(Rm 1,16; cf. 1,2.3.9.15; 2,6; 11,28; 15,16.19.20; 16,25; 1 Co 1,17.21; 4,15, passim).
Romanos 1:16 en la Biblia de Jerusalén
La tesis de la carta
16No me avergüenzo del Evangelio, que es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree: del judío en primer lugar, pero también del griego.
Notas de la BJ (2)
1,16 La fe es un acto por el cual el hombre se entrega a Dios, verdad y bondad, como a la única fuente de salvación. Tiene su fundamento en la veracidad de Dios y en la fidelidad a sus promesas (Rm 3 3s; 1 Ts 5 24; 2 Tm 2 13; Hb 10 23; 11 11) y en su poder para cumplirlas (Rm 4 17-21; Hb 11 19). Después de la larga preparación del AT (Hb 11), por fin Dios habló por medio de su Hijo (Hb 1 1); a él hay que creer en adelante (ver Mt 8 10+; Jn 3 11+), y, después de él, al «kerygma» (Rm 10 8-17; 1 Co 1 21; 15 11.14; ver Hch 2 22+) del Evangelio (Rm 1 16; 1 Co 15 1-2; Flp 1 27; Ef 1 13) predicado por los apóstoles (Rm 1 5; 1 Co 3 5; ver Jn 17 20), es decir, que Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos y le ha constituido Kyrios (Rm 4 24s; 10 9; Hch 17 31; 1 P 1 21; ver 1 Co 15 14.17) para ofrecer en él la vida a todos los que crean en él (Rm 6 8-11; 2 Co 4 13s; Ef 1 19s; Col 2 12; 1 Ts 4 14). Así, la fe en el Nombre de Jesús (Rm 3 26; 10 13; ver Jn 1 12; Hch 3 16; 1 Jn 3 23), en Cristo (Ga 2 16; ver Hch 24 24; 1 Jn 5 1), en el Señor (Rm 10 9; 1 Co 12 3; Flp 2 11; ver Hch 16 31), en el Hijo de Dios (Ga 2 20; ver Jn 20 31; 1 Jn 5 5; Hch 8 37; 9 20), es la condición indispensable para la salvación (Rm 10 9-13; 1 Co 1 21; Ga 3 22; ver Is 7 9+; Hch 4 12; 16 31; Hb 11 6; Jn 3 15-18). La fe no es pura adhesión intelectual; es también confianza y obediencia (Rm 1 5; 6 17; 10 16; 16 26; ver Hch 6 7) a una verdad de vida (2 Ts 2 12s), que compromete a todo el ser mediante la unión con Cristo (2 Co 13 5; Ga 2 16.20; Ef 3 17) y le otorga el Espíritu (Ga 3 2.5.14; ver Jn 7 38s; Hch 11 16-17) de hijos de Dios (Ga 3 26; ver Jn 1 12). Como no se apoya más que en Dios, la fe excluye toda suficiencia (Rm 3 27; Ef 2 9) y se opone al régimen de la Ley (Rm 7 7+) y a su inútil intento (Rm 10 3; Flp 3 9) de merecer la justicia por las obras (Rm 3 20.28; 9 31s; Ga 2 16; 3 11s); ella sola procura la verdadera justicia, que no es otra que la justicia salvífica de Dios (Rm aquí; 3 21-26) recibida como don gratuito (Rm 3 24; 4 16; 5 17; Ef 2 8; ver Hch 15 11). Por eso enlaza con la promesa hecha a Abrahán (Rm 4; Ga 3 6-18) y hace posible la salvación para todos, incluso para los gentiles (Rm 1 5.16; 3 29s; 9 30; 10 11s; 16 26; Ga 3 8). Lleva unido el bautismo (Rm 6 4+), se expresa en una confesión explícita (Rm 10 10; 1 Tm 6 12) y fructifica mediante la caridad (Ga 5 6; ver St 2 14+). Oscura en esta vida (2 Co 5 7; Hb 11 1; ver Jn 20 29) y acompañada de la esperanza (Rm 5 2+), debe desarrollarse (2 Co 10 15; 1 Ts 3 10; 2 Ts 1 3) en medio de la lucha y los sufrimientos (Flp 1 29; Ef 6 16; 1 Ts 3 2-8; 2 Ts 1 4; Hb 12 2; 1 P 5 9), la constancia (1 Co 16 13; Col 1 23; 2 5.7) y la fidelidad (2 Tm 4 7; ver 1 14: 1 Tm 6 20) hasta el día de la clara visión y de la posesión (1 Co 13 12; ver 1 Jn 3 2).
1,16 Los judíos son los primeros en la economía histórica de la salvación. Ver Jn 4 22; Rm 2 9-10; Mt 10 5s; 15 24; Mc 7 27; Hch 13 5+., Jn 4 22
- 3 Āl ʿImrānQ 3:45 Christianity and the Qur'an, cap. 4
45 Cuando los ángeles dijeron: «¡Oh, María! Ciertamente Dios te albricia con una Palabra procedente de Él, cuyo nombre es el Mesías, Jesús hijo de María, ilustre en este mundo y en el Más Allá, y de los allegados [a Dios].
- 16 al-Naḥl16:120–23 · comentario de Reynolds
120 En verdad Abraham fue una comunidad, devotamente obediente a Dios, un ḥanīf, y no estuvo entre los idólatras.