El NobleCORÁN القرآن الكريم Marcos 2

Curación de un paralítico

1 Entró de nuevo en Cafarnaún, y al poco tiempo corrió la voz de que estaba en casa.

2 Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, mientras él les anunciaba la palabra.

3 Entonces vinieron a traerle a un paralítico, llevado entre cuatro.

4 Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura practicada, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico.

5 Viendo Jesús la fe que tenían, dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados.»*

6 Estaban allí sentados algunos escribas, que pensaban para sus adentros:

7 «¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?»

8 Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dijo: «¿Por qué pensáis así en vuestro interior?

9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico ‘Tus pecados te son perdonados’ o decirle ‘Levántate, toma tu camilla y anda’?

10 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados —dice al paralítico—:

11 ‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.’»

12 Se levantó y, tomando la camilla, salió al instante a la vista de todos, de modo que quedaron asombrados y alababan a Dios diciendo: «Jamás vimos cosa parecida.»

Vocación de Leví

13 Salió de nuevo por la orilla del mar. Toda la gente acudía a él, y él les enseñaba.*

14 Al pasar, vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Él se levantó y le siguió.

Comida con pecadores

15 En cierta ocasión, estando él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaron a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían.

16 Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, dijeron a los discípulos: «¿Es que come con los publicanos y pecadores?»

17 Al oír esto Jesús, les dijo: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.»

Discusión sobre el ayuno

18 Como los discípulos de Juan y los fariseos solían ayunar, vinieron a preguntarle: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, siendo así que los discípulos de Juan y los de los fariseos practican el ayuno?»

19 Jesús respondió: «¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar.

20 Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, cuando llegue aquel día.

21 Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tiraría de él, el paño nuevo del viejo, y se produciría un desgarrón peor.

22 Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echarían a perder tanto el vino como los pellejos. Hay que echar el vino nuevo en pellejos nuevos.»

Las espigas arrancadas en sábado

23 Un sábado en que Jesús cruzaba por los sembrados, sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas.*

24 Los fariseos le dijeron: «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?»

25 Él les respondió: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, cuando él y los que lo acompañaban sintieron hambre,

26 cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y cómo les dio también a los que estaban con él?»*

27 Y añadió: «El sábado ha sido instituido para el hombre, y no el hombre para el sábado.*

28 De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado.»

Notas de la Biblia de Jerusalén 5
  1. 2,5 Siendo el pecado una ofensa hecha a Dios, sólo a Dios pertenece perdonar los pecados, Is 1 18+. Según un modo de hablar corriente en el mundo semítico, la forma pasiva empleada por Jesús en el v. 5 indica que es Dios quien perdona los pecados al paralítico; Jesús no hace más que declarar este perdón divino. Se equivocan los judíos al reprocharle que pretenda igualarse a Dios, como subraya Mt 9 8; ver Jn 20 23; Mt 16 19; 18 18. Igual acusación falsa de parte de los judíos en Jn 10 31-36.
  2. 2,13 El mar de Galilea o lago de Tiberíades.
  3. 2,23 El delito de los discípulos no es para Mc, como para Mt y Lc, el de recoger espigas para mitigar su hambre, sino el de arrancarlas para abrirse camino. Con esta versión del hecho, parece que Mc quiso hacer más comprensible el delito para lectores poco duchos en casuística judía: les era tan evidente que el recoger unas espigas no era «segar», como que no se debía asolar un sembrado para atravesarlo. Esta nueva versión no concuerda bien con el resto del relato que Mc no ha modificado.
  4. 2,26 El sumo sacerdote de 1 S 21 2-7 era en realidad Ajimélek. A su hijo Abiatar (Ebiatar) se le nombra aquí por su mayor celebridad como sumo sacerdote del tiempo de David, 2 S 20 25, o bien Mc sigue alguna tradición divergente que hacía de Abiatar el padre de Ajimélek (2 S 8 17 hebr.).
  5. 2,27 Este versículo, que falta en Mt y Lc, pudo ser añadido por Mc en una época en que el nuevo espíritu del cristianismo había relativizado definitivamente la obligación del sábado; ver Lc 5 39+.