El NobleCORÁN القرآن الكريم Deuteronomio 10

El arca de la Alianza y la elección de Leví

1 En aquel tiempo Yahvé me dijo: «Labra dos tablas de piedra como las primeras y sube donde mí a la montaña; también te harás un arca de madera.

2 Yo escribiré en las tablas las palabras que había en las tablas primeras que rompiste, y tú las depositarás en el arca.»

3 Construí un arca de madera de acacia, labré dos tablas de piedra como las primeras y subí a la montaña con las dos tablas en la mano.

4 Él escribió en las tablas lo mismo que había escrito antes, las diez Palabras que Yahvé había pronunciado en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea; después me las entregó.

5 Yo me volví y bajé del monte, puse las tablas en el arca que había hecho, y allí quedaron, como me había mandado Yahvé.

6 Los israelitas partieron de los pozos de Bené Yaacán, hacia Moserá. Allí murió Aarón y allí fue enterrado. Le sucedió en el sacerdocio su hijo Eleazar.*

7 De allí se dirigieron a Guidgad y de Guidgad a Yotbá, lugar de torrentes.

8 En aquel tiempo Yahvé apartó a la tribu de Leví para llevar el arca de la alianza de Yahvé y para estar en presencia de Yahvé, para estar a su servicio y para dar la bendición en su nombre, hasta el día de hoy.*

9 Por eso Leví no ha tenido parte ni heredad con sus hermanos: Yahvé es su heredad, como le dijo Yahvé tu Dios.

10 Yo me quedé en el monte, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches. También esta vez me escuchó Yahvé: no quiso destruirte.

11 Y me dijo Yahvé: «Avíate y ve a ponerte en marcha al frente de este pueblo, para que vayan a tomar posesión de la tierra que yo juré dar a sus padres.»*

La circuncisión del corazón

12 Y ahora, Israel, ¿qué te pide Yahvé tu Dios, sino que temas a Yahvé tu Dios, siguiendo todas sus directrices, amándolo, sirviendo a Yahvé tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma,

13 guardando los mandamientos de Yahvé y sus preceptos que yo te prescribo hoy, para que te vaya bien?

14 Mira: De Yahvé tu Dios son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y cuanto hay en ella;*

15 pero sólo de tus padres se prendó Yahvé, amándolos, y eligió a los descendientes que tuvieran, a vosotros, de entre todos los pueblos, como sucede hoy.

16 Circuncidad vuestro corazón y no endurezcáis más vuestra cerviz,*

17 porque Yahvé vuestro Dios es el Dios de los dioses y el Señor de los señores, el Dios grande, fuerte y terrible, que no es parcial ni admite soborno;*

18 que hace justicia al huérfano y a la viuda, que ama al forastero y le da pan y vestido. (

19 Amaréis al forastero, porque forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto.)

20 A Yahvé tu Dios venerarás, a él servirás, te apegarás a él y en su nombre jurarás.

21 Él es tu alabanza y él es tu Dios, que ha hecho por ti esas cosas magníficas y terribles que han visto tus ojos.

22 No más de setenta personas eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y Yahvé tu Dios te ha hecho ahora numeroso como las estrellas del cielo.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 7
  1. 10,6 En Nm 33 38 el lugar de la muerte de Aarón es Hor de la Montaña; el nombre de Moserá puede designar el mismo lugar, no identificado por lo demás.
  2. 10,8 La adición de los vv. 8-9 es independiente de la de los vv. 6-7, y la elección de la tribu de Leví no tiene relación con la muerte de Aarón. Según Ex 32 25-29, los levitas fueron establecidos en recompensa por la matanza de sus hermanos después del sacrificio del becerro de oro, y esta relación justificaría su inserción en este relato. Pero según Nm 1 50; 3 6-8, fueron separados por Dios mismo, en sustitución de los primogénitos de Israel, Nm 3 12; 8 16.
  3. 10,11 Esta última sección del discurso reanuda el estilo directo y enuncia las exigencias de la alianza con Dios, tomando préstamos a los formularios de los tratados de alianza, como la declaración de entrada, 10 12s, el recuerdo histórico, 11 2-7, la descripción del país, 11 10-12.24, y las bendiciones y maldiciones, 11 16-17.22-23.26-29.
  4. 10,14 El genitivo sirve en hebreo para expresar el superlativo. Los «cielos de los cielos» son la parte superior de los cielos.
  5. 10,16 La circuncisión era el signo de la pertenencia al pueblo de Yahvé, Gn 17 10+. Pero esta pertenencia debe llegar hasta las facultades espirituales, el «corazón», Gn 8 21+; Jr 4 4+.
  6. 10,17 Dios otorga su gracia con toda libertad e imparcialidad, 1 17; ver 2 Cro 19 7; Jb 34 19; Sb 6 7-8. El NT recogerá esta fórmula: Hch 10 34; Rm 2 11; Ga 2 6; Ef 6 9; Col 3 25; St 2 1; 1 P 1 17.
  7. 10,22 Parece que el discurso de Moisés terminaba primeramente con 11 1-17, pero se le añadió una nueva conclusión. vv. 18-25. Los vv. 26-32 unen este discurso con el Código Deuteronómico, ver 4 44+.