al-Raʿd
El TruenoAntes del textoIntroducción
Introducción
La cuarta en una serie de seis suras cuyos versículos iniciales incluyen las letras alif, lām y rāʾ, y que hablan de el Libro, al-Raʿd contiene también la letra aislada mīm en su versículo de apertura. Según algunos comentaristas, es una sura mequí (Sy), mientras que otros sostienen que es medinesa. Otros incluso opinan que es mayoritariamente mequí con algunos versículos medineses (Bg, R, Sy). Al-Zamajsharī señala simplemente que el momento de su revelación es incierto.
La sura afirma el Origen Divino de lo que ha sido revelado al Profeta, aun cuando la mayoría de la gente no cree en ello (v. 1) o duda tanto de la Resurrección (v. 5) como de que el Profeta sea un mensajero de Dios (vv. 7, 43). También llama la atención sobre las muchas maravillas del mundo natural, todas las cuales dependen enteramente de Dios para su subsistencia (vv. 2–4); al igual que el trueno mencionado en el v. 13 (y del cual la sura deriva su nombre), participan asimismo en la glorificación de Dios (vv. 12–13, 15). Recurriendo de nuevo a los fenómenos naturales, se ofrece una importante parábola del agua caída del cielo a fin de ilustrar la marcada diferencia entre la verdad y la falsedad (v. 17). Quienes no creen, no atienden la llamada de Dios y corrompen en la tierra padecen calamidades en este mundo (vv. 25, 31) y se les promete el Infierno en el próximo (vv. 18, 25, 34); quienes creen y son justos viven tranquilos en este mundo (v. 28) y se les promete el Paraíso en el próximo (vv. 18, 23–24, 29, 35).
Sura 13al-Raʿd43 versículos
بِسْمِ ٱللَّهِ ٱلرَّحْمَٰنِ ٱلرَّحِيمِ
bismi llāhi r-raḥmāni r-raḥīm
En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
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Reynolds · The Qurʾān and the BibleIntroducción a la sura
En el Nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo.
Versículo 1
الٓمٓر ۚ تِلْكَ ءَايَٰتُ ٱلْكِتَٰبِ ۗ وَٱلَّذِىٓ أُنزِلَ إِلَيْكَ مِن رَّبِّكَ ٱلْحَقُّ وَلَٰكِنَّ أَكْثَرَ ٱلنَّاسِ لَا يُؤْمِنُونَ ﴿١﴾
alif-lām-mīm-rā tilka āyātu l-kitābi walladhī unzila ilayka mir rabbika l-ḥaqqu walākinna akthara n-nāsi lā yuʾminūn
Alif. Lām. Mīm. Rā. Estos son los signos del Libro; y lo que te ha sido hecho descender de parte de tu Señor es la verdad, pero la mayoría de la humanidad no cree.
1Para las letras aisladas, véase 2:1c. Mientras que el Libro aquí es entendido por algunos como referido a esta sura específica (Bḍ, Kl, Z; cf. 10:1c) y los signos a sus versículos (Bḍ, Kl, R), lo que te ha sido hecho descender se refiere a la totalidad del Corán (Q, Ṭ, Z). A pesar de que el Corán es la verdad, la mayoría de las personas no lo aceptan como verdadero, razón por la cual no creen (Āl, Ṭs; véanse también 11:17; 40:59).
Versículo 2
ٱللَّهُ ٱلَّذِى رَفَعَ ٱلسَّمَٰوَٰتِ بِغَيْرِ عَمَدٍۢ تَرَوْنَهَا ۖ ثُمَّ ٱسْتَوَىٰ عَلَى ٱلْعَرْشِ ۖ وَسَخَّرَ ٱلشَّمْسَ وَٱلْقَمَرَ ۖ كُلٌّۭ يَجْرِى لِأَجَلٍۢ مُّسَمًّۭى ۚ يُدَبِّرُ ٱلْأَمْرَ يُفَصِّلُ ٱلْءَايَٰتِ لَعَلَّكُم بِلِقَآءِ رَبِّكُمْ تُوقِنُونَ ﴿٢﴾
allāhu lladhī rafaʿa s-samāwāti bighayri ʿamadin tarawnahā thumma stawā ʿalā l-ʿarshi wasakhkhara sh-shamsa wal-qamara kullun yaŷrī liʾaŷalim musamman yudabbiru l-amra yufaṣṣilu l-āyāti laʿallakum biliqāʾi rabbikum tūqinūn
Dios es Quien elevó los cielos sin pilares que podáis ver, luego se estableció en el Trono; y puso el sol y la luna a vuestro servicio, corriendo cada uno hacia un plazo prefijado. Él dispone los asuntos, exponiendo detalladamente los signos, para que tengáis certeza del encuentro con vuestro Señor.
2Algunos interpretan este versículo en el sentido de que los pilares que sostienen los cielos no pueden verse, pero otros dicen que no están sostenidos por pilares en absoluto (Ṭ). Es, no obstante, Dios Quien realmente sustenta todo el orden cósmico (R), como en 22:65: Él sostiene el cielo para que no caiga sobre la tierra, salvo con Su Permiso. En respuesta a las personas que no creen mencionadas en el v. 1, algunos interpretan este versículo como un llamamiento a fijarse en el orden perfecto y la armonía del mundo natural, dando a entender que una profunda reflexión sobre él conducirá inevitablemente a la creencia en Dios (R).
Para el establecimiento de Dios en el Trono y Su disposición de los asuntos, véase 10:3c. En el Corán, la noción de un plazo prefijado abarca todas las cosas del orden creado (véanse, p. ej., 6:60; 7:34; 11:3; 14:10; 16:61; 22:5; 22:33; 29:53; 30:8). En el presente versículo, la mención de un plazo prefijado indica que el sol y la luna, así como todos los cuerpos celestes, cesarán algún día de existir, como se alude en 39:67: Toda la tierra no será sino un puñado para Él en el Día de la Resurrección, y los cielos estarán plegados en Su Mano diestra. La reflexión sobre la naturaleza de las cosas, el modo en que son sustentadas y cómo todas existen durante un lapso finito de tiempo está destinada a engendrar una fe firme en Dios y en el encuentro con Él después de la muerte.
Versículo 3
وَهُوَ ٱلَّذِى مَدَّ ٱلْأَرْضَ وَجَعَلَ فِيهَا رَوَٰسِىَ وَأَنْهَٰرًۭا ۖ وَمِن كُلِّ ٱلثَّمَرَٰتِ جَعَلَ فِيهَا زَوْجَيْنِ ٱثْنَيْنِ ۖ يُغْشِى ٱلَّيْلَ ٱلنَّهَارَ ۚ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَٰتٍۢ لِّقَوْمٍۢ يَتَفَكَّرُونَ ﴿٣﴾
wahuwa lladhī madda l-arḍa waŷaʿala fīhā rawāsiya waʾanhāran wamin kulli th-thamarāti ŷaʿala fīhā zawŷayni thnayni yughshī llayla n-nahāra inna fī dhālika laʾāyātil liqawmin yatafakkarūn
Él es Quien extendió la tierra y puso en ella montañas firmes y ríos, y de cada fruto puso en ella una pareja. Hace que la noche cubra al día. En verdad, en ello hay signos para gente que reflexiona.
3Según Ibn Ŷuzayy, Él es Quien extendió la tierra puede parecer que sugiere que la tierra es plana y no, como se reconocía ampliamente en su época, redonda. Para él, sin embargo, el versículo habla de la tierra como extendida debido al hecho de que cada porción de tierra sobre ella, aunque plana desde nuestra perspectiva, conforma un todo mayor, a saber, la superficie de la tierra, que es redonda. De cada fruto puso en ella una pareja ha sido interpretado como referido a dos colores, claro y oscuro, o a dos clases de sabor, dulce y amargo (Kl). Para Dios haciendo que la noche cubra al día, véase también 7:54.
Versículo 4
وَفِى ٱلْأَرْضِ قِطَعٌۭ مُّتَجَٰوِرَٰتٌۭ وَجَنَّٰتٌۭ مِّنْ أَعْنَٰبٍۢ وَزَرْعٌۭ وَنَخِيلٌۭ صِنْوَانٌۭ وَغَيْرُ صِنْوَانٍۢ يُسْقَىٰ بِمَآءٍۢ وَٰحِدٍۢ وَنُفَضِّلُ بَعْضَهَا عَلَىٰ بَعْضٍۢ فِى ٱلْأُكُلِ ۚ إِنَّ فِى ذَٰلِكَ لَءَايَٰتٍۢ لِّقَوْمٍۢ يَعْقِلُونَ ﴿٤﴾
wafī l-arḍi qiṭaʿum mutaŷāwirātun waŷannātum min aʿnābin wazarʿun wanakhīlun ṣinwānun waghayru ṣinwānin yusqā bimāʾin wāḥidin wanufaḍḍilu baʿḍahā ʿalā baʿḍin fī l-ukuli inna fī dhālika laʾāyātil liqawmin yaʿqilūn
Y sobre la tierra hay parcelas colindantes, viñedos, campos sembrados y palmeras datileras nacidas de una misma raíz o de raíces diferentes, regadas con la misma agua. Y hemos favorecido a unas sobre otras en el fruto. En verdad, en ello hay signos para gente que entiende.
4A pesar del hecho de que la tierra es regada con la misma agua, lo que brota de las parcelas colindantes, viñedos, campos sembrados y palmeras datileras es variado. Esto se entiende como una refutación de una explicación puramente naturalista del modo en que surgen los objetos en este mundo, porque el agua es la misma y, sin embargo, las cosas que emergen de la tierra son sumamente diferentes en sus clases (Bḍ, Kl, Q). Si se argumenta que esto se debe al hecho de que hay diferentes clases de semillas en la tierra que son activadas por la misma agua que les llega, cabe entonces preguntarse de dónde se originaron en primer lugar (Q). Tal evidencia se aporta como argumento a favor de un Creador único, cuya existencia es la única realidad que puede dar cuenta de la existencia de tales cosas y de sus naturalezas abigarradas; véase 13:2c.
Versículo 5
۞ وَإِن تَعْجَبْ فَعَجَبٌۭ قَوْلُهُمْ أَءِذَا كُنَّا تُرَٰبًا أَءِنَّا لَفِى خَلْقٍۢ جَدِيدٍ ۗ أُو۟لَٰٓئِكَ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ بِرَبِّهِمْ ۖ وَأُو۟لَٰٓئِكَ ٱلْأَغْلَٰلُ فِىٓ أَعْنَاقِهِمْ ۖ وَأُو۟لَٰٓئِكَ أَصْحَٰبُ ٱلنَّارِ ۖ هُمْ فِيهَا خَٰلِدُونَ ﴿٥﴾
waʾin taʿŷab faʿaŷabun qawluhum aʾidhā kunnā turāban aʾinnā lafī khalqin ŷadīdin ulāʾika lladhīna kafarū birabbihim waʾulāʾika l-aghlālu fī aʿnāqihim waʾulāʾika aṣḥābu n-nāri hum fīhā khālidūn
Y si te asombras, más asombroso es su dicho: «Cuando seamos polvo, ¿acaso seremos [resucitados] en una nueva creación?». Esos son quienes no creen en su Señor; esos son los que tendrán argollas en sus cuellos, y esos serán los moradores del Fuego; en él morarán para siempre.
5Este versículo está diciendo: «Si te asombras de que no te acepten a pesar de que saben que eres veraz (véase 10:16c), entonces todavía más asombrosa que esto es su incredulidad en la Resurrección» (Q). El asombro y el rechazo de los incrédulos ante la Resurrección se relatan muchas veces a lo largo del Corán; su objeción más común es: ¡Cómo! Cuando seamos huesos y polvo, ¿acaso seremos resucitados en una nueva creación? (17:49, 98; véanse también, p. ej., 23:35, 82; 36:78). Para las argollas descritas como puestas en sus cuellos, véase 36:8c.
Versículo 6
وَيَسْتَعْجِلُونَكَ بِٱلسَّيِّئَةِ قَبْلَ ٱلْحَسَنَةِ وَقَدْ خَلَتْ مِن قَبْلِهِمُ ٱلْمَثُلَٰتُ ۗ وَإِنَّ رَبَّكَ لَذُو مَغْفِرَةٍۢ لِّلنَّاسِ عَلَىٰ ظُلْمِهِمْ ۖ وَإِنَّ رَبَّكَ لَشَدِيدُ ٱلْعِقَابِ ﴿٦﴾
wayastaʿŷilūnaka bis-sayyiʾati qabla l-ḥasanati waqad khalat min qablihimu l-mathulātu waʾinna rabbaka ladhū maghfiratil lin-nāsi ʿalā ẓulmihim waʾinna rabbaka lashadīdu l-ʿiqāb
Y te piden que apresures el mal antes que el bien, aun cuando ejemplos precedentes ya han acontecido antes de ellos. En verdad tu Señor es Dueño del Perdón para los seres humanos a pesar de sus transgresiones, y en verdad tu Señor es severo en el castigo.
6Aun cuando ejemplos precedentes ya han acontecido antes de ellos de las naciones pasadas que fueron castigadas por desmentir a sus mensajeros (Kl), por burla los idólatras mequíes apresuraban el mal, a saber, el Castigo de Dios (R, Ṭb, Z), antes que el bien, que es una referencia a la Misericordia de Dios (Ṭb, Ṭs); véanse también 10:11c; 10:49c; 27:46; 36:48c. En verdad tu Señor es Dueño del Perdón para los seres humanos a pesar de sus transgresiones significa que, a pesar de la incredulidad y la desobediencia de la gente, Dios encubre sus faltas en este mundo y no les pide cuentas de inmediato (Aj). La última frase del versículo se entiende en el sentido de que, si se arrepienten, Dios los perdonará, pero si no lo hacen, deben saber que Él es severo en el castigo (R); véase también 41:43.
Versículo 7
وَيَقُولُ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ لَوْلَآ أُنزِلَ عَلَيْهِ ءَايَةٌۭ مِّن رَّبِّهِۦٓ ۗ إِنَّمَآ أَنتَ مُنذِرٌۭ ۖ وَلِكُلِّ قَوْمٍ هَادٍ ﴿٧﴾
wayaqūlu lladhīna kafarū lawlā unzila ʿalayhi āyatum mir rabbihī innamā anta mundhirun walikulli qawmin hād
Y los que no creen dicen: «¿Por qué no se ha hecho descender sobre él un signo de su Señor?». Tú solo eres un advertidor, y para cada pueblo hay un guía.
7Para la petición de los mequíes de que un signo fuese hecho descender sobre el Profeta de su Señor, véanse 6:37, 109; 10:20c. Para la función de los profetas como advertidores, véase 4:165c. Para cada pueblo hay un guía puede referirse al hecho de que todas las naciones han recibido guía de Dios a través de Su envío de mensajeros a ellas (véase 10:47c). Según Ibn ʿAŷībah, cuando este versículo fue revelado, el Profeta exclamó ante ʿAlī ibn Abī Ṭālib: «Yo soy el advertidor y tú, ¡oh, ʿAlī!, eres el guía».
Versículo 8–9
ٱللَّهُ يَعْلَمُ مَا تَحْمِلُ كُلُّ أُنثَىٰ وَمَا تَغِيضُ ٱلْأَرْحَامُ وَمَا تَزْدَادُ ۖ وَكُلُّ شَىْءٍ عِندَهُۥ بِمِقْدَارٍ ﴿٨﴾ عَٰلِمُ ٱلْغَيْبِ وَٱلشَّهَٰدَةِ ٱلْكَبِيرُ ٱلْمُتَعَالِ ﴿٩﴾
allāhu yaʿlamu mā taḥmilu kullu unthā wamā taghīḍu l-arḥāmu wamā tazdādu wakullu shayʾin ʿindahū bimiqdār · ʿālimu l-ghaybi wash-shahādati l-kabīru l-mutaʿāl
Dios sabe lo que lleva toda hembra, lo que las matrices menguan y lo que aumentan. Y cada cosa junto a Él está sujeta a una medida—
el Conocedor de lo No Visto y de lo visto, el Grande, el Sublime.
8–9Dios sabe lo que lleva toda hembra (cf. 35:11; 41:47), ya sea macho o hembra, sano o defectuoso, alto o bajo (R); y, más importante aún, Él conoce los entresijos interiores de cada alma antes de que nazca (véanse también 2:117c; 5:7c). Lo que las matrices menguan y lo que aumentan se refiere a la duración del periodo de gestación en cada matriz (JJ). Para Dios como Conocedor de lo No Visto y de lo visto, véanse 6:59; 59:22c. El uso de medida (miqdār) evoca el uso de medida en 54:49: Ciertamente hemos creado todas las cosas según una medida (qadar). Respecto al significado teológico de qadar, véase 54:49c.
Versículo 10
سَوَآءٌۭ مِّنكُم مَّنْ أَسَرَّ ٱلْقَوْلَ وَمَن جَهَرَ بِهِۦ وَمَنْ هُوَ مُسْتَخْفٍۭ بِٱلَّيْلِ وَسَارِبٌۢ بِٱلنَّهَارِ ﴿١٠﴾
sawāʾum minkum man asarra l-qawla waman ŷahara bihī waman huwa mustakhfim billayli wasāribum bin-nahār
Es igual entre vosotros quien oculta sus palabras y quien las hace públicas, quien se esconde en la noche y quien sale a la luz del día.
10Siguiendo directamente al v. 9, que habla del Conocimiento omnímodo de Dios (Bḍ), este versículo se entiende en el sentido de que no importa cuál sea la condición de uno, Dios es plenamente consciente de sus actos (Bḍ, Qm). Este hecho está destinado a suscitar no solo vigilancia en los propios actos, sino también un autoexamen constante e intenso de los propios pensamientos y del estado del propio corazón (Aj). Como se relata que dijo el segundo califa ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb (m. 22/644): «Pediros cuentas a vosotros mismos antes de que se os pidan cuentas».
Versículo 11
لَهُۥ مُعَقِّبَٰتٌۭ مِّنۢ بَيْنِ يَدَيْهِ وَمِنْ خَلْفِهِۦ يَحْفَظُونَهُۥ مِنْ أَمْرِ ٱللَّهِ ۗ إِنَّ ٱللَّهَ لَا يُغَيِّرُ مَا بِقَوْمٍ حَتَّىٰ يُغَيِّرُوا۟ مَا بِأَنفُسِهِمْ ۗ وَإِذَآ أَرَادَ ٱللَّهُ بِقَوْمٍۢ سُوٓءًۭا فَلَا مَرَدَّ لَهُۥ ۚ وَمَا لَهُم مِّن دُونِهِۦ مِن وَالٍ ﴿١١﴾
lahū muʿaqqibātum mim bayni yadayhi wamin khalfihī yaḥfaẓūnahū min amri llāhi inna llāha lā yughayyiru mā biqawmin ḥattā yughayyirū mā biʾanfusihim waʾidhā arāda llāhu biqawmin sūʾan falā maradda lahū wamā lahum min dūnihī min wāl
Para él hay ángeles que se suceden ante él y tras él, protegiéndolo por Mandato de Dios. En verdad Dios no cambia lo que hay en un pueblo mientras ellos no cambien lo que hay en sí mismos. Y cuando Dios desea un mal para un pueblo, no hay manera de rechazarlo; y aparte de Él no tienen protector alguno.
11Los ángeles se suceden continuamente protegiendo a quien se esconde en la noche y sale a la luz del día (v. 10; AF). Dios no cambia lo que hay en un pueblo, a saber, sus bendiciones relativas a esta vida, tales como la buena salud y la riqueza (M), mientras ellos no cambien lo que hay en sí mismos, esto es, hasta que emplean indebidamente estas bendiciones para desobedecer a Dios (Kl, My, R); véase 8:52–54c. Algunos también han entendido que Dios no cambia lo que hay en un pueblo mientras ellos no cambien lo que hay en sí mismos significa que Dios no alterará las circunstancias positivas o negativas de las personas hasta que ellas mismas introduzcan cambios en sus acciones y vidas. Cuando Dios desea un mal para un pueblo se refiere a cuando Él desea castigarlos (Q) a causa de haber alterado las bendiciones que Él les había concedido (M); cf. 10:107.
Versículo 12–13
هُوَ ٱلَّذِى يُرِيكُمُ ٱلْبَرْقَ خَوْفًۭا وَطَمَعًۭا وَيُنشِئُ ٱلسَّحَابَ ٱلثِّقَالَ ﴿١٢﴾ وَيُسَبِّحُ ٱلرَّعْدُ بِحَمْدِهِۦ وَٱلْمَلَٰٓئِكَةُ مِنْ خِيفَتِهِۦ وَيُرْسِلُ ٱلصَّوَٰعِقَ فَيُصِيبُ بِهَا مَن يَشَآءُ وَهُمْ يُجَٰدِلُونَ فِى ٱللَّهِ وَهُوَ شَدِيدُ ٱلْمِحَالِ ﴿١٣﴾
huwa lladhī yurīkumu l-barqa khawfan waṭamaʿan wayunshiʾu s-saḥāba th-thiqāl · wayusabbiḥu r-raʿdu biḥamdihī wal-malāʾikatu min khīfatihī wayursilu ṣ-ṣawāʿiqa fayuṣību bihā man yashāʾu wahum yuŷādilūna fī llāhi wahuwa shadīdu l-miḥāl
Él es Quien os muestra el relámpago, infundiendo temor y esperanza, y Quien suscita las pesadas nubes.
El trueno celebra Su alabanza, y también los ángeles, con temor reverente hacia Él. Él lanza los rayos y hiere con ellos a quien Él quiere. Con todo, disputan acerca de Dios, y Él es severo en poder.
12–13Cf. 30:24. Cuando uno ve los destellos del relámpago, ello inspira temor del trueno inminente, pero también esperanza de que descienda la lluvia (R). Se cree también que este versículo encierra niveles simbólicos de significado. Por ejemplo, según el filósofo Shihāb al-Dīn al-Suhrawardī (m. 587/1191), el relámpago aludido en este versículo simboliza los destellos divinos iniciales de iluminación que descienden súbitamente sobre el alma de la persona que transita por la vía espiritual, aportándole gran alegría. Tal persona siente temor de que estos destellos se desvanezcan y esperanza de que permanezcan (Maŷmūʿa-yi āṯār-i fārsī-yi Shayj-i Ishrāq [Teherán, 1980], 301).
El que el trueno celebra Su alabanza remite a la noción coránica de que todas las cosas en los cielos y en la tierra glorifican a Dios, como en 17:44: Los siete cielos y la tierra y cuantos en ellos hay Lo glorifican. Y no hay cosa alguna que no celebre Su alabanza, aunque no comprendéis su alabanza. En verdad Él es Clemente, Perdonador; véanse también 57:1; 59:1, 24; 61:1; 62:1; 64:1c. Muchos comentaristas citan asimismo una tradición que sostiene que Trueno es el nombre del ángel que gobierna las nubes (Bg, Qm, R); véase también 2:19c. Según esta interpretación, el trueno celebra Su alabanza se refiere a la voz del ángel cuando glorifica a Dios (Kl, M), declarando Su Trascendencia e Incomparabilidad (Bq, Ṭs). Los demás ángeles, asimismo, celebran Su alabanza por temor reverente, es decir, por reverencia hacia Él y engrandecimiento de Su Nombre (N).
Él lanza los rayos y hiere con ellos a quien Él quiere se dice que alude al rayo mortal con el que Dios hirió a Arbad ibn Rabīʿah, quien había tramado junto a ʿĀmir ibn al-Ṭufayl matar al Profeta (Bḍ, Z). Otros, no obstante, afirman que la formulación de este versículo es demasiado general para aludir a este caso concreto (Kl); véase también 24:43. Según el comentarista sufí al-Kāshānī, los rayos aquí se refieren a las «glorias augustas» (sabaḥāt) de la Divinidad que manifiestan el Poder y la Gracia de Dios, aniquilando así los deseos egoístas de quien Él quiere, aludiendo a quienes aman a Dios y anhelan Su Presencia (K).
Con todo, ellos, a saber, los incrédulos (Kl), disputan acerca de Dios; véanse también 22:3c, 22:8; 31:20. Poder traduce miḥāl, que se deriva de ḥīlah, que significa «ardid» o «estratagema». Así, Él es severo en poder se entiende en el sentido de que Dios es intenso en el designio de Sus ardides (Kl, Ṭs); véanse el v. 42; 3:54; 7:99; 8:30c; 10:21c; 27:50. Véanse también 7:183 y 68:45: En verdad Mi plan es firme.
Versículo 14
لَهُۥ دَعْوَةُ ٱلْحَقِّ ۖ وَٱلَّذِينَ يَدْعُونَ مِن دُونِهِۦ لَا يَسْتَجِيبُونَ لَهُم بِشَىْءٍ إِلَّا كَبَٰسِطِ كَفَّيْهِ إِلَى ٱلْمَآءِ لِيَبْلُغَ فَاهُ وَمَا هُوَ بِبَٰلِغِهِۦ ۚ وَمَا دُعَآءُ ٱلْكَٰفِرِينَ إِلَّا فِى ضَلَٰلٍۢ ﴿١٤﴾
lahū daʿwatu l-ḥaqqi walladhīna yadʿūna min dūnihī lā yastaŷībūna lahum bishayʾin illā kabāsiṭi kaffayhi ilā l-māʾi liyablugha fāhu wamā huwa bibālighihī wamā duʿāʾu l-kāfirīna illā fī ḍalāl
A Él Le corresponde la súplica de la verdad; y aquellos a quienes suplican en lugar de Él no les responden en nada, salvo como quien extiende sus palmas hacia el agua para que llegue a su boca, mas nunca llega a ella. Y la súplica de los incrédulos no es sino extravío.
14A Él Le corresponde la súplica de la verdad se refiere a la shahādah, «No hay más dios que Dios» (lā ilāha illā Llāh; AF, Kl, My). Más en general, puede referirse a cualquier forma de súplica que Dios acepta y a la que Él responde, como en 40:60: Invocadme y os responderé. La súplica de la verdad, por consiguiente, es la súplica dirigida a Dios, mientras que la súplica a lo que no sea Él es fútil (Kl), como ocurre con aquellos a quienes ellos —es decir, los incrédulos— suplican en lugar de Él, a saber, los ídolos y falsos dioses (Z). Los falsos dioses a los que la gente invoca fuera de Dios no les responden en nada, porque no tienen la capacidad de causar daño ni beneficio (véanse 5:76; 10:18; 25:55), ya que no poseen poder alguno, como en 35:13: Y aquellos a quienes invocáis fuera de Él no poseen ni la piel de un hueso de dátil (cf. 7:194; 31:29; 34:22). Esta es la razón por la que, en el Último Día, no podrán responder a quienes los invocaban pidiendo auxilio (véanse 18:52; 28:64). Quien invoca a falsos dioses es asemejado así a quien extiende sus palmas hacia el agua para que llegue a su boca; al igual que el agua no puede percibir que sus manos están extendidas hacia ella, así tampoco aquellos a quienes uno invoca fuera de Dios pueden escuchar sus súplicas y responder a ellas (Z). Y la súplica de los incrédulos no es sino extravío es idéntico a una parte de 40:50.
Versículo 15
وَلِلَّهِ يَسْجُدُ مَن فِى ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ طَوْعًۭا وَكَرْهًۭا وَظِلَٰلُهُم بِٱلْغُدُوِّ وَٱلْءَاصَالِ ۩ ﴿١٥﴾
walillāhi yasŷudu man fī s-samāwāti wal-arḍi ṭawʿan wakarhan waẓilāluhum bil-ghuduwwi wal-āṣāl
Y ante Dios se prosternan cuantos están en los cielos y en la tierra, de buen grado o por la fuerza, al igual que sus sombras, por la mañana y al atardecer.
15Cf. 16:48–49; 22:18. Se prosternan expresa aquí la idea de sumisión, bajeza y la incapacidad de negarse (R), razón por la cual 19:93 dice: No hay nadie en los cielos y en la tierra que no comparezca ante el Compasivo como siervo; véase también 2:116c. El hecho de que todas las cosas se prosternen ante Dios de buen grado o por la fuerza significa que todas las cosas en todo momento están «prosternadas», es decir, sometidas existencialmente ante Dios: o bien comprenden este estado de cosas y se prosternan voluntariamente en reconocimiento de ello, o bien se prosternan involuntaria e inconscientemente; véase también 3:83c. Desde una perspectiva espiritual y con respecto a la prosternación de los seres humanos ante Dios, al-Maybudī dice que una prosternación se realiza de buen grado cuando uno se somete al Mandato y la Majestad de Dios sin ninguna esperanza de recompensa o beneficio; la prosternación realizada por la fuerza tiene lugar cuando uno se prosterna ante Dios por el deseo de obtener algo, ya sea recabar bendiciones o evitar algún tipo de daño. Al igual que sus sombras es una forma de decir que incluso sus sombras se someten a Dios (M), lo que significa que cada aspecto de su ser está bajo Su Dominio; y por la mañana y al atardecer implica que lo hacen perpetuamente (N). Véase también 16:48: ¿Acaso no han observado que todo cuanto Dios ha creado proyecta su sombra a la derecha y a la izquierda, prosternándose ante Dios en completa humildad?
Versículo 16
قُلْ مَن رَّبُّ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلْأَرْضِ قُلِ ٱللَّهُ ۚ قُلْ أَفَٱتَّخَذْتُم مِّن دُونِهِۦٓ أَوْلِيَآءَ لَا يَمْلِكُونَ لِأَنفُسِهِمْ نَفْعًۭا وَلَا ضَرًّۭا ۚ قُلْ هَلْ يَسْتَوِى ٱلْأَعْمَىٰ وَٱلْبَصِيرُ أَمْ هَلْ تَسْتَوِى ٱلظُّلُمَٰتُ وَٱلنُّورُ ۗ أَمْ جَعَلُوا۟ لِلَّهِ شُرَكَآءَ خَلَقُوا۟ كَخَلْقِهِۦ فَتَشَٰبَهَ ٱلْخَلْقُ عَلَيْهِمْ ۚ قُلِ ٱللَّهُ خَٰلِقُ كُلِّ شَىْءٍۢ وَهُوَ ٱلْوَٰحِدُ ٱلْقَهَّٰرُ ﴿١٦﴾
qul mar rabbu s-samāwāti wal-arḍi quli llāhu qul afattakhadhtum min dūnihī awliyāʾa lā yamlikūna liʾanfusihim nafʿan walā ḍarran qul hal yastawī l-aʿmā wal-baṣīru am hal tastawī ẓ-ẓulumātu wan-nūru am ŷaʿalū lillāhi shurakāʾa khalaqū kakhalqihī fatashābaha l-khalqu ʿalayhim quli llāhu khāliqu kulli shayʾin wahuwa l-wāḥidu l-qahhār
Di: «¿Quién es el Señor de los cielos y de la tierra?». Di: «Dios». Di: «¿Acaso habéis tomado, fuera de Él, a protectores que no tienen poder sobre ningún beneficio ni daño para sí mismos?». Di: «¿Acaso son iguales el ciego y el que ve, o son iguales las tinieblas y la luz?». ¿O han atribuido a Dios copartícipes que han creado algo semejante a Su creación, de modo que tal creación les parece idéntica? Di: «Dios es el Creador de todas las cosas, y Él es el Único, el Supremo».
16Los comentaristas observan que la respuesta, Dios, sigue inmediatamente a la pregunta formulada a los idólatras mequíes: ¿Quién es el Señor de los cielos y de la tierra?, porque no podrán dar otra respuesta que no sea «Dios» (Bḍ), debido a la naturaleza evidente de Su Ser (Kl) y a que varios de ellos profesaban cierta forma de creencia en Allāh dentro de su panteón de divinidades (véanse 10:18c; 39:3). Para preguntas similares formuladas a los idólatras mequíes que buscan suscitar en sus mentes la inmediatez del Señorío y la Soberanía de Dios, véanse también 29:61; 29:63; 31:25; 39:38; 43:87. Tras establecer el Señorío de Dios, la pregunta que sigue: ¿Acaso habéis tomado, fuera de Él, a protectores que no tienen poder sobre ningún beneficio ni daño para sí mismos?, está destinada a subrayar la irracionalidad de la dependencia de los mequíes respecto a divinidades ajenas a Él; pone de manifiesto que si estas divinidades no pueden beneficiarse ni dañarse a sí mismas, con certeza no pueden procurar beneficio ni daño para quienes las invocan (Bḍ). El ciego y el que ve son metáforas en el Corán para el incrédulo y el creyente, respectivamente, y las tinieblas y la luz para la incredulidad y la fe (Kl) o la ignorancia y el conocimiento; véase 33:43c. Para un análisis más exhaustivo del simbolismo coránico de la luz, véanse 6:1c; 24:35c. ¿O han atribuido a Dios copartícipes que han creado algo semejante a Su creación, de modo que tal creación les parece idéntica? es una pregunta retórica destinada a dejarles en claro que sus copartícipes no pueden hacer lo que Dios hace, y dado que es así, no puede haber semejanza entre Dios y sus ídolos (Ṭs). Este argumento tiene por objeto conducirlos a la conclusión de que estos ídolos que han creado no son dignos de adoración (Ṭs), pues Dios es el Creador de todas las cosas.
Versículo 17
أَنزَلَ مِنَ ٱلسَّمَآءِ مَآءًۭ فَسَالَتْ أَوْدِيَةٌۢ بِقَدَرِهَا فَٱحْتَمَلَ ٱلسَّيْلُ زَبَدًۭا رَّابِيًۭا ۚ وَمِمَّا يُوقِدُونَ عَلَيْهِ فِى ٱلنَّارِ ٱبْتِغَآءَ حِلْيَةٍ أَوْ مَتَٰعٍۢ زَبَدٌۭ مِّثْلُهُۥ ۚ كَذَٰلِكَ يَضْرِبُ ٱللَّهُ ٱلْحَقَّ وَٱلْبَٰطِلَ ۚ فَأَمَّا ٱلزَّبَدُ فَيَذْهَبُ جُفَآءًۭ ۖ وَأَمَّا مَا يَنفَعُ ٱلنَّاسَ فَيَمْكُثُ فِى ٱلْأَرْضِ ۚ كَذَٰلِكَ يَضْرِبُ ٱللَّهُ ٱلْأَمْثَالَ ﴿١٧﴾
anzala mina s-samāʾi māʾan fasālat awdiyatum biqadarihā faḥtamala s-saylu zabadar rābiyan wamimmā yūqidūna ʿalayhi fī n-nāri btighāʾa ḥilyatin aw matāʿin zabadum mithluhū kadhālika yaḍribu llāhu l-ḥaqqa wal-bāṭila faʾammā z-zabadu fayadhhabu ŷufāʾan waʾammā mā yanfaʿu n-nāsa fayamkuthu fī l-arḍi kadhālika yaḍribu llāhu l-amthāl
Él hace descender agua del cielo, de modo que los valles fluyen según su caudal y el torrente arrastra una espuma flotante; y de aquello que funden en el fuego buscando adornos o utensilios, hay una espuma semejante a ella. Así expone Dios la verdad y la falsedad. En cuanto a la espuma, se desvanece como escoria; pero lo que beneficia a la humanidad permanece en la tierra. Así expone Dios las parábolas.
17Este versículo proporciona dos símiles relativos a la verdad y la falsedad (Bg). En el primer símil, el agua que Dios hace caer del cielo llena habitualmente los valles . . . según su caudal; si se genera un torrente a causa del agua que Dios ha hecho descender (Bg), este remueve tierra e impurezas, formando una espuma flotante, que luego queda adherida a los árboles y a los bordes de los valles (Bg) y resulta básicamente inútil. Cuando el torrente amaina, el agua recupera su estado puro (Bg) y resulta entonces útil para las personas de múltiples maneras.
En el segundo símil, al extraer metales preciosos como el oro, la plata o el cobre de la tierra (JJ, Kl), los minerales se calientan al fuego a fin de purificarlos para poder obtener los metales deseados, proporcionando adornos o utensilios para las personas. En el proceso de refinado, las impurezas suben a la superficie del metal fundido en forma de espuma, que es semejante a la espuma que arrastra el torrente.
La falsedad, al igual que la escoria generada por el torrente y el proceso de refinado, se desvanece como escoria. La verdad, al igual que el agua pura y los metales preciosos —lo que beneficia a la humanidad—, permanece; cf. 17:81: La verdad ha llegado y la falsedad se ha desvanecido. En verdad la falsedad está destinada a desvanecerse.
Versículo 18
لِلَّذِينَ ٱسْتَجَابُوا۟ لِرَبِّهِمُ ٱلْحُسْنَىٰ ۚ وَٱلَّذِينَ لَمْ يَسْتَجِيبُوا۟ لَهُۥ لَوْ أَنَّ لَهُم مَّا فِى ٱلْأَرْضِ جَمِيعًۭا وَمِثْلَهُۥ مَعَهُۥ لَٱفْتَدَوْا۟ بِهِۦٓ ۚ أُو۟لَٰٓئِكَ لَهُمْ سُوٓءُ ٱلْحِسَابِ وَمَأْوَىٰهُمْ جَهَنَّمُ ۖ وَبِئْسَ ٱلْمِهَادُ ﴿١٨﴾
lilladhīna staŷābū lirabbihimu l-ḥusnā walladhīna lam yastaŷībū lahū law anna lahum mā fī l-arḍi ŷamīʿan wamithlahū maʿahū laftadaw bihī ulāʾika lahum sūʾu l-ḥisābi wamaʾwāhum ŷahannamu wabiʾsa l-mihād
Para quienes responden a su Señor será lo más hermoso. Pero quienes no Le responden —aunque poseyeran cuanto hay en la tierra y otro tanto semejante con ello, buscarían rescatarse mediante ello. Para ellos habrá un penoso ajuste de cuentas. Su morada será el Infierno. ¡Qué nefasta morada de reposo!
18Para quienes responden a su Señor se refiere a quienes atienden el Llamado de Dios a creer en Él y a aceptar la profecía (Q). Lo más hermoso se refiere al Auxilio Divino en este mundo (Q) o al Paraíso (Bg); cf. 10:26–27c. Sobre la idea de intentar rescatarse a uno mismo en el Más Allá, véanse 3:91; 5:36; 10:54; 39:47; 70:11.
Versículo 19
۞ أَفَمَن يَعْلَمُ أَنَّمَآ أُنزِلَ إِلَيْكَ مِن رَّبِّكَ ٱلْحَقُّ كَمَنْ هُوَ أَعْمَىٰٓ ۚ إِنَّمَا يَتَذَكَّرُ أُو۟لُوا۟ ٱلْأَلْبَٰبِ ﴿١٩﴾
afaman yaʿlamu annamā unzila ilayka mir rabbika l-ḥaqqu kaman huwa aʿmā innamā yatadhakkaru ulū l-albāb
¿Acaso quien sabe que lo que ha sido hecho descender sobre ti de tu Señor es la verdad es como quien está ciego? Solo reflexionan los dotados de intelecto,
19Este versículo presenta una distinción fundamental entre quien sabe que lo que ha sido revelado es la verdad y quien lo rechaza (AF), o entre quien puede ver la verdad y quien no puede verla (Ṭū). Así, quien sabe que lo que ha sido hecho descender sobre ti de tu Señor es la verdad lo acepta, mientras que quien está ciego, esto es, ciego en el corazón de modo que no puede «ver», no lo hace (Aj, Bḍ); cf. 11:24; 13:16; 35:19–20; 40:58.
Versículo 20–22
ٱلَّذِينَ يُوفُونَ بِعَهْدِ ٱللَّهِ وَلَا يَنقُضُونَ ٱلْمِيثَٰقَ ﴿٢٠﴾ وَٱلَّذِينَ يَصِلُونَ مَآ أَمَرَ ٱللَّهُ بِهِۦٓ أَن يُوصَلَ وَيَخْشَوْنَ رَبَّهُمْ وَيَخَافُونَ سُوٓءَ ٱلْحِسَابِ ﴿٢١﴾ وَٱلَّذِينَ صَبَرُوا۟ ٱبْتِغَآءَ وَجْهِ رَبِّهِمْ وَأَقَامُوا۟ ٱلصَّلَوٰةَ وَأَنفَقُوا۟ مِمَّا رَزَقْنَٰهُمْ سِرًّۭا وَعَلَانِيَةًۭ وَيَدْرَءُونَ بِٱلْحَسَنَةِ ٱلسَّيِّئَةَ أُو۟لَٰٓئِكَ لَهُمْ عُقْبَى ٱلدَّارِ ﴿٢٢﴾
alladhīna yūfūna biʿahdi llāhi walā yanquḍūna l-mīthāq · waalladhīna yaṣilūna mā amara llāhu bihī an yūṣala wayakhshawna rabbahum wayakhāfūna sūʾa l-ḥisāb · waalladhīna ṣabarū btighāʾa waŷhi rabbihim waʾaqāmū ṣ-ṣalāta waʾanfaqū mimmā razaqnāhum sirran waʿalāniyatan wayadraʾūna bil-ḥasanati s-sayyiʾata ulāʾika lahum ʿuqbā d-dār
aquellos que cumplen el pacto con Dios y no quebrantan el compromiso,
aquellos que unen lo que Dios ha ordenado que se una, temen a su Señor y recelan de un penoso ajuste de cuentas,
y aquellos que son pacientes, buscando el Rostro de su Señor, cumplen la oración y gastan de lo que les hemos provisto, en secreto y en público, y repelen el mal con el bien. Para ellos será la recompensa de la Morada Final—
20–22Estos versículos describen a los dotados de intelecto mencionados en el versículo anterior. Muchos comentaristas señalan que pacto y compromiso se refieren a la misma realidad, el pacto primordial mencionado en 7:172: Y cuando tu Señor tomó de los Hijos de Adán, de sus lomos, a su descendencia y les hizo dar testimonio sobre sí mismos: «¿Acaso no soy vuestro Señor?», dijeron: «Sí, damos testimonio». La palabra pacto es, por tanto, una referencia específica a la promesa pretemporal que los seres humanos hicieron con Dios antes de la creación del mundo, garantizando que reconocerían Su Señorío. Compromiso, por otra parte, alude al pacto en general, abarcando cuestiones tales como la creencia de los siervos en Dios y su relación mutua (Z); véanse 7:172c; 33:7c. Alternativamente, algunos han dicho que pacto es una alusión a la responsabilidad moral y legal (taklīf) con la que Dios ha encomendado a los seres humanos, mientras que compromiso alude a los detalles específicos relativos a esa encomienda de acuerdo con su libre albedrío, tales como la promesa de obedecer a Dios y obrar con rectitud (R).
Aquellos que unen lo que Dios ha ordenado que se una se refiere, entre otras cosas, a que los seres humanos mantengan sus lazos familiares, actúen de la mejor manera posible con sus parientes consanguíneos y sean bondadosos con los pobres y los necesitados (IK). Unir lo que Dios ha ordenado puede aludir también al cumplimiento de todos los actos de obediencia (Q). Temen a su Señor se refiere al temor de romper los lazos de parentesco o al temor de todos los actos de desobediencia hacia Dios (Q). Para la combinación de paciencia y oración, véanse 2:45, 153: Buscad ayuda en la paciencia y en la oración.
Buscando el Rostro de su Señor (véanse también 2:272; 30:38) significa que cumplen todo lo recién mencionado sin ningún motivo egoísta en absoluto y no por orgullo u ostentación religiosa, sino únicamente porque buscan la Complacencia de Dios o la visión beatífica de Su Rostro (Aj). Al-Ṭabarī explica que repelen el mal con el bien significa «repelen el mal haciendo el bien»; cf. 23:96; 28:54; 41:34–36. *Para ellos será la recompensa de la Morada Final—*es decir, el desenlace más loable en el Más Allá (JJ)—a saber, el Paraíso (IJ).
Versículo 23–24
جَنَّٰتُ عَدْنٍۢ يَدْخُلُونَهَا وَمَن صَلَحَ مِنْ ءَابَآئِهِمْ وَأَزْوَٰجِهِمْ وَذُرِّيَّٰتِهِمْ ۖ وَٱلْمَلَٰٓئِكَةُ يَدْخُلُونَ عَلَيْهِم مِّن كُلِّ بَابٍۢ ﴿٢٣﴾ سَلَٰمٌ عَلَيْكُم بِمَا صَبَرْتُمْ ۚ فَنِعْمَ عُقْبَى ٱلدَّارِ ﴿٢٤﴾
ŷannātu ʿadnin yadkhulūnahā waman ṣalaḥa min ābāʾihim waʾazwāŷihim wadhurriyyātihim wal-malāʾikatu yadkhulūna ʿalayhim min kulli bāb · salāmun ʿalaykum bimā ṣabartum faniʿma ʿuqbā d-dār
Jardines de Edén en los que entrarán junto a los justos de entre sus padres, sus cónyuges y su descendencia; y los ángeles entrarán ante ellos por cada puerta:
«¡Paz sobre vosotros porque fuisteis pacientes!». ¡Qué excelente es la Morada Final!
23–24Se entiende que los Jardines de Edén se refieren a la recompensa de la Morada Final mencionada en los vv. 22, 24 (Ṭ). La mención de los justos de entre sus padres, sus cónyuges y su descendencia alude a aquellos que creyeron en Dios durante la vida en este mundo (Ṭ). Los ángeles entrarán ante ellos por cada puerta con regalos y presentes de parte de Dios a fin de honrarlos (Q); véase también 39:75c. Para el saludo de paz en el Paraíso, véanse 10:10c; 14:23; 33:44; 36:58; 39:73.
Versículo 25
وَٱلَّذِينَ يَنقُضُونَ عَهْدَ ٱللَّهِ مِنۢ بَعْدِ مِيثَٰقِهِۦ وَيَقْطَعُونَ مَآ أَمَرَ ٱللَّهُ بِهِۦٓ أَن يُوصَلَ وَيُفْسِدُونَ فِى ٱلْأَرْضِ ۙ أُو۟لَٰٓئِكَ لَهُمُ ٱللَّعْنَةُ وَلَهُمْ سُوٓءُ ٱلدَّارِ ﴿٢٥﴾
waalladhīna yanquḍūna ʿahda llāhi mim baʿdi mīthāqihī wayaqṭaʿūna mā amara llāhu bihī an yūṣala wayufsidūna fī l-arḍi ulāʾika lahumu llaʿnatu walahum sūʾu d-dār
En cuanto a quienes quebrantan el pacto con Dios tras haber aceptado Su compromiso, y cortan lo que Dios ha ordenado que se una y corrompen en la tierra, sobre ellos caerá la maldición y para ellos será la mala morada.
25La primera parte de este versículo se repite literalmente en 2:27; ambos versículos vinculan la corrupción con el quebrantamiento del pacto con Dios. En otras partes, sembrar la corrupción está implícita o explícitamente conectado con la violencia física (véanse 2:205; 5:33, 64; 28:4); a menudo implica una combinación de moral o mundana corrupción (véanse 7:103; 11:85). Para las implicaciones globales de corromper en la tierra, véanse 2:11–12c; 30:41c.
Sobre ellos caerá la maldición se interpreta en el sentido, como a menudo ocurre con la idea de «maldición» en el Corán, de que estarán alejados de la Misericordia de Dios (Ṭs); y para ellos será la mala morada puede aludir a un funesto desenlace en este mundo o al castigo en el Infierno en el Más Allá (Z). Según otra interpretación, sobre ellos caerá la maldición significa que estarán distantes de la Presencia de Dios (Aj), mientras que para ellos será la mala morada se refiere al pesar que experimentarán por quedar velados ante Dios y permanecer tras la puerta de Su Presencia (Aj).
Versículo 26
ٱللَّهُ يَبْسُطُ ٱلرِّزْقَ لِمَن يَشَآءُ وَيَقْدِرُ ۚ وَفَرِحُوا۟ بِٱلْحَيَوٰةِ ٱلدُّنْيَا وَمَا ٱلْحَيَوٰةُ ٱلدُّنْيَا فِى ٱلْءَاخِرَةِ إِلَّا مَتَٰعٌۭ ﴿٢٦﴾
allāhu yabsuṭu r-rizqa liman yashāʾu wayaqdiru wafariḥū bil-ḥayāti d-dunyā wamā l-ḥayātu d-dunyā fī l-ākhirati illā matāʿ
Dios prodiga y restringe el sustento a quien Él quiere. Se regocijan en la vida de este mundo; mas en comparación con el Más Allá, la vida de este mundo no es sino un goce [efímero].
26Dios prodiga y restringe el sustento a quien Él quiere aparece varias veces a lo largo del Corán (véanse, p. ej., 17:30; 28:82; 29:62; 30:37; 34:36, 39); véase también 5:64c. La segunda parte de este versículo se relaciona con la expresión el goce de la vida de este mundo (para la cual véanse 3:14; 9:38; 28:60; 42:36; 43:35). Esta vida, en comparación con el Más Allá, no es sino un goce [efímero] porque, como dice 29:64: La vida de este mundo no es sino distracción y juego; y ciertamente la Morada del Más Allá es la verdadera vida, si supieran (cf. 3:185; 6:32; 47:36). Como se relata que dijo el Compañero Abū al-Dardāʾ (m. 31/652): «Cuando detestes este mundo, llegarás a amar el próximo mundo; y te abstendrás de este mundo en la medida de tu amor por el próximo mundo» (al-Ġazzālī, Iḥyāʾ [Beirut, 1997], 4:161).
Versículo 27
وَيَقُولُ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ لَوْلَآ أُنزِلَ عَلَيْهِ ءَايَةٌۭ مِّن رَّبِّهِۦ ۗ قُلْ إِنَّ ٱللَّهَ يُضِلُّ مَن يَشَآءُ وَيَهْدِىٓ إِلَيْهِ مَنْ أَنَابَ ﴿٢٧﴾
wayaqūlu lladhīna kafarū lawlā unzila ʿalayhi āyatum mir rabbihī qul inna llāha yuḍillu man yashāʾu wayahdī ilayhi man anāb
Y los que no creen dicen: «¿Por qué no se ha hecho descender sobre él un signo de su Señor?». Di: «En verdad Dios extravía a quien Él quiere y guía hacia Sí a quien se vuelve arrepentido—
27Para la petición de que un signo sea hecho descender sobre el Profeta de su Señor, véase 10:20c. Para Dios extraviando, véanse 4:88–90c; 4:143c (véanse también, p. ej., 17:97; 18:17; 74:31c). Quien se vuelve arrepentido se refiere a cualquiera que cree, se arrepiente ante Dios de sus pecados y regresa a Él con su corazón (My), a saber, aquellos que creen y cuyos corazones se sosiegan en el recuerdo de Dios mencionados en el versículo siguiente (AF, Bḍ, Kl). Sobre el concepto de arrepentimiento, véanse 4:17–18c; 51:18c; 66:8c; 92:10c; 110:3c.
Versículo 28
ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَتَطْمَئِنُّ قُلُوبُهُم بِذِكْرِ ٱللَّهِ ۗ أَلَا بِذِكْرِ ٱللَّهِ تَطْمَئِنُّ ٱلْقُلُوبُ ﴿٢٨﴾
alladhīna āmanū wataṭmaʾinnu qulūbuhum bidhikri llāhi alā bidhikri llāhi taṭmaʾinnu l-qulūb
aquellos que creen y cuyos corazones se sosiegan en el recuerdo de Dios. ¿Acaso no es en el recuerdo de Dios como se sosiegan los corazones?
28Este versículo es uno de los principales fundamentos escriturales para la práctica sufí del dhikr Allāh, o la invocación y el recuerdo de Dios. También se refiere al estado espiritual del corazón apaciguado, que el Corán presenta como el estado del alma perfeccionada. El alma es en primer lugar un alma que incita al mal (12:53), luego se convierte en el alma que se reprocha a sí misma (75:2), y finalmente se transforma en el alma apaciguada (89:27); véanse también los comentarios a estos versículos. ¿Acaso no es en el recuerdo de Dios como se sosiegan los corazones? se entiende, por tanto, en el sentido del reposo (Bḍ) y la intimidad espiritual (Aj) que los corazones hallan al recordar e invocar a Dios, los cuales son centrales en la práctica espiritual sufí.
Existen muchos dichos proféticos sobre el recuerdo de Dios, tales como: «El mundo y todo cuanto hay en él está maldito, excepto el recuerdo de Dios». Así pues, es en el recuerdo de Dios donde uno puede encontrar refugio frente al ruido, el clamor y el poder dispersor del mundo. En una ocasión, uno de los Compañeros del Profeta dijo: «¡Oh, Mensajero de Dios! Las leyes y condiciones del Islam son muchas para mí. Dime algo a lo que pueda aferrarme siempre». El Profeta respondió: «Que tu lengua permanezca siempre húmeda con el recuerdo de Dios». Asimismo, el Profeta preguntó una vez a sus Compañeros: «¿Queréis que os hable sobre la mejor de todas las obras, el acto de piedad más excelso a los ojos de vuestro Señor, que elevará vuestro rango en el Más Allá y que entraña mayor virtud que gastar oro y plata en el camino de Dios o participar en el ŷihād y abatir o ser abatido en el camino de Dios? El recuerdo de Dios».
Los corazones que no están en el recuerdo de Dios son descritos en el Corán como «enfermos» (véase, en particular, 47:20–21c) y «ciegos» (véase 22:46). Respecto al corazón, 83:14 declara: ¡Pero no! Lo que solían cometer ha cubierto de herrumbre sus corazones. Se relata que el Profeta dijo: «Para cada cosa hay un pulimento, y el pulimento del corazón es el recuerdo de Dios». Una de las analogías más comunes para el corazón es, por ende, la de un espejo. Cuando un espejo tiene manchas, no refleja fielmente el objeto situado frente a él. Algunos aspectos del objeto ante un espejo sucio pueden vislumbrarse, pero no el objeto en su forma prístina real. El corazón, asimismo, es susceptible de ensuciarse por malas acciones y pensamientos en general, y por el olvido de Dios en particular, de modo que no puede reflejar la verdad en su pureza y totalidad. Los sufíes dicen así que siempre que los seres humanos se encuentran en un estado de olvido de Dios, el espejo del corazón se oxida y necesita, por tanto, ser pulido. El recuerdo constante y la invocación de Dios bruñen de tal modo el espejo del corazón que deja de estar cubierto por la herrumbre del olvido de Él. Cuando un corazón queda totalmente pulido, la Realidad situada ante él, a saber, Dios, se refleja en él sin la barrera del ego humano. Es a esta clase de corazón purificado al que se alude en el famoso ḥadīṯ qudsī: «Los cielos y la tierra no pueden contenerme, pero el corazón de Mi siervo creyente puede contenerme». Un corazón pulido, conocido también en el misticismo islámico como el «ojo del corazón» (ʿayn al-qalb) cuando se ha abierto, refleja así a Dios tal como Él es para Sí Mismo, puesto que Él se mira a Sí Mismo a través del espejo pulido y solo se ve a Sí Mismo. Tal corazón está en paz, porque se encuentra en un estado de perpetua contemplación de Dios (Aj, Rb), alcanzando así una comprensión más profunda de versículos como 2:115: Hacia dondequiera que os volváis, allí está el Rostro de Dios.
En el lenguaje de la alquimia espiritual, el recuerdo de Dios se describe como un elixir que con el tiempo transmuta el plomo o metal vil del alma en oro puro (R). Esto es similar a cuando la Majestad de Dios desciende sobre el corazón a través del acto del recuerdo: actúa como un elixir para el corazón, transformándolo paulatinamente de una sustancia oscura y turbia en una sustancia pura, luminosa, inmutable (R) y capaz de «ver». El corazón pasa así de su estado caído, simbolizado por el plomo, a su estado de perfección, simbolizado por el oro.
Este versículo puede referirse también a la paz que surge en virtud del recuerdo que Dios tiene de los seres humanos. Una glosa sufí sobre este versículo señala: «Hay gentes cuyos corazones están en paz debido a su recuerdo de Dios. Y hay gentes cuyos corazones están en paz debido al Recuerdo que Dios tiene de ellos: ciertamente el Recuerdo de Dios es más grande» (29:45; My). Cada una de estas dos perspectivas, en cierto sentido, enfatiza diferentes aspectos de 2:152: Recordadme, pues, y Yo os recordaré (My); véanse también 2:152c; 29:45c; cf. 7:51; 9:67.
Versículo 29
ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَعَمِلُوا۟ ٱلصَّٰلِحَٰتِ طُوبَىٰ لَهُمْ وَحُسْنُ مَـَٔابٍۢ ﴿٢٩﴾
alladhīna āmanū waʿamilū ṣ-ṣāliḥāti ṭūbā lahum waḥusnu maʾāb
Aquellos que creen y realizan obras rectas, para ellos habrá bienaventuranza y un hermoso retorno.
29Aquellos que creen y realizan obras rectas se considera una referencia a quienes se vuelven arrepentidos, mencionados en el v. 27 (Kl). Bienaventuranza traduce ṭūbā, que puede referirse a una buena vida en este mundo (Āl, Ṭū), al Paraíso (Ṭū), o a un árbol en el Paraíso (R, Ṭū). De manera más general, se entiende que describe el estado dichoso de las gentes en el Paraíso (My). Hermoso retorno (véanse también 38:25, 40, 49, 55) significa que cuando mueran y regresen a Dios (Q), tendrán un hermoso desenlace en el Más Allá (JJ, Ṭ).
Versículo 30
كَذَٰلِكَ أَرْسَلْنَٰكَ فِىٓ أُمَّةٍۢ قَدْ خَلَتْ مِن قَبْلِهَآ أُمَمٌۭ لِّتَتْلُوَا۟ عَلَيْهِمُ ٱلَّذِىٓ أَوْحَيْنَآ إِلَيْكَ وَهُمْ يَكْفُرُونَ بِٱلرَّحْمَٰنِ ۚ قُلْ هُوَ رَبِّى لَآ إِلَٰهَ إِلَّا هُوَ عَلَيْهِ تَوَكَّلْتُ وَإِلَيْهِ مَتَابِ ﴿٣٠﴾
kadhālika arsalnāka fī ummatin qad khalat min qablihā umamul litatluwa ʿalayhimu lladhī awḥaynā ilayka wahum yakfurūna bir-raḥmāni qul huwa rabbī lā ilāha illā huwa ʿalayhi tawakkaltu waʾilayhi matāb
Así te hemos enviado a una comunidad antes de la cual pasaron otras comunidades, para que les recites lo que te hemos revelado; y sin embargo no creen en el Compasivo. Di: «Él es mi Señor; no hay dios sino Él. En Él confío y a Él me vuelvo».
30Así te hemos enviado a una comunidad, a saber, la última de las comunidades en recibir revelación (N, R), antes de la cual pasaron otras comunidades, es decir, las naciones anteriores a las que fueron enviados los mensajeros de Dios (Aj). Para que les recites lo que te hemos revelado, esto es, la revelación que Dios ha otorgado al Profeta (Ṭ). Y sin embargo no creen en el Compasivo; es decir, se oponen a la Unicidad de Dios y la rechazan (Ṭ) porque la mayoría de la humanidad no cree (véase 13:1c). También se dice que las palabras y sin embargo no creen en el Compasivo se refieren al incidente en el que se dijo a los mequíes que se prosternaran ante el Compasivo (al-Raḥmān, un Nombre Divino al que no estaban acostumbrados), y dijeron despectivamente: «¿Y quién es el Compasivo?» (JJ, Q); véase también 25:60c. Según otro informe, se refiere a un incidente que tuvo lugar durante la firma del Tratado de Ḥudaybiyah en el año 6/628. Cuando se escribieron las palabras «En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso» en el tratado, uno de los mequíes dijo: «¡No reconocemos al Compasivo!» (Th). Para más detalles sobre el Tratado de Ḥudaybiyah y esta controversia, véanse la introducción a la Sūra 48; 2:114c; 2:190–94c.
Él es mi Señor; esto es: «Creo en el Señorío y la Divinidad de Aquel en Quien no creéis, y los afirmo» (IK). En Él confío «en todos mis asuntos» (IK). A Él me vuelvo; es decir: «En estado de penitencia me vuelvo hacia Él, pues este es Su derecho sobre el cual nadie más puede reclamar derecho alguno» (IK; cf. 11:88; 42:10).
Versículo 31
وَلَوْ أَنَّ قُرْءَانًۭا سُيِّرَتْ بِهِ ٱلْجِبَالُ أَوْ قُطِّعَتْ بِهِ ٱلْأَرْضُ أَوْ كُلِّمَ بِهِ ٱلْمَوْتَىٰ ۗ بَل لِّلَّهِ ٱلْأَمْرُ جَمِيعًا ۗ أَفَلَمْ يَا۟يْـَٔسِ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوٓا۟ أَن لَّوْ يَشَآءُ ٱللَّهُ لَهَدَى ٱلنَّاسَ جَمِيعًۭا ۗ وَلَا يَزَالُ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ تُصِيبُهُم بِمَا صَنَعُوا۟ قَارِعَةٌ أَوْ تَحُلُّ قَرِيبًۭا مِّن دَارِهِمْ حَتَّىٰ يَأْتِىَ وَعْدُ ٱللَّهِ ۚ إِنَّ ٱللَّهَ لَا يُخْلِفُ ٱلْمِيعَادَ ﴿٣١﴾
walaw anna qurʾānan suyyirat bihi l-ŷibālu aw quṭṭiʿat bihi l-arḍu aw kullima bihi l-mawtā bal lillāhi l-amru ŷamīʿan afalam yayʾasi lladhīna āmanū al law yashāʾu llāhu lahadā n-nāsa ŷamīʿan walā yazālu lladhīna kafarū tuṣībuhum bimā ṣanaʿū qāriʿatun aw taḥullu qarībam min dārihim ḥattā yaʾtiya waʿdu llāhi inna llāha lā yukhlifu l-mīʿād
¡Y si hubiera un Corán por el cual se pusieran las montañas en movimiento, o se hendiera la tierra, o se hiciera hablar a los muertos! ¡Pero no! A Dios pertenece todo el asunto por entero. ¿Acaso no saben los creyentes que si Dios hubiese querido habría guiado a toda la humanidad junta? Y a los que no creen no cesará de azotarlos la calamidad a causa de lo que cometieron, o bien descenderá cerca de sus moradas, hasta que llegue la Promesa de Dios. En verdad Dios no faltará a la cita.
31Cf. 6:111: Aun si les hiciéramos descender ángeles, y los muertos les hablaran, y reuniéramos todas las cosas ante ellos, no creerían a menos que Dios lo quisiera. De modo similar, en el presente versículo las palabras ¡Y si hubiera un Corán por el cual se pusieran las montañas en movimiento, o se hendiera la tierra, o se hiciera hablar a los muertos! fueron reveladas en respuesta a la burla de los incrédulos de La Meca, quienes dijeron al Profeta que suplicara a Dios pidiéndole que moviese las montañas, hiciese brotar ríos del suelo y resucitase a sus antepasados para poder hablar con ellos (W).
A Dios pertenece todo el asunto por entero se refiere en particular a la guía de los mequíes, lo cual equivale a decir que su guía está en Sus Manos aunque tenga un alcance universal. Si Él quiere que crean, creerán. Pero si no lo quiere, los signos que exigen que se les muestren no les beneficiarán (IJ). Según Ibn al-Ŷawzī, esta parte del versículo pasa a confirmar lo que le sigue, a saber: ¿Acaso no saben los creyentes que si Dios hubiese querido habría guiado a toda la humanidad junta? Para la relación entre la Voluntad de Dios y la guía humana, véase el comentario a 10:99–100; 54:49. La calamidad, como aflicciones para ellos mismos, sus hijos y sus bienes (Kl), no cesará de azotarlos —es decir, a los mequíes (JJ)— a causa de lo que cometieron, esto es, a causa de su incredulidad (JJ) y de la conducta derivada de ella. Hasta que llegue la Promesa de Dios es interpretado por muchos como una referencia a la conquista de La Meca por el Profeta (JJ, Kl). Para el significado de En verdad Dios no faltará a la cita (cf. 3:9, 195; 39:20), véase 3:9c.
Versículo 32
وَلَقَدِ ٱسْتُهْزِئَ بِرُسُلٍۢ مِّن قَبْلِكَ فَأَمْلَيْتُ لِلَّذِينَ كَفَرُوا۟ ثُمَّ أَخَذْتُهُمْ ۖ فَكَيْفَ كَانَ عِقَابِ ﴿٣٢﴾
walaqadi stuhziʾa birusulim min qablika faʾamlaytu lilladhīna kafarū thumma akhadhtuhum fakayfa kāna ʿiqāb
Ciertamente fueron objeto de burla mensajeros antes de ti. Pero concedí una prórroga a los que no creían; luego los apresé. ¡Y cómo fue Mi Castigo!
32Para la manera en que quienes se burlan de los mensajeros de Dios son castigados por sus burlas, véanse 6:10; 11:8; 16:34; 39:48; 40:83; 45:33; 46:26. Pero concedí una prórroga a los que no creían; luego los apresé. ¡Y cómo fue Mi Castigo! evoca 22:44: Pero concedí una prórroga a los incrédulos, y luego los apresé con el castigo. ¡Y cuán grande fue el cambio que obré! El sentido de ¡Y cómo fue Mi Castigo! es: «¿Qué opináis de lo que hice con ellos? ¡Lo mismo haré con los idólatras de vuestro pueblo!» (Q).
Versículo 33
أَفَمَنْ هُوَ قَآئِمٌ عَلَىٰ كُلِّ نَفْسٍۭ بِمَا كَسَبَتْ ۗ وَجَعَلُوا۟ لِلَّهِ شُرَكَآءَ قُلْ سَمُّوهُمْ ۚ أَمْ تُنَبِّـُٔونَهُۥ بِمَا لَا يَعْلَمُ فِى ٱلْأَرْضِ أَم بِظَٰهِرٍۢ مِّنَ ٱلْقَوْلِ ۗ بَلْ زُيِّنَ لِلَّذِينَ كَفَرُوا۟ مَكْرُهُمْ وَصُدُّوا۟ عَنِ ٱلسَّبِيلِ ۗ وَمَن يُضْلِلِ ٱللَّهُ فَمَا لَهُۥ مِنْ هَادٍۢ ﴿٣٣﴾
afaman huwa qāʾimun ʿalā kulli nafsim bimā kasabat waŷaʿalū lillāhi shurakāʾa qul sammūhum am tunabbiʾūnahū bimā lā yaʿlamu fī l-arḍi am biẓāhirim mina l-qawli bal zuyyina lilladhīna kafarū makruhum waṣuddū ʿani s-sabīli waman yuḍlili llāhu famā lahū min hād
¿Acaso Quien vela por cada alma conforme a lo que se ha granjeado...? Y con todo, atribuyen copartícipes a Dios. Di: «¡Nombradlos! ¿O es que vais a informarle de algo que Él no sepa en la tierra, o son solo vanas palabras?». ¡Pero no! Sus ardides han sido embellecidos a los ojos de quienes no creen, y han sido apartados del camino. Y aquel a quien Dios extravía no tiene guía alguno.
33En la primera frase la comparación es implícita y no explícita (JJ): ¿Acaso Quien vela por, o custodia, cada alma conforme a lo que se ha granjeado, ya sea el bien o el mal, es semejante a esos ídolos que algunos adoran? ¿O es que vais a informarle de algo, a saber, los copartícipes que atribuyen a Dios (Kl). Vanas palabras son palabras carentes de significado interno (JJ), porque se basan en una opinión falsa. Para el tema coránico más amplio de que las acciones de las personas son embellecidas ante sus ojos, lo que en este versículo incluye sus ardides, véanse 3:14c; 6:42–44c; y también 13:42: a Dios pertenece todo plan por entero. Para la desesperanza de guiar a aquellos a quienes Dios extravía, véanse 4:88, 143: A aquel a quien Dios extravía no le hallarás camino alguno; y 18:17: Y a quien Él extravía no le encontrarás protector que lo guíe rectamente (cf. 7:186; 17:97; 39:23, 36; 40:33; 42:44, 46).
Versículo 34
لَّهُمْ عَذَابٌۭ فِى ٱلْحَيَوٰةِ ٱلدُّنْيَا ۖ وَلَعَذَابُ ٱلْءَاخِرَةِ أَشَقُّ ۖ وَمَا لَهُم مِّنَ ٱللَّهِ مِن وَاقٍۢ ﴿٣٤﴾
lahum ʿadhābun fī l-ḥayāti d-dunyā walaʿadhābu l-ākhirati ashaqqu wamā lahum mina llāhi min wāq
Para ellos habrá un castigo en la vida de este mundo, y ciertamente el castigo del Más Allá será aún más doloroso; y no tendrán quien los proteja frente a Dios.
34Un castigo en la vida de este mundo se refiere a una variedad de pruebas (N), tales como la muerte y el cautiverio (Bḍ, Bg, Q), así como a diversas formas de enfermedad y aflicción (Q). El castigo en la otra vida se describe aquí como más doloroso que el castigo en la presente vida (JJ); en otros lugares, el castigo en la otra vida es calificado de más severo y más duradero (20:127), mayor (39:26; 68:33) y más humillante (41:16). Ellos, los incrédulos, no tendrán quien los proteja frente a Dios, lo que significa que no tendrán a nadie que impida que el Castigo de Dios caiga sobre ellos (JJ); cf. el v. 37; 40:21.
Versículo 35
۞ مَّثَلُ ٱلْجَنَّةِ ٱلَّتِى وُعِدَ ٱلْمُتَّقُونَ ۖ تَجْرِى مِن تَحْتِهَا ٱلْأَنْهَٰرُ ۖ أُكُلُهَا دَآئِمٌۭ وَظِلُّهَا ۚ تِلْكَ عُقْبَى ٱلَّذِينَ ٱتَّقَوا۟ ۖ وَّعُقْبَى ٱلْكَٰفِرِينَ ٱلنَّارُ ﴿٣٥﴾
mathalu l-ŷannati llatī wuʿida l-muttaqūna taŷrī min taḥtihā l-anhāru ukuluhā dāʾimun waẓilluhā tilka ʿuqbā lladhīna ttaqaw waʿuqbā l-kāfirīna n-nār
La descripción del Jardín que ha sido prometido a los temerosos [de Dios]: por cuyos bajos fluyen ríos, sus frutos son perpetuos, al igual que su sombra. Ese es el destino final de quienes fueron temerosos de Dios, mientras que el destino final de los incrédulos es el Fuego.
35Para el Paraíso con ríos fluyendo por sus bajos, véase 2:25c. Al-Zamajsharī observa que sus frutos son perpetuos es semejante a ni inaccesibles ni vedados (56:33), que describe los frutos del Paraíso. Su sombra, que es asimismo perpetua, contrasta con la sombra en esta vida, que mengua conforme a las posiciones del sol (véase también 56:30c); véanse también 47:15 y su comentario.
Versículo 36
وَٱلَّذِينَ ءَاتَيْنَٰهُمُ ٱلْكِتَٰبَ يَفْرَحُونَ بِمَآ أُنزِلَ إِلَيْكَ ۖ وَمِنَ ٱلْأَحْزَابِ مَن يُنكِرُ بَعْضَهُۥ ۚ قُلْ إِنَّمَآ أُمِرْتُ أَنْ أَعْبُدَ ٱللَّهَ وَلَآ أُشْرِكَ بِهِۦٓ ۚ إِلَيْهِ أَدْعُوا۟ وَإِلَيْهِ مَـَٔابِ ﴿٣٦﴾
waalladhīna ātaynāhumu l-kitāba yafraḥūna bimā unzila ilayka wamina l-aḥzābi man yunkiru baʿḍahū qul innamā umirtu an aʿbuda llāha walā ushrika bihī ilayhi adʿū waʾilayhi maʾāb
Y aquellos a quienes dimos el Libro se regocijan con lo que ha sido hecho descender sobre ti. Y entre las facciones hay quienes rechazan parte de ello. Di: «Solo se me ha ordenado adorar a Dios y no asociar copartícipes con Él. A Él llamo y a Él es mi retorno».
36El Libro aquí es el Corán (Ni), y aquellos que se regocijan (cf. 3:173; 5:83; 8:2; 9:124; 17:109; 39:23; 47:17) son los Compañeros del Profeta y quienes creen en él (Ṭs). Lo que ha sido hecho descender sobre ti se refiere a los preceptos divinos y a las diversas formas de conocimiento que han sido dadas al Profeta (Ni). Tales personas contrastan marcadamente con quienes se regocijan en la vida de este mundo (v. 26). Quienes rechazan parte de ello alude a los judíos y a los cristianos (IK), que aceptaban aquellos aspectos de las enseñanzas del Profeta que concordaban con sus leyes y creencias, tales como su historia sagrada y algunos preceptos legales, pero rechazaban lo que era específico del Islam, tal como la condición profética de Muhammad (Ni).
Versículo 37
وَكَذَٰلِكَ أَنزَلْنَٰهُ حُكْمًا عَرَبِيًّۭا ۚ وَلَئِنِ ٱتَّبَعْتَ أَهْوَآءَهُم بَعْدَمَا جَآءَكَ مِنَ ٱلْعِلْمِ مَا لَكَ مِنَ ٱللَّهِ مِن وَلِىٍّۢ وَلَا وَاقٍۢ ﴿٣٧﴾
wakadhālika anzalnāhu ḥukman ʿarabiyyan walaʾini ttabaʿta ahwāʾahum baʿdamā ŷāʾaka mina l-ʿilmi mā laka mina llāhi min waliyyin walā wāq
Y así lo hemos hecho descender como un Juicio en lengua árabe. Y si sigues sus caprichos después del conocimiento que te ha llegado, no tendrás frente a Dios ni protector ni defensor alguno.
37Se dice que un Juicio en lengua árabe se refiere a la totalidad del Corán; es decir, juzga entre la verdad y la falsedad en la lengua de los árabes (Q). Alternativamente, puede aludir a los dictámenes legales que se hallan en el Corán (Q). Esto no significa, sin embargo, que el Profeta solo fuera enviado a los árabes y a quienes han aprendido la lengua árabe, a lo cual se alude en 34:28: Y no te hemos enviado sino como albriciador y advertidor para la totalidad de la humanidad. Pero la mayoría de la gente no sabe; véanse también el comentario a este versículo, así como 4:79; 7:158; 21:107. Según la creencia islámica, el Corán fue revelado en árabe porque Dios eligió a un árabe como Mensajero a través del cual revelar el Corán. Por ello 14:4 afirma: No hemos enviado a ningún mensajero sino en la lengua de su pueblo, para que les aclarase. Otros versículos hablan del Corán como un Corán árabe (12:2; 20:113; 39:28; 41:3; 42:7; 43:3) y [en una] lengua árabe clara (16:103; cf. 26:195; 46:12).
*Y si sigues sus caprichos después del conocimiento que te ha llegado —*esto es: «Si aceptas los caprichos de los idólatras de La Meca adorando a otros fuera de Dios y orientándote hacia una dirección distinta de la Kaʿbah» (Q)— no tendrás frente a Dios ni protector ni defensor alguno. Al-Qurṭubī señala que, aunque este versículo se dirige directamente al Profeta, está destinado a toda su comunidad. Para versículos similares que condenan el seguimiento de los caprichos tras haber obtenido el conocimiento, véanse 2:120, 145; véanse también 5:48; 42:15; 45:18. Respecto a la naturaleza del capricho, véase 45:23c.
Versículo 38
وَلَقَدْ أَرْسَلْنَا رُسُلًۭا مِّن قَبْلِكَ وَجَعَلْنَا لَهُمْ أَزْوَٰجًۭا وَذُرِّيَّةًۭ ۚ وَمَا كَانَ لِرَسُولٍ أَن يَأْتِىَ بِـَٔايَةٍ إِلَّا بِإِذْنِ ٱللَّهِ ۗ لِكُلِّ أَجَلٍۢ كِتَابٌۭ ﴿٣٨﴾
walaqad arsalnā rusulam min qablika waŷaʿalnā lahum azwāŷan wadhurriyyatan wamā kāna lirasūlin an yaʾtiya biʾāyatin illā biʾidhni llāhi likulli aŷalin kitāb
Ciertamente enviamos mensajeros antes de ti y les asignamos esposas y descendencia, y no le corresponde a ningún mensajero traer un signo salvo con el Permiso de Dios; y para cada término hay un Libro.
38Ciertamente enviamos mensajeros antes de ti y les asignamos esposas y descendencia pretende ser una reprensión a quienes objetaban que el Profeta era un mortal, con necesidades humanas (Kl), como en 25:7: Y dicen: «¿Qué le ocurre a este Mensajero, que come alimentos y camina por los mercados? ¿Por qué no se le hace descender un ángel para que sea advertidor junto a él?». En 40:78 la frase Y no le corresponde a ningún mensajero traer un signo salvo con el Permiso de Dios se repite textualmente. Para cada término hay un Libro puede referirse al hecho de que Dios tiene un plazo fijado que Él ha establecido para cada asunto que ha decretado (M), o al tema coránico de la universalidad de la revelación (Bg, Z), para el cual véanse 3:3; 3:19c; 3:85c; 5:48c; 10:47c; 16:36; 22:67; 35:31; 65:12c. Véase también el ensayo «La visión coránica de la historia sagrada y de otras religiones».
Versículo 39
يَمْحُوا۟ ٱللَّهُ مَا يَشَآءُ وَيُثْبِتُ ۖ وَعِندَهُۥٓ أُمُّ ٱلْكِتَٰبِ ﴿٣٩﴾
yamḥū llāhu mā yashāʾu wayuthbitu waʿindahū ummu l-kitāb
Dios borra lo que Él quiere y confirma, y junto a Él está la Madre del Libro.
39Al-Rāzī explica que Dios borra lo que Él quiere y confirma significa que, con arreglo a lo que la Voluntad Divina ha decretado: «Él trae las cosas a la existencia en un momento y las hace inexistentes en otro; da la vida en un momento y causa la muerte en otro; otorga riquezas en un momento y causa la pobreza en otro». La Madre del Libro (Umm al-kitāb; cf. 3:7; 43:4) se refiere, según algunos, a la fuente primordial de la Revelación Divina a partir de la cual se transcriben el Corán y otros libros revelados por Dios (Ṭ); otros la identifican con la Tabla Preservada mencionada en 85:22 (véase 85:22c; Bg, Kl, R, Z), y otros más afirman que se refiere al Conocimiento de Dios (R).
Versículo 40
وَإِن مَّا نُرِيَنَّكَ بَعْضَ ٱلَّذِى نَعِدُهُمْ أَوْ نَتَوَفَّيَنَّكَ فَإِنَّمَا عَلَيْكَ ٱلْبَلَٰغُ وَعَلَيْنَا ٱلْحِسَابُ ﴿٤٠﴾
waʾim mā nuriyannaka baʿḍa lladhī naʿiduhum aw natawaffayannaka faʾinnamā ʿalayka l-balāghu waʿalaynā l-ḥisāb
Tanto si te mostramos parte de lo que les prometemos como si te hacemos morir [antes], a ti solo te corresponde transmitir, y a Nosotros el Ajuste de cuentas.
40Tanto si te mostramos parte de lo que les prometemos como si te hacemos morir [antes] tiene su eco en 10:46 y 40:77 (véase también 10:46c). En el Corán, el deber principal de los profetas es transmitir el mensaje que se les ha encomendado, como en 5:67: ¡Oh, Mensajero! Transmite lo que ha sido hecho descender sobre ti de tu Señor, y si no lo haces, no habrás transmitido Su mensaje (véanse también 2:272; 3:20; 29:18; 88:21–22). A Nosotros el Ajuste de cuentas significa: «Cuando comparezcan ante Nosotros, les retribuiremos» (JJ); cf. 88:26: Luego, ciertamente, con Nosotros está su rendición de cuentas.
Versículo 41
أَوَلَمْ يَرَوْا۟ أَنَّا نَأْتِى ٱلْأَرْضَ نَنقُصُهَا مِنْ أَطْرَافِهَا ۚ وَٱللَّهُ يَحْكُمُ لَا مُعَقِّبَ لِحُكْمِهِۦ ۚ وَهُوَ سَرِيعُ ٱلْحِسَابِ ﴿٤١﴾
awalam yaraw annā naʾtī l-arḍa nanquṣuhā min aṭrāfihā wallāhu yaḥkumu lā muʿaqqiba liḥukmihī wahuwa sarīʿu l-ḥisāb
¿Acaso no han visto cómo nos acercamos a la tierra mermándola en sus confines? Y Dios juzga; nadie puede revocar Su Juicio, y Él es rápido en la cuenta.
41Ellos son las gentes de La Meca (AF, JJ), y cómo nos acercamos a la tierra mermándola en sus confines (cf. 21:44) se refiere a que Dios concede a Muhammad la victoria sobre los mequíes (JJ; véase la Sūra 48) y sus alrededores (AF). Desde una perspectiva espiritual, puede decirse que cuando Dios se acerca a la tierra del corazón del creyente sincero, la merma en sus confines, es decir, desvanece las preocupaciones del creyente por las cosas ajenas a Dios. Para Dios como rápido en la cuenta, véanse también 2:202; 3:19, 199; 5:4; 14:51; 24:39; 40:17.
Versículo 42
وَقَدْ مَكَرَ ٱلَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ فَلِلَّهِ ٱلْمَكْرُ جَمِيعًۭا ۖ يَعْلَمُ مَا تَكْسِبُ كُلُّ نَفْسٍۢ ۗ وَسَيَعْلَمُ ٱلْكُفَّٰرُ لِمَنْ عُقْبَى ٱلدَّارِ ﴿٤٢﴾
waqad makara lladhīna min qablihim falillāhi l-makru ŷamīʿan yaʿlamu mā taksibu kullu nafsin wasayaʿlamu l-kuffāru liman ʿuqbā d-dār
Ciertamente quienes fueron antes de ellos tramaron ardides, pero a Dios pertenece todo plan por entero. Él sabe lo que cada alma se granjea, y los incrédulos sabrán de quién es la Morada Final.
42Aquí a Dios pertenece todo plan por entero, pero en otros lugares se Le denomina el mejor de los que traman (3:54; 8:30), lo cual transmite la idea de que el resultado de todas las cosas se encuentra bajo el control de Dios, ya que Su «ardid» siempre prevalecerá sobre cualquier ardid de los seres humanos; véanse también 7:99; 10:21c; 14:46c; 27:50; 86:15–16. Esta noción está ligada al amplio tema coránico de que todas las malas acciones revierten sobre quienes las cometen, como en 35:43: Pero las malas estratagemas solo envuelven a sus propios autores.
Los incrédulos sabrán de quién es la Morada Final funciona como una elucidación del ardid de Dios mencionado anteriormente en el versículo (Bḍ). Es también una forma de infundir temor en los corazones de los incrédulos, ya que implica que, aunque ahora ignoran el fin de los asuntos, en el Más Allá llegarán a saber quién recibirá el fin loable (R), a saber, el Paraíso, que es la recompensa de la Morada Final (véase 13:20–22c). En otras palabras, de quién es la Morada Final quedará claro para los incrédulos cuando se encuentren con Dios en el Día del Juicio y sean arrojados al Infierno, y los creyentes entren en el Paraíso (Ṭ).
Versículo 43
وَيَقُولُ ٱلَّذِينَ كَفَرُوا۟ لَسْتَ مُرْسَلًۭا ۚ قُلْ كَفَىٰ بِٱللَّهِ شَهِيدًۢا بَيْنِى وَبَيْنَكُمْ وَمَنْ عِندَهُۥ عِلْمُ ٱلْكِتَٰبِ ﴿٤٣﴾
wayaqūlu lladhīna kafarū lasta mursalan qul kafā billāhi shahīdam baynī wabaynakum waman ʿindahū ʿilmu l-kitāb
Y los que no creen dicen: «Tú no eres un enviado». Di: «Dios y quienquiera que posea conocimiento del Libro bastan como testigos entre vosotros y yo».
43Quienquiera que posea conocimiento del Libro (cf. 27:40) se refiere o bien a quienes conocen el Corán y su naturaleza inimitable (Aj, Bḍ), o bien al judío medinés converso al Islam ʿAbd Allāh ibn Salām y a otros conversos judíos y cristianos de quienes se dice que conocían al Profeta Muhammad basándose en referencias en la Torá y el Evangelio (véase 46:10c; Aj). Según los eruditos chiíes, quienquiera que posea conocimiento del Libro se refiere a los Imanes chiíes (aʾimmat āl Muḥammad; Ṭū) en general y/o a ʿAlī ibn Abī Ṭālib específicamente (Qm).
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Capítulos y estudios de caso que tratan esta sura, con el número de referencias a ella.
Fuentes que cita Reynolds
Libros bíblicos y textos de la Antigüedad tardía citados en el comentario de esta sura. Cada uno lleva a todos los pasajes del Corán donde aparece.
Informe
Análisis Exhaustivo de la Sura 13: al-Raʿd (El Trueno)
1. Resumen Ejecutivo
El presente documento sintetiza el contenido y los comentarios de la Sura 13, al-Raʿd (El Trueno), un texto fundamental que aborda la tensión entre la revelación divina y la incredulidad humana. El núcleo del documento se centra en la afirmación del origen divino del Libro (el Corán) y la presentación de la naturaleza como un compendio de "signos" (āyāt) que atestiguan la soberanía de Dios.
Conclusiones y temas críticos:
- La Naturaleza como Teofanía: Fenómenos como el trueno, el rayo, el movimiento de los astros y la variedad de la vida vegetal no son meros eventos biológicos o físicos, sino actos de glorificación divina y pruebas para quienes "reflexionan" y "entienden".
- La Paradoja de la Incredulidad: A pesar de la evidencia en el orden cósmico y la veracidad del Profeta, la mayoría de la humanidad rechaza la Resurrección y exige señales milagrosas adicionales, ignorando las advertencias históricas de naciones pasadas.
- La Transformación Interior: Se establece una conexión directa entre el estado del corazón y el recuerdo de Dios (dhikr). El texto enfatiza que Dios no cambia la condición de un pueblo hasta que este cambia lo que hay en su interior.
- Dualidades Ontológicas: El documento utiliza parábolas (como la del agua y la escoria) para distinguir permanentemente entre la Verdad (lo que beneficia) y la Falsedad (lo que se desvanece).
Tensiones Identificadas:
- Origen Cronológico: Existe una falta de consenso académico y tradicional sobre si la sura es de origen mecano o medinense, o una combinación de ambos, lo que afecta la interpretación de ciertos contextos históricos (como el Tratado de Ḥudaybiyah).
- La naturaleza de los "Signos": Existe una tensión entre la demanda de milagros físicos por parte de los incrédulos (mover montañas, hablar con los muertos) y la respuesta divina que señala la suficiencia de la revelación y el orden natural.
2. Análisis Temático
A. La Revelación y la Veracidad del Libro
La sura comienza y termina reafirmando que lo enviado al Profeta es la Verdad.
- El Libro y los Signos: Las letras aisladas (Alif, Lām, Mīm, Rā) abren el texto, vinculándolo a una serie de suras que hablan sobre la autoridad del Libro. Aunque el Corán es la verdad absoluta, el texto observa con realismo que "la mayoría de la humanidad no cree".
- El papel del Profeta: Se define a Muhammad principalmente como un "advertidor" (naḏīr). Ante las demandas de milagros, el texto aclara que cada pueblo tiene un guía y que los milagros solo ocurren con el permiso de Dios.
- El Juicio en Árabe: La revelación se presenta como un "Juicio en Árabe", subrayando que Dios envía mensajeros en la lengua de su pueblo para facilitar la claridad, aunque su mensaje tiene un alcance universal para toda la humanidad.
B. El Orden Cósmico como Evidencia Metafísica
El texto detalla una serie de maravillas naturales como argumentos contra el naturalismo puro.
- La Sustentación de los Cielos: Dios elevó los cielos "sin pilares que podáis ver". Los comentaristas debaten si esto significa que existen pilares invisibles o que no hay pilares en absoluto, pero el consenso es que Dios sostiene el orden cósmico (v. 2).
- Geografía y Botánica: Se destaca la existencia de terrenos colindantes, viñedos y palmeras que, siendo "regados por una misma agua", producen frutos con diferentes sabores, colores (dulce/ácido, claro/oscuro) y calidades. Este fenómeno se utiliza para refutar explicaciones puramente materiales: si el agua es la misma, la variedad solo puede explicarse por la voluntad de un Creador único (v. 4).
- El Trueno y los Ángeles: El trueno, del cual la sura toma su nombre, es personificado como un ser que "himna Su alabanza" por temor y asombro, al igual que los ángeles. Algunas tradiciones sugieren que "Trueno" es el nombre del ángel que controla las nubes.
C. La Psicología del Corazón y el Dhikr
Un punto central de la sura es la relación entre la paz interior y la memoria de la divinidad.
- La Paz en el Recuerdo: El versículo 28 establece que "en el recuerdo de Dios se sosiegan los corazones". Los comentaristas sufíes identifican esto como el estado de la "alma en paz" (al-nafs al-muṭmaʾinnah).
- La Alquimia Espiritual: El recuerdo de Dios es descrito como un elixir que transforma el "plomo" del alma en "oro", purificando el "espejo del corazón" de la herrumbre producida por el olvido y las malas acciones.
- El "Ojo del Corazón": Un corazón pulido se convierte en el "ojo del corazón" (ʿayn al-qalb), capaz de reflejar la Realidad Divina sin la barrera del ego.
D. La Escatología y la Resurrección
La sura aborda la incredulidad ante la vida después de la muerte.
- El Asombro de los Incrédulos: El texto califica de "asombrosa" la pregunta de los incrédulos: "¿Cuando seamos polvo, seremos acaso creados de nuevo?". Para el texto, esta duda es la raíz de su desobío.
- Consecuencias del Rechazo: Aquellos que rechazan la verdad tendrán "grilletes en sus cuellos" y habitarán el Fuego. Se advierte que el castigo en el Más Allá será "más penoso" y "más desgraciado" que cualquier tribulación mundana.
- La Morada Final: Los rectos heredarán los "Jardines del Edén", donde entrarán con sus padres, cónyuges y descendencia virtuosa, recibidos por ángeles con el saludo de "Paz sea con vosotros por vuestra paciencia".
E. Conducta Ética y el Pacto Divino
Se definen las características de "quienes poseen intelecto":
- Cumplimiento de Compromisos: Cumplen el pacto con Dios (mīṯāq) y no rompen la alianza. Este pacto incluye tanto el compromiso pre-temporal de la humanidad (reconocer la soberanía de Dios) como las obligaciones morales y legales diarias.
- Vínculos Sociales: "Unen lo que Dios ha mandado que se una", lo cual se interpreta como mantener los lazos familiares, ser generosos con los pobres y cumplir con todos los actos de obediencia.
- Respuesta al Mal: Repelen el mal con el bien, actuando no por ostentación, sino "buscando el Rostro de su Señor".
3. Síntesis Transversal
Perspectivas de los Comentaristas
El texto revela una rica diversidad de interpretaciones entre las escuelas de pensamiento:
- Interpretación Filosófica y Sufí: Autores como al-Suhrawardī ven en el "rayo" un símbolo de las iluminaciones divinas repentinas que descienden sobre el alma. Al-Kāshānī interpreta los "rayos" como las "glorias augustas" de la Divinidad que aniquilan los deseos egoístas.
- Interpretación Jurídica y Teológica: Se discute el concepto de qadar (medida), afirmando que todo en la creación existe según una medida precisa determinada por Dios.
- Interpretación Shiíta: Respecto al versículo final sobre "quien posee conocimiento del Libro", los eruditos shiítas identifican a este testigo como los Imanes, específicamente ʿAlī ibn Abī Ṭālib.
Simbolismos Recurrentes
| Símbolo | Significado de la Verdad | Significado de la Falsedad |
|---|---|---|
| Agua / Torrente | El agua pura que permanece y beneficia. | La espuma (froth) que sube a la superficie y desaparece. |
| Metales (Oro/Plata) | El metal puro extraído tras la fundición. | La escoria o desecho generado por el fuego. |
| Luz / Oscuridad | El vidente (creyente) y el conocimiento. | El ciego (incrédulo) y la ignorancia. |
4. Detalles Worth Preserving
Terminología Específica
- Umm al-Kitāb (Madre del Libro): Referencia a la fuente fundamental de la revelación o al conocimiento eterno de Dios (Preservada en la Tabla).
- Miḥāl (Ira/Trama): Derivado de ḥīlah (astucia). Se describe a Dios como "severo en Su ira" o "el mejor de los que traman", indicando que Su plan siempre prevalece.
- Ṭūbā (Bienaventuranza): Término que describe el estado gozoso en el Paraíso, a veces identificado como un árbol específico en el Jardín.
- Ar-Raḥmān (El Compasivo): El texto menciona la resistencia de los mecanos a este nombre específico de Dios (relevante en el contexto del Tratado de Ḥudaybiyah).
Datos y Figuras Clave
- Arbad ibn Rabīʿah: Personaje histórico que, según algunos comentaristas, fue alcanzado por un rayo tras intentar asesinar al Profeta.
- ʿAbd Allāh ibn Salām: Converso judío mencionado como uno de los que "poseen conocimiento del Libro".
- ʿUmar ibn al-Khaṭṭāb: Citado por su máxima de autoevaluación: "Pedíos cuentas a vosotros mismos antes de que se os pidan cuentas".
Citas Directas Relevantes
- "Dios no cambia lo que hay en un pueblo hasta que ellos cambian lo que hay en sí mismos" (v. 11).
- "¿No es en el recuerdo de Dios donde los corazones encuentran paz?" (v. 28).
- "La vida de este mundo, comparada con la del Más Allá, no es sino un goce pasajero" (v. 26).
5. Cuestiones Abiertas y Lagunas
Las fuentes dejan sin resolver o mantienen ambigüedad en los siguientes puntos:
- Localización Temporal: No hay una conclusión definitiva sobre si la sura es mecano o medinense, lo que genera dudas sobre si ciertas alusiones (como el castigo o la victoria) se refieren a la toma de La Meca o a eventos anteriores.
- Identidad de los Testigos: Aunque se menciona a "quien posee conocimiento del Libro", la identidad exacta (si son sabios de la comunidad, conversos de las "Gentes del Libro" o figuras específicas como los Imanes) sigue siendo un punto de divergencia sectaria y académica.
- Naturaleza de los "Pilares": La descripción física de la arquitectura del cielo ("sin pilares que veáis") permanece como una metáfora abierta a interpretaciones tanto literales como puramente metafísicas sobre la voluntad divina.
Infografía
Diapositivas
Mapa mental
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- Serie alif, lām, rāʾ
- Título: Derivado del trueno (v. 13)
- Lugar de revelación: Incierto (Makkan/Madinan)
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- Fuente Divina del Corán
- Unicidad de Dios (Tawhid)
- Resurrección y Juicio
- Conocimiento de lo oculto y lo manifiesto
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- Cielos sin pilares
- Sol y Luna en órbitas fijas
- Extensión de la tierra y montañas
- Variedad de frutos y cultivos
- Parábola de la lluvia y los metales
- Glorificación del trueno y ángeles
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- Cumplimiento del pacto con Dios
- Unión de lazos familiares
- Paciencia y oración
- Repeler el mal con el bien
- Corazones en paz mediante el dhikr
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- Duda sobre la nueva creación
- Exigencia de milagros físicos
- Corrupción en la tierra
- Soberbia y burla a los mensajeros
- Castigo en este mundo y el próximo
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- Función de advertidor
- Juicio en lengua árabe
- Limitación: Solo Dios trae los signos
- Deber de proclamar el mensaje
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- Dhikr: Recuerdo de Dios
- El Corazón como espejo
- Madre del Libro (Umm al-kitāb)
- Arrepentimiento y Guía
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Tabla de datos
| Rango de versículos | Tema central | Breve resumen del mensaje | Naturaleza de los versículos (Inferred) | Contexto histórico o geográfico | Fuente |
|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Veracidad de la Revelación | Afirmación de que el Libro enviado por Dios es la verdad, aunque la mayoría de la humanidad no crea en él. | Doctrinal | Makkan/Madinan (disputado); mención de que la mayoría de la gente no cree. | [1] |
| 2-4 | Signos de Dios en la Creación | Descripción del orden cósmico (cielos, sol, luna) y de la tierra (montañas, ríos, frutos) como pruebas de la existencia y el poder de Dios. | Exhortativo / Doctrinal | Observación de fenómenos naturales para guiar a los que reflexionan. | [1] |
| 5-7 | Duda sobre la Resurrección y demanda de signos | Crítica a quienes dudan de la nueva creación tras la muerte y a quienes piden signos milagrosos a pesar de las advertencias pasadas. | Exhortativo | Makkan (referencia a los idólatras de Makkah que se burlaban de la resurrección). | [1] |
| 8-15 | Omnisciencia divina y sumisión de la naturaleza | Dios conoce lo oculto y lo manifiesto; el trueno y los ángeles le glorifican, y todo en el universo se postra ante Él. | Doctrinal | Mención del ángel del trueno y eventos como el rayo que hirió a Arbad ibn Rabīʿah. | [1] |
| 16-17 | Parábolas de la Verdad y la Falsedad | Uso de analogías naturales (agua y espuma, metales fundidos) para ilustrar cómo la verdad permanece y la falsedad desaparece. | Parábola | Argumento contra el politeísmo de los idólatras de Makkah. | [1] |
| 18-25 | Cualidades de los creyentes vs. los corruptos | Contraste entre quienes cumplen el pacto con Dios (recompensa del Paraíso) y quienes lo rompen y corrompen la tierra (maldición). | Legal / Exhortativo | Definición del pacto primordial y responsabilidades morales de los seres humanos. | [1] |
| 26-29 | Provisión divina y paz en el recuerdo de Dios | Dios otorga sustento y guía a quien se arrepiente; los corazones encuentran sosiego únicamente en el recuerdo de Dios (dhikr). | Exhortativo | Fundamento espiritual para la práctica del recuerdo (dhikr). | [1] |
| 30-32 | Misión del Profeta y rechazo de los signos | El Profeta es enviado a una comunidad que rechaza al Compasivo; se aclara que la guía depende de la voluntad de Dios, no de milagros externos. | Doctrinal | Mención del Tratado de Hudaybiyah (rechazo al nombre 'al-Rahman') y el asedio de Makkah. | [1] |
| 33-35 | Justicia divina y el fin de los dos grupos | Dios vigila cada alma; los idólatras serán castigados mientras que los reverentes heredarán un Jardín de delicias eternas. | Doctrinal / Parábola | Crítica a las divinidades asociadas por los idólatras. | [1] |
| 36-43 | La naturaleza del Corán y el testimonio final | El Corán es un juicio en árabe; el deber del Profeta es proclamar, mientras que a Dios le corresponde el juicio final y la victoria sobre los planes de los disbelievers. | Legal / Doctrinal | Mención de la victoria de Muhammad (conquista de Makkah) y el testimonio de los sabios de la Escritura. | [1] |