El NobleCORÁN القرآن الكريم Éxodo 19

Llegada al Sinaí

1 Al cumplirse el tercer mes de la salida del país de Egipto, ese mismo día, los israelitas llegaron al desierto de Sinaí.

2 Habían partido de Refidín. Una vez llegados al desierto de Sinaí, los israelitas acamparon allí, frente al monte.*

Promesa de la Alianza

3 Moisés subió al monte de Dios. Yahvé lo llamó desde el monte y le dijo: «Habla así a la casa de Jacob y anuncia esto a los hijos de Israel:

4 ‘Vosotros habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí.

5 Ahora, pues, si de veras me obedecéis y guardáis mi alianza, seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra;

6 seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.’ Éstas son las palabras que has de decir a los israelitas.»

7 Moisés fue y convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todas estas palabras que Yahvé le había comunicado.

8 Todo el pueblo a una respondió: «Haremos todo cuanto ha dicho Yahvé.» Moisés transmitió a Yahvé las palabras del pueblo.

Preparación de la Alianza

9 Yahvé dijo a Moisés: «Yo me acercaré a ti en una densa nube, para que el pueblo me oiga hablar contigo, y así te crea para siempre.» Moisés refirió a Yahvé las palabras del pueblo.*

10 Yahvé dijo a Moisés: «Ve al pueblo y que se purifiquen hoy y mañana; que laven sus vestidos

11 y estén preparados para el tercer día; porque el tercer día descenderá Yahvé sobre el monte Sinaí a la vista de todo el pueblo.

12 Señala un límite alrededor del monte , y di a la gente que se guarde de subir al monte o de tocar su falda, pues quien toque el monte morirá.*

13 Y que nadie ponga la mano sobre el culpable, que será apedreado o asaeteado, sea hombre o animal. No quedará con vida. Sólo cuando suene el cuerno podrán subir al monte.»*

14 Moisés bajó del monte, adonde estaba el pueblo, lo purificó y ellos lavaron sus vestidos.

15 Después dijo al pueblo: «Estad preparados para el tercer día; no os acerquéis a vuestra mujer.»*

La teofanía

16 El tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos. Una densa nube cubría el monte, y podía oírse un fuerte sonido de trompeta. Todo el pueblo, en el campamento, se echó a temblar.

17 Moisés hizo salir al pueblo del campamento, al encuentro de Dios, y se detuvieron al pie del monte.

18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Yahvé había descendido sobre él en el fuego. El humo ascendía, como si fuera el de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia.

19 El sonido de la trompeta se hacía cada vez más fuerte. Moisés hablaba y Dios le respondía con el trueno.*

20 Yahvé bajó al monte Sinaí, a la cumbre del monte, y mandó a Moisés que subiera a la cima. Moisés subió.

21 Yahvé dijo a Moisés : «Baja y advierte al pueblo que no traspase los límites para ver a Yahvé, porque morirían muchos de ellos.*

22 Los sacerdotes que se acerquen a Yahvé deben purificarse también, para que Yahvé no irrumpa contra ellos.»

23 Moisés respondió a Yahvé: «El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, pues ya me has advertido que señale un límite alrededor del monte y que lo declare sagrado.»

24 Yahvé le dijo: «Anda, baja, y sube luego con Aarón. Pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen las lindes para subir hacia Yahvé, a fin de que él no irrumpa contra ellos.»

25 Bajó, pues, Moisés adonde estaba el pueblo y les dijo...*

Notas de la Biblia de Jerusalén 11
  1. 19,2 Es difícil la localización del Sinaí. Desde el s. IV de nuestra era la tradición cristiana lo sitúa al sur de la península que de él toma el nombre, el Yébel-Musa (2.245 m). Pero una opinión hoy difundida se apoya en los elementos de carácter volcánico de la descripción de la teofanía, 19 16+, y en el itinerario de Nm 33 (ver 33 1+), para situar el Sinaí en Arabia, donde aún había volcanes activos en la época histórica. Estos argumentos no son decisivos (ver las notas mencionadas), y otros textos suponen una localización más próxima a Egipto y al sur de Palestina. En consecuencia, otra teoría sitúa al Sinaí cerca de Cadés, apoyándose en los textos que señalan una relación entre Seír, Edom y el monte Farán con la manifestación divina, Jc 5 4; Dt 33 2; Ha 3 3. Pero ningún pasaje relaciona a Cadés con el desierto del Sinaí, y algunos textos claramente sitúan a éste lejos de Cadés, Nm 11-13; 33; Dt 1 2.19. La localización en el sur de la península sigue siendo la más probable. A pesar de la importancia duradera de los acontecimientos y de la legislación vinculados al Sinaí, Ex 3 1 – 4 17; 18; 19-40; Nm 1-10, parece que los israelitas olvidaron pronto su localización precisa. El episodio de Elías, 1 R 19 (véase Si 48 7), es una excepción. Para san Pablo, Ga 4 24s, el Sinaí representa la Antigua Alianza.
  2. 19,2 La Alianza hará de Israel propiedad personal y sagrada de Yahvé, Jr 2 3, un pueblo consagrado, Dt 7 6; 26 19, o santo (la palabra hebrea significa las dos cosas) como es santo su Dios, Lv 19 2, ver 11 44s; 20 7.26, y también un pueblo de sacerdotes, ver Is 61 6, porque lo sagrado dice relación inmediata al culto. La promesa tendrá su plena realización en el Israel espiritual, la Iglesia, en la cual los fieles serán llamados «santos», Hch 9 13+, y, unidos a Cristo Sacerdote, ofrecerán a Dios un sacrificio de alabanza, 1 P 2 5.9; Ap 1 6; 5 10; 20 6. —Los vv. 3-6 tienen estilo y fraseología deuteronómicos.
  3. 19,9 El final de los vv. 8 y 9 es idéntico, pero la repetición es un indicio del origen diferente de los pasajes (7s y 9s, respectivamente).
  4. 19,12 Trascendencia y santidad son inseparables, y la santidad implica una separación de lo profano. Los lugares en que Dios se hace presente son lugares prohibidos, Gn 28 16-17; Ex 3 5; 40 35; Lv 16 2; Nm 1 51; 18 22. Asimismo, el arca será intocable, 2 S 6 7. Esta concepción primitiva de lo sagrado implica una enseñanza permanente sobre la grandeza inaccesible y la terrible majestad de Dios.
  5. 19,13 La segunda parte del v. contiene una indicación que resulta enigmática en el contexto inmediato; podría estar fuera de contexto y en relación con 24 [1-2] 9-11: es el único pasaje que habla de que suben al monte Sinaí otras personas además de Moisés.
  6. 19,15 Las relaciones sexuales hacen impuro para todo acto sagrado. Ver 1 S 21 5.
  7. 19,15 Aunque nuestras atribuciones siguen siendo conjeturales, las tradiciones yahvista, 19 18, sacerdotal, 24 15b-17, y deuteronomista, Dt 4 11b-12a; 5 23-24; 9 15, describen la teofanía del Sinaí en el marco de una erupción volcánica. La tradición elohísta la describe como una tempestad, Ex 19 16, ver v. 19. Se trata de dos presentaciones inspiradas en los más impresionantes espectáculos de la naturaleza: una erupción volcánica, como las que los israelitas conocían por los relatos de los visitantes del norte de Arabia, o como las que podían haber contemplado de lejos, desde la época de Salomón (expediciones a Ofir); o una tormenta de montaña, como las que podían ver en Galilea o en el Hermón. Se comprende que la primera tradición sea la yahvista, originaria del Sur, y que la segunda sea la elohísta, procedente del Norte. Estas imágenes expresan la majestad y la gloria de Yahvé, ver 24 16+, su trascendencia y el temor religioso que inspira, ver Jc 5 4s; Sal 29; 68 8; 77 18-19; 97 3-5; Ha 3 3-15.
  8. 19,19 Lit. «con (o en) una voz». Esta palabra, cuando se la emplea en plural siempre significa el trueno, ver v. 16. También en singular puede significar «el trueno», pero aquí puede expresar la voz inteligible de Dios que «responde» a Moisés.
  9. 19,21 Los vv. 21-24 son una adición que se refiere a los vv. 12-13. En ella se menciona a los sacerdotes, quienes, según la tradición sacerdotal, la única que habla de ello, y largamente (28 1 - 29 35; 39 1-21; Lv 8-10), no han sido instituidos aún.
  10. 19,25 La frase queda manca; el relato ha sido interrumpido por la inserción del Decálogo en su lugar actual. En 20 18-21 nos encontramos de nuevo con el tema de la teofanía, pero esos vv. no son la continuación lógica del relato de este capítulo: nos informan del miedo del pueblo, estando Moisés en el campamento.
  11. 19,25 En el estado actual del libro, el Decálogo no enlaza con el relato que lo enmarca, 19 4-24 y 20 18-21; parece estar relacionado más bien con la orden de hablar al pueblo, 19 25. El Decálogo, las «diez Palabras» de Dt 4 13; 10 4 (ver Ex 34 28), ha sido conservado en dos lugares del Pentateuco: aquí y en Dt 5 6-21. Las indicaciones de la introducción aquí (v. 1), del contexto inmediato en Dt 5 (sobre todo, vv. 4-22) y de la conclusión de la alianza en Ex 24 3-8 permiten decir que esta lista de mandamientos, de hecho más que nada prohibiciones, contiene las «Palabras» de Yahvé. El Decálogo señala al pueblo las obligaciones de la alianza, y el pueblo se compromete a poner en práctica sus exigencias, 24 3 y 7; véase 19 8. Por tal motivo se hablará también de un «libro de la alianza», 24 4 y 7; véase Dt 5 2-3: «libro» porque Moisés puso por escrito las «Palabras»; «de la alianza» porque sus mandamientos son las cláusulas de la alianza entre Yahvé e Israel, 24 8. - El origen del Decálogo es una cuestión discutida. El texto actual tiene tras de sí una larga historia. Dt 5 6-21, con el contexto inmediato, pertenece a una de las últimas redacciones del Deuteronomio, y algunas de sus formulaciones han pasado a Ex 20 2-17. Aquí parece que algunas de sus fórmulas, sobre todo la motivación del sábado, pertenecen a una redacción sacerdotal, todavía más reciente. Pero eso vale de los desarrollos posteriores: explicaciones y motivaciones. Se puede pensar que una lista de prohibiciones («Honra a tu padre y a tu madre» podría haber tenido también una formulación negativa, véase Ex 21 15.17; Dt 27 16, y la mención del sábado es un elemento tardío en el Decálogo) con una introducción más breve: «Yo soy Yahvé tu Dios desde el país de Egipto» (véase Os 12 10; 13 4) es más antigua, quizás de tradición elohista. Os 4 2 sería probablemente la primera cita explícita de una parte de las prohibiciones del Decálogo; una cita posterior es la Jr 7, sobre todo v. 9. En el estado actual de nuestros conocimientos, nos podemos remontar aproximadamente al s. VIII, pero no hasta Moisés. El Decálogo abarca todo el campo de la vida religiosa y moral. Se han propuesto dos divisiones de los mandamientos: a) vv. 2-3; 4-6; 7; 8-11; 12; 13; 14; 15; 16; 17; b) vv. 3-6; 7; 8-11; 12; 13; 14; 15; 16; 17a y 17b. La primera, que es la de los Padres griegos, se ha conservado en las Iglesias ortodoxas y reformadas. Las Iglesias católica y luterana han adoptado la segunda, establecida por San Agustín conforme al Deuteronomio. La polémica de San Pablo contra la Ley, Rm y Ga, no afecta a estos deberes esenciales para con Dios y para con el prójimo.