El NobleCORÁN القرآن الكريم Apocalipsis 20

El reino de mil años

1 Luego vi a un ángel que bajaba del cielo, llevando en su mano la llave del abismo y una gran cadena.

2 Dominó al Dragón, la serpiente antigua —que es el diablo y Satanás— y lo encadenó por mil años.*

3 Lo arrojó al abismo, lo encerró y selló el lugar. Así no volverá a seducir a las naciones, hasta que se cumplan los mil años. Después tendrá que ser soltado por un poco de tiempo.

4 Luego vi unos tronos. Se sentaron en ellos y recibieron poder para juzgar. Pude ver también las almas de los que fueron decapitados por el testimonio de Jesús y la palabra de Dios, y a todos los que no adoraron a la Bestia ni a su imagen, ni quisieron aceptar la marca en su frente o en su mano. Revivieron y reinaron con Cristo mil años.*

5 Los demás muertos no revivieron hasta que se acabaron los mil años. Es la primera resurrección.

6 Dichoso y santo el que participa en la primera resurrección. La segunda muerte no tiene poder sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.*

El segundo combate escatológico

7 Cuando se terminen los mil años, Satanás será soltado de su prisión

8 y saldrá a seducir a las naciones de los cuatro extremos de la tierra, a Gog y a Magog, y a convocarlos para la guerra —numerosos como la arena del mar—.*

9 Subieron por toda la anchura de la tierra y cercaron el campamento de los santos y de la ciudad amada. Pero bajó fuego del cielo y los devoró.*

10 Y el diablo, su seductor, fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde están también la Bestia y el falso profeta. Allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

El Juicio de las naciones

11 Luego vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado sobre él. El cielo y la tierra desaparecieron de su presencia, sin dejar rastro.*

12 Vi también a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Fueron abiertos unos libros, y luego se abrió otro libro, que es el de la vida. Y los muertos fueron juzgados según lo escrito en los libros, conforme a sus obras.*

13 El mar devolvió los muertos que guardaba; la Muerte y el Hades devolvieron los muertos que guardaban, y cada uno fue juzgado según sus obras.

14 La Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego —este lago de fuego es la muerte segunda—,*

15 junto con los que no estaban inscritos en el libro de la vida.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 12
  1. 20,2 Después de las dos Bestias y sus ejércitos, es aniquilado su jefe, el Dragón.
  2. 20,2 El castigo se lleva a cabo en dos fases: Satanás es reducido a la impotencia por mil años, durante los que reinan los mártires, ver 12 7-12; luego, vv. 7-10, se rebelará de nuevo antes del aplastamiento definitivo de sus fuerzas armadas.
  3. 20,4 Este difícil versículo es uno de los que parecen dejar traslucir etapas y retoques en la redacción del libro. ¿Será 20 1-6 un duplicado de 19 11-21? Ver Mt 19 28; 1 Co 6 2-3.
  4. 20,4 Esta «resurrección» de los mártires (ver Is 26 19; Ez 37) es simbólica: es la renovación de la Iglesia después de la persecución romana, renovación que durará lo que el cautiverio del Dragón. Los mártires que esperan bajo el altar, 6 9-11, son ya felices desde ahora con Cristo. Así pues, el «reino de mil años» es la fase terrestre del Reino de Dios, desde la caída de Roma hasta la venida de Cristo, 20 11ss. —Para San Agustín y muchos otros, los «mil años» comienzan con la resurrección de Cristo; en ese caso, la «primera resurrección» designaría al bautismo, ver Rm 6 1-11; Jn 5 25-28. —Una corriente de la tradición, ya desde la Iglesia antigua, interpretó este versículo a la letra: después de una resurrección real, la de los mártires, Cristo volvería a la tierra para un reinado feliz de mil años en compañía de sus fieles. Este milenarismo literal nunca ha gozado del favor de la Iglesia.
  5. 20,6 La muerte eterna, en contraposición con la muerte corporal.
  6. 20,6 Este reino estaba anunciado, 5 9-10. Será también el reino que, bajo el símbolo de la Jerusalén futura, se describirá en 21 9 - 22 2 y 22 6-15, aunque este pasaje venga después de la evocación del Juicio final, 20 13-15.
  7. 20,8 En Ez 38-39 (ver las notas) se trata de «Gog, rey de Magog». Aquí, los dos nombres simbolizan a las naciones paganas coaligadas contra la Iglesia al fin de los tiempos.
  8. 20,9 Una nueva tierra prometida, cuya capital es Jerusalén, 21 2+, resiste a esta última invasión, ver Lc 21 24. Pero esta localización es una figura de toda la Iglesia.
  9. 20,11 Después de la resurrección de todos viene el Juicio, 2 23; 3 5; ver 19 13+; Dn 7 10. La creación presente va a desaparecer ante otra, completamente nueva, Ap 21 1+.
  10. 20,12 En los primeros libros abiertos están escritas las acciones buenas o malas de los hombres; el libro de la vida, 3 5, contiene los nombres de los predestinados, 3 5; 17 8; 20 12.15; 21 27; ver Flp 4 3; Dn 7 10+; 12 1+; Hch 13 48+.
  11. 20,14 Después del Juicio final, también la muerte será reducida a la impotencia, ver 20 10; 21 4 y 20 6.
  12. 20,15 La ciudad de los elegidos, en contraste total con Babilonia, 17, es un don de Dios. La perspectiva es puramente celeste, como en 7 15-17. El comienzo se inspira en Isaías (sobre todo 51 y 65). Jerusalén, ciudad de David, capital y centro religioso de Israel, 2 S 5 9+; 24 25; 1 R 6 2; Sal 122, ciudad de Dios, Sal 46 5, ciudad santa, Is 52 1; Dn 9 24; Mt 4 5; etc., cuyo corazón era el monte, Sal 2 6+, en el que estaba edificado el Templo, Dt 12 2-3+, era considerada en Israel como la metrópoli futura del pueblo mesiánico, Is 2 1-5; 54 11+; 60; Jr 3 17+; Sal 87 1+; 122; Lc 2 38+. En ella fundó el Espíritu Santo la Iglesia cristiana, Hch 1 4.8+; 2; 8 1.4; etc. Aquí es trasladada al cielo, donde se cumple el designio Salvador de Dios, 3 12; 11 1; 20 9; 22 19; ver Ga 4 26; Flp 3 20; Hch 2 22-24+, cuando se celebran sus bodas con el Cordero, 19 7-8+; ver Is 61 10; 62 4-5; Os 1 2+; 2 16; etc.