El NobleCORÁN القرآن الكريم Fuentes
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1 Reyes 4

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1 Reyes 4:29 Mención en el comentario

Mientras que la Biblia (1 Re 5:9 [1 Re 4:29 en la RSV]) hace de la sabiduría (heb. ḥokmā) una cualidad particular de Salomón, el Corán aquí (cf. 2:251; 21:78–79; 38:20,…

1 Reyes 4:29 en la Biblia de Jerusalén

Fama de sabio de Salomón

9Dios concedió a Salomón sabiduría e inteligencia extraordinarias y una mente abierta como la playa a orillas del mar.

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1 Reyes 5

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1 Reyes 5:6 Mención en el comentario

…3:14) podría entenderse a la luz de Deuteronomio 17:16, donde se prescribe que un rey justo no debe multiplicar caballos en exceso, y de 1 Reyes 5:6 (4:26 en la RSV) y 10:26, que mencionan la multitud de caballos de Salomón (cr. Mourad Takawi; comp. 2Cr 9:28). Speyer (BEQ,…

1 Reyes 5:6 en la Biblia de Jerusalén

6Salomón disponía de establos para cuatro mil caballos de tiro y doce mil caballos de montar.

Notas de la BJ (2)

5,6 «cuatro mil» según 2 Cro 9 25; «cuarenta mil» hebr.

5,6 Había tres caballos para cada carro. Dos uncidos y otro de reserva.

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  • 38 Ṣād38:31–33 · comentario de Reynolds

    31 Cuando al anochecer le fueron presentados corceles de noble casta, veloces en su carrera,

    32 dijo: «He preferido el amor a los bienes antes que el recuerdo de mi Señor, hasta que [el sol] se ocultó tras el velo.

    33 ¡Traédmelos de nuevo!». Luego comenzó a acariciarles patas y cuellos.

1 Reyes 5:9 Mención en el comentario

Mientras que la Biblia (1 Re 5:9 [1 Re 4:29 en la RSV]) hace de la sabiduría (heb. ḥokmā) una cualidad particular de Salomón, el Corán aquí (cf. 2:251; 21:78–79;…

1 Reyes 5:9 en la Biblia de Jerusalén

Fama de sabio de Salomón

9Dios concedió a Salomón sabiduría e inteligencia extraordinarias y una mente abierta como la playa a orillas del mar.

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1 Reyes 8

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1 Reyes 8:6–7 Mención en el comentario

…reflejar el diseño del arca, que contaba con una figura angélica a cada lado con las alas extendidas (Exo 25:18–20; 22; cf. Num 7:89; 1Ki 8:6–7; 1Ch 28:18; 2Ch 5:7–8).

1 Reyes 8:6–7 en la Biblia de Jerusalén

6Los sacerdotes llevaron el arca de la alianza de Yahvé al santuario del templo, el Santo de los Santos, a su propio lugar, situado bajo las alas de los querubines.

7Los querubines extendían las alas sobre el lugar del arca y cubrían ésta y sus varales por encima.

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  • 2 al-Baqarah2:248 · comentario de Reynolds

    248 Y su profeta les dijo: «Ciertamente el signo de su soberanía será que os llegará el arca trayendo sosiego de vuestro Señor y una reliquia dejada por la Casa de Moisés y la Casa de Aarón, transportada por los ángeles. En verdad, en ello hay un signo para vosotros, si sois creyentes».

1 Reyes 8:9 Mención en el comentario

…dejadas» son los objetos que Dios ordenó a Moisés colocar en el arca: las tablas de la Ley (Exo 25:16, 21; 40:20; cf. Deu 10:2, 5; 1Ki 8:9), el maná (Exo 16:33) y la vara de Aarón (Num 17:25; cf. Heb 9:4). La referencia a los ángeles parece reflejar el diseño del arca,…

1 Reyes 8:9 en la Biblia de Jerusalén

9En el arca no había nada más que las dos tablas de piedra que Moisés depositó allí, en el Horeb: las tablas de la alianza que Yahvé estableció con los israelitas cuando salieron de la tierra de Egipto.

Notas de la BJ (1)

8,9 El griego conoce una doble lectura: «tablas de piedra que... tablas de la alianza que...». El hebreo ignora la segunda.

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  • 2 al-Baqarah2:248 · comentario de Reynolds

    248 Y su profeta les dijo: «Ciertamente el signo de su soberanía será que os llegará el arca trayendo sosiego de vuestro Señor y una reliquia dejada por la Casa de Moisés y la Casa de Aarón, transportada por los ángeles. En verdad, en ello hay un signo para vosotros, si sois creyentes».

1 Reyes 12

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1 Reyes 12 Mención en el comentario

…con el deseo de proteger a Aarón del pecado de idolatría). Se ha considerado (véase, p. ej., Yahuda, 286ss.) una alusión al relato de 1 Reyes 12 (véanse vv. 25–29; véase esp. 1Ki 12:28/Exo 32:4 y Q 20:88), en el cual el rey israelita Jeroboam, quien reinaba en Siquem (el…

1 Reyes 12 en la Biblia de Jerusalén

La asamblea de Siquén

1Roboán fue a Siquén, porque todo Israel había acudido allá con objeto de proclamarle rey.

2Jeroboán, hijo de Nebat, se enteró del suceso —estaba todavía en Egipto, donde se había establecido huyendo del rey Salomón—.

3Después que enviaron a llamarle, Jeroboán llegó con toda la asamblea de Israel y hablaron así a Roboán:

4«Tu padre hizo pesado nuestro yugo. Si ahora aligeras la dura servidumbre de tu padre y el pesado yugo que cargó sobre nosotros, te serviremos.»

5Él les dijo: «Ahora marchaos. Volved a mí dentro de tres días». La gente se fue.

6El rey Roboán se aconsejó de los ancianos que habían servido a su padre Salomón en vida de éste: «¿Cómo me aconsejáis que debo responder a este pueblo?»

7Le dijeron: «Si en este momento te ofreces a este pueblo, te pones a su servicio y les respondes con buenas palabras, ellos te estarán siempre sometidos.»

8Pero él ignoró el consejo que los ancianos le ofrecían y buscó consejo entre los jóvenes que se habían criado con él y estaban a su servicio.

9Les preguntó: «¿Qué me aconsejáis que responda a este pueblo que me ha pedido que aligere el yugo que mi padre les impuso?»

10Los jóvenes que se habían criado con él respondieron: «Este pueblo te ha dicho: ‘Tu padre hizo pesado nuestro yugo; aligera tú ahora nuestro yugo’. Pues bien, esto debes contestar: ‘Mi dedo meñique es más grueso que los lomos de mi padre.

11Mi padre os impuso un yugo pesado,
pero yo añadiré peso a vuestro yugo;
mi padre os azotaba con látigos,
pero yo os azotaré con escorpiones’.»

12Al tercer día, Jeroboán y todo el pueblo fueron donde Roboán, como había dicho el rey: «Volved a mí dentro de tres días.»

13El rey respondió al pueblo con dureza, ignorando el consejo que los ancianos le habían dado

14y hablándoles según el consejo de los jóvenes. Les dijo:
«Mi padre hizo pesado vuestro yugo,
pues yo añadiré peso a vuestro yugo;
mi padre os azotaba con látigos,
pero yo os azotaré con escorpiones.»

15(El rey no escuchó al pueblo, pues se trataba de algo dispuesto por Yahvé, para que se cumpliera la palabra que Yahvé había anunciado a Jeroboán, hijo de Nebat, por medio de Ajías de Siló.)

16Cuando los israelitas vieron que el rey no escuchaba, le respondieron en estos términos:
«¡No tenemos parte con David!
¡No tenemos herencia con el hijo de Jesé!
¡A tus tiendas, Israel!
¡Mira ahora por tu casa, David!»
Israel regresó a sus tiendas.

17Roboán reinó sobre aquellos israelitas que habitaban en las ciudades de Judá.

18El rey Roboán envió después a Adonirán, jefe de la leva, pero los israelitas lo apedrearon hasta matarlo. El propio rey Roboán subió apresurado a su carro para huir a Jerusalén.

19Israel se rebeló contra la casa de David; así hasta el día de hoy.

Secesión política

20Cuando los israelitas supieron que Jeroboán había vuelto, enviaron a llamarle a la asamblea y lo proclamaron rey sobre todo Israel. Nadie se puso de parte de la casa de David, sino únicamente la tribu de Judá.

21Al llegar a Jerusalén, Roboán reunió de la casa de Judá y de la tribu de Benjamín ciento ochenta mil jóvenes dispuestos para la guerra, con objeto de combatir contra la casa de Israel y devolver el reino a Roboán, hijo de Salomón.

22Pero Dios dirigió su palabra a Semaías, hombre de Dios:

23«Habla a Roboán, hijo de Salomón, rey de Judá, y a toda la casa de Judá, a Benjamín y al resto del pueblo, y diles:

24Esto dice Yahvé: No subáis a combatir con vuestros hermanos los israelitas. Que cada uno se vuelva a su casa, pues seré yo quien resuelva este asunto.» Ellos obedecieron la palabra de Yahvé. Dieron la vuelta y se fueron conforme a lo dicho por Yahvé.

25Jeroboán fortificó Siquén, en la montaña de Efraín, y residió en ella. Se trasladó de ella y fortificó Penuel.

Cisma religioso

26Jeroboán se puso a pensar: «Ahora podría volver el reino a la casa de David.

27Si el pueblo continúa subiendo para ofrecer sacrificios en el templo de Yahvé en Jerusalén, el corazón del pueblo se volverá a su señor, a Roboán, rey de Judá, y me matarán.»

28Tras tomar consejo el rey, fabricó dos becerros de oro, y dijo al pueblo: «Basta ya de subir a Jerusalén. Éste es tu dios, Israel, el que te hizo subir de la tierra de Egipto.»

29Instaló uno en Betel y el otro en Dan.

30(Este hecho fue ocasión de pecado.) El pueblo marchó delante de uno a Betel y delante del otro hasta Dan.

31Construyó lugares de culto en los altos e instituyó sacerdotes del común del pueblo, que no eran descendientes de Leví.

32Jeroboán estableció una fiesta el día quince del mes octavo, al modo de la fiesta de Judá. (Subió al altar que había edificado en Betel a ofrecer sacrificios a los becerros que había hecho. Estableció en Betel sacerdotes para los lugares de culto que había instituido.)

33Subió a ofrecer incienso al altar que había edificado en Betel el día quince del octavo mes (el mes que ideó por su cuenta) e instituyó una fiesta para los israelitas.

Notas de la BJ (7)

12,2 Los vv. 2-3a son una glosa que procede de 2 Cro 10, y que falta en el griego. Contradicen al v. 20, que falta en las Crónicas. La mención de Jeroboán en el v. 12 debe ser, asimismo, una glosa. No asistió, pues, según el relato antiguo, a la asamblea de Siquén y sólo más adelante fue llamado por los amotinados (v. 20). Como el Cronista había omitido referir la rebelión de Jeroboán, aquí recuerda desacertadamente su fuga a Egipto.

12,3 Como en los antiguos textos históricos, «todo Israel» designa a las tribus del Norte, como distintas de Judá. En Jerusalén, los de Judá han reconocido a Roboán. En Siquén, los israelitas, tratados con desventaja por Salomón en beneficio de Judá, exigen una constitución. La crisis venía preparándose desde mucho tiempo atrás.

12,24 Después del v. 24, los LXX insertan una larga adición que cuenta la historia de Jeroboán de una manera bastante diversa a la del texto canónico. Combina y transporta elementos tomados de los caps. 11, 12 y 14, añadiendo algunos detalles que parecen inventados. Es un ejemplo de midrás antiguo.

12,27 El hebr. añade: «Volverán a Roboán, rey de Judá», duplicado omitido por griego.

12,28 Jeroboán no pensaba en cambiar de divinidad, sino que actuaba por fines políticos. Al arca de la alianza, que era en Jerusalén el símbolo de la presencia de Yahvé, contrapone el novillo, símbolo de la peana de Yahvé invisible. Se basa en una antigua tradición que también aparece en el episodio del «becerro de oro», Ex 32. Los dos relatos han sido transformados por la polémica. Pero, al elegir el mismo símbolo que para Baal, Jeroboán abría la puerta a la peor ocasión comprometedora, ver Os 13 2. Éste era el «pecado de Jeroboán», que se repetirá como un estribillo en las condenas de los reyes de Israel para el historiador deuteronomista.

12,30 Texto según el griego. Dan, próxima a una de las fuentes del Jordán, y Betel, en el camino de Jerusalén, delimitan el nuevo reino. Eran ya santuarios venerados, Gn 12 8, etc.; Jc 17-18.

12,32 Se hace la dedicación del nuevo templo de Betel en la fiesta de las Tiendas, como la del templo de Salomón.

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  • 20 Ṭā Hā20:83–98 · comentario de Reynolds

    83 «¿Y qué te ha hecho apresurarte dejándolo atrás a tu pueblo, oh Moisés?».

    84 Dijo: «Ellos van pisando mis huellas, y me he apresurado hacia Ti, Señor mío, para que Te complazcas».

    85 Dijo: «En verdad hemos puesto a prueba a tu pueblo en tu ausencia, y el Samaritano los ha extraviado».

    86 Moisés regresó a su pueblo indignado y afligido. Dijo: «¡Oh pueblo mío! ¿Acaso no os hizo vuestro Señor una hermosa promesa? ¿Acaso se os hizo demasiado largo el pacto, o quisisteis que la Ira de vuestro Señor cayese sobre vosotros, por lo que quebrantasteis vuestra promesa conmigo?».

    87 Dijeron: «No faltamos a nuestra cita contigo por propia voluntad, sino que fuimos cargados con el peso de los ornamentos del pueblo. Los arrojamos [al fuego], y así arrojó también el Samaritano».

    88 Y sacó para ellos la figura de un becerro que mugía, y dijeron: «Este es vuestro dios y el dios de Moisés, pero él lo ha olvidado».

    … 10 versículos más

1 Reyes 12:28 Mención en el comentario

…pecado de idolatría). Se ha considerado (véase, p. ej., Yahuda, 286ss.) una alusión al relato de 1 Reyes 12 (véanse vv. 25–29; véase esp. 1Ki 12:28/Exo 32:4 y Q 20:88), en el cual el rey israelita Jeroboam, quien reinaba en Siquem (el centro del culto samaritano), erigió dos…

1 Reyes 12:28 en la Biblia de Jerusalén

28Tras tomar consejo el rey, fabricó dos becerros de oro, y dijo al pueblo: «Basta ya de subir a Jerusalén. Éste es tu dios, Israel, el que te hizo subir de la tierra de Egipto.»

Notas de la BJ (1)

12,28 Jeroboán no pensaba en cambiar de divinidad, sino que actuaba por fines políticos. Al arca de la alianza, que era en Jerusalén el símbolo de la presencia de Yahvé, contrapone el novillo, símbolo de la peana de Yahvé invisible. Se basa en una antigua tradición que también aparece en el episodio del «becerro de oro», Ex 32. Los dos relatos han sido transformados por la polémica. Pero, al elegir el mismo símbolo que para Baal, Jeroboán abría la puerta a la peor ocasión comprometedora, ver Os 13 2. Éste era el «pecado de Jeroboán», que se repetirá como un estribillo en las condenas de los reyes de Israel para el historiador deuteronomista.

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  • 20 Ṭā Hā20:83–98 · comentario de Reynolds

    83 «¿Y qué te ha hecho apresurarte dejándolo atrás a tu pueblo, oh Moisés?».

    84 Dijo: «Ellos van pisando mis huellas, y me he apresurado hacia Ti, Señor mío, para que Te complazcas».

    85 Dijo: «En verdad hemos puesto a prueba a tu pueblo en tu ausencia, y el Samaritano los ha extraviado».

    86 Moisés regresó a su pueblo indignado y afligido. Dijo: «¡Oh pueblo mío! ¿Acaso no os hizo vuestro Señor una hermosa promesa? ¿Acaso se os hizo demasiado largo el pacto, o quisisteis que la Ira de vuestro Señor cayese sobre vosotros, por lo que quebrantasteis vuestra promesa conmigo?».

    87 Dijeron: «No faltamos a nuestra cita contigo por propia voluntad, sino que fuimos cargados con el peso de los ornamentos del pueblo. Los arrojamos [al fuego], y así arrojó también el Samaritano».

    88 Y sacó para ellos la figura de un becerro que mugía, y dijeron: «Este es vuestro dios y el dios de Moisés, pero él lo ha olvidado».

    … 10 versículos más

1 Reyes 14

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1 Reyes 14:16 Mención en el comentario

Yahuda (286), al señalar la vinculación de Jeroboam con el culto a un becerro en Samaria, compara este versículo con 1 Reyes 14:16: «Y entregará a Israel por los pecados que Jeroboam ha cometido y que ha hecho cometer a Israel».

1 Reyes 14:16 en la Biblia de Jerusalén

16Y entregará a Israel por los pecados que Jeroboán cometió e hizo cometer a Israel.»

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1 Reyes 18

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1 Reyes 18 Mención en el comentario

…el comentario a 3:181–82). La mención de «una ofrenda consumida por el fuego» puede ser una alusión al relato del sacrificio de Elías en 1 Reyes 18 (cf. Lev 9:24; Jue 6:21, 13:20):

1 Reyes 18 en la Biblia de Jerusalén

Encuentro de Elías y Abdías

1Pasado mucho tiempo, al tercer año, Yahvé dirigió esta palabra a Elías: «Ve y déjate ver de Ajab, pues voy a hacer que llueva sobre la superficie de la tierra.»

2Elías partió para dejarse ver de Ajab. El hambre arreciaba en Samaría.

3Ajab llamó a Abdías, mayordomo de palacio. (Abdías era profundamente temeroso de Yahvé.

4Cuando Jezabel exterminó a los profetas de Yahvé, Abdías había tomado a cien de ellos y los había ocultado en una cueva, en dos grupos de cincuenta, alimentándolos con pan y agua.)

5Ajab dijo a Abdías: «Vete por el país, recorre todas las fuentes y torrentes; tal vez encontremos hierba para los caballos y los mulos, y no nos quedemos con el ganado exterminado.»

6Se repartieron el país para recorrerlo: Ajab se fue solo por un camino y Abdías solo por el otro.

7Estando Abdías de camino, Elías salió a su encuentro. Al reconocerlo, cayó rostro en tierra y dijo «¿Eres tú, Elías, mi señor?»

8Él respondió: «Yo soy. Ve y di a tu señor que Elías está aquí.»

9Respondió: «¿Qué pecado he cometido? ¿Pretendes entregarme en manos de Ajab para que me mate?

10¡Por vida de Yahvé tu Dios que no hay pueblo ni reino adonde mi señor no haya enviado a alguien a buscarte! Y si la gente decía que no estabas allí, hacía jurar al pueblo o al reino que no te habían encontrado.

11¡Y ahora me pides que vaya donde mi señor y le diga que estás aquí!

12Cuando me aleje de ti, el espíritu de Yahvé te llevará adonde yo no sepa; y si entonces doy el aviso a Ajab y no te encuentra, seguro que me mata. Sin embargo, tu siervo es temeroso de Yahvé desde su juventud.

13¿Nadie ha hecho saber a mi señor lo que hice cuando Jezabel mató a los profetas de Yahvé, que oculté a cien de los profetas de Yahvé, de cincuenta en cincuenta, en una cueva, y los alimenté con pan y agua?

14Y ahora me pides que vaya donde mi señor y le diga que estás aquí. ¡Me matará!»

15Elías respondió: «¡Por vida de Yahvé Sebaot, a quien sirvo, que hoy haré que me vea!»

Elías y Ajab

16Abdías fue al encuentro de Ajab y le dio el aviso. Ajab partió al encuentro de Elías

17y, al verlo, le dijo: «¿Eres tú, ruina de Israel?»

18Él respondió: «No soy yo quien ha arruinado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, por abandonar los mandatos de Yahvé y seguir a los Baales.

19Pero ahora, haz un llamamiento y reúne en torno a mí a los israelitas en el monte Carmelo, especialmente a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal que comen a la mesa de Jezabel.»

El sacrificio del Carmelo

20Ajab hizo un llamamiento entre todos los israelitas y reunió a los profetas en el monte Carmelo.

21Elías se acercó a la gente y dijo: «¿Hasta cuándo vais a estar cojeando sobre dos muletas? Si Yahvé es el Dios, seguidlo; si Baal lo es, seguid a Baal.» La gente no respondió palabra.

22Elías les dijo: «Quedo yo solo como profeta de Yahvé, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta.

23Que nos den dos novillos; que ellos elijan uno, lo despedacen y lo acomoden sobre la leña, pero sin prenderle fuego. Yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña, y tampoco prenderé fuego.

24Luego clamaréis invocando el nombre de vuestro dios; yo clamaré invocando el nombre de Yahvé. Y el dios que responda por el fuego, ése es el Dios.» La gente respondió: «¡De acuerdo!»

25Elías dijo a los profetas de Baal: «Elegid un novillo y preparadlo vosotros primero, pues sois más numerosos. Clamad invocando el nombre de vuestro dios, pero no hagáis fuego.»

26Tomaron el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: «¡Baal, respóndenos!» Pero no hubo voz ni respuesta. Danzaban cojeando en torno al altar que habían hecho.

27Al mediodía, Elías se puso a burlarse de ellos; les decía: «¡Gritad con más fuerza, porque él es dios. Pero tendrá algún negocio, le habrá ocurrido algo, o estará de camino. Tal vez esté dormido y despertará!»

28Gritaron con más fuerza, al tiempo que se hacían incisiones, según su costumbre, con cuchillos y lancetas, hasta que la sangre chorreaba por sus cuerpos.

29Pasado el mediodía, se pusieron a hacer el profeta hasta la hora de la presentación de la ofrenda, pero no hubo voz alguna; no hubo quien escuchara ni quien respondiera.

30Entonces Elías dijo a la gente: «Acercaos a mí.» La gente se aproximó a él. Entonces él restauró el altar de Yahvé que estaba demolido.

31Elías tomó doce piedras (según el número de tribus de los hijos de Jacob, sobre el que viniera la palabra de Yahvé: «Tu nombre será Israel.»)

32Erigió con las piedras un altar (al nombre de Yahvé) y excavó alrededor una zanja de la capacidad de un par de arrobas de sembrado.

33Dispuso la leña, descuartizó el novillo y lo puso sobre la leña.

34Dijo luego: «Llenad de agua cuatro tinajas y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña.» Así lo hicieron. Añadió después: «Hacedlo otra vez», y lo hicieron por segunda vez. Repitió: «Hacedlo otra vez», y lo hicieron por tercera vez.

35El agua corrió alrededor del altar; incluso la zanja se llenó de agua.

36A la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y dijo: «Yahvé, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel, que se reconozca hoy que tú eres Dios en Israel y que yo soy tu servidor, y que por orden tuya he obrado todas estas cosas.

37Respóndeme, Yahvé, respóndeme, para que toda esta gente sepa que tú, Yahvé, eres Dios y que tú has convertido sus corazones.»

38Cayó entonces el fuego de Yahvé, que devoró el holocausto y la leña, y lamió el agua de las zanjas.

39Cuando la gente lo vio, cayeron rostro en tierra y exclamaron: «¡Yahvé, él es Dios; Yahvé, él es Dios!»

40Elías les dijo: «Echad mano a los profetas de Baal, que no escape ni uno de ellos». Les echaron mano y Elías los hizo bajar al torrente de Quisón, donde los degolló.

Fin de la sequía

41Elías dijo a Ajab: «Sube, come y bebe, pues se oye un eco de lluvia abundante.»

42Ajab subió a comer y beber, mientras que Elías subía a la cima del Carmelo. Allí se encorvó hacia tierra, con el rostro entre las rodillas.

43Dijo a su criado: «Sube y otea el mar.» Subió, miró y dijo: «No hay nada.» Él dijo: «Vuelve.» Y así siete veces.

44A la séptima dijo: «Se ve una nubecilla como la palma de una mano, que sube del mar.» Entonces dijo: «Sube y dile a Ajab que enganche el carro y descienda, no sea que le detenga la lluvia.»

45En unos instantes los cielos se oscurecieron a causa de las nubes y el viento, y sobrevino una lluvia torrencial. Ajab montó en su carro y marchó a Yizreel.

46La mano de Yahvé estaba sobre Elías, que se ciñó la cintura y echó a correr delante de Ajab hasta la entrada de Yizreel.

Notas de la BJ (17)

18,4 Paréntesis que prepara el v. 13. Sobre estos «profetas», ver 1 S 10 5+; tendrán mucha importancia en el ciclo de Eliseo.

18,5 «Vete por el país» hebr.; «ven, vamos a recorrer el país» griego.

18,12 Estas súbitas desapariciones parecen haber sido uno de los rasgos de la historia de Elías, 2 R 2 16, hasta que definitivamente fue arrebatado, 2 R 2 11s. El espíritu de Yahvé es una fuerza exterior que transporta al profeta, ver Ez 3 12; 8 3; 11 1; 43 5; Hch 8 39.

18,18 «los mandatos de Yahvé» hebr.; el griego dice «a Yahvé».

18,19 Una glosa añade: «y a los cuatrocientos profetas de Aserá», de los que no se volverá a hablar. —Había extáticos entre los pueblos vecinos de Israel, Jr 27 9s, y formaban colegios numerosos, como los profetas de Yahvé, 18 4. Aquí se trata de los devotos de Baal de Tiro, llamados a Israel por Jezabel, que los mantenía.

18,21 El sentido de la última palabra no es seguro, pero la traducción (ver griego) se acopla a la mímica del v. 26; los israelitas danzan a la vez para Yahvé y para Baal.

18,24 No sólo se trata de decidir cuál de los dos, Yahvé o Baal, es el señor del monte o el más poderoso, sino absolutamente, cuál de ellos es Dios: las palabras de Elías, su oración, v. 37, la aclamación del pueblo, v. 39, no dejan lugar a duda: lo que se dirime en esta competición es la fe monoteísta.

18,27 Las burlas de Elías se inspiran en la leyenda y en el culto al Baal de Tiro, mercader y viajero, como sus fieles, y cuyo «despertar» se celebraba según un texto griego.

18,29 La mención del sacrificio de la tarde, Ex 29 39; Nm 28 4; 2 R 16 15, es aquí una simple indicación de la hora.

18,31 El v. 31 parece ser una glosa.

18,34 «Así lo hicieron» griego, omitido por hebr.

18,35 Elías no practicaba un rito mágico para atraer la lluvia; quiere hacer más deslumbrante el milagro del fuego.

18,37 El milagro demostrará: 1.o, a los profetas de Baal y al séquito extranjero de Jezabel («que se reconozca», v. 36), que nada tienen que hacer en Israel, donde el Dios es Yahvé; 2.o, a los israelitas («este pueblo», v. 37), que Yahvé es el único Dios que convierte a él los corazones.

18,38 El texto añade: «las piedras y la tierra», glosa.

18,40 En la guerra entre Yahvé y Baal, los servidores de Baal sufren la suerte que entonces corrían los vencidos.

18,41 Se había ayunado como preparación del sacrificio y para conseguir la lluvia.

18,45 Era entonces como una segunda capital para los reyes de Israel, 21 1; 2 R 8 29; 9 30s.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 3 Āl ʿImrān3:183 · comentario de Reynolds

    183 Aquellos que dicen: «Ciertamente Dios ha hecho un pacto con nosotros de que no creamos en ningún mensajero hasta que nos traiga una ofrenda sacrificial que sea consumida por el fuego». Di: «Ciertamente vinieron a vosotros mensajeros antes de mí con las pruebas claras y con lo que habéis mencionado; ¿por qué, pues, los matasteis, si sois veraces?».

1 Reyes 18:17–18

17 Cuando vio a Elías, Acab le dijo: «¿Eres tú el que causa la ruina de Israel?». 18 «No soy yo —respondió él—, no soy yo el que causa la ruina de Israel, sino tú y tu familia; porque habéis abandonado al Señor y seguido a Baal». (1Ki 18:17–18; véase también 1Ki 19:9–10)

1 Reyes 18:17–18 en la Biblia de Jerusalén

17y, al verlo, le dijo: «¿Eres tú, ruina de Israel?»

18Él respondió: «No soy yo quien ha arruinado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, por abandonar los mandatos de Yahvé y seguir a los Baales.

Notas de la BJ (1)

18,18 «los mandatos de Yahvé» hebr.; el griego dice «a Yahvé».

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Reynolds la cita a propósito de
1 Reyes 18:36–39

36 A la hora de ofrecerse el holocausto, se adelantó el profeta Elías y dijo: «Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se reconozca hoy que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu siervo y que por orden tuya he hecho todas estas cosas. 37 Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, el Señor, eres Dios, y que eres tú quien hace volver el corazón de ellos». 38 Entonces cayó el fuego del Señor y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, e incluso lamió el agua de la zanja. 39 Al ver esto, todo el pueblo cayó sobre sus rostros y exclamó: «¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!» (1Re 18:36–39).

1 Reyes 18:36–39 en la Biblia de Jerusalén

36A la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y dijo: «Yahvé, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel, que se reconozca hoy que tú eres Dios en Israel y que yo soy tu servidor, y que por orden tuya he obrado todas estas cosas.

37Respóndeme, Yahvé, respóndeme, para que toda esta gente sepa que tú, Yahvé, eres Dios y que tú has convertido sus corazones.»

38Cayó entonces el fuego de Yahvé, que devoró el holocausto y la leña, y lamió el agua de las zanjas.

39Cuando la gente lo vio, cayeron rostro en tierra y exclamaron: «¡Yahvé, él es Dios; Yahvé, él es Dios!»

Notas de la BJ (2)

18,37 El milagro demostrará: 1.o, a los profetas de Baal y al séquito extranjero de Jezabel («que se reconozca», v. 36), que nada tienen que hacer en Israel, donde el Dios es Yahvé; 2.o, a los israelitas («este pueblo», v. 37), que Yahvé es el único Dios que convierte a él los corazones.

18,38 El texto añade: «las piedras y la tierra», glosa.

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Reynolds la cita a propósito de
  • 3 Āl ʿImrān3:183 · comentario de Reynolds

    183 Aquellos que dicen: «Ciertamente Dios ha hecho un pacto con nosotros de que no creamos en ningún mensajero hasta que nos traiga una ofrenda sacrificial que sea consumida por el fuego». Di: «Ciertamente vinieron a vosotros mensajeros antes de mí con las pruebas claras y con lo que habéis mencionado; ¿por qué, pues, los matasteis, si sois veraces?».

1 Reyes 19

Leer el capítulo
1 Reyes 19:9–10

9 Allí entró en una cueva y pasó allí la noche. He aquí que la palabra de Yahveh le llegó diciendo: «¿Qué haces aquí, Elías?». 10 Él respondió: «Ardo en celo por Yahveh Sebaot, porque los hijos de Israel han abandonado tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a espada a tus profetas. Quedo yo solo, y ahora buscan mi vida para quitármela». (1Re 19:9–10; cf. Rom 11:3)

1 Reyes 19:9–10 en la Biblia de Jerusalén

El encuentro con Dios

9Allí se introdujo en la cueva, y pasó en ella la noche. Yahvé le dirigió la palabra; le dijo: «¿Qué haces aquí, Elías?»

10Él respondió: «Ardo en celo por Yahvé, Dios Sebaot, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a espada a tus profetas. Sólo quedo yo, y tratan de quitarme la vida.»

Notas de la BJ (2)

19,9 La «hendidura de la peña» donde se metió Moisés durante la aparición divina, Ex 33 22.

19,10 Los vv. 9b-10 son un duplicado de los vv. 13-14.

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Reynolds la cita a propósito de 2 pasajes