al-Qaṣaṣ
El RelatoAntes del textoIntroducción
Introducción
La mayoría de los comentaristas considera que al-Qaṣaṣ es una sūrah enteramente mecana que fue revelada tras la Sūrah 27, al-Naml, aunque algunos consideran que los vv. 52–55 son medinenses (JJ, Q) y otros sostienen que el v. 85 fue revelado durante la emigración de Muḥammad de La Meca a Medina (Āl, IJ, JJ). Toma su nombre del relato (qaṣaṣ) que Moisés refiere a su futuro suegro en el v. 25 a propósito de su huida de Egipto.
Al-Qaṣaṣ comienza con la historia de Moisés y el Faraón y describe la opresión padecida por los Hijos de Israel, que llevó a la madre de Moisés a arrojarlo al río, tras lo cual fue rescatado y cuidado por la familia del Faraón y reunido finalmente con su madre (vv. 3–13). A esto sigue el relato de cómo Moisés golpeó y dio muerte a un egipcio que reñía con un israelita, y la posterior huida de Moisés de Egipto a Madián (vv. 14–22). Allí Moisés conoce a dos hermanas, con una de las cuales llegará a desposarse, y halla refugio durante muchos años al servicio de su suegro (vv. 23–28). Luego Moisés se encuentra con el fuego desde el cual escucha a Dios hablarle; tiene su primera experiencia de los milagros que obrará en Egipto y solicita que Aarón, su hermano, sea enviado con él para encarar al Faraón (vv. 29–35). La confrontación entre Moisés y el Faraón incluye la cuestión de la pretensión de divinidad de este último y su jactancia de erigir una construcción para ascender al Cielo a fin de contemplar y desafiar al Dios de Moisés (vv. 36–42).
Al profeta Muḥammad se le hace saber que no estuvo presente cuando Moisés recibió sus revelaciones y que en el período intermedio Dios envió profetas a otros pueblos, recordatorio que no hace sino resaltar la obstinación y la soberbia de los contemporáneos del Profeta, quienes pretendían anhelar la guía de Dios pero rechazaron a Su Profeta cuando fue enviado (vv. 43–50). Se les contrapone a aquellos que, al escuchar la verdad, creen en ella (vv. 51–55).
La última parte de la sūrah hace hincapié en la fugacidad del mundo en comparación con el Más Allá; Coré, contemporáneo de Moisés, es presentado como el arquetipo de la perversidad, la extravagancia mundana y la altivez. La sūrah concluye con el recordatorio de que este mundo llega a su fin y de que todas las cosas retornarán a Dios (vv. 56–88).
Sura 28al-Qaṣaṣ88 versículos
بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
bismi llāhi r-raḥmāni r-raḥīm
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
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Reynolds · The Qurʾān and the BibleIntroducción a la sura
En el Nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo.
Versículo 1
طسٓمٓ ﴿١﴾
ṭā-sīn-mīm
Ṭā. Sīn. Mīm.
Versículo 2
تِلْكَ ءَايَٰتُ ٱلْكِتَٰبِ ٱلْمُبِينِ ﴿٢﴾
tilka āyātu l-kitābi l-mubīn
Estos son los signos del Libro claro.
2Signos traduce āyāt, término que también se utiliza para designar los versículos del Corán; sobre la gama de realidades denotadas por la voz āyah en el Corán, véase asimismo el comentario a 2:106; 45:3–5. Otras sūrahs del Corán presentan un versículo similar al inicio (10:1; 12:1; 13:1; 15:1; 26:2; 31:2). El Libro alude aquí ya sea al Corán mismo o a la Tabla Preservada (85:22; R). Es claro en su mensaje, en sus bendiciones y en la bondad que encierra (Q).
Versículo 3
نَتْلُوا۟ عَلَيْكَ مِن نَّبَإِ مُوسَىٰ وَفِرْعَوْنَ بِٱلْحَقِّ لِقَوْمٍۢ يُؤْمِنُونَ ﴿٣﴾
natlū ʿalayka min nabaʾi mūsā wafirʿawna bil-ḥaqqi liqawmin yuʾminūn
Te recitamos con la verdad parte del relato de Moisés y del Faraón, para gente que cree.
3Te recitamos significa que Dios se lo transmite a Muḥammad por mediación del arcángel Gabriel (Q, R).
Versículo 4
إِنَّ فِرْعَوْنَ عَلَا فِى ٱلْأَرْضِ وَجَعَلَ أَهْلَهَا شِيَعًۭا يَسْتَضْعِفُ طَآئِفَةًۭ مِّنْهُمْ يُذَبِّحُ أَبْنَآءَهُمْ وَيَسْتَحْىِۦ نِسَآءَهُمْ ۚ إِنَّهُۥ كَانَ مِنَ ٱلْمُفْسِدِينَ ﴿٤﴾
inna firʿawna ʿalā fī l-arḍi waŷaʿala ahlahā shiyaʿan yastaḍʿifu ṭāʾifatam minhum yudhabbiḥu abnāʾahum wayastaḥyī nisāʾahum innahū kāna mina l-mufsidīn
En verdad, Faraón se ensoberbeció en la tierra e hizo a sus gentes facciones, oprimiendo a un grupo de entre ellos, degollando a sus hijos varones y dejando con vida a sus mujeres. En verdad era de los que siembran la corrupción.
4Faraón se ensoberbeció en la tierra significa que fue tiránico y opresor (Ṭ) en su propio reino (R). O bien puede aludir a su pretensión de señorío, tal como se describe en 79:24 cuando proclama: Yo soy vuestro señor altísimo (Q). Oprimiendo a un grupo . . . —«oprimir» también puede significar «tener por débiles» (cf. 7:75, 150)— alude a la esclavización de los israelitas por parte de los egipcios (R, Ṭ) y a su sometimiento a trabajos serviles y degradantes (IK). Aparte de calificarlo de castigo o tormento (ʿadhāb), el Corán no aporta una razón explícita para la matanza de los niños varones y la preservación de las niñas (cf. 2:49). A la luz de que el Faraón reitera idéntica amenaza cuando Moisés es ya adulto (7:127; 40:25), el propio Corán indica que el asesinato de varones constituía una modalidad de castigo colectivo o control demográfico (R; cf. Éxodo 1), más que el fruto del vaticinio de sucesos futuros —como se menciona en ocasiones en los comentarios (R, Ṭ, IK)— por parte de adivinos o astrólogos (o mediante un sueño del Faraón) advirtiendo de que nacería un niño entre los israelitas que se alzaría y destruiría el reino del Faraón; véase 20:25–28c.
Versículo 5
وَنُرِيدُ أَن نَّمُنَّ عَلَى ٱلَّذِينَ ٱسْتُضْعِفُوا۟ فِى ٱلْأَرْضِ وَنَجْعَلَهُمْ أَئِمَّةًۭ وَنَجْعَلَهُمُ ٱلْوَٰرِثِينَ ﴿٥﴾
wanurīdu an namunna ʿalā lladhīna stuḍʿifū fī l-arḍi wanaŷʿalahum aʾimmatan wanaŷʿalahumu l-wārithīn
Pero quisimos agraciar a los que fueron oprimidos en la tierra, y hacer de ellos imanes, y hacerlos los herederos,
5Los que fueron oprimidos en la tierra son los israelitas (Ṭ). La idea de constituirlos en imāms se refleja asimismo en 21:73 a propósito de Isaac y Jacob: Y los constituimos en imanes que guiaban según Nuestro Mandato; y en 25:74, en la súplica de quienes se arrepienten: Haznos imanes para los temerosos [de Dios]. En 2:124 Dios constituye a Abraham en imán para la humanidad. Ser imán entraña situarse a la vanguardia en los asuntos de la fe y en los terrenos (R) y ser guía en la práctica del bien y en la exhortación a los demás a obrar lo bueno (Q). Hacerlos los herederos significa que heredarían una tierra, si bien qué heredarían con precisión no se pormenoriza aquí. Sobre esta cuestión, véase 7:137c, y 26:59c, donde se menciona la interpretación de que heredaron tierras y propiedades análogas a las que poseían los egipcios, aunque no las heredaran directamente del Faraón; véase también 44:25–28.
Versículo 6
وَنُمَكِّنَ لَهُمْ فِى ٱلْأَرْضِ وَنُرِىَ فِرْعَوْنَ وَهَٰمَٰنَ وَجُنُودَهُمَا مِنْهُم مَّا كَانُوا۟ يَحْذَرُونَ ﴿٦﴾
wanumakkina lahum fī l-arḍi wanuriya firʿawna wahāmāna waŷunūdahumā minhum mā kānū yaḥdharūn
y establecerlos firmemente en la tierra, y mostrar al Faraón, a Hāmān y a sus huestes aquello que temían de ellos.
6Hāmān es mencionado asimismo en los vv. 8, 38; 29:39; 40:24, 36. En dos de dichos versículos, el Faraón pide a Hāmān que erija una torre a fin de proclamar dios al Faraón (v. 38; 40:36). La identidad de Hāmān ha constituido largo tiempo motivo de controversia entre eruditos musulmanes y ciertos especialistas revisionistas, así como entre los propios musulmanes. A menudo la cuestión no se ha visto esclarecida por la inclinación de muchos comentaristas clásicos a transmitir material folclórico o legendario procedente, a menudo de forma acrítica, de fuentes judías, cristianas y de otra índole. Dicha transmisión de datos extracoránicos en torno a este punto ha desembocado frecuentemente en una confusión entre el Hāmān del Corán y el Hāmān de la tradición exegética posterior. Numerosos especialistas musulmanes que han examinado minuciosamente este asunto han concluido que la explicación más plausible para el nombre Hāmān es que se trata de un título (a semejanza del título Faraón o Firʿawn), no de un nombre personal, y designa al sumo sacerdote de Amón (Ha-Amén), quien habría ostentado relevantes atribuciones de gobierno, tales como la dirección de las obras públicas y la edificación, hallándose subordinado únicamente a la autoridad del Faraón. Eruditos revisionistas o escépticos han propuesto derivaciones alternativas a partir de variada literatura bíblica y apócrifa para explicar la presencia de la figura de Hāmān en los relatos coránicos del Faraón —argumentos harto prolijos para detallar aquí, pero que plantean esencialmente un préstamo confuso de la Biblia (concretamente del personaje de Amán del libro de Ester) o de otras tradiciones del Próximo Oriente antiguo.
Algunos estiman que aquello que temían de ellos alude a una profecía comunicada al Faraón y a Hāmān por su adivino según la cual nacería un israelita que se alzaría y los destruiría (R, Ṭ), pero también podría aludir, y tal vez con mayor verosimilitud, al temor de perder el dominio sobre una población sometida a la que hasta entonces se había mantenido bajo control mediante la periódica aniquilación de sus varones (véase v. 4; 2:49c). Establecerlos firmemente en la tierra significa consolidarlos en una tierra semejante a la de los egipcios (R).
Versículo 7
وَأَوْحَيْنَآ إِلَىٰٓ أُمِّ مُوسَىٰٓ أَنْ أَرْضِعِيهِ ۖ فَإِذَا خِفْتِ عَلَيْهِ فَأَلْقِيهِ فِى ٱلْيَمِّ وَلَا تَخَافِى وَلَا تَحْزَنِىٓ ۖ إِنَّا رَآدُّوهُ إِلَيْكِ وَجَاعِلُوهُ مِنَ ٱلْمُرْسَلِينَ ﴿٧﴾
waʾawḥaynā ilā ummi mūsā an arḍiʿīhi faʾidhā khifti ʿalayhi faʾalqīhi fī l-yammi walā takhāfī walā taḥzanī innā rāddūhu ilayki waŷāʿilūhu mina l-mursalīn
E inspiramos a la madre de Moisés: «Amamántale. Pero si temes por él, échale al río, y no temas ni te entristezcas. Ciertamente te lo devolveremos y haremos de él uno de los mensajeros».
7Inspiramos a la madre de Moisés significa que el mensaje de este versículo fue infundido en su corazón (Ṭ). Otros pareceres mencionan que lo contempló en sueños, si bien algunos afirman que Gabriel se le apareció y se lo comunicó. Al-Qurṭubī sostiene que una aparición de Gabriel, habitualmente asociada a la misión profética, no la habría convertido en profetisa, invocando el consenso existente en la tradición islámica de que ella no fue profetisa. Inspiramos vierte la forma verbal de waḥy, voz frecuentemente empleada para describir el proceso mediante el cual el Corán llegó al Profeta, como en 53:4: No es sino una revelación inspirada, aunque también se utiliza para la inspiración otorgada por Dios a los apóstoles de Jesús (5:111) e incluso a la abeja (16:68). Si bien la teología islámica clásica distingue típicamente entre waḥy, referido a la revelación conferida a profetas y mensajeros, e ilhām, o «inspiración» concedida a los santos y a veces a personas comunes (este último aparece como verbo en 91:8 en relación con la inspiración infundida en el alma humana), el empleo del vocablo waḥy en el Corán resulta algo más complejo, o al menos no se circunscribe en exclusiva a la transmisión de revelación a profetas y mensajeros.
Algunos dicen que la madre de Moisés lo ocultaba en un huerto y acudía a amamantarlo a escondidas (Ṭ). Al-Ṭabarī consigna diversas opiniones respecto a cuánto tiempo esperó la madre de Moisés antes de depositarlo en el río, pero hace notar que no existen pruebas fehacientes para determinar dicho lapso. Se entiende que te lo devolveremos significa que Dios retornaría a Moisés junto a ella para que pudiera amamantarlo (v. 13; Ṭ). Se le indica no temas que Moisés perezca o se pierda, ni te entristezcas por su separación (Q). Algunos señalan que el temor es el padecimiento por lo que pueda sobrevenir, y la tristeza es el pesar por lo ya acaecido (R); la ausencia tanto de temor como de tristeza es un estado frecuentemente atribuido a quienes alcanzan la salvación e ingresan en el Jardín, como en el reiterado estribillo coránico ningún temor habrá sobre ellos ni se entristecerán (p. ej., 2:38; 3:170; 5:69; 6:48; 46:13). La historia de la separación de Moisés y su retorno a su madre se narra asimismo en 20:37–40.
Versículo 8
فَٱلْتَقَطَهُۥٓ ءَالُ فِرْعَوْنَ لِيَكُونَ لَهُمْ عَدُوًّۭا وَحَزَنًا ۗ إِنَّ فِرْعَوْنَ وَهَٰمَٰنَ وَجُنُودَهُمَا كَانُوا۟ خَٰطِـِٔينَ ﴿٨﴾
faal-taqaṭahū ālu firʿawna liyakūna lahum ʿaduwwan waḥazanan inna firʿawna wahāmāna waŷunūdahumā kānū khāṭiʾīn
Y lo recogió la familia del Faraón para que llegara a ser para ellos un enemigo y una pena. Ciertamente Faraón, Hāmān y sus huestes eran pecadores.
8Para que llegara a ser para ellos un enemigo y una pena no denota que tal fuera la intención de quienes recogieron al infante de entre la familia del Faraón, sino que alude al desenlace último que Dios les tenía reservado (R, Ṭ). Pecadores traduce jāṭiʾ, que también puede significar aquellos que incurren en error; para una minoría de comentaristas, que sus huestes eran pecadoras (jāṭiʾ) no implica que estuvieran cometiendo pecado, sino que erraban en su apreciación de la naturaleza de la situación (R).
Versículo 9
وَقَالَتِ ٱمْرَأَتُ فِرْعَوْنَ قُرَّتُ عَيْنٍۢ لِّى وَلَكَ ۖ لَا تَقْتُلُوهُ عَسَىٰٓ أَن يَنفَعَنَآ أَوْ نَتَّخِذَهُۥ وَلَدًۭا وَهُمْ لَا يَشْعُرُونَ ﴿٩﴾
waqālati mraʾatu firʿawna qurratu ʿaynil lī walaka lā taqtulūhu ʿasā an yanfaʿanā aw nattakhidhahū waladan wahum lā yashʿurūn
Y dijo la mujer del Faraón: «¡Será un consuelo de los ojos para mí y para ti! No lo matéis; quizá nos sea de provecho o lo adoptemos como hijo». Y no se percataban.
9En la tradición islámica la esposa del Faraón recibe el nombre de Āsiyah y es tenida por muchos como una de las mujeres más santas que jamás hayan existido, como se menciona en un ḥadīz que destaca a este respecto a Āsiyah, a María la madre de Jesús, a Jadīŷah la primera esposa del Profeta, y a Fāṭimah su hija (véase 3:42c; 66:11c). El relato del Corán no afirma que fuera la esposa del Faraón quien sacó a Moisés del agua, aunque ciertos comentarios lo aseveran (Q; en el relato bíblico, Éxodo 2:6, es la hija del Faraón quien halla a Moisés).
Según los comentarios, en respuesta a las palabras de su esposa afirmando que el niño sería una bendición y un consuelo, el Faraón replicó: «Un consuelo para ti, mas para mí no»; y algunos comentaristas refieren un ḥadīz del Profeta según el cual, si el Faraón hubiera asentido a la valoración positiva y esperanzada de su mujer sobre la llegada de Moisés, Dios habría guiado al Faraón hacia la fe tal como guió a su esposa (Q, Ṭ). Y no se percataban alude a su ignorancia sobre el destino que les aguardaba (Ṭ), si bien algunos sostienen que podría aludir al hecho de que los israelitas ignoraban que Moisés los salvaría (Ṭ).
Versículo 10
وَأَصْبَحَ فُؤَادُ أُمِّ مُوسَىٰ فَٰرِغًا ۖ إِن كَادَتْ لَتُبْدِى بِهِۦ لَوْلَآ أَن رَّبَطْنَا عَلَىٰ قَلْبِهَا لِتَكُونَ مِنَ ٱلْمُؤْمِنِينَ ﴿١٠﴾
waʾaṣbaḥa fuʾādu ummi mūsā fārighan in kādat latubdī bihī lawlā ar rabaṭnā ʿalā qalbihā litakūna mina l-muʾminīn
Y el corazón de la madre de Moisés quedó vacío, y a punto estuvo de revelarlo, de no haber sido porque fortalecimos su corazón para que fuera de las creyentes.
10La primera mención de corazón vierte fuʾād, y la segunda vierte qalb. Ciertos lexicógrafos precisan que qalb atañe más a la esencia o «médula» del corazón, mientras que fuʾād señala el receptáculo o las dimensiones exteriores del corazón, aunque en ocasiones ambos términos se traten como sinónimos. En la literatura sufí suele figurar una jerarquía de dichos vocablos —fuʾād, qalb, sirr («secreto» o «misterio») y rūḥ («espíritu»)— para describir las profundidades y estratos de la realidad interior humana. Que el corazón de la madre de Moisés quedara vacío significa que quedó vacío de todo salvo del recuerdo de su hijo y de la aflicción por su ausencia (Ṭ), o bien que olvidó o se le hizo olvidar la promesa que Dios le había formulado respecto a Moisés (v. 7). Quedó vacío puede ser asimismo un modo de expresar que quedó sumida en un absoluto desconcierto y no lograba coordinar el pensamiento (R), o bien que se vio abrumada por la zozobra y el temor (R), según se evoca en una metáfora análoga empleada en 14:43 para describir el pavor del fin del mundo: Corriendo con los cuellos extendidos y las cabezas erguidas, sin que su mirada regrese a ellos y con sus corazones vacíos. El verbo traducido por quedó puede revestir además el matiz más concreto de algo que acontece por la mañana, de suerte que se traduciría: «Y amaneció el corazón de la madre de Moisés vacío» (Q). Lo que a punto estuvo de revelar era que Moisés era su hijo y que ella lo había arrojado al río (R, Ṭ); pudo haber exclamado algo semejante a: «¡Ay, hijo mío!» (Q).
Versículo 11
وَقَالَتْ لِأُخْتِهِۦ قُصِّيهِ ۖ فَبَصُرَتْ بِهِۦ عَن جُنُبٍۢ وَهُمْ لَا يَشْعُرُونَ ﴿١١﴾
waqālat liʾukhtihī quṣṣīhi fabaṣurat bihī ʿan ŷunubin wahum lā yashʿurūn
Y dijo a la hermana de él: «Síguelo». Y ella lo observó desde lejos, sin que ellos se percataran.
11La madre de Moisés instruyó a su hermana para que lo siguiera a fin de ver qué acontecía con él, si vivía o perecía (R, Ṭ). Sin que ellos se percataran entraña que los allegados de la familia del Faraón permanecían ajenos a su presencia, o bien ignoraban que fuera su hermana o cuáles fuesen sus intenciones (R, Ṭ).
Versículo 12
۞ وَحَرَّمْنَا عَلَيْهِ ٱلْمَرَاضِعَ مِن قَبْلُ فَقَالَتْ هَلْ أَدُلُّكُمْ عَلَىٰٓ أَهْلِ بَيْتٍۢ يَكْفُلُونَهُۥ لَكُمْ وَهُمْ لَهُۥ نَٰصِحُونَ ﴿١٢﴾
waḥarramnā ʿalayhi l-marāḍiʿa min qablu faqālat hal adullukum ʿalā ahli baytin yakfulūnahū lakum wahum lahū nāṣiḥūn
Y le habíamos vedado las nodrizas antes de eso; entonces dijo ella: «¿Queréis que os indique a una familia que cuidará de él por vosotros y le dispensará buen trato?»
12Cf. 20:40. Le habíamos vedado las nodrizas significa que Dios dispuso que el infante Moisés rehusara mamar de cualquier mujer que no fuera su madre (R). Su hermana sugirió entonces a la familia del Faraón la existencia de una mujer que podría cuidar de él y amamantarlo, reuniéndose así Moisés con su madre (Ṭ).
Versículo 13
فَرَدَدْنَٰهُ إِلَىٰٓ أُمِّهِۦ كَىْ تَقَرَّ عَيْنُهَا وَلَا تَحْزَنَ وَلِتَعْلَمَ أَنَّ وَعْدَ ٱللَّهِ حَقٌّۭ وَلَٰكِنَّ أَكْثَرَهُمْ لَا يَعْلَمُونَ ﴿١٣﴾
faradadnāhu ilā ummihī kay taqarra ʿaynuhā walā taḥzana walitaʿlama anna waʿda llāhi ḥaqqun walākinna aktharahum lā yaʿlamūn
Así lo devolvimos a su madre para que se consolaran sus ojos y no se entristeciera, y para que supiera que la Promesa de Dios es verdadera. Mas la mayoría de ellos no sabe.
13La Promesa de Dios alude al retorno de Moisés junto a su madre, anticipado en el v. 7 (Ṭ). Dicha promesa forma parte del relato de Moisés, pero el consuelo del corazón de su madre se describe como un fin en sí mismo, y la compasión y solicitud hacia su sufrimiento como madre evoca el consuelo recibido por María durante los dolores del parto en 19:23–26.
Versículo 14
وَلَمَّا بَلَغَ أَشُدَّهُۥ وَٱسْتَوَىٰٓ ءَاتَيْنَٰهُ حُكْمًۭا وَعِلْمًۭا ۚ وَكَذَٰلِكَ نَجْزِى ٱلْمُحْسِنِينَ ﴿١٤﴾
walammā balagha ashuddahū wastawā ātaynāhu ḥukman waʿilman wakadhālika naŷzī l-muḥsinīn
Y cuando alcanzó la madurez y estuvo bien formado, le dimos sabiduría y conocimiento. Así recompensamos a los virtuosos.
14Véase asimismo 12:22, donde se habla de la concesión de sabiduría y conocimiento a José en el momento de su madurez (ashudd) o edad adulta, noción empleada también en relación con la edad en que los huérfanos se independizan de sus tutores (p. ej., 6:152; 17:34). Para un análisis más exhaustivo de las diversas edades atribuidas a la «madurez» en la ley islámica, véase 4:6c. Estuvo bien formado vierte el verbo istawā, vocablo de rico espectro semántico que comprende «montar» o «establecerse» (p. ej., 10:3; 25:59; 32:4), «dirigirse hacia» (p. ej., 2:29) e «igualarse o ser idéntico a» (p. ej., 4:95; 16:75; 35:19). Denota la etapa en la que se alcanza el equilibrio y la firmeza propios de la edad adulta, y en el plano espiritual señala cuando una persona se equilibra interiormente entre el temor y la esperanza, la humildad y la dignidad, y la dependencia y la autonomía, momento en que alborea la verdadera sabiduría (Aj). En cuanto descripción física, suele considerarse referida a los cuarenta años (la edad de la investidura profética, según se conoce comúnmente en la tradición musulmana, y edad en que Muḥammad recibió por vez primera la revelación; Q). Algunos tratan ambas nociones como sinónimas, pero para otros la distinción entre madurez y estar bien formado estriba en la diferencia entre madurez física, por un lado, y la culminación de la madurez intelectual y psicológica, por otro; asociándose la primera al término de la pubertad y la segunda al alcance de los cuarenta años (R); otros indican que aluden a los treinta y tres y a los cuarenta años, respectivamente (Ṭ).
Por sabiduría (ḥukm) se entiende el recto discernimiento que posee un profeta antes de su investidura profética, mientras que conocimiento remite a la comprensión en materia religiosa (Ṭ); algunos opinan que en este contexto denota el conocimiento en la tradición religiosa de los antepasados de Moisés de entre los israelitas (Q), mas otros señalan que alude a la sabiduría para juzgar entre los hombres (M). Así recompensamos a los virtuosos (cf. 6:84; 12:22; 37:80, 105, 110, 121, 131; 77:44; véase también 29:69c; 37:80c) alude al modo en que Dios recompensó y bendijo a la madre de Moisés concediéndole un hijo, restituyéndoselo tras haber sido obligada a desprenderse de él y dotándolo de sano juicio e inteligencia (Q). Algunos han observado que este versículo no puede referirse a la dignidad profética, puesto que según la tradición islámica la profecía jamás se confiere como retribución a un mérito (R).
Versículo 15
وَدَخَلَ ٱلْمَدِينَةَ عَلَىٰ حِينِ غَفْلَةٍۢ مِّنْ أَهْلِهَا فَوَجَدَ فِيهَا رَجُلَيْنِ يَقْتَتِلَانِ هَٰذَا مِن شِيعَتِهِۦ وَهَٰذَا مِنْ عَدُوِّهِۦ ۖ فَٱسْتَغَٰثَهُ ٱلَّذِى مِن شِيعَتِهِۦ عَلَى ٱلَّذِى مِنْ عَدُوِّهِۦ فَوَكَزَهُۥ مُوسَىٰ فَقَضَىٰ عَلَيْهِ ۖ قَالَ هَٰذَا مِنْ عَمَلِ ٱلشَّيْطَٰنِ ۖ إِنَّهُۥ عَدُوٌّۭ مُّضِلٌّۭ مُّبِينٌۭ ﴿١٥﴾
wadakhala l-madīnata ʿalā ḥīni ghaflatim min ahlihā fawaŷada fīhā raŷulayni yaqtatilāni hādhā min shīʿatihī wahādhā min ʿaduwwihī fastaghāthahu lladhī min shīʿatihī ʿalā lladhī min ʿaduwwihī fawakazahū mūsā faqaḍā ʿalayhi qāla hādhā min ʿamali sh-shayṭāni innahū ʿaduwwum muḍillum mubīn
Y entró en la ciudad en un momento de descuido de sus habitantes. Y encontró en ella a dos hombres que reñían: uno de su propio bando y el otro de sus enemigos. Entonces el que era de su bando le pidió auxilio contra el que era de sus enemigos; de modo que Moisés le asestó un puñetazo y acabó con él. Dijo: «¡Esto es obra de Satanás! Ciertamente es un enemigo manifiesto que extravía».
15Se estima que la ciudad era la capital en la que residía el Faraón (R), aunque algunos puntualizan que se trataba de Heliópolis (R) o de Menfis (Ṭ); no resulta claro el origen de dicha información (cf. Éxodo 2:11–15). Ciertos comentaristas entienden por momento de descuido la hora en que la mayoría de los moradores dormía la siesta a mediodía (Q, Ṭ); la mayor parte de los comentaristas observa que para entonces Moisés ya era identificable como parte del séquito del Faraón e incluso era llamado «el hijo del Faraón» (Q, R, Ṭ). Otros sostienen que por entonces Moisés ya había manifestado su oposición al Faraón y había sido expulsado (R); el descuido alude a que la gente ya no conocía ni recordaba a Moisés (Q, Ṭ).
Su propio bando alude a los israelitas, y sus enemigos, a los egipcios (R). Otros conjeturan que el adversario mencionado en este versículo pudo haber sido otro israelita, pero incrédulo y por ende enemigo (M); el relato bíblico precisa expresamente que se trataba de un egipcio (Éxodo 2:12). Aunque el texto coránico emplea el término «enemigo» para señalar al individuo con quien reñía este israelita tanto en este versículo como en el v. 19, el relato bíblico puntualiza que el primer adversario del israelita era egipcio, pero el segundo era otro israelita; ciertos comentaristas musulmanes se basan en el relato bíblico para identificar asimismo al adversario de este versículo como egipcio. La formulación ligeramente distinta del v. 19 (enemigo de ambos, en lugar de uno que era de sus enemigos en el v. 15) podría sugerir, si se acepta la interpretación de que la enemistad puede dimanar de ser o no incrédulo, que el segundo contendiente era una clase distinta de enemigo y no necesariamente que dicho segundo enemigo fuera también egipcio; cabe asimismo consignar que el v. 15 menciona a Satanás como un enemigo.
Acabó con él (qaḍā ʿalayhi) se entiende en el sentido de que Moisés no albergaba la intención de matar al egipcio, sino tan solo de socorrer al israelita (Q). Obra de Satanás indica que «no resultaba propio» de un profeta causar la muerte de una persona; la falta no residió en un asesinato, sino en asestar un golpe de tal contundencia que derivó en su muerte (Q). En general los comentaristas se muestran escrupulosos, aquí y en otros pasajes, en salvaguardar a Moisés y a cualquier profeta de la imputación de pecado.
Versículo 16
قَالَ رَبِّ إِنِّى ظَلَمْتُ نَفْسِى فَٱغْفِرْ لِى فَغَفَرَ لَهُۥٓ ۚ إِنَّهُۥ هُوَ ٱلْغَفُورُ ٱلرَّحِيمُ ﴿١٦﴾
qāla rabbi innī ẓalamtu nafsī faghfir lī faghafara lahū innahū huwa l-ghafūru r-raḥīm
Dijo: «¡Señor mío! Ciertamente he sido injusto con mi propia alma. Perdóname». Y Él le perdonó. En verdad Él es el Perdonador, el Misericordioso.
16He sido injusto con mi propia alma también podría significar llanamente: «He cometido una injusticia contra mí mismo». Algunos apuntan que la «injusticia» pudo consistir en que Moisés hubiera podido socorrer al israelita sin asestar al egipcio un golpe tan desmedido (R). En cuanto a por qué alguien cuyas intenciones son puras —premisa que los musulmanes asumen para todos los profetas— pediría perdón, algunos observan que los profetas son más escrupulosos e inquietos ante esta clase de faltas que los creyentes ordinarios; otros señalan además que este versículo evidencia el perjuicio derivado de las consecuencias involuntarias (Q). Véase asimismo 26:82, donde se habla de la esperanza de perdón albergada por Abraham; 26:82c, en torno a los dilemas teológicos que suscita este punto para los comentaristas que postulan que los profetas poseen certeza del perdón divino; y 48:2–3c.
Versículo 17
قَالَ رَبِّ بِمَآ أَنْعَمْتَ عَلَىَّ فَلَنْ أَكُونَ ظَهِيرًۭا لِّلْمُجْرِمِينَ ﴿١٧﴾
qāla rabbi bimā anʿamta ʿalayya falan akūna ẓahīral lil-muŷrimīn
Dijo: «¡Señor mío! Por haberme favorecido, jamás seré auxiliador de los culpables».
17Moisés fue favorecido al ser dotado de sabiduría y conocimiento (v. 14; Q). Ciertos autores hacen notar que su gratitud por tales favores no dimanaba de haber sido perdonado, puesto que esto fue pronunciado antes de ser investido como profeta y de poder ostentar certeza del perdón de Dios (Q). Para algunos, jamás seré auxiliador de los culpables alude específicamente a que Moisés había formado parte de la corte del Faraón, mas en adelante anhela no participar en las tropelías que estos perpetraban; o bien puede revestir un alcance más universal y genérico, operando más bien a modo de súplica demandando a Dios que jamás le permita ser cómplice de la iniquidad (Q, R, Ṭ).
Versículo 18
فَأَصْبَحَ فِى ٱلْمَدِينَةِ خَآئِفًۭا يَتَرَقَّبُ فَإِذَا ٱلَّذِى ٱسْتَنصَرَهُۥ بِٱلْأَمْسِ يَسْتَصْرِخُهُۥ ۚ قَالَ لَهُۥ مُوسَىٰٓ إِنَّكَ لَغَوِىٌّۭ مُّبِينٌۭ ﴿١٨﴾
faʾaṣbaḥa fī l-madīnati khāʾifan yataraqqabu faʾidhā lladhī stanṣarahū bil-amsi yastaṣrikhuhū qāla lahū mūsā innaka laghawiyyum mubīn
Amaneció en la ciudad temeroso y vigilante, ¡y he aquí que aquel que le había pedido ayuda la víspera le pedía auxilio a gritos! Moisés le dijo: «Ciertamente estás en un error manifiesto».
18Amaneció . . . temeroso también podría traducirse sencillamente: «Se sintió temeroso» (véase la cuestión análoga en 28:10c; Q). Estaba vigilante por cuanto se hallaba expectante ante las consecuencias que pudiera acarrear el haber golpeado y dado muerte al egipcio (Ṭ). Moisés dice al hombre que le pedía auxilio a gritos que se hallaba en un error manifiesto —es decir, obrando palpablemente mal— por ser el mismo individuo que apenas el día anterior había reñido con el otro hombre a quien Moisés golpeó (Q, Ṭ). En el relato del Éxodo (2:13) se indica que Moisés topó con dos israelitas, mas el pasaje no determina la identidad de la otra persona más allá de decir que era un enemigo de ambos, si bien ciertos comentaristas coránicos lo caracterizan como un segundo egipcio con el que reñía el mismo israelita (Th; véase 28:15c).
Versículo 19
فَلَمَّآ أَنْ أَرَادَ أَن يَبْطِشَ بِٱلَّذِى هُوَ عَدُوٌّۭ لَّهُمَا قَالَ يَٰمُوسَىٰٓ أَتُرِيدُ أَن تَقْتُلَنِى كَمَا قَتَلْتَ نَفْسًۢا بِٱلْأَمْسِ ۖ إِن تُرِيدُ إِلَّآ أَن تَكُونَ جَبَّارًۭا فِى ٱلْأَرْضِ وَمَا تُرِيدُ أَن تَكُونَ مِنَ ٱلْمُصْلِحِينَ ﴿١٩﴾
falammā an arāda an yabṭisha billadhī huwa ʿaduwwul lahumā qāla yāmūsā aturīdu an taqtulanī kamā qatalta nafsam bil-amsi in turīdu illā an takūna ŷabbāran fī l-arḍi wamā turīdu an takūna mina l-muṣliḥīn
Pero cuando quiso golpear a quien era enemigo de ambos, este dijo: «¡Oh, Moisés! ¿Acaso quieres matarme como mataste a un alma ayer? No deseas sino ser un tirano en la tierra, y no deseas ser de los que obran con rectitud».
19Suele considerarse que estas palabras fueron pronunciadas por el enemigo, pero algunos afirman que pudieron haber sido proferidas por el propio israelita a quien Moisés había socorrido con anterioridad (R). Conforme a esta segunda lectura, fue esta exclamación la que delató el suceso de la víspera, propiciando la huida de Moisés (R, Ṭ). Aquí tirano vierte ŷabbār, vocablo que al-Rāzī explica como aquel ser humano que perpetra violencia y opresión desentendiéndose de las consecuencias y sin procurar el mejor cauce para sus acciones.
Versículo 20
وَجَآءَ رَجُلٌۭ مِّنْ أَقْصَا ٱلْمَدِينَةِ يَسْعَىٰ قَالَ يَٰمُوسَىٰٓ إِنَّ ٱلْمَلَأَ يَأْتَمِرُونَ بِكَ لِيَقْتُلُوكَ فَٱخْرُجْ إِنِّى لَكَ مِنَ ٱلنَّٰصِحِينَ ﴿٢٠﴾
waŷāʾa raŷulum min aqṣā l-madīnati yasʿā qāla yāmūsā inna l-malaʾa yaʾtamirūna bika liyaqtulūka fakhruŷ innī laka mina n-nāṣiḥīn
Y llegó un hombre corriendo desde el extremo de la ciudad. Dijo: «¡Oh, Moisés! Ciertamente los dignatarios deliberan sobre ti para matarte. ¡Huye, pues! En verdad soy para ti de los consejeros sinceros».
20Ciertos comentaristas indican que el hombre que llegó corriendo era «un creyente del pueblo del Faraón» (Q, R) o un israelita (Ṭ). Como se indicó en 28:19c, algunos estiman que la causa de que se descubriera el hecho de Moisés radicó en que lo expresado por el israelita en el v. 19 fue proferido a viva voz, haciéndose audible para los demás (Ṭ). Dignatarios (malaʾ) puede significar asimismo «asamblea» o «grupo de notables». El Corán trata asimismo de los dignatarios —estamento que con frecuencia se mostró de lo más hostil hacia los profetas— de la reina de Saba (27:29); de los Quraysh (38:6); del pueblo de Hūd (7:65); del pueblo de Shuʿayb (7:88); y del monarca en el relato de José (12:43).
Versículo 21
فَخَرَجَ مِنْهَا خَآئِفًۭا يَتَرَقَّبُ ۖ قَالَ رَبِّ نَجِّنِى مِنَ ٱلْقَوْمِ ٱلظَّٰلِمِينَ ﴿٢١﴾
fakharaŷa minhā khāʾifan yataraqqabu qāla rabbi naŷŷinī mina l-qawmi ẓ-ẓālimīn
Salió, pues, de ella temeroso y vigilante. Dijo: «¡Señor mío! ¡Sálvame del pueblo injusto!»
21Temeroso y vigilante (cf. v. 18) es la misma caracterización que se hace de Moisés tras haber golpeado y dado muerte al egipcio; teme ser prendido y ejecutado por las fuerzas del Faraón (Ṭ). La plegaria de Moisés se interpreta como un testimonio de su confianza en Dios y de su convicción de que Dios constituía su único amparo (Q).
Versículo 22
وَلَمَّا تَوَجَّهَ تِلْقَآءَ مَدْيَنَ قَالَ عَسَىٰ رَبِّىٓ أَن يَهْدِيَنِى سَوَآءَ ٱلسَّبِيلِ ﴿٢٢﴾
walammā tawaŷŷaha tilqāʾa madyana qāla ʿasā rabbī an yahdiyanī sawāʾa s-sabīl
Y cuando encaminó su rostro hacia Madián, dijo: «Quizá mi Señor me guíe por el camino recto».
22Algunos afirman que Moisés ignoraba cómo encaminarse hacia Madián y solo contaba con su confianza en la Benevolencia divina para guiarle por el camino recto. Se dice que carecía de provisiones y de dinero (R, Ṭ) y que ni siquiera tenía un destino prefijado, limitándose a confiar en Dios (R). Madián era la tierra del pueblo de Shuʿayb (véase 7:85c).
Versículo 23
وَلَمَّا وَرَدَ مَآءَ مَدْيَنَ وَجَدَ عَلَيْهِ أُمَّةًۭ مِّنَ ٱلنَّاسِ يَسْقُونَ وَوَجَدَ مِن دُونِهِمُ ٱمْرَأَتَيْنِ تَذُودَانِ ۖ قَالَ مَا خَطْبُكُمَا ۖ قَالَتَا لَا نَسْقِى حَتَّىٰ يُصْدِرَ ٱلرِّعَآءُ ۖ وَأَبُونَا شَيْخٌۭ كَبِيرٌۭ ﴿٢٣﴾
walammā warada māʾa madyana waŷada ʿalayhi ummatam mina n-nāsi yasqūna wawaŷada min dūnihimu mraʾatayni tadhūdāni qāla mā khaṭbukumā qālatā lā nasqī ḥattā yuṣdira r-riʿāʾu waʾabūnā shaykhun kabīr
Y cuando llegó a las aguas de Madián, encontró allí a una comunidad de gentes abrevando [a sus rebaños]. Y encontró junto a ellos a dos mujeres que retenían [a los suyos]. Dijo: «¿Cuál es vuestro asunto?» Dijeron: «No abrevamos hasta que los pastores se hayan retirado, y nuestro padre es un anciano de edad avanzada».
23Los comentaristas observan que las dos mujeres retenían a sus rebaños bien porque carecían de la fuerza suficiente para abrirse paso hasta el agua, bien porque rehusaban que sus animales se mezclasen con los demás, o bien por recato para evitar mezclarse con los varones que abrevaban sus ganados (Q, R). Aunque la acción de retener suele entenderse referida a que contenían a sus rebaños, algunos indican que podría significar que contenían a las demás personas apartándolas de sus animales (Ṭ). Moisés les preguntó por qué se mantenían al margen en lugar de abrevar su ganado (Ṭ). Su respuesta entrañaba que su padre era demasiado anciano para acudir personalmente y que, de haber estado presente, ellas no habrían tenido que aguardar con sus rebaños (R, Ṭ). ¿Cuál es vuestro asunto? puede verterse asimismo como: «¿Cuál es vuestra situación?» o «¿Qué os sucede?»
El sentido literal del pasaje apunta a que Moisés, en su condición de hombre vigoroso en dicho marco social, logró hacer avanzar a los animales y darles de beber. Con todo, ciertos comentaristas mencionan relatos populares según los cuales una pesada peña que diez hombres no lograban mover obturaba otro pozo; Moisés la levantó, permitiendo beber a las reses de las mujeres (Q, R, Ṭ); semejantes relatos populares suelen ser desestimados (R). La mayoría de los musulmanes sostiene que el padre de las doncellas, denominado Jetro en la Biblia, era el propio profeta Shuʿayb, si bien el Corán no lo enuncia de forma explícita (R); véase 7:85c; cf. 11:84–86c; 29:36–37.
Versículo 24
فَسَقَىٰ لَهُمَا ثُمَّ تَوَلَّىٰٓ إِلَى ٱلظِّلِّ فَقَالَ رَبِّ إِنِّى لِمَآ أَنزَلْتَ إِلَىَّ مِنْ خَيْرٍۢ فَقِيرٌۭ ﴿٢٤﴾
fasaqā lahumā thumma tawallā ilā ẓ-ẓilli faqāla rabbi innī limā anzalta ilayya min khayrin faqīr
Así que abrevó [a los rebaños] para ellas. Luego se retiró a la sombra y dijo: «¡Señor mío! Ciertamente tengo necesidad de cualquier bien que hagas descender sobre mí».
24Moisés se retiró hacia la sombra de un árbol (Ṭ), lo que hace colegir a algunos que era el mediodía de una jornada calurosa (R). La mayoría de los comentaristas señala que tengo necesidad de cualquier bien que hagas descender alude a que Moisés se hallaba hambriento, tras haber viajado durante días desprovisto de vituallas (Q, Ṭ). Tener necesidad de vierte faqīr, vocablo que denota un estado de indigencia y menesterosidad respecto de otra cosa, y se emplea tanto en acepción material como espiritual.
Versículo 25
فَجَآءَتْهُ إِحْدَىٰهُمَا تَمْشِى عَلَى ٱسْتِحْيَآءٍۢ قَالَتْ إِنَّ أَبِى يَدْعُوكَ لِيَجْزِيَكَ أَجْرَ مَا سَقَيْتَ لَنَا ۚ فَلَمَّا جَآءَهُۥ وَقَصَّ عَلَيْهِ ٱلْقَصَصَ قَالَ لَا تَخَفْ ۖ نَجَوْتَ مِنَ ٱلْقَوْمِ ٱلظَّٰلِمِينَ ﴿٢٥﴾
faŷāʾathu iḥdāhumā tamshī ʿalā stiḥyāʾin qālat inna abī yadʿūka liyaŷziyaka aŷra mā saqayta lanā falammā ŷāʾahū waqaṣṣa ʿalayhi l-qaṣaṣa qāla lā takhaf naŷawta mina l-qawmi ẓ-ẓālimīn
Entonces vino a él una de ellas dos, caminando con recato. Dijo: «Ciertamente mi padre te llama para retribuirte por habernos abrevado [los rebaños]». Y cuando llegó ante él y le refirió el relato, dijo: «No temas. Te has salvado del pueblo injusto».
25Moisés acudió ante el padre de las doncellas y le refirió el relato de su huida de Egipto. El anciano le dijo no temas, asegurándole que el Faraón carecía de potestad en aquella tierra (Ṭ).
Versículo 26
قَالَتْ إِحْدَىٰهُمَا يَٰٓأَبَتِ ٱسْتَـْٔجِرْهُ ۖ إِنَّ خَيْرَ مَنِ ٱسْتَـْٔجَرْتَ ٱلْقَوِىُّ ٱلْأَمِينُ ﴿٢٦﴾
qālat iḥdāhumā yāʾabati staʾŷirhu inna khayra mani staʾŷarta l-qawiyyu l-amīn
Dijo una de ellas dos: «¡Padre mío! Empléalo. Ciertamente el mejor que puedes emplear es el fuerte, el fidedigno».
26La doncella calificó a Moisés de fuerte a causa de su proceder al abrevar los rebaños, y de fidedigno por su noble porte cuando fue invitado a reunirse con su progenitor; según ciertos relatos, insistió en caminar delante de ella por pudor (My, Q, Ṭ), si bien este pormenor no integra el texto coránico y constituye muy probablemente un aditamento posterior.
Versículo 27
قَالَ إِنِّىٓ أُرِيدُ أَنْ أُنكِحَكَ إِحْدَى ٱبْنَتَىَّ هَٰتَيْنِ عَلَىٰٓ أَن تَأْجُرَنِى ثَمَٰنِىَ حِجَجٍۢ ۖ فَإِنْ أَتْمَمْتَ عَشْرًۭا فَمِنْ عِندِكَ ۖ وَمَآ أُرِيدُ أَنْ أَشُقَّ عَلَيْكَ ۚ سَتَجِدُنِىٓ إِن شَآءَ ٱللَّهُ مِنَ ٱلصَّٰلِحِينَ ﴿٢٧﴾
qāla innī urīdu an unkiḥaka iḥdā bnatayya hātayni ʿalā an taʾŷuranī thamāniya ḥiŷaŷin faʾin atmamta ʿashran famin ʿindika wamā urīdu an ashuqqa ʿalayka sataŷidunī in shāʾa llāhu mina ṣ-ṣāliḥīn
Dijo: «Deseo desposarte con una de estas dos hijas mías con la condición de que te emplees para mí durante ocho años. Mas si completas diez, será por tu propia voluntad. Y no deseo imponerte cargas penosas. Me hallarás, si Dios quiere, entre los rectos».
27No deseo imponerte cargas penosas alude a los ocho años de labor requeridos por la mano de su hija (Ṭ); expresaba con ello que sería equitativo y razonable en sus exigencias a lo largo de dicho período (R).
Versículo 28
قَالَ ذَٰلِكَ بَيْنِى وَبَيْنَكَ ۖ أَيَّمَا ٱلْأَجَلَيْنِ قَضَيْتُ فَلَا عُدْوَٰنَ عَلَىَّ ۖ وَٱللَّهُ عَلَىٰ مَا نَقُولُ وَكِيلٌۭ ﴿٢٨﴾
qāla dhālika baynī wabaynaka ayyamā l-aŷalayni qaḍaytu falā ʿudwāna ʿalayya wallāhu ʿalā mā naqūlu wakīl
Dijo: «Sea eso entre tú y yo. Cualquiera de los dos plazos que yo cumpla, no habrá hostilidad contra mí. Y Dios es Garante sobre lo que decimos».
28Los dos plazos son los ocho y los diez años (Ṭ). Algunos indican que fue en este momento cuando Moisés recibió su vara, aunque otros afirman que le fue entregada ulteriormente por Gabriel (Ṭ). Hostilidad traduce ʿudwān, que también puede denotar «injusticia». No habrá hostilidad entraña que ninguno de los dos transgrediría los términos de su concierto (R).
Versículo 29
۞ فَلَمَّا قَضَىٰ مُوسَى ٱلْأَجَلَ وَسَارَ بِأَهْلِهِۦٓ ءَانَسَ مِن جَانِبِ ٱلطُّورِ نَارًۭا قَالَ لِأَهْلِهِ ٱمْكُثُوٓا۟ إِنِّىٓ ءَانَسْتُ نَارًۭا لَّعَلِّىٓ ءَاتِيكُم مِّنْهَا بِخَبَرٍ أَوْ جَذْوَةٍۢ مِّنَ ٱلنَّارِ لَعَلَّكُمْ تَصْطَلُونَ ﴿٢٩﴾
falammā qaḍā mūsā l-aŷala wasāra biʾahlihī ānasa min ŷānibi ṭ-ṭūri nāran qāla liʾahlihi mkuthū innī ānastu nāral laʿallī ātīkum minhā bikhabarin aw ŷadhwatim mina n-nāri laʿallakum taṣṭalūn
Y cuando Moisés hubo cumplido el plazo y partió con su familia, divisó un fuego en la ladera del Monte. Dijo a su familia: «Quedaos aquí. He divisado un fuego. Quizá os traiga de allí alguna noticia o una brasa encendida para que podáis calentaros».
Versículo 30
فَلَمَّآ أَتَىٰهَا نُودِىَ مِن شَٰطِئِ ٱلْوَادِ ٱلْأَيْمَنِ فِى ٱلْبُقْعَةِ ٱلْمُبَٰرَكَةِ مِنَ ٱلشَّجَرَةِ أَن يَٰمُوسَىٰٓ إِنِّىٓ أَنَا ٱللَّهُ رَبُّ ٱلْعَٰلَمِينَ ﴿٣٠﴾
falammā atāhā nūdiya min shāṭiʾi l-wādi l-aymani fī l-buqʿati l-mubārakati mina sh-shaŷarati an yāmūsā innī anā llāhu rabbu l-ʿālamīn
Y cuando llegó a él, fue llamado desde la orilla derecha del valle, en el paraje bendito, desde el árbol: «¡Oh, Moisés! ¡Ciertamente Yo soy Dios, Señor de los mundos!»,
30Respecto al modo en que el enclave o el árbol y el fuego estaban bendecidos, véase 27:8c. Este versículo constituye un crucial objeto de debate entre teólogos en torno a si la Palabra de Dios es creada o increada, polémica habitualmente centrada en el propio Corán y surgida unos dos siglos después de su revelación (véase el ensayo «The Quran and Schools of Islamic Theology and Philosophy»). En este versículo la controversia atañe a la naturaleza de la voz surgida del árbol: ¿eran creadas o increadas las palabras oídas por Moisés?, y si la Palabra constituye un Atributo de Dios, ¿qué implicaciones entraña dicha respuesta para la inmutable Esencia Divina? Se afirma que Dios habló a Moisés directamente, sin intermediación, a tenor de 4:164: Y a Moisés Dios le habló directamente (kallama Allāhu Mūsā taklīman).
Los exegetas aderezan la narración coránica con material legendario sobre el origen de la vara de Moisés. En tales fuentes tardías se afirma que la vara de Moisés fue la vara de Adán, conferídale por Gabriel. En otra narración, cuando Moisés convino en trabajar para su suegro, se le condujo a una estancia donde reposaban varias varas para que eligiera una; al abrir la puerta, una de ellas cayó sobre él. Jetro le ordenó reponerla y tomar otra, mas la misma vara cayó sobre él una y otra vez. Ante ello, Jetro manifestó a sus dos hijas: «Este es un profeta» (Q, R). Son relatos legendarios que, no obstante, evidencian la trascendencia en la historia sagrada islámica de los nexos (genealógicos o no) entre los profetas y el simbolismo de la vara de Moisés. Para más pormenores sobre la vara de Moisés, véase 7:106–108c.
Versículo 31
وَأَنْ أَلْقِ عَصَاكَ ۖ فَلَمَّا رَءَاهَا تَهْتَزُّ كَأَنَّهَا جَآنٌّۭ وَلَّىٰ مُدْبِرًۭا وَلَمْ يُعَقِّبْ ۚ يَٰمُوسَىٰٓ أَقْبِلْ وَلَا تَخَفْ ۖ إِنَّكَ مِنَ ٱلْءَامِنِينَ ﴿٣١﴾
waʾan alqi ʿaṣāka falammā raʾāhā tahtazzu kaʾannahā ŷānnun wallā mudbiran walam yuʿaqqib yāmūsā aqbil walā takhaf innaka mina l-āminīn
y: «¡Arroja tu vara!» Y cuando la vio agitarse como si fuera una serpiente, se dio la vuelta huyendo sin mirar atrás. «¡Oh, Moisés! ¡Acércate y no temas! En verdad eres de los que están a salvo.
31Serpiente traduce ŷānn, que evoca el sentido de los genios (ŷinn), por cuanto algunos estiman ŷānn como sinónimo de ŷinn o referido a una modalidad específica de genio. Sin mirar atrás entraña que emprendió la huida sin intención de retornar, significando asimismo que lo hizo sin aguardar (Ṭ).
Versículo 32
ٱسْلُكْ يَدَكَ فِى جَيْبِكَ تَخْرُجْ بَيْضَآءَ مِنْ غَيْرِ سُوٓءٍۢ وَٱضْمُمْ إِلَيْكَ جَنَاحَكَ مِنَ ٱلرَّهْبِ ۖ فَذَٰنِكَ بُرْهَٰنَانِ مِن رَّبِّكَ إِلَىٰ فِرْعَوْنَ وَمَلَإِي۟هِۦٓ ۚ إِنَّهُمْ كَانُوا۟ قَوْمًۭا فَٰسِقِينَ ﴿٣٢﴾
usluk yadaka fī ŷaybika takhruŷ bayḍāʾa min ghayri sūʾin waḍmum ilayka ŷanāḥaka mina r-rahbi fadhānika burhānāni mir rabbika ilā firʿawna wamalaʾihī innahum kānū qawman fāsiqīn
Introduce tu mano por la abertura de tu túnica; saldrá blanca, sin defecto alguno. Y repliega tus brazos hacia ti contra el temor. Estas son dos pruebas procedentes de tu Señor para el Faraón y sus dignatarios. En verdad son un pueblo perverso».
32Abertura de tu túnica (ŷayb) se entiende como la hendidura de su vestidura que cubre el pecho. Para el significado de ŷayb, véase 24:31c; puede denotar la zona pectoral hasta las clavículas. En 20:22 no figura ŷayb, sino ŷanāḥ («costado»), donde Moisés introduce la mano, lo que implica ejecutar un movimiento idéntico. La manifestación de la «mano blanca» (cf. 20:22; 26:33; 27:12) constituye uno de los milagros que Moisés obraría posteriormente ante el Faraón; véase 27:12c.
Repliega tus brazos hacia ti se interpreta por algunos como un ademán vinculado a la disipación del temor, en oposición a extender los brazos asustado o en actitud de defensa (R). Otros contemplan en la acción de allegar las manos al pecho un medio para apaciguar el miedo (Q), aunque el modo en que ello opera no se elucida con precisión. En este supuesto, el temor se interpreta referido al miedo de Moisés ante la vara trocada en reptil viviente (R) o a su pavor frente al Faraón (Q). Las dos pruebas son la mano y la vara (Ṭ).
Versículo 33
قَالَ رَبِّ إِنِّى قَتَلْتُ مِنْهُمْ نَفْسًۭا فَأَخَافُ أَن يَقْتُلُونِ ﴿٣٣﴾
qāla rabbi innī qataltu minhum nafsan faʾakhāfu an yaqtulūn
Dijo: «¡Señor mío! Ciertamente he matado a un alma de entre ellos, y temo que me maten.
Versículo 34
وَأَخِى هَٰرُونُ هُوَ أَفْصَحُ مِنِّى لِسَانًۭا فَأَرْسِلْهُ مَعِىَ رِدْءًۭا يُصَدِّقُنِىٓ ۖ إِنِّىٓ أَخَافُ أَن يُكَذِّبُونِ ﴿٣٤﴾
waʾakhī hārūnu huwa afṣaḥu minnī lisānan faʾarsilhu maʿiya ridʾan yuṣaddiqunī innī akhāfu an yukadhdhibūn
Y mi hermano Aarón es más elocuente que yo en la palabra. Envíalo, pues, conmigo como auxiliador para que me confirme, pues temo que me desmientan».
Versículo 35
قَالَ سَنَشُدُّ عَضُدَكَ بِأَخِيكَ وَنَجْعَلُ لَكُمَا سُلْطَٰنًۭا فَلَا يَصِلُونَ إِلَيْكُمَا ۚ بِـَٔايَٰتِنَآ أَنتُمَا وَمَنِ ٱتَّبَعَكُمَا ٱلْغَٰلِبُونَ ﴿٣٥﴾
qāla sanashuddu ʿaḍudaka biʾakhīka wanaŷʿalu lakumā sulṭānan falā yaṣilūna ilaykumā biʾāyātinā antumā wamani ttabaʿakumā l-ghālibūn
Dijo: «Fortaleceremos tu brazo mediante tu hermano, y os concederemos a ambos autoridad, de suerte que no os alcanzarán. Con Nuestros signos, vosotros dos y quienes os sigan seréis los vencedores».
35Fortaleceremos tu brazo es un modismo que equivale a «te auxiliaremos» (Ṭ) o «te robusteceremos» (Q). La autoridad conferida a Moisés y a Aarón se recuerda asimismo en 23:45, y la formulación de que Moisés porta una autoridad manifiesta figura en 4:153; 11:96; 40:23. Que una autoridad (sulṭān) es descendida (p. ej., 7:71; 11:96; 12:40) suele interpretarse como alusión a un mensaje o revelación divina; véase asimismo 22:71c; 69:29c. Sulṭān se emplea también para denotar el ascendiente o dominio de una cosa sobre otra, como en las palabras de Satanás a sus secuaces en 14:22: Y no tuve poder alguno sobre vosotros, salvo que os llamé y me respondisteis. No os alcanzarán entraña que los egipcios no lograrán causar daño a Moisés ni a Aarón (R).
Versículo 36
فَلَمَّا جَآءَهُم مُّوسَىٰ بِـَٔايَٰتِنَا بَيِّنَٰتٍۢ قَالُوا۟ مَا هَٰذَآ إِلَّا سِحْرٌۭ مُّفْتَرًۭى وَمَا سَمِعْنَا بِهَٰذَا فِىٓ ءَابَآئِنَا ٱلْأَوَّلِينَ ﴿٣٦﴾
falammā ŷāʾahum mūsā biʾāyātinā bayyinātin qālū mā hādhā illā siḥrum muftaran wamā samiʿnā bihādhā fī ābāʾinā l-awwalīn
Pero cuando Moisés les trajo Nuestros signos claros, dijeron: «Esto no es sino hechicería forjada. No oímos de esto entre nuestros antepasados de antaño».
36No oímos de esto puede entrañar que aquellas gentes jamás habían oído hablar de la adoración al Dios Único (Ṭ), o bien que Moisés postulaba algo inédito para los pueblos pretéritos y por ende novedoso (Q). Los signos claros eran tachados de forjados o falsos porque a sus ojos Moisés mentía sobre su procedencia (R). Para al-Rāzī, el sentido de este versículo radica en parte en reprobar el seguidismo ciego a las creencias ancestrales, como en 5:104: «Nos basta aquello en lo que encontramos a nuestros padres». ¡Cómo! ¿Aun cuando sus padres no sabían nada ni estaban rectamente guiados? (cf. 2:170). Condenas a la sumisión acrítica a las tradiciones paternas se formulan asimismo a los Hijos de Adán en 7:28: Cuando cometen una torpeza, dicen: «Encontramos a nuestros padres en ello, y Dios nos lo ordenó». Versículos análogos figuran respecto a los egipcios (10:78), al pueblo de Abraham (21:53–54) y a los hombres en general (31:21; 43:24).
Versículo 37
وَقَالَ مُوسَىٰ رَبِّىٓ أَعْلَمُ بِمَن جَآءَ بِٱلْهُدَىٰ مِنْ عِندِهِۦ وَمَن تَكُونُ لَهُۥ عَٰقِبَةُ ٱلدَّارِ ۖ إِنَّهُۥ لَا يُفْلِحُ ٱلظَّٰلِمُونَ ﴿٣٧﴾
waqāla mūsā rabbī aʿlamu biman ŷāʾa bil-hudā min ʿindihī waman takūnu lahū ʿāqibatu d-dāri innahū lā yufliḥu ẓ-ẓālimūn
Dijo Moisés: «Mi Señor sabe mejor quién trae la guía de Su parte y para quién será el desenlace final de la Morada. Ciertamente los injustos no prosperarán».
37En para quién será el desenlace final de la Morada (dār; cf. 6:135), Morada alude habitualmente a la Morada del Más Allá (dār al-ākhirah; p. ej., 2:94; 6:32; 16:30; 29:64), mas exclusivamente en su acepción bienaventurada (R). El desenlace no denota meramente lo postrero, sino el fruto o corolario de algo. El Corán proclama asimismo que el buen fin pertenece a los temerosos de Dios (p. ej., 7:128; 11:49; 13:35; 28:83).
Versículo 38
وَقَالَ فِرْعَوْنُ يَٰٓأَيُّهَا ٱلْمَلَأُ مَا عَلِمْتُ لَكُم مِّنْ إِلَٰهٍ غَيْرِى فَأَوْقِدْ لِى يَٰهَٰمَٰنُ عَلَى ٱلطِّينِ فَٱجْعَل لِّى صَرْحًۭا لَّعَلِّىٓ أَطَّلِعُ إِلَىٰٓ إِلَٰهِ مُوسَىٰ وَإِنِّى لَأَظُنُّهُۥ مِنَ ٱلْكَٰذِبِينَ ﴿٣٨﴾
waqāla firʿawnu yāʾayyuhā l-malaʾu mā ʿalimtu lakum min ilāhin ghayrī faʾawqid lī yāhāmānu ʿalā ṭ-ṭīni faŷʿal lī ṣarḥal laʿallī aṭṭaliʿu ilā ilāhi mūsā waʾinnī laʾaẓunnuhū mina l-kādhibīn
Y dijo Faraón: «¡Oh, dignatarios! No conozco para vosotros más dios que yo. ¡Enciéndeme, pues, oh Hāmān, un fuego sobre la arcilla y hazme una torre para que pueda otear al Dios de Moisés, aunque ciertamente creo que es de los mentirosos!»
38Véase asimismo 79:24, donde el Faraón proclama: Yo soy vuestro señor altísimo. Se desconoce si la torre llegó a iniciarse o erigirse materialmente (R). Subsisten ciertas tradiciones según las cuales el Faraón mandó levantar tal estructura, subió a su cúspide y disparó una flecha hacia el firmamento, la cual cayó milagrosamente de vuelta y lo hirió, haciéndole sangrar (R, Ṭ); al-Rāzī considera semejantes narraciones «ajenas a la cordura», extrañándose de que alguien conciba edificar una fábrica superior a una montaña para luego proyectar disparar armas desde su remate. La orden de erigirla puede interpretarse como un recurso retórico del Faraón, pronunciado acaso con sarcasmo; véase 40:36–37c.
Versículo 39
وَٱسْتَكْبَرَ هُوَ وَجُنُودُهُۥ فِى ٱلْأَرْضِ بِغَيْرِ ٱلْحَقِّ وَظَنُّوٓا۟ أَنَّهُمْ إِلَيْنَا لَا يُرْجَعُونَ ﴿٣٩﴾
waistakbara huwa waŷunūduhū fī l-arḍi bighayri l-ḥaqqi waẓannū annahum ilaynā lā yurŷaʿūn
Y se ensoberbeció él y sus huestes en la tierra sin derecho, y creyeron que no serían devueltos a Nosotros.
Versículo 40
فَأَخَذْنَٰهُ وَجُنُودَهُۥ فَنَبَذْنَٰهُمْ فِى ٱلْيَمِّ ۖ فَٱنظُرْ كَيْفَ كَانَ عَٰقِبَةُ ٱلظَّٰلِمِينَ ﴿٤٠﴾
faʾakhadhnāhu waŷunūdahū fanabadhnāhum fī l-yammi fanẓur kayfa kāna ʿāqibatu ẓ-ẓālimīn
Así que le prendimos a él y a sus huestes, y los arrojamos al mar. Mira, pues, cómo fue el fin de los injustos.
40Preguntar cómo fue el fin de los pueblos es un motivo recurrente en el Corán y constituye una invitación a meditar en la ruina inexorable de las civilizaciones pretéritas (p. ej., 12:109; 30:9, 42; 35:44; 40:21, 82; 47:10). El ahogamiento de los egipcios se consigna asimismo en 7:136; 8:54; 10:90; 17:103; 20:77–79; 26:65–66 (cf. Éxodo 14–15).
Versículo 41
وَجَعَلْنَٰهُمْ أَئِمَّةًۭ يَدْعُونَ إِلَى ٱلنَّارِ ۖ وَيَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ لَا يُنصَرُونَ ﴿٤١﴾
waŷaʿalnāhum aʾimmatan yadʿūna ilā n-nāri wayawma l-qiyāmati lā yunṣarūn
Y los constituimos en imanes que llaman al Fuego. Y el Día de la Resurrección no serán auxiliados.
41Los imanes que llaman al Fuego se entienden por algunos referidos a quienes marchaban a la cabeza en la ejecución de obras y la adopción de doctrinas que los abocaban al Fuego, incitando a los demás a secundarlos (R), por cuanto aquello que promovían conducía ineluctablemente al castigo (Q).
Versículo 42
وَأَتْبَعْنَٰهُمْ فِى هَٰذِهِ ٱلدُّنْيَا لَعْنَةًۭ ۖ وَيَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ هُم مِّنَ ٱلْمَقْبُوحِينَ ﴿٤٢﴾
waʾatbaʿnāhum fī hādhihi d-dunyā laʿnatan wayawma l-qiyāmati hum mina l-maqbūḥīn
Y les hicimos ser perseguidos por una maldición en este mundo. Y el Día de la Resurrección serán de los execrados.
42La maldición en este mundo alude a las sucesivas plagas y vejaciones que padecieron los egipcios por desoír el llamamiento de Moisés y a su ruina postrera (Ṭ). Como en otros contextos coránicos, la idea de maldición (laʿnah) reviste el sentido de alejamiento respecto de Dios o del bien (Q). Execrados vierte maqbūḥ, vocablo que entraña asimismo lo detestable o abyecto, connotando fealdad tanto moral como física, o lo maldito que debe mantenerse a distancia (R). Se dice que en el Día del Juicio la fealdad interior se exteriorizará visiblemente (R).
Versículo 43
وَلَقَدْ ءَاتَيْنَا مُوسَى ٱلْكِتَٰبَ مِنۢ بَعْدِ مَآ أَهْلَكْنَا ٱلْقُرُونَ ٱلْأُولَىٰ بَصَآئِرَ لِلنَّاسِ وَهُدًۭى وَرَحْمَةًۭ لَّعَلَّهُمْ يَتَذَكَّرُونَ ﴿٤٣﴾
walaqad ātaynā mūsā l-kitāba mim baʿdi mā ahlaknā l-qurūna l-ūlā baṣāʾira lin-nāsi wahudan waraḥmatal laʿallahum yatadhakkarūn
Y ciertamente dimos a Moisés el Libro —tras haber destruido a las primeras generaciones— como luces de discernimiento para los hombres, y guía y misericordia, para que tal vez reflexionen.
43El Libro alude a la Torá (R), y las primeras generaciones remite a los pueblos de la antigüedad tales como los de Noé, Lot y Ṣāliḥ (Ṭ). Luces de discernimiento traduce baṣāʾir (sing. baṣīrah; cf. 6:104; 7:203; 12:108; 17:102; 45:20; 75:14). Baṣīrah, al igual que la voz «discernimiento», puede constituir tanto un atributo del individuo como el medio merced al cual se alcanza la intelección (Q); de ahí su traducción en 17:102 como pruebas manifiestas y en 75:14 como testimonio.
Versículo 44–45
وَمَا كُنتَ بِجَانِبِ ٱلْغَرْبِىِّ إِذْ قَضَيْنَآ إِلَىٰ مُوسَى ٱلْأَمْرَ وَمَا كُنتَ مِنَ ٱلشَّٰهِدِينَ ﴿٤٤﴾ وَلَٰكِنَّآ أَنشَأْنَا قُرُونًۭا فَتَطَاوَلَ عَلَيْهِمُ ٱلْعُمُرُ ۚ وَمَا كُنتَ ثَاوِيًۭا فِىٓ أَهْلِ مَدْيَنَ تَتْلُوا۟ عَلَيْهِمْ ءَايَٰتِنَا وَلَٰكِنَّا كُنَّا مُرْسِلِينَ ﴿٤٥﴾
wamā kunta biŷānibi l-gharbiyyi idh qaḍaynā ilā mūsā l-amra wamā kunta mina sh-shāhidīn · walākinnā anshaʾnā qurūnan fataṭāwala ʿalayhimu l-ʿumuru wamā kunta thāwiyan fī ahli madyana tatlū ʿalayhim āyātinā walākinnā kunnā mursilīn
Y no estabas en la ladera occidental cuando decretamos a Moisés la Orden, ni estuviste entre los testigos.
Pero suscitamos generaciones, y se prolongó la vida para ellos. Y no habitabas entre las gentes de Madián recitándoles Nuestros signos. Mas fuimos Nosotros Quienes enviamos.
44–45Y no estabas se dirige al profeta Muḥammad, y la ladera occidental alude a la ladera de la montaña donde Moisés fue investido de su misión (Ṭ). En estos versículos, Dios manifiesta al Profeta que él no fue testigo de tales acontecimientos vividos por los profetas que le precedieron (Ṭ). Que se prolongó la vida para ellos (cf. 20:86; 21:44; 57:16) se entiende como indicio de que, con el transcurso de las eras, las gentes terminaron por abandonar el recuerdo de Dios (Q), o bien señala el dilatado lapso acaecido entre Moisés y Muḥammad (R). Ciertos comentaristas señalan que estos versículos aluden al anuncio anticipado del profeta Muḥammad en el Libro de Moisés, profecía que se fue desdibujando y malinterpretando con el paso del tiempo (Q); véase asimismo 3:65–66, 78, 187, y de modo eminente 7:157, pasajes entendidos igualmente como alusiones a tales anuncios proféticos en la Biblia; véase 7:157c. Fuimos Nosotros Quienes enviamos alude al envío de Muḥammad (Q), o bien expresa al profeta Muḥammad que él no fue enviado a las naciones pretéritas, habiendo enviado Dios a diversos profetas a distintas gentes en momentos sucesivos (R).
Versículo 46
وَمَا كُنتَ بِجَانِبِ ٱلطُّورِ إِذْ نَادَيْنَا وَلَٰكِن رَّحْمَةًۭ مِّن رَّبِّكَ لِتُنذِرَ قَوْمًۭا مَّآ أَتَىٰهُم مِّن نَّذِيرٍۢ مِّن قَبْلِكَ لَعَلَّهُمْ يَتَذَكَّرُونَ ﴿٤٦﴾
wamā kunta biŷānibi ṭ-ṭūri idh nādaynā walākir raḥmatam mir rabbika litundhira qawmam mā atāhum min nadhīrim min qablika laʿallahum yatadhakkarūn
Y no estabas en la ladera del Monte cuando llamamos. Sino [que eres enviado como] una misericordia de tu Señor para que amonestes a un pueblo al que no ha llegado amonestador alguno antes de ti, para que tal vez recuerden.
46Se estima que cuando llamamos no alude a la investidura primigenia de Moisés con el encargo de comparecer ante el Faraón, sino a la promulgación de la Ley o al llamamiento acaecido tras la destrucción del becerro de oro (Q), sobre lo cual véase 2:55c; 7:155c. Ciertos comentaristas entienden que esta llamada no se dirigía a Moisés, sino a la comunidad de Muḥammad, consistiendo en: «¡Oh, comunidad de Muḥammad! Os concedí antes de que Me implorarais y os respondí antes de que Me invocarais» (Q, Ṭ). Otros sostienen que en dicho instante se le reveló a Moisés la venida de la comunidad de Muḥammad y que él no alcanzaría a verla en vida (R). Estos exegetas recurren a una imaginería análoga a la del pacto referido en 7:172: Tu Señor extrajo de los Hijos de Adán, de sus lomos, a su descendencia y los hizo dar testimonio sobre sí mismos; es decir, con arreglo a esta interpretación, las mencionadas palabras dirigidas a la comunidad de Muḥammad les fueron transmitidas cuando yacían «en los lomos» de sus antecesores (R). Para algunos, una misericordia (cf. 21:107) alude al Corán (Ṭ). Otros vierten [eres enviado como] una misericordia en el sentido de: «[Hicimos eso] por misericordia» o «[Te enviamos, oh Muḥammad,] como una misericordia» (Q).
Versículo 47
وَلَوْلَآ أَن تُصِيبَهُم مُّصِيبَةٌۢ بِمَا قَدَّمَتْ أَيْدِيهِمْ فَيَقُولُوا۟ رَبَّنَا لَوْلَآ أَرْسَلْتَ إِلَيْنَا رَسُولًۭا فَنَتَّبِعَ ءَايَٰتِكَ وَنَكُونَ مِنَ ٱلْمُؤْمِنِينَ ﴿٤٧﴾
walawlā an tuṣībahum muṣībatum bimā qaddamat aydīhim fayaqūlū rabbanā lawlā arsalta ilaynā rasūlan fanattabiʿa āyātika wanakūna mina l-muʾminīn
Y para que, si les sobreviene una aflicción a causa de lo que sus manos han enviado por delante, no digan: «¡Señor nuestro! ¿Por qué no nos enviaste un mensajero para que hubiéramos seguido Tus signos y hubiéramos sido de los creyentes?»
47Respecto a la noción de que, con anterioridad al advenimiento de la misión de Muḥammad, las gentes de Arabia reclamaban un profeta, véase 2:89c. Se estima que el presente versículo alude a los Quraysh, si bien algunos opinan que atañe a los judíos (Q), resultando lo primero más verosímil por tratarse al-Qaṣaṣ de una sūrah mecana. Y para que, si . . . no digan constituye una construcción elíptica que los exegetas interpretan en el sentido de: «De no haber sido porque los incrédulos, al experimentar el Castigo Divino, alegarían que Dios no les envió mensajero alguno, [Dios los habría castigado con mayor presteza, o Dios no habría enviado a un profeta]». Se interpreta por tanto en el sentido de que, con la llegada del profeta Muḥammad, se desvaneció cualquier pretexto para perseverar en la incredulidad (Bḍ, Q, R, Ṭ, Z). Este versículo debe examinarse muy singularmente a la luz del v. 59; entre otros versículos pertinentes sobre el destino de los pueblos destruidos figuran 6:131; 11:117; 15:4; 17:16. Al término de esta sección particular en el v. 59 se reitera que Dios no destruye ni castiga urbe o ciudad alguna sin haberle enviado antes un mensajero. En este sentido, el envío del profeta Muḥammad y su presencia en medio de ellos cancelan las excusas que con fingimiento esgrimían los incrédulos sobre su conducta anterior (Q), extremo al que alude el v. 48.
Versículo 48
فَلَمَّا جَآءَهُمُ ٱلْحَقُّ مِنْ عِندِنَا قَالُوا۟ لَوْلَآ أُوتِىَ مِثْلَ مَآ أُوتِىَ مُوسَىٰٓ ۚ أَوَلَمْ يَكْفُرُوا۟ بِمَآ أُوتِىَ مُوسَىٰ مِن قَبْلُ ۖ قَالُوا۟ سِحْرَانِ تَظَٰهَرَا وَقَالُوٓا۟ إِنَّا بِكُلٍّۢ كَٰفِرُونَ ﴿٤٨﴾
falammā ŷāʾahumu l-ḥaqqu min ʿindinā qālū lawlā ūtiya mithla mā ūtiya mūsā awalam yakfurū bimā ūtiya mūsā min qablu qālū siḥrāni taẓāharā waqālū innā bikullin kāfirūn
Pero cuando les llegó la verdad de Nuestra parte, dijeron: «¿Por qué no se le ha dado lo semejante a lo que le fue dado a Moisés?» ¿Acaso no descreyeron en lo que fue dado a Moisés anteriormente? Dijeron: «Dos hechicerías que se respaldan mutuamente». Y dijeron: «Ciertamente en cada una descreemos».
48Cuando Muḥammad se presentó ante ellos como profeta, los Quraysh no creyeron en él e interrogaron por qué su revelación no era idéntica a la conferida a Moisés; este versículo les reprocha por qué, habiendo tenido a su alcance con anterioridad la revelación de Moisés, rehusaron creer en ella (Ṭ). O bien reviste un alcance más universal, significando que Moisés fue desmentido por los incrédulos de su tiempo al igual que Muḥammad lo fue en el suyo (R).
Para algunos, lo que le fue dado a Moisés alude específicamente a los milagros, como la mano blanca (20:22) y la vara (20:69; Q). Para otros, se refiere a una revelación descendida de una sola vez, a semejanza de la Torá, y no de forma fragmentaria (R), según se recoge en 25:32: Y dicen los que no creen: «¿Por qué no le fue descendido el Corán de una sola vez?» Las dos hechicerías aluden, según ciertos autores, a la Torá y al Corán, o bien a la Torá y al Evangelio (Ṭ). Leyendo hechicerías (siḥrān) como «hechiceros» (sāḥirān), se ha propuesto a Moisés y a Muḥammad, a Moisés y a Aarón, o a Jesús y a Muḥammad (Q, Ṭ).
Según algunos relatos, los Quraysh solían consultar a los judíos del entorno sobre materias doctrinales y proféticas, y al describirles a Muḥammad, los judíos instaron a los Quraysh a plantearle el desafío expresado en este versículo (Q). Ello demuestra que, lejos de ser sinceros, los Quraysh formulaban tales objeciones de manera cínica (R); véase también 6:7c; 43:57–58c.
Versículo 49
قُلْ فَأْتُوا۟ بِكِتَٰبٍۢ مِّنْ عِندِ ٱللَّهِ هُوَ أَهْدَىٰ مِنْهُمَآ أَتَّبِعْهُ إِن كُنتُمْ صَٰدِقِينَ ﴿٤٩﴾
qul faʾtū bikitābim min ʿindi llāhi huwa ahdā minhumā attabiʿhu in kuntum ṣādiqīn
Di: «Traed, pues, un libro procedente de Dios que procure mejor guía que estos dos para que yo lo siga, si sois veraces».
Versículo 50
فَإِن لَّمْ يَسْتَجِيبُوا۟ لَكَ فَٱعْلَمْ أَنَّمَا يَتَّبِعُونَ أَهْوَآءَهُمْ ۚ وَمَنْ أَضَلُّ مِمَّنِ ٱتَّبَعَ هَوَىٰهُ بِغَيْرِ هُدًۭى مِّنَ ٱللَّهِ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ لَا يَهْدِى ٱلْقَوْمَ ٱلظَّٰلِمِينَ ﴿٥٠﴾
faʾil lam yastaŷībū laka faʿlam annamā yattabiʿūna ahwāʾahum waman aḍallu mimmani ttabaʿa hawāhu bighayri hudam mina llāhi inna llāha lā yahdī l-qawma ẓ-ẓālimīn
Y si no te responden, sabe entonces que solo siguen sus pasiones. ¿Y quién está más extraviado que quien sigue su pasión sin guía procedente de Dios? Ciertamente Dios no guía al pueblo injusto.
50La noción de secundar los propios caprichos o pasiones (ahwāʾ, sing. hawā), es decir, los deseos egoístas, constituye un motivo patente en versículos como 25:43, que alude a quien toma por dios a su pasión, y en otros pasajes donde se previene al Profeta de no dejarse influenciar por los antojos ajenos (p. ej., 2:120, 145; 6:56; 38:26); véase también 45:23c; 53:2–3c.
Versículo 51
۞ وَلَقَدْ وَصَّلْنَا لَهُمُ ٱلْقَوْلَ لَعَلَّهُمْ يَتَذَكَّرُونَ ﴿٥١﴾
walaqad waṣṣalnā lahumu l-qawla laʿallahum yatadhakkarūn
Y en verdad hemos hecho que la Palabra les llegue, para que tal vez reflexionen.
51Hemos hecho que la Palabra les llegue se entiende como: «Detallamos la Palabra para ellos» (Ṭ) o «Completamos la Palabra para ellos» (Q). Les atañe a los Quraysh, a los judíos o a ambos (Q). La Palabra denota el contenido del Corán (Ṭ).
Versículo 52–53
ٱلَّذِينَ ءَاتَيْنَٰهُمُ ٱلْكِتَٰبَ مِن قَبْلِهِۦ هُم بِهِۦ يُؤْمِنُونَ ﴿٥٢﴾ وَإِذَا يُتْلَىٰ عَلَيْهِمْ قَالُوٓا۟ ءَامَنَّا بِهِۦٓ إِنَّهُ ٱلْحَقُّ مِن رَّبِّنَآ إِنَّا كُنَّا مِن قَبْلِهِۦ مُسْلِمِينَ ﴿٥٣﴾
alladhīna ātaynāhumu l-kitāba min qablihī hum bihī yuʾminūn · waʾidhā yutlā ʿalayhim qālū āmannā bihī innahu l-ḥaqqu mir rabbinā innā kunnā min qablihī muslimīn
Aquellos a quienes dimos el Libro antes de él, creen en él.
Y cuando se les recita, dicen: «Creemos en él; en verdad es la verdad procedente de nuestro Señor. Ciertamente éramos sumisos ya desde antes».
52–53Se estima que estos versículos atañen a las personas de la Gente del Libro que prestaron fe al profeta Muḥammad (Ṭ). Antes de él significa con anterioridad al Corán (Ṭ); es decir, eran monoteístas o aguardaban la venida de un profeta antes del inicio de la revelación coránica (Q). O bien remite a quienes profesaban con devoción su religión anterior pero secundaron a Muḥammad en cuanto apareció, entre ellos figuras como ʿAbd Allāh ibn Salām, de estirpe judía, y Salmān al-Fārsī, de origen zoroastriano (Ṭ); otros mencionan a ciertos monjes cristianos como Baḥīrah y Waraqah, a otros cristianos de Siria o a aquellos procedentes de Abisinia que retornaron junto a los musulmanes refugiados allí antes de la gran emigración de La Meca a Medina (Q, R). Sumisos traduce muslimīn; sobre la capacidad universal de la voz islām para denotar la religión recta en sí misma y no únicamente el Islam histórico, véase 2:128c; 3:19c; 3:85c; 5:3c, así como el ensayo «The Quranic View of Sacred History and Other Religions». Se trata de creyentes que obtienen su galardón dos veces en el v. 54 (Ṭ). Para planteamientos similares sobre la fe de fieles de otras comunidades religiosas, véase asimismo el comentario a 3:110–115; 5:82–83.
Versículo 54
أُو۟لَٰٓئِكَ يُؤْتَوْنَ أَجْرَهُم مَّرَّتَيْنِ بِمَا صَبَرُوا۟ وَيَدْرَءُونَ بِٱلْحَسَنَةِ ٱلسَّيِّئَةَ وَمِمَّا رَزَقْنَٰهُمْ يُنفِقُونَ ﴿٥٤﴾
ulāʾika yuʾtawna aŷrahum marratayni bimā ṣabarū wayadraʾūna bil-ḥasanati s-sayyiʾata wamimmā razaqnāhum yunfiqūn
A esos se les dará su recompensa dos veces por haber sido pacientes. Y repelen el mal con el bien, y de lo que les hemos provisto gastan.
54Algunos indican que se les otorga su recompensa dos veces porque creyeron en el anuncio profético sobre la venida de Muḥammad y luego le aceptaron al ser enviado; o bien porque creyeron en su profeta anterior y aceptaron ulteriormente a Muḥammad (R). Las virtudes aquí enumeradas se exaltan en otras partes del Corán como rasgos distintivos de los creyentes; por ejemplo en 41:34: No son iguales la buena acción y la mala acción. ¡Repele [el mal] con lo que es mejor! Y he aquí que aquel entre quien y tú mediaba enemistad será como si fuera un amigo entrañable; y en 2:2–3: Los temerosos [de Dios] . . . creen en lo Oculto, realizan la oración y de lo que les hemos provisto gastan (cf. 2:254; 8:3; 13:22; 32:16; 35:29; 42:38).
Versículo 55
وَإِذَا سَمِعُوا۟ ٱللَّغْوَ أَعْرَضُوا۟ عَنْهُ وَقَالُوا۟ لَنَآ أَعْمَٰلُنَا وَلَكُمْ أَعْمَٰلُكُمْ سَلَٰمٌ عَلَيْكُمْ لَا نَبْتَغِى ٱلْجَٰهِلِينَ ﴿٥٥﴾
waʾidhā samiʿū llaghwa aʿraḍū ʿanhu waqālū lanā aʿmālunā walakum aʿmālukum salāmun ʿalaykum lā nabtaghī l-ŷāhilīn
Y cuando oyen vaniloquio, se apartan de él y dicen: «Para nosotros nuestras obras y para vosotros vuestras obras. ¡Paz sobre vosotros! No buscamos a los ignorantes».
55En torno a la actitud de paciencia y templanza ante la insidia o el agravio ignorante, véase 19:47c; 25:63c. Se consigna que este versículo fue revelado al hilo de un suceso en el cual ciertos miembros de la Gente del Libro abrazaron el Islam ante Abū Ŷahl, cabecilla de la oposición al Profeta; al abandonar el cónclave, Abū Ŷahl los siguió colmándolos de vituperios e improperios, a lo que respondieron sencillamente: «¡Paz sobre vosotros!» (Q, R); véase asimismo 109:6c.
Versículo 56
إِنَّكَ لَا تَهْدِى مَنْ أَحْبَبْتَ وَلَٰكِنَّ ٱللَّهَ يَهْدِى مَن يَشَآءُ ۚ وَهُوَ أَعْلَمُ بِٱلْمُهْتَدِينَ ﴿٥٦﴾
innaka lā tahdī man aḥbabta walākinna llāha yahdī man yashāʾu wahuwa aʿlamu bil-muhtadīn
Ciertamente tú no puedes guiar a quien amas, sino que Dios guía a quien Le place. Y Él conoce mejor a los rectamente guiados.
56Comúnmente se considera que este versículo se reveló con respecto a Abū Ṭālib, tío y tutor del Profeta (Ṭ). Conforme a los relatos sunníes, hallándose Abū Ṭālib en su lecho de muerte, el Profeta le imploró: «Di: “No hay más dios que Dios”, y podré interceder por ti el Día de la Resurrección». Este repuso: «De no ser por temor a que los Quraysh me deshonren diciendo: “Solo lo hizo por miedo a la muerte”, [lo diría]». Esta es la versión comúnmente aceptada entre los sunníes, mas los chiíes sostienen que al término de su existencia terrenal Abū Ṭālib sí profesó la fe de su sobrino. Algunos observan que, aunque dirigido al Profeta, el versículo concierne a toda la humanidad y halla reflejo en otros profetas incapaces de conducir a la fe a seres muy amados: Adán respecto a su hijo Caín (5:27–31), Noé respecto a su hijo (11:42–46) y Abraham respecto a su padre (9:114; Aj). Versículos afines comprenden 2:272; 3:128–129; 9:113.
Versículo 57
وَقَالُوٓا۟ إِن نَّتَّبِعِ ٱلْهُدَىٰ مَعَكَ نُتَخَطَّفْ مِنْ أَرْضِنَآ ۚ أَوَلَمْ نُمَكِّن لَّهُمْ حَرَمًا ءَامِنًۭا يُجْبَىٰٓ إِلَيْهِ ثَمَرَٰتُ كُلِّ شَىْءٍۢ رِّزْقًۭا مِّن لَّدُنَّا وَلَٰكِنَّ أَكْثَرَهُمْ لَا يَعْلَمُونَ ﴿٥٧﴾
waqālū in nattabiʿi l-hudā maʿaka nutakhaṭṭaf min arḍinā awalam numakkil lahum ḥaraman āminan yuŷbā ilayhi thamarātu kulli shayʾir rizqam mil ladunnā walākinna aktharahum lā yaʿlamūn
Y dicen: «Si seguimos la guía contigo, seremos arrebatados de nuestra tierra». ¿Acaso no hemos establecido para ellos un Santuario seguro al que se llevan los frutos de todas las cosas como provisión procedente de Nuestra Presencia? Pero la mayoría de ellos no sabe.
57La afirmación referida en este versículo por parte de gentes del pueblo del Profeta evidencia que reconocían la veracidad de su mensaje, mas temían ser proscritos y perder su posición de seguridad por cuanto el resto de los árabes no compartía tal convicción (Q). El Santuario (ḥaram) constituía un reducto de seguridad y amparo relativo en contraste con las comarcas limítrofes de Arabia (Q). Sobre la concepción del santuario y sus prerrogativas, véase 5:97c; 27:91c; 29:67c. La mayoría de ellos no sabe que fue Dios Quien los afianzó en primer término y los preservó a salvo (Ṭ). En el ámbito espiritual, este versículo puede aludir a quienes esgrimen variadas disculpas ante sí mismos o ante los demás para no emprender la senda interior o para no desprenderse de tales o cuales apegos mundanos (Aj).
Versículo 58
وَكَمْ أَهْلَكْنَا مِن قَرْيَةٍۭ بَطِرَتْ مَعِيشَتَهَا ۖ فَتِلْكَ مَسَٰكِنُهُمْ لَمْ تُسْكَن مِّنۢ بَعْدِهِمْ إِلَّا قَلِيلًۭا ۖ وَكُنَّا نَحْنُ ٱلْوَٰرِثِينَ ﴿٥٨﴾
wakam ahlaknā min qaryatim baṭirat maʿīshatahā fatilka masākinuhum lam tuskam mim baʿdihim illā qalīlan wakunnā naḥnu l-wārithīn
¡Y cuántas ciudades hemos destruido que se ufanaban de su vida regalada! Ahí están sus moradas, deshabitadas tras ellos salvo por unos pocos. Y fuimos Nosotros, ciertamente, los Herederos.
58Este versículo enlaza con el antecedente en el sentido de que repudiar la fe en aras de preservar las prebendas terrenales conduce a la postre a la pérdida de dichos bienes mundanos y de la salvación en el Más Allá (R). ¡Cuántas ciudades hemos destruido! se formula bajo variadas expresiones en 7:4; 21:11; 22:45; 47:13; 65:8. Se ufanaban de su vida regalada significa que desconocían el deber de rendir gracias a Dios por lo recibido (Q). Salvo por unos pocos no denota que restara un remanente humano, sino que parte de las ruinas permanecían en pie y eran empleadas ocasionalmente por viajeros como albergue pasajero; en este sentido podría verterse como «salvo por poco tiempo» (Q). Lo implícito en fuimos Nosotros, ciertamente, los Herederos radica en que, ante la devastación consumada, nadie quedó para heredarlas salvo Dios (Ṭ). En sentido más ecuménico, principio angular del Corán es que todas las realidades retornan a Dios (p. ej., 2:210; 3:83; 8:44; 11:123); Él es el Heredero Supremo de todas las cosas.
Versículo 59
وَمَا كَانَ رَبُّكَ مُهْلِكَ ٱلْقُرَىٰ حَتَّىٰ يَبْعَثَ فِىٓ أُمِّهَا رَسُولًۭا يَتْلُوا۟ عَلَيْهِمْ ءَايَٰتِنَا ۚ وَمَا كُنَّا مُهْلِكِى ٱلْقُرَىٰٓ إِلَّا وَأَهْلُهَا ظَٰلِمُونَ ﴿٥٩﴾
wamā kāna rabbuka muhlika l-qurā ḥattā yabʿatha fī ummihā rasūlan yatlū ʿalayhim āyātinā wamā kunnā muhlikī l-qurā illā waʾahluhā ẓālimūn
Y tu Señor jamás destruye las ciudades sin haber enviado antes a su ciudad principal un mensajero que les recite Nuestros signos. Y jamás destruimos las ciudades salvo cuando sus gentes son injustas.
59La mayor parte de los comentaristas entiende este versículo como una referencia a La Meca, a la que correspondió (y aún corresponde) el epíteto tradicional de Umm al-Qurā, que significa «Madre de las Ciudades» (Q, Ṭ). Por ciudad principal (lit. «madre») se entiende la mayor o más preeminente de ellas (Th, M). Por ciudades se alude a las poblaciones en derredor de La Meca (M) o a todas las urbes en general, según la comprensión habitual de los musulmanes. Otros opinan que atañe a todas las naciones dotadas de ciudades y una metrópoli a las que fueron remitidos mensajeros (M). En otros versículos se subraya que Dios jamás aniquiló urbe alguna sin remitirle previamente un amonestador (p. ej., 6:131; 11:117; 26:208).
Versículo 60
وَمَآ أُوتِيتُم مِّن شَىْءٍۢ فَمَتَٰعُ ٱلْحَيَوٰةِ ٱلدُّنْيَا وَزِينَتُهَا ۚ وَمَا عِندَ ٱللَّهِ خَيْرٌۭ وَأَبْقَىٰٓ ۚ أَفَلَا تَعْقِلُونَ ﴿٦٠﴾
wamā ūtītum min shayʾin famatāʿu l-ḥayāti d-dunyā wazīnatuhā wamā ʿinda llāhi khayrun waʾabqā afalā taʿqilūn
Y cuanto se os ha concedido no es sino disfrute de la vida de este mundo y su ornato. Pero lo que está junto a Dios es mejor y más duradero. ¿Acaso no razonaréis?
60La indigencia de este mundo efímero frente a la perdurabilidad del Más Allá y de lo que dimana de Dios constituye un tema axial en el Corán (véase, p. ej., 4:77; 7:169; 12:57; 16:30; 87:17). Se afirma que este mundo respecto del venidero es como una mota de polvo comparada con el océano, y que las realidades ultraterrenas son perpetuas por cuanto carecen de fin, a diferencia de las cosas de este mundo, condenadas a fenecer (R). La noción de las riquezas mundanales como ornamento figura asimismo en 33:28.
Versículo 61
أَفَمَن وَعَدْنَٰهُ وَعْدًا حَسَنًۭا فَهُوَ لَٰقِيهِ كَمَن مَّتَّعْنَٰهُ مَتَٰعَ ٱلْحَيَوٰةِ ٱلدُّنْيَا ثُمَّ هُوَ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ مِنَ ٱلْمُحْضَرِينَ ﴿٦١﴾
afaman waʿadnāhu waʿdan ḥasanan fahuwa lāqīhi kamam mattaʿnāhu matāʿa l-ḥayāti d-dunyā thumma huwa yawma l-qiyāmati mina l-muḥḍarīn
¿Acaso aquel a quien hemos hecho una hermosa promesa y que la alcanza, es como aquel a quien hemos concedido el disfrute de la vida de este mundo y que luego, el Día de la Resurrección, será de los conducidos [al castigo]?
61La interrogante formulada en este versículo —si aquel a quien se prometen los deleites del Jardín y finalmente los alcanza es parangonable a quien disfruta del mundo pero pierde su morada de bienaventuranza en el Más Allá— opera como recordatorio de que los creyentes desfavorecidos y atribulados son superiores a los ojos de Dios frente a los incrédulos acaudalados y acomodados en este mundo (Q). Conducidos (muḥḍar) reviste connotación peyorativa, asociándose al emplazamiento forzoso para rendir cuentas (R); o entraña comparecer ante el Castigo Divino (Ṭ). Ciertos autores señalan que las dos figuras contrapuestas en este versículo son el Profeta (según otros, ʿAlī ibn Abī Ṭālib o Ḥamzah, tío del Profeta) y Abū Ŷahl (véase 28:55c), respectivamente (Ṭ).
Versículo 62
وَيَوْمَ يُنَادِيهِمْ فَيَقُولُ أَيْنَ شُرَكَآءِىَ ٱلَّذِينَ كُنتُمْ تَزْعُمُونَ ﴿٦٢﴾
wayawma yunādīhim fayaqūlu ayna shurakāʾiya lladhīna kuntum tazʿumūn
Y el Día en que Él los llame y diga: «¿Dónde están Mis copartícipes, aquellos que pretendíais?»
62Los copartícipes atribuidos a Dios en esta interpelación formulada en el Día del Juicio (cf. v. 74) pueden aludir a objetos inanimados como los ídolos, pero también a seres vivos objeto de culto, tales como genios, ángeles o humanos; para interrogantes idénticas o afines, véase 6:22; 16:27; 40:73; 41:47. Describe así una tesitura en la que los resucitados cobran certidumbre de la Unicidad Divina y de las verdades proclamadas por los profetas, si bien tal certidumbre no procede de la reflexión voluntaria, sino que se impone por imperativo ineludible (R). Se estima que los atañe a los cabecillas que extraviaron a las gentes, extremo corroborado por el versículo siguiente (R). Pretendíais remite a las alegaciones de tales dirigentes afirmando que tales ídolos socorrerían o intercederían por quienes depositaran su fe en ellos (Q).
Versículo 63
قَالَ ٱلَّذِينَ حَقَّ عَلَيْهِمُ ٱلْقَوْلُ رَبَّنَا هَٰٓؤُلَآءِ ٱلَّذِينَ أَغْوَيْنَآ أَغْوَيْنَٰهُمْ كَمَا غَوَيْنَا ۖ تَبَرَّأْنَآ إِلَيْكَ ۖ مَا كَانُوٓا۟ إِيَّانَا يَعْبُدُونَ ﴿٦٣﴾
qāla lladhīna ḥaqqa ʿalayhimu l-qawlu rabbanā hāʾulāʾi lladhīna aghwaynā aghwaynāhum kamā ghawaynā tabarraʾnā ilayka mā kānū iyyānā yaʿbudūn
Aquellos contra quienes la Palabra se haya hecho efectiva dirán: «¡Señor nuestro! Estos son a quienes extraviamos. Los extraviamos igual que nosotros mismos estábamos extraviados. Nos desvinculamos [de ellos] ante Ti; no era a nosotros a quienes adoraban».
63En el lenguaje coránico, que la Palabra «se haga efectiva» o «se cumpla» (p. ej., 10:96; 36:7, 70; 39:71; 40:6) denota usualmente el decreto de castigo y retribución, como cuando un reo recibe la condena merecida o prescrita; véase 10:33c; 36:7c. Las palabras articuladas en este versículo corresponden a los jerarcas de entre los incrédulos e injustos que descarriaron a los demás, en consonancia con pasajes como 2:166: Cuando los que fueron seguidos repudien a quienes los siguieron (R). Extraviamos traduce aġwā, y estábamos extraviados vierte ġawā, derivando ambos de idéntica raíz: el primero entraña inducir o seducir a apartarse del camino, y el segundo errar o perderse. Algunos entienden que la desvinculación de los cabecillas entraña que los adeptos no los adoraban propiamente a ellos, sino a sus propias pasiones e inclinaciones egoístas (R).
Versículo 64
وَقِيلَ ٱدْعُوا۟ شُرَكَآءَكُمْ فَدَعَوْهُمْ فَلَمْ يَسْتَجِيبُوا۟ لَهُمْ وَرَأَوُا۟ ٱلْعَذَابَ ۚ لَوْ أَنَّهُمْ كَانُوا۟ يَهْتَدُونَ ﴿٦٤﴾
waqīla dʿū shurakāʾakum fadaʿawhum falam yastaŷībū lahum waraʾawu l-ʿadhāba law annahum kānū yahtadūn
Y se dirá: «Invocad a vuestros copartícipes». Y los invocarán, pero no les responderán. Y verán el castigo—¡si tan solo hubieran estado rectamente guiados!
64Se ordena a los idólatras invocar a aquellos a quienes rendían culto junto a Dios o en Su lugar (Q); cf. 7:195; 17:36; 34:22. Dado que los antiguos idólatras constatarán la insoslayable certeza de su desgracia, ciertos comentaristas coligen que ni siquiera ellos abrigarán esperanza de respuesta por parte de sus pretéritos ídolos, constituyendo tal trance parte intrínseca de suplicio (R).
Si tan solo hubieran estado rectamente guiados constituye la prótasis de una oración condicional cuya apódosis tácita sería: «se habrían librado del Fuego» (Q) o «habrían conocido la verdad» (R). Otros leen la frase entera a modo de condicional plena: «Habrían contemplado el castigo si hubiesen estado rectamente guiados». Ellos puede aludir a los idólatras, quienes de haber recibido recta guía en el mundo habrían temido el suplicio en el Más Allá; o bien a los ídolos mismos, que contemplarían el castigo si fueran entes dotados de vida y discernimiento (R).
Versículo 65
وَيَوْمَ يُنَادِيهِمْ فَيَقُولُ مَاذَآ أَجَبْتُمُ ٱلْمُرْسَلِينَ ﴿٦٥﴾
wayawma yunādīhim fayaqūlu mādhā aŷabtumu l-mursalīn
Y el Día en que Él los llame y diga: «¿Qué respondisteis a los enviados?»
65Este versículo suele entenderse a la luz de que los profetas serán interrogados acerca de la acogida dispensada por los pueblos a los que fueron remitidos, como en 5:109: El Día en que Dios congregue a los mensajeros y diga: «¿Qué respuesta se os dio?», dirán: «No tenemos conocimiento; ciertamente Tú eres el Conocedor de lo Oculto».
Versículo 66
فَعَمِيَتْ عَلَيْهِمُ ٱلْأَنۢبَآءُ يَوْمَئِذٍۢ فَهُمْ لَا يَتَسَآءَلُونَ ﴿٦٦﴾
faʿamiyat ʿalayhimu l-ambāʾu yawmaʾidhin fahum lā yatasāʾalūn
Las noticias se les oscurecerán ese Día y no se preguntarán unos a otros.
66Por noticias (anbāʾ) se entienden los alegatos o argumentos que se les oscurecerán, indicando la carencia absoluta de justificaciones válidas que tales gentes puedan esgrimir en descargo propio en el Más Allá (Q); o bien que las noticias mutuas se tornarán confusas y serán incapaces de interrogarse entre sí (R).
Preguntarse unos a otros puede significar asimismo «inquirir unos por otros», extremo que no acaecerá (cf. 23:101) a causa del espanto que dominará la jornada (Q, R). No obstante, en otros versículos (7:44–50; 37:27, 50; 52:25) se asevera que se produce cierta clase de interrogatorio recíproco entre los réprobos, y en 74:40 dicho «inquirir» integra el dichoso estado de los moradores del Jardín; en torno a cómo se armoniza esta aparente discrepancia, véase 23:101c. La presunta contradicción en los relatos sobre si las gentes se «interrogarán unas a otras» guarda afinidad con la controversia de si Dios hablará a los hombres el Día de la Resurrección, sugiriendo unos pasajes que sí lo hará y otros que no; sobre esta materia, véase 2:174c. En torno al asunto concomitante de cómo o si los culpables serán «interrogados», véase 28:78c.
Versículo 67
فَأَمَّا مَن تَابَ وَءَامَنَ وَعَمِلَ صَٰلِحًۭا فَعَسَىٰٓ أَن يَكُونَ مِنَ ٱلْمُفْلِحِينَ ﴿٦٧﴾
faʾammā man tāba waʾāmana waʿamila ṣāliḥan faʿasā an yakūna mina l-mufliḥīn
Mas en cuanto a quien se haya arrepentido, haya creído y haya obrado rectamente, quizá sea de los que prosperen.
67Sobre la noción del arrepentimiento en el Corán, véase 2:37c; 2:128c; 4:17–18c; 9:14–15c; 25:71c. Los comentaristas suelen observar que en el Corán expresiones tales como quizá, puede ser que o tal vez (habitualmente ʿasā o laʿalla) no denotan una mera eventualidad, sino algo que acaecerá indefectiblemente por ser Dios Quien habla (Q); véase asimismo 2:21c; 11:12c. Dicha interpretación entraña que tales términos buscan infundir esperanza en quienes se arrepienten, creen y obran rectitud (R).
Versículo 68
وَرَبُّكَ يَخْلُقُ مَا يَشَآءُ وَيَخْتَارُ ۗ مَا كَانَ لَهُمُ ٱلْخِيَرَةُ ۚ سُبْحَٰنَ ٱللَّهِ وَتَعَٰلَىٰ عَمَّا يُشْرِكُونَ ﴿٦٨﴾
warabbuka yakhluqu mā yashāʾu wayakhtāru mā kāna lahumu l-khiyaratu subḥāna llāhi wataʿālā ʿammā yushrikūn
Y tu Señor crea lo que Le place y elige; no tienen ellos elección. ¡Gloria a Dios y ensalzado sea por encima de los copartícipes que Le asocian!
68Muchos comentaristas sostienen que tu Señor . . . elige atañe a la designación de los profetas por parte de Dios, y que este versículo responde ya sea a aquellos entre los Quraysh que estimaban que un varón de mayor rango social y poder que Muḥammad habría sido más digno del ministerio profético, o bien a aquellos judíos que preconizaban que el profeta debió haber sido judío antes que árabe (Q); sobre este punto, véase 2:139c; 3:26c; 43:31c. Otros consideran que alude a la prerrogativa de la intercesión (shafāʿah; Q; véase 2:48c; 2:255c). No tienen ellos elección significa que no son ellos quienes deciden quién será profeta o mensajero (Q). Puede significar asimismo, según ciertos autores, que en todas las materias es Dios, y no la criatura, Quien decreta (Q).
Ciertos comentaristas, muy señaladamente al-Ṭabarī, leen este versículo como: «Tu Señor crea lo que Le place, y elige lo más selecto de lo que tienen», interpretándolo en el sentido de que Dios escoge para Sí a los mejores entre ellos. Al-Qurṭubī puntualiza que al-Ṭabarī se decanta por dicha lectura porque, de lo contrario, el versículo —que puede verterse literalmente como «ninguna elección tenían (kāna) ellos»— sugeriría que los idólatras carecían de elección en el pasado mas la tendrían en el futuro, inferencia que al-Qurṭubī desestima por cuanto kāna puede aplicarse tanto al porvenir como al pretérito.
En el orden espiritual, este versículo se entiende como expresión de una verdad primordial acerca de la relación entre Dios y el ser humano: que en su vida interior las personas han de comprender su propio discernimiento en el sometimiento a lo que Dios dispone para ellas (Aj). Ibn ʿAŷībah cita una máxima del maestro sufí Abu-l-Ḥasan al-Shādhilī (m. 656/1258): «Abandona la dirección de las cosas; y si forzosamente has de dirigir, que sea para dirigirte a no dirigir», aludiendo al arte de someter la propia voluntad a la Voluntad Divina tanto en lo exterior como en lo recóndito.
Versículo 69
وَرَبُّكَ يَعْلَمُ مَا تُكِنُّ صُدُورُهُمْ وَمَا يُعْلِنُونَ ﴿٦٩﴾
warabbuka yaʿlamu mā tukinnu ṣudūruhum wamā yuʿlinūn
Y tu Señor sabe lo que ocultan sus pechos y lo que manifiestan.
69Cf. 27:74. Conforme a este versículo, Dios conoce los recónditos pensamientos de enemistad de los adversarios contra el Profeta y su desdén ante la elección divina, y no meramente sus ultrajes y hostilidades externas hacia él (R). El ocultamiento de pensamientos e intenciones en el seno de los pechos (ṣudūr) constituye una noción relevante en el Corán, que proclama con frecuencia que Dios conoce lo que albergan los pechos (p. ej., 3:119; 5:7; 8:43; 11:5; 29:10; 31:23; 39:7; 40:19; 42:24; 57:6; 64:4; 67:13; 100:10).
Versículo 70
وَهُوَ ٱللَّهُ لَآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ ۖ لَهُ ٱلْحَمْدُ فِى ٱلْأُولَىٰ وَٱلْءَاخِرَةِ ۖ وَلَهُ ٱلْحُكْمُ وَإِلَيْهِ تُرْجَعُونَ ﴿٧٠﴾
wahuwa llāhu lā ilāha illā huwa lahu l-ḥamdu fī l-ūlā wal-ākhirati walahu l-ḥukmu waʾilayhi turŷaʿūn
¡Y Él es Dios; no hay más dios que Él! A Él pertenece la alabanza al principio y al final. A Él pertenece el juicio y a Él seréis devueltos.
70Al principio y al final puede significar en el inicio y en el ocaso de los tiempos, o bien en este mundo y en el venidero. El final traduce al-ākhirah, que también connota «lo postrero» y se vierte habitualmente como «el Más Allá», en especial al yuxtaponerse a al-dunyā o «este mundo» (al-dunyā significa literalmente algo así como «lo inferior» o «lo más próximo»). En este versículo al-ākhirah se empareja con el principio (al-ūlā), que asimismo connota «lo primero».
Juicio traduce aquí ḥukm, voz que puede conllevar la noción de facultad decisoria, señorío o dominio, amén de sabiduría. En este mundo, todo juicio y potestad se ejercen legítimamente solo como derivación del Juicio y Poder divinos; y en el Más Allá Dios juzgará y dirimirá de forma directa entre Sus criaturas, lo cual forma parte de aquello a lo cual seréis devueltos (R; p. ej., 4:141; 10:93; 22:56; 27:78).
Versículo 71–73
قُلْ أَرَءَيْتُمْ إِن جَعَلَ ٱللَّهُ عَلَيْكُمُ ٱلَّيْلَ سَرْمَدًا إِلَىٰ يَوْمِ ٱلْقِيَٰمَةِ مَنْ إِلَٰهٌ غَيْرُ ٱللَّهِ يَأْتِيكُم بِضِيَآءٍ ۖ أَفَلَا تَسْمَعُونَ ﴿٧١﴾ قُلْ أَرَءَيْتُمْ إِن جَعَلَ ٱللَّهُ عَلَيْكُمُ ٱلنَّهَارَ سَرْمَدًا إِلَىٰ يَوْمِ ٱلْقِيَٰمَةِ مَنْ إِلَٰهٌ غَيْرُ ٱللَّهِ يَأْتِيكُم بِلَيْلٍۢ تَسْكُنُونَ فِيهِ ۖ أَفَلَا تُبْصِرُونَ ﴿٧٢﴾ وَمِن رَّحْمَتِهِۦ جَعَلَ لَكُمُ ٱلَّيْلَ وَٱلنَّهَارَ لِتَسْكُنُوا۟ فِيهِ وَلِتَبْتَغُوا۟ مِن فَضْلِهِۦ وَلَعَلَّكُمْ تَشْكُرُونَ ﴿٧٣﴾
qul araʾaytum in ŷaʿala llāhu ʿalaykumu llayla sarmadan ilā yawmi l-qiyāmati man ilāhun ghayru llāhi yaʾtīkum biḍiyāʾin afalā tasmaʿūn · qul araʾaytum in ŷaʿala llāhu ʿalaykumu n-nahāra sarmadan ilā yawmi l-qiyāmati man ilāhun ghayru llāhi yaʾtīkum bilaylin taskunūna fīhi afalā tubṣirūn · wamir raḥmatihī ŷaʿala lakumu llayla wan-nahāra litaskunū fīhi walitabtaghū min faḍlihī walaʿallakum tashkurūn
Di: «¿Habéis considerado: si Dios os hiciera la noche continua hasta el Día de la Resurrección, qué dios fuera de Dios os traería claridad? ¿Acaso no escucharéis?»
Di: «¿Habéis considerado: si Dios os hiciera el día continuo hasta el Día de la Resurrección, qué dios fuera de Dios os traería una noche en la que descansarais? ¿Acaso no veréis?»
Por Su Misericordia dispuso para vosotros la noche y el día para que descanséis en ella, y para que busquéis de Su Favor, y para que tal vez deis gracias.
71–73Continua traduce sarmad, término que en la terminología de la filosofía islámica vino a asociarse a la noción de eternidad. La alternancia de la noche y el día y las mercedes inherentes a cada mitad del ciclo cotidiano se rememoran asiduamente en el Corán (p. ej., 2:164; 3:190; 10:6; 13:3; 17:12; 22:61; 24:44; 31:29; 35:13; 39:5; 45:5). En este pasaje se evoca el relevo entre la actividad y el reposo, el desvelo y el recogimiento, invitándose al ser humano a contemplar cómo sería la jornada —que posibilita el trabajo y la satisfacción de las necesidades— desprovista del sosiego nocturno, e igualmente a ponderar cómo sería la quietud de la noche privada de la luz diurna mediante la cual se puede ver (R). Se increpa luego a los seres humanos preguntándoles por qué rinden culto a una entidad incapaz de procurar o revocar la alternancia del día y de la noche, rematándose con las interrogantes: ¿Acaso no escucharéis? y ¿Acaso no veréis? Estas preguntas retóricas se acompasan con la mitad del ciclo diario que las antecede: durante la noche se depende más del oído, mientras que de día predomina la vista.
La noche y el día pueden aludir, en el orden de la vida espiritual, a los períodos de desolación o consuelo interior, a fases de ofuscación o de lucidez. Enseñanza cardinal de la espiritualidad islámica es que a través de la alternancia de los ritmos de la noche y el día del alma se progresa y madura espiritualmente: si se experimenta en demasía la expansión diurna, uno deviene presuntuoso e insolente; pero si se padece sin tregua la noche de la contracción, se cae en el abatimiento y la pusilanimidad (Aj).
Versículo 74
وَيَوْمَ يُنَادِيهِمْ فَيَقُولُ أَيْنَ شُرَكَآءِىَ ٱلَّذِينَ كُنتُمْ تَزْعُمُونَ ﴿٧٤﴾
wayawma yunādīhim fayaqūlu ayna shurakāʾiya lladhīna kuntum tazʿumūn
Y el Día en que Él los llame, dirá: «¿Dónde están Mis copartícipes, aquellos que pretendíais?»
74Véase 28:62c.
Versículo 75
وَنَزَعْنَا مِن كُلِّ أُمَّةٍۢ شَهِيدًۭا فَقُلْنَا هَاتُوا۟ بُرْهَٰنَكُمْ فَعَلِمُوٓا۟ أَنَّ ٱلْحَقَّ لِلَّهِ وَضَلَّ عَنْهُم مَّا كَانُوا۟ يَفْتَرُونَ ﴿٧٥﴾
wanazaʿnā min kulli ummatin shahīdan faqulnā hātū burhānakum faʿalimū anna l-ḥaqqa lillāhi waḍalla ʿanhum mā kānū yaftarūn
Y extraeremos de cada comunidad un testigo y diremos: «¡Traed vuestra prueba!» Entonces sabrán que la verdad pertenece a Dios. Y aquello que solían forjar los abandonará.
75Se estima que el extraer de cada comunidad un testigo alude a los profetas, conforme sugiere 4:41 al apostrofar al Profeta: ¿Cómo será cuando traigamos un testigo de cada comunidad y te traigamos a ti como testigo contra estos? (Q, Ṭ). Subsidiariamente, abarcaría a cuantos merezcan el apelativo de «testigos» de sus pueblos, habida cuenta de que se sucedieron numerosas generaciones desprovistas de profetas conviviendo materialmente con ellas (R). Se entiende que traed vuestra prueba se dirige a las naciones que repudiaron a sus profetas, demandándoles que aporten cualquier justificación en defensa propia que legitime el rechazo a los mensajeros enviados (Ṭ). Aquello que solían forjar alude a los ídolos por ellos inventados (Q) y a las mentiras que propagaron (R).
Versículo 76
۞ إِنَّ قَٰرُونَ كَانَ مِن قَوْمِ مُوسَىٰ فَبَغَىٰ عَلَيْهِمْ ۖ وَءَاتَيْنَٰهُ مِنَ ٱلْكُنُوزِ مَآ إِنَّ مَفَاتِحَهُۥ لَتَنُوٓأُ بِٱلْعُصْبَةِ أُو۟لِى ٱلْقُوَّةِ إِذْ قَالَ لَهُۥ قَوْمُهُۥ لَا تَفْرَحْ ۖ إِنَّ ٱللَّهَ لَا يُحِبُّ ٱلْفَرِحِينَ ﴿٧٦﴾
inna qārūna kāna min qawmi mūsā fabaghā ʿalayhim waʾātaynāhu mina l-kunūzi mā inna mafātiḥahū latanūʾu bil-ʿuṣbati ulī l-quwwati idh qāla lahū qawmuhū lā tafraḥ inna llāha lā yuḥibbu l-fariḥīn
Ciertamente Coré era del pueblo de Moisés, pero se insolentó contra ellos. Y le habíamos concedido de tesoros cuyas llaves habrían sido una pesada carga para una multitud de hombres forzudos. Cuando su pueblo le dijo: «¡No te envanezcas! Ciertamente Dios no ama a los engreídos.
76En la Biblia, la historia de Coré (Qārūn), personaje israelita encumbrado que se rebeló contra Moisés, se refiere en Números 16; cf. 29:39c. La peripecia de Coré ejemplifica la lección del v. 60: que la opulencia y el poder terrenal no resguardan frente al Castigo de Dios. Se insolentó vierte baġā, que puede aludir a su incredulidad en Dios (Q) o a su talante despótico hacia los demás dimanante de su ingente hacienda (Q); o bien señala su renuncia a tributar la caridad conforme a la fe recta, jactándose de su fortuna y vejamen a la gente (R). Ciertos autores señalan que su actitud y proceder derivaban en parte de la envidia profesada hacia Moisés y Aarón por la preeminencia concedídales por Dios. Aquí la reconvención no te envanezcas se interpreta como indicación de no mostrarse disoluto ni cicatero con tal caudal, escamoteándolo a quienes asiste derecho sobre él (Q), y de no vanagloriarse de las cosas de este mundo como si carecieran de juicio en el Más Allá (R).
El sentido de las llaves de tales tesoros se interpreta de variadas formas: que eran literalmente llaves de cuantiosos cofres tan innumerables que un solo hombre no alcanzaba a portarlas; que la servidumbre residía en el conocimiento —poseía tantas llaves para diversos caudales que resultaba arduo catalogarlas—; o que las llaves eran trasladadas junto con los propios tesoros. Puede interpretarse asimismo en el sentido de llaves del saber, denotando que Coré era docto y perito en disciplinas tan dispares que ni la suma de las destrezas de una muchedumbre igualaba las suyas (R); las llaves se asocian al conocimiento respecto a la Ciencia Divina de lo Oculto en 6:59: Y en Su poder están las llaves de lo Oculto (R).
Versículo 77
وَٱبْتَغِ فِيمَآ ءَاتَىٰكَ ٱللَّهُ ٱلدَّارَ ٱلْءَاخِرَةَ ۖ وَلَا تَنسَ نَصِيبَكَ مِنَ ٱلدُّنْيَا ۖ وَأَحْسِن كَمَآ أَحْسَنَ ٱللَّهُ إِلَيْكَ ۖ وَلَا تَبْغِ ٱلْفَسَادَ فِى ٱلْأَرْضِ ۖ إِنَّ ٱللَّهَ لَا يُحِبُّ ٱلْمُفْسِدِينَ ﴿٧٧﴾
waibtaghi fīmā ātāka llāhu d-dāra l-ākhirata walā tansa naṣībaka mina d-dunyā waʾaḥsin kamā aḥsana llāhu ilayka walā tabghi l-fasāda fī l-arḍi inna llāha lā yuḥibbu l-mufsidīn
Y busca con lo que Dios te ha dado la Morada del Más Allá, y no olvides tu porción de este mundo. Y sé bueno como Dios ha sido bueno contigo. Y no pretendas sembrar la corrupción en la tierra. Ciertamente Dios no ama a los corruptores».
77Se previene a Coré que emplee su fortuna en buenas obras en vez de dilapidarla o acapararla con mezquindad (Q), si bien el consejo ostenta validez universal. Se estima que no olvides tu porción de este mundo entraña no malograr la existencia desatendiendo la ejecución de obras rectas, la caridad o la preparación del Más Allá (Q, Ṭ); otros exegetas interpretan que no debe caerse en extremos de ascetismo rigorista y desapego del mundo, disfrutando de lo que Dios declaró lícito (Q, R, Ṭ). Aquí al-Qurṭubī cita una sentencia de ʿAbd Allāh ibn ʿUmar (atribuida asimismo al Profeta o a ʿAlī): «Obra para este mundo como si fueras a vivir para siempre, y obra para el Más Allá como si fueras a morir mañana». Algunos indican que la porción de este mundo alude al sudario o a la tumba (Q), remitiendo la cláusula a la actitud espiritual capital de rememorar la muerte. La raíz de bueno en sé bueno como Dios ha sido bueno contigo es ḥ-s-n, que encierra asimismo los matices de belleza y virtud.
Versículo 78
قَالَ إِنَّمَآ أُوتِيتُهُۥ عَلَىٰ عِلْمٍ عِندِىٓ ۚ أَوَلَمْ يَعْلَمْ أَنَّ ٱللَّهَ قَدْ أَهْلَكَ مِن قَبْلِهِۦ مِنَ ٱلْقُرُونِ مَنْ هُوَ أَشَدُّ مِنْهُ قُوَّةًۭ وَأَكْثَرُ جَمْعًۭا ۚ وَلَا يُسْـَٔلُ عَن ذُنُوبِهِمُ ٱلْمُجْرِمُونَ ﴿٧٨﴾
qāla innamā ūtītuhū ʿalā ʿilmin ʿindī awalam yaʿlam anna llāha qad ahlaka min qablihī mina l-qurūni man huwa ashaddu minhu quwwatan waʾaktharu ŷamʿan walā yusʾalu ʿan dhunūbihimu l-muŷrimūn
Dijo: «Solo se me ha concedido en virtud de un conocimiento que poseo». ¿Acaso no sabía que Dios ya había destruido antes de él a generaciones más poderosas que él en fuerza y de mayor acumulación [de riquezas]? Y a los culpables no se les interrogará sobre sus pecados.
78En virtud de un conocimiento traduce ʿalā ʿilm, giro que figura asimismo en 7:52; 39:49; 44:32; 45:23. Ciertos autores consideran que en este pasaje denota que Coré dominaba ciertas artes y pericias que le permitieron enriquecerse (algunos refieren que era orfebre; otros recogen la tradición de que era alquimista, extremos ambos consignados y desechados por los comentaristas). En este caso de ʿalā ʿilm, es patente que Coré atribuye las mercedes de que goza a un saber propio, si bien en otros contextos esta expresión se aplica a que Dios actúa fundándose en Su Omnisciencia (vertido por con conocimiento o a sabiendas; 7:52; 44:32; 45:23). En otros pasajes el sentido de ʿalā ʿilm se halla más abierto a deliberación; véase 39:49c. Ciertos comentaristas leen ʿindī, vertido aquí como que poseo, en el sentido de «a mi juicio», lo que arrojaría la traducción: «Solo se me ha concedido en virtud de un conocimiento, a mi juicio» (R, Ṭ).
Entre otros versículos donde se advierte a los incrédulos respecto a aquellas generaciones o pueblos antecesores que rivalizaban o superaban su poderío terrenal y aun así fueron arrasados, figuran 6:6; 19:74; 40:82; 47:13; 50:36; véase 40:82c.
Algunos entienden que a los culpables no se les interrogará sobre sus pecados significa que a los réprobos de una generación no se les interpelará ni responsabilizará por las culpas de otra (Ṭ). Que no se les interrogue sobre sus culpas es análogo a 30:57: ni podrán ofrecer desagravio (Q); y a 41:24: y aunque pidan perdón, no estarán entre los perdonados. Puede implicar asimismo que Dios no tiene necesidad de inquirirles sobre sus obras por cuanto las conoce de antemano a la perfección (R).
Toda vez que otros versículos asientan que las gentes serán interrogadas, tales como 15:92: Por tu Señor que les interrogaremos a todos, ciertos exegetas puntualizan que median diversas modalidades de interrogatorio: las que procuran información, las que emplazan a rendir cuentas y las que entrañan recriminación (R); remitiendo los distintos versículos a dichas diversas clases de requisitoria, de forma que Dios los interroga en un sentido mas no en otro. Para una cuestión semejante en torno a cómo y si los hombres se interrogarán recíprocamente, véase 28:66c.
Conforme a los maestros sufíes, nadie debe vanagloriarse de sus logros ni complacerse en su propio estado, verbo o acción; estiman que quienes contemplan sus propias ejecutorias con aire de triunfalismo merecen ser tenidos por desdichados (Aj).
Versículo 79–80
فَخَرَجَ عَلَىٰ قَوْمِهِۦ فِى زِينَتِهِۦ ۖ قَالَ ٱلَّذِينَ يُرِيدُونَ ٱلْحَيَوٰةَ ٱلدُّنْيَا يَٰلَيْتَ لَنَا مِثْلَ مَآ أُوتِىَ قَٰرُونُ إِنَّهُۥ لَذُو حَظٍّ عَظِيمٍۢ ﴿٧٩﴾ وَقَالَ ٱلَّذِينَ أُوتُوا۟ ٱلْعِلْمَ وَيْلَكُمْ ثَوَابُ ٱللَّهِ خَيْرٌۭ لِّمَنْ ءَامَنَ وَعَمِلَ صَٰلِحًۭا وَلَا يُلَقَّىٰهَآ إِلَّا ٱلصَّٰبِرُونَ ﴿٨٠﴾
fakharaŷa ʿalā qawmihī fī zīnatihī qāla lladhīna yurīdūna l-ḥayāta d-dunyā yālayta lanā mithla mā ūtiya qārūnu innahū ladhū ḥaẓẓin ʿaẓīm · waqāla lladhīna ūtū l-ʿilma waylakum thawābu llāhi khayrul liman āmana waʿamila ṣāliḥan walā yulaqqāhā illā ṣ-ṣābirūn
Y salió ante su pueblo con su pompa. Quienes deseaban la vida de este mundo dijeron: «¡Ojalá tuviéramos lo semejante a lo que le ha sido dado a Coré! ¡Ciertamente es dueño de una inmensa fortuna!»
Pero aquellos a quienes se les había dado el conocimiento dijeron: «¡Ay de vosotros! La Recompensa de Dios es mejor para quien cree y obra rectitud, y nadie la alcanzará salvo los pacientes».
79–80Los comentaristas transmiten variadas descripciones del fabuloso boato y opulencia ostentados por Coré (Q, Ṭ). Aunque resulta más verosímil que aquellos a quienes se les había dado el conocimiento aluda a hombres piadosos y sabios, ciertos exegetas afirman que remite a los «rabinos» o «doctores» (aḥbār; Q), si bien esto revestiría cierto anacronismo proyectado a la época de Moisés. Quienes habían recibido el conocimiento remarcan que es imperativo conducirse con paciencia y constante obediencia en el mundo para coronar el triunfo en el Más Allá (Q).
Versículo 81–82
فَخَسَفْنَا بِهِۦ وَبِدَارِهِ ٱلْأَرْضَ فَمَا كَانَ لَهُۥ مِن فِئَةٍۢ يَنصُرُونَهُۥ مِن دُونِ ٱللَّهِ وَمَا كَانَ مِنَ ٱلْمُنتَصِرِينَ ﴿٨١﴾ وَأَصْبَحَ ٱلَّذِينَ تَمَنَّوْا۟ مَكَانَهُۥ بِٱلْأَمْسِ يَقُولُونَ وَيْكَأَنَّ ٱللَّهَ يَبْسُطُ ٱلرِّزْقَ لِمَن يَشَآءُ مِنْ عِبَادِهِۦ وَيَقْدِرُ ۖ لَوْلَآ أَن مَّنَّ ٱللَّهُ عَلَيْنَا لَخَسَفَ بِنَا ۖ وَيْكَأَنَّهُۥ لَا يُفْلِحُ ٱلْكَٰفِرُونَ ﴿٨٢﴾
fakhasafnā bihī wabidārihi l-arḍa famā kāna lahū min fiʾatin yanṣurūnahū min dūni llāhi wamā kāna mina l-muntaṣirīn · waʾaṣbaḥa lladhīna tamannaw makānahū bil-amsi yaqūlūna waykaʾanna llāha yabsuṭu r-rizqa liman yashāʾu min ʿibādihī wayaqdiru lawlā am manna llāhu ʿalaynā lakhasafa binā waykaʾannahū lā yufliḥu l-kāfirūn
Entonces hicimos que la tierra se lo tragara a él y a su morada. Y no tuvo bando alguno que le auxiliara frente a Dios, ni pudo auxiliarse a sí mismo.
Y amanecieron aquellos que habían deseado estar en su lugar la víspera diciendo: «¡Ay! Parece que Dios prodiga y restringe el sustento a quien Le place de Sus siervos. De no haber sido porque Dios se apiadó de nosotros, nos habría hecho tragar [también]. ¡Ay! ¡Parece que los incrédulos no prosperarán!»
81–82Ciertos comentaristas refieren que, merced a la hostilidad, rebeldía y viles estratagemas que Coré tramó contra Moisés, Dios confirió a este último la potestad de conminar a la tierra a que lo devorara (Q, Ṭ). Bando traduce fiʾah, vocablo que en otros contextos designa a una mesnada a la que se apela en socorro bélico (véase 8:15–16c). En sendas ocasiones del v. 82, parece que vierte wa-kay-annahu / wa-ka-anna, que algunos entienden con sentido enfático: «¡En verdad, Dios prodiga!», o con elipsis verbal: «¡Ay! [Sabed que] Dios prodiga» o «¡Ay! [¿Acaso no sabéis que] Dios prodiga?» (Q, Ṭ). Otros interpretan la expresión como: «¡Ay de vosotros! Ciertamente Dios prodiga», lectura viable en función de la vocalización (Q, R). La aserción de que Dios prodiga y restringe figura asimismo en 13:26; 17:30; 29:62; 30:37; 34:36, 39; 39:52. Y amanecieron aquellos puede significar llanamente: «y acaeció que aquellos».
Versículo 83
تِلْكَ ٱلدَّارُ ٱلْءَاخِرَةُ نَجْعَلُهَا لِلَّذِينَ لَا يُرِيدُونَ عُلُوًّۭا فِى ٱلْأَرْضِ وَلَا فَسَادًۭا ۚ وَٱلْعَٰقِبَةُ لِلْمُتَّقِينَ ﴿٨٣﴾
tilka d-dāru l-ākhiratu naŷʿaluhā lilladhīna lā yurīdūna ʿuluwwan fī l-arḍi walā fasādan wal-ʿāqibatu lil-muttaqīn
Esa es la Morada del Más Allá, que asignamos a quienes no desean la altivez en la tierra ni la corrupción. Y el buen fin pertenece a los temerosos [de Dios].
83Esa alude al Jardín (Q), al cual se accede no mediante la altivez ni la corrupción, sino renunciando a todo afán de dominar o corromper (R). Altivez traduce ʿuluww, que connota asimismo «soberbia», «ensalzamiento» o «prepotencia». El buen fin designa el resultado bienaventurado, afirmando el Corán en otros pasajes que el buen fin pertenece a los temerosos [de Dios] (7:128; 11:49; 13:35). Corrupción (fasād), voz que en su acepción física significa «putrefacción», se utiliza aquí —como en la mayoría de sus apariciones coránicas— denotando degradación en su espectro más vasto: ruina moral, financiera, depravación e injusticia.
Versículo 84
مَن جَآءَ بِٱلْحَسَنَةِ فَلَهُۥ خَيْرٌۭ مِّنْهَا ۖ وَمَن جَآءَ بِٱلسَّيِّئَةِ فَلَا يُجْزَى ٱلَّذِينَ عَمِلُوا۟ ٱلسَّيِّـَٔاتِ إِلَّا مَا كَانُوا۟ يَعْمَلُونَ ﴿٨٤﴾
man ŷāʾa bil-ḥasanati falahū khayrum minhā waman ŷāʾa bis-sayyiʾati falā yuŷzā lladhīna ʿamilū s-sayyiʾāti illā mā kānū yaʿmalūn
Quienquiera que se presente con una buena obra, tendrá algo mejor que ella; y quienquiera que se presente con una mala acción, los que hayan obrado malas acciones solo serán retribuidos por lo que solían hacer.
Versículo 85
إِنَّ ٱلَّذِى فَرَضَ عَلَيْكَ ٱلْقُرْءَانَ لَرَآدُّكَ إِلَىٰ مَعَادٍۢ ۚ قُل رَّبِّىٓ أَعْلَمُ مَن جَآءَ بِٱلْهُدَىٰ وَمَنْ هُوَ فِى ضَلَٰلٍۢ مُّبِينٍۢ ﴿٨٥﴾
inna lladhī faraḍa ʿalayka l-qurʾāna larādduka ilā maʿādin qul rabbī aʿlamu man ŷāʾa bil-hudā waman huwa fī ḍalālim mubīn
Ciertamente Quien te ha impuesto el Corán te devolverá al lugar de retorno. Di: «Mi Señor sabe mejor quién trae la guía y quién está en un extravío manifiesto».
85Este versículo lo recitan con frecuencia los musulmanes como plegaria impetrando protección para quien se dispone a emprender un viaje. Lo impuesto abarca los mandatos y vedas del Corán para ser observados en esta existencia, tras lo cual se retornará a Dios después de la muerte (R); o bien te ha impuesto el Corán denota «te agració con el Corán» (Ṭ).
Ciertos autores estiman este versículo como una promesa al Profeta asegurándole que regresaría victorioso a La Meca (Q, R, Ṭ). Fuentes tradicionales consignan que este versículo no fue descendido ni en La Meca ni en Medina, sino en Ŷuḥfah, a medio camino entre ambas urbes, durante la emigración (hiŷrah) del Profeta; su propósito radicaba en consolarle en su aflicción por verse obligado a abandonar su tierra natal, anunciándole que volvería a ella (Q, R). El lugar de retorno alude a la muerte, al Día de la Resurrección o al Jardín (Q, Ṭ).
Versículo 86
وَمَا كُنتَ تَرْجُوٓا۟ أَن يُلْقَىٰٓ إِلَيْكَ ٱلْكِتَٰبُ إِلَّا رَحْمَةًۭ مِّن رَّبِّكَ ۖ فَلَا تَكُونَنَّ ظَهِيرًۭا لِّلْكَٰفِرِينَ ﴿٨٦﴾
wamā kunta tarŷū an yulqā ilayka l-kitābu illā raḥmatam mir rabbika falā takūnanna ẓahīral lil-kāfirīn
Y tú no abrigabas esperanza de que te fuera entregado el Libro; sino que fue una misericordia de tu Señor. No seas, pues, auxiliador de los incrédulos.
86La primera cláusula de este versículo se interpreta en el sentido de que el Profeta ignoraba de antemano que sería investido como mensajero por Dios (Q). Algunos opinan que el versículo podría leerse asimismo: «No abrigabas esperanza de que te fuera entregado el Libro, salvo por misericordia de tu Señor» (R, Z). En torno al significado de no ser auxiliador (ẓahīr), véase 28:17c.
Versículo 87
وَلَا يَصُدُّنَّكَ عَنْ ءَايَٰتِ ٱللَّهِ بَعْدَ إِذْ أُنزِلَتْ إِلَيْكَ ۖ وَٱدْعُ إِلَىٰ رَبِّكَ ۖ وَلَا تَكُونَنَّ مِنَ ٱلْمُشْرِكِينَ ﴿٨٧﴾
walā yaṣuddunnaka ʿan āyāti llāhi baʿda idh unzilat ilayka wadʿu ilā rabbika walā takūnanna mina l-mushrikīn
Y que no te aparten de los signos de Dios después de que hayan sido descendidos sobre ti. Y convoca a tu Señor, y no seas de los que asocian partícipes a Dios.
87En este versículo se compele al Profeta a no permitir que las mendacidades, desmentidos y acometidas de los incrédulos hagan zozobrar su misión (Q, R); por el contrario, debe convocarlos a la aserción de la Unicidad Divina. Se refiere que este versículo se reveló cuando los Quraysh pretendían inducir al Profeta a ensalzar a sus ídolos (Q), si bien algunos sostienen que los destinatarios reales de esta intimación no son el Profeta individualmente, sino la comunidad de creyentes en su conjunto (R).
Versículo 88
وَلَا تَدْعُ مَعَ ٱللَّهِ إِلَٰهًا ءَاخَرَ ۘ لَآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ ۚ كُلُّ شَىْءٍ هَالِكٌ إِلَّا وَجْهَهُۥ ۚ لَهُ ٱلْحُكْمُ وَإِلَيْهِ تُرْجَعُونَ ﴿٨٨﴾
walā tadʿu maʿa llāhi ilāhan ākhara lā ilāha illā huwa kullu shayʾin hālikun illā waŷhahū lahu l-ḥukmu waʾilayhi turŷaʿūn
Y no invoques a otro dios junto a Dios. ¡No hay más dios que Él! Todas las cosas perecen excepto Su Rostro. A Él pertenece el juicio y a Él seréis devueltos.
88Rostro traduce waŷh, voz provista de fecundo caudal semántico. Para algunos denota a Dios Mismo (Q, Th), a la Esencia Divina (al-Dhāt; Z), o a la Verdad/Realidad (al-Ḥaqq; Th). Otros enfatizan el Rostro como aquello hacia lo cual se orienta la faz, coligiendo que todo objetivo de anhelo ajeno a Dios quedará reducido a la nada (M). Ciertos autores indican que este versículo significa que todas las acciones son vanas excepto las que encaminan hacia Dios (Su), o que todas las cosas perecen excepto aquellas mediante las cuales uno se aproxima a Dios (IK, Q). Esta última acepción concuerda con el parecer de que Rostro alude a la religión de Dios (Q, Ṭb). Otros estiman que significa que cuanto vive morirá, excepto Dios (Qu). Otros lo interpretan afirmando que todo fenece excepto Dios, el Jardín, el Fuego y el Trono (Th). Véase asimismo el comentario a 55:26–27: Cuanto hay sobre ella perece. Y permanece el Rostro de tu Señor. Ibn Kazīr cita un ḥadīz del Profeta: «Las palabras más veraces pronunciadas por un poeta fueron las de Labīd: “¿Acaso no es todo lo ajeno a Dios falsedad (bāṭil)?”» (bāṭil puede denotar asimismo vano o nulo); el poema prosigue: «Y todo deleite sin duda se desvanecerá». Waŷh puede entenderse además como aquella dimensión de la Realidad Divina vuelta hacia Su creación.
Para algunos, perecer (hālik) entraña aniquilarse o tornarse en la nada (R), mientras que para otros denota ser despojado, mediante la muerte, de la capacidad de beneficiarse del Rostro de Dios; en este segundo sentido, perecer o ser destruido no equivale a reducirse literalmente a la nada absoluta. Al-Rāzī recurre al símil de una vestidura que, cuando se deshilacha o rasga hasta quedar inservible, se dice que ha perecido o quedado arruinada, a pesar de subsistir sus hebras constitutivas. Extiende esta imagen a los cielos y a la tierra, que serán deshechos, mas cuyos componentes no se aniquilarán en la nada absoluta, conforme sugiere 14:48: El Día en que la tierra sea trocada en otra tierra, e igualmente los cielos. Para otros, «perecer» significa que una entidad es intrínsecamente y por naturaleza corruptible y contingente (R), condición definitoria de todo lo creado.
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Personajes
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En la Biblioteca
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Fuentes que cita Reynolds
Libros bíblicos y textos de la Antigüedad tardía citados en el comentario de esta sura. Cada uno lleva a todos los pasajes del Corán donde aparece.
Informe
Documento de Información: Síntesis Integral de la Sura al-Qaṣaṣ (Sura 28)
Resumen Ejecutivo
La Sura 28 del Corán, titulada al-Qaṣaṣ ("La Historia"), es una revelación fundamentalmente mequí compuesta por 88 aleyas (a excepción de pasajes específicos debatidos como medineses por diversos comentaristas). La sura toma su nombre de la narrativa central sobre el profeta Moisés (Mūsā), específicamente del relato (qaṣaṣ) que este comparte con su futuro suegro tras su huida a Madián.
El texto establece un paralelismo estructural y teológico entre las pruebas enfrentadas por Moisés frente a la tiranía de Faraón y la situación del Profeta Mahoma frente a la oposición de la tribu de Quraysh en La Meca. Los pilares temáticos de la sura incluyen:
- La Providencia Divina frente a la Opresión: La elevación de los oprimidos (los Hijos de Israel) y el derrocamiento de los tiranos (Faraón y Hāmān) mediante el cumplimiento inexorable de la promesa de Dios.
- La Trayectoria Dinámica de Moisés: Desde su salvación providencial en la infancia y su error involuntario en Egipto, hasta su madurez espiritual en Madián y su investidura como profeta en el Monte Sinaí.
- La Efimeridad Material frente a la Permanencia Divina: Ilustrada a través del relato de Qarún (Coré), cuya inmensa riqueza y soberbia condujeron a su repentina destrucción, sirviendo como advertencia contra el apego al mundo terrenal (al-dunyā).
- La Validación de la Misión Profética de Mahoma: La revelación de estos acontecimientos detallados, en ausencia física del Profeta durante los hechos históricos, constituye una prueba irrefutable de su legitimidad profética y una misericordia divina para su comunidad.
Contexto, Origen y Estructura de la Sura
Denominación y Revelación
La mayoría de los comentaristas (como al-Qurṭubī y al-Rāzī) consideran que al-Qaṣaṣ fue revelada en su totalidad en La Meca, inmediatamente después de la Sura 27 (al-Naml). Sin embargo, existen matices analíticos entre los eruditos:
- Aleyas 52–55: Algunos comentaristas (JJ, Q) las consideran medineses.
- Aleya 85: Diversas tradiciones (Āl, IJ, JJ) sostienen que fue revelada en Juḥfah, durante la migración (hijrah) del Profeta Mahoma desde La Meca hacia Medina, para reconfortarlo por abandonar su hogar.
El nombre al-Qaṣaṣ deriva de la aleya 25, donde se menciona que Moisés relata su historia (qaṣaṣ) al anciano de Madián.
Análisis Detallado de los Temas Principales
1. La Historia de Moisés (Mūsā): Desde la Infancia hasta la Misión Profética
Infancia y Protección Providencial (Aleyas 3–13)
- La Tiranía de Faraón: Faraón erigió una estructura de dominación opresiva en Egipto, dividiendo a la población en facciones y sometiendo a los Hijos de Israel a trabajos serviles. Implementó un control sistemático o castigo colectivo mediante la matanza de los recién nacidos varones y el mantenimiento con vida de las mujeres.
- El Plan Divino: Dios decretó favorecer a los oprimidos, haciéndolos imāms (líderes en la fe y la virtud) y herederos de la tierra.
- La Revelación a la Madre de Moisés: Dios inspiró (waḥy) al corazón de la madre de Moisés para que lo amamantara y, ante el peligro, lo arrojara al río en un arca, prometiéndole su retorno y su futura designación como mensajero.
- Rescate en la Casa de Faraón: La familia de Faraón recogió al bebé. Āsiyah, la esposa de Faraón (reconocida en la tradición islámica como una de las mujeres más virtuosas de la historia), persuadió a Faraón de no matarlo, sugiriendo que podría serles de utilidad o ser adoptado como hijo.
- Reencuentro Materno: Dios prohibió que el lactante aceptara nodrizas egipcias. Su hermana, que vigilaba de lejos, sugirió a una ama de cría (su propia madre), logrando así la devolución del niño a su madre para que consolar sus ojos, no entristeciera y constatara la veracidad de la Promesa Divina.
[ Revelación/Inspiración a la Madre ]
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[ Arrojado al Río / Rescatado por la Casa de Faraón ]
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[ Intervención de Āsiyah ] ➔ Exención de ejecución
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[ Rechazo de Nodrizas ] ➔ Guía de la Hermana
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[ Retorno a la Madre ] ➔ Cumplimiento de la Promesa Divina
Adulteces, Conflicto e Intervención en Egipto (Aleyas 14–22)
- Madurez y Sabiduría: Al alcanzar la madurez física (ashudd) y afirmarse en la vida (istawā —asociado por varios comentaristas a la edad de 40 años—), Dios le otorgó sabiduría (ḥukm) y conocimiento (ʿilm).
- El Homicidio Involuntario: Moisés entró en la ciudad en un momento de desatención de sus habitantes y presenció una pelea entre un israelita (su facción) y un egipcio (su enemigo). A petición del israelita, Moisés golpeó al egipcio con el puño, causándole la muerte de forma involuntaria (qāḍā ʿalayhi).
- Arrepentimiento e Implicaciones: Moisés reconoció el acto como obra de Satanás, pidió perdón a Dios y fue perdonado. Prometió solemnemente no ser jamás un apoyo para los culpables.
- El Segundo Conflicto y la Huida: Al día siguiente, el mismo israelita solicitó ayuda de nuevo. Moisés lo reprendió por su conducta errónea. Cuando Moisés intentó intervenir contra el enemigo común, este (o según otras lecturas, el propio israelita) lo acusó de querer actuar como un tirano (jabbār) y reveló el homicidio del día anterior. Un hombre vino corriendo desde los confines de la ciudad para advertirle que los notables (malaʾ) conspiraban para matarlo, impulsando su huida hacia Madián.
Refugio en Madián y Matrimonio (Aleyas 23–28)
- El Pozo de Madián: Al llegar hambriento y exhausto, Moisés observó a dos mujeres reteniendo a sus rebaños mientras los demás pastores abrevaban los suyos. Ellas explicaron que no podían abrevar hasta que los pastores se retiraran, debido a la avanzada edad de su padre.
- Servicio y Súplica: Moisés abrevó a los animales por ellas y se retiró a la sombra, pronunciando la célebre súplica: "¡Señor mío! Verdaderamente estoy necesitado de cualquier bien que hagas descender sobre mí".
- El Contrato de Trabajo: Una de las hijas regresó con pudor a convocarlo por orden de su padre (asociado comúnmente en las tradiciones con el profeta Shuʿayb o Jethro). Tras escuchar el relato de Moisés, el padre le ofreció seguridad y una de sus hijas en matrimonio, a condición de trabajar para él durante ocho o diez años. Moisés aceptó el compromiso.
La Revelación en el Monte Sinai y los Milagros (Aleyas 29–35)
- El Fuego Sagrado: Cumplido el término, viajando con su familia, Moisés percibió un fuego en el costado del Monte (al-Ṭūr). Al acercarse, una voz le llamó desde el árbol en el sitio bendito: "¡O Moisés! Verdaderamente Yo soy Dios, Señor de los mundos".
- Las Dos Pruebas (Milagros):
- La Vara: Al arrojarla, se convirtió en una serpiente (jānn) que se movía con agilidad, haciendo que Moisés se retirara con temor antes de ser tranquilizado.
- La Mano Blanca: Al introducir su mano en su seno (jayb), esta salió blanca y brillante, sin defecto ni enfermedad.
- La Petición de Auxilio Profético: Ante la misión de confrontar a Faraón, Moisés manifestó temor a ser ejecutado por el homicidio anterior y solicitó que su hermano Aarón (Hārūn), de mayor elocuencia verbal, fuera enviado como ayudante (rad'an) para confirmarlo. Dios accedió, fortaleciendo su brazo con su hermano y otorgándoles una autoridad (sulṭān) invulnerable.
2. Confrontación con Faraón y Hāmān
Arrogancia y Juicio Divino (Aleyas 36–42)
- Faraón rechazó los signos de Moisés tildándolos de "hechicería fabricada" y apeló al tradicionalismo ciego de sus antepasados.
- La Pretensión Absolutista: Faraón proclamó ante los notables: "No conozco otro dios para vosotros fuera de mí". Ordenó a Hāmān cocer ladrillos de barro y construir una torre elevada para intentar divisar al Dios de Moisés, ironizando sobre Su existencia.
Debate Teológico e Histórico sobre Hāmān:
Diversos análisis eruditos destacan que el término Hāmān en el texto coránico no debe confundirse con el personaje bíblico del Libro de Ester. Muchos eruditos musulmanes concluyen que es plausible que Hāmān sea un título (similar a Faraón) que designaba al Sumo Sacerdote de Amón (Ha-Amen), quien ostentaba la jefatura de las obras públicas y edificaciones monumentales en el Egipto antiguo.
- Castigo y Consecuencias: Dios destruyó a Faraón y a sus huestes arrojándolos al mar. El texto los define como imāms (líderes) que llaman al Fuego infernal, perseguidos por una maldición en este mundo y sumidos en la repugnancia (maqbūḥ) el Día de la Resurrección.
3. La Misión del Profeta Mahoma y la Respuesta de Quraysh
Ausencia Física como Prueba de Revelación (Aleyas 43–50)
- Se le recuerda al Profeta Mahoma que él no estaba presente en el costado occidental del Monte ni en Madián cuando ocurrieron estos hechos. La narración precisa de estos acontecimientos antiguos es una manifestación de la Misericordia divina y una prueba de la Revelación coránica.
- La Doble Moral de los Opositores: Los mequíes de Quraysh exigían milagros idénticos a los de Moisés. El Corán pone en evidencia su insinceridad señalando que también rechazaron a Moisés, calificando tanto a la Torá como al Corán (o a Moisés y Mahoma) de "dos hechicerías que se apoyan mutuamente".
- El Desafío Coránico: Se reta a los escépticos a traer un libro de Dios que proporcione una guía superior a la de ambos textos para seguirlo; su incapacidad de hacerlo demuestra que solo siguen sus propios caprichos (ahwāʾ).
La Guía Divina y la Gente del Libro (Aleyas 51–57)
- Recompensa Doble: Quienes recibieron la Escritura anteriormente (judíos y cristianos sinceros) y creyeron en el Corán al escucharlo, afirman haber sido sometidos (muslimīn) antes de su llegada. Estos recibirán su recompensa dos veces por su paciencia, por repeler el mal con el bien, por dar caridad y por alejarse de la cháchara vana (laghw) diciendo: "Para nosotros nuestras obras, y para vosotros las vuestras. ¡Paz a vosotros! No buscamos a los ignorantes".
- La Naturaleza de la Guía: Se aclara expresamente el principio de soberanía divina sobre la fe:
$$\text{Guía Divina} \neq \text{Afecto Humano}$$
"Ciertamente tú no guías a quien amas, sino que Dios guía a quien Él quiere" (Aleya 56).
(La tradición sunita vincula la revelación de esta aleya con el lecho de muerte de Abū Ṭālib, tío del Profeta, aunque existen lecturas divergentes en otras escuelas).
4. La Extravagancia Material: El Relato de Qarún (Coré)
Soberbia y Destrucción del Rico (Aleyas 76–82)
- La Riqueza de Qarún: Perteneciente al pueblo de Moisés, Qarún poseía tesoros cuya mera carga de llaves abrumaba a un grupo de hombres fuertes.
- El Consejo de los Sabios: Su gente le advirtió que no se regocijara con altivez, que buscase la Morada de la Ultravida sin olvidar su porción en este mundo, y que hiciese el bien sin sembrar corrupción (fasād).
- La Actitud Soberbia: Qarún rechazó la admonición afirmando: "Solo se me ha dado esto en virtud del conocimiento que poseo".
- El Castigo Divino: Dios hizo que la tierra se lo tragara a él y a su morada. Quienes el día anterior envidiaban su fortuna comprendieron inmediatamente la efimeridad de la opulencia y reconocieron que Dios extiende o restringe el sustento a quien Él quiere.
[ Exceso de Riqueza y Soberbia de Qarún ]
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[ Sostén Falso: "Debido a mi conocimiento" ]
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[ Admonición Exhortativa de los Sabios ]
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[ Castigo: Engullido por la Tierra ]
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[ Reflexión del Pueblo: Dios distribuye el sustento ]
Comparativa Teórica: Las Dos Figuras de la Arrogancia
El texto coránico contrapone la opresión política con la arrogancia económica a través de dos personajes históricos dentro del mismo contexto temporal:
| Criterio | Faraón (Firʿawn) | Qarún (Qārūn) |
|---|---|---|
| Manifestación de Arrogancia | Poder político absoluto y pretensión de divinidad ("Yo soy vuestro señor supremo"). | Poder económico, opulencia ostentosa y autosuficiencia intelectual (ʿalā ʿilm). |
| Peca por... | Opresión física, estratificación social (shiyaʿan) y tiranía (jabbār). | Avaricia, regocijo altivo (fariḥīn) y denegación del derecho de los pobres. |
| Mecanismo de Castigo | Perece ahogado en el mar (al-yamm) junto con sus ejércitos. | Tragado por la tierra (khasafnā) junto con su palacio y tesoros. |
| Lección Teológica | La autoridad terrenal es impotente ante el Decreto Divino. | La riqueza material no otorga salvación ni inmunidad ante Dios. |
Citas Clave y Su Significado Espiritual
| Aleya | Texto Traducido | Importancia Contextual y Teológica |
|---|---|---|
| 28:5 | "Y quisimos agraciarlos a los que fueron oprimidos en la tierra, y hacerlos imames y hacerlos herederos." | Declara la ley divina de justicia social: la elevación final de los desposeídos sobre los tiranos. |
| 28:24 | "¡Señor mío! Ciertamente estoy necesitado de cualquier bien que hagas descender sobre mí." | Súplica paradigmática de Moisés (faqīr) que ilustra la indigencia ontológica absoluta del ser humano ante Dios. |
| 28:56 | "Ciertamente tú no guías a quien amas, sino que Dios guía a quien Él quiere." | Delimita la función del Mensajero (advertidor) frente al prerrequisito exclusivo de la Gracia Divina para la fe. |
| 28:77 | "Y busca, con lo que Dios te ha dado, la Morada del Más Allá, y no olvides tu porción en este mundo." | Establece el equilibrio coránico entre el desarrollo espiritual enfocado en la Ultravida y el disfrute lícito terrenal. |
| 28:88 | "Todo perecerá salvo Su Rostro [Su Esencia]. Suyo es el Juicio, y a Él seréis devueltos." | Clausura de la Sura; proclama la naturaleza contingente de la creación frente a la Perennidad Absoluta de Dios (al-Ḥaqq). |
Conclusiones de la Sura
- La Realidad de la Historia: La narrativa de la Sura al-Qaṣaṣ no es un mero relato de hechos pasados, sino una tipología que expone las leyes morales que rigen el ascenso y la caída de las civilizaciones.
- Rechazo a la Búsqueda de Dominación: La Morada del Más Allá se reserva exclusivamente para aquellos que no buscan la altivez o dominación (ʿuluww) en la tierra ni la corrupción (fasād).
- Seguridad para el Creyente: La aleya 85 promete al Profeta (y por extensión al creyente) el retorno definitivo al "lugar de retorno" (maʿād), asegurando que la verdad prevalecerá sobre el error manifiesto.
Infografía
Diapositivas
Mapa mental
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- Opresión de Faraón: Esclavitud y muerte de hijos varones
- Madre de Moisés: Inspiración para colocarlo en el río
- Rescate: Acogido por la Casa de Faraón
- Esposa de Faraón: Āsiyah intercede para salvarlo
- Reunión familiar: Retornado a su madre mediante su hermana
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- Madurez y firmeza: Don de sabiduría y conocimiento
- Incidente en la ciudad: Muerte accidental del egipcio
- Arrepentimiento: Súplica y perdón divino
- Huida a Madián: Destino guiado por la confianza en Dios
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- Pozos de Madián: Ayuda a las dos hijas del anciano
- Refugio y matrimonio: Contrato de trabajo por ocho o diez años
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- El fuego en el monte: Llamado de Dios desde el árbol
- Primeras pruebas: Bastón convertido en serpiente y mano blanca
- Apoyo de Aarón: Solicitud de su hermano como ayudante
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- Señales claras: Acusadas de sorsería fabricada
- Soberbia de Faraón: Pretensión de divinidad
- Torre de Hāmān: Orden de construcción para desafiar a Dios
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- Destrucción: Faraón y sus huestes arrojados al mar
- Imanes hacia el Fuego: Consecuencia de la arrogancia
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- Tesoro inmenso: Llaves como pesada carga
- Orgullo: Atribución de sus bienes a su propio conocimiento
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- Búsqueda del Más Allá: Uso de la riqueza para el bien
- Rechazo de la corrupción: Advertencia contra la arrogancia
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- Castigo divino: La tierra engulló a Coré y su casa
- Lección aprendida: Reflexión posterior de los observadores
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- Soberanía de Dios: Creación y elección divina
- Limitación humana: Imposibilidad de guiar a los seres queridos
- Mensaje a Muhammad: Consuelo ante el rechazo de los contemporáneos
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- Alternancia de ciclos: Noche para el descanso y día para buscar sustento
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- Transitoriedad: Disfrute mundano frente al valor del Más Allá
- Juicio final: Retorno a Dios y rendición de cuentas
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Tabla de datos
| Rango de versículos | Tema central | Breve resumen del mensaje | Contexto histórico o interpretativo (Inferred) | Fuente |
|---|---|---|---|---|
| 28:1-2 | Introducción a los signos del Libro claro | Apertura del capítulo con letras alfabéticas aisladas y la afirmación de que estos versículos pertenecen al Libro claro de Dios. | La mayoría de los comentaristas consideran al-Qaṣaṣ como una sura mecana posterior a al-Naml. Las letras iniciales (Ṭā. Sīn. Mīm.) forman parte de las letras desconectadas que inician diversas suras coránicas. | [1] |
| 28:3-13 | Infancia de Moisés y la tiranía de Faraón | Faraón oprime a los israelitas asesinando a los varones recién nacidos. Dios inspira a la madre de Moisés a echarlo al río, siendo rescatado por la familia de Faraón y devuelto a su madre para ser amamantado. | El infanticidio de varones actuaba como castigo colectivo y control sobre la población cautiva. En la tradición islámica, la esposa de Faraón se llama Āsiyah y es valorada como una de las mujeres más virtuosas de la historia. | [1] |
| 28:14-22 | El incidente del asesinato del egipcio y la huida de Moisés | Al alcanzar la madurez, Moisés interviene sin intención mortal en la pelea entre un israelita y un egipcio, causando la muerte de este último. Al saberse perseguido por las autoridades, huye de Egipto hacia Madián. | Moisés cometió un homicidio no premeditado por el cual buscó arrepentimiento. Las fuentes señalan que entró a la ciudad a una hora donde la gente no lo identificaba o estaba descansando, como el mediodía. | [1] |
| 28:23-28 | Refugio en Madián y matrimonio de Moisés | Moisés ayuda a dos pastoras a abrevar su rebaño. Su padre lo contrata para trabajar a cambio de casarse con una de sus hijas, acordando servirle de ocho a diez años. | La mayoría de los comentadores identifican al padre de las jóvenes con el profeta Shuʿayb (Jetró en el relato bíblico). Las jóvenes actuaron apartadas de los demás pastores por modestia. | [1] |
| 28:29-35 | La revelación en la zarza y el llamamiento profético | Al completar el plazo, Moisés ve un fuego cerca del Monte Tur donde Dios le habla, otorgándole los milagros del bastón y la mano blanca, y concede a Aarón como su ayudante. | Este pasaje representa un punto teológico relevante respecto a la voz divina que habló desde el árbol y la condición de la Palabra de Dios. Aarón fue concedido para apoyarlo por su mayor elocuencia al hablar. | [1] |
| 28:36-42 | El enfrentamiento con Faraón y la ruina de los opresores | Faraón tilda las señales de brujería y pide a Hāmān construir una torre para ver al Dios de Moisés. A causa de su arrogancia, Faraón y sus tropas son ahogados en el mar. | Hāmān es entendido principalmente por eruditos islámicos como un título del sumo sacerdote de Amón a cargo de obras públicas, más que como un nombre propio personal. | [1] |
| 28:43-50 | La revelación a Mahoma como advertencia a su pueblo | Dios recuerda que Mahoma no estuvo presente en los sucesos de Moisés, confirmando que la revelación coránica es una misericordia para advertir a una gente a la que no había llegado un advertidor previo. | Se dirige a la tribu de los Quraysh en Makkah, quienes exigían milagros parecidos a los de Moisés pero rechazaban la verdad debido a sus deseos personales y terquedad. | [1] |
| 28:51-55 | La fe de la Gente del Libro y la paciencia | Ciertos creyentes de las escrituras anteriores aceptan el Corán cuando es recitado, demostrando paciencia y respondiendo con paz ante las palabras vanas o provocaciones. | Versículos asociados con judíos o cristianos monoteístas (como ʿAbd Allāh ibn Salām o delegaciones cristianas) que reconocieron las profecías del Corán y adoptaron el islam. | [1] |
| 28:56-61 | La guía divina frente a las excusas terrenales | Mahoma no puede guiar a quien ama, pues solo Dios guía. Se responde al temor de los mecanos sobre ser expulsados si aceptaban la fe, enfatizando la superioridad del Más Allá. | El versículo 56 está vinculado tradicionalmente a la muerte de Abū Ṭālib, tío del Profeta, quien no proclamó abiertamente la fe islámica según la tradición sunita. | [1] |
| 28:62-75 | El Día del Juicio y el rechazo a los falsos dioses | En la Resurrección, los falsos líderes y las deidades asociadas a Dios desautorizarán a sus seguidores. Dios interrogará a las comunidades mediante testigos y mostrará Su señorío absoluto. | Las llamadas "deidades asociadas" incluyen ídolos, ángeles o líderes humanos a los que los devotos atribuyeron poderes divinos o capacidad de intercesión erróneamente. | [1] |
| 28:76-82 | La historia de Coré (Qārūn) y la vanidad de las riquezas | Coré se jacta de que sus inmensos tesoros provienen de su propio conocimiento, rechazando dar gracias a Dios. Como castigo a su arrogancia, la tierra lo traga a él y a su morada. | Qārūn era un israelita contemporáneo a Moisés que se rebeló a causa de su codicia. La narrativa enseña la fragilidad de las posesiones materiales frente a la recompensa divina del Más Allá. | [1] |
| 28:83-88 | Exhortación final al monoteísmo y al retorno a Dios | El Más Allá se concede a los piadosos que no buscan la corrupción ni el dominio. Todo perecerá salvo el Rostro (la Esencia) de Dios, a Quien pertenece todo juicio. | Se consoló al Profeta durante su migración (Hijrah) prometiéndole la victoria o su retorno. La expresión "todo perecerá salvo Su Rostro" enfatiza la trascendencia y la eternidad de la Esencia Divina. | [1] |