El NobleCORÁN القرآن الكريم Isaías 40

Anuncio de la liberación

1 Consolad, consolad a mi pueblo—dice vuestro Dios—.

2 Hablad al corazón de Jerusalén
y decidle bien alto
que ya ha cumplido su servidumbre,
ya ha satisfecho por su culpa,
pues ha recibido de mano de Yahvé
castigo doble por todos sus pecados.*

3 Una voz clama:
«Abrid en el desierto
un camino a Yahvé,
trazad en la estepa
una calzada recta a nuestro Dios.*

4 Que todo valle sea elevado,
y todo monte y cerro rebajado;
que lo escabroso se vuelva llano,
y las breñas, planicie.

5 Se revelará la gloria de Yahvé,
y toda criatura a una la verá.
Pues la boca de Yahvé ha hablado.»

6 Una voz dice: «¡Grita!»
Respondo: «¿Qué he de gritar?»
—«Que todo ser vivo es hierba
y todo su esplendor flor del campo.*

7 La flor se marchita, se seca la hierba,
en cuanto le dé el viento de Yahvé
(pues, cierto, hierba es el pueblo).

8 La hierba se seca, la flor se marchita,
mas la palabra de nuestro Dios
permanece por siempre.»

9 Súbete a un monte elevado,
alegre mensajero para Sión;
clama con voz poderosa,
alegre mensajero para Jerusalén.
Clama sin miedo;
di a las ciudades de Judá:
«Ahí está vuestro Dios.»

10 Aquí llega el Señor Yahvé con poder,
su brazo lo sojuzga todo;
vedlo, su salario le acompaña,
su paga le precede.

11 Como pastor pastorea su rebaño:
recoge en brazos los corderitos,
los lleva en su regazo,
y trata con cuidado a las paridas.*

La grandeza divina

12 ¿Quién midió a puñados los mares
o calculó a palmos la dimensión del cielo,
o puso en una anega el polvo de la tierra?
¿Quién pesó con la romana los montes
y los cerros con la balanza?*

13 ¿Quién abarcó el espíritu de Yahvé
y le aconsejó lo que había de hacer?

14 ¿De quién se aconsejó para entender,
para emprender la tarea adecuada?
¿Quién le enseñó la manera de discernir?

15 Ya veis lo que son las naciones:
una gota escurrida de un cazo,
un grano de tierra en la balanza.
Ved lo que son las islas:
una mota de polvo en un peso.*

16 El Líbano no basta para leña,
ni sus animales para holocausto.

17 Las naciones son nada ante él,
las considera como nada y vacío.*

18 Pues ¿con quién asemejaréis a Dios?,
¿qué semejanza le aplicaréis?*

19 El escultor funde la estatua,
el orfebre la recubre con oro
y le funde adornos de plata.

20 El que es pobre de recursos
escoge madera incorruptible
y se busca un hábil artista
para que le haga una estatua bien firme.*

21 ¿No lo sabíais? ¿No lo habíais oído?
¿No se os dijo desde un principio?
¿No os lo dieron a entender
desde que se fundó la tierra?

22 Él habita en el orbe terrestre,
(sus habitantes le parecen saltamontes),
él expande los cielos como un toldo
y los despliega como una tienda habitable.

23 Él aniquila a los tiranos
y convierte en nulidad a los gobernantes.

24 Apenas los han plantado,
apenas sembrados,
apenas arraiga en tierra su esqueje,
cuando sopla sobre ellos y se secan,
y el vendaval como tamo se los lleva.

25 ¿Con quién me asemejaréis?,
¿con quién me compararéis?
—dice el Santo—.*

26 Alzad a lo alto los ojos y ved:
¿quién ha creado estas cosas?
El que saca a su ejército innumerable
y llama a cada cual por su nombre.
Gracias a su poder y a su energía,
no le falta ni uno.*

27 ¿Por qué dices, Jacob,
por qué andas hablando, Israel:
«Mi comportamiento está oculto a Yahvé,
a Dios se le pasa mi derecho»?*

28 ¿No lo sabes, no has oído
que Yahvé es un Dios eterno,
creador de los confines de la tierra?
No se cansa ni se fatiga,
su inteligencia es inescrutable.

29 Da vigor al hombre cansado,
acrecienta la energía del débil.

30 Los jóvenes se cansan, se fatigan,
los valientes tropiezan y vacilan,

31 pero a los que esperan en Yahvé
él les renovará el vigor:
subirán como con alas de águila,
correrán sin fatigarse
y andarán sin cansarse.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 15
  1. 40,2 Jerusalén ha estado sujeta a la «milicia» de un mercenario o esclavo; ha pagado el doble de su falta, como ladrón, ver Ex 22.
  2. 40,3 El profeta deja deliberadamente en el anonimato y el misterio esta voz que obedece la orden del v. 2. Los evangelistas, ver Mt 3 3; Jn 1 23, citando este texto según los LXX («Voz que clama en el desierto»), lo han aplicado a Juan el Bautista, que anunciaba la próxima venida del Mesías.
  3. 40,3 Hay textos babilónicos que hablan en términos análogos de caminos procesionales o triunfales preparados por el dios o por el rey victorioso. Aquí es el camino por el que Yahvé conducirá a su pueblo a través del desierto en un nuevo Éxodo. Ya Is 10 25-27 había evocado los prodigios del Éxodo como prenda de la protección divina. Los profetas del Destierro amplían este tema. Como antaño, Dios va a venir a salvar a su pueblo, Jr 16 14-15; 31 2; Is 46 3-4 y 63 9 (que vuelven sobre Ex 19 4). El primer Éxodo, con sus prodigios, Mi 7 14-15, el paso del mar Rojo, Is 11 15-16+; 43 16-21; 51 10; 63 11-13, el agua milagrosa, 48 21, la nube luminosa, 52 12, ver 4 5-6, la marcha por el desierto, aquí vv. 3s, ver Ba 5 7-9, se convierten a la vez en tipo y prenda del nuevo Éxodo, de Babilonia a Jerusalén. Sobre este tema del Éxodo, ver asimismo Os 2 16+.
  4. 40,6 La voz celeste sustituye a las teofanías de las vocaciones proféticas, Is 6 8-13; Jr 1 4-10; Ez 1-2, indicio quizá de un sentimiento más vivo de la trascendencia divina. Aquí, como en esos otros casos, el profeta pide y consigue precisiones sobre la misión que le es confiada.
  5. 40,11 Es el tema del buen pastor, formulado por Jr 23 1-6, desarrollado por Ez 34, y continuado por Jesús, Mt 18 12-14p; Jn 10 11-18.
  6. 40,11 La exaltación de la grandeza divina comparada con la debilidad del hombre es un tema frecuente de los escritos de sabiduría: Jb 28; 38-39; Pr 8 22s; 30 4. Pero los libros sapienciales atribuyen más explícitamente a la sabiduría divina toda esta actividad creadora y ordenadora: Jb 28 23-27; Pr 8 22-31; Si 1 2-3.
  7. 40,12 «mares» yammîm corr.; «agua» mayim hebr; «agua del mar» mê yãm 1QIsa.
  8. 40,15 Las «islas», de las que se habla a menudo en el libro de la Consolación, son los archipiélagos y las costas lejanas del Mediterráneo, y en este sentido se establece aquí un parangón entre esta palabra y «las naciones».
  9. 40,17 «como nada» 1QIsa; «menos que nada» (?) TM.
  10. 40,18 Este v. expresa que el Dios verdadero es incomparable, ver 25 1; en ello se basa la prohibición de las imágenes desde el Decálogo. Más tarde se incluyeron los vv. 19-20, que prosiguen en 41 6-7 y se refieren a la fabricación de los ídolos (ver la larga adición de 44 9-20). Además, la polémica contra los dioses paganos es un tema frecuente de la segunda parte de Isaías, ver 41 21+; 42 8.17; 45 16.20; 46 5-7; ver también Jr 10 1-16; 51 15-19; Ba 6; Sal 115 3-8; Sb 13 11-19.
  11. 40,20 Trad. dudosa. Entendemos este estico como una contraposición al v. precedente.
  12. 40,25 El Segundo Isaías repite este título, ver 41 14, etc., que Isaías daba preferentemente al Dios de Israel, ver 6 3+.
  13. 40,26 «estas cosas», el sentido se explicita por lo que precede y sigue inmediatamente. Los astros forman «su ejército (de los cielos)», ver 34 4; Dt 17 3; 2 R 17 16; Jr 8 2, etc. En Babilonia, donde se escribió este oráculo, se hallaban divinizados.
  14. 40,27 Jacob-Israel representa al pueblo elegido, aquí a los desterrados de Babilonia, que se preguntan si Yahvé no habrá olvidado a su pueblo, ver ya Ez 37 11.
  15. 40,31 En respuesta a las dudas del pueblo, ver 40 27, este gran poema anuncia la venida de un libertador. Se trata de Ciro, al que no se le nombrará antes de 44 28, pero que para los contemporáneos del Segundo Isaías resultaba claramente designado aquí, ver vv. 2-3 y 25. El poema fue compuesto en el momento en que el avance fulminante de Ciro hacía previsible la caída de Babilonia. Yahvé es el que le suscita, no para herir, como Senaquerib o Nabucodonosor, sino para libertar. —San Jerónimo, que traduce en el v. 2: «que ha suscitado del Oriente al Justo», aplica este texto al Mesías, de quien Ciro, que será llamado «el ungido de Yahvé», 45 1, es de algún modo una figura.