُرُوٓنِّىٓ أَعْبُدُ أَيُّهَا ٱلْجَٰهِلُونَ ﴿٦٤﴾
qul afaghayra llāhi taʾmurūnnī aʿbudu ayyuhā l-ŷāhilūn
Di: «¿Acaso me ordenáis adorar a otro fuera de Dios, oh ignorantes?».
64Esta pregunta retórica funciona como una expresión de asombro ante el hecho de que los incrédulos pudieran pedir al Profeta que adore a quienes carecen por completo de las llaves de los tesoros junto con Aquel que las posee todas, como en 38:9, donde se inquiere respecto a sus deidades: ¿O es que poseen ellos los tesoros de la Misericordia de tu Señor, el Poderoso, el Munífico? (cf. 52:32).
Versículo 65
وَلَقَدْ أُوحِىَ إِلَيْكَ وَإِلَى ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِكَ لَئِنْ أَشْرَكْتَ لَيَحْبَطَنَّ عَمَلُكَ وَلَتَكُونَنَّ مِنَ ٱلْخَٰسِرِينَ ﴿٦٥﴾
walaqad ūḥiya ilayka waʾilā lladhīna min qablika laʾin ashrakta layaḥbaṭanna ʿamaluka walatakūnanna mina l-khāsirīn
Ciertamente se te ha revelado a ti y a quienes te precedieron que si atribuyes asociados [a Dios], ciertamente tu obra se anulará y serás de los perdedores.
65Esta aleya reitera la aserción coránica de que, a falta de una fe correcta y recta, las buenas obras se anulan, no reportando recompensa alguna en la próxima vida, ya que, tal como se relata que dijo el Profeta: «Las obras no son sino con arreglo a las intenciones, y cada persona no tiene sino lo que tuvo la intención de hacer». Véanse también 2:217; 3:22; 5:5, 53; 6:88; 7:147; 9:17; 11:16; 18:105; 33:19; 47:9, 28, 32.
Versículo 66
بَلِ ٱللَّهَ فَٱعْبُدْ وَكُن مِّنَ ٱلشَّٰكِرِينَ ﴿٦٦﴾
bali llāha faʿbud wakum mina sh-shākirīn
¡Al contrario, adora a Dios y sé de los agradecidos!
66Uno debe ser agradecido a Dios por Su Guía al adorarlo solo a Él y repudiar el culto a los ídolos (Ṭ) y, en el contexto de las aleyas precedentes, por lo que Él ha dispensado para los seres humanos a partir de Sus tesoros.
Versículo 67
وَمَا قَدَرُوا۟ ٱللَّهَ حَقَّ قَدْرِهِۦ وَٱلْأَرْضُ جَمِيعًۭا قَبْضَتُهُۥ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ وَٱلسَّمَٰوَٰتُ مَطْوِيَّٰتٌۢ بِيَمِينِهِۦ ۚ سُبْحَٰنَهُۥ وَتَعَٰلَىٰ عَمَّا يُشْرِكُونَ ﴿٦٧﴾
wamā qadarū llāha ḥaqqa qadrihī wal-arḍu ŷamīʿan qabḍatuhū yawma l-qiyāmati was-samāwātu maṭwiyyātum biyamīnihī subḥānahū wataʿālā ʿammā yushrikūn
Y no han valorado a Dios en Su verdadera medida. La tierra entera no será sino un puñado para Él el Día de la Resurrección, y los cielos estarán plegados en Su Diestra. ¡Gloria a Él! Ensalzado sea por encima de los asociados que Le atribuyen.
67Los idólatras no honraron a Dios como debe ser honrado (Q, Ṭ) cuando Le atribuyeron copartícipes, Le describieron mediante atributos que no Le corresponden (Bḍ), y no creyeron que Dios posee poder absoluto sobre todas las cosas (IK, Ṭ). Prácticamente todos los comentaristas vinculan esta aleya con los idólatras de La Meca, pero aquellos que aportan múltiples opiniones la relacionan también con un episodio en el que un judío, según algunos un rabino, dijo al Profeta: «¡Oh, Muḥammad! Dios pondrá los cielos sobre un dedo, las tierras sobre otro dedo, las montañas sobre un dedo y el resto de la creación sobre otro dedo. Luego dirá: “Yo soy el Rey”». Ante esto, el Profeta sonrió abiertamente hasta que pudieron verse sus molares y recitó esta aleya (IK, Q, Ṭ), según algunos en confirmación de lo dicho (IK, Ṭ), indicando que el Profeta reconocía que los musulmanes y los judíos eran ambos monoteístas, a diferencia de los idólatras. Relatos menos fidedignos sostienen que esta aleya fue revelada en realidad como una censura a la postura expresada por el judío (Ṭ); para no han valorado a Dios en Su verdadera medida, véanse también 6:91c; 22:74c. El que la tierra entera no será sino un puñado para Él denota la facilidad con la que Dios puede poner término a la creación (Bḍ). ¡Gloria a Él! Ensalzado sea por encima de los asociados que Le atribuyen (cf. 10:18; 16:1; 30:40) es una afirmación de la absoluta trascendencia de Dios.
Versículo 68
وَنُفِخَ فِى ٱلصُّورِ فَصَعِقَ مَن فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَمَن فِى ٱلْأَرْضِ إِلَّا مَن شَآءَ ٱللَّهُ ۖ ثُمَّ نُفِخَ فِيهِ أُخْرَىٰ فَإِذَا هُمْ قِيَامٌۭ يَنظُرُونَ ﴿٦٨﴾
wanufikha fī ṣ-ṣūri faṣaʿiqa man fī s-samāwāti waman fī l-arḍi illā man shāʾa llāhu thumma nufikha fīhi ukhrā faʾidhā hum qiyāmun yanẓurūn
Y se tocará la trompeta, y entonces cuantos estén en los cielos y en la tierra caerán fulminados, salvo quienes Dios quiera. Luego se tocará de nuevo y, he aquí, que estarán de pie, mirando.
68Esta aleya se distingue de otras que mencionan el toque de la trompeta anunciando el apocalipsis y el inicio del Juicio Final (véanse 6:73; 18:99; 20:102; 23:101; 27:87; 36:51; 50:20; 69:13; 74:8; 78:18) en el hecho de que habla de que el Arcángel Serafiel tocará la trompeta dos veces. El primer toque, clamor o toque de trompeta (como se le denomina en otros contextos) acarrea la destrucción de toda la creación, y el segundo anuncia la Resurrección. Se dice que aquellos que están exentos de caer fulminados al sonar el primer toque de trompeta son los arcángeles Gabriel, Miguel y Serafiel, y el Ángel de la Muerte, ʿIzrāʾīl (o Azrael; Ṭ, Ṭs). Otros afirman que con el tiempo todo fenece; luego Dios resucita a Serafiel para tocar la trompeta por segunda vez, convocando a la Resurrección (IK); a este segundo toque es al que se hace referencia en 79:13–14: Mas no será sino un solo clamor, y he aquí que estarán sobre una llanura despiertos (cf. 30:25). Se relata que el Profeta dijo que el período entre ambos toques será de cuarenta, aunque no precisó si se trataba de horas, días, meses o años. El Profeta continuó: «Luego Dios hará descender una lluvia del cielo, y el cuerpo muerto brotará tal como brota una planta verde. Cada parte de la persona se descompondrá excepto un solo hueso, y es el hueso del coxis. A partir de él se congregará la creación en el Día del Juicio» (IK).
Versículo 69–70
وَأَشْرَقَتِ ٱلْأَرْضُ بِنُورِ رَبِّهَا وَوُضِعَ ٱلْكِتَٰبُ وَجِا۟ىٓءَ بِٱلنَّبِيِّۦنَ وَٱلشُّهَدَآءِ وَقُضِىَ بَيْنَهُم بِٱلْحَقِّ وَهُمْ لَا يُظْلَمُونَ ﴿٦٩﴾ وَوُفِّيَتْ كُلُّ نَفْسٍۢ مَّا عَمِلَتْ وَهُوَ أَعْلَمُ بِمَا يَفْعَلُونَ ﴿٧٠﴾
waʾashraqati l-arḍu binūri rabbihā wawuḍiʿa l-kitābu waŷīʾa bin-nabiyyīna wash-shuhadāʾi waquḍiya baynahum bil-ḥaqqi wahum lā yuẓlamūn · wawuffiyat kullu nafsim mā ʿamilat wahuwa aʿlamu bimā yafʿalūn
La tierra brillará con la Luz de su Señor, se dispondrá el Libro, y se hará comparecer a los profetas y a los testigos. Se dictará juicio entre ellos con la verdad, y no se cometerá injusticia con ellos.
Cada alma será retribuida plenamente por lo que haya hecho, y Él sabe mejor lo que hacen.
69–70La tierra brillará sobre la árida planicie sobre la cual todos los seres humanos serán congregados para la Resurrección, pero no será como la tierra que conocemos, puesto que ese Día la tierra será cambiada por otra tierra (14:48). Más bien, Dios la dejará como una planicie rasa. No verás en ella hondonada ni elevación alguna (20:106–7). Los seres humanos, y según algunos todas las criaturas, saldrán de sus tumbas hacia esta planicie en turbas (78:18). Se congregarán, según un ḥadīz, «descalzos, desnudos e incircuncisos, anegados en su propio sudor, que les llegará hasta las mismas aletas de la nariz». No obstante, no se mirarán unos a otros, pues a cada hombre ese Día le bastará su propio asunto (80:37). A cada persona se le presentará entonces el libro de sus obras, el cual no deja nada sin consignar, ni pequeño ni grande (18:49); véanse 17:71c; 69:19–29c.
Los profetas y los testigos de entre los ángeles que registraron sus obras en sus libros (IK, Ṭs; véanse 43:80c; 50:17–18c; 82:10–11) serán hechos comparecer entonces para dar testimonio en favor o en contra de los seres humanos. Otros entienden los testigos como una alusión a quienes dan testimonio de que los profetas transmitieron las revelaciones y de que los pueblos los desmintieron (Ṭs) o como una referencia a aquellos que cayeron martirizados en el camino de Dios (Ṭs). También podría entenderse como una referencia a todo aquello que dará testimonio en su favor o en su contra (Ṭs), desde los ángeles hasta sus propios miembros, respecto a los cuales 41:20 afirma: Sus oídos, sus ojos y sus pieles darán testimonio contra ellos de lo que solían hacer. Cuando todas sus obras queden al descubierto, serán pesadas unas frente a otras, como en 21:47: Dispondremos las balanzas justas para el Día de la Resurrección, y a ningún alma se le hará injusticia en nada. Aun si fuese del peso de un grano de mostaza, lo traeremos. Así, no se cometerá injusticia con ellos (cf. 2:281; 6:160; 10:47, 54; 16:111; 21:47; 36:54c; 45:22; 46:19). Luego cada alma será retribuida plenamente por el bien o el mal que haya hecho (cf. 16:111) o por lo que haya obtenido (2:281; 3:25).
Versículo 71–72
وَسِيقَ ٱلَّذِينَ كَفَرُوٓا۟ إِلَىٰ جَهَنَّمَ زُمَرًا ۖ حَتَّىٰٓ إِذَا جَآءُوهَا فُتِحَتْ أَبْوَٰبُهَا وَقَالَ لَهُمْ خَزَنَتُهَآ أَلَمْ يَأْتِكُمْ رُسُلٌۭ مِّنكُمْ يَتْلُونَ عَلَيْكُمْ ءَايَٰتِ رَبِّكُمْ وَيُنذِرُونَكُمْ لِقَآءَ يَوْمِكُمْ هَٰذَا ۚ قَالُوا۟ بَلَىٰ وَلَٰكِنْ حَقَّتْ كَلِمَةُ ٱلْعَذَابِ عَلَى ٱلْكَٰفِرِينَ ﴿٧١﴾ قِيلَ ٱدْخُلُوٓا۟ أَبْوَٰبَ جَهَنَّمَ خَٰلِدِينَ فِيهَا ۖ فَبِئْسَ مَثْوَى ٱلْمُتَكَبِّرِينَ ﴿٧٢﴾
wasīqa lladhīna kafarū ilā ŷahannama zumaran ḥattā idhā ŷāʾūhā futiḥat abwābuhā waqāla lahum khazanatuhā alam yaʾtikum rusulum minkum yatlūna ʿalaykum āyāti rabbikum wayundhirūnakum liqāʾa yawmikum hādhā qālū balā walākin ḥaqqat kalimatu l-ʿadhābi ʿalā l-kāfirīn · qīla dkhulū abwāba ŷahannama khālidīna fīhā fabiʾsa mathwā l-mutakabbirīn
Y quienes no creyeron serán conducidos al Infierno en turbas, hasta que, cuando lleguen a él, se abrirán sus puertas y sus guardianes les dirán: «¿Acaso no vinieron a vosotros mensajeros de entre vosotros, recitándoos los signos de vuestro Señor y advirtiéndoos del encuentro de este vuestro Día?». Dirán: «¡Sí, por cierto!». Pero la Palabra del castigo se ha hecho efectiva contra los incrédulos.
Se dirá: «Entrad por las puertas del Infierno, para morar en él eternamente». ¡Qué mala es la morada de los arrogantes!
71–72Aquellos cuyas balanzas pesen mucho con buenas obras serán separados entonces de aquellos cuyas balanzas resulten livianas (véanse 23:102–3; 101:6–9c), y estos últimos serán conducidos y empujados con violencia al Fuego del Infierno (52:13). Una vez que se abran las puertas del Infierno (cf. 16:29), sus guardianes, de quienes se dice que son diecinueve ángeles (véase 74:30c), formularán a los incrédulos esta pregunta retórica a modo de reproche (cf. 40:50; 67:8–9). Los incrédulos responderán afirmativamente, diciendo: Ciertamente vino a nosotros un advertidor, pero lo desmentimos y dijimos: “Dios no ha hecho descender nada; no estáis sino en un gran extravío”. . . . Si hubiésemos escuchado o hubiésemos reflexionado, no seríamos de los habitantes de la Llama (67:9–10). Pero su ahora tardía afirmación no podrá hacer nada para eludir el inminente castigo, dado que fueron ciertamente «advertidos» y se les dio amplio margen para arrepentirse; por ende, la Palabra del castigo se ha hecho efectiva (cf. 10:33; 22:18; 36:7; 40:6). Habiéndoseles hecho reconocer y admitir su error, los incrédulos son arrojados entonces al Infierno.
Versículo 73
وَسِيقَ ٱلَّذِينَ ٱتَّقَوْا۟ رَبَّهُمْ إِلَى ٱلْجَنَّةِ زُمَرًا ۖ حَتَّىٰٓ إِذَا جَآءُوهَا وَفُتِحَتْ أَبْوَٰبُهَا وَقَالَ لَهُمْ خَزَنَتُهَا سَلَٰمٌ عَلَيْكُمْ طِبْتُمْ فَٱدْخُلُوهَا خَٰلِدِينَ ﴿٧٣﴾
wasīqa lladhīna ttaqaw rabbahum ilā l-ŷannati zumaran ḥattā idhā ŷāʾūhā wafutiḥat abwābuhā waqāla lahum khazanatuhā salāmun ʿalaykum ṭibtum fadkhulūhā khālidīn
Y quienes temían a su Señor serán conducidos al Jardín en turbas, hasta que, cuando lleguen a él, se abrirán sus puertas y sus guardianes les dirán: «La paz sea con vosotros; habéis obrado bien; entrad, pues, en él, para morar [allí] eternamente».
73En contraste con los incrédulos, los creyentes temerosos, cuyas balanzas son pesadas, entrarán por las puertas del Jardín, de las cuales, según diversos aḥādīz, hay ocho (IK, Q, Ṭs). Se entiende que las turbas aluden a una multitud que entra tras otra, comenzando por los mejores, luego los siguientes en excelencia y luego los sucesivos (IK). A este respecto, se relata que el Profeta dijo: «Yo seré el primero en entrar al Paraíso» (IK). De entre las turbas, se dice que el primer grupo en entrar «resplandecerá como la luna en la noche de plenilunio, y les seguirá un grupo semejante al astro más refulgente que brilla en el firmamento» (IK). En otros aḥādīz, se refiere que este grupo alcanzará los setenta mil o setecientos mil creyentes (IK). En otros lugares se afirma que los ángeles entrarán a ellos por cada puerta: “La paz sea con vosotros porque fuisteis pacientes”. ¡Qué excelente es la Morada Postrera! (13:23–24). En cuanto a las puertas del Jardín, véanse 13:23–24c; 38:50c. Esta es una de varias aleyas que mencionan el saludo de Paz o La paz sea con vosotros que aguarda a los creyentes en la Otra Vida (véanse también 7:46; 10:10; 13:23–24; 14:23; 16:32; 19:62; 25:75; 33:44; 36:58c; 56:25–26).
Versículo 74
وَقَالُوا۟ ٱلْحَمْدُ لِلَّهِ ٱلَّذِى صَدَقَنَا وَعْدَهُۥ وَأَوْرَثَنَا ٱلْأَرْضَ نَتَبَوَّأُ مِنَ ٱلْجَنَّةِ حَيْثُ نَشَآءُ ۖ فَنِعْمَ أَجْرُ ٱلْعَٰمِلِينَ ﴿٧٤﴾
waqālū l-ḥamdu lillāhi lladhī ṣadaqanā waʿdahū waʾawrathanā l-arḍa natabawwaʾu mina l-ŷannati ḥaythu nashāʾu faniʿma aŷru l-ʿāmilīn
Dirán: «Alabado sea Dios, Quien fue fiel con nosotros en Su Promesa y nos ha hecho heredar la tierra, para establecernos en el Jardín donde queramos». ¡Qué excelente es la recompensa de los que obran!
74Estas son las palabras de los habitantes del Jardín en respuesta al saludo de los ángeles. Su Promesa se refiere a la otorgada a todos los seres humanos en 10:4, tanto si su destino es el Cielo como si es el Infierno: Hacia Él es vuestro retorno de todos juntos; la Promesa de Dios es verdadera, una promesa de la cual los incrédulos se mofan en varias aleyas diciendo: ¿Cuándo se cumplirá esta promesa, si sois veraces? (10:48; 21:38; 27:71; 34:29; 36:48; 67:25). En este caso, Su Promesa también alude más específicamente a las diversas promesas hechas a los creyentes, como en la aleya 20 así como en 31:8–9: En verdad, quienes creen y realizan obras rectas tendrán Jardines de delicias, donde morarán eternamente —la Promesa de Dios en la verdad— (cf. 4:122). También se dice de los justos que «heredan» el Paraíso en 7:43 y 23:10–11 y que heredan la tierra en 21:105, lo cual puede entenderse en el sentido de que pueden hacer con ella lo que gusten y, en sus propias palabras, establecernos donde queramos.
Para profundizar sobre los acontecimientos relativos al fin de los tiempos descritos en las aleyas 68–74, véase el ensayo «La muerte, el morir y la Otra Vida en el Corán».
Versículo 75
وَتَرَى ٱلْمَلَٰٓئِكَةَ حَآفِّينَ مِنْ حَوْلِ ٱلْعَرْشِ يُسَبِّحُونَ بِحَمْدِ رَبِّهِمْ ۖ وَقُضِىَ بَيْنَهُم بِٱلْحَقِّ وَقِيلَ ٱلْحَمْدُ لِلَّهِ رَبِّ ٱلْعَٰلَمِينَ ﴿٧٥﴾
watarā l-malāʾikata ḥāffīna min ḥawli l-ʿarshi yusabbiḥūna biḥamdi rabbihim waquḍiya baynahum bil-ḥaqqi waqīla l-ḥamdu lillāhi rabbi l-ʿālamīn
Y verás a los ángeles rodeando en torno al Trono, glorificando las alabanzas de su Señor. Se dictará juicio entre ellos con la verdad, y se dirá: «Alabado sea Dios, Señor de los mundos».
75Mientras que los ángeles que rodean en torno al Trono de Dios glorifican Sus alabanzas, quienes portan el Trono y quienes moran cerca de él (40:7), pudiendo ser estos últimos los mismos mencionados aquí, suplican a Dios diciendo: Señor nuestro, abarcas todas las cosas en Misericordia y Conocimiento. Perdona a quienes se arrepienten y siguen Tu camino, y presérvalos del castigo del Fuego Infernal. Señor nuestro, hazlos entrar en los Jardines del Edén que les has prometido, junto con aquellos de entre sus padres, sus cónyuges y su descendencia que fueron rectos. En verdad, Tú eres el Poderoso, el Sabio (40:7–8).
Este Alabado sea Dios final es pronunciado por los ángeles o por Dios Mismo (IK). Algunos comentaristas destacan la relevancia del hecho de que este relato sobre el fin de la creación concluya con Alabado sea Dios y otro relato sobre el inicio de la creación comience del mismo modo (Alabado sea Dios, Quien creó los cielos y la tierra, e hizo las tinieblas y la luz, 6:1; IK, Q, Ṭs); deducen de ello que la creación principia y concluye con la alabanza a Dios.
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En la Biblioteca
Capítulos y estudios de caso que tratan esta sura, con el número de referencias a ella.
Fuentes que cita Reynolds
Libros bíblicos y textos de la Antigüedad tardía citados en el comentario de esta sura. Cada uno lleva a todos los pasajes del Corán donde aparece.
Informe
DOCUMENTO DE SÍNTESIS Y ANÁLISIS: SŪRAH 39 (AL-ZUMAR - "LAS MULTITUDES")
RESUMEN EJECUTIVO
El presente documento ofrece una síntesis exhaustiva y un análisis detallado de la Sūrah 39 del Corán, al-Zumar ("Las Multitudes"), basada en el texto sagrado y los comentarios tradicionales explicativos. La sūrah constituye una de las exposiciones más rotundas del monoteísmo radical coránico, cuyo eje temático gira en torno a la exigencia de consagrar la religión de manera pura e indivisa a Dios (ikhlāṣ).
Puntos Clave de Análisis:
- Monoteísmo Absoluto y Devoción Pura: La sūrah enfatiza más que ninguna otra la dedicación exclusiva del culto a Dios, rechazando tajantemente las mediaciones idolatras, la atribución de descendencia divina y el servicio a múltiples "asociados".
- Atributos Divinos y Signos en la Creación: Dios es presentado como el Creador Supremo, Auto-suficiente (beyond need of you), que despliega los ciclos naturales (noche, día, sol, luna, agua) y la gestación humana en "tresfold darkness" (tres niveles de oscuridad).
- Antropología Espiritual y la Razón (Lubb): Se establece una distinción tajante entre los "poseedores de intelecto" (ūlū al-albāb) —aquellos que reconocen la verdad, cuya piel se estremece y ablanda ante el Corán— y aquellos de corazones endurecidos o sumidos en el engaño y la arrogancia.
- La Cúspide de la Esperanza Divina (v. 53): Contiene el versículo considerado por la tradición como el más esperanzador del Corán, que prohíbe desesperar de la Misericordia Divina y afirma que Dios perdona todos los pecados a quien se arrepiente antes de que llegue el castigo.
- Escatología Funcional y Conducción en Multitudes: El texto culmina con una descripción minuciosa del Fin de los Tiempos: las dos llamadas de trompeta (Sūr), la presentación del Libro de las obras, la prueba de testigos/profetas, y la separación final de la humanidad conducida "en multitudes" (zumar) hacia el Infierno o hacia el Jardín.
1. CONTEXTO HISTÓRICO, TÍTULOS Y ESTRUCTURA DE LA SŪRAH
1.1 Revelación y Denominaciones
- Periodo de Revelación: La mayoría de la Sūrah al-Zumar fue revelada a mediados del periodo mecano, inmediatamente después de la Sūrah 34 (Sabaʾ).
- Pasajes Madineses Excepcionales: Diversos comentaristas sustentan que los versículos 53–55 (o 53–59 según algunas fuentes) corresponden al periodo de Medina, revelados en relación con Waḥshī, el esclavo abisinio que obtuvo su libertad al matar a Ḥamzah (primo del Profeta) en la Batalla de Uḥud (año 3/625). Otros comentaristas señalan que los versículos 10 y 23 también son de origen madinés.
- Títulos de la Sūrah:
- Al-Zumar ("Las Multitudes"): Proviene de la mención en los versículos 71 y 73 sobre la conducción de los no creyentes al Infierno "en multitudes" y de los creyentes al Jardín "en multitudes".
- Al-Ghuraf ("Las Moradas Elevadas"): Denominación secundaria basada en la mención del versículo 20 sobre las moradas celestiales destinadas a los reverentes.
- Práctica Litúrgica: Según un informe de ʿĀʾishah (esposa del Profeta), este no se dormía sin antes recitar al-Zumar y Banū Isrāʾīl (Sūrah 17, al-Isrāʾ).
2. EL TEMA CENTRAL: LA DEVOCIÓN PURA (IKHLĀṢ) FRENTE A LA IDOLATRÍA
El tema vertebrador de al-Zumar es el servicio religioso puro y sincero. La sūrah demanda reiteradamente devotar la religión de manera exclusiva e íntegra a Dios (vv. 2, 11, 14), aseverando que la "religión pura" (al-dīn al-khāliṣ) pertenece únicamente a Él y está desprovista de cualquier objeto de culto secundario (v. 3).
[ LA RELIGIÓN PURA (IKHLĀṢ) ]
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[ Creyentes Monoteístas ] [ Idólatras y Negadores ]
- Exclusividad en el culto. - Argumentan "falsos mediadores".
- Corazón unificado (Un solo amo). - Corazón dividido (Amos en disputa).
- Piel y corazón se ablandan ante la Palabra. - Sus corazones se repelen si se nombra
- Destino: Moradas elevadas / Jardín. únicamente a Dios.
- Destino: Infierno en multitudes.
2.1 Refutación de la Mediación Idólatra
- La Falacia de la Cercanía: Los idólatras intentan justificar su culto a entidades secundarias argumentando: "No los adoramos sino para que nos acerquen a Dios" (v. 3). El texto dictamina que Dios juzgará sus diferencias y que Él no guía al mentiroso no creyente.
- Rechazo a la Descendencia Divina: El versículo 4 rechaza la imputación de que Dios tenga hijos o hijas (creencia sostenida por los idólatras mecanos, además de las menciones sobre cristianos y judíos en otros pasajes). Si Dios hubiera querido tomar un hijo, habría elegido lo que quisiera de Su creación; sin embargo, Él está por encima de ello: "Él es el Uno, el Dominante (al-Qahhār)".
- Impotencia de los Falsos Dioses: El versículo 38 desmantela la eficacia de los ídolos. Si Dios decreta un daño o una misericordia para una persona, ninguna de esas entidades falsas puede remover el daño ni retener la misericordia.
2.2 Parábolas de la Unidad vs. la Dispersión
- La Parábola de los Dos Siervos (v. 29): Dios establece una comparación analógica entre:
- Un hombre compartido por socios en disputa (representación del idólatra atrapado por múltiples aspiraciones y falsas autoridades).
- Un hombre que pertenece exclusivamente a un solo dueño (representación del creyente monoteísta).
- Interpretación Espiritual: El texto de los comentarios subraya que aquel que concentra todas sus aspiraciones en Dios es protegido por Él, mientras que quien dispersa su corazón en los valles del mundo es abandonado a su suerte.
3. SOBERANÍA DIVINA, CREACIÓN Y NATURALEZA HUMANA
3.1 Signos de la Creación como Revelación Primaria
El Corán vincula la revelación del Libro "en verdad" con la creación misma del universo "en verdad" (vv. 2, 5). Los fenómenos cosmológicos actúan como revelación primera de la divinidad:
- Mecánica Cósmica: Dios enrolla la noche sobre el día y el día sobre la noche, y ha hecho al sol y a la luna siervos en órbitas fijas (v. 5).
- Origen Biológico Humano: La humanidad fue creada a partir de una sola alma (Adán), de la cual se extrajo su pareja (v. 6).
- Gestación en Tres Tinieblas: La creación humana en el vientre materno se produce "creación tras creación, en una triple oscuridad" (v. 6). La tradición hermenéutica identifica estas tres capas con:
- La placenta.
- El útero.
- El vientre/abdomen.
- Provisión Ganadera: La entrega de ocho pares de ganado (macho y hembra de ovejas, cabras, camellos y bueyes) para beneficio humano (v. 6).
3.2 La Auto-suficiencia Divina y la Injusticia Humana
- Trascendencia Divina (v. 7): Dios está más allá de la necesidad de la fe humana (beyond need of you). Si el ser humano descree, la pérdida es puramente suya; Dios no se complace con la incredulidad de Sus siervos, pero se complace con la gratitud.
- Justicia Individual y Responsabilidad: "Ninguna alma cargará con la carga de otra" (v. 7). En el Juicio Final, Dios informará a cada persona el valor de sus actos e intenciones, pues conoce lo que yace en los pechos.
- Ciclo de Ingratitud Humana (vv. 8, 49): Cuando el hombre sufre una aflicción, clama a Dios volviéndose a Él. Sin embargo, al recibir una bendición o alivio, olvida a quién invocó, atribuye su éxito a su propio conocimiento ("Solo se me dio por mi conocimiento"), y establece asociados a Dios, cayendo en una grave contradicción espiritual.
- El Sueño y la Muerte (v. 42): Dios toma las almas al momento de la muerte y reteniendo a aquellas cuyo término ha decretado. A las almas de quienes solo duermen las libera hasta un plazo fijado. La tradición califica al sueño como "el hermano de la muerte".
4. RECEPCIÓN DE LA PALABRA: EL INTELECTO Y LOS ESTADOS DEL CORAZÓN
4.1 Los Poseedores de Intelecto (Ūlū al-Albāb)
- Definición Racional e Intuitiva: La palabra lubb (plural albāb) significa literalmente "núcleo", "médula" o "centro". En el Corán designa a quienes poseen el verdadero conocimiento de la realidad interna de las cosas.
- Comentario de Ibn ʿArabī: La verdad enviada por Dios es la "médula", mientras que la razón formal es la "cáscara". Los poseedores de intelecto son aquellos que emplean la razón adecuadamente para alcanzar la médula (la revelación), entendiendo que esta es su verdadero alimento.
- Cualidades de los Guiados (v. 18): Son aquellos que "escuchan la Palabra y siguen lo más hermoso de ella". Distinguen entre lo bueno y lo mejor, escogiendo la acción más virtuosa y cercana a Dios.
4.2 Impacto Psicosomático del Corán
El versículo 23 ofrece una descripción única sobre el efecto físico y espiritual de la recitación coránica:
"God has sent down the most beautiful discourse, a Book consimilar, paired, whereat quivers the skin of those who fear their Lord. Then their skin and their hearts soften unto the remembrance of God." (v. 23)
- Consimilar (Mutashābih): Significa que el Corán es homogéneo en elocuencia, belleza, verdad y confirmación mutua de sus partes.
- Pareado (Mathānī): Hace referencia a la yuxtaposición constante de opuestos (Paraíso/Infierno, creyentes/no creyentes, esperanza/temor).
- Reacción Física: Se describe el estremecimiento inicial de la piel por temor a la Majestad y Castigo Divino, seguido por el ablandamiento de la piel y el corazón impulsado por la esperanza en Su Misericordia.
- Contraste: Se opone a aquellos cuyos corazones están "endurecidos" (woe unto those whose hearts are hardened), cerrados a la luz y a la guía espiritual (v. 22).
5. LA MISERICORDIA DIVINA Y EL ARREPENTIMIENTO
El pasaje comprendido entre los versículos 53 y 59 representa el punto culminante de la esperanza en la teología coránica.
5.1 El Versículo de la Esperanza Absoluta (v. 53)
Say: “O My servants who have been prodigal to the detriment of their own souls! Despair not of God’s Mercy. Truly God forgives all sins. Truly He is the Forgiving, the Merciful.” (v. 53)
- Alcance del Perdón: El término "pródigos" (asrafū) abarca todo tipo de transgresiones, incluidas la idolatría previa, asesinatos en la época de la ignorancia (jāhiliyyah) y faltas mayores, siempre que medie un arrepentimiento genuino.
- Contexto de Revelación: Diversas tradiciones vinculan este texto a no creyentes de La Meca o a musulmanes perseguidos que temían que sus pecados pasados les impidieran ser aceptados.
- Declaración Profética: El Profeta declaró que no cambiaría este versículo por el mundo entero y todo lo que contiene, reafirmando que Dios perdona incluso a quien cometió idolatría si se vuelve a Él antes de la muerte.
5.2 Exhortación y Lamentaciones Tardías (vv. 54–59)
Se insta a los creyentes a volver (inābah) y someterse a Dios antes de que sobrevenga el castigo repentino. El texto recrea los lamentos de las almas en el Juicio cuando ya es demasiado tarde para cambiar:
- Lamento por Negligencia (v. 56): "¡Ay de mí por lo que descuidé de mi deber hacia Dios!"
- Culpabilización Fatalista (v. 57): "Si tan solo Dios me hubiera guiado..."
- Petición de una Segunda Oportunidad (v. 58): "Si tan solo tuviera otra oportunidad, sería de los virtuosos."
- Respuesta Divina (v. 59): Dios rebate estas excusas recordando que Sus signos llegaron en la vida terrenal, pero el individuo los denegó, actuó con arrogancia y eligió la incredulidad.
6. ESCATOLOGÍA: EL JUICIO FINAL Y LA CONDUCCIÓN EN MULTITUDES
La sección final de la sūrah (vv. 68–75) expone de forma pormenorizada los acontecimientos que marcarán el fin de la creación y la retribución final.
6.1 Los Dos Soplos de la Trompeta (v. 68)
La tradición identifica al arcángel Serafiel (Isrāfīl) como el encargado de hacer sonar la trompeta (Sūr):
- Primer Soplo (Sloq/Swoon): Causa la muerte o el desmayo de todo cuanto existe en los cielos y en la tierra, exceptuando a quienes Dios quiera (tradicionalmente Gabriel, Miguel, Serafiel y el Ángel de la Muerte).
- Segundo Soplo (Resurrección): Toda la creación se pone en pie de manera instantánea, observando el despliegue del Juicio.
6.2 El Escenario del Juicio (vv. 69–70)
- La Transformación de la Tierra: La tierra se iluminará con la Luz de su Señor en una llanura transformada, desprovista de curvaturas.
- Apertura de Libros y Testigos: Se coloca el Libro de los actos (que no omite detalles pequeños ni grandes) y son presentados los profetas y los testigos (ángeles escribas, mártires o los propios miembros del cuerpo que atestiguarán las acciones realizadas).
- Equidad Perfecta: Ninguna alma será tratada con injusticia; a cada una se le pagará de manera exacta según lo que haya realizado.
6.3 La Conducción al Infierno y al Jardín (Al-Zumar)
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JUICIO FINAL (*AL-ZUMAR*)
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[ LOS NO CREYENTES / ARROGANTES ] [ LOS REVERENTES / CREYENTES ]
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- Conducidos al Infierno EN MULTITUDES. - Conducidos al Jardín EN MULTITUDES.
- Las puertas se abren a su llegada. - Las puertas ya están abiertas.
- Interrogados con reprimenda por los guardianes. - Saludados con Paz (*Salām*) por los guardianes.
- Rostros ennegrecidos por la mentira y arrogancia. - Heredan la tierra celestial.
- Entran para morar eternamente. - Habitan en Moradas Elevadas (*Ghuraf*).
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A. La Entrada al Infierno (vv. 71–72)
- Los no creyentes son conducidos (sīqa) al Infierno en grupos.
- Al llegar, las puertas se abren bruscamente y los guardianes de la morada infernal (diecinueve ángeles) los reprenden preguntando si no vinieron a ellos mensajeros a advertirles.
- Los condenados admiten la verdad, pero el decreto de castigo queda consumado. Entran con rostros ennegrecidos por su arrogancia.
B. La Entrada al Jardín (vv. 73–74)
- Los reverentes son conducidos al Jardín en multitudes de rango progresivo (los más virtuosos al frente).
- Las puertas del Paraíso se abren para darles la bienvenida. Los guardianes los saludan con las palabras: "Paz sea sobre vosotros (Salām ʿalaykum); lo habéis hecho bien; entrad en él para morar eternamente".
- Los creyentes responden alabando a Dios por haber cumplido Su promesa y por haberles hecho heredar la tierra celestial ("para establecernos en el Jardín donde queramos").
6.4 El Cierre Cósmico (v. 75)
El texto sagrado y la sūrah concluyen con una visión majestuosa de la corte celestial: los ángeles rodean el Trono de Dios (ʿArsh), glorificando y cantando alabanzas a su Señor. Tras ejecutarse el juicio en verdad entre todas las criaturas, la creación entera clausura su ciclo con la proclamación universal:
"Praise be to God, Lord of the worlds." (Al-ḥamdu li'Llāhi Rabbi 'l-ʿālamīn)
Este cierre escatológico enmarca el principio y el fin de la existencia bajo el atributo primario de la alabanza divina.
7. CUADRO SÍNTESIS DE CONCEPTOS CLAVE
| Término / Concepto | Referencia Coránica | Significado y Definición Hermenéutica |
|---|---|---|
| Ikhlāṣ | vv. 2, 11, 14 | Consagración pura, sincera e indivisa de la religión y el culto exclusivamente a Dios. |
| Khāliṣ | v. 3 | Calificativo de la religión "pura", desprovista de cualquier rasgo de Shirk (asociacionismo). |
| Ūlū al-albāb | vv. 9, 18, 21 | Poseedores del intelecto o núcleo espiritual; quienes usan la razón para captar la revelación. |
| Threefold darkness | v. 6 | Las tres tinieblas del desarrollo embrionario: placenta, útero y pared abdominal. |
| Mutashābih / Mathānī | v. 23 | Características del Corán: consimilar (armónico/elocuente) y pareado (yuxtaposición de opuestos). |
| Despair not | v. 53 | Injunction fundamental que prohíbe desesperar de la Misericordia Divina, prometiendo el perdón total ante el arrepentimiento. |
| Al-Zumar | vv. 71, 73 | "Las Multitudes"; modalidad en que serán conducidos tanto los condenados como los salvos al final del Juicio. |
| Al-Ghuraf | v. 20 | "Las Moradas Elevadas"; pisos o estancias celestiales preparadas para los temerosos de Dios. |
| Two Blasts (Sūr) | v. 68 | Los dos toques de trompeta de Serafiel: el primero destruye la vida; el segundo resucita a los muertos. |
Infografía
Diapositivas
Mapa mental
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- Periodo Makkano con excepciones madinas (vv. 53–55, 10, 23)
- Título: Derivado de la mención de grupos hacia el Infierno (v. 71) y el Jardín (v. 73)
- Nombre alternativo: al-Ghuraf (Los Altos Aposentos, v. 20)
- Recitación nocturna habitual del Profeta junto con Banū Isrāʾīl
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- Religión pura perteneciente solo a Dios (vv. 2, 3, 11, 14)
- Rechazo de la adoración a ídolos intermediarios
- Crítica a la falsa justificación de proximidad divina (v. 3)
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- Comparación de actitudes hacia los signos divinos
- Pregunta retórica: ¿Son iguales los que saben y los que no? (v. 9)
- Contrastes en el Más Allá (fuego vs. jardines)
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- Creación en verdad de cielos y tierra (v. 5)
- Fenómenos cósmicos: Alternancia de noche y día
- Subordinación del sol y la luna
- Origen humano de un solo alma y su pareja (v. 6)
- Provisión de ganado: Ocho pares (ovejas, cabras, camellos, bueyes)
- Gestación en tres etapas dentro de la oscuridad triple
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- Inconstancia en la adversidad y bonanza (v. 8)
- Atribución errónea de bendiciones al conocimiento propio (v. 49)
- Provisión divina: Extensión y restricción según Su voluntad (v. 52)
- Conocimiento absoluto de lo que hay en los pechos (v. 7)
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- Versículo de esperanza: No desesperar de la misericordia de Dios (v. 53)
- Perdón para quienes han sido pródigos consigo mismos
- Exhortación a volverse en arrepentimiento antes del castigo (v. 54)
- Lamentos tardíos de los pecadores en el Día del Juicio (vv. 56–58)
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- El doble soplo de la trompeta: Desmayo universal y resurrección (v. 68)
- El brillo de la tierra con la Luz de su Señor (v. 69)
- Testigos, libros de obras y justas balanzas
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- Los incrédulos: Conducidos al Infierno en throngs (grupos, v. 71)
- Los reverentes: Conducidos al Jardín con saludos de paz (v. 73)
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Tabla de datos
| Rango de versículos | Tema central | Breve resumen del mensaje | Público u oyentes (Inferred) | Fuente |
|---|---|---|---|---|
| 39:1-4 | Mandato de la religión pura y sinceridad en el culto | Se afirma la revelación del Libro en verdad y se ordena adorar únicamente a Dios con devoción pura, rechazando a quienes toman intermediarios o atribuyen hijos a Dios. | La humanidad, en particular los idólatras de La Meca y los creyentes | [1] |
| 39:5-6 | Los signos de Dios en la creación y la naturaleza | Se exponen las pruebas del poder divino en la creación de los cielos, la tierra, los ciclos del día y la noche, el ganado y las etapas del desarrollo humano en el vientre materno. | Toda la humanidad | [1] |
| 39:7-10 | La actitud humana ante la prueba, la ingratitud y la verdadera devoción | Dios es autosuficiente y no se complace con la incredulidad. Se contrasta al ingrato que solo busca a Dios en la adversidad con el creyente devoto que ora de noche y es paciente. | La humanidad, distinguiendo entre creyentes sabios e ingratos | [1] |
| 39:11-18 | El mandato de sumisión al Profeta y la advertencia a los perdedores | El Profeta reafirma su misión de adorar a Dios con sinceridad absoluta. Se advierte sobre el castigo del Fuego y se dan albricias a quienes evitan los falsos dioses y siguen lo mejor de la Palabra. | El Profeta Mahoma, los creyentes y los idólatras | [1] |
| 39:19-22 | El destino de los condenados frente a la recompensa de los piadosos | Quien merece el castigo no puede ser salvado por el Profeta, mientras que los piadosos tendrán moradas elevadas en el Paraíso. Se usa la naturaleza como lección y se destaca a aquel cuyo pecho se abre a la guía. | El Profeta Mahoma, los creyentes y poseedores de entendimiento | [1] |
| 39:23-28 | El impacto del Corán, las parábolas y la advertencia de los castigos pasados | El Corán es el discurso más hermoso que conmueve los corazones. Se advierte sobre la humillación de las naciones antiguas que desmintieron la verdad y la perfección del Corán en árabe sin contradicciones. | Toda la humanidad y los incrédulos | [1] |
| 39:29-35 | La parábola del monoteísmo, la muerte inevitable y el Juicio Final | Se compara al sirviente de un solo dueño con el de varios amos en disputa. Se recuerda que todos morirán y disputarán ante Dios, donde los mentirosos irán al Infierno y los veraces serán recompensados. | Los idólatras, los creyentes y el Profeta | [1] |
| 39:36-41 | La suficiencia de Dios frente a las amenazas de los falsos dioses | Dios basta a Su siervo contra la intimidación de los ídolos. Los incrédulos reconocen a Dios como Creador pero invocan a otros, mientras que la guía del Corán beneficia únicamente al alma que la acepta. | El Profeta Mahoma y los idólatras de la tribu de Quraysh | [1] |
| 39:42-48 | El control divino sobre las almas, la intercesión y la desesperación de los malhechores | Dios toma las almas al morir y al dormir. La intercesión le pertenece por completo. Se describe la aversión de los incrédulos al monoteísmo puro y su inútil deseo de rescate en el Día de la Resurrección. | Los incrédulos y los sirvientes de Dios | [1] |
| 39:49-52 | La soberbia humana ante la riqueza y la prueba del sustento | El ser humano recurre a Dios en el sufrimiento pero atribuye el alivio a su propio conocimiento. Dios prueba a las personas extendiendo o restringiendo el sustento según Su voluntad. | La humanidad en general y los incrédulos arrogantes | [1] |
| 39:53-59 | La inmensidad de la Misericordia Divina y el llamado al arrepentimiento | Exhortación a no desesperar del perdón de Dios, pues Él perdona todos los pecados a quien se arrepiente antes de que llegue el castigo repentino y sea demasiado tarde para lamentarse. | Los siervos que se han excedido contra sí mismos (toda la humanidad / pecadores) | [1] |
| 39:60-67 | El destino final de los arrogantes, la soberanía de Dios y la amonestación contra el Shirk | Los mentirosos tendrán rostros ennegrecidos mientras los piadosos serán salvados. Asociar copartícipes anula las buenas obras. Se describe el poder majestuoso de Dios en el Día de la Resurrección. | El Profeta Mahoma, los ignorantes y los idólatras | [1] |
| 39:68-75 | El Toque de la Trompeta, el Juicio Final y la entrada en multitudes al Infierno y al Paraíso | Se relatan las dos sopladas de la trompeta, el despliegue del Libro de las obras, el juicio justo de las almas y la conducción en multitudes (al-Zumar) de los incrédulos al Infierno y de los piadosos al Paraíso. | Toda la creación, creyentes e incrédulos | [1] |