El NobleCORÁN القرآن الكريم 59 · al-Ḥashr
59 Sura 59 de 114

al-Ḥashr

La Concentración
Antes del textoIntroducción

Introducción

Al-Ḥashr, una sūrah medinense, toma su nombre de la mención de la primera reunión en el v. 2. También se la conoce como al-Naḍīr o Banū Naḍīr (Āl, IJ, Ṭ), ya que se dice que la mayoría de sus versículos fueron revelados en relación con la tribu judía de Banū Naḍīr después de que fueran desterrados de Medina por haber quebrantado su tratado con la naciente comunidad política musulmana. Esta es la segunda de un grupo de sūrahs conocidas como «Las Glorificadoras» (al-Musabbiḥāt), porque comienzan con una referencia a la glorificación de Dios; las otras sūrahs del grupo son 57, 61, 62 y 64. Según un ḥadīth, «En [las Glorificadoras] hay un versículo que es mejor que mil versículos» (IK, Q, Sh). Algunos eruditos son de la opinión de que este ḥadīth se refiere al v. 3 de la Sūrah 57, al-Ḥadīd (IK, Sh), mientras que otros proponen que se refiere al último versículo de esta sūrah (Sh).

Tras llegar a Medina, el Profeta estableció relaciones pacíficas con las tribus judías del oasis circundante, de las cuales las más grandes eran los Banū Qaynuqāʿ, los Banū Naḍīr y los Banū Qurayẓah. Las tribus del oasis habían concertado un pacto, a menudo conocido como la Constitución de Medina, en el que se comprometían a apoyarse mutuamente en caso de que alguna de ellas fuera atacada por fuerzas externas, y a no concertar alianzas unas contra otras. Los musulmanes consideraron que los Banū Qaynuqāʿ habían quebrantado estos términos tras la batalla de Badr; de ahí que los Banū Qaynuqāʿ fueran posteriormente desterrados del oasis.

Tras la batalla de Uḥud, los Banū Naḍīr fueron acusados de haber concertado una alianza contra los musulmanes y de haber conspirado para matar al Profeta. Cuando el Profeta tuvo noticia de su traición —según algunos por medio del arcángel Gabriel, y según otros a través de una mujer de los Banū Naḍīr—, les dio a elegir entre abandonar el oasis con todas sus pertenencias, pero reteniendo el derecho a los beneficios de sus cosechas, o enfrentarse a la guerra. Pidieron un plazo de diez días. Tras deliberar con sus aliados, entre los cuales se encontraban algunos de los hipócritas de Medina, optaron por esta última vía, creyendo que recibirían refuerzos. Los ejércitos musulmanes sitiaron sus fortalezas durante veintiún días, lapso a lo largo del cual los combates se limitaron a breves intercambios de flechas. Las esperanzas de los Banū Naḍīr se desvanecieron al no llegar ninguno de los refuerzos prometidos. Cuando los ejércitos musulmanes talaron algunas de las preciadas palmeras datileras de los Banū Naḍīr que se hallaban justo a las afueras de sus fortalezas, fue más de lo que pudieron soportar. Mandaron decir que aceptarían los términos iniciales de exilio. El Profeta, sin embargo, ya no estaba dispuesto a ofrecer las mismas condiciones. Conforme a los nuevos términos, serían desterrados, se les permitiría conservar sus cuantiosas riquezas, con excepción de sus armas, pero tendrían que perder sus tierras, cosechas y todo lo demás. A los Banū Naḍīr no les quedó más opción que aceptar.

Al abordar las complejidades de administrar justicia cuando un grupo traicionero forma parte de una comunidad pequeña, esta sūrah se ocupa de todos los grupos que se hallaban en la naciente comunidad musulmana: los Emigrantes de La Meca; los Auxiliares que habían abrazado el islam antes de la emigración; los Auxiliares que habían abrazado el islam después de la emigración; los hipócritas, que abrazaron el islam exteriormente pero lo traicionaron en su interior, muchos de los cuales conspiraron contra el Profeta; y las tribus judías, que en un principio dieron la bienvenida al Profeta, pero muchas de las cuales desarrollaron más tarde hostilidad hacia él y sus seguidores. Después de que la primera sección (vv. 1–5) aborde la situación de los Banū Naḍīr, los vv. 6–10 tratan la debida distribución del botín obtenido de su destierro entre los diversos grupos de creyentes y las relaciones existentes entre dichos grupos. Sus relaciones armónicas se contrastan luego con la discordia reinante entre los hipócritas y los Banū Naḍīr (vv. 11–19), cuyo consejo mutuo se equipara al de Satanás (v. 16). Tras declarar la inconmensurabilidad de quienes están destinados al Fuego y quienes están destinados al Jardín (v. 20), la sūrah concluye con un célebre pasaje que examina la naturaleza de la revelación (v. 21) y proporciona la lista más exhaustiva de Nombres Divinos en el Corán (vv. 22–24).

Sura 59al-Ḥashr24 versículos

بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ

bismi llāhi r-raḥmāni r-raḥīm

En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso

سَبَّحَ لِلَّهِ مَا فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَمَا فِى ٱلْأَرْضِ ۖ وَهُوَ ٱلْعَزِيزُ ٱلْحَكِيمُ ﴿١﴾sabbaḥa lillāhi mā fī s-samāwāti wamā fī l-arḍi wahuwa l-ʿazīzu l-ḥakīmCuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra glorifica a Dios, y Él es el Poderoso, el Sabio.1 هُوَ ٱلَّذِىٓ أَخْرَجَ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ مِنْ أَهْلِ ٱلْكِتَٰبِ مِن دِيَٰرِهِمْ لِأَوَّلِ ٱلْحَشْرِ ۚ مَا ظَنَنتُمْ أَن يَخْرُجُوا۟ ۖ وَظَنُّوٓا۟ أَنَّهُم مَّانِعَتُهُمْ حُصُونُهُم مِّنَ ٱللَّهِ فَأَتَىٰهُمُ ٱللَّهُ مِنْ حَيْثُ لَمْ يَحْتَسِبُوا۟ ۖ وَقَذَفَ فِى قُلُوبِهِمُ ٱلرُّعْبَ ۚ يُخْرِبُونَ بُيُوتَهُم بِأَيْدِيهِمْ وَأَيْدِى ٱلْمُؤْمِنِينَ فَٱعْتَبِرُوا۟ يَٰٓأُو۟لِى ٱلْأَبْصَٰرِ ﴿٢﴾huwa lladhī akhraŷa lladhīna kafarū min ahli l-kitābi min diyārihim liʾawwali l-ḥashri mā ẓanantum an yakhruŷū waẓannū annahum māniʿatuhum ḥuṣūnuhum mina llāhi faʾatāhumu llāhu min ḥaythu lam yaḥtasibū waqadhafa fī qulūbihimu r-ruʿba yukhribūna buyūtahum biʾaydīhim waʾaydī l-muʾminīna faʿtabirū yāʾulī l-abṣārÉl es Quien expulsó de sus hogares a quienes descreyeron de entre la Gente del Libro en la primera concentración. No pensabais que saldrían, y ellos creían que sus fortalezas los defenderían de Dios. Mas Dios los sorprendió por donde no se lo imaginaban y arrojó el terror en sus corazones, de suerte que demolían sus casas con sus propias manos y con las manos de los creyentes. ¡Escarmentad, pues, oh vosotros dotados de visión!2 وَلَوْلَآ أَن كَتَبَ ٱللَّهُ عَلَيْهِمُ ٱلْجَلَآءَ لَعَذَّبَهُمْ فِى ٱلدُّنْيَا ۖ وَلَهُمْ فِى ٱلْءَاخِرَةِ عَذَابُ ٱلنَّارِ ﴿٣﴾walawlā an kataba llāhu ʿalayhimu l-ŷalāʾa laʿadhdhabahum fī d-dunyā walahum fī l-ākhirati ʿadhābu n-nārY de no haber sido porque Dios había prescrito para ellos el destierro, ciertamente los habría castigado en este mundo; y en la Otra Vida tendrán el castigo del Fuego.3 ذَٰلِكَ بِأَنَّهُمْ شَآقُّوا۟ ٱللَّهَ وَرَسُولَهُۥ ۖ وَمَن يُشَآقِّ ٱللَّهَ فَإِنَّ ٱللَّهَ شَدِيدُ ٱلْعِقَابِ ﴿٤﴾dhālika biʾannahum shāqqū llāha warasūlahū waman yushāqqi llāha faʾinna llāha shadīdu l-ʿiqābEso porque se opusieron a Dios y a Su Mensajero; y quien se oponga a Dios y a Su Mensajero, ciertamente Dios es severo en el castigo.4 مَا قَطَعْتُم مِّن لِّينَةٍ أَوْ تَرَكْتُمُوهَا قَآئِمَةً عَلَىٰٓ أُصُولِهَا فَبِإِذْنِ ٱللَّهِ وَلِيُخْزِىَ ٱلْفَٰسِقِينَ ﴿٥﴾mā qaṭaʿtum mil līnatin aw taraktumūhā qāʾimatan ʿalā uṣūlihā fabiʾidhni llāhi waliyukhziya l-fāsiqīnCuantas palmeras talasteis o dejasteis en pie sobre sus raíces fue con el permiso de Dios y para envilecer a los perversos.5 وَمَآ أَفَآءَ ٱللَّهُ عَلَىٰ رَسُولِهِۦ مِنْهُمْ فَمَآ أَوْجَفْتُمْ عَلَيْهِ مِنْ خَيْلٍۢ وَلَا رِكَابٍۢ وَلَٰكِنَّ ٱللَّهَ يُسَلِّطُ رُسُلَهُۥ عَلَىٰ مَن يَشَآءُ ۚ وَٱللَّهُ عَلَىٰ كُلِّ شَىْءٍۢ قَدِيرٌۭ ﴿٦﴾wamā afāʾa llāhu ʿalā rasūlihī minhum famā awŷaftum ʿalayhi min khaylin walā rikābin walākinna llāha yusalliṭu rusulahū ʿalā man yashāʾu wallāhu ʿalā kulli shayʾin qadīrY en cuanto a lo que Dios otorgó como botín a Su Mensajero procedente de ellos, no tuvisteis que espolear para ello caballos ni camellos; sino que Dios da a Sus mensajeros potestad sobre quien Él quiere, y Dios es Poderoso sobre todas las cosas.6 مَّآ أَفَآءَ ٱللَّهُ عَلَىٰ رَسُولِهِۦ مِنْ أَهْلِ ٱلْقُرَىٰ فَلِلَّهِ وَلِلرَّسُولِ وَلِذِى ٱلْقُرْبَىٰ وَٱلْيَتَٰمَىٰ وَٱلْمَسَٰكِينِ وَٱبْنِ ٱلسَّبِيلِ كَىْ لَا يَكُونَ دُولَةًۢ بَيْنَ ٱلْأَغْنِيَآءِ مِنكُمْ ۚ وَمَآ ءَاتَىٰكُمُ ٱلرَّسُولُ فَخُذُوهُ وَمَا نَهَىٰكُمْ عَنْهُ فَٱنتَهُوا۟ ۚ وَٱتَّقُوا۟ ٱللَّهَ ۖ إِنَّ ٱللَّهَ شَدِيدُ ٱلْعِقَابِ ﴿٧﴾mā afāʾa llāhu ʿalā rasūlihī min ahli l-qurā falillāhi walilrrasūli walidhī l-qurbā wal-yatāmā wal-masākīni wabni s-sabīli kay lā yakūna dūlatam bayna l-aghniyāʾi minkum wamā ātākumu r-rasūlu fakhudhūhu wamā nahākum ʿanhu fantahū wattaqū llāha inna llāha shadīdu l-ʿiqābLo que Dios concedió como botín a Su Mensajero procedente de los habitantes de las poblaciones pertenece a Dios y a Su Mensajero, a los parientes, a los huérfanos, a los menesterosos y al viajero, para que no circule exclusivamente entre los ricos de entre vosotros. Y lo que el Mensajero os dé, tomadlo; y de lo que os prohíba, absteneos; y temed a Dios. Ciertamente Dios es severo en el castigo.7 لِلْفُقَرَآءِ ٱلْمُهَٰجِرِينَ ٱلَّذِينَ أُخْرِجُوا۟ مِن دِيَٰرِهِمْ وَأَمْوَٰلِهِمْ يَبْتَغُونَ فَضْلًۭا مِّنَ ٱللَّهِ وَرِضْوَٰنًۭا وَيَنصُرُونَ ٱللَّهَ وَرَسُولَهُۥٓ ۚ أُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلصَّٰدِقُونَ ﴿٨﴾lil-fuqarāʾi l-muhāŷirīna lladhīna ukhriŷū min diyārihim waʾamwālihim yabtaghūna faḍlam mina llāhi wariḍwānan wayanṣurūna llāha warasūlahū ulāʾika humu ṣ-ṣādiqūnPara los pobres emigrados que fueron expulsados de sus hogares y de sus bienes procurando la gracia de Dios y Su complacencia, y auxiliando a Dios y a Su Mensajero; esos son los veraces.8 وَٱلَّذِينَ تَبَوَّءُو ٱلدَّارَ وَٱلْإِيمَٰنَ مِن قَبْلِهِمْ يُحِبُّونَ مَنْ هَاجَرَ إِلَيْهِمْ وَلَا يَجِدُونَ فِى صُدُورِهِمْ حَاجَةًۭ مِّمَّآ أُوتُوا۟ وَيُؤْثِرُونَ عَلَىٰٓ أَنفُسِهِمْ وَلَوْ كَانَ بِهِمْ خَصَاصَةٌۭ ۚ وَمَن يُوقَ شُحَّ نَفْسِهِۦ فَأُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْمُفْلِحُونَ ﴿٩﴾waalladhīna tabawwaʾū d-dāra wal-īmāna min qablihim yuḥibbūna man hāŷara ilayhim walā yaŷidūna fī ṣudūrihim ḥāŷatam mimmā ūtū wayuʾthirūna ʿalā anfusihim walaw kāna bihim khaṣāṣatun waman yūqa shuḥḥa nafsihī faʾulāʾika humu l-mufliḥūnY quienes moraban en la ciudad y en la fe antes de ellos aman a quienes emigraron a ellos y no sienten en sus pechos envidia alguna por lo que les fue dado; y prefieren a los demás antes que a sí mismos, aun si padecen penuria. Y quien se halla preservado de la avaricia de su propia alma, esos son los bienaventurados.9 وَٱلَّذِينَ جَآءُو مِنۢ بَعْدِهِمْ يَقُولُونَ رَبَّنَا ٱغْفِرْ لَنَا وَلِإِخْوَٰنِنَا ٱلَّذِينَ سَبَقُونَا بِٱلْإِيمَٰنِ وَلَا تَجْعَلْ فِى قُلُوبِنَا غِلًّۭا لِّلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ رَبَّنَآ إِنَّكَ رَءُوفٌۭ رَّحِيمٌ ﴿١٠﴾waalladhīna ŷāʾū mim baʿdihim yaqūlūna rabbanā ghfir lanā waliʾikhwāninā lladhīna sabaqūnā bil-īmāni walā taŷʿal fī qulūbinā ghillal lilladhīna āmanū rabbanā innaka raʾūfur raḥīmY quienes vinieron después de ellos dicen: «¡Señor nuestro! Perdónanos a nosotros y a nuestros hermanos que nos precedieron en la fe, y no pongas en nuestros corazones rencor alguno hacia los que creen. ¡Señor nuestro! Ciertamente Tú eres Clemente, Misericordioso».10 ۞ أَلَمْ تَرَ إِلَى ٱلَّذِينَ نَافَقُوا۟ يَقُولُونَ لِإِخْوَٰنِهِمُ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ مِنْ أَهْلِ ٱلْكِتَٰبِ لَئِنْ أُخْرِجْتُمْ لَنَخْرُجَنَّ مَعَكُمْ وَلَا نُطِيعُ فِيكُمْ أَحَدًا أَبَدًۭا وَإِن قُوتِلْتُمْ لَنَنصُرَنَّكُمْ وَٱللَّهُ يَشْهَدُ إِنَّهُمْ لَكَٰذِبُونَ ﴿١١﴾alam tara ilā lladhīna nāfaqū yaqūlūna liʾikhwānihimu lladhīna kafarū min ahli l-kitābi laʾin ukhriŷtum lanakhruŷanna maʿakum walā nuṭīʿu fīkum aḥadan abadan waʾin qūtiltum lananṣurannakum wallāhu yashhadu innahum lakādhibūn¿Acaso no has visto a los que actúan con hipocresía, diciendo a sus hermanos que descreyeron de entre la Gente del Libro: «Si sois expulsados, ciertamente saldremos con vosotros y jamás obedeceremos a nadie en contra vuestra; y si sois combatidos, ciertamente os auxiliaremos»? Mas Dios es testigo de que ciertamente mienten.11 لَئِنْ أُخْرِجُوا۟ لَا يَخْرُجُونَ مَعَهُمْ وَلَئِن قُوتِلُوا۟ لَا يَنصُرُونَهُمْ وَلَئِن نَّصَرُوهُمْ لَيُوَلُّنَّ ٱلْأَدْبَٰرَ ثُمَّ لَا يُنصَرُونَ ﴿١٢﴾laʾin ukhriŷū lā yakhruŷūna maʿahum walaʾin qūtilū lā yanṣurūnahum walaʾin naṣarūhum layuwallunna l-adbāra thumma lā yunṣarūnSi son expulsados, no saldrán con ellos; y si son combatidos, no los auxiliarán; y si acudieran en su auxilio, ciertamente volverían las espaldas, y luego no serían auxiliados.12 لَأَنتُمْ أَشَدُّ رَهْبَةًۭ فِى صُدُورِهِم مِّنَ ٱللَّهِ ۚ ذَٰلِكَ بِأَنَّهُمْ قَوْمٌۭ لَّا يَفْقَهُونَ ﴿١٣﴾laʾantum ashaddu rahbatan fī ṣudūrihim mina llāhi dhālika biʾannahum qawmul lā yafqahūnEn verdad vosotros infundís más pavor en sus pechos que el propio Dios. Ello porque son gentes que no comprenden.13 لَا يُقَٰتِلُونَكُمْ جَمِيعًا إِلَّا فِى قُرًۭى مُّحَصَّنَةٍ أَوْ مِن وَرَآءِ جُدُرٍۭ ۚ بَأْسُهُم بَيْنَهُمْ شَدِيدٌۭ ۚ تَحْسَبُهُمْ جَمِيعًۭا وَقُلُوبُهُمْ شَتَّىٰ ۚ ذَٰلِكَ بِأَنَّهُمْ قَوْمٌۭ لَّا يَعْقِلُونَ ﴿١٤﴾lā yuqātilūnakum ŷamīʿan illā fī quram muḥaṣṣanatin aw min warāʾi ŷudurim baʾsuhum baynahum shadīdun taḥsabuhum ŷamīʿan waqulūbuhum shattā dhālika biʾannahum qawmul lā yaʿqilūnNo combatirán contra vosotros todos juntos salvo en aldeas fortificadas o tras murallas. Sus discordias son violentas entre ellos mismos. Los creéis unidos, pero sus corazones están divididos. Ello porque son gentes que no razonan;14 كَمَثَلِ ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ قَرِيبًۭا ۖ ذَاقُوا۟ وَبَالَ أَمْرِهِمْ وَلَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌۭ ﴿١٥﴾kamathali lladhīna min qablihim qarīban dhāqū wabāla amrihim walahum ʿadhābun alīmcomo aquellos que poco antes de ellos gustaron las malas consecuencias de su proceder; y les aguarda un castigo doloroso;15 كَمَثَلِ ٱلشَّيْطَٰنِ إِذْ قَالَ لِلْإِنسَٰنِ ٱكْفُرْ فَلَمَّا كَفَرَ قَالَ إِنِّى بَرِىٓءٌۭ مِّنكَ إِنِّىٓ أَخَافُ ٱللَّهَ رَبَّ ٱلْعَٰلَمِينَ ﴿١٦﴾kamathali sh-shayṭāni idh qāla lil-ʾinsāni kfur falammā kafara qāla innī barīʾum minka innī akhāfu llāha rabba l-ʿālamīna semejanza de Satanás cuando dice al hombre: «¡Descree!» Mas cuando descree, dice: «Ciertamente estoy libre de ti; verdaderamente temo a Dios, Señor de los mundos».16 فَكَانَ عَٰقِبَتَهُمَآ أَنَّهُمَا فِى ٱلنَّارِ خَٰلِدَيْنِ فِيهَا ۚ وَذَٰلِكَ جَزَٰٓؤُا۟ ٱلظَّٰلِمِينَ ﴿١٧﴾fakāna ʿāqibatahumā annahumā fī n-nāri khālidayni fīhā wadhālika ŷazāʾu ẓ-ẓālimīnEl final de ambos será que estarán en el Fuego, morando en él eternamente. Esa es la retribución de los inicuos.17 يَٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ ٱتَّقُوا۟ ٱللَّهَ وَلْتَنظُرْ نَفْسٌۭ مَّا قَدَّمَتْ لِغَدٍۢ ۖ وَٱتَّقُوا۟ ٱللَّهَ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ خَبِيرٌۢ بِمَا تَعْمَلُونَ ﴿١٨﴾yāʾayyuhā lladhīna āmanū ttaqū llāha waltanẓur nafsum mā qaddamat lighadin wattaqū llāha inna llāha khabīrum bimā taʿmalūn¡Oh creyentes! Temed a Dios y considere cada alma lo que ha anticipado para el mañana; ¡y temed a Dios! Ciertamente Dios está bien informado de cuanto hacéis.18 وَلَا تَكُونُوا۟ كَٱلَّذِينَ نَسُوا۟ ٱللَّهَ فَأَنسَىٰهُمْ أَنفُسَهُمْ ۚ أُو۟لَٰٓئِكَ هُمُ ٱلْفَٰسِقُونَ ﴿١٩﴾walā takūnū kalladhīna nasū llāha faʾansāhum anfusahum ulāʾika humu l-fāsiqūnY no seáis como aquellos que olvidaron a Dios, por lo que Él les hizo olvidar sus propias almas. Esos son los perversos.19 لَا يَسْتَوِىٓ أَصْحَٰبُ ٱلنَّارِ وَأَصْحَٰبُ ٱلْجَنَّةِ ۚ أَصْحَٰبُ ٱلْجَنَّةِ هُمُ ٱلْفَآئِزُونَ ﴿٢٠﴾lā yastawī aṣḥābu n-nāri waʾaṣḥābu l-ŷannati aṣḥābu l-ŷannati humu l-fāʾizūnNo son iguales los moradores del Fuego y los moradores del Jardín. Los moradores del Jardín son los triunfadores.20 لَوْ أَنزَلْنَا هَٰذَا ٱلْقُرْءَانَ عَلَىٰ جَبَلٍۢ لَّرَأَيْتَهُۥ خَٰشِعًۭا مُّتَصَدِّعًۭا مِّنْ خَشْيَةِ ٱللَّهِ ۚ وَتِلْكَ ٱلْأَمْثَٰلُ نَضْرِبُهَا لِلنَّاسِ لَعَلَّهُمْ يَتَفَكَّرُونَ ﴿٢١﴾law anzalnā hādhā l-qurʾāna ʿalā ŷabalil laraʾaytahū khāshiʿam mutaṣaddiʿam min khashyati llāhi watilka l-amthālu naḍribuhā lin-nāsi laʿallahum yatafakkarūnSi hubiéramos hecho descender este Corán sobre una montaña, la habrías visto humillada y hendida por el temor de Dios. Tales parábolas proponemos a los hombres para que tal vez reflexionen.21 هُوَ ٱللَّهُ ٱلَّذِى لَآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ ۖ عَٰلِمُ ٱلْغَيْبِ وَٱلشَّهَٰدَةِ ۖ هُوَ ٱلرَّحْمَٰنُ ٱلرَّحِيمُ ﴿٢٢﴾huwa llāhu lladhī lā ilāha illā huwa ʿālimu l-ghaybi wash-shahādati huwa r-raḥmānu r-raḥīmÉl es Dios, fuera de Quien no hay más dios, Conocedor de lo Oculto y de lo manifiesto. Él es el Compasivo, el Misericordioso.22 هُوَ ٱللَّهُ ٱلَّذِى لَآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ ٱلْمَلِكُ ٱلْقُدُّوسُ ٱلسَّلَٰمُ ٱلْمُؤْمِنُ ٱلْمُهَيْمِنُ ٱلْعَزِيزُ ٱلْجَبَّارُ ٱلْمُتَكَبِّرُ ۚ سُبْحَٰنَ ٱللَّهِ عَمَّا يُشْرِكُونَ ﴿٢٣﴾huwa llāhu lladhī lā ilāha illā huwa l-maliku l-quddūsu s-salāmu l-muʾminu l-muhayminu l-ʿazīzu l-ŷabbāru l-mutakabbiru subḥāna llāhi ʿammā yushrikūnÉl es Dios, fuera de Quien no hay más dios, el Soberano, el Santísimo, la Paz, el Dispensador de Seguridad, el Custodio, el Poderoso, el Irresistible, el Soberbio. ¡Glorificado sea Dios por encima de lo que Le asocian!23 هُوَ ٱللَّهُ ٱلْخَٰلِقُ ٱلْبَارِئُ ٱلْمُصَوِّرُ ۖ لَهُ ٱلْأَسْمَآءُ ٱلْحُسْنَىٰ ۚ يُسَبِّحُ لَهُۥ مَا فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ ۖ وَهُوَ ٱلْعَزِيزُ ٱلْحَكِيمُ ﴿٢٤﴾huwa llāhu l-khāliqu l-bāriʾu l-muṣawwiru lahu l-asmāʾu l-ḥusnā yusabbiḥu lahū mā fī s-samāwāti wal-arḍi wahuwa l-ʿazīzu l-ḥakīmÉl es Dios, el Creador, el Hacedor, el Modelador; a Él pertenecen los Nombres Más Hermosos. Cuanto hay en los cielos y en la tierra Le glorifica, y Él es el Poderoso, el Sabio.24

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