Salmos 96
Yahvé, rey y juez
1 ¡Cantad a Yahvé un nuevo canto,
canta a Yahvé, tierra entera,
2 cantad a Yahvé, bendecid su nombre!
Anunciad su salvación día a día,
3 contad su gloria a las naciones,
sus maravillas a todos los pueblos.
4 Pues grande es Yahvé y digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
5 Pues nada son los dioses paganos.
Pero Yahvé hizo los cielos;*
6 gloria y majestad están ante él,
poder y esplendor en su santuario.
7 Tributad a Yahvé, familias de los pueblos,
tributad a Yahvé gloria y poder,
8 tributad a Yahvé la gloria de su nombre.
Traed ofrendas, entrad en sus atrios,*
9 postraos ante Yahvé en el atrio sagrado,
¡tiemble ante su rostro toda la tierra!
10 Decid a los gentiles: «¡Yahvé es rey!»
El orbe está seguro, no vacila;
él gobierna a los pueblos rectamente.
11 ¡Alégrense los cielos, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto encierra;
12 exulte el campo y cuanto hay en él,
griten de gozo los árboles del bosque,
13 delante de Yahvé, que ya viene,
viene, sí, a juzgar la tierra!
Juzgará al mundo con justicia,
a los pueblos con su lealtad.*
Notas de la Biblia de Jerusalén 3
- 96,5 El griego traduce aquí «los demonios». —Tema frecuente en la segunda parte de Isaías (caps. 40-55), Is 40 18s, etc. Ver 1 Co 8 4+.
- 96,8 El poeta sigue el Sal 29 1-2, cuyo tono universalista acentúa, ver Sal 47 10; Za 14 17.
- 96,13 Himno escatológico. Hay en él numerosas reminiscencias de salmos anteriores.