En este pasaje (cf. 15:51–56; 29:31–35; 51:24–34), el Corán desarrolla la tradición que se encuentra en Génesis 18 acerca de los tres misteriosos visitantes de Abraham que anuncian la noticia de que él y su esposa Sara tendrán milagrosamente un hijo en su vejez.
1El Señor se le apareció junto al encinar de Mamre mientras estaba sentado a la entrada de la tienda a la hora más calurosa del día. 2Alzó los ojos y he aquí que vio a tres hombres de pie cerca de él. En cuanto los vio, corrió desde la entrada de la tienda a recibirlos y se inclinó hasta el suelo. . . . 9«¿Dónde está tu mujer Sara?», le preguntaron. «Está en la tienda», respondió. 10Entonces su huésped dijo: «Volveré a ti el año próximo, y para entonces tu mujer Sara tendrá un hijo». Sara estaba escuchando a la entrada de la tienda, detrás de él. 11Ahora bien, Abraham y Sara eran ancianos, de edad muy avanzada, y a Sara le había cesado ya el periodo de las mujeres. 12Sara, pues, se rio para sus adentros, pensando: «Ahora que ya he pasado la edad de concebir y mi señor es viejo, ¿volveré a tener placer?». 13Pero el Señor preguntó a Abraham: «¿Por qué se ha reído Sara diciendo: “¿De verdad voy a tener un hijo ahora que soy vieja?”. 14¿Acaso hay algo imposible para el Señor? Volveré a ti a este mismo tiempo el año próximo y Sara tendrá un hijo». (Gén 18:1–2, 8–14)
El Génesis sugiere que fue Dios mismo quien se le apareció a Abraham, mientras que el Corán solo habla de emisarios o huéspedes. El Génesis también relata (18:8) que estos visitantes comieron el alimento que Sara preparó para ellos, mientras que el Corán (v. 70) señala que no comen. En esto, el Corán sigue el modo en que las fuentes judías y cristianas leen este relato. Justino Mártir (Diálogo con Trifón, cap. 57) presenta a los visitantes como ángeles, al igual que lo hace Efrén (Comentario sobre el Génesis, 5:15). Génesis Rabbah (48:9) coincide en que los visitantes eran ángeles y añade que solo fingieron comer (y esto para amoldarse a las costumbres humanas, 48:14). El Targum Neofiti sobre Génesis 18:8 refiere: «Le pareció [a Abraham] como si estuvieran comiendo y como si estuvieran bebiendo».
A diferencia del Génesis, el Corán menciona la risa de Sara (a quien se alude únicamente como «la mujer de Abraham») antes de mencionar la anunciación de Isaac. Sin embargo, Qarai reconoce que el Corán pretende dar a entender que Sara rio a causa de la anunciación (a pesar de la sintaxis del Corán); de ahí que traduzca «Su mujer, que estaba de pie al lado, rio al darle Nosotros la buena nueva». El «al» (as) en su traducción vierte la partícula árabe wa, la cual la mayoría de los traductores vierten de modo diferente: «Y su esposa estaba [allí] de pie, y rio: Pero le dimos las buenas nuevas de Isaac, y después de él, de Jacob» (Yusuf Ali) o «Y su esposa estaba de pie cerca; rio, por tanto le dimos las buenas nuevas de Isaac, y, después de Isaac, de Jacob» (Arberry). Estas traducciones reflejan las diversas maneras mediante las cuales los exegetas clásicos intentaron comprender por qué rio Sara. De acuerdo con el Tafsīr al-Jalālayn, Sara rio porque se alegró de que el pueblo de Lot fuera castigado por su iniquidad («ante la buena nueva de su destrucción»).
No obstante, Qarai tiene razón en cuanto a que el Corán pretende significar —al igual que la Biblia— que Sara rio al oír la anunciación. Menciona su risa en primer lugar únicamente debido a su sujeción en este punto a un esquema de rima cuya vocal final es ī o ū. La frase «ella rio» (ár. ḍaḥikat) no encaja en este esquema. Tampoco lo hace, en rigor, «Isaac» (ár. isḥāq). Así, el Corán incluye al hijo de Isaac, Jacob (ár. yaʿqūb), en la anunciación, a fin de preservar la rima. La conexión entre la adición del nombre de Jacob aquí y el esquema de rima resulta todavía más patente a la luz de una comparación con los otros dos pasajes (C 15:53; 51:28) que mencionan la anunciación. Cada uno de ellos habla únicamente de un hijo (no de un hijo y un nieto).