al-Ḥadīd
El HierroAntes del textoIntroducción
Introducción
Algunos eruditos consideran que al-Ḥadīd es de La Meca, mientras que la mayoría la considera de Medina (Āl, IK, JJ, Sh). El comentarista del siglo VI/XII Ibn ʿAṭiyyah propone una posible resolución a esta disputa, diciendo que tiene versículos de Medina, pero que parece que su parte intermedia es de La Meca. Toma su nombre de la frase hicimos descender el hierro en el v. 25. Al-Ḥadīd es la primera de un grupo de cinco sūrahs conocidas como «Las Glorificadoras» (al-Musabbiḥāt), es decir, aquellas sūrahs que comienzan con una glorificación de Dios; las otras son 59, 61, 62 y 64. Según un ḥadīth, «En [las Glorificadoras] hay un versículo que es mejor que mil versículos» (IK, Q, Sh). Algunos eruditos opinan que este ḥadīth se refiere al v. 3 de esta sūrah (IK, Sh), mientras que otros proponen que se refiere al último versículo de la Sūrah 59, al-Ḥashr (Sh).
Al-Ḥadīd comienza con seis versículos que enfatizan la Omnipresencia y la Omnipotencia de Dios. Los siguientes cinco versículos (vv. 7–11) prescriben luego la fe en Dios y el gastar de los propios bienes en la senda de Dios. A esto le siguen cuatro versículos (vv. 12–15) que contrastan el destino que aguarda a los creyentes y a los hipócritas en el Día del Juicio. La cuarta sección, y la más extensa (vv. 16–24), comienza con un llamamiento en el v. 16 —que según la mayoría está dirigido a los creyentes— a humillar o ablandar sus corazones ante el recuerdo de Dios. Aborda luego el carácter efímero de este mundo y la naturaleza ilusoria de sus deleites, continuando el llamamiento a gastar de los propios bienes de la segunda sección y el contraste entre creyentes e incrédulos de la tercera. La última sección (vv. 25–29) extiende la discusión a la Gente del Libro, reprochándoles no haber sido fieles a sus profetas y exhortándolos a creer en la profecía de Muhammad.
Sura 57al-Ḥadīd29 versículos
بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
bismi llāhi r-raḥmāni r-raḥīm
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
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Reynolds · The Qurʾān and the BibleIntroducción a la sura
En el Nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo.
Versículo 1
سَبَّحَ لِلَّهِ مَا فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۖ وَهُوَ ٱلْعَزِيزُ ٱلْحَكِيمُ ﴿١﴾
sabbaḥa lillāhi mā fī s-samāwāti wal-arḍi wahuwa l-ʿazīzu l-ḥakīm
Cuanto hay en los cielos y en la tierra glorifica a Dios, y Él es el Poderoso, el Sabio.
1Se emplea Cuanto hay (mā) en lugar de quienquiera (man) para indicar que la alabanza de Dios predomina en todo cuanto existe (JJ). Todas las realidades existentes en los cielos y en la tierra glorifican a Dios mediante sus lenguas o mediante sus estados de ser (Aj, Z). El verbo «glorificar» (sabbaḥa) indica declarar que algo está más allá de todo mal, lo cual deriva del significado original del verbo sabaḥa, «fue más allá» (Aj, N, Z). El verbo «glorificar» aparece bajo diversas formas en el Corán: pasado, presente, imperativo y sustantivo verbal, lo que indica que desde el momento en que los entes llegan a la existencia glorifican continuamente a Dios mediante palabras y obras, voluntaria e involuntariamente, pues no hay cosa alguna que no celebre Su alabanza, aunque vosotros no comprendéis su alabanza (17:44; Āl). En este y otros versículos, sabbaḥa va seguido de la partícula lām, que significa «a» o «para», una adición que puede transmitir exactamente el mismo sentido que cuando sabbaḥa aparece sin ella, o bien puede transmitir el sentido de glorificar a Dios solo por Dios (N, Z).
Versículo 2
لَهُۥ مُلْكُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۖ يُحْىِۦ وَيُمِيتُ ۖ وَهُوَ عَلَىٰ كُلِّ شَىْءٍۢ قَدِيرٌ ﴿٢﴾
lahū mulku s-samāwāti wal-arḍi yuḥyī wayumītu wahuwa ʿalā kulli shayʾin qadīr
Suya es la soberanía de los cielos y de la tierra. Él da la vida y da la muerte, y es Poderoso sobre todas las cosas.
2Que Suya es la soberanía (cf. 2:107; 3:189; 5:17, 18, 40, 120; 7:158; 9:116; 24:42; 25:2; et passim) indica el dominio absoluto de Dios sobre todos los modos de existencia. Que Él da la vida y da la muerte (cf. 2:258; 3:156; 7:158; 9:116; 10:56; 22:6; 23:80; 40:68; 44:8; 53:44) indica el poder de Dios sobre todas las fases de la vida, la existencia y la inexistencia, en todo momento (para las etapas de la vida y la muerte, véase, p. ej., 2:28). Entre los Nombres Divinos se encuentran el Dador de la Vida (al-Muḥyī) y el Causante de la Muerte (al-Mumīt). Aunque ninguno de los dos Nombres Divinos aparece en el Corán, las numerosas referencias coránicas al hecho de que Dios da la vida y da la muerte sirven como su fuente, y ambos Nombres figuran en las listas tradicionales de los Noventa y Nueve Nombres de Dios.
Versículo 3
هُوَ ٱلْأَوَّلُ وَٱلْءَاخِرُ وَٱلظَّٰهِرُ وَٱلْبَاطِنُ ۖ وَهُوَ بِكُلِّ شَىْءٍ عَلِيمٌ ﴿٣﴾
huwa l-awwalu wal-ākhiru waẓ-ẓāhiru wal-bāṭinu wahuwa bikulli shayʾin ʿalīm
Él es el Primero y el Último, el Manifiesto y el Oculto; y Él es Conocedor de todas las cosas.
3Dios es el Primero en el sentido de que «Dios era y no había nada aparte de Él»; el Último en cuanto que Todo cuanto hay en ella fenece. Y permanece el Rostro de tu Señor, Dueño de Majestad y Munificencia (55:26–27); el Manifiesto en el sentido de que Dondequiera que os volváis, allí está el Rostro de Dios (2:115); y el Oculto en cuanto que Las miradas no Lo alcanzan (6:103) y Estamos más cerca de él que su vena yugular (50:16). Según al-Zamakhsharī, más que una simple lista de cuatro Nombres Divinos, este versículo puede leerse como dos pares: «Él es el Primero y el Último, y Él es el Manifiesto y el Oculto», lo que indica que Dios es manifiesto hacia el exterior y oculto en Su interior en todo momento, pasado y futuro (Āl, Z). También se dice que el Manifiesto indica a Aquel que está por encima de todas las cosas, predominando sobre ellas, y el Oculto indica a Aquel que está en el interior de todo, de tal manera que conoce sus dimensiones internas (Z). Desde una perspectiva sufí, que Dios sea el Manifiesto apunta a la manera en que todo lo que existe puede entenderse como un «Autodesvelamiento» de Dios.
Una de las súplicas más célebres que el Profeta enseñó a sus seguidores invoca estos cuatro Nombres Divinos: «¡Oh Dios, Señor de los siete cielos y Señor del Trono Magnífico! ¡Señor nuestro y Señor de todas las cosas, Revelador de la Torá, el Evangelio y el Criterio [es decir, el Corán], Hendidor del grano y del hueso de dátil! En Ti busco refugio del mal de todo aquello sobre cuya frente tienes el control. ¡Oh Dios! Tú eres el Primero, pues nada hay antes de Ti; el Último, pues nada hay después de Ti; el Manifiesto, pues nada hay por encima de Ti; y el Oculto, pues nada hay por debajo de Ti. Quita de nosotros la carga de la deuda y líbranos de la pobreza» (IK).
Versículo 4
هُوَ ٱلَّذِى خَلَقَ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضَ فِى سِتَّةِ أَيَّامٍۢ ثُمَّ ٱسْتَوَىٰ عَلَى ٱلْعَرْشِ ۚ يَعْلَمُ مَا يَلِجُ فِى ٱلْأَرْضِ وَمَا يَخْرُجُ مِنْهَا وَمَا يَنزِلُ مِنَ ٱلسَّمَآءِ وَمَا يَعْرُجُ فِيهَا ۖ وَهُوَ مَعَكُمْ أَيْنَ مَا كُنتُمْ ۚ وَٱللَّهُ بِمَا تَعْمَلُونَ بَصِيرٌۭ ﴿٤﴾
huwa lladhī khalaqa s-samāwāti wal-arḍa fī sittati ayyāmin thumma stawā ʿalā l-ʿarshi yaʿlamu mā yaliŷu fī l-arḍi wamā yakhruŷu minhā wamā yanzilu mina s-samāʾi wamā yaʿruŷu fīhā wahuwa maʿakum ayna mā kuntum wallāhu bimā taʿmalūna baṣīr
Él es Quien creó los cielos y la tierra en seis días. Luego se asentó sobre el Trono. Sabe lo que penetra en la tierra y lo que de ella emerge, lo que desciende del Cielo y lo que a él asciende. Él está con vosotros dondequiera que estéis, y Dios ve cuanto hacéis.
4Para el significado de la creación en seis días seguida de una referencia al asentamiento de Dios sobre el Trono, véase 7:54c; 10:3; 11:7; 25:59; 32:4. La segunda parte de este versículo, que comienza con Sabe, se repite en 34:2. Lo que penetra en la tierra se refiere tanto a la lluvia como a los cadáveres sepultados, mientras que lo que de ella emerge se refiere a la vegetación y los minerales (JJ). El modo en que Dios está con los seres humanos es objeto de debate; algunos dicen que se refiere al Conocimiento de Dios (JJ) o a Su Conocimiento y Poder (Q), mientras que otros sostienen que es mediante Su Esencia misma (Aj) o Su Ser (wujūd; R). Que Dios esté con vosotros dondequiera que estéis en todo momento se deduce de que Él es el Primero y el Último, el Manifiesto y el Oculto. No obstante, tal «estar-con» solo puede afirmarse para Dios en relación con los seres humanos, pero no para los seres humanos en relación con Dios, puesto que vosotros sois los necesitados de Dios; y Él es el Autosuficiente, el Digno de Alabanza (35:15).
Versículo 5
لَّهُۥ مُلْكُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۚ وَإِلَى ٱللَّهِ تُرْجَعُ ٱلْأُمُورُ ﴿٥﴾
lahū mulku s-samāwāti wal-arḍi waʾilā llāhi turŷaʿu l-umūr
Suya es la soberanía de los cielos y de la tierra, y a Dios son devueltos todos los asuntos.
Versículo 6
يُولِجُ ٱلَّيْلَ فِى ٱلنَّهَارِ وَيُولِجُ ٱلنَّهَارَ فِى ٱلَّيْلِ ۚ وَهُوَ عَلِيمٌۢ بِذَاتِ ٱلصُّدُورِ ﴿٦﴾
yūliŷu llayla fī n-nahāri wayūliŷu n-nahāra fī llayli wahuwa ʿalīmum bidhāti ṣ-ṣudūr
Hace entrar la noche en el día y hace entrar el día en la noche, y Él conoce lo íntimo de los pechos.
6La entrada de la noche en el día y del día en la noche (cf. 22:61; 31:29; 35:13) puede referirse o bien al intercambio diario de luz y oscuridad (Aj), o bien a las variaciones estacionales en la duración de los días y las noches (JJ). Las referencias al Conocimiento de Dios en los vv. 3–6 pueden considerarse una extensión de que Dios es lo Manifiesto y lo Oculto. Que Dios conoce todas las cosas queda en claro en el v. 3; el v. 4 relaciona luego esto con lo Manifiesto, diciendo: Dios ve cuanto hacéis (cf. 2:233, 237; 3:156; 33:9; 48:24; 49:18; 60:3; 64:2); y el presente versículo lo relaciona con lo Oculto, diciendo: Él conoce lo íntimo de los pechos (cf. 3:119, 154; 5:7; 8:43; 11:5; 29:10; 31:23; 35:38; 39:7; 42:24; 64:4; 67:13), enfatizando que Dios es consciente de las intenciones que subyacen a todas las acciones y de todos los pensamientos interiores. De este modo, la sūrah prepara la discusión sobre los hipócritas en los vv. 13–15, quienes a menudo son incapaces de discernir entre las intenciones interiores y las acciones manifiestas, o bien preferirían que no hubiera forma de discernir entre las intenciones interiores y las acciones manifiestas.
Versículo 7
ءَامِنُوا۟ بِٱللَّهِ وَرَسُولِهِۦ وَأَنفِقُوا۟ مِمَّا جَعَلَكُم مُّسْتَخْلَفِينَ فِيهِ ۖ فَٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ مِنكُمْ وَأَنفَقُوا۟ لَهُمْ أَجْرٌۭ كَبِيرٌۭ ﴿٧﴾
āminū billāhi warasūlihī waʾanfiqū mimmā ŷaʿalakum mustakhlafīna fīhi falladhīna āmanū minkum waʾanfaqū lahum aŷrun kabīr
Creed en Dios y en Su Mensajero y gastad de aquello sobre lo cual os ha constituido depositarios. Pues aquellos de vosotros que crean y gasten tendrán una inmensa recompensa.
7Que Dios haya constituido a las personas depositarios sobre algunas cosas indica que nada es en realidad propiedad suya, sino propiedad de Dios, que Él les ha confiado (R, Z). Por lo tanto, gastar de ella debería ser tan fácil como gastar de la riqueza de otra persona (Aj, Z). O bien el versículo puede indicar que la propiedad que las personas han heredado de otros se transmitirá luego a la generación posterior a ellas, de modo que no deberían ser mezquinas con ella (R, Z). Depositarios (mustakhalafīn) deriva de la misma raíz que vicario (khalīfah). De esta manera, la orden de gastar de aquello que Dios ha confiado se conecta con el propósito mismo para el cual fueron creados los seres humanos (véase 2:30; 6:165; 35:39).
Versículo 8
وَمَا لَكُمْ لَا تُؤْمِنُونَ بِٱللَّهِ ۙ وَٱلرَّسُولُ يَدْعُوكُمْ لِتُؤْمِنُوا۟ بِرَبِّكُمْ وَقَدْ أَخَذَ مِيثَٰقَكُمْ إِن كُنتُم مُّؤْمِنِينَ ﴿٨﴾
wamā lakum lā tuʾminūna billāhi war-rasūlu yadʿūkum lituʾminū birabbikum waqad akhadha mīthāqakum in kuntum muʾminīn
¿Qué os impide creer en Dios cuando el Mensajero os convoca a creer en vuestro Señor—y Él ciertamente ha concertado un pacto con vosotros—, si verdaderamente sois creyentes?
8Él ciertamente ha concertado un pacto con vosotros también podría leerse: «Vuestro pacto ciertamente ha sido concertado» (Aj, Bg). Ambas lecturas se refieren al pacto pretemporal concertado por Dios con toda la humanidad antes de la creación, cuando aún estaban en los lomos de Adán (véase 7:172c; JJ, N). En este contexto, la expresión ¿Qué os impide creer . . . si verdaderamente sois creyentes? refleja el amplio argumento coránico de que todo el mundo posee una capacidad innata para reconocer la verdad, si tan solo siguiera lo que está a su disposición a través del intelecto y a través de la revelación (N, R).
Versículo 9
هُوَ ٱلَّذِى يُنَزِّلُ عَلَىٰ عَبْدِهِۦٓ ءَايَٰتٍۭ بَيِّنَٰتٍۢ لِّيُخْرِجَكُم مِّنَ ٱلظُّلُمَٰتِ إِلَى ٱلنُّورِ ۚ وَإِنَّ ٱللَّهَ بِكُمْ لَرَءُوفٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿٩﴾
huwa lladhī yunazzilu ʿalā ʿabdihī āyātim bayyinātil liyukhriŷakum mina ẓ-ẓulumāti ilā n-nūri waʾinna llāha bikum laraʾūfur raḥīm
Él es Quien hace descender signos evidentes sobre Su siervo para sacaros de las tinieblas a la luz, y ciertamente Dios es para con vosotros Clemente, Misericordioso.
9Signos evidentes se refiere al Corán o al Corán y a otros milagros concedidos al Profeta. En otros versículos, signos evidentes se refiere a los milagros que realizó Moisés (17:101; 28:36). Para sacaros de las tinieblas a la luz, véase también 14:1, 5; 33:43. Respecto a las múltiples implicaciones de esta frase, Ibn ʿAjībah escribe: «de las tinieblas del pecado a la luz del arrepentimiento y de la rectitud; de las tinieblas de la negligencia a la luz de la vigilia; de las tinieblas del deseo y del egoísmo a la luz de la renuncia y de la pureza; de las tinieblas de lo sensual a la luz de lo espiritual; de las tinieblas de la ignorancia a la luz del conocimiento a través de Dios». Para el simbolismo de la luz en el Corán, véase 24:35c.
Versículo 10
وَمَا لَكُمْ أَلَّا تُنفِقُوا۟ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ وَلِلَّهِ مِيرَٰثُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۚ لَا يَسْتَوِى مِنكُم مَّنْ أَنفَقَ مِن قَبْلِ ٱلْفَتْحِ وَقَٰتَلَ ۚ أُو۟لَٰٓئِكَ أَعْظَمُ دَرَجَةًۭ مِّنَ ٱلَّذِينَ أَنفَقُوا۟ مِنۢ بَعْدُ وَقَٰتَلُوا۟ ۚ وَكُلًّۭا وَعَدَ ٱللَّهُ ٱلْحُسْنَىٰ ۚ وَٱللَّهُ بِمَا تَعْمَلُونَ خَبِيرٌۭ ﴿١٠﴾
wamā lakum allā tunfiqū fī sabīli llāhi walillāhi mīrāthu s-samāwāti wal-arḍi lā yastawī minkum man anfaqa min qabli l-fatḥi waqātala ulāʾika aʿẓamu daraŷatam mina lladhīna anfaqū mim baʿdu waqātalū wakullan waʿada llāhu l-ḥusnā wallāhu bimā taʿmalūna khabīr
¿Y qué os impide gastar en la senda de Dios, cuando a Dios pertenece la herencia de los cielos y de la tierra? No son iguales entre vosotros quienes gastaron y combatieron antes de la victoria. Esos poseen un rango más elevado que quienes gastaron y combatieron después; mas a todos ha prometido Dios lo más hermoso, y Dios está bien informado de cuanto hacéis.
10El Heredero es uno de los Nombres Divinos, como en 15:23: Ciertamente somos Nosotros Quienes damos la vida y causamos la muerte, y somos el Heredero (cf. 28:58), lo que implica que todas las cosas retornan a Dios. Puesto que todas las cosas retornan a Dios, nada debería impedir gastar lo que pertenece a Dios en primer lugar (véase 57:7c). A Dios retornan todos los asuntos (v. 5); de modo que si uno gasta de buen grado en la senda de Dios, obtiene beneficio de ello, y si no lo hace, los bienes aun así retornan a Dios, pero uno no obtiene beneficio alguno.
La victoria se refiere a la conquista de La Meca en 8/630, tras la cual el islam se difundió rápidamente por el resto de Arabia y resultó políticamente ventajoso donar a su causa. Mientras que, antes de la victoria, o “apertura”, cualquiera que gastara, combatiera o emigrara por su causa lo hacía claramente en la senda de Dios (p. ej., 2:195, 218, 244, 261). En este sentido, se transmite que el Profeta dijo respecto a quienes gastaron y combatieron antes de la conquista: «Si uno de vosotros gastara en oro el equivalente al monte Uḥud [una montaña en las afueras de Medina], no alcanzaría la medida de lo que hizo uno de ellos, ni siquiera la mitad» (Aj, IK). Algunos proponen que este versículo se refiere específicamente a la disposición de Abū Bakr a gastar toda su riqueza en la causa del islam (R). Según un ḥadīth narrado por Ibn ʿUmar: «En cierta ocasión en que el Profeta estaba sentado con Abū Bakr, vino Gabriel e indagó acerca de la condición empobrecida de Abū Bakr, a lo cual el Profeta respondió: “¡Oh Gabriel, ha gastado toda su riqueza antes de la victoria [sobre La Meca]!”. Gabriel dijo: “En tal caso, transmítele el saludo de paz de Dios y dile que su Señor le pregunta: ‘¿Estás complacido Conmigo en tu estado de pobreza o disgustado?’”. El Profeta se dirigió a Abū Bakr: “¡Oh Abū Bakr, Gabriel está aquí para transmitirte el saludo de paz de Dios, ¿y te pregunta si estás complacido con Él en tu estado de pobreza o disgustado?”. Al oír esto, Abū Bakr lloró y dijo: “¿Cómo podría estar disgustado con mi Señor? ¡Estoy complacido con mi Señor! ¡Estoy complacido con mi Señor!”» (Q, W).
Este versículo introduce una clara gradación entre los creyentes, al igual que lo hace el 4:95: Dios favorece a quienes se esfuerzan con sus bienes y sus vidas un grado por encima de quienes se quedan atrás. A ambos ha prometido Dios lo más hermoso. Pero Él favorece a quienes se esfuerzan con una gran recompensa por encima de quienes se quedan atrás. Respecto a esta distinción, un ḥadīth afirma: «Aquel que es fuerte en la creencia es mejor y más amado por Dios que aquel que es débil en la creencia, mas en cada uno hay bien» (IK).
Versículo 11
مَّن ذَا ٱلَّذِى يُقْرِضُ ٱللَّهَ قَرْضًا حَسَنًۭا فَيُضَٰعِفَهُۥ لَهُۥ وَلَهُۥٓ أَجْرٌۭ كَرِيمٌۭ ﴿١١﴾
man dhā lladhī yuqriḍu llāha qarḍan ḥasanan fayuḍāʿifahū lahū walahū aŷrun karīm
¿Quién será el que preste a Dios un préstamo generoso? Él se lo multiplicará, y tendrá una noble recompensa.
11La idea de prestar a Dios un préstamo generoso (cf. 2:245; 5:12; 57:18; 64:17; 73:20) puede referirse a cualquier cosa dada en caridad. Sin embargo, algunos estipulan que, para que la caridad sea generosa, debe cumplir ciertas condiciones. La lista más completa la proporciona al-Rāzī: (1) lo que se dé debe proceder de bienes adquiridos de manera lícita (ḥalāl); (2) lo que se dé debe ser de lo mejor de lo que se posee en lugar de los desechos (véase 2:267); (3) se debe dar caridad a pesar del apego por lo que se da (véase 2:177; 76:8); (4) la caridad debe distribuirse entre quienes estén más necesitados y sean más dignos de recibirla; (5) la caridad debe ocultarse en la medida de lo posible (véase 2:271); (6) los actos caritativos no deben ir seguidos de vanagloria ni de agravio (véase 2:264); (7) al dar, se debe buscar complacer a Dios en vez de ser vistos de los hombres (véase 4:38); (8) lo que se ha dado debe considerarse poco, por grande que sea, ya que solo se puede dar de las cosas de este mundo, las cuales en sí mismas son insignificantes; (9) se debe dar de lo que sea más valorado y amado, pues jamás alcanzaréis la piedad hasta que gastéis de lo que amáis (3:92); (10) no se debe tener un alto concepto de uno mismo ni una pobre opinión del receptor de la caridad. En cuanto a la multiplicación de las buenas obras, véase 57:18c.
Versículo 12
يَوْمَ تَرَى ٱلْمُؤْمِنِينَ وَٱلْمُؤْمِنَٰتِ يَسْعَىٰ نُورُهُم بَيْنَ أَيْدِيهِمْ وَبِأَيْمَٰنِهِم بُشْرَىٰكُمُ ٱلْيَوْمَ جَنَّٰتٌۭ تَجْرِى مِن تَحْتِهَا ٱلْأَنْهَٰرُ خَٰلِدِينَ فِيهَا ۚ ذَٰلِكَ هُوَ ٱلْفَوْزُ ٱلْعَظِيمُ ﴿١٢﴾
yawma tarā l-muʾminīna wal-muʾmināti yasʿā nūruhum bayna aydīhim wabiʾaymānihim bushrākumu l-yawma ŷannātun taŷrī min taḥtihā l-anhāru khālidīna fīhā dhālika huwa l-fawzu l-ʿaẓīm
El Día en que veas a los creyentes y a las creyentes con su luz irradiando ante ellos y a su derecha: «¡Albricias para vosotros este Día: Jardines por cuyos bajos fluyen ríos, en los que moraréis eternamente! Ese es el triunfo supremo».
12Este versículo puede leerse como una continuación del versículo anterior («suya será una generosa recompensa el Día en que…») o como el comienzo de una nueva oración con un “Recuerda” implícito al principio (Aj, Bḍ). Su luz puede referirse a la luz de la fe que está oculta en el pecho mientras se está en este mundo, pero que se manifiesta exteriormente en el otro (Aj); a la luz de las buenas obras (Aj, IK); o a la luz que brilla desde el rostro de los creyentes. Al-Rāzī, sin embargo, señala: «La luz real es Dios, y la luz del conocimiento, que es la luz de la visión interior, es la más digna de ser [llamada] luz». A pesar de estas diversas perspectivas, la mayoría considera que su luz es la luz mediante la cual Dios guía a los creyentes a través del paso (ṣirāt) que conduce desde la llanura del Juicio (véanse 18:47; 79:14) hasta el Paraíso (Aj, IK, R); véase 57:28c y el ensayo “La muerte, el morir y el más allá en el Corán”. La luz se propaga ante ellos y a su derecha (cf. 66:8), porque esa es la dirección desde la cual reciben los registros de sus obras (IK, Q, R, Sh). Para el triunfo supremo como la consecución del Jardín del Paraíso, véanse también 4:13; 5:119; 9:89, 100; 61:12; 64:9; 85:11.
Versículo 13
يَوْمَ يَقُولُ ٱلْمُنَٰفِقُونَ وَٱلْمُنَٰفِقَٰتُ لِلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ ٱنظُرُونَا نَقْتَبِسْ مِن نُّورِكُمْ قِيلَ ٱرْجِعُوا۟ وَرَآءَكُمْ فَٱلْتَمِسُوا۟ نُورًۭا فَضُرِبَ بَيْنَهُم بِسُورٍۢ لَّهُۥ بَابٌۢ بَاطِنُهُۥ فِيهِ ٱلرَّحْمَةُ وَظَٰهِرُهُۥ مِن قِبَلِهِ ٱلْعَذَابُ ﴿١٣﴾
yawma yaqūlu l-munāfiqūna wal-munāfiqātu lilladhīna āmanū nẓurūnā naqtabis min nūrikum qīla rŷiʿū warāʾakum fal-tamisū nūran faḍuriba baynahum bisūril lahū bābum bāṭinuhū fīhi r-raḥmatu waẓāhiruhū min qibalihi l-ʿadhāb
El Día en que los hipócritas y las hipócritas digan a los que creyeron: «¡Aguardadnos para que tomemos de vuestra luz!», se les dirá: «¡Volveos atrás y buscad una luz!» Entonces se interpondrá entre ellos una muralla provista de una puerta: en su interior residirá la misericordia y en su exterior estará el castigo.
13Aguardadnos (unẓurūnā) podría verterse también como «Miradnos»; si los creyentes mirasen a los hipócritas, los hipócritas podrían tomar de su luz, ya que la luz de los creyentes brilla delante de ellos (Aj, R, Ṭ, Z). Una lectura alternativa es anẓirūnā, que significa «Dadnos una oportunidad» (JJ). Los creyentes dicen a los hipócritas que se vuelvan atrás y busquen una luz, es decir, que regresen al lugar donde los propios creyentes recibieron la luz de Dios (Aj, Z) o que regresen al mundo de abajo para realizar buenas obras mediante las cuales se ganan estas luces (R, Z). Después de que se vuelvan atrás intentando alcanzar esta luz, que ya no está a su alcance, una muralla se interpondrá entre ellos. Según Mujāhid, uno de los primeros comentaristas del Corán, la puerta de la muralla es la misma que el velo mencionado en 7:46: Y habrá un velo entre ellos (JJ, R, Ṭ). El interior se refiere al lado de la muralla en el que se encuentran los creyentes, en el cual residirá la misericordia, y el exterior se refiere al lado en el que se hallan los hipócritas, que da al Fuego (JJ). Los hipócritas quedan así entre la muralla y el castigo (Aj). El hecho de que los hipócritas puedan ver a través de la puerta, viendo la luz que no es suya, solo acrecienta su pesar (Aj). Por otra parte, el interior y el exterior se refieren a los dos lados de la puerta dentro de la muralla (Ṭ, Z). La existencia de una puerta en la muralla puede considerarse una alusión a la continua posibilidad de la intercesión divina para aquellos a quienes se les ha negado el Paraíso. Según un extenso ḥadīth qudsī, Dios dice a los ángeles que saquen del Fuego a aquellos de quienes Dios desea apiadarse, a aquellos que no Le asociaron copartícipe alguno. Son sacados del Fuego lacerados y desgarrados, y luego devueltos a la vida por el agua de la vida. Cuando solo queda uno que permanece mirando hacia el Fuego, Dios lo aparta del Fuego a petición suya. Luego, tras contemplar el Jardín durante el tiempo que Dios dispone, Dios lo lleva a la puerta del Jardín, y después de que pide: «¡Señor mío, hazme entrar en el Jardín!», la puerta del Jardín se abre ante él y Dios lo admite en el Jardín, concediéndole cada deseo hasta que todos sus deseos y anhelos quedan agotados.
Versículo 14
يُنَادُونَهُمْ أَلَمْ نَكُن مَّعَكُمْ ۖ قَالُوا۟ بَلَىٰ وَلَٰكِنَّكُمْ فَتَنتُمْ أَنفُسَكُمْ وَتَرَبَّصْتُمْ وَٱرْتَبْتُمْ وَغَرَّتْكُمُ ٱلْأَمَانِىُّ حَتَّىٰ جَآءَ أَمْرُ ٱللَّهِ وَغَرَّكُم بِٱللَّهِ ٱلْغَرُورُ ﴿١٤﴾
yunādūnahum alam nakum maʿakum qālū balā walākinnakum fatantum anfusakum watarabbaṣtum wartabtum wagharratkumu l-amāniyyu ḥattā ŷāʾa amru llāhi wagharrakum billāhi l-gharūr
Les gritarán: «¿Acaso no estábamos con vosotros?» Responderán: «¡Sí! Mas vosotros os sedujisteis a vosotros mismos, vacilasteis y dudasteis; y las falsas esperanzas os engañaron hasta que vino el Designio de Dios, y el Seductor os engañó acerca de Dios.
14Cuando su destino se hace evidente, los hipócritas llaman a los creyentes: ¿Acaso no estábamos con vosotros?. Se sedujeron a sí mismos, atrayendo así pruebas y tribulaciones a sus propias vidas, y vacilaron, bien sea para vencer ellos mismos a los creyentes o para que una catástrofe afligiera a los creyentes, como en 4:141, que describe a los hipócritas y a los incrédulos como aquellos que aguardan a ver qué os pasa, y si os llega una victoria de Dios, dicen: «¿Acaso no estábamos con vosotros?». Pero si los incrédulos obtienen algún éxito, dicen: «¿Acaso no os dominamos y no os protegimos de los creyentes?». Aquí, aguardaron también puede implicar que vacilaron en su fe, sin llegar a afirmarla verdaderamente (Ṭ). Hasta que vino el Designio de Dios se refiere al momento de la muerte o al Día del Juicio, lo que indica que vacilaron en la religión hasta que la oportunidad de arrepentirse hubo pasado. El Seductor (ghurūr) es una referencia a Satanás, pero también puede indicar cualquier cosa que seduzca a una persona. También podría verterse como «engaño» (gharūr en lugar de ghurūr), en cuyo caso indica las expectativas ilusorias de quien comete un pecado a sabiendas, pensando que Dios lo perdonará (Bg, Ṭ, Z; véase 31:33c). Al leer este versículo en conjunción con el v. 16, «engaño» puede leerse como una alusión a grados más sutiles de hipocresía que afligen a quienes quedan complacidos consigo mismos por sus logros religiosos y dejan de esforzarse en la vía espiritual.
Versículo 15
فَٱلْيَوْمَ لَا يُؤْخَذُ مِنكُمْ فِدْيَةٌۭ وَلَا مِنَ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ ۚ مَأْوَىٰكُمُ ٱلنَّارُ ۖ هِىَ مَوْلَىٰكُمْ ۖ وَبِئْسَ ٱلْمَصِيرُ ﴿١٥﴾
faal-yawma lā yuʾkhadhu minkum fidyatun walā mina lladhīna kafarū maʾwākumu n-nāru hiya mawlākum wabiʾsa l-maṣīr
Así que hoy no se aceptará rescate alguno de vosotros, ni de quienes descreyeron». Vuestra morada será el Fuego; él será vuestro señor. ¡Qué pésimo destino!
15No se aceptará rescate alguno de vosotros significa que en el Día del Juicio los hipócritas no tienen modo alguno de redimirse, como hacían en este mundo mediante el arrepentimiento y la realización de buenas obras (en cuanto a rescate, véase 2:48c). Que el Fuego será su señor (mawlā) implica tanto que ejerce un control absoluto sobre ellos como que es lo más cercano a ellos (ūlā bihim; Aj), es decir, a su verdadera naturaleza.
Versículo 16
۞ أَلَمْ يَأْنِ لِلَّذِينَ ءَامَنُوٓا۟ أَن تَخْشَعَ قُلُوبُهُمْ لِذِكْرِ ٱللَّهِ وَمَا نَزَلَ مِنَ ٱلْحَقِّ وَلَا يَكُونُوا۟ كَٱلَّذِينَ أُوتُوا۟ ٱلْكِتَٰبَ مِن قَبْلُ فَطَالَ عَلَيْهِمُ ٱلْأَمَدُ فَقَسَتْ قُلُوبُهُمْ ۖ وَكَثِيرٌۭ مِّنْهُمْ فَٰسِقُونَ ﴿١٦﴾
alam yaʾni lilladhīna āmanū an takhshaʿa qulūbuhum lidhikri llāhi wamā nazala mina l-ḥaqqi walā yakūnū kalladhīna ūtū l-kitāba min qablu faṭāla ʿalayhimu l-amadu faqasat qulūbuhum wakathīrum minhum fāsiqūn
¿Acaso no ha llegado la hora para los que creen de que sus corazones se humillen ante el recuerdo de Dios y ante la verdad descendida, y de que no sean como aquellos a quienes les fue dado el Libro con anterioridad? Mas se prolongó el plazo para ellos, de modo que sus corazones se endurecieron y muchos de ellos son perversos.
16Se humillen traduce takhshaʿa, que está relacionado con la palabra khushūʿ, «humildad», una de las virtudes más importantes en el islam; según algunos, la raíz de toda verdadera virtud. Se relata que el Profeta suplicaba a menudo: «Me refugio en Dios de un corazón que no se humilla (lā takhshaʿa)». Según un ḥadīth: «Lo primero que será retirado de esta comunidad será la humildad, hasta que no veas a una sola persona humilde» (Sy). Algunos sostienen que este versículo se refiere a los hipócritas, quienes mostraban la fe exteriormente, al tiempo que no la manifestaban en sus corazones. Pero la mayoría coincide en que está dirigido a los musulmanes, ya que «el creyente no es verdaderamente un creyente sin humildad de corazón» (R). Según Ibn Masʿūd: «No transcurrieron sino cuatro años entre el momento en que entramos en el islam y el momento en que este versículo vino a reprocharnos» (Aj, Āl, IK, Z). Otros consideran este versículo como una revelación más tardía, basándose en un dicho atribuido a Ibn ʿAbbās: «Los corazones de los creyentes se habían vuelto tibios; de modo que fueron reprochados al comienzo del decimotercer año de la revelación» (Aj, IK). En este contexto, el recuerdo de Dios puede indicar bien la mención del Nombre de Dios, como en 8:2, Solo son creyentes aquellos cuyos corazones tiemblan de temor cuando Dios es mencionado, o bien el Corán, entre cuyos nombres figura el «Recuerdo de Dios» (Dhikr Allāh). Si se toma como una referencia a Dios, la verdad descendida se refiere al Corán (R), mientras que en este contexto particular el Libro se refiere a la escritura en general.
Desde una perspectiva coránica, los corazones se endurecen cuando se distancian de la revelación. Que se prolongó el plazo para ellos indica por tanto que la dureza se apoderó de los corazones de muchos judíos y cristianos que vivían en una época muy posterior a la de sus profetas (Aj, R). Este versículo evoca así un tema bíblico, tal como se expresa en una plegaria del profeta Isaías: «¿Por qué, oh Señor, haces que nos extraviemos de tus caminos y endureces nuestro corazón para que no te temamos? Vuélvete por amor de tus siervos, por amor de las tribus de tu heredad» (Isaías 63:17; cf. Isaías 6:9–10; Salmo 95:8; 1 Samuel 6:6; Marcos 8:17; Juan 12:40; Romanos 9:18; Hebreos 3:8; 4:7). Respecto a la dureza de los corazones entre las comunidades religiosas anteriores, véase 2:74c; 5:13c; 6:42–44c. En otros versículos, se hace referencia a los corazones como ciegos (22:46), enfermos (2:10; 5:52; 33:12, 32, 60; 47:20, 29; 74:31), cerrados con cerrojo (47:24), sellados (2:7; 9:87; 47:16) y oxidados (83:14). En contraste, el corazón sano se ablanda ante el recuerdo de Dios (39:23), está en paz en el recuerdo de Dios (13:28) y se halla impregnado de Tranquilidad (sakīnah; 48:4).
Versículo 17
ٱعْلَمُوٓا۟ أَنَّ ٱللَّهَ يُحْىِ ٱلْأَرْضَ بَعْدَ مَوْتِهَا ۚ قَدْ بَيَّنَّا لَكُمُ ٱلْءَايَٰتِ لَعَلَّكُمْ تَعْقِلُونَ ﴿١٧﴾
iʿlamū anna llāha yuḥyi l-arḍa baʿda mawtihā qad bayyannā lakumu l-āyāti laʿallakum taʿqilūn
Sabed que Dios vivifica la tierra tras su muerte. Ciertamente os hemos aclarado los signos para que tal vez comprendáis.
17Dios vivifica la tierra tras su muerte haciendo brotar la vegetación. Del mismo modo vivifica los corazones al restituirlos a la humildad (IK, JJ, R, Z). La relación de este versículo con el anterior se encuentra en el siguiente ḥadīth: «La diferencia entre quien recuerda a Dios y quien no lo hace es como la diferencia entre los vivos y los muertos».
Versículo 18
إِنَّ ٱلْمُصَّدِّقِينَ وَٱلْمُصَّدِّقَٰتِ وَأَقْرَضُوا۟ ٱللَّهَ قَرْضًا حَسَنًۭا يُضَٰعَفُ لَهُمْ وَلَهُمْ أَجْرٌۭ كَرِيمٌۭ ﴿١٨﴾
inna l-muṣṣaddiqīna wal-muṣṣaddiqāti waʾaqraḍū llāha qarḍan ḥasanan yuḍāʿafu lahum walahum aŷrun karīm
En verdad los hombres que dan caridad y las mujeres que dan caridad y prestan a Dios un préstamo generoso, se les multiplicará, y tendrán una noble recompensa.
18Que dan caridad (muṣṣaddiq) también puede leerse «quienes confirman [la verdad]» (muṣaddiq), lo que lo vincularía más estrechamente con la mención de los veraces (al-ṣiddīqūn) en el v. 19. Para un préstamo generoso, véase 57:11c. La manera en que Dios multiplica las ofrendas caritativas se refleja mejor en 2:261: La parábola de quienes gastan sus bienes en la senda de Dios es la de un grano que produce siete espigas, en cada espiga cien granos. Y Dios multiplica a quienquiera que Él desea (véase también 2:245; 4:40; 6:160; 64:17). Quienes prestan a Dios un préstamo generoso también puede referirse a aquellos que se esfuerzan en la senda de Dios hasta haber extirpado de sus corazones el amor por todo lo que no es Dios y haber entregado así su propio ser a Él. Él entonces multiplicará para ellos las luces divinas y el conocimiento de los misterios divinos (Aj).
Versículo 19
وَٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ بِٱللَّهِ وَرُسُلِهِۦٓ أُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلصِّدِّيقُونَ ۖ وَٱلشُّهَدَآءُ عِندَ رَبِّهِمْ لَهُمْ أَجْرُهُمْ وَنُورُهُمْ ۖ وَٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ وَكَذَّبُوا۟ بِـَٔايَٰتِنَآ أُو۟لَٰٓئِكَ أَصْحَٰبُ ٱلْجَحِيمِ ﴿١٩﴾
waalladhīna āmanū billāhi warusulihī ulāʾika humu ṣ-ṣiddīqūna wash-shuhadāʾu ʿinda rabbihim lahum aŷruhum wanūruhum walladhīna kafarū wakadhdhabū biʾāyātinā ulāʾika aṣḥābu l-ŷaḥīm
Y quienes creen en Dios y en Sus mensajeros, esos son los veraces y los testigos ante su Señor. Tendrán su recompensa y su luz. Y quienes descrean y tilden de mentira Nuestros signos, esos serán los moradores del Fuego infernal.
19Se relata que Mujāhid dijo: «Todo creyente es veraz y testigo», y luego recitó este versículo (R, Ṭ). Por lo tanto, algunos leen este versículo como una referencia a todos los creyentes, aunque muchos sostienen que designa a un grupo selecto de creyentes que sobrepasan a otros en fe (Aj). Veraz (ṣiddīq) es una forma enfática que indica tanto a aquellos que afirman con fervor la verdad como a aquellos que son enteramente honestos y sinceros. Se interpreta así en el sentido de quienes poseen las mismas virtudes interior y exteriormente (Aj). Este versículo también podría leerse estableciendo una distinción entre los veraces y los testigos: «Quienes creen en Dios y en Sus mensajeros, esos son los veraces. Y aquellos que son testigos ante su Señor tendrán su recompensa y su luz» (R, Ṭ). Testigos traduce shuhadāʾ, que algunos interpretan en el sentido de mártires (IK, Ṭ), pues alude a aquellos que “dan testimonio” muriendo al servicio de su fe, del mismo modo que el “esfuerzo” (jihād) es una virtud espiritual que puede incluir la lucha en la causa de Dios; véase 4:69–70c.
Versículo 20
ٱعْلَمُوٓا۟ أَنَّمَا ٱلْحَيَوٰةُ ٱلدُّنْيَا لَعِبٌۭ وَلَهْوٌۭ وَزِينَةٌۭ وَتَفَاخُرٌۢ بَيْنَكُمْ وَتَكَاثُرٌۭ فِى ٱلْأَمْوَٰلِ وَٱلْأَوْلَٰدِ ۖ كَمَثَلِ غَيْثٍ أَعْجَبَ ٱلْكُفَّارَ نَبَاتُهُۥ ثُمَّ يَهِيجُ فَتَرَىٰهُ مُصْفَرًّۭا ثُمَّ يَكُونُ حُطَٰمًۭا ۖ وَفِى ٱلْءَاخِرَةِ عَذَابٌۭ شَدِيدٌۭ وَمَغْفِرَةٌۭ مِّنَ ٱللَّهِ وَرِضْوَٰنٌۭ ۚ وَمَا ٱلْحَيَوٰةُ ٱلدُّنْيَآ إِلَّا مَتَٰعُ ٱلْغُرُورِ ﴿٢٠﴾
iʿlamū annamā l-ḥayātu d-dunyā laʿibun walahwun wazīnatun watafākhurum baynakum watakāthurun fī l-amwāli wal-awlādi kamathali ghaythin aʿŷaba l-kuffāra nabātuhū thumma yahīŷu fatarāhu muṣfarran thumma yakūnu ḥuṭāman wafī l-ākhirati ʿadhābun shadīdun wamaghfiratum mina llāhi wariḍwānun wamā l-ḥayātu d-dunyā illā matāʿu l-ghurūr
Sabed que la vida de este mundo no es sino juego, distracción, ornato, jactancia mutua entre vosotros y rivalidad por multiplicar riquezas e hijos; como una lluvia cuya vegetación maravilla a los labradores; luego se seca y la ves amarillear; luego queda convertida en rastrojo. Y en la Otra Vida habrá un castigo severo, y perdón procedente de Dios y complacencia; y la vida de este mundo no es sino disfrute engañoso.
20La relatividad de la riqueza de este mundo es un tema recurrente en el Corán. Dicha riqueza se considera un motivo de gratitud y debe administrarse adecuadamente, como en 28:77: Y no olvides tu porción de este mundo; véase 34:35–37c. Las cosechas que se secan o se echan a perder se utilizan también como metáfora de la relatividad de los goces de este mundo en 2:266; 18:32–42; 39:21; 68:17–33. En este pasaje, labradores traduce kuffār, que también puede significar «incrédulos» y podría verterse como tal en este pasaje. Para la vida de este mundo no es sino disfrute engañoso, véase también 3:185; 6:32. La exposición sobre la naturaleza engañosa de este mundo continúa el énfasis de esta sūrah en la relación entre lo interior y lo exterior, acerca de la cual Ibn ʿAjībah escribe: «[El mundo] es algo que parece hermoso por fuera, pero que oculta lo que es feo en su interior, como quien engaña a la gente y luego la defrauda. El mundo se presenta ante quienes lo persiguen como dulzura y fascinación, apoderándose de ellos poco a poco, hasta que quedan totalmente atrapados en él y descuidan toda preparación para la Otra Vida. La vida se les escapa de las manos en la vanidad, y el mundo continúa engañándolos y traicionándolos hasta dejarlos en la bancarrota en el momento de su muerte».
Versículo 21
سَابِقُوٓا۟ إِلَىٰ مَغْفِرَةٍۢ مِّن رَّبِّكُمْ وَجَنَّةٍ عَرْضُهَا كَعَرْضِ ٱلسَّمَآءِ وَٱلْأَرْضِ أُعِدَّتْ لِلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ بِٱللَّهِ وَرُسُلِهِۦ ۚ ذَٰلِكَ فَضْلُ ٱللَّهِ يُؤْتِيهِ مَن يَشَآءُ ۚ وَٱللَّهُ ذُو ٱلْفَضْلِ ٱلْعَظِيمِ ﴿٢١﴾
sābiqū ilā maghfiratim mir rabbikum waŷannatin ʿarḍuhā kaʿarḍi s-samāʾi wal-arḍi uʿiddat lilladhīna āmanū billāhi warusulihī dhālika faḍlu llāhi yuʾtīhi man yashāʾu wallāhu dhū l-faḍli l-ʿaẓīm
¡Competid hacia el perdón de vuestro Señor y hacia un Jardín cuya anchura es como la anchura del Cielo y de la tierra, preparado para quienes creen en Dios y en Sus mensajeros! Esa es la Gracia de Dios, que otorga a quien Él quiere, y Dios es el Dueño de la Gracia Inmensa.
21Competid hacia es un estímulo para aspirar hacia Dios, el Cielo y todo lo que es bueno. En otros pasajes se les dice a los creyentes que rivalicen en buenas obras (2:148; 5:48) y que rivalicen en la paciencia (3:200). Para la anchura del Cielo y de la tierra, véase 3:133, que es casi idéntico a este versículo.
Versículo 22
مَآ أَصَابَ مِن مُّصِيبَةٍۢ فِى ٱلْأَرْضِ وَلَا فِىٓ أَنفُسِكُمْ إِلَّا فِى كِتَٰبٍۢ مِّن قَبْلِ أَن نَّبْرَأَهَآ ۚ إِنَّ ذَٰلِكَ عَلَى ٱللَّهِ يَسِيرٌۭ ﴿٢٢﴾
mā aṣāba mim muṣībatin fī l-arḍi walā fī anfusikum illā fī kitābim min qabli an nabraʾahā inna dhālika ʿalā llāhi yasīr
Ninguna desgracia acontece en la tierra ni en vosotros mismos que no esté en un Libro antes de que la hagamos brotar—ciertamente eso es fácil para Dios—,
22Desde una perspectiva islámica, las desgracias y aflicciones pueden ser un medio de purificación espiritual si se sobrellevan con paciencia. En este sentido, se relata que el Profeta dijo: «Ninguna enfermedad o fatiga, ningún padecimiento o tristeza, ni siquiera una preocupación aflige a un creyente sin que expíe algunas de las faltas que ha cometido». Que todas las cosas hayan sido registradas en un Libro (cf. 20:52; 22:70; 78:29) antes del tiempo indica que todos los acontecimientos de esta tierra han sido registrados en la Tabla Preservada (85:22) antes de entrar en este reino (R), punto señalado enfáticamente en 35:11: Dios os creó de polvo, luego de una gota, luego os hizo parejas; y ninguna hembra concibe ni da a luz sino con Su Conocimiento. Y a ninguno que envejece se le alarga la vida, ni se le disminuye nada de su vida, que no esté en un Libro. Ciertamente eso es fácil para Dios. Para una exposición detallada sobre las cuestiones de la predestinación y el libre albedrío a las que da paso esta discusión, véase 4:79c; 54:49c; véase también 76:29–30.
Versículo 23
لِّكَيْلَا تَأْسَوْا۟ عَلَىٰ مَا فَاتَكُمْ وَلَا تَفْرَحُوا۟ بِمَآ ءَاتَىٰكُمْ ۗ وَٱللَّهُ لَا يُحِبُّ كُلَّ مُخْتَالٍۢ فَخُورٍ ﴿٢٣﴾
likaylā taʾsaw ʿalā mā fātakum walā tafraḥū bimā ātākum wallāhu lā yuḥibbu kulla mukhtālin fakhūr
para que no os aflijáis por lo que habéis perdido ni os envanezcáis con lo que Él os ha concedido. Y Dios no ama a ningún arrogante jactancioso,
23La paciencia y la gratitud son consideradas las respuestas apropiadas ante todo lo que Dios concede (véase 2:156–57), tal como afirma un ḥadīth: «Cuán admirable es la situación del creyente: todo es un bien para él; mas esto no se puede afirmar sino del creyente. Si le sobreviene comodidad y holgura, es agradecido y eso es un bien para él; y si le acontece la adversidad, es paciente, y eso es un bien para él». Dado que la vida de este mundo no es sino el disfrute del engaño (v. 20), no se debe desesperar por lo pasado ni vanagloriarse por los logros o posesiones mundanas, pues en última instancia todo perece, salvo Su Rostro (28:88). En otros pasajes el Corán indica que también se debe evitar ser desmedidamente exuberante, no sea que esto se torne en un regocijo insolente o que se atribuyan las bendiciones de Dios a otras fuentes o al propio mérito y se olvide recordar a Dios (véanse, p. ej., 17:67; 30:33; 39:50).
Versículo 24
ٱلَّذِينَ يَبْخَلُونَ وَيَأْمُرُونَ ٱلنَّاسَ بِٱلْبُخْلِ ۗ وَمَن يَتَوَلَّ فَإِنَّ ٱللَّهَ هُوَ ٱلْغَنِىُّ ٱلْحَمِيدُ ﴿٢٤﴾
alladhīna yabkhalūna wayaʾmurūna n-nāsa bil-bukhli waman yatawalla faʾinna llāha huwa l-ghaniyyu l-ḥamīd
aquellos que son avaros y ordenan a las gentes la mezquindad. Mas quien se desentienda, sepa que Dios es el Autosuficiente, el Loable.
24La primera frase de este versículo se repite en 4:37. Ser avaro e incitar a otros a serlo está vinculado con ser un arrogante jactancioso, ya que solo al atribuir al propio mérito lo que Dios ha dado es uno capaz de ignorar el Mandamiento de Dios de gastar de aquello de lo que os ha constituido depositarios (v. 7), es decir, bienes que en última instancia son Suyos. Algunos comentaristas consideran este versículo como una crítica a los hipócritas medinenses, que solo daban limosna con fines egoístas (véanse 2:264; 4:142; 8:47; 107:4–7). Otros lo ven como una crítica general a la «mezquindad», tanto en la riqueza como en el conocimiento (Aj). Se desentienda indica apartarse de Dios o del deber de dar limosna (JJ).
Versículo 25
لَقَدْ أَرْسَلْنَا رُسُلَنَا بِٱلْبَيِّنَٰتِ وَأَنزَلْنَا مَعَهُمُ ٱلْكِتَٰبَ وَٱلْمِيزَانَ لِيَقُومَ ٱلنَّاسُ بِٱلْقِسْطِ ۖ وَأَنزَلْنَا ٱلْحَدِيدَ فِيهِ بَأْسٌۭ شَدِيدٌۭ وَمَنَٰفِعُ لِلنَّاسِ وَلِيَعْلَمَ ٱللَّهُ مَن يَنصُرُهُۥ وَرُسُلَهُۥ بِٱلْغَيْبِ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ قَوِىٌّ عَزِيزٌۭ ﴿٢٥﴾
laqad arsalnā rusulanā bil-bayyināti waʾanzalnā maʿahumu l-kitāba wal-mīzāna liyaqūma n-nāsu bil-qisṭi waʾanzalnā l-ḥadīda fīhi baʾsun shadīdun wamanāfiʿu lin-nāsi waliyaʿlama llāhu man yanṣuruhū warusulahū bil-ghaybi inna llāha qawiyyun ʿazīz
Ciertamente enviamos a Nuestros mensajeros con pruebas evidentes, e hicimos descender con ellos el Libro y la Balanza para que los hombres mantuvieran la justicia. E hicimos descender el hierro, en el que hay un gran poder y beneficios para la humanidad, y para que Dios sepa quién Le auxilia a Él y a Sus mensajeros en lo oculto. Ciertamente Dios es Fuerte, Omnipotente.
25Para pruebas evidentes, véase la introducción a la Sūrah 98. En este contexto, el Libro se refiere a todas las escrituras (Q). La Balanza tiene muchos significados, incluida la Ley religiosa (Sharīʿah), que proporciona el criterio con el que sopesar lo que es bueno y beneficioso frente a lo que es malo y perjudicial; véase 42:17c. Desde otra perspectiva, la Balanza indica todas aquellas cosas mediante las cuales los seres humanos mantienen la justicia prescrita en las escrituras, y el hierro, que contiene un gran poder, es el medio para fabricar armas con las que defender la verdad y oponerse a quienes se rebelan contra la justicia (Aj, N). Los beneficios en el hierro se toman entonces como una referencia a herramientas como la guadaña y el pico, que facilitan otras actividades. Hicimos descender puede tomarse en sentido literal en el sentido de que el hierro fue hecho descender directamente por Dios o simplemente que Dios creó el hierro, del mismo modo que 39:6 afirma que Dios hizo descender para vosotros de los ganados ocho pares (Q), lo que significa que los creó. Quienes auxilian a Dios son aquellos que auxilian a Su religión (Q, T, Z). El que lo hagan en lo oculto se refiere a quienes trabajan por la religión a pesar de no haber visto a ninguno de los mensajeros de Dios (Q, Z), o a quienes no realizan buenas obras para que sean vistas por los demás.
Versículo 26
وَلَقَدْ أَرْسَلْنَا نُوحًۭا وَإِبْرَٰهِيمَ وَجَعَلْنَا فِى ذُرِّيَّتِهِمَا ٱلنُّبُوَّةَ وَٱلْكِتَٰبَ ۖ فَمِنْهُم مُّهْتَدٍۢ ۖ وَكَثِيرٌۭ مِّنْهُمْ فَٰسِقُونَ ﴿٢٦﴾
walaqad arsalnā nūḥan waʾibrāhīma waŷaʿalnā fī dhurriyyatihimā n-nubuwwata wal-kitāba faminhum muhtadin wakathīrum minhum fāsiqūn
Y ciertamente enviamos a Noé y a Abraham y establecimos en su descendencia la profecía y el Libro. Y entre ellos hubo quien se guió rectamente; pero muchos de ellos son perversos.
26El Libro se refiere de manera colectiva a cada una de las escrituras que le fueron dadas a la descendencia de Abraham: la Torá, los Salmos, el Evangelio y el Corán (JJ). El Corán sugiere aquí que, aunque muchos de los que siguieron estas revelaciones son perversos, no se trata de una condena de sus respectivas religiones o libros revelados, sino de la naturaleza humana. Que semejante perversidad pueda afligir también a los musulmanes se refleja en un ḥadīth en el que el Profeta dice de la comunidad musulmana en los tiempos postreros: «Los rectos partirán uno tras otro hasta que no quede sino gente empobrecida, a semejanza de los restos de cebada y de dátiles».
Versículo 27
ثُمَّ قَفَّيْنَا عَلَىٰٓ ءَاثَٰرِهِم بِرُسُلِنَا وَقَفَّيْنَا بِعِيسَى ٱبْنِ مَرْيَمَ وَءَاتَيْنَٰهُ ٱلْإِنجِيلَ وَجَعَلْنَا فِى قُلُوبِ ٱلَّذِينَ ٱتَّبَعُوهُ رَأْفَةًۭ وَرَحْمَةًۭ وَرَهْبَانِيَّةً ٱبْتَدَعُوهَا مَا كَتَبْنَٰهَا عَلَيْهِمْ إِلَّا ٱبْتِغَآءَ رِضْوَٰنِ ٱللَّهِ فَمَا رَعَوْهَا حَقَّ رِعَايَتِهَا ۖ فَـَٔاتَيْنَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ مِنْهُمْ أَجْرَهُمْ ۖ وَكَثِيرٌۭ مِّنْهُمْ فَٰسِقُونَ ﴿٢٧﴾
thumma qaffaynā ʿalā āthārihim birusulinā waqaffaynā biʿīsā bni maryama waʾātaynāhu l-inŷīla waŷaʿalnā fī qulūbi lladhīna ttabaʿūhu raʾfatan waraḥmatan warahbāniyyatami btadaʿūhā mā katabnāhā ʿalayhim illā btighāʾa riḍwāni llāhi famā raʿawhā ḥaqqa riʿāyatihā faʾātaynā lladhīna āmanū minhum aŷrahum wakathīrum minhum fāsiqūn
Luego enviamos tras sus huellas a Nuestros mensajeros, y enviamos a Jesús, hijo de María, y le dimos el Evangelio y pusimos en los corazones de quienes le seguían ternura y misericordia. Y el monacato lo instituyeron ellos—Nosotros no se lo habíamos prescrito—tan solo para procurar la complacencia de Dios. Mas no lo observaron con la debida observancia. Así que concedimos a aquellos de ellos que creyeron su recompensa; mas muchos de ellos son perversos.
27Que pusimos en los corazones de quienes le seguían ternura y misericordia indica que Dios dispuso a los seguidores de Jesús a amarse unos a otros. Este versículo también podría leerse: «y [pusimos] ternura, misericordia y monacato en los corazones de quienes le seguían», en el sentido de que Dios les otorgó el monacato inicialmente, pero luego lo alteraron e introdujeron sus propias innovaciones en las prácticas que Dios les había concedido (Q). En este sentido, es semejante a la acusación de que parte de la Gente del Libro distorsiona el sentido de la palabra (4:46; 5:13, 41). La mayoría interpreta tan solo para procurar la complacencia de Dios en el sentido de que querían complacer a Dios inventando el monacato o en el sentido de que Dios no les ordenó practicar eso; más bien, Dios les ordenó únicamente procurar lo que agrada a Dios (IK). Según esta última interpretación, la traducción sería: «y le dimos el Evangelio y pusimos ternura, misericordia y monacato en los corazones de quienes le seguían; mas introdujeron innovaciones en ello. Nosotros no se lo habíamos prescrito salvo con el [propósito de] procurar la complacencia de Dios». Según la interpretación representada en la traducción, Mas no lo observaron con la debida observancia indica que no fueron capaces de mantener las prácticas que se habían impuesto a sí mismos (IK), a saber, el monacato. Por el contrario, la traducción alternativa implica que no fueron capaces de mantener las prácticas ordenadas por Dios. La postura de que Dios pudo haber ordenado alguna forma de monacato a los cristianos está respaldada por un ḥadīth: «Cada Profeta tiene una forma de monacato; esforzarse (jihād) en el camino de Dios es el monacato de esta comunidad» (IK). En cuanto a las prácticas ascéticas asociadas con la forma cristiana de monacato, se relata que el Profeta dijo: «Renunciar al mundo no significa hacer ilícito lo lícito ni dilapidar las posesiones. Más bien, renunciar al mundo significa que no confías más en lo que está en tu mano que en lo que está en las Manos de Dios».
Versículo 28
يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ ٱتَّقُوا۟ ٱللَّهَ وَءَامِنُوا۟ بِرَسُولِهِۦ يُؤْتِكُمْ كِفْلَيْنِ مِن رَّحْمَتِهِۦ وَيَجْعَل لَّكُمْ نُورًۭا تَمْشُونَ بِهِۦ وَيَغْفِرْ لَكُمْ ۚ وَٱللَّهُ غَفُورٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿٢٨﴾
yāʾayyuhā lladhīna āmanū ttaqū llāha waʾāminū birasūlihī yuʾtikum kiflayni mir raḥmatihī wayaŷʿal lakum nūran tamshūna bihī wayaghfir lakum wallāhu ghafūrur raḥīm
¡Oh creyentes! Temed a Dios y creed en Su Mensajero; Él os otorgará una doble porción de Su Misericordia, dispondrá para vosotros una luz con la que caminéis y os perdonará; y Dios es Perdonador, Misericordioso;
28En este contexto, ¡Oh creyentes! es entendido por muchos comentaristas como una interpelación a judíos y cristianos, llamándolos a creer en la profecía de Muhammad (IK, Q, R, Z). Una doble porción de Su Misericordia les es asignada así por seguir su religión y luego creer en el Profeta y seguirle (IK, Q, R, Z). Esta interpretación está respaldada por un conocido ḥadīth en el que el Profeta declaró que entre quienes recibirán su recompensa dos veces se cuenta «un creyente de entre la Gente del Libro que ha sido un verdadero creyente en su profeta y luego cree en mí» (Aj, IK). Otros entienden este versículo como una interpelación a los musulmanes (Aj, Q), exhortándolos a profundizar en su fe, como en el v. 16.
La luz para vosotros alude a la guía o al Corán (Q), aunque algunos dicen que es la misma luz mencionada en el v. 12 (Z). Se entiende que con la que caminéis es la luz mediante la cual Dios guía a los creyentes sobre el paso (ṣirāt) que conduce desde la planicie del Juicio (véanse 18:47; 79:14) hasta el Paraíso (Q). Según muchos relatos en la literatura del Ḥadīth, en el Día del Juicio todos los creyentes son llamados a cruzar un paso (sirāṭ) sobre el Infierno que es tan fino como un cabello y tan afilado como una espada, y que posee grandes espinas que afligen a quienes deben caminar o arrastrarse sobre él conforme a sus pecados. Dios provee a los creyentes una luz mediante la cual son capaces de cruzar, pero no proporciona ninguna luz a los incrédulos, puesto que aquel para quien Dios no ha dispuesto ninguna luz no tiene luz (24:40); véase el ensayo «La muerte, el morir y el más allá en el Corán». Desde una perspectiva espiritual, luz para vosotros se refiere a las luces del espíritu y a la Automaniestación de los Atributos de Dios en el corazón del creyente (K) y, por tanto, a la luz de la guía espiritual de Dios.
Versículo 29
لِّئَلَّا يَعْلَمَ أَهْلُ ٱلْكِتَٰبِ أَلَّا يَقْدِرُونَ عَلَىٰ شَىْءٍۢ مِّن فَضْلِ ٱللَّهِ ۙ وَأَنَّ ٱلْفَضْلَ بِيَدِ ٱللَّهِ يُؤْتِيهِ مَن يَشَآءُ ۚ وَٱللَّهُ ذُو ٱلْفَضْلِ ٱلْعَظِيمِ ﴿٢٩﴾
liʾallā yaʿlama ahlu l-kitābi allā yaqdirūna ʿalā shayʾim min faḍli llāhi waʾanna l-faḍla biyadi llāhi yuʾtīhi man yashāʾu wallāhu dhū l-faḍli l-ʿaẓīm
para que la Gente del Libro sepa que no tienen potestad alguna sobre la Gracia de Dios, y que la Gracia está en la Mano de Dios; la otorga a quien Él quiere; y Dios es el Dueño de la Gracia Inmensa.
29Según algunos, este versículo indica a la Gente del Libro que no cree en el Profeta Muhammad (Z), a diferencia de aquellos que siguen la orden de hacerlo en el versículo anterior. Muchos ven este versículo como una respuesta a quienes sostenían que, dado que los musulmanes han venido después de las comunidades religiosas anteriores, su recompensa ante Dios sería menor. Respecto a esta interpretación, se relata que el Profeta dijo a sus Compañeros: «El ejemplo de vosotros y de los judíos y los cristianos es el de un hombre que contrató a unos jornaleros y les preguntó: “¿Quién trabajará para mí desde la oración del alba hasta el mediodía por un qīrāt [un peso especial de oro] cada uno?”. Y los judíos trabajaron. Luego preguntó: “¿Quién trabajará para mí desde la oración de la primera hora de la tarde hasta el momento de la oración de la tarde por un qīrāt cada uno?”. Y los cristianos trabajaron. Luego dijo: “¿Quién trabajará para mí desde la oración de la tarde hasta la puesta del sol por dos qīrāt cada uno?”. Vosotros sois quienes hicisteis esta labor. Los judíos y los cristianos se enojaron y dijeron: “Hicimos más trabajo, pero recibimos menos salario”. Dios respondió: “¿Acaso he sido injusto con vosotros en vuestra recompensa?”. Dijeron: “No”. Así que Dios dijo: “Entonces es Mi Gracia, la cual otorgo a quien Yo quiero”» (IK). El versículo también puede entenderse en el sentido de que nadie tiene control alguno sobre a quién designa Dios como profeta, siendo la profecía y la revelación Sus mayores dones. Se dice que los judíos de Arabia rechazaron la profecía de Muhammad basándose en que no pertenecía a su linaje y, por tanto, no podía ser profeta (véase 2:90c), mientras que muchos árabes se opusieron a él alegando que no era ya un líder entre ellos cuando fue elegido como profeta (véase 43:31c).
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Fuentes que cita Reynolds
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Informe
Documento de Información: Análisis Integral de la Sura 57 (al-Ḥadīd - El Hierro)
Resumen Ejecutivo
La Sura 57 del Corán, titulada al-Ḥadīd (El Hierro), constituye una disertación teológica, ética y escatológica orientada a transformar la condición interna del creyente y regular su conducta externa en la sociedad. Nombrada a partir de la mención explícita del hierro en el versículo 25, esta sura es la primera del grupo conocido como al-Musabbiḥāt ("Las Glorificadoras"), las cuales comienzan proclamando la glorificación ininterrumpida de Dios por parte de toda la creación.
Entre los puntos clave de la sura y su comentario exegético se destacan:
- Naturaleza Divina y Aparente Paradoja: Establece la soberanía absoluta de Dios mediante los Nombres Divinos opuestos y complementarios: El Primero y el Último, el Manifiesto (Externo) y el Oculto (Interno), afirmando Su omnipresencia ("Él está con vosotros dondequiera que estéis").
- La Doctrina de los Bienes como Depósito Divino (Amana): La riqueza material no pertenece a los seres humanos, sino que les ha sido confiada como administradores o fideicomisarios (mustakhalafīn). Se enfatiza la diferencia de grado espiritual entre quienes gastaron y lucharon antes de la victoria (la Conquista de Meca) y quienes lo hicieron después.
- La Escatología de la Luz y la Gran Separación: En el Día del Juicio, la fe interior de los creyentes se manifestará como una luz física que guiará su camino, mientras que los hipócritas quedarán en la oscuridad, separados por un muro infranqueable provisto de una puerta que alberga la misericordia en su interior y el castigo en el exterior.
- El Ablandamiento del Corazón (Khushūʿ) frente a la Ilusión del Mundo: Se advierte severamente contra el endurecimiento del corazón provocado por el paso del tiempo sin recordatorio divino, comparando la vida terrenal (dunyā) con vegetación efímera que florece tras la lluvia para luego volverse amarilla y convertirse en paja seca.
- El Mantenimiento de la Justicia Terrenal: La revelación divina vincula la misión profética a tres elementos fundamentales: el Libro (guía divina), la Balanza (mīzān, la justicia y la Ley) y el Hierro (ḥadīd, la fuerza y herramienta de defensa social).
1. Contexto, Origen y Estructura de la Sura
Clasificación y Origen
Existe un debate entre los eruditos sobre la revelación de al-Ḥadīd. Mientras que algunos la consideran mecana y la mayoría la clasifica como madiní (según Āl, IK, JJ, Sh), el comentarista del siglo VI/XII Ibn ʿAṭiyyah propone una resolución integradora: la sura contiene versículos madiníes, pero su sección central presenta características claramente mecanas.
"Las Glorificadoras" (al-Musabbiḥāt)
al-Ḥadīd encabeza un grupo de cinco suras llamadas al-Musabbiḥāt (las suras 57, 59, 61, 62 y 64), caracterizadas por iniciar con la glorificación a Dios. Un ḥadīth profético señala que dentro de este grupo de suras se encuentra un versículo que es "mejor que mil versículos". Diversos eruditos sostienen que esta mención refiere al versículo 3 de la Sura 57, mientras que otros afirman que se trata del último versículo de la Sura 59 (al-Ḥashr).
Estructura Temática
La sura se divide formalmente en cinco secciones principales:
[vv. 1–6] Omnipresence y Omnipotencia de Dios
│
[vv. 7–11] Mandato de Creer y Gastar la Riqueza en la Causa Divina
│
[vv. 12–15] Contraste Escatológico: El Destino de Creyentes e Hipócritas
│
[vv. 16–24] La Humildad del Corazón (Khushūʿ) vs. La Ilusión Terrenal (Dunyā)
│
[vv. 25–29] Continuidad Profética, la Justicia, el Hierro y la Gente del Libro
2. Omnipresence, Atributos y Conocimiento Divino (vv. 1–6)
La sura abre afirmando que cuanto existe en los cielos y en la tierra glorifica a Dios (sabbaḥa). El empleo del pronombre mā ("lo que" / "cuanto") en lugar de man ("quien") indica que el elogio a Dios predomina en absolutamente toda la existencia, ya sea mediante la palabra hablada o mediante los estados de ser (aḥwāl).
Los Nombres Divinos y la Dualidad Complementaria
El versículo 3 presenta una formulación teológica fundamental: "Él es el Primero y el Último, el Manifiesto y el Oculto; y Él es el Conocedor de todas las cosas."
- El Primero (al-Awwal): Dios existía cuando no había nada más aparte de Él.
- El Último (al-Ākhir): La realidad permanente que subsiste cuando todo perece (haciendo eco de 55:26–27).
- El Manifiesto / Externo (al-Ẓāhir): Evidente en la creación ("Dondequiera que os volváis, allí está el Rostro de Dios", 2:115). Desde la perspectiva sufí, representa la "Auto-Revelación" o revelación de Dios en los fenómenos.
- El Oculto / Interno (al-Bāṭin): Inalcanzable para la percepción humana directa ("La mirada no Lo alcanza", 6:103), pero más cercano al ser humano que su propia vena yugular (50:16).
Al-Zamakhsharī señala que estas parejas de nombres demuestran que Dios está simultáneamente manifestado en lo exterior y oculto en lo interior en cada momento del tiempo.
La Conciencia Divina y la "Acompañamiento" (Maʿiyyah)
El versículo 4 establece que Dios creó los cielos y la tierra en seis días y luego se estableció sobre el Trono. Su conocimiento abarca:
- Lo que ingresa en la tierra (lluvia, cadáveres) y lo que sale de ella (vegetación, minerales).
- Lo que desciende del cielo y lo que asciende a él.
Se concluye con la máxima: "Él está con vosotros dondequiera que estéis". Los exégetas debaten esta "estar con" (maʿiyyah): mientras algunos sostienen que se refiere al Conocimiento y Poder de Dios (JJ, Q), otros opinan que se refiere a Su propia Esencia (Dhāt) o Ser (wujūd). Sin embargo, esta relación de presencia es asimétrica: se afirma de Dios hacia el hombre, pero no del hombre hacia Dios, dado que la criatura es intrínsecamente necesitada de Dios, mientras que Dios es Autosuficiente (al-Ghanī).
3. La Doctrina de la Riqueza y el "Préstamo Hermoso" (vv. 7–11, 18, 24)
Fideicomiso Material (Mustakhalafīn)
El versículo 7 ordena creer y gastar de aquello sobre lo cual Dios ha nombrado a los hombres como fideicomisarios o administradores (mustakhalafīn). Esta terminología implica que la propiedad privada real no existe: los bienes pertenecen a Dios y han sido entregados temporalmente al ser humano. Esta responsabilidad se conecta directamente con el propósito original de la creación de la humanidad como khalīfah (vicegerente) en la tierra.
Gradación de los Méritos: Antes y Después de la Victoria
El versículo 10 establece una distinción jerárquica clara entre los creyentes:
"No son iguales entre vosotros quienes gastaron y lucharon antes de la victoria [la Conquista de Meca en el 8/630]. Esos tienen un rango más alto que quienes gastaron y lucharon después..."
Un ḥadīth ilustra este principio: el Profeta declaró que si alguien posterior gastara el equivalente al monte Uḥud en oro, no alcanzaría el valor del mérito de la contribución realizada por los primeros creyentes antes de la victoria. En este contexto, se resalta la figura de Abū Bakr, quien gastó la totalidad de sus bienes antes de la conquista. Un relato narra que el ángel Gabriel descendió para transmitirle los saludos de Dios a Abū Bakr y preguntarle si estaba satisfecho con Dios en su estado de pobreza, a lo que Abū Bakr respondió llorando de gozo.
Las 10 Condiciones de al-Rāzī para el "Préstamo Hermoso" (Qarḍ Ḥasan)
El Corán describe la caridad sincera como prestarle a Dios un "préstamo hermoso" (qarḍ ḥasan), el cual será multiplicado generosamente. El erudito al-Rāzī sistematiza las diez condiciones requeridas para que una dádiva sea considerada verdaderamente "hermosa":
| # | Condición para el Qarḍ Ḥasan | Explicación / Fundamento Coránico |
|---|---|---|
| 1 | Origen Lícito | La riqueza donada debe ser ganada exclusivamente de forma permitida (ḥalāl). |
| 2 | Selección de Calidad | Debe provenir de lo mejor que se posee, no de los desechos (2:267). |
| 3 | Superación del Apego | Dar a pesar del amor y apego personal hacia el bien entregado (2:177). |
| 4 | Destinatario Adecuado | Distribución dirigida a los más necesitados y dignos de recibirla. |
| 5 | Confidencialidad | Debe ser ocultada en la medida de lo posible para preservar la pureza (2:271). |
| 6 | Ausencia de Reproche | No debe ser seguida por presunción, vanagloria ni perjuicio al receptor (2:264). |
| 7 | Pureza de Intención | Buscar únicamente el complacer a Dios y no la aprobación pública (4:38). |
| 8 | Minimización Personal | Considerar pequeña la cantidad dada, sin importar su magnitud real. |
| 9 | Amar lo Entregado | Desprenderse de aquello que resulta más querido ("No alcanzaréis la piedad hasta que gastéis de lo que amáis", 3:92). |
| 10 | Humildad del Donante | No sentirse superior ni pensar mal del receptor de la caridad. |
4. Escatología: El Juicio Final, la Luz y los Hipócritas (vv. 12–15)
La Luz de los Creyentes (Nūr)
En el Día del Juicio, la fe y las buenas acciones que permanecían invisibles en este mundo se manifestarán físicamente como una luz que emanará por delante y a la derecha de los creyentes. Esta luz les permitirá atravesar el ṣirāt (el puente de prueba que cruza sobre el Infierno hacia el Paraíso). La luz se proyecta a la derecha porque es desde esa dirección que los bienaventurados reciben los registros de sus obras.
La División en la Oscuridad y el Muro de Separación
Los hipócritas (munāfiqūn), desprovistos de luz propia, rogarán a los creyentes: "Esperadnos para que tomemos de vuestra luz". Se les responderá sarcásticamente que regresen sobre sus pasos a buscar luz (es decir, al mundo terrenal donde debieron haber realizado obras virtuosas).
En ese instante, se interpondrá entre ambos grupos un muro con una puerta:
- Lado Interior (donde están los creyentes): Contiene la Misericordia Divina y conduce al Paraíso.
- Lado Exterior (donde quedan los hipócritas): Da hacia el Castigo y el Fuego.
[ LADO INTERIOR ] MURO [ LADO EXTERIOR ]
Creyentes / Luz / (PUERTA) Hipócritas / Oscuridad /
MISERICORDIA CASTIGO Y FUEGO
Según Mujāhid, esta barrera o puerta es el mismo velo (ḥijāb) mencionado en 7:46. La presencia de la puerta sugiere metafóricamente la posibilidad remota de intercesión divina para aquellos a quienes se les negó inicialmente el Paraíso, según se detalla en las tradiciones sobre la liberación final de ciertos castigados.
La Naturaleza de la Hipocresía y la Ilusión (Ghurūr)
Cuando los hipócritas pregunten: "¿Acaso no estábamos con vosotros?", los creyentes confirmarán su presencia física previa, pero señalarán sus fallas internas:
- Auto-tentación: Trajeron pruebas y turbaciones sobre sí mismos.
- Duda y Vacilación: Esperaron pasivamente el desastre de los creyentes.
- Falsas Esperanzas: Se dejaron engañar hasta que llegó el decreto inevitable de la muerte.
- El Seductor / Engaño (Ghurūr): Sucumbieron ante Satanás o sus propias autojustificaciones pecaminosas.
En consecuencia, no se aceptará de ellos ningún rescate (fidyah) y su morada final será el Fuego, el cual se convertirá en su "amo" o tutor (mawlā), por ser lo más afín a su verdadera condición interna.
5. La Humildad del Corazón frente a la Caducidad del Mundo (vv. 16–24)
El Ablandamiento del Corazón (Khushūʿ)
El versículo 16 emite una reprimenda que convoca a la introspección profunda:
"¿Acaso no ha llegado el momento para los que creen de que sus corazones se humillen [takhshaʿa] ante el recuerdo de Dios y la verdad que ha descendido...?"
El término khushūʿ (humildad o reverencia) es considerado la raíz de todas las virtudes en el Islam. Ibn Masʿūd comentó que solo pasaron cuatro años entre su conversión al Islam y la revelación de este versículo de recriminación.
El Corán advierte sobre la tragedia de las comunidades anteriores (Judíos y Cristianos), cuyos corazones se endurecieron (qasat qulūbuhum) debido al paso de largos periodos de tiempo sin renovación espiritual. La exégesis vincula este pasaje con pasajes bíblicos de endurecimiento del corazón (ej. Isaías 63:17).
Estados del Corazón en el Texto Coránico
- Estados Patológicos / Negativos: Ciego (22:46), enfermo (2:10), bloqueado (47:24), sellado (2:7), oxidado (83:14) y endurecido (57:16).
- Estados Saludables / Positivos: Ablandado por el recuerdo divino (39:23), en paz (13:28) e infundido con Tranquilidad Divina (sakīnah, 48:4).
El versículo 17 aclara que, así como Dios revive la tierra muerta mediante la lluvia haciéndola florecer, de la misma manera revive los corazones muertos infundiéndoles nuevamente humildad y entendimiento.
La Parábola de la Vida Terrenal (Dunyā)
El versículo 20 ofrece un retrato conciso sobre la relatividad de la existencia terrenal, definiéndola como un ciclo compuesto por cinco etapas ilusorias:
$$\text{Juego } (laʿib) \longrightarrow \text{Diversión } (lahw) \longrightarrow \text{Adorno } (zīnah) \longrightarrow \text{Jactancia Mutua } (tafākhur) \longrightarrow \text{Competencia en Riqueza e Hijos } (takāthur)$$
Esta dinámica es comparada con el ciclo agrícola:
- La lluvia cae y la vegetación resultante impresiona a los agricultores (kuffār).
- La vegetación crece y alcanza su esplendor.
- Se marchita, se torna amarilla.
- Finalmente se reduce a paja seca o rastrojo (ḥuṭām).
El exégeta Ibn ʿAjībah explica que el mundo atrae externamente pero oculta la fealdad interior, arrastrando a sus perseguidores hasta dejarlos bankrupt en el momento de la muerte. Por ello, el versículo 21 exhorta a la humanidad a no quedarse atrapada en esta ilusión y "competir / correr hacia el perdón de vuestro Señor" y hacia un Paraíso cuya anchura equivale a la extensión de los cielos y la tierra.
El Decreto Divino (Qadar), la Paciencia y la Gratitud
El versículo 22 establece que toda aflicción o evento en la tierra o en el ser humano está registrado en un Libro (la Tabla Protegida, al-Lawḥ al-Maḥfūẓ) desde antes de la creación. La comprensión teológica de este principio produce dos actitudes fundamentales:
┌─── Pérdida / Adversidad ───> PACIENCIA (Sin Desesperación)
DECRETO DIVINO ───┤
└─── Ganancia / Prosperidad ──> GRATITUD (Sin Exultación/Soberbia)
El creyente debe evitar exultar con soberbia o vanagloria (mukhtāl fakhūr), pues la avaricia y el conminar a otros a ser tacaños surgen de atribuir los bienes recibidos al mérito propio y no a la gracia de Dios.
6. La Justicia, el Hierro y la Sucesión Profética (vv. 25–29)
La Trinidad de la Equidad Humana: El Libro, la Balanza y el Hierro
El versículo 25 articula los tres pilares enviados por Dios para el establecimiento de la justicia en la sociedad humana:
- El Libro (al-Kitāb): Representa la revelación divina escrita y la guía doctrinal provista a todos los mensajeros.
- La Balanza (al-Mīzān): Representa la Ley Sagrada (Sharīʿah) y el criterio moral que permite sopesar el bien del mal para mantener la equidad social.
- El Hierro (al-Ḥadīd): Elemento descendido/creado por Dios que posee un doble propósito:
- Gran Poder / Fuerza (ba's shadīd): La capacidad física y militar para fabricar armas, defender la verdad y combatir la opresión y la injusticia.
- Beneficios para la Humanidad: Uso del hierro en herramientas de trabajo cotidiano (como la guadaña y el pico) que posibilitan el desarrollo civilizatorio y económico.
La Profecía y la Innovación del Monacato (Rahbānīyyah)
La cadena profética iniciada con Noé y Abraham culmina en la mención de Jesús, hijo de María, a quien se le entregó el Evangelio (al-Injīl), infundiendo compasión y misericordia en los corazones de sus seguidores.
Respecto al monacato (rahbānīyyah):
- El texto coránico señala que fue una invención (ibtadāʿūhā) de los seguidores de Jesús, motivada por el deseo de buscar la complacencia divina, y no una imposición directa de Dios.
- Sin embargo, los seguidores "no lo observaron con la debida observancia", siendo incapaces de mantener las rigurosas austeridades que ellos mismos se impusieron.
- Un ḥadīth complementa esta visión señalando la adaptación de este concepto en el Islam: "Cada Profeta tiene una forma de monacato; el esfuerzo [jihād] en la causa de Dios es el monacato de esta comunidad".
La Llamada a la Gente del Libro y la Parábola de los Jornaleros
La sura concluye dirigiéndose a la Gente del Libro (Judíos y Cristianos) invitándoles a creer en el Profeta Muhammad para recibir una doble porción de la Misericordia Divina (kiflayn min raḥmatih): una por haber creído en sus propios profetas y otra por aceptar la revelación final.
Para refutar las objeciones de quienes consideraban que los musulmanes recibirían menos recompensa por haber llegado más tarde en la historia humana, el Profeta transmitió la Parábola de los Jornaleros:
[Mañana - Mediodía] Judíos ──> Trabajan mucho tiempo ──> Pago: 1 qīrāṭ
[Mediodía - Tarde] Cristianos ──> Trabajan tiempo medio ──> Pago: 1 qīrāṭ
[Tarde - Puesta del Sol] Musulmanes ──> Trabajan menos tiempo ──> Pago: 2 qīrāṭs
Ante la queja de las comunidades anteriores por recibir un pago menor habiendo trabajado más, Dios responde en el relato: "¿Acaso os he privado de algo de vuestra recompensa?" Al responder que no, Dios concluye: "Ese es Mi Favor, el cual otorgo a quien Yo quiero". El versículo 29 finaliza ratificando que la Gente del Libro debe comprender que ellos no tienen el monopolio ni el control sobre el Favor de Dios (Faḍl Allāh), el cual está enteramente en Su Mano.
Infografía
Diapositivas
Mapa mental
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- Clasificación: Makkan y Madinan
- Origen del nombre: Versículo 25
- Los Glorificadores: Al-Musabbiḥāt
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- Soberanía: Cielos y tierra
- Nombres Divinos: El Primero y el Último
- Nombres Divinos: Lo Manifestado y lo Oculto
- Conocimiento: Lo que entra y sale de la tierra
- La con-vivencia divina con los seres humanos
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- Préstamo generoso (Al-qarḍ al-ḥasan)
- Fideicomiso humano sobre la riqueza
- Gradación: Gastar antes y después de la victoria
- Condiciones de una caridad perfecta
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- Creyentes: Luz difundida ante ellos
- Hipócritas: Súplica por luz prestada
- El Muro divisorio: Misericordia y castigo
- Ausencia de rescate para los infieles
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- Ilusión: Juego, diversión y ostentación
- Metáfora: Vegetación que se vuelve pajiza
- Predestinación: Todo registrado en un Libro
- Actitud: Ni desesperación ni arrogancia
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- Noé y Abraham: Progenie de profetas
- Jesús: El Evangelio y la misericordia
- Monasticismo cristiano: Invención humana
- El Libro y la Balanza para la justicia
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- Grandes beneficios y fuerza militar
- Herramientas de utilidad para la humanidad
- Prueba divina para ayudar a Sus mensajeros
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- Humildad del corazón (Khushūʿ)
- Advertencia por el endurecimiento de corazones
- Doble porción de misericordia para el Pueblo del Libro
- La gracia y la generosidad en manos de Dios
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Tabla de datos
| Rango de versículos | Tema central | Breve resumen del mensaje | Fuente |
|---|---|---|---|
| Versículos 1–6 | Omnipresencia y Omnipotencia de Dios | Destaca la soberanía, el poder y el conocimiento absoluto de Dios sobre la creación, el inicio y fin de las cosas, así como su capacidad para saber todo lo visible e invisible. | [1] |
| Versículos 7–11 | Exhortación a la fe y a la caridad | Enfoca la orden de creer en Dios y su Mensajero, y de gastar riquezas en la causa de Dios, prometiendo una gran recompensa y multiplicar lo entregado como un buen préstamo a Dios. | [1] |
| Versículos 12–15 | Destino contrastado entre creyentes e hipócritas en el Juicio Final | Muestra cómo los creyentes serán guiados por su luz hacia el Paraíso, mientras que los hipócritas quedarán separados por una muralla en la oscuridad y serán condenados al Fuego. | [1] |
| Versículos 16–24 | Humildad del corazón, lo efímero de la vida terrenal y la paciencia | Llama a ablandar el corazón ante la mención de Dios, advierte sobre la naturaleza engañosa y efímera de la vida terrenal, y anima a competir por el perdón y a aceptar el destino determinado por Dios sin vanidad ni tacañería. | [1] |
| Versículos 25–29 | Envío de mensajeros, revelaciones y llamado a la Gente del Libro | Explica el propósito de los profetas, la entrega de las escrituras y la creación del hierro para la justicia; critica el incumplimiento histórico de las comunidades previas y llama a creer en Mahoma para recibir una doble porción de la misericordia divina. | [1] |