al-ʿAnkabūt
La ArañaAntes del textoIntroducción
Introducción
La mayoría de los eruditos sostiene que al-ʿAnkabūt es una sūrah mecana, aunque muchos de ellos afirman que los primeros diez versículos fueron revelados en Medina (Āl, IJ, Q, Ṭb). Una minoría sostiene que es medinense (IJ), pero algunos dicen que los primeros diez versículos fueron los últimos revelados en La Meca (Āl, IJ). Según diversas fuentes, entre ellas ʿĀʾishah, la esposa del Profeta, este solía recitar las sūrahs 29 y 30 juntas en sus oraciones, seguidas en ocasiones por la Sūrah 36. La sūrah toma su nombre del empleo de la casa de la araña como metáfora de la fragilidad de este mundo en el v. 41: La parábola de quienes toman protectores en vez de Dios es como la de la araña que se construye una casa. En verdad la más frágil de las casas es la casa de la araña, si supieran. Este versículo evoca el tema central de esta sūrah: que los seres humanos no son conscientes de la verdadera naturaleza de Dios y del Más Allá, y que al tomar protectores ajenos a Dios, adoptan la posición más endeble y, por ende, no están preparados para lo que acontecerá después de la muerte.
Al-ʿAnkabūt comienza desafiando a los creyentes que piensan que su fe o mera creencia los salvará por sí sola de las pruebas de esta vida, recordándoles las dificultades de la existencia terrenal y que es menester continuar esforzándose en el camino de Dios, puesto que la verdad rara vez prevalece sin gran empeño y sacrificio (vv. 1–13). Proporciona a continuación ejemplos de comunidades pretéritas, como las de los profetas Noé, Abraham, Hūd y Ṣāliḥ, que desobedecieron a los mensajeros que Dios les había enviado (vv. 14–43). Tras examinar el Corán y su eficacia purificadora, al tiempo que reafirma su Fuente trascendente (vv. 44–51), la sūrah responde a las objeciones planteadas por los incrédulos y aborda la naturaleza de sus creencias (vv. 52–63). Concluye con una meditación sobre la fugacidad de este mundo, asegurando a quienes creen en Dios y en el Más Allá que, manteniéndose agradecidos y esforzándose por Dios, serán rectamente guiados (vv. 64–69).
Sura 29al-ʿAnkabūt69 versículos
بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
bismi llāhi r-raḥmāni r-raḥīm
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
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Reynolds · The Qurʾān and the BibleIntroducción a la sura
En el Nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo.
Versículo 1
الٓمٓ ﴿١﴾
alif-lām-mīm
Alif. Lām. Mīm.
1Las letras árabes alif, lām y mīm, que también aparecen en 2:1; 3:1; 30:1; 31:1; y 32:1, se cuentan entre las letras separadas (al-muqaṭṭaʿāt) que se hallan al inicio de veintinueve sūrahs y cuyo significado último es considerado por la mayoría de los comentaristas como conocido solo por Dios; véase 2:1c. En este contexto, algunos afirman que Alif Lām Mīm es un nombre para la sūrah o un nombre para el Corán (Q).
Versículo 2
أَحَسِبَ ٱلنَّاسُ أَن يُتْرَكُوٓا۟ أَن يَقُولُوٓا۟ ءَامَنَّا وَهُمْ لَا يُفْتَنُونَ ﴿٢﴾
aḥasiba n-nāsu an yutrakū an yaqūlū āmannā wahum lā yuftanūn
¿Acaso suponen los hombres que se les dejará decir: «Creemos», y que no serán probados,
2Que los seres humanos serán probados se atestigua en numerosos versículos coránicos y se considera inherente a la creación, como en 67:2, donde se describe a Dios como Quien creó la muerte y la vida para probaros cuál de vosotros es más virtuoso en sus obras. Respecto a este amplio tema coránico, se relata que al-Tustarī dijo: «Ciertamente la aflicción es una puerta entre la gente del conocimiento espiritual (ahl al-maʿrifah) y Dios» (ST), lo que significa que a través de la aflicción y la paciencia perseverante puede alcanzarse el verdadero conocimiento de Dios. Aunque el significado de este versículo se aplica a todos los musulmanes, los comentaristas ofrecen varios episodios distintos como posible ocasión de su revelación. Según un relato, este versículo fue revelado acerca de Mihŷaʿ, el primer musulmán caído en la batalla de Badr. Su esposa y sus padres quedaron desolados por su muerte, de modo que Dios reveló los vv. 2–3, explicando que los musulmanes no estaban exentos de padecer pruebas y dificultades por la causa de Dios (IJ, Q, W). Según otro relato, los vv. 2–3 fueron revelados en respuesta a la situación de un grupo de musulmanes que no habían podido emigrar de La Meca a Medina junto a los demás (IJ, Q, Ṭ). Cuando este grupo intentó por primera vez emigrar, los idólatras los detuvieron; entonces se revelaron los primeros diez versículos de esta sūrah. Al escuchar la revelación, decidieron intentar emigrar de nuevo. Algunos murieron y otros se salvaron, tras lo cual se reveló 16:110: Luego, ciertamente tu Señor, para aquellos que emigraron tras haber sido oprimidos, y luego lucharon y fueron pacientes, ciertamente tu Señor a partir de entonces es Perdonador, Misericordioso (IJ, Q); véase el comentario a 16:110; 8:74–75.
Versículo 3
وَلَقَدْ فَتَنَّا ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ ۖ فَلَيَعْلَمَنَّ ٱللَّهُ ٱلَّذِينَ صَدَقُوا۟ وَلَيَعْلَمَنَّ ٱلْكَٰذِبِينَ ﴿٣﴾
walaqad fatannā lladhīna min qablihim falayaʿlamanna llāhu lladhīna ṣadaqū walayaʿlamanna l-kādhibīn
cuando ciertamente probamos a los que fueron antes de ellos? Seguro que Dios conoce a los que son veraces, y seguro que conoce a los mentirosos.
3Los que fueron antes de ellos se refiere a los seguidores de profetas anteriores, tales como Moisés y Jesús, que sufrieron persecución a causa de sus creencias, pero perseveraron (Q, Ṭ). En este sentido, los vv. 2–3 son similares a 2:214: ¿O suponíais que entraríais en el Jardín sin que os sobreviniera lo semejante a lo que aconteció a quienes pasaron antes de vosotros? La adversidad y la calamidad los alcanzaron, y fueron tan sacudidos que el Mensajero y los que creían con él dijeron: «¿Cuándo llegará el auxilio de Dios?» ¡Ciertamente el Auxilio de Dios está cerca! (cf. 3:142). El hecho de que Dios conozca a los veraces y a los mentirosos puede entenderse en el sentido de que Dios los pone a prueba no para enterarse de sus verdaderas naturalezas, sino para manifestar sus verdaderas naturalezas, ya que Dios conoce sus verdaderas naturalezas antes de ser probados (Ṭ). Verse afligido por las pruebas se considera, por tanto, beneficioso para los creyentes, pues manifiesta sus verdaderas naturalezas y sirve para expiar parte de sus pecados. A este respecto, se relata que el Profeta dijo: «Ninguna fatiga, enfermedad, pesar, tristeza, daño o aflicción sobreviene a un musulmán —aunque no sea más que el pinchazo de una espina— sin que Dios le expíe con ello parte de sus pecados». De modo similar, dice el Corán acerca de aquellos que se oponen a los incrédulos: No les aqueja sed, ni fatiga, ni hambre en el camino de Dios; ni dan paso alguno que enfurezca a los incrédulos; ni padecen nada a manos de un enemigo; . . . ni gastan gasto alguno, sea pequeño o grande; ni atraviesan valle alguno, sin que les quede registrado, para que Dios les recompense por lo mejor de lo que solían hacer (9:120–121).
Versículo 4
أَمْ حَسِبَ ٱلَّذِينَ يَعْمَلُونَ ٱلسَّيِّـَٔاتِ أَن يَسْبِقُونَا ۚ سَآءَ مَا يَحْكُمُونَ ﴿٤﴾
am ḥasiba lladhīna yaʿmalūna s-sayyiʾāti an yasbiqūnā sāʾa mā yaḥkumūn
¿O acaso suponen los que cometen malas acciones que Nos aventajarán? ¡Pésimo en verdad es el juicio que emiten!
4Mientras que los versículos anteriores reprenden a quienes pudieran pensar que su profesión de fe los eximirá de pruebas, el presente versículo censura a los incrédulos que toman el hecho de gozar de salud y riqueza como indicio de que no serán castigados. Que no Nos aventajarán significa que nadie puede frustrar a Dios ni eludirle (Ṭ, Z), como en 8:59: Y no piensen los que no creen que han aventajado [a nadie]. Ciertamente nada pueden frustrar (Z). Su juicio es perverso (cf. 6:36; 16:59; 45:21) o simplemente erróneo, porque no se funda ni en la razón ni en la revelación y, por ende, carece de sustento (R).
Versículo 5
مَن كَانَ يَرْجُوا۟ لِقَآءَ ٱللَّهِ فَإِنَّ أَجَلَ ٱللَّهِ لَءَاتٍۢ ۚ وَهُوَ ٱلسَّمِيعُ ٱلْعَلِيمُ ﴿٥﴾
man kāna yarŷū liqāʾa llāhi faʾinna aŷala llāhi laʾātin wahuwa s-samīʿu l-ʿalīm
Quienquiera que anhele el encuentro con Dios, el plazo de Dios ciertamente llega. Y Él es Quien todo lo oye, el Omnisciente.
5Aquí el encuentro con Dios se entiende como una alusión al arribo al propio fin último y a todo lo que este conlleva, como el encuentro con el Ángel de la Muerte, la Resurrección, el Juicio y la Retribución (Bḍ, Z). En este sentido, Quienquiera que anhele el encuentro con Dios se interpreta a veces como «Quienquiera que tema el encuentro con Dios», es decir, tema el Castigo de Dios (Q); o bien se dice que se refiere tanto a quienes anhelan la recompensa como a quienes temen el Juicio (Aj). El plazo de Dios —esto es, el plazo que Dios ha prefijado— alude a la muerte (R, Z) o a la Resurrección (R). En este contexto, el hecho de que ciertamente llega alude a la recompensa que ha de recibir quien anhela y obra en pos del encuentro con Dios (R). También puede entenderse como una orden dirigida a todos los creyentes en el sentido de que deben consagrarse a aquellas obras que demuestren y confirmen su anhelo de encontrarse con Dios y los acerquen a Él (Z).
Versículo 6
وَمَن جَٰهَدَ فَإِنَّمَا يُجَٰهِدُ لِنَفْسِهِۦٓ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ لَغَنِىٌّ عَنِ ٱلْعَٰلَمِينَ ﴿٦﴾
waman ŷāhada faʾinnamā yuŷāhidu linafsihī inna llāha laghaniyyun ʿani l-ʿālamīn
Y quienquiera que luche, lucha solo por sí mismo. Ciertamente Dios no tiene necesidad de los mundos.
6Puesto que los seres humanos son castigados y recompensados por sus propios actos, en última instancia uno lucha solo por sí mismo. Las obras de uno no son para Dios, ya que Dios no tiene necesidad de nada de cuanto hagan los seres humanos, y tales obras no pueden ser computadas a favor o en contra de otra persona, porque nadie cargará con la carga de otro (6:164; 17:15; 35:18; 39:7; 53:38). Este versículo señala así una reflexividad moral en la cual la repercusión última de las propias acciones, ya sean buenas o malas, recae sobre uno mismo, como en 41:46 y 45:15: Quienquiera que obre rectitud, lo hace para su propia alma; y quienquiera que cometa el mal, será en detrimento de ella (sobre este asunto de la responsabilidad moral individual, véase también 2:9, 272; 3:69; 6:123; 8:60; 9:34–35; 10:23; 35:18).
Versículo 7
وَٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَعَمِلُوا۟ ٱلصَّٰلِحَٰتِ لَنُكَفِّرَنَّ عَنْهُمْ سَيِّـَٔاتِهِمْ وَلَنَجْزِيَنَّهُمْ أَحْسَنَ ٱلَّذِى كَانُوا۟ يَعْمَلُونَ ﴿٧﴾
waalladhīna āmanū waʿamilū ṣ-ṣāliḥāti lanukaffiranna ʿanhum sayyiʾātihim walanaŷziyannahum aḥsana lladhī kānū yaʿmalūn
Y a quienes crean y realicen obras rectas, ciertamente les expiaremos sus malas acciones y ciertamente les recompensaremos según lo mejor de lo que solían hacer.
7La retribución que las personas recibirían por sus malas acciones es absuelta o superada por la recompensa de sus buenas acciones (Z). Además, los idólatras que abracen la fe y actúen en consonancia con ella serán absueltos de sus malas acciones anteriores; es decir, serán retribuidos en conformidad con su fe y no por los actos de desobediencia que cometieron antes de abrazar el Islam (Z). Desde una perspectiva, sus malas acciones son perdonadas gracias a su fe y luego son recompensados por sus buenas obras (R). Se entiende incluso que la fe y la creencia ayudan a velar las propias malas acciones en esta vida (R). Dios retribuye a las personas según lo mejor de lo que solían hacer (cf. 9:121; 16:96–97; 24:38; 39:35; 46:16), porque las obras rectas son las únicas acciones que verdaderamente permanecen, dado que se realizan buscando el Rostro de Dios (2:272) y todas las cosas perecen, excepto Su Rostro (28:88; R). Por el contrario, «lo que no se realiza por Dios no perdura en sí mismo, ni a través de quien lo realiza, ni a través de aquel para quien se realiza; por lo tanto, no es recto» (R). Se dice que la obra recta consta de tres componentes o aspectos: su plasmación en el corazón mediante la creencia, la reflexión y la afirmación; su plasmación a través de la lengua al dar testimonio de lo que hay en el corazón, lo que implica una recta intención; y su plasmación mediante los miembros corporales por medio de actos de obediencia y adoración (R).
Versículo 8
وَوَصَّيْنَا ٱلْإِنسَٰنَ بِوَٰلِدَيْهِ حُسْنًۭا ۖ وَإِن جَٰهَدَاكَ لِتُشْرِكَ بِى مَا لَيْسَ لَكَ بِهِۦ عِلْمٌۭ فَلَا تُطِعْهُمَآ ۚ إِلَىَّ مَرْجِعُكُمْ فَأُنَبِّئُكُم بِمَا كُنتُمْ تَعْمَلُونَ ﴿٨﴾
wawaṣṣaynā l-insāna biwālidayhi ḥusnan waʾin ŷāhadāka litushrika bī mā laysa laka bihī ʿilmun falā tuṭiʿhumā ilayya marŷiʿukum faʾunabbiʾukum bimā kuntum taʿmalūn
Y hemos preceptuado al hombre ser bueno con sus padres. Pero si se empeñan contigo para que Me asocies aquello de lo que no tienes conocimiento, no les obedezcas. A Mí es vuestro retorno, y entonces os informaré de lo que solíais hacer.
8La bondad, la gratitud y la virtud hacia los padres son preceptuadas en varios versículos (4:36; 31:14–15; 46:15), y en 2:83 Tratad con bondad a los padres figura como el primer mandato del pacto (mīzāq). La obediencia hacia los padres se considera una de las más excelsas virtudes en el Islam y por ello se presenta junto a la orden de adorar a Dios (2:83; 4:36; 6:151; 17:23). El Profeta dijo asimismo a sus Compañeros que «atribuir copartícipes a Dios y desobedecer a los padres» constituyen «los mayores de los pecados capitales». Si los padres continúan siendo idólatras, uno debe seguir conviviendo con ellos con amabilidad, pero sin obedecerles en aquello que contravenga los dictados religiosos (véase 31:15).
Según varios comentaristas tempranos, este versículo fue revelado respecto a Saʿd ibn Abī Waqqāṣ. Cuando este abrazó el Islam, su madre, Hamnah, le dijo: «¡Oh Saʿd, me he enterado de que has renunciado a tu antigua religión! ¡Por Dios! No me cobijaré bajo ningún techo que me proteja del sol y del viento, ni comeré ni beberé, hasta que reniegues de Muḥammad y vuelvas a tu antigua religión». Durante tres días, su madre no comió, ni bebió, ni buscó cobijo, hasta que se temió por su vida. En ese momento, Saʿd acudió ante el Profeta para manifestarle su aflicción. Como respuesta, Dios reveló este versículo, así como 31:14 y 46:15 (Q, Ṭ, W).
El hecho de que en el Más Allá Dios informará a las personas acerca de las obras realizadas durante la vida de este mundo es un tema recurrente en el Corán; véase 5:14, 105; 6:60, 108, 159; 9:94, 105; 10:23; 24:64; 31:15, 23; 39:7; 41:50; 58:6–7; 62:8; 64:7; 75:13.
Versículo 9
وَٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَعَمِلُوا۟ ٱلصَّٰلِحَٰتِ لَنُدْخِلَنَّهُمْ فِى ٱلصَّٰلِحِينَ ﴿٩﴾
waalladhīna āmanū waʿamilū ṣ-ṣāliḥāti lanudkhilannahum fī ṣ-ṣāliḥīn
Y a quienes crean y realicen obras rectas, ciertamente les haremos entrar entre los justos.
9Les haremos entrar entre los justos significa que los creyentes entrarán en el Jardín junto a los justos o serán contados entre los que son justos. En idéntico sentido, quienes crean y realicen obras rectas entrarán en Jardines por debajo de los cuales corren ríos (4:57, 122; 14:23; 22:14, 23; cf. 2:25; 10:9), serán llenos de gozo en un Jardín (30:15) y tendrán Jardines de delicias (31:8; cf. 22:56). Dios les pagará sus recompensas al completo y les aumentará de Su Favor (4:173), pues para ellos Dios ha prometido perdón y una magnífica recompensa (5:9; cf. 22:50), de suerte que suya es la bienaventuranza y un hermoso retorno (13:29) y para ellos dispondrá amor el Compasivo (19:96).
Versículo 10
وَمِنَ ٱلنَّاسِ مَن يَقُولُ ءَامَنَّا بِٱللَّهِ فَإِذَآ أُوذِىَ فِى ٱللَّهِ جَعَلَ فِتْنَةَ ٱلنَّاسِ كَعَذَابِ ٱللَّهِ وَلَئِن جَآءَ نَصْرٌۭ مِّن رَّبِّكَ لَيَقُولُنَّ إِنَّا كُنَّا مَعَكُمْ ۚ أَوَلَيْسَ ٱللَّهُ بِأَعْلَمَ بِمَا فِى صُدُورِ ٱلْعَٰلَمِينَ ﴿١٠﴾
wamina n-nāsi man yaqūlu āmannā billāhi faʾidhā ūdhiya fī llāhi ŷaʿala fitnata n-nāsi kaʿadhābi llāhi walaʾin ŷāʾa naṣrum mir rabbika layaqūlunna innā kunnā maʿakum awalaysa llāhu biʾaʿlama bimā fī ṣudūri l-ʿālamīn
Entre los hombres hay quienes dicen: «Creemos en Dios»; pero si sufren algún daño por la causa de Dios, toman la persecución de los hombres como el Castigo de Dios. Mas si llega el auxilio de tu Señor, ciertamente dirán: «En verdad estábamos con vosotros». ¿Acaso no conoce Dios mejor lo que albergan los pechos de todas las criaturas?
10Este versículo describe la condición de los hipócritas, que reincidían en el extravío cada vez que les sobrevenía alguna aflicción (Q, Ṭ, W). Según Muŷāhid, fue revelado sobre personas que profesaban la fe con sus lenguas, pero sucumbían a la incredulidad al ser puestas a prueba con tribulaciones o calamidades (Q, W). Se relata que Ibn ʿAbbās dijo que este versículo fue revelado sobre ciertos creyentes de La Meca a quienes los idólatras forzaron a marchar junto a ellos hacia la batalla de Badr, y sobre quienes luego se reveló 4:97 afirmando que carecían de excusa por haberse sumado al ejército mecano (Q, Ṭ, W), tras lo cual 16:110 les brindó una vía de arrepentimiento (Ṭ); véase 4:98–99c; 29:2c. Que Dios conoce lo que albergan los pechos se repite textualmente en 3:119, 154; 5:7; 8:43; 11:5; 31:23; 35:38; 39:7; 42:24; 57:6; 64:4; 67:13; véase 5:7c.
Versículo 11
وَلَيَعْلَمَنَّ ٱللَّهُ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَلَيَعْلَمَنَّ ٱلْمُنَٰفِقِينَ ﴿١١﴾
walayaʿlamanna llāhu lladhīna āmanū walayaʿlamanna l-munāfiqīn
Ciertamente Dios conoce a los que creen y ciertamente conoce a los hipócritas.
11Este es muy probablemente el primer empleo del término hipócritas (munāfiqūn) en el orden cronológico de la revelación, ya que la hipocresía no constituyó un problema en el seno de la comunidad musulmana hasta el período medinense. En el contexto coránico, la hipocresía denota vacilación moral además de fingimiento consciente, de modo que quien es incapaz de comprometerse y busca siempre mantener abiertas sus opciones también puede ser considerado un munāfiq; véase la introducción a la Sūrah 63; 63:1–8c.
Versículo 12–13
وَقَالَ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ لِلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ ٱتَّبِعُوا۟ سَبِيلَنَا وَلْنَحْمِلْ خَطَٰيَٰكُمْ وَمَا هُم بِحَٰمِلِينَ مِنْ خَطَٰيَٰهُم مِّن شَىْءٍ ۖ إِنَّهُمْ لَكَٰذِبُونَ ﴿١٢﴾ وَلَيَحْمِلُنَّ أَثْقَالَهُمْ وَأَثْقَالًۭا مَّعَ أَثْقَالِهِمْ ۖ وَلَيُسْـَٔلُنَّ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ عَمَّا كَانُوا۟ يَفْتَرُونَ ﴿١٣﴾
waqāla lladhīna kafarū lilladhīna āmanū ttabiʿū sabīlanā walnaḥmil khaṭāyākum wamā hum biḥāmilīna min khaṭāyāhum min shayʾin innahum lakādhibūn · walayaḥmilunna athqālahum waʾathqālam maʿa athqālihim walayusʾalunna yawma l-qiyāmati ʿammā kānū yaftarūn
Los que no creen dicen a los que creen: «Seguid nuestro camino y nosotros cargaremos con vuestros pecados». Pero no cargarán con nada de sus pecados. En verdad son mentirosos.
Ciertamente cargarán con sus propias cargas y con otras cargas además de las suyas, y el Día de la Resurrección ciertamente serán interrogados acerca de lo que solían forjar.
12–13Cf. 14:21; 40:47. Aquellos que han guiado a otros hacia la incredulidad y hacia el rechazo de los mensajeros de Dios cargarán con el peso del castigo por su propia incredulidad y con una carga adicional por haber extraviado a otros (véase también 16:25). Este castigo no aliviará, empero, la carga de quienes los siguieron, pues los individuos son responsables de sus propios actos, dado que nadie cargará con la carga de otro (6:164; 17:15; 35:18; 39:7; 53:38). En otro lugar, aquellos a quienes extraviaron suplican a Dios: ¡Señor nuestro! Fueron ellos quienes nos extraviaron; ¡dales, pues, un doble castigo en el Fuego! (7:38; cf. 33:68; 38:61); véase 7:38–39c.
Versículo 14–15
وَلَقَدْ أَرْسَلْنَا نُوحًا إِلَىٰ قَوْمِهِۦ فَلَبِثَ فِيهِمْ أَلْفَ سَنَةٍ إِلَّا خَمْسِينَ عَامًۭا فَأَخَذَهُمُ ٱلطُّوفَانُ وَهُمْ ظَٰلِمُونَ ﴿١٤﴾ فَأَنجَيْنَٰهُ وَأَصْحَٰبَ ٱلسَّفِينَةِ وَجَعَلْنَٰهَآ ءَايَةًۭ لِّلْعَٰلَمِينَ ﴿١٥﴾
walaqad arsalnā nūḥan ilā qawmihī falabitha fīhim alfa sanatin illā khamsīna ʿāman faʾakhadhahumu ṭ-ṭūfānu wahum ẓālimūn · faʾanŷaynāhu waʾaṣḥāba s-safīnati waŷaʿalnāhā āyatal lil-ʿālamīn
Y ciertamente enviamos a Noé a su pueblo y permaneció entre ellos mil años menos cincuenta; y los sorprendió el diluvio, pues eran injustos.
Luego le salvamos a él y a los ocupantes de la nave, y la convertimos en un signo para los mundos.
14–15Para el relato coránico de Noé y el diluvio, véase 7:59–64; 10:71–73; 11:25–48; 21:76–77; 23:23–30; 26:105–121; 37:75–82; 54:9–15 y la Sūrah 71. Los ocupantes de la nave se refiere a sus hijos y a sus esposas (Ṭ) o a un grupo más amplio de setenta y ocho, diez u ocho creyentes, divididos por igual entre hombres y mujeres (Z). Al igual que con otros profetas cuyos pueblos sufrieron calamidad y destrucción por haberlos rechazado, Noé y quienes le siguieron fueron librados del castigo. El hecho de que Dios la convirtiera en un signo se entiende en el sentido de que la nave permaneció durante muchos años sobre la cima del monte Ŷūdī (IJ, Ṭ), aunque algunos dicen que ello alude al castigo (Ṭ, Ṭs), esto es, al diluvio que sobrevino al pueblo de Noé. En cualquiera de las interpretaciones puede entenderse como un signo de la forma en que Dios separará a los creyentes de los incrédulos el Día de la Resurrección (Ṭs). Cuando se entiende un signo como alusión a la historia completa, también recuerda que se debe reflexionar sobre la Gracia de Dios al proveer a Noé y a los suyos y salvarlos, pues Dios no solo les advirtió, sino que hizo que las aguas retrocedieran antes de que se agotaran sus provisiones (R).
Versículo 16–17
وَإِبْرَٰهِيمَ إِذْ قَالَ لِقَوْمِهِ ٱعْبُدُوا۟ ٱللَّهَ وَٱتَّقُوهُ ۖ ذَٰلِكُمْ خَيْرٌۭ لَّكُمْ إِن كُنتُمْ تَعْلَمُونَ ﴿١٦﴾ إِنَّمَا تَعْبُدُونَ مِن دُونِ ٱللَّهِ أَوْثَٰنًۭا وَتَخْلُقُونَ إِفْكًا ۚ إِنَّ ٱلَّذِينَ تَعْبُدُونَ مِن دُونِ ٱللَّهِ لَا يَمْلِكُونَ لَكُمْ رِزْقًۭا فَٱبْتَغُوا۟ عِندَ ٱللَّهِ ٱلرِّزْقَ وَٱعْبُدُوهُ وَٱشْكُرُوا۟ لَهُۥٓ ۖ إِلَيْهِ تُرْجَعُونَ ﴿١٧﴾
waʾibrāhīma idh qāla liqawmihi ʿbudū llāha wattaqūhu dhālikum khayrul lakum in kuntum taʿlamūn · innamā taʿbudūna min dūni llāhi awthānan watakhluqūna ifkan inna lladhīna taʿbudūna min dūni llāhi lā yamlikūna lakum rizqan fabtaghū ʿinda llāhi r-rizqa waʿbudūhu washkurū lahū ilayhi turŷaʿūn
Y [enviamos a] Abraham, cuando dijo a su pueblo: «Adorad a Dios y temedle. Eso es mejor para vosotros, si supierais.
Solo adoráis ídolos en vez de Dios, y solo forjáis perversión. Ciertamente aquellos a quienes adoráis en vez de Dios no tienen poder sobre el sustento que os pueda llegar. Buscad, pues, vuestro sustento junto a Dios, adoradle y sedle agradecidos; a Él seréis devueltos.
16–17Diversos aspectos de la historia de Abraham se reiteran en más de doscientos versículos del Corán. El Islam se presenta a sí mismo como la renovación de su credo, como en 6:161, donde se prescribe al Profeta: Di: «Ciertamente mi Señor me ha guiado hacia una vía recta, una religión inmutable, el credo de Abraham». Así, 2:130 pregunta retóricamente: ¿Quién se aparta del credo de Abraham sino quien envilece su propia alma? Y se exhorta a todos los musulmanes a seguir el credo de Abraham (3:95; 16:123). Cuando los judíos y los cristianos los interpelan sobre los orígenes de su religión, se aconseja a los musulmanes decir: [El nuestro es] el credo de Abraham (2:135); véase 3:67c.
El mandato de adorad a Dios y temedle resume las súplicas más extensas de Abraham en 19:42–48, donde se aparta de su pueblo; 21:52–66, donde destroza sus ídolos; 26:69–76; y 37:85–95. Su censura a la idolatría de su gente se encuentra en varios relatos, como cuando reprende a su padre diciendo: ¿Tomas ídolos por dioses? Ciertamente os veo a ti y a tu pueblo en un extravío manifiesto (6:74; cf. 19:42; 21:52). Mas la única justificación que su padre y su pueblo logran aducir es: Encontramos a nuestros padres adorándolos (21:53; cf. 26:74).
Que solo forjáis perversión alude a su mentira al afirmar que sus ídolos son dioses (IJ). Que los ídolos que adoran no tienen poder sobre el sustento que os pueda llegar (cf. 16:73) indica la absoluta futilidad de su culto y que sus «dioses» ni siquiera pueden ser considerados deidades menores que los aproximen a Dios, como pretenden cuando dicen: No los adoramos sino para que nos aproximen en cercanía a Dios (39:3). De modo similar, se relata que Jesús se dirigió a los incrédulos diciendo: ¿Adoráis fuera de Dios lo que no tiene poder para beneficiaros ni perjudicaros? (5:76); véase 25:3c. A Él seréis devueltos (cf. 2:28, 245; 10:56; 11:34; 21:35; 28:70, 88; 29:57; 30:11; 39:44; 41:21) apela a la promesa de la Resurrección; véase 2:28c.
Versículo 18
وَإِن تُكَذِّبُوا۟ فَقَدْ كَذَّبَ أُمَمٌۭ مِّن قَبْلِكُمْ ۖ وَمَا عَلَى ٱلرَّسُولِ إِلَّا ٱلْبَلَٰغُ ٱلْمُبِينُ ﴿١٨﴾
waʾin tukadhdhibū faqad kadhdhaba umamum min qablikum wamā ʿalā r-rasūli illā l-balāghu l-mubīn
Pero si desmentís, ciertamente comunidades antes de vosotros desmintieron; y no incumbe al Mensajero sino la proclamación clara».
18Este versículo puede leerse como una continuación de la alocución de Abraham a su pueblo o como el comienzo de una pausa en la historia de Abraham, la cual se reanuda en el v. 24 (IK). En cualquiera de las lecturas, ciertamente comunidades antes de vosotros desmintieron sirve de recordatorio y consuelo para el profeta Muḥammad de que, como en el caso de Abraham, comunidades anteriores rechazaron a los mensajeros que les fueron enviados, aunque los mensajeros finalmente prevalecieron. Que Muḥammad y los demás profetas son únicamente responsables de la proclamación clara —es decir, de transmitir el Mensaje de Dios— se recalca en numerosos pasajes (p. ej., 3:20; 5:92, 99; 13:40; 16:35, 82; 24:54; 36:17; 42:48; 64:12).
Versículo 19–23
أَوَلَمْ يَرَوْا۟ كَيْفَ يُبْدِئُ ٱللَّهُ ٱلْخَلْقَ ثُمَّ يُعِيدُهُۥٓ ۚ إِنَّ ذَٰلِكَ عَلَى ٱللَّهِ يَسِيرٌۭ ﴿١٩﴾ قُلْ سِيرُوا۟ فِى ٱلْأَرْضِ فَٱنظُرُوا۟ كَيْفَ بَدَأَ ٱلْخَلْقَ ۚ ثُمَّ ٱللَّهُ يُنشِئُ ٱلنَّشْأَةَ ٱلْءَاخِرَةَ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ عَلَىٰ كُلِّ شَىْءٍۢ قَدِيرٌۭ ﴿٢٠﴾ يُعَذِّبُ مَن يَشَآءُ وَيَرْحَمُ مَن يَشَآءُ ۖ وَإِلَيْهِ تُقْلَبُونَ ﴿٢١﴾ وَمَآ أَنتُم بِمُعْجِزِينَ فِى ٱلْأَرْضِ وَلَا فِى ٱلسَّمَآءِ ۖ وَمَا لَكُم مِّن دُونِ ٱللَّهِ مِن وَلِىٍّۢ وَلَا نَصِيرٍۢ ﴿٢٢﴾ وَٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ بِـَٔايَٰتِ ٱللَّهِ وَلِقَآئِهِۦٓ أُو۟لَٰٓئِكَ يَئِسُوا۟ مِن رَّحْمَتِى وَأُو۟لَٰٓئِكَ لَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌۭ ﴿٢٣﴾
awalam yaraw kayfa yubdiʾu llāhu l-khalqa thumma yuʿīduhū inna dhālika ʿalā llāhi yasīr · qul sīrū fī l-arḍi fanẓurū kayfa badaʾa l-khalqa thumma llāhu yunshiʾu n-nashʾata l-ākhirata inna llāha ʿalā kulli shayʾin qadīr · yuʿadhdhibu man yashāʾu wayarḥamu man yashāʾu waʾilayhi tuqlabūn · wamā antum bimuʿŷizīna fī l-arḍi walā fī s-samāʾi wamā lakum min dūni llāhi min waliyyin walā naṣīr · waalladhīna kafarū biʾāyāti llāhi waliqāʾihī ulāʾika yaʾisū mir raḥmatī waʾulāʾika lahum ʿadhābun alīm
¿Acaso no han considerado cómo Dios origina la creación y luego la repite? Ciertamente eso es fácil para Dios.
19–23La mayoría de los comentaristas considera que estos versículos constituyen una interrupción en el relato de Abraham, que se reanuda en el v. 24. Otros los interpretan como una continuación de las palabras de Abraham en los vv. 16–18.
19Este versículo es uno de los muchos casos en que el Corán apela a la capacidad de Dios para «originar la creación» como argumento en favor de Su poder para resucitar, dos actos que se califican de fáciles para Dios, como en 30:27: Él es Quien origina la creación, luego la repite, y eso es facilísimo para Él (véase también 10:34; 27:64; 64:7; 10:4c; 30:11c).
Versículo 20
قُلْ سِيرُوا۟ فِى ٱلْأَرْضِ فَٱنظُرُوا۟ كَيْفَ بَدَأَ ٱلْخَلْقَ ۚ ثُمَّ ٱللَّهُ يُنشِئُ ٱلنَّشْأَةَ ٱلْءَاخِرَةَ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ عَلَىٰ كُلِّ شَىْءٍۢ قَدِيرٌۭ ﴿٢٠﴾
qul sīrū fī l-arḍi fanẓurū kayfa badaʾa l-khalqa thumma llāhu yunshiʾu n-nashʾata l-ākhirata inna llāha ʿalā kulli shayʾin qadīr
Di: «Viajad por la tierra y observad cómo originó la creación. Luego Dios suscitará la siguiente génesis. Ciertamente Dios es Poderoso sobre todas las cosas».
20Aunque aquí la exhortación es a viajar por la tierra y observar o reflexionar sobre el orden creado, otros casos exhortan a viajar para observar cómo fue el fin de los desmentidores (3:137; 16:36; cf. 6:11; 27:69; 30:42). Con respecto al valor espiritual de viajar, véase 30:9c. La siguiente génesis (cf. 53:37) se refiere a la resurrección tras la muerte (IJ, Ṭ).
Versículo 21
يُعَذِّبُ مَن يَشَآءُ وَيَرْحَمُ مَن يَشَآءُ ۖ وَإِلَيْهِ تُقْلَبُونَ ﴿٢١﴾
yuʿadhdhibu man yashāʾu wayarḥamu man yashāʾu waʾilayhi tuqlabūn
Él castiga a quien Le place y se apiada de quien Le place, y a Él seréis devueltos.
21Este versículo se refiere al Castigo y a la Misericordia de Dios ya sea en esta vida o tras la siguiente génesis (IJ), o bien en ambas.
Versículo 22
وَمَآ أَنتُم بِمُعْجِزِينَ فِى ٱلْأَرْضِ وَلَا فِى ٱلسَّمَآءِ ۖ وَمَا لَكُم مِّن دُونِ ٱللَّهِ مِن وَلِىٍّۢ وَلَا نَصِيرٍۢ ﴿٢٢﴾
wamā antum bimuʿŷizīna fī l-arḍi walā fī s-samāʾi wamā lakum min dūni llāhi min waliyyin walā naṣīr
No podéis frustrar [Sus designios] ni en la tierra ni en el cielo; y fuera de Dios no tenéis protector ni auxiliador.
22Los seres humanos no pueden frustrar a Dios en la tierra, ni los habitantes de los cielos pueden frustrar a Dios en el Cielo; o bien los seres humanos no pueden frustrar a Dios en la tierra y, si estuvieran en el Cielo, tampoco podrían frustrarle allí (IJ, Q, Ṭ); cf. 8:59; 9:2–3; 11:20; 35:44; 42:31; 46:32; 72:12. Y no tienen protector ni auxiliador cercano que les beneficie o impida que el Castigo de Dios caiga sobre ellos (IJ); cf. 2:107; 9:116; 42:31.
Versículo 23
وَٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ بِـَٔايَٰتِ ٱللَّهِ وَلِقَآئِهِۦٓ أُو۟لَٰٓئِكَ يَئِسُوا۟ مِن رَّحْمَتِى وَأُو۟لَٰٓئِكَ لَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌۭ ﴿٢٣﴾
waalladhīna kafarū biʾāyāti llāhi waliqāʾihī ulāʾika yaʾisū mir raḥmatī waʾulāʾika lahum ʿadhābun alīm
Y aquellos que no creen en los signos de Dios ni en el encuentro con Él, esos desesperan de Mi Misericordia, y para ellos habrá un castigo doloroso.
23Aquellos que no creen en los signos de Dios y, por ende, los niegan —es decir, niegan Sus pruebas (Ṭ), como el Corán (IJ, Ṭ, Z), los milagros probatorios (Z) y la Resurrección—, desesperarán de alcanzar alguna vez el Jardín (IJ) o de recibir el Perdón de Dios (IJ).
Versículo 24
فَمَا كَانَ جَوَابَ قَوْمِهِۦٓ إِلَّآ أَن قَالُوا۟ ٱقْتُلُوهُ أَوْ حَرِّقُوهُ فَأَنجَىٰهُ ٱللَّهُ مِنَ ٱلنَّارِ ۚ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَٰتٍۢ لِّقَوْمٍۢ يُؤْمِنُونَ ﴿٢٤﴾
famā kāna ŷawāba qawmihī illā an qālū qtulūhu aw ḥarriqūhu faʾanŷāhu llāhu mina n-nāri inna fī dhālika laʾāyātil liqawmin yuʾminūn
Mas la respuesta de su pueblo no fue sino decir: «¡Matadlo o quemadlo!» Luego Dios le salvó del fuego. Ciertamente en eso hay signos para gente que cree.
24Su pueblo se refiere al pueblo de Abraham. Para la historia de Abraham y el fuego, véase 21:66–70c. Ciertamente en eso hay signos para gente que cree (cf. 6:99; 16:79; 27:86; 30:37; 39:52) alude a la salvación de Abraham del fuego por obra de Dios. El hecho de que los creyentes serán salvados a pesar de las duras pruebas es un tema fundamental de esta sūrah.
Versículo 25
وَقَالَ إِنَّمَا ٱتَّخَذْتُم مِّن دُونِ ٱللَّهِ أَوْثَٰنًۭا مَّوَدَّةَ بَيْنِكُمْ فِى ٱلْحَيَوٰةِ ٱلدُّنْيَا ۖ ثُمَّ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ يَكْفُرُ بَعْضُكُم بِبَعْضٍۢ وَيَلْعَنُ بَعْضُكُم بَعْضًۭا وَمَأْوَىٰكُمُ ٱلنَّارُ وَمَا لَكُم مِّن نَّٰصِرِينَ ﴿٢٥﴾
waqāla innamā ttakhadhtum min dūni llāhi awthānam mawaddata baynikum fī l-ḥayāti d-dunyā thumma yawma l-qiyāmati yakfuru baʿḍukum bibaʿḍin wayalʿanu baʿḍukum baʿḍan wamaʾwākumu n-nāru wamā lakum min nāṣirīn
Y dijo Abraham: «Habéis tomado ídolos en vez de Dios por efecto del afecto mutuo en la vida de este mundo. Luego, el Día de la Resurrección renegaréis unos de otros y os maldeciréis unos a otros; vuestra morada será el Fuego y no tendréis auxiliadores».
25El hecho de que hayan tomado ídolos por efecto del afecto . . . en la vida de este mundo indica que su apego por este mundo es lo que los conduce a adorar ídolos; pero dado que este amor atañe por entero a este mundo, no les reportará beneficio alguno en el Más Allá y su afecto quedará asimismo cortado (Ṭ). Que los incrédulos renegarán unos de otros y se maldecirán unos a otros apunta al rencor que albergan en sus pechos (véase también 2:166–167; 7:38–39c; 34:31–33), ya que los amigos íntimos ese Día serán enemigos unos de otros, excepto los temerosos [de Dios] (43:67).
Versículo 26–35
۞ فَـَٔامَنَ لَهُۥ لُوطٌۭ ۘ وَقَالَ إِنِّى مُهَاجِرٌ إِلَىٰ رَبِّىٓ ۖ إِنَّهُۥ هُوَ ٱلْعَزِيزُ ٱلْحَكِيمُ ﴿٢٦﴾ وَوَهَبْنَا لَهُۥٓ إِسْحَٰقَ وَيَعْقُوبَ وَجَعَلْنَا فِى ذُرِّيَّتِهِ ٱلنُّبُوَّةَ وَٱلْكِتَٰبَ وَءَاتَيْنَٰهُ أَجْرَهُۥ فِى ٱلدُّنْيَا ۖ وَإِنَّهُۥ فِى ٱلْءَاخِرَةِ لَمِنَ ٱلصَّٰلِحِينَ ﴿٢٧﴾ وَلُوطًا إِذْ قَالَ لِقَوْمِهِۦٓ إِنَّكُمْ لَتَأْتُونَ ٱلْفَٰحِشَةَ مَا سَبَقَكُم بِهَا مِنْ أَحَدٍۢ مِّنَ ٱلْعَٰلَمِينَ ﴿٢٨﴾ أَئِنَّكُمْ لَتَأْتُونَ ٱلرِّجَالَ وَتَقْطَعُونَ ٱلسَّبِيلَ وَتَأْتُونَ فِى نَادِيكُمُ ٱلْمُنكَرَ ۖ فَمَا كَانَ جَوَابَ قَوْمِهِۦٓ إِلَّآ أَن قَالُوا۟ ٱئْتِنَا بِعَذَابِ ٱللَّهِ إِن كُنتَ مِنَ ٱلصَّٰدِقِينَ ﴿٢٩﴾ قَالَ رَبِّ ٱنصُرْنِى عَلَى ٱلْقَوْمِ ٱلْمُفْسِدِينَ ﴿٣٠﴾ وَلَمَّا جَآءَتْ رُسُلُنَآ إِبْرَٰهِيمَ بِٱلْبُشْرَىٰ قَالُوٓا۟ إِنَّا مُهْلِكُوٓا۟ أَهْلِ هَٰذِهِ ٱلْقَرْيَةِ ۖ إِنَّ أَهْلَهَا كَانُوا۟ ظَٰلِمِينَ ﴿٣١﴾ قَالَ إِنَّ فِيهَا لُوطًۭا ۚ قَالُوا۟ نَحْنُ أَعْلَمُ بِمَن فِيهَا ۖ لَنُنَجِّيَنَّهُۥ وَأَهْلَهُۥٓ إِلَّا ٱمْرَأَتَهُۥ كَانَتْ مِنَ ٱلْغَٰبِرِينَ ﴿٣٢﴾ وَلَمَّآ أَن جَآءَتْ رُسُلُنَا لُوطًۭا سِىٓءَ بِهِمْ وَضَاقَ بِهِمْ ذَرْعًۭا وَقَالُوا۟ لَا تَخَفْ وَلَا تَحْزَنْ ۖ إِنَّا مُنَجُّوكَ وَأَهْلَكَ إِلَّا ٱمْرَأَتَكَ كَانَتْ مِنَ ٱلْغَٰبِرِينَ ﴿٣٣﴾ إِنَّا مُنزِلُونَ عَلَىٰٓ أَهْلِ هَٰذِهِ ٱلْقَرْيَةِ رِجْزًۭا مِّنَ ٱلسَّمَآءِ بِمَا كَانُوا۟ يَفْسُقُونَ ﴿٣٤﴾ وَلَقَد تَّرَكْنَا مِنْهَآ ءَايَةًۢ بَيِّنَةًۭ لِّقَوْمٍۢ يَعْقِلُونَ ﴿٣٥﴾
faʾāmana lahū lūṭun waqāla innī muhāŷirun ilā rabbī innahū huwa l-ʿazīzu l-ḥakīm · wawahabnā lahū isḥāqa wayaʿqūba waŷaʿalnā fī dhurriyyatihi n-nubuwwata wal-kitāba waʾātaynāhu aŷrahū fī d-dunyā waʾinnahū fī l-ākhirati lamina ṣ-ṣāliḥīn · walūṭan idh qāla liqawmihī innakum lataʾtūna l-fāḥishata mā sabaqakum bihā min aḥadim mina l-ʿālamīn · aʾinnakum lataʾtūna r-riŷāla wataqṭaʿūna s-sabīla wataʾtūna fī nādīkumu l-munkara famā kāna ŷawāba qawmihī illā an qālū ʾtinā biʿadhābi llāhi in kunta mina ṣ-ṣādiqīn · qāla rabbi nṣurnī ʿalā l-qawmi l-mufsidīn · walammā ŷāʾat rusulunā ibrāhīma bil-bushrā qālū innā muhlikū ahli hādhihi l-qaryati inna ahlahā kānū ẓālimīn · qāla inna fīhā lūṭan qālū naḥnu aʿlamu biman fīhā lanunaŷŷiyannahū waʾahlahū illā mraʾatahū kānat mina l-ghābirīn · walammā an ŷāʾat rusulunā lūṭan sīʾa bihim waḍāqa bihim dharʿan waqālū lā takhaf walā taḥzan innā munaŷŷūka waʾahlaka illā mraʾataka kānat mina l-ghābirīn · innā munzilūna ʿalā ahli hādhihi l-qaryati riŷzam mina s-samāʾi bimā kānū yafsuqūn · walaqad taraknā minhā āyatam bayyinatal liqawmin yaʿqilūn
Y Lot creyó en él y dijo: «Ciertamente emigro hacia mi Señor. Ciertamente Él es el Poderoso, el Sabio».
26–35Para otros relatos sobre Lot (a quien se considera sobrino o primo de Abraham) y su pueblo, véase 7:80–84; 11:77–83; 15:57–77; 26:160–173; 27:54–58; 54:33–38. Un relato bíblico similar se halla en Génesis 19.
26La declaración de Lot emigro hacia mi Señor señala que emigra de Sodoma hacia cualquier lugar donde Dios le depare refugio, una práctica similar a la ordenada a la primera comunidad musulmana en La Meca y elogiada en 16:41–42: Y a quienes emigraron por la causa de Dios, tras haber sido agraviados, ciertamente los alojaremos en un buen lugar en este mundo —y la recompensa del Más Allá es mayor aún, si supieran—; aquellos que son pacientes y confían en su Señor (véase también 2:218; 3:195; 4:100; 8:72–75; 9:20; 16:110; 22:58; 24:22). El presente versículo puede leerse así como una prolongación del tema del v. 10, cuando dicho versículo se interpreta como dirigido a aquellos musulmanes que no consiguieron emigrar y, en consecuencia, padecieron aflicciones y estuvieron a punto de apostatar.
Versículo 27
وَوَهَبْنَا لَهُۥٓ إِسْحَٰقَ وَيَعْقُوبَ وَجَعَلْنَا فِى ذُرِّيَّتِهِ ٱلنُّبُوَّةَ وَٱلْكِتَٰبَ وَءَاتَيْنَٰهُ أَجْرَهُۥ فِى ٱلدُّنْيَا ۖ وَإِنَّهُۥ فِى ٱلْءَاخِرَةِ لَمِنَ ٱلصَّٰلِحِينَ ﴿٢٧﴾
wawahabnā lahū isḥāqa wayaʿqūba waŷaʿalnā fī dhurriyyatihi n-nubuwwata wal-kitāba waʾātaynāhu aŷrahū fī d-dunyā waʾinnahū fī l-ākhirati lamina ṣ-ṣāliḥīn
Y le agraciamos con Isaac y Jacob, y establecimos la profecía y la escritura en su descendencia. Le dimos su recompensa en este mundo, y en el Más Allá ciertamente estará entre los justos.
27Aquí le se refiere a Abraham. Isaac y Jacob también son señalados como dones divinos en 6:84 y 19:49, y calificados de un don añadido en 21:72 (llamado añadido porque Ismael nació antes que Isaac). Para el relato de Abraham y su esposa Sara al recibir la noticia del inminente nacimiento de Isaac, véase el comentario a 37:101; 51:28–30.
Versículo 28–29
وَلُوطًا إِذْ قَالَ لِقَوْمِهِۦٓ إِنَّكُمْ لَتَأْتُونَ ٱلْفَٰحِشَةَ مَا سَبَقَكُم بِهَا مِنْ أَحَدٍۢ مِّنَ ٱلْعَٰلَمِينَ ﴿٢٨﴾ أَئِنَّكُمْ لَتَأْتُونَ ٱلرِّجَالَ وَتَقْطَعُونَ ٱلسَّبِيلَ وَتَأْتُونَ فِى نَادِيكُمُ ٱلْمُنكَرَ ۖ فَمَا كَانَ جَوَابَ قَوْمِهِۦٓ إِلَّآ أَن قَالُوا۟ ٱئْتِنَا بِعَذَابِ ٱللَّهِ إِن كُنتَ مِنَ ٱلصَّٰدِقِينَ ﴿٢٩﴾
walūṭan idh qāla liqawmihī innakum lataʾtūna l-fāḥishata mā sabaqakum bihā min aḥadim mina l-ʿālamīn · aʾinnakum lataʾtūna r-riŷāla wataqṭaʿūna s-sabīla wataʾtūna fī nādīkumu l-munkara famā kāna ŷawāba qawmihī illā an qālū ʾtinā biʿadhābi llāhi in kunta mina ṣ-ṣādiqīn
Y [enviamos a] Lot, cuando dijo a su pueblo: «Ciertamente cometéis una torpeza como nadie en los mundos cometió antes de vosotros.
¡Cómo! ¿Os acercáis a los hombres, cortáis el camino y cometéis actos reprobables en vuestras asambleas?» Mas la respuesta de su pueblo no fue sino decir: «¡Tráenos el Castigo de Dios, si eres de los veraces!»
28–29Para la historia de Lot, quien fue enviado al pueblo de Sodoma, véase 7:80–84; 11:77–83; 15:57–77; 26:160–173; 27:54–58; 54:33–38; y Génesis 19. De modo similar, en 7:80 Lot proclama: ¡Cómo! ¿Cometéis una torpeza como nadie en los mundos cometió antes de vosotros? En ambos relatos, torpeza traduce fāḥishah, que denota un pecado abominable y se utiliza con mayor frecuencia para aludir a la transgresión sexual (véase 4:15c). Aquí torpeza se entiende como una alusión específica a las relaciones sexuales entre varones (cf. 7:81; 26:165–166; 27:55), una transgresión que, basándose en este versículo, los comentaristas afirman que ningún pueblo había cometido a escala semejante antes del pueblo de Lot (IK; cf. 7:81).
Dado el modo agresivo en que se relata que los hombres de Sodoma se aproximaban a otros hombres en 11:77–79; 15:67–71; y Génesis 19, algunos sostienen que Lot les reprocha las relaciones sexuales forzadas antes que las consentidas. No obstante, el énfasis aquí y en 7:81; 26:165–166 y 27:54 se sitúa en allegarse a los hombres con deseo y pasión, ya sea de forma consentida o no, y «dejando de lado a las esposas que vuestro Señor creó para vosotros» (véase 26:166); véase también 7:80–81c. Que cortaban el camino al preferir a los hombres en detrimento de las mujeres significa que cortaban la vía para engendrar hijos (Ṭs), o bien que cortaban el camino de los viajeros, pues, según ciertos relatos, asaltaban específicamente a los viajeros para ultrajarlos (Ṭs). Su desafío a Lot se asemeja al que los ʿĀd plantearon al profeta Hūd (Tráenos, pues, aquello con lo que nos amenazas, si eres de los veraces; 46:22; cf. 7:70) y al que los Zamūd formularon al profeta Ṣāliḥ (véase 7:77).
Versículo 30
قَالَ رَبِّ ٱنصُرْنِى عَلَى ٱلْقَوْمِ ٱلْمُفْسِدِينَ ﴿٣٠﴾
qāla rabbi nṣurnī ʿalā l-qawmi l-mufsidīn
Dijo él: «¡Señor mío! Auxíliame contra el pueblo que siembra la corrupción».
30En otros lugares, «sembrar la corrupción» se vincula de manera más general a la comisión de violencia física (véase 2:11, 27, 30, 205; 5:33, 64; 7:127; 17:4; 26:183; 27:48–49; 28:4; 29:30; 38:28; 47:22). En otros versículos suele implicar una combinación de corrupción espiritual y terrenal; véase 7:74, 85–86, 103; 11:85; 13:25. Para la comprensión coránica de la corrupción, véase 30:41c.
Versículo 31–32
وَلَمَّا جَآءَتْ رُسُلُنَآ إِبْرَٰهِيمَ بِٱلْبُشْرَىٰ قَالُوٓا۟ إِنَّا مُهْلِكُوٓا۟ أَهْلِ هَٰذِهِ ٱلْقَرْيَةِ ۖ إِنَّ أَهْلَهَا كَانُوا۟ ظَٰلِمِينَ ﴿٣١﴾ قَالَ إِنَّ فِيهَا لُوطًۭا ۚ قَالُوا۟ نَحْنُ أَعْلَمُ بِمَن فِيهَا ۖ لَنُنَجِّيَنَّهُۥ وَأَهْلَهُۥٓ إِلَّا ٱمْرَأَتَهُۥ كَانَتْ مِنَ ٱلْغَٰبِرِينَ ﴿٣٢﴾
walammā ŷāʾat rusulunā ibrāhīma bil-bushrā qālū innā muhlikū ahli hādhihi l-qaryati inna ahlahā kānū ẓālimīn · qāla inna fīhā lūṭan qālū naḥnu aʿlamu biman fīhā lanunaŷŷiyannahū waʾahlahū illā mraʾatahū kānat mina l-ghābirīn
Y cuando Nuestros emisarios llegaron ante Abraham con las albricias, dijeron: «Ciertamente destruiremos a los habitantes de esta ciudad; en verdad sus habitantes son injustos».
Dijo: «En verdad, Lot está en ella». Dijeron: «Nosotros sabemos mejor quién está en ella. Ciertamente le salvaremos a él y a su familia, excepto a su mujer; ella es de los que se rezagan».
31–32Para un relato más completo del encuentro de Abraham con los ángeles, a quienes se alude en otros pasajes como los huéspedes de Abraham (15:51), véase 51:24–34; 15:51–60; y el comentario a 11:69–74. Esta ciudad alude a las ciudades de Sodoma y Gomorra. Abraham también intercede ante los ángeles acerca del pueblo de Lot en 11:74, pero aquí y en 15:58–60 los ángeles aclaran que destruirán a cuantos se encuentran en ella, excepto a la familia de Lot . . . salvo a su mujer. . . . Ciertamente ella es de los que se rezagan (15:59–60; cf. 7:83; 26:171; 27:57). Las palabras de los ángeles Nosotros sabemos mejor quién está en ella significan que conocen mejor que Abraham quiénes son los injustos y quiénes los creyentes, y que Lot no se cuenta entre los transgresores (Ṭ). Los que se rezagan traduce ghābirīn e indica que perecen en esta vida, cubiertos por completo por el polvo (ghubār), y que serán humillados en el Más Allá, cuando sus rostros estén cubiertos de polvo (ghabarah), ensombrecidos por la tiniebla (80:40–41). Para más detalles sobre la mujer de Lot, véase 7:83c.
Versículo 33–34
وَلَمَّآ أَن جَآءَتْ رُسُلُنَا لُوطًۭا سِىٓءَ بِهِمْ وَضَاقَ بِهِمْ ذَرْعًۭا وَقَالُوا۟ لَا تَخَفْ وَلَا تَحْزَنْ ۖ إِنَّا مُنَجُّوكَ وَأَهْلَكَ إِلَّا ٱمْرَأَتَكَ كَانَتْ مِنَ ٱلْغَٰبِرِينَ ﴿٣٣﴾ إِنَّا مُنزِلُونَ عَلَىٰٓ أَهْلِ هَٰذِهِ ٱلْقَرْيَةِ رِجْزًۭا مِّنَ ٱلسَّمَآءِ بِمَا كَانُوا۟ يَفْسُقُونَ ﴿٣٤﴾
walammā an ŷāʾat rusulunā lūṭan sīʾa bihim waḍāqa bihim dharʿan waqālū lā takhaf walā taḥzan innā munaŷŷūka waʾahlaka illā mraʾataka kānat mina l-ghābirīn · innā munzilūna ʿalā ahli hādhihi l-qaryati riŷzam mina s-samāʾi bimā kānū yafsuqūn
Y cuando Nuestros emisarios llegaron ante Lot, se afligió por ellos y se sintió impotente para protegerlos. Y dijeron: «No temas ni te entristezcas. Ciertamente te salvaremos a ti y a tu familia, excepto a tu mujer; ella es de los que se rezagan.
Ciertamente haremos descender sobre los habitantes de esta ciudad un castigo del Cielo por haber sido perversos».
33–34Castigo, que también aparece en 2:59 y 7:134, traduce riŷz, término que también puede entenderse en el sentido de «inmundicia», como en 8:11, donde Dios purifica a Lot y a su gente de la inmundicia de Satanás (riŷz al-shayṭān), o bien de «peste». Este versículo podría indicar así que Dios enviará una plaga o alguna forma de inmundicia sobre el pueblo de Lot, aunque con mayor probabilidad se refiere a las piedras de arcilla cocida (11:82; 15:74) o a la tempestad de piedras (54:34) que se relata que cayeron sobre ellos; véase también 7:84.
Versículo 35
وَلَقَد تَّرَكْنَا مِنْهَآ ءَايَةًۢ بَيِّنَةًۭ لِّقَوْمٍۢ يَعْقِلُونَ ﴿٣٥﴾
walaqad taraknā minhā āyatam bayyinatal liqawmin yaʿqilūn
Y ciertamente hemos dejado de ella un signo manifiesto para gente que comprende.
35Dios ha dejado el castigo que infligió sobre el pueblo de Lot como un signo, una prueba y una amonestación para aquellos que comprenden (Ṭ). Ella podría aludir a las ruinas de su ciudad, a las piedras o la lluvia que cayó sobre ellos, o al relato mismo de su historia (Z).
Versículo 36–37
وَإِلَىٰ مَدْيَنَ أَخَاهُمْ شُعَيْبًۭا فَقَالَ يَٰقَوْمِ ٱعْبُدُوا۟ ٱللَّهَ وَٱرْجُوا۟ ٱلْيَوْمَ ٱلْءَاخِرَ وَلَا تَعْثَوْا۟ فِى ٱلْأَرْضِ مُفْسِدِينَ ﴿٣٦﴾ فَكَذَّبُوهُ فَأَخَذَتْهُمُ ٱلرَّجْفَةُ فَأَصْبَحُوا۟ فِى دَارِهِمْ جَٰثِمِينَ ﴿٣٧﴾
waʾilā madyana akhāhum shuʿayban faqāla yāqawmi ʿbudū llāha warŷū l-yawma l-ākhira walā taʿthaw fī l-arḍi mufsidīn · fakadhdhabūhu faʾakhadhathumu r-raŷfatu faʾaṣbaḥū fī dārihim ŷāthimīn
Y a Madián, [enviamos a] su hermano Shuʿayb; dijo: «¡Oh, pueblo mío! Adorad a Dios y esperad el Último Día, y no obréis malvadamente en la tierra sembrando la corrupción».
Pero le desmintieron, de modo que el terremoto los sorprendió, y amanecieron inertes en su morada;
36–37Esta mención de Shuʿayb sigue probablemente a la de Abraham y Lot porque se afirma que los madianitas toman su nombre de Madián, el hijo de Abraham del cual descendieron (véase Génesis 25:2); véase 7:85c. Aunque considerado un profeta árabe, a Shuʿayb se le suele identificar con la figura bíblica de Jetro, el suegro de Moisés, puesto que el Corán menciona que Moisés conoció a su futura esposa y a su suegro en la región de Madián (véase 26:22–23). Según algunos comentaristas, Shuʿayb fue enviado tanto al pueblo de Madián como a «los moradores de la espesura» (al-aykah), mientras que otros consideran que «los moradores de la espesura» es otra denominación del pueblo de Madián (véase 15:78; 26:176; 38:13; 50:14c). La advertencia aquí formulada forma parte de una amonestación más extensa pronunciada por Shuʿayb en 7:85 (véase también 11:85; 26:183). Para el significado de sembrar la corrupción y su lugar en el Corán, véase 30:41c. Para relatos más detallados de la historia de Shuʿayb, véase 7:85–93; 11:84–95; 26:176–189.
La descripción en el v. 37 de la destrucción de los madianitas por haber rechazado a Shuʿayb (cf. 7:91; 11:94) es idéntica a la descripción de la destrucción de la tribu de Zamūd por haber rechazado al profeta Ṣāliḥ (véase 7:77–78c; 11:67–68c). Inertes puede entenderse en el sentido de que eran cadáveres rígidos o que yacían postrados de rodillas, muertos (Z), lo que denotaría una postura humillante, con los rostros contra el suelo y las partes traseras levantadas.
Versículo 38
وَعَادًۭا وَثَمُودَا۟ وَقَد تَّبَيَّنَ لَكُم مِّن مَّسَٰكِنِهِمْ ۖ وَزَيَّنَ لَهُمُ ٱلشَّيْطَٰنُ أَعْمَٰلَهُمْ فَصَدَّهُمْ عَنِ ٱلسَّبِيلِ وَكَانُوا۟ مُسْتَبْصِرِينَ ﴿٣٨﴾
waʿādan wathamūda waqad tabayyana lakum mim masākinihim wazayyana lahumu sh-shayṭānu aʿmālahum faṣaddahum ʿani s-sabīli wakānū mustabṣirīn
y los ʿĀd y los Zamūd; [su destino] os resulta ciertamente evidente por sus moradas. Satanás les hizo parecer bellas sus obras y los apartó así del camino, a pesar de que habían sido perspicaces;
38Los ʿĀd y los Zamūd fueron tribus árabes preislámicas que rechazaron a los profetas que les fueron enviados, Hūd y Ṣāliḥ, respectivamente. Para la tribu de ʿĀd, véase el comentario a 7:65–72; 11:50–60. Para la tribu de Zamūd, véase el comentario a 7:73–79; 11:61–68. Que Satanás les hizo parecer bellas sus obras (cf. 8:48; 16:63; 27:24) significa que les hizo concebir su incredulidad en Dios y su rechazo a Sus mensajeros como una muestra de distinción (Ṭ). Que Satanás los apartó así del camino también puede significar que les bloqueó el camino. A pesar de que habían sido perspicaces da a entender que eran gentes inteligentes que, no obstante, no obraron conforme a la verdad (Q, Z), o bien que habían visto con claridad que un castigo caería sobre ellos (IJ, Q), pero a pesar de ello siguieron a Satanás (Z). También podría traducirse como «a pesar de que habían comprendido», aludiendo a que se les había mostrado la verdad mediante los mensajeros que Dios envió (R) y eran por ende conscientes de hallarse en el error (Q, Ṭ).
Versículo 39
وَقَٰرُونَ وَفِرْعَوْنَ وَهَٰمَٰنَ ۖ وَلَقَدْ جَآءَهُم مُّوسَىٰ بِٱلْبَيِّنَٰتِ فَٱسْتَكْبَرُوا۟ فِى ٱلْأَرْضِ وَمَا كَانُوا۟ سَٰبِقِينَ ﴿٣٩﴾
waqārūna wafirʿawna wahāmāna walaqad ŷāʾahum mūsā bil-bayyināti fastakbarū fī l-arḍi wamā kānū sābiqīn
¡y Coré, y Faraón, y Hāmān! Ciertamente Moisés les trajo pruebas claras, pero se ensoberbecieron en la tierra, y no pudieron escapar.
39La conjunción inicial y vincula a los mencionados en el versículo con el destino de las tribus de ʿĀd y Zamūd en el versículo anterior o con la frase Satanás les hizo parecer bellas sus obras y los apartó así del camino (Ṭ). Para la historia de Coré, bisnieto de Leví (Números 16:1) poseedor de inmensas riquezas que fue tragado por la tierra tras enfrentarse a Moisés (Números 16:32), véase el comentario a 28:76–82. Para Hāmān, cortesano del Faraón a quien se le ordenó encender un fuego y edificar una torre (28:38) para proclamar al Faraón deidad, véase 28:6, 8, 38; 40:24, 36–37; 28:6c. Aunque algunos han confundido a este Hāmān con el Amán mencionado en el libro bíblico de Ester (9:5–14), muy probablemente se refiere al supervisor de las canteras de piedra del Faraón; véase 28:36c. Aquí pruebas claras alude a los milagros obrados por Moisés, como la mano blanca y la vara convertida en serpiente, así como a las plagas desatadas contra los egipcios en 7:133, a pesar de todo lo cual el Faraón y «sus dignatarios» se ensoberbecieron (cf. 7:133; 10:75; 23:46; 28:39). Que no pudieron aventajar a Dios significa que no pudieron zafarse de lo que Dios decretó (Ṭ, Z), como en el v. 22: No podéis frustrar nada ni en la tierra ni en el cielo; véase también 56:60c.
Versículo 40
فَكُلًّا أَخَذْنَا بِذَنۢبِهِۦ ۖ فَمِنْهُم مَّنْ أَرْسَلْنَا عَلَيْهِ حَاصِبًۭا وَمِنْهُم مَّنْ أَخَذَتْهُ ٱلصَّيْحَةُ وَمِنْهُم مَّنْ خَسَفْنَا بِهِ ٱلْأَرْضَ وَمِنْهُم مَّنْ أَغْرَقْنَا ۚ وَمَا كَانَ ٱللَّهُ لِيَظْلِمَهُمْ وَلَٰكِن كَانُوٓا۟ أَنفُسَهُمْ يَظْلِمُونَ ﴿٤٠﴾
fakullan akhadhnā bidhambihī faminhum man arsalnā ʿalayhi ḥāṣiban waminhum man akhadhathu ṣ-ṣayḥatu waminhum man khasafnā bihi l-arḍa waminhum man aghraqnā wamā kāna llāhu liyaẓlimahum walākin kānū anfusahum yaẓlimūn
A cada uno lo sorprendimos por su pecado. Entre ellos hubo sobre quienes enviamos una tempestad de piedras, y entre ellos hubo a quienes sorprendió el Clamor, y entre ellos hubo a quienes hicimos que la tierra los tragara, y entre ellos hubo a quienes ahogamos. Dios no les hizo injusticia, sino que ellos mismos se hicieron injusticia.
40Una tempestad de piedras (cf. 17:68; 67:17) fue enviada contra el pueblo al que predicó Lot (véase 15:74; 29:33; 54:34). Aquellos a quienes sorprendió el Clamor (cf. 15:73, 83; 23:41) fueron la tribu de Zamūd (11:66–68; 11:95) y los madianitas (11:94–95). Aquellos a quienes la tierra tragó (cf. 16:45; 34:9; 67:16) fueron la gente de Coré (28:81). Aquellos que fueron ahogados alude a la gente de Noé, y al Faraón y Hāmān. El Clamor se interpreta asimismo como alusión al rayo y a su trueno acompañante. Así, en este versículo los seres humanos son destruidos por los cuatro elementos tradicionales: el fuego, mediante el rayo o el Clamor; el agua, mediante el ahogamiento; la tierra, que los tragó; y el aire, con cuyo viento Dios envió una tempestad de piedras. Ninguno de estos castigos fue arbitrario, sino que fueron, desde una óptica coránica, fruto de la propia iniquidad de aquellas gentes. Así, Dios no les hizo injusticia, sino que ellos mismos se hicieron injusticia (cf. 2:57; 7:160; 9:70; 16:33, 118; 30:9).
Versículo 41
مَثَلُ ٱلَّذِينَ ٱتَّخَذُوا۟ مِن دُونِ ٱللَّهِ أَوْلِيَآءَ كَمَثَلِ ٱلْعَنكَبُوتِ ٱتَّخَذَتْ بَيْتًۭا ۖ وَإِنَّ أَوْهَنَ ٱلْبُيُوتِ لَبَيْتُ ٱلْعَنكَبُوتِ ۖ لَوْ كَانُوا۟ يَعْلَمُونَ ﴿٤١﴾
mathalu lladhīna ttakhadhū min dūni llāhi awliyāʾa kamathali l-ʿankabūti ttakhadhat baytan waʾinna awhana l-buyūti labaytu l-ʿankabūti law kānū yaʿlamūn
La parábola de quienes toman protectores en vez de Dios es como la de la araña que se construye una casa. En verdad la más frágil de las casas es la casa de la araña, si supieran.
41La censura coránica contra quienes toman protectores fuera de Dios (cf. 7:30; 39:3; 42:6; 45:10) se dirige contra quienes toman por protectores a otros seres humanos (véase, p. ej., 4:139c; 5:51c; 9:23–24c), contra quienes toman por protectores a los demonios (véase 7:27c; 18:50c) y contra quienes toman por protectores a los ídolos (véase 2:257). Desde la perspectiva coránica, Dios es el Protector Supremo (Walī), y el Profeta y la comunidad de creyentes son los únicos protectores verdaderos para los musulmanes en el ámbito humano (véase, p. ej., 2:107, 257; 3:68, 122; 4:45, 139; 5:55; 6:14, 127; 7:196; 8:72; 9:71, 116), mientras que los idólatras recaban la protección de sus ídolos (p. ej., 2:257; 13:16) y los incrédulos buscan la protección de Satanás y entre sí (p. ej., 7:30; 8:73; 16:100).
Así como una casa proporciona cobijo y amparo, mientras que la casa de una araña, o su telaraña, no lo hace, del mismo modo los verdaderos protectores proporcionan sustento y refugio, mientras que los falsos protectores adoptados por los incrédulos no lo hacen (R). Estos se ven así afligidos por las formas de destrucción mencionadas en el versículo anterior y por el castigo en el Más Allá. Y del mismo modo que la casa de la araña acaba convertida en polvo esparcido, así también los dogmas y rituales que los idólatras han erigido para su religión acaban convertidos en polvo esparcido y sus obras se desvanecen (2:217; 3:22; 5:53; 7:147; 9:17; 18:105). De esta manera, este versículo apunta asimismo al politeísmo oculto de aquellos que adoran a Dios para ser vistos por los hombres (2:264; 4:38, 142; 8:47), pues en realidad han tomado un dios distinto de Dios (R). Desde esta óptica, cualquier religión o ideología producida por seres humanos es la más frágil de las casas.
Versículo 42
إِنَّ ٱللَّهَ يَعْلَمُ مَا يَدْعُونَ مِن دُونِهِۦ مِن شَىْءٍۢ ۚ وَهُوَ ٱلْعَزِيزُ ٱلْحَكِيمُ ﴿٤٢﴾
inna llāha yaʿlamu mā yadʿūna min dūnihī min shayʾin wahuwa l-ʿazīzu l-ḥakīm
Ciertamente Dios sabe cuanto invocan en vez de Él. Y Él es el Poderoso, el Sabio.
42Aunque los idólatras desconozcan la vacuidad de cuanto invocan o adoran en vez de Él, Dios lo sabe y no los recompensará por ello.
Versículo 43
وَتِلْكَ ٱلْأَمْثَٰلُ نَضْرِبُهَا لِلنَّاسِ ۖ وَمَا يَعْقِلُهَآ إِلَّا ٱلْعَٰلِمُونَ ﴿٤٣﴾
watilka l-amthālu naḍribuhā lin-nāsi wamā yaʿqiluhā illā l-ʿālimūn
Estas son las parábolas; las proponemos a los hombres. Pero no las comprenden sino los que saben.
43Estas son las parábolas se refiere a la parábola de la casa de la araña y a parábolas semejantes expuestas a lo largo del Corán (Sh). De modo análogo, 59:21 declara que Dios propone parábolas a los hombres para que quizás reflexionen. Al comentar el presente versículo, al-Tustarī escribe: «Dios propone las parábolas a los hombres en general, ya que aquello que atestigua el poder señala al Poderoso. Mas nadie las comprende salvo Sus elegidos. Por tanto, el conocimiento es escaso y la comprensión de Dios aún más rara. Quienquiera que alcance el conocimiento por sí mismo a través de su ser connatural está engañado. Y quienquiera que llegue a conocerle mediante el conocimiento procedente de Dios, Dios sabe lo que Él Mismo dispuso para él. La criatura carece de conocimiento de la verdad más allá de eso. Esta alusión [a las parábolas] se hizo debido a la lejanía de los corazones con respecto al conocimiento de la realidad» (ST).
Versículo 44
خَلَقَ ٱللَّهُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضَ بِٱلْحَقِّ ۚ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَةًۭ لِّلْمُؤْمِنِينَ ﴿٤٤﴾
khalaqa llāhu s-samāwāti wal-arḍa bil-ḥaqqi inna fī dhālika laʾāyatal lil-muʾminīn
Dios creó los cielos y la tierra con la verdad. Ciertamente en eso hay un signo para los creyentes.
44Que Dios creó los cielos y la tierra con la verdad (cf. 6:73; 16:3; 39:5; 45:22; 64:3) se reitera de diversas formas en múltiples versículos (véase 10:5; 14:19; 15:85; 30:8; 46:3; véase también 44:38–39c). Con la verdad traduce bi-l-ḥaqq, que también puede significar «para la verdad», señalando que la creación fue suscitada para manifestar la verdad (IJ). En este contexto, que en eso hay un signo para los creyentes (cf. 15:77) alude a la fragilidad del orden creado, del cual la telaraña descrita en el v. 41 es un símbolo, y suscita la idea de que cualquier cosa creada puede ser utilizada por Dios como parábola, como en 2:26: En verdad Dios no se avergüenza de proponer la parábola de un mosquito o de algo aún menor.
Versículo 45
ٱتْلُ مَآ أُوحِىَ إِلَيْكَ مِنَ ٱلْكِتَٰبِ وَأَقِمِ ٱلصَّلَوٰةَ ۖ إِنَّ ٱلصَّلَوٰةَ تَنْهَىٰ عَنِ ٱلْفَحْشَآءِ وَٱلْمُنكَرِ ۗ وَلَذِكْرُ ٱللَّهِ أَكْبَرُ ۗ وَٱللَّهُ يَعْلَمُ مَا تَصْنَعُونَ ﴿٤٥﴾
utlu mā ūḥiya ilayka mina l-kitābi waʾaqimi ṣ-ṣalāta inna ṣ-ṣalāta tanhā ʿani l-faḥshāʾi wal-munkari waladhikru llāhi akbaru wallāhu yaʿlamu mā taṣnaʿūn
Recita lo que te ha sido revelado del Libro y realiza la oración. Ciertamente la oración preserva de la torpeza y de lo abominable, pero el recuerdo de Dios es ciertamente mayor. Y Dios sabe cuanto hacéis.
45Aquí la oración alude a las oraciones preceptivas (IJ, Q, R). Algunos afirman que alude al acto de recitar el Corán (IJ, Ṭ), que constituye otra forma de culto supererogatorio, pero al-Rāzī rechaza dicha interpretación dado que el versículo ya comienza ordenando la recitación del Corán. El mandato conjunto de recitar el Corán y realizar la oración puede entenderse en el sentido de que si uno realiza las oraciones y luego medita sobre las palabras del Corán recitadas en ellas, esto le preservará de cometer la torpeza y lo abominable (IJ), aunque otros interpretan que la oración cumple por sí misma esta función (IJ). Según un dicho atribuido en ocasiones al Profeta y en otras a su Compañero Ibn Masʿūd: «Aquel cuya oración no le preserva de la torpeza y lo abominable, su oración no le procura sino mayor alejamiento [de Dios]» (IJ, R, Sh, Ṭ). Desde esta óptica, es posible que la oración por sí sola no preserve de la torpeza y lo abominable a menos que se acompañe de sinceridad y arrepentimiento, como en 5:27: Dios solo acepta de los temerosos [de Él] (Z). Con todo, se considera que la gracia propia de la oración puede apartar a uno de las malas acciones e inclinarlo hacia las buenas, como cuando el Profeta dijo respecto a un joven que rezaba con él pero tendía a cometer actos indecentes: «Ciertamente su oración pronto se lo impedirá» (Bḍ, Q, Z). Aquí torpeza puede aludir a la fornicación y lo abominable a la desobediencia (Ṭ). La oración preserva de estos y otros pecados por cuanto purifica el corazón, función aludida cuando el Profeta preguntó a sus Compañeros: «Decidme: si alguno de vosotros tuviera un río junto a su puerta en el que se lavara cinco veces al día, ¿quedaría en él algo de suciedad?» A lo cual la gente respondió: «No quedaría nada de su suciedad». Él dijo: «Esa es la semejanza de las cinco oraciones. Dios borra con ellas los pecados» (Q). En este orden de cosas, al-Ġazzālī aconseja adentrarse más profundamente en la oración, puesto que no fue prescrita meramente por las palabras y movimientos que implica, sino para «pulir el corazón y renovar el recuerdo de Dios» (Iḥyāʾ ʿulūm al-dīn [Beirut, 1998], 1:142). Con respecto a la función de la oración como salvaguarda frente a la torpeza y lo abominable, se relata que al-Tustarī dijo: «Toda oración que no refrene los actos vergonzosos e injustos y carezca del adorno de rehuir tales obras está viciada, y es deber de uno purificarla» (ST, Su).
El recuerdo de Dios es ciertamente mayor (o «lo más grande») significa que recordar a Dios es superior a todo lo demás (IJ, Sh, Ṭ), incluidos los demás actos de adoración. Desde otra perspectiva, denota que el recuerdo que Dios tiene de los seres humanos es mayor que el recuerdo que ellos tienen de Dios (Bḍ, IJ, Sh, Su, Ṭ, Z), puesto que Su recuerdo es eterno y el de ellos es temporal (Su), o bien ambos significados pueden confluir simultáneamente (Sh, Ṭ). Desde una visión sufí, la conjunción de ambos sentidos indica que la plenitud del recuerdo acaece solo cuando el individuo se aniquila ante Dios, de suerte que no subsiste ego ni individualidad, comprendiendo así que su recuerdo de Dios es en realidad el recuerdo que Dios tiene de Sí Mismo a través de él y en su interior. Únicamente esta modalidad de recuerdo puede ser verdaderamente «grande», ya que solo ella trasciende las contingencias del tiempo y del espacio a las cuales, por definición, estaría ligado cualquier recuerdo humano ordinario de Dios.
Algunos entienden asimismo que este versículo significa que recordar a Dios en la oración es mejor que la torpeza y lo abominable que esta previene (IJ, Ṭ), que el recuerdo de Dios por parte de los creyentes es superior al recuerdo que los idólatras tienen de sus dioses (R), o que la oración —que algunos consideran lo pretendido por el recuerdo de Dios en este versículo— es superior a todos los demás actos de obediencia (Bḍ, Z). En lo tocante a la preeminencia del recuerdo de Dios, cualquiera que sea el sentido que concurra de los expuestos, se relata que el Profeta dijo: «El mundo está maldito, y maldito está cuanto hay en él, salvo el recuerdo de Dios y lo que lo favorece».
Versículo 46
۞ وَلَا تُجَٰدِلُوٓا۟ أَهْلَ ٱلْكِتَٰبِ إِلَّا بِٱلَّتِى هِىَ أَحْسَنُ إِلَّا ٱلَّذِينَ ظَلَمُوا۟ مِنْهُمْ ۖ وَقُولُوٓا۟ ءَامَنَّا بِٱلَّذِىٓ أُنزِلَ إِلَيْنَا وَأُنزِلَ إِلَيْكُمْ وَإِلَٰهُنَا وَإِلَٰهُكُمْ وَٰحِدٌۭ وَنَحْنُ لَهُۥ مُسْلِمُونَ ﴿٤٦﴾
walā tuŷādilū ahla l-kitābi illā billatī hiya aḥsanu illā lladhīna ẓalamū minhum waqūlū āmannā billadhī unzila ilaynā waʾunzila ilaykum waʾilāhunā waʾilāhukum wāḥidun wanaḥnu lahū muslimūn
Y no disputéis con la Gente del Libro sino de la manera más virtuosa, excepto con aquellos de ellos que hayan obrado mal. Y decid: «Creemos en lo que ha sido descendido a nosotros y ha sido descendido a vosotros; nuestro Dios y vuestro Dios es Uno, y a Él somos sumisos».
46Este versículo constituye una orden dirigida al Profeta y a los musulmanes de no contender con los judíos y los cristianos sino de una manera hermosa que los convoque a través de los signos de Dios y extraiga pruebas de las evidencias divinas (Ṭ), o de una forma que los exhorte al bien, como en 16:125: Llama al camino de tu Señor con sabiduría y hermosa exhortación, y disputa con ellos de la manera más virtuosa (IK); esto significa que incluso si los demás hablan con aspereza, los musulmanes deben hablar con bondad (Ṭ). Aquellos de ellos que hayan obrado mal denota a aquellos de la Gente del Libro que se apartan de los signos transmitidos por los profetas de Dios y persisten en la contumacia y la arrogancia (IK), o a quienes entran en conflicto bélico contra los musulmanes y rehúsan pactar con ellos (Ṭ). Según algunos, este versículo fue abrogado por 9:29, pero al-Ṭabarī defiende que este versículo sigue en vigor y no está abrogado, recalcando que ningún versículo puede considerarse abrogado sin una prueba concluyente.
Se encomienda luego a los musulmanes declarar las afinidades esenciales entre las revelaciones remitidas a ellos y las enviadas a comunidades religiosas pretéritas, como en 2:136: Decid: «Creemos en Dios y en lo que ha sido descendido a nosotros, y en lo que fue descendido a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las Tribus, y en lo que fue dado a Moisés y a Jesús, y en lo que fue dado a los profetas de parte de su Señor. No hacemos distinción entre ninguno de ellos, y a Él somos sumisos» (cf. 3:84). En cuanto a los intercambios con la Gente del Libro, se relata que el Profeta aconsejó a sus partidarios: «No deis por cierta a la Gente del Libro ni la desmintáis; decid: “Creemos en lo que ha sido descendido a nosotros y lo que ha sido descendido a vosotros; nuestro Dios y vuestro Dios es Uno, y a Él somos sumisos”» (IK, Q, Ṭ, Z).
Versículo 47
وَكَذَٰلِكَ أَنزَلْنَآ إِلَيْكَ ٱلْكِتَٰبَ ۚ فَٱلَّذِينَ ءَاتَيْنَٰهُمُ ٱلْكِتَٰبَ يُؤْمِنُونَ بِهِۦ ۖ وَمِنْ هَٰٓؤُلَآءِ مَن يُؤْمِنُ بِهِۦ ۚ وَمَا يَجْحَدُ بِـَٔايَٰتِنَآ إِلَّا ٱلْكَٰفِرُونَ ﴿٤٧﴾
wakadhālika anzalnā ilayka l-kitāba falladhīna ātaynāhumu l-kitāba yuʾminūna bihī wamin hāʾulāʾi man yuʾminu bihī wamā yaŷḥadu biʾāyātinā illā l-kāfirūn
Así te hemos descendido el Libro. Por tanto, aquellos a quienes dimos el Libro creen en él. De entre ellos hay quienes creen en él; y nadie rechaza Nuestros signos sino los incrédulos.
47De entre ellos hay quienes creen en él significa que entre la Gente del Libro, aquí denominada aquellos a quienes dimos el Libro, hay quienes creyeron en el Corán y en la misión profética de Muḥammad (Ṭ, Z); o bien denota a los mecanos (Z), algunos de los cuales creyeron en el Corán, mientras que muchos no lo hicieron. Cuando se entiende como una alusión a la Gente del Libro, la mayoría de los comentaristas lo interpreta referido a aquellos judíos y cristianos que se hicieron musulmanes (IK, Q, Ṭ, Z). Pero esto no tiene por qué ser necesariamente así, como en 3:199: Y ciertamente entre la Gente del Libro hay quienes creen en Dios y en lo que ha sido descendido a vosotros y en lo que ha sido descendido a ellos. Tales personas no habrían rechazado los signos de Dios y, por ende, no habrían sido de aquellos que se opusieron a los musulmanes; véase también el comentario a 3:110–115; 5:82–83.
Versículo 48
وَمَا كُنتَ تَتْلُوا۟ مِن قَبْلِهِۦ مِن كِتَٰبٍۢ وَلَا تَخُطُّهُۥ بِيَمِينِكَ ۖ إِذًۭا لَّٱرْتَابَ ٱلْمُبْطِلُونَ ﴿٤٨﴾
wamā kunta tatlū min qablihī min kitābin walā takhuṭṭuhū biyamīnika idhal lartāba l-mubṭilūn
Y tú no recitabas antes de este ningún Libro, ni lo escribías con tu diestra, pues entonces habrían dudado los falsarios.
48Este versículo se entiende en el sentido de que el Profeta no tuvo participación alguna en la autoría del Corán, una de las convicciones doctrinales esenciales de todas las escuelas del pensamiento islámico. Dirigiéndose a él directamente, alude al hecho de haber vivido entre su pueblo durante largos años, período a lo largo del cual jamás había recitado otro libro ni había pretendido haber compuesto ninguno, ya que era «iletrado» (ummī), como en 7:157, donde se alude a Muḥammad como el Profeta iletrado (IK, Ṭ, Z). Tanto 26:224–227 como 36:69 rechazan asimismo la idea de que el Profeta fuera poeta. Este versículo argumenta a continuación que, si el Profeta se hubiera dedicado a la recitación y a la composición escrita, los falsarios —es decir, los qurayshíes (Ṭ, Z) o aquellos de entre la Gente del Libro que se le oponían (Z)— habrían tenido más motivos para dudar del origen de la revelación, como en 25:5: Y dicen: «Son fábulas de los antiguos que él ha hecho transcribir, y se le recitan mañana y tarde» (cf. 6:25; 8:31; 16:24; 23:83; 27:68; 46:17; 68:15; 83:13).
Versículo 49
بَلْ هُوَ ءَايَٰتٌۢ بَيِّنَٰتٌۭ فِى صُدُورِ ٱلَّذِينَ أُوتُوا۟ ٱلْعِلْمَ ۚ وَمَا يَجْحَدُ بِـَٔايَٰتِنَآ إِلَّا ٱلظَّٰلِمُونَ ﴿٤٩﴾
bal huwa āyātum bayyinātun fī ṣudūri lladhīna ūtū l-ʿilma wamā yaŷḥadu biʾāyātinā illā ẓ-ẓālimūn
Al contrario, son signos claros en los pechos de aquellos a quienes se les ha dado el conocimiento, y nadie rechaza Nuestros signos sino los injustos.
49Algunos entienden este versículo en el sentido de que el Corán se compone de signos o versículos claros que son fáciles de memorizar, como en 54:17: Y ciertamente hemos hecho el Corán fácil de recordar (cf. 54:22, 32, 40), y que estos signos o versículos son preservados, recitados e interpretados por aquellos a quienes se les ha dado el conocimiento (Aj, IK, Z). Otros interpretan aquellos a quienes se les ha dado el conocimiento (cf. 22:54; 34:6; 58:11) como una referencia a aquellos de entre la Gente del Libro que habían hallado referencias o signos claros acerca del profeta Muḥammad en sus propias escrituras (Aj, Ṭ).
Versículo 50
وَقَالُوا۟ لَوْلَآ أُنزِلَ عَلَيْهِ ءَايَٰتٌۭ مِّن رَّبِّهِۦ ۖ قُلْ إِنَّمَا ٱلْءَايَٰتُ عِندَ ٱللَّهِ وَإِنَّمَآ أَنَا۠ نَذِيرٌۭ مُّبِينٌ ﴿٥٠﴾
waqālū lawlā unzila ʿalayhi āyātum mir rabbihī qul innamā l-āyātu ʿinda llāhi waʾinnamā ana nadhīrum mubīn
Y dicen: «¿Por qué no han descendido sobre él signos procedentes de su Señor?» Di: «Los signos están únicamente junto a Dios, y yo no soy sino un amonestador claro».
50Este es uno de los diversos versículos en los cuales los incrédulos exigen un signo milagroso como prueba de la veracidad de la revelación (véase 2:118; 10:20; 13:7; 17:90–93; 20:133; 6:37c; 54:1–2c). Que los signos están únicamente junto a Dios alude a que solo Dios posee las llaves de los tesoros de lo Oculto y dispensa los signos como solo Él dispone, como en 6:50, donde se encomienda al Profeta: Di: «No os digo que obren en mi poder los tesoros de Dios, ni conozco lo Oculto, ni os digo que sea un ángel. Solo sigo lo que me es revelado». Se le instruye al Profeta que declare: «Solo soy un amonestador claro» o «No soy sino un amonestador» en múltiples versículos (22:49; 38:70; 46:9; 67:26; véase también 27:92), y otros pasajes le indican: Tú eres solo un amonestador (13:7; 79:45) y No eres sino un amonestador (35:23).
Versículo 51
أَوَلَمْ يَكْفِهِمْ أَنَّآ أَنزَلْنَا عَلَيْكَ ٱلْكِتَٰبَ يُتْلَىٰ عَلَيْهِمْ ۚ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَرَحْمَةًۭ وَذِكْرَىٰ لِقَوْمٍۢ يُؤْمِنُونَ ﴿٥١﴾
awalam yakfihim annā anzalnā ʿalayka l-kitāba yutlā ʿalayhim inna fī dhālika laraḥmatan wadhikrā liqawmin yuʾminūn
¿Acaso no les basta que te hayamos descendido el Libro que se les recita? Ciertamente en eso hay una misericordia y un recordatorio para gente que cree.
51Este versículo responde a la objeción planteada en el versículo precedente (Q), con el sentido de: «¿Acaso no les basta como signo el hecho de que Dios haya descendido el Corán como revelación?» (Ṭ). Véase también 20:133: Dicen: «¿Por qué no nos trae un signo de su Señor?» ¿Acaso no les ha llegado la prueba clara de lo que contienen las escrituras antiguas? Respecto a la suficiencia del Corán como signo, se relata que el Profeta dijo: «No hay profeta a quien no se le dieran milagros merced a los cuales los hombres creyeran en él. Lo que a mí me ha sido concedido es una revelación que Dios me transmite, y albergo la esperanza de ser quien cuente con el mayor número de seguidores el Día de la Resurrección» (IK). El Corán es una misericordia, puesto que relata las Bendiciones y el Favor de Dios, y un recordatorio o amonestación en cuanto al Castigo de Dios (IK).
Versículo 52
قُلْ كَفَىٰ بِٱللَّهِ بَيْنِى وَبَيْنَكُمْ شَهِيدًۭا ۖ يَعْلَمُ مَا فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۗ وَٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ بِٱلْبَٰطِلِ وَكَفَرُوا۟ بِٱللَّهِ أُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْخَٰسِرُونَ ﴿٥٢﴾
qul kafā billāhi baynī wabaynakum shahīdan yaʿlamu mā fī s-samāwāti wal-arḍi walladhīna āmanū bil-bāṭili wakafarū billāhi ulāʾika humu l-khāsirūn
Di: «Dios basta como Testigo entre vosotros y yo. Él sabe cuanto hay en los cielos y en la tierra». Y quienes creen en lo falso y no creen en Dios, esos son los perdedores.
52En 17:96 se encomienda asimismo al Profeta decir: Dios basta como Testigo entre vosotros y yo, cuando los incrédulos objetan contra su condición profética diciendo: ¿Ha enviado Dios a un ser humano como mensajero? (17:94). En la presente sūrah, los incrédulos demandan un signo —esto es, un milagro— como prueba de las aseveraciones del Profeta, y en 17:92 preguntan por qué Dios no envió ángeles. En ambos casos pretenden una prueba sobrenatural incontestable, mas como afirma 6:25: Aunque vieran todos los signos, no creerían en ellos (cf. 7:146). Por ende, se prescribe al Profeta responder haciéndoles saber que Dios basta como Testigo (cf. 4:79, 166; 13:43; 17:96; 46:8; 48:28), significando que Él dirimirá sus diferencias, puesto que Él conoce a quienes creen en lo falso y a quienes atestiguan la verdad. En análogo sentido, se instruye al Profeta que diga a los incrédulos que desmienten su profecía: Bastan Dios y quien posee conocimiento del Libro como testigo entre vosotros y yo (13:43).
Versículo 53–54
وَيَسْتَعْجِلُونَكَ بِٱلْعَذَابِ ۚ وَلَوْلَآ أَجَلٌۭ مُّسَمًّۭى لَّجَآءَهُمُ ٱلْعَذَابُ وَلَيَأْتِيَنَّهُم بَغْتَةًۭ وَهُمْ لَا يَشْعُرُونَ ﴿٥٣﴾ يَسْتَعْجِلُونَكَ بِٱلْعَذَابِ وَإِنَّ جَهَنَّمَ لَمُحِيطَةٌۢ بِٱلْكَٰفِرِينَ ﴿٥٤﴾
wayastaʿŷilūnaka bil-ʿadhābi walawlā aŷalum musammal laŷāʾahumu l-ʿadhābu walayaʾtiyannahum baghtatan wahum lā yashʿurūn · yastaʿŷilūnaka bil-ʿadhābi waʾinna ŷahannama lamuḥīṭatum bil-kāfirīn
Y te piden que apresures el castigo. De no haber sido por un plazo prefijado, el castigo ciertamente habría caído sobre ellos. Y ciertamente les llegará de repente, sin que se percaten.
Y te piden que apresures el castigo. En verdad el Infierno cercará a los incrédulos
53–54El hecho de que pretendan apresurar el castigo alude a la manera en que los incrédulos desoyen las advertencias de los profetas y se mofan de los castigos que estos anuncian, diciendo: ¿Cuándo se cumplirá esta promesa, si sois veraces? (10:48; 21:38; 27:71; 34:29; 36:48; 67:25), llegando incluso al extremo de decir: ¡Oh Dios, si esto es la verdad procedente de Ti, haz llover sobre nosotros piedras del cielo o tráenos un castigo doloroso! (8:32). Esta actitud burlona se atribuye a todos los incrédulos de un modo u otro y se contrasta en otros pasajes con la de los creyentes: Quienes no creen en ella pretenden apresurarla, mientras que los que creen sienten temor de ella y saben que es la verdad (42:18; para otros pasajes en los cuales los incrédulos demandan que se les apresure el castigo, véase 10:50–51; 13:6; 22:47; 26:204; 27:46, 72; 37:176–177; 38:16; 51:14). Como réplica ante semejante actitud, se le dice al Profeta que responda: Aquello que pretendéis apresurar no está en mi poder. El juicio pertenece solo a Dios; Él declara la Verdad y es el mejor de los decisores (6:57; véase también 22:47).
Un plazo prefijado figura en diversos contextos en el Corán, con frecuencia como alusión al término asignado a la vida del ser humano (6:2, 60; 11:3; 14:10; 22:5, 33; 39:42; 40:67; 71:4); en otras ocasiones, como aquí, alude al Castigo Divino (16:61; 20:129; 29:53; 35:45) y constituye una referencia al Día del Juicio (35:45; 42:14). Aparece asimismo respecto a los cursos prefijados para la luna y el sol (13:2; 31:29; 35:13; 39:5), al período de existencia de los cielos y de la tierra (30:8; 46:3) y a la liquidación de las deudas (2:282). Para un estudio más pormenorizado sobre la interpretación de un plazo prefijado, véase 35:45c.
Versículo 55
يَوْمَ يَغْشَىٰهُمُ ٱلْعَذَابُ مِن فَوْقِهِمْ وَمِن تَحْتِ أَرْجُلِهِمْ وَيَقُولُ ذُوقُوا۟ مَا كُنتُمْ تَعْمَلُونَ ﴿٥٥﴾
yawma yaghshāhumu l-ʿadhābu min fawqihim wamin taḥti arŷulihim wayaqūlu dhūqū mā kuntum taʿmalūn
el Día en que el castigo los cubra desde arriba y desde debajo de sus pies, y diremos: «¡Gustad lo que solíais hacer!»
55Que el castigo cubra a los incrédulos desde arriba y desde debajo de sus pies es una expresión idiomática que significa que el castigo los envolverá por todos lados (cf. 5:66; 6:65; 33:10). Puede referirse asimismo a las diversas modalidades de castigo que caen desde arriba, tales como trombas de lluvia, tempestades de piedras y rayos destructores, y desde abajo, como los terremotos; véase 6:65c. ¡Gustad lo que solíais hacer! equivale a gustad el castigo eterno por lo que solíais hacer (32:14; cf. 3:106; 6:30; 7:39; 8:35; 46:34).
Versículo 56
يَٰعِبَادِىَ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوٓا۟ إِنَّ أَرْضِى وَٰسِعَةٌۭ فَإِيَّٰىَ فَٱعْبُدُونِ ﴿٥٦﴾
yāʿibādiya lladhīna āmanū inna arḍī wāsiʿatun faʾiyyāya faʿbudūn
¡Oh, siervos Míos que creéis! En verdad Mi tierra es ancha. ¡Adoradme, pues!
56Se relata que este versículo fue revelado para aconsejar a ciertos musulmanes que emigraran de La Meca a Abisinia, donde podrían practicar libremente su religión (IK, Q). De manera similar a los vv. 1–10, prescribe que quienes no puedan adorar a Dios en la tierra en la que habitan deben desplazarse a otra tierra donde les sea posible permanecer fieles a su fe (Z). A este respecto, se conecta con 4:97: Cuando los ángeles tomen las almas de aquellos que se hacían injusticia a sí mismos, dirán: «¿En qué estado estabais?» Responderán: «Éramos desvalidos y oprimidos en la tierra». Dirán [los ángeles]: «¿Acaso la tierra de Dios no era bastante ancha para que hubierais emigrado en ella?» Esos tendrán su morada en el Infierno: ¡qué pésimo término de viaje!
Versículo 57
كُلُّ نَفْسٍۢ ذَآئِقَةُ ٱلْمَوْتِ ۖ ثُمَّ إِلَيْنَا تُرْجَعُونَ ﴿٥٧﴾
kullu nafsin dhāʾiqatu l-mawti thumma ilaynā turŷaʿūn
Cada alma probará la muerte. Luego a Nosotros seréis devueltos.
Versículo 58–59
وَٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَعَمِلُوا۟ ٱلصَّٰلِحَٰتِ لَنُبَوِّئَنَّهُم مِّنَ ٱلْجَنَّةِ غُرَفًۭا تَجْرِى مِن تَحْتِهَا ٱلْأَنْهَٰرُ خَٰلِدِينَ فِيهَا ۚ نِعْمَ أَجْرُ ٱلْعَٰمِلِينَ ﴿٥٨﴾ ٱلَّذِينَ صَبَرُوا۟ وَعَلَىٰ رَبِّهِمْ يَتَوَكَّلُونَ ﴿٥٩﴾
waalladhīna āmanū waʿamilū ṣ-ṣāliḥāti lanubawwiʾannahum mina l-ŷannati ghurafan taŷrī min taḥtihā l-anhāru khālidīna fīhā niʿma aŷru l-ʿāmilīn · alladhīna ṣabarū waʿalā rabbihim yatawakkalūn
Y a quienes crean y realicen obras rectas, ciertamente los alojaremos en elevadas estancias del Jardín por debajo de las cuales corren ríos, donde morarán eternamente. ¡Qué excelente recompensa para quienes obran [rectitud],
aquellos que son pacientes y confían en su Señor!
58–59Tras haber retornado las almas a Dios, a cada una se le hace saber su destino en el Más Allá. A los creyentes se les otorgan elevadas estancias del Jardín, que en otros lugares se describen como aposentos sobre los cuales hay otros aposentos elevados (39:20). A propósito de ellas, se relata que el Profeta dijo: «En el Jardín hay estancias cuyo exterior se divisa desde el interior y cuyo interior se divisa desde el exterior. Dios las ha dispuesto para quienes ofrecen alimento, para quienes hablan con mesura, para quienes oran y ayunan con asiduidad y para quienes velan en oración durante la noche mientras los demás duermen» (IK). Que Dios los alojará alude a las penurias que algunos debían afrontar al emigrar, tratadas en el v. 56, confortando a los creyentes con la certeza de que, renuncien a lo que renunciaren, si emigran por la causa de Dios (16:41), recibirán elevadas estancias en el Más Allá, cuando no en esta vida terrenal. En otros pasajes se les garantiza: A quienes emigraron por la causa de Dios, tras haber sido agraviados, ciertamente los alojaremos en un buen lugar en este mundo —y la recompensa del Más Allá es mayor aún, si supieran (16:41). Frente a los incrédulos, que pretendían apresurar su desenlace fatal (vv. 53–54), tales personas son pacientes ante lo que se les presenta en el presente y confían en su Señor con respecto a lo que Él les deparará en el futuro (cf. 16:42; R).
Versículo 60
وَكَأَيِّن مِّن دَآبَّةٍۢ لَّا تَحْمِلُ رِزْقَهَا ٱللَّهُ يَرْزُقُهَا وَإِيَّاكُمْ ۚ وَهُوَ ٱلسَّمِيعُ ٱلْعَلِيمُ ﴿٦٠﴾
wakaʾayyim min dābbatil lā taḥmilu rizqahā llāhu yarzuquhā waʾiyyākum wahuwa s-samīʿu l-ʿalīm
¿Y cuántas bestias no acarrean su propio sustento, y sin embargo Dios las sustenta a ellas y a vosotros? Y Él es Quien todo lo oye, el Omnisciente.
60Aquí el modo en que los animales salvajes se encomiendan a Dios para su sustento se ofrece como ejemplo para los creyentes, como en un célebre ḥadīz: «Si confiarais en Dios como Él merece, Él os proveería como provee a las aves: salen con el buche vacío por la mañana y regresan saciadas al anochecer» (Q). En este contexto, que Dios sea Quien todo lo oye, el Omnisciente sirve de recordatorio de que Dios conoce las necesidades de todas las cosas y las atiende. Puede interpretarse asimismo en el sentido de que Él escucha a los creyentes cuando Le suplican y conoce sus necesidades cuando guardan silencio (R).
Versículo 61
وَلَئِن سَأَلْتَهُم مَّنْ خَلَقَ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضَ وَسَخَّرَ ٱلشَّمْسَ وَٱلْقَمَرَ لَيَقُولُنَّ ٱللَّهُ ۖ فَأَنَّىٰ يُؤْفَكُونَ ﴿٦١﴾
walaʾin saʾaltahum man khalaqa s-samāwāti wal-arḍa wasakhkhara sh-shamsa wal-qamara layaqūlunna llāhu faʾannā yuʾfakūn
Y si les preguntaras: «¿Quién creó los cielos y la tierra y sometió el sol y la luna?», ciertamente dirían: «Dios». ¿Cómo, pues, se desvían?
61Cf. 43:87. Al ser interrogados acerca de quién es el Creador y Soberano de todas las cosas, ellos —es decir, los idólatras de entre los Quraysh— ciertamente dirían: «Dios» (cf. 10:31; 23:84–85; 29:63; 31:25; 39:38; 43:9, 87), porque continuaban creyendo en una deidad suprema, si bien rendían culto a ídolos junto a ella —es decir, atribuían copartícipes a dicha deidad—. Se le indica entonces al Profeta que responda diciendo: ¡Alabado sea Dios! (v. 63), significando que únicamente Dios debe ser alabado por cuanto existe en la creación y no esos partícipes que Le asocian, partícipes que ninguna intervención tuvieron en la creación, y que nadie más allá de Dios debe ser adorado (Z).
¿Cómo, pues, se desvían? traduce annā yuʾfakūn (cf. 43:87), que literalmente es: «¿Cómo se apartan?», y que conlleva indefectiblemente una connotación negativa, en el sentido de apartarse de la verdad hacia la falsedad —pasar de la veracidad a la mentira, o de las obras bellas a las abyectas (Iṣ)— y, por ende, extraviarse o engañarse (Tāŷ al-ʿarūs). Aquí expresa asombro, significando: «¿Cómo pueden apartarse de la Unicidad de Dios y atribuirle copartícipes cuando al mismo tiempo afirman que Él es el Creador de los cielos y de la tierra?» (Z). En este sentido, enlaza con el recurrente tema coránico de que muchos creen en Dios pero no obran en consecuencia con su fe; véase 23:84–89.
Versículo 62–63
ٱللَّهُ يَبْسُطُ ٱلرِّزْقَ لِمَن يَشَآءُ مِنْ عِبَادِهِۦ وَيَقْدِرُ لَهُۥٓ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ بِكُلِّ شَىْءٍ عَلِيمٌۭ ﴿٦٢﴾ وَلَئِن سَأَلْتَهُم مَّن نَّزَّلَ مِنَ ٱلسَّمَآءِ مَآءًۭ فَأَحْيَا بِهِ ٱلْأَرْضَ مِنۢ بَعْدِ مَوْتِهَا لَيَقُولُنَّ ٱللَّهُ ۚ قُلِ ٱلْحَمْدُ لِلَّهِ ۚ بَلْ أَكْثَرُهُمْ لَا يَعْقِلُونَ ﴿٦٣﴾
allāhu yabsuṭu r-rizqa liman yashāʾu min ʿibādihī wayaqdiru lahū inna llāha bikulli shayʾin ʿalīm · walaʾin saʾaltahum man nazzala mina s-samāʾi māʾan faʾaḥyā bihi l-arḍa mim baʿdi mawtihā layaqūlunna llāhu quli l-ḥamdu lillāhi bal aktharuhum lā yaʿqilūn
Dios prodiga y restringe el sustento a quien Le place de Sus siervos. Ciertamente Dios es Conocedor de todas las cosas.
Y si les preguntaras: «¿Quién hace descender agua del cielo y revive con ella la tierra después de su muerte?», ciertamente dirían: «Dios». Di: «¡Alabado sea Dios!» Al contrario, la mayoría de ellos no comprende.
62–63Dios prodiga y restringe el sustento a quien Le place (cf. 13:26; 17:30; 28:82; 30:37; 34:36, 39; 39:52; 42:12; véase 34:39c) sirve de engarce entre la consideración de Dios como Creador y la de Dios como Sustentador. Aquí, el hecho de que los incrédulos ciertamente dirían: «Dios» (cf. 10:31; 23:84–85; 29:61; 31:25; 39:38; 43:9, 87) señala que, así como reconocen a un Creador Supremo, del mismo modo deberían admitir que es Dios Quien les provee el sustento. Con todo, no son capaces de deducir la conclusión pertinente porque la mayoría de ellos no comprende (cf. 5:103; 49:4). El poder de Dios para revivir la tierra estéril opera asimismo como argumento de Su capacidad para resucitar (cf. 7:57; 16:65; 22:5; 30:19, 24, 50; 35:9; 36:33; 41:31, 39; 43:11; 45:5; 50:9–11).
Versículo 64
وَمَا هَٰذِهِ ٱلْحَيَوٰةُ ٱلدُّنْيَآ إِلَّا لَهْوٌۭ وَلَعِبٌۭ ۚ وَإِنَّ ٱلدَّارَ ٱلْءَاخِرَةَ لَهِىَ ٱلْحَيَوَانُ ۚ لَوْ كَانُوا۟ يَعْلَمُونَ ﴿٦٤﴾
wamā hādhihi l-ḥayātu d-dunyā illā lahwun walaʿibun waʾinna d-dāra l-ākhirata lahiya l-ḥayawānu law kānū yaʿlamūn
La vida de este mundo no es sino distracción y juego. Y ciertamente la Morada del Más Allá es la verdadera vida, si supieran.
64Este mundo también es caracterizado como no más que juego y distracción (6:32; cf. 47:36), indicando la celeridad con que se desvanece (Aj), y como mero disfrute ilusorio (3:185). En 57:20 se describe con mayor amplitud como juego, distracción, ornato, jactancia mutua y rivalidad por la multiplicación de riquezas e hijos; como la semejanza de una lluvia cuya vegetación deleita a los sembradores; luego se marchita de tal modo que la ves volverse amarilla, y luego se hace briznas; véase 57:20c. La Morada del Más Allá (cf. 2:95; 6:32; 7:169; 12:109; 16:30; 28:77, 83; 33:29) designa al Paraíso.
Versículo 65
فَإِذَا رَكِبُوا۟ فِى ٱلْفُلْكِ دَعَوُا۟ ٱللَّهَ مُخْلِصِينَ لَهُ ٱلدِّينَ فَلَمَّا نَجَّىٰهُمْ إِلَى ٱلْبَرِّ إِذَا هُمْ يُشْرِكُونَ ﴿٦٥﴾
faʾidhā rakibū fī l-fulki daʿawu llāha mukhliṣīna lahu d-dīna falammā naŷŷāhum ilā l-barri idhā hum yushrikūn
Y cuando embarcan en una nave, invocan a Dios profesándole devoción sincera, pero cuando Él los pone a salvo en tierra firme, he aquí que asocian partícipes [a Dios].
65Cf. 10:22–23; 17:67; 31:32. Una borrasca marina puede contemplarse como parábola de las aflicciones que asedian a uno a lo largo de la existencia. Profesándole devoción sincera (cf. 7:29; 10:22; 31:32; 40:14, 65; 98:5) alude a la exclusividad con que las personas se vuelven a Dios ante la crudeza de los padecimientos que las sobrecogen (Ṭ). Empero, una vez puestas a salvo, se apartan y son desagradecidas (17:67), recaen en el politeísmo y obran con tiranía en la tierra sin derecho (10:23). En consonancia con el versículo precedente, este versículo puede interpretarse como una alusión a la hipocresía religiosa y espiritual, en la medida en que muchos oran dirigiéndose a Dios momentáneamente en momentos de extrema necesidad, pero una vez desaparecida la urgencia, se desentienden, olvidan a Dios y se entregan a la prosecución de los bienes terrenales. En este sentido, es la atadura a la vida de este mundo lo que priva a muchos seres humanos de creer en Dios (R).
Versículo 66
لِيَكْفُرُوا۟ بِمَآ ءَاتَيْنَٰهُمْ وَلِيَتَمَتَّعُوا۟ ۖ فَسَوْفَ يَعْلَمُونَ ﴿٦٦﴾
liyakfurū bimā ātaynāhum waliyatamattaʿū fasawfa yaʿlamūn
¡Que sean desagradecidos con lo que les hemos dado y que disfruten, pues pronto sabrán!
66Cf. 16:55; 30:34. Si las gentes desdeñan las Bendiciones de Dios, son libres de repudiarlas y perseverar en la incredulidad, como en 18:29, donde se instruye al Profeta: Así pues, quien quiera, que crea; y quien quiera, que no crea. La frase que disfruten enlaza con el v. 64. Aunque imaginen que la distracción y juego de este mundo es un bien, por cuanto se les permite disfrutar un poco (77:46), en rigor esta tregua que Dios les concede no hace sino permitirles cavar su propia fosa con mayor hondura, como en 31:24: Les concedemos disfrute por un poco; luego los abocaremos a un castigo severo (véase también 3:178; 10:69–70; 15:3; 16:55; 26:205–207). Por consiguiente, pronto sabrán de qué manera su pretensión de conducir sus propios asuntos desembocó en su ruina (Aj).
Versículo 67
أَوَلَمْ يَرَوْا۟ أَنَّا جَعَلْنَا حَرَمًا ءَامِنًۭا وَيُتَخَطَّفُ ٱلنَّاسُ مِنْ حَوْلِهِمْ ۚ أَفَبِٱلْبَٰطِلِ يُؤْمِنُونَ وَبِنِعْمَةِ ٱللَّهِ يَكْفُرُونَ ﴿٦٧﴾
awalam yaraw annā ŷaʿalnā ḥaraman āminan wayutakhaṭṭafu n-nāsu min ḥawlihim afabil-bāṭili yuʾminūna wabiniʿmati llāhi yakfurūn
¿O no han considerado que hemos dispuesto un santuario seguro mientras a la gente se la arrebata en derredor suyo? ¿Creen acaso en lo falso? ¿Y son desagradecidos ante la Bendición de Dios?
67El santuario seguro es La Meca. Tradicionalmente, no se permitían combates dentro de sus confines sagrados, y los mecanos gozaban de una sólida protección frente a posibles incursiones de otras tribus. Este versículo recrimina de este modo a los qurayshíes el no reflexionar acerca de la seguridad con la que Dios los ha agraciado en contraste con otras tribus (Ṭ, Z; véase también el comentario a 106:1–4). ¿Creen acaso en lo falso? es una pregunta retórica que les reprocha tanto su fe en los ídolos que adoraban como el creerse a sí mismos garantes de su propia seguridad. La Bendición de Dios, ante la cual son desagradecidos, comprende tanto la seguridad que Él les procura como el haberles enviado un profeta (Aj). El santuario seguro puede interpretarse asimismo como figura de toda forma de seguridad o estabilidad que Dios otorga al ser humano en medio de la inestabilidad y la incertidumbre de los avatares existenciales. En el plano espiritual, alude a la preservación frente a la distracción y juego (v. 64) del mundo que entrampa a quienes prestan fe a lo falso y son ingratos ante las Bendiciones Divinas.
Versículo 68
وَمَنْ أَظْلَمُ مِمَّنِ ٱفْتَرَىٰ عَلَى ٱللَّهِ كَذِبًا أَوْ كَذَّبَ بِٱلْحَقِّ لَمَّا جَآءَهُۥٓ ۚ أَلَيْسَ فِى جَهَنَّمَ مَثْوًۭى لِّلْكَٰفِرِينَ ﴿٦٨﴾
waman aẓlamu mimmani ftarā ʿalā llāhi kadhiban aw kadhdhaba bil-ḥaqqi lammā ŷāʾahū alaysa fī ŷahannama mathwal lil-kāfirīn
¿Quién comete mayor injusticia que quien forja una mentira contra Dios o desmiente la verdad cuando esta le llega? ¿Acaso no hay en el Infierno una morada para los incrédulos?
68La condenación contra quien forja una mentira contra Dios es un tema coránico recurrente (véase 3:94; 6:21–23, 93, 144; 7:37; 10:17; 11:18; 18:15; 61:7c). A fin de cuentas, ciertamente serán interrogados acerca de lo que solían forjar (29:13), y lo que solían forjar los abandonará (10:30; 16:88; 28:75; véase también 6:24; 7:53; 11:21). La verdad que niegan los artífices de falsedades puede referirse al Profeta, al Corán (Aj), al mensaje general de la Unicidad Divina y todo cuanto este entraña (Ṭ), o a todos ellos a la vez. ¿Acaso no hay en el Infierno una morada para los incrédulos? (cf. 39:32), o como se dice en otro pasaje, una morada para los arrogantes (39:60), es una pregunta retórica que señala que se hallan sin duda alguna en el Infierno (Ṭ, Z).
Versículo 69
وَٱلَّذِينَ جَٰهَدُوا۟ فِينَا لَنَهْدِيَنَّهُمْ سُبُلَنَا ۚ وَإِنَّ ٱللَّهَ لَمَعَ ٱلْمُحْسِنِينَ ﴿٦٩﴾
waalladhīna ŷāhadū fīnā lanahdiyannahum subulanā waʾinna llāha lamaʿa l-muḥsinīn
Y en cuanto a quienes luchan por Nosotros, ciertamente les guiaremos por Nuestros caminos. En verdad Dios está con los virtuosos.
69Quienes luchan por Nosotros alude a aquellos que bregan con sus propias almas contra Satanás, contra las bajas pasiones de su ego y contra los enemigos de la religión (Aj). Que Dios les guiará por Sus caminos indica que serán guiados por la senda recta (Ṭ) o por vías que conducen al bien y al Auxilio Divino (Z), y que serán encaminados hacia Dios (Aj). Este versículo es objeto de numerosas interpretaciones, cada una de las cuales plasma la convicción de que luchar por alcanzar un bien conduce a otro bien superior. Entre ellas, algunos afirman que significa que quienes se esfuerzan por obrar con arreglo a lo que saben serán guiados hacia un conocimiento más elevado que antes no poseían (Aj, IK); quienes se esfuerzan por adquirir conocimiento serán guiados hacia los modos de obrar en consonancia con él; quienes se esfuerzan por complacer a Dios serán guiados hacia la consecución de la complacencia espiritual; quienes luchan con arrepentimiento sincero serán conducidos por los senderos de la sinceridad; y quienes se esfuerzan por servir a Dios serán guiados por la senda del diálogo íntimo con Dios (Aj).
Aunque varios versículos aluden al Amor de Dios hacia los virtuosos (2:195; 3:134, 148; 5:13, 93), este es el único versículo que afirma taxativamente que Dios está con los virtuosos. Aquí los virtuosos traduce muḥsinīn, que denota a quienes obran lo bello o embellecen las cosas. Se vincula con iḥsān, «obrar o realizar lo que es bello», relacionándose así con la «virtud» o la «bondad» y con ḥusn, que significa tanto «bien» como «belleza». En torno al iḥsān, el Profeta dijo a sus Compañeros: «Dios ha preceptuado realizar lo bello en todas las cosas». Desde esta perspectiva, en el núcleo del mensaje coránico se erige la máxima de que es imperativo acometer todas las cosas con belleza y bondad (ḥusn).
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Personajes
Figuras que nombra esta sura. Cada ficha reúne todos sus pasajes y un recorrido en orden de revelación.
En la Biblioteca
Capítulos y estudios de caso que tratan esta sura, con el número de referencias a ella.
Fuentes que cita Reynolds
Libros bíblicos y textos de la Antigüedad tardía citados en el comentario de esta sura. Cada uno lleva a todos los pasajes del Corán donde aparece.
Informe
Informe de Orientación: Sura 29 (al-ʿAnkabūt - La Araña)
Resumen Ejecutivo
El presente documento de orientación analiza la Sura 29 del Corán, titulada al-ʿAnkabūt ("La Araña"). A través de una síntesis detallada del texto y sus comentarios teológicos e históricos, este informe examina los temas fundamentales de la sura: la inevitable prueba de la fe humana, la responsabilidad moral individual, las lecciones históricas de los profetas del pasado, la falsedad de buscar protectores ajenos a Dios y la naturaleza efímera del mundo terrenal frente a la realidad del Más Allá.
Entre los hallazgos clave destacan:
- La fe requiere prueba y esfuerzo: La mera declaración verbal de fe no exime a los creyentes de sufrir aflicciones y pruebas; el sufrimiento actúa como un medio para purificar, manifestar la verdadera naturaleza de las personas y expiar los pecados.
- La metáfora central (v. 41): Recurrir a protectores o deidades distintas de Dios es equivalente a la red que edifica una araña: representa la posición más frágil e inútil ante las realidades de la vida y la muerte.
- Responsabilidad moral reflexiva: Cada alma se esfuerza o perjudica a sí misma. Ni los líderes de la incredulidad podrán cargar con los pecados de sus seguidores, ni los actos piadosos de una persona benefician a Dios, quien está más allá de toda necesidad.
- Límites de la obediencia filial: Se prescribe el trato virtuoso y respetuoso hacia los padres, excepto cuando estos presionen para cometer politeísmo (shirk).
- Instrucciones de culto y diálogo: La oración prescripta (ṣalāt) previene la indecencia y la abominación, aunque el recuerdo de Dios (dhikr) es aún mayor. El debate con la Gente del Libro debe realizarse exclusivamente "de la manera más virtuosa".
Contexto General y Significado del Nombre
La mayoría de los eruditos sostienen que al-ʿAnkabūt es una sura mequí, aunque existe una corriente que sitúa sus primeros diez versículos en Medina (o como los últimos revelados en La Meca). Según fuentes tradicionales, como la esposa del Profeta, ʿĀʾishah, el Profeta solía recitar las suras 29 y 30 juntas en sus oraciones.
| Parámetro | Detalle / Descripción |
|---|---|
| Nombre de la Sura | al-ʿAnkabūt (La Araña) |
| Origen Principal | Mequí (con debates sobre los versículos 1–10) |
| Origen del Nombre | Versículo 41, que compara la fragilidad de los falsos protectores con la casa de la araña |
| Tema Central | La ignorancia humana sobre la verdadera naturaleza de Dios y el Más Allá, y la fragilidad de buscar amparo fuera de Él |
Análisis Detallado de los Temas Principales
1. La Inevitabilidad de las Pruebas y la Responsabilidad Individual (vv. 1–13)
La sura inicia desafiando la suposición de que la fe es una simple afirmación verbal desprovista de tribulaciones.
- La función de la aflicción: Las pruebas no tienen como fin que Dios descubra lo desconocido, sino hacer manifiesta la naturaleza real de los veraces y de los mentirosos. El erudito al-Tustarī señaló que la aflicción es "una puerta entre la gente del conocimiento espiritual (ahl al-maʿrifah) y Dios".
- Ocasiones de revelación: Los versículos 2–3 se vinculan históricamente con Mihjaʿ (el primer musulmán muerto en la Batalla de Badr) o con creyentes en La Meca a quienes los idólatras impidieron emigrar inicialmente a Medina.
- Reflexividad moral: El esfuerzo espiritual y moral beneficia únicamente a quien lo realiza (v. 6). Los actos piadosos tienen tres componentes de realización: en el corazón (creencia y firmeza), en la lengua (testimonio e intención) y en los miembros del cuerpo (obediencia y culto).
- Estatus de los padres: La bondad hacia los padres es uno de los mandatos más elevados, ubicado junto al culto a Dios. Sin embargo, si los padres instan a atribuir socios a Dios, la desobediencia en ese aspecto específico es obligatoria (caso revelado a propósito de Saʿd ibn Abī Waqqās, cuya madre realizó una huelga de hambre para que abandonara el islam).
- Carga de los pecados: Se desmiente la pretensión de los incrédulos que ofrecen "cargar con los pecados" de los creyentes si estos siguen su camino; en el Día de la Resurrección, cada individuo responderá por sus propias cargas y por la responsabilidad de haber extraviado a otros (vv. 12–13).
Prueba / Aflicción ──► Manifestación de la Verdadera Naturaleza ──► Purificación / Expiación de Pecados
2. Lecciones Históricas de las Narrativas Proféticas (vv. 14–40)
La sura expone una serie de comunidades pasadas que rechazaron a los mensajeros enviados por Dios, detallando sus transgresiones y sus trágicos finales:
- Noé (Nūḥ) [vv. 14–15]: Permaneció entre su pueblo mil años menos cincuenta (950 años). Al persistir en la injusticia, fueron alcanzados por el Diluvio, mientras que Noé y los compañeros del arca fueron salvados como señal para el mundo.
- Abraham (Ibrāhīm) [vv. 16–27]: Confrontó el culto a los ídolos señalando que estos no poseen poder sobre la provisión. Fue arrojado al fuego por su pueblo, pero Dios lo salvó. Se le otorgó a su descendencia (Isaac y Jacob) la profecía y la escritura.
- Lote (Lūṭ) [vv. 26–35]: Emigró "hacia su Señor" y fue enviado a Sodoma. Reprendió a su pueblo por cometer indecencias (fāḥishah) inéditas en el mundo: la concupiscencia hacia los hombres, el corte de los caminos (asaltos/violaciones a viajeros) y la práctica de actos reprobables en sus reuniones. Su ciudad fue destruida por un tormento celestial (lluvia de piedras de arcilla), salvándose solo él y su familia, a excepción de su esposa, quien quedó atrás (ghābirīn).
- Shuʿayb y Madián [vv. 36–37]: Advirtió a su pueblo que no sembrara la corrupción en la tierra. Al ser rechazado, un terremoto (rajfah) los dejó yaciendo muertos e inmóviles en sus moradas.
- ʿĀd y Thamūd [v. 38]: Tribus árabes con capacidad de discernimiento a las que Satanás engalanó sus malas acciones para desviarlas del camino recto.
- Coré (Kārūn), Faraón (Firʿawn) y Hāmān [v. 39]: Se ensoberbecieron ante las pruebas claras llevadas por Moisés.
Tipos de Castigo según los Cuatro Elementos (v. 40)
El texto resume la destrucción de estas comunidades mostrando que no fue Dios quien los perjudicó, sino que ellos se perjudicaron a sí mismos:
| Elemento Natural | Forma de Castigo | Comunidades / Personajes Afectados |
|---|---|---|
| Aire | Torrente de piedras / Tempestad | Pueblo de Lote |
| Fuego / Trueno | El Clamor (al-Ṣayḥah) / Rayo | Thamūd y Madián |
| Tierra | Engullimiento por la tierra | Coré (Kārūn) |
| Agua | Ahogamiento | Pueblo de Noé, Faraón y Hāmān |
3. La Metáfora de la Araña y la Fragilidad del Politeísmo (vv. 41–44)
El versículo 41 establece la alegoría central de la sura:
"La parábola de quienes toman protectores fuera de Dios es la de la araña que construye una casa. Ciertamente la más frágil de las casas es la casa de la araña, si supieran."
- Exégesis de la metáfora: Así como la telaraña no provee refugio, sombra ni protección real contra los elementos, los falsos protectores (ídolos, seres humanos o fuerzas satánicas) son incapaces de brindar amparo en esta vida o en el Más Allá.
- Sistemas humanos: Por extensión, cualquier ideología, dogma o institución concebida por el ser humano al margen de la Verdad Divina constituye "la más frágil de las casas".
- Comprensión: Se enfatiza que Dios expone estas parábolas para la humanidad, pero solo las comprenden los sabios y aquellos que poseen conocimiento verdadero (v. 43).
4. Directrices de Culto, el Corán y la Relación con la Gente del Libro (vv. 45–52)
Esta sección proporciona instrucciones directas sobre la práctica espiritual interna y las relaciones interreligiosas externas:
La Oración y el Recuerdo de Dios (v. 45)
- Efecto de la Oración (ṣalāt): Purifica el corazón y actúa como un freno efectivo contra la indecency (faḥshāʾ) y la abominación (munkar). Un ḥadīth citado compara la oración diaria con lavarse cinco veces al día en un río: no deja impurezas.
- Preeminencia del Dhikr: La frase "el recuerdo de Dios es mayor" (wa-la-dhikru Llāhi akbar) implica que el recuerdo constante trasciende cualquier otra acción, o que el recuerdo que Dios hace del creyente es superior al recuerdo que el creyente hace de Dios.
Diálogo con la Gente del Libro (v. 46)
- Modalidad de debate: Se ordena a los musulmanes no disputar con los judíos y cristianos salvo "de la manera más virtuosa" (bi-llatī hiya aḥsan), utilizando la sabiduría y la buena exhortación.
- Excepción: Se excluye de este trato suave a aquellos que hayan actuado con injusticia, opresión o agresión abierta.
- Declaración de Fe Común: Se debe profesar: "Creemos en lo que nos ha sido revelado a nosotros y lo que os ha sido revelado a vosotros; nuestro Dios y vuestro Dios es Uno, y a Él nos sometemos".
La Naturaleza Incuestionable del Corán (vv. 48–51)
- El Profeta iletrado (ummī): El hecho de que Muhammad nunca leyó ni escribió libro alguno antes de la revelación demuestra que no fue autor de las escrituras, desacreditando las acusaciones de los opositores (v. 48).
- Suficiencia del signo: Ante las exigencias de los incrédulos de ver milagros físicos o sobrenaturales, la respuesta divina es que el Corán mismo revelado y recitado es un milagro, una misericordia y un recordatorio plenamente suficiente (v. 51).
5. La Efímera Vida Terrenal frente al Más Allá (vv. 53–67)
La sura contrasta la miopía de los incrédulos con las realidades eternas de la existencia:
- Incredulidad y sarcasmo (vv. 53–55): Los incrédulos desafían al Profeta pidiendo que se apresure el castigo. Se les advierte que el castigo tiene un plazo fijado y los envolverá repentinamente, cubriéndolos "desde arriba y desde debajo de sus pies" en el Infierno.
- Emigración y vastedad de la Tierra (v. 56): Se exhorta a los creyentes oprimidos en un lugar a emigrar hacia donde puedan rendir culto libremente, recordándoles que la Tierra de Dios es vasta (asociado a la emigración a Abisinia o Medina).
- La certeza de la muerte (v. 57): "Cada alma probará la muerte. Luego a Nosotros seréis devueltos". Esta realidad exige la preparación continua mediante el culto y la paciencia.
- Confianza en la provisión (Tawakkul) [v. 60]: Se utiliza el ejemplo de los animales e insectos que no almacenan ni transportan su propio alimento, y aun así Dios los sustenta, para infundir tranquilidad a los creyentes que temen por su subsistencia al emigrar.
- Paradoja de la fe idólatra (vv. 61–65):
- Si se les pregunta a los idólatras quién creó los cielos, la tierra, el sol y la luna, o quién envía agua del cielo, responden sin dudar: "Dios". No obstante, se pervierten rindiendo culto a ídolos.
- Cuando abordan un barco y enfrentan una tempestad en el mar, invocan a Dios dedicándole la religión con total sinceridad; pero una vez salvados en tierra firme, vuelven a atribuirle socios (v. 65).
- Definición del mundo (v. 64): "La vida de este mundo no es sino distracción y juego (lahw wa-laʿib). Y ciertamente la Morada del Más Allá es la vida real, si supieran".
6. El Esfuerzo (Jihād) y la Excelencia Virtuosa (Iḥsān) [v. 69]
La sura concluye con una promesa categórica para aquellos que perseveran en la senda divina:
"Y a quienes se esfuerzan por Nosotros, ciertamente los guiaremos en Nuestros caminos. Ciertamente Dios está con los virtuosos."
- Amplitud del esfuerzo: El término jāhadū abarca la lucha espiritual contra Satanás, el combate contra las inclinaciones del ego inferior (nafs) y la resistencia ante los enemigos de la religión.
- Progresión del conocimiento: Los comentaristas señalan que quien se esfuerza por actuar según el conocimiento que posee, es guiado por Dios hacia un conocimiento superior que ignoraba.
- La presencia divina con los virtuosos (muḥsinīn): Este es el único versículo del Corán que afirma explícitamente que Dios está "con" los virtuosos (muḥsinīn), aquellos que realizan sus actos con belleza, excelencia e iḥsān.
Citas Clave de la Sura al-ʿAnkabūt
v. 2: "¿Acaso supone el ser humano que se le dejará decir: 'Creemos', y que no será probado?"
v. 6: "Y quien se esfuerza, se esfuerza solo por sí mismo. Ciertamente Dios está más allá de la necesidad de los mundos."
v. 41: "La parábola de quienes toman protectores fuera de Dios es la de la araña que construye una casa. Ciertamente la más frágil de las casas es la casa de la araña, si supieran."
v. 45: "Recita lo que te ha sido revelado del Libro y realiza la oración. Ciertamente la oración previene la indecency y la abominación, pero el recuerdo de Dios es mayor."
v. 57: "Cada alma probará la muerte. Luego a Nosotros seréis devueltos."
v. 64: "La vida de este mundo no es sino distracción y juego. Y ciertamente la Morada del Más Allá es la vida real, si supieran."
Conclusiones
- La prueba como constante existencial: La Sura al-ʿAnkabūt deja claro que la fe no es un mero estado pasivo; la vida está estructurada deliberadamente con pruebas para distinguir la sinceridad de la hipocresía.
- Falsedad del amparo terrenal: Cualquier estructura de creencias, poder o estatus que pretenda sustituir la soberanía absoluta de Dios posee la fragilidad intrínseca de una red de araña.
- Coherencia del mensaje profético: A través de las historias de Noé, Abraham, Lote, Shuʿayb y Moisés, se demuestra que la injusticia y el rechazo a la Verdad conducen inevitablemente a la ruina, mientras que la salvación está garantizada para los creyentes pacientes.
- Integración del Culto y la Conducta: La práctica ritual (la oración y el recuerdo de Dios) debe traducirse en la abstención de actos indecentes y en un comportamiento dialogante, virtuoso y justo hacia los demás.
Infografía
Diapositivas
Mapa mental
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- Naturaleza de Dios y del más allá
- La casa de la araña: Fragilidad de las falsas protecciones
- Falta de conciencia humana sobre Dios y el más allá
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- Inevitabilidad de las pruebas para los creyentes
- Distinción divina entre los sinceros y los mentirosos
- Responsabilidad individual: Cada quien se esfuerza para sí mismo
- Recompensa a las buenas obras y absolución de faltas
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- Noé: Permanencia de mil años menos cincuenta y el diluvio
- Abraham: Rechazo de ídolos, salvación del fuego y descendencia
- Lot: Predicación en Sodoma, indecencia y salvación de su familia
- Shuʿayb: Advertencia a los madianitas y castigo del terremoto
-
- ʿĀd y Thamūd: Destrucción evidente por sus moradas
- Korah, Faraón y Hāmān: Soberbia ante Moisés
- Formas de castigo: Piedras, el grito, la tierra y el agua
-
- El Corán como signo, misericordia y recordatorio
- Naturaleza del Profeta: Un advertidor claro y analfabeto
- Demanda de milagros: Los signos pertenecen solo a Dios
- La prisa por el castigo: El término fijado y la llegada de el Infierno
-
- Bondad hacia los padres y límites en la desobediencia
- La oración: Prevención contra la indecencia y valor del recuerdo de Dios
- Diálogo con la Gente del Libro de manera virtuosa
- Emigración por la causa de Dios: La tierra es vasta
- La vida mundana como diversión y juego frente a la vida eterna
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- Inexorabilidad de la muerte: Todo alma probará la muerte
- Recompensa a los pacientes: Moradas elevadas en el Jardín
- Guía divina: Dios está con los virtuosos (muḥsinīn)
-
Tabla de datos
| Rango de versículos | Tema central | Breve resumen del mensaje | Contexto histórico y revelación | Fuente |
|---|---|---|---|---|
| vv. 1–13 | Pruebas de la fe, responsabilidad individual y la verdad sobre los hipócritas | Desafía a los creyentes recordando que la fe implica enfrentar dificultades y sacrificios. Advierte contra la falsa seguridad de las malas acciones, reafirma la responsabilidad moral individual y desenmascara la falsa promesa de los incrédulos que afirman que llevarán las cargas de otros. | Versículos con desacuerdo sobre su lugar de revelación (La Meca o Medina). El v. 2 se asocia a la muerte de Mihjaʿ en Badr o a la persecución de musulmanes que no pudieron emigrar de La Meca. El v. 8 se reveló sobre Saʿd ibn Abī Waqqās cuando su madre hizo una huelga de hambre para que dejara el islam. El v. 10 aborda la retractación de hipócritas o de quienes fueron forzados a marchar a Badr. | [1] |
| vv. 14–15 | La historia del profeta Noé (Nūḥ) y el diluvio | Relata que Noé permaneció 950 años entre su pueblo antes de que el diluvio destruyera a los opresores, mientras que él y sus compañeros del arca fueron salvados como un signo para el mundo. | Refiere a la historia del profeta Noé. El arca permaneció como signo sobre el monte Jūdī o como recordatorio del juicio de Dios. | [1] |
| vv. 16–27 | La predicación de Abraham (Ibrāhīm), el rechazo de su pueblo y la salvación divina | Abraham exhorta a su pueblo a adorar únicamente a Dios y dejar la idolatría. Su pueblo intenta matarlo o quemarlo, pero Dios lo salva del fuego. Abraham decide huir/emigrar por Dios y recibe la bendición de una descendencia profética con Isaac y Jacob. | Menciona a Abraham y la hostilidad de su pueblo, quienes ordenaron quemarlo. Refleja el credo monoteísta fundamental en el islam. Lot es presentado como creyente que emigra con/gracias a él. | [1] |
| vv. 28–35 | La misión de Lot (Lūṭ) y la destrucción de Sodoma | Lot reprocha a su pueblo por cometer indecencias y aberraciones únicas. Al rechazar el mensaje y desafiar el castigo, enviados de Dios (ángeles) anuncian la salvación de Lot y su familia, excepto su esposa, mientras traen un tormento del cielo sobre la ciudad. | Transcurre en las ciudades de Sodoma y Gomorra. Los mensajeros divinos visitan a Abraham antes de ejecutar el castigo en Sodoma. La esposa de Lot queda atrás castigada. | [1] |
| vv. 36–37 | El profeta Shuʿayb y el castigo a Madián | Shuʿayb advierte a su pueblo Madián que adore a Dios y no corrompa la tierra; al denegarlo, un terremoto los destruye dejándolos sin vida en sus moradas. | Madián, tribu descendiente de Abraham y asociada históricamente a la figura bíblica de Jetro (suegro de Moisés). | [1] |
| vv. 38–40 | La destrucción de los pueblos de ʿĀd, Thamūd, Coré, Faraón y Hāmān | Satanás engañó a las tribus de ʿĀd y Thamūd a pesar de su discernimiento. Moisés llevó pruebas a Coré, Faraón y Hāmān, pero se enorgullecieron. Cada uno fue castigado por sus propios pecados (tormenta de piedras, el Grito, tragados por la tierra o ahogados). | Tribus arábigas preislámicas (ʿĀd y Thamūd) y personajes del Egipto bíblico/coránico (Faraón, Hāmān y Coré/Qārūn con su inmensa riqueza destruido por la tierra). | [1] |
| vv. 41–44 | La parábola de la casa de la araña y la creación en la verdad | Compara a quienes toman protectores fuera de Dios con la araña que construye la más frágil de las casas. Reafirma que Dios creó los cielos y la tierra con la verdad como signo para los creyentes. | Da el nombre a la sura (al-ʿAnkabūt), utilizando la fragilidad de la telaraña como metáfora de la falsa protección y la vacuidad del politeísmo. | [1] |
| vv. 45–51 | La recitación del Libro, la oración y la discusión virtuosa con la Gente del Libro | Ordena recitar el Libro y celebrar la oración, la cual aparta de la indecencia. Enseña a debatir con la Gente del Libro de la manera más virtuosa y reafirma la condición unlettered (ummī) del Profeta como prueba del origen divino del Corán. | Establece pautas de diálogo ecuménico con judíos y cristianos (Gente del Libro) y defiende la autenticidad de la revelación frente a los incrédulos masiánicos de La Meca. | [1] |
| vv. 52–63 | La necedad de apremiar el castigo, la llamada a la emigración y Dios como Sustentador | Responde a los incrédulos que piden apresurar el castigo recordando que hay un plazo fijado. Exhorta a los creyentes a emigrar si la tierra los oprime. Recuerda que toda alma probará la muerte y que Dios sostiene a todas las criaturas. | El versículo 56 se relaciona con la recomendación de emigrar de La Meca a Abisinia o Medina para poder practicar la fe libremente. | [1] |
| vv. 64–69 | La vanidad de este mundo, la hipocresía humana y la recompensa de los virtuosos | Define la vida terrenal como mero juego y distracción frente a la verdadera vida de la Otra Vida. Muestra cómo los hombres invocan a Dios en el mar pero vuelven al politeísmo al salvarse. Concluye prometiendo guía y compañía divina a quienes se esfuerzan en la causa de Dios. | Menciona a La Meca como un santuario seguro. Destaca la enseñanza sobre la virtud (iḥsān) y el esfuerzo espiritual. | [1] |