El NobleCORÁN القرآن الكريم Personajes
En pocas palabras · Reynolds

Hermano de Moisés, llamado por Dios para ayudar a Moisés en su misión profética y en su confrontación con Faraón.

20 versículos 19 pasajes 12 suras 21 comentarios de Reynolds
A lo largo de la revelaciónprimeras reveladas → últimas
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Pasajes y comentarios

Los versículos de tu traducción que lo nombran, en el orden del muṣḥaf. Bajo cada pasaje, el comentario de The Study Quran y el de Reynolds sobre esos mismos versículos.

2 al-BaqarahLa VacaMedinense · rev. 87 · 1 versículo Abrir
2:248

248 Y su profeta les dijo: «Ciertamente el signo de su soberanía será que os llegará el arca trayendo sosiego de vuestro Señor y una reliquia dejada por la Casa de Moisés y la Casa de Aarón, transportada por los ángeles. En verdad, en ello hay un signo para vosotros, si sois creyentes».

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 248

Los comentaristas relatan que el Arca de la Alianza fue restituida —tras haber estado extraviada o capturada en combate— a modo de prodigio acreditativo de la investidura de Saúl, si bien en este pasaje buena parte de las noticias exegéticas parece abrevar en fuentes bíblicas y talmúdicas. En la crónica veterotestamentaria, el arca fue devuelta por los filisteos tras ser azotados por plagas mortíferas, permaneciendo luego custodiada en una morada privada en Quiriat-jearim, al noroeste de Jerusalén, durante largos años. Los exégetas bíblicos resaltan que en dicho interregno los israelitas experimentaron una profunda decadencia espiritual, mostrándose indiferentes hacia el arca mientras Samuel se afanaba en restaurar la religión. En efecto, en 1 Crónicas 13:3 David declara: «Porque no hemos consultado el arca en los días de Saúl». El destino del arca bajo el reinado de Saúl no se describe en la Biblia salvo para dar cuenta de su preterición.

En el v. 248, el arca reaparece en la vida del pueblo hebreo funcionando como señal irrefutable de la veracidad profética de Samuel respecto a Saúl, mas sin consignar pormenores cronológicos. Desde la perspectiva coránica, ello podría sugerir que la cronología tradicionalmente deducida de 1 Samuel —en la que el arca regresa decenios antes de la unción de Saúl— obedece a un error de lectura, contingencia plausible si se contempla la historiografía de Samuel como una superposición de tradiciones paralelas más que como una secuencia lineal uniforme, de suerte que el arca retornara cabalmente cuando Samuel consagró a Saúl como monarca. La recuperación de un objeto sacratísimo largo tiempo desatendido revistiría un hondo dramatismo espiritual para los israelitas, incitándolos a reencontrarse con su memoria sagrada. Alternativamente, cabría interpretar que el profeta Samuel, al aducir el arca como portento, les manifestaba en rigor: «El arca ha regresado a vosotros mientras ejercía como vuestro juez; creed, pues, en mi profecía sobre Saúl» (Ṭ). En una tradición musulmana se refiere que los israelitas, a excepción de una sola familia custodia, tuvieron vedado acercarse al arca desde su restitución filistea hasta los tiempos de Saúl, significando que, aun no hallándose en manos gentiles, sus bendiciones permanecían inaccesibles para el pueblo (Ṭ).

El sosiego o serenidad (sakīnah) depositado en ella alude bien a una reliquia tangible capaz de infundir sosiego en los corazones israelitas, bien a una gracia espiritual específica denominada propiamente sakīnah albergada en su interior. Ciertos comentaristas señalan que la sintaxis árabe consiente la traducción: «que el arca vendrá a vosotros portando sosiego de vuestro Señor» (R). Esta presencia de sosiego divino (sakīnah) comparece asimismo en 9:26, 40; 48:4, 18, 26. Entendida como portadora de paz espiritual, podría remitir a testimonios proféticos legados por Moisés y Aarón que vaticinaban los triunfos militares que Saúl les depararía (Ṭ).

La reliquia o remanente dejado por Moisés y Aarón ha recibido diversas interpretaciones, contándose entre ellas la vara de Moisés (v. 60), los fragmentos de las tablas pétreas que Moisés descendió del Sinaí (7:150), un recipiente con el maná (véase el v. 57) y vestiduras litúrgicas de Moisés y Aarón, incluidas las sandalias de Moisés (véase 20:12; Q, Ṭ).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
2:248

El Corán parece insinuar que Saúl presentará el arca como señal de su reinado. En el relato bíblico, el arca se pierde a manos de los filisteos antes de que Saúl se convierta en rey, y luego —después de acarrear toda suerte de calamidades sobre los filisteos— es instalada en Quiriat-Jearim (1Sa 7:2). Es David, no Saúl, quien finalmente traslada el arca a Jerusalén (2Sa 6; 1Ch 13:5–6; véase BEQ, 367).

Nuestro traductor vierte que el arca vendrá «portando sosiego [ár. sakīna] de vuestro Señor» (cf. 9:26, 40; 48:4, 18, 26). La raíz árabe de sakīna significa «morar, habitar» o «estar en paz, tranquilo» (y en otros pasajes —9:26, 40 y 48:4, 18, 26— puede tener el sentido de «sosiego» o «tranquilidad»). No obstante, el Corán establece con claridad aquí que esta sakīna está en el arca (fīhi). Esto coincide con el uso de los textos arameos que se refieren a la shekīntā de Dios (es decir, Su morada o presencia) residiendo en el arca (véase FV, 174). El Targum Onqelos sobre Éxodo 25:8 pone en boca de Dios la siguiente declaración: «Que hagan ante Mí un santuario y Yo haré que mi presencia [shekīntā] repose en medio de ellos» (véase también b. Sotah, 13a). La locución árabe «portando una sakīna de vuestro Señor» parece, por tanto, una fórmula que expresa «portando la presencia de vuestro Señor» (en el arca).

Las «reliquias dejadas» son los objetos que Dios ordenó a Moisés colocar en el arca: las tablas de la Ley (Exo 25:16, 21; 40:20; cf. Deu 10:2, 5; 1Ki 8:9), el maná (Exo 16:33) y la vara de Aarón (Num 17:25; cf. Heb 9:4). La referencia a los ángeles parece reflejar el diseño del arca, que contaba con una figura angélica a cada lado con las alas extendidas (Exo 25:18–20; 22; cf. Num 7:89; 1Ki 8:6–7; 1Ch 28:18; 2Ch 5:7–8).

Otras menciones en el comentario de esta sura1
4 al-NisāʾLas mujeresMedinense · rev. 92 · 1 versículo Abrir
4:163

163 En verdad, te hemos revelado a ti como revelamos a Noé y a los profetas que le sucedieron, y como revelamos a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las Tribus, y a Jesús, Job, Jonás, Aarón y Salomón; y a David le concedimos los Salmos;

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 163

Múltiples versículos similares presentan relaciones de los mensajeros de Dios a través de los cuales Él transmitió la revelación, todos los cuales los musulmanes deben aceptar (p. ej., 2:136; 3:84; 6:83–89; 19:49–58). En este contexto particular, algunos lo contemplan como una réplica a quienes pedían al Profeta que hiciera descender sobre ellos un libro del Cielo (v. 153), desvirtuando su pretensión de que Dios no había enviado un libro a nadie con posterioridad a Moisés (Ṭ, Z). Los Salmos otorgados a David traduce al-Zabūr, que, empleado en singular y con artículo determinado, y ciertamente vinculado explícitamente a David, se asume universalmente como referido a los Salmos (17:55; 21:105), algunos de los cuales la tradición judeocristiana considera de autoría davídica. Cuando este vocablo se emplea en plural (zubur) y no se asocia a David como profeta, se traduce llanamente como «escrituras» (p. ej., 3:184; 16:44; 26:196). Este es el primer lugar del texto coránico donde las figuras bíblicas de Job y Jonás son identificadas como profetas; para más datos sobre Job, véanse 6:84; 21:83–84; 38:41–44; y sobre Jonás, véanse 6:86; 10:98; 37:139–48; 68:48–50.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
4:163–65

La lista de profetas aquí (exclusivamente bíblicos) puede compararse con otras: 2:136; 3:84; 6:84–86; 21:48–91; 33:7; 42:13; 37:75–148. El lugar de Jesús en medio de la lista de profetas (entre «las tribus» y Job) del versículo 163 no sigue el orden de la Biblia ni ningún orden cronológico tradicional. Su nombre podría figurar en este lugar debido a la preocupación del Corán por la rima, si se asume que este largo versículo podría dividirse en versículos rimados más cortos: «tribus» (ár. asbāṭ) y Salomón (ár. sulaymān) quedarían al final de versículos; Jesús (ár. ‘īsā) quedaría al comienzo de un versículo en una posición prominente paralela a la de Noé y David.

La declaración al final del versículo 163, «a David le dimos los Salmos» (zabūr; en otros lugares el plural zubur se usa para la escritura en general; sobre esto véase el comentario a 17:55, con referencias adicionales), refleja la idea tradicional judía y cristiana de que David es el autor principal de los Salmos. Esta idea se hace evidente ya en el Midrás (Avot 6:9) y en textos del Nuevo Testamento (p. ej., Mar 12:36–37), que atribuyen versos de los Salmos a David. La alocución directa de Dios a Moisés (v. 164) refleja Números 12:4–8 (cf. Éxo 33:11; Deu 5:4–5). Véase también el comentario a 2:253 (con referencias adicionales).

6 al-AnʿāmEl GanadoMequí · rev. 55 · 1 versículo Abrir
6:84

84 Y le concedimos a Isaac y a Jacob, a cada uno guiamos. Y a Noé guiamos con anterioridad, y de entre su descendencia, a David, Salomón, Job, José, Moisés y Aarón; así es como retribuimos a los virtuosos.

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 84

Y le concedimos —a saber, a Abraham— su descendencia, Isaac y Jacob, a título de galardón por su acatamiento y devoción en el culto al Dios Único tras haber abandonado a su pueblo (IK, Ṭ). Todos los personajes enumerados por su nombre en los vv. 84–86 son reconocidos como profetas en el islam. Isaac se menciona habitualmente junto a su padre Abraham, su hermano Ismael o su hijo Jacob. Isaac y Jacob figuran catalogados a la par como profetas en 19:49 y asimismo como una dádiva divina conferida a Abraham en 21:72; véase el comentario a 51:27–30 para la escena en que Abraham y su esposa Sara reciben la buena nueva de la inminente concepción de Isaac. Y a Noé lo habíamos guiado antes, habida cuenta de que Noé antecede en el tiempo a Abraham. Y de su descendencia alude a la progenie de Noé, si bien la inmensa mayoría de las figuras citadas en los vv. 84–86 constituyen igualmente descendientes de Abraham. Para la historia de Noé, véanse 7:59–64; 10:71–73; 11:25–48; 23:23–30; 26:105–21; 37:75–82; 54:9–15; Sūrah 71. Para David, véanse 2:251; 4:163; 17:55; 21:78–80; 27:15–16; 34:10–11; 38:17–26. Para Salomón, vástago de David, véanse 21:78–82; 27:15–44; 34:12–16; 38:30–40. Para Job, a quien se señala como vástago de Isaac por mediación de su hijo Esaú (Ṭ), véanse 21:83–84; 38:41–44. Para José, véase la Sūrah 12. Extensos relatos coránicos en torno a Moisés y Aarón se hallan en 2:49–74; 5:20–26; 7:103–55; 10:75–90; 18:60–82; 20:9–99; 26:10–67; 27:7–14; 28:3–47; 43:46–56; 79:15–26. Así retribuimos a los que hacen el bien, tales como estos profetas, recompensados merced a su paciencia y sumisión en el crisol de la prueba (Ṭ).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
6:84

Sobre la posibilidad de que el Corán considere tanto a Isaac como a Jacob hijos de Abraham, véase el comentario a 29:27 (con más referencias).

Otras menciones en el comentario de esta sura2
7 al-AʿrāfLas AlturasMequí · rev. 39 · 3 versículos Abrir
7:122

122 el Señor de Moisés y de Aarón!».

Comentario · The Study Quran2 bloques
vv. 111–126

La reacción de los próceres en los vv. 109–10 prepara el certamen entre Moisés y los hechiceros de Egipto, relatado asimismo en 20:58–70 y 26:36–48 (cf. 10:79–82, donde los hechiceros retan a Moisés con sus ardides, pero él no responde con suertes semejantes). La Biblia proporciona una reseña sumamente escueta de este duelo con los magos egipcios, en el cual es Aarón quien arroja el báculo (Éxodo 7:8–13). En el Corán, la narración de Moisés y los hechiceros suscita una profunda meditación sobre la correlación entre profecía, milagros y hechicería, deslindando las fronteras entre el milagro y la magia en punto a su causalidad, poder y consistencia ontológica. Faraón y los suyos acusan a Moisés de hechicería en otros pasajes (10:76; 20:57, 63; 26:34; 27:13; 28:36; 40:24; 51:39), al igual que otros profetas, incluidos Muḥammad y Jesús, fueron objeto de idéntica calumnia por parte de sus contemporáneos (cf. 5:110; 10:2; 11:7; 34:43; 37:15; 38:4; 43:30; 46:7; 51:52; 54:2; 61:6; 74:24). Dado que los milagros de los profetas suelen ser tachados de mera prestidigitación por sus detractores y carecen de efecto ante los corazones endurecidos, se deduce que la función primordial de los portentos radica en afianzar la fe en quienes albergan ya una receptividad interior hacia ella —como los hechiceros en este pasaje— así como en los vacilantes entre la fe y la incredulidad. Estos prodigios, al igual que los mensajes proféticos mismos, sirven para distinguir a las almas nobles y descarriadas de una comunidad de aquellos que, a semejanza de Faraón, tienen un corazón tan petrificado que resulta impermeable a cualquier signo o mensaje divino. Véase también 43:49c.

vv. 121–122

Los magos proclaman su fe en el Señor de los mundos, título común para Dios que recorre el texto sagrado (véase 1:2c); se invoca en múltiples ocasiones en esta sūrah (véase vv. 54, 61, 67, 104) y es recurrente en las memorias de los profetas antiguos. La precisión formulada por los hechiceros al identificar al Dios que ahora confiesan como el Señor de Moisés y de Aarón tenía por finalidad, según varios exegetas, disipar toda ambigüedad evidenciando que se postraban ante el Dios Único y no ante Faraón, quien se arrogaba rango divino (véase 28:38). Al-Rāzī sugiere además que los hechiceros nombraron a la par a Moisés y a Aarón porque, de haber aludido tan solo al «Señor de Moisés», Faraón habría podido atribuirse la pleitesía a sí mismo, habida cuenta de que había «criado» (rabbā, de la misma raíz que rabb, «Señor») a Moisés en su palacio durante su niñez (véase 26:18; 28:7–9). Aarón, hermano carnal de Moisés, es reconocido igualmente como profeta en el Corán (19:53). Al igual que en las Escrituras bíblicas, fue comisionado por Dios para escoltar a Moisés ante Faraón —a petición del propio Moisés— (10:75; 28:34–35; Éxodo 4:10–16), sirviendo de lugarteniente en la peregrinación por el desierto con los Hijos de Israel (7:142; 20:25–36).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
7:59–137

visión de conjunto Aquí el Corán relata una serie de relatos que involucran a profetas, incrédulos y el castigo divino. Esta serie, o una versión de ella, se encuentra principalmente en cuatro suras (cf. también 37:75–148, una serie de narraciones que conciernen exclusivamente a personajes bíblicos):

7: Noé, vv. 59–64; Hūd, 65–72; Ṣāliḥ, 73–79; Lot, 80–84; Shuʿayb, 85–93; Moisés, 103–62 11: Noé, vv. 25–49; Hūd, 50–60; Ṣāliḥ, 61–66; Abraham y Lot, 69–83; Shuʿayb, 84–95; Moisés, 96–99 26: Moisés, vv. 10–68; Abraham, 69–102; Noé, 105–22; Hūd, 123–40; Ṣāliḥ, 141–59; Lot, 160–75; Shuʿayb, 176–91. 54: Noé, vv. 9–17; Hūd, 18–20; Ṣāliḥ, 23–32; Lot, 33–40; Moisés, 41–42

En cada caso, el Corán se propone enseñar una lección acerca del castigo divino, no describir la historia de la salvación. En este aspecto, el Corán es más cercano en espíritu a 2 Pedro 2, que alude a las historias de Noé y Lot en aras de la exhortación moral, de lo que es a las narraciones del Antiguo Testamento. En última instancia, sin embargo, estos relatos se comprenden mejor a la luz de la propia profetología del Corán; es decir, el Corán proyecta la imagen y el mensaje de su propio profeta sobre figuras pretéritas para convencer a su audiencia de aceptar y obedecer a Muḥammad (y evitar el destino de pueblos anteriores condenados).

Los relatos de Moisés (Q 7:103–62; 11:96–99; 26:10–68; 54:41–42) en estas suras no siguen estrictamente la estructura formulaica de las otras historias proféticas. Véase el comentario a 20:9–16 (sobre el llamamiento de Moisés); 26:18–29 (sobre la confrontación con el Faraón); 28:7ss. (sobre la infancia y los primeros años de Moisés); 40:23ss. (sobre el Faraón y Hamán).

7:142

142 Y citamos a Moisés durante treinta noches, y las completamos con diez [más]; así se cumplió el plazo fijado por su Señor de cuarenta noches. Y Moisés dijo a su hermano Aarón: «Ocupa mi lugar entre mi pueblo, actúa rectamente y no sigas el camino de los corruptores».

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 142

Moisés permaneció cuarenta noches en el monte Sinaí, la cumbre sacrosanta ensalzada en 95:2 y denominada en otros pasajes simplemente «el Monte» (véase 2:63, 93; 4:154); véase también 2:51; Éxodo 24:18. Es unánime la tradición según la cual este retiro coincidió cronológicamente en el calendario islámico con la totalidad del mes de Ḏū-l-Qaʿdah y los diez primeros días de Ḏū-l-Ḥiŷŷah (Mw, Ṭ, Z) —los dos últimos meses del cómputo lunar árabe, venerados como sagrados desde la era preislámica—, culminando en la Fiesta del Sacrificio (ʿĪd al-aḍḥā; Ṭ). A lo largo de este retiro, Moisés guardó ayuno estricto y mantuvo un diálogo íntimo y directo con Dios (Mw, R, Ṭs, Z). Algunos refieren que ayunó durante los primeros treinta días y que la Torá le fue revelada durante los diez días complementarios (R, Ṭū). Según ciertas crónicas, Moisés anunció inicialmente a los suyos que se ausentaría durante treinta jornadas, pero Dios dispuso que permaneciera diez días más para poner a prueba la fe de los israelitas ante la demora de su caudillo (Qm). Moisés ruega a su hermano Aarón que «ocupe su lugar» al frente del pueblo durante su ausencia. Ocupa mi lugar vierte uŷlufnī, vocablo emparentado con jalīfah («califa»), que connota representante o sucesor en el mando comunitario tras el deceso del Profeta. A Aarón se le encarga actuar rectamente, esto es, afianzar a los israelitas en el culto a Dios y la sumisión a Su ley (Ṭ) o corregir con firmeza a los revoltosos en ausencia de Moisés (Ṭs).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
7:142

En este punto, el Corán hace decir a Moisés a su hermano Aarón: «Sé mi khalīfa», lo cual Qarai traduce como «Sé mi sucesor». Khalīfa, no obstante, se entiende mejor aquí como «viceregente» o «representante» (cf. la traducción de Asad: «Ocupa mi lugar entre mi pueblo»). Aunque el Corán sitúa la designación de Aarón como representante de Moisés después de la huida de Egipto (y del pacto en el Sinaí), parece estar emparentada con Éxodo 4 (el encuentro inicial de Moisés con Dios en el Sinaí), donde Dios dice a Moisés: «[Aarón] hablará al pueblo en tu lugar; él será tu boca, y tú serás para él como Dios que lo inspira» (Éx 4:14–16; cf. Éx 7:1–2).

7:150

150 Y cuando Moisés regresó a su pueblo, enojado y afligido, dijo: «¡Qué mal es lo que hicisteis en mi ausencia! ¿Acaso quisisteis apresurar el Mandato de vuestro Señor?». Y arrojó las Tablas y asió a su hermano por la cabeza, tirando de él hacia sí. Dijo [Aarón]: «¡Hijo de mi madre! Ciertamente el pueblo me consideró débil y a punto estuvo de matarme. No hagas, pues, que los enemigos se regocijen con mi desgracia, ni me pongas con el pueblo injusto».

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 150

Cf. 20:86. Moisés regresó ante su pueblo hallándose ya airado y apesadumbrado, antes siquiera de verlos, porque Dios le había notificado su extravío mientras permanecía todavía en la montaña (véase 20:83–85; 20:83–84c). Apesadumbrado traduce asifan, término que puede connotar tristeza, mas asimismo una indignación vehementísima (Mw, Ṭ, Z). Su cólera iba dirigida contra su pueblo, pero quizá también contra sí mismo por haberlos dejado desatendidos (Mw, Su), en tanto que su aflicción obedecía tanto al grave extravío de su gente como al tener que truncar el íntimo coloquio con Dios (Mw, Su), ya que el relato de este suceso en 20:83–85 da a entender que Moisés hubo de abreviar su estancia en el monte para atajar el trance. ¡Qué detestable es la conducta que habéis seguido en mi ausencia! pudo haber ido dirigido a los israelitas en general o a sus cabecillas, incluido Aarón (Z); en mi ausencia [lit. «después de mí»] puede significar mientras Moisés se hallaba ausente (IK, Ṭ, Ṭs) o después de que Moisés hubiera asentado el canon del monoteísmo genuino (R, Z). ¿Queréis apresurar el Designio de vuestro Señor? puede guardar relación con la orden impartida de aguardar el retorno de Moisés. Apunta de este modo a la impaciencia de estos respecto al retorno de Moisés de su cita con Dios y al hecho de que intentaran precipitarlo (IK, Ṭ, Ṭs, Z). Véase 7:142c, donde se menciona que la permanencia de cuarenta días de Moisés en la montaña fue, según se refiere, diez días más prolongada de lo que su pueblo aguardaba. Cabe entenderlo igualmente como una alusión a que precipitaron sobre sí el juicio de Dios mediante sus actos (R), advertencia coránica reiterada a los incrédulos (véase, p. ej., 6:57–58; 10:50–51). En sentido más amplio, la interrogación puede pretender increparles por su impaciencia ante el cumplimiento de la Promesa divina; véase 20:86, donde Moisés formula en idéntico marco: ¿Acaso vuestro Señor no os hizo una hermosa promesa? ¿Acaso el pacto se os hizo demasiado largo?

Moisés arroja las Tablas movido por la ira (Ṭ) y la consternación (Z) al contemplar la idolatría de su pueblo, quebrándolas (R, Ṭ, Z), al igual que en la narración bíblica (Éxodo 32:19). Acto seguido ase a su hermano, Aarón, irritado por haber flaqueado en su encargo de preservar a los israelitas en la rectitud (véase 7:142c). Para otro relato del careo de Moisés con Aarón, véase 20:92–94. Aarón suplica a Moisés llamándole ¡Hijo de mi madre!, en vez de simplemente «hermano mío», en una tentativa de apelar a la ternura y conmiseración fraterna de Moisés (IK, Ṭ, Z). Disculpa su proceder aduciendo que el pueblo le juzgó débil, lo que denota que dejaron de acatar su autoridad (R, Ṭ) —como lo atestigua el haber secundado las directrices de al-Sāmirī desoyendo los ruegos de Aarón para que depusieran su actitud (20:90)— y que estuvieron a punto de matarle; véase asimismo 20:94, donde Aarón arguye que temió ser censurado por sembrar la discordia entre los israelitas si hubiera procedido con mayor contundencia. Aarón pide además a Moisés que no permita que los enemigos se regocijen con su infortunio —esto es, que no se mofen viéndole vejado a manos de su propio hermano— ni lo cuente con el pueblo transgresor, esto es, que no lo considere culpable de idolatría castigándolo en común con los demás (Ṭ, Z).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
7:150

La manera en que el Corán muestra a Moisés agarrando a Aarón «por la cabeza» (aquí y en 20:94) evidencia que el Corán comparte la tradición bíblica de la justa ira de Moisés ante el pecado de su hermano:

21Dijo entonces Moisés a Aarón: «¿Qué te ha hecho este pueblo para que hayas traído sobre él un pecado tan grande?». 22Aarón respondió: «No se encienda la ira de mi señor. ¡Tú mismo sabes en qué mal estado se encuentra este pueblo! 23Me dijeron: “Haznos un dios que vaya delante de nosotros; pues en cuanto a ese Moisés, el hombre que nos sacó de Egipto, no sabemos qué ha sido de él”». (Éxo 32:21–23)

Aquí (y en 20:94) el Corán hace que Aarón se dirija a Moisés como «hijo de mi madre», siendo estas las únicas apariciones de dicha frase en el Corán. El Tafsīr al-Jalālayn explica esta inusual apelación comentando que Aarón pretendía aplacar la ira de Moisés al referirse a la madre de ambos, convencido de que una invocación a la madre (en contraposición al padre) ejercería un impacto emocional especial.

Otras menciones en el comentario de esta sura2
10 YūnusJonásMequí · rev. 51 · 1 versículo Abrir
10:75

75 Luego, después de ellos, enviamos a Moisés y a Aarón con Nuestras señales al Faraón y a sus dignatarios. Pero se ensoberbecieron y fueron un pueblo culpable.

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 75

Para la historia de Moisés, véanse también, por ejemplo, 2:49–61; 7:103–55; 20:9–97; 26:10–66; 28:3–46; 79:15–25. Las señales, denominadas también pruebas claras (véase 29:39), incluyen la mano y la vara de Moisés (Mu). Los dignatarios en el séquito del Faraón eran un grupo de próceres que ocupaban la más alta posición social en la sociedad egipcia (IṬ, Qm, Th). Pero se ensoberbecieron (cf. 7:133; 23:46; 28:39; 29:39), lo que significa que fueron demasiado orgullosos para creer (Mu, My). Cf. 40:60: Ciertamente aquellos que son demasiado altivos para adorarme entrarán al Infierno humillados.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
10:75–86

Aquí y en otros pasajes (cf. 7:109–26; 20:56–70; 26:30–45; 27:10–13; 28:31–33), el Corán hace que Moisés y Aarón se enfrenten al Faraón y a sus hechiceros. Este enfrentamiento se basa en última instancia en Éxodo 7:

10Moisés y Aarón fueron ante el Faraón e hicieron tal como el Señor había mandado. Aarón arrojó su vara delante del Faraón y de sus oficiales, y se convirtió en una serpiente. 11Entonces el Faraón, a su vez, llamó a los sabios y a los hechiceros, y mediante sus encantamientos los magos de Egipto hicieron lo mismo. 12Cada uno arrojó su vara y estas se convirtieron en serpientes. Pero la vara de Aarón devoró las de ellos. 13El Faraón, sin embargo, permaneció obstinado y, tal como el Señor había predicho, se negó a escuchar a Moisés y a Aarón. 14El Señor dijo entonces a Moisés: «El Faraón está inflexible. Se niega a dejar ir al pueblo». (Éxo 7:10–14)

La presentación coránica de esta escena está configurada con arreglo a su profetología, según la cual un profeta es acusado de ser un mago (v. 81; cf. 5:110, 6:7, 7:109, passim) y solo un pequeño grupo de su propio pueblo cree en él (v. 83; cf. 7:159). En el versículo 83, Qarai (siguiendo las opiniones clásicas) vierte illā dhurriyyatun min qawmihi como «excepto algunos jóvenes de entre su pueblo», si bien esta locución significa sencillamente «excepto un grupo de descendientes de su pueblo».

Bell sugiere (Commentary 1:343) que el versículo 78 está relacionado con Éxodo 2:14. Sobre Moisés en la corte del Faraón, véase también el comentario a 26:30–45.

Otras menciones en el comentario de esta sura1
19 MaryamMaríaMequí · rev. 44 · 2 versículos Abrir
19:28

28 ¡Oh hermana de Aarón! Tu padre no era un hombre perverso ni tu madre una mujer deshonesta».

Comentario · The Study Quran2 bloques
vv. 2–35

Estos versículos relatan las historias entrelazadas de María, Zacarías, Juan (el Bautista) y Jesús; véase 3:35–62 para una narración semejante. Ambos relatos se vinculan asimismo en 21:89–91, así como en el testimonio bíblico recogido en Lucas 1:5–80. La trabazón entre el alumbramiento milagroso de Juan por la anciana y otrora estéril esposa de Zacarías y el nacimiento milagroso de Jesús de la joven virgen María subraya que el Poder creador de Dios trasciende toda frontera física ordinaria, y que la edad y los condicionamientos humanos carecen de relevancia frente a la manifestación de la Voluntad Divina en la historia sagrada.

v. 28

El hecho de que se llame a María hermana de Aarón no pretende indicar, según los comentaristas, que fuera la hermana biológica del profeta Aarón, hermano de Moisés. Esto sería cronológicamente imposible, aunque el nombre del padre de María es ʿImrān (66:12), al igual que el de los profetas Moisés y Aarón, según la tradición islámica. Algunos comentaristas explican que el nombre de Aarón representaba la rectitud entre los judíos de aquella época, por lo que el título hermana de Aarón pretendía indicar que María era semejante a Aarón en rectitud (Ṭ, Ṭs). Otra explicación es que el nombre de Aarón era común entre los israelitas y que María tenía un medio hermano llamado Aarón (Th, Ṭs, Z). La opinión más extendida entre los comentaristas es que María era descendiente del profeta Aarón y que el título hermana de Aarón pretende ser una referencia a su noble linaje (Bḍ, Th, Ṭs, Z); véase también 3:33–34c.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
19:27–33

En el versículo 28, el Corán hace que el pueblo de María se dirija a ella como «hermana de Aarón» (ukhta hārūn). Qarai, para evitar la sugerencia de que el Corán ha confundido a María con Miriam (la forma hebrea de «María», ár. Maryam), la hermana de Aarón (y de Moisés; véase Exo 15:20), traduce «parienta de los aaronitas». Algunos académicos sostienen que la intención del Corán es asociar deliberadamente a María con Aarón de manera simbólica (quizás porque ambos están vinculados al servicio sacerdotal ante el Señor; el Protoevangelio de Santiago refiere la crianza de María en el templo). No obstante, la expresión «hermana de Aarón» concuerda con la descripción que el Corán hace de María en otros pasajes (3:33; 66:12) como la «hija de ʿImrān» (Miriam, Aarón y Moisés son los hijos del Amram bíblico; véase 1Ch 5:29). El Corán se aparta así de la tradición cristiana precoránica (p. ej., en el Protoevangelio de Santiago), que hace a Joaquín el padre de María, madre de Jesús. Es probable que el autor del Corán haya confundido y fusionado las dos figuras bíblicas llamadas «María».

Por lo demás, este pasaje presenta a los israelitas escudriñando la afirmación de María de que concibió del Espíritu Santo (cf. 4:156, donde los israelitas acusan a María de fornicación). Esto puede estar relacionado con el escepticismo de una mujer llamada Salomé en el Protoevangelio de Santiago:

[José] salió a buscar una partera hebrea en la región de Belén . . . Y halló a una que descendía de la región montañosa, y la llevó consigo, y dijo a la partera: «María está desposada conmigo; mas concibió del Espíritu Santo después de haber sido criada en el Templo del Señor». Y la partera fue con él. . . . Y la partera salió de la cueva, y Salomé la encontró. Y le dijo: «Salomé, Salomé, un portento nuevo tengo que contarte: una virgen ha dado a luz, cosa que su naturaleza no admite». Y dijo Salomé: «¡Vive el Señor mi Dios, que si no pongo mi dedo e inspecciono su condición, no creeré que una virgen ha dado a luz!». Y Salomé entró y se dispuso a inspeccionar su condición. Y prorrumpió en clamores, diciendo: «¡Ay de mi iniquidad y de mi incredulidad, pues he tentado al Dios vivo; y he aquí que mi mano se desprende de mí, consumida por el fuego!». (Protoevangelio de Santiago, 18:1; 19:1–20:1)

19:53

53 Y le agraciamos, de Nuestra Misericordia, con su hermano Aarón como profeta.

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 53

Así como Juan fue una misericordia de Dios para Zacarías (véase 19:2–3c) e Isaac y Jacob fueron Sus dones para Abraham (v. 49), el don de misericordia concedido por Dios a Moisés fue su hermano Aarón. Se relata que Aarón era mayor que Moisés. El otorgamiento de Aarón a Moisés por parte de Dios se entiende, por tanto, en el sentido de que le otorgó el don de la profecía de Aarón (Ṭ), pues Aarón fue también profeta, si bien no mensajero (rasūl), ya que sirvió de apoyo a la revelación traída por Moisés en lugar de traer una independiente. No obstante, de Aarón junto con Moisés se dice que se les concedió el Criterio, y una luz radiante y un recordatorio para los temerosos (entendido como alusión a la Torá) en 21:48, y a ambos se les conceden Nuestros signos y una autoridad manifiesta en 23:45; en 37:117, Dios les dio a los dos el Libro que esclarece. El envío de Aarón por parte de Dios como auxiliar de Moisés se considera una respuesta a la súplica de Moisés en 20:29–30: Y asígname un ayudante de mi propia familia: Aarón, mi hermano (Q, Ṭs), y en 28:34: Y mi hermano Aarón es más elocuente que yo en el hablar. Envíalo, pues, conmigo como ayudante (IK). En ciertos comentarios sufíes se afirma que Aarón representa la dimensión esotérica de la revelación entregada a Moisés (Rb), y su posición se compara con la de ʿAlī ibn Abī Ṭālib respecto al Profeta, por ejemplo, en el célebre ḥadīz en el que el Profeta dice a ʿAlī: «Tu posición respecto a mí es como la posición de Aarón respecto a Moisés, salvo que no habrá profeta después de mí».

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
19:51–53

El Corán se refiere regularmente al monte Sinaí simplemente como el «Monte» (ár. al-ṭūr): cf. 2:63, 93; 4:154; 20:80; 23:20 («monte Sinaí»); 28:29, 46; 52:1; 95:2 («monte Sinaí», con una forma árabe diferente). La noción de que Dios vino del lado derecho de la montaña (en 28:29 Moisés ve un fuego «al lado de una montaña», y en 28:30 se le habla «desde la orilla derecha del valle»; cf. también 28:44) puede estar relacionada con Deuteronomio 33:2:

Dijo: «Yahveh vino del Sinaí, y desde Seír les esclareció; resplandeció desde el monte Parán, y vino de entre diez millares de santos, con fuego ardiente a su mano derecha.» (Deu 33:2 RSV).

Otras menciones en el comentario de esta sura3
20 Ṭā HāṬā HāMequí · rev. 45 · 5 versículos Abrir
20:30

30 Aarón, mi hermano.

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 29–35

Moisés ruega a Dios que asigne a su hermano Aarón para que le auxilie a dar cumplimiento a su deber de transmitir el mensaje al Faraón y a su pueblo (Bḍ). Véase también 19:53; 26:12–13c; cf. Éxodo 4:13–16. Moisés solicitó el concurso de Aarón por ser este de mayor edad y más elocuente (Z). El término traducido por ayudante es wazīr, que procede de una raíz que connota cargar con un peso o gravamen en lugar de otra persona, razón por la cual numerosos eruditos afirman que en la historia política islámica el vocablo wazīr (visir) pasó a designar la mano derecha del soberano o ministro principal, responsable de ejecutar múltiples cometidos regios (Bḍ, M, N). La petición de Moisés para que Dios lo afianzara con Aarón fue acogida favorablemente, como lo atestigua 28:35: Fortaleceremos tu brazo mediante tu hermano y os otorgaremos autoridad a ambos, de suerte que no os alcanzarán (M); véase también el v. 36.

Con la súplica asócialo a mi cometido, Moisés pide a Dios que haga a Aarón profeta conjuntamente con él (IJ, Z). Se afirma que la intención tras las palabras de Moisés: para que Te glorifiquemos mucho y Te recordemos con frecuencia, radicaba en que él y su hermano pudiesen aunar esfuerzos en la adoración y el recuerdo de Dios, progresando espiritualmente merced a su mutua emulación y aliento (Z), en consonancia con el concepto sufí de compañía espiritual (ṣuḥbah); véase también 5:2: Ayudaos mutuamente en la virtud y la piedad. En el Islam chií, el vínculo entre Moisés y Aarón reviste una singular trascendencia, por juzgarse análogo a la íntima relación entre el Profeta Muḥammad y su primo y yerno ʿAlī ibn Abī Ṭālib, a quien el Profeta dijo: «Tú eres para mí como Aarón fue para Moisés, salvo que no habrá profeta después de mí». Y al igual que el Profeta y ʿAlī en la tradición islámica, particularmente en las fuentes chiíes y sufíes, Moisés personifica la función de la profecía (nubuwwah) y Aarón la de la santidad (walāyah).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
20:25–36

Este episodio refleja Éxodo 4:

10Moisés dijo al Señor: «¡Te ruego, mi Señor! Nunca he sido hombre elocuente, ni siquiera desde que hablaste a tu siervo; porque soy torpe y vacilante en el hablar». 11El Señor le contestó: «¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quién hace al hombre mudo o sordo, vidente o ciego? ¿No soy yo, el Señor? 12Ahora pues, ve; yo asistiré a tu boca y te instruiré sobre lo que has de decir». 13Moisés respondió: «¡Te ruego, Señor mío, que envíes a cualquier otro que quieras enviar!». 14Ante esto, se encendió la ira del Señor contra Moisés, y le dijo: «¿Acaso no está allí tu hermano Aarón el levita? Yo sé que él habla bien. Y he aquí que viene a tu encuentro; cuando te vea, su corazón se llenará de alegría. (Exo 4:10–14)

El Tafsīr al-Jalālayn explica que la «traba» (v. 27) en la lengua de Moisés era «la consecuencia de haberse quemado con una brasa encendida que se había llevado [accidentalmente] a la boca cuando era niño» (una tradición conectada con Is 6:6–7 y conocida a partir de fuentes judías). Sobre la designación de Aarón como asistente de Moisés, véase 25:35; 26:12–14; 28:34.

20:70

70 Entonces los magos cayeron postrados. Dijeron: «¡Creemos en el Señor de Aarón y de Moisés!».

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 70

Véase el comentario a 7:119–22.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
20:70–73

Sobre la fe de los magos de Faraón en Moisés y en su Dios, véase el comentario a 7:120–26 (con más referencias).

20:90–92

90 Y ya Aarón les había dicho antes: «¡Oh pueblo mío! Tan solo estáis siendo probados con esto, y en verdad vuestro Señor es el Compasivo. ¡Seguidme, pues, y obedeced mi orden!».

91 Dijeron: «No dejaremos de consagrarnos a él hasta que Moisés regrese a nosotros».

92 Dijo: «¡Oh Aarón! ¿Qué te impidió, cuando los viste extraviarse,

Comentario · The Study Quran3 bloques
v. 90

Aarón dijo esto a los israelitas antes del regreso de Moisés, convocándolos a adorar al Dios verdadero y conminándolos a obedecer su mandato de rendir culto a Dios (JJ). Compárese el papel de Aarón aquí y en Éxodo 32:1–6.

v. 91

Esto significa que el pueblo porfió en que no cejaría de rendir culto al becerro hasta que Moisés retornase (M).

vv. 92–94

Estando en la montaña, Dios informó a Moisés de que su pueblo se había extraviado. Regresó por ende hacia ellos embargado de ira y pesar ante su proceder, y al contemplar su culto idolátrico arrojó las Tablas con furor y conmoción. Habiendo dejado a Aarón al cuidado de los israelitas, a su vuelta Moisés lo reprendió severamente por lo acaecido en su ausencia. Véase también 7:150c.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible2 comentarios
20:83–98

visión de conjunto Este pasaje es la adaptación que hace el Qurʾān del relato de Éxodo sobre el becerro de oro (Exo 32; cf. Q 2:51–54, 92–93; 4:153; 7:148–52):

1Viendo el pueblo que Moisés tardaba en bajar del monte, se congregaron alrededor de Aarón y le dijeron: «Ponte manos a la obra, haznos un dios que vaya a la cabeza de nosotros; porque a ese Moisés, el hombre que nos sacó de Egipto, no sabemos qué le ha sucedido». 2Aarón les respondió: «Quitad los pendientes de oro que llevan en las orejas vuestras mujeres, vuestros hijos y vuestras hijas, y traédmelos». 3Todo el pueblo se quitó los pendientes de oro de las orejas y se los trajo a Aarón. 4Él recibió lo que le dieron, lo fundió en un molde y fabricó con ello la estatua de un becerro. «¡Israel —gritó el pueblo—, he aquí tu Dios, que te sacó de Egipto!». (Exo 32:1–4)

La mayoría de los ulemas tradicionales identifican a la figura llamada al-sāmirī en este pasaje como un idólatra infiel de entre los israelitas (a menudo se vincula Sāmirī con una supuesta tribu israelita imaginaria, «Sāmira»). Los investigadores académicos a menudo interpretan que este nombre significa «samaritano» y concluyen que el lugar que ocupa un samaritano en este relato debe reflejar (en última instancia) el sentimiento antiasamaritano judío (junto con el deseo de proteger a Aarón del pecado de idolatría). Se ha considerado (véase, p. ej., Yahuda, 286ss.) una alusión al relato de 1 Reyes 12 (véanse vv. 25–29; véase esp. 1Ki 12:28/Exo 32:4 y Q 20:88), en el cual el rey israelita Jeroboam, quien reinaba en Siquem (el centro del culto samaritano), erigió dos becerros para que el pueblo los adorara.

Sin embargo, en el relato bíblico es Aarón el responsable del delito del becerro de oro, razón por la cual Michael Pregill (QSC, 229) sostiene que el término al-sāmirī se entiende mejor como una adaptación árabe del hebreo shōmer, con el significado de «el guardián» o «el vigilante», y como una referencia a Aarón (a quien se dejó para vigilar a Israel mientras Moisés hablaba con Dios en el monte Sinaí). Esta interpretación da sentido al versículo 95 («¡Cuál es tu asunto, oh Sāmirī!»), que parece ser la interpelación de Moisés a Aarón.

20:92–97

El Corán continúa su interpretación homilética del relato del becerro de oro en Éxodo 32. Michael Pregill (QSC, 229) interpreta este pasaje coránico en su totalidad como un único diálogo entre Moisés y Aarón (quien es al-Sāmirī), en contraposición al supuesto de los exegetas clásicos y de los académicos por igual de que los versículos 92–94 constituyen una conversación entre Moisés y Aarón, y los versículos 95–97 una conversación entre Moisés y (una tercera figura llamada) al-Sāmirī.

La lectura de Pregill explicaría por qué Moisés reprende a Aarón (vv. 92–94; cf. 7:150). Sin embargo, implica una comprensión distinta del versículo 97. Este versículo se entiende habitualmente como una maldición de destierro contra al-Sāmirī. Con este fin, Hilali-Khan añaden a su traducción de la frase «No me toquéis» un comentario explicativo entre paréntesis: «es decir, vivirás solo, exiliado, lejos de la humanidad». Algunos especialistas sostienen que esta frase refleja de algún modo la prohibición judía de mantener tratos con los samaritanos o la preocupación samaritana por la pureza. Según Pregill, no obstante, este versículo es una alusión a la institución del sacerdocio, del cual Aarón es símbolo (cf. 7:142). Al declarar: «No me toquéis», Aarón señala su condición purificada como sacerdote. Por su parte, Yahuda (287) sostiene, en cambio, que Moisés ha afligido a al-Sāmirī con lepra (a modo de castigo) y, por lo tanto (en consonancia con Lev 13:45), al-Sāmirī debe clamar para evitar que la gente lo toque.

El final del versículo 97 alude a la dispersión de las cenizas del becerro en las aguas en Deuteronomio 9:21 (cf. Q 2:93, donde los israelitas, en cambio, «beben» el becerro como en Exo 32:20).

Otras menciones en el comentario de esta sura7
21 al-AnbiyāʾLos ProfetasMequí · rev. 73 · 1 versículo Abrir
21:48

48 Ciertamente dimos a Moisés y a Aarón el Criterio, y una luz radiante y un recordatorio para los temerosos,

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 48

A Moisés también se le describe en 2:53 como receptor de el Criterio (véase 25:1c). Aquí se entiende que el Criterio es la Torá (Ṭ) o la ayuda que Dios le prestó en su misión (R). Algunos interpretan que la luz radiante se refiere a la Torá y, en consecuencia, interpretan que el Criterio es una alusión a otra cosa (Ṭ), aunque 5:44 y 6:91 tratan la luz y el libro como una y la misma cosa.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
21:48

Detrás de «el Criterio» se encuentra el término árabe furqān. Esta traducción (cf. Asad: «criterio rector») refleja la raíz árabe f-r-q, que significa «separar» o «dividir». La raíz aramea (p-r-q), sin embargo, está vinculada a la salvación o redención, y furqān aquí (nótese su descripción como una «luz y recordatorio») puede ser una alusión a la salvación ofrecida por la ley que Dios reveló a Israel. Sobre furqān, véase también el comentario a 2:53 (con referencias adicionales).

Otras menciones en el comentario de esta sura2
23 al-MuʾminūnThe BelieversMequí · rev. 74 · 1 versículo Abrir
23:45

45 Luego enviamos a Moisés y a su hermano Aarón con Nuestros signos y una autoridad manifiesta

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 45–46

Por signos, algunos entienden los diversos milagros de Moisés, tales como su mano blanca (20:22), su vara convertida en serpiente (20:69) y las plagas infligidas al pueblo de Faraón (R). La autoridad manifiesta alude a la claridad y a la fuerza persuasiva incontestable de los signos con los que comparecieron Moisés y Aarón (R). La noción de que Moisés aporta una autoridad manifiesta aparece también en 4:153; 11:96; 40:23.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
23:45–48

Sobre la confrontación de Moisés y Aarón con Faraón en el Corán, véase el comentario a 26:30–45 (con más referencias).

26 al-ShuʿarāʾLos PoetasMequí · rev. 47 · 2 versículos Abrir
26:13

13 y que mi pecho se oprima y mi lengua no se desate; envía, pues, a Aarón.

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 12–13

Algunos dicen que es precisamente el ser desmentido y tildado de mentiroso lo que puede hacer que el pecho se oprima, lo que a su vez dificulta hablar con soltura (R). Debido a su sincero deseo de cumplir con su servicio a Dios, a Moisés le preocupaba no poder desempeñar adecuadamente sus responsabilidades en solitario, temiendo que la gente negara que fuera un profeta (Q). Aunque el Corán no especifica la naturaleza de la dificultad de Moisés en el habla (cf. 20:27, donde Moisés ruega: Y desata un nudo de mi lengua), algunos comentaristas musulmanes aceptaron la idea —también presente en la tradición judía— de que Moisés pudo haber sufrido una lesión en la lengua o una forma de tartamudez o balbuceo (véase 20:27c). A la luz del uso que el Corán hace de otras facultades como el corazón, la vista y el oído (2:7; 16:108; 22:46) en un sentido espiritual antes que biológico, resulta plausible que la «lengua» no se refiera a una limitación física, sino más bien a un obstáculo interior o psicológico. Cf. Éxodo 4:10–16.

La designación de Aarón como auxiliador de Moisés se menciona también en 19:53 y 20:29–30. Al igual que en la versión inglesa, la frase árabe traducida por envía, pues, a Aarón es condensada y carece de un objeto directo explícito (Z). Los comentaristas mencionan que el deseo de Moisés de enviar a Aarón significa bien que el propio Moisés salió a su encuentro directamente y le informó de ello, o bien que Dios envió a Gabriel para anunciarle su misión (R); es decir, Moisés pedía a Dios que concediera la condición de profeta a Aarón (Q).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible2 comentarios
26:10–191

visión de conjunto A diferencia de Q 7 (vv. 59–93), 11 (vv. 25–95) y 54 (vv. 9–42), que relatan la historia de Moisés al final de una serie de «historias de castigo», el Corán comienza aquí con un relato de Moisés (vv. 10–68) y Abraham (vv. 69–102). Luego continúa con cinco relatos formulaicos que se asemejan estrechamente entre sí: Noé (vv. 105–22), Hūd (vv. 123–40), Ṣāliḥ (vv. 141–49), Lot (vv. 160–75) y Shuʿayb (vv. 176–91); estos son narrados en el mismo orden que en Q 7 y 11. Para las historias de castigo, véase también el comentario a 7:59–137.

26:10–17

Sobre el llamamiento de Moisés, véase el comentario a 20:9–16 (con más referencias). La mención de un «cargo» contra Moisés en el versículo 14 se relaciona con su homicidio de un egipcio (cf. 20:40; 26:19–20; 28:15, 33):

11Aconteció en aquellos días que, crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y vio sus duras cargas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. 12Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. (Éxo 2:11–12)

Sobre la designación de Aarón como asistente de Moisés, cf. 20:25–32; 25:35; 26:12–14; 28:34. Sobre la exigencia de la liberación de los israelitas, cf. 7:105.

26:48

48 el Señor de Moisés y de Aarón».

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 46–48

Véase el comentario sobre 7:119–122, que analiza la naturaleza de la nueva fe de los hechiceros, quienes, por encima de todos los demás, comprendieron que el milagro de Moisés era verdadero.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible2 comentarios
26:10–191

visión de conjunto A diferencia de Q 7 (vv. 59–93), 11 (vv. 25–95) y 54 (vv. 9–42), que relatan la historia de Moisés al final de una serie de «historias de castigo», el Corán comienza aquí con un relato de Moisés (vv. 10–68) y Abraham (vv. 69–102). Luego continúa con cinco relatos formulaicos que se asemejan estrechamente entre sí: Noé (vv. 105–22), Hūd (vv. 123–40), Ṣāliḥ (vv. 141–49), Lot (vv. 160–75) y Shuʿayb (vv. 176–91); estos son narrados en el mismo orden que en Q 7 y 11. Para las historias de castigo, véase también el comentario a 7:59–137.

26:46–51

Sobre la fe de los magos de Faraón en Moisés y en su Dios, cf. 7:120–26; 26:44–51 y el comentario a 7:120–26.

Otras menciones en el comentario de esta sura4
28 al-QaṣaṣEl RelatoMequí · rev. 49 · 1 versículo Abrir
28:34

34 Y mi hermano Aarón es más elocuente que yo en la palabra. Envíalo, pues, conmigo como auxiliador para que me confirme, pues temo que me desmientan».

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 34

La súplica de Moisés recabando el auxilio de Aarón se consigna asimismo en 20:29–30 y 26:13; véase 20:29–35c.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible2 comentarios
28:29–35

visión de conjunto Sobre la vocación de Moisés, véase el comentario a 20:9–16 (con referencias complementarias).

28:34

En el Corán es Moisés quien explica a Dios que Aarón es «más elocuente», mientras que en el Éxodo (4:14–15) es Dios quien decide que Aarón, que «habla bien», hablará en nombre de Moisés. Cf. 20:25–32; 25:35; 26:12–14.

Otras menciones en el comentario de esta sura4
37 al-ṢāffātLas alineadas en filasMequí · rev. 56 · 2 versículos Abrir
37:114

114 Y ciertamente agraciamos a Moisés y a Aarón.

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 114–120

Para el relato coránico de Moisés, véanse 7:103–55; 10:75–93; 17:101–4; 18:60–82; 20:9–97; 26:10–66; 27:7–14; 28:3–46; 40:23–45; 43:46–56; 44:17–31.

El que Dios agraciara a Moisés y a Aarón alude bien a la totalidad de las bendiciones mundanales y religiosas que recibieron (Ṭs), bien específicamente al don de la profecía (IJ). El que fuesen salvados de la gran tribulación significa o bien que fueron librados del yugo del Faraón y su pueblo (Z; cf. 44:30–31), o bien que se les preservó de perecer ahogados en el mar como el Faraón y sus huestes (Q, R, Z).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
37:114–20

Sobre la «victoria» de Moisés y Aarón sobre Faraón en el mar Rojo, véase el comentario a 26:60–66 (con más referencias). Sobre la revelación concedida a Moisés, véase el comentario a 11:110 (con más referencias).

Otras menciones en el comentario de esta sura2

Lo menciona el comentario de otras suras

Suras cuyo texto no lo nombra, pero cuyo comentario en The Study Quran sí (13 párrafos).

3Āl ʿImrānLa Familia de ʿImrān2
5al-MāʾidahLa Mesa Servida2
25al-FurqānEl Criterio3
27al-NamlLas Hormigas1
31LuqmānLuqmān1
33al-AḥzābLos Coligados1
40GhāfirEl Perdonador1
42al-ShūrāLa Consulta1
44al-DuḫānEl Humo1