Biblia de Jerusalén › Salmos
Salmos 93
El Dios de majestad
1 Reina Yahvé, vestido de majestad,
Yahvé, vestido y ceñido de poder,
y así el orbe está seguro, no vacila.
2 Tu trono está firme desde antaño,
desde la eternidad existes tú.*
3 Levantan los ríos, Yahvé,
levantan los ríos su voz,
los ríos levantan su bramido;
4 más que el ruido de aguas caudalosas,
más imponente que las olas del mar,
es imponente Yahvé en las alturas.*
5 Son firmes del todo tus dictámenes,
la santidad es el ornato de tu casa,
oh Yahvé, por días sin término.*
Notas de la Biblia de Jerusalén 5
- 93,2 El cielo es el palacio de Dios, Sal 8 3, etc. Las aguas, vv. 3-4, podrían designar a las fuerzas hostiles a Dios y a su pueblo, ver Sal 18 5+; Jb 7 12+; Is 8 7; 17 12; Dn 7 2; Ap 17 15.
- 93,4 «más imponente que las olas» conj.; «imponente, las olas» hebr.
- 93,5 Estos dictámenes divinos constituyen la Ley revelada, tan inmutable como el universo físico, fundamento del reinado definitivo de Yahvé, tanto en Israel como en la creación.
- 93,5 Se trata del Templo, consagrado para siempre, 1 R 8 13; 9 3, y que consagra a los que se acercan en él al Dios Santo, Ex 19 6+; Lv 10 3; 19 2; Ez 42 14.
- 93,5 Este salmo expresa la doctrina tradicional de los Sabios, al estilo del libro de los Proverbios.