al-Nūr
La LuzAntes del textoIntroducción
Introducción
Al-Nūr es considerada unánimemente como una sura medinense (Q), aunque algunos dicen que el v. 58 es mecanense (Āl). Su título proviene de la parábola en el célebre Versículo de la Luz (v. 35), un pasaje que ha suscitado numerosas interpretaciones místicas y simbólicas a lo largo de la historia islámica. Además, las parábolas de un espejismo (v. 39), la oscuridad bajo las olas del mar (v. 40) y el relámpago (v. 43) emplean el simbolismo de la luz para describir la naturaleza de la realidad interior de los seres humanos.
Al-Nūr es también sumamente significativa no solo para la metafísica y el arte islámicos, sino asimismo para ciertas cuestiones sociales y jurídicas. Sus versículos iniciales tratan sobre el castigo por fornicación y adulterio y exponen detalladamente los estándares probatorios para declarar a una persona culpable de este delito (vv. 1–9). Le sigue un pasaje que aborda una acusación de adulterio lanzada contra ʿĀʾišah, la esposa más joven del Profeta, y la respuesta de la comunidad musulmana ante lo que finalmente fue declarado una calumnia infundada (vv. 11–26).
Otro aspecto importante de esta sura es su atención a diversas normas de etiqueta, tales como las que rigen la visita a los hogares de los demás (vv. 27–29, 61) y el comportamiento adecuado entre hombres y mujeres que no son parientes consanguíneos entre sí, lo que incluye reglas sobre la vestimenta y la modestia (vv. 30–31), así como el debido decoro respecto a la intimidad en el propio hogar (vv. 58–60).
Sura 24al-Nūr64 versículos
بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
bismi llāhi r-raḥmāni r-raḥīm
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
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Reynolds · The Qurʾān and the BibleIntroducción a la sura
En el Nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo.
Versículo 1
سُورَةٌ أَنزَلْنَٰهَا وَفَرَضْنَٰهَا وَأَنزَلْنَا فِيهَآ ءَايَٰتٍۭ بَيِّنَٰتٍۢ لَّعَلَّكُمْ تَذَكَّرُونَ ﴿١﴾
sūratun anzalnāhā wafaraḍnāhā waʾanzalnā fīhā āyātim bayyinātil laʿallakum tadhakkarūn
Una sura que hemos hecho descender y que hemos preceptuado, y en la que hemos hecho descender signos claros, para que quizás recordéis.
1Un sujeto elíptico al comienzo de este versículo haría que empezase: «Esta es una sura...». Para algunos, preceptuado se refiere a los muchos e importantes dictámenes jurídicos que se legislan en esta sura (R). El verbo traducido por preceptuado (faraḍa) significa también «asignar» o «prorratear», en cuyo caso se interpreta en el sentido de que el Corán es revelado porción por porción (Q).
Versículo 2
ٱلزَّانِيَةُ وَٱلزَّانِى فَٱجْلِدُوا۟ كُلَّ وَٰحِدٍۢ مِّنْهُمَا مِا۟ئَةَ جَلْدَةٍۢ ۖ وَلَا تَأْخُذْكُم بِهِمَا رَأْفَةٌۭ فِى دِينِ ٱللَّهِ إِن كُنتُمْ تُؤْمِنُونَ بِٱللَّهِ وَٱلْيَوْمِ ٱلْءَاخِرِ ۖ وَلْيَشْهَدْ عَذَابَهُمَا طَآئِفَةٌۭ مِّنَ ٱلْمُؤْمِنِينَ ﴿٢﴾
az-zāniyatu waz-zānī faŷlidū kulla wāḥidim minhumā miʾata ŷaldatin walā taʾkhudhkum bihimā raʾfatun fī dīni llāhi in kuntum tuʾminūna billāhi wal-yawmi l-ākhiri walyashhad ʿadhābahumā ṭāʾifatum mina l-muʾminīn
En cuanto al fornicador y a la fornicadora, azotad a cada uno de ellos con cien latigazos, y no os domine la compasión hacia ellos en lo concerniente al Juicio de Dios, si creéis en Dios y en el Último Día. Y que presencie su castigo un grupo de los creyentes.
2Fornicador y fornicadora traducen zānī y zāniyah, respectivamente, derivados de zinā, que significa relaciones sexuales ilícitas (tanto por parte de personas casadas como solteras; Q). El zinā también se menciona en 17:32; 25:68; 60:12. Una palabra emparentada es faḥšāʾ o fāḥišah, habitualmente traducida como «deshonestidad» o «abominación», que con frecuencia, aunque no siempre, alude a la conducta sexual inapropiada en el Corán; por ejemplo, 4:15 se refiere a una fāḥišah («deshonestidad») que se entiende comúnmente como zinā («fornicación» o «adulterio»).
Según la mayoría de los juristas, 4:15–16 promulgó las primeras penas para el adulterio y la fornicación: En cuanto a aquellas de vuestras mujeres que cometan una deshonestidad, llamad a cuatro testigos de entre vosotros para que atestigüen contra ellas. Y si atestiguan, confinandlas en sus casas hasta que la muerte se las lleve o hasta que Dios disponga para ellas otro camino. Y si dos de vosotros son culpables de ello, castigadlos a ambos; pero si se arrepienten y se enmiendan, dejadlos en paz. Estas sanciones se consideraron luego abrogadas por 24:2. Muchos juristas y comentaristas opinan que 24:2 fue a su vez abrogado o delimitado por la pena de lapidación hasta la muerte —establecida por el Profeta, pero no en el Corán— para los adúlteros casados (tanto hombres como mujeres), mientras que algunos sostienen que 24:2 siempre se había entendido como aplicable únicamente a los solteros.
Los defensores de la pena de lapidación hasta la muerte señalan aḥādīz que describen al Profeta ejecutando la lapidación para adúlteros casados, una práctica que también se dice que siguieron los primeros califas. Mencionan asimismo un versículo del Corán que prescribía la lapidación cuya «recitación» (tilāwah) fue abrogada, mientras que su fuerza legal (ḥukm) permaneció; es decir, aunque no se halla en el texto coránico, su dictamen sigue siendo vinculante: una tesis sumamente debatida. Estas fuentes relativas a la lapidación merecen un examen pormenorizado.
La pareja judía: En un relato, citado con frecuencia en los comentarios a 3:23 y 5:43–44, dos judíos de Medina de elevada posición social que eran culpables de adulterio acudieron al Profeta para que dictaminara sobre su caso. Según la mayoría de las versiones, lo hicieron con la esperanza de evitar el castigo de la lapidación prescrito en la Torá acogiéndose a la ley presuntamente más indulgente que traía Muḥammad. De acuerdo con algunos relatos, el Profeta pidió la Torá e hizo que le leyesen el pasaje pertinente, mientras que en otros recabó el dictamen pericial de un judío docto de Medina. En algunas versiones la pareja confesó, y en otras la sentencia dependió del testimonio de testigos oculares. En todos los relatos de la pareja judía, el Profeta prometió con firmeza atenerse a los dictados de la Torá, y la pareja fue lapidada hasta la muerte.
Māʿiz ibn Mālik: En otro relato, un hombre identificado como Māʿiz ibn Mālik, o simplemente «un hombre de [la tribu de] al-Aslam», acudió al Profeta para confesar adulterio, y ante esta confesión inicial el Profeta lo rechazó y lo despidió. Sin desanimarse, el hombre regresó una segunda y una tercera vez recibiendo la misma reacción del Profeta. Después de confesar por cuarta vez, el Profeta ordenó que fuese lapidado. En algunas versiones, el Profeta interrogó minuciosamente al hombre, preguntándole si acaso solo se había entregado a caricias apasionadas distintas del coito, e indagó si se le reconocía como una persona cuerda. Según ciertas versiones, el hombre pidió directamente al Profeta que lo lapidara, mientras que en otras versiones intentó huir de la lapidación clamando que los suyos lo habían engañado para que confesase y que jamás pensó que el Profeta lo mataría. En estas versiones, cuando el Profeta se enteró de ello, preguntó por qué no lo dejaron marchar cuando dijo eso, para que tal vez pudiera arrepentirse. En otras versiones, el Profeta se encontró con él y fue el primero en preguntarle si era cierto que había cometido el pecado de adulterio, a lo cual el hombre respondió afirmativamente, tras lo cual el Profeta le advirtió de que si confesaba por cuarta vez, sería lapidado.
La mujer embarazada: En otro relato, una mujer encinta, identificada a veces como perteneciente a la tribu de Ŷuhaynah (o a su subtribu Gāmid), acudió a confesar su adulterio, e incluso se preguntó si el Profeta intentaría rechazarla como había hecho con Māʿiz. El Profeta le ordenó que se marchara hasta que diera a luz; cuando regresó una vez destetada la criatura, el Profeta ordenó su lapidación.
El ḥadīz del doble castigo: Según este ḥadīz, se relata que el Profeta dijo respecto a los fornicadores y adúlteros: «Dios ha dispuesto un camino para ellos: para el soltero con soltera (bikr), cien latigazos y un año de destierro, y para el no virgen con no virgen (ṯayyib), cien latigazos y lapidación». Existen otras versiones con redacción semejante.
La esposa del empleador: En otro relato más, un hombre intentó pagar una especie de compensación por el delito de adulterio de su hijo soltero con la esposa de su empleador mediante un cuantioso pago en cabezas de ganado. El Profeta ordenó al padre del joven que recuperase los bienes. Hizo luego que el hijo fuera azotado y desterrado, y dijo a la gente que fuesen donde la mujer y le preguntasen si confesaba; si lo hacía, debían lapidarla. Ella confesó y la lapidaron hasta la muerte.
Dichos atribuidos a los Compañeros: En variantes de un relato atribuido a ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb, ʿUmar confirmó la pena de lapidación, advirtiendo a los demás de que no se dejaran extraviar por la ausencia de dicha pena en el Corán; afirmó haber visto al Profeta aplicarla y que «nosotros» (refiriéndose presumiblemente a los primeros Califas) también la practicamos. Las versiones de lo atribuido a ʿUmar varían de manera sustancial en su contenido, y algunas aluden a un versículo del Corán que describe la lapidación (véase más adelante). Algunos relatos describen a ʿAlī habiendo a la vez azotado y lapidado a una mujer y diciendo luego: «La azotamos conforme al Libro de Dios y la lapidamos conforme a la costumbre del Mensajero de Dios».
El «versículo de la lapidación»: Según algunos informes atribuidos a ʿUmar, existía un versículo en el Corán que rezaba: «Y al anciano (šayj) y a la anciana (šayjah), lapidadlos sin miramientos», con algunas variantes de redacción, tales como la inclusión de «cuando cometan adulterio». Šayj y šayjah significan «hombre anciano» y «mujer anciana», respectivamente, lo cual aquellos juristas que aceptan el versículo de la lapidación interpretan como personas no vírgenes o casadas. Este «versículo de la lapidación» se cita frecuentemente como ejemplo de «abrogación del texto pero no del precepto», a diferencia del tipo habitual de abrogación en el que el texto permanece pero su efecto legal es anulado por otro versículo (véase 2:106c).
El problema legal cardinal respecto a la lapidación hasta la muerte por adulterio radica en que 24:2 establece un castigo claro y detallado para el adulterio y la fornicación, describiendo cómo y por quién debe llevarse a cabo el castigo, sin mencionar en absoluto la lapidación ni distinguir entre personas casadas y solteras. En la jurisprudencia islámica, abrogar o derogar en parte un texto coránico inequívoco exige un estándar probatorio sumamente riguroso, y solo es factible si se acepta que un ḥadīz puede abrogar parte del Corán, postura rechazada por la mayoría de las autoridades religiosas. La pena de lapidación va mucho más allá de una aclaración o elucidación mediante la Sunnah del Profeta de un concepto coránico general —como son, por ejemplo, las descripciones de cómo orar o ayunar, que no se hallan detalladas en el Corán pero se transmiten minuciosamente a través de la Sunnah registrada en el Ḥadīz—. Antes bien, la lapidación es una clase de castigo más severa y cualitativamente diferente —de hecho, la más implacable de todas— impuesta a una categoría de personas (los casados) no especificada en el Corán. En otros pasajes el Corán asigna de forma explícita castigos distintos para faltas sexuales, pero consisten en reducir el castigo de una esclava a la mitad del de una mujer libre (4:25) y en duplicar el castigo de cualquiera de las esposas del Profeta —en caso de cometer tal acto— respecto al de una persona ordinaria (33:30; si bien este último versículo no siempre se interpreta forzosamente de esta forma).
El texto del Corán, sin embargo, no distingue entre las categorías de casados y solteros en lo relativo al zinā («fornicación/adulterio») o la faḥšāʾ («deshonestidad»). Tampoco existe ninguna otra área en la Ley Islámica en la que se establezca una distinción entre jóvenes y ancianos (šayj); la distinción más próxima es la que media entre niños impúberes y adultos, identificándose estos últimos como aquellos que asumen la plena responsabilidad legal por sus actos si están cuerdos. Así, aun cuando se pudiera aceptar la existencia de un versículo que ya no figura en el Corán pero que sigue siendo legalmente vinculante —noción que no descansa sobre evidencia textual sólida—, el empleo de šayj y šayjah («anciano», «anciana») solo sirve para oscurecer el asunto, puesto que una persona anciana puede ser virgen y una persona joven puede estar casada. Además, la duplicación (33:30) y reducción a la mitad (4:25) del castigo por adulterio resulta incongruente con la pena de lapidación hasta la muerte, la cual, a diferencia de los latigazos, por definición no puede ni duplicarse ni dividirse a la mitad. La pena de lapidación complicaría también la interpretación de el castigo se apartará en el v. 8. Puesto que el v. 8 se refiere inequívocamente a mujeres casadas, el castigo sería la lapidación según la interpretación mayoritaria, pero el único castigo mencionado en el pasaje son los latigazos.
En lo que atañe a los aḥādīz pertinentes, las distintas versiones de los relatos individuales de lapidación —tales como el de Māʿiz ibn Mālik— a menudo se contradicen mutuamente en pormenores cruciales y contienen errores e inconsistencias, tales como citas erróneas de la Torá que equivalen a paráfrasis de máximas jurídicas islámicas posteriores o del propio Corán (como la mención de cuatro testigos presenciales que ven el acto «como quien ve el aplicador de kohl introduciéndose en el frasco de kohl», aludiendo a la varilla con la que se aplica el kohl, sustancia negra con la que a veces se perfilan los ojos, introducida en su recipiente). Existen, por lo demás, sustanciales incongruencias entre los diversos relatos. Por ejemplo, en los casos de Māʿiz y de la mujer embarazada, se retrata al Profeta no escatimando esfuerzo alguno para dar al confesor una oportunidad de retractarse, mientras que en el caso de la pareja judía no se hace intento semejante. En el caso de Māʿiz, investiga el asunto a fondo, mientras que en el caso de la esposa del empleador, simplemente envía una delegación a preguntar si ella confiesa y la hace lapidar sin ningún interrogatorio parecido. Algunos aḥādīz mencionan azotes y lapidación combinados, mientras que otros no lo hacen. Asimismo, algunos relatos mencionan el destierro, pero este se halla ausente en otros relatos. Aunque se dice que ʿUmar habló de la lapidación, en las historias tradicionales no existe registro alguno de que Abū Bakr o ʿUmar hayan lapidado a nadie. Ninguno de estos relatos de ḥadīz tomados aisladamente parecería alcanzar el nivel requerido para abrogar un texto coránico inequívoco, máxime cuando se contradicen entre sí, no se corroboran recíprocamente al considerarse de conjunto y de hecho parecen neutralizarse mutuamente. A pesar de ello, muchos comentaristas y juristas afirman que la pena de lapidación hasta la muerte es mutawātir, o «ampliamente transmitida», un término técnico que alude a algo tan profusamente transmitido desde fuentes diversas que resultaría inconcebible que hubiera sido falsificado.
Más allá de tales ambigüedades, surgen algunas interrogantes lógicas elementales, mencionadas por al-Rāzī como objeciones planteadas por los jariyíes. El Corán describe muchas clases de transgresiones, incluidos el robo y el homicidio, pero no desciende en ellas al mismo nivel de detalle que dedica al adulterio, y por ende resulta inverosímil que, en medio de tal profusión de detalles, la lapidación, que es un castigo más grave que todos los demás mencionados en el Corán, se quedara sin mencionar. Se arguye también que ningún ḥadīz solitario (aḥād) podría anular el sentido llano del Corán, y mucho menos en una cuestión de tanta trascendencia como imponer la más severa de las penas.
Los juristas sitúan comúnmente la pena de lapidación por adulterio dentro de la categoría de los ḥudūd (sing. ḥadd), referida a aquellos castigos corporales preceptivos e inexcusables una vez demostrada la culpabilidad. Otra categoría de penas, denominada taʿzīr, comprende aquellas medidas discrecionales que pueden ser adoptadas por una autoridad política legítima pero que no constituyen castigos divinamente ordenados. Esta distinción no es forzosamente rígida, ya que es ampliamente admitido que ʿUmar suspendió la pena prescrita (ḥadd) para el robo durante una época de hambruna. Algunos han conjeturado que, si efectivamente el Profeta mandó lapidar a ciertas personas, fue a título de taʿzīr y no de ḥadd. Entre estos juristas, algunos suponen que aquellos incidentes de lapidación, incluso si se aceptan como hechos históricos, tuvieron lugar antes de la revelación de 24:2, y por lo tanto 24:2 constituye el castigo final y abrogatorio para el adulterio, quedando la lapidación, como máximo, como una posibilidad de taʿzīr. En un relato, cuando el jurista al-Šaybānī preguntó al Compañero ʿAbd Allāh ibn Abī Awfā acerca de la lapidación, este confirmó que el Profeta efectivamente lapidó, pero no sabía si fue antes o después de la revelación de al-Nūr (la presente sura).
Respecto al requisito de que los azotes sean presenciados por un grupo, existen divergencias sobre el número mínimo requerido: algunos afirman que uno o más, otros que cuatro (en correspondencia con el número de testigos necesarios para comprobar la culpabilidad de adulterio), otros que dos (el número habitual de testigos) y otros que tres, que es el número mínimo para constituir un «grupo» (Q, Ṭ).
Al-Qurṭubī, al examinar los dictámenes jurídicos, describe el castigo de los azotes del siguiente modo: Los azotes deben recaer sobre la espalda, pero no sobre la cabeza; los hombres han de descubrirse la piel (según algunos), pero las mujeres conservan una capa de ropa. Permanecen de pie y no se les ata. El látigo que ha de usarse se describe como ni demasiado duro ni demasiado blando, y los golpes, aunque destinados a causar dolor, no deben ser tan severos que hagan brotar sangre. Quien administra los azotes no debe elevar el brazo en alto para descargar un golpe más fuerte y jamás debe dejar que su axila se haga visible (al levantar el brazo para golpear). Algunos dicen que esta limitación se garantiza exigiendo a quien azota que sostenga un objeto bajo el brazo mientras descarga los golpes. El castigo debe ser ejecutado por los miembros más respetados de la sociedad y únicamente bajo el amparo de una autoridad política y jurídica legítima.
En los casos en que la salud de una persona no pueda resistir los golpes, las condiciones se modifican. En un relato, un hombre muy débil fue presentado para recibir el castigo, pero resultaba evidente que no sobreviviría a él; de modo que el Profeta ordenó que se atase un haz de ramitas correspondiente al número de azotes, y el hombre fue golpeado una sola vez con el haz (Q).
Más de una dimensión crucial de la exégesis del Corán entra en liza a propósito de la pena de lapidación por adulterio, entre ellas la abrogación (véase 2:106c), la relación entre el Corán y el Ḥadīz, la autenticación y cotejo de relatos divergentes dentro del Ḥadīz y el estatus de las leyes religiosas ajenas al Islam. En los debates contemporáneos sobre la lapidación, diversas autoridades islámicas han planteado serias dudas sobre la autenticidad de los relatos que atribuyen la lapidación al Profeta o al liderazgo temprano de la comunidad musulmana, fundando esta conclusión no solo en la incongruencia del castigo con el texto efectivamente existente del Corán (dejando de lado la cuestión de la «abrogación del texto pero no del precepto»), sino también en la naturaleza improbable de algunos de los aḥādīz aducidos a su favor, así como en su recíproca contradicción. No es inverosímil que la pena de lapidación fuese un remanente procedente de otras tradiciones locales (como la de los judíos) que luego pasó a ser considerada práctica normativa en el Islam. Algunos juristas pudieron haber razonado que, dado que la lapidación forma parte de la Ley Judía y no fue revocada explícitamente por la Ley Islámica, podía emplearse bajo ciertas condiciones, y este acto de discrecionalidad pudo, con el transcurso del tiempo, haberse elevado al rango de obligación general; tal postura encontraría respaldo en el relato que describe al Profeta aplicando la Ley Judía contra la pareja judía. Se podría conjeturar además que, por motivos de cohesión social, las autoridades tempranas (tras la muerte del Profeta y de la primera generación) consideraron que la pena de azotes no constituía un freno suficiente contra el adulterio (de hecho, algunos contemporáneos del Profeta juzgaron los estándares probatorios excesivamente exigentes, como se menciona en 24:6–9c) y creyeron que la pena de lapidación hasta la muerte debía existir como elemento disuasorio frente al libertinaje, el cual podría conducir a la desintegración social. Tal conjetura sobre los orígenes de este castigo resulta justificada y oportuna a la luz de las evidencias en favor de la lapidación hasta la muerte: evidencias que son equívocas en el mejor de los casos y contradictorias e insostenibles en el peor. Es importante mencionar también que la condición establecida para la prueba del adulterio —cuatro testigos presenciales del acto consumado mismo— era tal que este castigo resultaba sumamente infrecuente en la sociedad islámica.
Versículo 3
ٱلزَّانِى لَا يَنكِحُ إِلَّا زَانِيَةً أَوْ مُشْرِكَةًۭ وَٱلزَّانِيَةُ لَا يَنكِحُهَآ إِلَّا زَانٍ أَوْ مُشْرِكٌۭ ۚ وَحُرِّمَ ذَٰلِكَ عَلَى ٱلْمُؤْمِنِينَ ﴿٣﴾
az-zānī lā yankiḥu illā zāniyatan aw mushrikatan waz-zāniyatu lā yankiḥuhā illā zānin aw mushrikun waḥurrima dhālika ʿalā l-muʾminīn
El fornicador no se casará sino con una fornicadora o idólatra, y la fornicadora no se casará sino con un fornicador o idólatra. Y eso está vedado a los creyentes.
3Algunos interpretan este versículo como una advertencia sobre la gravedad del adulterio al prohibir a los adúlteros y fornicadores casarse con creyentes (Q). Para otros, significa que quienes son propensos a la fornicación solo desearían casarse con fornicarios o idólatras (R). Otros lo interpretan en el sentido de que las únicas personas que consentirían las acciones de un fornicador serían otros fornicadores rebeldes o idólatras que no tuvieran reparos ante tal conducta (IK). Casará traduce la forma verbal de nikāḥ, que según el contexto también puede aludir al coito (IK, Q, Ṭ). Si se lee como referencia al coito, este versículo se entiende como que no hay unilateralidad en la fornicación; es decir, si a uno de los dos se le considera fornicador, a ambos debe considerárseles fornicadores. Algunos comentaristas objetan esta lectura argumentando que nikāḥ solo aparece en el Corán para describir el matrimonio (Q), aunque de hecho algunos comentaristas de 4:22 interpretan el mismo verbo como alusivo a las relaciones sexuales (véase 4:22c).
Según otro conjunto de opiniones, el versículo se refiere a ciertos creyentes que deseaban casarse con mujeres conocidas por ser prostitutas. Otros mencionan un relato según el cual algunos de la Gente del Porche (véase 2:273c), que carecían de hogar salvo la mezquita y se hallaban en extrema pobreza, deseaban casarse con ciertas mujeres de Medina que eran conocidas prostitutas pero que al menos podían proporcionarles comida y cobijo (IK, Q, R, Ṭ). Algunos prefieren esta lectura porque a quienes cometen fornicación o adulterio generalmente no se les impide casarse con posterioridad, y ciertamente tomar el versículo en sentido literal parecería facultar a los creyentes a casarse con idólatras, lo cual está tajantemente prohibido. Interpretar este versículo como referido a ciertas mujeres específicas evitaría impedir que un creyente culpable en su día de fornicación volviera a casarse. Una opinión divergente sostiene que este versículo se refiere a aquellos a quienes se les ha aplicado la pena prescrita (ḥadd, es decir, los azotes) (Q), esto es, quienes habían sido condenados judicialmente por fornicación y recibieron el castigo. Pero al-Qurṭubī rechaza esta interpretación alegando que permitiría a la fornicadora creyente casarse con un idólatra, algo que ya le estaba vedado antes de haber sido fornicadora.
Versículo 4
وَٱلَّذِينَ يَرْمُونَ ٱلْمُحْصَنَٰتِ ثُمَّ لَمْ يَأْتُوا۟ بِأَرْبَعَةِ شُهَدَآءَ فَٱجْلِدُوهُمْ ثَمَٰنِينَ جَلْدَةًۭ وَلَا تَقْبَلُوا۟ لَهُمْ شَهَٰدَةً أَبَدًۭا ۚ وَأُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْفَٰسِقُونَ ﴿٤﴾
waalladhīna yarmūna l-muḥṣanāti thumma lam yaʾtū biʾarbaʿati shuhadāʾa faŷlidūhum thamānīna ŷaldatan walā taqbalū lahum shahādatan abadan waʾulāʾika humu l-fāsiqūn
Y en cuanto a aquellos que acusan a mujeres castas, pero luego no traen cuatro testigos, azotadlos con ochenta latigazos, y jamás aceptéis testimonio alguno de ellos. Y esos son los réprobos,
4Castas traduce muḥṣan, que también puede significar libres (en contraposición a esclavas) o casadas; véase 4:24c. Este versículo se aplica por igual a hombres y mujeres (IK, Q). Se refiere al delito de calumnia (qaḏf) en lo tocante a la acusación de fornicación o adulterio (zinā). Algunos creen que este versículo fue revelado en el contexto de la acusación formulada contra ʿĀʾišah (véase 24:10–22c), mientras que otros creen que es un dictamen general no motivado por ningún incidente particular (Q, Ṭ).
Al-Qurṭubī describe las diversas condiciones bajo las cuales la acusación de adulterio se convierte en delito punible: el acusador debe ser un adulto en su sano juicio; el delito imputado debe ser punible, tal como adulterio o sodomía; y el acusado debe ser un adulto libre y en su sano juicio. Los testigos deben ver directamente el acto de penetración, en un mismo lugar y en un mismo momento, lo que significa que cuatro personas que presencien cada una una ocasión diferente no serían admisibles (Q); sobre la necesidad de cuatro testigos para procesar tales faltas, véase 4:15c.
Algunos dicen que la orden de jamás aceptéis testimonio alguno de ellos se aplica únicamente a quienes prestaron falso testimonio sobre asuntos cuyo castigo sería una pena prescrita (ḥadd, un castigo capital o corporal divinamente ordenado), y no a otros asuntos. Algunos dicen asimismo que si alguien se arrepiente sinceramente de haber prestado falso testimonio, su testimonio puede aceptarse sin restricción alguna en el futuro (Q).
Versículo 5
إِلَّا ٱلَّذِينَ تَابُوا۟ مِنۢ بَعْدِ ذَٰلِكَ وَأَصْلَحُوا۟ فَإِنَّ ٱللَّهَ غَفُورٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿٥﴾
illā lladhīna tābū mim baʿdi dhālika waʾaṣlaḥū faʾinna llāha ghafūrur raḥīm
salvo aquellos que se arrepientan después de ello y se enmienden, pues ciertamente Dios es Indulgente, Misericordioso.
5La cuestión del arrepentimiento en conexión con delitos sancionables se plantea en cada contexto en que el Corán prescribe un castigo para tal falta. Para algunos, la posibilidad de arrepentimiento mencionada en el v. 5 se aplica únicamente a liberarse de ser considerados réprobos (v. 4), mientras que otros creen que este arrepentimiento se aplica asimismo a la posibilidad de que el testimonio de uno recupere la condición de ser aceptado por la comunidad (v. 4; Q). Algunos interpretan por tanto la palabra jamás (abadan) en el v. 4 como «nunca mientras sigan cometiendo la calumnia de adulterio» (Q). Para versículos similares que sugieren que el arrepentimiento podría apartar las consecuencias o castigos prescritos para delitos graves, véase 4:93c; 5:34c. Enmendarse se refiere a vivir durante un tiempo de forma honorable e incluso a que se le exija realizar actos tales como dar caridad (R) para hacer manifiesto a los demás el arrepentimiento de uno (Q).
Versículo 6–9
وَٱلَّذِينَ يَرْمُونَ أَزْوَٰجَهُمْ وَلَمْ يَكُن لَّهُمْ شُهَدَآءُ إِلَّآ أَنفُسُهُمْ فَشَهَٰدَةُ أَحَدِهِمْ أَرْبَعُ شَهَٰدَٰتٍۭ بِٱللَّهِ ۙ إِنَّهُۥ لَمِنَ ٱلصَّٰدِقِينَ ﴿٦﴾ وَٱلْخَٰمِسَةُ أَنَّ لَعْنَتَ ٱللَّهِ عَلَيْهِ إِن كَانَ مِنَ ٱلْكَٰذِبِينَ ﴿٧﴾ وَيَدْرَؤُا۟ عَنْهَا ٱلْعَذَابَ أَن تَشْهَدَ أَرْبَعَ شَهَٰدَٰتٍۭ بِٱللَّهِ ۙ إِنَّهُۥ لَمِنَ ٱلْكَٰذِبِينَ ﴿٨﴾ وَٱلْخَٰمِسَةَ أَنَّ غَضَبَ ٱللَّهِ عَلَيْهَآ إِن كَانَ مِنَ ٱلصَّٰدِقِينَ ﴿٩﴾
waalladhīna yarmūna azwāŷahum walam yakul lahum shuhadāʾu illā anfusuhum fashahādatu aḥadihim arbaʿu shahādātim billāhi innahū lamina ṣ-ṣādiqīn · waal-khāmisatu anna laʿnata llāhi ʿalayhi in kāna mina l-kādhibīn · wayadraʾu ʿanhā l-ʿadhāba an tashhada arbaʿa shahādātim billāhi innahū lamina l-kādhibīn · waal-khāmisata anna ghaḍaba llāhi ʿalayhā in kāna mina ṣ-ṣādiqīn
Y en cuanto a aquellos que acusan a sus esposas y no tienen más testigos que a sí mismos, el testimonio de uno de ellos consistirá en cuatro testimonios, jurando por Dios que ciertamente es de los veraces,
y el quinto será que la maldición de Dios caiga sobre él si es de los mentirosos.
Y el castigo se apartará de ella si presta cuatro testimonios, jurando por Dios que él es ciertamente de los mentirosos,
y el quinto que la Ira de Dios caiga sobre ella si él es de los veraces.
6–9Diversos relatos se asocian ampliamente con la revelación de este pasaje que trata sobre la «imprecación mutua» (liʿān), esto es, el juramento de declaraciones relativas a la acusación de adulterio de un cónyuge contra otro. En algunos de estos relatos, un hombre acudió al Profeta para acusar a su esposa de un acto de adulterio en curso, pero vaciló ante el requisito de presentar cuatro testigos (4:15; 24:4), arguyendo que para cuando reuniese cuatro testigos y regresase, el adúltero habría tenido tiempo sobrado de cesar el acto de penetración, que se exigía que los testigos presenciaran. El Profeta, descrito como inamovible en la cuestión de los cuatro testigos, ordenó entonces al marido que testificase según se describe en este pasaje. A la esposa se le dio la oportunidad de hacer lo propio. Este procedimiento libra al cónyuge acusador del castigo de ochenta azotes por falsa acusación, permitiendo al mismo tiempo al cónyuge acusado declarar su inocencia; es decir, únicamente un cónyuge puede formular una acusación de adulterio no corroborada por cuatro testigos y salir de ella sin ser azotado.
Existe un abanico de opiniones respecto a diversas cuestiones tocantes a la acusación de adulterio por parte de un cónyuge, incluyendo si con ello el matrimonio queda disuelto automáticamente; si la pareja puede volver a casarse alguna vez; la condición de cualquier hijo a quien el marido pudiera desconocer como suyo (dado que una forma de la acusación de adulterio consiste en declarar que el hijo que la esposa ha dado a luz no es de uno); cuánto tiempo tiene el hombre para desconocer al hijo antes de que su silencio equivalga a aceptación; si el repudio de paternidad puede ser revocado; y si estas normas se aplican y de qué manera a individuos libres, esclavos, musulmanes y no musulmanes. La imprecación mutua debe realizarse en público, de preferencia en una gran mezquita aljama donde se celebren las oraciones de los viernes (Q, R).
Versículo 10–22
وَلَوْلَا فَضْلُ ٱللَّهِ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَتُهُۥ وَأَنَّ ٱللَّهَ تَوَّابٌ حَكِيمٌ ﴿١٠﴾ إِنَّ ٱلَّذِينَ جَآءُو بِٱلْإِفْكِ عُصْبَةٌۭ مِّنكُمْ ۚ لَا تَحْسَبُوهُ شَرًّۭا لَّكُم ۖ بَلْ هُوَ خَيْرٌۭ لَّكُمْ ۚ لِكُلِّ ٱمْرِئٍۢ مِّنْهُم مَّا ٱكْتَسَبَ مِنَ ٱلْإِثْمِ ۚ وَٱلَّذِى تَوَلَّىٰ كِبْرَهُۥ مِنْهُمْ لَهُۥ عَذَابٌ عَظِيمٌۭ ﴿١١﴾ لَّوْلَآ إِذْ سَمِعْتُمُوهُ ظَنَّ ٱلْمُؤْمِنُونَ وَٱلْمُؤْمِنَٰتُ بِأَنفُسِهِمْ خَيْرًۭا وَقَالُوا۟ هَٰذَآ إِفْكٌۭ مُّبِينٌۭ ﴿١٢﴾ لَّوْلَا جَآءُو عَلَيْهِ بِأَرْبَعَةِ شُهَدَآءَ ۚ فَإِذْ لَمْ يَأْتُوا۟ بِٱلشُّهَدَآءِ فَأُو۟لَٰٓئِكَ عِندَ ٱللَّهِ هُمُ ٱلْكَٰذِبُونَ ﴿١٣﴾ وَلَوْلَا فَضْلُ ٱللَّهِ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَتُهُۥ فِى ٱلدُّنْيَا وَٱلْءَاخِرَةِ لَمَسَّكُمْ فِى مَآ أَفَضْتُمْ فِيهِ عَذَابٌ عَظِيمٌ ﴿١٤﴾ إِذْ تَلَقَّوْنَهُۥ بِأَلْسِنَتِكُمْ وَتَقُولُونَ بِأَفْوَاهِكُم مَّا لَيْسَ لَكُم بِهِۦ عِلْمٌۭ وَتَحْسَبُونَهُۥ هَيِّنًۭا وَهُوَ عِندَ ٱللَّهِ عَظِيمٌۭ ﴿١٥﴾ وَلَوْلَآ إِذْ سَمِعْتُمُوهُ قُلْتُم مَّا يَكُونُ لَنَآ أَن نَّتَكَلَّمَ بِهَٰذَا سُبْحَٰنَكَ هَٰذَا بُهْتَٰنٌ عَظِيمٌۭ ﴿١٦﴾ يَعِظُكُمُ ٱللَّهُ أَن تَعُودُوا۟ لِمِثْلِهِۦٓ أَبَدًا إِن كُنتُم مُّؤْمِنِينَ ﴿١٧﴾ وَيُبَيِّنُ ٱللَّهُ لَكُمُ ٱلْءَايَٰتِ ۚ وَٱللَّهُ عَلِيمٌ حَكِيمٌ ﴿١٨﴾ إِنَّ ٱلَّذِينَ يُحِبُّونَ أَن تَشِيعَ ٱلْفَٰحِشَةُ فِى ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ لَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌۭ فِى ٱلدُّنْيَا وَٱلْءَاخِرَةِ ۚ وَٱللَّهُ يَعْلَمُ وَأَنتُمْ لَا تَعْلَمُونَ ﴿١٩﴾ وَلَوْلَا فَضْلُ ٱللَّهِ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَتُهُۥ وَأَنَّ ٱللَّهَ رَءُوفٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿٢٠﴾ ۞ يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ لَا تَتَّبِعُوا۟ خُطُوَٰتِ ٱلشَّيْطَٰنِ ۚ وَمَن يَتَّبِعْ خُطُوَٰتِ ٱلشَّيْطَٰنِ فَإِنَّهُۥ يَأْمُرُ بِٱلْفَحْشَآءِ وَٱلْمُنكَرِ ۚ وَلَوْلَا فَضْلُ ٱللَّهِ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَتُهُۥ مَا زَكَىٰ مِنكُم مِّنْ أَحَدٍ أَبَدًۭا وَلَٰكِنَّ ٱللَّهَ يُزَكِّى مَن يَشَآءُ ۗ وَٱللَّهُ سَمِيعٌ عَلِيمٌۭ ﴿٢١﴾ وَلَا يَأْتَلِ أُو۟لُوا۟ ٱلْفَضْلِ مِنكُمْ وَٱلسَّعَةِ أَن يُؤْتُوٓا۟ أُو۟لِى ٱلْقُرْبَىٰ وَٱلْمَسَٰكِينَ وَٱلْمُهَٰجِرِينَ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ ۖ وَلْيَعْفُوا۟ وَلْيَصْفَحُوٓا۟ ۗ أَلَا تُحِبُّونَ أَن يَغْفِرَ ٱللَّهُ لَكُمْ ۗ وَٱللَّهُ غَفُورٌۭ رَّحِيمٌ ﴿٢٢﴾
walawlā faḍlu llāhi ʿalaykum waraḥmatuhū waʾanna llāha tawwābun ḥakīm · inna lladhīna ŷāʾū bil-ifki ʿuṣbatum minkum lā taḥsabūhu sharral lakum bal huwa khayrul lakum likulli mriʾim minhum mā ktasaba mina l-ithmi walladhī tawallā kibrahū minhum lahū ʿadhābun ʿaẓīm · lawlā idh samiʿtumūhu ẓanna l-muʾminūna wal-muʾminātu biʾanfusihim khayran waqālū hādhā ifkum mubīn · lawlā ŷāʾū ʿalayhi biʾarbaʿati shuhadāʾa faʾidh lam yaʾtū bish-shuhadāʾi faʾulāʾika ʿinda llāhi humu l-kādhibūn · walawlā faḍlu llāhi ʿalaykum waraḥmatuhū fī d-dunyā wal-ākhirati lamassakum fī mā afaḍtum fīhi ʿadhābun ʿaẓīm · idh talaqqawnahū biʾalsinatikum wataqūlūna biʾafwāhikum mā laysa lakum bihī ʿilmun wataḥsabūnahū hayyinan wahuwa ʿinda llāhi ʿaẓīm · walawlā idh samiʿtumūhu qultum mā yakūnu lanā an natakallama bihādhā subḥānaka hādhā buhtānun ʿaẓīm · yaʿiẓukumu llāhu an taʿūdū limithlihī abadan in kuntum muʾminīn · wayubayyinu llāhu lakumu l-āyāti wallāhu ʿalīmun ḥakīm · inna lladhīna yuḥibbūna an tashīʿa l-fāḥishatu fī lladhīna āmanū lahum ʿadhābun alīmun fī d-dunyā wal-ākhirati wallāhu yaʿlamu waʾantum lā taʿlamūn · walawlā faḍlu llāhi ʿalaykum waraḥmatuhū waʾanna llāha raʾūfur raḥīm · yāʾayyuhā lladhīna āmanū lā tattabiʿū khuṭuwāti sh-shayṭāni waman yattabiʿ khuṭuwāti sh-shayṭāni faʾinnahū yaʾmuru bil-faḥshāʾi wal-munkari walawlā faḍlu llāhi ʿalaykum waraḥmatuhū mā zakā minkum min aḥadin abadan walākinna llāha yuzakkī man yashāʾu wallāhu samīʿun ʿalīm · walā yaʾtali ulū l-faḍli minkum was-saʿati an yuʾtū ulī l-qurbā wal-masākīna wal-muhāŷirīna fī sabīli llāhi walyaʿfū walyaṣfaḥū alā tuḥibbūna an yaghfira llāhu lakum wallāhu ghafūrur raḥīm
¡Y si no fuera por el Favor de Dios sobre vosotros, y Su Misericordia, y porque Dios es Clemente, Sabio!
10–22Este pasaje se relaciona con un incidente en el que se vio involucrada ʿĀʾišah, esposa del Profeta. Según los relatos tradicionales, durante una expedición el collar de ʿĀʾišah se desprendió de su cuello dos veces. La primera vez, el Profeta ordenó a los musulmanes acampar para buscarlo, y con el tiempo se reveló el versículo relativo a la purificación ritual con polvo o arena (para el relato completo, véase 4:43c). La segunda vez, ʿĀʾišah se percató nuevamente de que su collar se había caído y abandonó el palanquín cerrado colocado sobre su camello para ir a buscarlo. Por aquel entonces, se decía que ʿĀʾišah contaba aún con catorce años y era de constitución menuda, por lo que quienes guiaban su montura no advirtieron que el palanquín cubierto estaba vacío. ʿĀʾišah, confiando en que el grupo no partiría sin ella, regresó al campamento solo para descubrir que todos se habían marchado. Esperó, convencida de que tarde o temprano se percatarían de su descuido y regresarían, y se quedó dormida. Con el tiempo, un hombre llamado Ṣafwān ibn Muʿaṭṭal la encontró y la condujo de regreso con el grueso del grupo, llevándola en su montura. Las fuentes describen a Ṣafwān como un hombre valeroso y casto que cuidaba del camello del Profeta durante las batallas y que más tarde cayó en combate durante el califato de ʿUmar (Q). Poco después de que Ṣafwān llevara a ʿĀʾišah de vuelta al campamento, comenzaron a propagarse rumores acusándola de cometer adulterio con él.
Versículo 11
إِنَّ ٱلَّذِينَ جَآءُو بِٱلْإِفْكِ عُصْبَةٌۭ مِّنكُمْ ۚ لَا تَحْسَبُوهُ شَرًّۭا لَّكُم ۖ بَلْ هُوَ خَيْرٌۭ لَّكُمْ ۚ لِكُلِّ ٱمْرِئٍۢ مِّنْهُم مَّا ٱكْتَسَبَ مِنَ ٱلْإِثْمِ ۚ وَٱلَّذِى تَوَلَّىٰ كِبْرَهُۥ مِنْهُمْ لَهُۥ عَذَابٌ عَظِيمٌۭ ﴿١١﴾
inna lladhīna ŷāʾū bil-ifki ʿuṣbatum minkum lā taḥsabūhu sharral lakum bal huwa khayrul lakum likulli mriʾim minhum mā ktasaba mina l-ithmi walladhī tawallā kibrahū minhum lahū ʿadhābun ʿaẓīm
Ciertamente aquellos que trajeron la calumnia fueron un grupo de entre vosotros. No creáis que ello es un mal para vosotros; al contrario, es un bien para vosotros. A cada hombre de entre ellos le corresponderá el pecado que cometió. Y aquel de ellos que asumió la mayor parte de ello tendrá un castigo tremendo.
11Se relató que el grupo de entre vosotros estaba integrado principalmente por tres personas: Ḥassān ibn Ṯābit, Misṭaḥ ibn Uṯāṯah y Ḥamnah bint Ŷaḥš, si bien otros refieren que el grupo constaba de diez o incluso de hasta cuarenta personas (Q). Se piensa que quien asumió la mayor parte de ello se refiere a Ḥassān ibn Ṯābit; esta frase pretende señalar a la persona que inició el rumor y por tanto cargaba con la mayor culpa por ello (Ṭ). Según algunos relatos, Ḥassān quedó ciego con posterioridad, lo cual fue interpretado por algunos como su retribución (Q, Ṭ); se registra asimismo que Ṣafwān le propinó un golpe no letal en la cabeza con su espada (Q, R). Otros interpretan que el que asumió la mayor parte de ello alude a ʿAbd Allāh ibn Ubayy, tenido habitualmente como el cabecilla de los hipócritas y a quien se atribuye un papel destacado en el escándalo (Ṭ).
Existen asimismo divergencias en los relatos sobre si el Profeta golpeó o azotó a estos tres propagadores del escándalo. En una versión, solo Ḥassān recibió castigo corporal; otros informes indican que los tres lo recibieron; y otros afirman que ninguno de ellos lo recibió, dado que tales castigos exigen pruebas concluyentes para ejecutarse y en este caso las pruebas de culpabilidad resultaban insuficientes (Q). Para al-Qurṭubī, esta discrepancia entre la culpabilidad moral y la responsabilidad penal evoca el hecho de que, aunque a los hipócritas se les menciona con frecuencia en el Corán, no se les individualiza con nombres propios de modo que pueda entablarse una acción legal contra ellos. Refiere que en la versión más conocida estos tres fueron azotados, pero que ʿAbd Allāh ibn Ubayy no lo fue.
Al contrario, es un bien para vosotros se interpreta en el sentido de que la propagación de esta falsedad resultó un bien para la comunidad, bien porque, en lugar de dejar a la gente en la sospecha y la incertidumbre, el asunto se dilucidó públicamente y quedó zanjado, o bien porque trajo consigo la revelación de estos versículos coránicos sobre la materia (R). Cuando el bien que dimana de este desenlace se entiende como un beneficio para los falsos acusadores más que para las víctimas del escándalo (ʿĀʾišah y Ṣafwān y, por extensión, el Profeta y la familia de ʿĀʾišah), puede concebirse como algo que les impidió seguir pecando o como la imposición de un castigo en esta vida que evitaría un castigo más riguroso en el Más Allá (R).
Versículo 12
لَّوْلَآ إِذْ سَمِعْتُمُوهُ ظَنَّ ٱلْمُؤْمِنُونَ وَٱلْمُؤْمِنَٰتُ بِأَنفُسِهِمْ خَيْرًۭا وَقَالُوا۟ هَٰذَآ إِفْكٌۭ مُّبِينٌۭ ﴿١٢﴾
lawlā idh samiʿtumūhu ẓanna l-muʾminūna wal-muʾminātu biʾanfusihim khayran waqālū hādhā ifkum mubīn
¿Por qué, cuando lo oísteis, no pensaron bien de los suyos los hombres creyentes y las mujeres creyentes y dijeron: «Esto es una mentira manifiesta»?
12Este versículo sintetiza el principio ético de desestimar la sospecha y no repetir lo que uno ha oído si la fuente es fidedigna o desconocida (Q). A este propósito, al-Rāzī cita el ḥadīz: «En su mutua unión y compasión recíproca y en lo que Dios dispuso entre ellos, los musulmanes son semejantes a un solo cuerpo. Cuando un miembro padece, el cuerpo entero se duele con fiebre e insomnio». Los escritos éticos islámicos hacen mención frecuente de la «presunción favorable» o de «pensar bien [de los demás]» (ḥusn al-ẓann), lo cual puede aplicarse a los seres humanos y, en otro plano, a Dios. En el primer caso, alude a la presunción de inocencia y de buen carácter en el prójimo; y en relación con Dios, se refiere a la fe en la Compasión y Misericordia divinas.
Versículo 13
لَّوْلَا جَآءُو عَلَيْهِ بِأَرْبَعَةِ شُهَدَآءَ ۚ فَإِذْ لَمْ يَأْتُوا۟ بِٱلشُّهَدَآءِ فَأُو۟لَٰٓئِكَ عِندَ ٱللَّهِ هُمُ ٱلْكَٰذِبُونَ ﴿١٣﴾
lawlā ŷāʾū ʿalayhi biʾarbaʿati shuhadāʾa faʾidh lam yaʾtū bish-shuhadāʾi faʾulāʾika ʿinda llāhi humu l-kādhibūn
¿Por qué no trajeron cuatro testigos de ello? Pues ya que no trajeron los testigos, son ellos quienes resultan mentirosos ante los Ojos de Dios.
13Este versículo se remite al requisito de que las acusaciones de conducta sexual ilícita estén respaldadas por cuatro testigos presenciales, según se menciona en 4:15 y 24:4. Al-Rāzī analiza la posibilidad de que una persona sea veraz en su acusación de adulterio pero no logre presentar cuatro testigos. Sugiere que podría significar que, por imperativo legal y en el trato con tal acusador, este debe ser tratado como mentiroso a falta de los testigos preceptivos, con independencia del fundamento real de su pretensión.
Versículo 14
وَلَوْلَا فَضْلُ ٱللَّهِ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَتُهُۥ فِى ٱلدُّنْيَا وَٱلْءَاخِرَةِ لَمَسَّكُمْ فِى مَآ أَفَضْتُمْ فِيهِ عَذَابٌ عَظِيمٌ ﴿١٤﴾
walawlā faḍlu llāhi ʿalaykum waraḥmatuhū fī d-dunyā wal-ākhirati lamassakum fī mā afaḍtum fīhi ʿadhābun ʿaẓīm
Y si no fuera por el Favor de Dios sobre vosotros, y Su Misericordia, en este mundo y en el Más Allá, os habría alcanzado un castigo tremendo por haberos entregado [a habladurías] al respecto,
Versículo 15
إِذْ تَلَقَّوْنَهُۥ بِأَلْسِنَتِكُمْ وَتَقُولُونَ بِأَفْوَاهِكُم مَّا لَيْسَ لَكُم بِهِۦ عِلْمٌۭ وَتَحْسَبُونَهُۥ هَيِّنًۭا وَهُوَ عِندَ ٱللَّهِ عَظِيمٌۭ ﴿١٥﴾
idh talaqqawnahū biʾalsinatikum wataqūlūna biʾafwāhikum mā laysa lakum bihī ʿilmun wataḥsabūnahū hayyinan wahuwa ʿinda llāhi ʿaẓīm
cuando lo propagabais con vuestras lenguas y decíais con vuestras bocas aquello de lo que no teníais conocimiento, creyéndolo cosa leve, siendo así que ante los Ojos de Dios es enorme.
15Propagabais con vuestras lenguas podría traducirse literalmente: «Lo recibíais con vuestras lenguas», queriendo decir que acogían y transmitían la mentira con presteza (Ṭ). El verbo propagabais traduce talaqqawna (de la raíz l-q-y), que algunos leen como taliqūna (de la raíz w-l-q), que significa penetrar como con un arma, seguir con rapidez tras algo o hacer algo con rápida sucesión. En tal lectura, la frase podría traducirse: «Lo propagabais con rapidez con vuestras lenguas». Se entiende que leve significa que pensaban que ningún pecado recaería sobre ellos por su causa (Q, Ṭ).
Versículo 16
وَلَوْلَآ إِذْ سَمِعْتُمُوهُ قُلْتُم مَّا يَكُونُ لَنَآ أَن نَّتَكَلَّمَ بِهَٰذَا سُبْحَٰنَكَ هَٰذَا بُهْتَٰنٌ عَظِيمٌۭ ﴿١٦﴾
walawlā idh samiʿtumūhu qultum mā yakūnu lanā an natakallama bihādhā subḥānaka hādhā buhtānun ʿaẓīm
¿Y por qué, cuando lo oísteis, no dijisteis: «¡No nos corresponde hablar de esto! ¡Gloria a Ti! ¡Esto es una calumnia mayúscula!»?
16En la ética islámica tradicional la murmuración y la difamación se consideran vicios graves, incluso cuando lo que se dice es verdad; véase también 49:12c. En este versículo, calumnia traduce buhtān, que denota la difamación mediante la mentira (Q), ya que también se puede difamar relatando lo que es fácticamente cierto pero lesivo para una persona. ¡Gloria a Ti! se entiende como una expresión de asombro, o como una declaración implícita de que la esposa del Mensajero elegido por Dios jamás haría semejante cosa, o como una exclamación de que Dios es demasiado Glorioso para dejar este asunto desatendido (R). En el contexto de este versículo que trata sobre la calumnia, al-Rāzī menciona varios aḥādīz pertinentes, tales como: «Musulmán es aquel de cuya lengua los musulmanes están a salvo, y Emigrado es quien emigra de lo que Dios ha prohibido».
Versículo 17–18
يَعِظُكُمُ ٱللَّهُ أَن تَعُودُوا۟ لِمِثْلِهِۦٓ أَبَدًا إِن كُنتُم مُّؤْمِنِينَ ﴿١٧﴾ وَيُبَيِّنُ ٱللَّهُ لَكُمُ ٱلْءَايَٰتِ ۚ وَٱللَّهُ عَلِيمٌ حَكِيمٌ ﴿١٨﴾
yaʿiẓukumu llāhu an taʿūdū limithlihī abadan in kuntum muʾminīn · wayubayyinu llāhu lakumu l-āyāti wallāhu ʿalīmun ḥakīm
Dios os exhorta para que jamás volváis a algo semejante, si sois creyentes.
Y Dios os aclara los signos, y Dios es Conocedor, Sabio.
17–18Si sois creyentes significa si los acusadores atienden a la Exhortación de Dios (Ṭ) y jamás repiten la misma clase de acusación en el futuro (IK). Que Dios aclara los signos se menciona en otros lugares del Corán (p. ej., 2:187, 221, 242; 3:103; 5:89; 24:59), y en este caso los signos pueden entenderse como referidos a las leyes y dictámenes que benefician a Sus siervos (IK).
Versículo 19
إِنَّ ٱلَّذِينَ يُحِبُّونَ أَن تَشِيعَ ٱلْفَٰحِشَةُ فِى ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ لَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌۭ فِى ٱلدُّنْيَا وَٱلْءَاخِرَةِ ۚ وَٱللَّهُ يَعْلَمُ وَأَنتُمْ لَا تَعْلَمُونَ ﴿١٩﴾
inna lladhīna yuḥibbūna an tashīʿa l-fāḥishatu fī lladhīna āmanū lahum ʿadhābun alīmun fī d-dunyā wal-ākhirati wallāhu yaʿlamu waʾantum lā taʿlamūn
Ciertamente aquellos que desean que la deshonestidad se difunda entre los que creen, tendrán un castigo doloroso en este mundo y en el Más Allá. Dios sabe y vosotros no sabéis.
19Aquellos que desean que la deshonestidad se difunda entre los creyentes serán castigados a menos que hagan un arrepentimiento sincero (Q). Este versículo, y de hecho todo este pasaje, se entiende como una advertencia contra tal propagación de calumnias y un recordatorio para los creyentes de que sus pensamientos íntimos no se ocultan a Dios (R). A este respecto, Ibn Kaṯīr menciona el ḥadīz: «No insultéis a los siervos de Dios, no los reprochéis ni busquéis sus faltas. A quien busque las faltas de su hermano musulmán, Dios buscará sus faltas hasta el punto de dejarlo al descubierto en su propia casa».
Versículo 20
وَلَوْلَا فَضْلُ ٱللَّهِ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَتُهُۥ وَأَنَّ ٱللَّهَ رَءُوفٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿٢٠﴾
walawlā faḍlu llāhi ʿalaykum waraḥmatuhū waʾanna llāha raʾūfur raḥīm
¡Y si no fuera por el Favor de Dios hacia vosotros, y Su Misericordia, y porque Dios es Bondadoso, Misericordioso!
20El desenlace condicionado por si no fuera está elíptico (cf. v. 10), significando que si no fuera por el Favor de Dios, los calumniadores se habrían hallado en peor situación, bien por su propia perdición definitiva o porque la calumnia se habría propagado aún más lejos (R). Podría aludir también al resultado subordinado a la frase similar del v. 21 y, por ende, a su incapacidad para purificarse sin el Favor de Dios.
Versículo 21
۞ يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ لَا تَتَّبِعُوا۟ خُطُوَٰتِ ٱلشَّيْطَٰنِ ۚ وَمَن يَتَّبِعْ خُطُوَٰتِ ٱلشَّيْطَٰنِ فَإِنَّهُۥ يَأْمُرُ بِٱلْفَحْشَآءِ وَٱلْمُنكَرِ ۚ وَلَوْلَا فَضْلُ ٱللَّهِ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَتُهُۥ مَا زَكَىٰ مِنكُم مِّنْ أَحَدٍ أَبَدًۭا وَلَٰكِنَّ ٱللَّهَ يُزَكِّى مَن يَشَآءُ ۗ وَٱللَّهُ سَمِيعٌ عَلِيمٌۭ ﴿٢١﴾
yāʾayyuhā lladhīna āmanū lā tattabiʿū khuṭuwāti sh-shayṭāni waman yattabiʿ khuṭuwāti sh-shayṭāni faʾinnahū yaʾmuru bil-faḥshāʾi wal-munkari walawlā faḍlu llāhi ʿalaykum waraḥmatuhū mā zakā minkum min aḥadin abadan walākinna llāha yuzakkī man yashāʾu wallāhu samīʿun ʿalīm
¡Oh, vosotros que creéis! ¡No sigáis los pasos de Satanás! Y quienquiera que siga los pasos de Satanás, en verdad él ordena la deshonestidad y lo reprobable. Y si no fuera por el Favor de Dios hacia vosotros, y Su Misericordia, ninguno de vosotros se habría purificado jamás. Pero Dios purifica a quien Él quiere, y Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Versículo 22
وَلَا يَأْتَلِ أُو۟لُوا۟ ٱلْفَضْلِ مِنكُمْ وَٱلسَّعَةِ أَن يُؤْتُوٓا۟ أُو۟لِى ٱلْقُرْبَىٰ وَٱلْمَسَٰكِينَ وَٱلْمُهَٰجِرِينَ فِى سَبِيلِ ٱللَّهِ ۖ وَلْيَعْفُوا۟ وَلْيَصْفَحُوٓا۟ ۗ أَلَا تُحِبُّونَ أَن يَغْفِرَ ٱللَّهُ لَكُمْ ۗ وَٱللَّهُ غَفُورٌۭ رَّحِيمٌ ﴿٢٢﴾
walā yaʾtali ulū l-faḍli minkum was-saʿati an yuʾtū ulī l-qurbā wal-masākīna wal-muhāŷirīna fī sabīli llāhi walyaʿfū walyaṣfaḥū alā tuḥibbūna an yaghfira llāhu lakum wallāhu ghafūrur raḥīm
Y que los poseedores de favor y abundancia entre vosotros no juren abstenerse de dar a los parientes, a los menesterosos y a quienes emigraron en la causa de Dios. Y que perdonen y disimulen. ¿Acaso no deseáis que Dios os perdone? Y Dios es Indulgente, Misericordioso.
22Algunos vinculan este versículo con Abū Bakr, quien solía dar limosna a su primo materno empobrecido, Misṭaḥ ibn Uṯāṯah. Pero cuando se hizo evidente que este era uno de los tres principales culpables de propagar la mentira contra ʿĀʾišah, Abū Bakr juró no volver a dar limosna a Misṭaḥ jamás (Q, R, Ṭ). Otros dicen que este versículo fue revelado en relación con todas las personas en dicha situación (Q). Se relata que tras revelarse este versículo, Abū Bakr exclamó: «¡Sí, por Dios, deseo, oh, Señor, que Tú nos perdones!», volvió donde Misṭaḥ y prometió no negarle la caridad (IK). Algunos comentaristas califican este versículo como el «más esperanzador» del Corán, pues manifiesta la Bondad de Dios incluso hacia quienes cometen calumnia (Q). Otros versículos catalogados entre los «más esperanzadores» incluyen 2:260; 33:47; 39:53; 42:19, 22; 93:5 (Q); véase también 2:260c. Al-Rāzī destaca el enorme desafío moral que este versículo planteó a Abū Bakr, a quien se ordenaba continuar dando caridad periódica a un hombre que había difamado a su propia hija ʿĀʾišah: esto es, responder al mal con el bien y no pagando con la misma moneda. Véanse 13:22 y 28:54 para el precepto de rechazar el mal con el bien.
Versículo 23
إِنَّ ٱلَّذِينَ يَرْمُونَ ٱلْمُحْصَنَٰتِ ٱلْغَٰفِلَٰتِ ٱلْمُؤْمِنَٰتِ لُعِنُوا۟ فِى ٱلدُّنْيَا وَٱلْءَاخِرَةِ وَلَهُمْ عَذَابٌ عَظِيمٌۭ ﴿٢٣﴾
inna lladhīna yarmūna l-muḥṣanāti l-ghāfilāti l-muʾmināti luʿinū fī d-dunyā wal-ākhirati walahum ʿadhābun ʿaẓīm
Ciertamente aquellos que acusan a mujeres creyentes, castas y desprevenidas, son maldecidos en este mundo y en el Más Allá, y tendrán un castigo tremendo
23Aquí desprevenidas significa que las mujeres están libres de engaño o astucia (Z). Aunque según se informa este pasaje fue revelado en relación con ʿĀʾišah, se considera de aplicación general (Ṭ). Algunos comentaristas piensan que este versículo aludía específicamente a las esposas del Profeta, ya que este y los versículos siguientes no mencionan la posibilidad de arrepentimiento, mientras que el tratamiento de la calumnia en los vv. 4–5 sí aborda la cuestión del arrepentimiento (R); es decir, algunos comentaristas situaban tales acusaciones contra las esposas del Profeta en una categoría más atroz, en la que las consecuencias no podían ser sorteadas mediante el arrepentimiento (Q). Sin embargo, puesto que es unánimemente reconocido que todo arrepentimiento sincero es aceptado por Dios (9:104; 39:53), este pasaje aludiría, según algunas autoridades, a quienes perseveraron en su falta sin contrición (Q, R).
Versículo 24
يَوْمَ تَشْهَدُ عَلَيْهِمْ أَلْسِنَتُهُمْ وَأَيْدِيهِمْ وَأَرْجُلُهُم بِمَا كَانُوا۟ يَعْمَلُونَ ﴿٢٤﴾
yawma tashhadu ʿalayhim alsinatuhum waʾaydīhim waʾarŷuluhum bimā kānū yaʿmalūn
el día en que sus lenguas, sus manos y sus pies den testimonio contra ellos de lo que solían hacer.
24Versículos similares que describen cómo objetos incapaces de hablar hablarán en el Más Allá incluyen 41:21: Y dirán a sus pieles: «¿Por qué habéis dado testimonio contra nosotros?». Responderán: «Dios, Quien hace hablar a todas las cosas, nos hizo hablar»; y 36:65: Ese Día sellaremos sus bocas. Sus manos Nos hablarán y sus pies darán testimonio de lo que solían cometer. En un célebre verso, el poeta sufí Rūmī, refiriéndose a los objetos inanimados, escribe que aquí están mudos pero allí hablan, aludiendo al Más Allá.
Versículo 25
يَوْمَئِذٍۢ يُوَفِّيهِمُ ٱللَّهُ دِينَهُمُ ٱلْحَقَّ وَيَعْلَمُونَ أَنَّ ٱللَّهَ هُوَ ٱلْحَقُّ ٱلْمُبِينُ ﴿٢٥﴾
yawmaʾidhin yuwaffīhimu llāhu dīnahumu l-ḥaqqa wayaʿlamūna anna llāha huwa l-ḥaqqu l-mubīn
Ese Día Dios les retribuirá su justa recompensa en su totalidad, y sabrán que Dios es la Verdad Manifiesta.
25Justa recompensa traduce dīn, palabra habitualmente traducida como «religión», pero que etimológicamente se vincula asimismo con los términos «retribución» y «deuda». «Día del Juicio» traduce yawm al-dīn (lit. «Día de la Religión»); véase 1:4c.
Versículo 26
ٱلْخَبِيثَٰتُ لِلْخَبِيثِينَ وَٱلْخَبِيثُونَ لِلْخَبِيثَٰتِ ۖ وَٱلطَّيِّبَٰتُ لِلطَّيِّبِينَ وَٱلطَّيِّبُونَ لِلطَّيِّبَٰتِ ۚ أُو۟لَٰٓئِكَ مُبَرَّءُونَ مِمَّا يَقُولُونَ ۖ لَهُم مَّغْفِرَةٌۭ وَرِزْقٌۭ كَرِيمٌۭ ﴿٢٦﴾
al-khabīthātu lil-khabīthīna wal-khabīthūna lil-khabīthāti waṭ-ṭayyibātu liṭ-ṭayyibīna waṭ-ṭayyibūna liṭ-ṭayyibāti ulāʾika mubarraʾūna mimmā yaqūlūna lahum maghfiratun warizqun karīm
Las mujeres viles son para los hombres viles, y los hombres viles son para las mujeres viles, y las mujeres buenas son para los hombres buenos, y los hombres buenos son para las mujeres buenas. Estos son inocentes de lo que dicen. Para ellos habrá perdón y una provisión generosa.
26Tal como se ha traducido, este versículo puede entenderse de forma similar al v. 3 (Q, R). Sin embargo, este versículo también podría traducirse: «Las cosas viles son para la gente vil, y la gente vil es para las cosas viles, y las cosas buenas son para la gente buena, y la gente buena es para las cosas buenas». En esta lectura, preferida por al-Rāzī, al-Qurṭubī y muchos otros, las cosas viles y buenas se interpretan comúnmente como palabras o discursos viles y buenos, recordando que el contexto de este pasaje es la cuestión de las falsas acusaciones de adulterio (Q, R, Ṭ); es decir, las cosas viles solo son dichas por gente vil, o bien las cosas viles solo se dicen con verdad acerca de gente vil (R). Estos son inocentes significa que las personas buenas son inocentes de las cosas viles que se dicen sobre ellas (R), lo cual muchos comentaristas contemplan como una alusión específica a ʿĀʾišah y Ṣafwān (IK, Q).
Versículo 27
يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ لَا تَدْخُلُوا۟ بُيُوتًا غَيْرَ بُيُوتِكُمْ حَتَّىٰ تَسْتَأْنِسُوا۟ وَتُسَلِّمُوا۟ عَلَىٰٓ أَهْلِهَا ۚ ذَٰلِكُمْ خَيْرٌۭ لَّكُمْ لَعَلَّكُمْ تَذَكَّرُونَ ﴿٢٧﴾
yāʾayyuhā lladhīna āmanū lā tadkhulū buyūtan ghayra buyūtikum ḥattā tastaʾnisū watusallimū ʿalā ahlihā dhālikum khayrul lakum laʿallakum tadhakkarūn
¡Oh, vosotros que creéis! No entréis en casas que no sean las vuestras hasta haber pedido permiso y saludado a sus moradores. Eso es mejor para vosotros, para que quizás recordéis.
27Algunos dicen que pedir permiso y saludar a sus moradores alude a una señal como carraspear o llamar a la puerta para hacer saber a los ocupantes del interior que hay alguien allí (Ṭ), en el sentido de que no tiene objeto saludar a menos que se sepa que hay alguien dentro (R). El saludo aquí es la fórmula «La paz sea con vosotros» (al-salāmu ʿalaykum; Q, Ṭ).
Versículo 28
فَإِن لَّمْ تَجِدُوا۟ فِيهَآ أَحَدًۭا فَلَا تَدْخُلُوهَا حَتَّىٰ يُؤْذَنَ لَكُمْ ۖ وَإِن قِيلَ لَكُمُ ٱرْجِعُوا۟ فَٱرْجِعُوا۟ ۖ هُوَ أَزْكَىٰ لَكُمْ ۚ وَٱللَّهُ بِمَا تَعْمَلُونَ عَلِيمٌۭ ﴿٢٨﴾
faʾil lam taŷidū fīhā aḥadan falā tadkhulūhā ḥattā yuʾdhana lakum waʾin qīla lakumu rŷiʿū farŷiʿū huwa azkā lakum wallāhu bimā taʿmalūna ʿalīm
Pero si no halláis a nadie en ellas, no entréis en ellas hasta que se os haya concedido permiso. Y si se os dice: «Volveos», entonces volveos. Eso es más puro para vosotros, y Dios bien sabe lo que hacéis.
28Tradicionalmente uno queda limitado a solicitar permiso de entrada hasta tres veces, tras lo cual debe marcharse (Q, R). Muchos comentaristas citan el ḥadīz: «Si uno de vosotros pide permiso tres veces y no se le concede permiso, que se vuelva». Señalan asimismo que era costumbre del Profeta no colocarse directamente frente a la entrada al pedir permiso para entrar, sino situarse a un lado, ya que los accesos no tenían necesariamente puertas o cortinas propiamente dichas (Q, Ṭ). Este precepto rige tanto si la puerta está cerrada con llave como abierta e incluso si no hay puerta en absoluto (Q). Al-Qurṭubī recoge un ḥadīz en el que el Profeta reprende con severidad a un hombre que miró por una rendija en la puerta del Profeta y lo vio peinándose el cabello. El derecho a la intimidad y la privacidad se convirtió en una materia fundamental y ampliamente debatida en la Ley Islámica.
Versículo 29
لَّيْسَ عَلَيْكُمْ جُنَاحٌ أَن تَدْخُلُوا۟ بُيُوتًا غَيْرَ مَسْكُونَةٍۢ فِيهَا مَتَٰعٌۭ لَّكُمْ ۚ وَٱللَّهُ يَعْلَمُ مَا تُبْدُونَ وَمَا تَكْتُمُونَ ﴿٢٩﴾
laysa ʿalaykum ŷunāḥun an tadkhulū buyūtan ghayra maskūnatin fīhā matāʿul lakum wallāhu yaʿlamu mā tubdūna wamā taktumūn
No incurrís en falta si entráis en casas deshabitadas en las que haya algún beneficio para vosotros. Y Dios sabe lo que manifestáis y lo que ocultáis.
29Se cree que las casas deshabitadas aluden a las posadas o postas camineras para viajeros que no constituyen el domicilio permanente de nadie; otros dicen que se refieren a ruinas (Q, Ṭ). Es lícito entrar en ellas sin pedir permiso porque no existe riesgo de dejar al descubierto nada en su interior que deba mantenerse privado (Q).
Versículo 30
قُل لِّلْمُؤْمِنِينَ يَغُضُّوا۟ مِنْ أَبْصَٰرِهِمْ وَيَحْفَظُوا۟ فُرُوجَهُمْ ۚ ذَٰلِكَ أَزْكَىٰ لَهُمْ ۗ إِنَّ ٱللَّهَ خَبِيرٌۢ بِمَا يَصْنَعُونَ ﴿٣٠﴾
qul lil-muʾminīna yaghuḍḍū min abṣārihim wayaḥfaẓū furūŷahum dhālika azkā lahum inna llāha khabīrum bimā yaṣnaʿūn
Di a los hombres creyentes que bajen la mirada y guarden sus partes íntimas. Eso es más puro para ellos. Ciertamente Dios está informado de cuanto hacen.
30El mismo mandato de moderación y castidad dirigido a los hombres en este versículo se reitera para las mujeres en el versículo siguiente. Dado que uno no puede «bajar la mirada» ante todo, este versículo se interpreta en el sentido de que los hombres no deben mirar las cosas con concupiscencia ni posar los ojos en aquello que está prohibido o que a Dios desagrada (Ṭ). Al-Qurṭubī cita un ḥadīz: «No sigas una mirada con otra mirada. La primera te pertenece, pero no la segunda». Este dicho significa que uno no es responsable de la primera mirada involuntaria hacia algo prohibido, pero sí lo es si continúa mirándolo. En otro ḥadīz, el Profeta dijo: «Dad al camino sus derechos». Al preguntársele cuáles eran esos derechos, añadió: «Bajar la mirada, retirar los obstáculos perjudiciales, intercambiar saludos y ordenar el bien y prohibir el mal». «Guardar las partes íntimas», en alusión a abstenerse de la conducta sexual ilícita, también se menciona en 23:5; 33:35; 70:29.
Versículo 31
وَقُل لِّلْمُؤْمِنَٰتِ يَغْضُضْنَ مِنْ أَبْصَٰرِهِنَّ وَيَحْفَظْنَ فُرُوجَهُنَّ وَلَا يُبْدِينَ زِينَتَهُنَّ إِلَّا مَا ظَهَرَ مِنْهَا ۖ وَلْيَضْرِبْنَ بِخُمُرِهِنَّ عَلَىٰ جُيُوبِهِنَّ ۖ وَلَا يُبْدِينَ زِينَتَهُنَّ إِلَّا لِبُعُولَتِهِنَّ أَوْ ءَابَآئِهِنَّ أَوْ ءَابَآءِ بُعُولَتِهِنَّ أَوْ أَبْنَآئِهِنَّ أَوْ أَبْنَآءِ بُعُولَتِهِنَّ أَوْ إِخْوَٰنِهِنَّ أَوْ بَنِىٓ إِخْوَٰنِهِنَّ أَوْ بَنِىٓ أَخَوَٰتِهِنَّ أَوْ نِسَآئِهِنَّ أَوْ مَا مَلَكَتْ أَيْمَٰنُهُنَّ أَوِ ٱلتَّٰبِعِينَ غَيْرِ أُو۟لِى ٱلْإِرْبَةِ مِنَ ٱلرِّجَالِ أَوِ ٱلطِّفْلِ ٱلَّذِينَ لَمْ يَظْهَرُوا۟ عَلَىٰ عَوْرَٰتِ ٱلنِّسَآءِ ۖ وَلَا يَضْرِبْنَ بِأَرْجُلِهِنَّ لِيُعْلَمَ مَا يُخْفِينَ مِن زِينَتِهِنَّ ۚ وَتُوبُوٓا۟ إِلَى ٱللَّهِ جَمِيعًا أَيُّهَ ٱلْمُؤْمِنُونَ لَعَلَّكُمْ تُفْلِحُونَ ﴿٣١﴾
waqul lil-muʾmināti yaghḍuḍna min abṣārihinna wayaḥfaẓna furūŷahunna walā yubdīna zīnatahunna illā mā ẓahara minhā walyaḍribna bikhumurihinna ʿalā ŷuyūbihinna walā yubdīna zīnatahunna illā libuʿūlatihinna aw ābāʾihinna aw ābāʾi buʿūlatihinna aw abnāʾihinna aw abnāʾi buʿūlatihinna aw ikhwānihinna aw banī ikhwānihinna aw banī akhawātihinna aw nisāʾihinna aw mā malakat aymānuhunna awi t-tābiʿīna ghayri ulī l-irbati mina r-riŷāli awi ṭ-ṭifli lladhīna lam yaẓharū ʿalā ʿawrāti n-nisāʾi walā yaḍribna biʾarŷulihinna liyuʿlama mā yukhfīna min zīnatihinna watūbū ilā llāhi ŷamīʿan ayyuha l-muʾminūna laʿallakum tufliḥūn
Y di a las mujeres creyentes que bajen la mirada y guarden sus partes íntimas, y que no exhiban su adorno excepto lo que de él sea visible. Y que echen sus velos sobre sus pechos y no muestren su adorno excepto a sus maridos, o a sus padres, o a los padres de sus maridos, o a sus hijos, o a los hijos de sus maridos, o a sus hermanos, o a los hijos de sus hermanos, o a los hijos de sus hermanas, o a sus mujeres, o a las que posean sus diestras, o a sirvientes varones libres de deseo, o a niños que no tengan conocimiento de las partes íntimas de las mujeres. Y que no golpeen con sus pies de modo que se descubran los ornamentos que ocultan. Y arrepentíos todos juntos ante Dios, ¡oh, creyentes!, para que quizás prosperéis.
31La orden dada a las mujeres de ser modestas y castas refleja el mandato impuesto a los hombres en el versículo anterior. Velos traduce jumur (sing. jimār), y pechos traduce ŷuyūb (sing. ŷayb). Un jimār puede significar una tela que cubre la cabeza o el cuello; un pañuelo; una prenda holgada; una prenda sin costuras; o el turbante de un hombre. Según los comentaristas, antes del advenimiento del Islam las mujeres solían llevar el jimār dejándolo caer por la espalda, dejando al descubierto la parte superior del pecho (y, según algunos relatos, también los senos). Algunos afirman que esto se hacía a imitación de «los nabateos» (M, Q), presumiblemente en alusión a las tribus del norte de Arabia o a los habitantes de las marismas del sur de Irak. Era en cualquier caso un rasgo común de la vestimenta femenina en el antiguo Próximo Oriente. Más allá de describir que se llevaba sobre la cabeza o el cuello, no se dispone de detalles precisos sobre las dimensiones o la cobertura exacta del jimār. Un ŷayb puede referirse al corazón o al pecho, al nacimiento del escote de una mujer, al lugar donde el pecho se une al cuello, a la abertura de una camisa por donde se introduce la cabeza, a un bolsillo o a la propia camisa. Ŷayb se emplea asimismo para describir la hendidura en la que Moisés introduce su mano y la extrae blanca en 27:12 y 28:32, donde se traduce por seno (refiriéndose a la zona del pecho de su prenda; por tanto, podría significar también «bolsillo» o «abertura interior»).
El único otro pasaje del Corán donde se trata sobre la vestimenta es 33:59, que menciona el ŷilbāb, o manto con el que las mujeres se envuelven el cuerpo como forma de identificarse para no ser importunadas (véase 33:59c). Como se verá más adelante, la mayoría de los juristas interpretaron el mandato de este versículo en el sentido de que el cabello, las orejas, la garganta y el pecho de una mujer libre debían estar cubiertos (IK, Q, Ṯh). Más allá de estos requisitos generales, ciertas normas especiales de reclusión regían para las esposas del Profeta (véase el comentario a 33:32, 33, 53), pero estas no se hacían extensivas a las demás mujeres musulmanas; el término ḥiŷāb proviene del velo o cortina divisoria mencionada en 33:53 destinada a resguardar a las esposas del Profeta de peticionarios y de quienes mostraban una familiaridad excesiva.
Unos pocos relatos atribuidos a algunos de los Compañeros describen a las mujeres de Medina respondiendo a la revelación de este versículo rasgando telas de sus faldas y «cubriéndose» con ellas (empleando el verbo iŷtamara, emparentado por su raíz con el vocablo jimār), pero cómo se llevó a cabo esto y qué partes se cubrieron no queda descrito, si bien más tarde fue a menudo traducido erróneamente como «cubrirse el rostro». En algunos relatos se describe a las mujeres presentándose «como si tuvieran cuervos sobre la cabeza», pero esto reviste asimismo un sentido ambiguo. Metáforas árabes semejantes de pájaros posados sobre la cabeza pueden describir también una actitud de solemnidad y compostura. Al-Ālūsī, por ejemplo, interpreta estos aḥādīz como indicativos meramente de que las mujeres de Medina fueron diligentes en responder a la revelación del v. 31. Un ḥadīz pertinente en el que el Profeta describe a su cuñada Asmāʾ (hija de Abū Bakr) las partes del cuerpo que la mujer debe cubrir (todo salvo el rostro y las manos) adolece de débil autenticidad.
Era habitual entre los juristas debatir la cuestión de la vestimenta, tanto para hombres como para mujeres, en términos de lo que debe estar cubierto a fin de realizar la oración canónica, lo cual solía considerarse equivalente a lo que debía cubrirse en presencia de quienes no figuran enumerados en este versículo. Esta zona que debía cubrirse se denominaba comúnmente ʿawrah («zona íntima» o «desnudez») y recaía por lo general en una de tres categorías tipificadas por los juristas: la ʿawrah de los hombres, la de las esclavas y la de las mujeres libres. La ʿawrah del hombre se describía convencionalmente como la zona comprendida entre el ombligo y las rodillas. La ʿawrah de la mujer libre abarcaba casi invariablemente todo el cuerpo excepto las manos (y a veces el antebrazo), el rostro y a veces los pies (y en ocasiones parte de la pantorrilla), si bien algunas opiniones tempranas y minoritarias, como la de Saʿīd ibn Ŷubayr (m. 95/714), desaprobaban el descubrir el cabello al tiempo que hacían notar que el cabello no se mencionaba de forma explícita en este versículo. Otros juristas consideraron ʿawrah la totalidad del cuerpo de la mujer libre. Para la mayoría de los juristas, la ʿawrah de una esclava (o incluso de una sirvienta) era similar a la de un hombre, aunque algunos juristas, como los hanafíes, preferían que cubrieran también el pecho y la espalda. Muchos juristas declararon llanamente que la ʿawrah de la esclava se ajustaba a sus obligaciones de desempeñar sus faenas sin verse entorpecida en demasía.
Aunque los juristas consideraban vedado y pecaminoso mirar a las mujeres con concupiscencia y clavar la vista en esclavas ajenas, no exigían cambio alguno en la vestimenta de estas ni les impedían desenvolverse activamente en la sociedad. Algunos juristas citan una tradición según la cual ʿUmar prohibió expresamente a las esclavas cubrirse el cabello, no fuera que se las confundiera con mujeres libres. Resulta razonable suponer que los juristas tempranos concebían la indumentaria al menos en parte como un distintivo de rango o identidad comunitaria (tal como parece presentarse en 33:59) más que exclusivamente en relación con la deshonestidad y la tentación. En cualquier caso, las normas sobre esclavas y sirvientas parecen indicar que el mero hecho de que una mujer estuviera descubierta no era una preocupación motriz disociable de su estatus social, al menos durante el período formativo de la Ley Islámica. Los juristas que autorizan descubrir el rostro a las mujeres libres y otras partes del cuerpo a las esclavas siguen advirtiendo de que mirar tales zonas con pasión es ilícito; vale decir, el mero hecho de que esté prohibido clavar la mirada en algo no lo convierte forzosamente en ʿawrah, o zona que deba cubrirse por obligación (Āl).
Adorno traduce zīnah, palabra que denota asimismo «decoración», «embellecimiento», «atavío» o algo que hermosea. Lo que de él sea visible traduce mā ẓahara minhā, que puede significar «lo que se asoma» o «lo que es exterior», aludiendo a lo que cabría apreciar en circunstancias normales (Z). Para algunos, el adorno que es visible hace referencia al rostro y las manos, la ropa, el colirio de ojos (kuḥl), los anillos y las pulseras (Ṭ). Al-Rāzī señala que para ciertos juristas esto comprende todo lo que suele manifestarse en la práctica consuetudinaria (al-ʿādah al-ŷāriyah), lo cual en el caso de las mujeres alude al rostro y las manos. Puesto que no cabría esperar razonablemente que una mujer se cubriera el rostro y las manos y los adornos puestos en ellos sin penuria ni dificultad, no podían formar parte de su ʿawrah (R). Al-Zamajšarī apunta que este dictamen puede ampliarse asimismo a los pies, en particular tratándose de mujeres pobres. Para la práctica totalidad de los juristas, estas directrices no se aplicaban a las esclavas (véase más arriba).
Sus mujeres se refiere a las mujeres musulmanas, y muchos hacen notar que les está prohibido asimismo mostrarse descubiertas ante mujeres idólatras (IK, Ṭ); otros interpretan esto como una alusión a las sirvientas o compañeras de las mujeres musulmanas (R). Algunos piensan que las que posean sus diestras alude a cualquier esclavo o esclava, si bien algunos juristas lo restringieron a las sirvientas (R). Se entiende que sirvientes varones libres de deseo hace referencia a ciertos tipos de hombres con discapacidad intelectual carentes de interés por la sexualidad femenina, los impotentes, los eunucos o los ancianos decrépitos (Q, Ṭ). Niños que no tengan conocimiento de las partes íntimas de las mujeres alude a los niños de corta edad que no perciben a las mujeres como objeto de atracción sexual (Ṭ). Los ornamentos que ocultan se refiere a las ajorcas de los tobillos, descritas a veces como provistas de pequeños cascabeles, que las mujeres llevaban bajo sus faldas; las mujeres no debían revelar la presencia de estos ornamentos taconeando con los pies (Ṭ).
Versículo 32
وَأَنكِحُوا۟ ٱلْأَيَٰمَىٰ مِنكُمْ وَٱلصَّٰلِحِينَ مِنْ عِبَادِكُمْ وَإِمَآئِكُمْ ۚ إِن يَكُونُوا۟ فُقَرَآءَ يُغْنِهِمُ ٱللَّهُ مِن فَضْلِهِۦ ۗ وَٱللَّهُ وَٰسِعٌ عَلِيمٌۭ ﴿٣٢﴾
waʾankiḥū l-ayāmā minkum waṣ-ṣāliḥīna min ʿibādikum waʾimāʾikum in yakūnū fuqarāʾa yughnihimu llāhu min faḍlihī wallāhu wāsiʿun ʿalīm
Y casad a los que estén solteros de entre vosotros, y a los virtuosos de entre vuestros siervos y vuestras siervas. Si son pobres, Dios los enriquecerá de Su Favor. Y Dios es Munífico, Conocedor.
32Según cómo se lea el verbo, este versículo puede entenderse como dirigido a quienes se van a casar ellos mismos o a quienes «dan en matrimonio», es decir, a los tutores legales (Q), cuyo consentimiento, con arreglo a muchos juristas, se exige para que una mujer contraiga matrimonio (a menos que haya estado casada previamente, en cuyo caso no se requiere el permiso del tutor). Algunos creen que los solteros de entre vosotros alude a las personas libres (Q), porque el resto de la frase concierne a los esclavos (sobre el matrimonio de los esclavos, véase 4:25c). Algunos comentaristas son cautos al señalar que este versículo no se interpreta como un mandato imperativo absoluto de erradicar la soltería, de tal suerte que constituyese pecado la existencia de hombres y mujeres casaderos que permanecieran sin contraer matrimonio (R).
Dios los enriquecerá no se interpreta como una promesa formal de riqueza tras el matrimonio, sino como una afirmación general sobre el Poder de Dios para otorgar sustento (R). No obstante, algunos relatos sí aluden al matrimonio en tales términos. Al-Rāzī menciona dichos de Compañeros tales como Abū Bakr e Ibn ʿAbbās que alientan al matrimonio afirmando que el matrimonio traerá consigo bendiciones materiales.
Versículo 33
وَلْيَسْتَعْفِفِ ٱلَّذِينَ لَا يَجِدُونَ نِكَاحًا حَتَّىٰ يُغْنِيَهُمُ ٱللَّهُ مِن فَضْلِهِۦ ۗ وَٱلَّذِينَ يَبْتَغُونَ ٱلْكِتَٰبَ مِمَّا مَلَكَتْ أَيْمَٰنُكُمْ فَكَاتِبُوهُمْ إِنْ عَلِمْتُمْ فِيهِمْ خَيْرًۭا ۖ وَءَاتُوهُم مِّن مَّالِ ٱللَّهِ ٱلَّذِىٓ ءَاتَىٰكُمْ ۚ وَلَا تُكْرِهُوا۟ فَتَيَٰتِكُمْ عَلَى ٱلْبِغَآءِ إِنْ أَرَدْنَ تَحَصُّنًۭا لِّتَبْتَغُوا۟ عَرَضَ ٱلْحَيَوٰةِ ٱلدُّنْيَا ۚ وَمَن يُكْرِههُّنَّ فَإِنَّ ٱللَّهَ مِنۢ بَعْدِ إِكْرَٰهِهِنَّ غَفُورٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿٣٣﴾
walyastaʿfifi lladhīna lā yaŷidūna nikāḥan ḥattā yughniyahumu llāhu min faḍlihī walladhīna yabtaghūna l-kitāba mimmā malakat aymānukum fakātibūhum in ʿalimtum fīhim khayran waʾātūhum mim māli llāhi lladhī ātākum walā tukrihū fatayātikum ʿalā l-bighāʾi in aradna taḥaṣṣunal litabtaghū ʿaraḍa l-ḥayāti d-dunyā waman yukrihhunna faʾinna llāha mim baʿdi ikrāhihinna ghafūrur raḥīm
Y que aquellos que no puedan contraer matrimonio observen castidad hasta que Dios los enriquezca de Su Favor. Y en cuanto a aquellos de los que poseen vuestras diestras que deseen un contrato [de manumisión] con vosotros, concededles el contrato si sabéis de algún bien en ellos, y dadles de la Riqueza de Dios que Él os ha concedido. Y no obliguéis a vuestras esclavas a la prostitución si desean ser castas, con el fin de procurar los bienes efímeros de la vida de este mundo. Y quienquiera que las obligue, en verdad Dios, después de haber sido forzadas, será Indulgente, Misericordioso.
33Los comentaristas reconocen que la pobreza puede impedir que uno contraiga matrimonio, si bien admiten que una mujer podría casarse voluntariamente con un hombre de recursos escasos, aceptando una dote modesta y viviendo con austeridad (Q).
Un contrato [de manumisión] (kitāb, también mukātabah) se refiere a un acuerdo mediante el cual los esclavos pueden comprar su libertad por una suma convenida. Una vez que el amo consiente la manumisión, los esclavos pueden comenzar a ganar dinero para efectuar los pagos. Algunos consideran obligatorio estipular la manumisión con los esclavos si se reconoce algún bien en ellos (Q, Ṭ), mientras que otros leen esto como una recomendación, una suerte de directriz de conducta, de modo que el propietario no puede ser compelido por la mera petición de libertad del esclavo (Q). El bien alude a ser digno de confianza u honesto, o poseer la capacidad de trabajar para saldar la suma (IK, Q, R, Ṭ). Los juristas examinan numerosas cuestiones accesorias relativas a esta materia, tales como la conveniencia de acordar tal manumisión con un esclavo que carezca de oficio o profesión con la que ganarse el sustento, razonando algunos que esto podría traducirse en sobrecargar a la sociedad con un individuo desamparado y dependiente de la caridad (Q). Algunos entienden el mandato de dadles de la Riqueza de Dios en el sentido de que deben entregarse a los esclavos fondos procedentes del zakāh tras su manumisión (IK), remitiéndose a 9:60, versículo que enumera la liberación de esclavos como uno de los destinos del zakāh; la manumisión de esclavos se encomia asimismo en 5:89 y 90:13. Al-Qurṭubī e Ibn Kaṯīr citan el ḥadīz: «Hay tres a quienes asiste el derecho ante Dios de ser auxiliados: el esclavo que concierta su manumisión, quien desea casarse para preservar su castidad y quien combate en la causa de Dios». Otros afirman que la Riqueza mencionada aquí alude a una fracción de la suma convenida en el contrato de manumisión que se le reintegraría al esclavo o esclava tras su liberación (IK, R, Ṭ).
No obliguéis a vuestras esclavas se refiere a la costumbre previa al Islam de forzar a las esclavas a prostituirse. Muchos comentaristas mencionan que el jefe de los hipócritas, ʿAbd Allāh ibn Ubayy, forzaba a sus esclavas de este modo y se embolsaba las ganancias (R, Ṭ). Dios, después de haber sido forzadas, será Indulgente, Misericordioso alude al hecho de que Dios no hará responsables a tales esclavas de lo que se vieron forzadas a realizar (Ṭ).
Versículo 34
وَلَقَدْ أَنزَلْنَآ إِلَيْكُمْ ءَايَٰتٍۢ مُّبَيِّنَٰتٍۢ وَمَثَلًۭا مِّنَ ٱلَّذِينَ خَلَوْا۟ مِن قَبْلِكُمْ وَمَوْعِظَةًۭ لِّلْمُتَّقِينَ ﴿٣٤﴾
walaqad anzalnā ilaykum āyātim mubayyinātin wamathalam mina lladhīna khalaw min qablikum wamawʿiẓatal lil-muttaqīn
Ciertamente os hemos hecho descender signos clarificadores y una descripción de quienes pasaron antes de vosotros, y una exhortación para los temerosos [de Dios].
Versículo 35
۞ ٱللَّهُ نُورُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۚ مَثَلُ نُورِهِۦ كَمِشْكَوٰةٍۢ فِيهَا مِصْبَاحٌ ۖ ٱلْمِصْبَاحُ فِى زُجَاجَةٍ ۖ ٱلزُّجَاجَةُ كَأَنَّهَا كَوْكَبٌۭ دُرِّىٌّۭ يُوقَدُ مِن شَجَرَةٍۢ مُّبَٰرَكَةٍۢ زَيْتُونَةٍۢ لَّا شَرْقِيَّةٍۢ وَلَا غَرْبِيَّةٍۢ يَكَادُ زَيْتُهَا يُضِىٓءُ وَلَوْ لَمْ تَمْسَسْهُ نَارٌۭ ۚ نُّورٌ عَلَىٰ نُورٍۢ ۗ يَهْدِى ٱللَّهُ لِنُورِهِۦ مَن يَشَآءُ ۚ وَيَضْرِبُ ٱللَّهُ ٱلْأَمْثَٰلَ لِلنَّاسِ ۗ وَٱللَّهُ بِكُلِّ شَىْءٍ عَلِيمٌۭ ﴿٣٥﴾
allāhu nūru s-samāwāti wal-arḍi mathalu nūrihī kamishkātin fīhā miṣbāḥuni l-miṣbāḥu fī zuŷāŷatini z-zuŷāŷatu kaʾannahā kawkabun durriyyun yūqadu min shaŷaratim mubārakatin zaytūnatil lā sharqiyyatin walā gharbiyyatin yakādu zaytuhā yuḍīʾu walaw lam tamsashu nārun nūrun ʿalā nūrin yahdī llāhu linūrihī man yashāʾu wayaḍribu llāhu l-amthāla lin-nāsi wallāhu bikulli shayʾin ʿalīm
Dios es la Luz de los cielos y de la tierra. El ejemplo de Su Luz es como un nicho en el que hay una lámpara. La lámpara está en un cristal. El cristal es como una estrella refulgente encendida de un olivo bendito, ni del Oriente ni del Occidente. Su aceite casi resplandece por sí mismo, aun si el fuego no lo ha tocado. Luz sobre luz. Dios guía hacia Su Luz a quien Él quiere, y Dios propone parábolas para la humanidad, y Dios es Conocedor de todas las cosas.
35Este es el Versículo de la Luz (āyat al-nūr), uno de los versículos más célebres y frecuentemente recitados del Corán, del cual toma su nombre esta sura. «Luz» se considera un Nombre de Dios. Se han redactado numerosos tratados monográficos sobre el Versículo de la Luz, de los cuales quizá el más reputado sea El nicho de las luces (Miškāt al-anwār) de Abū Ḥāmid al-Gazālī, que encierra una meditación sobre el significado del simbolismo de este versículo junto con una exposición metafísica sobre el concepto y la realidad de la luz en general. El versículo suele hallarse inscrito en las lámparas que cuelgan en numerosas mezquitas del orbe islámico, y el diseño de algunas mezquitas se ha concebido a partir de su simbolismo.
Al-Qurṭubī refiere que se le preguntó al Profeta: «¿Viste a tu Señor?», a lo cual respondió: «Vi Luz». Ibn Kaṯīr cita un ḥadīz que evoca el contenido de este versículo en el que el Profeta suplica: «¡Oh, Dios! ¡A Ti sea la alabanza! Tú sostienes los cielos y la tierra. Tú eres la Luz de los cielos y de la tierra y de cuanto en ellos mora». Que Dios es la Luz se interpreta también en el sentido de que Dios guía y rige el gobierno de los cielos y de la tierra (Ṭ). La mayoría de los comentaristas de este versículo centran sus reflexiones no en la cláusula inicial Dios es la Luz de los cielos y de la tierra, sino más bien en la segunda expresión, el ejemplo de Su Luz, y en el significado de la luz misma. Por lo común se entiende que el ejemplo de Su Luz alude a la luz que Dios infundió en el corazón del creyente (Ṭ), si bien algunos lo interpretan también como referido al Corán (Ṭ), el cual, a semejanza de otros libros sagrados revelados, se describe en términos de su luz y luminosidad (véase 4:174; 5:15, 44, 46; 6:91; 7:157; 21:48; 22:8; 31:20; 64:8). Para otros usos de la luz en el Corán, véase 2:17, 257; 6:1, 122; 9:32; 13:16; 14:1, 5; 28:71; 33:43; 39:22; 39:69; 42:52; 57:9, 12, 19, 28; 61:8; 65:11; 66:8.
Nicho traduce miškāh, que comúnmente se describe como un hueco o cavidad en el muro en cuyo interior se coloca o cuelga una lámpara. Hay, sin embargo, quienes entienden que designa el cuerpo mismo de la lámpara, el soporte metálico del cual pende o la pieza que sostiene la mecha (IK, R, Ṭ). Lámpara traduce miṣbāḥ, que alude aquí a la mecha encendida, si bien algunos lo han interpretado como la lámpara íntegra en sí. Combinada con la lectura de miškāh como la lámpara o la pieza que sostiene la mecha, esta frase podría leerse: «El ejemplo de Su Luz es como una lámpara en cuyo interior arde una mecha encendida». El cristal aludiría entonces a la tulipa que resguarda la mecha, y encendida de un olivo bendito hace referencia al selecto aceite de oliva que sirve de combustible a la lámpara; en una lectura, el cristal se concibe como una vidriera o panel traslúcido que cubre el nicho (Ṭs). Algunos aprecian una inversión sintáctica entre lámpara y nicho en las dos oraciones: El ejemplo de Su Luz es como un nicho en el que hay una lámpara (o mecha encendida). La lámpara (o mecha encendida) está en un cristal. Conforme a esta interpretación, las líneas significan propiamente: «El ejemplo de Su Luz es como una lámpara dentro de un nicho», ya que esa es la fuente de luz tal como suele concebirse ordinariamente (R). Se hace notar que la construcción el ejemplo... es no circunscribe la comparación al mero nicho por separado, sino que abarca la totalidad de lo que sigue (Ṭb).
Un olivo bendito, ni del Oriente ni del Occidente se interpreta en el sentido de que es un árbol celestial, dado que cualquier árbol terrenal sería por fuerza oriental u occidental (R), o bien que se trata de un árbol simbólico (Ṭ). En una opinión atribuida a Ibn ʿAbbās, significa que el árbol se halla en una cumbre elevada o en un llano abierto, de suerte que el sol incide sobre él tanto al nacer como al ponerse (IK, R, Ṭ); en este sentido, puede significar que el árbol pertenece tanto al Oriente como al Occidente porque no pertenece con exclusividad a ninguno de los dos (R). Conforme a estas interpretaciones, del Oriente (šarqiyyah) y del Occidente (garbiyyah) pueden significar asimismo «orientado hacia el este» y «orientado hacia el oeste» o «de solana matutina» y «de solana vespertina», por cuanto los vocablos para «este» y «oeste» en árabe remiten de forma directa a la salida y a la puesta del sol. El olivo bendito puede contemplarse también como una alusión simbólica al axis mundi o eje cósmico.
La imaginería evocada por la primera parte de este versículo es la de una luz que irradia desde una lámpara alimentada por aceite, brillando a través de un cristal que cubre el nicho que alberga la lámpara (o bien la luz simplemente irradia a través del cristal que forma parte del cuerpo de la lámpara). Estas frases, que simbolizan la Luz de Dios o la luz depositada en el corazón del creyente, han sido interpretadas como una descripción de la naturaleza de la realidad cósmica misma o como una exposición simbólica de la realización espiritual humana, o como ambas cosas. Para algunos comentaristas, este símbolo rige para la totalidad de los creyentes: el nicho es el pecho del creyente, la lámpara (la mecha encendida) es el Corán y la fe, y el cristal es el corazón (Ṭ). Para otros, este versículo constituye un símbolo de la realidad arquetípica del Profeta: el nicho es el pecho del Profeta, el cristal alude a su corazón y la lámpara remite a la fe que alberga en su interior; el olivo bendito es Abraham, habiendo infundido Dios en el Profeta la misma luz que depositó en Abraham (R, Su). Para otros, el nicho es la lengua y la boca, la lámpara (la mecha encendida) es el Corán, el cristal es el corazón del creyente y el árbol es el árbol de la revelación (Ṭs). Otros más describen el nicho como alusivo al cuerpo, cuya naturaleza sombría es iluminada por la lámpara del Espíritu, en tanto que el cristal es el corazón alumbrado por el Espíritu (K).
Su aceite casi resplandece por sí mismo, aun si el fuego no lo ha tocado se interpreta en el sentido de que el Profeta resplandecía incluso antes de que la revelación lo alcanzase (IK), de que su luz era palmaria para las gentes aun antes de que hablase, o de que poseía sabiduría con anterioridad a la inauguración de su misión profética (R). Alternativamente, el aceite puede hacer referencia a las pruebas del Corán, las cuales casi resplandecerían por sí mismas aun cuando no fueran recitadas (Ṭs). Al-Rāzī afirma que el aceite del olivo, cuando es puro y se contempla desde lejos, parece emitir rayos de luz por sí mismo, lo cual el fuego no hace sino intensificar; del mismo modo, el corazón de los creyentes actúa guiado rectamente antes de que les llegue el entendimiento discursivo, tras lo cual se acrecienta su iluminación interior.
Múltiples interpretaciones espirituales, ontológicas y cosmológicas se han ofrecido sobre el Versículo de la Luz a través de los siglos. Conforme a al-Ŷunayd, Dios ilumina los corazones de los ángeles para que Le glorifiquen, los corazones de los profetas para que alcancen el verdadero conocimiento y Le adoren con auténtica adoración, y los corazones de los creyentes para alcanzar la guía y el saber. Interpreta ni del Oriente ni del Occidente como no desear ni este mundo ni el Más Allá, sino estar desapegado de ambos y no anhelar sino a Dios. Para él, el aceite que casi resplandece por sí mismo significa que la luz irradia desde el corazón hacia la lengua cuando se recuerda a Dios, dondequiera que uno se halle entre el Oriente y el Occidente. Interpreta luz sobre luz como referido a la luz de la certeza aunada a la luz de la fe (Su). Para al-Kāšānī, el aceite simboliza el alma en su estado de receptividad apto para recibir la iluminación del Espíritu; cuando la luz incide sobre el alma (cuando desciende sobre la luz que allí yacía en potencia), se transforma en luz en acto (K). Para algunos, el aceite es la sinceridad, y a medida que la sinceridad del hombre se acrecienta, así también crece su luz (ST). Ibn ʿAŷībah, al igual que otros muchos sufíes, interpreta el versículo bajo el prisma de la ontología y afirma que todos los elementos de la creación son aspectos de la Luz de Dios: el nicho es semejante a una ventana abierta a un tesoro sutil desde el cual irradian las luces terrenales, y de hecho toda criatura es un nicho para una luz dimanada de la Luz de las luces, concepción que interpreta la luz como la realidad interior del cosmos.
Para ciertos autores chiíes, el nicho simboliza a Fāṭimah, la hija del Profeta, mientras que la lámpara representa a Ḥasan y Ḥusayn, y luz sobre luz alude a la sucesión ininterrumpida de Imanes que constituyeron su descendencia (Qm).
Al comentar luz sobre luz, algunos aprecian un símbolo de la fe del creyente, y muchos comentaristas transmiten una opinión atribuida a Ubayy ibn Kaʿb que describe las cinco clases de luz que posee un creyente: en sus palabras, en sus obras, a su entrada (en la tumba al morir), a su salida (del sepulcro en el Día del Juicio) y en su retorno (hacia el Jardín; Ṭ). Para algunos, luz sobre luz alude a la fe unida a las obras rectas (Ṭ), o a la luz del Corán aunada a la luz del creyente (IK).
Para al-Gazālī, el nicho, el cristal, la mecha, el árbol y el aceite representan distintos niveles de percepción y conciencia, a los que califica de luces en la medida en que constituyen aquello mediante lo cual las cosas se hacen cognoscibles. El nicho representa los sentidos físicos que reciben la luz pasivamente; el cristal representa la facultad imaginativa, la cual, a semejanza de la arcilla transmutada en vidrio, se purifica mediante la disciplina espiritual; la lámpara (la mecha encendida) simboliza la facultad del alma para aprehender significados e ideas inteligibles; el olivo bendito representa la facultad de la meditación y el raciocinio, en la que cada rama suscita dos nuevas ramas, las cuales a su vez suscitan más; el aceite que casi resplandece por sí mismo simboliza el conocimiento y la conciencia propios de los profetas y los grandes «amigos íntimos de Dios» (awliyāʾ), dotados de una iluminación casi espontánea, si bien precisa el encendido de la revelación y de la inspiración divina. Estos estratos de percepción y discernimiento constituyen luz sobre luz.
El concepto de luz se erigió en fundamento escriturario de una corriente eminente de la filosofía islámica denominada la Escuela de la Iluminación (Išrāq), la cual concibe la totalidad de lo real como compuesta de grados graduales de una única y misma realidad, que es la luz, la cual se mezcla con la oscuridad a medida que se aleja de su Fuente luminosa primordial, Dios, a Quien se denomina la Luz de las luces (Nūr al-anwār). El simbolismo de la luz se emplea, además, en múltiples escuelas teológicas, filosóficas y sufíes como el emblema más elocuente para ilustrar la naturaleza de la relación de Dios con los diversos planos de la creación hasta llegar a este mundo corpóreo. La luz es visible en sí misma y confiere visibilidad a todo lo demás; simboliza así la verdad ontológica de que Dios es la Realidad más evidente en Sí Misma y es al propio tiempo Aquello mediante lo cual todas las cosas se hacen inteligibles. Así como los objetos sensibles se hacen manifiestos a la mirada merced a la luz física, así también las realidades interiores se hacen perceptibles al ojo interior mediante la Luz de Dios. En palabras de al-Rāzī, cabe concebir la extinción de la luz solar, pero la Luz de Dios no podría desaparecer sin que los cielos y la tierra cesasen de existir al instante. El misterio de la Luz divina estriba en ser tan patente e incontestable en todas las cosas que por ello mismo permanece oculta. Ibn ʿArabī escribió en cierta ocasión: «¡Gloria a Aquel que Se oculta mediante aquello que no es sino Él Mismo!».
El Versículo de la Luz ha sido objeto de comentarios a lo largo de las épocas en los órdenes metafísico, cosmológico, cosmogónico, epistemológico y psicológico. Ha ejercido asimismo un ascendiente de primer orden en las artes islámicas, abarcando desde la poesía hasta la miniatura y la arquitectura, donde ha desempeñado un papel rector en la articulación de la relación entre luz y espacio en la arquitectura sagrada del Islam. Algunas de las obras cumbres de la metafísica islámica, como el tratado precitado de al-Gazālī o el comentario de Mullā Ṣadrā a este versículo, dan testimonio de la importancia señera de este pasaje en el pensamiento islámico, al tiempo que infinidad de testimonios de la arquitectura y la pintura acreditan su influjo en el arte islámico. Este versículo, reiterado con tanta asiduidad en la cotidianidad de los musulmanes, ha sido determinante, junto con otros versículos coránicos, en la conformación de la actitud y la sensibilidad general del musulmán respecto a la luz y a su perpetuo impacto espiritual y psicológico sobre el alma.
Versículo 36
فِى بُيُوتٍ أَذِنَ ٱللَّهُ أَن تُرْفَعَ وَيُذْكَرَ فِيهَا ٱسْمُهُۥ يُسَبِّحُ لَهُۥ فِيهَا بِٱلْغُدُوِّ وَٱلْءَاصَالِ ﴿٣٦﴾
fī buyūtin adhina llāhu an turfaʿa wayudhkara fīhā smuhū yusabbiḥu lahū fīhā bil-ghuduwwi wal-āṣāl
[Está] en casas que Dios ha permitido que sean levantadas y en las que Su Nombre sea recordado. En ellas se Le glorifica, mañana y tarde,
36Este versículo suele leerse como una prolongación del versículo anterior, queriendo decir que la lámpara o «mecha encendida» se encuentra en un nicho en el interior de ciertas casas (Ṭ) o, de forma análoga, que la luz es encendida en tales casas (R). Cabría leerse también como una oración autónoma: «En casas que Dios ha permitido levantar y en las que Su Nombre es recordado, en ellas se Le glorifica mañana y tarde». Por casas, muchos entienden mezquitas, en tanto que otros amplían su alcance a todas las moradas (R, Ṭ) o bien a recintos específicos como la Kaʿbah, el Noble Santuario (en Jerusalén), la mezquita del Profeta en Medina o la mezquita de Qubāʾ (véase el comentario a 9:107–8; Q, R). Que las casas sean levantadas alude bien a la edificación material de tales casas, a su ensalzamiento y ennoblecimiento, o a ambos aspectos (R, Ṭ). Muchos comentaristas estiman que la glorificación (tasbīḥ) aquí mencionada alude a la oración ritual canónica musulmana (ṣalāh; Q, R, Ṭ). Continuando el simbolismo del versículo previo, los sufíes entienden las casas como una figura de la iluminación del corazón humano en el que se recuerda el Nombre de Dios (Aj). La yuxtaposición del vocablo general casas con el recuerdo del Nombre de Dios evoca asimismo los distintos géneros de templos y lugares de culto señalados en 22:40, donde se alude a monasterios, iglesias, sinagogas y mezquitas en los que se recuerda mucho el Nombre de Dios.
Versículo 37
رِجَالٌۭ لَّا تُلْهِيهِمْ تِجَٰرَةٌۭ وَلَا بَيْعٌ عَن ذِكْرِ ٱللَّهِ وَإِقَامِ ٱلصَّلَوٰةِ وَإِيتَآءِ ٱلزَّكَوٰةِ ۙ يَخَافُونَ يَوْمًۭا تَتَقَلَّبُ فِيهِ ٱلْقُلُوبُ وَٱلْأَبْصَٰرُ ﴿٣٧﴾
riŷālul lā tulhīhim tiŷāratun walā bayʿun ʿan dhikri llāhi waʾiqāmi ṣ-ṣalāti waʾītāʾi z-zakāti yakhāfūna yawman tataqallabu fīhi l-qulūbu wal-abṣār
por hombres a quienes ni el comercio ni la compraventa distraen del recuerdo de Dios, del cumplimiento de la oración y de la entrega de las limosnas, temiendo un día en que los ojos y los corazones se trastornarán,
37El lenguaje empleado aquí es semejante al de 63:9: Que ni vuestros bienes ni vuestros hijos os distraigan del recuerdo de Dios; y al de 62:9: Cuando se llame a la oración del viernes, acudid con presteza al recuerdo de Dios y abandonad el comercio. La frase en que los ojos y los corazones se trastornarán remite al espanto y pavor sobrecogedor experimentados en el Día del Juicio (Ṭ), empleándose una imaginería afín para describir ojos y corazones en 14:42–43: Simplemente les concede un plazo hasta un día en que los ojos se quedarán fijos, atónitos, corriendo con los cuellos extendidos y las cabezas erguidas, sin que su mirada regrese a ellos y con sus corazones vacíos. Continuando el simbolismo del versículo precedente, puede afirmarse que las casas simbolizan los corazones de aquellos que temen que sus ojos y corazones se aparten del recuerdo de Dios (Aj).
Versículo 38
لِيَجْزِيَهُمُ ٱللَّهُ أَحْسَنَ مَا عَمِلُوا۟ وَيَزِيدَهُم مِّن فَضْلِهِۦ ۗ وَٱللَّهُ يَرْزُقُ مَن يَشَآءُ بِغَيْرِ حِسَابٍۢ ﴿٣٨﴾
liyaŷziyahumu llāhu aḥsana mā ʿamilū wayazīdahum min faḍlihī wallāhu yarzuqu man yashāʾu bighayri ḥisāb
para que Dios los recompense por lo mejor de lo que hayan hecho y les aumente de Su Favor. Y Dios provee a quien Él quiere sin cómputo.
38Sobre lo que significa ser recompensado por lo mejor de lo que hayan hecho, véase 9:121c; 29:7c. Al-Rāzī entiende les aumente como que existe un componente de merecimiento en la retribución de uno en el Más Allá sobre el cual Dios confiere un favor añadido e inmerecido. Sobre la provisión de Dios sin cómputo, véase 2:212c; 3:27c.
Versículo 39
وَٱلَّذِينَ كَفَرُوٓا۟ أَعْمَٰلُهُمْ كَسَرَابٍۭ بِقِيعَةٍۢ يَحْسَبُهُ ٱلظَّمْـَٔانُ مَآءً حَتَّىٰٓ إِذَا جَآءَهُۥ لَمْ يَجِدْهُ شَيْـًۭٔا وَوَجَدَ ٱللَّهَ عِندَهُۥ فَوَفَّىٰهُ حِسَابَهُۥ ۗ وَٱللَّهُ سَرِيعُ ٱلْحِسَابِ ﴿٣٩﴾
waalladhīna kafarū aʿmāluhum kasarābim biqīʿatin yaḥsabuhu ẓ-ẓamʾānu māʾan ḥattā idhā ŷāʾahū lam yaŷidhu shayʾ wawaŷada llāha ʿindahū fawaffāhu ḥisābahū wallāhu sarīʿu l-ḥisāb
En cuanto a aquellos que no creen, sus obras son como un espejismo en un llano desértico que el sediento toma por agua, hasta que cuando llega a él, no encuentra que sea nada, pero encuentra allí a Dios. Él le pagará entonces su cuenta por entero, y Dios es rápido en ajustar cuentas.
39El espejismo examinado aquí se sustenta en el fenómeno físico originado por el gradiente térmico entre la capa de aire caliente que cubre inmediatamente el suelo caldeado del desierto y el aire más fresco que discurre sobre ella. El aire caliente junto a la superficie refracta la luz de objetos distantes ligeramente hacia arriba, simulando la apariencia de una lámina de agua que refleja el cielo u otros objetos. Dado que esa aparente «agua» no es sino la luz invertida de objetos lejanos o de la bóveda celeste, jamás se puede alcanzar fácticamente; el efecto de inversión desaparece paulatinamente a medida que uno se aproxima a él.
Se estima que sus obras son como un espejismo alude a las buenas acciones de los incrédulos, tales como actos de piedad filial, el mantenimiento de los lazos de parentesco y la buena vecindad (Q); esto es, creen que obtendrán alguna recompensa o provecho de sus actos, mas a la postre no es así porque excluyeron a Dios. Encuentra allí a Dios se entiende en el sentido de «encuentra la Retribución de Dios» o «encuentra el Juicio de Dios» (Aj, Q, R) o «encuentra el sendero hacia Él» (Su). Denota asimismo que sus obras distan de ser buenas en última instancia aun en este mundo y que aquello que toman por bondadoso desemboca en mayor corrupción y extravío (Aj). Dios es rápido en ajustar cuentas porque dicho cómputo Le resulta expedito y carente de dificultad (R), pues goza de Poder infinito y no precisa consultar a nadie (Aj).
Versículo 40
أَوْ كَظُلُمَٰتٍۢ فِى بَحْرٍۢ لُّجِّىٍّۢ يَغْشَىٰهُ مَوْجٌۭ مِّن فَوْقِهِۦ مَوْجٌۭ مِّن فَوْقِهِۦ سَحَابٌۭ ۚ ظُلُمَٰتٌۢ بَعْضُهَا فَوْقَ بَعْضٍ إِذَآ أَخْرَجَ يَدَهُۥ لَمْ يَكَدْ يَرَىٰهَا ۗ وَمَن لَّمْ يَجْعَلِ ٱللَّهُ لَهُۥ نُورًۭا فَمَا لَهُۥ مِن نُّورٍ ﴿٤٠﴾
aw kaẓulumātin fī baḥril luŷŷiyyin yaghshāhu mawŷum min fawqihī mawŷum min fawqihī saḥābun ẓulumātum baʿḍuhā fawqa baʿḍin idhā akhraŷa yadahū lam yakad yarāhā wamal lam yaŷʿali llāhu lahū nūran famā lahū min nūr
O como las tinieblas en un mar insondable, cubierto por olas sobre olas y nubes por encima de ellas: tinieblas unas sobre otras. Cuando saca su mano, casi no puede verla. Y aquel para quien Dios no ha dispuesto luz alguna, no tiene luz.
40Para algunos, este versículo prosigue la descripción de las obras del versículo anterior, en el sentido de que las obras de los incrédulos son como las tinieblas en un mar insondable (Ṭ); alternativamente, este versículo asimila su incredulidad a la oscuridad, ya que la incredulidad puede ser considerada asimismo una acción u obra (Q). Tinieblas traduce la forma plural ẓulumāt, denotando que existen estratos de tiniebla (véase 5:16c). Varios comentaristas recogen aquí observaciones afines a las atribuidas a Ubayy ibn Kaʿb sobre la luz en el v. 35, al señalar que las «tinieblas» del hombre son cinco: en sus palabras, en sus actos, a su entrada (en la tumba al morir), a su salida (del sepulcro en la Resurrección) y en su retorno (en este caso, hacia el Fuego y no hacia el Jardín; R, Ṭ). Las tres clases de tiniebla aquí aludidas —el mar, las olas, las nubes— se interpretan como la oscuridad del corazón, de la vista y del oído de uno (R); véase 2:7c para la noción del sellado o cobertura de los corazones y las facultades espirituales. Otros interpretan este versículo como alusivo a la ignorancia compuesta del incrédulo: no comprende, ignora que no comprende y cree falsamente que comprende (R). La figura pretende evidenciar cómo se halla cercado, pues lo azota el terror desde abajo (el mar), el terror desde alrededor (las olas) y el terror desde arriba (las nubes; Q). Para algunos, la circunstancia de que apenas pueda distinguir su mano ante su propio rostro evidencia la hondura abismal de su ignorancia (R). Con su corazón es incapaz de percibir la luz de la fe (Q). La frase de clausura pone de relieve que toda luz, guía y discernimiento provienen de Dios (Q, R). Que el incrédulo casi no pueda ver su mano sugiere que el ser humano jamás es abandonado a una tiniebla absoluta, y que la luz de la guía permanece a su alcance mientras continúe con vida.
Versículo 41
أَلَمْ تَرَ أَنَّ ٱللَّهَ يُسَبِّحُ لَهُۥ مَن فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ وَٱلطَّيْرُ صَٰٓفَّٰتٍۢ ۖ كُلٌّۭ قَدْ عَلِمَ صَلَاتَهُۥ وَتَسْبِيحَهُۥ ۗ وَٱللَّهُ عَلِيمٌۢ بِمَا يَفْعَلُونَ ﴿٤١﴾
alam tara anna llāha yusabbiḥu lahū man fī s-samāwāti wal-arḍi waṭ-ṭayru ṣāffātin kullun qad ʿalima ṣalātahū watasbīḥahū wallāhu ʿalīmum bimā yafʿalūn
¿Acaso no has considerado que a Dios Le glorifican cuantos están en los cielos y en la tierra, y los pájaros desplegando sus alas? Cada uno conoce ciertamente su oración y su glorificación, y Dios bien sabe lo que hacen.
41La adoración y glorificación de Dios por parte de todas las criaturas constituye un tema recurrente a lo largo del Corán (p. ej., 17:44; 38:18–19; 21:19–20; 22:18); véase también 2:74c; 30:26c; 64:1c. Este versículo destaca al consignar que la oración y la glorificación están diferenciadas, pues cada criatura conoce ciertamente su oración y su glorificación. Según algunos, la oración (ṣalāh) atañe a la actividad del ser humano, mientras que la glorificación (tasbīḥ) alude a dicha devoción en las demás criaturas (Ṭ). Algunos afirman que el batir de alas es la oración de las aves, mientras que su trino es su glorificación (Q).
Hay quienes interpretan estos versículos no en el sentido de que los entes de los cielos y de la tierra glorifiquen a Dios de forma consciente, sino de que Dios es glorificado a través de su propio ser; vale decir, son en sí mismos testimonios de la Gloria de Dios y su existencia evidencia Su Trascendencia (R). Esta interpretación se formula porque ciertas criaturas parecen oponerse abiertamente a la oración y a la glorificación y abstenerse de ellas: singularmente, los seres humanos incrédulos (Q). Esto guarda semejanza con la paradoja aparente de que todas las cosas se someten a Dios de buen o de mal grado, distinción analizada en 3:83c; véase también 13:15c.
Versículo 42
وَلِلَّهِ مُلْكُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۖ وَإِلَى ٱللَّهِ ٱلْمَصِيرُ ﴿٤٢﴾
walillāhi mulku s-samāwāti wal-arḍi waʾilā llāhi l-maṣīr
Y a Dios pertenece la soberanía sobre los cielos y la tierra, y a Dios es el retorno final.
Versículo 43
أَلَمْ تَرَ أَنَّ ٱللَّهَ يُزْجِى سَحَابًۭا ثُمَّ يُؤَلِّفُ بَيْنَهُۥ ثُمَّ يَجْعَلُهُۥ رُكَامًۭا فَتَرَى ٱلْوَدْقَ يَخْرُجُ مِنْ خِلَٰلِهِۦ وَيُنَزِّلُ مِنَ ٱلسَّمَآءِ مِن جِبَالٍۢ فِيهَا مِنۢ بَرَدٍۢ فَيُصِيبُ بِهِۦ مَن يَشَآءُ وَيَصْرِفُهُۥ عَن مَّن يَشَآءُ ۖ يَكَادُ سَنَا بَرْقِهِۦ يَذْهَبُ بِٱلْأَبْصَٰرِ ﴿٤٣﴾
alam tara anna llāha yuzŷī saḥāban thumma yuʾallifu baynahū thumma yaŷʿaluhū rukāman fatarā l-wadqa yakhruŷu min khilālihī wayunazzilu mina s-samāʾi min ŷibālin fīhā mim baradin fayuṣību bihī man yashāʾu wayaṣrifuhū ʿam man yashāʾu yakādu sanā barqihī yadhhabu bil-abṣār
¿Acaso no has considerado que Dios conduce las nubes, luego las junta, luego hace de ellas un cúmulo, y entonces ves salir la lluvia de entre ellas? Y hace descender del cielo —de las montañas [de nubes] que hay en él— granizo, con el que hiere a quien Él quiere y del que desvía a quien Él quiere. El resplandor de Su relámpago casi arrebata la vista.
43Algunos leen de las montañas [de nubes] que hay en él como una referencia al aspecto visible de las nubes, mientras que otros interpretan la construcción gramatical en el sentido de que cae «una cantidad ingente de granizo equivalente a una montaña» (Q, R). El granizo se interpreta aquí como un instrumento punitivo y destructor (Ṯh). Otras nubes devastadoras se mencionan en 46:24. No obstante, con gran frecuencia en el Corán las nubes son portadoras benéficas de lluvia vivificante (7:57; 35:9), lo cual simboliza las bendiciones espirituales que descienden sobre el corazón del creyente (Aj). La imagen del relámpago que arrebata la vista se menciona asimismo en 2:20.
Versículo 44
يُقَلِّبُ ٱللَّهُ ٱلَّيْلَ وَٱلنَّهَارَ ۚ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَعِبْرَةًۭ لِّأُو۟لِى ٱلْأَبْصَٰرِ ﴿٤٤﴾
yuqallibu llāhu llayla wan-nahāra inna fī dhālika laʿibratal liʾulī l-abṣār
Dios hace alternar la noche y el día. Ciertamente en ello hay una lección para los dotados de visión.
Versículo 45
وَٱللَّهُ خَلَقَ كُلَّ دَآبَّةٍۢ مِّن مَّآءٍۢ ۖ فَمِنْهُم مَّن يَمْشِى عَلَىٰ بَطْنِهِۦ وَمِنْهُم مَّن يَمْشِى عَلَىٰ رِجْلَيْنِ وَمِنْهُم مَّن يَمْشِى عَلَىٰٓ أَرْبَعٍۢ ۚ يَخْلُقُ ٱللَّهُ مَا يَشَآءُ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ عَلَىٰ كُلِّ شَىْءٍۢ قَدِيرٌۭ ﴿٤٥﴾
waallāhu khalaqa kulla dābbatim mim māʾin faminhum man yamshī ʿalā baṭnihī waminhum man yamshī ʿalā riŷlayni waminhum man yamshī ʿalā arbaʿin yakhluqu llāhu mā yashāʾu inna llāha ʿalā kulli shayʾin qadīr
Y Dios creó a toda criatura a partir de agua: entre ellas hay las que van sobre su vientre, entre ellas hay las que van sobre dos patas, y entre ellas hay las que van sobre cuatro. Dios crea lo que Él quiere. Ciertamente Dios es Poderoso sobre todas las cosas.
45Criatura traduce dābbah, que designa al animal que camina o repta sobre la superficie de la tierra (lo que excluiría por consiguiente a los peces; Q). Algunos comentaristas, como al-Rāzī, parecen entender el agua como una referencia a los fluidos seminales y reproductivos e interpretan el versículo sobre esa base. Versículos afines son 21:30: E hicimos del agua toda cosa viva; y 25:54: Y Él es Quien creó un ser humano a partir de agua. En el Corán, diversas clases de seres se describen como engendrados a partir de distintas materias primas. Los seres humanos son descritos como creados de arcilla (6:2; 32:7), agua (25:54) y polvo (22:5; 30:20; 35:11). Iblīs fue creado de fuego (7:12), y los genios de un fuego puro sin humo (55:15). En el Ḥadīz, los ángeles se describen como criaturas forjadas de luz (véase 2:30c; 55:31c).
Versículo 46
لَّقَدْ أَنزَلْنَآ ءَايَٰتٍۢ مُّبَيِّنَٰتٍۢ ۚ وَٱللَّهُ يَهْدِى مَن يَشَآءُ إِلَىٰ صِرَٰطٍۢ مُّسْتَقِيمٍۢ ﴿٤٦﴾
laqad anzalnā āyātim mubayyinātin wallāhu yahdī man yashāʾu ilā ṣirāṭim mustaqīm
Ciertamente hemos hecho descender signos clarificadores, y Dios guía a quien Él quiere hacia un camino recto.
Versículo 47
وَيَقُولُونَ ءَامَنَّا بِٱللَّهِ وَبِٱلرَّسُولِ وَأَطَعْنَا ثُمَّ يَتَوَلَّىٰ فَرِيقٌۭ مِّنْهُم مِّنۢ بَعْدِ ذَٰلِكَ ۚ وَمَآ أُو۟لَٰٓئِكَ بِٱلْمُؤْمِنِينَ ﴿٤٧﴾
wayaqūlūna āmannā billāhi wabir-rasūli waʾaṭaʿnā thumma yatawallā farīqum minhum mim baʿdi dhālika wamā ulāʾika bil-muʾminīn
Y dicen: «Creemos en Dios y en el Mensajero, y obedecemos». Luego un grupo de ellos da la espalda tras eso, y no son creyentes.
47Se entiende que este versículo alude a los hipócritas de Medina (Q, Ṭ).
Versículo 48
وَإِذَا دُعُوٓا۟ إِلَى ٱللَّهِ وَرَسُولِهِۦ لِيَحْكُمَ بَيْنَهُمْ إِذَا فَرِيقٌۭ مِّنْهُم مُّعْرِضُونَ ﴿٤٨﴾
waʾidhā duʿū ilā llāhi warasūlihī liyaḥkuma baynahum idhā farīqum minhum muʿriḍūn
Y cuando se les convoca ante Dios y Su Mensajero para que juzgue entre ellos, he aquí que un grupo de ellos se desentiende.
48Según algunos, este versículo fue revelado en relación con una disputa de tierras entre Mugīrah ibn Wāʾil y ʿAlī ibn Abī Ṭālib. Cuando ʿAlī propuso que sometieran la disputa al juicio del Profeta, según se refiere, Mugīrah dijo: «Temo que Muḥammad obre injustamente [véase el v. 50] conmigo». En otro relato, se trataba de un hipócrita llamado Bišr que sostenía un litigio con un judío. Cuando este último sugirió someter la disputa al Profeta, Bišr propuso en su lugar a Kaʿb ibn Ašraf, diciendo: «Muḥammad nos trata injustamente» (Q, R).
Versículo 49
وَإِن يَكُن لَّهُمُ ٱلْحَقُّ يَأْتُوٓا۟ إِلَيْهِ مُذْعِنِينَ ﴿٤٩﴾
waʾin yakul lahumu l-ḥaqqu yaʾtū ilayhi mudhʿinīn
Pero si la razón está de su parte, acuden a Él sumisamente.
49Conforme a este versículo, los hipócritas se someten al arbitrio siempre que estiman que el dictamen les será favorable o cuando creen que verdaderamente les asiste el derecho (R).
Versículo 50
أَفِى قُلُوبِهِم مَّرَضٌ أَمِ ٱرْتَابُوٓا۟ أَمْ يَخَافُونَ أَن يَحِيفَ ٱللَّهُ عَلَيْهِمْ وَرَسُولُهُۥ ۚ بَلْ أُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلظَّٰلِمُونَ ﴿٥٠﴾
afī qulūbihim maraḍun ami rtābū am yakhāfūna an yaḥīfa llāhu ʿalayhim warasūluhū bal ulāʾika humu ẓ-ẓālimūn
¿Acaso hay una enfermedad en sus corazones? ¿O dudan, o temen que Dios y Su Mensajero obren injustamente con ellos? ¡Al contrario! Son ellos los injustos.
50Al-Rāzī pondera el hecho de que las tres categorías mencionadas aquí —tener un corazón enfermo, dudar de Dios y ser injusto— no siempre están diferenciadas, ya que la hipocresía, la duda y la incredulidad pueden considerarse coincidentes o incluso sinónimas, y las personas pueden perjudicarse a sí mismas mediante tales actitudes. Otros versículos que aluden a un corazón enfermo incluyen 2:8–11; 5:52; 33:12, 60; 47:20, 29; 74:31.
Versículo 51
إِنَّمَا كَانَ قَوْلَ ٱلْمُؤْمِنِينَ إِذَا دُعُوٓا۟ إِلَى ٱللَّهِ وَرَسُولِهِۦ لِيَحْكُمَ بَيْنَهُمْ أَن يَقُولُوا۟ سَمِعْنَا وَأَطَعْنَا ۚ وَأُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْمُفْلِحُونَ ﴿٥١﴾
innamā kāna qawla l-muʾminīna idhā duʿū ilā llāhi warasūlihī liyaḥkuma baynahum an yaqūlū samiʿnā waʾaṭaʿnā waʾulāʾika humu l-mufliḥūn
Las únicas palabras de los creyentes cuando son convocados ante Dios y Su Mensajero para que juzgue entre ellos, son decir: «Escuchamos y obedecemos». Y esos son los que prosperarán.
Versículo 52
وَمَن يُطِعِ ٱللَّهَ وَرَسُولَهُۥ وَيَخْشَ ٱللَّهَ وَيَتَّقْهِ فَأُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْفَآئِزُونَ ﴿٥٢﴾
waman yuṭiʿi llāha warasūlahū wayakhsha llāha wayattaqhi faʾulāʾika humu l-fāʾizūn
Y quienquiera que obedezca a Dios y a Su Mensajero, y tema a Dios y Le reverencie, esos son los que triunfarán.
Versículo 53
۞ وَأَقْسَمُوا۟ بِٱللَّهِ جَهْدَ أَيْمَٰنِهِمْ لَئِنْ أَمَرْتَهُمْ لَيَخْرُجُنَّ ۖ قُل لَّا تُقْسِمُوا۟ ۖ طَاعَةٌۭ مَّعْرُوفَةٌ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ خَبِيرٌۢ بِمَا تَعْمَلُونَ ﴿٥٣﴾
waʾaqsamū billāhi ŷahda aymānihim laʾin amartahum layakhruŷunna qul lā tuqsimū ṭāʿatum maʿrūfatun inna llāha khabīrum bimā taʿmalūn
Y juran por Dios con sus juramentos más solemnes que, si tú se lo ordenaras, ciertamente saldrían. Di: «¡No juréis! ¡[Prestad] una obediencia digna! Ciertamente Dios está bien enterado de cuanto hacéis».
53Para falsos juramentos semejantes prestados por los hipócritas y los incrédulos, véase 5:53c.
Versículo 54
قُلْ أَطِيعُوا۟ ٱللَّهَ وَأَطِيعُوا۟ ٱلرَّسُولَ ۖ فَإِن تَوَلَّوْا۟ فَإِنَّمَا عَلَيْهِ مَا حُمِّلَ وَعَلَيْكُم مَّا حُمِّلْتُمْ ۖ وَإِن تُطِيعُوهُ تَهْتَدُوا۟ ۚ وَمَا عَلَى ٱلرَّسُولِ إِلَّا ٱلْبَلَٰغُ ٱلْمُبِينُ ﴿٥٤﴾
qul aṭīʿū llāha waʾaṭīʿū r-rasūla faʾin tawallaw faʾinnamā ʿalayhi mā ḥummila waʿalaykum mā ḥummiltum waʾin tuṭīʿūhu tahtadū wamā ʿalā r-rasūli illā l-balāghu l-mubīn
Di: «Obedeced a Dios y obedeced al Mensajero». Pero si dais la espalda, a él solo le incumbe aquello con lo que ha sido cargado, y a vosotros os incumbe aquello con lo que habéis sido cargados. Mas si le obedecéis, estaréis bien guiados, y nada incumbe al Mensajero excepto la proclamación clara.
54Cargado se refiere a aquello que a uno se le ordena hacer y de lo cual es responsable (Ṭ; cf. 2:286: ¡Señor nuestro! No nos impongas una carga como la que impusiste a quienes nos precedieron). Al Profeta solo se le encomienda la proclamación clara del mensaje, mientras que a los creyentes se les encomienda seguirlo y obrar con arreglo a los Mandatos de Dios (R, Ṭ). Que el Profeta no es responsable de nada más allá de transmitir el mensaje (3:20; 5:92, 99; 13:40; 16:35, 82; 36:17; 42:48; 64:12) se examina también en 88:21–26c.
Versículo 55
وَعَدَ ٱللَّهُ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ مِنكُمْ وَعَمِلُوا۟ ٱلصَّٰلِحَٰتِ لَيَسْتَخْلِفَنَّهُمْ فِى ٱلْأَرْضِ كَمَا ٱسْتَخْلَفَ ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ وَلَيُمَكِّنَنَّ لَهُمْ دِينَهُمُ ٱلَّذِى ٱرْتَضَىٰ لَهُمْ وَلَيُبَدِّلَنَّهُم مِّنۢ بَعْدِ خَوْفِهِمْ أَمْنًۭا ۚ يَعْبُدُونَنِى لَا يُشْرِكُونَ بِى شَيْـًۭٔا ۚ وَمَن كَفَرَ بَعْدَ ذَٰلِكَ فَأُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْفَٰسِقُونَ ﴿٥٥﴾
waʿada llāhu lladhīna āmanū minkum waʿamilū ṣ-ṣāliḥāti layastakhlifannahum fī l-arḍi kamā stakhlafa lladhīna min qablihim walayumakkinanna lahum dīnahumu lladhī rtaḍā lahum walayubaddilannahum mim baʿdi khawfihim amnan yaʿbudūnanī lā yushrikūna bī shayʾ waman kafara baʿda dhālika faʾulāʾika humu l-fāsiqūn
Dios ha prometido a aquellos de vosotros que crean y obren rectamente que ciertamente los hará sucesores en la tierra como hizo sucesores a quienes les precedieron, y que consolidará para ellos su religión, la cual ha complacido para ellos, y que ciertamente transformará su estado de temor en [uno de] seguridad. Me adorarán sin asociar copartícipe alguno a Mí. Y quienquiera que no crea después de eso, esos son los perversos.
55Hará... sucesores traduce el verbo istaŷlafa, que además puede significar «hacer heredar» o «hacer suceder en calidad de vicario». Algunos interpretan este versículo como una respuesta a las tribulaciones y lamentos de los Emigrados mecanenses respecto a su prolongada lucha con sus enemigos en La Meca y contemplan el vicariato mencionado en este versículo como referido a su herencia de la tierra de La Meca (Q, Ṭs; en cuyo caso tierra, arḍ, se traduciría por «país» o «territorio»). En estos relatos, se refiere que los Compañeros, tras haber soportado largos años de conflicto y persecución, preguntaron si llegaría un día en que pudiesen desceñirse las espadas y vivir sin temor, tras lo cual se reveló este versículo (Q, R, Ṭ). Para algunos, esta tierra sobre la cual ciertamente los hará sucesores se refiere a la Península Arábiga (Ṭ). Para otros, alude a las tierras de los árabes y de los persas (Q, Ṭs). Se considera que quienes les precedieron que fueron hechos sucesores alude a los Hijos de Israel y al triunfo y estado de sosiego que les fueron concedidos (Q, R).
Este versículo ha servido asimismo de marco para reflexiones sobre la cuestión de los sucesores del Profeta. Para algunos comentaristas sunníes, describe una parte o la totalidad del período de treinta años posterior a la muerte del Profeta durante el cual la comunidad musulmana estuvo acaudillada por los cuatro Califas Rectamente Guiados (al-julafāʾ al-rāšidūn): Abū Bakr, ʿUmar, ʿUṯmān y ʿAlī (Q, R). Algunos han planteado la cuestión de si esta herencia o vicariato concierne únicamente a los Compañeros o si comprende también a los califas ulteriores y, de hecho, a todos los creyentes en general (R, Ṭs). Para ciertos chiíes, este versículo alude a la llegada del Mahdī (Ṭs) y los sucesores son la Gente de la Casa (ahl al-bayt), esto es, los descendientes del Profeta. Por otra parte, algunos sostienen que describe específicamente el período de gobierno de Abū Bakr y ʿUmar, dado que tras su mandato los musulmanes se dividieron entre sí (IK, Q).
Sobre su religión, la cual ha complacido para ellos, véase también 5:3: Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi Gracia sobre vosotros y he complacido para vosotros el Islam como religión. Para algunos, la transformación del estado de temor en [uno de] seguridad no alude a un cambio de estatus en este mundo, sino al tránsito de este mundo al Más Allá (Ṭs). Me adorarán sin asociar copartícipe alguno constituye una cláusula circunstancial de estado en árabe, lo que implica una descripción de la actitud de los creyentes mientras viven en sosiego y seguridad (R).
Versículo 56
وَأَقِيمُوا۟ ٱلصَّلَوٰةَ وَءَاتُوا۟ ٱلزَّكَوٰةَ وَأَطِيعُوا۟ ٱلرَّسُولَ لَعَلَّكُمْ تُرْحَمُونَ ﴿٥٦﴾
waʾaqīmū ṣ-ṣalāta waʾātū z-zakāta waʾaṭīʿū r-rasūla laʿallakum turḥamūn
Y cumplid la oración, y dad la limosna, y obedeced al Mensajero, para que quizás alcancéis misericordia.
Versículo 57
لَا تَحْسَبَنَّ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ مُعْجِزِينَ فِى ٱلْأَرْضِ ۚ وَمَأْوَىٰهُمُ ٱلنَّارُ ۖ وَلَبِئْسَ ٱلْمَصِيرُ ﴿٥٧﴾
lā taḥsabanna lladhīna kafarū muʿŷizīna fī l-arḍi wamaʾwāhumu n-nāru walabiʾsa l-maṣīr
No supongáis que los incrédulos frustrarán [los Designios de Dios] en la tierra. El Fuego será su morada: ¡qué pésimo destino final!
Versículo 58
يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ لِيَسْتَـْٔذِنكُمُ ٱلَّذِينَ مَلَكَتْ أَيْمَٰنُكُمْ وَٱلَّذِينَ لَمْ يَبْلُغُوا۟ ٱلْحُلُمَ مِنكُمْ ثَلَٰثَ مَرَّٰتٍۢ ۚ مِّن قَبْلِ صَلَوٰةِ ٱلْفَجْرِ وَحِينَ تَضَعُونَ ثِيَابَكُم مِّنَ ٱلظَّهِيرَةِ وَمِنۢ بَعْدِ صَلَوٰةِ ٱلْعِشَآءِ ۚ ثَلَٰثُ عَوْرَٰتٍۢ لَّكُمْ ۚ لَيْسَ عَلَيْكُمْ وَلَا عَلَيْهِمْ جُنَاحٌۢ بَعْدَهُنَّ ۚ طَوَّٰفُونَ عَلَيْكُم بَعْضُكُمْ عَلَىٰ بَعْضٍۢ ۚ كَذَٰلِكَ يُبَيِّنُ ٱللَّهُ لَكُمُ ٱلْءَايَٰتِ ۗ وَٱللَّهُ عَلِيمٌ حَكِيمٌۭ ﴿٥٨﴾
yāʾayyuhā lladhīna āmanū liyastaʾdhinkumu lladhīna malakat aymānukum walladhīna lam yablughū l-ḥuluma minkum thalātha marrātim min qabli ṣalāti l-faŷri waḥīna taḍaʿūna thiyābakum mina ẓ-ẓahīrati wamim baʿdi ṣalāti l-ʿishāʾi thalāthu ʿawrātil lakum laysa ʿalaykum walā ʿalayhim ŷunāḥum baʿdahunna ṭawwāfūna ʿalaykum baʿḍukum ʿalā baʿḍin kadhālika yubayyinu llāhu lakumu l-āyāti wallāhu ʿalīmun ḥakīm
¡Oh, vosotros que creéis! Que los que poseen vuestras diestras y aquellos de entre vosotros que no hayan alcanzado la pubertad os pidan permiso tres veces: antes de la oración del alba, cuando os quitáis vuestras ropas al mediodía, y después de la oración de la noche; tres momentos de intimidad para vosotros. Fuera de estos momentos, no hay falta ni para vosotros ni para ellos en que os visitéis unos a otros. Así aclara Dios los signos para vosotros, y Dios es Conocedor, Sabio.
58Muchos juristas hacen notar que el Mandato de pedir vuestro permiso, o solicitar venia para entrar, no está abrogado y constituye una obligación imperativa para todos los hombres y mujeres, postura que al-Qurṭubī señala como el parecer de la mayoría de los juristas, si bien menciona también otros criterios que lo entienden como una recomendación o consejo, o como una obligación privativa de uno u otro sexo. Parece ser que la cuestión de la abrogación de este versículo surgió a raíz de que la conducta preceptuada en este versículo particular cayó en desuso en la práctica, lamentándolo muchos de los primeros piadosos (IK, Ṭ). Al-Qurṭubī menciona que a Ibn ʿAbbās le preguntaron las gentes de Irak (en alusión común a las ciudades de Basora y Kufa) sobre este versículo, que ya no se observaba. Ibn ʿAbbās respondió que Dios ama el pudor y explicó que, dado que sirvientes o niños solían entrar de golpe ante las personas sin advertir su presencia y que muchas moradas carecían de tabiques divisorios o aposentos privados, este versículo se reveló como un acto de compasión y generosidad de Dios. Al-Qurṭubī opina que las condiciones imperantes en los entornos no urbanos hacían plenamente pertinente la vigencia del versículo, aun cuando para muchas personas la coyuntura regulada por este precepto no se presentase comúnmente.
La mayoría considera que tres veces se refiere a los tres momentos temporales señalados en este versículo, aunque otros interpretan que cuando se solicita permiso, debe hacerse tres veces consecutivas (Q). Se orienta a quienes habitualmente transitan de un lado a otro por el interior de la casa, no a personas foráneas al hogar (IK). Cuando os quitáis vuestras ropas al mediodía alude al reposo tradicional de mediodía adoptado en las horas de mayor calor, mientras que antes de la oración del alba y después de la oración de la noche aluden al inicio y al término del día, tras levantarse al amanecer y al acostarse de noche.
Versículo 59
وَإِذَا بَلَغَ ٱلْأَطْفَٰلُ مِنكُمُ ٱلْحُلُمَ فَلْيَسْتَـْٔذِنُوا۟ كَمَا ٱسْتَـْٔذَنَ ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ ۚ كَذَٰلِكَ يُبَيِّنُ ٱللَّهُ لَكُمْ ءَايَٰتِهِۦ ۗ وَٱللَّهُ عَلِيمٌ حَكِيمٌۭ ﴿٥٩﴾
waʾidhā balagha l-aṭfālu minkumu l-ḥuluma falyastaʾdhinū kamā staʾdhana lladhīna min qablihim kadhālika yubayyinu llāhu lakum āyātihī wallāhu ʿalīmun ḥakīm
Y cuando los niños de entre vosotros alcancen la pubertad, que pidan permiso como pidieron permiso quienes les precedieron. Así aclara Dios Sus signos para vosotros, y Dios es Conocedor, Sabio.
59Como pidieron permiso quienes les precedieron significa que aquellos niños que, antes de llegar a la pubertad, solo debían pedir permiso durante los tres momentos señalados en el versículo anterior, en lo sucesivo habrán de pedir permiso en cualquier momento, tal como rige para los adultos (IK).
Versículo 60
وَٱلْقَوَٰعِدُ مِنَ ٱلنِّسَآءِ ٱلَّٰتِى لَا يَرْجُونَ نِكَاحًۭا فَلَيْسَ عَلَيْهِنَّ جُنَاحٌ أَن يَضَعْنَ ثِيَابَهُنَّ غَيْرَ مُتَبَرِّجَٰتٍۭ بِزِينَةٍۢ ۖ وَأَن يَسْتَعْفِفْنَ خَيْرٌۭ لَّهُنَّ ۗ وَٱللَّهُ سَمِيعٌ عَلِيمٌۭ ﴿٦٠﴾
waal-qawāʿidu mina n-nisāʾi llātī lā yarŷūna nikāḥan falaysa ʿalayhinna ŷunāḥun an yaḍaʿna thiyābahunna ghayra mutabarriŷātim bizīnatin waʾan yastaʿfifna khayrul lahunna wallāhu samīʿun ʿalīm
Y en cuanto a las mujeres ancianas que ya no tienen esperanzas de matrimonio, no hay falta en ellas de que se despojen de sus mantos exteriores sin exhibir adorno alguno. Pero es mejor para ellas guardar la modestia, y Dios todo lo oye, todo lo sabe.
60Ancianas traduce qawāʿid (sing. qāʿid), que evoca el sentido de quien se encuentra ya «retirada» o «apartada» del matrimonio y la crianza, o de una vida agitada (M, R). Mantos exteriores (ṯiyāb) se interpreta como el ŷilbāb, la prenda mencionada en 33:59 (IK, M, Q, Ṭ); el velo de cabeza (jimār; R, Ṭ); el mantón (ridāʾ o milḥafah; M, Ṭ, Z); o simplemente sus vestiduras externas (R). Al-Qurṭubī menciona la opinión de algunos juristas según la cual si el cabello de una mujer anciana —una mujer libre, véase 24:31c— queda a la vista, no incurre en falta, pero sostiene no obstante que se refiere al ŷilbāb, que se viste encima del velo. Para el propio al-Qurṭubī, esto obedece a que las mujeres de la edad contemplada en este versículo se hallan al margen de los peligros de la concupiscencia y no precisan someterse a obligaciones incómodas.
Adorno (zīnah) se interpreta aquí en el sentido de lo que preceptivamente debe cubrirse según se prescribe en 24:31 (Z). Al igual que en 24:31, las áreas corporales que las mujeres deben cubrir no se encuentran taxativamente delimitadas en el texto y la salvedad de no exhibir adorno alguno parece significar que, aunque las normas que atañen a las mujeres de edad avanzada son más laxas, siguen rigiendo en cierta medida. Al-Māturīdī afirma que ninguna mujer puede mostrar su zīnah bajo ningún concepto; por lo tanto, rechaza la opinión de que mantos aluda al velo de cabeza (jimār). Lo interpreta como una capa o mantón envolvente con el que salen a la calle. Que es mejor para ellas guardar la modestia se concibe como una preferencia por conservar el velo (jimār; Ṭ).
Versículo 61
لَّيْسَ عَلَى ٱلْأَعْمَىٰ حَرَجٌۭ وَلَا عَلَى ٱلْأَعْرَجِ حَرَجٌۭ وَلَا عَلَى ٱلْمَرِيضِ حَرَجٌۭ وَلَا عَلَىٰٓ أَنفُسِكُمْ أَن تَأْكُلُوا۟ مِنۢ بُيُوتِكُمْ أَوْ بُيُوتِ ءَابَآئِكُمْ أَوْ بُيُوتِ أُمَّهَٰتِكُمْ أَوْ بُيُوتِ إِخْوَٰنِكُمْ أَوْ بُيُوتِ أَخَوَٰتِكُمْ أَوْ بُيُوتِ أَعْمَٰمِكُمْ أَوْ بُيُوتِ عَمَّٰتِكُمْ أَوْ بُيُوتِ أَخْوَٰلِكُمْ أَوْ بُيُوتِ خَٰلَٰتِكُمْ أَوْ مَا مَلَكْتُم مَّفَاتِحَهُۥٓ أَوْ صَدِيقِكُمْ ۚ لَيْسَ عَلَيْكُمْ جُنَاحٌ أَن تَأْكُلُوا۟ جَمِيعًا أَوْ أَشْتَاتًۭا ۚ فَإِذَا دَخَلْتُم بُيُوتًۭا فَسَلِّمُوا۟ عَلَىٰٓ أَنفُسِكُمْ تَحِيَّةًۭ مِّنْ عِندِ ٱللَّهِ مُبَٰرَكَةًۭ طَيِّبَةًۭ ۚ كَذَٰلِكَ يُبَيِّنُ ٱللَّهُ لَكُمُ ٱلْءَايَٰتِ لَعَلَّكُمْ تَعْقِلُونَ ﴿٦١﴾
laysa ʿalā l-aʿmā ḥaraŷun walā ʿalā l-aʿraŷi ḥaraŷun walā ʿalā l-marīḍi ḥaraŷun walā ʿalā anfusikum an taʾkulū mim buyūtikum aw buyūti ābāʾikum aw buyūti ummahātikum aw buyūti ikhwānikum aw buyūti akhawātikum aw buyūti aʿmāmikum aw buyūti ʿammātikum aw buyūti akhwālikum aw buyūti khālātikum aw mā malaktum mafātiḥahū aw ṣadīqikum laysa ʿalaykum ŷunāḥun an taʾkulū ŷamīʿan aw ashtātan faʾidhā dakhaltum buyūtan fasallimū ʿalā anfusikum taḥiyyatam min ʿindi llāhi mubārakatan ṭayyibatan kadhālika yubayyinu llāhu lakumu l-āyāti laʿallakum taʿqilūn
No hay reproche para el ciego, ni reproche para el cojo, ni reproche para el enfermo, ni para vosotros mismos en que comáis en vuestras casas, o en las casas de vuestros padres, o en las casas de vuestras madres, o en las casas de vuestros hermanos, o en las casas de vuestras hermanas, o en las casas de vuestros tíos paternos, o en las casas de vuestras tías paternas, o en las casas de vuestros tíos maternos, o en las casas de vuestras tías maternas, o en aquellas cuyas llaves poseéis, o [en las de] vuestros amigos. No hay reproche para vosotros tanto si coméis juntos como por separado. Así pues, cuando entréis en las casas, saludaos unos a otros con un saludo proveniente de Dios, bendito y bueno. Así aclara Dios los signos para vosotros, para que quizás entendáis.
61Existen criterios dispares sobre lo que significa que no haya reproche para el ciego, el cojo o el enfermo en este versículo. Según algunos, los miembros más desvalidos de la sociedad aquí aludidos sentían desazón cuando las personas los llevaban a comer no a sus propios hogares, sino a moradas de terceros, y este versículo fue revelado para infundirles sosiego (IK). Otros afirman que a veces los Compañeros carecían de víveres en sus propias casas, de modo que conducían a los menesterosos a otras casas para alimentarse, pero a los necesitados les incomodaba tal proceder, viniendo este versículo a tranquilizarlos (Ṭ). Para otros más, se refiere a aquellos que marchaban a la guerra dejando las llaves de sus hogares a cargo de alguien, y los necesitados albergaban dudas sobre si podían consumir los alimentos que se les brindaban en las casas de los ausentes (Ṭ). Algunos consideran que cuando los dueños de las casas les decían: «Comed cuanto necesitéis», temían o sospechaban que esto se dijese de mala gana o a regañadientes (Q). Para algunos, alude a la época preislámica, cuando a las gentes les disgustaba comer con personas aquejadas de minusvalías por hallar sus dolencias engorrosas o desagradables (Q, Ṭ), o bien remite a la reticencia de los propios impedidos a ocasionar molestias o incomodidades a los demás a causa de sus aflicciones (Q). En opinión de Abū Muslim al-Iṣfahānī, empero, este versículo concierne a los parientes no musulmanes (R). Algunos comentaristas destacan la costumbre de ciertas tribus de no comer jamás en solitario —pudiendo aguardar una persona la jornada entera a la espera de un comensal con quien compartir el yantar—, y este versículo clarifica que no media pecado en comer juntos o por separado (R, Z).
Se entiende que vuestras casas comprende las casas de los propios hijos (R, Z), dado que la construcción en árabe admite la lectura «las casas de vuestra progenie». Aquellas cuyas llaves poseéis alude a aquellas moradas confiadas a la custodia de otros, a quienes les está permitido abastecerse de los alimentos y de los huertos de la casa (Z).
Respecto a la mención de vuestros amigos, algunos comentaristas recogen un dicho atribuido a Ibn ʿAbbās en el que apunta que los amigos resultan en cierto sentido más decisivos que los padres, porque en el Día del Juicio las gentes no clamarán a sus progenitores sino a sus amigos, como en 26:100–101: Y ahora no tenemos intercesores ni ningún amigo leal (Z). Para algunos, el Corán eleva la condición de la amistad al mencionarla junto con otros allegados con quienes se guarda intimidad en este versículo (Z). El saludo se dispensa de un modo bendito y bueno porque el creyente suplica a Dios que bendiga y colme de bienaventuranza a las demás personas (Z).
Una vía plausible de comprender este versículo estriba en que las gentes albergaban escrúpulos diversos sobre compartir comidas o alimentos entre sí, viniendo el versículo a brindarles tranquilidad y a disuadirlos de una etiqueta excesivamente formal o melindrosa en detrimento del disfrute ameno y bendito de las comidas. Alternativamente, en las coyunturas descritas el grado de permisión y formalidad varía por tratarse de entornos de mayor familiaridad.
Versículo 62
إِنَّمَا ٱلْمُؤْمِنُونَ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ بِٱللَّهِ وَرَسُولِهِۦ وَإِذَا كَانُوا۟ مَعَهُۥ عَلَىٰٓ أَمْرٍۢ جَامِعٍۢ لَّمْ يَذْهَبُوا۟ حَتَّىٰ يَسْتَـْٔذِنُوهُ ۚ إِنَّ ٱلَّذِينَ يَسْتَـْٔذِنُونَكَ أُو۟لَٰٓئِكَ ٱلَّذِينَ يُؤْمِنُونَ بِٱللَّهِ وَرَسُولِهِۦ ۚ فَإِذَا ٱسْتَـْٔذَنُوكَ لِبَعْضِ شَأْنِهِمْ فَأْذَن لِّمَن شِئْتَ مِنْهُمْ وَٱسْتَغْفِرْ لَهُمُ ٱللَّهَ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ غَفُورٌۭ رَّحِيمٌۭ ﴿٦٢﴾
innamā l-muʾminūna lladhīna āmanū billāhi warasūlihī waʾidhā kānū maʿahū ʿalā amrin ŷāmiʿil lam yadhhabū ḥattā yastaʾdhinūhu inna lladhīna yastaʾdhinūnaka ulāʾika lladhīna yuʾminūna billāhi warasūlihī faʾidhā staʾdhanūka libaʿḍi shaʾnihim faʾdhal liman shiʾta minhum wastaghfir lahumu llāha inna llāha ghafūrur raḥīm
Solo son creyentes aquellos que creen en Dios y en Su Mensajero y que, cuando están con él en un asunto de interés común, no se marchan hasta pedirle permiso. Ciertamente aquellos que te piden permiso son quienes creen en Dios y en Su Mensajero. Así pues, cuando te pidan permiso para algún asunto suyo, concede permiso a quien tú quieras y pide perdón por ellos a Dios. Ciertamente Dios es Indulgente, Misericordioso.
62Un asunto de interés común alude a la oración congregacional o a reuniones colectivas con fines consultivos (IK). En sentido más amplio, puede abarcar una asamblea para la defensa militar u objetivos afines que exija que el líder convoque a la comunidad (Q). Ibn Kaṯīr hace notar que, del mismo modo que el versículo anterior instruye sobre el adab, o decoro de cortesía al entrar en las casas, este versículo aborda el adab para ausentarse de ellas; es decir, en una concurrencia en presencia del Profeta, se debe recabar su autorización para retirarse. Ibn Kaṯīr cita el ḥadīz: «Cuando uno de vosotros se incorpore a una reunión, que salude; y cuando desee marcharse, que se despida, pues el primer saludo no goza de mayor mérito que el último». Otros interpretan el versículo como una censura a quienes se escurren y apartan íntimamente en sus almas del Libro de Dios y de Su recuerdo (R).
Versículo 63
لَّا تَجْعَلُوا۟ دُعَآءَ ٱلرَّسُولِ بَيْنَكُمْ كَدُعَآءِ بَعْضِكُم بَعْضًۭا ۚ قَدْ يَعْلَمُ ٱللَّهُ ٱلَّذِينَ يَتَسَلَّلُونَ مِنكُمْ لِوَاذًۭا ۚ فَلْيَحْذَرِ ٱلَّذِينَ يُخَالِفُونَ عَنْ أَمْرِهِۦٓ أَن تُصِيبَهُمْ فِتْنَةٌ أَوْ يُصِيبَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌ ﴿٦٣﴾
lā taŷʿalū duʿāʾa r-rasūli baynakum kaduʿāʾi baʿḍikum baʿḍan qad yaʿlamu llāhu lladhīna yatasallalūna minkum liwādhan falyaḥdhari lladhīna yukhālifūna ʿan amrihī an tuṣībahum fitnatun aw yuṣībahum ʿadhābun alīm
No consideréis la llamada del Mensajero entre vosotros como vuestra llamada de unos a otros. En verdad, Dios conoce a aquellos de vosotros que se escurren disimuladamente al amparo de otros. Así pues, que teman aquellos que contravienen su mandato, no sea que les sobrevenga una prueba o les sobrevenga un castigo doloroso.
63Se refiere que antaño se solía llamar al Profeta diciendo: «¡Oh, Muḥammad!» o «¡Oh, Abū al-Qāsim!», siendo lo primero su nombre de pila y lo segundo la kunyah o patronímico árabe honorífico comúnmente formulado como padre de su hijo; Abū al-Qāsim significa «Padre de Qāsim», en alusión al primogénito del Profeta, que falleció siendo niño. A los creyentes se les ordenó honrarlo y respetarlo en su lugar diciendo: «¡Oh, Mensajero de Dios!» u «¡Oh, Profeta de Dios!» (IK, Ṭ). Según otra interpretación, la llamada (duʿāʾ) no designa una interpelación vocal, sino una plegaria de súplica, en cuyo caso significa que las oraciones del Profeta revisten una jerarquía inmensamente superior a las de los creyentes ordinarios. Otros aún lo interpretan en el sentido de que cuando el Profeta convoca, se debe responder con presteza y obediencia (R, Ṭ). Otros sostienen que entraña la prohibición de alzar la voz al dirigirse a él, como en 49:2 (R).
Aquellos que se escurren alude a los hipócritas que rehusaban permanecer durante el sermón íntegro del viernes o que se retiraban subrepticiamente de las últimas filas durante la oración (IK); otros lo ven como una estratagema para excusarse ante otros Compañeros por haberse ausentado (R). Contravienen su mandato reviste el sentido general de oponérsele y puede aludir al desdén hacia el ejemplo y las enseñanzas del Profeta y a la desobediencia a su senda, cuyo castigo puede desencadenarse en esta vida o en el Más Allá (R).
Versículo 64
أَلَآ إِنَّ لِلَّهِ مَا فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۖ قَدْ يَعْلَمُ مَآ أَنتُمْ عَلَيْهِ وَيَوْمَ يُرْجَعُونَ إِلَيْهِ فَيُنَبِّئُهُم بِمَا عَمِلُوا۟ ۗ وَٱللَّهُ بِكُلِّ شَىْءٍ عَلِيمٌۢ ﴿٦٤﴾
alā inna lillāhi mā fī s-samāwāti wal-arḍi qad yaʿlamu mā antum ʿalayhi wayawma yurŷaʿūna ilayhi fayunabbiʾuhum bimā ʿamilū wallāhu bikulli shayʾin ʿalīm
¡He aquí que a Dios pertenece cuanto hay en los cielos y en la tierra! Dios conoce ciertamente [el estado en] que os encontráis. El día en que sean devueltos a Él, Él les informará de lo que hicieron. Y Dios es Conocedor de todas las cosas.
64[El estado en] que os encontráis traduce una expresión que puede significar asimismo «lo que hacéis» o «la vía que profesáis». Para muchos, la implicación de este versículo estriba en que, además de conocer el estado íntimo y los actos de los individuos durante la vida e informarles de ellos, Dios les otorgará también su justa retribución (R, Ṭ, Z). El cambio gramatical de os encontráis (segunda persona) a serán devueltos (tercera persona) puede obedecer a más de un propósito, y al-Zamajšarī plantea el criterio de que la tercera persona podría aludir de forma específica a los hipócritas. La proclamación general de que los cielos y la tierra pertenecen a Dios se reitera en 2:284; 3:109, 129; 4:126, 131, 170; 53:31. Que Dios informará cabalmente a los seres humanos de cada uno de sus actos terrenales es una dimensión axial del mensaje coránico, consignada de forma explícita en este y otros pasajes semejantes (véase 6:60c) y también de modo implícito en los versículos que describen el Día del Juicio en términos generales.
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Fuentes que cita Reynolds
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Informe
DOCUMENTO DE INFORMACIÓN Y SÍNTESIS: ANÁLISIS INTEGRAL DE LA SURA AL-NŪR (SURA 24)
Resumen Ejecutivo
La Sura 24 del Corán, titulada al-Nūr ("La Luz"), es una revelación eminentemente medinesa (a excepción del versículo 58, clasificado por algunas autoridades como mecano) de capital importancia para la metafísica, la jurisprudencia (fiqh), la ética comunitaria y las artes en el mundo islámico. Su nombre deriva del célebre "Versículo de la Luz" (v. 35), pasaje exegético central que ha articulado doctrinas místicas, epistemológicas y arquitectónicas a lo largo de la historia islámica.
El texto integra tres ejes fundamentales:
- Legislación penal y procesal (Ḥudūd): Establece penas corporales estrictas para la fornicación/adulterio (zinā) y la calumnia de unchastez (qadhf), fijando estándares probatorios sumamente rigurosos (cuatro testigos oculares) e introduciendo el procedimiento de condena mutua matrimonial (liʿān).
- Ética social y rectificación comunitaria: A raíz del "Incidente de la Calumnia" (Ifk) contra ʿĀʾishah, esposa del Profeta, la sura instituye la presunción de inocencia (ḥusn al-ẓann), proscribe la difamación, regula la privacidad doméstica (istiʾdhān), dicta pautas de modestia en la mirada y el vestir (khimār), y fomenta el perdón interpersonal.
- Metafísica y Parábolas Teológicas: Contrapone la realidad ontológica de Dios como la Luz de los cielos y de la tierra frente a las parábolas de la incredulidad, descrita como un espejismo en el desierto (sarāb) o las tinieblas superpuestas en un mar profundo (ẓulumāt). Finaliza reafirmanado la soberanía divina, la creación hídrica de los seres vivos y la promesa sociopolítica de vicegerencia (istakhlafa) para los creyentes.
1. Marco Contextual y Estructura General
La Sura al-Nūr fue revelada principalmente en Medina, en un contexto de consolidación de la primera comunidad musulmana. Su contenido aborda tanto la regulación de la esfera jurídica y social como la formulación de metáforas espirituales de alto nivel.
| Sección | Temas Principales |
|---|---|
| Versículos 1–10 | Penas por adulterio (zinā), calumnia (qadhf) y juramento de condena mutua (liʿān). |
| Versículos 11–26 | El Incidente de la Calumnia (Ifk), ética de la información y perdón de Abū Bakr. |
| Versículos 27–34 | Reglas de ingreso a hogares, modestia visual, vestimenta (khimār) y emancipación de esclavos. |
| Versículos 35–38 | El Versículo de la Luz (Āyat al-Nūr) y las casas de remembranza (tasbīḥ). |
| Versículos 39–46 | Parábolas del espejismo y las tinieblas; signos divinos en la naturaleza. |
| Versículos 47–57 | Hipocresía vs. obediencia al Profeta; la promesa de vicegerencia (istakhlafa). |
| Versículos 58–64 | Privacidad doméstica (tres momentos), etiquetas de comensalidad y conducta comunitaria. |
2. Normativa Legal y Sistema Penal (Ḥudūd)
La sura codifica penas corporales fijas e imprescriptibles (ḥudūd) para proteger la honorabilidad, la filiación y la moralidad pública.
Adulterio y Fornicación (Zinā)
- Pena prescrita (v. 2): Flagelación de 100 azotes tanto para el hombre como para la mujer que cometan relaciones sexuales ilícitas (zinā). Se prohíbe que la compasión impida la ejecución de la pena divina y se exige que el castigo sea presenciado por un grupo de creyentes.
- Estándar probatorio: Exige la declaración testifical directa de cuatro testigos masculinos rectos que hayan presenciado simultáneamente el acto de penetración en el mismo lugar y momento.
- Técnica de azote: Según al-Qurṭubī, los azotes deben aplicarse sobre la espalda (evitando la cabeza). Los hombres exponen su piel, mientras las mujeres conservan una capa de ropa. La ejecución se realiza de pie; el látigo no debe ser excesivamente duro ni blando, sin provocar sangrado ni elevar el brazo al punto de hacer visible la axila (en ocasiones se colocaba un objeto bajo la axila para limitar el impacto). Para personas extremadamente frágiles, se registra la práctica de golpear una sola vez con un haz de ramitas atadas.
- Matrimonio del adúltero (v. 3): Dispone que el adúltero solo se casará con una adúltera o una idólatra. Los comentaristas interpretan esto de diversas maneras:
- Una prohibición categórica de matrimonio entre adúlteros no arrepentidos y creyentes chastos.
- Una descripción de la afinidad moral entre personas rebeldes.
- Una alusión histórica a miembros indigentes de la Aṣḥāb al-Ṣuffah (Gente de la Porchada) que deseaban casarse con prostitutas adineradas de Medina para obtener sustento, práctica que fue restringida.
El Debate Jurisprudencial sobre la Lapidación (Rajm)
Aunque el versículo 24:2 fija la flagelación como pena única, gran parte de la jurisprudencia islámica tradicional (fiqh) sostuvo la pena de lapidación hasta la muerte (rajm) para los adúlteros casados (thayyib), considerando que el texto coránico fue delimitado o abrogado por la Sunnah. El texto analizado detalla en profundidad las tensiones metodológicas y críticas al respecto:
- Estatus de abrogación: Propugnadores del rajm afirmaron la existencia de un "versículo de la lapidación" ("Al-shaykh wa-l-shaykhah...") cuya recitación (tilāwah) fue abrogada pero cuyo decreto legal (ḥukm) permaneció; noción altamente discutida por carecer de evidencia textual sólida.
- Relatos de Hadiz citados:
- La pareja judía: El Profeta aplicó la ley de la Torá a dos judíos de alta alcurnia de Medina que confesaron o fueron atestiguados de adulterio.
- Māʿiz ibn Mālik y la mujer de Juhaynah: Casos de confesión repetida (cuatro veces), donde el Profeta intentó rechazar o postergar la confesión para permitir el arrepentimiento, ordenando finalmente la lapidación tras verificar la cordura o tras el destete del lactante.
- La esposa del empleador: Un joven virgen fue azotado y desterrado, mientras que la mujer involucrada confesó y fue lapidada.
- Inconsistencias y objeciones lógicas:
- Contradicciones internas: Los relatos de Hadiz varían sustancialmente sobre si hubo azotes combinados con lapidación, destierro o intentos de retractación.
- Afectación de proporciones coránicas: El Corán estipula en 4:25 que la pena para una esclava es la mitad de la de una mujer libre, y en 33:30 que la pena para las esposas del Profeta se duplicaría. La lapidación no puede ser matemáticamente ni reducida a la mitad ni duplicada.
- Exégesis de al-Rāzī y los Jariyíes: Resulta ilógico que el Corán detalle minuciosamente la pena de 100 azotes y las normas de liʿān (v. 8) para mujeres casadas y omita por completo la pena más severa (la muerte por lapidación) de haber sido un mandato divino universal.
- Posición contemporánea: Diversos eruditos señalan que las tradiciones sobre la lapidación carecen de la solidez (mutawātir) para derogar un texto coránico explícito y que el rajm pudo haber sido un castigo discrecional (taʿzīr) previo a la revelación de la Sura 24, o una aplicación de la ley judía local.
Calumnia sobre la Castidad (Qadhf)
- Pena prescrita (v. 4): Toda persona que acuse de adulterio a una mujer chasta (muḥṣan) —extensivo legalmente a hombres— y no presente cuatro testigos oculares, sufrirá:
- 80 azotes.
- Inhabilitación perpetua para testificar en tribunales.
- Estigmatización legal como perverso/iniquo (fāsiq).
- Arrepentimiento (v. 5): Quien se arrepienta sinceramente y enmiende su conducta elimina su condición de fāsiq. Los juristas debaten si el arrepentimiento restituye la capacidad procesal de volver a ser testigo en el futuro.
Condena Mutua Matrimonial (Liʿān)
- Mecanismo (vv. 6–9): Diseñado para resolver situaciones en las que un esposo acusa a su esposa de adulterio (o niega la paternidad de un hijo) pero no dispone de cuatro testigos:
- Procedimiento del esposo: Jura cuatro veces por Dios que dice la verdad; la quinta declaración invoca la maldición de Dios sobre sí mismo si estuviera mintiendo.
- Procedimiento de la esposa: Avertir la pena atestiguando cuatro veces por Dios que él miente; la quinta declaración invoca la ira de Dios sobre ella si él dijera la verdad.
- Consecuencia procesal: Exime al marido de los 80 azotes por calumnia y exime a la mujer de la pena corporal. Legalmente, el juramento público (efectuado preferentemente en la mezquita congregacional) disuelve el matrimonio.
3. El Incidente de la Calumnia (Ifk) y la Ética Social
Los versículos 11 al 26 abordan el escándalo propagado en Medina contra ʿĀʾishah, acusada falsamente tras haber quedado rezagada en una caravana al buscar un collar perdido y ser escoltada de regreso por el respetado compañero Ṣafwān ibn Muʿaṭṭal.
Principales Responsables y Consecuencias Legal-morales
- Instigadores: El rumor fue propagado principalmente por tres creyentes —Ḥassān ibn Thābit, Misṭaḥ ibn Uthāthah y Ḥamnah bint Jaḥsh— y liderado en la sombra por ʿAbd Allāh ibn Ubayy (líder de los hipócritas).
- Naturaleza del bien derivado (v. 11): El Corán afirma que el incidente, aunque doloroso, fue "un bien para vosotros", pues depuró a la comunidad, clarificó los procedimientos judiciales y motivó la revelación de leyes eternas sobre el honor.
- Reprensión a la comunidad:
- Falta de presunción de inocencia (ḥusn al-ẓann, v. 12): Se recrimina a los creyentes no haber dicho de inmediato: "¡Esto es una calumnia manifiesta!".
- Ligereza verbal (v. 15): Aceptar y propagar con la lengua informaciones carentes de prueba se califica como una falta gravísima ante Dios (buhtān).
La Prueba Moral de Abū Bakr (v. 22)
Tras ser exonerada su hija ʿĀʾishah por revelación divina, Abū Bakr juró retirar la ayuda económica que prestaba periódicamente a su pariente indigente Misṭaḥ (quien había participado en el rumor). El Corán intervino con una de las aseveraciones éticas más elevadas:
"Que los hombres de gracia y recursos entre vosotros no juren dejar de dar a los parientes, a los indigentes y a los que emigraron en el camino de Dios. Que perdonen y sean tolerantes. ¿Acaso no deseáis que Dios os perdone a vosotros?" (24:22)
Al escuchar el versículo, Abū Bakr exclamó: "¡Sí, por Dios, deseo que nos perdones!", e inmediatamente restituyó la manutención a Misṭaḥ, sentando el principio de responder al mal con el bien (dafaʿa bi-l-latī hiya aḥsan).
4. Códigos de Etiqueta, Modestia y Privacidad Domesticada
La sura establece un marco detallado para regular las relaciones interpersonales, la intimidad en el hogar y la vestimenta.
Inviolabilidad de la Privacidad (Istiʾdhān)
- Hogares ajenos (vv. 27–29): Queda prohibido ingresar en casas que no sean la propia sin solicitar permiso (inquire) y saludar a sus habitantes (al-salāmu ʿalaykum). Si se solicita permiso tres veces y no se concede, o se pide regresar, la persona debe retirarse inmediatamente. Se exceptúan las casas deshabitadas de uso público o paradores comerciales (waystations).
- Privacidad intra-familiar (vv. 58–60): Los siervos y los niños que aún no alcanzan la pubertad deben pedir permiso para entrar a las habitaciones privadas en tres momentos de intimidad:
- Antes de la oración del alba (fajr).
- A mediodía, cuando las personas se despojan de sus vestimentas para el descanso.
- Después de la oración de la noche (ʿishāʾ). Los adultos formales deben pedir permiso en todo momento.
Reglas de Modestia Visual y Vestimenta
| Categoría | Mandato y Definición Técnica |
|---|---|
| Hombres | Reducir la mirada (ghaḍḍ al-baṣar) y guardar las partes privadas. Awrah tradicional: del ombligo a la rodilla. |
| Mujeres Libres | - Reducir la mirada y guardar las partes privadas. - No mostrar adornos (zīnah) salvo "lo que está visible" (mā ẓahara minhā: rostro, manos y calzado según fuqahāʾ). - Cubrir el pecho/escote (juyūb) con el pañuelo (khimār). - Prohibición de golpear los pies para revelar las tobilleras ocultas. |
| Excepciones de | Esposos, padres, suegros, hijos, hijastros, hermanos, |
| Exposición de | sobrinos, mujeres musulmanas, siervos poseídos, sirvientes |
| Adornos (Zīnah) | varones desprovistos de deseo sexual y niños pequeños. |
| Mujeres Ancianas | Se permite despojarse de mantos exteriores (jilbāb/wrap) |
| (Qawāʿid, v. 60) | siempre que no exhiban adornos, siendo la modestia la opción preferible. |
Comensalidad y Flexibilización Social (v. 61)
El Corán alivia los escrúpulos sociales de la comunidad aclarando que no cometen falta los ciegos, cojos, enfermos o la población en general al comer en sus propias casas o en las de familiares directos (padres, hermanos, tíos) o amigos íntimos. Se autoriza explícitamente comer ya sea de manera compartida o individual, disipando rigideces preislámicas.
5. La Metafísica de la Luz (Āyat al-Nūr, Versículo 35)
El versículo 35 constituye una de las expresiones teológicas y teosóficas más profundas de la literatura sagrada islámica:
"Dios es la Luz de los cielos y de la tierra. La parábola de Su Luz es como una hornacina (mishkāh) en la que hay una lámpara (miṣbāḥ); la lámpara está dentro de un cristal (zujājah), y el cristal es como una estrella deslumbrante, encendida con el aceite de un árbol bendito: un olivo que no es del Oriente ni del Occidente, cuyo aceite casi alumbra sin que el fuego lo toque. Luz sobre Luz (nūr ʿalā nūr). Dios guía hacia Su Luz a quien Él quiere..." (24:35)
Componentes de la Parábola y sus Interpretaciones
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| SIMBOLISMO DE LA LUZ |
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| [Hornacina / Mishkāh] ----> Pecho del Creyente / Sentidos Físicos |
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| +---> [Cristal / Zujājah] ----> Corazón / Imaginación Purificada|
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| +---> [Lámpara / Miṣbāḥ] ----> Fe / Intelecto / |
| Espíritu |
| ^ |
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| [Olivo Bendito / Aceite] ----> Revelación / Intuitividad |
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- Exégesis Tradicional:
- Ubayy ibn Kaʿb: Describe la parábola como la luz que Dios deposita en el corazón del creyente. Enumera las cinco luces del creyente: sus palabras son luz, sus acciones son luz, su entrada (a la tumba) es luz, su salida (en la resurrección) es luz, y su destino final es luz.
- Interpretación Profética: La hornacina es el pecho del Profeta Muhammad, el cristal es su corazón purificado, y el olivo bendito representa el linaje monoteísta de Abraham.
- Exégesis Filosófica y Mística:
- Al-Ghazzālī (Mishkāt al-anwār): Elabora una epistemología donde los símbolos representan las potencias humanas de percepción: la hornacina es la sensibilidad física; el cristal, la imaginación; la lámpara, la razón/intelecto; el olivo, la facultad de reflexión/meditación; y el aceite que casi brilla por sí solo es la intuición profética (awliyāʾ).
- Escuela de la Iluminación (Ishrāq): Encabezada conceptualmente por la lectura ontológica de Dios como la Luz de Luces (Nūr al-anwār), donde toda la existencia es una gradación de luminosidad que se oscurece a medida que se aleja de su Fuente.
- Sufismo (Junayd, Ibn ʿAjībah, Kashānī): "Ni del Oriente ni del Occidente" simboliza la desvinculación de las coordenadas terrenales y la concentración exclusiva en la Esencia Divina.
- Exégesis Chiíta: La hornacina simboliza a Fāṭimah; la lámpara a Ḥasan y Ḥusayn; y "Luz sobre Luz" a la sucesión ininterrumpida de los Imames.
6. Parábolas de la Incredulidad y Fenómenos Naturales
En contraste directo con la luminosidad divina, los versículos 39 y 40 presentan dos metáforas sobre la vacuidad y el aislamiento ontológico del descreimiento:
- El Espejismo en el Desierto (Sarāb, v. 39):
- Representa las buenas acciones realizadas por el no creyente (filantropía, vecindad). El sediento supone que el espejismo es agua, pero al acercarse no encuentra nada, excepto a Dios, Quién le salda su cuenta por completo. Muestra que las obras desprovistas de fe carecen de sustancia última.
- Las Tinieblas del Mar Profundo (Ẓulumāt, v. 40):
- Describe un océano abisal cubierto por olas, sobre las cuales hay más olas y por encima nubes: tinieblas superpuestas. Quien extiende su mano en ese entorno apenas puede verla. Simboliza la ignorancia compuesta (quien no sabe, ignora que no sabe y cree saber) y la privación de la luz divina: "A quien Dios no le otorga luz, no tiene luz alguna".
Glorificación CÓsmica y Creación
- Oración de las criaturas (v. 41): Todo cuanto existe en los cielos y la tierra, incluidos los pájaros con las alas desplegadas, conoce su forma específica de oración (ṣalāh) y glorificación (tasbīḥ).
- Origen hídrico de la vida (v. 45): Se afirma que Dios creó a todos los seres móviles (dābbah) a partir del agua, clasificándolos según su locomoción: los que se arrastran sobre sus vientres, los que caminan sobre dos patas y los que caminan sobre cuatro.
7. Gobernanza, Obediencia y la Promesa de Vicegerencia (Istakhlafa)
Los versículos finales diferencian tajantemente la actitud de los hipócritas de la de los creyentes verdaderos frente a la autoridad del Profeta y el juicio divino.
La Promesa de Vicegerencia (v. 55)
El Corán formula un decreto histórico fundamental para la comunidad:
"Dios ha prometido a aquellos de vosotros que crean y realicen obras rectar que seguramente los convertirá en vicegerentes/sucesores (istakhlafa) en la tierra, tal como hizo con quienes los precedieron, que establecerá para ellos la religión que ha aprobado para ellos, y que cambiará su estado de temor en seguridad..." (24:55)
- Contexto histórico: Revelado en respuesta a las tribulaciones de los Emigrantes mecanos (Muhājirūn), quienes tras años de persecución y combate preguntaban si llegaría un tiempo en que pudieran deponer sus armas y vivir en paz.
- Aplicación política e interpretativa:
- Perspectiva Sunita: Es la prueba bíblica que legitima el periodo histórico de los cuatro Califas Bien Guiados (al-khulafāʾ al-rāshidūn): Abū Bakr, ʿUmar, ʿUthmān y ʿAlī, bajo cuyo mandato se expandió el dominio islámico.
- Perspectiva Chiíta: Se refiere a la manifestación futura del Mahdī y al restablecimiento definitivo de los Miembros de la Casa del Profeta (Ahl al-Bayt).
Protocolo Institucional y Despedida (vv. 62–63)
- Asuntos colectivos: Los creyentes genuinos que se encuentran reunidos con el Profeta en una asamblea o asunto comunitario (collective affair) no deben ausentarse sin haber solicitado previa autorización.
- Tratamiento reverencial: Se prohíbe dirigiéndose al Profeta de la misma manera informal en que las personas se llaman entre sí (utilizando su nombre de pila "Muhammad"); se exige dirigirse a él mediante títulos honoríficos como "¡Oh Mensajero de Dios!".
- Advertencia de juicio: El documento concluye advirtiendo a quienes contradigan las órdenes del Profeta que se guarden de que les sobrevenga una prueba o castigo doloroso, reafirmando que a Dios pertenece cuanto existe en los cielos y en la tierra.
Infografía
Diapositivas
Mapa mental
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- Azotes: 100 latigazos públicos
- Testigos: Cuatro testigos oculares
- Matrimonio Restringido: Prohibido con creyentes castos
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- Falsas Acusaciones: 80 latigazos
- Pérdida de Testimonio: Testimonio nunca aceptado
- Excepción: Arrepentimiento sincero y enmienda
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- Juramento del Esposo: Cuatro veces jurando ser veraz
- Quinto Juramento: Maldición de Dios si miente
- Exoneración de la Esposa: Cuatro juramentos negando la culpa
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- Saludo y Permiso: Inquirir antes de entrar
- Rechazo: Retirarse si no hay autorización
- Casas Deshabitadas: Permiso sin restricciones
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- Antes de la Oración del Alba
- Mediodía: Momento de reposo y quitar ropas
- Después de la Oración Nocturna
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- Bajar la Mirada: Actitud de recato en hombres y mujeres
- Velo Femenino: Cubrir senos y adornos visibles
- Excepciones Familiares: Parientes cercanos permitidos
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- Simbología Divina: Dios es la Luz de los cielos y la tierra
- La Hornacina (Mishkah): El pecho del creyente o Profeta
- La Lámpara (Misbah): La fe y el Sagrado Corán
- El Árbol Bendito: Olivo ni del Este ni del Oeste
- Luz sobre Luz: Guía divina y certeza espiritual
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- Estímulo nupcial para solteros y justos
- Provisión divina para los pobres
- Conservación de la castidad ante la imposibilidad
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- Contrato de Libertad: Otorgar kitab ante la bondad
- Ayuda Económica: Proveer de la riqueza de Dios
- Prohibición de Prostitución Forzada
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- Incredulidad: Obras semejantes a un espejismo en el desierto
- Oscuridad Profunda: Tinieblas superpuestas en mar profundo
- Glorificación Universal: Alabanza de aves y criaturas
- Promesa de Vicegerencia: Poder y seguridad para los creyentes
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Tabla de datos
| Rango de versículos | Tema central | Breve resumen del mensaje | Contexto legal o social | Sujetos o destinatarios | Fuente |
|---|---|---|---|---|---|
| Versículos 1-3 | Castigo para el adulterio y restricciones matrimoniales | Establece la pena de cien azotes para la mujer y el hombre que cometan adulterio, prohibiendo que la compasión impida la ejecución de la pena de Dios ante un grupo de creyentes. Prohíbe además que los creyentes se casen con personas adúlteras o idólatras. | Normativa penal y del derecho matrimonial en el Islam. Abroga medidas previas de confinamiento doméstico y fija penas corporales estrictas (ḥadd) y limitaciones sobre quiénes pueden contraer matrimonio. | Hombres y mujeres adúlteros, y la comunidad de creyentes. | [1] |
| Versículos 4-5 | Pena por difamación (qadhf) y la posibilidad de arrepentimiento | Sanciona con ochenta azotes a quienes acusen de adulterio a mujeres castas sin presentar cuatro testigos, rechazando su testimonio para siempre. Sin embargo, se exime de la iniquidad a quienes se arrepientan y enmienden su conducta. | Protección legal de la honra y reputación social de las personas. Regula la admisibilidad de testigos en el sistema judicial islámico y establece criterios para la rehabilitación moral del difamador mediante el arrepentimiento. | Acusadores de mujeres castas, testigos y la comunidad creyente. | [1] |
| Versículos 6-10 | Procedimiento de juramento por acusación entre cónyuges (liʿān) | Establece el procedimiento cuando un esposo acusa a su esposa sin testigos: él debe jurar cuatro veces por Dios y en la quinta invocar la maldición divina sobre sí si miente. La esposa evita el castigo jurando cuatro veces por Dios que él miente y en la quinta invocando la ira divina si él dice la verdad. | Mecanismo jurídico-matrimonial de "condena mutua" (liʿān) para evitar que el esposo sufra la pena por difamación cuando no dispone de cuatro testigos, protegiendo a la vez a la esposa del castigo automático. | Esposos y esposas. | [1] |
| Versículos 11-20 | La gran calumnia (el asunto de ʿĀʾishah) y la ética contra el chisme | Condena a quienes difundieron la falsa acusación de adulterio contra la esposa del Profeta. Exhorta a la comunidad a rechazar los rumores sin pruebas, a tener una presunción positiva hacia los creyentes y advierte severos castigos a quienes propaguen la indecencia. | Incidente histórico de calumnia contra ʿĀʾishah (esposa de Mahoma). Establece principios ético-sociales y jurídicos contra la propagación de rumores, la difamación y las calumnias no probadas. | Los creyentes, los propagadores de la calumnia y el grupo instigador. | [1] |
| Versículos 21-22 | Rechazo a los pasos de Satanás y la virtud del perdón moral | Advierte no seguir las enseñanzas de Satanás. Exhorta a los hombres de posición y medios a no jurar retirar la ayuda o caridad a parientes, necesitados y emigrados que hayan incurrido en la calumnia, instándolos al perdón y a la indulgencia para obtener la gracia divina. | Norma ética y social. Ilustrado en la conducta de Abū Bakr, a quien se insta a no retirar el apoyo económico a su pariente Misṭaḥ a pesar de su participación en el escándalo. | Los creyentes, en especial las personas adineradas o de medios. | [1] |
| Versículos 23-26 | Consecuencia de difamar a mujeres castas y el principio de afinidad | Declara malditos en esta vida y en la otra a quienes acusan a mujeres castas e inadvertidas. En el Día del Juicio, sus propios miembros testificarán en su contra. Afirma que las cosas/personas viles son para los viles y los buenos para los buenos. | Dimensión escatológica del castigo divino por calumnia y principio de correspondencia moral y social entre las personas y sus actos/palabras. | Difamadores y mujeres castas/creyentes. | [1] |
| Versículos 27-29 | Reglas de etiqueta para el ingreso a viviendas ajenas | Prohíbe entrar en casas ajenas sin anunciar la presencia y saludar a sus habitantes. Si no hay nadie o se pide retirarse, se debe dar la vuelta. Se permite entrar sin permiso en casas deshabitadas de uso público si hay un beneficio legítimo. | Derecho a la privacidad doméstica y código de conducta social al visitar hogares o instalaciones públicas/de viajeros. | Todos los creyentes y visitantes. | [1] |
| Versículos 30-31 | Modestia, recato en la mirada y normas de vestimenta femenina | Ordena a los hombres creyentes recatar la mirada y guardar sus partes privadas. Dispone lo mismo para las mujeres creyentes, añadiendo la prohibición de mostrar sus adornos salvo lo visible, la indicación de cubrirse el pecho con sus velos (khimār) y la lista de familiares/personas ante las que no necesitan ocultar sus adornos. | Regulación social de la vestimenta, pudor y relaciones interpersonales entre géneros. Modifica costumbres preislámicas sobre el uso del velo e identifica los grados de parentesco (mahram) o condición (servidores sin deseo, niños) exentos de las reglas de recato estricto. | Hombres y mujeres creyentes, parientes masculinos, siervos y niños. | [1] |
| Versículos 32-33 | Promoción del matrimonio, emancipación de esclavos y prohibición de la prostitución forzada | Insta a casar a los solteros y siervos virtuosos, prometiendo la ayuda de Dios. Prescribe mantener la castidad a quienes no puedan casarse. Ordena facilitar contratos de emancipación (kitāb) a los esclavos con capacidad y prohíbe obligar a las esclavas a prostituirse. | Estructura socioeconómica sobre el matrimonio, la manumisión de esclavos mediante pago a plazos (mukātabah) y la abolición de la explotación sexual/prostitución forzada de siervas habitual en la época preislámica. | Solteros, dueños de esclavos, esclavos y esclavas. | [1] |
| Versículos 34-38 | El Versículo de la Luz (Āyat al-Nūr) y las casas de alabanza | Expone la parábola de Dios como la Luz de los cielos y la tierra mediante la metáfora de una hornacina, una lámpara y un árbol bendito. Se señala que esta luz mora en casas (mezquitas) donde se glorifica a Dios mañana y tarde por hombres a quienes el comercio no distrae de sus deberes religiosos. | Teología e iluminación espiritual, acompañada de la regulación del espacio sagrado de culto (mezquitas) y el comportamiento de los fieles en el comercio frente a la oración. | La humanidad, los creyentes y quienes frecuentan los lugares de culto. | [1] |
| Versículos 39-40 | Parábolas sobre las obras de los incrédulos: el espejismo y la oscuridad | Compara las obras de los incrédulos con un espejismo en el desierto que el sediento cree agua pero no halla nada, salvo a Dios para tomarle cuentas; o con las tinieblas de un mar profundo cubierto por olas y nubes, donde quien carece de la luz de Dios no tiene ninguna luz. | Metáfora teológica y moral sobre la invalidez de las buenas obras carentes de fe y el estado de extravío espiritual. | Los incrédulos. | [1] |
| Versículos 41-46 | La glorificación de la creación a Dios y el origen acuático de los seres vivos | Describe cómo todo cuanto hay en los cielos y la tierra, incluidas las aves, glorifica a Dios y conoce su oración. Destaca el poder creador de Dios al haber originado a todas las criaturas móviles a partir del agua y guía a quien Quiere hacia el camino recto. | Doctrina cosmológica y teológica islámica sobre la soberanía divina en la naturaleza y la diversidad biológica. | Toda la creación y los seres dotados de razón. | [1] |
| Versículos 47-54 | La actitud de los hipócritas frente a la resolución judicial del Profeta vs. los creyentes | Denuncia a los hipócritas que afirman obedecer pero rechazan ser juzgados por Dios y el Profeta a menos que el fallo les favorezca. Contrasta esto con la actitud sincera de los creyentes, quienes responden "Escuchamos y obedecemos" ante el juicio del Profeta. | Sometimiento a la autoridad judicial y legal del Profeta Mahoma para resolver disputas civiles/territoriales dentro de la comunidad de Medina. | Los hipócritas, los creyentes y el Profeta. | [1] |
| Versículos 55-57 | Promesa de soberanía (vicegerencia) y paz para los creyentes | Dios promete a los creyentes que hacen obras rectas otorgarles la vicegerencia (gobierno) en la tierra, consolidar su religión y cambiar su estado de temor a uno de seguridad, con la condición de adorar solo a Dios sin asociarle nada. | Promesa socio-política y de seguridad comunitaria para la primera comunidad musulmana perseguida, sirviendo de base para la sucesión política (califato) e institucional. | Creyentes que practican la rectitud e incrédulos. | [1] |
| Versículos 58-60 | Horarios de privacidad doméstica y exenciones para mujeres mayores | Ordena que los sirvientes y los niños menores pidan permiso para entrar en tres momentos de intimidad diaria (antes del alba, al mediodía y tras la oración de la noche). Al alcanzar la pubertad, los jóvenes deben pedir permiso siempre. Permite a las mujeres ancianas que no contemplan matrimonio quitarse la vestimenta exterior sin lucir adornos. | Normativa de convivencia doméstica, privacidad de los adultos frente a niños/siervos y flexibilización del vestuario para mujeres de la tercera edad. | Creyentes, siervos, niños, jóvenes emancipados y mujeres ancianas. | [1] |
| Versículo 61 | Comensalidad, relaciones familiares/sociales y cortesía al entrar | Exime de falta a ciegos, cojos, enfermos o creyentes por comer en sus propias casas o en las de parientes cercanos (padres, hermanos, tíos, etc.) o amigos. Permite comer juntos o separados y exige saludar con una bendición divina al entrar a las casas. | Regulación de costumbres sociales sobre compartir la mesa, eliminación de tabúes preislámicos contra enfermos o discapacitados y fortalecimiento de los lazos familiares y de amistad. | Ciegos, cojos, enfermos, parientes, amigos y creyentes en general. | [1] |
| Versículos 62-64 | Protocolo en reuniones comunitarias, respeto al Profeta y omnisciencia divina | Establece que los verdaderos creyentes no se retiran de un asunto colectivo liderado por el Profeta sin pedirle autorización. Prohíbe dirigirse al Profeta como se llaman entre sí y advierte a quienes se escabullen sin permiso. Concluye afirmando la soberanía y el conocimiento absoluto de Dios. | Etiqueta política y de liderazgo en asambleas públicas (adab), respeto institucional hacia la figura del Profeta y escrutinio moral sobre la deserción de los hipócritas. | Creyentes, el Profeta Mahoma e hipócritas. | [1] |