al-Naḥl
La AbejaAntes del textoIntroducción
Introducción
Una sūrah mequí tardía, al-Naḥl fue probablemente revelada poco antes de la emigración a Medina. Algunos sostienen, sin embargo, que las vv. 126–27 fueron reveladas en Medina, tras la Batalla de Uḥud (3/625), e instruyen al Profeta sobre cómo responder a la muerte y mutilación de su amado tío, Ḥamzah (Q). Algunos también consideran que la v. 110, que promete la Misericordia de Dios hacia aquellos que emigraron después de haber sido oprimidos, es medinense y se refiere a quienes emigraron de La Meca a Medina (Q). Una referencia anterior a quienes emigran por la causa de Dios (v. 41) se entiende habitualmente como referida a aquellos musulmanes que emigraron de La Meca a Abisinia varios años antes de la emigración de los musulmanes mequíes a Medina (Q), aunque algunos consideran que la v. 41 es también medinense (IJ). Otros también consideran que las vv. 95–97 (Āl, IJ) y la v. 112 (IJ) son aleyas medinenses. La sūrah toma su nombre de la mención de la revelación de Dios a la abeja en las vv. 68–69. Según al-Qurṭubī, algunos se refieren a esta sūrah como al-Niʿam («Las Bendiciones») debido a las numerosas referencias a las bendiciones que Dios ha otorgado a los seres humanos; y en la v. 18 se dice que Sus bendiciones no pueden contarse.
Esta sūrah es una de las más importantes entre aquellas del Corán que señalan el significado espiritual de la naturaleza. Partes sustanciales de esta sūrah están dedicadas a las maravillas del mundo natural y a enumerar las bendiciones específicas que Dios ha conferido a los seres humanos a través de los fenómenos naturales, incluidos diversos tipos de ganado y sus beneficios y usos, los cultivos y la vegetación, los cuerpos celestes, el mar y sus bondades, y las montañas, arroyos y otros puntos de referencia naturales que guían el viaje de los seres humanos (vv. 5–17). Más adelante, la sūrah menciona las cuatro bebidas con las que Dios ha bendecido a los seres humanos (agua, leche, bebida derivada del fruto de la vid y miel; vv. 65–69), así como las bendiciones de cónyuges e hijos (v. 72) y diversos tipos de moradas y protecciones (vv. 80–81).
Gran parte de esta sūrah también se ocupa de los idólatras mequíes, incluida su negación y arrogancia hacia el Profeta, sus complots contra él (vv. 22–26), sus corruptas prácticas paganas (vv. 56–60) y su acusación de que el Profeta había fabricado la revelación (vv. 101–5). Contiene repetidas advertencias sobre el castigo inminente que vendrá en este mundo y en el Más Allá para quienes descrean (vv. 45–55; 61–63; 84–89); en la v. 112, presenta una parábola sobre el castigo de una ciudad que, al igual que La Meca pagana, fue desagradecida con sus bendiciones. La sūrah también instruye a los creyentes sobre la importancia de cumplir el pacto de Dios y mantener sus juramentos ante los demás (vv. 91–96). Las vv. 114–18 tratan las leyes dietéticas que los musulmanes deben observar, sugiriendo que se dieron leyes dietéticas más extensas a los judíos. La sūrah concluye instruyendo al Profeta y a sus seguidores sobre cómo tratar con sus oponentes religiosos, esto es, debatiendo con ellos de la manera más virtuosa (v. 125) y respondiendo con moderación y paciencia cuando hayan sido agraviados (vv. 126–27).
Sura 16al-Naḥl128 versículos
بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
bismi llāhi r-raḥmāni r-raḥīm
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
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Reynolds · The Qurʾān and the BibleIntroducción a la sura
En el Nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo.
Versículo 1
أَتَىٰٓ أَمْرُ ٱللَّهِ فَلَا تَسْتَعْجِلُوهُ ۚ سُبْحَٰنَهُۥ وَتَعَٰلَىٰ عَمَّا يُشْرِكُونَ ﴿١﴾
atā amru llāhi falā tastaʿŷilūhu subḥānahū wataʿālā ʿammā yushrikūn
La Orden de Dios se acerca; así pues, no busquéis apresurarla. ¡Gloria a Él, y ensalzado sea por encima de los partícipes que Le atribuyen!
1Cuando el Profeta recibió una revelación que decía la Hora se ha acercado (54:1), los idólatras mequíes interrumpieron temporalmente lo que estaban haciendo para aguardar los acontecimientos que estaban a punto de desarrollarse. Cuando la Hora no llegó, se burlaron de la advertencia que el Profeta había transmitido (Z). Esta aleya fue revelada afirmando que la Orden de Dios en verdad se acerca; véase también 4:47; 33:37; 65:3, donde se dice que la Orden de Dios se cumplirá. La Orden de Dios se refiere a la llegada ya sea del castigo terrenal o del Último Día (véase, por ej., 11:40; 23:27; 40:78; 57:14; 82:18). La advertencia no busquéis apresurarla sugiere que el Juicio o Castigo de Dios puede acelerarse ya sea por la incredulidad o por la maldad (véase, por ej., 6:57–58; 7:150; 10:51). Véase también 21:37: El hombre fue creado de prisa. Pronto os mostraré Mis signos; así pues, ¡no Me apresuréis!; así como 22:47; 26:203–4; 27:72; 29:53–54; 37:176; 42:18; 46:24; 51:13–14. Que Dios es ensalzado por encima de los partícipes que los hombres Le atribuyen también se menciona en 6:100; 7:190; 10:18; 16:3; 23:92; 27:63; 28:68; 30:40; 39:67.
Versículo 2
يُنَزِّلُ ٱلْمَلَٰٓئِكَةَ بِٱلرُّوحِ مِنْ أَمْرِهِۦ عَلَىٰ مَن يَشَآءُ مِنْ عِبَادِهِۦٓ أَنْ أَنذِرُوٓا۟ أَنَّهُۥ لَآ إِلَٰهَ إِلَّآ أَنَا۠ فَٱتَّقُونِ ﴿٢﴾
yunazzilu l-malāʾikata bir-rūḥi min amrihī ʿalā man yashāʾu min ʿibādihī an andhirū annahū lā ilāha illā ana fattaqūn
Él hace descender a los ángeles con el Espíritu de Su Orden sobre quien Él quiere de entre Sus siervos: «¡Amonestad que no hay más dios que Yo; reverenciadme, pues!»
2El Espíritu con el cual Dios hace descender a los ángeles se entiende aquí como una referencia al Corán o a la revelación de manera más general (Q, Ṭs); la revelación puede denominarse el Espíritu puesto que transmite la Guía Divina y da vida al alma (Q, Ṭs), reviviendo los corazones tal como los espíritus reviven los cuerpos (Q). Los ángeles con quienes desciende el Espíritu se refiere muy específicamente al Arcángel Gabriel (JJ), el agente de la revelación. Otras aleyas mencionan una conexión entre el Espíritu y la Orden de Dios, por ejemplo, 17:85: Te preguntan acerca del Espíritu. Di: «El Espíritu procede de la Orden de mi Señor, y no se os ha dado de conocimiento sino poco» (cf. 40:15; 42:52; 97:4). En la metafísica islámica, el «mundo de la Orden» (ʿālam al-amr) se identifica con el mundo del Espíritu (al-Rūḥ). Dios envía el Espíritu sobre quien Él quiere de entre Sus siervos, es decir, a quienquiera que Él elija como mensajeros (JJ, Ṭ). El mandato Divino ¡Reverenciadme, pues! también se encuentra en 2:41, 197; 23:52; 39:16.
Versículo 3
خَلَقَ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضَ بِٱلْحَقِّ ۚ تَعَٰلَىٰ عَمَّا يُشْرِكُونَ ﴿٣﴾
khalaqa s-samāwāti wal-arḍa bil-ḥaqqi taʿālā ʿammā yushrikūn
Él creó los cielos y la tierra con la verdad. Ensalzado sea por encima de los partícipes que Le atribuyen.
Versículo 4
خَلَقَ ٱلْإِنسَٰنَ مِن نُّطْفَةٍۢ فَإِذَا هُوَ خَصِيمٌۭ مُّبِينٌۭ ﴿٤﴾
khalaqa l-insāna min nuṭfatin faʾidhā huwa khaṣīmum mubīn
Él creó al hombre de una gota, y he aquí que es un adversario manifiesto.
4Que los seres humanos hayan sido creados de una gota de fluido (cf. 18:37; 22:5; 23:12–14; 35:11; 40:67; 53:45–46; 75:37; 76:2; 80:19) evoca su esencial debilidad (IK) e impotencia. Los seres humanos son un adversario manifiesto del Señor (IK, Z) en la medida en que niegan Su Poder y las bendiciones que Él les ha concedido y se niegan a creer en Su capacidad de resucitar a los muertos (R), a pesar de que fueron creados para ser siervos (51:56), no oponentes (IK). Según se informa, esta aleya fue revelada en referencia a Ubayy ibn Jalaf, un mequí que expresó escepticismo sobre la capacidad de Dios para resucitar a los muertos (W). Véase también el comentario sobre 36:77: ¿Acaso no ha visto el hombre que lo creamos de una gota, y he aquí que es un adversario manifiesto?
Versículo 5–7
وَٱلْأَنْعَٰمَ خَلَقَهَا ۗ لَكُمْ فِيهَا دِفْءٌۭ وَمَنَٰفِعُ وَمِنْهَا تَأْكُلُونَ ﴿٥﴾ وَلَكُمْ فِيهَا جَمَالٌ حِينَ تُرِيحُونَ وَحِينَ تَسْرَحُونَ ﴿٦﴾ وَتَحْمِلُ أَثْقَالَكُمْ إِلَىٰ بَلَدٍۢ لَّمْ تَكُونُوا۟ بَٰلِغِيهِ إِلَّا بِشِقِّ ٱلْأَنفُسِ ۚ إِنَّ رَبَّكُمْ لَرَءُوفٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿٧﴾
waal-anʿāma khalaqahā lakum fīhā difʾun wamanāfiʿu waminhā taʾkulūn · walakum fīhā ŷamālun ḥīna turīḥūna waḥīna tasraḥūn · wataḥmilu athqālakum ilā baladil lam takūnū bālighīhi illā bishiqqi l-anfusi inna rabbakum laraʾūfur raḥīm
Y el ganado lo ha creado para vosotros; en él hay abrigo y [otros] provechos, y de él coméis.
Y en ellos hay belleza para vosotros cuando los traéis de vuelta al atardecer y cuando los sacáis a pastar por la mañana.
Y llevan vuestras cargas hacia una tierra que no habríais alcanzado sino con gran fatiga para vosotros mismos. En verdad, vuestro Señor es Bondadoso, Misericordioso.
5–7En el Corán, ganado se usa para designar cuatro tipos de animales de pastoreo: ovejas, cabras, camellos y bueyes; véase 6:142–44. Los múltiples beneficios del ganado para los seres humanos (mencionados también en las vv. 66, 80; 23:21–22; 36:71–72; 40:79–80; 43:12–13) incluyen su servicio como animales de monta y bestias de carga, su provisión de leche y carne, y el uso de su piel y lana para fabricar viviendas y enseres. Es solo en este pasaje, sin embargo, donde se invoca su belleza (ŷamāl) (v. 6) como uno de sus beneficios para la humanidad, indicando que el mundo natural debe ser visto como una fuente de belleza y asombro, y no meramente de beneficios materiales. En su comentario a estas aleyas, al-Rāzī sugiere una jerarquía de animales en la que los seres humanos se encuentran en la cúspide, seguidos por aquellos animales de mayor utilidad para ellos en asuntos de supervivencia material, luego por aquellos que proporcionan belleza y adorno, luego por aquellos que no brindan beneficio alguno, y finalmente por aquellos de los que los seres humanos no tienen conocimiento en absoluto (véase la v. 8, que afirma que Dios crea lo que no sabéis).
Versículo 8
وَٱلْخَيْلَ وَٱلْبِغَالَ وَٱلْحَمِيرَ لِتَرْكَبُوهَا وَزِينَةًۭ ۚ وَيَخْلُقُ مَا لَا تَعْلَمُونَ ﴿٨﴾
waal-khayla wal-bighāla wal-ḥamīra litarkabūhā wazīnatan wayakhluqu mā lā taʿlamūn
Y [ha creado] caballos, mulos y asnos para que los montéis y como adorno, y crea lo que no sabéis.
8Los animales de pastoreo mencionados en este versículo, caballos, mulos y asnos, a diferencia del ganado mencionado en los vv. 5–7, son de utilidad primordialmente para montar y como adorno, más que para alimento. La mayoría de las escuelas jurídicas coinciden en que la carne de mulos y asnos no es lícita para el consumo; esta última fue explícitamente prohibida por el Profeta durante la batalla de Khaybar (7/629; Q). Algunos consideran que comer carne de caballo es lícito, pero aun así desaconsejado (Q), principalmente porque se considera un desperdicio de una criatura que posee mayor utilidad como animal de monta por excelencia. Dichos animales son una fuente de adorno en la medida en que montarlos no solo proporciona un medio de transporte, sino que también confiere cierta dignidad o nobleza, y por tanto una especie de adorno mundano, al jinete. Que Dios crea lo que no sabéis tiene como propósito indicar Su gran Poder (Z), el cual sobrepasa la comprensión humana (Z).
Versículo 9
وَعَلَى ٱللَّهِ قَصْدُ ٱلسَّبِيلِ وَمِنْهَا جَآئِرٌۭ ۚ وَلَوْ شَآءَ لَهَدَىٰكُمْ أَجْمَعِينَ ﴿٩﴾
waʿalā llāhi qaṣdu s-sabīli waminhā ŷāʾirun walaw shāʾa lahadākum aŷmaʿīn
Y a Dios incumbe mostrar el camino, pues algunos de ellos se extravían. Si Él hubiera querido, os habría guiado a todos juntos.
9A Dios incumbe guiar a las personas hacia el camino recto que conduce a la salvación (Bḍ), porque algunos de ellos—es decir, algunos caminos—se extravían. Algunos comentaristas entendieron que esto significa que es una obligación que Dios Se ha impuesto a Sí mismo el guiar a Sus siervos (Z); otros describieron el hecho de que Dios guíe a las personas como un acto de favor y generosidad por Su parte, no como una obligación (Bḍ, R). Este versículo también puede entenderse en el sentido de que solo Dios puede guiar a las personas de esta manera, como en 92:12: En verdad, a Nosotros incumbe dar la guía. Que Dios podría haber guiado a todas las personas hacia el camino recto, si Él hubiera querido, se menciona también en 5:48; 6:35, 149; 16:93. Para los pensadores ashʿaríes, este versículo y otros semejantes indican que Dios no necesariamente quiere que todas las personas sean rectamente guiadas (R). Los pensadores muʿtazilíes, en cambio, entendieron que este versículo significa que, aunque Dios es capaz de obligar a todas las personas a seguir Su Guía, prefiere permitirles ejercer el libre albedrío que les ha otorgado para que elijan por sí mismas; o bien entendieron que significa que Dios podría guiar a todas las personas al Paraíso (con independencia de sus obras), pero que desea que solo vayan allí quienes se hayan ganado el Paraíso mediante sus acciones (R).
Versículo 10–11
هُوَ ٱلَّذِىٓ أَنزَلَ مِنَ ٱلسَّمَآءِ مَآءًۭ ۖ لَّكُم مِّنْهُ شَرَابٌۭ وَمِنْهُ شَجَرٌۭ فِيهِ تُسِيمُونَ ﴿١٠﴾ يُنۢبِتُ لَكُم بِهِ ٱلزَّرْعَ وَٱلزَّيْتُونَ وَٱلنَّخِيلَ وَٱلْأَعْنَٰبَ وَمِن كُلِّ ٱلثَّمَرَٰتِ ۗ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَةًۭ لِّقَوْمٍۢ يَتَفَكَّرُونَ ﴿١١﴾
huwa lladhī anzala mina s-samāʾi māʾal lakum minhu sharābun waminhu shaŷarun fīhi tusīmūn · yumbitu lakum bihi z-zarʿa waz-zaytūna wan-nakhīla wal-aʿnāba wamin kulli th-thamarāti inna fī dhālika laʾāyatal liqawmin yatafakkarūn
Él es Quien hace descender agua del cielo, de la cual tenéis bebida y de la cual brota vegetación con la que apacentáis vuestro ganado.
Con ella hace crecer para vosotros los cultivos, los olivos, las palmeras, las vides y todo tipo de frutos. En verdad, en eso hay un signo para una gente que reflexiona.
10–11El envío de agua del cielo por parte de Dios se menciona en todo el Corán como uno de Sus dones fundamentales a la humanidad (véase, por ej., 15:22; 22:63; 29:63; 30:24; 41:39), puesto que además de su uso directo por parte de los seres humanos, también sustenta plantas y animales que son asimismo útiles para las personas; véase 6:99c; 7:57; 14:32; 20:53–54; 22:5; 23:18–19; 27:60; 31:10; 35:27; 39:21; 78:14–16; 80:25–32. Que este y otros fenómenos naturales sirvan como un signo para una gente que reflexiona es una idea que también se encuentra en 10:24; 13:3; 16:13, 69; 30:21; 39:42; 45:13.
Versículo 12
وَسَخَّرَ لَكُمُ ٱلَّيْلَ وَٱلنَّهَارَ وَٱلشَّمْسَ وَٱلْقَمَرَ ۖ وَٱلنُّجُومُ مُسَخَّرَٰتٌۢ بِأَمْرِهِۦٓ ۗ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَٰتٍۢ لِّقَوْمٍۢ يَعْقِلُونَ ﴿١٢﴾
wasakhkhara lakumu llayla wan-nahāra wash-shamsa wal-qamara wan-nuŷūmu musakhkharātum biʾamrihī inna fī dhālika laʾāyātil liqawmin yaʿqilūn
Y ha puesto la noche y el día a vuestro servicio, y el sol, la luna y las estrellas están subordinados por Su Orden. En verdad, en eso hay signos para una gente que comprende.
12Diversos fenómenos naturales son descritos en el Corán como puestos al servicio [de la humanidad] por la Orden de Dios (7:54; 13:2; 29:61; 31:29; 35:13; 39:5). La subordinación también se menciona en relación con el mar (v. 14) y las aves (v. 79). En la presente aleya y en otros lugares, no obstante, se dice que Dios ha puesto ciertos fenómenos a vuestro servicio, es decir, al de los seres humanos (14:32–33; 22:36–37; 22:65; 31:20; 43:13; 45:12). La subordinación de los fenómenos naturales a los seres humanos puede entenderse cosmológicamente como una consecuencia del hecho de que el ser humano es el vicario de Dios (jalīfat Allāh) en la tierra (véase 2:30 y comentario). En algunos casos, incluso los fenómenos construidos por el ser humano, en particular las naves que surcan mares y ríos, se incluyen entre aquellas cosas que Dios ha puesto al servicio de los seres humanos (14:32–33c; 43:13; 45:12).
Que fenómenos tan majestuosos hayan sido puestos al servicio de los seres humanos significa que estos fenómenos han sido diseñados o dispuestos por Dios para servir a las necesidades humanas (R). Por ejemplo, la noche y el día proporcionan a los seres humanos la oportunidad de descansar por la noche (10:67) y de buscar el Favor de Dios durante el día (Z), mientras que las estrellas les proporcionan un medio de navegación o guía tanto en tierra como en el mar (v. 16). Describir algo como subordinado o puesto al servicio implica la existencia de una voluntad consciente que está dispuesta a obedecer y servir a otro. Dado que el sol, la luna y otros fenómenos descritos como subordinados se entienden como objetos inanimados, algunos consideran su «subordinación» meramente como una metáfora de que Dios los creó de una manera particular para cumplir su función asignada. Sin embargo, otros sugieren que la Orden Divina por la cual son puestos a su servicio es en realidad una «orden preceptiva», que estos fenómenos obedecen por responsabilidad religiosa (R). Esta última comprensión es coherente con la lectura literal de otras aleyas que indican que hay piedras que se desploman por temor de Dios (2:74), estrellas y árboles que se postran ante Dios (55:6), y truenos que entonan Sus alabanzas (13:13). Que tales fenómenos naturales son signos del Poder y la Benevolencia de Dios para una gente que comprende se menciona también en 2:164; 13:4; 16:67; 30:24; 45:5.
Versículo 13
وَمَا ذَرَأَ لَكُمْ فِى ٱلْأَرْضِ مُخْتَلِفًا أَلْوَٰنُهُۥٓ ۗ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَةًۭ لِّقَوْمٍۢ يَذَّكَّرُونَ ﴿١٣﴾
wamā dharaʾa lakum fī l-arḍi mukhtalifan alwānuhū inna fī dhālika laʾāyatal liqawmin yadhdhakkarūn
Y cuanto Él creó para vosotros en la tierra de diversos matices; en verdad, en esto hay un signo para una gente que reflexiona.
13Cf. 35:27–28, donde la creación por parte de Dios de la tierra, de los seres humanos y del ganado de diversos matices es motivo para temerle con reverencia. La presente aleya marca un giro desde la discusión de la sūrah sobre las maravillas del mundo celeste hacia las del reino terrestre (IK). Diversos matices se refiere no solo a variaciones de color, sino también a diferencias de forma y apariencia (Bḍ, IK, Q).
Versículo 14
وَهُوَ ٱلَّذِى سَخَّرَ ٱلْبَحْرَ لِتَأْكُلُوا۟ مِنْهُ لَحْمًۭا طَرِيًّۭا وَتَسْتَخْرِجُوا۟ مِنْهُ حِلْيَةًۭ تَلْبَسُونَهَا وَتَرَى ٱلْفُلْكَ مَوَاخِرَ فِيهِ وَلِتَبْتَغُوا۟ مِن فَضْلِهِۦ وَلَعَلَّكُمْ تَشْكُرُونَ ﴿١٤﴾
wahuwa lladhī sakhkhara l-baḥra litaʾkulū minhu laḥman ṭariyyan watastakhriŷū minhu ḥilyatan talbasūnahā watarā l-fulka mawākhira fīhi walitabtaghū min faḍlihī walaʿallakum tashkurūn
Él es Quien puso el mar a vuestro servicio, para que comáis de él carne fresca y extraigáis de él adornos que vestís. Y ves las naves surcarlo, y [esto es así] para que busquéis de Su Favor y para que tal vez deis gracias.
14Para un examen de la «subordinación» de los fenómenos naturales, véase 16:12c. En cuanto al mar como fuente de carne fresca —es decir, pescado (Ṭ)— y adornos, aludiendo a las perlas y al coral (55:22; Ṭ), véase 35:12c. La carne fresca del mar difiere de la carne derivada de animales terrestres en la Ley Islámica en que los peces no necesitan ser sacrificados ritualmente y pueden capturarse y comerse incluso en estado de iḥrām (un estado de pureza para la peregrinación, que queda anulado por el sacrificio de un animal); véase 5:1, 95–96. Las naves que navegan sobre el mar se mencionan en otros lugares como un beneficio por el cual las personas deben estar agradecidas a Dios (véase, por ej., 2:164; 14:32; 23:22; 31:31). Surcarlo [hendiéndolo] se refiere a las naves que cortan el agua o el viento (Ṭ). Las naves permiten a los seres humanos buscar de Su Favor (17:66; 30:46; 35:12; 45:12), una referencia a las mercancías que uno puede adquirir a través del comercio a larga distancia y las ganancias que de ello se derivan (véase 28:73; 30:23).
Versículo 15
وَأَلْقَىٰ فِى ٱلْأَرْضِ رَوَٰسِىَ أَن تَمِيدَ بِكُمْ وَأَنْهَٰرًۭا وَسُبُلًۭا لَّعَلَّكُمْ تَهْتَدُونَ ﴿١٥﴾
waʾalqā fī l-arḍi rawāsiya an tamīda bikum waʾanhāran wasubulal laʿallakum tahtadūn
Y arrojó en la tierra firmes montañas, no sea que se tambalee bajo vosotros, y ríos y caminos, para que tal vez seáis guiados,
15Una aleya casi idéntica es 21:31; véase 21:30–31c. El arrojar o colocar por parte de Dios firmes montañas en la tierra para la humanidad sugiere su función como fuente de estabilidad para la tierra, no sea que se tambalee bajo ellos (cf. 13:3; 15:9; 41:10; 50:7; 77:27; 79:32); véase también 21:31; 31:10; y 78:7, donde las montañas se describen como estacas semejantes a las que sostienen una tienda de campaña. Al-Rāzī sugiere que las montañas y los ríos se mencionan juntos (cf. 13:3; 27:61) porque la mayoría de los ríos tienen su origen en manantiales de montaña. La estabilidad proporcionada por las montañas se verá alterada en el Último Día, sin embargo, el cual se describe como el día en que la tierra y las montañas se conmuevan, y las montañas sean como montones de arena movediza (73:14; cf. 56:4–6; 101:5).
Versículo 16
وَعَلَٰمَٰتٍۢ ۚ وَبِٱلنَّجْمِ هُمْ يَهْتَدُونَ ﴿١٦﴾
waʿalāmātin wabin-naŷmi hum yahtadūn
y puntos de referencia; y por las estrellas se guían.
16Así como los ríos sirven como fuente de orientación para los seres humanos, también lo hacen otros puntos de referencia, visibles a lo largo de los caminos durante el día (Q, Ṭ, Z), y las estrellas, que son visibles de noche o en el mar (R) —proporcionando así a la humanidad fuentes de guía de noche y de día, en tierra o en el mar. Puntos de referencia traduce ʿalāmāt y puede incluir montañas (Q, Ṭ), manantiales a lo largo del camino (Z) y vientos (Q), todos los cuales pueden proporcionar orientación direccional. Los árabes nómadas preislámicos habían desarrollado un conocimiento complejo de los vientos, lo que se refleja en el rico vocabulario en árabe para diferentes tipos de vientos, y el Corán hace referencia a algunos de ellos; cf. 2:266; 17:69; 41:16; 51:41; 52:27. Estrellas traduce naŷm, que es «estrella» en singular. Puede ser singular en árabe porque se refiere a las estrellas como una categoría única (Q, Z), aunque otros han sugerido que se refiere a una estrella o constelación particular, como las Pléyades, la Osa Mayor o Menor, o la Estrella Polar (Q, Z). Dado que los qurayshíes dependían de las estrellas para la navegación durante sus viajes por el desierto, debieron haber estado particularmente agradecidos por esta bendición (Z); para los musulmanes, estas fuentes naturales de orientación también son útiles para encontrar la dirección de la oración (qiblah) en territorio desconocido (Q, R).
Versículo 17
أَفَمَن يَخْلُقُ كَمَن لَّا يَخْلُقُ ۗ أَفَلَا تَذَكَّرُونَ ﴿١٧﴾
afaman yakhluqu kamal lā yakhluqu afalā tadhakkarūn
¿Acaso Quien crea es semejante a quien no crea? ¿Acaso no reflexionaréis, pues?
17Tras la mención en las aleyas precedentes de los fenómenos naturales, que Dios ha creado para beneficio de los seres humanos, la presente aleya pregunta si uno todavía adoraría a ídolos sin vida en lugar de a Dios, Quien creó todas estas bendiciones (R). Quien no crea es una referencia a los ídolos adorados por los idólatras mequíes (R, Z), y la aleya sirve como un reproche a quienes igualaban a sus ídolos con el Creador llamándolos «dioses» y adorándolos (R).
Los teólogos ašʿaríes adujeron esta aleya para indicar que el título de «Creador», y por tanto el acto de creación, solo puede atribuirse con legitimidad a Dios. Por tanto, no puede decirse que los seres humanos sean los «creadores» de sus propios actos; antes bien, todos los actos, como todas las cosas, son creados por Dios (R). Algunos muʿtazilíes respondieron diciendo que la aleya no niega que el acto de «crear», en un sentido limitado, pueda atribuirse también a los seres humanos; antes bien, el propósito de la aleya es que los seres humanos, que poseen inteligencia y capacidad de acción y, por ende, tienen al menos cierta capacidad para «crear», no deben adorar a ídolos que no poseen ni siquiera estas facultades o capacidades limitadas y, por tanto, no pueden crear absolutamente nada (R).
Versículo 18
وَإِن تَعُدُّوا۟ نِعْمَةَ ٱللَّهِ لَا تُحْصُوهَآ ۗ إِنَّ ٱللَّهَ لَغَفُورٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿١٨﴾
waʾin taʿuddū niʿmata llāhi lā tuḥṣūhā inna llāha laghafūrur raḥīm
Y si contarais las bendiciones de Dios, no podríais enumerarlas. En verdad, Dios es Perdonador, Misericordioso.
18Para la imposibilidad de contar las bendiciones de Dios, véase 14:34c. Decir que los seres humanos no pueden contar las bendiciones de Dios en su totalidad equivale también a decir que los seres humanos nunca podrán ser suficientemente agradecidos con Dios ni adorarle «lo suficiente», puesto que no pueden abarcar mentalmente la grandeza y el alcance de los dones que Él les ha concedido (R, Z). Por esta razón, Dios es descrito como Perdonador y Misericordioso con respecto a la incapacidad de los seres humanos de ofrecerle una alabanza suficiente (R, Ṭs, Z). Al-Rāzī afirma que si uno contemplara todo lo que Dios había creado para el beneficio de los seres humanos, el intelecto humano quedaría exhausto y extinguido simplemente intentando comprender la sabiduría con la que Dios creó a la humanidad, por no hablar de intentar tener en cuenta toda la restante abundancia y bondad que Él ha provisto.
Versículo 19
وَٱللَّهُ يَعْلَمُ مَا تُسِرُّونَ وَمَا تُعْلِنُونَ ﴿١٩﴾
waallāhu yaʿlamu mā tusirrūna wamā tuʿlinūn
Y Dios sabe lo que ocultáis y lo que manifestáis.
19Esta aleya y muchas otras semejantes se refieren al conocimiento de Dios sobre lo que los seres humanos ocultan —esto es, sus pensamientos e intenciones internas— así como sobre lo que manifiestan a través de acciones externas; véase también 2:33, 77; 3:29; 5:99; 14:38; 21:110; 24:29; 27:25, 74; 28:69; 33:54; 36:76; 64:4. La referencia al Conocimiento omnímodo de Dios pretende ser una advertencia para quienes albergan malas intenciones (Z). En el contexto de esta sūrah, también puede significar que, además de su politeísmo e idolatría externos, los idólatras también ocultan otras formas de incredulidad y maldad, como sus complots para socavar al Profeta y su misión (R). La afirmación aquí también puede tener el propósito de ofrecer un contraste entre Dios, que conoce a los seres humanos tanto exterior como interiormente, y los ídolos inanimados, que no poseen conocimiento alguno (R).
Versículo 20
وَٱلَّذِينَ يَدْعُونَ مِن دُونِ ٱللَّهِ لَا يَخْلُقُونَ شَيْـًۭٔا وَهُمْ يُخْلَقُونَ ﴿٢٠﴾
waalladhīna yadʿūna min dūni llāhi lā yakhluqūna shayʾ wahum yukhlaqūn
Y aquellos a quienes invocan en lugar de Dios no crean nada, y ellos mismos son creados.
Versículo 21
أَمْوَٰتٌ غَيْرُ أَحْيَآءٍۢ ۖ وَمَا يَشْعُرُونَ أَيَّانَ يُبْعَثُونَ ﴿٢١﴾
amwātun ghayru aḥyāʾin wamā yashʿurūna ayyāna yubʿathūn
[Están] muertos, no vivos, y no se percatan de cuándo serán resucitados.
21Esta aleya ofrece el contraste final entre Dios y los ídolos: estos últimos están muertos, no vivos, mientras que Dios es el Viviente (2:255; 3:2; 20:111; 40:65) y nunca muere (R). Véase 25:58: Y confía en el Viviente, Quien no muere, y ensalza Sus alabanzas. Algunos comentaristas sugieren que ellos en no se percatan se refiere a los ídolos, y ellos en cuándo serán resucitados se refiere a los idólatras, significando que los ídolos no tienen conocimiento de cuándo resucitarán quienes los adoran (R); ni saben cuándo llegará la Hora (IK). Se informa de Ibn ʿAbbās, no obstante, que Dios ciertamente vivificará a los ídolos en el momento de la Resurrección, los reunirá junto con los demonios y les ordenará entrar a todos en el Fuego (R).
Versículo 22–23
إِلَٰهُكُمْ إِلَٰهٌۭ وَٰحِدٌۭ ۚ فَٱلَّذِينَ لَا يُؤْمِنُونَ بِٱلْءَاخِرَةِ قُلُوبُهُم مُّنكِرَةٌۭ وَهُم مُّسْتَكْبِرُونَ ﴿٢٢﴾ لَا جَرَمَ أَنَّ ٱللَّهَ يَعْلَمُ مَا يُسِرُّونَ وَمَا يُعْلِنُونَ ۚ إِنَّهُۥ لَا يُحِبُّ ٱلْمُسْتَكْبِرِينَ ﴿٢٣﴾
ilāhukum ilāhun wāḥidun falladhīna lā yuʾminūna bil-ākhirati qulūbuhum munkiratun wahum mustakbirūn · lā ŷarama anna llāha yaʿlamu mā yusirrūna wamā yuʿlinūna innahū lā yuḥibbu l-mustakbirīn
Vuestro Dios es un Dios Único. Y aquellos que no creen en el Más Allá, sus corazones niegan y se ensoberbecen.
No cabe duda de que Dios sabe lo que ocultan y lo que manifiestan. En verdad, Él no ama a los soberbios.
22–23Vuestro Dios es un Dios Único se encuentra también en 2:163; 22:34; 41:6; véase también la v. 51: En verdad, Él es solo un Dios Único. Los corazones de los idólatras niegan, es decir, se niegan a aceptar la exhortación (Q). Ensoberbecerse es una actitud asociada con Satanás (2:34; 7:13; 38:74–75) y con los incrédulos (6:93; 14:21; 25:21; 28:39; 35:43; 37:35; 40:60; 46:20; 71:7; 74:23), cuyo orgullo les impide seguir al Profeta y los conduce a negar todo lo que no conocen previamente (Bḍ). Esta actitud contrasta con la de los creyentes, que contemplan los indicios y signos de Dios y la guía que reciben, de lo cual se benefician (Bḍ).
Dios no ama a los soberbios, al igual que no ama al jactancioso y engreído (4:36; 31:18; 57:23) ni a los arrogantes (28:76); tampoco ama a los transgresores (2:190; 5:87; 7:55), a los incrédulos (3:32; 30:45), a los injustos (3:57, 140; 42:40), a quienes cometen traición (4:107; 8:58; 22:38), a los corruptores (5:64, 28:77) ni a los pródigos (6:141; 7:31). Los soberbios aquí puede significar aquellos que son demasiado soberbios para creer en la Unicidad de Dios, es decir, los idólatras en particular, o puede ser una referencia general a todos los que son arrogantes (Z). Con relación al conocimiento de Dios acerca de lo que los hombres ocultan y manifiestan, mencionado en la v. 19 y reiterado aquí, al-Qurṭubī observa que la soberbia es el único pecado que no puede ocultarse, puesto que es una actitud visible por naturaleza, y que es la raíz de toda desobediencia.
Versículo 24
وَإِذَا قِيلَ لَهُم مَّاذَآ أَنزَلَ رَبُّكُمْ ۙ قَالُوٓا۟ أَسَٰطِيرُ ٱلْأَوَّلِينَ ﴿٢٤﴾
waʾidhā qīla lahum mādhā anzala rabbukum qālū asāṭīru l-awwalīn
Y cuando se les dice: «¿Qué ha hecho descender vuestro Señor?», dicen: «¡Fábulas de los antiguos!»
Versículo 25
لِيَحْمِلُوٓا۟ أَوْزَارَهُمْ كَامِلَةًۭ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ ۙ وَمِنْ أَوْزَارِ ٱلَّذِينَ يُضِلُّونَهُم بِغَيْرِ عِلْمٍ ۗ أَلَا سَآءَ مَا يَزِرُونَ ﴿٢٥﴾
liyaḥmilū awzārahum kāmilatan yawma l-qiyāmati wamin awzāri lladhīna yuḍillūnahum bighayri ʿilmin alā sāʾa mā yazirūn
[Esto es así] para que en el Día de la Resurrección carguen con sus fardos por completo, junto con parte de los fardos de aquellos a quienes extravían sin conocimiento. ¡He aquí! ¡Malo es lo que cargan!
25Aquellos que extravían a otros llevarán una carga adicional de castigo, pues serán castigados tanto por sus propios pecados como por los pecados de aquellos a quienes extraviaron; véase 11:19–20. Al mismo tiempo, el Corán afirma que nadie cargará con la carga de otro (6:164; 17:15; 35:18; 39:7; 53:38). Así pues, incluso si quienes extravían a otros llevan una carga adicional o doble de castigo, esto de ningún modo disminuye la carga que aquellos a quienes extraviaron llevan por sus propios pecados (IK, Q). Véase 29:12–13: Los que no creen dicen a los que creen: «Seguid nuestro camino y nosotros cargaremos con vuestros pecados». Pero no cargarán con nada de sus pecados. En verdad, son mentirosos. Ciertamente llevarán sus propias cargas, y otras cargas junto con las suyas, y en el Día de la Resurrección sin duda se les preguntará sobre lo que solían inventar; y también 7:38. Según un ḥadīz, «Quien llama al extravío y es seguido, sobre él recaen las cargas de aquellos que lo siguieron, sin disminuir en nada las cargas de ellos; y quien llama a la guía y es seguido, tendrá la recompensa [de aquellos que lo siguieron] sin disminuir en nada la recompensa de ellos» (IK, Q). Sin conocimiento atañe a aquellos que son extraviados; es decir, se hallan en un estado de ignorancia. A pesar de su ignorancia, sin embargo, siguen siendo culpables por haberse dejado extraviar, porque incumbe a todas las personas ejercer su juicio e intelecto para distinguir entre lo que es verdadero y lo que es falso (Z). Cargan con sus fardos por completo, lo que significa que el castigo no se les mitigará de ningún modo; por ejemplo, cualquier infortunio que les haya sobrevenido en el mundo como resultado de su incredulidad no los eximirá del castigo en el Más Allá (Q).
Versículo 26
قَدْ مَكَرَ ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ فَأَتَى ٱللَّهُ بُنْيَٰنَهُم مِّنَ ٱلْقَوَاعِدِ فَخَرَّ عَلَيْهِمُ ٱلسَّقْفُ مِن فَوْقِهِمْ وَأَتَىٰهُمُ ٱلْعَذَابُ مِنْ حَيْثُ لَا يَشْعُرُونَ ﴿٢٦﴾
qad makara lladhīna min qablihim faʾatā llāhu bunyānahum mina l-qawāʿidi fakharra ʿalayhimu s-saqfu min fawqihim waʾatāhumu l-ʿadhābu min ḥaythu lā yashʿurūn
Aquellos que fueron antes de ellos también tramaron. Mas Dios vino contra su edificación desde los cimientos, y el techo se desplomó sobre ellos desde arriba, y el castigo les sobrevino de donde no se percataban.
26Esta aleya tiene como propósito tanto consolar al Profeta como advertir a su pueblo, los qurayshíes (Ṭs). Es una de varias aleyas que advierten sobre la futilidad de «tramar» contra Dios, Sus profetas o los creyentes; véase, por ejemplo, 3:54: Y tramaron, y Dios tramó. Y Dios es el mejor de los que traman (véase también 6:123; 8:30; 10:21; 13:42; 14:46; 27:50c).
Aquellos que fueron antes de ellos también tramaron es, según se informa, una referencia a un antiguo rey tiránico de entre los nabateos (Ṭ) o la gente del sur de Siria y Mesopotamia, y los comentaristas comúnmente consideran que el tirano aquí es aquel con el que se encontró Abraham en 2:258, a quien los relatos legendarios identifican como Nemrod. Se dice que la presente aleya se refiere al deseo de este rey de erigir una edificación hacia el Cielo para hacer la guerra a sus habitantes (JJ, Ṭ, Th, Ṭs) y la subsiguiente destrucción de la edificación por parte de Dios. Este relato evoca la historia bíblica de la Torre de Babel en Génesis 11 y varios comentaristas lo conectan explícitamente con esta historia (Ṭ, Th, Z). La identificación del tirano como Nemrod está quizás relacionada con la mención bíblica de Nemrod como una figura poderosa y dominante en Génesis 10. Otros consideran que la aleya es una referencia a Nabucodonosor (IK, Ṭ).
Dios vino contra su edificación; es decir, la Orden de Dios (Ṭs) vino sobre la edificación y fue completamente desarraigada y destruida (Ṭ) —la Orden de Dios es una expresión utilizada en otros lugares para referirse al descenso del castigo destructor (véase, por ej., 7:150c; 10:24). Su edificación puede ser una metáfora de todas las diversas maneras en que los incrédulos e idólatras intentan extraviar a otros (IK). La aleya puede significar así que Dios vino contra su complot, deshaciendo todos sus esfuerzos (IK) o haciendo que el daño pretendido recayera sobre los propios conspiradores (Ṭs). Que el techo se desplomó sobre ellos puede referirse metafóricamente al descubrimiento de una intriga que habían buscado mantener oculta (IK) o al descenso del Castigo Divino desde el cielo (Ṭ).
Versículo 27
ثُمَّ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ يُخْزِيهِمْ وَيَقُولُ أَيْنَ شُرَكَآءِىَ ٱلَّذِينَ كُنتُمْ تُشَٰٓقُّونَ فِيهِمْ ۚ قَالَ ٱلَّذِينَ أُوتُوا۟ ٱلْعِلْمَ إِنَّ ٱلْخِزْىَ ٱلْيَوْمَ وَٱلسُّوٓءَ عَلَى ٱلْكَٰفِرِينَ ﴿٢٧﴾
thumma yawma l-qiyāmati yukhzīhim wayaqūlu ayna shurakāʾiya lladhīna kuntum tushāqqūna fīhim qāla lladhīna ūtū l-ʿilma inna l-khizya l-yawma was-sūʾa ʿalā l-kāfirīn
Luego, en el Día de la Resurrección, Él los deshonrará y dirá: «¿Dónde están Mis partícipes a causa de los cuales desafiabais?» Aquellos a quienes se les dio el conocimiento dirán: «Ciertamente, en este día, la deshonra y el mal son sobre los incrédulos»—
27La destrucción de su edificación fue su castigo en esta vida, y la deshonra será su castigo en el Más Allá (Z). ¿Dónde están Mis partícipes? tiene como fin reprender (IK, Ṭs) o burlarse de aquellos que fueron desafiantes a causa de los falsos partícipes que atribuían a Dios (Z); véase también 6:22; 28:62–65; 28:74–75; 40:73–74; 41:47–48. El atribuir partícipes a Dios los hizo desafiantes hacia los creyentes (Ṭs, Z) así como hacia Dios (Z). Aquellos a quienes se les dio el conocimiento se refiere a los profetas y a los eruditos (ʿulamāʾ) que, en la vida terrenal, llamaron a otros a la fe y los amonestaron (Z); o bien se refiere a los creyentes (Ṭs), a los ángeles (Ṭs), o a todos los que son nobles y veraces en este mundo y en el próximo (IK).
Versículo 28–29
ٱلَّذِينَ تَتَوَفَّىٰهُمُ ٱلْمَلَٰٓئِكَةُ ظَالِمِىٓ أَنفُسِهِمْ ۖ فَأَلْقَوُا۟ ٱلسَّلَمَ مَا كُنَّا نَعْمَلُ مِن سُوٓءٍۭ ۚ بَلَىٰٓ إِنَّ ٱللَّهَ عَلِيمٌۢ بِمَا كُنتُمْ تَعْمَلُونَ ﴿٢٨﴾ فَٱدْخُلُوٓا۟ أَبْوَٰبَ جَهَنَّمَ خَٰلِدِينَ فِيهَا ۖ فَلَبِئْسَ مَثْوَى ٱلْمُتَكَبِّرِينَ ﴿٢٩﴾
alladhīna tatawaffāhumu l-malāʾikatu ẓālimī anfusihim faʾalqawu s-salama mā kunnā naʿmalu min sūʾim balā inna llāha ʿalīmum bimā kuntum taʿmalūn · faudkhulū abwāba ŷahannama khālidīna fīhā falabiʾsa mathwā l-mutakabbirīn
aquellos a quienes los ángeles tomaron mientras eran injustos consigo mismos. Entonces ofrecerán sumisión: «No estábamos cometiendo ningún mal». ¡Al contrario! En verdad Dios bien sabe lo que solíais hacer.
Así pues, entrad por las puertas del Infierno para morar en él eternamente. ¡Mala es, en verdad, la morada de los soberbios!
28–29Eran injustos consigo mismos se refiere a los incrédulos que persisten en su incredulidad. Ofrecerán sumisión traduce alqaw al-salam, que también puede traducirse como «ofrecerán paz»: ofrecerán paz y se comportarán humildemente, en contraste con su arrogancia y disensión en la vida (Z). Aunque ofrecerán sumisión, lo hacen solo cuando la muerte ha caído sobre ellos, y por tanto en un momento en que su sumisión ya no puede beneficiarles (Ṭs). En esta aleya, los injustos niegan descaradamente su iniquidad en un vano intento de escapar al castigo (cf. 6:22–24c), aunque en otras aleyas reconocen su iniquidad ante el Castigo Divino (21:46; 23:106; 68:29–31). ¡Al contrario! En verdad Dios bien sabe lo que solíais hacer. Así pues, entrad por las puertas del Infierno dicen algunos comentaristas que fue pronunciado por aquellos a quienes se les dio el conocimiento (v. 27; Ṭs, Z); otros sostienen que estas palabras son pronunciadas por los ángeles (Ṭs) o por Dios Mismo (IK, Ṭs).
Versículo 30
۞ وَقِيلَ لِلَّذِينَ ٱتَّقَوْا۟ مَاذَآ أَنزَلَ رَبُّكُمْ ۚ قَالُوا۟ خَيْرًۭا ۗ لِّلَّذِينَ أَحْسَنُوا۟ فِى هَٰذِهِ ٱلدُّنْيَا حَسَنَةٌۭ ۚ وَلَدَارُ ٱلْءَاخِرَةِ خَيْرٌۭ ۚ وَلَنِعْمَ دَارُ ٱلْمُتَّقِينَ ﴿٣٠﴾
waqīla lilladhīna ttaqaw mādhā anzala rabbukum qālū khayral lilladhīna aḥsanū fī hādhihi d-dunyā ḥasanatun waladāru l-ākhirati khayrun walaniʿma dāru l-muttaqīn
Y se les dirá a quienes son reverentes: «¿Qué ha hecho descender vuestro Señor?» Dirán: «El bien». Para quienes hacen el bien en este mundo habrá una hermosa recompensa, y la Morada del Más Allá es mejor. ¡Excelente es, en verdad, la morada de los reverentes!
30La respuesta de los reverentes a la pregunta ¿Qué ha hecho descender vuestro Señor? se ofrece sin vacilación y sirve como contraste con la respuesta de los soberbios a esa misma pregunta en la v. 24 (Bḍ, Z): los soberbios consideraban lo que ha sido hecho descender como meras fábulas, pero los reverentes describen lo que Dios ha hecho descender como el bien. Para otras descripciones de respuestas contrastantes a la revelación, véase 2:26; 9:124–25. Para quienes hacen el bien en este mundo habrá una hermosa recompensa —es decir, en este mundo (Q)—, aunque algunos dicen que el bien aquí puede ser una referencia al Paraíso (Q). Si el bien que reciben en este mundo es meramente conmensurable con las buenas obras que han hecho, su recompensa en el Más Allá superará con creces el bien que han obtenido mediante sus obras (Bḍ, Z); cf. 6:160. La Morada del Más Allá es mejor en todos los aspectos, pero también porque, a diferencia de este mundo, es duradera (Q; véase 20:127; 28:60; 42:36; 87:17). Dado que junto a Dios está la recompensa de este mundo y del Más Allá (4:134), se exhorta a las personas a pedir a Dios por las cosas buenas de ambos mundos; véase 2:200–2. Pero así como la bondad puede ser recompensada en este mundo y en el Más Allá (véase la v. 41; 10:63–64), así también los incrédulos e injustos son retribuidos con deshonra en este mundo y castigo en el Más Allá (2:114; 3:56; 5:33, 41; 9:74; 13:34; 24:19, 23; 33:57; 39:26).
Versículo 31
جَنَّٰتُ عَدْنٍۢ يَدْخُلُونَهَا تَجْرِى مِن تَحْتِهَا ٱلْأَنْهَٰرُ ۖ لَهُمْ فِيهَا مَا يَشَآءُونَ ۚ كَذَٰلِكَ يَجْزِى ٱللَّهُ ٱلْمُتَّقِينَ ﴿٣١﴾
ŷannātu ʿadnin yadkhulūnahā taŷrī min taḥtihā l-anhāru lahum fīhā mā yashāʾūna kadhālika yaŷzī llāhu l-muttaqīn
Entrarán en los Jardines del Edén por cuyos bajos corren ríos. En ellos tendrán cuanto deseen. Así recompensa Dios a los reverentes,
31En todo el Corán, Jardines del Edén se refiere a los Jardines paradisíacos del Más Allá; véase también 9:72; 13:23; 19:61; 18:31; 20:76; 35:33; 38:50; 40:8; 98:8. Respecto a la descripción de por cuyos bajos corren ríos, que se repite docenas de veces a lo largo del Corán, véase 2:25c. Que aquellos en el Jardín paradisíaco tendrán cuanto deseen (véase también 36:55–57; 37:41–49; 38:50–54; 41:31; 44:51–57; 52:22–24; 55:46–76; 56:12–38; 77:41–44) es entendido por algunos como una indicación de que los seres humanos solo pueden ver colmados todos sus deseos en el Jardín (Bḍ).
Versículo 32
ٱلَّذِينَ تَتَوَفَّىٰهُمُ ٱلْمَلَٰٓئِكَةُ طَيِّبِينَ ۙ يَقُولُونَ سَلَٰمٌ عَلَيْكُمُ ٱدْخُلُوا۟ ٱلْجَنَّةَ بِمَا كُنتُمْ تَعْمَلُونَ ﴿٣٢﴾
alladhīna tatawaffāhumu l-malāʾikatu ṭayyibīna yaqūlūna salāmun ʿalaykumu dkhulū l-ŷannata bimā kuntum taʿmalūn
aquellos a quienes los ángeles toman mientras se hallan en estado de bondad. Dirán: «¡La paz sea con vosotros! Entrad en el Jardín por lo que solíais hacer».
32Respecto a los ángeles tomando las almas de los difuntos, véase 4:97c; 6:61–62c; 7:37; 8:50; 32:11c. ¡La paz sea con vosotros! es el saludo que los ángeles dan a los justos, transmitiendo saludos de Dios Mismo y dándoles albricias del Paraíso (Z). ¡La paz sea con vosotros! es también el saludo que se escucha entre aquellos en el Jardín (7:46; 10:10; 13:24; 14:24; 19:62; 33:44; 39:73) y es el saludo apropiado entre los musulmanes en este mundo en general. En 36:58, «¡Paz!» es una «palabra» que les concede un Señor Misericordiosísimo. Aquellos que son tomados en estado de bondad se refiere a quienes mueren libres de todo politeísmo y puros en palabras y obras (Bḍ, Z), o a quienes fueron tomados de manera sosegada sin penalidades ni dolor, en contraste con el modo en que son arrebatadas las almas de los incrédulos (Bḍ; véase, por ej., 8:50).
Versículo 33
هَلْ يَنظُرُونَ إِلَّآ أَن تَأْتِيَهُمُ ٱلْمَلَٰٓئِكَةُ أَوْ يَأْتِىَ أَمْرُ رَبِّكَ ۚ كَذَٰلِكَ فَعَلَ ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ ۚ وَمَا ظَلَمَهُمُ ٱللَّهُ وَلَٰكِن كَانُوٓا۟ أَنفُسَهُمْ يَظْلِمُونَ ﴿٣٣﴾
hal yanẓurūna illā an taʾtiyahumu l-malāʾikatu aw yaʾtiya amru rabbika kadhālika faʿala lladhīna min qablihim wamā ẓalamahumu llāhu walākin kānū anfusahum yaẓlimūn
¿Acaso esperan otra cosa sino que los ángeles caigan sobre ellos, o que llegue la Orden de tu Señor? Así hicieron quienes fueron antes de ellos. Y Dios no fue injusto con ellos, sino que ellos fueron injustos consigo mismos.
33Véase 6:158c; 2:210. La llegada de los ángeles o la Orden de tu Señor puede referirse ya sea a la muerte individual o a la llegada del Último Día y, por tanto, a la Resurrección y al Juicio universales (Bḍ, Z). La pregunta retórica en esta aleya pretende señalar la insensatez de esperar hasta que llegue el Juicio Final para atender a las advertencias que se han dado, o de buscar tal prueba de un castigo inminente antes de creer. Así hicieron quienes fueron antes de ellos es una referencia a pueblos anteriores destruidos por descreer de sus profetas y pretende así ser una advertencia para los qurayshíes. Dios no fue injusto con ellos, sino que ellos fueron injustos consigo mismos al cometer acciones que exigían su destrucción (Z); véase también 3:117; 9:70; 10:44; 11:101; 16:118; 29:40; 30:9; 43:76. La reiterada afirmación coránica de que los seres humanos son injustos consigo mismos mediante sus acciones indica que los seres humanos son responsables de sus actos y confirma así el libre albedrío humano en materias morales.
Versículo 34
فَأَصَابَهُمْ سَيِّـَٔاتُ مَا عَمِلُوا۟ وَحَاقَ بِهِم مَّا كَانُوا۟ بِهِۦ يَسْتَهْزِءُونَ ﴿٣٤﴾
faʾaṣābahum sayyiʾātu mā ʿamilū waḥāqa bihim mā kānū bihī yastahziʾūn
Así pues, les azotaron las malas acciones que habían cometido, y quedaron cercados por aquello de lo que solían burlarse.
34Las personas sufren castigo por las obras que han cometido (Z), y las terribles consecuencias de sus actos recaen en última instancia sobre ellas mismas, puesto que la intriga maligna solo envuelve a sus autores (35:43). Quienes obran mal son, por tanto, los únicos responsables del mal que les sobreviene; véase 4:79: Cualquier bien que te acontezca procede de Dios, y cualquier mal que te acontezca procede de ti mismo; y 6:164: Ninguna alma comete el mal sino contra sí misma. Que los incrédulos quedarán cercados en última instancia por aquello de lo que solían burlarse se repite en varios pasajes; véase 11:8; 21:41; 39:48; 40:83; 45:33; 46:26.
Versículo 35
وَقَالَ ٱلَّذِينَ أَشْرَكُوا۟ لَوْ شَآءَ ٱللَّهُ مَا عَبَدْنَا مِن دُونِهِۦ مِن شَىْءٍۢ نَّحْنُ وَلَآ ءَابَآؤُنَا وَلَا حَرَّمْنَا مِن دُونِهِۦ مِن شَىْءٍۢ ۚ كَذَٰلِكَ فَعَلَ ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ ۚ فَهَلْ عَلَى ٱلرُّسُلِ إِلَّا ٱلْبَلَٰغُ ٱلْمُبِينُ ﴿٣٥﴾
waqāla lladhīna ashrakū law shāʾa llāhu mā ʿabadnā min dūnihī min shayʾin naḥnu walā ābāʾunā walā ḥarramnā min dūnihī min shayʾin kadhālika faʿala lladhīna min qablihim fahal ʿalā r-rusuli illā l-balāghu l-mubīn
Aquellos que asocian partícipes a Dios dicen: «Si Dios hubiera querido, no habríamos adorado nada fuera de Él —ni nosotros ni nuestros padres— ni habríamos considerado sagrado nada fuera de Él». Así hicieron quienes fueron antes de ellos. ¿Acaso incumbe algo al Mensajero salvo la proclamación clara?
35Cf. 6:148 y 43:19–20, donde los idólatras hacen afirmaciones semejantes. La afirmación de los idólatras de que, de no ser por la Voluntad de Dios, no habrían considerado sagrado, o prohibido, nada fuera de Él probablemente se refiere a los diversos tipos de camellos que los árabes idólatras consideraban sagrados y por tanto vedados para el consumo (véase 5:103c; IK, Z) o a las prohibiciones arbitrarias que los árabes imponían sobre la carne de ciertos animales (6:136–39). La afirmación de los idólatras se ofrece con falsedad como una excusa, pero desde la perspectiva coránica su declaración no es necesariamente falsa, pues en 6:137, tras relatar las malas prácticas de los idólatras, el propio Corán declara: Si Dios hubiera querido, no lo habrían hecho. Esta última aleya puede entenderse en el sentido de que en algún nivel Dios quiere todas las cosas; pero también puede interpretarse en el sentido de que, aunque Dios es capaz de impedir por la fuerza que los idólatras participen en tales prácticas, en su lugar les dio el libre albedrío para elegir sus propias creencias y prácticas religiosas, haciendo así a los idólatras plenamente responsables de sus elecciones religiosas. Cf. 36:47, donde los incrédulos invocan de manera similar la Voluntad de Dios para rechazar los llamados a gastar sus riquezas en caridad, diciendo: ¿Hemos de alimentar a quien, si Dios quisiera, Él alimentaría? Todas estas referencias a la Voluntad de Dios se basan en el argumento falaz, aunque implícito, de que, dado que todo lo que existe ocurre por Voluntad de Dios, todo en la existencia es como debería ser y, por tanto, los seres humanos como agentes morales no tienen responsabilidad alguna de rectificar los errores y las injusticias ni de aliviar el sufrimiento que ven en el mundo.
La pregunta retórica final de la aleya (cf. 3:20; 13:40; 5:99; 16:82; 24:54; 29:18; 36:17) deja en claro que, habiendo transmitido el mensaje con el que fue encomendado, el Profeta es inocente de cuanto su pueblo haga después por su propio libre albedrío (Z). Para los ašʿaríes, esto no significa necesariamente que la responsabilidad de creer o descreer recaiga en cada individuo como asunto de libre albedrío, sino solo que el propio Mensajero no es responsable de ello (R), dejando abierta la posibilidad de que Dios pueda hacer que los individuos crean o descrean de Su mensaje. Esta postura ašʿarí, sin embargo, es rechazada por la mayoría de los pensadores muʿtazilíes y chiíes.
Versículo 36
وَلَقَدْ بَعَثْنَا فِى كُلِّ أُمَّةٍۢ رَّسُولًا أَنِ ٱعْبُدُوا۟ ٱللَّهَ وَٱجْتَنِبُوا۟ ٱلطَّٰغُوتَ ۖ فَمِنْهُم مَّنْ هَدَى ٱللَّهُ وَمِنْهُم مَّنْ حَقَّتْ عَلَيْهِ ٱلضَّلَٰلَةُ ۚ فَسِيرُوا۟ فِى ٱلْأَرْضِ فَٱنظُرُوا۟ كَيْفَ كَانَ عَٰقِبَةُ ٱلْمُكَذِّبِينَ ﴿٣٦﴾
walaqad baʿathnā fī kulli ummatir rasūlan ani ʿbudū llāha waŷtanibū ṭ-ṭāghūta faminhum man hadā llāhu waminhum man ḥaqqat ʿalayhi ḍ-ḍalālatu fasīrū fī l-arḍi fanẓurū kayfa kāna ʿāqibatu l-mukadhdhibīn
En verdad enviamos a cada comunidad un mensajero: «¡Adorad a Dios y apartaos de las falsas deidades!» Entonces, entre ellos hubo a quienes Dios guio; y entre ellos hubo quienes merecieron el extravío. ¡Viajad, pues, por la tierra y contemplad cómo fue el final de los desmentidores!
36Respecto a la idea de que a cada comunidad de seres humanos se le ha enviado un mensajero, véase también 10:47: Para cada comunidad hay un mensajero, y cuando llega su mensajero, se juzga entre ellos con justicia, y no son agraviados; así como 35:23; 67:9c. En otros pasajes del Corán se dice que para cada comunidad habrá un testigo (4:41; 16:84; 28:75) y que cada comunidad es llamada a su libro (45:28). El mandato de adorar a Dios se entiende como el corazón de cada mensaje revelado y es pronunciado directamente por varios profetas, entre ellos Jesús (5:72, 117); Noé (7:59; 23:23); Abraham (29:16); Hūd (7:65; 11:50); Ṣāliḥ (7:73; 11:61; 27:45); y Shuʿayb (7:85; 11:84; 29:36). Véase también 21:25: Y no enviamos antes de ti a mensajero alguno sin haberle revelado: «¡En verdad, no hay más dios que Yo; adoradme, pues!»
Los teólogos ašʿaríes sugieren que entre ellos hubo a quienes Dios guio; y entre ellos hubo quienes merecieron el extravío (véase también 7:30c) significa que, tras revelar el mensaje a todos, Dios guía a algunos a creer en él y hace que otros descrean (R). Los comentaristas muʿtazilíes, no obstante, aducen la frase merecieron el extravío como prueba de lo contrario —a saber, que la guía o el desvío no son impuestos por Dios, sino que son algo que se merece o se gana mediante las propias elecciones morales del individuo (Bḍ). Por ejemplo, el Corán indica que Dios extravía a los transgresores en particular (14:27; R) o a aquellos que han extraviado a otros (véase la v. 37). La recomendación de que uno debería viajar por la tierra para conocer el destino de los pueblos incrédulos anteriores se refiere en particular a los árabes, quienes según se informa pasaban junto a las ruinas de pueblos destruidos mientras viajaban por el desierto (cf. 3:137; 6:11; 27:69; 30:42), aunque este mandato no se limita a los árabes. Respecto al valor espiritual de viajar en general, véase 30:9c.
Versículo 37
إِن تَحْرِصْ عَلَىٰ هُدَىٰهُمْ فَإِنَّ ٱللَّهَ لَا يَهْدِى مَن يُضِلُّ ۖ وَمَا لَهُم مِّن نَّٰصِرِينَ ﴿٣٧﴾
in taḥriṣ ʿalā hudāhum faʾinna llāha lā yahdī man yuḍillu wamā lahum min nāṣirīn
Aunque desees con anhelo que sean guiados, en verdad Dios no guía a quienes extravían, y no tendrán auxiliadores.
37Esta aleya informa al Profeta de que, aunque deseaba ardientemente que su pueblo aceptara el mensaje coránico, el asunto de la guía correspondía a Dios. Véase 10:99–100: Y si tu Señor hubiera querido, todos los que están en la tierra habrían creído juntos. ¿Acaso forzarías tú a los hombres hasta que se conviertan en creyentes? Ningún alma puede creer sino con el Permiso de Dios. Dios no guía a quienes extravían, al igual que no guía a los injustos (2:258; 3:86; 5:51; 6:144; 9:19, 109; 28:50; 46:10; 61:7; 62:5), a los incrédulos (2:264; 5:67; 9:37; 16:107) o a los corruptos (5:108; 9:24, 80; 61:5; 63:6). Dios no guía a quienes extravían también podría traducirse en el sentido de «Dios no guía a quienes Él extravía» (IK), como en 13:33: Y a quienquiera que Dios extravíe, no tendrá guía alguno (también 7:186). Que tales personas no tendrán auxiliadores significa que nadie puede protegerlas del Castigo de Dios en el Día del Juicio (véase, por ej., 2:270; 3:22; 5:72; 30:29).
Versículo 38
وَأَقْسَمُوا۟ بِٱللَّهِ جَهْدَ أَيْمَٰنِهِمْ ۙ لَا يَبْعَثُ ٱللَّهُ مَن يَمُوتُ ۚ بَلَىٰ وَعْدًا عَلَيْهِ حَقًّۭا وَلَٰكِنَّ أَكْثَرَ ٱلنَّاسِ لَا يَعْلَمُونَ ﴿٣٨﴾
waʾaqsamū billāhi ŷahda aymānihim lā yabʿathu llāhu man yamūtu balā waʿdan ʿalayhi ḥaqqan walākinna akthara n-nāsi lā yaʿlamūn
Y juran por Dios con sus juramentos más solemnes [que] Dios no resucitará a quien muere. ¡Al contrario! Es una promesa vinculante para Él, aunque la mayoría de los hombres no saben.
38La negación de la Resurrección por parte de los idólatras es un tema coránico recurrente (véase, por ej., 17:49; 23:35–37; 37:16–17). Que los idólatras juren . . . sus juramentos más solemnes al negar la posibilidad de la Resurrección indica para algunos que sus corazones e intelectos habían rechazado por completo la idea por irracional (R). Otros comentaristas observan que el hecho de que los idólatras juren de este modo resulta paradójico, pues, por un lado, invocan a Dios en sus juramentos solemnes, indicando la gran estima que tienen por el Poder de Dios, mientras que, por otro lado, lo hacen en el contexto de negar Su capacidad para resucitar (Q). Al-Rāzī afirma que la incredulidad de los idólatras en la Resurrección y el Juicio era, en efecto, un rechazo de la profecía de Muhammad, cuya misión consistía en gran medida en transmitir el mensaje de su responsabilidad moral en el Más Allá.
Que la Resurrección sea una promesa vinculante para Él significa que es algo que Dios ha prometido cumplir (Ṭs). Según al-Ṭabrisī, es una promesa que no podría dejar de cumplirse, ya que sin Resurrección y Juicio no habría propósito ni sentido para la responsabilidad moral en este mundo. Puede decirse así que Dios ha hecho la Resurrección de los seres humanos y de todas las criaturas moralmente responsables un deber que Se ha impuesto a Sí Mismo, al igual que cuando se dice de Dios en 6:12: Se ha prescrito a Sí Mismo la Misericordia (véase también 6:54). Lo que la mayoría de los hombres no saben es la certeza de la Resurrección o la sabiduría que subyace a ella (Ṭs) —a saber, dar propósito y sentido a la responsabilidad moral humana y a la vida terrenal misma.
Versículo 39
لِيُبَيِّنَ لَهُمُ ٱلَّذِى يَخْتَلِفُونَ فِيهِ وَلِيَعْلَمَ ٱلَّذِينَ كَفَرُوٓا۟ أَنَّهُمْ كَانُوا۟ كَٰذِبِينَ ﴿٣٩﴾
liyubayyina lahumu lladhī yakhtalifūna fīhi waliyaʿlama lladhīna kafarū annahum kānū kādhibīn
[Esto es así] para que Él les aclare aquello en lo que discrepaban, y para que quienes descreían sepan que en verdad eran mentirosos.
39Dios también resucita a los seres humanos para que Él les aclare aquello en lo que discrepaban durante sus vidas terrenales (Ṭs); véase también 2:113; 5:48; 6:164; 10:93; 16:92. Esta aleya también puede leerse como una continuación de la afirmación en la v. 36, En verdad enviamos a cada comunidad un mensajero, significando que Dios envió mensajeros a cada comunidad a fin de que les aclare aquello en lo que discrepaban. Para la idea de que los profetas y las escrituras fueron enviados con el propósito de resolver las discrepancias entre las personas, véase 2:213; 16:64.
Versículo 40
إِنَّمَا قَوْلُنَا لِشَىْءٍ إِذَآ أَرَدْنَٰهُ أَن نَّقُولَ لَهُۥ كُن فَيَكُونُ ﴿٤٠﴾
innamā qawlunā lishayʾin idhā aradnāhu an naqūla lahū kun fayakūn
Y Nuestra Palabra a una cosa, cuando la deseamos, es solo decirle: «¡Sé!», y es.
Versículo 41
وَٱلَّذِينَ هَاجَرُوا۟ فِى ٱللَّهِ مِنۢ بَعْدِ مَا ظُلِمُوا۟ لَنُبَوِّئَنَّهُمْ فِى ٱلدُّنْيَا حَسَنَةًۭ ۖ وَلَأَجْرُ ٱلْءَاخِرَةِ أَكْبَرُ ۚ لَوْ كَانُوا۟ يَعْلَمُونَ ﴿٤١﴾
waalladhīna hāŷarū fī llāhi mim baʿdi mā ẓulimū lanubawwiʾannahum fī d-dunyā ḥasanatan walaʾaŷru l-ākhirati akbaru law kānū yaʿlamūn
Y a quienes emigran por la causa de Dios después de haber sido agraviados, ciertamente los estableceremos en un buen lugar en este mundo —y la recompensa del Más Allá es mayor, si supieran—
41Cf. 16:110. Según al-Rāzī, después de que los incrédulos mequíes juraran juramentos solemnes de que no habría Resurrección (v. 38), quedó claro que estaban decididos a persistir en su ignorancia e incredulidad, y por ello se les dijo a los musulmanes que emigraran de La Meca. Esta aleya aborda entonces las recompensas de la emigración por la causa de Dios, es decir, en el camino de Dios y buscando complacerle (IK, R).
Después de haber sido agraviados puede referirse a las diversas formas de persecución que el Profeta y sus Compañeros mequíes soportaron antes de partir hacia Medina (Z) y a la persecución de aquellos que habían emigrado antes a Abisinia (Z) —este último grupo sumaba unos ochenta e incluía a ʿUthmān ibn ʿAffān (más tarde el tercer califa, m. 36/656); su esposa, Ruqayyah, hija del Profeta; y el primo del Profeta, Ŷaʿfar ibn Abī Ṭālib (IK). Algunos entienden la aleya como una referencia específica a aquellos Compañeros que fueron torturados en La Meca antes de emigrar a Medina: Bilāl, ʿAmmār ibn Yāsir, Abū Ŷandal ibn Suhayl, Ṣuhayb ibn Sinān y Jabbāb ibn al-Arat (Ṭs, W, Z).
La aleya indica que la emigración por la causa de Dios aporta también un beneficio terrenal, pues Dios ciertamente los establecerá en un buen lugar en este mundo (véase también 4:100, donde se dice que los emigrantes encontrarán en la tierra muchos refugios y abundancia). Que sean establecidos en un buen lugar puede referirse a su asentamiento en Medina específicamente (IK, JJ, R, Ṭ, Ṭs, Z) o más en general a la provisión que Dios les procuraría en este mundo (IK, Ṭ) y a la victoria definitiva que les concedería en La Meca y en otras tierras (R, Ṭs). La emigración también aporta la recompensa del Más Allá, especialmente para aquellos que sufren y mueren como consecuencia de ella (3:195; 4:100; 22:58). Véase también 9:20, donde se dice que aquellos que emigran son más elevados en rango a los Ojos de Dios. Si supieran puede referirse a los incrédulos (JJ, Ṭs) quienes, si hubieran conocido los beneficios que los emigrantes obtendrían en este mundo y en el próximo, habrían aceptado la religión (R, Z). También podría significar que si los propios emigrantes supieran las recompensas que les aguardaban, ello habría aumentado su alegría, su esfuerzo y su paciencia (R, Ṭs, Z). Aunque la aleya se entiende ampliamente como una referencia a los Emigrantes históricos de la primera comunidad musulmana, algunos señalan que se aplica a todos los que emprenden el camino de Dios, es decir, en busca del conocimiento de Dios (Aj).
Versículo 42
ٱلَّذِينَ صَبَرُوا۟ وَعَلَىٰ رَبِّهِمْ يَتَوَكَّلُونَ ﴿٤٢﴾
alladhīna ṣabarū waʿalā rabbihim yatawakkalūn
aquellos que son pacientes y confían en su Señor.
42Esta aleya se refiere a los Emigrantes, que soportaron el sufrimiento y la separación de su tierra natal en La Meca (Z). Respecto a la importancia de la paciencia, véase, por ejemplo, 2:45; 2:153c; 8:46; 11:11; 12:18c; 16:97, 126–27. Respecto a la cualidad espiritual de la confianza en Dios (tawakkul), véase 3:122; 4:81; 5:23; 8:61; 11:123c; 12:67; 25:28. Según al-Rāzī, la paciencia representa el esfuerzo por someter al ego, y la confianza en Dios sobreviene cuando uno ha cortado el apego a todas las cosas mundanas y se ha consagrado por entero a la Verdad (Dios); la paciencia es así el comienzo de la senda espiritual y la confianza en Dios es su fin.
Versículo 43
وَمَآ أَرْسَلْنَا مِن قَبْلِكَ إِلَّا رِجَالًۭا نُّوحِىٓ إِلَيْهِمْ ۚ فَسْـَٔلُوٓا۟ أَهْلَ ٱلذِّكْرِ إِن كُنتُمْ لَا تَعْلَمُونَ ﴿٤٣﴾
wamā arsalnā min qablika illā riŷālan nūḥī ilayhim fasʾalū ahla dh-dhikri in kuntum lā taʿlamūn
No enviamos antes de ti a otros mensajeros sino a hombres a quienes revelamos —preguntad a la gente del Recordatorio, si no sabéis—
43Véase también 12:109; 21:7. En respuesta a la aseveración de los idólatras de que Dios es demasiado grande para tener como mensajero Suyo a un mero ser humano, la v. 43 afirma que todos los mensajeros enviados por Dios fueron efectivamente hombres —es decir, seres humanos como ellos mismos (IK, Q, Ṭs)— en lugar de ángeles (Ṭ). En varias aleyas, los incrédulos se preguntan por qué no se ha enviado a un ángel para transmitir el mensaje de Dios (6:8; 11:12; 25:7; véase también 6:8–9c) o expresan escepticismo de que se les haya enviado a un mero ser humano (6:91; 7:63, 69; 10:2; 11:27; 14:10; 17:94–95; 21:13; 23:24, 33–34; 26:154, 186; 38:4; 50:1; 54:24; 64:6). Aunque hombres aquí traduce riŷāl, que a menudo se entiende como específico de género, la mayoría de los comentaristas indican que se refiere en este contexto al carácter humano antes que angélico de los profetas, y no a su género. Al-Rāzī, sin embargo, señala que también puede significar que Dios envía a hombres, y no a mujeres, como profetas. Para un análisis más detallado sobre la posibilidad de profetas femeninas, véase la introducción a la Sūrah 19. Dios envía como mensajeros a hombres a quienes Él reveló —es decir, por mediación de los ángeles (Z)— pruebas claras y escrituras (v. 44). Algunos comentaristas sugieren que la aleya también podría significar que cuando Dios envía ángeles (específicamente al Arcángel Gabriel) para transmitir la revelación o los mensajes Divinos, los ángeles se presentan en forma humana (R); véase 19:17, donde Gabriel se aparece a María en la forma de un hombre perfecto, y el comentario.
La gente del Recordatorio (véase también 21:7c) puede referirse a aquellos árabes de la época del Profeta (incluidos creyentes e incrédulos) que estaban versados en los pueblos y generaciones anteriores (R, Ṭs). Otros consideran que es una referencia a la Gente del Libro, específicamente a judíos y cristianos (Q, Ṭ, Ṭs, Z) —ya que incluso entre los idólatras mequíes algunos supuestamente consideraban que los libros de los judíos y los cristianos contenían un conocimiento verdadero de los acontecimientos pasados (Ṭs)— o a la gente de la Torá en particular, puesto que la Torá es denominada el Recordatorio (al-Dhikr) en 21:105 (R). Otros sostienen que se refiere a antiguos judíos y cristianos que habían abrazado el Islam (Ṭ) o a los judíos y cristianos del pasado (IK). Otros más afirman que la gente del Recordatorio se refiere a quienes están versados en el Corán, puesto que el Corán también es denominado el Recordatorio en otras aleyas (véase, por ej., v. 44; 7:2; Q, Ṭ, Ṭs), o a toda la gente de conocimiento (Q, Qu, R).
Según los chiíes, la gente del Recordatorio son los imames chiíes, puesto que el Recordatorio es un nombre que también se da al Profeta (88:21), y los imames son la gente del Recordatorio en cuanto son la familia del Profeta (Ṭs). Se informa que tanto el quinto como el sexto imán chií, Muḥammad al-Bāqir y Ŷaʿfar al-Ṣādiq, dijeron: «Nosotros somos la gente del Recordatorio (ahl al-dhikr)» (IK, Ṭ). Aunque se trata de una interpretación predominantemente chií, el comentarista sunní Ibn Kathīr coincide con la identificación de la gente del Recordatorio como la familia del Profeta (ahl al-bayt), argumentando que muchos de los más grandes eruditos de la comunidad musulmana eran descendientes y parientes del Profeta.
Algunos expertos legales que se oponían al uso del qiyās, o «razonamiento analógico», como fuente de la Ley Islámica adujeron esta aleya para indicar que cuando los juristas se enfrentan a un asunto nuevo para el cual tienen un conocimiento insuficiente, deben buscar a un sabio, o muŷtahid (un jurista capacitado para derivar la Ley Islámica a partir de sus fuentes reveladas), más versado que ellos mismos y seguir la opinión de este último, en lugar de confiar en sus propias capacidades de razonamiento analógico. Al-Rāzī menciona pero también descarta esta interpretación, observando que el qiyās era un método bien establecido para derivar dictámenes legales en el seno de la primera comunidad musulmana.
Versículo 44
بِٱلْبَيِّنَٰتِ وَٱلزُّبُرِ ۗ وَأَنزَلْنَآ إِلَيْكَ ٱلذِّكْرَ لِتُبَيِّنَ لِلنَّاسِ مَا نُزِّلَ إِلَيْهِمْ وَلَعَلَّهُمْ يَتَفَكَّرُونَ ﴿٤٤﴾
bial-bayyināti waz-zuburi waʾanzalnā ilayka dh-dhikra litubayyina lin-nāsi mā nuzzila ilayhim walaʿallahum yatafakkarūn
con pruebas claras y escrituras. Y te hemos hecho descender el Recordatorio para que aclares a la humanidad lo que se les ha hecho descender, para que tal vez reflexionen.
44Pruebas claras (bayyināt), un término utilizado en todo el Corán, puede referirse a los milagros realizados por los profetas (R; véase, por ej., 2:87, 92, donde el término se refiere a los milagros realizados por Jesús y Moisés, respectivamente) o a cualquier cosa que los profetas traigan como una demostración clara de la verdad de la guía que transmiten (véase, por ej., 2:185, donde se dice que el Corán manifiesta pruebas claras de guía). Escrituras traduce zubur, un término usado para denotar las escrituras sagradas en general (véase, por ej., 23:52) y también mencionado junto con pruebas claras en 3:184 y 35:25. Zubur se relaciona con zabūr, que el Corán utiliza como una referencia específica a los Salmos de David (al-Zabūr; véase 4:163; 17:55; 21:105) y que al-Rāgib al-Iṣfahānī describe como una escritura que contiene sabiduría espiritual, pero no prescripciones legales. El Recordatorio en esta aleya se refiere al Corán (Q, Ṭs), cuyo propósito es aclarar a la humanidad lo que se les ha hecho descender, esto es, las leyes, los dictámenes y los indicios o pruebas de la Unicidad de Dios (Ṭs). Para que tal vez reflexionen indica que Dios desea que todos los seres humanos mediten y consideren atentamente las escrituras y los mensajes proféticos que se les han enviado, a fin de que puedan llegar a conocer la verdad, una postura contraria a la que sostiene que Dios no desea necesariamente que todos sean guiados (Ṭs, Z); véase 16:9c.
Versículo 45–47
أَفَأَمِنَ ٱلَّذِينَ مَكَرُوا۟ ٱلسَّيِّـَٔاتِ أَن يَخْسِفَ ٱللَّهُ بِهِمُ ٱلْأَرْضَ أَوْ يَأْتِيَهُمُ ٱلْعَذَابُ مِنْ حَيْثُ لَا يَشْعُرُونَ ﴿٤٥﴾ أَوْ يَأْخُذَهُمْ فِى تَقَلُّبِهِمْ فَمَا هُم بِمُعْجِزِينَ ﴿٤٦﴾ أَوْ يَأْخُذَهُمْ عَلَىٰ تَخَوُّفٍۢ فَإِنَّ رَبَّكُمْ لَرَءُوفٌۭ رَّحِيمٌ ﴿٤٧﴾
afaʾamina lladhīna makarū s-sayyiʾāti an yakhsifa llāhu bihimu l-arḍa aw yaʾtiyahumu l-ʿadhābu min ḥaythu lā yashʿurūn · aw yaʾkhudhahum fī taqallubihim famā hum bimuʿŷizīn · aw yaʾkhudhahum ʿalā takhawwufin faʾinna rabbakum laraʾūfur raḥīm
¿Acaso se sienten seguros quienes han tramado malas acciones de que Dios no hará que la tierra se los trague, o de que el castigo no les llegue de donde no se percatan?
¿O de que no los arrebatará en medio de sus idas y venidas, sin que puedan impedirlo?
¿O de que no los arrebatará mediante un desgaste paulatino? Y en verdad, vuestro Señor es Bondadoso, Misericordioso.
45–47Cf. 7:97–99; 12:107; 17:68–69; 67:16–17 para series similares de preguntas planteadas a los idólatras, todas las cuales tienen la intención de servir como advertencia (R). Quienes han tramado malas acciones se refiere muy probablemente a los idólatras mequíes y a sus intentos de perseguir y hostigar al Profeta y a sus seguidores por medios secretos (R) o de entorpecer de algún modo la religión del Islam (Q). Que Dios pudiera hacer que la tierra se los trague puede entenderse literalmente, pues este pareció ser el destino del renegado israelita Coré (21:81; Q, R), pero también puede significar que Dios hará que desaparezcan de la faz de la tierra (Q). Que el castigo pudiera llegarles de donde no se percatan (cf. 16:26; 39:25) podría ser una referencia a la destrucción del pueblo de Lot (Q, R) o un vaticinio del desastre que golpearía a los idólatras mequíes en Badr (Q). Dios también puede arrebatarles en medio de sus idas y venidas —es decir, mientras viajan (Q, R)— o dondequiera que se encuentren (Q), o de noche o de día (Q). La amenaza de que Dios pudiera arrebatarles mediante un desgaste paulatino (véase también 13:41; 21:44) es entendida por algunos como «arrebatarles con temor» (Q, R). A pesar de estas amenazas, Dios es descrito como Bondadoso y Misericordioso, porque no se apresura a castigar a los incrédulos, sino que demora el castigo (R) a fin de brindarles la oportunidad de arrepentirse.
Versículo 48
أَوَلَمْ يَرَوْا۟ إِلَىٰ مَا خَلَقَ ٱللَّهُ مِن شَىْءٍۢ يَتَفَيَّؤُا۟ ظِلَٰلُهُۥ عَنِ ٱلْيَمِينِ وَٱلشَّمَآئِلِ سُجَّدًۭا لِّلَّهِ وَهُمْ دَٰخِرُونَ ﴿٤٨﴾
awalam yaraw ilā mā khalaqa llāhu min shayʾin yatafayyaʾu ẓilāluhū ʿani l-yamīni wash-shamāʾili suŷŷadal lillāhi wahum dākhirūn
¿Acaso no han considerado que cuanto Dios ha creado proyecta su sombra hacia la derecha y hacia la izquierda, postrándose ante Dios en estado de abyecta humildad?
48Proyecta su sombra hacia la derecha y hacia la izquierda se refiere al movimiento de una sombra de un lado a otro de un objeto como resultado del movimiento diario del sol de este a oeste. La posición «postrada» de las sombras sobre el suelo se presenta como una ilustración simbólica de la idea de que todas las criaturas están en última instancia sometidas a la Voluntad de Dios —si no voluntariamente, sí existencialmente— y de que está en la naturaleza de todos los seres creados postrarse ante Dios (Bg), como en 13:15: Y ante Dios se postra quienquiera que esté en los cielos y en la tierra, de grado o por fuerza, al igual que sus sombras por la mañana y al atardecer. En estado de abyecta humildad describe la postración de las sombras, pero describe también los cuerpos creados que proyectan las sombras (Bḍ, Ṭs, Z). Así como de la posición postrada de la sombra de una criatura puede decirse que representa la postración interior de la criatura ante Dios (IK), así también de las olas del mar puede decirse que se «postran» cuando rompen con estruendo (IK), y de la palmera que se «postra» cuando se inclina bajo el peso de sus frutos maduros (Bḍ). Todas estas referencias a la «postración» de los fenómenos naturales tal como se refleja en su modo ordinario de ser pretenden servir de contraste con los seres humanos, que externamente se postran o se niegan a hacerlo como un acto de voluntad. Así, según el pensamiento islámico, los seres humanos (y los ŷinn) son las únicas criaturas capaces de rebelarse contra Dios y contra su propia naturaleza, que es la sumisión a Dios.
Versículo 49–50
وَلِلَّهِ يَسْجُدُ مَا فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَمَا فِى ٱلْأَرْضِ مِن دَآبَّةٍۢ وَٱلْمَلَٰٓئِكَةُ وَهُمْ لَا يَسْتَكْبِرُونَ ﴿٤٩﴾ يَخَافُونَ رَبَّهُم مِّن فَوْقِهِمْ وَيَفْعَلُونَ مَا يُؤْمَرُونَ ۩ ﴿٥٠﴾
walillāhi yasŷudu mā fī s-samāwāti wamā fī l-arḍi min dābbatin wal-malāʾikatu wahum lā yastakbirūn · yakhāfūna rabbahum min fawqihim wayafʿalūna mā yuʾmarūn
Y ante Dios se postra cuanta criatura que repta o ángeles hay en los cielos o en la tierra, y no se ensoberbecen.
Temen a su Señor por encima de ellos, y hacen cuanto se les ordena.
49–50No se considera que los ángeles y otras criaturas no humanas (excepto los ŷinn) posean libre albedrío y, por tanto, viven en total sumisión a la Voluntad de Dios. Aquellos en los cielos se refiere a los ángeles, al sol, a la luna (estos dos últimos son descritos como subordinados a la Orden de Dios en 13:2; 31:29) y a las estrellas (55:6); aquellos en la tierra puede incluir a todas las criaturas terrenales junto con los ángeles terrestres (Q), es decir, aquellos ángeles que ejecutan aspectos de la Voluntad de Dios en la tierra en lugar de residir exclusivamente en el reino celeste. Criatura que repta se refiere a criaturas que poseen cuerpos y realizan movimientos corporales en contraste con los ángeles, quienes, como espíritus puros, se mueven sin cuerpos (Bḍ). No se ensoberbecen; esto es, no son demasiado soberbios para adorar a Dios (Q). Temen a su Señor por encima de ellos, lo que significa que temen que el castigo pueda descender sobre ellos desde arriba (Q, Ṭs) o que temen a Dios, Quien está por encima de ellos en Su propio ser —como en la declaración coránica Él es el Dominante sobre Sus siervos (6:18; véase también 7:127)—, no porque pueda decirse que está «por encima de ellos» en un sentido físico, ya que Dios no puede definirse mediante una relación física con ninguna otra cosa (Ṭs). Temen a su Señor por encima de ellos también puede traducirse como «Temen a su Señor desde por encima de ellos», significando que los ángeles, a pesar de su elevada posición en el reino celeste por encima de los seres humanos, permanecen siempre temerosos y sumisos ante su Señor (Q, Ṭs).
Versículo 51
۞ وَقَالَ ٱللَّهُ لَا تَتَّخِذُوٓا۟ إِلَٰهَيْنِ ٱثْنَيْنِ ۖ إِنَّمَا هُوَ إِلَٰهٌۭ وَٰحِدٌۭ ۖ فَإِيَّٰىَ فَٱرْهَبُونِ ﴿٥١﴾
waqāla llāhu lā tattakhidhū ilāhayni thnayni innamā huwa ilāhun wāḥidun faʾiyyāya farhabūn
Y Dios dice: «No toméis dos dioses. En verdad, Él es solo un Dios Único. Así pues, tenedme temor reverencial».
51Este es el único lugar del Corán donde se rechaza la idea de una dualidad, en lugar de una pluralidad, de dioses; el significado probable aquí, sin embargo, es simplemente que no se debe tomar, junto a Dios, a ningún otro como dios (Ṭs) —dos dioses significando cualquier cosa más allá del Uno. En el presente contexto, el mandato Divino tenedme temor reverencial (cf. 2:40) significa que se debe temer a Dios y a ningún otro (véase también 7:154, 205; 13:13; 23:57), como en 2:150: No les temáis a ellos, sino temedme a Mí (véase también 3:175; 5:3, 44). Desde una perspectiva metafísica, uno no puede temer a nada excepto a Dios ni anhelar nada excepto a Dios, incluso si no se percata de ello, ya que todo lo que uno pudiera temer o desear depende para su propia existencia de Él (R).
Esta aleya proporciona un ejemplo del fenómeno coránico del iltifāt, esto es, un cambio de voz gramatical en medio de una aleya. La aleya comienza hablando de Dios en tercera persona (Dios dice: . . . «En verdad, Él es solo un Dios Único»), pero concluye con un mandato Divino directo en primera persona: ¡Así pues, tenedme temor reverencial! El cambio tiene como propósito infundir temor reverencial o sobrecogimiento (R, Z), revelando de pronto a los lectores u oyentes, de un modo muy directo, la inmanencia de la Voz y Presencia Divinas en las palabras coránicas.
Versículo 52
وَلَهُۥ مَا فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ وَلَهُ ٱلدِّينُ وَاصِبًا ۚ أَفَغَيْرَ ٱللَّهِ تَتَّقُونَ ﴿٥٢﴾
walahū mā fī s-samāwāti wal-arḍi walahu d-dīnu wāṣiban afaghayra llāhi tattaqūn
Suyo es cuanto hay en los cielos y en la tierra, y a Él pertenece la religión para siempre. ¿Reverenciaréis, pues, a otro que no sea Dios?
52Suyo es cuanto hay en los cielos y en la tierra se repite en todo el Corán (véase, por ej., 2:116; 6:12; 10:68). A Él pertenece la religión para siempre también puede verterse como «A Él pertenece el Juicio para siempre», ya que religión traduce dīn, término que también se usa para referirse al juicio en el Corán, como en el Día del Juicio (yawm al-dīn; véase 1:4c). Muchos de los primeros comentaristas, como Ibn ʿAbbās, Muŷāhid y Qatādah, entendieron dīn aquí como una referencia general a la obediencia que se le debe a Dios (R, Ṭs), en cuyo caso la aleya podría verterse como «La obediencia le es debida eternamente». Puesto que, además de «religión», dīn también puede significar tanto la obediencia a Dios como el Juicio de Dios, la aleya puede entenderse en el sentido de que la obediencia a Dios es siempre obligatoria y de que la recompensa o el castigo otorgados por Dios (es decir, Su «Juicio») son eternos (Z).
Versículo 53–55
وَمَا بِكُم مِّن نِّعْمَةٍۢ فَمِنَ ٱللَّهِ ۖ ثُمَّ إِذَا مَسَّكُمُ ٱلضُّرُّ فَإِلَيْهِ تَجْـَٔرُونَ ﴿٥٣﴾ ثُمَّ إِذَا كَشَفَ ٱلضُّرَّ عَنكُمْ إِذَا فَرِيقٌۭ مِّنكُم بِرَبِّهِمْ يُشْرِكُونَ ﴿٥٤﴾ لِيَكْفُرُوا۟ بِمَآ ءَاتَيْنَٰهُمْ ۚ فَتَمَتَّعُوا۟ ۖ فَسَوْفَ تَعْلَمُونَ ﴿٥٥﴾
wamā bikum min niʿmatin famina llāhi thumma idhā massakumu ḍ-ḍurru faʾilayhi taŷʾarūn · thumma idhā kashafa ḍ-ḍurra ʿankum idhā farīqum minkum birabbihim yushrikūn · liyakfurū bimā ātaynāhum fatamattaʿū fasawfa taʿlamūn
Cualquier bendición que tengáis proviene de Dios. Luego, cuando os aflige la desgracia, a Él clamáis por auxilio.
Luego, cuando Él aparta la desgracia de vosotros, he aquí que un grupo de entre vosotros asocia partícipes a su Señor,
para ser desagradecidos con lo que les hemos dado: «¡Disfrutad! Pues pronto sabréis».
53–55Cf. 30:33–34. El Corán menciona repetidamente a personas que recurren al Dios Único en busca de ayuda en momentos de aflicción, temor o incertidumbre, pero que luego regresan al olvido, a la idolatría y al politeísmo cuando sus tribulaciones han pasado; véase 7:189–90; 10:12; 11:10; 17:67, 83; 29:65; 30:33; 39:8; 39:49; 41:50; 70:21. Para ejemplos coránicos de la respuesta correcta ante la aflicción mundana, véase 2:155–56; 21:83.
Cualquier bendición que tengáis proviene de Dios (cf. 4:79) indica que, así como todas las criaturas deben su creación, existencia continua y obediencia exclusivamente a Él (véase 16:52c), del mismo modo le deben a Él toda gratitud por las bendiciones que se les han otorgado (R). Algunos señalan que esto incluye la bendición de la fe (īmān), pues las bendiciones pueden ser tanto espirituales (como el conocimiento de Dios) como materiales (R) y son múltiples para todos los seres humanos, ya que si contarais las bendiciones de Dios, no podríais enumerarlas (v. 18; véase también 16:18c; 14:34). Frente a la Munificencia y Misericordia de Dios, el Corán presenta la ingratitud como un defecto humano básico, declarando repetidamente: ¡El hombre es en verdad un desagradecido! (17:67; 22:66; 25:50; 42:48; 43:15; 80:17; 100:6). La ingratitud es, de hecho, uno de los significados fundamentales de la palabra kufr, usualmente traducida como «incredulidad».
Para ser desagradecidos también podría leerse en el sentido de que Dios retira su aflicción «solo para que sean desagradecidos» (IK, R, Q, Z). El mandato ¡Disfrutad! (cf. 29:66; 30:34) tiene valor de advertencia (Q, R) y adopta la forma de otras advertencias coránicas expresadas como una declaración de concesión: ¡Aguardad, pues! (9:52; 10:20; 10:102); Adorad, pues, lo que queráis fuera de Él (39:15); y Obrad [como queráis]; nosotros obraremos [como queramos] (41:5). Pues pronto sabréis; esto es, pronto los incrédulos conocerán las consecuencias de su ingratitud en esta vida y su castigo (IK, Q, R).
Versículo 56
وَيَجْعَلُونَ لِمَا لَا يَعْلَمُونَ نَصِيبًۭا مِّمَّا رَزَقْنَٰهُمْ ۗ تَٱللَّهِ لَتُسْـَٔلُنَّ عَمَّا كُنتُمْ تَفْتَرُونَ ﴿٥٦﴾
wayaŷʿalūna limā lā yaʿlamūna naṣībam mimmā razaqnāhum tallāhi latusʾalunna ʿammā kuntum taftarūn
Y asignan una parte de lo que les hemos provisto a lo que no conocen. ¡Por Dios!, ciertamente se os preguntará acerca de lo que solíais inventar.
56Esta aleya se refiere a la práctica de los paganos de considerar sagrados a ciertos animales y prohibida su carne para el consumo, así como a la dedicación de cierta porción de su riqueza a sus ídolos; véase 5:103c; 6:136–39 (R). Los mequíes consagran sus animales y sus riquezas a lo que no conocen, esto es, a sus ídolos, de los cuales los idólatras «no sabían» que eran incapaces de acarrearles daño o beneficio o de interceder en su favor, como ellos imaginaban (R, Z). Esta aleya también podría leerse en el sentido de que los idólatras consagran una parte «a quienes no saben nada», refiriéndose a los ídolos, que son inanimados y por tanto ni siquiera saben que se les ha consagrado una parte (R, Z). Ciertamente se os preguntará tiene valor de conminación (R, Z) y puede referirse al interrogatorio al que según se dice son sometidos los seres humanos en la tumba tras la muerte pero antes de la Resurrección, o bien a su interrogatorio en el Día del Juicio tras la Resurrección (R); véase 21:23; 55:39. Lo que solíais inventar se refiere a estas prácticas de sacrificio, que los idólatras afirmaban falsamente que habían sido ordenadas por Dios (Q).
Versículo 57
وَيَجْعَلُونَ لِلَّهِ ٱلْبَنَٰتِ سُبْحَٰنَهُۥ ۙ وَلَهُم مَّا يَشْتَهُونَ ﴿٥٧﴾
wayaŷʿalūna lillāhi l-banāti subḥānahū walahum mā yashtahūn
Y asignan a Dios hijas —¡gloria a Él!— mientras que para ellos mismos tienen lo que desean.
57Respecto a la atribución de hijas a Dios y el rechazo coránico de ella, véase las vv. 58–59; 6:100c; 37:149–53c; 43:16; 52:39, donde la atribución de hijas a Dios por parte de los idólatras se contrasta con su propia preferencia por los hijos varones, que es lo que aquí se entiende por tienen lo que desean (Q). La creencia de que los ángeles eran hijas de Dios era supuestamente propia de las tribus de Kinānah y Juzaʿah en Arabia (Q, R). Sus creencias se consideran abominables ante todo porque atribuyeron descendencia a Dios, pero quizás también porque consideraban que los ángeles eran hembras (R).
Versículo 58–59
وَإِذَا بُشِّرَ أَحَدُهُم بِٱلْأُنثَىٰ ظَلَّ وَجْهُهُۥ مُسْوَدًّۭا وَهُوَ كَظِيمٌۭ ﴿٥٨﴾ يَتَوَٰرَىٰ مِنَ ٱلْقَوْمِ مِن سُوٓءِ مَا بُشِّرَ بِهِۦٓ ۚ أَيُمْسِكُهُۥ عَلَىٰ هُونٍ أَمْ يَدُسُّهُۥ فِى ٱلتُّرَابِ ۗ أَلَا سَآءَ مَا يَحْكُمُونَ ﴿٥٩﴾
waʾidhā bushshira aḥaduhum bil-unthā ẓalla waŷhuhū muswaddan wahuwa kaẓīm · yatawārā mina l-qawmi min sūʾi mā bushshira bihī ayumsikuhū ʿalā hūnin am yadussuhū fī t-turābi alā sāʾa mā yaḥkumūn
Y cuando a uno de ellos se le da la albricia de una criatura femenina, su rostro se ensombrece y se ahoga de angustia.
Se oculta de la gente a causa del mal de la albricia que se le ha dado. ¿Acaso la conservará en la humillación o la enterrará en el polvo? ¡He aquí! ¡Malo es, en verdad, el juicio que hacen!
58–59Se le da la albricia traduce bushshira, procedente de una raíz que connota habitualmente la entrega de buenas noticias (o «albricias»), aunque al-Rāzī sostiene que puede emplearse para cualquier tipo de noticia que altere la expresión y el semblante de quien la escucha. No obstante, el Corán utiliza en otros lugares este término de un modo que puede parecer irónico, por ejemplo, cuando habla de albricias de un castigo doloroso (ej., 3:21). En la presente aleya, el uso de este término puede tener la intención de enfatizar el contraste entre lo que en realidad era una buena noticia —el nacimiento de un hijo— y la angustiada reacción del idólatra ante ella como consecuencia de la ceguera provocada por sus falsas creencias. Su rostro se ensombrece describe metafóricamente una expresión de extrema tristeza y desconsuelo; que se ahoga de angustia significa que es incapaz de hablar debido a su abrumadora pesadumbre (IK). Contempla sepultar a su criatura femenina en el polvo, una alusión a la práctica preislámica del infanticidio femenino mediante el enterramiento en vida.
En la cultura guerrera de la Arabia preislámica, las hijas eran vistas como una carga, y el enterrarlas vivas es mencionado en el Corán y en otros relatos islámicos de la época como el método común para dar muerte a las hijas recién nacidas. A veces esto se hacía por temor a la pobreza (cf. 6:151; 17:31) y a veces para proteger o salvaguardar el «honor» del padre (R). La condena coránica de esta práctica, sin embargo, deja en claro que matar a los propios hijos por tales razones se cuenta entre las prácticas más atroces y perversas de los árabes idólatras. De hecho, aunque se consideraba que abrazar el Islam absolvía a los antiguos idólatras o incrédulos de sus pecados anteriores, muchos de los Compañeros del Profeta continuaron experimentando un terrible remordimiento y pesar por lo que habían hecho con sus hijas recién nacidas en la época preislámica, hasta el punto de que el Profeta se vio impelido a sugerirles formas adicionales de expiación para calmar su sentimiento de culpa (R).
¡Malo es, en verdad, el juicio que hacen! se refiere a la actitud de los idólatras hacia sus hijas, a su sensación de vergüenza por causa de ellas y a su práctica de matarlas, así como a su atribución de hijas a Dios Mismo (R). Ibn ʿAŷībah afirma que esta aleya debería servir como reprimenda y advertencia para quienes aborrecen a las hijas, actitud que describe como fundamentada en un impulso satánico y heredada de las prácticas de la época idolátrica. Sostiene que es un deber de las personas mostrar una gran generosidad y bondad con sus hijas, incluso más que con los hijos varones, y que sustentar a las hijas reporta una mayor recompensa que sustentar a los hijos. Según un ḥadīz, el Profeta dijo que quien tenga hijas y las trate bien será protegido del fuego del Infierno por esas mismas hijas (Q).
Versículo 60
لِلَّذِينَ لَا يُؤْمِنُونَ بِٱلْءَاخِرَةِ مَثَلُ ٱلسَّوْءِ ۖ وَلِلَّهِ ٱلْمَثَلُ ٱلْأَعْلَىٰ ۚ وَهُوَ ٱلْعَزِيزُ ٱلْحَكِيمُ ﴿٦٠﴾
lilladhīna lā yuʾminūna bil-ākhirati mathalu s-sawʾi walillāhi l-mathalu l-aʿlā wahuwa l-ʿazīzu l-ḥakīm
Quienes no creen en el Más Allá tienen una mala descripción, mientras que a Dios pertenece la descripción más excelsa. Y Él es el Todopoderoso, el Sabio.
60Mala descripción se refiere al deseo desmedido de los idólatras por tener hijos varones y a su aversión hacia las hijas (R), o simplemente a su incredulidad e ignorancia y a su destino final en el Fuego del Infierno (Q). Dios posee la descripción más excelsa (véase también 30:27); es decir, Él está por encima de la noción de tener hijos en absoluto (R), o está más allá de toda necesidad respecto a las criaturas y de cualquier semejanza con ellas (Z). También se dice que la descripción más excelsa de Dios incluye Su condición de Uno, Creador, Proveedor y Todopoderoso (Q). Otros dicen que la descripción más excelsa de Dios se encuentra en la shahādah, la proclamación de la Unicidad Divina: «No hay más dios que Dios» (Ṭ).
Podría parecer que existe una contradicción entre el hecho de que Dios posea la descripción más excelsa en esta aleya y el mandato de la v. 74: No propongáis parábolas para Dios (R), o la afirmación de 42:11: Nada es semejante a Él (Q). Descripción en esta aleya traduce mathal, que tiene varios significados, incluido el «arquetipo» metafísico, pero en el Corán mathal denota más generalmente una supuesta descripción o semejanza, o una «parábola», entendida como una metáfora extendida, tal como se traduce en la v. 74. Al-Rāzī afirma que cualquier descripción o metáfora que Dios pueda utilizar para Sí Mismo en el Corán debe ser aceptada como verdadera, y al-Qurṭubī ofrece un ejemplo de 24:35: Dios es la Luz de los cielos y de la tierra, lo cual muchos entienden como una descripción metafórica o simbólica, si bien metafísicamente esto no excluye su significado literal y externo. Sin embargo, los seres humanos no deben inventar sus propias descripciones o metáforas para Dios (R).
Versículo 61
وَلَوْ يُؤَاخِذُ ٱللَّهُ ٱلنَّاسَ بِظُلْمِهِم مَّا تَرَكَ عَلَيْهَا مِن دَآبَّةٍۢ وَلَٰكِن يُؤَخِّرُهُمْ إِلَىٰٓ أَجَلٍۢ مُّسَمًّۭى ۖ فَإِذَا جَآءَ أَجَلُهُمْ لَا يَسْتَـْٔخِرُونَ سَاعَةًۭ ۖ وَلَا يَسْتَقْدِمُونَ ﴿٦١﴾
walaw yuʾākhidhu llāhu n-nāsa biẓulmihim mā taraka ʿalayhā min dābbatin walākin yuʾakhkhiruhum ilā aŷalim musamman faʾidhā ŷāʾa aŷaluhum lā yastaʾkhirūna sāʿatan walā yastaqdimūn
Y si Dios castigara a los hombres por su iniquidad, no dejaría sobre [la tierra] a una sola criatura. Pero les concede un plazo hasta un término fijado. Y cuando llega su término, no lo retrasarán ni una sola hora, ni lo adelantarán.
61Véase el comentario sobre la aleya similar en 35:45; cf. 18:58. En lugar de pedir cuentas de inmediato a las personas, Dios les concede un plazo hasta un término fijado. No obstante, dicho aplazamiento solo se concede mientras las personas están con vida, pues Dios no concederá aplazamiento a ningún alma cuando su plazo haya llegado (63:11). Dios concede un plazo o tregua a Iblīs/Satanás (7:14–15; 15:36–37; 38:79–80), así como a los seres humanos en diversos estados de iniquidad (véase, por ej., 14:42; 7:183; 13:32; 22:44; 71:4). El aplazamiento o tregua se concede a veces para permitir que las personas se arrepientan de sus pecados (71:4), pero en otros casos proporciona una oportunidad para que los malhechores aumenten su pecado (3:178) o, en el caso de Satanás, para hacer pecar a otros. Así pues, no se puede suponer que una tregua del Castigo Divino signifique una seguridad permanente o que sea un signo de aprobación Divina de las acciones propias. Que la gente no puede retrasar ni adelantar su término se menciona también en 7:34; 10:49; 23:43; 34:30; 71:4.
Versículo 62
وَيَجْعَلُونَ لِلَّهِ مَا يَكْرَهُونَ وَتَصِفُ أَلْسِنَتُهُمُ ٱلْكَذِبَ أَنَّ لَهُمُ ٱلْحُسْنَىٰ ۖ لَا جَرَمَ أَنَّ لَهُمُ ٱلنَّارَ وَأَنَّهُم مُّفْرَطُونَ ﴿٦٢﴾
wayaŷʿalūna lillāhi mā yakrahūna wataṣifu alsinatuhumu l-kadhiba anna lahumu l-ḥusnā lā ŷarama anna lahumu n-nāra waʾannahum mufraṭūn
Y asignan a Dios aquello que a ellos mismos les disgusta. Y sus lenguas profieren la mentira de que lo mejor será para ellos. No cabe duda de que para ellos será el Fuego, y serán apresurados [hacia él].
62Aquello que a ellos mismos les disgusta son las hijas, a las que los idólatras mequíes desprecian para sí mismos, pero atribuyen a Dios (véase el comentario sobre 16:57–59). Pretenden que lo mejor será para ellos; es decir, que tendrán hijos varones (Ṭ); cf. 19:77; 19:77–78c. Serán apresurados [hacia él] traduce mufraṭūn, que también puede significar «ser abandonados» (Ṭ), de modo que la cláusula podría traducirse: «y serán abandonados [en él]». Ambas interpretaciones son plausibles. También es posible que mufraṭūn deba leerse mufriṭūn, que denota a quienes son desmedidos en el pecado y en las falsedades que atribuyen a Dios (R).
Versículo 63
تَٱللَّهِ لَقَدْ أَرْسَلْنَآ إِلَىٰٓ أُمَمٍۢ مِّن قَبْلِكَ فَزَيَّنَ لَهُمُ ٱلشَّيْطَٰنُ أَعْمَٰلَهُمْ فَهُوَ وَلِيُّهُمُ ٱلْيَوْمَ وَلَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌۭ ﴿٦٣﴾
taallāhi laqad arsalnā ilā umamim min qablika fazayyana lahumu sh-shayṭānu aʿmālahum fahuwa waliyyuhumu l-yawma walahum ʿadhābun alīm
¡Por Dios!, ciertamente enviamos mensajeros a comunidades antes de ti. Mas Satanás les hizo parecer bellas sus obras. Así pues, él es su protector en este día, y para ellos habrá un castigo doloroso.
63El mensaje de que algunas comunidades anteriores a las que se enviaron mensajeros se negaron a cambiar sus falsas creencias y prácticas porque tales cosas les parecían «bellas» o correctas tiene como fin consolar al Profeta, quien se entristecía por la ignorancia e incredulidad de muchos entre su pueblo y su persistencia en la idolatría (Q, R). El Corán menciona con frecuencia que las acciones de los incrédulos y malhechores les fueron hechas parecer bellas (6:122; 10:12; 13:33; 35:8; 47:14); en algunos casos, como aquí, es Satanás quien hace que sus obras parezcan bellas (6:43; 8:48; 29:38), aunque en 6:108 es Dios Quien hace que sus acciones parezcan bellas, tal vez como una prueba (véase 6:108c). Que Satanás es su protector en este día puede significar que es el protector de tales personas en el Día de la Resurrección (Q, R, Z), en cuyo caso esto pretende ser de tono irónico o satírico, pues tener a Satanás como protector en este Día equivale a no tener protector en absoluto (R, Z); véase, por ejemplo, 14:22, donde Satanás repudia a sus seguidores en el Día del Juicio y declara que no puede ofrecerles ayuda alguna. Así pues, él es su protector en este día también significa que Satanás es el (falso) protector o amigo de los incrédulos en la vida terrenal, engañándolos y apartándolos del Profeta, tal como hizo con quienes descreyeron de profetas anteriores, al hacer que sus obras les parecieran bellas (R) y conduciéndolos al extravío (Ṭs, Z). Respecto a los «demonios» como falsos amigos de los incrédulos, véase 6:121; 7:27, 30.
Versículo 64
وَمَآ أَنزَلْنَا عَلَيْكَ ٱلْكِتَٰبَ إِلَّا لِتُبَيِّنَ لَهُمُ ٱلَّذِى ٱخْتَلَفُوا۟ فِيهِ ۙ وَهُدًۭى وَرَحْمَةًۭ لِّقَوْمٍۢ يُؤْمِنُونَ ﴿٦٤﴾
wamā anzalnā ʿalayka l-kitāba illā litubayyina lahumu lladhī khtalafū fīhi wahudan waraḥmatal liqawmin yuʾminūn
Y no te hemos hecho descender el Libro sino para que les aclares aquello en lo que discrepaban, y como guía y misericordia para una gente que cree.
64El Libro —esto es, el Corán— es enviado para esclarecer las diferencias relativas a la religión (R), al igual que todos los profetas y revelaciones, y para aclarar la Unicidad de Dios, los principios de las relaciones justas entre las personas y lo que está permitido o prohibido por Dios (Ṭs); véase también 16:89; 27:76; 43:63. Dios también esclarece las diferencias religiosas entre las personas tras su muerte y resurrección; véase, por ejemplo, las vv. 39, 92; 5:48. El Corán es enviado como guía y misericordia de Dios; véase también 6:157; 7:203; 10:57; 16:89; 27:77; en 6:154 la Torá es descrita de la misma manera. La guía y la misericordia en la Revelación Divina son específicamente para una gente que cree; esto es similar a 2:2, donde el Corán se describe como una guía para los temerosos de Dios. Al-Rāzī afirma que esto no debe entenderse en contradicción con la realidad del Corán como fuente de guía y misericordia universales, sino más bien como indicación de que solo los creyentes y los temerosos de Dios aceptarán su guía y se beneficiarán de ella.
Versículo 65
وَٱللَّهُ أَنزَلَ مِنَ ٱلسَّمَآءِ مَآءًۭ فَأَحْيَا بِهِ ٱلْأَرْضَ بَعْدَ مَوْتِهَآ ۚ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَةًۭ لِّقَوْمٍۢ يَسْمَعُونَ ﴿٦٥﴾
waallāhu anzala mina s-samāʾi māʾan faʾaḥyā bihi l-arḍa baʿda mawtihā inna fī dhālika laʾāyatal liqawmin yasmaʿūn
Y Dios hace descender agua del cielo, y con ella da vida a la tierra después de su muerte. Ciertamente en esto hay un signo para una gente que escucha.
65En las vv. 65–69 el Corán menciona o alude a cuatro bebidas que benefician a los seres humanos (cf. 23:81): agua, leche, la bebida fuerte de la vid y miel. Si entendemos que la bebida embriagante en la v. 67 se refiere al vino, entonces estas mismas cuatro sustancias se mencionan en el mismo orden que el contenido de los cuatro ríos del Paraíso en 47:15, lo que sugiere que los placeres de este mundo reflejan los del Más Allá, como se insinúa en 2:25: Siempre que se les dé de comer un fruto de él como provisión, dirán: «Esta es la provisión que se nos dio con anterioridad», y se les dará una semejanza de ello.
El envío de agua por parte de Dios en forma de lluvia (Ṭs) para revivir la tierra se menciona en todo el Corán como una de las bendiciones más importantes de Dios, así como un símbolo de Su poder para resucitar a los muertos a una nueva vida; véase, por ejemplo, 6:99; 7:57; 13:17; 14:32; 15:22; 16:10; 20:53; 22:5; 27:60. Basándose en la descripción del Corán en la v. 64 como guía y misericordia, Ibn Kathīr establece una analogía entre el Corán, cuya guía revive corazones previamente amortecidos por la incredulidad, y el «agua enviada abajo» en esta aleya, que da vida a la tierra después de su muerte. Gente que escucha denota a aquellos que prestan atención y atienden a los signos de Dios, los consideran atentamente y extraen una lección de ellos (Ṭs).
Versículo 66
وَإِنَّ لَكُمْ فِى ٱلْأَنْعَٰمِ لَعِبْرَةًۭ ۖ نُّسْقِيكُم مِّمَّا فِى بُطُونِهِۦ مِنۢ بَيْنِ فَرْثٍۢ وَدَمٍۢ لَّبَنًا خَالِصًۭا سَآئِغًۭا لِّلشَّٰرِبِينَ ﴿٦٦﴾
waʾinna lakum fī l-anʿāmi laʿibratan nusqīkum mimmā fī buṭūnihī mim bayni farthin wadamil labanan khāliṣan sāʾighal lish-shāribīn
Y ciertamente en el ganado tenéis una lección: os damos a beber de lo que hay en sus vientres, entre el quimo y la sangre, leche pura, grata para quienes beben [de ella].
66Las bendiciones que Dios proporciona a los seres humanos a través del ganado se mencionan también en las vv. 5–7, 80 e incluyen calor, alimento, porte de cargas y belleza; véase 16:5–7c. Esta aleya añade la leche que proporcionan a la lista de bendiciones de las que los seres humanos deben extraer una lección y por las cuales deben ser agradecidos (véase también 23:21; 36:73). Además de ser uno de los cuatro ríos del Jardín (véase 47:15), la leche fue la bebida que el Profeta eligió cuando se le ofreció leche o vino durante su Viaje Nocturno (véase 17:1c). Habiendo elegido la leche, se le dijo al Profeta que había sido guiado hacia la bebida de la fiṭrah (Ibn Hishām, al-Sīrah al-nabawiyyah [Beirut, 1999], 2:31), esto es, la bebida de la pureza primordial, que queda así contrastada simbólicamente con el vino, una bebida vinculada a nociones de madurez y vejez.
Os damos a beber traduce nusqīkum, que puede significar proporcionar una fuente perpetua de bebida (Ṭ), ya que el ganado proporciona una fuente continuamente renovada de leche durante la mayor parte de su vida. La leche sale de entre el quimo y la sangre, lo que significa que no está contaminada por ninguna de estas sustancias impuras que existen en el animal y que también emanan de él (Ṭ). Los comentaristas observan que existe una barrera entre los diferentes fluidos, de modo que ni el color, ni el sabor, ni el olor de la sangre o del quimo entran en la leche, permaneciendo esta pura (Z). La leche pura que emana de entre el quimo y la sangre es comparada por Ibn ʿAŷībah con la senda pura del sufismo que emerge como una vía media entre seguir la Sharīʿah solo exteriormente, por una parte, y pretender aferrarse únicamente a la verdad pura descuidando los requisitos externos de la Sharīʿah, por la otra. Del mismo modo, la compara con el camino de la verdadera formación espiritual (tarbiyah), que se sitúa entre las vías del itinerario espiritual sobrio (sulūk) y la atracción extática (ŷadhb): si la gente del itinerario se halla velada ante Dios y la de la pura atracción ha abandonado por completo el camino de Dios, la gente de la formación espiritual es un barzaj, o «istmo», entre estos «dos mares» (25:53; 27:61; 55:19), pues son atraídos extáticamente en su interior y caminantes sobrios en su exterior.
Versículo 67
وَمِن ثَمَرَٰتِ ٱلنَّخِيلِ وَٱلْأَعْنَٰبِ تَتَّخِذُونَ مِنْهُ سَكَرًۭا وَرِزْقًا حَسَنًا ۗ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَةًۭ لِّقَوْمٍۢ يَعْقِلُونَ ﴿٦٧﴾
wamin thamarāti n-nakhīli wal-aʿnābi tattakhidhūna minhu sakaran warizqan ḥasanan inna fī dhālika laʾāyatal liqawmin yaʿqilūn
Y de los frutos de las palmeras y de las vides, de los cuales obtenéis bebida embriagante y un hermoso sustento. Ciertamente en esto hay un signo para una gente que comprende.
67Esta aleya puede leerse como una continuación de la v. 66, significando ya sea: «Os damos a beber de lo que hay en sus vientres . . . y [os damos a beber] de los frutos de las palmeras y de las vides» (Q), o que en los frutos de las palmeras y de las vides, al igual que en el ganado, hay una lección para vosotros (v. 66; Q). La vid y la palmera datilera se mencionan en otros lugares entre las múltiples bendiciones de Dios a los seres humanos (13:4; 23:19; 36:34; 80:28–29); ambas aluden simbólicamente a huertos ricos y exuberantes (2:266; 17:90).
Bebida embriagante traduce sakar, término que etimológicamente se refiere a algo intoxicante y es, por tanto, una alusión al vino que puede elaborarse a partir de las uvas (el fruto de la vid) o de los dátiles. Esta aleya, que sugiere que la bebida embriagante de la palmera datilera y de la vid se cuenta entre las numerosas bendiciones que Dios ha conferido a los seres humanos, fue revelada al Profeta en La Meca y es anterior a las aleyas coránicas reveladas más tarde en Medina que desaconsejaron el consumo de bebidas alcohólicas (2:219; 4:43) y que finalmente las prohibieron por completo (5:90). Se considera, por tanto, que el vino y, por extensión, todas las bebidas embriagantes fueron gradualmente restringidos y en última instancia prohibidos mediante estas revelaciones sucesivas; véase 5:90–91c. Dado que la Ley Islámica prohíbe explícitamente todas las bebidas y sustancias intoxicantes, la mayoría de los comentaristas y juristas consideran que la presente aleya está abrogada (Q, Ṭ). Algunos, no obstante, no consideran que este sea un caso de abrogación en sentido técnico, puesto que 5:90 prohíbe explícitamente el jamr (vino elaborado con uvas), pero no más ampliamente el sakar (Ṭ). Además, la abrogación solo se aplica a aleyas que establecen un dictamen legal explícito, y la presente aleya simplemente señala los provechos de la bebida embriagante derivada de estos frutos (Aj), aun cuando parezca contener un dictamen implícito de que la bebida embriagante de estos frutos es lícita (Q). En lugar de considerar que la aleya está abrogada, por consiguiente, algunos comentaristas interpretaron sakar aquí como referido a los jugos no intoxicantes obtenidos del fruto de estas plantas (Q, Ṭ), argumentando que estas bebidas lícitas solo se denominan sakar porque podrían llegar a ser embriagantes si se dejaran fermentar (Q). Otros sugirieron que la bebida a la que se alude en esta aleya es el nabīdh, un jugo hecho de dátiles y/o pasas que la jurisprudencia ḥanafí consideraba lícito beber siempre que no hubiera adquirido propiedades embriagantes (Q).
A pesar de su prohibición legal, el vino conserva un importante significado espiritual y simbólico en el Islam. Se cuenta entre los deleites del Jardín, y en 47:15 es uno de los cuatro ríos del Paraíso, lo que sugiere que el vino en su esencia, o al menos en su forma paradisíaca purificada, es una sustancia sublime de la que participarán los moradores del Jardín (véase 83:25). El contraste entre la mención que hace el Corán del vino como uno de los goces del Más Allá y la prohibición explícita de beber vino en este mundo sirvió para convertir el vino y la embriaguez en un potente símbolo dentro del discurso sufí para el conocimiento de Dios (maʿrifah) y para el encuentro y la vivencia de la realidad de la Presencia Divina, la cual habitualmente no puede experimentarse en esta vida, pero de la que los piadosos disfrutarán en el Más Allá y los espiritualmente realizados pueden disfrutar interiormente incluso en esta vida. Además, dado que el vino puede representar simultáneamente tanto lo prohibido como lo sublime, sirvió como poderoso símbolo de ciertas prácticas y experiencias espirituales sufíes, en particular las extáticas, cuya intensidad fue a veces objeto de críticas por parte de las autoridades exotéricas. De hecho, el vino se convirtió en un símbolo central en la literatura sufí, como se aprecia en la poesía de grandes maestros sufíes como ʿUmar ibn al-Fāriḍ (m. 632/1235) y Ŷalāl al-Dīn Rūmī (m. 672/1273).
De la palmera datilera y de la vid se obtiene también un hermoso sustento, lo que se considera comúnmente como una referencia a todas las cosas lícitas que uno puede consumir de estas plantas (Q, Ṭ), incluidos sus frutos y las modalidades no fermentadas de jugo elaboradas a partir de ellos. Una gente que comprende se refiere a aquellos que emplean su intelecto para discernir y meditar sobre los signos y pruebas de Dios y extraer lecciones de ellos (Aj, Ṭ).
Versículo 68–69
وَأَوْحَىٰ رَبُّكَ إِلَى ٱلنَّحْلِ أَنِ ٱتَّخِذِى مِنَ ٱلْجِبَالِ بُيُوتًۭا وَمِنَ ٱلشَّجَرِ وَمِمَّا يَعْرِشُونَ ﴿٦٨﴾ ثُمَّ كُلِى مِن كُلِّ ٱلثَّمَرَٰتِ فَٱسْلُكِى سُبُلَ رَبِّكِ ذُلُلًۭا ۚ يَخْرُجُ مِنۢ بُطُونِهَا شَرَابٌۭ مُّخْتَلِفٌ أَلْوَٰنُهُۥ فِيهِ شِفَآءٌۭ لِّلنَّاسِ ۗ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَةًۭ لِّقَوْمٍۢ يَتَفَكَّرُونَ ﴿٦٩﴾
waʾawḥā rabbuka ilā n-naḥli ani ttakhidhī mina l-ŷibāli buyūtan wamina sh-shaŷari wamimmā yaʿrishūn · thumma kulī min kulli th-thamarāti faslukī subula rabbiki dhululan yakhruŷu mim buṭūnihā sharābum mukhtalifun alwānuhū fīhi shifāʾul lin-nāsi inna fī dhālika laʾāyatal liqawmin yatafakkarūn
Y tu Señor inspiró a la abeja: «Establece moradas en las montañas, en los árboles y en lo que construyen.
Luego come de todo tipo de frutos y sigue dócilmente los caminos de tu Señor». De sus vientres sale una bebida de diversos matices en la que hay curación para los hombres. En verdad, en eso hay un signo para una gente que reflexiona.
68–69Tu Señor inspiró a la abeja es entendido por algunos como una referencia al hecho de que Dios inspiró a la abeja o depositó un determinado tipo de conocimiento en su corazón que es exclusivo de esta criatura (Z). Inspiró traduce awḥā, que deriva de una raíz empleada a menudo en el Corán para la Revelación Divina en un sentido formal y escritural, pero también para otros modos de comunicación o inspiración Divina (Ṭs): por ejemplo, la comunicación de Dios a la madre de Moisés (20:38; 28:7), la inspiración de Dios a los apóstoles de Jesús (5:111), la «inspiración» de Dios a la tierra para que relate sus noticias (99:5) y Su «revelación» a cada cielo de su orden (41:12). La «revelación» a la abeja puede ser simplemente un modo metafórico de referirse a las conductas innatas e instintivas que Dios ha implantado en la abeja (R, Ṭs), aunque al-Rāzī sugiere que es al menos posible que pueda afirmarse que las abejas poseen inteligencia, incluida la capacidad de conocer los mandatos y prohibiciones de Dios. Al-Rāzī sostiene que hay pruebas de la inteligencia de las abejas en la construcción de sus colmenas y en las estructuras hexagonales perfectamente simétricas que las caracterizan —cuyos secretos escapan incluso a la inteligencia humana—, así como en su evidente organización social, encabezada por una líder reconocida y obedecida por las demás. La idea de que las abejas obedecen con conocimiento y conciencia los mandatos que Dios les ha «revelado» sería coherente con lecturas literales de otras aleyas que describen a todas las criaturas constituyendo una ummah, es decir, una comunidad religiosa (6:38), glorificando y alabando a Dios (17:44; 57:1; 59:1, 24; 60:1; 61:1; 62:1; 64:1), o «postrándose» (véase el comentario sobre 16:48–50).
El contenido de la revelación de Dios a la abeja se entiende como una referencia a la construcción de panales por parte de las abejas en las montañas, en los árboles así como en lo que construyen, esto es, en las estructuras y techos de las edificaciones humanas (R, Ṭū, Z). Lo que construyen también puede referirse a las colmenas construidas por los seres humanos para criar abejas y obtener su miel (Q). Sigue dócilmente los caminos de tu Señor encomienda a la abeja seguir el proceso que Dios le ha enseñado para elaborar la miel (Z) o seguir las sendas por las cuales puede obtener los frutos que Dios ha dispuesto que consuma (R).
La bebida de diversos matices que sale de sus vientres es la miel (Z), en la que hay curación para los hombres. Según al-Qurṭubī, esta aleya legitima y autoriza de manera general la búsqueda de tratamientos medicinales para las dolencias corporales, en contra de la postura de aquellos que pudieran argumentar que, puesto que todo lo que le acontece a uno en la vida proviene de Dios (4:78), se debería simplemente soportar la enfermedad hasta que Dios decida retirarla. En cuanto a las propiedades curativas de la miel específicamente, un hombre le dijo al Profeta que su hermano tenía una dolencia estomacal. El Profeta le instruyó que le diera miel a su hermano. Cuando el hombre regresó más tarde para decir que la miel no le había servido de alivio, el Profeta le instruyó de nuevo que alimentara a su hermano con miel, diciendo: «Dios dice la verdad [respecto al poder curativo de la miel] y el estómago de tu hermano miente». El hombre alimentó de nuevo a su hermano con miel, y este sanó (IK, R, Z). Algunos comentaristas sufíes dicen que un conocedor y buscador de Dios que sigue los caminos y mandatos del Señor, como hace la abeja, se convertirá, al igual que la abeja, en una fuente de sanación espiritual para los demás (Aj, Su).
El Corán también es descrito como una fuente de sanación para la humanidad (10:57; 17:82), y en un ḥadīz el Profeta combina la mención de estas dos formas de «sanación», diciendo: «¡La miel es la cura para toda dolencia, y el Corán es la cura para lo que yace en los pechos [10:57], de modo que os recomiendo las dos curas: el Corán y la miel!» (Ṭs, Z) —ambas procedentes, según el Corán, mediante el waḥy, o «revelación», al menos de modo simbólico en el caso de la abeja. Se informa de Ibn ʿAbbās que el Profeta prohibió a sus seguidores matar abejas y a otros animales mencionados favorablemente en el Corán, como las hormigas (véase 27:18–19; Q). Según la escuela jurídica mālikí y algunas interpretaciones de la postura de al-Shāfiʿī, la miel está exenta de la limosna obligatoria (zakāh), lo que significa que no se debe pagar limosna sobre las existencias de miel (Q).
Según algunas interpretaciones chiíes, la abeja aquí es una referencia a ʿAlī y a la familia del Profeta, y la bebida de diversos matices se refiere simbólicamente al conocimiento del Corán y a su sabiduría, presentes en las enseñanzas de ʿAlī y de sus descendientes, enseñanzas que poseen virtud sanadora espiritual (Kā, Qm). Esta interpretación también es señalada por algunos comentaristas sunníes, como al-Qurṭubī y al-Zamajsharī, aunque su solidez es refutada por ellos. El comentarista chií al-Ṭabrisī indica que esta interpretación se deriva de la declaración de ʿAlī según la cual él era el yaʿsūb de los creyentes (Ṭs); yaʿsūb denota tanto un zángano o abeja macho como un líder o caudillo.
Versículo 70
وَٱللَّهُ خَلَقَكُمْ ثُمَّ يَتَوَفَّىٰكُمْ ۚ وَمِنكُم مَّن يُرَدُّ إِلَىٰٓ أَرْذَلِ ٱلْعُمُرِ لِكَىْ لَا يَعْلَمَ بَعْدَ عِلْمٍۢ شَيْـًٔا ۚ إِنَّ ٱللَّهَ عَلِيمٌۭ قَدِيرٌۭ ﴿٧٠﴾
waallāhu khalaqakum thumma yatawaffākum waminkum man yuraddu ilā ardhali l-ʿumuri likay lā yaʿlama baʿda ʿilmin shayʾ inna llāha ʿalīmun qadīr
Dios os creó; luego os toma [para Sí]. Y entre vosotros hay quienes son devueltos a la edad más decrépita, de modo que no saben nada después de haber tenido conocimiento. En verdad, Dios es Omnisciente, Omnipotente.
70Cf. 22:5–6c. La vida se describe aquí como un proceso que transita desde la debilidad de la infancia hacia la fuerza de la madurez, y de ahí hacia la debilidad de la vejez, como en 30:54: Dios es Quien os creó de la debilidad, luego dispuso la fuerza después de la debilidad, luego dispuso la debilidad y la vejez después de la fuerza. La debilidad y la fuerza se correlacionan aquí con grados de conocimiento. En la v. 78 se dice: Dios os sacó de los vientres de vuestras madres sin saber nada, y la presente aleya describe la vejez, la edad más decrépita, como aquella en la que las personas llegan a no saber nada después de haber tenido conocimiento en sus vidas adultas. Dios, por contraste, es Omnisciente y Omnipotente, lo que indica que Sus Atributos de Conocimiento y Poder, a diferencia del conocimiento y poder humanos, no menguan ni crecen (Ṭ). Que Dios os toma [para Sí] es una referencia a la muerte terrenal de cada individuo. Algunos consideran que la edad más decrépita son los setenta y cinco o noventa años (R, Ṭ, Ṭs), un momento en el que, para muchos, la debilidad comienza a manifestarse en los miembros y en la mente. Que algunos alcancen una edad en la que no saben nada después de haber tenido conocimiento se refiere al estado de olvido y senilidad que aflige a algunos en edad avanzada (Ṭs). Esta descripción no menoscaba, no obstante, la sabiduría y la madurez asociadas con la ancianidad en la tradición islámica, como se manifiesta en el término shayj (o en persa, pīr), que en su acepción más básica denota a una persona de edad avanzada, pero que se utiliza para designar a un maestro sufí o a cualquier persona de gran erudición y autoridad intelectual.
Versículo 71
وَٱللَّهُ فَضَّلَ بَعْضَكُمْ عَلَىٰ بَعْضٍۢ فِى ٱلرِّزْقِ ۚ فَمَا ٱلَّذِينَ فُضِّلُوا۟ بِرَآدِّى رِزْقِهِمْ عَلَىٰ مَا مَلَكَتْ أَيْمَٰنُهُمْ فَهُمْ فِيهِ سَوَآءٌ ۚ أَفَبِنِعْمَةِ ٱللَّهِ يَجْحَدُونَ ﴿٧١﴾
waallāhu faḍḍala baʿḍakum ʿalā baʿḍin fī r-rizqi famā lladhīna fuḍḍilū birāddī rizqihim ʿalā mā malakat aymānuhum fahum fīhi sawāʾun afabiniʿmati llāhi yaŷḥadūn
Y Dios ha favorecido a unos sobre otros en el sustento. Aquellos que han sido favorecidos no ceden su sustento a aquellos que sus diestras poseen, de modo que fueran iguales en este respecto. ¿Rechazarán, pues, las bendiciones de Dios?
71Que Dios conceda mayor sustento terrenal a unos y no a otros (véase también 13:4) tiene el propósito de ser una prueba (véase 6:165) y no debería ser causa de envidia, codicia (4:32) ni orgullo desmedido (18:32–43), pues en todo caso ciertamente el Más Allá es más elevado en rangos y más elevado en favor (17:21). Los comentaristas señalan que aquellos favorecidos . . . en el sustento y aquellos que son siervos o esclavos (aquellos que sus diestras poseen) son iguales en su humanidad; de hecho, a los musulmanes se les insta a considerarlos hermanos y hermanas, y muchos aḥādīz instruyen a los musulmanes a alimentarlos y vestirlos con el mismo alimento y vestimenta de los que ellos mismos disfrutan (Z). El propósito de esta aleya no es, por consiguiente, declarar una desigualdad existencial entre amos y siervos o esclavos, sino más bien establecer una analogía con respecto a la conducta humana. La aleya apunta al hecho de que los amos humanos no estarían dispuestos a ceder a sus esclavos una parte tan grande de su sustento como para que los esclavos llegaran a ser iguales en riqueza a ellos mismos; de hecho, esos amos considerarían tal cosa inaceptable. Y, sin embargo, quienes asocian partícipes a Dios presumen hacer exactamente esto cuando igualan a los siervos o esclavos de Dios —es decir, a criaturas creadas por Él— con Dios Mismo (R, Z). Este argumento, planteado también en 30:28, es similar al argumento de las vv. 57–59, donde el Corán pregunta cómo pueden los idólatras atribuir hijas a Dios cuando ellos mismos aborrecen tener hijas.
Versículo 72
وَٱللَّهُ جَعَلَ لَكُم مِّنْ أَنفُسِكُمْ أَزْوَٰجًۭا وَجَعَلَ لَكُم مِّنْ أَزْوَٰجِكُم بَنِينَ وَحَفَدَةًۭ وَرَزَقَكُم مِّنَ ٱلطَّيِّبَٰتِ ۚ أَفَبِٱلْبَٰطِلِ يُؤْمِنُونَ وَبِنِعْمَتِ ٱللَّهِ هُمْ يَكْفُرُونَ ﴿٧٢﴾
waallāhu ŷaʿala lakum min anfusikum azwāŷan waŷaʿala lakum min azwāŷikum banīna waḥafadatan warazaqakum mina ṭ-ṭayyibāti afabil-bāṭili yuʾminūna wabiniʿmati llāhi hum yakfurūn
Y Dios os ha asignado parejas de entre vosotros mismos, y de vuestras parejas os ha concedido hijos y nietos. Y os ha provisto de cosas buenas. ¿Creerán, pues, en lo falso y mostrarán ingratitud ante las bendiciones de Dios?
72Entre los muchos dones Divinos concedidos a los seres humanos figuran parejas de entre vosotros mismos con las que hallar sosiego, afecto y misericordia (30:21); véase también 4:1; 7:189; 42:11. Aquí y en 26:33, los hijos se describen como una bendición concedida por Dios, pero junto con las riquezas, los hijos son también emblemáticos de los bienes y la posición específicamente mundanos (véase, por ej., 9:69; 18:39; 23:55), y no pueden aprovechar a nadie en el Más Allá (3:10). Al igual que todas las bendiciones mundanas, pueden ser también una prueba (8:28; 64:15), una distracción (63:9) e incluso un enemigo espiritual (64:14). Nietos traduce ḥafadah, vocablo que también puede referirse a yernos, ayudantes y sirvientes varones, e incluso a hijastros (Ṭ).
Versículo 73
وَيَعْبُدُونَ مِن دُونِ ٱللَّهِ مَا لَا يَمْلِكُ لَهُمْ رِزْقًۭا مِّنَ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ شَيْـًۭٔا وَلَا يَسْتَطِيعُونَ ﴿٧٣﴾
wayaʿbudūna min dūni llāhi mā lā yamliku lahum rizqam mina s-samāwāti wal-arḍi shayʾ walā yastaṭīʿūn
Y adoran, en lugar de Dios, lo que no tiene poder sobre ningún sustento que pudiera llegarles de los cielos y de la tierra; ni son capaces [de ello].
73Lo que no tiene poder sobre ningún sustento se refiere a los ídolos y a las falsas deidades que, en contraste con Dios, Cuyo múltiple sustento para la humanidad se relata en esta sūrah, no proporcionan sustento alguno (véase también 29:17), puesto que es Dios Quien prodigará o restringirá el sustento a quien Él quiere (13:26; 17:30; 28:82; 30:37; 34:36, 39; 39:52; 42:12; véase 34:39c).
Versículo 74
فَلَا تَضْرِبُوا۟ لِلَّهِ ٱلْأَمْثَالَ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ يَعْلَمُ وَأَنتُمْ لَا تَعْلَمُونَ ﴿٧٤﴾
falā taḍribū lillāhi l-amthāla inna llāha yaʿlamu waʾantum lā taʿlamūn
Así pues, no propongáis parábolas para Dios. En verdad, Dios sabe y vosotros no sabéis.
74No propongáis parábolas para Dios pretende ser una censura para aquellos que atribuían partícipes a Dios o consideraban a otros seres comparables a Él de alguna manera (Z), pues nada es semejante a Él (42:11; 112:4). Las únicas «parábolas» o descripciones aceptables de Dios son aquellas expresadas en el propio Corán (véase 16:60c). Véase también 36:78: Y Nos propone una parábola y olvida su propia creación, diciendo: «¿Quién dará vida a estos huesos, una vez carcomidos?»
Versículo 75–76
۞ ضَرَبَ ٱللَّهُ مَثَلًا عَبْدًۭا مَّمْلُوكًۭا لَّا يَقْدِرُ عَلَىٰ شَىْءٍۢ وَمَن رَّزَقْنَٰهُ مِنَّا رِزْقًا حَسَنًۭا فَهُوَ يُنفِقُ مِنْهُ سِرًّۭا وَجَهْرًا ۖ هَلْ يَسْتَوُۥنَ ۚ ٱلْحَمْدُ لِلَّهِ ۚ بَلْ أَكْثَرُهُمْ لَا يَعْلَمُونَ ﴿٧٥﴾ وَضَرَبَ ٱللَّهُ مَثَلًۭا رَّجُلَيْنِ أَحَدُهُمَآ أَبْكَمُ لَا يَقْدِرُ عَلَىٰ شَىْءٍۢ وَهُوَ كَلٌّ عَلَىٰ مَوْلَىٰهُ أَيْنَمَا يُوَجِّههُّ لَا يَأْتِ بِخَيْرٍ ۖ هَلْ يَسْتَوِى هُوَ وَمَن يَأْمُرُ بِٱلْعَدْلِ ۙ وَهُوَ عَلَىٰ صِرَٰطٍۢ مُّسْتَقِيمٍۢ ﴿٧٦﴾
ḍaraba llāhu mathalan ʿabdam mamlūkal lā yaqdiru ʿalā shayʾin wamar razaqnāhu minnā rizqan ḥasanan fahuwa yunfiqu minhu sirran waŷahran hal yastawūna l-ḥamdu lillāhi bal aktharuhum lā yaʿlamūn · waḍaraba llāhu mathalar raŷulayni aḥaduhumā abkamu lā yaqdiru ʿalā shayʾin wahuwa kallun ʿalā mawlāhu aynamā yuwaŷŷihhu lā yaʾti bikhayrin hal yastawī huwa waman yaʾmuru bil-ʿadli wahuwa ʿalā ṣirāṭim mustaqīm
Dios propone una parábola: un siervo esclavizado, sin poder sobre nada, y aquel a quien hemos provisto de Nosotros con un hermoso sustento, y gasta de él en secreto y en público. ¿Acaso son iguales? ¡Alabado sea Dios! Al contrario, la mayoría de ellos no sabe.
Dios propone una parábola: dos hombres, uno de los cuales es mudo, sin poder sobre nada, y es una carga para su amo; adondequiera que lo envíe, no trae ningún bien. ¿Acaso es igual a quien prescribe la justicia y está sobre una senda recta?
75–76Cf. 30:28 y comentario. En estas dos aleyas, la diferencia entre Dios y los ídolos adorados por los árabes se asemeja a la diferencia entre personas libres dotadas de gran riqueza y con el poder de gastarla para beneficio de los demás y en favor del bien, y esclavos indefensos que no tienen poder sobre nada, ni siquiera sobre sí mismos, ni medios para beneficiar a otros (R, Z). La aleya deja claro que no solo es absurdo comparar a tales ídolos impotentes con Dios, sino que su poder ni siquiera puede compararse con las capacidades de los seres humanos. La v. 75, al igual que la v. 71, no debe leerse en el sentido de que los esclavos sean de algún modo inferiores a las personas libres espiritualmente o con respecto a su humanidad, sino únicamente en cuanto a sus capacidades físicas y sociales o autonomía en asuntos externos. Es esta falta de autodeterminación en sus circunstancias físicas y sociales la que se presenta como análoga a las capacidades de los ídolos adorados por los árabes preislámicos: los ídolos no tienen capacidad de provisión ni autodeterminación, y su condición física es, irónicamente, determinada por quienes los adoran, los compran, los venden y los mueven a su antojo, de manera similar al control que los amos ejercen sobre los esclavos. En la v. 76, los ídolos son asimilados de forma semejante a un esclavo desvalido e inútil (mudo, sin poder sobre nada) que no es sino una carga para su amo, pues los ídolos son incapaces de hablar o de ejercer poder sobre cosa alguna. Sus devotos tienen la carga de cuidarlos y mantenerlos, mientras que los ídolos nada pueden darles a cambio de este «servicio». Quien prescribe la justicia y está sobre una senda recta representa a individuos que no solo están rectamente guiados y son moralmente rectos, sino que además tienen control sobre sus propios actos y asuntos y emplean esa autonomía para obrar el bien.
Versículo 77
وَلِلَّهِ غَيْبُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۚ وَمَآ أَمْرُ ٱلسَّاعَةِ إِلَّا كَلَمْحِ ٱلْبَصَرِ أَوْ هُوَ أَقْرَبُ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ عَلَىٰ كُلِّ شَىْءٍۢ قَدِيرٌۭ ﴿٧٧﴾
walillāhi ghaybu s-samāwāti wal-arḍi wamā amru s-sāʿati illā kalamḥi l-baṣari aw huwa aqrabu inna llāha ʿalā kulli shayʾin qadīr
Y a Dios pertenece lo Oculto de los cielos y de la tierra. El asunto de la Hora es como el parpadeo de un ojo, o aún más cercano. En verdad, Dios es Poderoso sobre todas las cosas.
77Esta es una de cuatro aleyas que hablan de lo Oculto como «perteneciente» a Dios (véase también 10:20; 11:123; 18:26). El Corán menciona más habitualmente el Conocimiento que Dios tiene de lo Oculto (véase, por ej., 2:33; 5:109; 6:73; 9:78), de modo que Su posesión de lo Oculto aquí probablemente se refiere a Su Conocimiento del mismo o a Su abarcar lo Oculto en Su Conocimiento. La posesión y el conocimiento de lo Oculto también se conectan en 6:59, donde se dice que Dios posee las llaves de lo Oculto y nadie las conoce sino Él. Aunque el Corán afirma que nadie sabe cuándo llegará la Hora —es decir, el Último Día— (7:187; 33:63), varias aleyas advierten de su inminencia; véase 54:1: La Hora se ha acercado; y 70:6–7: Ciertamente la ven lejana, pero Nosotros la vemos cercana. En un ḥadīz, el Profeta declara: «Yo y la Última Hora hemos sido enviados como esto», y juntó dos de sus dedos. La presente aleya y otras semejantes pretenden describir la inmediatez con la que Dios puede desencadenar la Hora si así lo desea (Ṭ). Que la cercanía de la Hora sea como el parpadeo de un ojo es una metáfora que invoca algo que parece inmediato para la percepción humana ordinaria. Pero incluso el parpadeo de un ojo abarca una pequeña fracción de tiempo, mientras que la Orden de Dios respecto a la Hora, como todas Sus órdenes, se efectúa de manera instantánea; de ahí la precisión añadida: o aún más cercano (R).
Versículo 78
وَٱللَّهُ أَخْرَجَكُم مِّنۢ بُطُونِ أُمَّهَٰتِكُمْ لَا تَعْلَمُونَ شَيْـًۭٔا وَجَعَلَ لَكُمُ ٱلسَّمْعَ وَٱلْأَبْصَٰرَ وَٱلْأَفْـِٔدَةَ ۙ لَعَلَّكُمْ تَشْكُرُونَ ﴿٧٨﴾
waallāhu akhraŷakum mim buṭūni ummahātikum lā taʿlamūna shayʾ waŷaʿala lakumu s-samʿa wal-abṣāra wal-afʾidata laʿallakum tashkurūn
Y Dios os sacó de los vientres de vuestras madres sin saber nada. Y os dotó de oído, vista y corazones, para que tal vez deis gracias.
78Así como Dios hace surgir cosas de lugares ocultos —la leche de los vientres del ganado (v. 66), la miel de los vientres de las abejas (v. 69) y la Hora del ámbito de lo Oculto (v. 77)—, así también hace surgir a los seres humanos de los vientres de sus madres. Véase también 53:32: Él os conoce mejor desde que os hizo surgir de la tierra y cuando estabais ocultos en los vientres de vuestras madres. Los seres humanos nacen sin saber nada; véase la v. 70 y 30:54, que juntas indican que la fuerza y el conocimiento de los seres humanos aumentan y disminuyen a lo largo de sus vidas. Oído, vista y corazones se mencionan repetidamente todos juntos o en diversas combinaciones como dones Divinos (10:31; 23:78; 32:9). Estas son las facultades a través de las cuales se recibe la guía y mediante las cuales se adquieren el conocimiento y la comprensión religiosos (22:46); pero el Corán señala que estas facultades se corrompen en algunos seres humanos, de modo que se vuelven insensibles a la Guía Divina (véase, por ej., 2:7; 6:25, 110; 7:179; 18:57).
Versículo 79
أَلَمْ يَرَوْا۟ إِلَى ٱلطَّيْرِ مُسَخَّرَٰتٍۢ فِى جَوِّ ٱلسَّمَآءِ مَا يُمْسِكُهُنَّ إِلَّا ٱللَّهُ ۗ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَٰتٍۢ لِّقَوْمٍۢ يُؤْمِنُونَ ﴿٧٩﴾
alam yaraw ilā ṭ-ṭayri musakhkharātin fī ŷawwi s-samāʾi mā yumsikuhunna illā llāhu inna fī dhālika laʾāyātil liqawmin yuʾminūn
¿Acaso no han considerado a las aves, sometidas en pleno aire? Nadie las sostiene salvo Dios. En verdad, en eso hay signos para una gente que cree.
79Las aves se presentan aquí y en otros pasajes como una de las maravillas de la creación Divina (24:41; 67:19), y esta aleya menciona específicamente el prodigio de ver a las aves en el aire sin sostén aparente (véase también 67:19). Las aves también se distinguen en el Corán por ofrecer alabanzas a su Creador junto con el profeta David (21:79; 34:10; 38:18–19), por prestar servicio a Salomón (27:17) y por su función como agentes de destrucción Divina (105:3). Las aves son sometidas [al servicio] al igual que todos los fenómenos naturales han sido subordinados —a Dios y a los seres humanos— por la Orden de Dios; véase 22:65: ¿Acaso no has considerado que Dios ha puesto a vuestro servicio cuanto hay en la tierra —y la nave navega por el mar— por Su Orden? (véase también, por ej., 7:54; 13:2; 14:32).
Versículo 80
وَٱللَّهُ جَعَلَ لَكُم مِّنۢ بُيُوتِكُمْ سَكَنًۭا وَجَعَلَ لَكُم مِّن جُلُودِ ٱلْأَنْعَٰمِ بُيُوتًۭا تَسْتَخِفُّونَهَا يَوْمَ ظَعْنِكُمْ وَيَوْمَ إِقَامَتِكُمْ ۙ وَمِنْ أَصْوَافِهَا وَأَوْبَارِهَا وَأَشْعَارِهَآ أَثَٰثًۭا وَمَتَٰعًا إِلَىٰ حِينٍۢ ﴿٨٠﴾
waallāhu ŷaʿala lakum mim buyūtikum sakanan waŷaʿala lakum min ŷulūdi l-anʿāmi buyūtan tastakhiffūnahā yawma ẓaʿnikum wayawma iqāmatikum wamin aṣwāfihā waʾawbārihā waʾashʿārihā athāthan wamatāʿan ilā ḥīn
Y Dios os ha asignado en vuestras moradas un lugar de descanso, y ha hecho para vosotros tiendas con las pieles del ganado, que transportáis con facilidad el día que viajáis y el día que acampáis. Y de su lana, su pelo y sus crines, enseres y disfrute por un tiempo.
80Esta aleya continúa el análisis de los múltiples beneficios que Dios ha proporcionado a los seres humanos a través del ganado, tal como se mencionó en las vv. 5–7, 66 (véase el comentario a estas aleyas). Que Dios provea el material para viviendas y enseres a partir de las pieles y el pelo del ganado es semejante a la mención del uso de su piel para abrigo en la v. 5. Su uso para transportar cargas también se menciona en la v. 7 y en 6:142.
Versículo 81
وَٱللَّهُ جَعَلَ لَكُم مِّمَّا خَلَقَ ظِلَٰلًۭا وَجَعَلَ لَكُم مِّنَ ٱلْجِبَالِ أَكْنَٰنًۭا وَجَعَلَ لَكُمْ سَرَٰبِيلَ تَقِيكُمُ ٱلْحَرَّ وَسَرَٰبِيلَ تَقِيكُم بَأْسَكُمْ ۚ كَذَٰلِكَ يُتِمُّ نِعْمَتَهُۥ عَلَيْكُمْ لَعَلَّكُمْ تُسْلِمُونَ ﴿٨١﴾
waallāhu ŷaʿala lakum mimmā khalaqa ẓilālan waŷaʿala lakum mina l-ŷibāli aknānan waŷaʿala lakum sarābīla taqīkumu l-ḥarra wasarābīla taqīkum baʾsakum kadhālika yutimmu niʿmatahū ʿalaykum laʿallakum tuslimūn
Y Dios ha hecho para vosotros sombras de entre lo que creó, y ha hecho para vosotros refugios en las montañas. Ha hecho para vosotros vestiduras que os protegen del calor y vestiduras que os protegen de vuestra propia violencia. Así completa Dios Su Bendición sobre vosotros, para que tal vez os sometáis.
81La sombra era experimentada como un don Divino especialmente valioso en el entorno desértico de Arabia, donde habría sido relativamente escasa pero muy necesaria durante las horas más calurosas del día (R). En 24:45–46, el Corán menciona el «extenderse» y «retirarse» de la sombra como motivo de asombro ante el Poder y la Munificencia Divinos. La sombra es también uno de los muchos placeres del Jardín (véase 4:57; 13:35; 36:56; 56:30; 76:14; 77:41), donde, a diferencia de la tierra, es perpetua (13:35). Refugios se refiere a las cuevas y hendiduras en las montañas en las cuales las personas pueden establecer moradas (tras las alusiones a tiendas hechas de pieles de ganado en la v. 80) y donde pueden ocultarse y permanecer fuera de la vista (Ṭ) de posibles enemigos (Q).
Las vestiduras cumplen un par similar de propósitos. Algunas vestiduras, como la sombra, os protegen del calor, mientras que otras, como los refugios, os protegen . . . de vuestra propia violencia, refiriéndose a las cotas de malla o armaduras que protegen en la guerra; véase 21:80, donde el arte de confeccionar cotas de malla fue concedido a David como un favor Divino. Dado que todos los objetos mencionados en esta aleya ofrecen protección a los seres humanos, algunos comentaristas leen la cláusula final, para que tal vez os sometáis (tuslimūn), con una vocalización ligeramente distinta para significar: «para que tal vez estéis a salvo (taslamūn)» (IK, Ṭ, Z), es decir, de los elementos naturales, de la violencia humana, o de la idolatría y su castigo en el Más Allá (Z).
Versículo 82
فَإِن تَوَلَّوْا۟ فَإِنَّمَا عَلَيْكَ ٱلْبَلَٰغُ ٱلْمُبِينُ ﴿٨٢﴾
faʾin tawallaw faʾinnamā ʿalayka l-balāghu l-mubīn
Luego, si se apartan —solo te incumbe la proclamación clara.
Versículo 83
يَعْرِفُونَ نِعْمَتَ ٱللَّهِ ثُمَّ يُنكِرُونَهَا وَأَكْثَرُهُمُ ٱلْكَٰفِرُونَ ﴿٨٣﴾
yaʿrifūna niʿmata llāhi thumma yunkirūnahā waʾaktharuhumu l-kāfirūn
Reconocen la Bendición de Dios y luego la niegan, y la mayoría de ellos son incrédulos.
83Según algunos comentaristas, los idólatras mequíes reconocían que las bendiciones mencionadas a lo largo de esta sūrah procedían en última instancia de Dios. Sin embargo, lo negaban al negarse a ser debidamente agradecidos con Dios por ellas (Q), o bien creían que estas bendiciones, aunque creadas por Dios, solo les llegaban personalmente a través de la intercesión de sus falsos ídolos y deidades (Z) o como una herencia de sus antepasados (Q, Z). Algunos interpretan la Bendición de Dios aquí como referida a la profecía de Muhammad, que muchos de ellos reconocían pero negaban por terquedad (Z).
Versículo 84
وَيَوْمَ نَبْعَثُ مِن كُلِّ أُمَّةٍۢ شَهِيدًۭا ثُمَّ لَا يُؤْذَنُ لِلَّذِينَ كَفَرُوا۟ وَلَا هُمْ يُسْتَعْتَبُونَ ﴿٨٤﴾
wayawma nabʿathu min kulli ummatin shahīdan thumma lā yuʾdhanu lilladhīna kafarū walā hum yustaʿtabūn
Y el Día en que suscitemos a un testigo de cada comunidad, no se les permitirá [hablar] a los que descreyeron, ni podrán pedir excusas.
84El testigo de cada comunidad es probablemente una referencia a los profetas que fueron enviados a comunidades particulares y que en el Día del Juicio serán testigos a favor o en contra de aquellos a quienes fueron enviados (Z); véase también 4:41 y comentario, así como la v. 89; 28:85; 33:45; 57:19; y 4:159, donde se dice que Jesús será testigo contra la Gente del Libro. En este Día, a los incrédulos no se les permitirá [hablar] (30:57; 45:35), lo que significa que no se les permitirá presentar excusas (IK, Q, R, Z); véase también 77:35–36: Ese es el Día en que no hablarán, ni se les concederá permiso para que puedan presentar excusas. Tampoco se les permite pedir excusas [para enmendarse], es decir, intentar complacer o propiciarse a Dios, pues el mundo terrenal es el único ámbito de elección moral y el único lugar en el que uno puede arrepentirse de los errores y las malas obras. Después de la muerte, no es posible enmendarse (Q, Z), ni pueden los seres humanos regresar a la vida terrenal para hacerlo (Q; véase, por ej., 6:27–28 y comentario; 23:99–100; 32:12).
Versículo 85
وَإِذَا رَءَا ٱلَّذِينَ ظَلَمُوا۟ ٱلْعَذَابَ فَلَا يُخَفَّفُ عَنْهُمْ وَلَا هُمْ يُنظَرُونَ ﴿٨٥﴾
waʾidhā raʾā lladhīna ẓalamū l-ʿadhāba falā yukhaffafu ʿanhum walā hum yunẓarūn
Y cuando quienes cometieron iniquidad vean el castigo, no se les aliviará ni se les concederá tregua.
85Una vez dictada la sentencia, el castigo no se les aliviará, pues los transgresores no pueden arrepentirse en este punto (Q, Ṭ; véase la v. 84), ni pueden ser liberados del castigo mediante su propia muerte o aniquilación (véase 4:56; 20:74; 35:36) ni a través de otros medios, por ejemplo, mediante la piedad de aquellos en el Jardín (7:50). Véase también 2:86, 162; 3:8; 21:40; 43:75–77; y 5:37: Querrán salir del Fuego, pero no saldrán de él. Y para ellos habrá un castigo duradero.
Versículo 86
وَإِذَا رَءَا ٱلَّذِينَ أَشْرَكُوا۟ شُرَكَآءَهُمْ قَالُوا۟ رَبَّنَا هَٰٓؤُلَآءِ شُرَكَآؤُنَا ٱلَّذِينَ كُنَّا نَدْعُوا۟ مِن دُونِكَ ۖ فَأَلْقَوْا۟ إِلَيْهِمُ ٱلْقَوْلَ إِنَّكُمْ لَكَٰذِبُونَ ﴿٨٦﴾
waʾidhā raʾā lladhīna ashrakū shurakāʾahum qālū rabbanā hāʾulāʾi shurakāʾunā lladhīna kunnā nadʿū min dūnika faʾalqaw ilayhimu l-qawla innakum lakādhibūn
Cuando aquellos que asociaban partícipes a Dios vean a los partícipes que atribuían, dirán: «¡Señor nuestro! Estos son nuestros partícipes a los que invocábamos fuera de Ti». Mas ellos les replicarán: «¡Ciertamente sois unos mentirosos!»
86Los partícipes que atribuían puede referirse a los ídolos, a los ŷinn o a otros falsos objetos de adoración adoptados por los árabes politeístas. Al-Rāzī sugiere que estos falsos objetos de culto son identificados, incluso por los propios idólatras aquí, como sus «partícipes», tanto porque, al otorgarles una parte del culto que solo se debe a Dios, los consideraban partícipes con Él, como porque los idólatras los hacían «partícipes» en sus propias riquezas concediéndoles una parte de sus cosechas y de su ganado mediante ofrendas rituales. Algunos sugieren que partícipes aquí se refiere específicamente a los ŷinn o demonios que indujeron a los idólatras a la incredulidad, puesto que los propios partícipes hablan en esta aleya y los ídolos no hablan (véase 16:75–76c). Al-Rāzī, sin embargo, señala que Dios es capaz de dotar a cualquier cosa de vida, inteligencia y habla, tal como cuando concede a los miembros corporales y a los órganos de las personas la capacidad de testificar contra ellas en el Día del Juicio (24:24; 41:20–22).
Los propios idólatras admiten e identifican estos falsos objetos de adoración como sus partícipes, ya sea con la esperanza de desviar parte de la culpa por su idolatría hacia los mismos ídolos que adoraban, o por asombro de que, aun cuando ellos afrontan el castigo, a los objetos de su culto parece no atribuírseles ningún pecado (R). Pero ellos —es decir, los partícipes que atribuían— los calificarán de mentirosos, refutando la insinuación de los idólatras de que los ídolos o los ŷinn a los que adoraban fueran de algún modo cómplices de su idolatría y argumentando que ellos —es decir, los ídolos o los ŷinn adorados por los idólatras— ni ordenaron ni aprobaron semejante culto (IK, Ṭ, Z). De manera similar, Satanás repudia a quienes lo siguieron y niega o rechaza a quienes lo consideraron un partícipe con Dios (14:22). Varias aleyas hablan del repudio mutuo y la disociación entre los falsos objetos de adoración y sus adoradores en el Día del Juicio; véase 2:165–67; 19:81–82; 29:25; 35:14; 46:5–6. En su comentario a esta aleya, Ibn ʿAŷībah amplía el significado más allá del contexto de la burda adoración a los ídolos, afirmando que, ciertamente, cualquier cosa que los individuos amen fuera de Dios —es decir, de un modo completamente desconectado del amor a Dios— se disociará de ellos en el Día de la Resurrección.
Versículo 87
وَأَلْقَوْا۟ إِلَى ٱللَّهِ يَوْمَئِذٍ ٱلسَّلَمَ ۖ وَضَلَّ عَنْهُم مَّا كَانُوا۟ يَفْتَرُونَ ﴿٨٧﴾
waʾalqaw ilā llāhi yawmaʾidhini s-salama waḍalla ʿanhum mā kānū yaftarūn
Y ofrecerán sumisión a Dios en ese Día, y aquello que solían inventar los abandonará.
87Ellos —esto es, tanto los idólatras como los «partícipes» que ellos adoraban— ofrecerán sumisión a Dios en ese Día (Z; véase también la v. 28), abandonando cualquier pretensión de independencia respecto a la Voluntad y la Soberanía de Dios (Ṭs) y mostrando una sumisión que no manifestaron durante sus vidas terrenales (Z). Que aquello que solían inventar los abandonará se repite a lo largo del Corán (véase, por ej., 6:24; 7:53; 10:30; 11:21; 28:75); esto significa que las esperanzas que los idólatras habían depositado en sus ídolos se desvanecerán o que los propios ídolos serán arrojados al Fuego junto con ellos (IK, Ṭ).
Versículo 88
ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ وَصَدُّوا۟ عَن سَبِيلِ ٱللَّهِ زِدْنَٰهُمْ عَذَابًۭا فَوْقَ ٱلْعَذَابِ بِمَا كَانُوا۟ يُفْسِدُونَ ﴿٨٨﴾
alladhīna kafarū waṣaddū ʿan sabīli llāhi zidnāhum ʿadhāban fawqa l-ʿadhābi bimā kānū yufsidūn
A quienes descreyeron y se apartaron del camino de Dios, les añadiremos castigo sobre castigo por haber sembrado la corrupción.
88Castigo sobre castigo se refiere al doble castigo que aguarda a quienes tanto descreyeron ellos mismos como apartaron a otros de creer en Dios y en Su mensaje (véase 7:38–39 y comentario; 11:19–20; 29:12–13; 38:61). Aquellos incrédulos que conducen a otras personas a la incredulidad han añadido efectivamente «incredulidad a la incredulidad» y merecen por tanto castigo sobre castigo (R). Para un análisis de la frase coránica «sembrar la corrupción», véase 2:11–12c; 5:33c; 30:41c.
Versículo 89
وَيَوْمَ نَبْعَثُ فِى كُلِّ أُمَّةٍۢ شَهِيدًا عَلَيْهِم مِّنْ أَنفُسِهِمْ ۖ وَجِئْنَا بِكَ شَهِيدًا عَلَىٰ هَٰٓؤُلَآءِ ۚ وَنَزَّلْنَا عَلَيْكَ ٱلْكِتَٰبَ تِبْيَٰنًۭا لِّكُلِّ شَىْءٍۢ وَهُدًۭى وَرَحْمَةًۭ وَبُشْرَىٰ لِلْمُسْلِمِينَ ﴿٨٩﴾
wayawma nabʿathu fī kulli ummatin shahīdan ʿalayhim min anfusihim waŷiʾnā bika shahīdan ʿalā hāʾulāʾi wanazzalnā ʿalayka l-kitāba tibyānal likulli shayʾin wahudan waraḥmatan wabushrā lil-muslimīn
Y el Día en que suscitemos en cada comunidad a un testigo contra ellos de entre ellos mismos, y te traigamos a ti como testigo contra estos. Y te hemos hecho descender el Libro como aclaración de todas las cosas, y como guía, misericordia y albricias para quienes se someten.
89En el Día del Juicio, cada comunidad tendrá un testigo contra ellos de entre ellos mismos, lo que significa que Dios llama al profeta de cada comunidad a testificar sobre la medida en que las gentes recibieron el mensaje que él tenía el encargo de transmitir y la medida en que lo cumplieron (Ṭ); véase también la v. 84. Que Dios te traiga a ti como testigo contra estos significa que el Profeta Muhammad será testigo contra su pueblo y su comunidad religiosa (Ṭ), tal como los demás profetas serán testigos contra las suyas. El Libro, entendido aquí como el Corán, es una aclaración de todas las cosas en la medida en que contiene todo el conocimiento religioso que las personas necesitan (Ṭ, Z); respecto a la naturaleza comprensiva de «el Libro», véase 6:38: No hemos omitido nada en el Libro; y 12:111. Para «el Libro» como aclaración, véase la v. 64; 5:15, 19; 6:154; 7:145; véase también 37:117, donde se hacen afirmaciones similares acerca de la Torá. El Corán también se describe como guía y misericordia en 6:157; 7:203; 10:57; 27:77.
Versículo 90
۞ إِنَّ ٱللَّهَ يَأْمُرُ بِٱلْعَدْلِ وَٱلْإِحْسَٰنِ وَإِيتَآئِ ذِى ٱلْقُرْبَىٰ وَيَنْهَىٰ عَنِ ٱلْفَحْشَآءِ وَٱلْمُنكَرِ وَٱلْبَغْىِ ۚ يَعِظُكُمْ لَعَلَّكُمْ تَذَكَّرُونَ ﴿٩٠﴾
inna llāha yaʾmuru bil-ʿadli wal-iḥsāni waʾītāʾi dhī l-qurbā wayanhā ʿani l-faḥshāʾi wal-munkari wal-baghyi yaʿiẓukum laʿallakum tadhakkarūn
En verdad Dios prescribe la justicia, la virtud y la generosidad con los parientes cercanos, y prohíbe la indecencia, la maldad y la rebeldía. Y os exhorta para que tal vez recordéis.
90Esta aleya y la siguiente invocan conjuntamente los fundamentos básicos de la moral y la rectitud tal como se hallan a lo largo de todo el Corán, incluidas la justicia y la caridad. Para descripciones más detalladas de la rectitud, véase 2:83, 177; 4:36. La justicia puede describirse como la adopción del término medio o moderado en todas las cosas (R), una cualidad central en la perspectiva coránica, que previene contra transgredir «la balanza» (véase 55:8–9c) y describe a los creyentes musulmanes como constitutivos de una comunidad del justo medio (2:143). Citando aḥadīz bien conocidos, al-Rāzī describe la virtud (iḥsān) como la cualidad de «adorar a Dios como si Le vieras», o de «amar para el hermano lo que uno ama para sí mismo». Otros glosan la justicia como una referencia al cumplimiento de los deberes obligatorios y la virtud como la realización de obras supererogatorias o recomendadas (Z). La generosidad con los parientes cercanos (cf. 2:177) incluye ofrecer caridad incluso antes de que sea solicitada y mantener buenas relaciones con la familia en general (R); cf. 4:36; 8:41; 24:22.
Indecencia aquí traduce faḥshāʾ, que puede referirse a cualquier acto que transgreda los límites fijados por Dios (Z), y el término afín fāḥishah, también traducido como «indecencia», se asocia a menudo en el Corán, de modo implícito o explícito, con la transgresión sexual (véase 4:15, 19, 25; 7:80; 17:32). Al-Rāzī afirma, por tanto, que la indecencia aquí se refiere a diversos pecados asociados con el aspecto concupiscible del alma. Dios prohíbe la indecencia, pero Satanás la ordena; véase 2:169, 268; 24:21. Véase 7:28–29: Cuando cometen una indecencia, dicen: «Encontramos a nuestros padres practicándola, y Dios nos lo ha ordenado». Di: «Ciertamente Dios no ordena la indecencia. ¿Decís de Dios lo que no sabéis?» Di: «Mi Señor ha ordenado la justicia. Orientad vuestros rostros [hacia Él] en todo lugar de oración, e invocadle consagrándole enteramente la religión». Por maldad (munkar) se entienden las acciones que cualquier persona dotada de sano intelecto y facultades racionales no podría dejar de reconocer como intrínsecamente malas (Z); al-Rāzī asevera que la maldad aquí se refiere a pecados asociados con el aspecto irascible del alma, es decir, pecados arraigados en el afán de poder y caracterizados por la violencia. De modo semejante, la rebeldía puede interpretarse en el sentido de pecados que dan rienda suelta al orgullo y la ambición humanos (R) y conllevan una injusticia flagrante (Z). Quizás debido a que Satanás fue la primera criatura en rebelarse contra Dios y contra Su Mandato, al-Rāzī sugiere que estos pecados derivan de caprichos e ilusiones satánicas.
Versículo 91
وَأَوْفُوا۟ بِعَهْدِ ٱللَّهِ إِذَا عَٰهَدتُّمْ وَلَا تَنقُضُوا۟ ٱلْأَيْمَٰنَ بَعْدَ تَوْكِيدِهَا وَقَدْ جَعَلْتُمُ ٱللَّهَ عَلَيْكُمْ كَفِيلًا ۚ إِنَّ ٱللَّهَ يَعْلَمُ مَا تَفْعَلُونَ ﴿٩١﴾
waʾawfū biʿahdi llāhi idhā ʿāhadttum walā tanquḍū l-aymāna baʿda tawkīdihā waqad ŷaʿaltumu llāha ʿalaykum kafīlan inna llāha yaʿlamu mā tafʿalūn
Cumplid el pacto de Dios cuando os hayáis comprometido, y no quebrantéis vuestros juramentos después de haberlos afirmado solemnemente y habiendo puesto a Dios como Testigo sobre vosotros. Ciertamente Dios sabe cuanto hacéis.
91Respecto a la importancia de cumplir el pacto de Dios, véase la v. 95, que advierte a las personas contra vender el pacto de Dios por un precio irrisorio; véase también 2:40; 3:76; 6:152; 13:20; 17:34; 33:15. No quebrantéis vuestros juramentos afirman algunos que se refiere al Juramento de Buena Complacencia (bayʿat al-riḍwān), que los Compañeros prestaron al Profeta (Ṭ, Z) en Ḥudaybiyyah, un juramento que también se entiende como aquel sobre el cual Dios fue Testigo (véase 48:10c). Otros sugieren que juramentos tiene aquí un significado más general, puesto que cualquier juramento justo es en cierto sentido un juramento que se presta ante Dios (R), habida cuenta de la responsabilidad religiosa de cumplir todos los juramentos que se contraen con seriedad; véase 2:177; 4:33. No obstante, no se «piden cuentas» por juramentos involuntarios o irreflexivos (2:225), y 5:89 proporciona un medio de expiación para los juramentos quebrantados. Véase también 3:77, donde se exhorta a las personas a ser fieles tanto a sus juramentos como al pacto de Dios.
Versículo 92
وَلَا تَكُونُوا۟ كَٱلَّتِى نَقَضَتْ غَزْلَهَا مِنۢ بَعْدِ قُوَّةٍ أَنكَٰثًۭا تَتَّخِذُونَ أَيْمَٰنَكُمْ دَخَلًۢا بَيْنَكُمْ أَن تَكُونَ أُمَّةٌ هِىَ أَرْبَىٰ مِنْ أُمَّةٍ ۚ إِنَّمَا يَبْلُوكُمُ ٱللَّهُ بِهِۦ ۚ وَلَيُبَيِّنَنَّ لَكُمْ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ مَا كُنتُمْ فِيهِ تَخْتَلِفُونَ ﴿٩٢﴾
walā takūnū kallatī naqaḍat ghazlahā mim baʿdi quwwatin ankāthan tattakhidhūna aymānakum dakhalam baynakum an takūna ummatun hiya arbā min ummatin innamā yablūkumu llāhu bihī walayubayyinanna lakum yawma l-qiyāmati mā kuntum fīhi takhtalifūn
Y no seáis como aquella que deshace su hilado, rompiéndolo después de haber estado firme [al] tomar vuestros juramentos como engaño entre vosotros para que una comunidad sea más numerosa y rica que otra. Dios solo os pone a prueba con ello. Y en el Día de la Resurrección, sin duda os aclarará aquello en lo que discrepabais.
92Tejer hebras de hilo juntas para formar una hebra sólida, para luego desenhebrarla insensatamente, era supuestamente la costumbre de una mujer con facultades mentales perturbadas en La Meca que hacía esto como hábito regular (JJ, R, Ṭ). En esta aleya, se utiliza como metáfora de quienes prestan juramentos para formar sólidos lazos de alianza, para luego quebrantar esos juramentos y deshacer esos lazos cuando parecen haber perdido su conveniencia política o a fin de forjar una alianza con un grupo más numeroso y poderoso (IK, JJ, R, Ṭ, Ṭs, Z). En la medida en que los juramentos de la v. 91 se interpreten como los juramentos de lealtad prestados al Profeta, la tentación de deshacer el propio juramento aquí puede referirse a la tentación de abandonar la lealtad al Profeta y a la comunidad musulmana para buscar en su lugar una alianza con los qurayshíes de La Meca, que eran más numerosos, más ricos y más poderosos que la primera comunidad de creyentes (Z). Ser pérfido con respecto a tales juramentos es lo que se entiende por tomar juramentos como engaño entre vosotros. Respecto al esclarecimiento de las diferencias por parte de Dios en el Día de la Resurrección, véase 2:113; 3:55; 5:48; 6:164; 10:93; 16:124; 22:69; 32:25; 39:3, 46.
Versículo 93
وَلَوْ شَآءَ ٱللَّهُ لَجَعَلَكُمْ أُمَّةًۭ وَٰحِدَةًۭ وَلَٰكِن يُضِلُّ مَن يَشَآءُ وَيَهْدِى مَن يَشَآءُ ۚ وَلَتُسْـَٔلُنَّ عَمَّا كُنتُمْ تَعْمَلُونَ ﴿٩٣﴾
walaw shāʾa llāhu laŷaʿalakum ummatan wāḥidatan walākin yuḍillu man yashāʾu wayahdī man yashāʾu walatusʾalunna ʿammā kuntum taʿmalūn
Si Dios hubiera querido, habría hecho de vosotros una sola comunidad. Pero extravía a quien Él quiere y guía a quien Él quiere. Y ciertamente se os preguntará acerca de lo que solíais hacer.
93La afirmación contrafáctica Si Dios hubiera querido, habría hecho de vosotros una sola comunidad puede interpretarse en el sentido de que la humanidad no existe como «una sola comunidad (religiosa)» porque Dios no ha querido que sea así, y por ende que la multiplicidad de comunidades religiosas responde a un designio de la Providencia Divina; véase 5:48c; 2:213; 11:118; 42:8. También puede significar que Dios no fuerza a las personas a ser una sola comunidad ni a profesar una sola religión, aunque es ciertamente capaz de hacerlo (Z). Que Dios guíe pero también «extravíe» a quien Él quiere (cf. 6:39; 7:178; 13:27; 14:4; 17:97; 18:17; 35:8) es considerado por algunos teólogos, en particular los ašʿaríes en contraste con los muʿtazilíes, como indicio de que toda guía o extravío es en última instancia cuestión de la Voluntad Divina y no exclusivamente producto de la voluntad humana. En varias aleyas, sin embargo, el Corán señala de forma más específica que Dios «extravía» a los corruptos (2:26), a los incrédulos (40:74) y al dudador pródigo (40:34), lo que lleva a muchos teólogos a argumentar que Dios extravía a las personas solo como consecuencia de sus propios actos o como castigo por ellos; véase 6:39c. Según algunos, Dios extravía a quienes sabe que elegirán el extravío por su propia cuenta y guía a quienes sabe que elegirán la guía (N, Z); otros sostienen que Él «extravía a las personas» al abandonarlas a su suerte (Bḍ, Z) y las guía al otorgarles éxito y facilidad en sus afanes espirituales y morales (Bḍ, Z).
Versículo 94
وَلَا تَتَّخِذُوٓا۟ أَيْمَٰنَكُمْ دَخَلًۢا بَيْنَكُمْ فَتَزِلَّ قَدَمٌۢ بَعْدَ ثُبُوتِهَا وَتَذُوقُوا۟ ٱلسُّوٓءَ بِمَا صَدَدتُّمْ عَن سَبِيلِ ٱللَّهِ ۖ وَلَكُمْ عَذَابٌ عَظِيمٌۭ ﴿٩٤﴾
walā tattakhidhū aymānakum dakhalam baynakum fatazilla qadamum baʿda thubūtihā watadhūqū s-sūʾa bimā ṣadadttum ʿan sabīli llāhi walakum ʿadhābun ʿaẓīm
No toméis vuestros juramentos como engaño entre vosotros, no sea que dé un traspié un pie después de haber estado firmemente plantado, y gustéis el mal por haberos apartado del camino de Dios, y tengáis un castigo inmenso.
94No toméis vuestros juramentos como engaño, es decir, como un medio para cometer traición; véase 16:92c. No sea que dé un traspié un pie después de haber estado firmemente plantado significa no sea que uno perezca después de haber estado a salvo de la perdición (Ṭ); o no sea que uno resbale de la senda del Islam después de que sus pies hubieran quedado firmemente plantados sobre ella (Z); o bien no sea que uno se desvíe de la fe tras haber estado firmemente asentado en el conocimiento de Dios (Q). Gustar el mal se dice que se refiere en esta aleya a la vivencia del Castigo Divino en este mundo por los pecados cometidos (Q, Ṭ, Z), mientras que castigo inmenso se refiere al Castigo Divino en el Más Allá (Q, Ṭ, Z). Las experiencias negativas como la muerte y el castigo se describen con frecuencia como siendo «gustadas» (véase, por ej., 3:106, 185; 4:56; 6:30; 7:39; 8:14; 21:35; 29:57), tal vez porque gustar algo es obtener un conocimiento directo e inmediato de ello. Además, el gusto es también el más íntimo de los sentidos, en cuanto que, a diferencia de la vista o el oído, está conectado con incorporar algo físicamente al propio ser. La Misericordia Divina también se describe a veces como siendo «gustada», aunque con menor frecuencia (véase, por ej., 10:21; 11:9–10; 30:33).
Versículo 95–96
وَلَا تَشْتَرُوا۟ بِعَهْدِ ٱللَّهِ ثَمَنًۭا قَلِيلًا ۚ إِنَّمَا عِندَ ٱللَّهِ هُوَ خَيْرٌۭ لَّكُمْ إِن كُنتُمْ تَعْلَمُونَ ﴿٩٥﴾ مَا عِندَكُمْ يَنفَدُ ۖ وَمَا عِندَ ٱللَّهِ بَاقٍۢ ۗ وَلَنَجْزِيَنَّ ٱلَّذِينَ صَبَرُوٓا۟ أَجْرَهُم بِأَحْسَنِ مَا كَانُوا۟ يَعْمَلُونَ ﴿٩٦﴾
walā tashtarū biʿahdi llāhi thamanan qalīlan innamā ʿinda llāhi huwa khayrul lakum in kuntum taʿlamūn · mā ʿindakum yanfadu wamā ʿinda llāhi bāqin walanaŷziyanna lladhīna ṣabarū aŷrahum biʾaḥsani mā kānū yaʿmalūn
Y no vendáis el pacto de Dios por un precio irrisorio. Ciertamente lo que está junto a Dios es mejor para vosotros, si supierais.
Lo que está junto a vosotros se agota, pero lo que está junto a Dios perdura. Y ciertamente otorgaremos a quienes son pacientes su recompensa con arreglo a lo mejor de lo que solían hacer.
95–96Véase 3:77, donde se advierte a las personas contra vender el Pacto de Dios y sus juramentos por un precio irrisorio, así como 3:187, donde se critica a algunos de la Gente del Libro por vender su pacto con Dios por un precio irrisorio. Vender realidades espiritualmente valiosas por un precio irrisorio es una metáfora habitual en el Corán, y otras aleyas advierten contra vender los signos de Dios por un precio irrisorio (2:41; 3:199; 5:44). «Vender» el pacto de Dios y Sus signos por un precio irrisorio se entiende en el sentido de canjear la guía, la protección y la felicidad espiritual que ofrecen por los bienes efímeros de este mundo (R, Z), tales como las riquezas materiales, el poder y la posición social. Lo que está junto a Dios es mejor, porque perdura (véase también 20:131; 28:60; 42:36), mientras que lo que está junto a vosotros en este mundo se agota. La paciencia se considera un componente integral de la piedad (2:177; 33:35), una virtud que reporta una inmensa recompensa espiritual, pues Dios está con los pacientes (2:153, 249; 8:46) y ama a los pacientes (3:146); y los pacientes son recompensados con creces en el Más Allá (véase 25:75; 28:54; 39:10). El modelo coránico de paciencia es Jacob, quien soportó pacientemente la ausencia de su amado hijo José (véase 12:18, 83–86); y en el relato coránico de Jacob y José, la importancia de la paciencia se enfatiza de forma explícita y reiterada (y es recompensada). La paciencia de Job, mencionada a menudo en la tradición judeocristiana, también está implícita en el Corán mediante la mención de que Job soportó una gran tribulación con fe (21:83–84; 38:41–44); y Job, al igual que otros profetas coránicos, es descrito como perseverante, o «paciente» (ṣābir; 38:44).
Versículo 97
مَنْ عَمِلَ صَٰلِحًۭا مِّن ذَكَرٍ أَوْ أُنثَىٰ وَهُوَ مُؤْمِنٌۭ فَلَنُحْيِيَنَّهُۥ حَيَوٰةًۭ طَيِّبَةًۭ ۖ وَلَنَجْزِيَنَّهُمْ أَجْرَهُم بِأَحْسَنِ مَا كَانُوا۟ يَعْمَلُونَ ﴿٩٧﴾
man ʿamila ṣāliḥam min dhakarin aw unthā wahuwa muʾminun falanuḥyiyannahū ḥayātan ṭayyibatan walanaŷziyannahum aŷrahum biʾaḥsani mā kānū yaʿmalūn
Quien obre con rectitud, sea varón o mujer, y sea creyente, le concederemos una vida nueva, una vida buena, y ciertamente les otorgaremos su recompensa con arreglo a lo mejor de lo que solían hacer.
97El Corán indica que los hombres y las mujeres poseen la misma talla moral y espiritual; es decir, comparten la misma responsabilidad moral, la misma capacidad para la elección moral independiente y la misma retribución por sus obras. Véase, por ejemplo, 3:195: Y su Señor les respondió: «No dejaré que se pierda la obra de ninguno de vosotros que obre el bien, sea varón o mujer; procedéis los unos de los otros. Así pues, a aquellos que emigraron, fueron expulsados de sus hogares, padecieron daño en Mi camino, combatieron y fueron muertos, ciertamente les borraré sus malas obras y les haré entrar en Jardines por cuyos bajos corren ríos, como recompensa procedente de Dios; véase también 4:124; 33:35. Que Dios conceda a los justos una vida nueva, una vida buena puede referirse a Su provisión para ellos en este mundo y a su satisfacción con su provisión (Q, R), así como a la ayuda y el éxito que les otorga en el cumplimiento de los actos de obediencia que conducen a que Dios esté complacido con ellos (Q). En general, se entiende que se refiere a las diversas maneras en que la fe y la virtud hacen que la vida de uno, incluso en este mundo, sea satisfactoria y sosegada. Por ejemplo, se dice que la buena vida se caracteriza por la «dulzura de la obediencia» (Q), el confiar a Dios la administración de los propios asuntos (Q, ST) y el tener el propio pecho «ensanchado» por el conocimiento de Dios (R).
A medida que los creyentes se vuelven más conscientes de la fugacidad de las cosas mundanas, se dice que quedan menos perturbados por las vicisitudes de la vida terrenal (R) y disfrutan de un espíritu de certidumbre (Su) que les permite encomendar sus asuntos a Dios (ST). El sexto imán chií, Ŷaʿfar al-Ṣādiq, interpreta la vida buena aquí como referida a la vida de un individuo que posee tanto el conocimiento de Dios como una noble posición ante Él (Q, Su). Una opinión minoritaria sugiere que la buena vida se refiere a la vida posterior a la muerte, entendiendo lo que los creyentes experimentan en los estados póstumos previos a la Resurrección (R) o en el Jardín tras la Resurrección (Q); la mayoría, sin embargo, considera que la vida buena alude a la vida en este mundo, y el que Dios les otorgue su recompensa alude al bien que experimentarán en el Más Allá (Q).
Versículo 98
فَإِذَا قَرَأْتَ ٱلْقُرْءَانَ فَٱسْتَعِذْ بِٱللَّهِ مِنَ ٱلشَّيْطَٰنِ ٱلرَّجِيمِ ﴿٩٨﴾
faʾidhā qaraʾta l-qurʾāna fastaʿidh billāhi mina sh-shayṭāni r-raŷīm
Así pues, cuando recites el Corán, busca refugio en Dios del maldito Satanás.
98Cf. 7:200; 23:97; 41:36; 114:1–4. La instrucción específica que aquí se da de buscar refugio en Dios del . . . Satanás antes de recitar el Corán forma parte de la práctica musulmana cotidiana, pues casi todos los musulmanes comienzan cada recitación del Corán con la fórmula: «Busco refugio en Dios del maldito Satanás» (aʿūdhu bi’Llāhi min al-shayṭān al-raŷīm), seguida de la basmalah. La mayoría de las autoridades religiosas concuerdan, no obstante, en que esta es una práctica recomendada antes que obligatoria (R, Ṭ). Según una interpretación, el Corán indica que incluso los profetas estaban expuestos a las tentativas de Satanás de insinuar el error en la revelación; véase 22:52: Y no enviamos antes de ti a ningún mensajero ni profeta sin que, cuando abrigaba un anhelo, Satanás arrojara [dudas] en su anhelo, tras lo cual Dios invalida lo que Satanás arrojó. Aunque el mandato de esta aleya de buscar refugio en Dios de Satanás se dirige específicamente al Profeta, a todos los que recitan el Corán se les aconseja hacer lo propio, pues si incluso el Profeta necesita buscar tal refugio, con mucha mayor razón los creyentes ordinarios deben hacer lo mismo (R). Ibn ʿAŷībah señala que buscar refugio en Dios es indispensable, pues Satanás es como un perro fiero: si intentas defenderte del animal, este no hace más que intensificar sus ladridos y puede desgarrar tus ropas o tu piel, pero si encomiendas el asunto al amo del perro, el amo será capaz de contenerlo.
Versículo 99–100
إِنَّهُۥ لَيْسَ لَهُۥ سُلْطَٰنٌ عَلَى ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَعَلَىٰ رَبِّهِمْ يَتَوَكَّلُونَ ﴿٩٩﴾ إِنَّمَا سُلْطَٰنُهُۥ عَلَى ٱلَّذِينَ يَتَوَلَّوْنَهُۥ وَٱلَّذِينَ هُم بِهِۦ مُشْرِكُونَ ﴿١٠٠﴾
innahū laysa lahū sulṭānun ʿalā lladhīna āmanū waʿalā rabbihim yatawakkalūn · innamā sulṭānuhū ʿalā lladhīna yatawallawnahū walladhīna hum bihī mushrikūn
En verdad, él no tiene autoridad sobre quienes creen y confían en su Señor.
Su autoridad solo se ejerce sobre quienes lo toman como protector y sobre aquellos que lo toman como partícipe.
99–100Que Satanás no tenga autoridad sobre quienes creen (véase también 15:39–42; 17:65) significa o bien que no tiene poder para hacerles cometer pecados imperdonables, o bien que no tiene poder sobre ellos en absoluto, porque los creyentes buscan refugio en Dios de Satanás y por tanto están protegidos contra él (Ṭ; véase 7:200). Al-Rāzī señala que estas aleyas deberían disipar cualquier idea de que Satanás pueda tomar control físico de una persona, como algunos han pensado; antes bien, está claro que Satanás solo es capaz de susurrar e insinuar, tentando con ello a las personas hacia la iniquidad y la incredulidad. Así pues, la «autoridad» de Satanás solo se ejerce sobre las almas de aquellos que han elegido seguirlo (15:42) y de aquellos que responden a su llamada (14:22) o, como aquí, quienes lo toman como protector, es decir, aquellos que aceptan su autoridad y lo obedecen (R, Ṭ). En su contexto, aquellos que lo toman como partícipe parece referirse a quienes toman a Satanás como partícipe, pero los comentaristas sugieren que la frase también podría verterse como «aquellos que Le atribuyen partícipes a Él [es decir, a Dios]» (Ṭ, Z); «aquellos que [habiendo tomado a Satanás como protector] son por ello idólatras»; o «aquellos que son idólatras a causa de él [es decir, de Satanás]» (R).
Versículo 101
وَإِذَا بَدَّلْنَآ ءَايَةًۭ مَّكَانَ ءَايَةٍۢ ۙ وَٱللَّهُ أَعْلَمُ بِمَا يُنَزِّلُ قَالُوٓا۟ إِنَّمَآ أَنتَ مُفْتَرٍۭ ۚ بَلْ أَكْثَرُهُمْ لَا يَعْلَمُونَ ﴿١٠١﴾
waʾidhā baddalnā āyatam makāna āyatin wallāhu aʿlamu bimā yunazzilu qālū innamā anta muftarim bal aktharuhum lā yaʿlamūn
Y cuando sustituimos un versículo por otro —y Dios bien sabe lo que hace descender—, dicen: «¡No eres más que un falsificador!» Al contrario, la mayoría de ellos no sabe.
101Que Dios pueda sustituir un versículo por otro se entiende ampliamente como una alusión a la posibilidad de que Dios abrogue un dictamen contenido en una aleya y lo sustituya por un dictamen contenido en otra aleya (JJ, Ṭ). En algunos casos, ambas aleyas permanecen como parte del corpus coránico, aunque algunos comentaristas afirman que esta frase puede referirse a la abrogación tanto del dictamen legal como de la propia aleya del corpus del Corán (Ṭs); respecto a la abrogación, véase 2:106c; 13:39.
La abrogación se considera una manifestación de la Munificencia Divina hacia los seres humanos, pues lo que podría ser un dictamen beneficioso en un momento dado podría plantear un problema moral en una etapa posterior (Z). Una clara ilustración de la abrogación en el Corán puede encontrarse en las aleyas que contienen dictámenes aparentemente contradictorios sobre el consumo de bebidas alcohólicas, las cuales fueron tácita o condicionalmente permitidas por algunas aleyas (2:219; 4:43; 16:67), pero más tarde prohibidas explícitamente en 5:90–91; véase el comentario a estas aleyas. Algunos sostuvieron que la abrogación a la que aquí y en otras partes del Corán se hace referencia guardaba relación con la sustitución por parte de Dios de un dictamen revelado a una comunidad religiosa anterior por otro específico para los musulmanes, por ejemplo, el cambio de la orientación de la oración musulmana desde Jerusalén hacia La Meca (R; véase 2:143–44 y comentario). Cuando se producía dicha abrogación, los idólatras mequíes supuestamente acusaban al Profeta de ser un falsificador, es decir, de fabricar las revelaciones a su antojo (JJ, W, Z). La mayoría de ellos no sabe significa que no son conscientes de la posibilidad y de los provechos de la abrogación (JJ, R, Ṭs) o de la razón de ella (Ṭs).
Versículo 102
قُلْ نَزَّلَهُۥ رُوحُ ٱلْقُدُسِ مِن رَّبِّكَ بِٱلْحَقِّ لِيُثَبِّتَ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَهُدًۭى وَبُشْرَىٰ لِلْمُسْلِمِينَ ﴿١٠٢﴾
qul nazzalahū rūḥu l-qudusi mir rabbika bil-ḥaqqi liyuthabbita lladhīna āmanū wahudan wabushrā lil-muslimīn
Di: «El Espíritu Santo lo ha hecho descender de tu Señor con la verdad, para afirmar a quienes creen, y como guía y albricias para quienes se someten».
102Según la mayoría de los comentaristas, el Espíritu Santo aquí se refiere al Arcángel Gabriel, el ángel de la revelación (R); véase también 2:87c; 2:253; 5:110. Según al-Rāzī, la abrogación de aleyas o dictámenes, mencionada en la aleya anterior, era una prueba para los creyentes; si continuaban aceptando la revelación como proveniente de Dios y confiando en Su Sabiduría, esto habría de afirmar a quienes creen, en el sentido de que demostrarían ser firmes en su fe y en el camino de su religión.
Versículo 103
وَلَقَدْ نَعْلَمُ أَنَّهُمْ يَقُولُونَ إِنَّمَا يُعَلِّمُهُۥ بَشَرٌۭ ۗ لِّسَانُ ٱلَّذِى يُلْحِدُونَ إِلَيْهِ أَعْجَمِىٌّۭ وَهَٰذَا لِسَانٌ عَرَبِىٌّۭ مُّبِينٌ ﴿١٠٣﴾
walaqad naʿlamu annahum yaqūlūna innamā yuʿallimuhū basharul lisānu lladhī yulḥidūna ilayhi aʿŷamiyyun wahādhā lisānun ʿarabiyyum mubīn
Ciertamente sabemos que dicen: «Tan solo le enseña un ser humano». La lengua de aquel a quien implican falsamente es extranjera, mientras que esta es [en] una lengua árabe clara.
103Esta aleya se refiere a una acusación formulada por algunos de los idólatras mequíes según la cual el Profeta aprendía sus revelaciones de un herrero cristiano local (o, según otras versiones, dos herreros) que era capaz de recitar las escrituras cristianas en su lengua nativa. Puesto que el Profeta se detenía ocasionalmente a escuchar su recitación (Z), los mequíes lo acusaban de extraer las revelaciones coránicas de lo que escuchaba de este hombre. La respuesta del Corán a esta acusación consiste en señalar que la lengua nativa del herrero cristiano era extranjera, y algunos comentaristas relatan que no sabía nada de árabe o solo muy poco (IK). Por añadidura, las escrituras que recitaba estaban en una lengua extranjera, tal vez griego (Ṭ, Ṭs), que el Profeta no comprendía —mientras que las revelaciones coránicas estaban, por contra, en un árabe tan claro y elocuente (JJ, W, Z) que incluso un arabófono nativo, por no hablar de un extranjero, habría sido incapaz de componerlas (Ṭs). Según algunos, aquel a quien acusaban de «enseñar» al Profeta era Salmān al-Fārsī (Ṭ, Ṭs, Z), pero esto es dudoso puesto que Salmān era un persa de origen zoroastriano que luego se convirtió al cristianismo antes de abrazar el Islam en Medina, y al-Naḥl es una sūrah mequí. Otros indican que la aleya se refiere a otro joven que abrazó el Islam en La Meca (Ṭs, Z).
Versículo 104–105
إِنَّ ٱلَّذِينَ لَا يُؤْمِنُونَ بِـَٔايَٰتِ ٱللَّهِ لَا يَهْدِيهِمُ ٱللَّهُ وَلَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌ ﴿١٠٤﴾ إِنَّمَا يَفْتَرِى ٱلْكَذِبَ ٱلَّذِينَ لَا يُؤْمِنُونَ بِـَٔايَٰتِ ٱللَّهِ ۖ وَأُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْكَٰذِبُونَ ﴿١٠٥﴾
inna lladhīna lā yuʾminūna biʾāyāti llāhi lā yahdīhimu llāhu walahum ʿadhābun alīm · innamā yaftarī l-kadhiba lladhīna lā yuʾminūna biʾāyāti llāhi waʾulāʾika humu l-kādhibūn
En verdad, a quienes no creen en los signos de Dios, Dios no los guía, y para ellos habrá un castigo doloroso.
Solo quienes no creen en los signos de Dios inventan mentiras. Son ellos quienes son los mentirosos.
104–5A quienes rechazan los signos de Dios cuando llegan a ellos, Dios no los guía; esto es, no se benefician de la Guía de Dios. El Corán también afirma que Dios no guía a los injustos (2:258; 3:86; 5:51; 6:144; 9:19, 109; 28:50; 46:10; 62:5), a los incrédulos (2:264; 5:67; 9:37; 16:107; 39:3), a los perversos (5:108; 9:24, 80; 61:5; 63:6), ni a aquellos que extravían a otros (16:37). Los idólatras mequíes acusaron al Profeta de inventar las revelaciones (v. 101), pero la v. 105 responde que los verdaderos «inventores» de mentiras son los incrédulos.
Versículo 106
مَن كَفَرَ بِٱللَّهِ مِنۢ بَعْدِ إِيمَٰنِهِۦٓ إِلَّا مَنْ أُكْرِهَ وَقَلْبُهُۥ مُطْمَئِنٌّۢ بِٱلْإِيمَٰنِ وَلَٰكِن مَّن شَرَحَ بِٱلْكُفْرِ صَدْرًۭا فَعَلَيْهِمْ غَضَبٌۭ مِّنَ ٱللَّهِ وَلَهُمْ عَذَابٌ عَظِيمٌۭ ﴿١٠٦﴾
man kafara billāhi mim baʿdi īmānihī illā man ukriha waqalbuhū muṭmaʾimum bil-īmāni walākim man sharaḥa bil-kufri ṣadran faʿalayhim ghaḍabum mina llāhi walahum ʿadhābun ʿaẓīm
Quien reniegue de Dios después de haber creído —salvo aquel que sea forzado mientras su corazón permanece tranquilo en la fe—, pero quien abra su pecho a la incredulidad, sobre ellos caerá la Ira de Dios, y para ellos habrá un castigo inmenso.
106La mayoría de los comentaristas cree que esta aleya fue revelada a propósito del caso de ʿAmmār ibn Yāsir, uno de los primeros conversos mequíes al Islam cuyos padres fueron torturados y asesinados a causa del Islam y que fue él mismo coaccionado mediante tortura y amenaza de muerte para renunciar externamente a su fe (Ṭ, W); véase 3:28c. Cuando se le informó al Profeta de este asunto, negó que ʿAmmār hubiera renegado verdaderamente del Islam, y cuando ʿAmmār acudió más tarde ante el Profeta llorando de pesar, el Profeta le preguntó: «¿En qué estado se encontraba tu corazón?» ʿAmmār respondió: «Tranquilo en la fe» (Ṭ, Ṭū). El Profeta lo consoló y le indicó que aprobaba lo que había hecho (W). Esta aleya fue revelada entonces (Ṭ, W), señalando una excepción para quienes reniegan de su fe externamente bajo coacción mientras sus corazones están tranquilos en la fe, pues Dios solo pide cuentas por lo que uno cree en su corazón (Ṭ). Un relato minoritario afirma que la aleya fue revelada acerca de un grupo de mequíes que habían abrazado el Islam y a quienes se instó a emigrar a Medina para convertirse en miembros plenos de la comunidad. Tras salir de La Meca, fueron perseguidos por los qurayshíes, quienes los alcanzaron y los obligaron a renunciar a su fe (W).
La primera cláusula de la aleya es el comienzo de una proposición condicional incompleta cuya consecuencia ha sido elidida. Algunos sugieren que el sentido de la declaración es que quien reniegue de la fe después de haber creído —salvo aquel que sea forzado (como fue ʿAmmār)— «tendrá un castigo inmenso» (JJ). La frase elidida, «tendrá un castigo inmenso», viene implícita por el hecho de que la segunda declaración condicional de la aleya comienza con una cláusula antecedente similar que menciona a los incrédulos y concluye con la conminación de la Ira de Dios y de un castigo inmenso. Por tanto, se puede suponer que las dos declaraciones tienen un significado paralelo, o que sobre ellos caerá la Ira de Dios, y para ellos habrá un castigo inmenso es la consecuencia para ambas cláusulas antecedentes (Ṭ). Otros sugieren que la primera cláusula de esta aleya puede ser una continuación de la aleya anterior, de modo que podría entenderse en el sentido de: «Solo inventan mentiras quienes no creen en los signos de Dios, . . . [aquellos] que reniegan de Dios después de haber creído», aunque esto es menos probable (Ṭ). Mas quien abra su pecho a la incredulidad voluntariamente, en contraste con ʿAmmār y aquellos que fueron torturados, es quien verdaderamente ha preferido la incredulidad a la fe (Ṭ).
Versículo 107–109
ذَٰلِكَ بِأَنَّهُمُ ٱسْتَحَبُّوا۟ ٱلْحَيَوٰةَ ٱلدُّنْيَا عَلَى ٱلْءَاخِرَةِ وَأَنَّ ٱللَّهَ لَا يَهْدِى ٱلْقَوْمَ ٱلْكَٰفِرِينَ ﴿١٠٧﴾ أُو۟لَٰٓئِكَ ٱلَّذِينَ طَبَعَ ٱللَّهُ عَلَىٰ قُلُوبِهِمْ وَسَمْعِهِمْ وَأَبْصَٰرِهِمْ ۖ وَأُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْغَٰفِلُونَ ﴿١٠٨﴾ لَا جَرَمَ أَنَّهُمْ فِى ٱلْءَاخِرَةِ هُمُ ٱلْخَٰسِرُونَ ﴿١٠٩﴾
dhālika biʾannahumu staḥabbū l-ḥayāta d-dunyā ʿalā l-ākhirati waʾanna llāha lā yahdī l-qawma l-kāfirīn · ulāʾika lladhīna ṭabaʿa llāhu ʿalā qulūbihim wasamʿihim waʾabṣārihim waʾulāʾika humu l-ghāfilūn · lā ŷarama annahum fī l-ākhirati humu l-khāsirūn
Eso es por haber preferido la vida de este mundo al Más Allá. Y ciertamente Dios no guía a la gente incrédula.
Son aquellos sobre cuyos corazones Dios ha puesto un sello, y sobre su oído y su vista. Son ellos quienes son los negligentes.
No cabe duda de que en el Más Allá ellos serán los perdedores.
107–9Los incrédulos prefirieron la vida de este mundo al Más Allá (véase también 14:3; 79:38), lo cual es una elección insensata según el Corán, puesto que la vida de este mundo no es sino el disfrute del engaño (3:185; 57:20) o juego y distracción (6:32; 29:64; 47:36). El Corán afirma que es mejor vender la vida de este mundo por el Más Allá (4:74), pues la vida de este mundo no es sino un disfrute efímero, mientras que el Más Allá es en verdad la Morada de la Permanencia (40:39). Que Dios no guía a la gente incrédula se menciona también en 2:264; 5:67; 9:37; 16:104; 39:3. Que Dios coloque un «sello» sobre los corazones se entiende como hacerlos impermeables a la guía, pero a menudo se menciona explícitamente como una consecuencia de la incredulidad deliberada o de la iniquidad, o como castigo por ellas; véase 2:7c; 4:155; 7:100–101; 9:87, 93; 10:74; 40:35; 45:23; 47:16; 63:3. Aquellos cuya fe y buenas obras les han hecho merecedores del Paraíso se describen como aquellos que prosperan (véase, por ej., 2:5; 3:104; 7:8), mientras que los que descreyeron son descritos repetidamente como los perdedores (véase, por ej., 2:27; 3:85; 5:4).
Versículo 110
ثُمَّ إِنَّ رَبَّكَ لِلَّذِينَ هَاجَرُوا۟ مِنۢ بَعْدِ مَا فُتِنُوا۟ ثُمَّ جَٰهَدُوا۟ وَصَبَرُوٓا۟ إِنَّ رَبَّكَ مِنۢ بَعْدِهَا لَغَفُورٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿١١٠﴾
thumma inna rabbaka lilladhīna hāŷarū mim baʿdi mā futinū thumma ŷāhadū waṣabarū inna rabbaka mim baʿdihā laghafūrur raḥīm
Luego, ciertamente tu Señor, para aquellos que emigraron después de haber sido oprimidos, y luego se esforzaron y fueron pacientes, ciertamente tu Señor, después de ello, es Perdonador, Misericordioso.
110Aquellos que emigraron se refiere a quienes abandonaron sus hogares en La Meca para trasladarse a Medina e integrarse a la comunidad islámica; véase 2:218; 3:195; 8:72–75; 9:20; 16:41; y 22:58, donde emigrar se asocia de forma similar con esforzarse en el camino de Dios y con la Recompensa y el Perdón Divinos. Esta aleya fue revelada según se informa acerca de un grupo de musulmanes que inicialmente no pudieron emigrar a Medina con el Profeta en el 1/622 y continuaron residiendo en La Meca. Los Emigrantes en Medina les escribieron más tarde informándoles de que debían emigrar a Medina para ser considerados miembros plenos de la comunidad de creyentes musulmanes (véase el comentario a 8:74–75); intentaron partir, pero fueron interceptados y devueltos por los mequíes. Durante un segundo intento de emigrar, fueron nuevamente alcanzados por los mequíes, pero esta vez opusieron una fuerte resistencia. Algunos fueron muertos y otros lograron escapar (Ṭ, W), tras lo cual se reveló esta aleya; véase 4:98–99c; 29:2c. La aleya también podría ser una referencia continuada a ʿAmmār ibn Yāsir y a quienes fueron torturados junto a él (véase 16:106c), indicando que, por haber emigrado y haberse esforzado pacientemente en el camino de Dios tras haber sido oprimidos mediante la tortura y forzados a renegar exteriormente de su fe, Dios es Perdonador y Misericordioso con ellos (Z).
Versículo 111
۞ يَوْمَ تَأْتِى كُلُّ نَفْسٍۢ تُجَٰدِلُ عَن نَّفْسِهَا وَتُوَفَّىٰ كُلُّ نَفْسٍۢ مَّا عَمِلَتْ وَهُمْ لَا يُظْلَمُونَ ﴿١١١﴾
yawma taʾtī kullu nafsin tuŷādilu ʿan nafsihā watuwaffā kullu nafsim mā ʿamilat wahum lā yuẓlamūn
Ese Día, cada alma vendrá disputando en favor de sí misma, y cada alma será retribuida cabalmente por lo que haya hecho. Y no serán agraviados.
111Ese Día se refiere al Último Día o al Día del Juicio. Cada alma vendrá disputando en favor de sí misma, porque cada alma en ese día estará y solo podrá estar preocupada por sí misma (IK, R, Z); véase 80:37. La disputa de algunas almas individuales adoptará la forma de presentar excusas por sus malas acciones (Z), por ejemplo, culpando a otros de haberlas extraviado (33:67); otras intentarán negar su error (ej., 6:23). No obstante, cada alma será retribuida cabalmente con la recompensa o retribución por sus obras, sin merma y sin disminución (R). Algunos teólogos muʿtazilíes han argumentado que esta aleya respalda su afirmación de que no hay medios para mitigar el castigo conminado por Dios para quienes son culpables de un pecado grave, ni siquiera la intercesión en su favor (R). Otros, sin embargo, interpretan retribuida cabalmente en el sentido de que ni la recompensa obtenida será disminuida, ni el castigo merecido será aumentado (IK).
Versículo 112–113
وَضَرَبَ ٱللَّهُ مَثَلًۭا قَرْيَةًۭ كَانَتْ ءَامِنَةًۭ مُّطْمَئِنَّةًۭ يَأْتِيهَا رِزْقُهَا رَغَدًۭا مِّن كُلِّ مَكَانٍۢ فَكَفَرَتْ بِأَنْعُمِ ٱللَّهِ فَأَذَٰقَهَا ٱللَّهُ لِبَاسَ ٱلْجُوعِ وَٱلْخَوْفِ بِمَا كَانُوا۟ يَصْنَعُونَ ﴿١١٢﴾ وَلَقَدْ جَآءَهُمْ رَسُولٌۭ مِّنْهُمْ فَكَذَّبُوهُ فَأَخَذَهُمُ ٱلْعَذَابُ وَهُمْ ظَٰلِمُونَ ﴿١١٣﴾
waḍaraba llāhu mathalan qaryatan kānat āminatam muṭmaʾinnatan yaʾtīhā rizquhā raghadam min kulli makānin fakafarat biʾanʿumi llāhi faʾadhāqahā llāhu libāsa l-ŷūʿi wal-khawfi bimā kānū yaṣnaʿūn · walaqad ŷāʾahum rasūlum minhum fakadhdhabūhu faʾakhadhahumu l-ʿadhābu wahum ẓālimūn
Dios propone una parábola: una ciudad segura y en paz, a la que su sustento le llegaba en abundancia desde todas partes. Mas fue desagradecida con las bendiciones de Dios; así que Dios le hizo probar la vestidura del hambre y del miedo por lo que habían cometido.
Ciertamente les había llegado un mensajero de entre ellos mismos, pero lo desmintieron. Y así el castigo los arrebató mientras eran injustos.
112–13La parábola de la ciudad segura y en paz a la que su sustento le llegaba . . . en abundancia pretende evocar la situación de La Meca (R, Ṭ, Z). La Meca era segura porque el santuario de la Kaʿbah en su seno la convertía en una ciudad sagrada en la que no se permitía la violencia (R, Ṭ). Estaba en paz, o «en sosiego», ya que sus habitantes no tenían necesidad de abandonar sus hogares en busca de sustento (R, Ṭ); esto es, sus residentes no se veían forzados a llevar el estilo de vida nómada de otros árabes de la península, y la ciudad gozaba de un aire saludable y de un buen entorno físico (R). Su sustento le llegaba en abundancia bajo la forma de las riquezas que obtenía como resultado de la peregrinación anual y de las ganancias que sus habitantes obtenían a lo largo de las rutas comerciales entre Yemen y Siria. Las bendiciones de las que disfrutaba La Meca también pueden entenderse como una respuesta Divina a la plegaria de Abraham por la ciudad en 2:126 y 14:35–37.
Al proponer la parábola de una ciudad con bendiciones similares a las de La Meca, a la que no obstante se le hizo probar la vestidura del hambre y del miedo, la aleya dirige su advertencia a los qurayshíes mequíes (Z), indicando que su abundancia mundana puede no perdurar y no constituye ninguna garantía contra una destrucción repentina y total; véase también 6:6: ¿Acaso no han considerado a cuántas generaciones destruimos antes de ellos? Les habíamos establecido en la tierra más firmemente de lo que os hemos establecido a vosotros, y les enviamos el cielo con lluvias abundantes, e hicimos correr ríos por debajo de ellos. Luego los destruimos por sus pecados, y suscitamos después de ellos a otra generación. Que esta ciudad «probara» la vestidura del hambre y del miedo dicen algunos que presagia, a modo de analogía, los varios años de hambruna que padeció La Meca y su temor ante el creciente poderío militar del Profeta en los años previos a la conquista de La Meca (Ṭ). Vestidura aquí es una metáfora de algo que cubre y envuelve, y pretende sugerir el grado en que la ciudad se vio desbordada por todas partes por el hambre y el miedo (R, Z). Por lo que habían cometido es una referencia a su ingratitud ante las bendiciones de Dios, así como a su rechazo de Sus signos y de la profecía de Muhammad (R, Ṭ) —el mensajero de entre ellos mismos. Respecto a la propensión humana hacia la ingratitud, véase 16:53–55c.
Versículo 114
فَكُلُوا۟ مِمَّا رَزَقَكُمُ ٱللَّهُ حَلَٰلًۭا طَيِّبًۭا وَٱشْكُرُوا۟ نِعْمَتَ ٱللَّهِ إِن كُنتُمْ إِيَّاهُ تَعْبُدُونَ ﴿١١٤﴾
fakulū mimmā razaqakumu llāhu ḥalālan ṭayyiban washkurū niʿmata llāhi in kuntum iyyāhu taʿbudūn
Comed, pues, de las cosas lícitas y buenas de las que Dios os ha provisto, y dad gracias por la Bendición de Dios, si es a Él a Quien adoráis.
114A los seres humanos se les insta repetidamente en el Corán a comer las cosas «lícitas» y «buenas» que Dios les ha concedido; véase 2:168; 5:88. En 5:4 se dice que todas las cosas buenas son lícitas para los seres humanos, y 5:87 advierte a las personas contra prohibir arbitrariamente las cosas buenas que Dios ha declarado lícitas.
Versículo 115
إِنَّمَا حَرَّمَ عَلَيْكُمُ ٱلْمَيْتَةَ وَٱلدَّمَ وَلَحْمَ ٱلْخِنزِيرِ وَمَآ أُهِلَّ لِغَيْرِ ٱللَّهِ بِهِۦ ۖ فَمَنِ ٱضْطُرَّ غَيْرَ بَاغٍۢ وَلَا عَادٍۢ فَإِنَّ ٱللَّهَ غَفُورٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿١١٥﴾
innamā ḥarrama ʿalaykumu l-maytata wad-dama walaḥma l-khinzīri wamā uhilla lighayri llāhi bihī famani ḍṭurra ghayra bāghin walā ʿādin faʾinna llāha ghafūrur raḥīm
Solo os ha prohibido la carroña, la sangre, la carne de cerdo y lo que haya sido consagrado a otro que no sea Dios. Pero quien se vea obligado por necesidad, sin desobedecer deliberadamente ni transgredir, en verdad Dios es Perdonador, Misericordioso.
Versículo 116–117
وَلَا تَقُولُوا۟ لِمَا تَصِفُ أَلْسِنَتُكُمُ ٱلْكَذِبَ هَٰذَا حَلَٰلٌۭ وَهَٰذَا حَرَامٌۭ لِّتَفْتَرُوا۟ عَلَى ٱللَّهِ ٱلْكَذِبَ ۚ إِنَّ ٱلَّذِينَ يَفْتَرُونَ عَلَى ٱللَّهِ ٱلْكَذِبَ لَا يُفْلِحُونَ ﴿١١٦﴾ مَتَٰعٌۭ قَلِيلٌۭ وَلَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌۭ ﴿١١٧﴾
walā taqūlū limā taṣifu alsinatukumu l-kadhiba hādhā ḥalālun wahādhā ḥarāmul litaftarū ʿalā llāhi l-kadhiba inna lladhīna yaftarūna ʿalā llāhi l-kadhiba lā yufliḥūn · matāʿun qalīlun walahum ʿadhābun alīm
Y no profiráis mentiras en lo que vuestras lenguas aseveran, [diciendo]: «Esto es lícito y esto es ilícito», para inventar una mentira contra Dios. Ciertamente quienes inventan mentiras contra Dios no prosperarán.
Un breve disfrute, mientras que para ellos habrá un castigo doloroso.
116–17Las mentiras relativas a lo lícito y lo ilícito se refieren a las prohibiciones rituales arbitrarias que los árabes paganos establecieron para sí mismos; véase 5:103c; 6:138–39. El Corán advierte contra declarar prohibidas cosas que son lícitas; véase 10:59: Di: «¿Habéis visto lo que Dios ha hecho descender para vosotros como sustento? Luego considerasteis una parte ilícito y otra lícito». Di: «¿Acaso Dios os ha concedido permiso, o inventáis contra Dios?» Según al-Qurṭubī, esta aleya significa que nadie tiene derecho a declarar algo religiosamente lícito, ḥalāl, o prohibido, ḥarām, cuando no existe una declaración Divina o escritural explícita (incluidos los aḥadīz) al respecto. Incluso si el proceso de razonamiento jurisprudencial lleva a uno a pensar que algo es ḥarām, si no es ḥarām según una de las fuentes principales de la Ley Islámica, algunos consideran preferible decir que es «desaconsejable» o «reprobable» (makrūh), antes que ḥarām. Quienes emiten dictámenes legales (fatāwā) también deben ser prudentes y evitar hacer declaraciones de licitud o ilicitud sobre asuntos que no se abordan directamente en las fuentes escriturales; en tales casos, algunos dicen que es preferible que las autoridades jurídicas se limiten a formular recomendaciones sobre lo que se debe o no se debe hacer (Q). Según Ibn Kathīr, esta aleya atañe a cualquier situación en la que uno permite lo prohibido o prohíbe lo permitido sobre la base de la propia opinión personal. La advertencia de que los malhechores tendrán un breve disfrute en este mundo seguido por un castigo en el Más Allá se encuentra también en 2:126; 3:197; 10:70; 26:204–7; 31:24.
Versículo 118
وَعَلَى ٱلَّذِينَ هَادُوا۟ حَرَّمْنَا مَا قَصَصْنَا عَلَيْكَ مِن قَبْلُ ۖ وَمَا ظَلَمْنَٰهُمْ وَلَٰكِن كَانُوٓا۟ أَنفُسَهُمْ يَظْلِمُونَ ﴿١١٨﴾
waʿalā lladhīna hādū ḥarramnā mā qaṣaṣnā ʿalayka min qablu wamā ẓalamnāhum walākin kānū anfusahum yaẓlimūn
Y a quienes son judíos les prohibimos lo que te relatamos con anterioridad. Y no fuimos injustos con ellos, sino que ellos fueron injustos consigo mismos.
118Lo que te relatamos con anterioridad se refiere a las prohibiciones dietéticas prescritas para los judíos, tal como se menciona en 6:146 (Q, Ṭ, Z): Y a quienes son judíos les prohibimos todo animal con uñas; y de los bueyes y las ovejas les prohibimos sus grasas, salvo la que está sobre sus lomos o en sus entrañas o la que se mezcla con los huesos. Así les retribuimos por su desobediencia deliberada, y ciertamente Nosotros somos veraces. Estas prohibiciones dietéticas son más amplias que las establecidas para los musulmanes en el Corán, y 6:146 indica que las prohibiciones adicionales fueron un castigo por una desobediencia anterior; véase también 4:160–61. Aunque la v. 117 censura a quienes pretenden imponerse prohibiciones dietéticas y rituales arbitrarias, la presente aleya deja en claro que las prohibiciones dietéticas adicionales de los judíos son de hecho ordenadas por Dios. Y no fuimos injustos con ellos, sino que ellos fueron injustos consigo mismos se repite textualmente o con ligera variación a lo largo de todo el Corán (véase, por ej., 3:117; 9:70; 10:44; 11:101; 16:33; 29:40; 30:9; 43:76).
Versículo 119
ثُمَّ إِنَّ رَبَّكَ لِلَّذِينَ عَمِلُوا۟ ٱلسُّوٓءَ بِجَهَٰلَةٍۢ ثُمَّ تَابُوا۟ مِنۢ بَعْدِ ذَٰلِكَ وَأَصْلَحُوٓا۟ إِنَّ رَبَّكَ مِنۢ بَعْدِهَا لَغَفُورٌۭ رَّحِيمٌ ﴿١١٩﴾
thumma inna rabbaka lilladhīna ʿamilū s-sūʾa biŷahālatin thumma tābū mim baʿdi dhālika waʾaṣlaḥū inna rabbaka mim baʿdihā laghafūrur raḥīm
Luego, en verdad tu Señor —para aquellos que cometen el mal por ignorancia, y luego se arrepienten y se enmiendan—, ciertamente tu Señor, después de ello, es Perdonador, Misericordioso.
119Aquellos que cometen el mal por ignorancia puede referirse a quienes pecan involuntariamente, pero algunos comentaristas sugieren que se refiere incluso a pecadores deliberados que no son plenamente conscientes de las repercusiones de su pecado. Algunos lo consideran una referencia a todos los pecadores, pues cualquiera que desobedece a Dios puede considerarse, en algún nivel, en estado de ignorancia; para estas interpretaciones, véase 4:17–18c; 6:54c.
Versículo 120–122
إِنَّ إِبْرَٰهِيمَ كَانَ أُمَّةًۭ قَانِتًۭا لِّلَّهِ حَنِيفًۭا وَلَمْ يَكُ مِنَ ٱلْمُشْرِكِينَ ﴿١٢٠﴾ شَاكِرًۭا لِّأَنْعُمِهِ ۚ ٱجْتَبَىٰهُ وَهَدَىٰهُ إِلَىٰ صِرَٰطٍۢ مُّسْتَقِيمٍۢ ﴿١٢١﴾ وَءَاتَيْنَٰهُ فِى ٱلدُّنْيَا حَسَنَةًۭ ۖ وَإِنَّهُۥ فِى ٱلْءَاخِرَةِ لَمِنَ ٱلصَّٰلِحِينَ ﴿١٢٢﴾
inna ibrāhīma kāna ummatan qānital lillāhi ḥanīfan walam yaku mina l-mushrikīn · shākiral liʾanʿumihi ŷtabāhu wahadāhu ilā ṣirāṭim mustaqīm · waʾātaynāhu fī d-dunyā ḥasanatan waʾinnahū fī l-ākhirati lamina ṣ-ṣāliḥīn
En verdad Abraham fue una comunidad, devotamente obediente a Dios, un ḥanīf, y no estuvo entre los idólatras.
[Y era] agradecido por Sus Bendiciones. Él lo eligió y lo guio hacia una senda recta.
Y le concedimos el bien en este mundo, y ciertamente en el Más Allá estará entre los justos.
120–22Abraham puede ser descrito aquí como una comunidad (ummah) porque la referencia a Abraham incluye también a sus hijos Ismael e Isaac, a su nieto Jacob y a los hijos de Jacob. Alternativamente, algunos comentaristas sugieren que Abraham constituyó una comunidad en sí mismo en la medida en que todas las buenas cualidades se congregaron y perfeccionaron en él (R, Z), o porque fue el único creyente sobre la tierra, o al menos en su comarca, en una época en que todos los demás eran incrédulos (R, Ṭs, Z). Otros señalan que la palabra para comunidad (ummah) deriva de la misma raíz que imām, un título de autoridad espiritual conferido a Abraham y a sus hijos (2:124; 21:73). En la presente aleya, por consiguiente, comunidad es entendida por muchos en el sentido de quien es un maestro del bien (IK, Ṭ, Ṭs, Z) o alguien que, al igual que un imām, es un guía y modelo que los demás deben seguir o imitar (IK, Ṭ, Z).
Abraham es descrito además como ḥanīf y no estuvo entre los idólatras, una descripción común de Abraham encontrada también en 2:135; 3:67, 95; 6:79. Ḥanīf denota a un monoteísta primordial que no es ni judío ni cristiano. Se asocia con mayor frecuencia en el Corán con Abraham (véase también 4:125), pero también se usa en la tradición islámica para describir la vida espiritual de Muhammad con anterioridad a su condición de profeta y a otros que fueron monoteístas incluso en la Época de la Ignorancia (ŷāhiliyyah), esto es, en la Arabia preislámica. Ḥanīf se refiere a una persona inclinada hacia el credo central del islām, o sumisión al Dios Único (Z), y se decía que los ḥunafāʾ (pl.) observaban los ritos abrahámicos de la circuncisión y el ḥaŷŷ, o peregrinación a la Kaʿbah en La Meca (R). Para un análisis más amplio de ḥanīf, véase 2:135c; 30:30c. La mención de Abraham en estas aleyas pretende dejar en claro a los idólatras mequíes que no puede asociarse a Abraham con ellos ni a ellos con él (Ṭ), puesto que él había repudiado la idolatría y ellos la abrazaron. Algunos relatan que los mequíes deseaban vincularse a Abraham y erróneamente consideraban que seguían el credo de Abraham, su antepasado (Z).
Dios eligió a Abraham, ya sea como profeta (R), al igual que elige a otros profetas (véase 6:84–87; 19:58; 20:122–23), o bien como Su «amigo íntimo» (jalīl; Ṭ; véase 4:125c) o ambas cosas. Abraham fue agradecido por Sus Bendiciones, a diferencia de aquellos en la parábola de la ciudad (una referencia apenas disimulada a La Meca) en la v. 112, y no hizo a ningún otro «partícipe» con Dios en la gratitud que Le tributaba (Ṭ). Sus bendiciones incluyeron ser librado del fuego al que su pueblo lo había arrojado (21:69; 29:24); sus hijos, Isaac e Ismael (14:39; 19:49; 21:72; 29:27); el haber sido constituido un imām para la humanidad (2:124; 21:73); el don de la profecía para sí mismo y para su descendencia (4:54; 29:27; 57:26); juicio certero (21:51); y su reputación sublime (19:50), lo que significa que fue y es elogiado en diversas comunidades religiosas (IK, R, Ṭ, Ṭs, Z), incluso entre los árabes paganos (R). Que Abraham disfrutó del bien en este mundo y estará entre los justos en el Más Allá se menciona también en 2:130 y 29:27. Esta aleya puede leerse como una respuesta a la plegaria de Abraham en 26:83: ¡Señor mío! ¡Concédeme juicio certero y reúneme con los justos! (R).
Versículo 123
ثُمَّ أَوْحَيْنَآ إِلَيْكَ أَنِ ٱتَّبِعْ مِلَّةَ إِبْرَٰهِيمَ حَنِيفًۭا ۖ وَمَا كَانَ مِنَ ٱلْمُشْرِكِينَ ﴿١٢٣﴾
thumma awḥaynā ilayka ani ttabiʿ millata ibrāhīma ḥanīfan wamā kāna mina l-mushrikīn
Luego te revelamos a ti: «Sigue el credo de Abraham, un ḥanīf, y no estuvo entre los idólatras».
123Al Profeta se le ordena seguir el credo de Abraham, esto es, rechazando el culto a los ídolos y creyendo en el Dios Único (R) o llamando a las gentes a la Unicidad de Dios de manera apacible, mediante pruebas y argumentos sólidos (R). El credo de Abraham se conecta con su condición de ḥanīf y con que no estuvo entre los idólatras; véase 6:161, donde el Profeta declara: En verdad, mi Señor me ha guiado hacia una senda recta, una religión recta, el credo de Abraham, un ḥanīf*, y no fue de los idólatras*. Abraham es venerado por diversas comunidades religiosas (véase 19:49–50c), pero el Corán señala una vinculación especial entre Abraham y el Profeta Muhammad y su comunidad, como en 3:68: En verdad, la gente más digna de Abraham son aquellos que lo siguieron, y este profeta y aquellos que creen (véase también 22:78). El credo de Abraham representa lo mejor en la religión (4:125), y el Corán pregunta en 2:130: ¿Quién se aparta del credo de Abraham sino un alma insensata?
Versículo 124
إِنَّمَا جُعِلَ ٱلسَّبْتُ عَلَى ٱلَّذِينَ ٱخْتَلَفُوا۟ فِيهِ ۚ وَإِنَّ رَبَّكَ لَيَحْكُمُ بَيْنَهُمْ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ فِيمَا كَانُوا۟ فِيهِ يَخْتَلِفُونَ ﴿١٢٤﴾
innamā ŷuʿila s-sabtu ʿalā lladhīna khtalafū fīhi waʾinna rabbaka layaḥkumu baynahum yawma l-qiyāmati fīmā kānū fīhi yakhtalifūn
Y el sábado solo fue prescrito para quienes discrepaban acerca de él, y ciertamente tu Señor juzgará entre ellos en el Día de la Resurrección acerca de aquello en lo que solían discrepar.
124El sábado se menciona en el Corán como una obligación establecida para los Hijos de Israel en el momento del pacto en el Monte Sinaí (4:154), y los judíos son censurados en varias aleyas por no observarlo adecuadamente (2:65; 4:47; 7:163–66). La presente aleya, sin embargo, reitera que el sábado no es un aspecto universal de la práctica religiosa, puesto que solo fue prescrito para quienes discrepaban acerca de él, entendiéndose por tales los judíos. No formaba parte de la religión de Abraham (Q), ni forma parte de la práctica religiosa establecida por el Profeta Muhammad. Que los judíos discreparan acerca de él puede significar que algunos lo consideraban sagrado mientras que otros no (Ṭ, Ṭs) o que a veces consideraban lícita la caza (o la pesca) en este día y en otras ocasiones no (R, Ṭ, Z); véase el comentario sobre 7:163–66. Los comentaristas también utilizan esta aleya para examinar los diferentes días de culto congregacional entre judíos, cristianos y musulmanes, señalando que los musulmanes observan el viernes, ya que fue el día en que Dios completó Su creación (Ṭ); los judíos observan el sábado, porque fue un día de «descanso» tras la culminación de la creación (aunque la noción de que Dios se cansa o descansa es inaceptable en el Islam; véase 2:255); y de los cristianos dicen estos comentaristas que observan el domingo porque es el día en que Dios comenzó la creación del mundo (Q, R), aunque en la doctrina cristiana se relaciona con la creencia de que Cristo resucitó en este día. Para la idea de que Dios juzgará entre ellos, o dirimirá las discrepancias religiosas, en el Día de la Resurrección, véase 3:55; 22:69; 32:25; 45:17.
Versículo 125
ٱدْعُ إِلَىٰ سَبِيلِ رَبِّكَ بِٱلْحِكْمَةِ وَٱلْمَوْعِظَةِ ٱلْحَسَنَةِ ۖ وَجَٰدِلْهُم بِٱلَّتِى هِىَ أَحْسَنُ ۚ إِنَّ رَبَّكَ هُوَ أَعْلَمُ بِمَن ضَلَّ عَن سَبِيلِهِۦ ۖ وَهُوَ أَعْلَمُ بِٱلْمُهْتَدِينَ ﴿١٢٥﴾
udʿu ilā sabīli rabbika bil-ḥikmati wal-mawʿiẓati l-ḥasanati waŷādilhum billatī hiya aḥsanu inna rabbaka huwa aʿlamu biman ḍalla ʿan sabīlihī wahuwa aʿlamu bil-muhtadīn
Llama al camino de tu Señor con sabiduría y hermosa exhortación. Y disputa con ellos de la manera más virtuosa. Ciertamente tu Señor es Quien mejor conoce a quienes se extravían de Su camino, y Él conoce mejor a los rectamente guiados.
125Llamar . . . con sabiduría puede significar que las personas deben llamar a otros a la religión sobre la base de la revelación que les ha llegado (Ṭ), o con palabras firmes y veraces, evitando un lenguaje oscuro (Z), o mediante pruebas concluyentes que aportan certidumbre intelectual, lo cual al-Rāzī considera que es el mejor modo; véase 2:269: A quienquiera que se le concede la sabiduría se le ha concedido un bien inmenso. La expresión hermosa exhortación también puede verterse como «bella exhortación» y puede entenderse como referida a las hermosas expresiones que constituyen los argumentos, pruebas y recordatorios contenidos en la escritura, incluidos los congregados en esta sūrah (Ṭ). Hermosa exhortación también puede significar una exhortación realizada con sinceridad y con el puro propósito de beneficiar a las personas (Z) o una exhortación ofrecida sin aspereza, de un modo que ablande los corazones (Ṭs), es decir, con persuasión bondadosa y mandatos razonables (R). Algunos sugieren que sabiduría y hermosa exhortación se refieren colectivamente al Corán (Ṭs, Z). De modo semejante, el mandato de disputar con ellos de la manera más virtuosa se entiende en el sentido de que se debe debatir en asuntos de discrepancia religiosa utilizando una argumentación lógica basada en principios sólidos y mutuamente acordados (R), sin hostigamiento (Ṭ), grosería ni dureza (Z); véase también 29:46: Y no disputéis con la Gente del Libro sino de la manera más virtuosa, y el comentario a esta aleya. Ciertamente tu Señor es Quien mejor conoce a quienes son intrínsecamente buenos y, por tanto, solo precisan de la más mínima amonestación o consejo para adoptar el curso correcto, y a quienes carecen de bondad intrínseca, a los que no se puede ayudar y para quienes la exhortación es semejante a «golpear hierro frío» (Z).
Versículo 126
وَإِنْ عَاقَبْتُمْ فَعَاقِبُوا۟ بِمِثْلِ مَا عُوقِبْتُم بِهِۦ ۖ وَلَئِن صَبَرْتُمْ لَهُوَ خَيْرٌۭ لِّلصَّٰبِرِينَ ﴿١٢٦﴾
waʾin ʿāqabtum faʿāqibū bimithli mā ʿūqibtum bihī walaʾin ṣabartum lahuwa khayrul liṣ-ṣābirīn
Y si habéis de castigar, castigad con lo semejante a aquello con lo que fuisteis castigados. Pero si sois pacientes, ciertamente eso es mejor para los pacientes.
126La mayoría de los comentaristas considera que las tres últimas aleyas de esta sūrah son medinenses (IK, R, Ṭ), aunque otros afirman que la totalidad de esta sūrah es mequí o que es improbable que estas aleyas constituyan una alusión repentina a algo muy distinto del resto de la sūrah (R). Si son medinenses, se cree que fueron reveladas tras la Batalla de Uḥud (3/625), cuando los musulmanes vieron la carnicería, especialmente la mutilación, que los idólatras mequíes habían infligido a sus muertos, y juraron tomar represalias de un modo más devastador (IK, Q, R, Ṭ, Ṭs). Algunos dicen que el propio Profeta hizo este juramento tras ver a su amado tío Ḥamzah terriblemente mutilado. Esta aleya fue revelada entonces, encomendando a los musulmanes responder únicamente con lo semejante a lo que sufrieron y, mejor aún, prescindir por completo de la represalia (R, Ṭ, Z); el Profeta renunció a partir de entonces a su juramento de venganza (Z) y declaró que sería paciente (Ṭ). Cuando los qurayshíes finalmente rindieron La Meca al Profeta en el 8/630, uno de los Compañeros del Profeta dijo, mientras se preparaban para entrar a la ciudad: «¡Hoy es un día de venganza!» Pero el Profeta respondió: «No, hoy es un día de misericordia». En este día, a Hind, la mujer que había mutilado a Ḥamzah, se le permitió ingresar al Islam bajo la amnistía general para los qurayshíes, y Waḥshī ibn Ḥarb, el esclavo abisinio que había matado a Ḥamzah, buscó y obtuvo más tarde el perdón del Profeta. Si sois pacientes, ciertamente eso es mejor significa que es mejor renunciar a castigar a quienes os han agraviado y dejar su cuenta a Dios (Ṭ).
Algunos han sugerido que esta aleya fue abrogada por 9:5, que ordena a los musulmanes: Matad a los idólatras dondequiera que los encontréis, aunque muchos comentaristas destacados discrepan, considerando que la presente aleya tiene un significado general, es decir, aplicable a cualquiera en cualquier momento que haya sido agraviado, y por tanto no está abrogada (Q, R, Ṭ, Ṭs). La intención del Corán de fijar un límite a la represalia para que no exceda el agravio original se manifiesta también en 2:190: Y combatid en el camino de Dios a quienes combaten contra vosotros, pero no transgredáis. En verdad, Dios no ama a los transgresores. Su preferencia por el perdón por encima de la represalia se aprecia también en 42:40: La retribución de un mal es un mal semejante. Mas quien perdone y restablezca la concordia, su recompensa corresponde a Dios. En verdad, Él no ama a los injustos. Véase también el ensayo «Conquista y conversión, guerra y paz en el Corán».
Versículo 127
وَٱصْبِرْ وَمَا صَبْرُكَ إِلَّا بِٱللَّهِ ۚ وَلَا تَحْزَنْ عَلَيْهِمْ وَلَا تَكُ فِى ضَيْقٍۢ مِّمَّا يَمْكُرُونَ ﴿١٢٧﴾
waiṣbir wamā ṣabruka illā billāhi walā taḥzan ʿalayhim walā taku fī ḍayqim mimmā yamkurūn
Sé paciente, pues, y tu paciencia no es sino con Dios. Y no te aflijas por ellos, ni te angusties por lo que traman.
127Esta aleya se dirige al Profeta (Ṭ). Que la paciencia no es sino con Dios se interpreta en el sentido de que solo se puede ser paciente con la Ayuda de Dios (R, Ṭ, Ṭs, Z). Al Profeta se le instruye: No te aflijas por ellos; esto es, no debe acongojarse por quienes lo desmienten y lo acusan de hechicería o de ser un poeta (Ṭ) ni por lo que traman en sus tentativas de desviar a otros del camino de Dios (Ṭ).
Versículo 128
إِنَّ ٱللَّهَ مَعَ ٱلَّذِينَ ٱتَّقَوا۟ وَّٱلَّذِينَ هُم مُّحْسِنُونَ ﴿١٢٨﴾
inna llāha maʿa lladhīna ttaqaw walladhīna hum muḥsinūn
En verdad, Dios está con aquellos que son reverentes y con aquellos que son virtuosos.
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Fuentes que cita Reynolds
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Informe
Informe de Análisis Integral: Sura 16, al-Naḥl (Las Abejas)
1. Resumen Ejecutivo
El presente documento sintetiza el contenido y el comentario exegético de la Sura 16, al-Naḥl (Las Abejas), un texto fundamentalmente makkan que destaca por su énfasis en la espiritualidad de la naturaleza y el concepto de bendición divina (al-Niʿam). La sura establece un contraste dialéctico entre la omnipotencia creadora de Dios y la impotencia de los ídolos, utilizando los signos del mundo natural como evidencia de la verdad metafísica.
Los puntos críticos identificados incluyen:
- La Naturaleza como Teofanía: El mundo natural no es solo un recurso material, sino un conjunto de "signos" (āyāt) para quienes reflexionan.
- Justicia y Ética Social: Se condena enfáticamente la práctica de la infanticidio femenino y se ordena la justicia (ʿadl), la virtud (iḥsān) y el cumplimiento de los pactos.
- Desafíos a la Profecía: La sura responde a las acusaciones de los idólatras makkans, quienes tildaban las revelaciones de "fábulas de los antiguos" o fabricaciones aprendidas de seres humanos.
- Tensiones Teológicas: Emergen debates complejos sobre el libre albedrío frente a la voluntad divina (Dios guía y Dios extravía) y el proceso de abrogación (nasj) de versículos y leyes.
2. Análisis Temático
A. La Significación Espiritual de la Naturaleza y las Bendiciones
La sura es descrita por comentaristas como al-Qurṭubī bajo el nombre de al-Niʿam debido a la enumeración exhaustiva de los favores divinos.
- Sustento y Funcionalidad Animal: Se detallan los beneficios del ganado (ovejas, cabras, camellos, bueyes) para el calor, la alimentación y el transporte. Se introduce una dimensión estética poco común: la belleza (jamāl) de los animales al pastar.
- Jerarquía de los Seres: Según al-Rāzī, existe una jerarquía que sitúa al ser humano en la cúspide, seguido por animales de utilidad vital, luego los de adorno y, finalmente, aquellos cuyo propósito es desconocido para el hombre.
- Fenómenos Atmosféricos y Terrestres:
- El Agua: Como fuente de vida que revive la tierra muerta, símbolo de la resurrección.
- Subserviencia (Taskhīr): El sol, la luna, las estrellas y el mar están "subordinados" al servicio humano por mandato divino. Esto implica una voluntad consciente que obedece a Dios, ya sea metafóricamente o como una responsabilidad religiosa intrínseca de la materia.
- Montañas como Estabilizadores: Descritas como "estacas" para que la tierra no tiemble, aunque esta estabilidad se revertirá en el Día Final.
- La Abeja (al-Naḥl): Se destaca la "revelación" (waḥy) a la abeja como un instinto divino. Su capacidad para construir estructuras hexagonales perfectas y producir miel —una sustancia de "diversos matices" con propiedades curativas— es un signo de diseño inteligente.
B. Teología: Unicidad frente a Idolatría
El argumento central es la irracionalidad de equiparar al Creador con lo creado.
- La Impotencia de los Ídolos: Los ídolos son descritos como "muertos, no vivos", incapaces de crear nada y desconocedores de cuándo serán resucitados. Se utiliza la parábola del esclavo sin poder frente al hombre provisto de bienes para ilustrar la diferencia ontológica entre Dios y las deidades falsas.
- Atribuciones Falsas: Se critica con severidad la hipocresía de los makkans al asignar "hijas" a Dios (los ángeles) mientras ellos mismos desprecian el nacimiento de niñas.
- El Imperativo de la Creación: Dios crea mediante la palabra "¡Sé!" (Kun). Su conocimiento abarca tanto lo oculto (al-ghayb) como lo manifiesto.
C. Ética, Conducta Social y Ley
- Cumplimiento de Pactos: Se prohíbe romper los juramentos después de haberlos ratificado. Se utiliza la metáfora de la mujer que deshace su propio hilado después de haberlo fortalecido para ilustrar la necedad de la traición por conveniencia política o numérica.
- Justicia y Virtud: El versículo 90 es fundamental: ordena la justicia, la virtud y la generosidad con los parientes, mientras prohíbe la indecencia, el mal y la rebeldía.
- Leyes Dietéticas: Se prohíbe la carroña, la sangre, la carne de cerdo y lo sacrificado a otros que no sean Dios, manteniendo la excepción por necesidad extrema. Se aclara que las leyes más restrictivas de los judíos fueron un castigo por su propia desobediencia.
- Tratamiento de los Oponentes: Se instruye al Profeta a llamar al camino de Dios con "sabiduría y bella exhortación" y a disputar de la "manera más virtuosa".
D. Escatología y el Día del Juicio
- La Inminencia de la Hora: Se describe como algo tan cercano como "un parpadeo o menos".
- Testigos de las Comunidades: En el Juicio, se levantará un testigo (un profeta) de cada comunidad para dar testimonio contra ellos. Muhammad será el testigo contra su propia comunidad.
- Responsabilidad Individual: "Ninguna alma cargará con el peso de otra". Sin embargo, quienes extravían a otros cargarán con sus propios pecados y con una parte de los pecados de aquellos a quienes engañaron.
3. Síntesis Inter-Contextual
Patrones y Marcos Emergentes
- Continuidad Profética: El texto presenta una línea ininterrumpida desde Abraham hasta Muhammad. Abraham es definido como una "comunidad" (ummah) en sí mismo, un monoteísta primordial (ḥanīf) que sirve de modelo para el Islam.
- La Función de la Revelación: El Libro (el Corán) tiene como misión principal aclarar las diferencias en las que los seres humanos han caído, sirviendo como guía y misericordia.
- La Dialéctica de la Guía Divina: Existe una recurrencia en la idea de que Dios "guía a quien quiere y extravía a quien quiere". No obstante, el contexto sugiere que este "extravío" es una consecuencia de la propia injusticia y arrogancia del individuo (el "sello" en el corazón).
Áreas de Acuerdo y Tensión entre Comentaristas
- Acuerdos: La mayoría coincide en que la sura es predominantemente makkan, enfocada en la fe y la creación.
- Discrepancias en la Identidad: Hay un debate significativo sobre quiénes son "la Gente del Recuerdo" (Ahl al-Dhikr):
- Perspectiva Sunní: Eruditos de la Biblia o expertos en historia antigua.
- Perspectiva Shií: Los Imames de la familia del Profeta (Ahl al-Bayt).
- Discrepancias sobre el "Sakar": El término sakar (bebida embriagadora) en el versículo 67 genera debate sobre si el versículo fue abrogado por las prohibiciones posteriores del alcohol o si se refiere a jugos no fermentados.
4. Detalles de Gran Relevancia
Definiciones y Terminología Técnica
- Ḥanīf: Monoteísta inclinado por naturaleza hacia la sumisión a Dios, asociado principalmente con Abraham.
- Iḥsān (Virtud): Definido por al-Rāzī como "adorar a Dios como si Le vieras".
- Nasj (Abrogación): El proceso por el cual Dios reemplaza un versículo o ley por otro mejor o similar, interpretado como una muestra de benevolencia adaptativa.
- Ar-Rūḥ (El Espíritu): Identificado generalmente con el Corán o con el Arcángel Gabriel.
Datos Específicos y Citas Directas
- La Incontabilidad de los Favores: "Y si contarais las bendiciones de Dios, no podríais numerarlas" (v. 18).
- La Condena del Infanticidio: Describe al padre cuya cara se "oscurece de angustia" al recibir la noticia de una hija, debatiéndose entre la humillación o enterrarla viva (vv. 58-59).
- El Retorno a la Debilidad: La vejez extrema es descrita como "la edad más débil", donde el hombre llega a "no saber nada después de haber tenido conocimiento" (v. 70).
- La Miel como Curación: "Una bebida de diversos matices sale de sus vientres en la que hay curación para los hombres" (v. 69).
5. Preguntas Abiertas y Vacíos
- Cronología Exacta: Persiste la ambigüedad sobre cuántos y cuáles versículos son específicamente madinans (se mencionan los vv. 41, 110, 126-127 como posibles adiciones posteriores tras la Hégira o la Batalla de Uḥud).
- Identidad del "Maestro Humano": El texto menciona que los idólatras acusaban al Profeta de aprender de un extranjero (posiblemente un herrero cristiano), pero no nombra definitivamente al individuo.
- Naturaleza de la Inteligencia Animal: El comentario plantea si la obediencia de las abejas y otros animales es puramente instintiva o si poseen una forma de inteligencia y responsabilidad religiosa que el ser humano no comprende plenamente.
- Estatus del Sábado: Aunque se menciona que fue ordenado solo para quienes discreparon sobre él (los judíos), el texto no profundiza en la naturaleza exacta de esa disputa histórica.
Infografía
Diapositivas
Mapa mental
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- Cielo y tierra
- Cuerpos celestes
- Montañas y ríos
- La Abeja e instinto
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- Agua de lluvia
- Ganado y transporte
- Leche pura
- Miel sanadora
- Dátiles y vides
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- Rechazo a la idolatría
- Dios como único creador
- Omnisciencia divina
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- El Espíritu (Gabriel)
- Mensajeros humanos
- Clarificación de dudas
- Lengua árabe clara
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- Día de la Resurrección
- Justicia y recompensa
- El Jardín y el Fuego
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- Justicia y virtud
- Paciencia y confianza
- Cumplir pactos
- Gratitud
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- Arrogancia
- Infanticidio femenino
- Leyes dietéticas
- Falsas promesas
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- Sabiduría en la llamada
- Debatir con virtud
- Refugio contra Satán
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- Oposición de idólatras
- Emigración a Abisinia
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- Batalla de Uhud
- Legislación posterior
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- Abraham (Hanif)
- Muhammad
- Ammar ibn Yasir
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Tabla de datos
| Rango de versículos | Tema central | Breve resumen del mensaje | Tipo de revelación (Mequí/Madiní) | Metáforas o Parábolas utilizadas | Fuente |
|---|---|---|---|---|---|
| 1-21 | Unicidad divina y señales en la creación | Advierte sobre la llegada del Mandato de Dios, destacando Su poder creativo frente a la impotencia de los ídolos. Enumera bendiciones naturales como el ganado, la lluvia y los cultivos como signos para reflexionar. | Mequí | La creación del hombre de una gota de fluido para resaltar su debilidad esencial; los ídolos como seres muertos e inconscientes. | [1] |
| 22-40 | Arrogancia de los incrédulos y certeza de la resurrección | Contrasta la actitud de los arrogantes, que califican la revelación de fábulas, con los reverentes que la ven como un bien. Afirma la promesa vinculante de la resurrección para clarificar las diferencias humanas. | Mequí | La caída del techo sobre los conspiradores como metáfora del fracaso de sus tramas; la palabra divina "¡Sé!" (Fiat) como método de creación. | [1] |
| 41 | Recompensa a los emigrantes | Promete un buen lugar en este mundo y una recompensa mayor en el más allá para aquellos que emigran por la causa de Dios tras haber sido oprimidos. | Mequí (algunos consideran v. 41 Madiní) | Sin información en la fuente | [1] |
| 48-60 | Sumisión de la creación y crítica a la idolatría | Describe cómo todas las cosas se postran ante Dios. Critica las prácticas paganas, como la atribución de hijas a Dios y el infanticidio femenino por vergüenza. | Mequí | Las sombras que se desplazan a derecha e izquierda como símbolo de postración y humildad abyecta ante el Creador. | [1] |
| 65-69 | Bendiciones en los alimentos y la revelación a la abeja | Menciona los cuatro tipos de bebidas (agua, leche, jugos de frutos y miel). Destaca la inspiración divina a la abeja para producir miel como medicina. | Mequí | La leche pura que surge de entre el desecho y la sangre; la miel como curación espiritual y física. | [1] |
| 75-76 | Parábolas sobre la soberanía de Dios | Establece comparaciones para ilustrar la diferencia entre Dios (el Creador autosuficiente) y los ídolos (seres inertes e inútiles). | Mequí | Parábola del siervo esclavizado sin poder frente al hombre libre generoso; parábola del hombre mudo y dependiente frente al que ordena justicia. | [1] |
| 91-97 | Cumplimiento de pactos y justicia social | Exhorta a cumplir los juramentos y pactos. Dios ordena la justicia, la virtud y la generosidad, prohibiendo la indecencia y la rebelión. | Mequí (v. 95-97 a veces considerados Madiní) | La mujer que deshilacha su propia lana después de haberla tejido con fuerza como metáfora de romper juramentos por conveniencia política. | [1] |
| 110 | Misericordia para los oprimidos | Asegura la misericordia de Dios para quienes emigraron tras ser torturados o presionados, destacando su paciencia. | Madiní (según el comentario de Q) | Sin información en la fuente | [1] |
| 112-113 | Consecuencias de la ingratitud | Advierte sobre el castigo a las sociedades que son desagradecidas con las bendiciones divinas y rechazan a sus mensajeros. | Mequí (v. 112 a veces considerado Madiní) | Parábola de la ciudad segura y provista que "gusta el ropaje del hambre y el miedo" por su ingratitud. | [1] |
| 125-128 | Ética de la predicación y la paciencia | Instruye al Profeta a llamar al camino de Dios con sabiduría y exhortación bella, y a responder a las ofensas con paciencia o reciprocidad limitada. | Madiní (tras la batalla de Uhud) | La paciencia es presentada como la mejor opción frente a la retaliación; Dios está con quienes son virtuosos. | [1] |