El NobleCORÁN القرآن الكريم Apocalipsis 1

Prólogo

1 Revelación de Jesucristo, que le fue confiada por Dios para que manifestase a sus siervos lo que ha de suceder pronto. Él envió a su ángel para dársela a conocer a su siervo Juan,*

2 que ha dado fe de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo: de todo lo que vio.*

3 Dichoso el que lea y dichosos los que escuchen las palabras de esta profecía y tengan en cuenta lo escrito en ella, porque el Tiempo está cerca.*

Saludo

4 Juan, a las siete iglesias de Asia. Gracia y paz a vosotros de parte de «Aquel que es, que era y que va a venir», de parte de los siete Espíritus que están ante su trono,*

5 y de parte de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos ha purificado con su sangre de nuestros pecados,*

6 al que ha hecho de nosotros un Reino de sacerdotes para su Dios y Padre, a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.*

7 Va a venir acompañado de nubes. Todos podrán verlo, hasta los que le traspasaron; y por él harán duelo todas las razas de la tierra. Sí. Amén.

8 Dice el Señor Dios, el Todopoderoso: «Yo soy el Alfa y la Omega. Aquel que es, que era y que va a venir».*

Visión preparatoria

9 Yo, vuestro hermano Juan, soy copartícipe de la tribulación, del reino y de la paciencia, en virtud de nuestra unión con Jesús. Estando yo en la isla llamada Patmos, entregado a la palabra de Dios y al testimonio de Jesús,*

10 caí en éxtasis el día del Señor. Oí entonces detrás de mí una voz estruendosa, como un sonido de trompeta, que decía:

11 «Escribe en un libro lo que veas, y envíalo a las siete iglesias: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea».

12 Me volví a ver de quién era la voz que me hablaba y, al volverme, vi siete candeleros de oro.

13 En medio de ellos había como un Hijo de hombre, vestido con una túnica talar y ceñido al talle con un cinturón de oro.*

14 Su cabeza y sus cabellos eran blancos, como la lana blanca, igual que la nieve; sus ojos se asemejaban a llamas de fuego;

15 sus pies parecían de metal precioso acrisolado en el horno; su voz retumbaba como las aguas caudalosas.

16 Tenía en su mano derecha siete estrellas, y de su boca salía una espada aguda de dos filos. Su rostro brillaba como el sol en plena canícula.

17 Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. Entonces puso su mano derecha sobre mí y me dijo: «No temas, soy yo, el Primero y el Último,

18 el que vive. Estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades.*

19 Escribe, pues, lo que has visto: lo que ya es y lo que va a suceder más tarde.*

20 Ésta es la explicación del misterio de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros son las siete iglesias.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 19
  1. 1,1 La palabra «apocalipsis» quiere decir revelación, ver 1 Co 1 7+. Esta fue hecha por Jesucristo, y él mismo es su objeto.
  2. 1,1 Los profetas de la Iglesia primitiva, ver 10 7; 11 18; 22 6; Hch 11 27+; y ya Am 3 7; pero también se llama siervos de Dios a los cristianos, 2 20; 7 3; 19 2.5; 22 3.6.
  3. 1,1 Dios. El ángel (mensajero), 22 16, ver Gn 16 7+; Ez 40 3+, probablemente representa al mismo Cristo, según 14 14.15 y 1 13.
  4. 1,2 De otro modo: «la palabra de Dios atestiguada por Jesucristo».
  5. 1,3 Primera de las siete bienaventuranzas del Apocalipsis; ver 14 13; 16 15; 19 9; 20 6; 22 7.14.
  6. 1,3 La Venida de Cristo (y todo lo que «pronto» sucederá, v. 1, ver 22 6); ver 3 11; 22 10.12.20 y 1 7.
  7. 1,4 Expresión estereotipada, 1 8; 4 8; 11 17; 16 5, análoga a otras de la literatura judía, que desarrollan el nombre revelado a Moisés, entendido como «El que es», Ex 3 14+.
  8. 1,5 Cristo es el «testigo», en su persona y en su obra, de la promesa hecha en otro tiempo a David, 2 S 7 1+; Sal 89; Is 55 3-4; Za 12 8, y que se realizó en él; es la palabra eficaz, el «Sí» de Dios, v 2; 3 14; 19 11.13; 2 Co 1 20. Heredero de David, Ap 5 5; 22 16, fue constituido «Primogénito», Col 1 18; ver Rm 1 4+, por su resurrección, y después de la destrucción de sus enemigos recibirá el dominio universal, Dn 7 14; 1 Co 15 28; Ap 19 16.
  9. 1,5 Var.: «nos ha liberado».
  10. 1,6 Lit.: «reino y sacerdotes»; ver Targum a Ex 19 6. —Los fieles de Cristo, convertidos ya y lavados de sus pecados, vv. 5 y 7, formarán un «Reino de sacerdotes», Ex 19 6+. Como reyes, reinarán sobre todos los pueblos, Dn 7 22.27; Is 54 11-17; Za 12 1-3; ver Ap 2 26-27; 5 10; 20 6; 22 5; como sacerdotes, unidos en Cristo Sacerdote, ofrecerán a Dios el universo entero en sacrificio de alabanza.
  11. 1,6 Las doxologías, Rm 16 27+, son frecuentes en Ap. En sus acentos de triunfo se perciben ecos de antiguas liturgias. Encierran datos cristológicos preciosos, en los que el Cordero, 5 6+, queda de varias maneras asociado a Dios Padre. También implican una protesta contra el culto imperial.
  12. 1,8 Primera y última letra del alfabeto griego, 21 6; 22 13; transferencia a Cristo de una cualidad de Dios, principio y fin de todas las cosas, Is 41 4; 44 6. Ver 1 17; 2 8.
  13. 1,9 Deportado por cristiano.
  14. 1,13 El Mesías aparece en sus funciones de Juez escatológico, como en Dn 7 13-14 (ver Dn 10 5-6); sus atributos están descritos por medio de símbolos: «sacerdocio» (representado por la larga túnica, ver Ex 28 4; 29 5; Za 3 4); «realeza» (ceñidor de oro, ver 1 M 10 89; 11 58); «eternidad» (cabellos blancos, ver Dn 7 9); «ciencia divina» (ojos llameantes, para «sondear los riñones y los corazones», ver 2 23); «estabilidad» (pies de metal, ver Dn 2 31-45). Es aterradora su majestad (resplandor de las piernas, del rostro, potencia de la voz). Tiene a las siete iglesias (las estrellas, ver v. 20) en su poder (mano derecha), y su boca se dispone a fulminar sus decretos de muerte (espada aguda de dos filos) contra los cristianos infieles (ver 19 15+; 2 16; e Is 49 2; Ef 6 17; Hb 4 12). Al comienzo de cada una de las siete cartas, vuelve a encontrarse uno u otro de estos atributos del Juez, adaptados a la situación particular de las iglesias.
  15. 1,18 Que posee la vida en propiedad, ver Jn 1 4; 3 15+; 5 21.26; etc. Aquí se subraya la vida presente del Resucitado.
  16. 1,18 El Hades es el lugar donde moraban los muertos, ver Nm 16 33+. Cristo tiene poder para hacer salir de él, ver Jn 5 26-28.
  17. 1,19 Lo que ya es: las cartas de los caps. 2 y 3. Lo que va a suceder más tarde; las revelaciones de los caps. 4-22. La profecía toma aquí la forma de visiones.
  18. 1,20 Según las ideas judías, los ángeles no sólo gobernaban el mundo material, ver Ap 7 1; 14 18; 16 5, sino también a las personas y a las comunidades, ver Ex 23 20+. Se supone, pues, que cada iglesia está gobernada por un ángel responsable de ella, al que va dirigida una carta. Pero las iglesias están en las manos de Cristo, en su poder y bajo su protección.
  19. 1,20 Las siete cartas siguen el mismo esquema. A unas afirmaciones sobre el estado de las iglesias («Conozco») siguen promesas o amenazas expresadas en una perspectiva escatológica. Son muy ricas en doctrina, en especial en cuanto a Jesucristo, a quien se supone expresándose en persona de comienzo a fin. Nos presentan también un cuadro de la vida cristiana en Asia por el año 90.