La transformación de los judíos
Relato coránico
Muy distinto del destino de ʿĀd, pero acaso no mejor, es el asignado en el Corán a un pueblo que violó el sábado. En al-Aʿrāf (7) 163, el Corán alude a las circunstancias de su transgresión:
Pregúntales por la ciudad costera cuando violaron el sábado. El sábado sus peces acudían a ellos a flor de agua, pero en los demás días no acudían. Así los pusimos a prueba por cuanto cometían iniquidad.
Posteriormente, el Corán describe cómo los habitantes de esta ciudad rechazaron las advertencias de Dios (v. 165) y continuaron perpetrando actos vedados. A la luz del versículo 163, parece que tales actos vedados incluían pescar en el sábado. El Corán da a entender que este pueblo no pudo resistir la tentación de los peces que se dejaban ver abiertamente en aquel día. Dios, por consiguiente, los castigó con la maldición: «Convertíos en simios despreciados» (v. 166).
En al-Baqara (2) 65–6, el Corán se refiere a este mismo relato, el cual declara bien conocido por su auditorio:
(65) Ya conocéis a aquellos de entre vosotros que violaron el sábado, cómo les dijimos: «Convertíos en simios despreciados». (66) Hicimos de ellos una advertencia para los de su tiempo y para los que vendrían después [o bien: «para todos los que estaban a su alrededor»] y una exhortación para los temerosos de Dios.
En un tercer pasaje más, al-Māʾida (5) 60, el Corán parece tener presente este relato al mencionar a aquellos «con quienes Dios se enojó». Aquí, no obstante, el Corán refiere que Dios «convirtió a algunos de ellos en simios y cerdos». Esto difiere notablemente de al-Aʿrāf (7) 166 y de al-Baqara (2) 65, donde el Corán únicamente refiere que Dios dijo: «Convertíos en simios despreciados». En al-Māʾida (5) 60, el Corán declara que Dios los convirtió (jaʿala) en simios (y cerdos).300
En otro lugar (Q 4.47), el Corán recurre al lamentable destino del pueblo al que Dios transformó para advertir a su auditorio:
Vosotros a quienes se ha dado el Libro. Creed en lo que hemos hecho descender, confirmando lo que ya tenéis con vosotros, antes de que transformemos los rostros volviéndolos del revés, o de que os maldigamos como maldijimos al pueblo del sábado. El mandato de Dios fue ejecutado.
De este versículo se desprende que el Corán contempla la historia de la Gente del Sábado como un ejemplo par excellence de la secuencia de prohibición divina, transgresión humana y castigo divino. El episodio de la Gente del Sábado no versa, pues, en última instancia, sobre la prohibición sabática.301 Por el contrario, trata del destino de aquellos que desobedecen a Dios. La noción del sábado como una prueba impuesta a los pueblos pretéritos vuelve a sugerirse en al-Nisāʾ (4) 154, donde el Corán alude a la alianza en el Monte Sinaí pero únicamente menciona dos mandamientos de manera explícita. Uno de ellos reza: «No violéis el sábado».302
Existe, con todo, otra lección en este relato. En al-Aʿrāf (7) 164, un grupo de entre la Gente del Sábado aconseja a sus compañeros que pierdan toda esperanza respecto de los transgresores: «¿Por qué predicáis a un pueblo al que Dios aniquilará o castigará severamente?». Sus compañeros responden: «Para buscar el perdón ante vuestro Señor, y para que tal vez se vuelvan piadosos» (Q 7.164). Así pues, el Corán enseña que los creyentes deben predicar a los incrédulos en cualquier circunstancia, por mor de su propia salvación y con la convicción de que incluso los condenados podrían arrepentirse.
Problemas para los intérpretes303
Aun así, los pasajes relativos a la gente del sábado plantean un desafío paradigmático a los traductores modernos. ¿Pretende el Corán indicar que estas personas fueron transformadas físicamente en animales? Si los traductores responden negativamente, ¿deben entonces proporcionar únicamente el sentido metafórico? De ser así, ¿cuál es el sentido metafórico de «simio» y en qué se distingue del de «cerdo»?
En el caso de al-Baqara (2) 65, la mayoría de los traductores, aunque no todos, se limitan a verter el sentido literal.304 Con todo, los dos traductores más recientes no se contentan con ello. Fakhry emplea el término «como» (like) para sugerir un significado metafórico sin especificar cuál: «Sed [como] simios abatidos» (“Be [like] dejected apes”).305 Abdel Haleem recurre de modo semejante a «como», pero añade asimismo una frase para sugerir lo que el Corán pretende con su metáfora, traduciendo: «¡Sed como simios! Sed marginados» (“Be like apes! Be outcasts”). Abdel Haleem agrega además una nota al pie sobre este asunto: «Esto es entendido por algunos como 'convertirse físicamente en simios', pero en realidad se trata de una figura retórica».306 Para al-Māʾida (5) 60, Abdel Haleem traduce «condenados como simios y cerdos» (“condemned as apes and pigs”) y añade a continuación otra nota al pie (a):307
Ṭabarī (en su comentario a 2:65) considera esto metafórico en el sentido de 'como simios, cerdos'. Compárese el uso metafórico de 'ciego, sordo, mudo' – 2:18; 5:71; 8:22; 43:40; etc.
Sin embargo, la descripción que ofrece Abdel Haleem del comentario de Ṭabarī es errónea.
De hecho, la gran mayoría de los mufassirūn, incluido Ṭabarī, interpretan las alusiones a la transformación de personas en animales como relatos de un acontecimiento histórico real. El Tafsīr Muqātil refiere que ocurrieron dos sucesos de esta índole. El primero tuvo lugar en tiempos de David, cuando Dios transformó en monos a un pueblo que se negaba a dejar de pescar en sábado. Dios reveló esta historia como una advertencia (mawʿiẓatan; cf. Q 7.164) para los contemporáneos del profeta Muḥammad. En particular, Dios dispuso este asunto como una advertencia para no cazar en el Ḥaram sagrado de La Meca.308 La segunda transformación ocurrió en tiempos de Jesús. Después de que Dios hiciera descender una mesa del cielo en respuesta a la súplica de Jesús (véase Q 5.112–5), Jesús prohibió dos cosas a sus discípulos: comer de esta mesa (cf. la petición de los discípulos en Q 5.113) e incurrir en la incredulidad respecto a Dios. Al transgredir ambas prohibiciones, Jesús pidió que fuesen maldecidos tal como fueron maldecidos los partidarios del sábado (cf. Q 5.115). Dios, en consecuencia, los transformó en cerdos.309 El relato del Tafsīr Muqātil está evidentemente configurado por la referencia coránica a «los israelitas incrédulos que fueron maldecidos por la lengua de David y de Jesús» (Q 5.78).
Qummī, por su parte, reúne las diversas referencias coránicas en una única narración sobre una aldea de israelitas junto al mar. Explica:
El agua llegaba a ellos según la marea. Entraba en sus ríos y campos. Los peces salían del mar, incluso hasta el límite de sus campos. Con todo, Dios les había prohibido pescar en sábado. De modo que colocaban sus redes la víspera del domingo en los ríos y pescaban. Ahora bien, los peces salían en sábado pero no en domingo.
Un grupo de personas, continúa Qummī, insistió en pescar en sábado. Como castigo, Dios los transformó en monos y cerdos.310 Qummī, sin embargo, añade que de todos modos era incorrecto evitar el trabajo en sábado: «El día festivo de todos, musulmanes y no musulmanes,311 era el viernes. Mas los judíos se opusieron a esto. Dijeron: "Nuestro día festivo es el sábado". De suerte que Dios les prohibió pescar en sábado y los transformó en monos y cerdos».312 Así, Qummī da a entender que la prohibición sabática fue en sí misma una penalidad. Dios transformó a los judíos en animales no solo por quebrantar la prohibición, sino también por sus nociones pervertidas acerca del sábado en primer término.
Qummī añade luego una segunda narración, que transmite bajo la autoridad del quinto Imām chíita, Muḥammad al-Bāqir (m. 115 / 733), quien afirma haber hallado una explicación de estas alusiones en un libro del primer Imām, ʿAlī b. Abī Ṭālib. Según esta versión, la Gente del Sábado no eran judíos, sino una tribu de Thamūd (Q 7.73; 9.70 passim), de la gente de Ayka (Q 15.78; 26.176; 38.13; 50.14). Dios les envió peces en sábado a fin de poner a prueba su obediencia. En un principio cerraban sus compuertas y canales durante el sábado (para que los peces no nadasen hacia sus trampas), pero luego Satanás les dijo: «Solo se os prohíbe comer [peces] en sábado, pero se os permite pescar».313 Un grupo de personas escuchó a Satanás, mientras que otro grupo permaneció obediente a Dios. En consecuencia, el grupo obediente abandonó la ciudad una noche, realizando una suerte de hijra (del mismo modo que Muḥammad dejó a los mequíes incrédulos para marchar a Yathrib / Medina). Al regresar a la mañana siguiente, hallaron cerrada la puerta de la ciudad. Uno de ellos tomó una escalera, trepó por la muralla y descubrió que las personas de su interior habían sido transformadas en monos.314
En su comentario, Ṭabarī (pace Abdel Haleem) da continuidad a esta tradición narrativa sobre la gente del sábado, abriendo con la declaración: «Dios los transformó en monos debido a su rebeldía».315 Bajo la autoridad de Ibn ʿAbbās relata, de acuerdo con Qummī, que Dios no estableció la prohibición sabática. Cuando los propios judíos la instituyeron, Dios la agravó, castigándolos al tornarla gravosa.
Ṭabarī refiere que la aldea que figura en el relato de la Gente del Sábado se hallaba situada entre Ayla y el Monte (al-ṭūr, es decir, el Sinaí), en Madián, esto es, a lo largo del mar Rojo. Los problemas comenzaron allí cuando un hombre tendió un sedal en sábado (cuando los peces se capturaban con facilidad) y lo recogió el domingo. Su conducta tentó a otros a actuar de igual modo, hasta que todos, a excepción de un pequeño grupo piadoso, pescaban abiertamente en sábado. Un día, este grupo descubrió que todos los transgresores se habían encerrado en sus casas. Al entrar en aquellas viviendas, el grupo piadoso no halló personas, sino monos.316
Ṭabarī, al igual que Qummī, añade luego una segunda narración, según la cual algunos habitantes de esta ciudad dispusieron trampas para capturar peces en sábado.317 Con el tiempo, los «musulmanes», como califica Ṭabarī al grupo que se negaba a quebrantar el sábado (si bien más arriba había calificado la observancia del sábado de exceso judío), rehusaron seguir conviviendo con los transgresores y decidieron dividir la aldea en dos mediante un muro. Este muro disponía de una puerta para cada grupo, y cada día cruzaban de un lado a otro, hasta que un día los musulmanes descubrieron que los transgresores rehusaban abrir su puerta. Cuando los musulmanes forzaron el paso, hallaron una multitud de monos.318
Si bien ambas narraciones aluden a una transformación física (aunque en cada caso los monos muestran el rasgo distintivamente humano de la vergüenza), Ṭabarī menciona, no obstante, una tradición, bajo la autoridad de Mujāhid, conforme a la cual al-baqara (2) 65 debe interpretarse como una metáfora; esto es, que «los corazones de los transgresores fueron transformados, pero no fueron transformados realmente en monos». Sin embargo, Ṭabarī rechaza categóricamente esta opinión, comentando: «La afirmación de Mujāhid se halla en contradicción con la indicación inequívoca del Libro de Dios. Pues Dios relata en Su libro que los convirtió en monos y cerdos».319
Zamakhsharī adopta una postura diferente. A propósito de al-baqara (2) 65, refiere una variante de la segunda narración de Qummī y Ṭabarī, en la que los transgresores emplean trampas.320 En la conclusión de esa narración, empero, Zamakhsharī insiste en que Dios no transformó físicamente a la Gente del Sábado. Cuando Dios les dijo: «Sed monos despreciados» (Q 2.65), quiso significar: «Tened tanto las cualidades de los monos como las de los vilipendiados; es decir, sed serviles y proscritos».321
Cuando el Corán refiere (Q 5.60) que Dios convirtió (jaʿala) a algunas personas en monos y a otras en cerdos, Zamakhsharī concluye, en cambio, que se trató de un caso de transformación física (maskh). Así, Zamakhsharī sigue minuciosamente la formulación del Corán. Allí donde el Corán hace que Dios diga: «Sed monos» (Q 2.65), halla margen para una interpretación metafórica. Mas donde el Corán refiere que Dios convirtió a algunas personas en monos y cerdos (Q 5.60), sigue el sentido literal del texto. Esto conduce a Zamakhsharī a desligar por completo el asunto de la Gente del Sabbat de la transformación física a la que se alude en al-Māʾida (5) 60. Esta transformación física tuvo lugar, más bien, cuando los judíos insultaron a Jesús y a María, y Jesús oró: «¡Oh Dios! Tú eres mi Señor, me creaste mediante tu palabra [cf. Q 3.45; 4.171]. ¡Oh Dios! Maldice a quienes nos insultan a mí y a mi madre».322 Dios respondió a su plegaria y transformó a los judíos en monos y cerdos.323
Si Zamakhsharī muestra curiosidad por los relatos que explicarían las alusiones del Corán a la Gente del Sabbat, es superado por Ibn Kathīr. Para empezar, Ibn Kathīr transmite una versión de la tradición de Ibn ʿAbbās (ya examinada en el comentario de Ṭabarī), según la cual el error inicial de los judíos consistió en consagrar el Sabbat:
Dios impuso a los israelitas el día que os impuso a vosotros, vuestra festividad del viernes. Ellos se opusieron a esto con el Sabbat, venerándolo y abandonando lo que se les había ordenado. Habiendo aceptado únicamente el Sabbat, Dios los puso a prueba con él. Les prohibió lo que les había permitido en los demás días.324
A continuación, Ibn Kathīr refiere versiones de los dos relatos principales hallados en Qummī y Ṭabarī.325 Añade, no obstante, una noticia según la cual cierto día ʿIkrima, el esclavo de Ibn ʿAbbās, halló a su amo llorando mientras leía en el Corán la historia de la Gente del Sabbat.326
Ibn Kathīr explica asimismo que en aquella desdichada aldea existían, de hecho, tres grupos: primero, los que transgredieron; segundo, los que permanecieron obedientes y predicaron el arrepentimiento a los transgresores; y tercero, los que permanecieron obedientes pero consideraban inútil semejante predicación. Al-Aʿrāf (7) 164, explica, incluye la pregunta formulada por este último grupo («¿Por qué predicáis a un pueblo que Dios aniquilará o castigará severamente?») y la respuesta del segundo grupo («Para comparecer justificados ante vuestro Señor, y para que tal vez teman a Dios»).327
Por último, Ibn Kathīr se muestra particularmente interesado en el debate en torno a la naturaleza de la metamorfosis, aduciendo diversas explicaciones al respecto. Conforme a la primera:
Dios los transformó en la figura de monos, lo cual significa que hizo que aquellas personas se asemejaran a algo en su apariencia externa, no en [su] naturaleza humana. Tales fueron las acciones y el engaño de estas gentes, que simulaban la apariencia de la verdad pero se oponían a ella interiormente.328
Dicho en otros términos, la transformación de los incrédulos fue puramente externa. En su esencia continuaron siendo humanos. Esta transformación constituyó un castigo proporcionado a su delito de hipocresía. Conforme a una segunda explicación, no obstante, ocurrió todo lo contrario: la transformación fue puramente interna. Una tradición en este sentido explica que cuando Dios los maldijo con las palabras «Sed monos despreciados» (Q 2.65), quiso decir: «Sed subordinados e insignificantes».329 Una segunda tradición explica: «Sus corazones fueron transformados, mas ellos no fueron transformados en monos. Es como el símil de Dios: "... como asnos que cargan libros [cf. Q 62.5]"».330 Sobre esta tradición, Ibn Kathīr comenta que posee un buen isnād, pero que «es una afirmación insólita, contraria al contexto aparente en este pasaje y en otros».331 La opinión de Ibn Kathīr sobre esta cuestión se manifiesta cabalmente al examinar una tercera tradición, la cual sostiene simplemente que la transformación fue «en la naturaleza y no en la figura» (maʿnawiyyan lā ṣūriyyan). Comenta al respecto: «En realidad, la respuesta correcta es que fue tanto en la naturaleza como en la figura, pero Dios sabe más».332 Favorece así (en contra de Zamakhsharī y de acuerdo con los demás mufassirūn) la postura de que tuvo lugar una transformación física.333
En cuanto a la suerte de los transformados, Ibn Kathīr refiere una tradición según la cual Dios convirtió a la Gente del Sabbat en monos y aniquiló a su descendencia.334 Pretende con ello refutar la conjetura harto lógica, si bien difícilmente científica, de que las especies mismas de monos y cerdos habrían sido creadas en este suceso.335 Con este propósito, Ibn Kathīr refiere asimismo que, al ser preguntado el Profeta si los monos y los cerdos descienden de los judíos maldecidos, respondió: «Cuando Dios aniquila o transforma a un pueblo, jamás le concede descendencia o prole. Los monos y los cerdos ya existían con anterioridad a esto».336
Subtexto
Si bien Ibn Kathīr rechaza la idea de que todos los monos y cerdos tengan por ancestros a los judíos, acepta la noción de que la Gente del Sabbat sufrió una transformación física en dichos animales. Ciertamente, todos los mufassirūn de mi análisis, a excepción de Zamakhsharī, llegan a esta conclusión. Este constituye un caso en el que los traductores contemporáneos —quienes por lo general concluyen, en cambio, que el Corán habla aquí metafóricamente— no siguen el tafsīr. Ahora bien, el Corán acoge con notable naturalidad los relatos sobre fenómenos sobrenaturales. Narra, por ejemplo, cómo un grupo de jóvenes y su perro durmieron durante 309 años (Q 18.25), cómo un hombre y su asno volvieron a la vida tras cien años (Q 2.259), cómo un pez muerto que transportaban Moisés y su acompañante resucitó (Q 18.61), cómo el profeta Ṣāliḥ fue acompañado por una «camella de Dios» (Q 7.73; 11.64; 91.13; cf. 26.155; 54.27), y cómo un pez devoró y posteriormente vomitó al profeta Jonás (Q 21.87–8; 37.139–48). Estos ejemplos sugieren, en rigor, que el Corán muestra un interés particular por las narraciones relativas a animales sometidos al control de Dios o creados por Él. Un relato sobre la metamorfosis de seres humanos en animales no resultaría, verosímilmente, discordante.
Asimismo, aun cuando este relato no se conserva in extenso en la literatura judía y cristiana, sí existe el motivo de la transformación humana. Conforme al Talmud de Babilonia (Sanhedrīn 109a), por ejemplo, cuando los seres humanos se inclinaron hacia el mal en los días de la Torre de Babel, Dios transformó a algunos de ellos en simios:
Se dividieron en tres facciones. Una dijo: «Subamos y moremos allí»; la segunda dijo: «Subamos y sirvamos a los ídolos»; y la tercera dijo: «Subamos y hagamos la guerra [contra Dios]». La facción que propuso: «Subamos y habitemos allí» —el Señor los dispersó; a la que dijo: «Subamos y hagamos la guerra», fueron convertidos en simios, espíritus, demonios y monstruos nocturnos.337
Una tradición en el Génesis Rabbā (23:6) relata que en los días de Enós, es decir, en los días entre Adán y Noé cuando los seres humanos se inclinaban hacia el mal, cuatro cosas cambiaron: «Las montañas se volvieron [rocas estériles], los muertos comenzaron a sentir [los gusanos], los rostros de los hombres se volvieron semejantes a los de los simios, y quedaron vulnerables a los demonios».338 A partir de estas referencias, parece que los seres humanos que más desobedecen a Dios son aquellos transformados en simios. Es de presumir que esto refleja la pérdida de la imagen divina en la que fueron creados. Imagino que estas tradiciones emplean a los simios para ilustrar esta idea porque son los más humanos de todas las bestias (y, no obstante, por regla general tienen malos modales).
El lugar de los cerdos en el material coránico sobre la transformación humana puede deber algo al relato de Mateo (8:28–32) y Lucas (8:30–33), según el cual Jesús expulsó a los demonios de un hombre poseído (o de dos hombres poseídos, como consigna Mateo) hacia una piara de cerdos. Estos cerdos «se precipitaron violentamente por un despeñadero al mar, y perecieron en las aguas» (Mt 8:32).339 Así, mientras que los demonios creían que hallarían refugio en los cerdos, encontraron en su lugar un castigo. Reveladoramente, en estos tres casos la transformación de seres humanos en animales (o, en el caso del Nuevo Testamento, el arrojar demonios al interior de animales) constituye un castigo divino.340
La conexión entre las referencias del Corán a la Gente del Sabbat y la literatura bíblica se hace aún más evidente a la luz de un topos que aparece en una segunda serie de narraciones. Todas estas últimas narraciones tienen por objeto ilustrar la santidad del Sabbat o la gravedad de violar las prohibiciones sabáticas. En ellas, los israelitas son tentados por la presencia de alimento, o provisiones, disponibles a su alrededor pero prohibidos a causa del Sabbat. En Éxodo 16, por ejemplo, Dios provee a los israelitas de maná que aparece milagrosamente con el rocío de cada mañana. Sin embargo, Moisés advierte a los israelitas que no recolecten nada en el Sabbat (cf. Deuteronomio 8:16, que, como me ha señalado el Prof. Michael Tzvi Novick, describe el maná como una «prueba»), el día del Señor (sino que, por el contrario, recojan el doble en el sexto día; Éx 16:23). Cuando algunas personas salen, no obstante, a buscar maná en el Sabbat, no encuentran nada (Éx 16:27). Sus acciones suscitan la cólera de Dios, quien pregunta a Moisés: «¿Hasta cuándo os negaréis a guardar mis mandamientos y mis leyes?» (Éx 16:28). Un incidente similar ocurre en Números 15. Un hombre que fue sorprendido recogiendo leña en el desierto en Sabbat es conducido ante Moisés, y Dios lo condena a muerte por lapidación (Números 15:35).
En el relato coránico de la Gente del Sabbat, sin embargo, la tentación no es el maná ni la leña, sino los peces. A este respecto, el Corán refleja la opinión hallada en el Talmud a favor de comer pescado en el Sabbat. Según el Talmud babilónico (Shabbāt 118b), cuando se le preguntó a Rabí Yehudāh cómo debía uno manifestar deleite en el Sabbat, respondió: «Con un plato de remolachas, peces grandes y cabezas de ajo». En otro lugar (Shabbāt 119a), el Talmud babilónico narra la historia de un hombre piadoso, conocido como José-que-honra-los-Sabbats, quien compró un pez en el último momento antes de la puesta de sol en la víspera del Sabbat, y por ende a un precio muy elevado. Cuando abrió el pez, encontró en su interior una joya que vendió por trece habitaciones llenas de dinares de oro.341
Más cercana al relato coránico de la Gente del Sabbat es una narración en el Talmud babilónico (Qiddūshīn 72a) que sigue el topos de Éxodo 16 y Números 15, pero con peces en lugar de maná o leña. Describe cómo los judíos de una ciudad (cf. la qarya de Q 7:163) en Babilonia sacaron peces de una zanja en el Sabbat, y a causa de ello fueron destruidos.342 Esta noticia proporciona un marco para la narración a la que el Corán está aludiendo: no el mar Rojo, como sostienen la mayoría de los relatos de los mufassirūn, sino más bien Irak. También implica que los acontecimientos relatados tuvieron lugar durante el exilio babilónico, cuando a los judíos les habría resultado sumamente gravoso permanecer fieles a la ley mosaica. martirio bajo Decio). En esto cuenta con la ayuda de una larga y detallada carta del Prof. Brian Daley, que Lichtenstadter incluye en su artículo (pp. 165–168). En última instancia, Lichtenstadter concluye que el simio se convirtió en el símbolo del diablo en la leyenda cristiana primitiva (especialmente en Egipto; véanse pp. 174–175).
El relato del Corán está vinculado asimismo con una tradición judía más amplia en torno a un río legendario al que se hace referencia en arameo y hebreo indistintamente como Sanbaṭyōn, Sambaṭyōn o Sabbaṭyōn.343 Josefo, quien se refiere a este río al describir la campaña de Tito, lo sitúa en el Líbano, cerca de la aldea de Arka, al noreste de Trípoli. Informa de que este río fluye únicamente durante el Sabbat, mientras que en los demás días «ofrece el espectáculo de un cauce seco».344 Es de presumir que el río Sabbaṭyōn llegó a asociarse con el Sabbat debido a su nombre, que en griego (Josefo registra sabbatikón) es próximo al vocablo para Sabbat (sábbaton).345 El contemporáneo de Josefo, Plinio el Viejo (m. 79 d. C.), también tenía conocimiento de este río milagroso, al cual ubica en Judea. Plinio, no obstante, registra —al contrario de Josefo— que este singular río se seca en el Sabbat y fluye en los restantes días de la semana.346 El Génesis Rabbā (11:5) conecta igualmente este río con el Sabbat. Una tradición contenida en dicha obra refiere, en consonancia con Plinio, que el río Sambaṭyōn «arrastra piedras durante toda la semana, mas les permite reposar en el Sabbat».347 El Talmud babilónico (Sanhedrīn 65b), por su parte, cita este río como prueba de que los judíos celebran el Sabbat en el día correcto. «¿Quién te dice que este día es el Sabbat?», se le pregunta a Rabí Akiba. «Que el río Sabbaṭyōn lo demuestre», replica él.348
De este modo, la historia a la que el Corán se refiere emerge paulatinamente. Combina, por un lado, la tradición de los judíos del exilio babilónico que fueron castigados por capturar peces en el Sabbat y, por otro lado, la tradición del río Sambaṭyōn con sus insólitas costumbres en el día del Sabbat. Si el Corán ubica el asentamiento de los judíos junto al baḥr (Q 7:163), el término debe entenderse aquí no como el mar, sino más bien como un río. Esto se encuentra, ciertamente, dentro de su espectro semántico.349
De este modo, en sus referencias a la Gente del Sabbat, el Corán incorpora dos motivos de la literatura judeocristiana: la transformación en animales como castigo divino y la abstención en el Sabbat como prueba divina. El desarrollo coránico de este último motivo es particularmente digno de mención. Según Éxodo 16, el maná aparecía todos los días excepto el Sabbat. Según Números 15, había leña disponible el Sabbat, pero también estaba disponible los demás días.350 Según al-Aʿrāf (7) 163, sin embargo, los peces solo se acercaban al pueblo costero el Sabbat. Con este detalle, el Corán intensifica el tono de advertencia. Los habitantes de este pueblo no se limitaron a quebrantar una norma que Dios les había dado. Más bien, Dios, conociendo su debilidad, les tendió una trampa. Los «puso a prueba a causa de sus transgresiones» (Q 7.163).
Notas
-
Más adelante en esa misma sūra, el Corán se refiere a «los israelitas incrédulos que fueron maldecidos por boca de David y de Jesús» (Q 5.78). No queda claro, empero, si el Corán se está remitiendo con ello al versículo 60. ↩
-
No se halla, por tanto, en contradicción lógica con los pasajes que se oponen a dicha prohibición, tales como al-Naḥl (16) 124, en el cual el Corán insiste en que el sábado «solo fue prescrito para quienes discrepaban al respecto» (quizá una alusión a judíos y cristianos) o al-Jumuʿa (62) 10, que explica que cuando la oración concluye en el día de reunión los creyentes son libres de ocuparse de sus asuntos. ↩
-
El otro mandato es: «Entrad por la puerta postrándoos» (udkhulū al-bāba sujjadan), una alusión a la narrativa a la que se refiere Q 2.58, es decir, el episodio del shibboleth de Jueces 12.6. Sobre esto véase U. Rubin, Between Bible and Qurʾan: The Children of Israel and the Islamic Self-Image, Princeton: Darwin, 1999, 83 ss. ↩
-
Respecto al comentario islámico sobre este episodio véase especialmente M. Cook, «Ibn Qutayba and the monkeys», SI 89, 1999, (43–74) esp. 51 ss. ↩
-
Pickthall: «Be ye apes, despised and hated!»; Yusuf Ali: «Be ye apes, despised and rejected»; Blachère: «Soyez des singes abjects !»; Arberry: «Be you apes, miserably slinking!»; Paret: «Werdet zu abgestoßenen Affen!». ↩
-
Aunque su traducción de Q 5.60 («los transformó en monos y cerdos») sugiere una lectura literal. ↩
-
Abdel Haleem, 9, n. b. ↩
-
Ibíd., 74, n. a. ↩
-
La mayoría de los mufassirūn se refieren a los creyentes de cualquier época, anterior o posterior a Muḥammad, como musulmanes. ↩
-
Ibíd. ↩
-
Ibíd., 1:330–1. ↩
-
Ṭabarī, 1:331–2. ↩
-
Ibíd., 1:332. El comentario sobre los cerdos guarda relación con Q 5.60. ↩
-
De este modo, Dios dispuso que todos los peces del océano asomaran la cabeza fuera del agua en sábado (y desaparecieran los demás días de la semana) como prueba de la devoción de los judíos. (Cf. Q 7.163, que concluye: «Así los probamos por cuanto cometían iniquidad»). Zamakhsharī, 1:147, sobre Q 2.63–6. ↩
-
En otros pasajes, no obstante, Zamakhsharī transmite una tradición según la cual, al referirse a monos y cerdos, el Corán alude a dos grupos distintos. Quienes sostienen esta postura, sin embargo, la explican de dos maneras diferentes. Algunos eruditos afirman que la Gente del Sábado fue transformada en monos, pero aquellos que descreyeron del asunto de la māʾida (cf. Q 5.115; Tafsīr Muqātil supra) fueron transformados en cerdos. En otras palabras, los judíos fueron convertidos en monos y los cristianos en cerdos. Otros sostienen que los jóvenes de entre la Gente del Sábado fueron transformados en monos, pero sus ancianos en cerdos. Zamakhsharī, 1:653, sobre Q 5.60–1. Respecto a esto véase Cook, «Ibn Qutayba and the monkeys» (esp. pp. 52–3), quien señala el decreto de Ibn Ṭālib (m. 275 / 888), cadí de Qayrawān, por el que se ordenaba que los judíos fijaran la imagen de un mono y los cristianos la de un cerdo en sus vestiduras. ↩
-
Según la primera, la aldea en cuestión tanto en al-baqara (2) 65 como en al-aʿrāf (7) 163 se llamaba Midyan, y estaba situada entre Ayla y el monte Sinaí. Dios puso a prueba a sus habitantes haciendo que los peces acudieran abiertamente en sábado, pero desaparecieran por completo todos los demás días. ↩
-
Ibíd. ↩
-
Ibíd. ↩
-
Ibíd. ↩
-
Así la mayoría de los mufassirūn, véase Cook, “Ibn Qutayba and the monkeys”, 51–2. ↩
-
Otra tradición (con la autoridad de Ibn ʿAbbās) explica que aquellos que fueron transformados no vivieron más de tres días: «No comieron. No bebieron. No tuvieron relaciones». Ibn Kathīr, 1:105, sobre Q 2.65–6. ↩
-
Sobre este debate, véase Cook, “Ibn Qutayba and the monkeys”, 54–5. ↩
-
Ibn Kathīr, 2:73, sobre Q 5.59–63. Aquí Ibn Kathīr relata asimismo un segundo ḥadīth (con la autoridad de Ibn ʿAbbās): «El Mensajero de Dios —la bendición de Dios y la paz sean con él— dijo: “Las serpientes son jinn transformados [quizá una referencia a la maldición de Satanás] al igual que los monos y los cerdos son [personas] transformadas”». Ibn Kathīr comenta: «Este ḥadīth es muy irregular». ↩
-
Sobre esto, cf. BEQ, 313. J. Kugel señala un relato similar en las Antigüedades bíblicas (7:5) del Pseudo-Filón. TB, 237. ↩
-
Trad. Freedman et al., 1:196. Cf. BEQ, 313–14. ↩
-
Sobre esto, cf. Hirschfeld, Beiträge, 86. En otra parte (New Researches, 108), Hirschfeld propone que qirada («monos»; Q 2.65; 5.60; 7.166) es una lectura errónea de qirdān («garrapatas», «alimañas»), la cual se emplea en sentido metafórico. ↩
-
I. Lichtenstadter considera que estas referencias son insuficientes para explicar el motivo coránico de la transformación. Comenta: «Parece que ni los eruditos musulmanes ni los occidentales consideraron jamás que esta transmutación de los pecadores en simios fuera digna de un examen especial, y mucho menos se preguntaron si no podría ser algo más que una expresión para designar el “castigo adecuado” de los malhechores». I. Lichtenstadter, “And become ye accursed apes”, JSAI 14, 1991, (153–75) 159–60; reimpresión: The Qurʾān: Style and Contents, ed. A. Rippin, Aldershot: Ashgate, 2001, 61–83. De hecho, tanto los eruditos musulmanes como los occidentales consideran (y ciertamente los eruditos musulmanes generalmente prefieren) la idea de que el Corán tiene en mente una transformación física. En cualquier caso, Lichtenstadter procede con un estudio detallado (pp. 162–75) del motivo de la transformación humana en animales en diversos textos clásicos, incluyendo mitos de la India, Egipto, Grecia (especialmente el De Iside et Osiride de Plutarco) y la leyenda cristiana (especialmente la leyenda de Cristóbal ↩
-
Cf. Gn R. (11:4), que relata la historia de un hombre que pagó doce dinares para comprar un pez en la víspera del Día de la Expiación con el fin de mostrar cuánto honraba dicho día. Trad. Freedman et al., 1:83. ↩
-
Sobre esto, cf. BEQ, 314. ↩
-
El Tárgum de Pseudo-Jonatán (sobre Éx 34.10), por ejemplo, hace que Dios prometa que cuando los judíos sean llevados al exilio en Babilonia, Él los trasladará y los hará habitar en las orillas del río Sabbaṭyōn. Trad. Le Déaut, 256:271. ↩
-
Josefo, The Jewish War, ed. y trad. T.E. Page, E. Capps y W.H.D. Rouse, Londres: Heinemann, 1928, 535. Lichtenstadter señala que ciertas tradiciones rabínicas tardías (poscoránicas) relatan no solo que el río descansa en sábado, sino también que lo hacen sus peces. En sábado, los peces de este río suben y descansan en sus orillas. Aquí la conexión con el Corán es manifiesta. Esta parece ser, en efecto, la mismísima tradición a la que alude el Corán cuando menciona los peces que aparecían «abiertamente» en sábado (Q 7.163). Aunque esta innovación en la historia no aparece, hasta donde sé, en ningún texto judío anterior al Corán, su presencia en este último sugiere que ya estaba en circulación, si bien la influencia ciertamente pudo haberse producido en sentido inverso. Véase Lichtenstadter, “And become ye accursed apes”, 160, siguiendo a Ginzberg, LJ, 6:408, n. 56. En estas tradiciones tardías, el río Sabbaṭyōn está vinculado al exilio babilónico. De acuerdo con estas tradiciones, cuando los judíos fueron llevados a Babilonia, Nabucodonosor ordenó que los levitas cometieran sacrilegio tocando música para su entretenimiento con las arpas sagradas que antaño pertenecieron al Templo. Algunos levitas se negaron a hacerlo y fueron asesinados por su negativa. Otros se arrancaron los dedos de un mordisco cuando Nabucodonosor les exigió tocar las arpas, y mostraron sus manos mutiladas al rey. Otros fueron guiados por una nube y una columna de fuego (como los israelitas durante el Éxodo) hacia una franja de tierra rodeada por el mar en tres de sus costados. El río Sabbaṭyōn constituía un límite en el cuarto costado y los protegió a ellos, así como a los objetos sagrados del Templo, de sus opresores. LJ, 4:317. ↩
-
La forma hebrea / aramea Sabbaṭyōn guarda escasa semejanza con el hebreo shabbāt. ↩
-
Naturalis Historia, 31:18. ↩
-
Trad. Freedman et al., 84. En Lamentaciones Rabba (siglo VII d. C.), este río no guarda relación alguna con el sábado, sino que delimita una frontera. Una tradición allí recogida relata que Israel ha experimentado tres exilios: uno hacia el lado opuesto del río Sambaṭyōn, uno a Dafne (es decir, el bosque sagrado donde la ninfa Dafne fue convertida en laurel) de Antioquía, y uno «cuando la nube descendió sobre ellos y los cubrió». Lamentaciones R. 2:9, trad. Freedman et al., 4:172. Mediante esta tradición, Lamentaciones R. asocia el río Sambaṭyōn con el exilio asirio de las diez tribus del norte (cf. la tradición semejante en el Talmud de Jerusalén, Sanhedrīn, 10:6), una asociación que resulta explícita en Génesis Rabba (73:6): «Las diez tribus fueron exiliadas más allá del río Sambaṭyōn, mientras que las tribus de ↩
-
Trad. I. Epstein, Londres: Soncino, 1935, 1:445–6. ↩
-
Véase AEL, 156b. ↩
-
Aunque no se evidencia ninguna relación directa con el material coránico concerniente a la Gente del Sábado, vale la pena mencionar la prominencia de las narrativas del Nuevo Testamento en las que intervienen peces o la pesca. Entre ellas se incluyen la parábola del cielo como una red barredera (Mt 13.47–9), la multiplicación de los panes y los peces (Mt 14.14–22; 15.32–8; Mc 6.34–45; Lc 9.12–7; Jn 6.5–14), el milagro del pez con un siclo en su boca (Mt 17.27) y la gran captura de peces por parte de los apóstoles (Lc 5.6; y tras la resurrección de Cristo: Jn 21.3–11). ↩
Informe
Informe de Síntesis: La Transformación de los Judíos en la Narrativa Coránica y su Subtexto Bíblico-Rabínico
Resumen Ejecutivo
El presente documento ofrece un análisis exhaustivo y sistemático del estudio desarrollado por Gabriel Said Reynolds acerca de la narrativa coránica sobre la «Gente del Sábado» (Aṣḥāb al-Sabt) y la metamorfosis de seres humanos en animales (simios y cerdos). A través del examen comparativo de los pasajes del Corán, la literatura exegética clásica (tafsīr), las traducciones modernas y las fuentes intertextuales judías y cristianas, se sintetizan las siguientes conclusiones clave:
- Estructura y Propósito Teológico Coránico: El relato de la violación del descanso sabático —presente en al-Aʿrāf (7):163–166, al-Baqara (2):65–66 y al-Māʾida (5):60— no tiene como fin primordial debatir la vigencia de la ley sabática. Funciona como un paradigma par excellence de la secuencia de prohibición divina, transgresión humana por sucumbir a la tentación, y castigo ejemplarizador.
- Debate Exegético (Literalismo vs. Metáfora): La gran mayoría de los comentaristas musulmanes clásicos (mufassirūn), entre ellos Ṭabarī, Qummī e Ibn Kathīr, sostienen que la transformación (maskh) fue un acontecimiento histórico y físico real. La postura puramente metafórica (defendida por Mujāhid) fue categóricamente rechazada por la ortodoxia exegética, con la notable excepción de Zamakhsharī, quien aplicó una distinción lingüística entre los mandatos verbales y las acciones de conversión divina.
- Tendencias en Traducciones Modernas: Traductores contemporáneos (como Abdel Haleem y Fakhry) tienden a matizar el texto introduciendo la partícula «como» (like) para sugerir una lectura figurativa, atribuyendo erróneamente esta interpretación a autoridades clásicas como Ṭabarī.
- Subtexto Intertextual e Histórico: La narrativa coránica no surgió en el vacío; recombina hábilmente dos motivos de la literatura judeocristiana:
- El motivo del castigo mediante metamorfosis o degeneración en simios por desobediencia extrema (presente en el Talmud de Babilonia y Génesis Rabbā).
- La prueba sabática vinculada al alimento o pesca, inspirada en las tradiciones de la captura prohibida de peces entre los judíos del exilio babilónico (Qiddūshīn 72a) y el comportamiento legendario del río Sambaṭyōn (Sabbaṭyōn), cuyos peces o aguas reposaban o se manifestaban en sábado.
1. El Relato Coránico de la Gente del Sábado
El Corán aborda la historia de la comunidad costera que quebrantó el sábado en diversos pasajes, enfatizando la prueba a la que Dios los sometió y el castigo posterior.
Pasajes Principales
- Surat al-Aʿrāf (7:163–166): Se describe a una ciudad costera (qarya) cuyos peces acudían «a flor de agua» ostensiblemente durante el sábado, desapareciendo el resto de los días. Dios los puso a prueba debido a sus iniquidades. Al ignorar las advertencias y persistir en la pesca prohibida, Dios les infligió la maldición: «Convertíos en simios despreciados» (qirada khāsiʾīn).
- Surat al-Baqara (2:65–66): El Corán presenta el caso como un hecho ampliamente conocido por su auditorio, declarando que la transformación sirvió de «advertencia para los de su tiempo y para los que vendrían después» y de exhortación para los piadosos.
- Surat al-Māʾida (5:60): Se menciona que Dios se enojó con ciertos grupos y «convirtió a algunos de ellos en simios y cerdos» (jaʿala minhumu l-qirada wa-l-khanāzīr). A diferencia de los pasajes anteriores donde Dios ordena («Sed...»), aquí se explicita la acción de convertir (jaʿala).
- Surat al-Nisāʾ (4:47 y 4:154): El Corán utiliza este castigo como advertencia para la «Gente del Libro» (Ahl al-Kitāb), recordando la alianza en el Monte Sinaí y el mandato explícito: «No violéis el sábado».
[Prohibición Divina: No pescar en Sábado]
│
▼
[Prueba Divina: Peces aparecen a flor de agua]
│
▼
[Transgresión Humana: Invención de artimañas para pescar]
│
▼
[Castigo Divino: Metamorfosis (Simios y Cerdos)]
Lecciones Morales y Deber de Predicación
En al-Aʿrāf (7:164), la narrativa revela la existencia de tres facciones dentro de la ciudad: los transgresores, los piadosos que predicaban el arrepentimiento, y un grupo escéptico que cuestionaba la utilidad de predicar a los condenados. La respuesta del grupo predicador establece un principio teológico coránico: los creyentes deben exhortar a los incrédulos en todo momento, tanto para justificar su propia responsabilidad ante Dios como por la posibilidad de que los pecadores se arrepientan.
2. Problemática y Debates en la Exégesis Islámica (Tafsīr)
Los comentaristas islámicos clásicos abordaron con profundidad el alcance de la transformación y las circunstancias históricas del relato.
La Fisura entre Traductores Modernos y el Tafsīr Clásico
Traducciones modernas como las de Abdel Haleem y Fakhry añaden términos como «como» (like) en Q 2:65 («Sed [como] simios»), intentando suavizar el texto hacia una metáfora de marginación social. Abdel Haleem cita a Ṭabarī para respaldar que la transformación era metafórica (comparable a llamar a alguien «ciego, sordo o mudo»). No obstante, Reynolds demuestra que la descripción que hace Abdel Haleem de Ṭabarī es errónea: Ṭabarī defendió categóricamente la transformación física real.
Posturas de los Principales Comentaristas (Mufassirūn)
1. Tafsīr Muqātil
Distingue dos eventos históricos independientes de metamorfosis:
- Primera transformación (Simios): Ocurrió en tiempos del rey David, cuando un pueblo fue convertido en monos por pescar en sábado. Dios reveló esto como advertencia para la tribu de Quraysh contra la caza en el Ḥaram sagrado de La Meca.
- Segunda transformación (Cerdos): Ocurrió en tiempos de Jesús. Tras descender la mesa servida del cielo (al-māʾida, Q 5:112–115), Jesús prohibió comer de ella e incurrir en incredulidad. Al transgredir la orden, Jesús los maldijo y Dios los transformó en cerdos.
2. Qummī (Perspectiva Chíita)
- Unifica los relatos en una aldea israelita costera. Explica que la prohibición sabática fue en sí misma un castigo impuesto por Dios porque los judíos rechazaron el viernes (el día festivo primigenio) e impusieron el sábado.
- Transmite una segunda tradición bajo la autoridad de Muḥammad al-Bāqir y ʿAlī b. Abī Ṭālib, afirmando que los involucrados no eran judíos sino una tribu de Thamūd (la gente de Ayka). Engañados por Satanás —quien les sugirió que la ley prohibía comer pescado en sábado, pero no pescarlo— colocaban redes y compuertas. Los obedientes realizaron una emigración (hijra) nocturna y, al regresar, hallaron a los desobedientes convertidos en monos.
3. Ṭabarī
- Rechaza de forma explícita la tesis metafórica de Mujāhid (quien sostenía que solo los corazones habían sido transformados). Ṭabarī afirma que la opinión de Mujāhid contradice el texto inequívoco del Corán.
- Sitúa la aldea entre Ayla y el Monte Sinaí (Madián), a orillas del mar Rojo. Describe cómo la comunidad piadosa («los musulmanes») dividió la ciudad con un muro para no convivir con los transgresores, descubriendo posteriormente que los transgresores se habían convertido físicamente en simios que mostraban vergüenza humana.
4. Zamakhsharī
Aplica una exégesis gramatical y literal estricta respecto al fraseo del Corán:
- En Q 2:65 («Sed simios»): Interpreta el pasaje como metafórico, significando adquirir las cualidades de los simios (servilidad y marginación).
- En Q 5:60 («Dios convirtió [jaʿala]...»): Sostiene una transformación física real (maskh), pero desvincula este pasaje de la Gente del Sábado. Afirma que esta metamorfosis ocurrió cuando un grupo de judíos insultó a Jesús y a María, y Jesús oró pidiendo su maldición.
5. Ibn Kathīr
- Examina minuciosamente la naturaleza de la metamorfosis y concluye que fue tanto en la naturaleza como en la figura externa (maʿnawiyyan wa-ṣūriyyan).
- Sostiene que el castigo fue idóneo para su hipocresía (aparentar observancia externa mientras violaban la ley internamente).
- Refuta la idea de que los monos y cerdos actuales desciendan de los judíos castigados, citando ḥadīthes proféticos que aclaran que los pueblos transformados por Dios no dejan descendencia ni prole (muriendo a los tres días sin comer ni beber), y que las especies de simios y cerdos ya existían previamente.
3. Análisis Comparativo de las Posturas Exegéticas
| Comentarista / Fuente | Naturaleza de la Transformación | Pasaje Vinculado | Causa / Contexto Histórico |
|---|---|---|---|
| Mujāhid | Metafórica (Transformación del corazón) | Q 2:65 | Desobediencia al Sábado. |
| Tafsīr Muqātil | Física (Maskh) | Q 2:65 (Simios) Q 5:60 (Cerdos) | 1) Pesca en Sábado (Época de David). 2) Violación de la Mesa Celestial (Época de Jesús). |
| Qummī | Física (Maskh) | Q 7:163 / Q 2:65 | Invención de artimañas en sábado y rechazo del viernes; o engaño satánico a Thamūd. |
| Ṭabarī | Física (Maskh) | Q 2:65 / Q 5:60 | Violación de la prohibición en Madián / Ayla. Rechaza rotundamente la metáfora de Mujāhid. |
| Zamakhsharī | Metafórica en Q 2:65; Física en Q 5:60 | Q 2:65 / Q 5:60 | Q 2:65: Cualidades serviles. Q 5:60: Judíos que insultaron a Jesús y a la Virgen María. |
| Ibn Kathīr | Física e Interna (Maʿnawiyyan wa-ṣūriyyan) | Q 2:65 / Q 5:60 | Engaño e hipocresía en el Sábado. Afirma que los transformados murieron sin dejar prole. |
| Traducciones Modernas (Abdel Haleem / Fakhry) | Metafórica / Figurativa | Q 2:65 / Q 5:60 | Interpretan «simios» como sinónimo de marginados o desvalidos. |
4. El Subtexto Bíblico, Rabínico y Contexto Histórico-Literario
Gabriel Said Reynolds demuestra que la historia coránica se comprende plenamente al analizar su relación con el corpus de literatura judeocristiana y los motivos bíblicos.
A. El Motivo de la Transformación Humana en Animales
Aunque la transformación en simios no figura explícitamente en la Biblia hebrea, el concepto es recurrente en la literatura rabínica para castigar la desobediencia extrema:
- Talmud de Babilonia (Sanhedrīn 109a): Refiere que las generaciones que construyeron la Torre de Babel con el fin de hacer la guerra a Dios fueron castigadas siendo convertidas en simios, espíritus, demonios y monstruos nocturnos.
- Génesis Rabbā (23:6): Relata que en la era de Enós (cuando la humanidad se inclinó al mal), «los rostros de los hombres se volvieron semejantes a los de los simios», reflejando la pérdida de la imagen divina.
- Nuevo Testamento (Mt 8:28–32; Lc 8:30–33): La expulsión de los demonios («Legión») hacia una piara de cerdos muestra la asociación de los cerdos con la morada de espíritus impuros y el castigo divino.
B. El Motivo de la Prueba Sabática y la Tentación del Alimento
El relato coránico sigue un patrón estándar (topos) presente en el Antiguo Testamento donde Dios prueba la obediencia sabática mediante la disponibilidad de alimento:
- Éxodo 16: La recolección del maná. Dios prohíbe recoger maná en sábado para probar la fe del pueblo.
- Números 15: El hombre ejecutado por recoger leña en sábado.
- Intensificación Coránica: En el Corán (al-Aʿrāf 7:163), Dios intensifica la prueba: los peces solo aparecían el sábado y desaparecían los demás días. Dios «los puso a prueba a causa de sus transgresiones», tendiéndoles una trampa deliberada a causa de su iniquidad previa.
C. La Conexión con las Tradiciones de Peces y el Río Sambatyon
El elemento específico de los peces en el sábado se deriva de una confluencia de tradiciones talmúdicas y leyendas geográficas:
- Peces en el Sábado (Shabbāt 118b, 119a): El Talmud babilónico destaca la costumbre y el mérito de consumir pescados grandes en sábado (e.g., la historia de José-que-honra-los-Sabbats).
- La Ciudad Babilónica (Qiddūshīn 72a): El Talmud narra que los judíos de una ciudad (qarya) en Babilonia sacaron peces de una zanja durante el sábado y, en consecuencia, fueron destruidos. Esto demuestra que el trasfondo geográfico original era Mesopotamia (Irak) durante el exilio babilónico, y no el mar Rojo.
- El Río Legendario Sambatyon (Sabbaṭyōn):
- Plinio el Viejo (Naturalis Historia 31:18), Josefo (Guerra de los Judíos) y el Génesis Rabbā (11:5) mencionan un río milagroso en Judea o Siria que alteraba su cauce durante el sábado.
- Tradiciones rabínicas posteriores (recogidas por Lichtenstadter y Ginzberg) vinculan este río con el exilio babilónico y afirman que los peces de este río emergían a las orillas y descansaban abiertamente durante el sábado.
[Tradición Talmúdica: Judíos destruidos por pescar en Sábado (Qiddūshīn 72a)]
+
[Leyenda del Río Sambatyon: Peces que emergen/reposan en Sábado]
│
▼
[Síntesis Coránica (Q 7:163): Peces que surgen solo en Sábado en el "baḥr" (río/mar)]
El término coránico baḥr (Q 7:163), comúnmente traducido como «mar», posee una amplitud semántica en árabe que incluye ríos grandes, encajando perfectamente con el contexto del río Sambatyon en Mesopotamia.
5. Citas Clave y Relevancia Textual
Textos Coránicos Fundamentales
Surat al-Aʿrāf (7:163):
«Pregúntales por la ciudad costera cuando violaron el sábado. El sábado sus peces acudían a ellos a flor de agua, pero en los demás días no acudían. Así los pusimos a prueba por cuanto cometían iniquidad.»
Surat al-Baqara (2:65):
«Ya conocéis a aquellos de entre vosotros que violaron el sábado, cómo les dijimos: “Convertíos en simios despreciados”.»
Surat al-Māʾida (5:60):
«[...] aquellos con quienes Dios se enojó y convirtió a algunos de ellos en simios y cerdos.»
Pasajes Exegéticos y Literatura Comparada
Ṭabarī (Comentario a Q 2:65):
«La afirmación de Mujāhid [de que la transformación fue metafórica] se halla en contradicción con la indicación inequívoca del Libro de Dios. Pues Dios relata en Su libro que los convirtió en monos y cerdos.»
Ibn Kathīr (Sobre la naturaleza del castigo):
«En realidad, la respuesta correcta es que fue tanto en la naturaleza como en la figura [maʿnawiyyan wa-ṣūriyyan], pero Dios sabe más.»
Talmud de Babilonia (Sanhedrīn 109a - Sobre la metamorfosis):
«La facción que propuso: “Subamos y hagamos la guerra”, fueron convertidos en simios, espíritus, demonios y monstruos nocturnos.»
Ibn Kathīr (Citando el ḥadīth profético sobre las especies):
«Cuando Dios aniquila o transforma a un pueblo, jamás le concede descendencia o prole. Los monos y los cerdos ya existían con anterioridad a esto.»
Conclusión
El análisis de Gabriel Said Reynolds demuestra que el relato coránico de la Gente del Sábado es un texto teológicamente sofisticado. Mientras que la exégesis islámica tradicional (tafsīr) insistió abrumadoramente en la historicidad de la metamorfosis física (maskh) para preservar el sentido literal del texto coránico frente a alegorizaciones, la investigación intertextual revela cómo el Corán reelaboró tradiciones rabínicas sobre el exilio babilónico, el río Sambatyon y los simios como símbolo de la pérdida de la imagen divina, consolidando una lección perdurable sobre la gravedad de transgredir los mandatos de Dios.