76 Ciertamente Coré era del pueblo de Moisés, pero se insolentó contra ellos. Y le habíamos concedido de tesoros cuyas llaves habrían sido una pesada carga para una multitud de hombres forzudos. Cuando su pueblo le dijo: «¡No te envanezcas! Ciertamente Dios no ama a los engreídos.
77 Y busca con lo que Dios te ha dado la Morada del Más Allá, y no olvides tu porción de este mundo. Y sé bueno como Dios ha sido bueno contigo. Y no pretendas sembrar la corrupción en la tierra. Ciertamente Dios no ama a los corruptores».
78 Dijo: «Solo se me ha concedido en virtud de un conocimiento que poseo». ¿Acaso no sabía que Dios ya había destruido antes de él a generaciones más poderosas que él en fuerza y de mayor acumulación [de riquezas]? Y a los culpables no se les interrogará sobre sus pecados.
79 Y salió ante su pueblo con su pompa. Quienes deseaban la vida de este mundo dijeron: «¡Ojalá tuviéramos lo semejante a lo que le ha sido dado a Coré! ¡Ciertamente es dueño de una inmensa fortuna!»
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En la Biblia, la historia de Coré (Qārūn), personaje israelita encumbrado que se rebeló contra Moisés, se refiere en Números 16; cf. 29:39c. La peripecia de Coré ejemplifica la lección del v. 60: que la opulencia y el poder terrenal no resguardan frente al Castigo de Dios. Se insolentó vierte baġā, que puede aludir a su incredulidad en Dios (Q) o a su talante despótico hacia los demás dimanante de su ingente hacienda (Q); o bien señala su renuncia a tributar la caridad conforme a la fe recta, jactándose de su fortuna y vejamen a la gente (R). Ciertos autores señalan que su actitud y proceder derivaban en parte de la envidia profesada hacia Moisés y Aarón por la preeminencia concedídales por Dios. Aquí la reconvención no te envanezcas se interpreta como indicación de no mostrarse disoluto ni cicatero con tal caudal, escamoteándolo a quienes asiste derecho sobre él (Q), y de no vanagloriarse de las cosas de este mundo como si carecieran de juicio en el Más Allá (R).
El sentido de las llaves de tales tesoros se interpreta de variadas formas: que eran literalmente llaves de cuantiosos cofres tan innumerables que un solo hombre no alcanzaba a portarlas; que la servidumbre residía en el conocimiento —poseía tantas llaves para diversos caudales que resultaba arduo catalogarlas—; o que las llaves eran trasladadas junto con los propios tesoros. Puede interpretarse asimismo en el sentido de llaves del saber, denotando que Coré era docto y perito en disciplinas tan dispares que ni la suma de las destrezas de una muchedumbre igualaba las suyas (R); las llaves se asocian al conocimiento respecto a la Ciencia Divina de lo Oculto en 6:59: Y en Su poder están las llaves de lo Oculto (R).
Se previene a Coré que emplee su fortuna en buenas obras en vez de dilapidarla o acapararla con mezquindad (Q), si bien el consejo ostenta validez universal. Se estima que no olvides tu porción de este mundo entraña no malograr la existencia desatendiendo la ejecución de obras rectas, la caridad o la preparación del Más Allá (Q, Ṭ); otros exegetas interpretan que no debe caerse en extremos de ascetismo rigorista y desapego del mundo, disfrutando de lo que Dios declaró lícito (Q, R, Ṭ). Aquí al-Qurṭubī cita una sentencia de ʿAbd Allāh ibn ʿUmar (atribuida asimismo al Profeta o a ʿAlī): «Obra para este mundo como si fueras a vivir para siempre, y obra para el Más Allá como si fueras a morir mañana». Algunos indican que la porción de este mundo alude al sudario o a la tumba (Q), remitiendo la cláusula a la actitud espiritual capital de rememorar la muerte. La raíz de bueno en sé bueno como Dios ha sido bueno contigo es ḥ-s-n, que encierra asimismo los matices de belleza y virtud.
En virtud de un conocimiento traduce ʿalā ʿilm, giro que figura asimismo en 7:52; 39:49; 44:32; 45:23. Ciertos autores consideran que en este pasaje denota que Coré dominaba ciertas artes y pericias que le permitieron enriquecerse (algunos refieren que era orfebre; otros recogen la tradición de que era alquimista, extremos ambos consignados y desechados por los comentaristas). En este caso de ʿalā ʿilm, es patente que Coré atribuye las mercedes de que goza a un saber propio, si bien en otros contextos esta expresión se aplica a que Dios actúa fundándose en Su Omnisciencia (vertido por con conocimiento o a sabiendas; 7:52; 44:32; 45:23). En otros pasajes el sentido de ʿalā ʿilm se halla más abierto a deliberación; véase 39:49c. Ciertos comentaristas leen ʿindī, vertido aquí como que poseo, en el sentido de «a mi juicio», lo que arrojaría la traducción: «Solo se me ha concedido en virtud de un conocimiento, a mi juicio» (R, Ṭ).
Entre otros versículos donde se advierte a los incrédulos respecto a aquellas generaciones o pueblos antecesores que rivalizaban o superaban su poderío terrenal y aun así fueron arrasados, figuran 6:6; 19:74; 40:82; 47:13; 50:36; véase 40:82c.
Algunos entienden que a los culpables no se les interrogará sobre sus pecados significa que a los réprobos de una generación no se les interpelará ni responsabilizará por las culpas de otra (Ṭ). Que no se les interrogue sobre sus culpas es análogo a 30:57: ni podrán ofrecer desagravio (Q); y a 41:24: y aunque pidan perdón, no estarán entre los perdonados. Puede implicar asimismo que Dios no tiene necesidad de inquirirles sobre sus obras por cuanto las conoce de antemano a la perfección (R).
Toda vez que otros versículos asientan que las gentes serán interrogadas, tales como 15:92: Por tu Señor que les interrogaremos a todos, ciertos exegetas puntualizan que median diversas modalidades de interrogatorio: las que procuran información, las que emplazan a rendir cuentas y las que entrañan recriminación (R); remitiendo los distintos versículos a dichas diversas clases de requisitoria, de forma que Dios los interroga en un sentido mas no en otro. Para una cuestión semejante en torno a cómo y si los hombres se interrogarán recíprocamente, véase 28:66c.
Conforme a los maestros sufíes, nadie debe vanagloriarse de sus logros ni complacerse en su propio estado, verbo o acción; estiman que quienes contemplan sus propias ejecutorias con aire de triunfalismo merecen ser tenidos por desdichados (Aj).
Los comentaristas transmiten variadas descripciones del fabuloso boato y opulencia ostentados por Coré (Q, Ṭ). Aunque resulta más verosímil que aquellos a quienes se les había dado el conocimiento aluda a hombres piadosos y sabios, ciertos exegetas afirman que remite a los «rabinos» o «doctores» (aḥbār; Q), si bien esto revestiría cierto anacronismo proyectado a la época de Moisés. Quienes habían recibido el conocimiento remarcan que es imperativo conducirse con paciencia y constante obediencia en el mundo para coronar el triunfo en el Más Allá (Q).
Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
En el Libro de Números, Coré se rebela pérfidamente contra la autoridad de Moisés. Por ello es tragado por la tierra, junto con todas sus posesiones:
28Moisés dijo: «En esto conoceréis que el Señor mismo me ha enviado para realizar todas estas obras y que no las hago por mi propia voluntad. 29Si estas personas mueren de muerte natural como habitualmente muere la gente, entonces el Señor no me ha enviado. 30Pero si el Señor hace algo totalmente nuevo, si la tierra abre su boca y se los traga con todas sus pertenencias, de modo que desciendan vivos al Seol, entonces sabréis que han despreciado al Señor». 31Apenas terminó de decir todo esto, el suelo se resquebrajó bajo sus pies, 32la tierra abrió su boca y se los tragó, a ellos, a sus familias, a toda la gente de Coré y a todos sus bienes. 33Descendieron vivos al Seol con todas sus pertenencias. La tierra se cerró sobre ellos y desaparecieron de en medio de la comunidad. (Núm 16:28–33; cf. Sal 55:15)
La alusión a las posesiones de Coré (Núm 16:32–33) fue interpretada por los exegetas judíos como señal de que se había enriquecido: «Las llaves del tesoro de Coré suponían una carga para trescientos mulos blancos» (b. Sanhedrín 110a). Una tradición en el Talmud babilónico (b. Pesaḥim 119a) atribuye las riquezas de Coré a un tesoro dejado por José.
Sobre Coré, cf. 29:39–40; 40:23–24. En esos dos casos se le asocia con Faraón y Hamán, mientras que en esta azora se le menciona únicamente tras las alusiones previas a estas dos figuras.