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Personajes del Corán

La madre y la hermana de Moisés

10 versículos 2 pasajes 2 suras 7 comentarios de Reynolds
A lo largo de la revelaciónprimeras reveladas → últimas
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Pasajes y comentarios

Los versículos de tu traducción en los que aparece (el texto no le da nombre), en el orden del muṣḥaf. Bajo cada pasaje, el comentario de The Study Quran y el de Reynolds sobre esos mismos versículos.

20 Ṭā HāṬā HāMequí · rev. 45 · 3 versículos Abrir
20:38–40

38 cuando revelamos a tu madre lo que le fue revelado:

39 ‘Ponlo en el arca y échalo al río, y el río lo arrojará a la orilla. Lo recogerá un enemigo Mío y enemigo suyo’. Y derramé sobre ti un amor procedente de Mí, para que fueses formado bajo Mi mirada.

40 Cuando tu hermana fue y dijo: ‘¿Queréis que os indique a alguien que pueda amamantarlo?’. Así te restituimos a tu madre para que sus ojos se consolaran y no estuviera triste. Y mataste a un hombre, mas te libramos de la angustia y te probamos con duras pruebas. Luego permaneciste unos años entre la gente de Madián. Después viniste conforme a lo decretado, oh Moisés.

Comentario · The Study Quran3 bloques
v. 38

Este versículo alude a la época en que el Faraón degollaba a los recién nacidos varones de los israelitas (véase 2:49c; 28:4c). Dios infundió en el corazón de la madre de Moisés, o le hizo contemplar mediante un sueño, lo que deseaba que hiciese con su lactante para salvarlo; véase 28:7c. Para los diversos sentidos de la raíz w-ḥ-y, que comúnmente denota «revelación» pero en ciertos casos puede significar «inspiración» en el Corán, véase 16:68–69c; 28:7c.

v. 39

Se relata que el arca, construida con madera de sicómoro (Q), fue fabricada por un miembro creyente de la familia del Faraón (Q; véase 28:2; 40:28). El río [lit. «mar»] alude aquí al Nilo (JJ, Kl, Q), y el enemigo de Dios y de Moisés es el Faraón (Kl). Se cuenta que el Faraón inspeccionaba las aguas del Nilo cuando avistó el arca y ordenó que se la trajesen. Hallándose presente su esposa, contempló al infante en ella. Movida por la compasión, suplicó al Faraón que se lo quedaran, a lo cual este accedió (Kl); véase también 28:7–10. Derramé sobre ti un amor procedente de Mí puede significar bien que Dios amaba a Moisés (Z), bien que Dios hizo que Moisés fuese amado por Sus siervos en general (JJ, Ṭ) o por Āsiyah y el Faraón en particular (Ṭ). Según al-Zamaḫšarī, tales interpretaciones no son excluyentes, pues como asevera: «A quien Dios ama, las gentes también lo aman». Para que fueses formado bajo Mi mirada se refiere a la crianza y el cuidado de Moisés bajo la providencia y protección divina (Aj).

v. 40

Cf. 28:11–13. Se relata que Dios dispuso que el niño Moisés rehusara ser amamantado por nodriza alguna fuera de su propia madre, por lo cual la hermana de Moisés —a quien en 28:11 su madre ordenó seguir sus pasos y que lo observaba a distancia mientras la corte del Faraón no se percataba— los orientó hacia alguien capaz de amamantarlo, a saber, la propia madre de Moisés; véase 28:12c. La restitución de Moisés a su madre se contempla como cumplimiento de la Promesa Divina de retornárselo; véase 28:7: Ciertamente te lo devolveremos y haremos de él uno de los mensajeros. Puesto en relación con 19:24–26, donde se expone el consuelo dispensado por Dios a María durante los dolores del parto, el presente versículo atestigua la inmensa conmiseración y cuidado que Dios dispensa al sufrimiento materno. Aunque el consuelo de Dios a la madre de Moisés y a María en sus tribulaciones no guarde relación directa con el éxito de las misiones proféticas de sus vástagos (Moisés y Jesús respectivamente), se otorga por pura misericordia ante el dolor que tales madres debieron sobrellevar por amor a sus hijos.

Para el suceso en que Moisés dio muerte a un egipcio y las consecuencias subsiguientes, incluida su huida de Egipto, véase el comentario a 28:15–20. Te probamos con duras pruebas alude a las sucesivas y mayúsculas tribulaciones con las que Dios acrisoló a Moisés, una tras otra, desde su salvación de la matanza faraónica de recién nacidos varones israelitas hasta su postrera huida de Egipto y su travesía por el desierto, desprovisto de montura y vituallas. Algunos comentaristas comprenden que Dios sometió a Moisés a todas estas pruebas para templarlo y prepararlo para la misión de profeta y mensajero (Aj). Para la estancia de Moisés entre la gente de Madián, que se cifra en un total de veintiocho años (Aj, Q), véase el comentario a 28:21–28. La parte final del versículo, donde Dios declara a Moisés que había acudido al valle a encontrarse con Él conforme a lo decretado, entraña que Dios había predeterminado tanto la vía que lo conduciría al conocimiento de Él como el instante preciso de su consecución; por ende, la llegada de Moisés al valle donde se encontró con Dios aconteció en perfecta consonancia con el Decreto Divino (Su).

Reynolds · The Qurʾān and the Bible1 comentario
20:37–41

(cf. 28:7–13). La palabra tābūt, que el Corán (v. 39) emplea para el cesto en el que fue depositado el infante Moisés, posee el significado de «ataúd» o «tumba» en árabe moderno (de ahí la peculiar traducción de Qarai; Asad traduce «arca» [chest]). El sentido del término, no obstante, se comprende mejor a la luz del término hebreo tēbā (que significa simplemente «arca» o «cesto») en Éxodo 2:3 (en arameo, tēbūtā, empleado en los Targumes tanto para el arca de Noé como para el «arca de la alianza»; en etíope, tābot). Significativamente, el Corán también emplea tābūt para el Arca de la Alianza (Q 2:248).

Sobre la restitución de Moisés a su madre, véase el comentario a 28:12–13. Sobre la adopción de Moisés por la esposa de Faraón, véase el comentario a 28:9. Sobre la relación entre el material coránico sobre la natividad de Moisés en Éxodo, véase el comentario a 28:9, 12–13.

Al final del versículo 40, el Corán remite retrospectivamente a la providencia de Dios para con Moisés durante su crianza en Egipto, el asesinato cometido por Moisés contra un egipcio (Éxo 2:12; sobre lo cual cf. 28:15–19 y el comentario a dichos versículos), y su posterior huida a Madián (Éxo 2:13–22; 3:1–4). Luego regresa a la escena de la comisión de Moisés por parte de Dios para liberar a Israel de Faraón (vv. 42ss.). Sobre la huida de Moisés de Egipto, cf. 26:14; 26:19–21; 28:15–21 y véase el comentario a 28:15–19 (con referencias adicionales). Sobre la estancia de Moisés en Madián, véase el comentario a 28:23–28.

28 al-QaṣaṣEl RelatoMequí · rev. 49 · 7 versículos Abrir
28:7–13

7 E inspiramos a la madre de Moisés: «Amamántale. Pero si temes por él, échale al río, y no temas ni te entristezcas. Ciertamente te lo devolveremos y haremos de él uno de los mensajeros».

8 Y lo recogió la familia del Faraón para que llegara a ser para ellos un enemigo y una pena. Ciertamente Faraón, Hāmān y sus huestes eran pecadores.

9 Y dijo la mujer del Faraón: «¡Será un consuelo de los ojos para mí y para ti! No lo matéis; quizá nos sea de provecho o lo adoptemos como hijo». Y no se percataban.

10 Y el corazón de la madre de Moisés quedó vacío, y a punto estuvo de revelarlo, de no haber sido porque fortalecimos su corazón para que fuera de las creyentes.

11 Y dijo a la hermana de él: «Síguelo». Y ella lo observó desde lejos, sin que ellos se percataran.

12 Y le habíamos vedado las nodrizas antes de eso; entonces dijo ella: «¿Queréis que os indique a una familia que cuidará de él por vosotros y le dispensará buen trato?»

13 Así lo devolvimos a su madre para que se consolaran sus ojos y no se entristeciera, y para que supiera que la Promesa de Dios es verdadera. Mas la mayoría de ellos no sabe.

Comentario · The Study Quran7 bloques
v. 7

Inspiramos a la madre de Moisés significa que el mensaje de este versículo fue infundido en su corazón (Ṭ). Otros pareceres mencionan que lo contempló en sueños, si bien algunos afirman que Gabriel se le apareció y se lo comunicó. Al-Qurṭubī sostiene que una aparición de Gabriel, habitualmente asociada a la misión profética, no la habría convertido en profetisa, invocando el consenso existente en la tradición islámica de que ella no fue profetisa. Inspiramos vierte la forma verbal de waḥy, voz frecuentemente empleada para describir el proceso mediante el cual el Corán llegó al Profeta, como en 53:4: No es sino una revelación inspirada, aunque también se utiliza para la inspiración otorgada por Dios a los apóstoles de Jesús (5:111) e incluso a la abeja (16:68). Si bien la teología islámica clásica distingue típicamente entre waḥy, referido a la revelación conferida a profetas y mensajeros, e ilhām, o «inspiración» concedida a los santos y a veces a personas comunes (este último aparece como verbo en 91:8 en relación con la inspiración infundida en el alma humana), el empleo del vocablo waḥy en el Corán resulta algo más complejo, o al menos no se circunscribe en exclusiva a la transmisión de revelación a profetas y mensajeros.

Algunos dicen que la madre de Moisés lo ocultaba en un huerto y acudía a amamantarlo a escondidas (Ṭ). Al-Ṭabarī consigna diversas opiniones respecto a cuánto tiempo esperó la madre de Moisés antes de depositarlo en el río, pero hace notar que no existen pruebas fehacientes para determinar dicho lapso. Se entiende que te lo devolveremos significa que Dios retornaría a Moisés junto a ella para que pudiera amamantarlo (v. 13; Ṭ). Se le indica no temas que Moisés perezca o se pierda, ni te entristezcas por su separación (Q). Algunos señalan que el temor es el padecimiento por lo que pueda sobrevenir, y la tristeza es el pesar por lo ya acaecido (R); la ausencia tanto de temor como de tristeza es un estado frecuentemente atribuido a quienes alcanzan la salvación e ingresan en el Jardín, como en el reiterado estribillo coránico ningún temor habrá sobre ellos ni se entristecerán (p. ej., 2:38; 3:170; 5:69; 6:48; 46:13). La historia de la separación de Moisés y su retorno a su madre se narra asimismo en 20:37–40.

v. 8

Para que llegara a ser para ellos un enemigo y una pena no denota que tal fuera la intención de quienes recogieron al infante de entre la familia del Faraón, sino que alude al desenlace último que Dios les tenía reservado (R, Ṭ). Pecadores traduce jāṭiʾ, que también puede significar aquellos que incurren en error; para una minoría de comentaristas, que sus huestes eran pecadoras (jāṭiʾ) no implica que estuvieran cometiendo pecado, sino que erraban en su apreciación de la naturaleza de la situación (R).

v. 9

En la tradición islámica la esposa del Faraón recibe el nombre de Āsiyah y es tenida por muchos como una de las mujeres más santas que jamás hayan existido, como se menciona en un ḥadīz que destaca a este respecto a Āsiyah, a María la madre de Jesús, a Jadīŷah la primera esposa del Profeta, y a Fāṭimah su hija (véase 3:42c; 66:11c). El relato del Corán no afirma que fuera la esposa del Faraón quien sacó a Moisés del agua, aunque ciertos comentarios lo aseveran (Q; en el relato bíblico, Éxodo 2:6, es la hija del Faraón quien halla a Moisés).

Según los comentarios, en respuesta a las palabras de su esposa afirmando que el niño sería una bendición y un consuelo, el Faraón replicó: «Un consuelo para ti, mas para mí no»; y algunos comentaristas refieren un ḥadīz del Profeta según el cual, si el Faraón hubiera asentido a la valoración positiva y esperanzada de su mujer sobre la llegada de Moisés, Dios habría guiado al Faraón hacia la fe tal como guió a su esposa (Q, Ṭ). Y no se percataban alude a su ignorancia sobre el destino que les aguardaba (Ṭ), si bien algunos sostienen que podría aludir al hecho de que los israelitas ignoraban que Moisés los salvaría (Ṭ).

v. 10

La primera mención de corazón vierte fuʾād, y la segunda vierte qalb. Ciertos lexicógrafos precisan que qalb atañe más a la esencia o «médula» del corazón, mientras que fuʾād señala el receptáculo o las dimensiones exteriores del corazón, aunque en ocasiones ambos términos se traten como sinónimos. En la literatura sufí suele figurar una jerarquía de dichos vocablos —fuʾād, qalb, sirr («secreto» o «misterio») y rūḥ («espíritu»)— para describir las profundidades y estratos de la realidad interior humana. Que el corazón de la madre de Moisés quedara vacío significa que quedó vacío de todo salvo del recuerdo de su hijo y de la aflicción por su ausencia (Ṭ), o bien que olvidó o se le hizo olvidar la promesa que Dios le había formulado respecto a Moisés (v. 7). Quedó vacío puede ser asimismo un modo de expresar que quedó sumida en un absoluto desconcierto y no lograba coordinar el pensamiento (R), o bien que se vio abrumada por la zozobra y el temor (R), según se evoca en una metáfora análoga empleada en 14:43 para describir el pavor del fin del mundo: Corriendo con los cuellos extendidos y las cabezas erguidas, sin que su mirada regrese a ellos y con sus corazones vacíos. El verbo traducido por quedó puede revestir además el matiz más concreto de algo que acontece por la mañana, de suerte que se traduciría: «Y amaneció el corazón de la madre de Moisés vacío» (Q). Lo que a punto estuvo de revelar era que Moisés era su hijo y que ella lo había arrojado al río (R, Ṭ); pudo haber exclamado algo semejante a: «¡Ay, hijo mío!» (Q).

v. 11

La madre de Moisés instruyó a su hermana para que lo siguiera a fin de ver qué acontecía con él, si vivía o perecía (R, Ṭ). Sin que ellos se percataran entraña que los allegados de la familia del Faraón permanecían ajenos a su presencia, o bien ignoraban que fuera su hermana o cuáles fuesen sus intenciones (R, Ṭ).

v. 12

Cf. 20:40. Le habíamos vedado las nodrizas significa que Dios dispuso que el infante Moisés rehusara mamar de cualquier mujer que no fuera su madre (R). Su hermana sugirió entonces a la familia del Faraón la existencia de una mujer que podría cuidar de él y amamantarlo, reuniéndose así Moisés con su madre (Ṭ).

v. 13

La Promesa de Dios alude al retorno de Moisés junto a su madre, anticipado en el v. 7 (Ṭ). Dicha promesa forma parte del relato de Moisés, pero el consuelo del corazón de su madre se describe como un fin en sí mismo, y la compasión y solicitud hacia su sufrimiento como madre evoca el consuelo recibido por María durante los dolores del parto en 19:23–26.

Reynolds · The Qurʾān and the Bible6 comentarios
28:7–13

visión general Sobre este pasaje cf. 20:37–41 y el comentario a dichos versículos.

28:7

La revelación especial (cf. 20:38–39) que la madre de Moisés recibe aquí carece de paralelo en la Biblia. Parece deberse, en cambio, a la relación existente entre el relato de José en Q 12 y el relato de Moisés en Q 28. Así como Jacob recibe una revelación de Dios para darle consuelo (Q 12:5), la madre de Moisés recibe aquí una revelación análoga. Sobre esto véase Witztum, Syriac Milieu, 291. Sobre la relación de este pasaje con Éxodo 2, véase el comentario a 20:37–41.

28:8

Sobre la aparición de Hāmān (quien en el libro bíblico de Ester aparece en Persia) en Egipto junto al Faraón, véase el comentario a 28:38 (con más referencias).

28:9

En el Éxodo es la hija del Faraón quien descubre al niño Moisés y opta por protegerlo y «tratarlo como a un hijo», mientras que en el Corán (cf. 20:39; 26:18) es la esposa del Faraón quien sugiere que ella y su marido adopten a Moisés.

5La hija del Faraón bajó a bañarse en el río, mientras sus doncellas paseaban por la ribera. Al divisar la cesta entre los juncos, envió a su esclava a recogerla. 6La abrió y vio al niño: la criatura estaba llorando. Conmovida de compasión, dijo: «Este es uno de los niños de los hebreos». (Exo 2:5–6)

Es posible que el Corán tenga interés en establecer una relación paterno-filial entre el Faraón y Moisés (sobre esto véase el comentario a 26:18–29).

28:11

Cf. Exo 2:4: «Su hermana se apostó a cierta distancia para ver qué sucedería con él».

28:12–13

Sobre este pasaje cf. Éxodo 2:7–9. La declaración coránica (v. 12) de que «le habíamos prohibido con anterioridad las nodrizas» refleja una tradición del Talmud babilónico según la cual Moisés (de cuya boca habría de emanar la palabra de Dios) rechazó los pechos impuros de las mujeres egipcias:

Dijo entonces su hermana a la hija del Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de entre las hebreas? ¿Por qué precisamente «de entre las hebreas»? —Esto enseña que pasaron a Moisés por todas las mujeres egipcias, mas él no mamaba. Dijo: ¿Acaso una boca que ha de hablar con [Dios] mamará de lo inmundo? (b. Sotah 12b)