Maryam
MaríaAntes del textoIntroducción
Introducción
Maryam es una sura mecanense que se cree fue revelada tras la Sura 35, Fāṭir, aunque algunos refieren que los vv. 58 y 71 fueron revelados en Medina (Q). La sura lleva el nombre de María (Maryam), la madre de Jesús, cuya historia relata con detalle. Esta es la única sura que lleva el nombre de una figura femenina, y ciertamente María ostenta la distinción de ser la única mujer mencionada por su nombre propio en el Corán; las demás figuras femeninas se identifican únicamente por su parentesco con otros, tales como la esposa de Adán y la madre de Moisés, o por su título, como la Reina de Saba.
Puesto que casi todas las figuras nombradas en el Corán son consideradas profetas, y dado que María recibe el anuncio de su concepción milagrosa de Jesús —identificado como la «Palabra» de Dios— de manos del arcángel Gabriel, el ángel de la revelación, una reducida minoría de autoridades islámicas, como el teólogo andalusí Ibn Ḥazm (m. 456/1064) y el sufí persa Rūzbihān al-Baqlī (m. 606/1209), la consideran una mujer profeta. No obstante, al no estar María calificada explícitamente como profeta en el Corán y sostener comúnmente la tradición islámica que todos los profetas son varones (con base en la descripción de los profetas como «hombres» en 12:109), la inmensa mayoría de las autoridades musulmanas no consideran a María profeta, sino una mujer excepcionalmente piadosa dotada del más alto rango espiritual entre las mujeres. En un ḥadīṯ, el Profeta señala a María como una de las cuatro mujeres espiritualmente perfectas del mundo.
María representa un singular punto de convergencia entre el Islam, el judaísmo y el cristianismo. Nació en el seno de una estirpe sacerdotal judía y fue consagrada al servicio del Templo, pero fue asimismo la madre de Jesús y desempeña por ende un papel central y milagroso en la génesis del cristianismo. En el Corán, la trascendencia de María queda de manifiesto por la notable prolijidad con la que se relata su historia, tanto aquí como en 3:35–48. Desempeña asimismo un papel de honda relevancia en determinadas manifestaciones de la piedad islámica.
Se refiere que esta sura desempeñó un papel decisivo en la historia de la comunidad islámica primigenia. Tras la Batalla de Badr, en la que perecieron destacados dignatarios mecanenses, los caudillos de La Meca enviaron una delegación ante el Negus, el monarca cristiano de Abisinia, que había acogido a un pequeño grupo de seguidores del Profeta. La legación mecanense exigió al rey la entrega de aquellos musulmanes para tomar represalias contra ellos por las bajas sufridas en Badr. El Negus convocó a una delegación de los musulmanes y les pidió que recitaran parte de las revelaciones transmitidas al Profeta Muḥammad. Ŷaʿfar ibn Abī Ṭālib (m. 7/629), primo del Profeta y hermano mayor de ʿAlī ibn Abī Ṭālib, dio un paso al frente y recitó pasajes de esta sura. Al escuchar las palabras del Corán relativas a María y a Jesús, el Negus y los dignatarios religiosos de su corte rompieron a llorar copiosamente y se negaron a entregar a los musulmanes, constatando que las enseñanzas religiosas del Corán guardaban un vínculo íntimo con las de la fe cristiana (Q).
Maryam posee diversos rasgos distintivos que le confieren una acusada unidad lingüística y temática. Es una de las suras más extensas dotadas de un esquema de rima nítidamente definido; sesenta y siete de sus noventa y ocho versículos concluyen con la misma cadencia final, mientras que otros pasajes más breves presentan rimas particulares pero emparentadas. Asimismo, en esta sura se alude a Dios de manera reiterada y predominante mediante el Nombre Divino al-Raḥmān («el Compasivo»); casi un tercio del total de apariciones de este Nombre Divino en el Corán (fuera de la fórmula inicial de la basmalah) se concentra en esta sola sura.
La sura comienza con extensos relatos de las figuras emparentadas de Zacarías y Juan (vv. 2–15) y de María y Jesús (vv. 16–36), seguidos de narraciones más sucintas sobre Abraham (vv. 41–50) y Moisés (vv. 51–53). Estos cuatro relatos comparten elementos temáticos comunes, entre ellos la concesión divina de hijos o parientes proféticos a otros profetas o figuras sagradas: Dios otorga Juan a Zacarías, Jesús a María, Isaac y Jacob a Abraham, y Aarón a su hermano Moisés. En los cuatro casos tales «dones» divinos se confieren únicamente después de que Zacarías, María, Abraham y Moisés se apartan de su pueblo y entran en un estado de recogimiento y separación del mundo. La yuxtaposición entre la palabra y el silencio vincula asimismo los relatos: el silencio temporal de Zacarías y de María (vv. 10–11, 26) se complementa con la milagrosa facultad de hablar del niño Jesús (vv. 29–33).
A estos cuatro relatos sigue una breve mención de otras figuras proféticas, entre ellas Ismael (vv. 54–55) e Idrīs (vv. 56–57), y después una severa advertencia de que muchos de cuantos sucedieron a tales profetas se extraviaron, y de que solo aquellos que se arrepientan, crean y obren rectamente entrarán en el Jardín (vv. 58–63). Tras recordar en el v. 64 que la revelación desciende al Profeta únicamente por Orden de Dios, la sura procede a refutar las impugnaciones esgrimidas contra el Profeta y el mensaje coránico (vv. 65–82). Los vv. 88–95 formulan un tajante rechazo a las pretensiones de quienes afirman que Dios ha engendrado un hijo. La sura concluye en el v. 98 con una conmovedora reflexión sobre el mutismo absoluto de las generaciones pretéritas aniquiladas por Dios a causa de su iniquidad, de las cuales ya no se percibe ni el más mínimo susurro.
Sura 19Maryam98 versículos
بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
bismi llāhi r-raḥmāni r-raḥīm
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
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Reynolds · The Qurʾān and the BibleIntroducción a la sura
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso.
Versículo 1
كٓهيعٓصٓ ﴿١﴾
kāf-hā-yā-ʿayn-ṣād
Kāf. Hā. Yā. ʿAyn. Ṣād.
1Las cinco letras árabes al inicio de esta sura forman parte de las «letras aisladas» (al-muqaṭṭaʿāt) que se hallan al comienzo de veintinueve suras. Entre ellas, esta sura es la única que principia con estas letras concretas, que constituyen la serie más extensa de tales caracteres reunida en un único versículo. Aunque la mayoría de los comentaristas estima que el significado intrínseco de estas letras no se conoce con certidumbre, algunos han conjeturado que las letras al inicio de esta sura podrían aludir a diversos Nombres y Atributos de Dios recogidos en el Corán. Por ejemplo, algunos sugieren que la Kāf representa el Nombre Divino Kabīr («Grande») o Karīm («Generoso»). Alternativamente, algunos consideran que estas cinco letras, unidas pero articuladas individualmente (esto es, kāf-hā-yā-ʿayn-ṣād), constituyen uno de los Nombres de Dios o bien un nombre del Corán (Ṭ). Para un comentario más extenso sobre las letras aisladas, véase 2:1c.
Versículo 2–35
ذِكْرُ رَحْمَتِ رَبِّكَ عَبْدَهُۥ زَكَرِيَّآ ﴿٢﴾ إِذْ نَادَىٰ رَبَّهُۥ نِدَآءً خَفِيًّۭا ﴿٣﴾ قَالَ رَبِّ إِنِّى وَهَنَ ٱلْعَظْمُ مِنِّى وَٱشْتَعَلَ ٱلرَّأْسُ شَيْبًۭا وَلَمْ أَكُنۢ بِدُعَآئِكَ رَبِّ شَقِيًّۭا ﴿٤﴾ وَإِنِّى خِفْتُ ٱلْمَوَٰلِىَ مِن وَرَآءِى وَكَانَتِ ٱمْرَأَتِى عَاقِرًۭا فَهَبْ لِى مِن لَّدُنكَ وَلِيًّۭا ﴿٥﴾ يَرِثُنِى وَيَرِثُ مِنْ ءَالِ يَعْقُوبَ ۖ وَٱجْعَلْهُ رَبِّ رَضِيًّۭا ﴿٦﴾ يَٰزَكَرِيَّآ إِنَّا نُبَشِّرُكَ بِغُلَٰمٍ ٱسْمُهُۥ يَحْيَىٰ لَمْ نَجْعَل لَّهُۥ مِن قَبْلُ سَمِيًّۭا ﴿٧﴾ قَالَ رَبِّ أَنَّىٰ يَكُونُ لِى غُلَٰمٌۭ وَكَانَتِ ٱمْرَأَتِى عَاقِرًۭا وَقَدْ بَلَغْتُ مِنَ ٱلْكِبَرِ عِتِيًّۭا ﴿٨﴾ قَالَ كَذَٰلِكَ قَالَ رَبُّكَ هُوَ عَلَىَّ هَيِّنٌۭ وَقَدْ خَلَقْتُكَ مِن قَبْلُ وَلَمْ تَكُ شَيْـًۭٔا ﴿٩﴾ قَالَ رَبِّ ٱجْعَل لِّىٓ ءَايَةًۭ ۚ قَالَ ءَايَتُكَ أَلَّا تُكَلِّمَ ٱلنَّاسَ ثَلَٰثَ لَيَالٍۢ سَوِيًّۭا ﴿١٠﴾ فَخَرَجَ عَلَىٰ قَوْمِهِۦ مِنَ ٱلْمِحْرَابِ فَأَوْحَىٰٓ إِلَيْهِمْ أَن سَبِّحُوا۟ بُكْرَةًۭ وَعَشِيًّۭا ﴿١١﴾ يَٰيَحْيَىٰ خُذِ ٱلْكِتَٰبَ بِقُوَّةٍۢ ۖ وَءَاتَيْنَٰهُ ٱلْحُكْمَ صَبِيًّۭا ﴿١٢﴾ وَحَنَانًۭا مِّن لَّدُنَّا وَزَكَوٰةًۭ ۖ وَكَانَ تَقِيًّۭا ﴿١٣﴾ وَبَرًّۢا بِوَٰلِدَيْهِ وَلَمْ يَكُن جَبَّارًا عَصِيًّۭا ﴿١٤﴾ وَسَلَٰمٌ عَلَيْهِ يَوْمَ وُلِدَ وَيَوْمَ يَمُوتُ وَيَوْمَ يُبْعَثُ حَيًّۭا ﴿١٥﴾ وَٱذْكُرْ فِى ٱلْكِتَٰبِ مَرْيَمَ إِذِ ٱنتَبَذَتْ مِنْ أَهْلِهَا مَكَانًۭا شَرْقِيًّۭا ﴿١٦﴾ فَٱتَّخَذَتْ مِن دُونِهِمْ حِجَابًۭا فَأَرْسَلْنَآ إِلَيْهَا رُوحَنَا فَتَمَثَّلَ لَهَا بَشَرًۭا سَوِيًّۭا ﴿١٧﴾ قَالَتْ إِنِّىٓ أَعُوذُ بِٱلرَّحْمَٰنِ مِنكَ إِن كُنتَ تَقِيًّۭا ﴿١٨﴾ قَالَ إِنَّمَآ أَنَا۠ رَسُولُ رَبِّكِ لِأَهَبَ لَكِ غُلَٰمًۭا زَكِيًّۭا ﴿١٩﴾ قَالَتْ أَنَّىٰ يَكُونُ لِى غُلَٰمٌۭ وَلَمْ يَمْسَسْنِى بَشَرٌۭ وَلَمْ أَكُ بَغِيًّۭا ﴿٢٠﴾ قَالَ كَذَٰلِكِ قَالَ رَبُّكِ هُوَ عَلَىَّ هَيِّنٌۭ ۖ وَلِنَجْعَلَهُۥٓ ءَايَةًۭ لِّلنَّاسِ وَرَحْمَةًۭ مِّنَّا ۚ وَكَانَ أَمْرًۭا مَّقْضِيًّۭا ﴿٢١﴾ ۞ فَحَمَلَتْهُ فَٱنتَبَذَتْ بِهِۦ مَكَانًۭا قَصِيًّۭا ﴿٢٢﴾ فَأَجَآءَهَا ٱلْمَخَاضُ إِلَىٰ جِذْعِ ٱلنَّخْلَةِ قَالَتْ يَٰلَيْتَنِى مِتُّ قَبْلَ هَٰذَا وَكُنتُ نَسْيًۭا مَّنسِيًّۭا ﴿٢٣﴾ فَنَادَىٰهَا مِن تَحْتِهَآ أَلَّا تَحْزَنِى قَدْ جَعَلَ رَبُّكِ تَحْتَكِ سَرِيًّۭا ﴿٢٤﴾ وَهُزِّىٓ إِلَيْكِ بِجِذْعِ ٱلنَّخْلَةِ تُسَٰقِطْ عَلَيْكِ رُطَبًۭا جَنِيًّۭا ﴿٢٥﴾ فَكُلِى وَٱشْرَبِى وَقَرِّى عَيْنًۭا ۖ فَإِمَّا تَرَيِنَّ مِنَ ٱلْبَشَرِ أَحَدًۭا فَقُولِىٓ إِنِّى نَذَرْتُ لِلرَّحْمَٰنِ صَوْمًۭا فَلَنْ أُكَلِّمَ ٱلْيَوْمَ إِنسِيًّۭا ﴿٢٦﴾ فَأَتَتْ بِهِۦ قَوْمَهَا تَحْمِلُهُۥ ۖ قَالُوا۟ يَٰمَرْيَمُ لَقَدْ جِئْتِ شَيْـًۭٔا فَرِيًّۭا ﴿٢٧﴾ يَٰٓأُخْتَ هَٰرُونَ مَا كَانَ أَبُوكِ ٱمْرَأَ سَوْءٍۢ وَمَا كَانَتْ أُمُّكِ بَغِيًّۭا ﴿٢٨﴾ فَأَشَارَتْ إِلَيْهِ ۖ قَالُوا۟ كَيْفَ نُكَلِّمُ مَن كَانَ فِى ٱلْمَهْدِ صَبِيًّۭا ﴿٢٩﴾ قَالَ إِنِّى عَبْدُ ٱللَّهِ ءَاتَىٰنِىَ ٱلْكِتَٰبَ وَجَعَلَنِى نَبِيًّۭا ﴿٣٠﴾ وَجَعَلَنِى مُبَارَكًا أَيْنَ مَا كُنتُ وَأَوْصَٰنِى بِٱلصَّلَوٰةِ وَٱلزَّكَوٰةِ مَا دُمْتُ حَيًّۭا ﴿٣١﴾ وَبَرًّۢا بِوَٰلِدَتِى وَلَمْ يَجْعَلْنِى جَبَّارًۭا شَقِيًّۭا ﴿٣٢﴾ وَٱلسَّلَٰمُ عَلَىَّ يَوْمَ وُلِدتُّ وَيَوْمَ أَمُوتُ وَيَوْمَ أُبْعَثُ حَيًّۭا ﴿٣٣﴾ ذَٰلِكَ عِيسَى ٱبْنُ مَرْيَمَ ۚ قَوْلَ ٱلْحَقِّ ٱلَّذِى فِيهِ يَمْتَرُونَ ﴿٣٤﴾ مَا كَانَ لِلَّهِ أَن يَتَّخِذَ مِن وَلَدٍۢ ۖ سُبْحَٰنَهُۥٓ ۚ إِذَا قَضَىٰٓ أَمْرًۭا فَإِنَّمَا يَقُولُ لَهُۥ كُن فَيَكُونُ ﴿٣٥﴾
dhikru raḥmati rabbika ʿabdahū zakariyyā · idh nādā rabbahū nidāʾan khafiyyā · qāla rabbi innī wahana l-ʿaẓmu minnī washtaʿala r-raʾsu shayban walam akum biduʿāʾika rabbi shaqiyyā · waʾinnī khiftu l-mawāliya min warāʾī wakānati mraʾatī ʿāqiran fahab lī mil ladunka waliyyā · yarithunī wayarithu min āli yaʿqūba waŷʿalhu rabbi raḍiyyā · yāzakariyyā innā nubashshiruka bighulāmini smuhū yaḥyā lam naŷʿal lahū min qablu samiyyā · qāla rabbi annā yakūnu lī ghulāmun wakānati mraʾatī ʿāqiran waqad balaghtu mina l-kibari ʿitiyyā · qāla kadhālika qāla rabbuka huwa ʿalayya hayyinun waqad khalaqtuka min qablu walam taku shayʾ · qāla rabbi ŷʿal lī āyatan qāla āyatuka allā tukallima n-nāsa thalātha layālin sawiyyā · fakharaŷa ʿalā qawmihī mina l-miḥrābi faʾawḥā ilayhim an sabbiḥū bukratan waʿashiyyā · yāyaḥyā khudhi l-kitāba biquwwatin waʾātaynāhu l-ḥukma ṣabiyyā · waḥanānam mil ladunnā wazakātan wakāna taqiyyā · wabarram biwālidayhi walam yakun ŷabbāran ʿaṣiyyā · wasalāmun ʿalayhi yawma wulida wayawma yamūtu wayawma yubʿathu ḥayyā · waudhkur fī l-kitābi maryama idhi ntabadhat min ahlihā makānan sharqiyyā · faittakhadhat min dūnihim ḥiŷāban faʾarsalnā ilayhā rūḥanā fatamaththala lahā basharan sawiyyā · qālat innī aʿūdhu bir-raḥmāni minka in kunta taqiyyā · qāla innamā ana rasūlu rabbiki liʾahaba laki ghulāman zakiyyā · qālat annā yakūnu lī ghulāmun walam yamsasnī basharun walam aku baghiyyā · qāla kadhāliki qāla rabbuki huwa ʿalayya hayyinun walinaŷʿalahū āyatal lin-nāsi waraḥmatam minnā wakāna amram maqḍiyyā · faḥamalathu fantabadhat bihī makānan qaṣiyyā · faʾaŷāʾahā l-makhāḍu ilā ŷidhʿi n-nakhlati qālat yālaytanī mittu qabla hādhā wakuntu nasyam mansiyyā · fanādāhā min taḥtihā allā taḥzanī qad ŷaʿala rabbuki taḥtaki sariyyā · wahuzzī ilayki biŷidhʿi n-nakhlati tusāqiṭ ʿalayki ruṭaban ŷaniyyā · fakulī washrabī waqarrī ʿaynan faʾimmā tarayinna mina l-bashari aḥadan faqūlī innī nadhartu lir-raḥmāni ṣawman falan ukallima l-yawma insiyyā · faʾatat bihī qawmahā taḥmiluhū qālū yāmaryamu laqad ŷiʾti shayʾ fariyyā · yāʾukhta hārūna mā kāna abūki mraʾa sawʾin wamā kānat ummuki baghiyyā · faʾashārat ilayhi qālū kayfa nukallimu man kāna fī l-mahdi ṣabiyyā · qāla innī ʿabdu llāhi ātāniya l-kitāba waŷaʿalanī nabiyyā · waŷaʿalanī mubārakan ayna mā kuntu waʾawṣānī biṣ-ṣalāti waz-zakāti mā dumtu ḥayyā · wabarram biwālidatī walam yaŷʿalnī ŷabbāran shaqiyyā · waas-salāmu ʿalayya yawma wulidttu wayawma amūtu wayawma ubʿathu ḥayyā · dhālika ʿīsā bnu maryama qawla l-ḥaqqi lladhī fīhi yamtarūn · mā kāna lillāhi an yattakhidha min waladin subḥānahū idhā qaḍā amran faʾinnamā yaqūlu lahū kun fayakūn
Un recuerdo de la Misericordia de tu Señor para con Su siervo Zacarías,
2–35Estos versículos relatan las historias entrelazadas de María, Zacarías, Juan (el Bautista) y Jesús; véase 3:35–62 para una narración semejante. Ambos relatos se vinculan asimismo en 21:89–91, así como en el testimonio bíblico recogido en Lucas 1:5–80. La trabazón entre el alumbramiento milagroso de Juan por la anciana y otrora estéril esposa de Zacarías y el nacimiento milagroso de Jesús de la joven virgen María subraya que el Poder creador de Dios trasciende toda frontera física ordinaria, y que la edad y los condicionamientos humanos carecen de relevancia frente a la manifestación de la Voluntad Divina en la historia sagrada.
Versículo 2–3
ذِكْرُ رَحْمَتِ رَبِّكَ عَبْدَهُۥ زَكَرِيَّآ ﴿٢﴾ إِذْ نَادَىٰ رَبَّهُۥ نِدَآءً خَفِيًّۭا ﴿٣﴾
dhikru raḥmati rabbika ʿabdahū zakariyyā · idh nādā rabbahū nidāʾan khafiyyā
cuando clamó a su Señor en una súplica secreta.
2–3La súplica de Zacarías rogando un hijo se describe asimismo en 3:37–41 y se menciona sucintamente en 21:89–90. En 6:85 se califica a Zacarías de estar entre los virtuosos, y se le tiene por descendiente de Aarón —esto es, miembro de la clase sacerdotal judía—, así como tío paterno de María. El texto admite asimismo leerse: «Un recuerdo de la Misericordia de tu Señor, Su siervo Zacarías», denotando que Zacarías constituía en sí mismo una misericordia dispensada por Dios a su pueblo (R). Que la sura comience con una evocación de la Misericordia de Dios (raḥmah) guarda estrecha vinculación con un rasgo sustancial de esta sura, a saber, que a Dios se le designa predominantemente a lo largo de ella como al-Raḥmān, «el Compasivo» (término emanado de la misma raíz que raḥmah); véanse, p. ej., los vv. 18, 26, 44–45, 58, 61.
Que Zacarías clame a Dios en una súplica secreta da testimonio de su sinceridad, dado que orar o impetrar a voz en cuello puede sugerir hipocresía (Z) o el prurito de mostrarse ante las gentes (4:142); véase 7:55, donde se conmina a los creyentes a invocar a vuestro Señor con humildad y en secreto. Su plegaria pudo asimismo haber sido en voz baja por ser este modo de impetración especialmente grato ante Dios (IK), o bien como efecto de su avanzada edad y quebranto físico (Z), o por recelo hacia sus familiares (véase v. 5; Z).
Versículo 4–6
قَالَ رَبِّ إِنِّى وَهَنَ ٱلْعَظْمُ مِنِّى وَٱشْتَعَلَ ٱلرَّأْسُ شَيْبًۭا وَلَمْ أَكُنۢ بِدُعَآئِكَ رَبِّ شَقِيًّۭا ﴿٤﴾ وَإِنِّى خِفْتُ ٱلْمَوَٰلِىَ مِن وَرَآءِى وَكَانَتِ ٱمْرَأَتِى عَاقِرًۭا فَهَبْ لِى مِن لَّدُنكَ وَلِيًّۭا ﴿٥﴾ يَرِثُنِى وَيَرِثُ مِنْ ءَالِ يَعْقُوبَ ۖ وَٱجْعَلْهُ رَبِّ رَضِيًّۭا ﴿٦﴾
qāla rabbi innī wahana l-ʿaẓmu minnī washtaʿala r-raʾsu shayban walam akum biduʿāʾika rabbi shaqiyyā · waʾinnī khiftu l-mawāliya min warāʾī wakānati mraʾatī ʿāqiran fahab lī mil ladunka waliyyā · yarithunī wayarithu min āli yaʿqūba waŷʿalhu rabbi raḍiyyā
Dijo: «¡Señor mío! Mis huesos se han debilitado y mi cabeza canea de blanco. Y jamás he sido infeliz en mi súplica a Ti, ¡oh Señor mío!
Ciertamente temo a mis parientes tras de mí, y mi esposa es estéril. Concédeme, pues, de Tu Presencia un heredero
que herede de mí y herede de la Casa de Jacob; y hazlo, Señor mío, complaciente a Ti».
4–6Cf. 3:38; 21:89–90; y Lucas 1:5–25. En el v. 4, Zacarías describe las secuelas físicas de su senectud, estimándose que contaba entonces entre sesenta y ochenta y cinco años de edad (Z). Su declaración de que jamás ha sido infeliz en sus súplicas significa que en el pasado Dios siempre había atendido favorablemente sus ruegos (Bḍ, Mw). Dado que Zacarías procedía de una estirpe sacerdotal judía, su afirmación temo a mis parientes tras de mí se interpreta en el sentido de que recelaba que sus allegados no perseverasen en guiar con rectitud a la comunidad religiosa ni preservasen debidamente la religión tras su muerte (Bḍ). Los parientes de Zacarías (mawālī) pueden aludir a sus parientes agnados, que heredarían su dignidad en defecto de descendencia masculina propia (Mw), o bien a otros letrados religiosos ajenos a su parentela que pudiesen asumir la jefatura espiritual de la comunidad judía tras su óbito (Mw).
En el v. 5, heredero traduce walī, vocablo que en otros pasajes coránicos se vierte por «protector» o «amigo íntimo», pero que en este marco denota un sucesor, por cuanto atañe al anhelo de Zacarías de engendrar un vástago propio (Bḍ) capaz de ser heredero de su saber y autoridad religiosa y tal vez de su función profética (Mw), mas no necesariamente de sus bienes materiales. Zacarías era profeta, y un célebre ḥadīṯ asevera que los profetas no dejan herederos de su patrimonio material (Bḍ). Que se trata de una herencia espiritual y no crematística queda acreditado por la caracterización que Zacarías hace de su heredero como quien heredará de mí y heredará de la Casa de Jacob; véase 12:6, donde la Casa de Jacob es bendecida por Dios; y 4:54, donde Dios concedió a la Casa de Abraham el Libro y la Sabiduría, y... una soberanía inmensa. Asimismo, dicho infante sería un heredero procedente de Tu Presencia —esto es, de la Presencia Divina—, habida cuenta de que la ancianidad de Zacarías y de su cónyuge implicaba que cualquier hijo que engendrasen trascendía por entero los límites ordinarios de la procreación humana, no pudiendo ser sino un puro Don Divino (Bḍ).
Zacarías suplica asimismo que este heredero sea complaciente a Ti (raḍiyyan), es decir, que Dios se complazca con su carácter y sus obras (Mw). El término emparentado riḍā se traduce comúnmente por «contentamiento» o «complacencia», y en otros pasajes el Corán atestigua que la Complacencia de Dios constituye la meta suprema por la que pugnan los verdaderos creyentes (3:162, 174; 5:2, 16); asociándose asimismo al estado paradisíaco (3:15; 9:21). En 5:119, el triunfo inmenso en el Más Allá pertenece a aquellos de quienes se proclama: Dios está complacido con ellos y ellos están complacidos con Él; véase también 9:72, 100. En cuanto a la relación entre la complacencia divina y la humana, figura un ḥadīṯ que sentencia: «Quienquiera que esté complacido con el Decreto de Dios, Dios está complacido con él»; véase también 89:28c.
Versículo 7
يَٰزَكَرِيَّآ إِنَّا نُبَشِّرُكَ بِغُلَٰمٍ ٱسْمُهُۥ يَحْيَىٰ لَمْ نَجْعَل لَّهُۥ مِن قَبْلُ سَمِيًّۭا ﴿٧﴾
yāzakariyyā innā nubashshiruka bighulāmini smuhū yaḥyā lam naŷʿal lahū min qablu samiyyā
«¡Oh Zacarías! Te albriciamos la buena nueva de un hijo cuyo nombre será Juan, nombre que no hemos dado a nadie antes de él».
7El anuncio a Zacarías se entiende como la respuesta de Dios transmitida bien de modo directo por Dios, bien a través de un emisario angélico (R) o varios ángeles (Ṭs; véase 3:39). La forma árabe de Juan es Yaḥyā, que significa «él vive»; puede aludir a que Juan fue vivificado mediante la fe de Zacarías (Ṭ) o sencillamente a que cobró vida milagrosamente en el seno de su madre (Bḍ). Otros señalan que refiere que Dios vivificó su corazón mediante la fe y la obediencia (R).
Que Dios Mismo imponga el nombre a Juan constituye una honra insigne (R, Ṭs); a Jesús Dios también le asigna Su nombre (3:45). Que Dios no haya dado este nombre a nadie antes de él denota la predilección especial dispensada a Juan y su excelsa virtud (Ṭs; véanse los vv. 12–15). La singularidad de su nombre puede reflejar el hecho de haber sido nombrado por Dios Mismo con anterioridad a su nacimiento, en tanto que a los demás vástagos sus progenitores les imponen nombre tras el parto (R). La tradición chií vincula la historia de Juan —cuyo nombre carecía de precedentes y fue martirizado mediante decapitación por orden del tirano Herodes (véase Mateo 14:1–12)— con la del nieto del Profeta, al-Ḥusayn ibn ʿAlī, cuyo nombre, según fuentes chiíes, le fue conferido por el propio Profeta careciendo asimismo de precedente, sufriendo idéntico martirio tras el cual su cabeza fue remitida al gobernante omeya Yazīd (Ṭs).
Versículo 8
قَالَ رَبِّ أَنَّىٰ يَكُونُ لِى غُلَٰمٌۭ وَكَانَتِ ٱمْرَأَتِى عَاقِرًۭا وَقَدْ بَلَغْتُ مِنَ ٱلْكِبَرِ عِتِيًّۭا ﴿٨﴾
qāla rabbi annā yakūnu lī ghulāmun wakānati mraʾatī ʿāqiran waqad balaghtu mina l-kibari ʿitiyyā
Dijo: «¡Señor mío! ¿Cómo he de tener un hijo, si mi esposa es estéril y yo he alcanzado la decrepitud por la vejez?».
8Cf. 3:40. Zacarías responde de este modo bien para manifestar su sobrecogimiento ante el Poder creador de Dios, bien por anhelar saber cómo —esto es, por qué cauce— le sería concedido dicho vástago, dada la esterilidad de su esposa (IK, Mw). Mas como advierte la respuesta divina en el v. 9, es fácil para Mí, Dios no precisa de «medios» para crear (Z). La interrogación de Zacarías sobre cómo tendría un muchacho resulta asimismo inteligible en la medida en que el anuncio del v. 7 solo indicaba que recibiría un muchacho (ġulām), y no un «hijo» carnal (walad; R), sin especificar por ende que el infante habría de ser concebido y parido por la vía ordinaria.
Versículo 9
قَالَ كَذَٰلِكَ قَالَ رَبُّكَ هُوَ عَلَىَّ هَيِّنٌۭ وَقَدْ خَلَقْتُكَ مِن قَبْلُ وَلَمْ تَكُ شَيْـًۭٔا ﴿٩﴾
qāla kadhālika qāla rabbuka huwa ʿalayya hayyinun waqad khalaqtuka min qablu walam taku shayʾ
Dijo: «Así será. Tu Señor dice: ‘Es fácil para Mí; ya te creé a ti antes, cuando no eras nada’».
9Así será traduce kaḏālika, pudiendo verterse asimismo por «Así es». Traer las criaturas a la existencia es fácil para Dios, pues cuando decreta un asunto, solo le dice: ‘¡Sé!’, y es (2:117; 3:47, 59; 6:73; 16:40; 19:35; 36:82; 40:68). Idéntica formulación se ofrece como réplica a una pregunta similar de María en el v. 21. A guisa de ejemplo de cuán hacedera le resulta la creación, Dios recuerda a Zacarías que lo creó cuando no era nada, denotando que suscitar a Juan a través de padres seniles no entrañaba mayor milagro que Su capacidad omnímoda para hacer transitar todas las cosas de la nada al ser (R, Ṭ).
Versículo 10
قَالَ رَبِّ ٱجْعَل لِّىٓ ءَايَةًۭ ۚ قَالَ ءَايَتُكَ أَلَّا تُكَلِّمَ ٱلنَّاسَ ثَلَٰثَ لَيَالٍۢ سَوِيًّۭا ﴿١٠﴾
qāla rabbi ŷʿal lī āyatan qāla āyatuka allā tukallima n-nāsa thalātha layālin sawiyyā
Dijo: «¡Señor mío! Dame una señal». Dijo: «Tu señal será que no hablarás a la gente durante tres noches con sus días, aun estando sano».
10Cf. 3:41. Que Zacarías no hablará a la gente se entiende en el sentido de que quedó temporalmente incapacitado para articular el habla humana, aun conservando intactas sus facultades corporales (Ṭ, Ṭs, Z). Su repentina mudez constituyó asimismo un prodigio y señal para su pueblo, que comprendió de este modo que su rogativa había sido atendida (Ṭs). Algunos refieren que continuaba capacitado para pronunciar plegarias y alabanzas a Dios, pero se veía impedido de hablar a las gentes (Ṭs). Su incapacidad transitoria para hablar guarda paralelismo con la instrucción prescrita a María de guardar un ayuno de silencio tras el parto de Jesús (v. 26), acreditando de nuevo la correspondencia simbólica entre ambos relatos. Que tanto Zacarías como María fuesen conminados a observar silencio tras estos portentos sugiere la trascendencia espiritual del recogimiento silencioso. Múltiples maestros sufíes han señalado que el silencio constituye el único cauce verídico para expresar la vivencia de la Presencia Divina, resultando vano todo lenguaje humano ante tal trance. El silencio exterior, por añadidura, simboliza el anonadamiento interior del ego ante la Faz de lo Divino.
Versículo 11
فَخَرَجَ عَلَىٰ قَوْمِهِۦ مِنَ ٱلْمِحْرَابِ فَأَوْحَىٰٓ إِلَيْهِمْ أَن سَبِّحُوا۟ بُكْرَةًۭ وَعَشِيًّۭا ﴿١١﴾
fakharaŷa ʿalā qawmihī mina l-miḥrābi faʾawḥā ilayhim an sabbiḥū bukratan waʿashiyyā
Y salió del santuario hacia su pueblo y les indicó por señas que glorificasen por la mañana y por la tarde.
11El santuario (miḥrāb) alude verosímilmente a la estancia privada de oración de Zacarías en el Templo (Ṭ, Ṭs); el vocablo miḥrāb se emplea asimismo para designar el oratorio privado de María (3:37) y la morada íntima de David (38:21). En la arquitectura de las mezquitas islámicas, el miḥrāb designa la hornacina excavada en el muro que señala la orientación del rezo (qiblah). Miḥrāb proviene de una raíz vinculada a entablar combate; según al-Ṭabrisī, la hornacina de oración recibe este nombre porque quien se encara hacia ella en el rezo sostiene un combate espiritual frente a Satanás.
Zacarías indicó por señas a su pueblo, lo que significa que se comunicó mediante gestos (véase 3:41) o les transmitió el mensaje por escrito (Ṭ, Ṭs). En diversos pasajes el Corán conmina a invocar, alabar o glorificar a Dios mañana y tarde (véanse 6:52; 18:28; 24:36; 33:42; 48:9; 76:25), lo cual puede entrañar bien hacerlo de forma continua, bien consagrarse a ello en tales momentos cruciales, vinculados a la transición entre la luz y las tinieblas o el día y la noche, imagen de la mudanza entre la vida y la muerte (véase 6:52c). La «glorificación» (tasbīḥ) de Dios mañana y tarde puede aludir a las oraciones canónicas regulares matutinas y vespertinas, en las que se ensalza a Dios, o a cualquier modo de alabanza divina (Ṭs).
Versículo 12
يَٰيَحْيَىٰ خُذِ ٱلْكِتَٰبَ بِقُوَّةٍۢ ۖ وَءَاتَيْنَٰهُ ٱلْحُكْمَ صَبِيًّۭا ﴿١٢﴾
yāyaḥyā khudhi l-kitāba biquwwatin waʾātaynāhu l-ḥukma ṣabiyyā
«¡Oh Juan! ¡Aférrate al Libro con fuerza!». Y le concedimos la sabiduría y el juicio siendo aún niño,
12Esta alocución dirigida a Juan se entiende pronunciada poco después de su alumbramiento (Q, Ṭ); lo insta a tomar el Libro —a saber, la Torá— con fuerza, significando acatarlo con fervor y observar con rigor sus preceptos y prohibiciones (Ṭ). Juicio alude aquí a la honda comprensión de el Libro que Dios confirió a Juan desde su mocedad, o tal vez a su unción profética (R). Se refiere que la precoz madurez espiritual de Juan lo apartaba por completo de los juegos infantiles (Ṭ).
Versículo 13
وَحَنَانًۭا مِّن لَّدُنَّا وَزَكَوٰةًۭ ۖ وَكَانَ تَقِيًّۭا ﴿١٣﴾
waḥanānam mil ladunnā wazakātan wakāna taqiyyā
así como ternura de Nuestra Presencia y pureza; y fue temeroso [de Dios],
13Ternura traduce ḥanān, vocablo que denota una entrañable compasión y piedad benigna. Que proceda de Nuestra Presencia entraña que constituye una cualidad de misericordia que solo Dios puede infundir (Ṭ). Algunos sugieren que ternura de Nuestra Presencia alude al amor y condescendencia que Dios dispensaba a Juan (Ṭ), o a Juan mismo, personificación de la «tierna misericordia» para con Zacarías (Ṭ). Pureza atañe a la preservación de Juan frente al pecado así como a su rectitud moral en las obras (Ṭ). Para la cualidad del «temor reverencial» (taqwā), véase 2:2c.
Versículo 14–15
وَبَرًّۢا بِوَٰلِدَيْهِ وَلَمْ يَكُن جَبَّارًا عَصِيًّۭا ﴿١٤﴾ وَسَلَٰمٌ عَلَيْهِ يَوْمَ وُلِدَ وَيَوْمَ يَمُوتُ وَيَوْمَ يُبْعَثُ حَيًّۭا ﴿١٥﴾
wabarram biwālidayhi walam yakun ŷabbāran ʿaṣiyyā · wasalāmun ʿalayhi yawma wulida wayawma yamūtu wayawma yubʿathu ḥayyā
y piadoso con sus padres; no fue tirano ni rebelde.
¡Y la paz sea sobre él el día en que nació, el día en que muera y el día en que sea resucitado a la vida!
14–15A Juan se le define como piadoso con sus padres, esto es, sumiso y amoroso (Ṭ); sobre la trascendencia de la piedad filial, véase 2:83c y 6:151–52c, así como 4:36; 17:23; 29:8; 31:14; 46:15. En lugar de tirano y rebelde, se distinguió por una índole mansa y humilde (R) tanto hacia Dios como hacia sus progenitores (Ṭ), rasgo que al-Rāzī atribuye a todos los creyentes cabales. La triple bendición de paz formulada sobre él es idéntica a la proclamación de Jesús sobre sí mismo en el v. 33. La bendición sobre él el día en que nació alude al amparo divino que lo protegió de las insidias de Satanás (R, Ṭ); la bendición el día en que muera denota su inmunidad ante los tormentos del sepulcro (R, Ṭ); y la bendición en el momento en que sea resucitado a la vida significa que se verá preservado del terror y espanto que embargarán a los demás en el Día de la Resurrección (Ṭ), quedando inmune a todo castigo (R, Ṭ).
Versículo 16
وَٱذْكُرْ فِى ٱلْكِتَٰبِ مَرْيَمَ إِذِ ٱنتَبَذَتْ مِنْ أَهْلِهَا مَكَانًۭا شَرْقِيًّۭا ﴿١٦﴾
waudhkur fī l-kitābi maryama idhi ntabadhat min ahlihā makānan sharqiyyā
Y recuerda a María en el Libro, cuando se retiró de su familia a un lugar hacia el oriente.
16Maryam, hija de ʿImrān (66:12), procedía de una estirpe noble y pura del linaje davídico (IK); véase el comentario a 3:35–37 para la narración de su nacimiento y su consagración al Templo por el voto de su madre. La pureza de María se exalta en diversos pasajes coránicos, entre ellos 3:36, donde la súplica de su madre rogando la protección divina contra Satanás se tiene por plenamente escuchada; 21:91; y 66:12. En su exégesis a este pasaje, Rūzbihān al-Baqlī afirma que la substancia misma de María era la sagrada e inmaculada fiṭrah, el arquetipo primigenio de la naturaleza humana.
María se retiró de su familia con objeto de entregarse a la adoración en soledad (R, Z). Un lugar hacia el oriente puede designar un paraje al oriente del santuario del Templo (IK, Ṭ, Z) o al oriente de su morada (JJ, Z). Ciertos comentaristas especulan con que tal vez se retiró allí tras sobrevenirle la menstruación (IK, R, Ṭ) o para purificarse después de ella (R, Z), aunque otros refieren que abandonó milagrosamente su aposento cerrado de oración para buscar recogimiento en una ladera montañosa próxima al Templo (R, Z). Otros interpretan este versículo como una alusión al recogimiento espiritual de María desvinculándose del orbe de los seres creados, simbolizados por su familia, a fin de adentrarse en el ámbito sacro del Espíritu, el lugar oriental, donde contemplaría y experimentaría la Presencia Divina y el «hálito eterno de la unión» (Rb); cf. 66:12, donde concibió a Jesús tras serle insuflado del Espíritu. Contemplado así, el versículo entraña que nadie puede acceder a la dimensión espiritual de la realidad hasta que no se despoje de todos los apegos mundanales que distraen del recuerdo de Dios (Aj).
Versículo 17
فَٱتَّخَذَتْ مِن دُونِهِمْ حِجَابًۭا فَأَرْسَلْنَآ إِلَيْهَا رُوحَنَا فَتَمَثَّلَ لَهَا بَشَرًۭا سَوِيًّۭا ﴿١٧﴾
faittakhadhat min dūnihim ḥiŷāban faʾarsalnā ilayhā rūḥanā fatamaththala lahā basharan sawiyyā
Y se ocultó de ellos tras un velo. Entonces le enviamos a Nuestro Espíritu, que se le presentó con la apariencia de un hombre cabal.
17Se ocultó de ellos tras un velo, literalmente: «Dispuso un velo (ḥiŷāb) ante ellos». El velo puede aludir a una cortina o muro que la preservaba de las miradas ajenas (Ṭ, Z), quizá mientras cumplía su purificación ritual (R). En dicho estado de recogimiento, María recibió al ángel (Z) portador de la buena nueva de que concebiría un hijo. Nuestro Espíritu es unánimemente considerado el arcángel Gabriel (IK, R, Ṭs, Z), designado en otros pasajes como el Espíritu Santo (Rūḥ al-Qudus; 2:87, 253; 5:110; 16:102) o el Espíritu Fiel (26:193), acaso porque la religión es «revivificada» por su conducto (Z), al vincularse el espíritu de forma consustancial a la dación de la vida. El ángel se le apareció bajo la forma de un hombre cabal, cuya apariencia describen algunos como la de un joven imberbe, de radiante y perfecta hermosura, armoniosamente proporcionado (Ṭ, Z) y exento de imperfección (Z). Adoptó semejante figura, según algunos, a fin de que ella no sintiese pavor ni huyese de él (Z). Alternativamente, el Compañero y temprano recitador y exégeta del Corán Ubayy ibn Kaʿb (m. 29/649) consideraba que el Espíritu y el hombre cabal aludían al espíritu de Jesús (IK, Rb; véase también R, Ṭs para una interpretación semejante no adscrita a Ubayy ibn Kaʿb), a quien en 4:171 se le califica de un Espíritu procedente de Dios.
Versículo 18
قَالَتْ إِنِّىٓ أَعُوذُ بِٱلرَّحْمَٰنِ مِنكَ إِن كُنتَ تَقِيًّۭا ﴿١٨﴾
qālat innī aʿūdhu bir-raḥmāni minka in kunta taqiyyā
Dijo ella: «¡Me refugio en el Compasivo contra ti, si es que eres temeroso [de Dios]!».
18Al avistar al ángel, María experimentó zozobra, habiéndosele presentado un varón desconocido cuyas intenciones ignoraba (IK, Ṭ). De ahí que pronuncie una fórmula impetrando amparo en Dios, a Quien se invoca aquí y a lo largo de toda la sura mediante el Nombre al-Raḥmān («el Compasivo»). La deprecación de refugio divino encabeza las Suras 113 y 114, siendo invocada comúnmente por los musulmanes ante cualquier trance de peligro o mal, o precediendo a la basmalah al practicar las abluciones rituales, la oración o la recitación del Corán.
Versículo 19
قَالَ إِنَّمَآ أَنَا۠ رَسُولُ رَبِّكِ لِأَهَبَ لَكِ غُلَٰمًۭا زَكِيًّۭا ﴿١٩﴾
qāla innamā ana rasūlu rabbiki liʾahaba laki ghulāman zakiyyā
Dijo él: «Solo soy un mensajero de tu Señor para agraciarte con un hijo puro».
19Mensajero traduce rasūl, aplicable tanto a emisarios angélicos como a profetas humanos. El ángel comparece para agraciar a María con un hijo puro, esto es, para ser la causa de que conciba un vástago insuflándole en su manga o vestidura (Bḍ, R, Z; cf. 21:91; 66:12), o bien simplemente para anunciarle la nueva de que concebirá a dicho infante (Q, R, Z). El vástago será puro e inocente de todo pecado y defecto (R, Ṭ, Ṭs). Puro traduce aquí zakī, voz vinculada a la noción de crecimiento y fructificación, sugiriendo algunos que denota que Jesús crecería en pureza y santidad desde la niñez hasta la madurez (Aj, R, Ṭs).
Versículo 20
قَالَتْ أَنَّىٰ يَكُونُ لِى غُلَٰمٌۭ وَلَمْ يَمْسَسْنِى بَشَرٌۭ وَلَمْ أَكُ بَغِيًّۭا ﴿٢٠﴾
qālat annā yakūnu lī ghulāmun walam yamsasnī basharun walam aku baghiyyā
Dijo ella: «¿Cómo he de tener un hijo, si ningún hombre me ha tocado ni he sido jamás una mujer deshonesta?».
20Véase la réplica análoga de Zacarías en el v. 8 y 3:40, y la de María en 3:47. Al igual que en el caso de Zacarías en el v. 8, la respuesta de María se entiende como una indagación orientada a dilucidar cómo acaecerá la concepción del hijo —por ejemplo, a través de desposorio legítimo o de otro modo milagroso (IK, Ṭ)—, y no como una muestra de duda frente a la verdad transmitida por el ángel. Que ningún hombre la ha tocado denota que no había mantenido relaciones conyugales legítimas, mientras que afirmar no haber sido deshonesta proclama su pureza frente a cualquier trato sexual ilícito (R, Ṭ, Ṭs, Z). Si bien, como se indicó anteriormente, una minoría de teólogos consideró a María profeta femenina (véase la introducción a la Sura 19), la gran mayoría rechazó dicha tesis. Por ende, para algunos comentaristas la concepción milagrosa de Jesús por María atestigua que los milagros probatorios inimitables (muʿŷizāt), normalmente dispensados a los profetas como acreditación de su misión, pueden ser concedidos asimismo a santos que no ostentan la profecía (Ṭs). Otros han valorado la concepción virginal como un milagro dispensado primordialmente en beneficio de Jesús o de Zacarías (Ṭs), antes que de María misma.
Versículo 21
قَالَ كَذَٰلِكِ قَالَ رَبُّكِ هُوَ عَلَىَّ هَيِّنٌۭ ۖ وَلِنَجْعَلَهُۥٓ ءَايَةًۭ لِّلنَّاسِ وَرَحْمَةًۭ مِّنَّا ۚ وَكَانَ أَمْرًۭا مَّقْضِيًّۭا ﴿٢١﴾
qāla kadhāliki qāla rabbuki huwa ʿalayya hayyinun walinaŷʿalahū āyatal lin-nāsi waraḥmatam minnā wakāna amram maqḍiyyā
Dijo él: «Así será. Tu Señor dice: ‘Es fácil para Mí. Y [lo haremos] para hacer de él un signo para la humanidad y una misericordia de Nuestra parte’. Y es un asunto decretado».
21Así será. Tu Señor dice: ‘Es fácil para Mí’ constituye la misma réplica dada a Zacarías en el v. 9; véase 19:9c. Jesús es un signo para la humanidad en cuanto prueba palmaria del Poder Omnímodo de Dios como Creador (IK), pues su nacimiento demuestra que Dios puede traer al ser a un niño sin concurso de padre humano (IK, R), al igual que suscitó a Adán sin concurso de padre ni madre (IK). Mediante su concepción y parto milagrosos y su habla siendo aún lactante (vv. 30–33), Jesús constituye asimismo un signo y testimonio de su propia misión profética y de la inocencia virginal de su madre (Ṭs). Cf. 23:50, donde María y Jesús conjuntamente son proclamados un signo. Jesús es asimismo una misericordia de Dios dispensada a María y a cuantos crean en él y sigan su guía (Ṭ, Ṭs).
Versículo 22
۞ فَحَمَلَتْهُ فَٱنتَبَذَتْ بِهِۦ مَكَانًۭا قَصِيًّۭا ﴿٢٢﴾
faḥamalathu fantabadhat bihī makānan qaṣiyyā
Así pues, lo concibió y se retiró con él a un lugar apartado.
22María concibió a Jesús cuando el Espíritu fue insuflado en ella (21:91; 66:12); según un relato común, el Espíritu fue insuflado a través de la abertura de su túnica o de su manga (IK, Ṭ, Ṭs). Adán recibe la vida de modo semejante cuando Dios insufló en él de Su Espíritu (15:29; 32:9; 38:72), si bien es su creación mediante el decreto divino («hágase») y no a través de medios humanos ordinarios lo que se identifica explícitamente como la base de la semejanza entre Adán y Jesús en 3:59: En verdad, la semejanza de Jesús ante Dios es como la de Adán; lo creó del polvo, luego le dijo «¡Sé!», y fue. Según algunos, cuando la esposa de Zacarías fue a ver a María para anunciarle su propio embarazo, encontró a María encinta también, y la criatura en el vientre de la esposa de Zacarías pareció postrarse ante la criatura en el vientre de María (IK, Ṭ), cumpliendo así la proclamación de los ángeles en 3:39 de que Juan confirmaría una Palabra de Dios, siendo la Palabra Jesús; cf. Lucas 1:41, donde la criatura en el vientre de la esposa de Zacarías, Isabel, «saltó» de gozo al encontrarse con María encinta.
Algunos identifican el lugar apartado al que ella se retira, al igual que el lugar oriental en el v. 16, como una zona al este del Templo (Ṭ). Sin embargo, otros lo describen de modo más convincente como un lugar distante donde ella y su familia no eran conocidos. Se marcha lejos con el fin de evitar avergonzar a Zacarías, así como por temor por su hijo y tal vez por ella misma, anticipando que su pueblo, entre el cual gozaba de fama de gran piedad y ascetismo, no lo comprendería (R). Wahb ibn Munabbih, quien estaba familiarizado con las escrituras judías y cristianas, relata que el embarazo de María fue conocido por uno de sus parientes llamado José, quien también servía en el Templo y la ayudó durante su embarazo (R, Ṭ; véase también IK para un relato similar no atribuido a Wahb ibn Munabbih). Algunos relatos afirman que más tarde huyó con José a Egipto cuando se aproximaba el momento del parto (R, Ṭ); cf. Mateo 2:13–14, donde María y José, que están casados en el relato bíblico, huyen a Egipto después del nacimiento de Jesús.
Versículo 23
فَأَجَآءَهَا ٱلْمَخَاضُ إِلَىٰ جِذْعِ ٱلنَّخْلَةِ قَالَتْ يَٰلَيْتَنِى مِتُّ قَبْلَ هَٰذَا وَكُنتُ نَسْيًۭا مَّنسِيًّۭا ﴿٢٣﴾
faʾaŷāʾahā l-makhāḍu ilā ŷidhʿi n-nakhlati qālat yālaytanī mittu qabla hādhā wakuntu nasyam mansiyyā
Y los dolores del parto la empujaron hacia el tronco de una palmera. Dijo: «¡Ojalá hubiera muerto antes de esto y fuera una cosa olvidada, completamente olvidada!».
23La palmera hacia la que María se ve empujada —buscando tanto refugio de la vista de los demás como fuerzas al apoyarse o aferrarse al árbol en busca de sostén (R, Ṭs, Z)— se dice que era el tronco de una palmera seca, desprovista de frutos o ramas verdes debido a que le habían cortado la copa. Además, se dice que la estación era el invierno (R, Z), lo que hace que la producción de dátiles maduros por parte del árbol en el v. 25 fuera particularmente milagrosa.
El deseo de María de haber muerto antes de esto significa que deseaba haber muerto antes del inicio de las dificultades que ahora afrontaba como mujer que daba a luz a un niño sola, sin marido, incluyendo tanto el dolor físico del parto como la vergüenza por lo que la gente pensaría de ella (Aj, IK, Ṭ). Algunos comentaristas afirman que el anhelo de muerte de María no debe entenderse en el sentido de que careciera de paciencia, satisfacción o confianza en Dios (Aj). Al-Rāzī observa que desear la muerte es a menudo la respuesta de los justos ante el sufrimiento (R), ya que se niegan a abandonar sus deberes morales o espirituales, pero no obstante sienten temor o tristeza por las consecuencias que puedan derivarse. Al-Rāzī ofrece, como uno de varios ejemplos, una declaración similar de ʿAlī ibn Abī Ṭālib antes de la Batalla del Camello (36/656), la batalla inaugural de la Primera Guerra Civil durante su califato. Olvidada (nasyan) y completamente olvidada (mansiyyan) traducen formas diferentes de la misma raíz y expresan el deseo de María de ser completamente borrada de la memoria, de modo que nadie la buscara, todo rastro de ella fuera eliminado y fuera como si fuese completamente desconocida o jamás hubiera habitado sobre la faz de la tierra (IK, Ṭ). En un nivel espiritual, la declaración de María puede entenderse como la expresión de la victoria definitiva contra el ego mundano, pues indica que no solo deseaba apartarse del mundo y olvidarlo, sino también ser enteramente olvidada por él.
Versículo 24
فَنَادَىٰهَا مِن تَحْتِهَآ أَلَّا تَحْزَنِى قَدْ جَعَلَ رَبُّكِ تَحْتَكِ سَرِيًّۭا ﴿٢٤﴾
fanādāhā min taḥtihā allā taḥzanī qad ŷaʿala rabbuki taḥtaki sariyyā
Entonces la llamó desde abajo de ella: «¡No te aflijas! Tu Señor ha puesto a tus pies un arroyo.
24La voz que clama a María aquí puede ser la del arcángel Gabriel o la de Jesús (Ṭ, Ṭs, Z). Debido a que la voz clama desde abajo de ella, muchos consideran más probable que sea Jesús quien se dirige a ella tras haber nacido (Ṭ, Ṭs), aunque algunos señalan que si es Gabriel quien la llama, entonces desde abajo de ella (min taḥtihā) puede significar «delante de ella» (Ṭ, Ṭs). Por otra parte, desde abajo de ella puede significar desde abajo del tronco de la palmera (Ṭ, Z), que en árabe es también gramaticalmente femenino y llevaría el pronombre femenino; o bien puede significar que Gabriel la llamaba desde el valle o el pie de la montaña situado debajo de ella (IK, Ṭs). Arroyo traduce sariyyan; sin embargo, algunos sugieren que sariyyan, que también puede ser un adjetivo que significa «noble» o «distinguido», puede ser una descripción del propio Jesús (IK, Qu, Ṭs, Z).
Versículo 25
وَهُزِّىٓ إِلَيْكِ بِجِذْعِ ٱلنَّخْلَةِ تُسَٰقِطْ عَلَيْكِ رُطَبًۭا جَنِيًّۭا ﴿٢٥﴾
wahuzzī ilayki biŷidhʿi n-nakhlati tusāqiṭ ʿalayki ruṭaban ŷaniyyā
Y sacude hacia ti el tronco de la palmera; caerán sobre ti dátiles frescos y maduros.
25El tronco de la palmera, del que se decía que estaba seco (IK, Ṭ), se convirtió en fuente de dátiles frescos (Ṭ). El milagro de los dátiles frescos y maduros cayendo de un árbol seco reproduce simbólicamente el milagro del nacimiento de Juan de su anciana y otrora estéril madre (vv. 7–9); también recuerda el milagro de la fruta fresca «fuera de temporada» que le llegaba a María mientras permanecía encerrada en su oratorio solitario; véase 3:37c.
Versículo 26
فَكُلِى وَٱشْرَبِى وَقَرِّى عَيْنًۭا ۖ فَإِمَّا تَرَيِنَّ مِنَ ٱلْبَشَرِ أَحَدًۭا فَقُولِىٓ إِنِّى نَذَرْتُ لِلرَّحْمَٰنِ صَوْمًۭا فَلَنْ أُكَلِّمَ ٱلْيَوْمَ إِنسِيًّۭا ﴿٢٦﴾
fakulī washrabī waqarrī ʿaynan faʾimmā tarayinna mina l-bashari aḥadan faqūlī innī nadhartu lir-raḥmāni ṣawman falan ukallima l-yawma insiyyā
Come, pues, y bebe y sosiega tus ojos. Y si ves a algún ser humano, di: ‘He hecho voto de ayuno al Compasivo, y hoy no hablaré con persona alguna’».
26Come, pues, es una prescripción a María para nutrir su cuerpo con los dátiles frescos, de los que se dice que son particularmente beneficiosos para las mujeres durante el parto (IK, Q, Z), pero también puede ser una orden de «nutrir su alma» (Bḍ, IK) y ser consolada (Z) por ello, ya que la provisión de comida y bebida milagrosas simboliza el amor y la preocupación de Dios por ella (Rb). Sosegar tus ojos (qarrī ʿaynan) es una expresión árabe común que significa ser reconfortada y quedar en paz. Una variante de esta expresión se emplea también para describir el estado de la madre de Moisés cuando el infante Moisés le es temporalmente devuelto para que lo amamantara (20:40). Según algunos, a María se le prescribe estar en paz al contemplar la radiante belleza de su hijo (Rb).
He hecho voto traduce nadhartu, la misma palabra usada por la madre de María al formular su voto a Dios respecto al hijo en su vientre (3:35). El verbo nadhara es similar al término bíblico «nazareo», usado para describir a aquellos que habían asumido el voto de «consagrarse al Señor» durante un período determinado (véase Números 6:2) y abstenerse de hablar salvo en el caso de la oración. Algunos relatan que era práctica entre algunos israelitas y judíos de la época de María ayunar absteniéndose tanto del habla como de la comida y la bebida (Ṭ, Ṭs). El ayuno de silencio de María evoca también la incapacidad temporal de hablar de Zacarías como signo del inminente nacimiento de su hijo (v. 10; 3:41); y algunos dicen que su ayuno de silencio sirvió como un «signo» similar (Ṭ). No obstante, su ayuno de silencio permitió además que Jesús hablara en su nombre (Ṭs). Esto la liberó de la carga de tener que argumentar en defensa de su propia inocencia ante su familia (Bḍ).
Versículo 27
فَأَتَتْ بِهِۦ قَوْمَهَا تَحْمِلُهُۥ ۖ قَالُوا۟ يَٰمَرْيَمُ لَقَدْ جِئْتِ شَيْـًۭٔا فَرِيًّۭا ﴿٢٧﴾
faʾatat bihī qawmahā taḥmiluhū qālū yāmaryamu laqad ŷiʾti shayʾ fariyyā
Y se presentó con él ante su pueblo, llevándolo en brazos. Dijeron: «¡Oh María! ¡Ciertamente has traído algo inaudito!
27Algo inaudito traduce fariyyan, lo cual designa algo que es serio y grave, además de inaudito o sin precedentes (Bḍ, Ṭ, Ṭs).
Versículo 28
يَٰٓأُخْتَ هَٰرُونَ مَا كَانَ أَبُوكِ ٱمْرَأَ سَوْءٍۢ وَمَا كَانَتْ أُمُّكِ بَغِيًّۭا ﴿٢٨﴾
yāʾukhta hārūna mā kāna abūki mraʾa sawʾin wamā kānat ummuki baghiyyā
¡Oh hermana de Aarón! Tu padre no era un hombre perverso ni tu madre una mujer deshonesta».
28El hecho de que se llame a María hermana de Aarón no pretende indicar, según los comentaristas, que fuera la hermana biológica del profeta Aarón, hermano de Moisés. Esto sería cronológicamente imposible, aunque el nombre del padre de María es ʿImrān (66:12), al igual que el de los profetas Moisés y Aarón, según la tradición islámica. Algunos comentaristas explican que el nombre de Aarón representaba la rectitud entre los judíos de aquella época, por lo que el título hermana de Aarón pretendía indicar que María era semejante a Aarón en rectitud (Ṭ, Ṭs). Otra explicación es que el nombre de Aarón era común entre los israelitas y que María tenía un medio hermano llamado Aarón (Th, Ṭs, Z). La opinión más extendida entre los comentaristas es que María era descendiente del profeta Aarón y que el título hermana de Aarón pretende ser una referencia a su noble linaje (Bḍ, Th, Ṭs, Z); véase también 3:33–34c.
Versículo 29
فَأَشَارَتْ إِلَيْهِ ۖ قَالُوا۟ كَيْفَ نُكَلِّمُ مَن كَانَ فِى ٱلْمَهْدِ صَبِيًّۭا ﴿٢٩﴾
faʾashārat ilayhi qālū kayfa nukallimu man kāna fī l-mahdi ṣabiyyā
Ella señaló hacia él. Dijeron: «¿Cómo vamos a hablar a quien todavía es un niño en la cuna?».
29María señaló hacia el infante Jesús, indicando que debían hablar con él (Ṭ). La respuesta de ellos refleja su incredulidad al ser conminados a hablar a un bebé. Según algunos comentaristas, su respuesta sugiere un tono de indignación, pues al principio pensaron que la indicación de María era en tono burlón o de broma (Q, Ṭs, Z). Niño en la cuna aquí puede significar un niño en el regazo de su madre (Ṭ).
Versículo 30–31
قَالَ إِنِّى عَبْدُ ٱللَّهِ ءَاتَىٰنِىَ ٱلْكِتَٰبَ وَجَعَلَنِى نَبِيًّۭا ﴿٣٠﴾ وَجَعَلَنِى مُبَارَكًا أَيْنَ مَا كُنتُ وَأَوْصَٰنِى بِٱلصَّلَوٰةِ وَٱلزَّكَوٰةِ مَا دُمْتُ حَيًّۭا ﴿٣١﴾
qāla innī ʿabdu llāhi ātāniya l-kitāba waŷaʿalanī nabiyyā · waŷaʿalanī mubārakan ayna mā kuntu waʾawṣānī biṣ-ṣalāti waz-zakāti mā dumtu ḥayyā
Dijo él: «Ciertamente soy siervo de Dios. Él me ha concedido el Libro y me ha designado profeta.
Y me ha hecho bendito doquiera que me halle, y me ha encomendado la oración y el azaque mientras viva,
30–31Según algunos comentaristas, la repentina capacidad de hablar de Jesús, como la repentina incapacidad de Zacarías para hacerlo en el v. 10, fue un hecho temporal, y tras pronunciar las declaraciones relatadas en los vv. 30–33, Jesús retornó al estado ordinario de un infante incapaz aún de hablar (R, Q). El don milagroso y temporal del habla le fue concedido a fin de absolver a su madre de toda culpa o sospecha (Q). Al-Ṭabrisī señala, sin embargo, que algunos afirmaban que el intelecto de Jesús se hallaba perfeccionado y fue profeta desde ese momento en adelante, en cuyo caso su milagrosa capacidad de hablar como recién nacido continuó más allá de este encuentro con la familia de su madre.
Es significativo que las primeras palabras pronunciadas por Jesús fueran una afirmación de su condición de siervo en relación con Dios (Q); se hace asimismo hincapié en la servidumbre de Jesús en 4:172, y los musulmanes entienden la idea de Jesús como «siervo de Dios» como una respuesta a las afirmaciones cristianas relativas a la divinidad o filiación divina de Jesús (véanse 4:172–73c; 5:75c). El Profeta Mahoma es también descrito reiteradamente como siervo de Dios en el Corán (véanse 17:1; 25:1; 53:10; 57:9), y según la tradición islámica, uno de los nombres del Profeta, al igual que el nombre de su padre, era ʿAbd Allāh («siervo de Dios»).
Las palabras de Jesús Él me ha concedido el Libro —es decir, el Evangelio (Z)— significan que había sido decretado que a Jesús se le otorgaría el Libro (Ṭ), puesto que era todavía un recién nacido y el sentido de estas palabras solo se cumpliría en el futuro (Th, Ṭs). Otros sugieren que a Jesús se le enseñó la Torá mediante inspiración divina cuando estaba aún en el vientre materno (Th) o, como se ha señalado antes, que fue instituido profeta cuando aún era un niño; véase 3:48 en cuanto a la enseñanza por parte de Dios de las escrituras a Jesús, incluidas la Torá y el Evangelio. El que Jesús hubiera sido hecho [...] bendito se entiende en el sentido de que Jesús es una fuente de beneficio espiritual (Ṭ, Z) para quienes siguen su religión (Th), que es un «maestro del bien» (Ṭ, Th, Z), un guía para los extraviados, un vindicador de los oprimidos, alguien que lleva la abundancia a los desposeídos, y alguien que ordena el bien y prohíbe el mal (Q, Qu, Ṭ), lo cual el Corán describe como una característica de los creyentes en 3:104, 110, 114; 9:71, 112; 22:41; 31:17, y del Profeta Mahoma en particular en 7:157. La oración y el azaque se mencionan con frecuencia juntos en el Corán como pilares de la práctica religiosa correcta para los creyentes musulmanes (véanse, p. ej., 2:110, 177, 277; 4:162; 9:71), así como para la Gente del Libro (p. ej., 2:43, 83; 5:12). Azaque traduce zakāh, vocablo que, además de la limosna preceptiva, puede aludir a la práctica de purificarse espiritualmente mediante la abstención del pecado y la desobediencia (Ṭ). Mientras viva se refiere a la duración de la estancia de Jesús sobre la tierra, pues los musulmanes creen que Jesús aún no ha muerto; fue elevado directamente hacia Dios (4:158) y regresará a la tierra y morirá justo antes del fin de los tiempos; véase 4:158c.
Versículo 32
وَبَرًّۢا بِوَٰلِدَتِى وَلَمْ يَجْعَلْنِى جَبَّارًۭا شَقِيًّۭا ﴿٣٢﴾
wabarram biwālidatī walam yaŷʿalnī ŷabbāran shaqiyyā
y ser piadoso con mi madre. Y no me ha hecho tirano ni desdichado.
32Jesús, al igual que Juan en el v. 14, se caracteriza por la piedad filial; con respecto a la importancia de la piedad filial, véanse 2:83; 4:36; 6:151; 17:23; 29:8c; 31:14; 46:15. Al igual que Juan, tampoco es tirano, es decir, ni arrogante ni desobediente a los mandatos de Dios (Ṭ) ni violento en la cólera (Q). Se relata que Jesús vivió con humildad: se alimentaba principalmente de alimentos vegetales, vestía un sayal áspero de pelo, se sentaba en el suelo y era itinerante, sin residencia fija (Q). A pesar de su piedad filial, se dice que Jesús apreciaba por encima de todo a quienes seguían la verdad de su mensaje. Según un relato, cuando una mujer vio a Jesús resucitar a los muertos y curar a los enfermos, le dijo: «¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron!». Él respondió: «Dichosos son aquellos que recitan el Libro de Dios y siguen lo que hay en él» (Ṭ, Th). Un sentimiento similar se transmite en Marcos 3:31–35; Mateo 12:46–50; y Lucas 8:19–21, donde Jesús identifica a su verdadera familia no como su madre biológica y sus parientes, sino como aquellos que «oyen la palabra de Dios y la cumplen».
Versículo 33
وَٱلسَّلَٰمُ عَلَىَّ يَوْمَ وُلِدتُّ وَيَوْمَ أَمُوتُ وَيَوْمَ أُبْعَثُ حَيًّۭا ﴿٣٣﴾
waas-salāmu ʿalayya yawma wulidttu wayawma amūtu wayawma ubʿathu ḥayyā
¡Y la paz sea sobre mí el día en que nací, el día en que muera y el día en que sea resucitado a la vida!».
33La declaración de Jesús en este versículo es idéntica a la que se hace sobre Juan en el v. 15, aunque aquí la triple invocación de paz es pronunciada en primera persona por el propio Jesús. Se entiende que la invocación significa que Jesús goza de la protección de Dios frente a Satanás; se vio libre del contacto de Satanás el día en que nació (Ṭ), y estará libre de temor el día en que muera (tras su regreso a la tierra; véase 43:61c) y el día en que sea resucitado a la vida (Ṭ) con el resto de la humanidad (véase el comentario a 4:157–59).
Versículo 34
ذَٰلِكَ عِيسَى ٱبْنُ مَرْيَمَ ۚ قَوْلَ ٱلْحَقِّ ٱلَّذِى فِيهِ يَمْتَرُونَ ﴿٣٤﴾
dhālika ʿīsā bnu maryama qawla l-ḥaqqi lladhī fīhi yamtarūn
Ese es Jesús, hijo de María: palabra de verdad sobre la que ellos dudan.
34Una palabra de verdad (qawl al-ḥaqq) es con gran probabilidad una descripción del relato sobre Jesús tal como se expone en el Corán, el cual es entendido por los comentaristas musulmanes como el relato verídico de su vida y su persona, en contraposición al relato de los judíos, que no aceptaron su profecía, y al relato de los cristianos, que lo consideraban hijo de Dios y de naturaleza divina (Q, Ṭ). La expresión podría también pretender describir las palabras pronunciadas por Jesús en los vv. 30–33 (Q). Sobre la que ellos dudan aludiría entonces a los judíos y cristianos (Ṭ, Th), de quienes se dice en otros pasajes que están en duda respecto a la verdadera naturaleza e historia de Jesús (véanse 4:157 y su comentario). Por otra parte, una palabra de verdad puede relacionarse con la descripción de Jesús como una Palabra procedente de Dios en 3:45 (Q, Th), aunque en aquel versículo el término es kalimah, que se traduce por Palabra, en lugar de qawl (declaración o palabra), como se encuentra aquí. Puesto que la Verdad (al-Ḥaqq) es uno de los Nombres de Dios, algunos consideran que Verdad aquí es una referencia a Dios, de modo que una declaración de la verdad podría verterse como «la Palabra de Dios» y constituiría así una descripción de Jesús sinónima de su descripción en 3:45 como una Palabra procedente de Él.
Versículo 35
مَا كَانَ لِلَّهِ أَن يَتَّخِذَ مِن وَلَدٍۢ ۖ سُبْحَٰنَهُۥٓ ۚ إِذَا قَضَىٰٓ أَمْرًۭا فَإِنَّمَا يَقُولُ لَهُۥ كُن فَيَكُونُ ﴿٣٥﴾
mā kāna lillāhi an yattakhidha min waladin subḥānahū idhā qaḍā amran faʾinnamā yaqūlu lahū kun fayakūn
No corresponde a Dios adoptar un hijo. ¡Gloria a Él! Cuando decreta un asunto, solo le dice: «¡Sé!», y es.
35El Corán rechaza y censura reiteradamente la noción de que Dios pueda tener un hijo; véanse 6:100–102 y su comentario, así como 2:116; 4:171; 10:68; 16:57; 21:26; 39:4. Las refutaciones coránicas de que Dios tenga un hijo van habitualmente acompañadas, como aquí, por la exclamación ¡Gloria a Él! Véase también el comentario a 112:3: No engendra ni ha sido engendrado. Respecto al decreto creativo divino («hágase») ¡Sé! como el medio por el cual Dios trae a las criaturas a la existencia, véanse 2:117 y su comentario, así como 3:47; 6:73; 16:40; 36:82; 40:68. Véase 3:59 con respecto a Jesús en particular.
Versículo 36
وَإِنَّ ٱللَّهَ رَبِّى وَرَبُّكُمْ فَٱعْبُدُوهُ ۚ هَٰذَا صِرَٰطٌۭ مُّسْتَقِيمٌۭ ﴿٣٦﴾
waʾinna llāha rabbī warabbukum faʿbudūhu hādhā ṣirāṭum mustaqīm
«Y en verdad Dios es mi Señor y vuestro Señor: ¡adoradle, pues! Este es un sendero recto».
36Tal como se traduce, este versículo se lee como una continuación de las palabras pronunciadas por Jesús en los vv. 30–33 (Ṭ, Ṭs), y la primera frase es casi idéntica a las palabras de Jesús en 5:117. Leída de este modo, la declaración reitera la idea de que Jesús es un siervo en relación con Dios, a Quien describe como mi Señor y vuestro Señor. La orden adoradle, pues indica que quienes adorasen a Jesús deberían adorar a Dios en su lugar, Quien es tanto el Señor de Jesús como el de ellos. No obstante, el versículo también puede leerse como una continuación desde el v. 34, de suerte que podría traducirse: «Ese es Jesús, hijo de María... y ese es Dios, mi Señor y vuestro Señor» (Ṭ, Ṭs). Con respecto al sendero recto, entendido como la senda de la verdadera religión que conduce a la salvación, véase 1:6c.
Versículo 37
فَٱخْتَلَفَ ٱلْأَحْزَابُ مِنۢ بَيْنِهِمْ ۖ فَوَيْلٌۭ لِّلَّذِينَ كَفَرُوا۟ مِن مَّشْهَدِ يَوْمٍ عَظِيمٍ ﴿٣٧﴾
faikhtalafa l-aḥzābu mim baynihim fawaylul lilladhīna kafarū mim mashhadi yawmin ʿaẓīm
Pero las facciones discreparon entre sí; ¡ay de los que no creen ante la comparecencia de un Día tremendo!
37Las facciones que discreparon entre sí son, según algunos, los judíos y los cristianos, que difieren mutuamente sobre la condición de Jesús (Q, Z). Otros sugieren que las facciones se refiere a distintas sectas cristianas, por ejemplo, los jacobitas y los nestorianos (Q, Ṭ, Ṭs, Z), que tenían su sede en el Cercano Oriente. La comparecencia [o testimonio] de un Día tremendo alude al presenciar o experimentar un gran temor ante la rendición de cuentas y el castigo infligido en el Día de la Resurrección (Ṭ, Z). El testimonio o comparecencia puede aludir también al testimonio de otros en contra de los incrédulos en ese Día, incluido el testimonio de los ángeles, los profetas y los líderes de sus respectivas comunidades religiosas, así como el testimonio de su propia piel y sus propios miembros contra ellos mismos (véanse 24:24; 36:65; 41:20; Z). Comparecencia traduce mashhad, que de manera más literal denota el tiempo y lugar del cómputo y el juicio (Z). El versículo puede aludir por tanto al inmenso pavor que suscitará esta escena o escenario.
Versículo 38
أَسْمِعْ بِهِمْ وَأَبْصِرْ يَوْمَ يَأْتُونَنَا ۖ لَٰكِنِ ٱلظَّٰلِمُونَ ٱلْيَوْمَ فِى ضَلَٰلٍۢ مُّبِينٍۢ ﴿٣٨﴾
asmiʿ bihim waʾabṣir yawma yaʾtūnanā lākini ẓ-ẓālimūna l-yawma fī ḍalālim mubīn
¡Qué bien oirán y qué bien verán el Día en que comparezcan ante Nosotros! Mas los transgresores hoy están en un extravío manifiesto.
38El Día de la Resurrección y el Juicio, los incrédulos oirán y verán con agudeza, en contraste con su «ceguera» y «sordera» espirituales en la vida terrenal ante los signos de Dios y las enseñanzas de las escrituras y los profetas (Ṭs); con respecto a la ceguera o sordera espiritual en esta vida, véase, por ejemplo, 2:18c, así como 2:171; 5:71; 17:97. Véase también 50:22, que dice respecto al Último Día: Ciertamente estabas descuidado de esto. Ahora te hemos retirado tu velo, y hoy tu vista es penetrante. Para señalar otro aspecto de la existencia en el Más Allá, se emplea una metáfora distinta de la ceguera en 20:125, donde se dice que quienes fueron espiritualmente ciegos en esta vida serán resucitados [...] ciegos como testimonio de su ceguera en la vida terrenal (véase 20:124–27c). Aun cuando el oído y la vista de los incrédulos sean agudos en ese Día, de nada les servirá, del mismo modo que creer en ese Día no aporta ningún beneficio a quienes no fueron creyentes en la vida terrenal; véase, por ejemplo, 40:84–85 (Ṭ, Ṭs).
Versículo 39
وَأَنذِرْهُمْ يَوْمَ ٱلْحَسْرَةِ إِذْ قُضِىَ ٱلْأَمْرُ وَهُمْ فِى غَفْلَةٍۢ وَهُمْ لَا يُؤْمِنُونَ ﴿٣٩﴾
waʾandhirhum yawma l-ḥasrati idh quḍiya l-amru wahum fī ghaflatin wahum lā yuʾminūn
Y adviérteles del Día del Pesar, cuando todo haya quedado sentenciado, mientras ellos siguen en la negligencia y no creen.
39Aquí se le ordena al Profeta advertir a los coraichitas del Día del Pesar —una referencia descriptiva al Día de la Resurrección y el Juicio que solo se encuentra en este versículo, aunque la idea de que las malas acciones serán fuente de pesar en el Más Allá se menciona, por ejemplo, en 2:167 y 8:36. Algunos comentaristas explican este pesar diciendo que a aquellos cuya incredulidad y malas acciones les granjearon un lugar en el Fuego del Infierno se les mostrarán primero las moradas del Jardín que habían sido preparadas para ellos de haber sido creyentes (Ṭ).
Cuando todo haya quedado sentenciado [o el asunto haya sido decretado] y expresiones similares se utilizan en varios versículos para indicar la llegada del Último Día y el Juicio (véanse 2:210; 6:8; 14:22). El «asunto queda decretado» en ese punto porque, tras la llegada del Último Día, ya no se tiene la oportunidad de arrepentirse y enmendar el camino de manera que se modifique el destino de uno en el Más Allá. Cuando todo haya quedado sentenciado es, por tanto, una descripción del momento en que se emite el Juicio final y eterno. Según un ḥadīz frecuentemente asociado a este versículo, una vez que los seres humanos hayan sido enviados al Jardín o al Infierno, Dios traerá a la muerte misma en forma de carnero y la «degollará» ante los habitantes tanto del Jardín como del Fuego para indicar que la muerte ya no puede alterar ni poner fin a sus respectivos destinos (Q, Ṭ).
Versículo 40
إِنَّا نَحْنُ نَرِثُ ٱلْأَرْضَ وَمَنْ عَلَيْهَا وَإِلَيْنَا يُرْجَعُونَ ﴿٤٠﴾
innā naḥnu narithu l-arḍa waman ʿalayhā waʾilaynā yurŷaʿūn
Ciertamente Nosotros heredaremos la tierra y cuanto hay en ella, y a Nosotros retornarán todos.
40Uno de los Nombres coránicos de Dios es el Heredero (al-Wāriz); véanse 15:23; 28:58; y también 21:89, donde se Le describe como el mejor de los herederos. Dios es el Heredero en la medida en que todas las cosas Le pertenecen y, por ende, retornan a Él en última instancia; véanse 57:5: A Él pertenece la soberanía de los cielos y de la tierra, y a Dios son devueltos todos los asuntos; y 55:26–27: Todo cuanto hay en ella (la tierra) perece. Y permanece el Rostro de tu Señor, Dueño de Majestad y de Honor.
Versículo 41
وَٱذْكُرْ فِى ٱلْكِتَٰبِ إِبْرَٰهِيمَ ۚ إِنَّهُۥ كَانَ صِدِّيقًۭا نَّبِيًّا ﴿٤١﴾
waudhkur fī l-kitābi ibrāhīma innahū kāna ṣiddīqan nabiyyā
Y recuerda en el Libro a Abraham: en verdad fue un veraz, un profeta,
41Veraz traduce ṣiddīq, vocablo que también significa «sincero» o «leal». El Corán emplea asimismo este término para describir a José (12:46), a Idrīs (v. 56) y a María (5:75). El plural, ṣiddīqūn/īn, se utiliza para aquellos que creen firmemente en Dios y en los profetas (57:19), y los ṣiddīqūn son contados junto a los profetas, los testigos (o mártires) y los justos como aquellos a quienes Dios bendice (4:69). Según al-Rāzī, el término se refiere a aquellos que son honestos por naturaleza y hábito, pero puede referirse también a quienes confirman constantemente la verdad (con respecto a este término, véase también 4:69–70c). De Abraham se dice que fue veraz en su palabra, en sus promesas y en sus actos (Ṭ).
La tradición islámica establece una distinción entre el título de profeta (nabī), que atañe a todos aquellos a quienes se les ha encomendado un mensaje de Dios —ya sea de albricias o de advertencia, o ambos— para transmitirlo a su pueblo, y el de «mensajero» (rasūl), que se refiere a aquellos profetas que han traído una nueva revelación o ley religiosa para su pueblo. Todos los mensajeros son profetas, pero no todos los profetas son mensajeros. No obstante, los dos términos se hallan más diferenciados en su significado dentro de la tradición islámica que en el propio Corán, donde a ciertos profetas, como Hūd y otros profetas árabes extrabíblicos a quienes solo se les dio un mensaje de advertencia y no una nueva religión o escritura, se les denomina «mensajero» (rasūl) en lugar de «profeta» (nabī; véanse 7:67; 26:125, 143). A Abraham se le considera tanto mensajero como profeta en la tradición islámica, pero en el texto coránico mismo solo se emplea explícitamente para Abraham el título de «profeta». El hecho de que Abraham sea también un mensajero (rasūl) según la definición tradicional puede hallarse implícito en 4:163–65 y en habérsele otorgado escrituras en 53:36–37 y 87:19.
Versículo 42
إِذْ قَالَ لِأَبِيهِ يَٰٓأَبَتِ لِمَ تَعْبُدُ مَا لَا يَسْمَعُ وَلَا يُبْصِرُ وَلَا يُغْنِى عَنكَ شَيْـًۭٔا ﴿٤٢﴾
idh qāla liʾabīhi yāʾabati lima taʿbudu mā lā yasmaʿu walā yubṣiru walā yughnī ʿanka shayʾ
cuando dijo a su padre: «¡Oh padre mío! ¿Por qué adoras lo que no oye ni ve, ni puede valerte de nada?
42Este versículo da inicio a uno de los diversos relatos coránicos sobre la confrontación de Abraham con su padre, Āzar (6:74), y su pueblo en relación con su idolatría; véanse también 6:76–83; 21:51–67; 26:69–87; 37:84–96; 43:26–28. En este versículo, Abraham presenta un argumento contra la idolatría que se repite de varias formas a lo largo del Corán: a saber, que es ilógico adorar aquello que no puede oír ni ver (véase 7:194–96c). Al-Rāzī profundiza en este argumento sobre la futilidad de adorar ídolos o falsas deidades, señalando que si los ídolos no pueden ver ni oír, no pueden distinguir a quienes los adoran de quienes no lo hacen, ni oír las súplicas de sus devotos; además, adorar tales cosas equivale a adorar algo que es menos capaz que uno mismo (R). Algunos comentaristas indican que los falsos objetos de adoración del pueblo de Abraham eran ídolos simples (Q, Th). Sin embargo, al-Rāzī sugiere que es probable que el pueblo de Abraham no considerara a estos ídolos poderosos en sí mismos; más bien, pudieron haberlos adorado como representaciones de los astros, a los cuales atribuían poder divino, o como representaciones de personajes ilustres que creían que podían actuar como intercesores ante Dios en su favor (R). Los ídolos tampoco pueden valer [...] de nada; es decir, no pueden impedir ni apartar daño alguno ni aportar ningún beneficio (Ṭ); cf. 21:66; 26:73.
Versículo 43
يَٰٓأَبَتِ إِنِّى قَدْ جَآءَنِى مِنَ ٱلْعِلْمِ مَا لَمْ يَأْتِكَ فَٱتَّبِعْنِىٓ أَهْدِكَ صِرَٰطًۭا سَوِيًّۭا ﴿٤٣﴾
yāʾabati innī qad ŷāʾanī mina l-ʿilmi mā lam yaʾtika fattabiʿnī ahdika ṣirāṭan sawiyyā
¡Oh padre mío! En verdad me ha llegado de conocimiento lo que a ti no te llegó. ¡Sígueme, pues, y te guiaré por un sendero recto!
43El conocimiento que Abraham afirma poseer de manera singular es el conocimiento espiritual que le ha llegado como profeta y mediante el cual su padre y su pueblo podrían ser guiados: específicamente, el conocimiento de la Realidad de Dios y del Más Allá (Q). El que al padre de Abraham se le pida aquí aceptar la guía espiritual de su propio hijo es una clara inversión de la norma tribal, y constituye así una de las formas en que el Corán enfatiza que la autoridad espiritual, a diferencia de la autoridad tribal, no se determina por la edad ni por el linaje. Este argumento sirve como una respuesta implícita a quienes sostenían que su rechazo a los mensajes proféticos se debía a la deferencia hacia sus «padres» o hacia las tradiciones paternas (véanse, p. ej., 2:170; 5:104). Este es también uno de los diversos pasajes de esta sura donde se muestra que la edad humana es irrelevante para la manifestación de la Voluntad de Dios, como cuando el anciano Zacarías y su estéril esposa son hechos capaces de engendrar un hijo (vv. 4–9) y cuando el recién nacido Jesús es dotado del poder de hablar (vv. 30–33). El sendero recto se entiende en el sentido del camino de la religión verdadera mediante el cual se puede alcanzar la salvación (Q).
Versículo 44
يَٰٓأَبَتِ لَا تَعْبُدِ ٱلشَّيْطَٰنَ ۖ إِنَّ ٱلشَّيْطَٰنَ كَانَ لِلرَّحْمَٰنِ عَصِيًّۭا ﴿٤٤﴾
yāʾabati lā taʿbudi sh-shayṭāna inna sh-shayṭāna kāna lir-raḥmāni ʿaṣiyyā
¡Oh padre mío! No adores a Satanás; ciertamente Satanás es rebelde para con el Compasivo.
44No adores a Satanás se entiende en el sentido de que no deben obedecerse las incitaciones de Satanás hacia el pecado y el mal (Q, R, Th), ya que el pueblo de Abraham no «adoraba» directamente a Satanás. Los comentaristas señalan, no obstante, que obedecer a otro ser mediante un acto de desobediencia a Dios equivale a «adorar» a dicho ser (Q, Th), cuestión analizada también en 9:31c.
Versículo 45
يَٰٓأَبَتِ إِنِّىٓ أَخَافُ أَن يَمَسَّكَ عَذَابٌۭ مِّنَ ٱلرَّحْمَٰنِ فَتَكُونَ لِلشَّيْطَٰنِ وَلِيًّۭا ﴿٤٥﴾
yāʾabati innī akhāfu an yamassaka ʿadhābum mina r-raḥmāni fatakūna lish-shayṭāni waliyyā
¡Oh padre mío! Temo que te alcance un castigo del Compasivo y te conviertas en amigo de Satanás».
45Amigo [o secuaz] traduce aquí walī, que también puede significar «protector» (como a menudo se vierte en otros pasajes de esta traducción del Corán) y que designa un estrecho vínculo de lealtad, apoyo o incluso amor. El estado de ser amigo (walī) de Satanás puede contrastarse con el de ser amigo de Dios (walī Allāh; véanse 10:62–64c), término empleado en la tradición islámica y especialmente en la sufí para designar la santidad de aquellos cuya devoción a Dios los ha llevado a alcanzar un estado de cercanía a Él, incluso en esta vida, y que por tanto pueden servir como canales de Su Gracia y Favor en este mundo, si bien no del mismo modo ni en el mismo grado que quienes son profetas. Análogamente, quienes son amigos de Satanás pueden considerarse canales de la influencia y la tentación satánicas en este mundo. Cuando uno se convierte en amigo o aliado de Satanás, queda desvinculado de Dios o repudiado por Él (R, Ṭ), y este es el destino que Abraham teme, o según algunos comentaristas «sabe» (Q, Ṭ, Th), que sobrevendrá a su padre si persiste en su adoración de ídolos. El temor de Abraham de que su padre se convierta en amigo de Satanás también puede significar que teme que termine como compañero o cohabitante de Satanás en el Fuego del Infierno (Q, R). No significa que Satanás vaya a ser su amigo en un sentido literal, pues Satanás es descrito reiteradamente como el enemigo de los seres humanos (véanse, p. ej., 2:168; 6:142; 7:22) y en el Más Allá Satanás abandonará a sus seguidores (14:22). Al-Rāzī señala que cada argumento en los vv. 42–45 va precedido por el vocativo ¡Oh padre mío!, lo que indica que las palabras que pronuncia brotan del amor y de una sincera preocupación filial por el bienestar espiritual de su padre (R), no de la falta de respeto.
Versículo 46
قَالَ أَرَاغِبٌ أَنتَ عَنْ ءَالِهَتِى يَٰٓإِبْرَٰهِيمُ ۖ لَئِن لَّمْ تَنتَهِ لَأَرْجُمَنَّكَ ۖ وَٱهْجُرْنِى مَلِيًّۭا ﴿٤٦﴾
qāla arāghibun anta ʿan ālihatī yāʾibrāhīmu laʾil lam tantahi laʾarŷumannaka wahŷurnī maliyyā
Dijo: «¿Acaso rechazas a mis dioses, oh Abraham? Si no desistes, de seguro te apedrearé. ¡Aléjate de mí por largo tiempo!».
46De seguro te apedrearé es entendido por la mayoría en el sentido de que el padre de Abraham lo amenazaba con maldecirlo o «lapidarlo con palabras» (Q, Ṭ, Th) antes que lapidarlo físicamente, aunque algunos mencionan esta última posibilidad (Q), analizada también en 26:116c. Su advertencia, ¡Aléjate de mí por largo tiempo!, significa probablemente: «¡Apártate de mí para que estés a salvo de mi castigo!» (Q, Ṭ, Th).
Versículo 47
قَالَ سَلَٰمٌ عَلَيْكَ ۖ سَأَسْتَغْفِرُ لَكَ رَبِّىٓ ۖ إِنَّهُۥ كَانَ بِى حَفِيًّۭا ﴿٤٧﴾
qāla salāmun ʿalayka saʾastaghfiru laka rabbī innahū kāna bī ḥafiyyā
Dijo: «¡Paz sobre ti! Pediré perdón por ti a mi Señor. Ciertamente Él ha sido siempre bondadoso conmigo.
47La respuesta de Abraham, que contrasta vivamente con la amenaza de su padre, es ¡Paz sobre ti!, saludo que el Corán identifica como el saludo de los creyentes, tanto en este mundo como en el Paraíso; véanse 6:54c; 7:46–47c. Es asimismo la respuesta que el Corán prescribe hacia los ignorantes y hacia quienes incurren en palabrería vana, como en 25:63: Los siervos del Compasivo son aquellos que caminan humildemente sobre la tierra, y cuando los ignorantes se dirigen a ellos, dicen: «Paz»; y en 28:55: Y cuando oyen vaniloquio, se apartan de él y dicen: «Para nosotros nuestras obras, y para vosotros vuestras obras. ¡Paz sobre vosotros! No buscamos a los ignorantes». Sin embargo, la respuesta de Abraham no pretende ser un saludo de cortesía, sino más bien una indicación de que cesará su confrontación con su padre, al no tener intención alguna de combatirlo, y de que su padre nada tiene que temer de él (Q, Ṭ). Abraham pide perdón por su padre en este momento, pero cuando le quedó en claro que su padre era un enemigo de Dios, se desentendió de él (9:114).
Versículo 48
وَأَعْتَزِلُكُمْ وَمَا تَدْعُونَ مِن دُونِ ٱللَّهِ وَأَدْعُوا۟ رَبِّى عَسَىٰٓ أَلَّآ أَكُونَ بِدُعَآءِ رَبِّى شَقِيًّۭا ﴿٤٨﴾
waʾaʿtazilukum wamā tadʿūna min dūni llāhi waʾadʿū rabbī ʿasā allā akūna biduʿāʾi rabbī shaqiyyā
Y me aparto de vosotros y de cuanto invocáis en vez de a Dios. E invocaré a mi Señor; quizá no sea desdichado en la súplica a mi Señor».
48Abraham promete aquí que atenderá la petición de su padre y se apartará de él; asimismo, se desvincula de toda asociación con los ídolos y falsas deidades a las que el padre y el pueblo de Abraham invocan en vez de a Dios. Esto se entiende como su despedida de su familia para emigrar a la Tierra Santa (Th). Desdichado traduce shaqiyyan, vocablo que puede describir a quien sufre la perdición en el Más Allá. Pero aquí, al igual que con la similar declaración de Zacarías en el v. 4, el que Abraham no sea desdichado al invocar a Dios significa muy probablemente que Dios responderá a sus oraciones y súplicas (Ṭ). En el contexto de este versículo, se dice que Abraham suplicó a su Señor que le concediera una familia e hijos que le sirvieran de apoyo, ahora que se hallaba solo y separado de su padre y de su pueblo (Q). La respuesta a la oración de Abraham se narra a continuación en el siguiente versículo, donde se le otorgan Isaac y Jacob. Si este fue en verdad el contenido de la súplica de Abraham, resultaría coherente con un tema central de esta sura, a saber, la Compasión de Dios al conceder descendencia bendita a profetas y a otras personas santas como Zacarías y María. Por otra parte, algunos sugieren que la oración de Abraham pedía que su padre fuera guiado (Q), aunque esto parece menos probable, ya que según el Corán dicha guía jamás llegó a producirse.
Versículo 49–50
فَلَمَّا ٱعْتَزَلَهُمْ وَمَا يَعْبُدُونَ مِن دُونِ ٱللَّهِ وَهَبْنَا لَهُۥٓ إِسْحَٰقَ وَيَعْقُوبَ ۖ وَكُلًّۭا جَعَلْنَا نَبِيًّۭا ﴿٤٩﴾ وَوَهَبْنَا لَهُم مِّن رَّحْمَتِنَا وَجَعَلْنَا لَهُمْ لِسَانَ صِدْقٍ عَلِيًّۭا ﴿٥٠﴾
falammā ʿtazalahum wamā yaʿbudūna min dūni llāhi wahabnā lahū isḥāqa wayaʿqūba wakullan ŷaʿalnā nabiyyā · wawahabnā lahum mir raḥmatinā waŷaʿalnā lahum lisāna ṣidqin ʿaliyyā
Y cuando se apartó de ellos y de cuanto adoraban en vez de a Dios, le agraciamos con Isaac y con Jacob, y a cada uno de ellos hicimos profeta.
Y les concedimos de Nuestra Misericordia y les otorgamos una fama sublime y veraz.
49–50Isaac y Jacob son descritos también como dones concedidos a Abraham por Dios en 6:84; 21:72; 29:27; véase asimismo 14:39, donde son Isaac e Ismael los concedidos a Abraham, y 11:71, donde a la esposa de Abraham se le dan albricias de Isaac, y tras Isaac, de Jacob (cf. 37:101). La declaración a cada uno de ellos hicimos profeta pretende incluir tanto a Abraham como a Isaac y Jacob (Ṭ); Isaac y Jacob son también identificados como profetas en otros pasajes; véanse 6:84–89; 6:84c. Aquí, Isaac y Jacob son dones concedidos a él para compensar a Abraham por la pérdida de su padre y de su pueblo (Ṭ), y al-Ṭabarī hace notar que el don de estos dos profetas fue inmensamente superior a lo que había perdido.
La Misericordia que Dios les otorga es, según algunos, una referencia a la abundancia y sustento en este mundo, tales como riquezas e hijos (Ṭ, Th), mientras que otros afirman que se refiere también a los dones de la profecía y la revelación (Th); véase 29:27c. Una fama sublime y veraz [o un renombre sublime y leal] es una traducción idiomática de lisāna ṣidqin ʿaliyyan, que literalmente significa «una lengua sublime de veracidad». No obstante, los comentaristas indican unánimemente que la frase hace referencia a la alta reputación y sincera alabanza de la que gozaron y todavía gozan Abraham y su familia entre gentes de múltiples confesiones (Q, Ṭ, Th, Ṭs), incluidos no solo judíos, cristianos y musulmanes, sino también los árabes paganos preislámicos, que reconocían a Abraham como su venerable antepasado. Esta es una respuesta a la súplica de Abraham en 26:84: Y concédeme una mención veraz [un renombre fiel] (lisān ṣidq) entre las generaciones venideras.
El comentarista sufí Ibn ʿAŷībah interpreta este versículo en el sentido de que todos aquellos que se apartan de las cosas mundanas y creadas y se retiran al «reino de la Verdad» para contemplar la Verdad serán recompensados con conocimiento espiritual y «dones sagrados». Afirma que apartarse de las criaturas es una condición necesaria al comienzo del camino para los discípulos sufíes, pero cuando alcanzan un determinado nivel, se vuelve preceptivo para ellos mezclarse con la gente y estar en el mundo, pues en ese punto sus encuentros con otras personas aumentarán su conocimiento y comprensión (Aj). Declara además que el Sheij Abu-l-Ḥasan al-Shādhilī (m. 656/1258) citó este versículo al comentar que la práctica de la soledad conduce al «levantamiento de los velos, el descenso de la Misericordia, la realización del amor y una ‘lengua veraz’ en el hablar». La alusión a la «lengua veraz», aunque empleada en la afirmación de al-Shādhilī para denotar honestidad y veracidad, parece ser una referencia a lisāna ṣidqin (lit. «lengua de veracidad»), expresión que en el presente versículo se utiliza idiomáticamente para denotar un gran renombre.
Versículo 51
وَٱذْكُرْ فِى ٱلْكِتَٰبِ مُوسَىٰٓ ۚ إِنَّهُۥ كَانَ مُخْلَصًۭا وَكَانَ رَسُولًۭا نَّبِيًّۭا ﴿٥١﴾
waudhkur fī l-kitābi mūsā innahū kāna mukhlaṣan wakāna rasūlan nabiyyā
Y recuerda en el Libro a Moisés: en verdad fue devoto y sincero, y fue un mensajero, un profeta.
51Para otros relatos principales sobre Moisés, véanse 2:49–74; 5:20–26; 7:103–55; 10:75–93; 18:60–82; 20:9–97; 26:10–67; 27:7–14; 28:3–46; 43:46–56; 79:15–26. Moisés fue devoto o sincero (mujlīṣ) para con el Dios Único, adorándole solo a Él (IK, Q, Ṭ, Ṭs, Z), sin hipocresía (Q, Z). La verdadera devoción o sinceridad, especialmente para los sufíes, significa adorar a Dios únicamente por amor a Dios, no por causa de las bendiciones de este mundo o del venidero que pudieran alcanzarse mediante dicha adoración (Aj); con respecto a la devoción sincera, véanse 7:29c; 31:32c; 98:5c. Mujliṣ también puede leerse como mujlās, que significa «especialmente escogido» (IK, Q, Ṭ, Ṭs, Z); ambas lecturas pueden considerarse correctas según al-Ṭabarī. Moisés es un mensajero puesto que trae a su pueblo una nueva escritura (la Torá) y a través de ella una nueva Ley divina; y es un profeta tanto para los israelitas como para el pueblo del Faraón en la medida en que transmite mensajes de advertencia a ambos.
Versículo 52
وَنَٰدَيْنَٰهُ مِن جَانِبِ ٱلطُّورِ ٱلْأَيْمَنِ وَقَرَّبْنَٰهُ نَجِيًّۭا ﴿٥٢﴾
wanādaynāhu min ŷānibi ṭ-ṭūri l-aymani waqarrabnāhu naŷiyyā
Lo llamamos desde la ladera derecha del Monte y lo aproximamos para un íntimo coloquio.
52El Monte aquí, al igual que en otros pasajes, hace referencia al monte Sinaí (al-Ṭūr al-Sinīn); véase 2:63–64c. Desde la ladera derecha del Monte se refiere a la ladera de la montaña que se encontraba a la derecha según Moisés se aproximaba a ella desde Madián y divisaba la zarza ardiente en la lejanía (IK, Q, Ṭ, Ṭs); véanse 20:10; 27:7; 28:29. La ladera derecha del Monte se emplea a veces en la tradición mística islámica como símbolo de la dimensión más recóndita del corazón (K), de la que los sufíes suelen hablar como el lugar de la Autorrevelación divina y la sede del íntimo coloquio con Dios (K). Algunos afirman que Dios lo aproximó hasta que pudo oír el rasgueo del cálamo sobre las tablas de la Torá (IK, Q, Ṭ, Ṭs; véase 7:143c) o hasta que pudo oír la Palabra de Dios directamente (Ṭs). El que Dios lo aproximara también puede significar que Dios lo elevó a una estación de nobleza y pureza (Ṭs) o a la noble estación en la cual Dios le habló al margen del contexto ordinario de la revelación (Q). Para algunos, esta última interpretación es preferible, ya que elude la imposibilidad teológica de plantear distancias físicas en relación con Dios, puesto que Dios no reside ni está circunscrito a ningún lugar o emplazamiento físico (Ṭs). Otros comentaristas ofrecen una descripción mística de la proximidad de Moisés a Dios en aquel instante, diciendo que hay setenta mil velos de luz y oscuridad entre el Trono y la tierra, y Moisés se acercó tanto que solo quedó un único velo entre él y Dios (Ṭ, Th). Para un íntimo coloquio es probablemente una referencia al hecho de que Dios habló directamente a Moisés, como se menciona en 4:164, lo cual constituye el fundamento de su título profético Kalīm Allāh («aquel que habla con Dios y a quien Dios habla directamente»).
Versículo 53
وَوَهَبْنَا لَهُۥ مِن رَّحْمَتِنَآ أَخَاهُ هَٰرُونَ نَبِيًّۭا ﴿٥٣﴾
wawahabnā lahū mir raḥmatinā akhāhu hārūna nabiyyā
Y le agraciamos, de Nuestra Misericordia, con su hermano Aarón como profeta.
53Así como Juan fue una misericordia de Dios para Zacarías (véase 19:2–3c) e Isaac y Jacob fueron Sus dones para Abraham (v. 49), el don de misericordia concedido por Dios a Moisés fue su hermano Aarón. Se relata que Aarón era mayor que Moisés. El otorgamiento de Aarón a Moisés por parte de Dios se entiende, por tanto, en el sentido de que le otorgó el don de la profecía de Aarón (Ṭ), pues Aarón fue también profeta, si bien no mensajero (rasūl), ya que sirvió de apoyo a la revelación traída por Moisés en lugar de traer una independiente. No obstante, de Aarón junto con Moisés se dice que se les concedió el Criterio, y una luz radiante y un recordatorio para los temerosos (entendido como alusión a la Torá) en 21:48, y a ambos se les conceden Nuestros signos y una autoridad manifiesta en 23:45; en 37:117, Dios les dio a los dos el Libro que esclarece. El envío de Aarón por parte de Dios como auxiliar de Moisés se considera una respuesta a la súplica de Moisés en 20:29–30: Y asígname un ayudante de mi propia familia: Aarón, mi hermano (Q, Ṭs), y en 28:34: Y mi hermano Aarón es más elocuente que yo en el hablar. Envíalo, pues, conmigo como ayudante (IK). En ciertos comentarios sufíes se afirma que Aarón representa la dimensión esotérica de la revelación entregada a Moisés (Rb), y su posición se compara con la de ʿAlī ibn Abī Ṭālib respecto al Profeta, por ejemplo, en el célebre ḥadīz en el que el Profeta dice a ʿAlī: «Tu posición respecto a mí es como la posición de Aarón respecto a Moisés, salvo que no habrá profeta después de mí».
Versículo 54–55
وَٱذْكُرْ فِى ٱلْكِتَٰبِ إِسْمَٰعِيلَ ۚ إِنَّهُۥ كَانَ صَادِقَ ٱلْوَعْدِ وَكَانَ رَسُولًۭا نَّبِيًّۭا ﴿٥٤﴾ وَكَانَ يَأْمُرُ أَهْلَهُۥ بِٱلصَّلَوٰةِ وَٱلزَّكَوٰةِ وَكَانَ عِندَ رَبِّهِۦ مَرْضِيًّۭا ﴿٥٥﴾
waudhkur fī l-kitābi ismāʿīla innahū kāna ṣādiqa l-waʿdi wakāna rasūlan nabiyyā · wakāna yaʾmuru ahlahū biṣ-ṣalāti waz-zakāti wakāna ʿinda rabbihī marḍiyyā
Y recuerda en el Libro a Ismael: en verdad fue fiel a su promesa, y fue un mensajero, un profeta.
Prescribía a su pueblo la oración y el azaque, y era grato a los ojos de su Señor.
54–55Ismael, el hijo de Abraham, es identificado a la vez como un mensajero y un profeta, presumiblemente por haber sido el responsable de llevar el monoteísmo abrahámico al pueblo de Arabia, y en particular a la tribu de Ŷurhum (Ṭs), entre la cual se dice que él y su madre se establecieron en La Meca. El que fuera fiel a su promesa alude según se relata a su fama de cumplir fielmente su palabra (Ṭ, Ṭs). Muchos transmiten un relato según el cual alguien había pedido a Ismael que lo esperara en un lugar convenido y luego se olvidó de él. Se cuenta que Ismael esperó allí durante varios días o un año entero sin moverse del sitio (IK, Q, Ṭs, Z). Un relato parecido se cuenta acerca del Profeta con anterioridad al inicio de su misión profética (IK, Q). Para aquellos que consideran a Ismael y no a Isaac como el hijo a punto de ser sacrificado por Abraham en 37:102, la descripción de Ismael como fiel a su promesa también podría aludir a su firmeza y perseverancia durante aquella prueba (Q); véase 37:102c.
Era grato (marḍiyyan) a los ojos de su Señor en virtud de su obediencia, rectitud y pureza (Ṭ, Ṭs), y de haber evitado toda bajeza en su conducta (Ṭs). Estas virtudes recuerdan la plegaria de Zacarías solicitando un hijo que fuera grato (raḍiyyan, procedente de la misma raíz árabe) a Dios (v. 6), así como la descripción de Juan en los vv. 13–14. Según el Corán, los deberes religiosos de la oración y el azaque son ordenados por Dios para todos los musulmanes (p. ej., 2:110, 177; 4:77), así como para la Gente del Libro de modo más general (cf. 2:43, 83; 5:12; 19:31). Algunos dicen que Ismael acostumbraba ordenar a su pueblo realizar la oración durante la noche y dar limosna durante el día (Ṭs); al Profeta se le ordena asimismo prescribir a su familia la oración en 20:132.
Versículo 56–57
وَٱذْكُرْ فِى ٱلْكِتَٰبِ إِدْرِيسَ ۚ إِنَّهُۥ كَانَ صِدِّيقًۭا نَّبِيًّۭا ﴿٥٦﴾ وَرَفَعْنَٰهُ مَكَانًا عَلِيًّا ﴿٥٧﴾
waudhkur fī l-kitābi idrīsa innahū kāna ṣiddīqan nabiyyā · warafaʿnāhu makānan ʿaliyyā
Y recuerda en el Libro a Idrīs: en verdad fue un veraz, un profeta.
Y lo elevamos a una estación sublime.
56–57Idrīs es identificado como veraz (ṣiddīq) y un profeta, al igual que Abraham en el v. 41. Idrīs también es mencionado junto con Ismael y Ḏū-l-Kifl en 21:85 como de los pacientes. Algunos afirman que su nombre deriva de la raíz d-r-s, que significa «estudiar», debido a su inclinación al estudio (Q, Th, Ṭs), pero otros, como al-Zamajsharī, ponen en duda esta interpretación. Comúnmente se considera a Idrīs como el bisabuelo de Noé, cuyo nombre bíblico es Enoc (Q, Ṭs, Th), aunque Idrīs también se identifica a veces con el Elías coránico (Ilyās); véanse 6:85c; 37:123c. Dadas sus fechas antediluvianas, se dice que Idrīs fue el primero en escribir con cálamo, en tener conocimientos de astronomía y matemáticas, y en confeccionar vestiduras cosidas (a partir de pieles de animales; Q, Ṭs, Z); con frecuencia se le designa con el epíteto Abu-l-Ḥukamāʾ («padre de los filósofos [o sabios]») en tratados filosóficos y metafísicos islámicos. Algunos afirman que fue el primer profeta de entre los hijos de Adán (Q) y que le fueron entregados treinta rollos (Q, Z). El que Dios lo elevara a una estación sublime significa, según se relata, que Dios lo elevó ya sea corporal o espiritualmente al cuarto o al sexto cielo (Q, Ṭ, Ṭs, Z); en un ḥadīz, el Profeta relata haber encontrado a Idrīs en el cuarto cielo durante su milagrosa Ascensión (miʿrāŷ) a través de los siete cielos (Q). Según otros, Idrīs aún no ha muerto, habiendo sido elevado vivo, o arrebatado directamente por Dios (Ṭ), de manera muy similar a Jesús en 4:158. Su estación sublime también puede referirse sencillamente a su condición profética (Z).
Versículo 58
أُو۟لَٰٓئِكَ ٱلَّذِينَ أَنْعَمَ ٱللَّهُ عَلَيْهِم مِّنَ ٱلنَّبِيِّۦنَ مِن ذُرِّيَّةِ ءَادَمَ وَمِمَّنْ حَمَلْنَا مَعَ نُوحٍۢ وَمِن ذُرِّيَّةِ إِبْرَٰهِيمَ وَإِسْرَٰٓءِيلَ وَمِمَّنْ هَدَيْنَا وَٱجْتَبَيْنَآ ۚ إِذَا تُتْلَىٰ عَلَيْهِمْ ءَايَٰتُ ٱلرَّحْمَٰنِ خَرُّوا۟ سُجَّدًۭا وَبُكِيًّۭا ۩ ﴿٥٨﴾
ulāʾika lladhīna anʿama llāhu ʿalayhim mina n-nabiyyīna min dhurriyyati ādama wamimman ḥamalnā maʿa nūḥin wamin dhurriyyati ibrāhīma waʾisrāʾīla wamimman hadaynā waŷtabaynā idhā tutlā ʿalayhim āyātu r-raḥmāni kharrū suŷŷadan wabukiyyā
Estos son a quienes Dios agració de entre los profetas de la descendencia de Adán, y de aquellos a quienes llevamos con Noé, y de la estirpe de Abraham y de Israel, y de aquellos a quienes guiamos y elegimos. Cuando se les recitaban los signos del Compasivo, caían postrados y llorando.
58Estos se refiere a todos los profetas y figuras sagradas mencionadas hasta este punto en la sura (Ṭ, Z). Descendencia de Adán puede aludir a todas estas figuras o específicamente a Idrīs (Ṭ, Z), quien de otro modo no encajaría en ninguno de los otros grupos mencionados, dado que es anterior a Noé y a Abraham. Aquellos a quienes llevamos con Noé alude a Abraham y a su descendencia, Isaac, Ismael y Jacob, mientras que la estirpe de [...] Israel (es decir, Jacob) alude a aquellas figuras santas entre los descendientes de Jacob que se mencionan en esta sura: Moisés, Aarón, Zacarías, Juan, María y Jesús (Ṭ, Z). Cuando los signos —es decir, las señales y pruebas de Dios— les eran recitados de los Libros revelados (Ṭ), caían postrados y llorando en sumisión y humildad (R). El llanto se señala en varios aḥādīz como la respuesta adecuada al escuchar el Corán; según un ḥadīz, el Profeta prescribe: «Recitad el Corán y llorad. Y si no lloráis, esforzaos por llorar» (Z).
Con su referencia a la postración, este versículo es uno de los quince versículos conocidos como versículos de saŷdah (postración); al escuchar la recitación de estos versículos, se prescribe a los musulmanes postrarse físicamente. (Los demás son 7:206; 13:15; 16:49–50; 17:107–9; 22:18; 22:77; 25:60; 27:26; 32:15; 38:24; 41:37–38; 53:62; 84:21; 96:19, si bien existe cierta discrepancia sobre si la postración tras 41:37–38 y 53:62 es obligatoria o supererogatoria, y la mayoría considera que la postración tras 38:24 es de agradecimiento y no de obligación). Postrarse y llorar en respuesta a la recitación del Corán puede ser indicativo de la cualidad espiritual de la «ternura de corazón» (riqqat al-qalb), la cual, según al-Qushayrī, era compartida por todos los profetas. La postración corporal de los profetas ante la recitación de los signos de Dios es un reflejo de la postración de su ser íntimo ante las verdades espirituales que han realizado (Qu). Ibn ʿAŷībah señala que semejante respuesta a la recitación del Corán es característica del primer estadio del amor de Dios (maḥabbah), el cual es reemplazado con posterioridad por el gozo al escuchar las Palabras del Amado, a medida que uno se aproxima espiritualmente a Él.
Versículo 59
۞ فَخَلَفَ مِنۢ بَعْدِهِمْ خَلْفٌ أَضَاعُوا۟ ٱلصَّلَوٰةَ وَٱتَّبَعُوا۟ ٱلشَّهَوَٰتِ ۖ فَسَوْفَ يَلْقَوْنَ غَيًّا ﴿٥٩﴾
fakhalafa mim baʿdihim khalfun aḍāʿū ṣ-ṣalāta wattabaʿū sh-shahawāti fasawfa yalqawna ghayyā
Y les sucedió una generación que descuidó la oración y siguió las pasiones bajas; por lo que encontrarán su perdición,
59Según Ibn ʿAbbās, la generación que sucedió a los profetas mencionados en el v. 58 alude a los judíos (Ṭs, Z), mientras que Muŷāhid y Qatādah sostienen que se refiere a la comunidad musulmana del final de los tiempos (Ṭs). Algunos dicen que «descuidar la oración» aquí se refiere al abandono total de la oración por parte de esta generación posterior (Ṭ, Z), pero otros sugieren que significa que no realizaban las oraciones en su momento prescrito o que se demoraban en ejecutarlas (Ṭ, Ṭs, Z). En cuanto a la importancia de cumplir las oraciones en sus horas prescritas, véanse 4:103 y su comentario. El que vayan a encontrar [la retribución de su] extravío puede entenderse en el sentido de que encontrarán la retribución o castigo por su desvío (Ṭs, Z); de ahí que algunos glosen extravío o perdición (ġayy) aquí como «mal» (Ṭs). Según algunos, ġayy es el nombre de un valle, pozo o río en el Infierno (Ṭ, Ṭs, Z).
Versículo 60
إِلَّا مَن تَابَ وَءَامَنَ وَعَمِلَ صَٰلِحًۭا فَأُو۟لَٰٓئِكَ يَدْخُلُونَ ٱلْجَنَّةَ وَلَا يُظْلَمُونَ شَيْـًۭٔا ﴿٦٠﴾
illā man tāba waʾāmana waʿamila ṣāliḥan faʾulāʾika yadkhulūna l-ŷannata walā yuẓlamūna shayʾ
salvo quienes se arrepientan, crean y obren rectamente; estos entrarán en el Jardín y no sufrirán la menor injusticia:
60Incluso para aquellas personas descritas en el v. 59, la puerta del arrepentimiento permanece abierta hasta la muerte (véase 4:17–18c). «Creer» y «obrar con rectitud» se emparejan reiteradamente en el Corán como las bases gemelas para acceder al Jardín en el Más Allá, tanto para los musulmanes como para los seguidores de otras confesiones (véanse 2:62c; 5:69c), lo que indica la interconexión y el carácter indispensable tanto de la fe como de las buenas obras (véanse, p. ej., 2:25; 3:57; 4:57; 7:42). Para otros versículos que aseveran que Dios no comete injusticia con las personas, véanse 2:272, 281; 3:25, 161; 4:49, 77, 124; 6:160; 8:60; 17:71; 23:62; 39:69.
Versículo 61
جَنَّٰتِ عَدْنٍ ٱلَّتِى وَعَدَ ٱلرَّحْمَٰنُ عِبَادَهُۥ بِٱلْغَيْبِ ۚ إِنَّهُۥ كَانَ وَعْدُهُۥ مَأْتِيًّۭا ﴿٦١﴾
ŷannāti ʿadnini llatī waʿada r-raḥmānu ʿibādahū bil-ghaybi innahū kāna waʿduhū maʾtiyyā
Jardines del Edén que el Compasivo prometió a Sus siervos en lo Oculto. Ciertamente Su Promesa se cumplirá.
61Jardines del Edén hace referencia a los jardines paradisíacos del Más Allá; véanse también 9:72; 13:23; 16:31; 18:31; 20:76; 35:33; 38:50; 40:8; 98:8. Se hallan en lo Oculto porque permanecen velados a los seres humanos mientras están en este mundo (Ṭ); véase 32:17: Ninguna alma sabe qué consuelo se mantiene oculto para ella en recompensa por lo que solían hacer. En el presente versículo, Su Promesa se refiere a la promesa de que los siervos y «amigos» (awliyāʾ) de Dios entrarán en el Jardín (Ṭ). El que Su Promesa se cumplirá es similar a las reiteradas aseveraciones de que la Promesa de Dios es verdadera (véanse, p. ej., 4:122; 10:4; 18:21).
Versículo 62–63
لَّا يَسْمَعُونَ فِيهَا لَغْوًا إِلَّا سَلَٰمًۭا ۖ وَلَهُمْ رِزْقُهُمْ فِيهَا بُكْرَةًۭ وَعَشِيًّۭا ﴿٦٢﴾ تِلْكَ ٱلْجَنَّةُ ٱلَّتِى نُورِثُ مِنْ عِبَادِنَا مَن كَانَ تَقِيًّۭا ﴿٦٣﴾
lā yasmaʿūna fīhā laghwan illā salāman walahum rizquhum fīhā bukratan waʿashiyyā · tilka l-ŷannatu llatī nūrithu min ʿibādinā man kāna taqiyyā
No oirán en ellos vaniloquio alguno, sino solo «¡Paz!». Y tendrán en ellos su sustento por la mañana y por la tarde.
Tal es el Jardín que daremos en herencia a aquellos de Nuestros siervos que hayan sido temerosos [de Dios].
62–63Cf. 56:25–26. La noción del Jardín paradisíaco como un lugar en el que no hay vaniloquio se menciona en varios versículos (52:23; 56:25; 78:35; 88:10–11), al igual que la idea de que el saludo con el que las gentes del Paraíso serán recibidas, y con el que se saludarán entre sí, es «Paz» (salām) (7:46; 10:10; 13:24; 14:23; 16:32; 33:44; 36:58; 39:73; 56:26). Allí tendrán su sustento de comida, bebida y todo cuanto deseen (Ṭ), por la mañana y por la tarde. Según algunos, en el Jardín no existe la noche ni el mediodía, pues no hay oscuridad; la «noche» y el «día» se miden así en términos del descenso y levantamiento de velos y del cierre y apertura de puertas (Ṭ).
Versículo 64
وَمَا نَتَنَزَّلُ إِلَّا بِأَمْرِ رَبِّكَ ۖ لَهُۥ مَا بَيْنَ أَيْدِينَا وَمَا خَلْفَنَا وَمَا بَيْنَ ذَٰلِكَ ۚ وَمَا كَانَ رَبُّكَ نَسِيًّۭا ﴿٦٤﴾
wamā natanazzalu illā biʾamri rabbika lahū mā bayna aydīnā wamā khalfanā wamā bayna dhālika wamā kāna rabbuka nasiyyā
«No descendemos sino por la orden de tu Señor. A Él pertenece cuanto hay ante nosotros y cuanto hay tras nosotros, y cuanto yace entre medias; y tu Señor no es olvidadizo:
64Este versículo fue revelado, según se relata, tras un período inusualmente prolongado —se dice que de doce, quince o cuarenta noches (Ṭ, Z)— durante el cual no llegó ninguna revelación al Profeta a través del arcángel Gabriel (Ṭ); véase también la introducción a la Sura 93 a propósito de 93:1–3, donde el Corán responde a la preocupación del Profeta por una interrupción previa de la revelación. En el momento de la revelación del presente versículo, quienes rodeaban al Profeta le hacían preguntas acerca de los moradores de la caverna y de Ḏū-l-Qarnayn (los relatos coránicos de estas figuras se hallan en la Sura 18), así como acerca del Espíritu. El Profeta no conocía las respuestas a estas preguntas y aguardaba alguna revelación que lo guiara; el hecho de que por un tiempo no llegase revelación alguna le preocupó e indujo a los idólatras a insinuar que Dios lo había abandonado (Z). Cuando el arcángel regresó, el Profeta le preguntó según se relata: «¿Qué te impide visitarnos con más frecuencia de la que lo haces?» (Ṭ, Ṭs). Se entiende que el presente versículo representa la respuesta directa de Gabriel a la pregunta del Profeta; el Nosotros de la frase inicial alude al arcángel (Z). Gabriel indica que acude al Profeta únicamente por la orden de tu Señor; cf. 17:85, donde se dice que el Espíritu, a veces identificado con Gabriel, procede de la orden de Dios; y 97:4, donde se afirma que los ángeles y el Espíritu descienden con el permiso de su Señor. Una interpretación minoritaria entiende que este versículo transmite las palabras de las gentes del Jardín, puesto que solo se establecen en el Jardín por mandato de Dios (Ṭs).
Se ofrecen diversas interpretaciones para cuanto hay ante nosotros y cuanto hay tras nosotros (o más allá). Algunos indican que este par de frases alude a la distinción temporal entre los asuntos de este mundo y los del Más Allá, al tiempo previo a la creación de los seres humanos y al posterior a su aniquilación, o sencillamente al pasado y al futuro, donde el futuro incluye tanto lo que resta de esta vida como el Más Allá (Ṭ, Ṭs). Otros sugieren que esta expresión alude a la distinción espacial entre la tierra y el Cielo (Ṭs). Cuanto yace entre medias puede aludir al período entre los «dos toques» de trompeta (Ṭs) —el primero de los cuales pondrá fin al mundo y el segundo despertará a los muertos (véase 39:68c)— o bien al período de nuestras vidas terrenales (Ṭs). La posesión por parte de Dios de estas tres dimensiones temporales o espaciales denota que Él abarca todo el tiempo y el espacio. Tu Señor no es olvidadizo pretende infundir tranquilidad al Profeta de que Dios no lo ha «olvidado» (cf. 93:3, donde se afirma que el Profeta no ha sido abandonado); más bien, cualquier intervalo entre las revelaciones es providencial y redunda en su supremo beneficio (Z).
Versículo 65
رَّبُّ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ وَمَا بَيْنَهُمَا فَٱعْبُدْهُ وَٱصْطَبِرْ لِعِبَٰدَتِهِۦ ۚ هَلْ تَعْلَمُ لَهُۥ سَمِيًّۭا ﴿٦٥﴾
rabbu s-samāwāti wal-arḍi wamā baynahumā faʿbudhu waṣṭabir liʿibādatihī hal taʿlamu lahū samiyyā
el Señor de los cielos y de la tierra y de cuanto hay entre ambos. ¡Adórale, pues, y sé perseverante en Su adoración! ¿Conoces a alguien que tenga Su mismo Nombre?».
65Señor de los cielos y de la tierra es un título de Dios que se encuentra también en 13:16; 17:102; 18:14; 21:56; 26:24; 37:5; 38:66; 43:82; 44:7; 45:36; 78:37. ¿Conoces a alguien que tenga Su mismo Nombre? [o que pueda ser nombrado junto a Él] significa: «¿Acaso hay alguien que sea Su igual o Su semejante en generosidad y munificencia?» (Ṭ) o «¿Acaso hay algún partícipe o asociado que pueda ser nombrado junto a Él?» (Ṭ). La pregunta es puramente retórica, señalando que nadie debe ser llamado «Dios» salvo Él, y por consiguiente no es correcto que los ídolos o falsas deidades sean designados como «dioses» (Z). Algunos comentaristas sugieren que este versículo pretende establecer que nadie salvo Dios puede ser llamado al-Raḥmān (R, Z), Nombre divino que, como ya se ha mencionado, se utiliza reiteradamente para Dios a lo largo de toda esta sura.
Versículo 66–67
وَيَقُولُ ٱلْإِنسَٰنُ أَءِذَا مَا مِتُّ لَسَوْفَ أُخْرَجُ حَيًّا ﴿٦٦﴾ أَوَلَا يَذْكُرُ ٱلْإِنسَٰنُ أَنَّا خَلَقْنَٰهُ مِن قَبْلُ وَلَمْ يَكُ شَيْـًۭٔا ﴿٦٧﴾
wayaqūlu l-insānu aʾidhā mā mittu lasawfa ukhraŷu ḥayyā · awalā yadhkuru l-insānu annā khalaqnāhu min qablu walam yaku shayʾ
Dice el hombre: «¿Acaso cuando haya muerto seré devuelto a la vida?».
¿Acaso no recuerda el hombre que ya lo creamos antes, cuando no era nada?
66–67En varios otros versículos, los idólatras formulan preguntas retóricas similares con el fin de desestimar la idea de la resurrección tras la muerte, a las que siguen respuestas análogas que indican que la capacidad de Dios para crear a los seres humanos la primera vez debería ser prueba suficiente de que puede hacerlo de nuevo: 17:49–51; 17:98–99; 36:78–79; véase también 17:49–51c.
Versículo 68
فَوَرَبِّكَ لَنَحْشُرَنَّهُمْ وَٱلشَّيَٰطِينَ ثُمَّ لَنُحْضِرَنَّهُمْ حَوْلَ جَهَنَّمَ جِثِيًّۭا ﴿٦٨﴾
fawarabbika lanaḥshurannahum wash-shayāṭīna thumma lanuḥḍirannahum ḥawla ŷahannama ŷithiyyā
¡Por tu Señor!, que los congregaremos a ellos y a los demonios, y luego los haremos comparecer alrededor del Infierno, arrodillados.
68El Corán menciona a los incrédulos como aliados o socios de los demonios en varios versículos (2:14; 6:121; 7:30), pues Dios ha hecho de los demonios los amigos de quienes no creen (7:27). Estos demonios [o sátiros del mal] pueden ser tanto seres humanos como genios (véase, p. ej., 6:112). El que los incrédulos y los demonios que los inspiran sean conducidos al Infierno juntos concuerda con otros versículos que indican que Dios llenará el Infierno con Satanás y con todos cuantos lo sigan juntamente (véanse, p. ej., 7:18c; 38:85). Son llevados alrededor del Infierno arrodillados [o de rodillas], postura que refleja su estado de pavor, bajeza e impotencia ante la inminencia del juicio y del castigo (R, Z); véase también el v. 72, donde Dios deja a los malhechores en el Fuego arrodillados, y 45:28, donde en el Último Día verás a cada comunidad de rodillas.
Versículo 69–70
ثُمَّ لَنَنزِعَنَّ مِن كُلِّ شِيعَةٍ أَيُّهُمْ أَشَدُّ عَلَى ٱلرَّحْمَٰنِ عِتِيًّۭا ﴿٦٩﴾ ثُمَّ لَنَحْنُ أَعْلَمُ بِٱلَّذِينَ هُمْ أَوْلَىٰ بِهَا صِلِيًّۭا ﴿٧٠﴾
thumma lananziʿanna min kulli shīʿatin ayyuhum ashaddu ʿalā r-raḥmāni ʿitiyyā · thumma lanaḥnu aʿlamu billadhīna hum awlā bihā ṣiliyyā
Luego extraeremos de cada grupo a quien haya sido más insolente contra el Compasivo.
Luego bien sabemos Nosotros quiénes son los más merecedores de abrasarse en él.
69–70De cada grupo significa de cada comunidad religiosa o nación (ummah; Ṭ). Aquí y en 6:159, la referencia alude a comunidades o grupos que han caído en el extravío o en el cisma. Aquellos que fueron más insolentes y, por tanto, quienes más merecen abrasarse son, según muchos afirman, los líderes de aquellas comunidades descarriadas, quienes no solo estaban extraviados ellos mismos, sino que además extraviaron a sus comunidades, por lo que son merecedores de un castigo mayor (R, Ṭs, Z); véanse 11:19–20; 11:20–22c. Otros sugieren que los más insolentes alude a los más obstinados en su rechazo a Dios y en su desobediencia a Él (R, Ṭ) o a los culpables de las peores transgresiones, tales como la idolatría (shirk) o la incredulidad (kufr); estas personas entrarán en el Fuego en primer lugar (Ṭ).
Versículo 71–72
وَإِن مِّنكُمْ إِلَّا وَارِدُهَا ۚ كَانَ عَلَىٰ رَبِّكَ حَتْمًۭا مَّقْضِيًّۭا ﴿٧١﴾ ثُمَّ نُنَجِّى ٱلَّذِينَ ٱتَّقَوا۟ وَّنَذَرُ ٱلظَّٰلِمِينَ فِيهَا جِثِيًّۭا ﴿٧٢﴾
waʾim minkum illā wāriduhā kāna ʿalā rabbika ḥatmam maqḍiyyā · thumma nunaŷŷī lladhīna ttaqaw wanadharu ẓ-ẓālimīna fīhā ŷithiyyā
Y no hay ninguno de vosotros que no haya de entrar en él; es para tu Señor un decreto inexorable.
Luego salvaremos a los temerosos [de Dios] y dejaremos a los transgresores en él, arrodillados.
71–72Los vv. 69–70 describen a los incrédulos, en concreto, como apiñados de rodillas ante el Fuego, pero los vv. 71–72 sugieren que todas las personas, tanto los piadosos como los inicuos, se aproximarán a él [o entrarán en él], es decir, al Fuego del Infierno (Ṭ). Diversos comentaristas afirman que cuando los justos «pasen a través» del Infierno, sus llamas se apagarán o se volverán frescas para ellos, de modo que ni siquiera se percatarán de haber pasado por ellas (Bḍ, Ṭ, Z); o que entrarán en el fuego, pero luego saldrán de él merced a sus buenas obras (Ṭ). Otros aseveran que el Fuego no tocará en absoluto a los justos mientras pasen por el Infierno (Mw), o que únicamente se está interpelando a los incrédulos en este versículo (Ṭ). Según algunos, la aproximación de los justos al Fuego alude a los padecimientos de fiebres y enfermedades que sufren en este mundo (Ṭ, Z). Otros sugieren aún que a los creyentes justos se les hace pasar por el Fuego para que conozcan la magnitud de la Munificencia y Gracia de Dios hacia ellos y puedan así gozar de mayor bienaventuranza en el Jardín (Ṭs). En un ḥadīz, el Profeta declara que ninguno de los que estuvieron presentes con los musulmanes en la Batalla de Badr (2/624) y en Ḥudaybiyyah (6/628) entrará en el Fuego. La esposa del Profeta, Ḥafṣah, le preguntó entonces acerca del v. 71, señalando que todos se aproximarían al Fuego, y él respondió continuando la recitación del v. 72, el cual afirma que Dios salvará a los temerosos [de Dios] (Ṭ).
Versículo 73
وَإِذَا تُتْلَىٰ عَلَيْهِمْ ءَايَٰتُنَا بَيِّنَٰتٍۢ قَالَ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ لِلَّذِينَ ءَامَنُوٓا۟ أَىُّ ٱلْفَرِيقَيْنِ خَيْرٌۭ مَّقَامًۭا وَأَحْسَنُ نَدِيًّۭا ﴿٧٣﴾
waʾidhā tutlā ʿalayhim āyātunā bayyinātin qāla lladhīna kafarū lilladhīna āmanū ayyu l-farīqayni khayrum maqāman waʾaḥsanu nadiyyā
Y cuando se les recitan Nuestros signos como pruebas claras, dicen los que no creen a los creyentes: «¿Cuál de los dos grupos goza de mejor posición y más distinguida compañía?».
73En el contexto mequí en que fue revelada esta sura, los que no creen son los coraichitas idólatras, mientras que los creyentes son los Compañeros del Profeta (Ṭ). Los idólatras de La Meca se jactan de gozar de mejor posición, es decir, de poseer mejores residencias y condiciones de vida (Ṭ, Ṭs), y de una más distinguida compañía, en el sentido de contar con amigos y asociados más acaudalados o socialmente encumbrados. Los idólatras mequíes dan por sentado que aquello de lo que han disfrutado a este respecto en la tierra también lo disfrutarán en el Más Allá (Ṭs); véase 19:77–78c.
Versículo 74
وَكَمْ أَهْلَكْنَا قَبْلَهُم مِّن قَرْنٍ هُمْ أَحْسَنُ أَثَٰثًۭا وَرِءْيًۭا ﴿٧٤﴾
wakam ahlaknā qablahum min qarnin hum aḥsanu athāthan wariʾyā
¡Cuántas generaciones destruimos antes de ellos que les superaban en bienes y apariencia exterior!
74La exclamación ¡Cuántas generaciones destruimos antes de ellos! se repite de forma idéntica o parecida en numerosos versículos a lo largo del Corán como advertencia, dirigida habitualmente a los coraichitas de La Meca, de que sus riquezas y su rango terrenal no los mantendrán a salvo del Castigo de Dios. Generaciones o «ciudades» precedentes fueron aniquiladas por sus transgresiones, a pesar de poseer una provisión terrenal y una situación material superiores a las de los mequíes; véanse 6:6; 7:4; 17:17; 19:98; 21:11; 22:45; 28:58; 38:3; 44:37; 47:13; 50:36. En el presente versículo, la alusión a la destrucción de aquellos que les superaban en bienes (o posesiones materiales) y apariencia exterior es una réplica a la pretensión implícita de los incrédulos en el v. 73 de que eran superiores a los creyentes en posición y en compañía.
Versículo 75
قُلْ مَن كَانَ فِى ٱلضَّلَٰلَةِ فَلْيَمْدُدْ لَهُ ٱلرَّحْمَٰنُ مَدًّا ۚ حَتَّىٰٓ إِذَا رَأَوْا۟ مَا يُوعَدُونَ إِمَّا ٱلْعَذَابَ وَإِمَّا ٱلسَّاعَةَ فَسَيَعْلَمُونَ مَنْ هُوَ شَرٌّۭ مَّكَانًۭا وَأَضْعَفُ جُندًۭا ﴿٧٥﴾
qul man kāna fī ḍ-ḍalālati falyamdud lahu r-raḥmānu maddan ḥattā idhā raʾaw mā yūʿadūna immā l-ʿadhāba waʾimmā s-sāʿata fasayaʿlamūna man huwa sharrum makānan waʾaḍʿafu ŷundā
Di: «A quien esté en el extravío, que el Compasivo le prolongue el plazo hasta que, cuando vean lo que se les ha prometido, ya sea el castigo o la Hora, sepan quién se halla en peor posición y cuenta con huestes más débiles».
75Si ni las opulentas condiciones de vida ni los asociados encumbrados pueden proteger a nadie del Castigo de Dios (vv. 73–74), tampoco puede hacerlo la aparente bendición de la longevidad. Aunque Dios puede otorgar a algunas personas una larga vida como oportunidad para que reflexionen de modo que lleguen a la fe y la rectitud (véase 35:37), aquí, al igual que en muchos otros versículos, el Corán advierte que la prolongación de la vida por parte de Dios o el aplazamiento de la destrucción de ciertos incrédulos y malhechores no es necesariamente una bendición. Más bien, puede ser una ocasión para que se extravíen todavía más e incrementen sus pecados (véanse 2:15; 3:178; 6:110; 7:182–83). Además, este respiro temporal solo hará que su apresamiento al final sea tanto más repentino e imprevisto (13:32; 22:44). Ya sea el castigo o la Hora significa que su abrupto final puede sobrevenirles bien a través de la aniquilación terrenal de su comunidad concreta, bien a través del desencadenamiento universal de los acontecimientos del Último Día y el Juicio Final.
Versículo 76
وَيَزِيدُ ٱللَّهُ ٱلَّذِينَ ٱهْتَدَوْا۟ هُدًۭى ۗ وَٱلْبَٰقِيَٰتُ ٱلصَّٰلِحَٰتُ خَيْرٌ عِندَ رَبِّكَ ثَوَابًۭا وَخَيْرٌۭ مَّرَدًّا ﴿٧٦﴾
wayazīdu llāhu lladhīna htadaw hudan wal-bāqiyātu ṣ-ṣāliḥātu khayrun ʿinda rabbika thawāban wakhayrum maraddā
Y Dios acrecienta en guía a quienes siguen el recto camino. Y las obras que perduran —las buenas acciones— son mejores en recompensa ante tu Señor y de mejor desenlace.
76El hecho de que Dios acrecienta en guía a quienes ya están rectamente guiados se menciona o se da a entender también en 18:13 y 47:17. De modo similar, Dios incrementa en fe a quienes ya creen (9:124; 48:4; 74:31); mientras que a aquellos en cuyos corazones hay una enfermedad, Dios les añade más enfermedad (2:10). Dichos versículos apuntan a cierto nexo entre la función de la voluntad divina y la humana en la determinación del destino moral del individuo. Esto es coherente con otros versículos que sugieren que Dios extravía a quienes ya han elegido los caminos de la incredulidad o la iniquidad (véanse 2:26; 6:125; 40:34, 74), de manera más explícita abandonándolos a su propio extravío (Z).
Dios puede acrecentar a las personas en guía prestándoles ayuda en los actos de obediencia y otorgándoles éxito en sus esfuerzos por complacerle mediante buenas acciones (Ṭs, Z), así como confiriéndoles diversos favores (espirituales o materiales) que los guiarán hacia la virtud y los actos meritorios (Ṭs). También puede significar que Dios les infunde mayor certeza y determinación respecto a la guía que ya han recibido y que continúa incrementándoles la guía y la certidumbre revelando nuevos signos o aleyas (Q). En relación con este tema, algunos comentaristas interpretan este versículo de forma histórica, sugiriendo que alude a la guía dispensada por Dios a los creyentes durante la vida del Profeta por nuevos cauces mediante revelaciones sucesivas, lo cual a veces implicaba la abrogación de preceptos coránicos anteriores por otros posteriores, brindando nueva orientación en asuntos concretos a fin de satisfacer las cambiantes necesidades de la naciente comunidad islámica (Ṭ, Ṭs); sobre la cuestión de la abrogación de ciertos preceptos coránicos, véase 2:106c.
En cuanto a la recompensa y el provecho perdurable de las buenas acciones en comparación con los bienes materiales de este mundo, véanse asimismo 18:46; 28:60; 42:36. En el contexto de este versículo, las obras que perduran se glosan a veces como alusión a la oración obligatoria o a otras oraciones supererogatorias y formas de alabanza a Dios (Z). Tales obras son de mejor desenlace [o retorno] que la posición y la compañía de los idólatras mencionadas en el v. 73, ya que las buenas acciones conducen a la recompensa tanto en este mundo como en el venidero (Ṭs).
Versículo 77–78
أَفَرَءَيْتَ ٱلَّذِى كَفَرَ بِـَٔايَٰتِنَا وَقَالَ لَأُوتَيَنَّ مَالًۭا وَوَلَدًا ﴿٧٧﴾ أَطَّلَعَ ٱلْغَيْبَ أَمِ ٱتَّخَذَ عِندَ ٱلرَّحْمَٰنِ عَهْدًۭا ﴿٧٨﴾
afaraʾayta lladhī kafara biʾāyātinā waqāla laʾūtayanna mālan wawaladā · aṭṭalaʿa l-ghayba ami ttakhadha ʿinda r-raḥmāni ʿahdā
¿Has visto a quien no cree en Nuestros signos y dice: «Me serán dados ciertamente riquezas e hijos»?
¿Acaso ha tenido acceso a lo Oculto o ha concertado un pacto con el Compasivo?
77–78Riquezas e hijos se mencionan reiteradamente en el Corán como algo emblemático de los bienes de este mundo (véanse, p. ej., 9:69; 17:6; 18:46), pero también como una de sus pruebas (véase 64:14). Este versículo fue revelado, según se transmite, en respuesta a un dignatario e idólatra mequí, al-ʿĀṣ ibn Wāʾil (padre de ʿAmr ibn al-ʿĀṣ), quien adeudaba dinero a uno de los Compañeros del Profeta. Cuando se le mencionó la resurrección con ocasión de exigirle que saldara su deuda con el Compañero, al-ʿĀṣ respondió con burla que, si realmente hubiese de ser resucitado, lo sería en posesión de riquezas e hijos, de modo que podría pagar su deuda entonces (Ṭ, Ṭs, W). Algunos dicen que el incrédulo que pronunció estas palabras fue al-Walīd ibn al-Muġīrah (Ṭs), si bien esta afirmación podría pretender reflejar asimismo una actitud habitual entre otros incrédulos y, por tanto, tener una aplicación general.
Lo Oculto alude a todo aquello que escapa a las vías humanas ordinarias y externas de conocimiento o comprensión (véase 6:59c), es decir, más allá de los sentidos externos y de las conjeturas basadas en ellos. En este contexto, se refiere de manera específica a las realidades del otro mundo. Aunque Dios puede revelar algo de lo Oculto a los profetas o a otras personas, solo Dios posee las llaves de lo Oculto; nadie las conoce salvo Él (6:59), y Nadie en los cielos ni en la tierra conoce lo Oculto excepto Dios (27:65). La pregunta sobre si el incrédulo ha concertado un pacto con el Compasivo significa, según algunos: «¿Acaso ha creído en Dios, ha actuado conforme a Sus mandamientos y ha evitado lo que Él ha prohibido?» (Ṭ), de suerte que pudiera merecer semejante retribución en el Más Allá; o: «¿Acaso ha concertado un pacto de que entrará en el Jardín?» (Ṭs). Preguntas retóricas similares acerca de poseer el conocimiento de lo Oculto o tener un pacto especial o alianza con Dios se hallan en 2:80 y 53:35, como desafío a quienes afirman con ligereza que esperan hallar la bienaventuranza o librarse del castigo en el Más Allá.
Versículo 79–80
كَلَّا ۚ سَنَكْتُبُ مَا يَقُولُ وَنَمُدُّ لَهُۥ مِنَ ٱلْعَذَابِ مَدًّۭا ﴿٧٩﴾ وَنَرِثُهُۥ مَا يَقُولُ وَيَأْتِينَا فَرْدًۭا ﴿٨٠﴾
kallā sanaktubu mā yaqūlu wanamuddu lahū mina l-ʿadhābi maddā · wanarithuhū mā yaqūlu wayaʾtīnā fardā
¡No! Registraremos lo que dice y le prolongaremos el castigo.
Y heredaremos de él aquello de lo que habla, y vendrá a Nosotros completamente solo.
79–80¡No! es la respuesta a la pregunta retórica del v. 78 y pretende indicar que el incrédulo aludido en dicho versículo carece de conocimiento de lo Oculto o de un pacto con Dios (Ṭ). Dios prolongará [...] el castigo del incrédulo por haber agravado su incredulidad con mentiras y vanas pretensiones (Ṭ). Dios heredará de él aquello de lo que habla; es decir, Dios «heredará» sus riquezas y sus hijos (Ṭ, Ṭs), puesto que Dios es el Heredero (véanse el v. 40; 15:23; 21:89; 28:58) y todas las cosas retornan a Él. En el Más Allá, el incrédulo vendrá a Dios completamente solo, es decir, despojado de las riquezas y de los hijos que constituían una fuente de honor y seguridad para él en este mundo (Ṭ, Ṭs). Respecto al retorno de los seres humanos a Dios en soledad (solos), véanse el v. 95; 6:94c.
Versículo 81–82
وَٱتَّخَذُوا۟ مِن دُونِ ٱللَّهِ ءَالِهَةًۭ لِّيَكُونُوا۟ لَهُمْ عِزًّۭا ﴿٨١﴾ كَلَّا ۚ سَيَكْفُرُونَ بِعِبَادَتِهِمْ وَيَكُونُونَ عَلَيْهِمْ ضِدًّا ﴿٨٢﴾
waittakhadhū min dūni llāhi ālihatal liyakūnū lahum ʿizzā · kallā sayakfurūna biʿibādatihim wayakūnūna ʿalayhim ḍiddā
Y han tomado dioses fuera de Dios para que fuesen un apoyo para ellos.
¡No! Renegarán de su adoración y se volverán sus adversarios.
81–82Los incrédulos esperan que los dioses fuera de Dios a los que rinden culto sean una fuerza o apoyo para ellos, es decir, que los defiendan o los libren del Castigo de Dios o de cualquier perjuicio o mal que Dios pudiera infligirles (Ṭ), o que sirvan como intercesores suyos ante Dios (Ṭs). Según el Corán, se trata no obstante de una vana ilusión, pues en 39:38 se dice al Profeta: Di: «¿Habéis considerado aquello que invocáis en vez de a Dios? Si Dios quisiera causarme algún daño, ¿podrían ellos apartar Su daño? O si quisiera para mí alguna misericordia, ¿podrían ellos retener Su misericordia?». Di: «¡Dios me basta! En Él confían quienes verdaderamente confían»; y en 10:107 se declara: Y si Dios te tocara con alguna aflicción, nadie puede apartarla sino Él.
En lugar de ser un apoyo para los idólatras, los dioses que tomaron fuera de Dios renegarán de quienes los adoraban y de hecho se convertirán en adversarios de sus antiguos adoradores (Ṭ, Ṭs); véanse 2:166–67; 6:94; 7:37; 28:63–64; 40:74, 84. Como alternativa, el versículo puede leerse en el sentido de que los propios idólatras renegarán de sus ídolos y falsas deidades y se opondrán a ellos en el Día del Juicio en un intento desesperado por eludir el castigo (Ṭs).
Versículo 83–84
أَلَمْ تَرَ أَنَّآ أَرْسَلْنَا ٱلشَّيَٰطِينَ عَلَى ٱلْكَٰفِرِينَ تَؤُزُّهُمْ أَزًّۭا ﴿٨٣﴾ فَلَا تَعْجَلْ عَلَيْهِمْ ۖ إِنَّمَا نَعُدُّ لَهُمْ عَدًّۭا ﴿٨٤﴾
alam tara annā arsalnā sh-shayāṭīna ʿalā l-kāfirīna taʾuzzuhum azzā · falā taʿŷal ʿalayhim innamā naʿuddu lahum ʿaddā
¿Acaso no has visto cómo azuzamos a los demonios contra los incrédulos para instigarlos con astucia?
No te apresures, pues, contra ellos; que Nosotros les contamos minuciosamente los días.
83–84El que Dios azuce a los demonios puede significar sencillamente que Dios no los frena frente a los incrédulos (Z) como castigo a su incredulidad. Otros afirman que el versículo alude a que Dios concede autoridad a los demonios sobre los incrédulos (R). Instigarlos con astucia significa extraviarlos, tentarlos o seducirlos para desobedecer a Dios (R, Ṭ, Z); esto es similar a 17:64, donde Dios dice a Iblīs: Incita a cuantos puedas de ellos con tu voz (Q, R; véase el comentario a este versículo). El Profeta y los creyentes no deben apresurarse [...] contra los incrédulos, en el sentido de que no deben intentar apresurar su caída pidiendo su castigo o destrucción, pues Dios puede estar posponiendo su aniquilación con el objeto de brindarles la ocasión de manifestar su verdadero carácter interior y su destino definitivo (véase 19:75c). El que Dios les esté contando minuciosamente los días [o un número preciso] significa que Él lleva cuenta pormenorizada de todos sus actos para retribuirlos en consecuencia (R, Ṭ), o bien que sus respiraciones, sus años y sus plazos de vida están contados (R, Ṭ), esto es, son finitos y se aproximan inexorablemente a su fin.
Versículo 85–86
يَوْمَ نَحْشُرُ ٱلْمُتَّقِينَ إِلَى ٱلرَّحْمَٰنِ وَفْدًۭا ﴿٨٥﴾ وَنَسُوقُ ٱلْمُجْرِمِينَ إِلَىٰ جَهَنَّمَ وِرْدًۭا ﴿٨٦﴾
yawma naḥshuru l-muttaqīna ilā r-raḥmāni wafdā · wanasūqu l-muŷrimīna ilā ŷahannama wirdā
El Día en que congreguemos a los temerosos ante el Compasivo como una comitiva honrada,
y arriemos a los culpables hacia el Infierno como un rebaño sediento.
85–86El Día —es decir, el Último Día— los temerosos acudirán ante Dios como una comitiva honrada [o delegación distinguida]. Algunos describen a los temerosos llegando como jinetes sobre espléndidos camellos en lugar de ir a pie (IK, R, Ṭ), mientras que los culpables serán ellos mismos como bestias de carga, arreados hacia el Infierno, sedientos (JJ) y en busca de un agua (Bḍ) que jamás encontrarán.
Versículo 87
لَّا يَمْلِكُونَ ٱلشَّفَٰعَةَ إِلَّا مَنِ ٱتَّخَذَ عِندَ ٱلرَّحْمَٰنِ عَهْدًۭا ﴿٨٧﴾
lā yamlikūna sh-shafāʿata illā mani ttakhadha ʿinda r-raḥmāni ʿahdā
No dispondrán de intercesión alguna, salvo aquel que haya concertado un pacto con el Compasivo.
87El Corán restringe las posibilidades de intercesión en el Más Allá de diversas maneras. Aquí los intercesores son aquellos que han concertado un pacto con el Compasivo: es decir, aquellos que creen en el Dios Único y en Su Mensajero y cumplen Sus mandamientos (R, Ṭ, Z). En otros pasajes se afirma que nadie podrá interceder salvo quienes hayan recibido el permiso de Dios (2:255; 20:109) o aquellos de cuya palabra Él esté complacido (20:109) o quienes hayan dado testimonio de la verdad con conocimiento (43:86); con respecto a la intercesión, véanse 2:48c; 2:255c. A pesar de las restricciones sobre quiénes pueden interceder, el presente versículo afirma asimismo que incluso aquellos que son culpables de pecados graves pueden beneficiarse de la intercesión de quienes han concertado un pacto con el Compasivo (R).
Versículo 88–91
وَقَالُوا۟ ٱتَّخَذَ ٱلرَّحْمَٰنُ وَلَدًۭا ﴿٨٨﴾ لَّقَدْ جِئْتُمْ شَيْـًٔا إِدًّۭا ﴿٨٩﴾ تَكَادُ ٱلسَّمَٰوَٰتُ يَتَفَطَّرْنَ مِنْهُ وَتَنشَقُّ ٱلْأَرْضُ وَتَخِرُّ ٱلْجِبَالُ هَدًّا ﴿٩٠﴾ أَن دَعَوْا۟ لِلرَّحْمَٰنِ وَلَدًۭا ﴿٩١﴾
waqālū ttakhadha r-raḥmānu waladā · laqad ŷiʾtum shayʾ iddā · takādu s-samāwātu yatafaṭṭarna minhu watanshaqqu l-arḍu watakhirru l-ŷibālu haddā · an daʿaw lir-raḥmāni waladā
Y dicen: «El Compasivo ha tomado un hijo».
¡Ciertamente habéis proferido una monstruosidad!
Casi se desgarran los cielos por ello, y se hiende la tierra y las montañas se derrumban pulverizadas,
por atribuirle al Compasivo un hijo.
88–91Cf. 21:26. A lo largo del Corán se desestiman diversas afirmaciones de diferentes comunidades religiosas en el sentido de que Dios tiene un hijo; véase 6:101–2c. El que los cielos y la tierra estén a punto de desgarrarse ante tales afirmaciones pretende indicar que todas las criaturas, con la excepción de ciertos seres humanos y genios, se hallan arraigadas en la conciencia de la Unicidad de Dios y sienten pavor ante el shirk o la asociación de partícipes con Dios (IK, Ṭ). Ante tales pretensiones de que Dios tiene un hijo, las montañas casi se derrumban pulverizadas en santa cólera por Dios (Ṭ). El Corán señala que todas las criaturas poseen una conciencia existencial de Dios y una relación con Él, incluso los fenómenos naturales aparentemente inanimados; véanse, por ejemplo, 2:74, donde las piedras se derrumban por temor a Dios; y 17:44: Los siete cielos, y la tierra y cuanto hay en ellos Lo glorifican. Y no hay nada que no celebre Sus alabanzas, aunque vosotros no comprendéis su glorificación. Los cielos y la tierra también se describen como quebrados o desgarrados en el Último Día; véanse 50:44; 73:18; 82:1.
Versículo 92
وَمَا يَنۢبَغِى لِلرَّحْمَٰنِ أَن يَتَّخِذَ وَلَدًا ﴿٩٢﴾
wamā yambaghī lir-raḥmāni an yattakhidha waladā
Y no es propio del Compasivo tomar un hijo.
Versículo 93–95
إِن كُلُّ مَن فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ إِلَّآ ءَاتِى ٱلرَّحْمَٰنِ عَبْدًۭا ﴿٩٣﴾ لَّقَدْ أَحْصَىٰهُمْ وَعَدَّهُمْ عَدًّۭا ﴿٩٤﴾ وَكُلُّهُمْ ءَاتِيهِ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ فَرْدًا ﴿٩٥﴾
in kullu man fī s-samāwāti wal-arḍi illā ātī r-raḥmāni ʿabdā · laqad aḥṣāhum waʿaddahum ʿaddā · wakulluhum ātīhi yawma l-qiyāmati fardā
Nadie hay en los cielos y en la tierra que no comparezca ante el Compasivo como siervo.
Él los ha computado y los ha contado con exactitud.
Y cada uno de ellos comparecerá ante Él en el Día de la Resurrección, solo.
93–95El hecho de que toda realidad creada comparezca ante el Compasivo como siervo es otra manera de afirmar que Dios es el Señor (Rabb) de todas las cosas, las cuales son por ende siervos en relación con Él. Que todos los que se hallan en los cielos (los ángeles) y en la tierra (los seres humanos y los genios) sean Sus siervos equivale a manifestar que todos, en última instancia, Lo adoran; cf. 51:56: No he creado a los genios y a la humanidad sino para que Me adoren.
El que Dios haya computado y contado a Sus criaturas significa que Él conoce el cómputo exacto de todas Sus criaturas (Ṭ) y, por deducción, también su naturaleza, su destino y su esencia. Puede aludir asimismo a Su Conocimiento de los términos temporales finitos de su existencia, pues todas las cosas están junto a Él según una medida (13:8; véase también 42:27). Algunos filósofos islámicos, como Ibn Sīnā [Avicena], argumentaban que el Conocimiento que Dios tiene de las cosas, aun siendo omnímodo, era no obstante un conocimiento de índole universal y que, por tanto, Dios conocía los «particulares» de las cosas solo de manera genérica. Esta postura fue rechazada tajantemente por los teólogos (mutakallimūn), quienes sostenían que Dios posee conocimiento de todos los particulares en tanto que particulares. El que Dios «compute» y «cuente» todo cuanto hay en los cielos y en la tierra es una de las diversas declaraciones coránicas que abordan de manera directa el Conocimiento de Dios de los particulares (R); véase también 6:59: Él sabe lo que hay en la tierra y en el mar; no cae una sola hoja sin que Él lo sepa, ni grano alguno en las tinieblas de la tierra, ni nada verde o seco, que no esté en un Libro claro. En el v. 95, cada uno de ellos —esto es, cada ser en los cielos y en la tierra (v. 93)— comparecerá ante Dios solo, en el sentido de que todos serán resucitados sin nadie que los auxilie o los defienda ante Dios, Quien juzgará y obrará según Su Voluntad en aquel Día (Ṭ).
Versículo 96
إِنَّ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَعَمِلُوا۟ ٱلصَّٰلِحَٰتِ سَيَجْعَلُ لَهُمُ ٱلرَّحْمَٰنُ وُدًّۭا ﴿٩٦﴾
inna lladhīna āmanū waʿamilū ṣ-ṣāliḥāti sayaŷʿalu lahumu r-raḥmānu wuddā
Ciertamente a quienes crean y obren rectamente, el Compasivo les concederá amor.
96Amor traduce aquí wudd, en lugar de ḥubb, la palabra empleada habitualmente en otros lugares del Corán para «amor» (véanse 2:165c; 5:54c), aunque los comentaristas entienden en general que ambos vocablos son sinónimos (Ṭ). El que Dios conceda amor a aquellos que crean y obren rectamente se entiende en el sentido de que Dios hace que dichas personas sean amadas en el mundo, en especial por los demás siervos creyentes de Dios (Ṭ). Al-Sulamī señala que tales personas son queridas por sus hermanos musulmanes, lo cual no es sino una manifestación del Amor de Dios por ellas. Al-Rāzī se inclina por esta interpretación, pero hace notar asimismo que algunos interpretan el versículo en el sentido de que Dios concederá a los creyentes justos aquello que aman, más bien que el estado de ser amados por los demás, pues es bien sabido que a menudo los creyentes son despreciados antes que amados por los incrédulos, y que algunos incrédulos gozan de gran aprecio entre la gente en este mundo (R). Con todo, él favorece la primera interpretación, por cuanto se halla respaldada por un ḥadīz que refiere que, cuando Dios ama a un siervo, clama al arcángel Gabriel: «En verdad amo a fulano, ¡ámalo tú también!». Gabriel apela entonces a todos los habitantes del Cielo para que amen a esa persona, y la disposición a amar a dicha persona desciende entonces sobre los moradores de la tierra (véanse también IK, Q). Algunos relatan que este versículo fue revelado como consuelo a ʿAbd al-Raḥmān ibn ʿAwf, quien se hallaba apesadumbrado por tener que dejar a sus compañeros en La Meca (Ṭ).
Para los comentaristas chiíes, el amor que Dios decreta para los creyentes rectos es el amor y la adhesión espiritual (walāyah) hacia ʿAlī ibn Abī Ṭālib (Qm, Ṭb, Ṭs), pues según los chiíes no hay verdaderos creyentes musulmanes salvo aquellos en cuyos corazones anida el amor por ʿAlī (Ṭs). Según un relato chií, el Profeta dijo a ʿAlī: «Di: ‘¡Oh Dios mío! Decreta para mí un pacto Contigo y decreta para mí el amor en los corazones de los creyentes’». Acto seguido descendió la revelación de este versículo (Ṭs). Para algunos sufíes, el amor que Dios decreta aquí no es otro que el desvelamiento de los secretos divinos. En este sentido, un célebre ḥadīz qudsī afirma en parte: «En verdad Mi siervo no cesa de aproximarse a Mí mediante actos supererogatorios hasta que lo amo; y cuando lo amo, Yo soy el oído con el que oye, la vista con la que ve, la mano con la que ase y el pie con el que camina». Al-Qushayrī cita un ḥadīz similar: «Mi siervo no cesa de aproximarse a Mí hasta que Me ama y Yo lo amo a él» (Qu).
Versículo 97
فَإِنَّمَا يَسَّرْنَٰهُ بِلِسَانِكَ لِتُبَشِّرَ بِهِ ٱلْمُتَّقِينَ وَتُنذِرَ بِهِۦ قَوْمًۭا لُّدًّۭا ﴿٩٧﴾
faʾinnamā yassarnāhu bilisānika litubashshira bihi l-muttaqīna watundhira bihī qawmal luddā
Y solo lo hemos facilitado en tu propia lengua para que albricies con él a los temerosos [de Dios] y adviertas con él a un pueblo pendenciero.
97Dios hizo el Corán fácil en tu lengua (cf. 44:58) —es decir, en la lengua del Profeta— al revelarlo en árabe (IK, R, Z), la lengua materna del Profeta y de sus Compañeros. Este versículo puede leerse también en el sentido de: «Lo hemos facilitado en tu propia lengua [es decir, en el idioma del Profeta]», en alusión a la revelación del Corán en lengua árabe (Z). Véanse también 54:17, 22, 32 y 40, donde se afirma que el Corán ha sido hecho fácil para el recuerdo. Pendenciero [o litigioso] traduce luddan, vocablo que denota a quienes son tenaz y vanamente disputadores y argumentan sobre la base de la falsedad (Ṭ). El término connota asimismo una actitud de insolencia y cierta «sordera» a la escucha de la verdad (Ṭ).
Versículo 98
وَكَمْ أَهْلَكْنَا قَبْلَهُم مِّن قَرْنٍ هَلْ تُحِسُّ مِنْهُم مِّنْ أَحَدٍ أَوْ تَسْمَعُ لَهُمْ رِكْزًۢا ﴿٩٨﴾
wakam ahlaknā qablahum min qarnin hal tuḥissu minhum min aḥadin aw tasmaʿu lahum rikzā
¡Y a cuántas generaciones antes de ellos hemos destruido! ¿Acaso percibes a alguno de ellos u oyes de ellos el menor susurro?
98La pregunta retórica: ¡A cuántas generaciones antes de ellos —es decir, antes de los coraichitas— hemos destruido! aparece también en el v. 74 y en varios otros versículos coránicos; véase 19:74c. El versículo y la sura concluyen evocando con gran fuerza la ausencia y el silencio de estos pueblos aniquilados, y su tono y emoción resultan análogos a los de aquellos pasajes que instan a los árabes (en particular) a contemplar las ruinas de los pueblos antiguos, cuyas moradas desiertas les eran bien conocidas debido a sus travesías por el desierto; cf. 3:137; 6:11; 12:109; y 27:51–52. Véase también 6:11c. Ya no se oye de tales gentes ni siquiera el menor susurro (rikz), es decir, ni el sonido más tenue (R, Ṭ).
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Personajes
Figuras que nombra esta sura. Cada ficha reúne todos sus pasajes y un recorrido en orden de revelación.
En la Biblioteca
Capítulos y estudios de caso que tratan esta sura, con el número de referencias a ella.
Fuentes que cita Reynolds
Libros bíblicos y textos de la Antigüedad tardía citados en el comentario de esta sura. Cada uno lleva a todos los pasajes del Corán donde aparece.
Informe
Informe de Referencia: Análisis Exhaustivo de la Sura 19, Maryam
1. Resumen Ejecutivo
La Sura 19, titulada Maryam (María), es un documento fundamental del periodo mecanense que articula la relación entre la voluntad divina, la profecía y la naturaleza de la devoción. Este capítulo destaca por ser el único que lleva el nombre de una mujer en el Corán, otorgando a María un estatus de pureza y perfección espiritual excepcional.
Los puntos críticos del documento incluyen:
- La Omnipotencia Divina: Se enfatiza que la creación trasciende las leyes físicas ordinarias, ejemplificado en los nacimientos milagrosos de Juan (hijo de Zacarías) y Jesús (hijo de María).
- Identidad de Dios: El uso predominante del nombre al-Raḥmān (El Compasivo) impregna la narrativa, vinculando la misericordia con el poder creativo.
- Rechazo de la Filiación Divina: La sura presenta una oposición vehemente a la idea de que Dios pueda tener un hijo, calificándola de "cosa terrible" que altera el orden cósmico.
- Tensiones Teológicas: Existe una controversia minoritaria (representada por Ibn Ḥazm y Rūzbihān al-Baqlī) sobre si María debe ser considerada una profetisa, dada su interacción directa con el ángel de la revelación, frente a la visión mayoritaria que limita el profetismo a los varones.
- Importancia Histórica: Se documenta que la recitación de esta sura por parte de Jaʿfar ibn Abī Ṭālib ante el Negus de Abisinia fue crucial para proteger a la comunidad musulmana primitiva, al demostrar las profundas conexiones con la fe cristiana.
2. Análisis Temático
A. La Figura de Maryam (María) y la Profecía
María es presentada como la única mujer mencionada por su nombre en el Corán, lo que subraya su importancia única.
- Estatus Espiritual: Es descrita como una mujer de máxima piedad y perfección. Aunque la mayoría de las autoridades musulmanas no la consideran profetisa (basándose en 12:109), una minoría sostiene que recibió mensajes de Gabriel, el ángel de la revelación, lo que la situaría en un rango profético.
- El Retiro y la Purificación: Su historia comienza con un retiro a un "lugar oriental", interpretado tanto física como espiritualmente. Este retiro simboliza la separación del mundo necesaria para el encuentro divino.
- La Concepción Milagrosa: Se produce mediante el "Espíritu" de Dios (identificado generalmente como Gabriel), quien asume la forma de un "hombre perfecto". El texto aclara que la concepción ocurre por el mandato divino "¡Sé!" (Kun), igualando la creación de Jesús a la de Adán (3:59).
- El Sufrimiento Humano: Se preserva el detalle de María deseando haber muerto y haber sido "olvidada" durante los dolores del parto, lo que humaniza su figura y resalta la magnitud de su prueba.
B. Los Nacimientos Milagrosos: Zacarías y Juan
La sura establece un paralelismo entre el caso de Zacarías y el de María para demostrar que Dios no necesita "medios" físicos para crear.
- Zacarías y la Barciez: A pesar de su avanzada edad (entre 60 y 85 años) y la esterilidad de su esposa, Zacarías pide un heredero espiritual. El texto enfatiza que busca un heredero de "conocimiento y autoridad", no de riqueza material.
- Juan (Yaḥyā): Su nombre, que significa "él vive", es otorgado directamente por Dios. Se le describe como poseedor de "juicio" desde niño, ternura y pureza.
- El Signo del Silencio: Tanto Zacarías como María son instruidos a guardar silencio. En el caso de Zacarías, es una incapacidad temporal para hablar con hombres; para María, es un voto de ayuno de palabras. Esto resalta que el silencio es una forma de comunicación sagrada ante la presencia divina.
C. Linaje Profético y Confrontación con la Idolatría
El documento recorre las historias de varios profetas para establecer patrones de conducta y fe.
- Abraham (Ibrāhīm): Se destaca por ser "sincero" (ṣiddīq). Su enfrentamiento con su padre Azār por la idolatría es central. Abraham argumenta que es ilógico adorar lo que "ni oye ni ve". Su actitud es de piedad filial, incluso ante amenazas de lapidación.
- Moisés y Aarón: Moisés es descrito como "devoto" (mukhliṣ). El texto menciona que Dios le llamó desde "el lado derecho del Monte" y lo acercó en "discurso íntimo". Aarón es presentado como un regalo de misericordia para ayudar a su hermano.
- Ismael e Idrīs: Ismael es elogiado por ser "fiel a la promesa". Idrīs (Enoch) es destacado por haber sido "elevado a una estación sublime", lo que algunos interpretan como una ascensión física a los cielos sin haber muerto.
D. Escatología: El Juicio y la Retribución
La sura advierte sobre las consecuencias de abandonar la oración y seguir los bajos deseos.
- El Día del Lamento (Regret): Se describe el momento del juicio final donde el destino será inalterable. Una tradición (hadith) menciona que la muerte misma será sacrificada en forma de carnero para indicar la eternidad del estado final.
- El Castigo de los Insolentes: Los que rechazan los signos de Dios serán reunidos "de rodillas" alrededor del Infierno. Se destaca que incluso los líderes que desviaron a otros serán "arrancados" primero para el castigo.
- El Paraíso (Jardines del Edén): Un lugar donde no hay "charla vana", solo paz (Salām), y donde la provisión es constante.
3. Síntesis de Temas Transversales
Convergencia de los Relatos Proféticos
Existe un patrón recurrente en las historias de Zacarías, María, Abraham y Moisés:
- Retiro/Separación: Todos los personajes atraviesan un estado de aislamiento del mundo antes de recibir el favor divino.
- Dones de Parentesco: Dios otorga hijos o hermanos como "misericordia" para fortalecer la misión profética.
- Relación entre Palabra y Silencio: El silencio de los adultos (Zacarías, María) se ve compensado por la palabra milagrosa o el don profético de los niños (Jesús, Juan).
El Concepto de Dios como al-Raḥmān
La sura es única por la frecuencia del nombre al-Raḥmān. Casi un tercio de todas las menciones de este nombre en el Corán aparecen en este capítulo. Esto establece un marco donde incluso la advertencia y el castigo se sitúan bajo la égida de la Compasión Divina, y donde la creación misma es un acto de misericordia.
4. Detalles de Gran Relevancia
Datos Técnicos y Lingüísticos
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Letras Separadas | Kāf. Hā. Yā. ʿAyn. Ṣād. (La secuencia más larga en un solo versículo). |
| Rima | 67 de los 98 versículos terminan con el mismo sonido final. |
| Nombre de Juan | Yaḥyā ("él vive"). Único en su época, nombrado por Dios antes de nacer. |
| Atributo de Jesús | "Siervo de Dios" (ʿAbd Allāh), su primera declaración para desmentir su divinidad. |
Citas Directas Significativas
- Sobre la creación: "Cuando Él decreta una cosa, sólo le dice: '¡Sé!', y es." (19:35)
- Sobre la filiación divina: "El Compasivo no tiene por qué tomar un hijo. No hay nadie en los cielos y en la tierra que no venga al Compasivo como un siervo." (19:92-93)
- Sobre María: "¿Cómo he de tener un niño cuando ningún hombre me ha tocado, ni he sido yo impúdica?" (19:20)
- Sobre la muerte de las naciones: "¿Percibes a uno solo de ellos, u oyes de ellos un murmullo?" (19:98)
5. Preguntas Abiertas y Vacíos
- Significado de las Letras Iniciales: El significado exacto de Kāf. Hā. Yā. ʿAyn. Ṣād. permanece desconocido, aunque existen especulaciones sobre si representan atributos divinos.
- Identidad del "Espíritu": Existe un debate menor sobre si el "Espíritu" enviado a María fue Gabriel o el espíritu preexistente de Jesús mismo.
- Ubicación Geográfica: El "lugar lejano" al que se retira María para dar a luz no está definido geográficamente en el texto, generando diversas especulaciones entre los comentaristas (desde el este del Templo hasta Egipto).
- Naturaleza de la "Aparición": Cómo un ser puramente espiritual (ángel) asume la fisicalidad de un "hombre perfecto" es un misterio ontológico no detallado.
Infografía
Diapositivas
Mapa mental
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- Makkan Surah
- Only Surah named for a woman
- Mary as the only woman named in Quran
- Consistent rhyming pattern
- Emphasis on the name al-Rahman (The Compassionate)
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- Zachariah's secret prayer for an heir
- Miraculous birth despite age and barrenness
- Sign of three nights of silence
- John given the Book and judgment as a child
- John's tenderness, purity, and filial piety
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- Mary's withdrawal to an eastern place
- Encounter with the Spirit (Gabriel)
- Miraculous conception as a Divine sign
- Childbirth at the trunk of a date palm
- Rivulet and fresh dates provided by God
- Mary's fast of silence
- Infant Jesus speaks in the cradle
- Jesus as servant of God and prophet
- Refutation of claims that God has a child
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- Confrontation over idol worship
- Spiritual knowledge vs. tribal tradition
- Father's threat of stoning
- Abraham's withdrawal from his people
- Gifts of Isaac and Jacob as prophets
- Award of sublime, faithful renown
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- Called from the right side of the Mount
- Intimate discourse with God
- Aaron bestowed as a helper and prophet
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- Ishmael's truth to promise
- Ishmael's bidding to prayer and almsgiving
- Idris raised to a sublime station
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- Divine fiat: 'Be!' and it is
- Progeny of Adam and Noah
- Signs of the Compassionate
- Prostration and weeping as spiritual response
- Neglect of prayer by later generations
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- The Day of Regret
- Gardens of Eden as the inheritance of the reverent
- The state of Peace in Paradise
- Hell and the insolent groups
- Approach of all souls to the Fire
- Returning to God alone and without wealth
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- Rejection of the claim of Divine offspring
- Cosmic horror at shirk (associating partners)
- Every being as a servant to the Compassionate
- Futility of intercession without a pact
- Silence of destroyed earlier generations
- Quran made easy for glad tidings and warning
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Tabla de datos
| Rango de versículos | Tema central | Breve resumen del mensaje | Figuras sagradas mencionadas | Atributos divinos destacados | Contexto histórico o revelatorio | Fuente |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 2-15 | La historia de Zacarías y el nacimiento de Juan | Zacarías suplica a Dios un heredero a pesar de su vejez y la esterilidad de su esposa. Dios le concede a Juan como una muestra de Su poder sobre las limitaciones físicas. | Zacarías, Juan (hijo de Zacarías), Jacob | Misericordia (raḥmah), al-Raḥmān (El Compasivo) | Zacarías se retira al santuario (miḥrāb) para orar en secreto; se le ordena silencio por tres noches como señal. | [1] |
| 16-36 | La historia de María y el nacimiento de Jesús | María concibe a Jesús milagrosamente por orden divina. Jesús habla desde la cuna para defender la pureza de su madre y declarar su misión como siervo y profeta de Dios. | María (Maryam), Espíritu (Gabriel), Jesús, Aarón | al-Raḥmān (voto de silencio al Compasivo), El Creador (Fiat 'Sé') | María se retira a un lugar oriental y luego a un lugar lejano para dar a luz bajo una palmera. | [1] |
| 37-40 | Advertencia sobre el Día del Juicio | Se advierte sobre el Día del Arrepentimiento y las consecuencias para quienes dudan o se desvían de la verdad sobre Jesús. | Jesús hijo de María | El Heredero (al-Wārith), El Señor (Rabb) | Referencia a las sectas que difieren sobre la naturaleza de Jesús. | [1] |
| 41-50 | La historia de Abraham y su padre | Abraham amonesta suavemente a su padre por la idolatría y se retira de su pueblo. Como recompensa a su fe, Dios le otorga a Isaac y Jacob. | Abraham, Azār (padre de Abraham), Isaac, Jacob | al-Raḥmān (mencionado respecto al castigo y la desobediencia de Satán) | Abraham se separa de su familia e ídolos para migrar a la Tierra Santa. | [1] |
| 51-53 | Moisés y Aarón | Moisés es llamado por Dios en el Monte Sinaí y se le otorga a su hermano Aarón como profeta y ayuda por misericordia divina. | Moisés, Aarón | Misericordia (raḥmah) | Revelación en el lado derecho del Monte (Sinai) y discurso íntimo con Dios. | [1] |
| 54-57 | Ismael e Idrís | Ismael es destacado por su fidelidad a las promesas e Idrís por su veracidad, siendo ambos elevados a altas estaciones espirituales. | Ismael, Idrís (Enoc) | El Señor (Rabb) | Idrís es elevado a una estación sublime (cuarto o sexto cielo). | [1] |
| 58-63 | Las generaciones sucesoras y el Jardín | Tras los profetas, surgieron generaciones que descuidaron la oración. Solo quienes se arrepientan entrarán al Jardín de Edén. | Adán, Noé, Abraham, Israel | al-Raḥmān (promesa del Jardín en lo Oculto) | Contraste entre la devoción de los profetas y la negligencia de los sucesores. | [1] |
| 64-82 | Refutación de la incredulidad y la arrogancia | Se aborda el escepticismo sobre la resurrección y se critica a quienes confían en su riqueza y estatus terrenal. | Gabriel (implícito como el que desciende), Satán | al-Raḥmān (insolencia hacia Él, extensión del plazo en el error) | Revelado tras un periodo sin revelación (hiato) para consolar al Profeta. | [1] |
| 83-98 | Rechazo a la atribución de hijos a Dios y conclusión | Se denuncia con vehemencia la blasfemia de atribuir un hijo al Compasivo. La sura termina recordando la destrucción de generaciones pasadas. | Gabriel, Muhammad (implícito en 'tu lengua') | al-Raḥmān (unidad absoluta, soberanía sobre todos los siervos) | Advertencia a los Quraysh sobre el silencio de las civilizaciones desaparecidas. | [1] |