El NobleCORÁN القرآن الكريم Hebreos 4

1 Vivamos, pues, precavidos, no sea que, estando como está en vigor la promesa de entrar en su descanso, alguno de vosotros llegue rezagado.*

2 También nosotros hemos recibido la buena nueva, lo mismo que ellos. Pero la palabra que oyeron no les aprovechó, pues no se compenetraron con la fe de los que la escucharon.*

3 De hecho, hemos entrado en el descanso los que hemos creído, según está dicho: Por eso juré con ira: ¡No entrarán en mi descanso! Y eso que las obras de Dios estaban terminadas desde la creación del mundo,*

4 pues en alguna parte se dice acerca del día séptimo: El día séptimo descansó Dios de todas sus obras.

5 Y también, en el mismo lugar: ¡No entrarán en mi descanso!

6 Así pues, ya que quedan algunos por entrar en él, y dado que los primeros en recibir la buena nueva no entraron a causa de su desobediencia,

7 señaló otro día, un nuevo hoy, diciendo por boca de David mucho después en el lugar citado: Si hoy escucháis su voz, no endurezcáis vuestros corazones...

8 Porque si Josué les hubiera dado el descanso, no se hablaría más tarde de otro día.

9 Por tanto, queda un descanso sabático para el pueblo de Dios,

10 pues quien entra en su descanso también descansa de sus trabajos, como Dios descansó de los suyos.

11 Esforcémonos, pues, por entrar en ese descanso, para que nadie caiga imitando aquella desobediencia.

12 Pues viva es la palabra de Dios y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división entre alma y espíritu, articulaciones y médulas; y discierne sentimientos y pensamientos del corazón.*

13 No hay criatura invisible para ella: todo está desnudo y patente a los ojos de Aquel a quien hemos de dar cuenta.

Retorno al tema sacerdotal

14 Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que penetró los cielos —Jesús, el Hijo de Dios—, mantengamos nuestra confesión de fe.*

15 Pues no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, ya que ha sido probado en todo como nosotros, excepto en el pecado.

16 Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y encontrar el favor de un auxilio oportuno.

Notas de la Biblia de Jerusalén 5
  1. 4,1 Según un lugar común de la predicación primitiva, 1 Co 10 1-10; 2 P 1 12; Judas 5, Hb describe el fracaso de la generación salida de Egipto comparando Sal 95 con Nm 14. No fue sólo la generación del Éxodo, incrédula a la palabra de Dios, la que no entró en la tierra prometida; tampoco entraron en Canaán después de Josué, v. 8, ya que David mucho tiempo después de estos hechos, v. 7, debe repetir la promesa, Sal 95. Éste es el esquema de interpretación del AT típico de Hb, ver 7 28; 8 7: si los profetas y el salmista tienen que reiterar las promesas antiguas, es porque la primera alianza, contenida en la ley, se ha mostrado ineficaz.
  2. 4,2 Por ejemplo, Josué y Caleb, ver Nm 13-14. –Var.: «... la palabra que oyeron... no estaba unida a la fe en las cosas que habían escuchado».
  3. 4,3 Al relacionar el Sal 95 11, «mi descanso», con Gn 2 2, donde la palabra «descanso» sirve para describir el estado de Dios al terminar la obra de la creación, el autor deduce que la promesa del salmo se refiere a la entrada en el «espacio» divino, inaugurado por Cristo, 10 20.
  4. 4,12 La palabra de Dios transmitida por los profetas y el Hijo, y de la que acaba de utilizarse una expresión en el Sal 95 7-11, es viva y eficaz en los creyentes, 1 Ts 2 13+. Es la palabra que juzga, ver Jn 12 48; Ap 19 13, los impulsos e intenciones secretos del corazón del hombre, «hasta las articulaciones y [hasta las] médulas»; otra traducción: «de las articulaciones, de las médulas».
  5. 4,14 Primera mención de los cielos, límite del espacio donde, según la epístola, se desarrolla el oficio sacerdotal de Cristo. Sentado a la derecha de Dios, 1 3; 8 1, pertenece con Dios a las realidades inmutables y definitivas: su sacrificio realizado de una vez para siempre, 7 26-27+, adquiere un valor perfecto y eterno, 8 1-4+; 9 11-12+. 23-24. El objeto de la esperanza cristiana es la realización de esta salvación en la ciudad celeste, 9 28; 12 22-24. En los vv. 14-16 se reanudan, después de la inserción de la homilía sobre el Éxodo, 3 1 - 4 13, los términos de 2 17-18, y de nuevo continuarán en 10 19ss. Estos nexos pueden haberse utilizado para recordar el tema, o tener sencillamente un origen redaccional.