Salmos 141
Contra la seducción del mal
1 Salmo. De David.
Te invoco, Yahvé, ven presto,
escucha mi voz cuando te llamo.
2 Que mi oración sea como incienso para ti,
mis manos alzadas, como ofrenda de la tarde.*
3 Pon, Yahvé, en mi boca un centinela,
un vigía a la puerta de mis labios.
4 No inclines mi corazón a cosas malas,
a perpetrar acciones criminales
en compañía de hombres malhechores:
¡no dejes que comparta sus gustos!
5 Que el justo me hiera y el leal me corrija,
pero nunca el malvado perfume mi cabeza,
pues así seguiría implicado en sus maldades.*
6 Quedaron a merced de la Roca, su juez,
los que oyeron con regodeo mis palabras:*
7 «Como piedra molar estrellada por tierra,
sus huesos se esparcen a la boca del Seol».*
8 A ti, Señor Yahvé, se vuelven mis ojos,
¡en ti me cobijo, no me desampares!
9 Guárdame del lazo que me tienden,
de la trampa de los malhechores.
10 Caigan los malvados en sus redes,
al tiempo que yo escapo indemne.*
Notas de la Biblia de Jerusalén 5
- 141,2 Esta oblación cotidiana era de rigor. La piedad judía equipara así la oración con los sacrificios, ver Sal 51 18. Ver también Ap 5 8; 8 4.
- 141,5 «el malvado» rãšã‘ griego, sir.; «cabeza» rõ’š hebr. —«seguiría implicado» según 11QPsa; «mi oración» hebr. —El texto es muy oscuro. Entendemos que el salmista teme las insinuaciones de los malvados que podrían seducirle.
- 141,6 Yahvé, «Roca de Israel»: Sal 18 3; 19 15; 42 10, etc. —«su juez» está en plural en hebr.; se trata de un plural de majestad, como en Sal 58 12.
- 141,7 «piedra molar estrellada» pelaḥ yebuqqa‘ griego, sir.; «rompiendo y hendiendo» põlēaḥ ûbõqē‘a hebr.
- 141,10 Lamentación individual que se aplicará a Cristo doliente.