El NobleCORÁN القرآن الكريم Personajes
En pocas palabras · Reynolds

Nombre (no título) del gobernante egipcio en la época de Moisés, quien se considera a sí mismo un dios pero halla su ruina.

69 versículos 50 pasajes 27 suras 53 comentarios de Reynolds
A lo largo de la revelaciónprimeras reveladas → últimas
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Pasajes y comentarios

Los versículos de tu traducción que lo nombran, en el orden del muṣḥaf. Bajo cada pasaje, el comentario de The Study Quran y el de Reynolds sobre esos mismos versículos.

2 al-BaqarahLa VacaMedinense · rev. 87 · 2 versículos Abrir
2:49–50

49 Y [recordad] cuando os libramos de la gente de Faraón, que os infligía un castigo atroz, degollando a vuestros hijos varones y dejando con vida a vuestras mujeres; en ello hubo una gran prueba procedente de vuestro Señor.

50 Y cuando abrimos para vosotros el mar y os salvamos, y ahogamos a la gente de Faraón mientras vosotros mirabais.

Comentario · The Study Quran2 bloques
v. 49

El empleo de cuando (idh) vincula este versículo y los subsiguientes con el v. 47 en el sentido de «recordad cuando», dado que idh puede significar «recordad cuando» con independencia del uso explícito de una palabra como udhkur («recordad»). Idh puede conllevar también el sentido de «¡He aquí!» o «¡Ved!».

La gente o casa (āl) alude a la familia o pueblo de Faraón (término que en sí mismo significa «gran casa»). Aparte de describirlo como un castigo o tormento (ʿadhāb), el Corán no aporta una razón específica para la matanza mencionada en este versículo. A la luz del hecho de que Faraón repite la misma amenaza más tarde, cuando Moisés ya es adulto (7:127; 40:25), esto indicaría que el asesinato de varones era una forma de castigo colectivo o de control demográfico (R; cf. Éxodo 1), más que el resultado de un vaticinio de sucesos futuros, como a veces se menciona en los comentarios (Ṭ, R, IK), por parte de adivinos o astrólogos (o incluso a través de un sueño de Faraón) advirtiendo de que nacería un niño entre los israelitas que se alzaría y destruiría el reino de Faraón; véase 20:25–28c. Véase también 28:4.

La prueba (balāʾ) es léxicamente una puesta a prueba o comprobación, vinculada aquí por lo general a los padecimientos, pero entendida por algunos como una niʿmah o bendición, que figura en 2:47 (Ṭ). En el Corán un bien puede ser también una prueba, como en 21:35: Os probamos con el mal y con el bien; y en 7:168: Y los probamos con bienes y con males.

v. 50

Abrimos para vosotros el mar es literalmente «dividimos el mar por medio de vosotros», donde los israelitas serían el agente, por así decirlo, de la partición. El mar (baḥr), que no se nombra, alude a una masa de agua salada (Q), identificada por la mayoría de las autoridades como el mar Rojo. El ahogamiento de los egipcios se menciona en 7:136; 8:54; 10:90; 17:103; 20:77–79; 26:65–66 (cf. Éxodo 14–15). Además de en el relato de Noé (11:36–48 passim), el ahogamiento se menciona asimismo como castigo en 17:69 y 36:43.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible3 comentarios
2:47–74

visión de conjunto El versículo 47 parece reflejar la destacada doctrina bíblica (como se aprecia, por ejemplo, en Exo 4:22; 19:5–6; Deu 7; 10:15; 2Sa 7:23–24; Isa 43:20–21) según la cual Israel era la única nación con la que Dios mantenía una relación especial. Véase el comentario sobre 2:122–23.

El pasaje que sigue (vv. 48–74, con ciertos interludios) remite a anécdotas vinculadas principalmente a las peregrinaciones de los israelitas por el desierto. Sin embargo, el Corán no se limita a relatar estas anécdotas tal como se encuentran en el Éxodo o en Números. En su lugar, entreteje estas referencias en un argumento más amplio sobre la infidelidad de los judíos. En este sentido, su planteamiento se asemeja al del Salmo 106, en el cual el salmista rememora la infidelidad de su propio pueblo:

9Increpó al mar Rojo y se secó, los hizo marchar por los abismos como por un desierto; 10los salvó de manos del adversario, los libró de las garras del enemigo. 11Las aguas cubrieron a sus adversarios, no quedó de ellos ni uno solo. 12Entonces creyeron en sus palabras y cantaron sus alabanzas. 13Bien pronto olvidaron sus obras, no tuvieron paciencia para esperar su designio; . . . 19Fabricaron un becerro en el Horeb, se postraron ante una estatua de metal fundido; 20cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba. 21Se olvidaron del Dios que los salvaba, que había hecho grandes portentos en Egipto . . . (Psa 106:9–13; 19–21; cf. Exo 32:1–6, 23; Num 14:20–23; Psa 95:8–11; Jer 31:31–32)

Podría compararse asimismo este pasaje con el discurso de Esteban ante el Sanedrín en los Hechos de los Apóstoles, en el cual Esteban reprende a los israelitas por el modo en que han sido infieles al Dios que tanto hizo por ellos (Act 7:39–42; cf. 1Co 10:1–11).

2:49

Cf. 7:127, 141; 14:6; 28:4; 40:25:

15El rey de Egipto dijo también a las comadronas de las hebreas, de las cuales una se llamaba Sifrá y la otra Puá: 16«Cuando asistáis a las mujeres hebreas en el parto, observad las dos piedras. Si es un niño, matadlo; pero si es una niña, dejadla vivir». (Exo 1:15–16)

2:50

Sobre el ahogamiento del Faraón y su ejército, véase el comentario sobre 54:41–42 (con referencias adicionales).

Otras menciones en el comentario de esta sura5
3 Āl ʿImrānLa Familia de ʿImrānMedinense · rev. 89 · 1 versículo Abrir
3:11

11 Como aconteció con la gente de Faraón y con aquellos que les precedieron: desmintieron Nuestros signos; Dios los tomó entonces por sus pecados, y Dios es severo en el castigo.

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 11

Daʾb, aquí traducido como conducta [o caso] en el sentido de «asunto» o «situación», puede entenderse también como «costumbre» o «modo habitual». Como ilustración de la advertencia expuesta en el versículo anterior, se menciona que las riquezas mundanas de los egipcios y de otros no les sirvieron de nada cuando Dios los destruyó (7:133–36). Fueron aferrados (ajaḏa, lit. «tomados»), lo que en el uso coránico significa frecuentemente «castigados» (por ejemplo, 4:153; 7:73).

Otras menciones en el comentario de esta sura3
7 al-AʿrāfLas AlturasMequí · rev. 39 · 11 versículos Abrir
7:103–104

103 Luego, después de ellos, enviamos a Moisés con Nuestros signos a Faraón y a sus dignatarios, pero fueron injustos con ellos; contempla, pues, cómo fue el fin de los corruptores.

104 Y Moisés dijo: «¡Oh Faraón! En verdad soy un mensajero procedente del Señor de los mundos,

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 103–104

Este versículo inaugura una dilatada sección (vv. 103–56) concerniente al profeta Moisés, comisionado después de ellos, esto es, con posterioridad a los profetas reseñados en los vv. 59–93. Otros pasajes narrativos sobre la trayectoria de Moisés se encuentran en 5:20–26; 10:75–93; 18:60–82; 20:9–97; 26:10–66; 27:7–14; 28:3–46; 40:23–45; 43:46–56; 79:15–25. Como sucedió con los enviados precedentes en esta sūrah, la oposición frontal a Moisés es capitaneada por los dignatarios del pueblo ante el cual fue enviado (cf. vv. 60, 75, 88–90). Los dignatarios, de forma eminente, resultaron culpables de haber sido injustos con los signos de Dios (cf. v. 10) al desmentirlos (Ṭ, Z) o al desviar a otros de ellos (Z), así como de constituirse en corruptores (véase 7:56c). El mandato contempla, pues, interpela al Profeta, indicando que estos cuadros proféticos tenían por objeto infundirle la convicción de que Dios socorre a Sus enviados frente a sus detractores. Al igual que las huestes de Noé, Hūd, Ṣāliḥ, Lot y Šuʿayb, quienes repudiaron a Moisés y sus conminaciones hallaron el aniquilamiento total al final.

Véase 43:46 para un versículo idéntico, así como los vv. 61, 68, donde Noé y Hūd se proclaman igualmente mensajeros procedentes del Señor de los mundos —título conferido a Dios en todo el Corán, comenzando por la sūrah de apertura; véase 1:2c—. Dios se presenta asimismo a Moisés como el Señor de los mundos cuando este se topa por vez primera con Él y es investido con su misión profética (28:30).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible2 comentarios
7:59–137

visión de conjunto Aquí el Corán relata una serie de relatos que involucran a profetas, incrédulos y el castigo divino. Esta serie, o una versión de ella, se encuentra principalmente en cuatro suras (cf. también 37:75–148, una serie de narraciones que conciernen exclusivamente a personajes bíblicos):

7: Noé, vv. 59–64; Hūd, 65–72; Ṣāliḥ, 73–79; Lot, 80–84; Shuʿayb, 85–93; Moisés, 103–62 11: Noé, vv. 25–49; Hūd, 50–60; Ṣāliḥ, 61–66; Abraham y Lot, 69–83; Shuʿayb, 84–95; Moisés, 96–99 26: Moisés, vv. 10–68; Abraham, 69–102; Noé, 105–22; Hūd, 123–40; Ṣāliḥ, 141–59; Lot, 160–75; Shuʿayb, 176–91. 54: Noé, vv. 9–17; Hūd, 18–20; Ṣāliḥ, 23–32; Lot, 33–40; Moisés, 41–42

En cada caso, el Corán se propone enseñar una lección acerca del castigo divino, no describir la historia de la salvación. En este aspecto, el Corán es más cercano en espíritu a 2 Pedro 2, que alude a las historias de Noé y Lot en aras de la exhortación moral, de lo que es a las narraciones del Antiguo Testamento. En última instancia, sin embargo, estos relatos se comprenden mejor a la luz de la propia profetología del Corán; es decir, el Corán proyecta la imagen y el mensaje de su propio profeta sobre figuras pretéritas para convencer a su audiencia de aceptar y obedecer a Muḥammad (y evitar el destino de pueblos anteriores condenados).

Los relatos de Moisés (Q 7:103–62; 11:96–99; 26:10–68; 54:41–42) en estas suras no siguen estrictamente la estructura formulaica de las otras historias proféticas. Véase el comentario a 20:9–16 (sobre el llamamiento de Moisés); 26:18–29 (sobre la confrontación con el Faraón); 28:7ss. (sobre la infancia y los primeros años de Moisés); 40:23ss. (sobre el Faraón y Hamán).

7:103–4

Sobre la confrontación de Moisés con el Faraón, véase el comentario a 26:18–29 y 26:30–45 (con más referencias).

7:109

109 Los dignatarios del pueblo de Faraón dijeron: «En verdad, este es un mago consumado.

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 109–110

Los dignatarios consideran a Moisés un mago consumado (cf. 26:34, donde es Faraón quien califica a Moisés de mago consumado ante sus próceres) y le acusan de pretender expulsar a Faraón de su señorío territorial.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible2 comentarios
7:59–137

visión de conjunto Aquí el Corán relata una serie de relatos que involucran a profetas, incrédulos y el castigo divino. Esta serie, o una versión de ella, se encuentra principalmente en cuatro suras (cf. también 37:75–148, una serie de narraciones que conciernen exclusivamente a personajes bíblicos):

7: Noé, vv. 59–64; Hūd, 65–72; Ṣāliḥ, 73–79; Lot, 80–84; Shuʿayb, 85–93; Moisés, 103–62 11: Noé, vv. 25–49; Hūd, 50–60; Ṣāliḥ, 61–66; Abraham y Lot, 69–83; Shuʿayb, 84–95; Moisés, 96–99 26: Moisés, vv. 10–68; Abraham, 69–102; Noé, 105–22; Hūd, 123–40; Ṣāliḥ, 141–59; Lot, 160–75; Shuʿayb, 176–91. 54: Noé, vv. 9–17; Hūd, 18–20; Ṣāliḥ, 23–32; Lot, 33–40; Moisés, 41–42

En cada caso, el Corán se propone enseñar una lección acerca del castigo divino, no describir la historia de la salvación. En este aspecto, el Corán es más cercano en espíritu a 2 Pedro 2, que alude a las historias de Noé y Lot en aras de la exhortación moral, de lo que es a las narraciones del Antiguo Testamento. En última instancia, sin embargo, estos relatos se comprenden mejor a la luz de la propia profetología del Corán; es decir, el Corán proyecta la imagen y el mensaje de su propio profeta sobre figuras pretéritas para convencer a su audiencia de aceptar y obedecer a Muḥammad (y evitar el destino de pueblos anteriores condenados).

Los relatos de Moisés (Q 7:103–62; 11:96–99; 26:10–68; 54:41–42) en estas suras no siguen estrictamente la estructura formulaica de las otras historias proféticas. Véase el comentario a 20:9–16 (sobre el llamamiento de Moisés); 26:18–29 (sobre la confrontación con el Faraón); 28:7ss. (sobre la infancia y los primeros años de Moisés); 40:23ss. (sobre el Faraón y Hamán).

7:109–10

Aquí los consejeros de Faraón declaran a Moisés una amenaza para el pueblo egipcio (en 26:34–35 estas palabras se atribuyen al propio Faraón). Este pasaje puede reflejar el relato bíblico de Ester, en el cual Amán, consejero del rey persa Asuero, conspira para la caída de Mardoqueo y la masacre de los judíos de Persia (véase Est 3:8–11). En este sentido, es revelador que el Corán en otros pasajes (28:8, 38; 40:24, 36) dé el nombre de Amán a un consejero de Faraón.

7:113

113 Y los magos se presentaron ante Faraón. Dijeron: «¿Tendremos acaso una recompensa si somos nosotros los vencedores?».

Comentario · The Study Quran2 bloques
vv. 111–126

La reacción de los próceres en los vv. 109–10 prepara el certamen entre Moisés y los hechiceros de Egipto, relatado asimismo en 20:58–70 y 26:36–48 (cf. 10:79–82, donde los hechiceros retan a Moisés con sus ardides, pero él no responde con suertes semejantes). La Biblia proporciona una reseña sumamente escueta de este duelo con los magos egipcios, en el cual es Aarón quien arroja el báculo (Éxodo 7:8–13). En el Corán, la narración de Moisés y los hechiceros suscita una profunda meditación sobre la correlación entre profecía, milagros y hechicería, deslindando las fronteras entre el milagro y la magia en punto a su causalidad, poder y consistencia ontológica. Faraón y los suyos acusan a Moisés de hechicería en otros pasajes (10:76; 20:57, 63; 26:34; 27:13; 28:36; 40:24; 51:39), al igual que otros profetas, incluidos Muḥammad y Jesús, fueron objeto de idéntica calumnia por parte de sus contemporáneos (cf. 5:110; 10:2; 11:7; 34:43; 37:15; 38:4; 43:30; 46:7; 51:52; 54:2; 61:6; 74:24). Dado que los milagros de los profetas suelen ser tachados de mera prestidigitación por sus detractores y carecen de efecto ante los corazones endurecidos, se deduce que la función primordial de los portentos radica en afianzar la fe en quienes albergan ya una receptividad interior hacia ella —como los hechiceros en este pasaje— así como en los vacilantes entre la fe y la incredulidad. Estos prodigios, al igual que los mensajes proféticos mismos, sirven para distinguir a las almas nobles y descarriadas de una comunidad de aquellos que, a semejanza de Faraón, tienen un corazón tan petrificado que resulta impermeable a cualquier signo o mensaje divino. Véase también 43:49c.

vv. 113–114

Cf. 26:41–42. Los hechiceros demandan una recompensa si resultan vencedores sobre Moisés. Faraón replica asegurándoles que su galardón consistirá en figurar entre los allegados [a mí], es decir, en convertirse en miembros de honor de su corte y de su círculo íntimo (IK, Ṭ). Aunque estos versículos, en su nivel literal, reflejan la ambición puramente crematística y mundana de los magos y la retribución palaciega brindada por Faraón, la sutileza del lenguaje sugiere que los magos, y Faraón de manera involuntaria pero premonitoria, profieren verdades que habrán de consumarse de un modo muy distinto al previsto. Los magos son vencidos por Moisés, pero su posterior sometimiento a Dios y a Moisés encarna una colosal «victoria» espiritual, por la cual tendrán con certeza su recompensa ante Dios. Aunque no se resalta en los comentarios más divulgados, es sumamente elocuente que la promesa de Faraón de que serán de los allegados (muqarrabūn) coincide al pie de la letra con el título reservado en el Corán a los profetas, los ángeles y los justos más encumbrados acogidos en el Paraíso supremo (cf. 3:45c; 4:172; 56:10–11, 88; 83:21, 28). Los vv. 124–26 confirman que los magos murieron mártires por su fe, alcanzando así la condición de allegados en la Otra Vida.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
7:59–137

visión de conjunto Aquí el Corán relata una serie de relatos que involucran a profetas, incrédulos y el castigo divino. Esta serie, o una versión de ella, se encuentra principalmente en cuatro suras (cf. también 37:75–148, una serie de narraciones que conciernen exclusivamente a personajes bíblicos):

7: Noé, vv. 59–64; Hūd, 65–72; Ṣāliḥ, 73–79; Lot, 80–84; Shuʿayb, 85–93; Moisés, 103–62 11: Noé, vv. 25–49; Hūd, 50–60; Ṣāliḥ, 61–66; Abraham y Lot, 69–83; Shuʿayb, 84–95; Moisés, 96–99 26: Moisés, vv. 10–68; Abraham, 69–102; Noé, 105–22; Hūd, 123–40; Ṣāliḥ, 141–59; Lot, 160–75; Shuʿayb, 176–91. 54: Noé, vv. 9–17; Hūd, 18–20; Ṣāliḥ, 23–32; Lot, 33–40; Moisés, 41–42

En cada caso, el Corán se propone enseñar una lección acerca del castigo divino, no describir la historia de la salvación. En este aspecto, el Corán es más cercano en espíritu a 2 Pedro 2, que alude a las historias de Noé y Lot en aras de la exhortación moral, de lo que es a las narraciones del Antiguo Testamento. En última instancia, sin embargo, estos relatos se comprenden mejor a la luz de la propia profetología del Corán; es decir, el Corán proyecta la imagen y el mensaje de su propio profeta sobre figuras pretéritas para convencer a su audiencia de aceptar y obedecer a Muḥammad (y evitar el destino de pueblos anteriores condenados).

Los relatos de Moisés (Q 7:103–62; 11:96–99; 26:10–68; 54:41–42) en estas suras no siguen estrictamente la estructura formulaica de las otras historias proféticas. Véase el comentario a 20:9–16 (sobre el llamamiento de Moisés); 26:18–29 (sobre la confrontación con el Faraón); 28:7ss. (sobre la infancia y los primeros años de Moisés); 40:23ss. (sobre el Faraón y Hamán).

7:123

123 Faraón dijo: «¿Habéis creído en él antes de que yo os concediera permiso? Esto es con seguridad una conspiración que habéis tramado en la ciudad para expulsar de ella a su gente. Pronto habréis de saber.

Comentario · The Study Quran2 bloques
vv. 111–126

La reacción de los próceres en los vv. 109–10 prepara el certamen entre Moisés y los hechiceros de Egipto, relatado asimismo en 20:58–70 y 26:36–48 (cf. 10:79–82, donde los hechiceros retan a Moisés con sus ardides, pero él no responde con suertes semejantes). La Biblia proporciona una reseña sumamente escueta de este duelo con los magos egipcios, en el cual es Aarón quien arroja el báculo (Éxodo 7:8–13). En el Corán, la narración de Moisés y los hechiceros suscita una profunda meditación sobre la correlación entre profecía, milagros y hechicería, deslindando las fronteras entre el milagro y la magia en punto a su causalidad, poder y consistencia ontológica. Faraón y los suyos acusan a Moisés de hechicería en otros pasajes (10:76; 20:57, 63; 26:34; 27:13; 28:36; 40:24; 51:39), al igual que otros profetas, incluidos Muḥammad y Jesús, fueron objeto de idéntica calumnia por parte de sus contemporáneos (cf. 5:110; 10:2; 11:7; 34:43; 37:15; 38:4; 43:30; 46:7; 51:52; 54:2; 61:6; 74:24). Dado que los milagros de los profetas suelen ser tachados de mera prestidigitación por sus detractores y carecen de efecto ante los corazones endurecidos, se deduce que la función primordial de los portentos radica en afianzar la fe en quienes albergan ya una receptividad interior hacia ella —como los hechiceros en este pasaje— así como en los vacilantes entre la fe y la incredulidad. Estos prodigios, al igual que los mensajes proféticos mismos, sirven para distinguir a las almas nobles y descarriadas de una comunidad de aquellos que, a semejanza de Faraón, tienen un corazón tan petrificado que resulta impermeable a cualquier signo o mensaje divino. Véase también 43:49c.

v. 123

Cf. 20:71. Faraón estalla en cólera ante el hecho de que los hechiceros hayan creído en él —esto es, en Moisés— antes de que él «les concediera permiso». En contraposición a los magos, que percibieron de inmediato que el poder de Moisés emanaba del Dios Único, Faraón redujo el prodigio a una argucia de prestidigitación, si bien más sofisticada. Denuncia el certamen entero, incluida la victoria de Moisés y la claudicación de los hechiceros, como una conspiración tramada conjuntamente entre Moisés y los magos (IK, Ṭ, Th, Ṭs) para expulsar al pueblo autóctono de Egipto y asentar en su lugar a los israelitas (Z). Según un relato, antes de dar inicio a la justa, Moisés se acercó a los cabecillas de los magos inquiriéndoles si creerían en su mensaje y atestiguarían su verdad de resultar él victorioso, a lo cual estos asintieron; Faraón habría captado aquel diálogo, y al contemplar el desenlace, proclamó que todo constituía un complot preconcebido (IK, Ṭ). Véase también 20:71, donde Faraón acusa a Moisés de ser el maestro secreto de los hechiceros. Faraón los conmina entonces: pronto habréis de saber, esto es, experimentarán el espantoso suplicio que proyecta infligirles (Th), descrito en el versículo siguiente.

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7:59–137

visión de conjunto Aquí el Corán relata una serie de relatos que involucran a profetas, incrédulos y el castigo divino. Esta serie, o una versión de ella, se encuentra principalmente en cuatro suras (cf. también 37:75–148, una serie de narraciones que conciernen exclusivamente a personajes bíblicos):

7: Noé, vv. 59–64; Hūd, 65–72; Ṣāliḥ, 73–79; Lot, 80–84; Shuʿayb, 85–93; Moisés, 103–62 11: Noé, vv. 25–49; Hūd, 50–60; Ṣāliḥ, 61–66; Abraham y Lot, 69–83; Shuʿayb, 84–95; Moisés, 96–99 26: Moisés, vv. 10–68; Abraham, 69–102; Noé, 105–22; Hūd, 123–40; Ṣāliḥ, 141–59; Lot, 160–75; Shuʿayb, 176–91. 54: Noé, vv. 9–17; Hūd, 18–20; Ṣāliḥ, 23–32; Lot, 33–40; Moisés, 41–42

En cada caso, el Corán se propone enseñar una lección acerca del castigo divino, no describir la historia de la salvación. En este aspecto, el Corán es más cercano en espíritu a 2 Pedro 2, que alude a las historias de Noé y Lot en aras de la exhortación moral, de lo que es a las narraciones del Antiguo Testamento. En última instancia, sin embargo, estos relatos se comprenden mejor a la luz de la propia profetología del Corán; es decir, el Corán proyecta la imagen y el mensaje de su propio profeta sobre figuras pretéritas para convencer a su audiencia de aceptar y obedecer a Muḥammad (y evitar el destino de pueblos anteriores condenados).

Los relatos de Moisés (Q 7:103–62; 11:96–99; 26:10–68; 54:41–42) en estas suras no siguen estrictamente la estructura formulaica de las otras historias proféticas. Véase el comentario a 20:9–16 (sobre el llamamiento de Moisés); 26:18–29 (sobre la confrontación con el Faraón); 28:7ss. (sobre la infancia y los primeros años de Moisés); 40:23ss. (sobre el Faraón y Hamán).

7:127–130

127 Los dignatarios del pueblo de Faraón dijeron: «¿Dejarás a Moisés y a su pueblo para que siembren la corrupción en la tierra y te abandonen a ti y a tus dioses?». Dijo: «Mataremos a sus hijos varones y dejaremos con vida a sus mujeres. En verdad, estamos sobre ellos, dominantes».

128 Moisés dijo a su pueblo: «Buscad auxilio en Dios y sed pacientes. Ciertamente la tierra pertenece a Dios; la da en herencia a quien Él quiere de entre Sus siervos. Y el buen final es para los temerosos [de Dios]».

129 Dijeron: «Fuimos afligidos antes de que vinieras a nosotros y después de que vinieras a nosotros». Dijo: «Puede que vuestro Señor destruya a vuestro enemigo y os haga sucesores en la tierra, para observar cómo os comportáis».

130 Y ciertamente afligimos a la gente de Faraón con sequías y escasez de frutos, para que tal vez reflexionaran.

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v. 127

Si bien Faraón inmoló a los magos, dejó en libertad a Moisés. Los dignatarios de Faraón exteriorizan entonces su inquietud ante el hecho de que deje a Moisés y a su pueblo, los israelitas, obrar y rezar a su antojo, abandonándote a ti (a Faraón) y a tus dioses, es decir, trocando la adoración de Faraón y de sus deidades por la obediencia a Moisés y el culto al Dios Único (Ṭ). Los comentaristas discrepan sobre la identidad exacta de los dioses de Faraón aludidos en este versículo: algunos conjeturan que rendía culto al sol o a ciertos bueyes sagrados, de donde derivaría la propensión ulterior de los israelitas a fundir un becerro idolátrico en el v. 148 (Ṭ, Ṭs). Otros sostienen que Faraón era adorado como dios pero no rendía pleitesía a nadie (Ṭ), o que los dioses eran imágenes erigidas por él mismo, cuya adoración prescribió a sus súbditos a guisa de mediación de su propio culto (Ṭs, Z). La pregunta de los magnates podría verterse igualmente como: «¿Dejarás a Moisés y a su pueblo sembrar la corrupción en la tierra, cuando te han desamparado a ti y a tus dioses?» (Ṭ). Véase también 40:26, donde Faraón sopesa ultimar a Moisés por temor a que este cambie vuestra religión o haga aparecer la corrupción en la tierra alejando a las gentes del vasallaje al monarca.

La amenaza de Faraón contra los seguidores de Moisés prometiendo matar a sus hijos varones —a sus tiernos infantes— y dejar con vida a sus mujeres concuerda con sus métodos de represión colectiva reseñados en otros pasajes (véase v. 141; 2:49; 14:6; 28:4; 40:25). Aunque Faraón no osó atentar contra la persona de Moisés por pavor a su poder carismático, ejecutó según se refiere su amenaza contra la masa israelita, buscando debilitar indirectamente al profeta mediante el terror sembrado entre sus partidarios (R). Dominantes vierte qāhirūn, plural de qāhir, que constituye un Nombre o Atributo exclusivo de Dios en el Corán; véase 6:18: Él es el Dominador Supremo sobre Sus siervos. El hecho de que Faraón hable de sí en términos reservados en el texto sagrado solo a Dios delata su blasfema pretensión de atribuirse la divinidad y el señorío cósmico (véase 26:29; 28:38; 79:24; 7:123c).

v. 128

Ante la feroz persecución desatada por Faraón descrita en el v. 127, Moisés exhorta a su grey a buscar auxilio en Dios (véase 1:5c) y armarse de paciencia, al igual que el Corán compele a los creyentes a buscar ayuda en la paciencia y en la oración a título de actitud espiritual permanente (véase 2:45, 153), pues Dios está con los pacientes (8:46). Moisés infunde aliento a su pueblo recordándoles que la tierra, esto es, los dominios faraónicos (R), pertenece a Dios, Quien la transfiere en herencia a quien Le place; y ciertamente en el v. 137 Dios legará las partes orientales y occidentales de la tierra que bendijimos a los israelitas (cf. 28:5–6) en galardón a su paciencia. Moisés promete además que el buen final es para los temerosos [de Dios] (promesa general reiterada en 11:49 y 28:83). El buen final puede remitir a la salvación de los piadosos en la Otra Vida, al triunfo material y asentamiento pacífico de los israelitas tras derrotar a sus opresores (v. 129), o a ambas cosas (R).

v. 129

Los israelitas replican amargamente que ya fueron afligidos antes de la llegada de Moisés —puesto que el Corán puntualiza que la matanza de los recién nacidos varones fue impuesta por Faraón en la época de la infancia de Moisés (28:4–9)— y que ahora son sometidos de nuevo a idéntico ensañamiento. Las proezas obradas por Moisés habían avivado las esperanzas de emancipación de los israelitas; mas al escuchar el bando de Faraón decretando idéntica carnicería sobre sus vástagos, cayeron en el desaliento (R). Moisés, empeñado en templar su ánimo quebrantado (IK), les recuerda que Dios bien puede destruir a vuestro enemigo e investirlos como sucesores en la tierra en lugar de Faraón y su pueblo. La alternancia histórica en la viceregencia terrenal de las naciones es una premisa central de esta sūrah; véase 6:165c; 7:69c. Si Dios les concede el triunfo, será para observar cómo os comportáis, es decir, para aquilatar si perseveran en el culto exclusivo al Dios Único y acatan Sus preceptos o recaen en la desobediencia (R).

v. 130

Cf. v. 133, donde se enumeran otras plagas abatidas sobre Faraón y su corte. El hecho de que la sequía y la escasez de frutos afligieran a los egipcios durante la embajada de Moisés guarda armonía con otros aleyas que enseñan que las tribulaciones que acompañan la misión de un enviado persiguen quebrantar la soberbia de las gentes para que acojan el mensaje divino. Véase, por ejemplo, 6:42: Ciertamente enviamos mensajeros a comunidades que te precedieron y las castigamos con la adversidad y la tribulación para que tal vez se humillaran (véase también v. 94). El que fuera para que tal vez reflexionaran denota que la carestía y la sequedad tenían por fin constituir un aldabonazo admonitorio que aterrara a Faraón y a su pueblo induciéndolos a la contrición y a la fe en Dios (Ṭ). La adversidad opera con frecuencia como un bálsamo que «ablanda los corazones» (R, Ṭs), si bien no surtió semejante efecto en Faraón, cuyo ánimo, con arreglo a las Escrituras bíblicas, se endurecía progresivamente con cada plaga sobrevenida (véase Éxodo 9–11), mostrándose contumaz e impenitente (véase 7:133c). Varios exégetas contemplan este versículo como prueba de que Dios no fuerza a los seres humanos a la fe o a la incredulidad, sino que dispone circunstancias propicias para la conversión respetando su libertad de opción (Ṭs); otros matizan esta postura señalando que tales tribulaciones no hicieron sino enconar la obstinación de Faraón en el error (R).

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7:59–137

visión de conjunto Aquí el Corán relata una serie de relatos que involucran a profetas, incrédulos y el castigo divino. Esta serie, o una versión de ella, se encuentra principalmente en cuatro suras (cf. también 37:75–148, una serie de narraciones que conciernen exclusivamente a personajes bíblicos):

7: Noé, vv. 59–64; Hūd, 65–72; Ṣāliḥ, 73–79; Lot, 80–84; Shuʿayb, 85–93; Moisés, 103–62 11: Noé, vv. 25–49; Hūd, 50–60; Ṣāliḥ, 61–66; Abraham y Lot, 69–83; Shuʿayb, 84–95; Moisés, 96–99 26: Moisés, vv. 10–68; Abraham, 69–102; Noé, 105–22; Hūd, 123–40; Ṣāliḥ, 141–59; Lot, 160–75; Shuʿayb, 176–91. 54: Noé, vv. 9–17; Hūd, 18–20; Ṣāliḥ, 23–32; Lot, 33–40; Moisés, 41–42

En cada caso, el Corán se propone enseñar una lección acerca del castigo divino, no describir la historia de la salvación. En este aspecto, el Corán es más cercano en espíritu a 2 Pedro 2, que alude a las historias de Noé y Lot en aras de la exhortación moral, de lo que es a las narraciones del Antiguo Testamento. En última instancia, sin embargo, estos relatos se comprenden mejor a la luz de la propia profetología del Corán; es decir, el Corán proyecta la imagen y el mensaje de su propio profeta sobre figuras pretéritas para convencer a su audiencia de aceptar y obedecer a Muḥammad (y evitar el destino de pueblos anteriores condenados).

Los relatos de Moisés (Q 7:103–62; 11:96–99; 26:10–68; 54:41–42) en estas suras no siguen estrictamente la estructura formulaica de las otras historias proféticas. Véase el comentario a 20:9–16 (sobre el llamamiento de Moisés); 26:18–29 (sobre la confrontación con el Faraón); 28:7ss. (sobre la infancia y los primeros años de Moisés); 40:23ss. (sobre el Faraón y Hamán).

7:127

La primera parte de este versículo hace que la «élite» (lit., el «consejo», ár. malaʾ) exprese una convicción diferente a la de los «magos» de los versículos 120–26, que acaban de profesar su fe en el Dios de Moisés. Sobre la segunda parte del versículo (el asesinato de los varones israelitas), véase el comentario a 40:25 (con más referencias).

7:128

«Moisés dijo al pueblo: “¡No temáis! Manteneos firmes, y veréis lo que Yahvé hará hoy para salvaros: a los egipcios que veis hoy no los volveréis a ver jamás”» (Éx 14:13).

7:129

«Pues los malhechores serán aniquilados, mas los que esperan en Yahvé poseerán la tierra» (Sal 37:29 [37:9]; cf. C 21:105).

7:137

137 Y dimos en herencia al pueblo que había sido oprimido las partes orientales y occidentales de la tierra que bendijimos. Y se cumplió la hermosísima Palabra de tu Señor para los Hijos de Israel porque tuvieron paciencia. Y destruimos por completo cuanto Faraón y su pueblo habían hecho y lo que solían erigir.

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 137

Este versículo consuma la promesa pronunciada por Moisés en el v. 128. Dios otorga en herencia la tierra a quienes habían sido oprimidos (mustaḍʿafūn) —esto es, a los israelitas— en galardón a que tuvieron paciencia bajo el yugo de Faraón (v. 127). El versículo encierra asimismo un valor universal, evidenciando que quienes afrontan la tribulación con paciencia y confiada esperanza en el socorro divino alcanzarán a la postre la redención. La tierra que bendijimos es identificada mayoritariamente con la región de Siria y Palestina (el Šām; Ṭ, Ṭs), por ser la comarca señalada en otros pasajes coránicos como asignada a los israelitas (5:21), si bien no de modo exclusivo, por tratarse de una tierra sacra y bendita para todos los pueblos (21:71); otros sostienen que la tierra alude al territorio del propio Egipto regido por Faraón (R, Ṭ, Ṭs) o a ambos dominios conjuntamente (R, Ṭs, Z). Se la califica de bendita por haber sido colmada de fertilidad, arroyos y abundancia (Ṭs, Z). La hermosísima Palabra que se cumplió para los Hijos de Israel alude a su triunfo rotundo sobre Faraón (Ṭ) y se considera el cumplimiento de la promesa divina de 28:5–6: Y quisimos agraciar a quienes habían sido oprimidos en la tierra, y hacerlos guías e instituirles herederos, y establecerlos firmemente en la tierra, y mostrar a Faraón, a Hāmān y a sus huestes lo que temían de ellos. La demolición de cuanto Faraón y su pueblo habían hecho o construido alude a la ruina de sus alcázares, verjeles, sementeras y monumentos (Ṭ, Ṭs, Z).

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7:59–137

visión de conjunto Aquí el Corán relata una serie de relatos que involucran a profetas, incrédulos y el castigo divino. Esta serie, o una versión de ella, se encuentra principalmente en cuatro suras (cf. también 37:75–148, una serie de narraciones que conciernen exclusivamente a personajes bíblicos):

7: Noé, vv. 59–64; Hūd, 65–72; Ṣāliḥ, 73–79; Lot, 80–84; Shuʿayb, 85–93; Moisés, 103–62 11: Noé, vv. 25–49; Hūd, 50–60; Ṣāliḥ, 61–66; Abraham y Lot, 69–83; Shuʿayb, 84–95; Moisés, 96–99 26: Moisés, vv. 10–68; Abraham, 69–102; Noé, 105–22; Hūd, 123–40; Ṣāliḥ, 141–59; Lot, 160–75; Shuʿayb, 176–91. 54: Noé, vv. 9–17; Hūd, 18–20; Ṣāliḥ, 23–32; Lot, 33–40; Moisés, 41–42

En cada caso, el Corán se propone enseñar una lección acerca del castigo divino, no describir la historia de la salvación. En este aspecto, el Corán es más cercano en espíritu a 2 Pedro 2, que alude a las historias de Noé y Lot en aras de la exhortación moral, de lo que es a las narraciones del Antiguo Testamento. En última instancia, sin embargo, estos relatos se comprenden mejor a la luz de la propia profetología del Corán; es decir, el Corán proyecta la imagen y el mensaje de su propio profeta sobre figuras pretéritas para convencer a su audiencia de aceptar y obedecer a Muḥammad (y evitar el destino de pueblos anteriores condenados).

Los relatos de Moisés (Q 7:103–62; 11:96–99; 26:10–68; 54:41–42) en estas suras no siguen estrictamente la estructura formulaica de las otras historias proféticas. Véase el comentario a 20:9–16 (sobre el llamamiento de Moisés); 26:18–29 (sobre la confrontación con el Faraón); 28:7ss. (sobre la infancia y los primeros años de Moisés); 40:23ss. (sobre el Faraón y Hamán).

7:141

141 Y [recordad] cuando os salvamos de la gente de Faraón, que os infligía un tormento terrible, matando a vuestros hijos varones y dejando con vida a vuestras mujeres. Y en esto hubo para vosotros una gran prueba procedente de vuestro Señor.

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 140–141

Cf. 14:6; 20:80. El que Dios haya preferido a los israelitas por encima de los mundos puede significar que los distinguió sobre los demás pueblos de su tiempo, o bien que las señales milagrosas y la liberación prodigiosa (evocada en el v. 141) dispensadas a través de Moisés no fueron concedidas a ninguna otra nación coetánea (R); véase 2:47c. Para el suplicio consistente en matar a vuestros hijos varones y dejar con vida a vuestras mujeres, véase 7:127c.

Otras menciones en el comentario de esta sura15
8 al-AnfālLos BotinesMedinense · rev. 88 · 3 versículos Abrir
8:52–54

52 [Su proceder fue] como el proceder de la gente del Faraón y de los que les precedieron: no creyeron en los signos de Dios, así que Dios los castigó por sus pecados. En verdad, Dios es Fuerte, severo en el castigo.

53 Eso es porque Dios nunca cambia una bendición con la que ha agraciado a un pueblo hasta que ellos no cambien lo que hay en sí mismos, y porque Dios todo lo oye, todo lo sabe.

54 [Su proceder fue] como el proceder de la gente del Faraón y de los que les precedieron: desmintieron los signos de su Señor, por lo que los destruimos a causa de sus pecados y ahogamos a la gente del Faraón, pues todos eran injustos.

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 52–54

Aquí la palabra proceder traduce daʾb, que significa hábito, costumbre o práctica reiterada; cf. 3:11. Algunos comentaristas entienden este daʾb tanto en referencia a lo que hacían por costumbre como a lo que les sobrevino, a saber, la destrucción o derrota a causa de sus malas acciones (Q); esto es, su proceder fue tanto lo que perpetraron como lo que padecieron.

En su acepción más general, Dios nunca cambia una bendición con la que ha agraciado a un pueblo hasta que ellos no cambien lo que hay en sí mismos significa que Dios otorga a los seres humanos inteligencia, vigor, libre albedrío y bienes en la vida a fin de que adoren a Dios y practiquen el bien, pero cuando se desvían de estas mercedes en favor del pecado y de la falta de fe, han cambiado lo que reside en ellos mismos (R; cf. 13:11). En este contexto concreto, algunos consideran que este versículo alude a la bendición concedida por Dios a los Qurayŝ al enviarles un profeta que era uno de ellos mismos, ante lo cual lo desmintieron y lo expulsaron (Ṭ). Para un relato más pormenorizado de la historia de Moisés y el Faraón, véase 7:103–36.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible2 comentarios
8:52

Aquí, y en el versículo 54, el Corán parece convertir la destrucción de los egipcios en un caso paradigmático de la ira de Dios contra un pueblo incrédulo. Esto puede derivar de versículos bíblicos tales como 1 Samuel 6:6: «¿Por qué habéis de endurecer vuestro corazón, como los egipcios y el Faraón endurecieron su corazón? Después de haberlos tratado con severidad, ¿no dejaron ir al pueblo, y ellos se fueron?» (cr. Andrew O’Connor).

8:54

Véase el comentario a 8:52.

10 YūnusJonásMequí · rev. 51 · 6 versículos Abrir
10:75

75 Luego, después de ellos, enviamos a Moisés y a Aarón con Nuestras señales al Faraón y a sus dignatarios. Pero se ensoberbecieron y fueron un pueblo culpable.

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 75

Para la historia de Moisés, véanse también, por ejemplo, 2:49–61; 7:103–55; 20:9–97; 26:10–66; 28:3–46; 79:15–25. Las señales, denominadas también pruebas claras (véase 29:39), incluyen la mano y la vara de Moisés (Mu). Los dignatarios en el séquito del Faraón eran un grupo de próceres que ocupaban la más alta posición social en la sociedad egipcia (IṬ, Qm, Th). Pero se ensoberbecieron (cf. 7:133; 23:46; 28:39; 29:39), lo que significa que fueron demasiado orgullosos para creer (Mu, My). Cf. 40:60: Ciertamente aquellos que son demasiado altivos para adorarme entrarán al Infierno humillados.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
10:75–86

Aquí y en otros pasajes (cf. 7:109–26; 20:56–70; 26:30–45; 27:10–13; 28:31–33), el Corán hace que Moisés y Aarón se enfrenten al Faraón y a sus hechiceros. Este enfrentamiento se basa en última instancia en Éxodo 7:

10Moisés y Aarón fueron ante el Faraón e hicieron tal como el Señor había mandado. Aarón arrojó su vara delante del Faraón y de sus oficiales, y se convirtió en una serpiente. 11Entonces el Faraón, a su vez, llamó a los sabios y a los hechiceros, y mediante sus encantamientos los magos de Egipto hicieron lo mismo. 12Cada uno arrojó su vara y estas se convirtieron en serpientes. Pero la vara de Aarón devoró las de ellos. 13El Faraón, sin embargo, permaneció obstinado y, tal como el Señor había predicho, se negó a escuchar a Moisés y a Aarón. 14El Señor dijo entonces a Moisés: «El Faraón está inflexible. Se niega a dejar ir al pueblo». (Éxo 7:10–14)

La presentación coránica de esta escena está configurada con arreglo a su profetología, según la cual un profeta es acusado de ser un mago (v. 81; cf. 5:110, 6:7, 7:109, passim) y solo un pequeño grupo de su propio pueblo cree en él (v. 83; cf. 7:159). En el versículo 83, Qarai (siguiendo las opiniones clásicas) vierte illā dhurriyyatun min qawmihi como «excepto algunos jóvenes de entre su pueblo», si bien esta locución significa sencillamente «excepto un grupo de descendientes de su pueblo».

Bell sugiere (Commentary 1:343) que el versículo 78 está relacionado con Éxodo 2:14. Sobre Moisés en la corte del Faraón, véase también el comentario a 26:30–45.

10:79

79 Y el Faraón dijo: «¡Traedme a todo hechicero experto!».

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 79–82

Todo hechicero experto significa las personas más versadas en hechicería (Bq). Moisés les dijo: «Arrojad lo que tengáis que arrojar», no porque estuviera aprobando su hechicería, sino más bien para mostrar a los espectadores la falsedad del arte de los hechiceros (R), que pronto sería desvanecido en la nada. Dios hace prevalecer la verdad con Sus Palabras significa que las promesas que Dios hizo a Moisés (para las cuales véase 28:35) pronto se cumplirán y la verdad se hará entonces manifiesta (R).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
10:75–86

Aquí y en otros pasajes (cf. 7:109–26; 20:56–70; 26:30–45; 27:10–13; 28:31–33), el Corán hace que Moisés y Aarón se enfrenten al Faraón y a sus hechiceros. Este enfrentamiento se basa en última instancia en Éxodo 7:

10Moisés y Aarón fueron ante el Faraón e hicieron tal como el Señor había mandado. Aarón arrojó su vara delante del Faraón y de sus oficiales, y se convirtió en una serpiente. 11Entonces el Faraón, a su vez, llamó a los sabios y a los hechiceros, y mediante sus encantamientos los magos de Egipto hicieron lo mismo. 12Cada uno arrojó su vara y estas se convirtieron en serpientes. Pero la vara de Aarón devoró las de ellos. 13El Faraón, sin embargo, permaneció obstinado y, tal como el Señor había predicho, se negó a escuchar a Moisés y a Aarón. 14El Señor dijo entonces a Moisés: «El Faraón está inflexible. Se niega a dejar ir al pueblo». (Éxo 7:10–14)

La presentación coránica de esta escena está configurada con arreglo a su profetología, según la cual un profeta es acusado de ser un mago (v. 81; cf. 5:110, 6:7, 7:109, passim) y solo un pequeño grupo de su propio pueblo cree en él (v. 83; cf. 7:159). En el versículo 83, Qarai (siguiendo las opiniones clásicas) vierte illā dhurriyyatun min qawmihi como «excepto algunos jóvenes de entre su pueblo», si bien esta locución significa sencillamente «excepto un grupo de descendientes de su pueblo».

Bell sugiere (Commentary 1:343) que el versículo 78 está relacionado con Éxodo 2:14. Sobre Moisés en la corte del Faraón, véase también el comentario a 26:30–45.

10:83

83 Pero nadie creyó en Moisés, salvo unos jóvenes de entre su pueblo, por temor a que el Faraón y sus dignatarios los oprimiesen; pues en verdad el Faraón era tirano en la tierra y figuraba ciertamente entre los pródigos.

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 83

El «su» en salvo una descendencia de entre su pueblo puede referirse a Moisés o, con menor probabilidad, al Faraón (Kl). Si a lo primero, entonces una descendencia puede referirse a unos pocos varones jóvenes israelitas. Si a lo segundo, entonces puede referirse a varias personas vinculadas a la corte del Faraón, de las cuales no fue la menor su esposa (para su fe en Moisés, véase 66:11c; Kl). El Faraón era soberbio en la tierra hasta el extremo de afirmar ser un dios, como cuando dijo: Yo soy vuestro señor altísimo (79:24). Para los pródigos, véase 10:12c.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
10:75–86

Aquí y en otros pasajes (cf. 7:109–26; 20:56–70; 26:30–45; 27:10–13; 28:31–33), el Corán hace que Moisés y Aarón se enfrenten al Faraón y a sus hechiceros. Este enfrentamiento se basa en última instancia en Éxodo 7:

10Moisés y Aarón fueron ante el Faraón e hicieron tal como el Señor había mandado. Aarón arrojó su vara delante del Faraón y de sus oficiales, y se convirtió en una serpiente. 11Entonces el Faraón, a su vez, llamó a los sabios y a los hechiceros, y mediante sus encantamientos los magos de Egipto hicieron lo mismo. 12Cada uno arrojó su vara y estas se convirtieron en serpientes. Pero la vara de Aarón devoró las de ellos. 13El Faraón, sin embargo, permaneció obstinado y, tal como el Señor había predicho, se negó a escuchar a Moisés y a Aarón. 14El Señor dijo entonces a Moisés: «El Faraón está inflexible. Se niega a dejar ir al pueblo». (Éxo 7:10–14)

La presentación coránica de esta escena está configurada con arreglo a su profetología, según la cual un profeta es acusado de ser un mago (v. 81; cf. 5:110, 6:7, 7:109, passim) y solo un pequeño grupo de su propio pueblo cree en él (v. 83; cf. 7:159). En el versículo 83, Qarai (siguiendo las opiniones clásicas) vierte illā dhurriyyatun min qawmihi como «excepto algunos jóvenes de entre su pueblo», si bien esta locución significa sencillamente «excepto un grupo de descendientes de su pueblo».

Bell sugiere (Commentary 1:343) que el versículo 78 está relacionado con Éxodo 2:14. Sobre Moisés en la corte del Faraón, véase también el comentario a 26:30–45.

10:88–90

88 Y Moisés dijo: «¡Señor nuestro! Ciertamente Tú has concedido al Faraón y a sus dignatarios adornos y riquezas en la vida de este mundo, Señor nuestro, para que extravíen de Tu camino. ¡Señor nuestro! Destruye sus riquezas y endurece sus corazones, de suerte que no crean hasta que vean el doloroso castigo».

89 Dijo: «Vuestra súplica ha sido respondida. Manteneos, pues, firmes los dos y no sigáis el camino de los que no saben».

90 Y cruzamos con los Hijos de Israel el mar, y el Faraón y sus huestes los persiguieron con tiranía y hostilidad hasta que, cuando le alcanzó el ahogamiento, dijo: «Creo que no hay más dios que Aquel en Quien creen los Hijos de Israel, y soy de los sometidos».

Comentario · The Study Quran2 bloques
vv. 88–89

Al-Rāzī observa que el árabe para para que extravíen en la declaración de Moisés para que extravíen de Tu camino también puede leerse como «no sea que extravíen». Esta última lectura convertiría las palabras de Moisés en una evaluación de la situación general, a saber, que Dios ha concedido al Faraón y a sus dignatarios abundancia de riquezas para que no desvíen a otros del camino de Dios. Para el fenómeno del endurecimiento divino de los corazones de algunas personas, véase 5:13c.

vv. 90–92

Véase 2:50c. El «arrepentimiento» del Faraón es recibido con una pregunta retórica, que se entiende en el sentido de: «¿Quieres arrepentirte ahora que no tienes otra alternativa? ¡Esto jamás te será aceptado!» (Kl). Véanse también 10:50–51c; 4:17–18c. Salvaremos tu cuerpo significa que el cuerpo sin vida del Faraón no se hundirá en las profundidades del mar, como será el caso de los cuerpos de sus huestes. Más bien, será preservado sobre una superficie elevada de tierra para que sea una señal para quienes vengan tras de ti (Aj, Kl).

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10:88–89

La alusión al endurecimiento del corazón del Faraón por parte de Dios refleja el relato del Éxodo en el sentido de que Dios obstinó al Faraón (lit.: «el Señor endureció el corazón del Faraón», hebr. yeḥazzēq yhwh et-lēb parʿō):

11Y los magos no pudieron comparecer ante Moisés a causa de los diviesos, pues los magos estaban cubiertos de diviesos al igual que todos los demás egipcios. 12Pero el Señor obstinó al Faraón y, tal como el Señor había predicho a Moisés, no los escuchó. (Éxo 9:11–12; cf. Éxo 9:34–35; 10:1–2)

10:90–92

La profesión de fe del Faraón aquí se deriva del versículo 88, en el cual Moisés ruega que el Faraón no crea hasta que vea el castigo que Dios le tiene reservado. En el versículo 90, ve el castigo y cree. La conversión del Faraón podría ser un desarrollo de Éxodo 15:11, que parece presentar al Faraón (Éxo 15:9 comienza: «El enemigo se jactaba...») confesando al Dios de Israel: «Señor, ¿quién como tú, majestuoso en santidad, quién como tú entre los santos, temible en proezas, hacedor de maravillas?». Speyer (BEQ, 291), siguiendo a Geiger (Was hat Mohammed, 160), señala que el Pirqe de-Rabbi Eliezer (43) hace explícita la atribución de estas palabras al Faraón. En cualquier caso, este episodio debe entenderse como una ilustración de la doctrina coránica (véase 4:18; 6:158; 32:29; 40:84–85) según la cual Dios no aceptará el arrepentimiento de los pecadores en el momento de su muerte (nótese el v. 91). Speyer (BEQ) destaca asimismo pasajes coránicos semejantes en los que los adversarios de un profeta llegan a la fe; entre ellos, el más notable es la conversión de la reina de Sabá (Q 27:44). Un antecedente más próximo a la conversión del Faraón es el modo en que la Mishná debate el arrepentimiento del Faraón:

Se dice, y el Faraón dijo: «¿Quién es el Señor para que yo escuche su voz y deje ir a Israel?» [Éxo 5:2]. Pero cuando fue azotado, ¿qué dijo? «El Señor es justo» [Éxo 9:27]. (m. Yadayim 4:8)

La noción de la salvación del cuerpo del Faraón (v. 92) como «una señal para los que vengan después» podría guardar relación con la preservación del cuerpo de la mujer de Lot, quien en el relato bíblico (Gén 19:26) queda convertida en una estatua de sal, tradición que presupone que su cuerpo subsistió como memorial de la ira divina para las generaciones posteriores (véase Luc 17:32). No se trata, empero, de una innovación coránica. La cuestión de la supervivencia del Faraón se plantea en una opinión recogida en la Mekilta de-Rabbi Ishmael (finales del siglo IV d. C.; cr. Gavin McDowell):

Y las aguas volvieron y cubrieron los carros, etc. [Éxo 14:27]. Incluso al Faraón, según las palabras de R. Judá, tal como se dice: «Los carros del Faraón y su ejército, etc.» [Éxo 15:4]. R. Nehemías dice: Excepto al Faraón. Acerca de él dice: «Sin embargo, para este propósito te he dejado vivir» [Éxo 9:16]. Otros dicen que al final el Faraón se hundió y se ahogó, tal como se dice: «Pues entró el caballo del Faraón, etc.» [Éxo 15:19]. (Beshallah 7)

De acuerdo con el Tafsīr al-Jalālayn, el ángel Gabriel ideó una estratagema para impedir que el Faraón implorara la misericordia de Dios: «[El Faraón] reiteró esto [su sumisión a Dios] para que le fuese aceptado, pero no lo fue; y Gabriel le introdujo lodo del mar en la boca, no fuera que la misericordia [de Dios] lo alcanzara». Sobre el ahogamiento del Faraón y de su ejército, véase el comentario a 54:41–42 (con referencias adicionales).

Otras menciones en el comentario de esta sura4
11 HūdHūdMequí · rev. 52 · 1 versículo Abrir
11:97

97 al Faraón y a sus dignatarios. Pero ellos siguieron la orden del Faraón, y la orden del Faraón no era sensata.

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 96–97

Para la historia de Moisés, véanse también 2:49–61; 7:103–55; 10:75–93; 20:9–97; 26:10–66; 28:3–46; 79:15–25. Las señales con las que vino Moisés, a las que se alude también como pruebas claras (7:105; 29:39), son los milagros que realizó (Kl); véase 7:105c. Algunos afirman que una autoridad manifiesta se refiere a la vara de Moisés en particular (Q); para la vara de Moisés, véase 7:106–8c. Sobre los dignatarios del Faraón, véanse 7:103c; 10:75c.

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11:25–98

visión de conjunto Sobre los relatos de castigo en el Qurʾān (y su conexión con las narrativas bíblicas), véase el comentario a 7:59–137 y 26:10–191. En mi comentario aquí me centro únicamente en el relato de Noé, el cual contiene en esta Sura varias características singulares.

Otras menciones en el comentario de esta sura1
14 IbrāhīmAbrahamMequí · rev. 72 · 1 versículo Abrir
14:6

6 Y [recuerda] cuando Moisés dijo a su pueblo: «Recordad la Gracia de Dios para con vosotros, cuando os salvó de la gente de Faraón, que os infligía un terrible castigo, degollando a vuestros hijos y dejando con vida a vuestras mujeres —y en ello hubo una gran prueba de vuestro Señor—

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 5–6

Para el relato coránico de la historia de Moisés, véanse, por ejemplo, 2:49–61; 7:103–55; 20:9–97; 26:10–66; 28:3–46; 79:15–25. En árabe, «días» posee distintos significados simbólicos, uno de los cuales son periodos cósmicos (22:47; véase también 7:54c). También puede emplearse idiomáticamente para significar bendiciones (Q), en cuyo caso los Días de Dios puede referirse a las muchas bendiciones que Dios otorgó a los Hijos de Israel, tales como Su liberación de la servidumbre en Egipto y Su salvación de la cólera de Faraón y de su gente (IK, Ṭ). También puede referirse a los castigos con que Dios visitó a los incrédulos de comunidades anteriores (AF). En ello se refiere a los Días de Dios (Q), que contienen signos para todo aquel que es paciente, agradecido, es decir, aquellos que son pacientes en su obediencia a Dios y agradecidos por Sus Bendiciones (Q). Se relata que el Profeta dijo: «La fe consta de dos mitades: una mitad es la paciencia y la otra mitad es la gratitud» (My); luego recitó la última parte del v. 5: En verdad, en ello hay signos para todo aquel que es paciente, agradecido (Q). Las palabras cuando os salvó de la gente de Faraón, que os infligía un terrible castigo, degollando a vuestros hijos y dejando con vida a vuestras mujeres —y en ello hubo una gran prueba de vuestro Señor— se repiten casi literalmente en 2:49. La gran prueba podría ser una alusión a la liberación de Moisés y de su pueblo de Egipto, puesto que prueba puede, según el contexto, referirse también a una bendición (Bḍ); véase 2:49c.

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14:5–8

La expresión «los días de Dios» (ár. ayyām Allāh) en el versículo 5 aparece únicamente aquí y en 45:14. Muhammad Asad explica en una nota: «A la luz de 45:14, donde la expresión “los Días de Dios” apunta inequívocamente a Su juicio al final de los tiempos, es lógico suponer que en el presente contexto esta expresión entraña el mismo significado: a saber, el juicio final de Dios sobre el hombre en el Día de la Resurrección». Hilali-Khan sostienen que «los días de Dios» alude a las magnas obras de Dios (descritas en el versículo 6). Por ello traducen con la expresión «los anales de Dios».

Lo más probable es que Hilali-Khan tengan razón. La alusión a los «días» de Dios (cf. heb. milḥamōth YHWH, «las batallas de Yahvé»; véase 1Sa 25:28) refleja aquellos pasajes bíblicos que recuerdan a Israel los milagros obrados en Egipto con el fin de persuadirlos a permanecer fieles a Dios; así el Salmo 105:5: «Acordaos de las maravillas que ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca» (cf. Éxo 13:3; Deu 5:15b; 7:18; 15:15; 16:12; 24:18; 26:16–19).

17 al-IsrāʾEl Viaje NocturnoMequí · rev. 50 · 2 versículos Abrir
17:101–102

101 Y ciertamente dimos a Moisés nueve signos evidentes. Pregunta, pues, a los Hijos de Israel. Cuando se presentó ante ellos, Faraón le dijo: «¡Ciertamente creo que estás embrujado, oh Moisés!».

102 Dijo: «Bien sabes que nadie sino el Señor de los cielos y de la tierra ha hecho descender estos [signos] como pruebas manifiestas. ¡Y ciertamente creo que estás condenado a la perdición, oh Faraón!».

Comentario · The Study Quran2 bloques
v. 101

Los comentaristas consideran que los nueve signos evidentes concedidos a Moisés (véase asimismo 27:12) aluden a los variados prodigios obrados por Moisés durante su misión profética, si bien discrepan acerca de cuáles se consignan exactamente aquí, sosteniendo al-Rāzī que el versículo no debe entenderse en el sentido de que a Moisés solo se le otorgaron nueve milagros. La Biblia consigna diez plagas descargadas por Moisés sobre Faraón y su pueblo: sangre, ranas, piojos, tábanos, peste del ganado, úlceras, granizo, langostas, tinieblas y muerte de los primogénitos (véase Éxodo 7–11). Ciertos exegetas sugieren que los nueve signos evidentes en esta aleya remiten de modo análogo a los castigos sucesivos infligidos a los egipcios en 7:130–33 (sequía, penuria de frutos, inundación, langostas, piojos, ranas y sangre) junto con otros milagros obrados por Moisés. Conjugando las relaciones provistas por distintos exegetas, cabe enumerar entre los nueve signos: el báculo transformado en serpiente (7:109; 20:19–21; 26:32; 28:31); la mano luminosa al extraerla del seno (7:108; 20:22; 26:33; 27:12; 28:32); el desatamiento del nudo de su lengua (20:27–28); las plagas de inundación, langostas, piojos, ranas y sangre (7:133) junto a la sequía y carestía previas (7:130); la apertura del mar (2:50; 26:63); la consumición de las haciendas de Faraón y sus magnates en respuesta a la plegaria de Moisés (10:88); el brote de doce manantiales al golpear la roca con su vara (2:60; 7:160); el don milagroso del maná y las codornices en el desierto (2:57; 7:160; 20:80); y el monte suspendido sobre Moisés y los israelitas en el Sinaí (véanse c. 2:63–64; 2:93; 4:154; 7:171; IK, JJ, R, Ṭ, Z). De modo alternativo, los nueve signos evidentes se identifican en un ḥadīṯ como las nueve prohibiciones impuestas por Moisés a su pueblo: no asociar copartícipes a Dios, no robar, no fornicar, no matar, no practicar la hechicería, no lucrar con usura, no calumniar a mujeres castas, no desertar del combate legítimo y respetar el sábado; siendo esta última la única prescripción privativa de los israelitas (IK, R, Ṭ).

La inculpación de Faraón tachando a Moisés de embrujado (masḥūr) es pareja a las acusaciones de que era un hechicero (10:76; 20:57, 63; 26:34; 27:13; 28:36; 40:24; 51:39). Ciertos comentaristas leen embrujado en este contexto como sinónimo de hechicero (R, Ṭ), pero otros apuntan que Faraón acusaba a Moisés de hallarse trastornado o confundido por artes mágicas (JJ, Z).

v. 102

Pruebas manifiestas traduce aquí baṣāʾir (lit. «clarividencias» o «discernimientos»), que puede interpretarse como signos que debieran impeler a las personas a «percibir» la verdad (Ṭ). Otros comentaristas glosan pruebas manifiestas como demostraciones o argumentos incontestables de la veracidad de la profecía de Moisés (IK, R) o como testimonios patentes del Poder y de la Unicidad de Dios (Q). Moisés asevera a Faraón que este «bien sabe» que tales portentos han sido enviados únicamente por Dios, no obstante su desmentido contumaz. Conforme a al-Rāzī, debiera resultar palmarés para cualquiera dotado de intelecto que tales signos solo pueden ser de origen divino, y es solo la terquedad recalcitrante lo que veda a Faraón aceptarlos como tales. Véase 27:14, donde se refiere que Faraón y su hueste repudiaron los signos de Moisés aunque sus almas estaban convencidas de ellos. Condenado a la perdición traduce maṯbūr, que puede significar asimismo «aniquilado» (cf. 25:13–14; R, Ṭ), privado de todo bien (R, Ṭ) o desprovisto de razón y juicio (Ṭ).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
17:101–2

Aunque este pasaje se toma a veces como una referencia a los Diez Mandamientos, los nueve «signos» mencionados aquí (cf. 27:12) son más probablemente los dos signos que Moisés mostró al Faraón (la serpiente transformándose en vara [Q 7:107; 20:20; 26:32; 27:10; 28:31] y su mano volviéndose blanca [Q 7:108; 20:22; 26:33; 27:12; 28:32]), junto con siete de las diez plagas conocidas por el Éxodo (sequía [Q 7:130]: inundación, langostas, piojos, ranas, sangre [Q 7:133], «ira» [y no «plaga» como traduce Qarai; 7:134]—quizá la muerte de los primogénitos). Cf. 27:12.

Por «embrujado» el Qurʾān da a entender que el Faraón declara que los milagros de Moisés se produjeron mediante magia y no por el poder de Dios. El Qurʾān convierte esto en una acusación común contra los profetas (véase 5:110; 6:7; 7:109, passim).

Otras menciones en el comentario de esta sura4
20 Ṭā HāṬā HāMequí · rev. 45 · 5 versículos Abrir
20:24

24 ¡Ve al Faraón! ¡En verdad se ha rebelado!».

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 24

Este versículo es idéntico a 79:17 (cf. v. 43); véase también 26:10–11; 27:12; 28:32; cf. Éxodo 3:7–10.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
20:17–24

Aquí el Corán relata que la mano de Moisés, al sacarla de su vestidura, estaba «blanca, sin daño alguno». Esto parece ser una respuesta deliberada a la descripción del milagro en Éxodo 4:6, donde la mano de Moisés se describe como «leprosa». De manera similar, el Targum Onqelos arameo omite el detalle bíblico de que la mano de Moisés estaba «leprosa» y la describe únicamente como «blanca como la nieve». Cf. 7:108; 26:33; 28:32. Para más detalles sobre los milagros de la vara y la mano de Moisés, véase el comentario a 7:106–8 y 26:30–45.

20:43

43 ¡Id ambos ante el Faraón! ¡Ciertamente se ha rebelado!

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 43

Cf. las palabras semejantes dirigidas a Moisés en el v. 24; 79:17; véase también 26:10–11; 27:12; 28:32.

20:60

60 Entonces el Faraón se retiró, urdió su plan y luego acudió.

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 59–60

El Día del Adorno es considerado por muchos como el Día de ʿĀšūrāʾ (el diez de Muḥarram) o una festividad pública (Kl, M) en la que los egipcios se acicalaban y congregaban (JJ). Urdió su plan alude a que el Faraón reunió a sus magos y a todos cuantos pudiesen auxiliarlo en su confrontación con Moisés, así como los pertrechos necesarios para que los hechiceros perpetraran sus engaños (R).

20:78–79

78 El Faraón los persiguió con sus huestes, pero el mar los cubrió por completo sepultándolos.

79 El Faraón extravió a su pueblo y no lo guio.

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 78–79

Para el ahogamiento del Faraón y sus ejércitos, véase 7:136c; véase también 2:50; 8:54; 10:90; 17:103; 26:65–66; 28:40; 43:55; 44:24; 51:40. El destino particular del Faraón se expone en 10:90–92c.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
20:77–79

Sobre el ahogamiento de Faraón y su ejército, véase el comentario a 54:41–42 (con más referencias).

Otras menciones en el comentario de esta sura18
23 al-MuʾminūnThe BelieversMequí · rev. 74 · 1 versículo Abrir
23:46

46 a Faraón y a sus dignatarios. Pero se llenaron de soberbia y fueron un pueblo altivo.

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 45–46

Por signos, algunos entienden los diversos milagros de Moisés, tales como su mano blanca (20:22), su vara convertida en serpiente (20:69) y las plagas infligidas al pueblo de Faraón (R). La autoridad manifiesta alude a la claridad y a la fuerza persuasiva incontestable de los signos con los que comparecieron Moisés y Aarón (R). La noción de que Moisés aporta una autoridad manifiesta aparece también en 4:153; 11:96; 40:23.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
23:45–48

Sobre la confrontación de Moisés y Aarón con Faraón en el Corán, véase el comentario a 26:30–45 (con más referencias).

Otras menciones en el comentario de esta sura2
26 al-ShuʿarāʾLos PoetasMequí · rev. 47 · 11 versículos Abrir
26:11

11 el pueblo del Faraón. ¿Acaso no serán temerosos de Dios?».

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 11

Algunos entienden que este aleya significa que Dios ordena a Moisés que les pregunte: «¿Acaso no seréis temerosos de Dios?» (Q). Según cómo se vocalice el final de este aleya, también podría significar: «¿Acaso no Me temerán?» (R). Como ocurre en la mayoría de los usos del verbo «temer [a Dios]», conlleva el sentido de ser consciente o estar en guardia, y por ello algunos entienden que este aleya significa que deben ser conscientes del castigo del Más Allá (Ṭ).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible2 comentarios
26:10–191

visión de conjunto A diferencia de Q 7 (vv. 59–93), 11 (vv. 25–95) y 54 (vv. 9–42), que relatan la historia de Moisés al final de una serie de «historias de castigo», el Corán comienza aquí con un relato de Moisés (vv. 10–68) y Abraham (vv. 69–102). Luego continúa con cinco relatos formulaicos que se asemejan estrechamente entre sí: Noé (vv. 105–22), Hūd (vv. 123–40), Ṣāliḥ (vv. 141–49), Lot (vv. 160–75) y Shuʿayb (vv. 176–91); estos son narrados en el mismo orden que en Q 7 y 11. Para las historias de castigo, véase también el comentario a 7:59–137.

26:10–17

Sobre el llamamiento de Moisés, véase el comentario a 20:9–16 (con más referencias). La mención de un «cargo» contra Moisés en el versículo 14 se relaciona con su homicidio de un egipcio (cf. 20:40; 26:19–20; 28:15, 33):

11Aconteció en aquellos días que, crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y vio sus duras cargas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. 12Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. (Éxo 2:11–12)

Sobre la designación de Aarón como asistente de Moisés, cf. 20:25–32; 25:35; 26:12–14; 28:34. Sobre la exigencia de la liberación de los israelitas, cf. 7:105.

26:16–18

16 Id, pues, al Faraón y decidle: "En verdad, somos enviados del Señor de los mundos,

17 para que dejes marchar con nosotros a los Hijos de Israel"».

18 Dijo [el Faraón]: «¿Acaso no te criamos entre nosotros de niño, y no permaneciste entre nosotros años de tu vida?

Comentario · The Study Quran2 bloques
vv. 16–17

Dejes marchar con nosotros significa liberar a los Hijos de Israel y permitirles (Q, R) marchar hacia la tierra de Palestina (Th).

v. 18

Las palabras del Faraón aluden al hecho de que Moisés vivió en la casa del Faraón durante su niñez, respecto a lo cual véase 28:8–13.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible3 comentarios
26:10–191

visión de conjunto A diferencia de Q 7 (vv. 59–93), 11 (vv. 25–95) y 54 (vv. 9–42), que relatan la historia de Moisés al final de una serie de «historias de castigo», el Corán comienza aquí con un relato de Moisés (vv. 10–68) y Abraham (vv. 69–102). Luego continúa con cinco relatos formulaicos que se asemejan estrechamente entre sí: Noé (vv. 105–22), Hūd (vv. 123–40), Ṣāliḥ (vv. 141–49), Lot (vv. 160–75) y Shuʿayb (vv. 176–91); estos son narrados en el mismo orden que en Q 7 y 11. Para las historias de castigo, véase también el comentario a 7:59–137.

26:10–17

Sobre el llamamiento de Moisés, véase el comentario a 20:9–16 (con más referencias). La mención de un «cargo» contra Moisés en el versículo 14 se relaciona con su homicidio de un egipcio (cf. 20:40; 26:19–20; 28:15, 33):

11Aconteció en aquellos días que, crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y vio sus duras cargas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. 12Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. (Éxo 2:11–12)

Sobre la designación de Aarón como asistente de Moisés, cf. 20:25–32; 25:35; 26:12–14; 28:34. Sobre la exigencia de la liberación de los israelitas, cf. 7:105.

26:18–29

El Corán convierte el encuentro de Moisés con el Faraón aquí en un reencuentro con su padre adoptivo (en el Corán, el Faraón y su esposa adoptan a Moisés [véase 28:9], mientras que en el Éxodo es la hija del Faraón [véase Éxo 2:10] quien lo hace). El Faraón llama a Moisés ingrato (ár. min al-kāfirīn), y se refiere a su homicidio de un egipcio (cf. 20:40; 28:15, 33). La noción coránica de que Moisés regresó a Egipto para enfrentarse al mismo Faraón contrasta con el Éxodo, que sitúa el regreso de Moisés a Egipto solo cuando el Faraón que buscaba quitarle la vida por haber matado a un egipcio muere (cf. Éxo 2:15; 4:19). En efecto, el Corán parece concebir «Faraón» (firʿawn) no como un título sino como un nombre propio: se utiliza únicamente para esta figura (al gobernante de Egipto en la historia de José, Q 12, se le designa como rey).

Al convertir esta escena en una «reunión familiar», el Corán hace que Moisés manifieste su fidelidad a Dios por encima de su fidelidad a su padre (adoptivo). Esto concuerda con el tema coránico de anteponer los lazos de fe a los lazos familiares (por ejemplo, con el hijo de Noé, 11:40–47, y el padre de Abraham, 6:74; 19:41–47; 21:51–56; 26:69–93; 37:83–87; 43:26–27).

La exigencia del Faraón de ser adorado como un dios (v. 29) puede reflejar el personaje de Asuero en el Libro de Ester. Amán, el visir bíblico de Asuero, aparece en el Corán como el visir del Faraón (véase el comentario a 28:38, con más referencias). En Ester (griego), el rey persa Asuero es presentado como una figura divina; Ester se refiere a él como «uno de los ángeles de Dios» y una «figura temible» (Ester 5:2a), y está prohibido que la gente común se dirija a él.

La pregunta del Faraón a Moisés en el versículo 23 podría compararse con Éxodo 5:2 (y por ende considerarse una pregunta retórica): «Y el Faraón respondió: “¿Quién es el Señor para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco al Señor, ni tampoco dejaré ir a Israel”» (Éxo 5:2).

26:23

23 Dijo el Faraón: «¿Y qué es el Señor de los mundos?».

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 22–24

Echas en cara traduce mannā, que tiene una rica gama de significados, entre ellos los de otorgar, enumerar y también jactarse y recordar a otros la dádiva que se les ha concedido, como en 2:264: ¡Oh, creyentes! No malogréis vuestras dádivas con reproches y agravios. Aquí se refiere a la supuesta beneficencia que el Faraón había otorgado en su momento a Moisés, a quien Moisés recuerda que esclavizó y persiguió a los Hijos de Israel. Moisés le dice en efecto: «¿Acaso es este favor con el que me beneficiaste el que hayas esclavizado a los Hijos de Israel?» (Ṭ).

Al-Rāzī se vale de este intercambio entre Moisés y el Faraón para abordar la imposibilidad de ofrecer en rigor una definición de Dios, que es lo que parece demandar la primera pregunta del Faraón en el v. 23. En su lugar, Moisés responde describiendo los actos divinos: la creación de los cielos y de la tierra, del propio Faraón y de sus antepasados, y del Oriente y el Occidente. Las respuestas del Faraón (vv. 25, 27, 29) denotan asombro o incredulidad, bien porque no le agradan las réplicas o bien porque no comprende que, en cierto sentido, formula la pregunta con falta de sinceridad, dado que él ya se erige en dios ante su pueblo (véanse 28:38; 79:24; Q, Ṭ). Ibn Kaṯīr descarta la interpretación de comentaristas como al-Rāzī y al-Qurṭubī según la cual el Faraón indagaba sobre la esencia o quididad (māhiyyah) de Dios, puesto que el Faraón no creía en tal cosa; se limitaba a mostrarse provocador y polemista.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible2 comentarios
26:10–191

visión de conjunto A diferencia de Q 7 (vv. 59–93), 11 (vv. 25–95) y 54 (vv. 9–42), que relatan la historia de Moisés al final de una serie de «historias de castigo», el Corán comienza aquí con un relato de Moisés (vv. 10–68) y Abraham (vv. 69–102). Luego continúa con cinco relatos formulaicos que se asemejan estrechamente entre sí: Noé (vv. 105–22), Hūd (vv. 123–40), Ṣāliḥ (vv. 141–49), Lot (vv. 160–75) y Shuʿayb (vv. 176–91); estos son narrados en el mismo orden que en Q 7 y 11. Para las historias de castigo, véase también el comentario a 7:59–137.

26:18–29

El Corán convierte el encuentro de Moisés con el Faraón aquí en un reencuentro con su padre adoptivo (en el Corán, el Faraón y su esposa adoptan a Moisés [véase 28:9], mientras que en el Éxodo es la hija del Faraón [véase Éxo 2:10] quien lo hace). El Faraón llama a Moisés ingrato (ár. min al-kāfirīn), y se refiere a su homicidio de un egipcio (cf. 20:40; 28:15, 33). La noción coránica de que Moisés regresó a Egipto para enfrentarse al mismo Faraón contrasta con el Éxodo, que sitúa el regreso de Moisés a Egipto solo cuando el Faraón que buscaba quitarle la vida por haber matado a un egipcio muere (cf. Éxo 2:15; 4:19). En efecto, el Corán parece concebir «Faraón» (firʿawn) no como un título sino como un nombre propio: se utiliza únicamente para esta figura (al gobernante de Egipto en la historia de José, Q 12, se le designa como rey).

Al convertir esta escena en una «reunión familiar», el Corán hace que Moisés manifieste su fidelidad a Dios por encima de su fidelidad a su padre (adoptivo). Esto concuerda con el tema coránico de anteponer los lazos de fe a los lazos familiares (por ejemplo, con el hijo de Noé, 11:40–47, y el padre de Abraham, 6:74; 19:41–47; 21:51–56; 26:69–93; 37:83–87; 43:26–27).

La exigencia del Faraón de ser adorado como un dios (v. 29) puede reflejar el personaje de Asuero en el Libro de Ester. Amán, el visir bíblico de Asuero, aparece en el Corán como el visir del Faraón (véase el comentario a 28:38, con más referencias). En Ester (griego), el rey persa Asuero es presentado como una figura divina; Ester se refiere a él como «uno de los ángeles de Dios» y una «figura temible» (Ester 5:2a), y está prohibido que la gente común se dirija a él.

La pregunta del Faraón a Moisés en el versículo 23 podría compararse con Éxodo 5:2 (y por ende considerarse una pregunta retórica): «Y el Faraón respondió: “¿Quién es el Señor para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco al Señor, ni tampoco dejaré ir a Israel”» (Éxo 5:2).

26:31

31 [El Faraón] dijo: «¡Tráelo, pues, si eres de los veraces!».

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26:10–191

visión de conjunto A diferencia de Q 7 (vv. 59–93), 11 (vv. 25–95) y 54 (vv. 9–42), que relatan la historia de Moisés al final de una serie de «historias de castigo», el Corán comienza aquí con un relato de Moisés (vv. 10–68) y Abraham (vv. 69–102). Luego continúa con cinco relatos formulaicos que se asemejan estrechamente entre sí: Noé (vv. 105–22), Hūd (vv. 123–40), Ṣāliḥ (vv. 141–49), Lot (vv. 160–75) y Shuʿayb (vv. 176–91); estos son narrados en el mismo orden que en Q 7 y 11. Para las historias de castigo, véase también el comentario a 7:59–137.

26:30–45

Qarai relata que la vara de Moisés se convirtió en una pitón (v. 32), pero la palabra árabe (thuʿbān) es un término general para serpiente. En el versículo siguiente, el Corán hace que Moisés muestre su segundo prodigio —la mano «blanca»— a Faraón, aunque en Éxodo 7 es Aarón (y no Moisés) quien muestra únicamente el prodigio de la vara:

10Moisés y Aarón se presentaron ante Faraón e hicieron tal como el Señor había ordenado. Aarón arrojó su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se convirtió en una serpiente. 11Entonces Faraón llamó también a sabios y hechiceros, y los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos. 12Pues arrojó cada uno su vara, las cuales se convirtieron en serpientes; mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos. (Éxo 7:10–12)

Sobre la vara de Moisés, cf. 2:60; 7:107, 117, 160; 20:17–21; 26:30–32; 27:10; 28:31. Sobre la mano de Moisés, cf. 7:108; 20:21; 28:32. Véase también el comentario a 7:106–8 y 20:17–24.

Las palabras de Faraón en el versículo 34 son atribuidas, en cambio, a sus consejeros en 7:109–10.

En el versículo 42, Faraón sugiere que sus magos podrían ser de los «cercanos» a él, una expresión que el Corán utiliza para los ángeles de Dios (cf. 28:38; 79:24). El modo en que el Corán hace que los magos clamen «por el poder de Faraón» (v. 44) implica que consideran a Faraón como un dios (cf. 26:29, 28:38, 79:22–24). Sobre la confrontación de Moisés con Faraón y sus hechiceros, cf. 7:103–27; 10:75–86; 20:56–73; 23:45–48; 27:10–13; 28:36–38.

26:41–44

41 Luego, cuando llegaron los hechiceros, dijeron al Faraón: «¿Tendremos de verdad una recompensa si somos los vencedores?».

42 Dijo: «Sí, y en verdad seréis entonces de los allegados».

43 Moisés les dijo: «¡Arrojad lo que vayáis a arrojar!».

44 Arrojaron, pues, sus cuerdas y sus varas, y dijeron: «¡Por el poder del Faraón, que en verdad seremos nosotros los vencedores!».

Comentario · The Study Quran2 bloques
vv. 41–42

Aquí la recompensa consiste en un aumento de rango o estatus, connotado por en verdad seréis entonces de los allegados, lo que significa que los hechiceros estarán cerca del Faraón, lo que conllevaría otros beneficios inherentes a una posición próxima al poder (R). Para otros, esta cercanía puede poseer asimismo una connotación espiritual; véase 7:113–14c.

vv. 43–45

Véase el comentario sobre 7:115–17, donde se analizan las tácticas de los hechiceros al intentar sobrepasar el milagro de Moisés y cómo Moisés los derrotó.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible2 comentarios
26:10–191

visión de conjunto A diferencia de Q 7 (vv. 59–93), 11 (vv. 25–95) y 54 (vv. 9–42), que relatan la historia de Moisés al final de una serie de «historias de castigo», el Corán comienza aquí con un relato de Moisés (vv. 10–68) y Abraham (vv. 69–102). Luego continúa con cinco relatos formulaicos que se asemejan estrechamente entre sí: Noé (vv. 105–22), Hūd (vv. 123–40), Ṣāliḥ (vv. 141–49), Lot (vv. 160–75) y Shuʿayb (vv. 176–91); estos son narrados en el mismo orden que en Q 7 y 11. Para las historias de castigo, véase también el comentario a 7:59–137.

26:30–45

Qarai relata que la vara de Moisés se convirtió en una pitón (v. 32), pero la palabra árabe (thuʿbān) es un término general para serpiente. En el versículo siguiente, el Corán hace que Moisés muestre su segundo prodigio —la mano «blanca»— a Faraón, aunque en Éxodo 7 es Aarón (y no Moisés) quien muestra únicamente el prodigio de la vara:

10Moisés y Aarón se presentaron ante Faraón e hicieron tal como el Señor había ordenado. Aarón arrojó su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se convirtió en una serpiente. 11Entonces Faraón llamó también a sabios y hechiceros, y los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos. 12Pues arrojó cada uno su vara, las cuales se convirtieron en serpientes; mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos. (Éxo 7:10–12)

Sobre la vara de Moisés, cf. 2:60; 7:107, 117, 160; 20:17–21; 26:30–32; 27:10; 28:31. Sobre la mano de Moisés, cf. 7:108; 20:21; 28:32. Véase también el comentario a 7:106–8 y 20:17–24.

Las palabras de Faraón en el versículo 34 son atribuidas, en cambio, a sus consejeros en 7:109–10.

En el versículo 42, Faraón sugiere que sus magos podrían ser de los «cercanos» a él, una expresión que el Corán utiliza para los ángeles de Dios (cf. 28:38; 79:24). El modo en que el Corán hace que los magos clamen «por el poder de Faraón» (v. 44) implica que consideran a Faraón como un dios (cf. 26:29, 28:38, 79:22–24). Sobre la confrontación de Moisés con Faraón y sus hechiceros, cf. 7:103–27; 10:75–86; 20:56–73; 23:45–48; 27:10–13; 28:36–38.

26:53

53 Entonces el Faraón envió emisarios a las ciudades [diciendo]:

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 53–56

Banda insignificante (širḏimah), refiriéndose a los Hijos de Israel que huían, es una palabra que connota el remanente de un grupo o cosa mayor (Ṭ). Ciertamente nos han provocado es una declaración de enemistad (Th) y se refiere a la reacción de los egipcios ante las plagas que habían caído sobre ellos, así como al rechazo de su religión por parte de Moisés y los israelitas (Q, R). Hueste prevenida conlleva la connotación de estar pertrechada y preparada (Q), en este caso con armas y monturas (Ṭ).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible2 comentarios
26:10–191

visión de conjunto A diferencia de Q 7 (vv. 59–93), 11 (vv. 25–95) y 54 (vv. 9–42), que relatan la historia de Moisés al final de una serie de «historias de castigo», el Corán comienza aquí con un relato de Moisés (vv. 10–68) y Abraham (vv. 69–102). Luego continúa con cinco relatos formulaicos que se asemejan estrechamente entre sí: Noé (vv. 105–22), Hūd (vv. 123–40), Ṣāliḥ (vv. 141–49), Lot (vv. 160–75) y Shuʿayb (vv. 176–91); estos son narrados en el mismo orden que en Q 7 y 11. Para las historias de castigo, véase también el comentario a 7:59–137.

26:52–59

La referencia a un viaje «de noche» (v. 52) refleja la descripción en el Éxodo de la Pascua, la cual tuvo lugar de noche (Éxo 12:31; cf. también Q 17:1). El llamamiento de Faraón a los egipcios contra los israelitas (vv. 53–56) refleja Éxodo 14:5–6:

5Y fue dado aviso al rey de Egipto que el pueblo huía; y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: «¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva?». 6Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo. (Éxo 14:5–6)

Sobre las corrientes del paraíso (v. 57), véase el comentario a 2:25 (con más referencias).

La declaración del Corán de que Dios «legó» (v. 59) a los israelitas aquellas cosas de las que los egipcios fueron expulsados (vv. 58–59) puede reflejar el despojo de los egipcios en Éxodo 12:35–36. Sin embargo, Nicolai Sinai («Inheriting Egypt», 203–8) plantea otra posibilidad, a saber, que el Corán pretenda que los israelitas hereden la tierra de Egipto y se establezcan allí (en lugar de hacerlo en Canaán, como en el Pentateuco). Como señala Sinai, en este pasaje (vv. 46–59) el Corán sugiere que a los israelitas les fueron legados «jardines y manantiales» y «tesoros y nobles moradas», es decir, que se establecieron en el lugar de los egipcios, quienes fueron completamente destruidos o expulsados (esto encajaría con aquellos pasajes tales como 7:74 y 33:27 que sugieren que el Dios del Corán hace que ciertos pueblos hereden la tierra de otros pueblos, lo que Sinai denomina «istikhlāf divino»). Como puntualiza Sinai, un escenario similar es sugerido por 17:103–4 y 28:4–6.

Otras menciones en el comentario de esta sura15
27 al-NamlLas HormigasMequí · rev. 48 · 1 versículo Abrir
27:12

12 E introduce tu mano en tu seno; saldrá blanca, sin defecto —entre nueve señales para el Faraón y su pueblo. En verdad, han sido un pueblo inicuo».

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 12

El milagro de la mano blanca (cf. 20:22; 26:33; 28:32) se le muestra a Moisés aquí, antes de hacerse aparecer de nuevo más tarde en presencia del Faraón (26:33). Sobre las nueve señales, véase 17:101c, que habla de las nueve señales claras dadas a Moisés. Como símbolo espiritual, la mano blanca puede significar que uno debe colocar su meditación espiritual en el corazón, y los pensamientos emergerán entonces blancos y resplandecientes, lo que conducirá a una mayor comprensión y visión y a una realización más plena de las virtudes necesarias para viajar hacia Dios (Aj).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
27:7–12

Sobre la vocación de Moisés, véase el comentario a 20:9–16 (con referencias adicionales). Sobre los «nueve signos» (quizás dos «prodigios» —la vara de Moisés y su mano blanca— y siete plagas, si bien en 7:133 se especifican cinco plagas), véase el comentario a 17:101–2.

Otras menciones en el comentario de esta sura4
28 al-QaṣaṣEl RelatoMequí · rev. 49 · 9 versículos Abrir
28:3–9

3 Te recitamos con la verdad parte del relato de Moisés y del Faraón, para gente que cree.

4 En verdad, Faraón se ensoberbeció en la tierra e hizo a sus gentes facciones, oprimiendo a un grupo de entre ellos, degollando a sus hijos varones y dejando con vida a sus mujeres. En verdad era de los que siembran la corrupción.

5 Pero quisimos agraciar a los que fueron oprimidos en la tierra, y hacer de ellos imanes, y hacerlos los herederos,

6 y establecerlos firmemente en la tierra, y mostrar al Faraón, a Hāmān y a sus huestes aquello que temían de ellos.

7 E inspiramos a la madre de Moisés: «Amamántale. Pero si temes por él, échale al río, y no temas ni te entristezcas. Ciertamente te lo devolveremos y haremos de él uno de los mensajeros».

8 Y lo recogió la familia del Faraón para que llegara a ser para ellos un enemigo y una pena. Ciertamente Faraón, Hāmān y sus huestes eran pecadores.

9 Y dijo la mujer del Faraón: «¡Será un consuelo de los ojos para mí y para ti! No lo matéis; quizá nos sea de provecho o lo adoptemos como hijo». Y no se percataban.

Comentario · The Study Quran7 bloques
v. 3

Te recitamos significa que Dios se lo transmite a Muḥammad por mediación del arcángel Gabriel (Q, R).

v. 4

Faraón se ensoberbeció en la tierra significa que fue tiránico y opresor (Ṭ) en su propio reino (R). O bien puede aludir a su pretensión de señorío, tal como se describe en 79:24 cuando proclama: Yo soy vuestro señor altísimo (Q). Oprimiendo a un grupo . . . —«oprimir» también puede significar «tener por débiles» (cf. 7:75, 150)— alude a la esclavización de los israelitas por parte de los egipcios (R, Ṭ) y a su sometimiento a trabajos serviles y degradantes (IK). Aparte de calificarlo de castigo o tormento (ʿadhāb), el Corán no aporta una razón explícita para la matanza de los niños varones y la preservación de las niñas (cf. 2:49). A la luz de que el Faraón reitera idéntica amenaza cuando Moisés es ya adulto (7:127; 40:25), el propio Corán indica que el asesinato de varones constituía una modalidad de castigo colectivo o control demográfico (R; cf. Éxodo 1), más que el fruto del vaticinio de sucesos futuros —como se menciona en ocasiones en los comentarios (R, Ṭ, IK)— por parte de adivinos o astrólogos (o mediante un sueño del Faraón) advirtiendo de que nacería un niño entre los israelitas que se alzaría y destruiría el reino del Faraón; véase 20:25–28c.

v. 5

Los que fueron oprimidos en la tierra son los israelitas (Ṭ). La idea de constituirlos en imāms se refleja asimismo en 21:73 a propósito de Isaac y Jacob: Y los constituimos en imanes que guiaban según Nuestro Mandato; y en 25:74, en la súplica de quienes se arrepienten: Haznos imanes para los temerosos [de Dios]. En 2:124 Dios constituye a Abraham en imán para la humanidad. Ser imán entraña situarse a la vanguardia en los asuntos de la fe y en los terrenos (R) y ser guía en la práctica del bien y en la exhortación a los demás a obrar lo bueno (Q). Hacerlos los herederos significa que heredarían una tierra, si bien qué heredarían con precisión no se pormenoriza aquí. Sobre esta cuestión, véase 7:137c, y 26:59c, donde se menciona la interpretación de que heredaron tierras y propiedades análogas a las que poseían los egipcios, aunque no las heredaran directamente del Faraón; véase también 44:25–28.

v. 6

Hāmān es mencionado asimismo en los vv. 8, 38; 29:39; 40:24, 36. En dos de dichos versículos, el Faraón pide a Hāmān que erija una torre a fin de proclamar dios al Faraón (v. 38; 40:36). La identidad de Hāmān ha constituido largo tiempo motivo de controversia entre eruditos musulmanes y ciertos especialistas revisionistas, así como entre los propios musulmanes. A menudo la cuestión no se ha visto esclarecida por la inclinación de muchos comentaristas clásicos a transmitir material folclórico o legendario procedente, a menudo de forma acrítica, de fuentes judías, cristianas y de otra índole. Dicha transmisión de datos extracoránicos en torno a este punto ha desembocado frecuentemente en una confusión entre el Hāmān del Corán y el Hāmān de la tradición exegética posterior. Numerosos especialistas musulmanes que han examinado minuciosamente este asunto han concluido que la explicación más plausible para el nombre Hāmān es que se trata de un título (a semejanza del título Faraón o Firʿawn), no de un nombre personal, y designa al sumo sacerdote de Amón (Ha-Amén), quien habría ostentado relevantes atribuciones de gobierno, tales como la dirección de las obras públicas y la edificación, hallándose subordinado únicamente a la autoridad del Faraón. Eruditos revisionistas o escépticos han propuesto derivaciones alternativas a partir de variada literatura bíblica y apócrifa para explicar la presencia de la figura de Hāmān en los relatos coránicos del Faraón —argumentos harto prolijos para detallar aquí, pero que plantean esencialmente un préstamo confuso de la Biblia (concretamente del personaje de Amán del libro de Ester) o de otras tradiciones del Próximo Oriente antiguo.

Algunos estiman que aquello que temían de ellos alude a una profecía comunicada al Faraón y a Hāmān por su adivino según la cual nacería un israelita que se alzaría y los destruiría (R, Ṭ), pero también podría aludir, y tal vez con mayor verosimilitud, al temor de perder el dominio sobre una población sometida a la que hasta entonces se había mantenido bajo control mediante la periódica aniquilación de sus varones (véase v. 4; 2:49c). Establecerlos firmemente en la tierra significa consolidarlos en una tierra semejante a la de los egipcios (R).

v. 7

Inspiramos a la madre de Moisés significa que el mensaje de este versículo fue infundido en su corazón (Ṭ). Otros pareceres mencionan que lo contempló en sueños, si bien algunos afirman que Gabriel se le apareció y se lo comunicó. Al-Qurṭubī sostiene que una aparición de Gabriel, habitualmente asociada a la misión profética, no la habría convertido en profetisa, invocando el consenso existente en la tradición islámica de que ella no fue profetisa. Inspiramos vierte la forma verbal de waḥy, voz frecuentemente empleada para describir el proceso mediante el cual el Corán llegó al Profeta, como en 53:4: No es sino una revelación inspirada, aunque también se utiliza para la inspiración otorgada por Dios a los apóstoles de Jesús (5:111) e incluso a la abeja (16:68). Si bien la teología islámica clásica distingue típicamente entre waḥy, referido a la revelación conferida a profetas y mensajeros, e ilhām, o «inspiración» concedida a los santos y a veces a personas comunes (este último aparece como verbo en 91:8 en relación con la inspiración infundida en el alma humana), el empleo del vocablo waḥy en el Corán resulta algo más complejo, o al menos no se circunscribe en exclusiva a la transmisión de revelación a profetas y mensajeros.

Algunos dicen que la madre de Moisés lo ocultaba en un huerto y acudía a amamantarlo a escondidas (Ṭ). Al-Ṭabarī consigna diversas opiniones respecto a cuánto tiempo esperó la madre de Moisés antes de depositarlo en el río, pero hace notar que no existen pruebas fehacientes para determinar dicho lapso. Se entiende que te lo devolveremos significa que Dios retornaría a Moisés junto a ella para que pudiera amamantarlo (v. 13; Ṭ). Se le indica no temas que Moisés perezca o se pierda, ni te entristezcas por su separación (Q). Algunos señalan que el temor es el padecimiento por lo que pueda sobrevenir, y la tristeza es el pesar por lo ya acaecido (R); la ausencia tanto de temor como de tristeza es un estado frecuentemente atribuido a quienes alcanzan la salvación e ingresan en el Jardín, como en el reiterado estribillo coránico ningún temor habrá sobre ellos ni se entristecerán (p. ej., 2:38; 3:170; 5:69; 6:48; 46:13). La historia de la separación de Moisés y su retorno a su madre se narra asimismo en 20:37–40.

v. 8

Para que llegara a ser para ellos un enemigo y una pena no denota que tal fuera la intención de quienes recogieron al infante de entre la familia del Faraón, sino que alude al desenlace último que Dios les tenía reservado (R, Ṭ). Pecadores traduce jāṭiʾ, que también puede significar aquellos que incurren en error; para una minoría de comentaristas, que sus huestes eran pecadoras (jāṭiʾ) no implica que estuvieran cometiendo pecado, sino que erraban en su apreciación de la naturaleza de la situación (R).

v. 9

En la tradición islámica la esposa del Faraón recibe el nombre de Āsiyah y es tenida por muchos como una de las mujeres más santas que jamás hayan existido, como se menciona en un ḥadīz que destaca a este respecto a Āsiyah, a María la madre de Jesús, a Jadīŷah la primera esposa del Profeta, y a Fāṭimah su hija (véase 3:42c; 66:11c). El relato del Corán no afirma que fuera la esposa del Faraón quien sacó a Moisés del agua, aunque ciertos comentarios lo aseveran (Q; en el relato bíblico, Éxodo 2:6, es la hija del Faraón quien halla a Moisés).

Según los comentarios, en respuesta a las palabras de su esposa afirmando que el niño sería una bendición y un consuelo, el Faraón replicó: «Un consuelo para ti, mas para mí no»; y algunos comentaristas refieren un ḥadīz del Profeta según el cual, si el Faraón hubiera asentido a la valoración positiva y esperanzada de su mujer sobre la llegada de Moisés, Dios habría guiado al Faraón hacia la fe tal como guió a su esposa (Q, Ṭ). Y no se percataban alude a su ignorancia sobre el destino que les aguardaba (Ṭ), si bien algunos sostienen que podría aludir al hecho de que los israelitas ignoraban que Moisés los salvaría (Ṭ).

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28:4

Nótese Éxodo 1:15–16:

15El rey de Egipto habló luego a las parteras hebreas, una de las cuales se llamaba Sifrá y la otra Fuá. 16«Cuando asistáis a las mujeres hebreas en el parto —les dijo—, mirad las dos piedras. Si es niño, matadlo; si es niña, dejadla vivir». (Exo 1:15–16)

Cf. 7:127; 40:25; y el comentario a 40:25.

28:5–6

Este pasaje sugiere que los israelitas se establecieron no en la tierra prometida sino en Egipto, en el lugar de los egipcios. Sobre esto véase el comentario a 26:52–59 (con más referencias). Sobre la mención de Hāmān (quien en el libro bíblico de Ester se encuentra en Persia) en Egipto junto al Faraón, véase el comentario a 28:38 (con más referencias).

28:7–13

visión general Sobre este pasaje cf. 20:37–41 y el comentario a dichos versículos.

28:7

La revelación especial (cf. 20:38–39) que la madre de Moisés recibe aquí carece de paralelo en la Biblia. Parece deberse, en cambio, a la relación existente entre el relato de José en Q 12 y el relato de Moisés en Q 28. Así como Jacob recibe una revelación de Dios para darle consuelo (Q 12:5), la madre de Moisés recibe aquí una revelación análoga. Sobre esto véase Witztum, Syriac Milieu, 291. Sobre la relación de este pasaje con Éxodo 2, véase el comentario a 20:37–41.

28:8

Sobre la aparición de Hāmān (quien en el libro bíblico de Ester aparece en Persia) en Egipto junto al Faraón, véase el comentario a 28:38 (con más referencias).

28:9

En el Éxodo es la hija del Faraón quien descubre al niño Moisés y opta por protegerlo y «tratarlo como a un hijo», mientras que en el Corán (cf. 20:39; 26:18) es la esposa del Faraón quien sugiere que ella y su marido adopten a Moisés.

5La hija del Faraón bajó a bañarse en el río, mientras sus doncellas paseaban por la ribera. Al divisar la cesta entre los juncos, envió a su esclava a recogerla. 6La abrió y vio al niño: la criatura estaba llorando. Conmovida de compasión, dijo: «Este es uno de los niños de los hebreos». (Exo 2:5–6)

Es posible que el Corán tenga interés en establecer una relación paterno-filial entre el Faraón y Moisés (sobre esto véase el comentario a 26:18–29).

28:32

32 Introduce tu mano por la abertura de tu túnica; saldrá blanca, sin defecto alguno. Y repliega tus brazos hacia ti contra el temor. Estas son dos pruebas procedentes de tu Señor para el Faraón y sus dignatarios. En verdad son un pueblo perverso».

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 32

Abertura de tu túnica (ŷayb) se entiende como la hendidura de su vestidura que cubre el pecho. Para el significado de ŷayb, véase 24:31c; puede denotar la zona pectoral hasta las clavículas. En 20:22 no figura ŷayb, sino ŷanāḥ («costado»), donde Moisés introduce la mano, lo que implica ejecutar un movimiento idéntico. La manifestación de la «mano blanca» (cf. 20:22; 26:33; 27:12) constituye uno de los milagros que Moisés obraría posteriormente ante el Faraón; véase 27:12c.

Repliega tus brazos hacia ti se interpreta por algunos como un ademán vinculado a la disipación del temor, en oposición a extender los brazos asustado o en actitud de defensa (R). Otros contemplan en la acción de allegar las manos al pecho un medio para apaciguar el miedo (Q), aunque el modo en que ello opera no se elucida con precisión. En este supuesto, el temor se interpreta referido al miedo de Moisés ante la vara trocada en reptil viviente (R) o a su pavor frente al Faraón (Q). Las dos pruebas son la mano y la vara (Ṭ).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
28:29–35

visión de conjunto Sobre la vocación de Moisés, véase el comentario a 20:9–16 (con referencias complementarias).

28:38

38 Y dijo Faraón: «¡Oh, dignatarios! No conozco para vosotros más dios que yo. ¡Enciéndeme, pues, oh Hāmān, un fuego sobre la arcilla y hazme una torre para que pueda otear al Dios de Moisés, aunque ciertamente creo que es de los mentirosos!»

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 38

Véase asimismo 79:24, donde el Faraón proclama: Yo soy vuestro señor altísimo. Se desconoce si la torre llegó a iniciarse o erigirse materialmente (R). Subsisten ciertas tradiciones según las cuales el Faraón mandó levantar tal estructura, subió a su cúspide y disparó una flecha hacia el firmamento, la cual cayó milagrosamente de vuelta y lo hirió, haciéndole sangrar (R, Ṭ); al-Rāzī considera semejantes narraciones «ajenas a la cordura», extrañándose de que alguien conciba edificar una fábrica superior a una montaña para luego proyectar disparar armas desde su remate. La orden de erigirla puede interpretarse como un recurso retórico del Faraón, pronunciado acaso con sarcasmo; véase 40:36–37c.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
28:38

La aparición de Amán —el villano del Libro de Ester— en un pasaje coránico que involucra al Faraón sugiere una conexión con la historia de Ester, presumiblemente porque judíos y cristianos tendían a narrar ambos relatos conjuntamente (involucrando ambos la salvación de los israelitas de las tramas asesinas de enemigos gentiles). El papel de Amán como asistente del Faraón en este pasaje encaja bien con su función como asistente de Asuero en Ester. Sin embargo, la exigencia del Faraón en este versículo de que Amán le construya una torre que le permita otear al dios de Moisés (cf. 2:55 y 4:153, donde los israelitas exigen impíamente ver a Dios) —es decir, una torre que alcance el cielo— refleja el relato bíblico de la construcción de la Torre de Babel (una torre destinada a llegar al cielo, como en Génesis 11:4: «“Vamos”, dijeron, “edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo. Hagámonos un nombre, para que no seamos dispersados sobre la faz de toda la tierra”»). En el Targum Neofiti, la construcción de la Torre de Babel constituye un acto de guerra contra Dios:

Vamos, edifiquémonos una ciudad, y una torre cuya cúspide llegue a los cielos, y hagámonos en su cúspide un ídolo y pongamos una espada en su mano, y hará la guerra contra Él. (Targum Neofiti, Gen 11:4)

Tanto en la exégesis judía como en la cristiana, el proyecto de construir la Torre de Babel se atribuye a Nimrod, quien en el Génesis aparece como «un vigoroso cazador ante el Señor» (Gen 10:9; cf. 1 Cr 1:10; no obstante, el Targum Neofiti lo califica de «poderoso en el pecado ante el Señor»).

Aún más próxima al relato coránico de la torre se halla la leyenda del sabio asirio Aḥīqar (sobre esto, véase Silverstein, “Haman’s Transition from the Jahiliyya to Islam”). Este relato, conservado en diversas lenguas del Cercano Oriente (y que se remonta al siglo V a. C. en arameo), refiere cómo el engañoso sobrino (o, según algunas versiones, hijo) de Aḥīqar, llamado Nādān, informa al Faraón (archienemigo de los asirios) de que Aḥīqar ha muerto. En respuesta, el Faraón escribe al gobernante asirio (Senaquerib) solicitándole que le envíe a alguien capaz de construirle una torre en el cielo (a sabiendas de que solo el sabio Aḥīqar sería capaz de consumar semejante proeza). Cuando Aḥīqar acude a construir la torre (con la ayuda de águilas que elevan piedras por los aires), la conjura de Nādān —quien desempeña el rol del conspirador que Amán asume en Ester— queda al descubierto:

Cuando el rey egipcio Faraón oyó que Akyrios [Aḥīqar] había sido asesinado, se regocijó sobremanera y envió una misiva al rey Sinagrip, en la que decía: «¡Del rey egipcio Faraón al rey asirio, saludos! Deseo que me construyas un castillo que no esté ni en el cielo ni sobre la tierra; envíame artesanos hábiles que lleven esto a cabo conforme a mi deseo». . . . El pueblo se había congregado a causa de la misiva del Faraón, y yo, Akyrios, dije al rey: «¡No os inquietéis, oh rey! Yo le responderé. . . .» Entonces yo, Akyrios, envié recado a mi propia casa, diciendo: «Buscad dos aguiluchos y alimentadlos; ordenad a mis halconeros que les enseñen a remontar el vuelo; fabricad una jaula y buscad a un muchacho intrépido entre mis sirvientes; ponedlo en la jaula con las águilas y adiestradlos a todos a volar. El niño deberá clamar: “¡Traed cal y piedras; mirad, los artesanos están listos!” Y atadles cuerdas a los pies». (The Story of Aḥiḳar [versión eslava], 17, 18).

Sobre Amán, cf. 28:6, 8; 29:39–40; 40:23–24, 36–37. Sobre el Faraón como dios, cf. 26:18–29; 79:24; y el comentario a 26:18–29.

Otras menciones en el comentario de esta sura9
29 al-ʿAnkabūtLa ArañaMequí · rev. 85 · 1 versículo Abrir
29:39

39 ¡y Coré, y Faraón, y Hāmān! Ciertamente Moisés les trajo pruebas claras, pero se ensoberbecieron en la tierra, y no pudieron escapar.

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 39

La conjunción inicial y vincula a los mencionados en el versículo con el destino de las tribus de ʿĀd y Zamūd en el versículo anterior o con la frase Satanás les hizo parecer bellas sus obras y los apartó así del camino (Ṭ). Para la historia de Coré, bisnieto de Leví (Números 16:1) poseedor de inmensas riquezas que fue tragado por la tierra tras enfrentarse a Moisés (Números 16:32), véase el comentario a 28:76–82. Para Hāmān, cortesano del Faraón a quien se le ordenó encender un fuego y edificar una torre (28:38) para proclamar al Faraón deidad, véase 28:6, 8, 38; 40:24, 36–37; 28:6c. Aunque algunos han confundido a este Hāmān con el Amán mencionado en el libro bíblico de Ester (9:5–14), muy probablemente se refiere al supervisor de las canteras de piedra del Faraón; véase 28:36c. Aquí pruebas claras alude a los milagros obrados por Moisés, como la mano blanca y la vara convertida en serpiente, así como a las plagas desatadas contra los egipcios en 7:133, a pesar de todo lo cual el Faraón y «sus dignatarios» se ensoberbecieron (cf. 7:133; 10:75; 23:46; 28:39). Que no pudieron aventajar a Dios significa que no pudieron zafarse de lo que Dios decretó (Ṭ, Z), como en el v. 22: No podéis frustrar nada ni en la tierra ni en el cielo; véase también 56:60c.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
29:39–40

En el versículo 39 el Corán se refiere a tres personajes —Coré, Faraón y Haman—, todos los cuales están conectados con el relato coránico de Moisés y los israelitas en el Egipto de Faraón (sobre Coré véase el comentario a 28:76–81, con más referencias; sobre Haman véase el comentario a 28:38, con más referencias). En el versículo 40 el Corán se refiere específicamente a los desastres que sobrevinieron a Coré (tragado por la tierra; cf. Num 16:31–33) y a Faraón (ahogado en el mar; cf. Exo 14:27–28). Los dos primeros desastres («una lluvia de piedras» y «el Clamor») parecen ser referencias generales al método de destrucción que Dios ha empleado contra otros pueblos («lluvia de piedras»: 7:84; 11:82; 26:173; 27:58; «Clamor»: 11:67, 94; 15:73, 83; 23:41; 36:29, 49, 53; 38:15; 50:23; 54:31; 63:4).

Otras menciones en el comentario de esta sura1
38 ṢādṢādMequí · rev. 38 · 1 versículo Abrir
38:12

12 El pueblo de Noé desmintió antes de ellos, así como ʿĀd y Faraón, el de las estacas,

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 12

Para el relato coránico de Noé, véanse 7:59–64; 10:71–73; 11:25–48; 21:76–77; 23:23–30; 26:105–21; 37:75–82; 54:9–15, y la Sūrah 71. ʿĀd fue una tribu árabe preislámica que rechazó al profeta Hūd; véanse 7:65–72; 11:50–60. El significado preciso de awtād (cf. 89:10), traducido aquí por estacas, es objeto de debate. Ibn ʿAbbās dice que awtād alude al nutrido ejército que servía para consolidar el dominio de Faraón, ya que muchas estacas de tienda denotan un ejército cuantioso (IJ). También se dice que awtād alude a la supuesta práctica de Faraón de utilizar cuatro estacas (awtād) para empalar a sus víctimas y dejarlas luego abandonadas a su muerte (IJ, Ṭs). Awtād también puede significar «pilares», evocando así la expresión árabe referida a alguien que es siempre firme o riguroso: «Posee pilares firmes» (IJ).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
38:12

Sobre la descripción de Faraón como «el Empalador», véase el comentario a 89:10.

Otras menciones en el comentario de esta sura2
40 GhāfirEl PerdonadorMequí · rev. 60 · 10 versículos Abrir
40:24–29

24 ante Faraón, Hamán y Coré. Y dijeron: «Un hechicero mentiroso».

25 Así, cuando vino a ellos con la verdad procedente de Nosotros, dijeron: «Matad a los hijos de quienes creen con él y dejad con vida a sus mujeres». Pero la estratagema de los incrédulos no conduce sino al extravío.

26 Y Faraón dijo: «Dejadme matar a Moisés, y que invoque a su Señor. En verdad, temo que altere vuestra religión o que haga que la corrupción aparezca en la tierra».

27 Y Moisés dijo: «En verdad, me he refugiado en mi Señor y vuestro Señor de todo aquel que sea arrogante y no crea en el Día del Ajuste de Cuentas».

28 Y un hombre creyente de la Casa de Faraón que ocultaba su fe dijo: «¿Mataréis a un hombre por decir: “Mi Señor es Dios”, habiéndoos traído pruebas claras de vuestro Señor? Si es un mentiroso, su mentira será en su propio perjuicio. Pero si es veraz, os alcanzará una parte de lo que os promete. En verdad, Dios no guía a quien es un transgresor mentiroso.

29 ¡Oh, pueblo mío! La soberanía es vuestra hoy, mientras prevalecéis sobre la tierra. Pero ¿quién nos auxiliará contra el Poder de Dios si cayera sobre nosotros?». Faraón dijo: «No os muestro sino lo que veo, y no os guío sino hacia el camino de la rectitud».

Comentario · The Study Quran6 bloques
vv. 23–45

Moisés figura con mayor prominencia que ningún otro profeta en el Corán. Aquí su relato se presenta más como un ejemplo espiritual que como historia, y sirve como una alegoría de algunos de los propios desafíos del Profeta Muḥammad (véanse también 43:46–56; 44:17–31; 51:38–40; 79:15–25). Para relatos más detallados de la misión de Moisés, véanse 2:49–61; 7:103–55; 10:75–93; 17:101–4; 20:9–97; 26:10–66; 27:7–14; 28:3–46.

Esta aleya se encuentra textualmente en 11:96, y enviamos a Moisés con Nuestros signos, que significa con pruebas y evidencias (Ṭ, Ṭs), se halla también en 14:5 y 43:46 (cf. 51:38); véase asimismo 23:45, donde Moisés y Aarón son enviados con Nuestros signos. Más específicamente, Nuestros signos puede leerse como una alusión a los nueve signos claros mencionados en 17:101 (cf. 27:12; Q). Una autoridad manifiesta significa una prueba diáfana y se entiende como una alusión a la Torá (Q) o a los milagros que realizó Moisés (Ṭs, Z).

v. 24

Hamán era un dignatario de la corte de Faraón, muy probablemente el jefe de sus canteras, a quien se le ordenó encender un fuego y constrúyeme una torre (28:38) para proclamar a Faraón como una deidad; véanse 28:6, 8, 38; 40:36–37; 28:6c. Coré, otro miembro de la corte de Faraón y nieto de Leví (Números 16:21), poseía una inmensa riqueza, pero fue tragado por la tierra por oponerse a Moisés (Números 16:41); véase el comentario a 28:76–82. La reacción de Faraón, Hamán y Coré ante los signos y la autoridad manifiesta fue acusar a Moisés de ser un hechicero (véanse también 7:109; 26:34; 51:39), una acusación que los coraichitas también lanzaron contra el Profeta Muḥammad (véanse 10:2; 38:4; 51:52).

v. 25

Esta es la segunda vez que Faraón ordenó matar a los hijos de los israelitas: la primera fue para eliminar la posibilidad de que surgiera entre ellos un profeta como Moisés; la segunda fue para humillarlos, para mermar su número, o ambas cosas (IK). En 7:127 parece ser una forma de castigo colectivo por seguir a Moisés: Los dignatarios de entre el pueblo de Faraón dijeron: «¿Dejarás a Moisés y a su pueblo sembrar la corrupción en la tierra y que os abandonen a ti y a tus dioses?». Dijo: «Mataremos a sus hijos y dejaremos con vida a sus mujeres. En verdad, estamos por encima de ellos, dominantes»; véanse también 2:49c; 7:141; 14:6; 28:4. Las mujeres no fueron dejadas con vida por piedad, sino para que continuaran viviendo como siervas (Ṭ), lo cual constituía una humillación ulterior (Ṭ, Ṭs). Según algunos, Dios distrajo a Faraón y a su pueblo de ejecutar este castigo enviándoles la plaga (Q), en cuyo caso la estratagema de los incrédulos no conduce sino al extravío puede entenderse como una referencia al fracaso del plan de Faraón (Ṭ). La mayoría de los comentaristas no especifica si el plan se llevó a cabo. Al-Rāzī, quien dice en otra parte que sí se ejecutó (véase 7:127c), interpreta la estratagema de los incrédulos no conduce sino al extravío como una alusión más general a que las maquinaciones de todos los incrédulos acaban finalmente en la nada. En este contexto, también podría entenderse como una referencia al hecho de que la primera vez que Faraón ordenó degollar a los hijos de los israelitas el plan fracasó, puesto que Moisés fue salvado; de modo que esta vez volvería a fracasar.

vv. 26–27

La orden de Faraón, Dejadme matar a Moisés, implica que entre el séquito de Faraón había quienes temían a Moisés y desaconsejaban matarlo, intuyendo que Moisés acarrearía la destrucción sobre ellos (IJ, Ṭs). El temor de Faraón de que Moisés fuera a alterar su religión es en realidad el temor de que apartara a la gente de la adoración a Faraón mismo (IJ) y de su creencia en la divinidad de este (Ṭs). La acusación de que Moisés hará que la corrupción aparezca en la tierra refleja la pregunta planteada a Faraón por sus dignatarios en 7:127: ¿Dejarás a Moisés y a su pueblo sembrar la corrupción en la tierra y que os abandonen a ti y a tus dioses? La respuesta de Moisés consiste entonces en buscar refugio en Dios. Por lo general, quienes siembran la corrupción se presentan a sí mismos como rectos y a sus oponentes como corruptos, tal como en 2:11: Y cuando se les dice: «No sembréis la corrupción en la tierra», dicen: «Solo somos reformadores». Para el significado coránico más amplio de sembrar la corrupción, véase 30:41c.

v. 28

La identidad precisa del hombre creyente de la Casa de Faraón es desconocida. Muchos sugieren que era un primo de Faraón (IJ, IK, Q, Ṭ). Otros dicen que era un israelita, en cuyo caso el significado de esta frase inicial se entiende como «un hombre creyente que ocultaba su fe a la familia de Faraón» (IJ, Ṭ). Al-Ṭabarī argumenta que era un hombre de la propia familia de Faraón, puesto que si hubiese sido un israelita u otra persona ajena a la corte faraónica, nadie en la corte le habría escuchado. En cualquiera de las dos interpretaciones, el hombre creyente es la misma persona a la que se hace referencia en 28:20: Entonces, desde el extremo de la ciudad, vino un hombre corriendo. Dijo: «¡Oh, Moisés! En verdad, los dignatarios están conspirando contra ti para matarte. ¡Sal, pues! Ciertamente soy de tus sinceros consejeros» (IJ, IK). La pregunta: ¿Mataréis a un hombre por decir: “Mi Señor es Dios”? es semejante a la queja de los hechiceros ante Faraón después de que este los condenara a muerte por creer en Moisés: No te vengas de nosotros sino porque creímos en los signos de nuestro Señor cuando vinieron a nosotros (7:126); véanse también 5:59 y 85:9, que censuran a quienes actúan con afán de venganza hacia otros únicamente a causa de su creencia en Dios y en Sus signos.

El argumento planteado por el hombre creyente es doble. Por un lado, si Moisés es veraz, no puede ser castigado por decir la verdad, especialmente habiendo traído pruebas claras en forma de milagros probatorios. Por otro lado, si es un mentiroso, él mismo sufrirá las consecuencias de sus mentiras; de modo que no hay necesidad de castigarlo. Además, si se le castiga por decir la verdad, aflicciones aún mayores caerán sobre quienes lo castiguen. En este contexto, algunos entienden transgresor (muṣrif) en el sentido de «idólatra» (mushrik; Ṭ) o de quien rebasa los límites establecidos por Dios al mentir sobre Dios (Ṭs); para el uso coránico de transgresor, véase 10:12c.

v. 29

La tierra se refiere a Egipto. El hecho de que los egipcios posean soberanía sobre ella y prevalezcan sobre ella denota su poder sobre los israelitas (Ṭ). Algunos entienden que el hombre creyente los está conminando a ser agradecidos por su posición de poder (IK, Ṭs). En este contexto, él también utiliza el insuperable poder de ellos para argumentar que deben reconocer al Dios de Moisés, dado que no hay nadie más que ellos mismos que pueda protegerlos frente al castigo de Él. En su réplica, Faraón evita entrar en el argumento del hombre creyente, apoyándose en su lugar en su propia autoridad. No os muestro sino lo que veo significa: «No os indico nada fuera de lo que considero correcto», o bien: «No os enseño nada salvo lo que sé» (Ṭs). Ibn Kazīr sostiene que en el contexto de otras aleyas relativas a la historia de Moisés, esta declaración es una mentira, puesto que 27:14 dice de Faraón y de su pueblo: Los rechazaron —aunque sus almas estaban convencidas de ellos— con injusticia y soberbia. A juicio de Faraón, el camino de la rectitud consiste en negar y matar a Moisés y tomar a Faraón por un dios (Ṭs). De este modo, Faraón extravió a su pueblo y no lo guió (20:79). Pese a ello, siguieron la orden de Faraón, y la orden de Faraón no era acertada (11:97).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible4 comentarios
40:23–24

En la Biblia, Amán figura como el visir de Asuero, rey de Persia. El Corán lo convierte en visir de Faraón, rey de Egipto. Sobre esto, véase el comentario a 28:38.

El relato bíblico sobre Coré refiere que se rebeló contra Moisés (por lo cual Dios ordena a la tierra que se lo trague; cf. 28:76–81). Sobre Coré, véase el comentario a 28:76–81 (con referencias adicionales).

40:25

El modo en que el Corán presenta aquí a Faraón (y, al parecer, a Hāmān y a Coré) ordenando la muerte de los niños varones israelitas pero no la de las niñas evoca Éxodo 1 (vv. 15–16). No obstante, el Corán sitúa esto aquí como una orden dada durante la edad adulta de Moisés, tras haberse enfrentado a Faraón con signos de parte de Dios. Cf. 2:49; 7:127, 141; 14:6; 28:4.

40:26–27

Sobre la amenaza de matar a Moisés, cf. 44:20.

40:28–35

El Corán presenta aquí a un creyente anónimo (y secreto; véase v. 28) (Tafsīr al-Jalālayn lo hace primo paterno de Faraón) de en medio del pueblo incrédulo de Faraón. El consejo (véase v. 28) de este personaje (cuya historia se retoma en los vv. 41–44) es similar al del fariseo Gamaliel en Hechos 5 (vv. 34–39), quien aconseja al Sanedrín no perseguir a los creyentes bajo la advertencia de que Dios les concederá el éxito en cualquier caso si su creencia proviene verdaderamente de Dios.

Este creyente anónimo exhorta más adelante a los egipcios con una referencia a los profetas anteriores y al destino de quienes los rechazaron, y recuerda en particular la misión de José (enviado a los egipcios antes de Moisés). En esto refleja a los profetas coránicos, quienes a menudo exhortan a su pueblo advirtiéndoles que no repitan el error de pueblos anteriores (p. ej., Ṣāliḥ, quien hace referencia al pueblo de Hūd, 7:74; y Shuʿayb, quien hace referencia al pueblo de Noé, Hūd, Ṣāliḥ y Lot, 11:89). El modo en que el creyente anónimo amenaza aquí (vv. 30–31) a todo el pueblo egipcio con la destrucción sugiere que no solo las fuerzas de Faraón, sino más bien todo Egipto fue ahogado (cf. 43:55).

40:36–37

36 Y Faraón dijo: «¡Oh, Hamán! Constrúyeme una torre, para que quizás pueda alcanzar los medios—

37 los medios para alcanzar los cielos—, a fin de que pueda contemplar al Dios de Moisés. En verdad, lo considero un mentiroso». Así le fue embellecida a Faraón la maldad de su conducta, y fue desviado del camino. La estratagema de Faraón no condujo sino a la ruina.

Comentario · The Study Quran2 bloques
vv. 23–45

Moisés figura con mayor prominencia que ningún otro profeta en el Corán. Aquí su relato se presenta más como un ejemplo espiritual que como historia, y sirve como una alegoría de algunos de los propios desafíos del Profeta Muḥammad (véanse también 43:46–56; 44:17–31; 51:38–40; 79:15–25). Para relatos más detallados de la misión de Moisés, véanse 2:49–61; 7:103–55; 10:75–93; 17:101–4; 20:9–97; 26:10–66; 27:7–14; 28:3–46.

Esta aleya se encuentra textualmente en 11:96, y enviamos a Moisés con Nuestros signos, que significa con pruebas y evidencias (Ṭ, Ṭs), se halla también en 14:5 y 43:46 (cf. 51:38); véase asimismo 23:45, donde Moisés y Aarón son enviados con Nuestros signos. Más específicamente, Nuestros signos puede leerse como una alusión a los nueve signos claros mencionados en 17:101 (cf. 27:12; Q). Una autoridad manifiesta significa una prueba diáfana y se entiende como una alusión a la Torá (Q) o a los milagros que realizó Moisés (Ṭs, Z).

vv. 36–37

La respuesta de Faraón ofrece una ilustración del modo en que se sella el corazón de un tirano arrogante, en tanto pretende disputar no solo los signos de Dios, sino el Ser Mismo de Dios. Algunos interpretan la reacción de Faraón en el sentido de que temía que las palabras del hombre creyente calaran en los corazones de su pueblo (Q). Véase el comentario a 28:38, donde Faraón dice: ¡Oh, dignatarios! No conozco para vosotros ningún otro dios fuera de mí. Enciende, pues, para mí un fuego, oh Hamán, sobre el barro, y constrúyeme una torre, para que quizás pueda contemplar al Dios de Moisés, aunque ciertamente lo creo de los mentirosos. Aquí los medios para alcanzar los cielos traduce asbāb al-samāwāt (cf. 22:15), que habitualmente se entiende como «caminos a los cielos» (IK, Q, Ṭ, Ṭs), «puertas a los cielos» (IK, Q, Ṭ, Ṭs), o aquellas cosas mediante las cuales uno puede alcanzar lo que busca (Ṭ, Ṭs). El deseo de Faraón de contemplar al Dios de Moisés pone de manifiesto su absoluta incomprensión, en tanto toma a Dios por un ser físico que ocupa un espacio determinado (Q). Proporciona asimismo un notable contraste con la petición que Moisés dirigió a Dios en el monte Sinaí: ¡Señor mío! Muéstrate a mí, para que pueda contemplarte (7:143). Moisés, sin embargo, se arrepintió ante Dios al no poder soportar dicha visión; véase 7:143c.

Quienes obran con corrupción son descritos a menudo como engañados, a veces por Satanás (véanse 8:48; 16:63; 27:24; 29:38), pero en última instancia por Dios (véase 27:4), haciéndoles creer que su conducta es buena. Aquí también pudo haber sido el consejo de dignatarios de Faraón el que hizo que la maldad de su conducta le pareciera hermosa a él (Ṭs). Faraón fue así desviado del camino por Dios, una frase que también podría leerse: «y se desvió del camino», significando que él mismo se apartó y que impidió a otros seguir el camino recto (Q, Ṭs).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
40:36–37

Aquí el Corán hace que Faraón ordene a Hāmān (un personaje que aparece en el Libro bíblico de Ester, donde se encuentra en Persia, no en Egipto) que construya una torre hacia el cielo. La idea de una torre hacia el cielo se halla en el relato bíblico de la torre de Babel (Gén 11). Un antecedente más cercano al Corán, no obstante, es el relato del sabio asirio Aḥīqar, en el que Faraón hace una petición al gobernante asirio (Senaquerib) para que se envíe a alguien que le construya una torre. Sobre esta tradición, véase el comentario a 28:38 (con referencias adicionales).

El término que el Corán utiliza aquí para «rutas» es asbāb, respecto al cual véase el comentario a 15:14–15 (con referencias adicionales).

40:45–46

45 Así Dios lo preservó de los males de lo que habían tramado, mientras que un terrible castigo cercó a la Casa de Faraón:

46 el Fuego, al que son expuestos mañana y tarde. Y el Día en que llegue la Hora, [se dirá]: «¡Haced entrar a la Casa de Faraón en el castigo más severo!».

Comentario · The Study Quran3 bloques
vv. 23–45

Moisés figura con mayor prominencia que ningún otro profeta en el Corán. Aquí su relato se presenta más como un ejemplo espiritual que como historia, y sirve como una alegoría de algunos de los propios desafíos del Profeta Muḥammad (véanse también 43:46–56; 44:17–31; 51:38–40; 79:15–25). Para relatos más detallados de la misión de Moisés, véanse 2:49–61; 7:103–55; 10:75–93; 17:101–4; 20:9–97; 26:10–66; 27:7–14; 28:3–46.

Esta aleya se encuentra textualmente en 11:96, y enviamos a Moisés con Nuestros signos, que significa con pruebas y evidencias (Ṭ, Ṭs), se halla también en 14:5 y 43:46 (cf. 51:38); véase asimismo 23:45, donde Moisés y Aarón son enviados con Nuestros signos. Más específicamente, Nuestros signos puede leerse como una alusión a los nueve signos claros mencionados en 17:101 (cf. 27:12; Q). Una autoridad manifiesta significa una prueba diáfana y se entiende como una alusión a la Torá (Q) o a los milagros que realizó Moisés (Ṭs, Z).

v. 45

Por su fe y por haber afirmado a Moisés, Dios protegió al hombre creyente del pueblo de Faraón (Ṭ). Lo que habían tramado puede referirse a los severos castigos que Faraón acostumbraba infligir a quienes se le oponían, como en 20:71, donde Faraón dice a los hechiceros que creyeron en Moisés sin el permiso de Faraón: ¡Ciertamente os cortaré las manos y los pies de lados opuestos y os crucificaré en troncos de palmeras! ¡Y sabréis con certeza cuál de nosotros inflige un castigo más severo y duradero! (cf. 7:124). El que fuera librado de dicho castigo puede verse como fruto de haber encomendado su asunto a Dios (Aj). Si bien el castigo que envolvió a Faraón y a su pueblo se refiere muy probablemente a su ahogamiento en el mar mientras perseguían a Moisés y a los israelitas (véanse 2:50c; 10:90–92c), el empleo de cercó (ḥāqa bi) o, más literalmente, «envolvió», alude a que el castigo se derivó de sus propias maquinaciones, como en 35:43: La mala trama no cerca sino a sus autores, y de sus burlas hacia Moisés, como en 16:34: Aquello de lo que solían burlarse los cercó (también 40:83; 46:26; cf. 11:8; 39:48; 45:33).

v. 46

Esta es una de varias aleyas coránicas citadas para respaldar la comprensión islámica de un período intermedio en la tumba que tiene lugar tras la muerte y antes de la Resurrección final (IK, R), una fase de existencia referida en 80:21–22: Le hizo morir y le dio sepultura. Luego, cuando Él quiso, le resucitó. Este período en la tumba se conoce como el barzaj, o «istmo», entre los dos mundos, en el cual las personas experimentan sus primeras recompensas o castigos antes de experimentar una recompensa o castigo mayores tras la Resurrección y el Juicio; véase el ensayo «La muerte, el morir y la Otra Vida en el Corán». Estos dos castigos se reflejan en 9:101: Los castigaremos dos veces. Luego serán relegados a un castigo descomunal. Interpretada a la luz de tales aleyas, en la presente aleya el Fuego, al que son expuestos mañana y tarde alude al castigo que Faraón y su pueblo padecen en la tumba, mientras que el castigo más severo, en el que entrarán el Día en que llegue la Hora, se refiere al castigo del Infierno.

Otras menciones en el comentario de esta sura3
43 al-ZujrufLos Adornos de OroMequí · rev. 63 · 2 versículos Abrir
43:46

46 Ciertamente enviamos a Moisés con Nuestros signos a Faraón y a sus dignatarios. Y dijo: «Ciertamente soy un mensajero del Señor de los mundos».

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 46–56

Aquí el relato de Moisés brinda un paradigma espiritual que refleja diversos aspectos de las pruebas afrontadas por el propio Profeta Muḥammad. Para relatos más pormenorizados sobre la misión de Moisés, véase 7:103–55; 10:75–93; 20:9–97; 26:10–66; 28:3–46. Relatos más breves concernientes a facetas específicas de su misión pueden hallarse en 2:49–61; 5:20–26; 17:101–4; 27:7–14; 40:23–30; 44:17–31; 51:38–40; 79:15–25.

Cuando Moisés presentó los signos de Dios a Faraón y a sus dignatarios, se rieron de ellos del mismo modo en que los idólatras mequíes escarnecían los signos con los que fue enviado el Profeta (Ṭ), tal como cuando Faraón, Hāmān y Qārūn (Coré) aseveraron que Moisés era un hechicero mentiroso (40:24; cf. 51:39).

43:51

51 Y Faraón proclamó entre su pueblo diciendo: «¡Oh pueblo mío! ¿Acaso no me pertenece la soberanía de Egipto, y no fluyen estos ríos bajo mí? ¿Acaso no veis?

Comentario · The Study Quran2 bloques
vv. 46–56

Aquí el relato de Moisés brinda un paradigma espiritual que refleja diversos aspectos de las pruebas afrontadas por el propio Profeta Muḥammad. Para relatos más pormenorizados sobre la misión de Moisés, véase 7:103–55; 10:75–93; 20:9–97; 26:10–66; 28:3–46. Relatos más breves concernientes a facetas específicas de su misión pueden hallarse en 2:49–61; 5:20–26; 17:101–4; 27:7–14; 40:23–30; 44:17–31; 51:38–40; 79:15–25.

v. 51

La invocación de Faraón de los ríos que surcan el suelo bajo sus plantas como acreditación de su soberanía revela al unísono su soberbia —puesto que, bajo el prisma coránico, únicamente Dios hace manar las aguas— y su insensatez, pues el Corán advierte que Dios concede tregua por un tiempo, pero puede revocar tales mercedes en cualquier instante, como en 6:6: Enviamos sobre ellos lluvias copiosas desde el cielo e hicimos correr ríos a sus pies. Luego los destruimos por sus pecados y suscitamos tras ellos a otra generación (véase también 2:266; 15:3–4; 16:54–55; 22:48; 23:54–56; 44:25–28; 68:17–20).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
43:50–52

La insistencia del Corán en que los egipcios dejaban de creer en Dios cada vez que cesaba el castigo (v. 50; cf. 7:134–35) puede estar relacionada con la manera en que Faraón, en el Éxodo, primero insiste en que dejará marchar a los israelitas con tal de que se retire una plaga y luego rehúsa cumplir su palabra cuando esta es levantada:

4Faraón llamó entonces a Moisés y a Aarón y dijo: «Rogad al Señor que aparte las ranas de mí y de mis súbditos, y prometo dejar marchar al pueblo para que ofrezca sacrificios al Señor». . . . 9El Señor hizo según la petición de Moisés, y en las casas, en los patios y en los campos murieron las ranas. 10Las amontonaron en pilas y el país apestaba. 11Pero en cuanto Faraón vio que había habido un respiro, se obstinó y, como el Señor había predicho, rehusó escucharlos. (Éxo 8:4, 9–11; cf. Éxo 8:28; 9:34–35)

En este pasaje (v. 52) Faraón se refiere a Moisés como un «miserable [ár. mahīn] que ni siquiera puede hablar con claridad». Esto refleja Éxodo 4:10, donde Moisés se queja de que es «tardo y torpe de habla».

Otras menciones en el comentario de esta sura6
44 al-DuḫānEl HumoMequí · rev. 64 · 2 versículos Abrir
44:17

17 Y ciertamente pusimos a prueba antes de ellos al pueblo de Faraón, y vino a ellos un noble mensajero:

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 17–31

Al igual que en otras sūrahs que integran el relato de Moisés (véanse también 40:23–45; 43:46–56; 51:38–40; 79:15–25), la narración ofrecida aquí aporta una alecciona espiritual que refleja aspectos del desafío afrontado por el Profeta Muḥammad más que una crónica histórica detallada. Los relatos más prolijos de la misión de Moisés se hallan en 2:49–61; 7:103–55; 10:75–93; 17:101–4; 20:9–97; 26:10–66; 27:7–14; 28:3–46.

El que las gentes fuesen puestas a prueba alude a que todos los pueblos son examinados mediante su reacción ante los profetas que Dios les envía (R).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
44:17–31

Sobre la confrontación de Moisés con Faraón, véase el comentario a 26:30–45 (con más referencias). Sobre el cruce del mar por parte de los israelitas, véase el comentario a 26:52–59 (con más referencias).

En el versículo 20, Moisés expresa la preocupación de que lo lapiden. La idea de la lapidación no aparece jamás en el relato bíblico de Moisés. Es, en cambio, un tópico de los relatos coránicos: 11:91 (Shuʿayb); 18:20 (los Compañeros de la Caverna); 19:46 (Abraham); 26:116 (Noé); 36:18 (dos profetas anónimos). Pudiera ser que el Corán esté influido aquí por pasajes del Nuevo Testamento (p. ej., Mat 21:33, 23:37; Mar 2:3; Luk 13:34, 20:10) que sugieren que los profetas eran lapidados (mientras que la Biblia hebrea/Antiguo Testamento describe únicamente la lapidación de un profeta menor llamado Zacarías, hijo de Joyadá; 2Ch 24:20–21). Véase además el comentario a 26:105–16.

44:31

31 de Faraón. Ciertamente era altivo entre los transgresores.

Comentario · The Study Quran2 bloques
vv. 17–31

Al igual que en otras sūrahs que integran el relato de Moisés (véanse también 40:23–45; 43:46–56; 51:38–40; 79:15–25), la narración ofrecida aquí aporta una alecciona espiritual que refleja aspectos del desafío afrontado por el Profeta Muḥammad más que una crónica histórica detallada. Los relatos más prolijos de la misión de Moisés se hallan en 2:49–61; 7:103–55; 10:75–93; 17:101–4; 20:9–97; 26:10–66; 27:7–14; 28:3–46.

El que las gentes fuesen puestas a prueba alude a que todos los pueblos son examinados mediante su reacción ante los profetas que Dios les envía (R).

vv. 30–31

Respecto a la liberación de los Hijos de Israel de Egipto, véanse 2:49–50; 7:141; 10:90; 20:80; 26:65.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
44:17–31

Sobre la confrontación de Moisés con Faraón, véase el comentario a 26:30–45 (con más referencias). Sobre el cruce del mar por parte de los israelitas, véase el comentario a 26:52–59 (con más referencias).

En el versículo 20, Moisés expresa la preocupación de que lo lapiden. La idea de la lapidación no aparece jamás en el relato bíblico de Moisés. Es, en cambio, un tópico de los relatos coránicos: 11:91 (Shuʿayb); 18:20 (los Compañeros de la Caverna); 19:46 (Abraham); 26:116 (Noé); 36:18 (dos profetas anónimos). Pudiera ser que el Corán esté influido aquí por pasajes del Nuevo Testamento (p. ej., Mat 21:33, 23:37; Mar 2:3; Luk 13:34, 20:10) que sugieren que los profetas eran lapidados (mientras que la Biblia hebrea/Antiguo Testamento describe únicamente la lapidación de un profeta menor llamado Zacarías, hijo de Joyadá; 2Ch 24:20–21). Véase además el comentario a 26:105–16.

Otras menciones en el comentario de esta sura8
50 QāfQāfMequí · rev. 34 · 1 versículo Abrir
50:13

13 como hicieron ʿĀd, el Faraón y los hermanos de Lot,

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 12–14

Antes de ellos significa antes de los idólatras que se oponen al Profeta (Ṭ). Para el relato coránico de Noé y el diluvio, véase 11:25–48; 23:23–30; 26:105–21; la Sūrah 71. Los habitantes de al-Rass (cf. 25:38) es una referencia enigmática que algunos interpretan como una de las poblaciones de la tribu de Zamūd (Ṭ). Otros entienden que al-Rass significa «el pozo» y lo interpretan como una referencia al pozo en el que el pueblo del que se habla en 36:13–27 arrojó al profeta que Dios les había enviado (Ṭ). Los ʿĀd y los Zamūd eran tribus árabes preislámicas que rechazaron a los profetas que les fueron enviados. Para el relato de los ʿĀd véase 7:65–72; 11:50–60; 41:15–16; 54:18–21. Para el de los Zamūd, véase 7:73–79; 11:61–68; 26:141–58; 54:24–31. La historia de Lot y su pueblo se trata con mayor extensión en 11:77–83; véase también 7:80–84; 15:57–77; 21:74–75; 26:160–73; 27:54–58; 29:28–35; 37:133–38. La espesura traduce al-aykah, que según algunos es un nombre propio. Los habitantes de la espesura son o bien el pueblo de Madián, de quienes se dice que rechazaron al profeta Shuʿayb (véase 7:85–93; 11:84–95; 26:176–89; 29:36–37), o bien una segunda comunidad a la que Shuʿayb fue enviado (Mw). Para Tubbaʿ, muy probablemente una alusión a una dinastía de reyes del sur de Arabia, véase 44:37c.

51 al-DhāriyātLos Vientos DispersoresMequí · rev. 67 · 1 versículo Abrir
51:38

38 Y en Moisés [dejamos un signo], cuando lo enviamos al Faraón con una autoridad manifiesta.

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 38–40

El relato de Moisés, cuyo nombre comparece 136 veces en el Corán, se destaca con mayor prominencia que el de cualquier otro profeta. Como en la mayoría de las sūrahs mequíes que incorporan la historia de Moisés (40:23–45; 43:46–56; 44:17–31; 79:15–25), aquí la narración se presenta más como paradigma espiritual que ilustra vicisitudes del llamamiento del Profeta Muhammad que como crónica histórica. Los relatos más pormenorizados de la misión de Moisés se hallan en 2:49–61; 7:103–55; 10:75–93; 17:101–4; 20:9–97; 26:10–66; 27:7–14; 28:3–46.

Una autoridad manifiesta se entiende como alusión a los milagros obrados por Moisés (Āl, Bq), dado que aportaban una prueba indubitable de la veracidad del mensaje (Bq). También puede concebirse como expresión de la creencia de que Dios otorga autoridad a Sus mensajeros sobre quien Él quiere (59:6).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
51:38–40

Sobre la confrontación de Moisés con Faraón, véase el comentario a 26:30–45 (con referencias adicionales).

Otras menciones en el comentario de esta sura3
54 al-QamarLa LunaMequí · rev. 37 · 1 versículo Abrir
54:41

41 Y ciertamente llegaron las advertencias a la gente de Faraón.

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 41–42

Aunque la historia de Faraón ocupa aquí apenas dos líneas, el relato de Moisés y Faraón es el más extenso de todo el Corán; para versiones pormenorizadas de la misión de Moisés ante Faraón, véase 7:103–55; 10:75–93; 20:9–97; 26:10–66; 28:3–46. Relatos más breves tocantes a aspectos específicos de la misión de Moisés pueden hallarse en 2:49–61; 5:20–26; 17:101–4; 27:7–14; 40:23–45; 44:17–31; 51:38–40; 79:15–25.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible2 comentarios
54:9–42

visión general Sobre esta y las demás secuencias de relatos de castigo en el Corán, véase el comentario a 7:59–137 (con referencias adicionales).

54:41–42

El Corán se refiere a la destrucción del pueblo de Faraón y no solo de su ejército (véase el comentario a 43:55, con referencias adicionales). La manera en que el Corán celebra el triunfo de Dios sobre Faraón (cf. 2:50; 10:90–92; 20:77–79; 25:36; 28:40) evoca el Salmo 136:

13Dividió el Mar de las Cañas en dos partes, porque para siempre es su misericordia. 14E hizo pasar a Israel por en medio de él, porque para siempre es su misericordia. 15Y arrojó a Faraón y a todo su ejército, porque para siempre es su misericordia. (Sal 136:13–15; cf. Éx 14:21–22, 27, 30; cf. también Jos 24:6–7; Sal 77:16–20, 106:7–11; 1 Cor 10:1; Heb 11:29)

La siguiente sura parece tener también una conexión con el Salmo 136 (véase el comentario a 55 visión general).

Otras menciones en el comentario de esta sura2
66 al-TaḥrīmLa ProhibiciónMedinense · rev. 107 · 1 versículo Abrir
66:11

11 Y Dios propone como ejemplo para los que creen a la mujer de Faraón cuando dijo: «¡Señor mío! Edifícame junto a Ti una casa en el Jardín, sálvame de Faraón y de sus obras, y sálvame del pueblo transgresor»,

Comentario · The Study Quran2 bloques
vv. 10–12

Estos tres últimos versículos aluden a la situación de las esposas del Profeta al ofrecer ejemplos de incrédulas de entre las esposas de profetas anteriores y ejemplos de las mujeres más piadosas en la historia de la tradición judeo-cristiana-islámica. También proporcionan un ejemplo para todos los creyentes al demostrar que la rectitud de otro no beneficia a quien obra la corrupción y que la corrupción de otro no daña a quien es recto (R).

Los traicionaron; es decir, ambas traicionaron a sus esposos. La traición de la mujer de Lot hacia él se alude en varios versículos (7:83; 11:81; 15:60; 27:57; 29:32), pero ésta es la única referencia coránica explícita a la traición de la mujer de Noé. Sus vidas son un ejemplo porque demuestran que el matrimonio con un profeta no aseguraba la salvación; y en el caso de la mujer de Lot no la protegió de ser castigada junto con los demás incrédulos cuando Sodoma fue destruida (véase 7:83; 11:81; 15:59–60; 26:170–71; 27:57; 29:32; 54:34; cf. Génesis 19:26). Se relata que la mujer de Noé decía a la gente que él era un demente (JJ, R), mientras que de la mujer de Lot se relata que decía a la gente el paradero de los huéspedes de Lot, a quienes aquéllos pretendían acosar (JJ, R).

v. 11

En contraste con las esposas de Noé y Lot, que fueron pecadoras a pesar de estar casadas con hombres rectos, la esposa del Faraón, Āsiyah, fue recta a pesar de estar casada con el mayor de los pecadores. Se dice que Āsiyah es una de las cuatro mujeres puras de pecado respecto a las cuales se relata que el Profeta dijo: «Las mejores de entre las mujeres del Jardín son Jadīŷah bint Juwaylid, Fāṭimah bint Muhammad, Maryam bint ʿImrān y Āsiyah bint Muzāḥim, la mujer de Faraón» (IK). Según los comentaristas, Āsiyah fue torturada por el Faraón por creer en Moisés, momento en el cual pronunció las palabras atribuidas a ella en este versículo y fue llevada al Paraíso (IK, JJ, R). También se relata que el Profeta dijo: «Ciertamente en el Jardín Dios me ha desposado con María bint ʿImrān, la mujer de Faraón y la hermana de Moisés» (Āl).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
66:11–12

El versículo 11 debe compararse con 28:9, donde la esposa de Faraón (a diferencia de Éx 2:5–10, donde es la hija de Faraón quien adopta a Moisés) sugiere a su esposo que adopten a Moisés. La yuxtaposición de la esposa de Faraón (madre adoptiva de Moisés) y María (madre de Jesús) en estos dos versículos refleja presumiblemente el interés por encontrar a dos mujeres justas que correspondan a las dos mujeres impías del versículo 10. Asimismo, parece derivar del paralelismo entre la madre de Moisés y la madre de Jesús que se observa, por ejemplo, en los escritos del padre siriaco Jacobo de Sarug:

¿Qué profeta es semejante a Moisés, si no nuestro Señor? / Aquel a quien Moisés prefiguró en cada etapa de su camino. / Moisés eligió una madre adoptiva y la hizo su madre / y del mismo modo Cristo eligió como su madre a una hija de los pobres. / Cuando Moisés nació y se completó su nacimiento / adquirió una madre para ser semejante a María, madre del Hijo. (Jacobo de Sarug, Homélies contre les juifs, 57, homilía 1, ll. 179–84)

La declaración de que María «confirmó [ṣaddaqat] las palabras de su Señor» podría derivar de su respuesta a la anunciación en Lucas 1 (ej., Lc 1:38: «María dijo: "Aquí está la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra"»). Nótese también 5:75, donde María es llamada ṣiddīqa (véase el comentario a dicho versículo). Sobre María como «hija de ʿImrān», véase el comentario a 3:33. Respecto a que María guardó su castidad y concibió a Jesús mediante el espíritu de Dios, obsérvese el pasaje (casi) paralelo de 21:91. En 21:91 el Corán hace que Dios insufle de su espíritu en «ella» (fīhā), pero aquí en «él» o «ello» (fīhi). Nótese asimismo que en 4:171 el Corán se refiere a Jesús como un espíritu procedente de Dios.

Sobre la esposa de Faraón, el Tafsīr al-Jalālayn relata la siguiente tradición: «Ella creyó en Moisés, su nombre era Āsiya; Faraón la castigó atando sus manos y pies a estacas, colocando una enorme rueda de molino sobre su pecho y exponiéndola al sol; pero cuando los encargados de vigilarla la dejaban, los ángeles venían a darle sombra».

Otras menciones en el comentario de esta sura1
69 al-ḤāqqahLa Realidad InapelableMequí · rev. 78 · 1 versículo Abrir
69:9

9 Y el Faraón, y los anteriores a él, y las ciudades invertidas trajeron la iniquidad.

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 9–10

Estos versículos marcan un cambio desde la discusión de las aflicciones que cayeron sobre los incrédulos de las tribus árabes preislámicas hacia aquellos que descreyeron de los profetas de la tradición judeocristiana. Los anteriores a él indica las generaciones previas al Faraón; si se lee con una vocalización distinta (wa man qibalahu), sin embargo, podría traducirse como «los que estaban con él», refiriéndose a quienes siguieron al Faraón (IK, R). Las ciudades invertidas es con certeza una alusión a los habitantes de Sodoma y Gomorra, a quienes Lot había sido enviado como mensajero (R, Ṭ, Z); véase 7:80–84; 11:77–83. El mensajero de su Señor podría referirse a Moisés, a Lot o a ambos (R). En este contexto, algunos toman mensajero (rasūl) como «mensaje» (risālah; Q), en cuyo caso el versículo puede referirse a cualquiera de los pueblos incrédulos mencionados en esta sūrah. Devastador traduce rābiyah, que indica incremento, sugiriendo bien un castigo que sobrepasa al de todos los demás (Q, R) o bien uno que es devastador en este mundo pero se hace más severo en el Más Allá, como ocurrió con quienes descreyeron de Noé: Fueron ahogados y luego introducidos en un Fuego (71:25; R).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
69:9

Sobre el relato de Moisés y el Faraón en el Corán, véase el comentario a 20:9–16 (con referencias adicionales). La frase «ciudades que fueron trastornadas» es una alusión a las ciudades, incluidas Sodoma y Gomorra, que Dios destruyó en tiempos de Lot. Véase el comentario a 53:53 (con referencias adicionales).

73 al-MuzzammilEl arropadoMequí · rev. 3 · 2 versículos Abrir
73:15–16

15 En verdad os hemos enviado un mensajero como testigo acerca de vosotros, tal como enviamos al Faraón un mensajero.

16 Pero el Faraón desobedeció al mensajero, de modo que lo agarramos con un castigo torrencial.

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 15–16

En este versículo, el pronombre vosotros puede referirse a los incrédulos (Āl), a la gente de La Meca (JJ) o a la humanidad en general. Que el Mensajero sea enviado como testigo acerca de vosotros indica que dará testimonio respecto a los seres humanos, ya sea a su favor o en su contra en el Día del Juicio (Ṭ). También puede entenderse como «como testigo contra vosotros», significando que dará testimonio de su incredulidad y oposición en el Día de la Resurrección (Aj, Āl, Bḍ, Z). Que Muhammad sea comparado con Moisés implica que los qurayshíes son comparados con el pueblo del Faraón, indicando así que sufrirán la misma suerte (IK). Dada la fecha temprana de esta sūrah, esta referencia muestra asimismo que los árabes preislámicos estaban familiarizados con la historia de Moisés y el Faraón o al menos con sus líneas generales. Un castigo torrencial indica uno severo o terrible (Ṭ); en otro lugar se dice del Faraón y su pueblo que Dios los arrebató con un golpe devastador (69:10), y así es el castigo de tu Señor cuando toma a las ciudades mientras están obrando mal. En verdad, Su castigo es doloroso, severo (11:102).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
73:15–16

Mientras que la Biblia presenta a Moisés como el líder de los israelitas designado por Dios que los libera de la servidumbre bajo el Faraón, el Qurʾān presenta a Moisés también como un apóstol ante el Faraón (y los egipcios). Sobre este tema, véase el comentario a 26:18–29 (con referencias adicionales); sobre la presentación coránica de Moisés como uno de los profetas de los «relatos de castigo», véase 7:103–37; cf. también 11:102; 54:42; 69:10.

79 al-NāziʿātLos que arrancan violentamenteMequí · rev. 81 · 1 versículo Abrir
79:17

17 «¡Ve al Faraón! ¡En verdad, se ha rebelado!

Comentario · The Study Quran2 bloques
vv. 15–25

Para el relato coránico completo de Moisés, véanse 7:103–155; 10:75–93; 17:101–104; 20:9–97; 26:10–66; 27:7–14; 28:3–46; 40:23–45; 43:46–56; 44:17–31. Este es muy probablemente el primer relato de Moisés en el orden cronológico de la revelación. Al producirse a comienzos del periodo mecano, parecería presuponer un cierto conocimiento básico de la historia de Moisés entre los árabes. Aquí se presenta como un ejemplo para el Profeta y sus seguidores de lo que ocurrirá finalmente con los gobernantes injustos, como los de La Meca.

v. 17

Cf. 20:24, 43.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible2 comentarios
79:15–20

visión general Sobre el llamamiento de Moisés, véase el comentario a 20:9–16 (con referencias adicionales).

79:17

La rebelión de Faraón a la que se alude en este versículo podría leerse a la luz del versículo 24, donde Faraón proclama su propia divinidad (cf. 26:29; 28:38). Podría compararse también el desafío de Faraón expresado en Éxodo 5:2: «Faraón respondió: "¿Quién es Yahveh para que yo escuche su voz y deje salir a Israel? No conozco a Yahveh, ni tampoco dejaré salir a Israel"».

Otras menciones en el comentario de esta sura7
85 al-BurūjLas ConstelacionesMequí · rev. 27 · 1 versículo Abrir
85:18

18 de Faraón y de Thamūd?

Comentario · The Study Quran1 bloque
vv. 17–18

Huestes alude aquí a pueblos precedentes que desmintieron a los profetas y resultaron aniquilados. Faraón constituye un testimonio antiguo de la tradición bíblica, mientras que Thamūd debió de ser un ejemplo de mayor resonancia entre los árabes. Estos ejemplos demuestran que la situación afrontada por los musulmanes es la misma a la que se enfrentaron todos los creyentes y que los musulmanes, al igual que aquellos que fueron oprimidos con anterioridad, triunfarán (R), ya sea en esta vida o en la venidera. Para el relato coránico de Faraón, véase 7:103–41; 20:24–79. Para el relato de Thamūd, tribu del norte de la Arabia preislámica que rechazó al Profeta Ṣāliḥ, véase 7:73–79; 11:61–68.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
85:18

Sobre Faraón en el Corán, véase el comentario a 26:18–29, 30–45 (con más referencias).

Otras menciones en el comentario de esta sura1
89 al-FaŷrEl AlbaMequí · rev. 10 · 1 versículo Abrir
89:10

10 y el Faraón de las estacas,

Comentario · The Study Quran1 bloque
v. 10

Para los posibles significados de las estacas (awtād) en relación con el Faraón, véase 38:12c.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
89:10

Qarai traduce aquí (y en 38:12) el árabe dhū l-awtād (lit. «el poseedor de estacas») como «empalador» (explicando que Faraón solía ejecutar a sus oponentes empalándolos con estacas), pero no es poca la confusión sobre este término entre los intérpretes. Yusuf Ali traduce «señor de las estacas», y Asad, «Faraón de los [muchos] postes de tienda» (lo cual, explica, es una alusión simbólica al poder). Hilali-Khan (siguiendo una tradición medieval hallada en el Tafsīr al-Jalālayn) vierte «aquel que poseía clavijas (quien solía torturar a los hombres atándolos a clavijas)». Speyer (BEQ, 283) sugiere que existe aquí una conexión con la historia de la Torre de Babel. La posibilidad de que el Corán esté aludiendo a Faraón como constructor es sugerida por la torre hacia el cielo que el Corán hace que Faraón exija a Amán construir para él (28:38) y la referencia a que Dios destruyó lo que Faraón edificó (7:137).

Otras menciones en el comentario de esta sura1

Lo menciona el comentario de otras suras

Suras cuyo texto no lo nombra, pero cuyo comentario en The Study Quran sí (21 párrafos).

4al-NisāʾLas mujeres2
5al-MāʾidahLa Mesa Servida4
6al-AnʿāmEl Ganado3
12YūsufJosé1
18al-KahfLa Caverna1
19MaryamMaría1
21al-AnbiyāʾLos Profetas1
25al-FurqānEl Criterio1
33al-AḥzābLos Coligados1
36Yā SīnYā Sīn1
37al-ṢāffātLas alineadas en filas1
39al-ZumarLas Turbas2
41FuṣṣilatExpuestas en Detalle1
114al-NāsLos Hombres1