Salmos 16
Yahvé, la parte de mi herencia
1 A media voz. De David.
Guárdame, oh Dios, que en ti me refugio.*
2 Digo a Yahvé: «Tú eres mi Señor,
mi bien, nada hay fuera de ti».
3 Pero ellos dicen a los santos de la tierra:
«¡Magníficos, todo mi gozo en ellos!».*
4 Sus ídolos abundan, tras ellos van corriendo.
Pero no les haré libaciones de sangre,
ni mis labios pronunciarán sus nombres.*
5 Yahvé es la parte de mi herencia y de mi copa,
tú aseguras mi suerte:
6 me ha tocado un lote precioso,
me encanta mi heredad.*
7 Bendigo a Yahvé, que me aconseja;
aun de noche me instruye la conciencia;*
8 tengo siempre presente a Yahvé,
con él a mi derecha no vacilo.
9 Por eso se me alegra el corazón,
sienten regocijo mis entrañas,
todo mi cuerpo descansa tranquilo;*
10 pues no me abandonarás al Seol,
no dejarás a tu amigo ver la fosa.*
11 Me enseñarás el camino de la vida,
me hartarás de gozo en tu presencia,
de dicha perpetua a tu derecha.
Notas de la Biblia de Jerusalén 7
- 16,1 Sentido dudoso. Esta rúbrica se encuentra encabezando los salmos cuya recitación pública podía provocar la ira de los paganos señores de Jerusalén.
- 16,3 Los versículos 2-3 son oscuros, y la traducción conjetural. El hebr. se traduciría lit.: «Mi Señor, tú (eres) mi dicha, nada por encima de ti. A los santos, estos de la tierra, aquellos y estos que imponen (?), todo mi placer está en ellos». —Estos versículos podrían dirigirse a quienes pretenden unir la adoración a Yahvé y el culto a los dioses locales, sincretismo que fue durante mucho tiempo la tentación de Israel, ver Is 57 6; 65 5; 66 3s.
- 16,4 «tras ellos van corriendo» versiones; hebr. corrompido (lit. «pagan el precio del extranjero»). —«ídolos», lit. «debilidades»: eufemismo.
- 16,6 Alusión a la condición de los levitas. Su parte, designada mediante las imágenes tradicionales de la copa, ver Sal 11 6+, y de la cuerda de apeo, Mi 2 4-5, es Yahvé. Era frecuente el nombre Yilquiyyahu, «Yahvé es mi parte».
- 16,7 Lit. «mis riñones», sede de los pensamientos y de los afectos secretos, ver Sal 7 10; Pr 23 16; Jr 12 2.
- 16,9 Lit. «mi gloria», ver Sal 7 6+.
- 16,10 El salmista ha elegido a Yahvé. El realismo de su fe y las exigencias de su vida mística piden una intimidad indisoluble con él: necesita, pues, escapar a la muerte que le separaría de él, Sal 6 6, ver Sal 49 16+. Esperanza imprecisa aún, que preludia la fe en la resurrección, Dn 12 2; 2 M 7 9+. Las versiones traducen «fosa» por «corrupción». La aplicación mesiánica, admitida por el Judaísmo, se ha verificado en la resurrección de Cristo.