El NobleCORÁN القرآن الكريم Sabiduría 9

Oración para alcanzar la Sabiduría

1 «Dios de mis antepasados, Señor de misericordia,
que hiciste todas las cosas con tu palabra,*

2 y con tu sabiduría formaste al hombre
para que dominase sobre tus criaturas,

3 gobernase el mundo con santidad y justicia
y juzgase con rectitud de espíritu;

4 dame la Sabiduría entronizada junto a tí,
y no me excluyas de entre tus hijos.

5 Porque soy siervo tuyo, hijo de tu esclava,
un hombre débil y de vida efímera,
incapaz de comprender el derecho y las leyes.

6 Pues, aunque uno sea perfecto entre los hombres,
si le falta la sabiduría que viene de ti, será tenido en nada.

7 Tú me elegiste como rey de tu pueblo,
para gobernar a tus hijos y a tus hijas;*

8 tú me encargaste construir un templo en tu monte santo
y un altar en la ciudad donde habitas,
a imitación de la tienda santa que pre-paraste desde el principio.*

9 Contigo está la Sabiduría que conoce tus obras,
que estaba a tu lado cuando hacías el mundo,
que conoce lo que te agrada
y lo que es conforme a tus mandamientos.

10 Envíala desde el santo cielo,
mándala desde tu trono glorioso,
para que me acompañe en mis tareas
y pueda yo conocer lo que te agrada.

11 Ella, que todo lo sabe y comprende,
me guiará prudentemente en mis empresas
y me protegerá con su gloria.*

12 Así mis obras serán aceptadas,
juzgaré a tu pueblo con justicia
y seré digno del trono de mi padre.

13 Pues, ¿qué hombre puede conocer la voluntad de Dios?
¿Quién puede considerar lo que el Señor quiere?

14 Los pensamientos humanos son mezquinos
y nuestros proyectos, caducos;

15 pues el cuerpo mortal oprime el alma
y la tienda terrenal abruma la mente reflexiva.*

16 Si a duras penas vislumbramos lo que hay en la tierra
y con dificultad encontramos lo que tenemos a mano,
¿quién puede rastrear lo que está en los cielos?

17 ¿Quién puede conocer tu voluntad, si tú no le das la sabiduría
y le envías tu espíritu santo desde el cielo?*

18 Así se enderezaron los caminos de los habitantes de la tierra;
los hombres aprendieron lo que te agrada
y se salvaron gracias a la sabiduría.»*

Notas de la Biblia de Jerusalén 7
  1. 9,1 «de misericordia», mss, versiones; «de tu misericordia», texto recibido. — Los «antepasados» son sobre todo los patriarcas, Gn 32 10; 2 Cro 20 6, sin omitir a David, 1 R 3 6; 1 Cro 28 9; 2 Cro 1 9.
  2. 9,7 Con preferencia a Adonías y a sus otros hermanos, 1 R 1; 1 Cro 28 5-6.
  3. 9,8 La palabra «imitación» se refiere a la vez al templo y al altar (se trata del altar de los holocaustos, visible para todos, 1 R 8 22.54.62-64). A la «tienda santa», preparada por Dios mismo, se la identifica con el templo celeste de Dios, Sal 18 7; 96 6; Hb 8 2; 9 11; Ap 3 12, etc. (en cuanto a un altar celeste, ver Ap 6 9; 8 3-4; 14 18), o con el modelo divino del templo de Jerusalén, Ex 15 17; 1 Cro 28 19, o con el santuario del Éxodo, Si 24 10, realizado conforme a un modelo dado por Dios, Ex 25 9.40; Hch 7 44; Hb 8 5.
  4. 9,11 «con su gloria», es decir, con su poder, ver Rm 6 4. Otros traducen «en su gloria», guiándome en su luz (ver Is 60 1-3; Ba 5 7.9) o envolviéndome como con una nube protectora (ver Si 14 27).
  5. 9,15 Los términos empleados en este v. recuerdan la contraposición establecida por la filosofía griega entre el cuerpo y el alma o el espíritu, ver Rm 7 25+; sin embargo, el autor estima normal la unión del alma y del cuerpo. En el AT la imagen de la «tienda» evoca lo precario de la existencia humana, Jb 4 21; Is 33 20; 38 12; el epíteto «terrenal» puede hacer referencia a Jb 4 19 o Gn 2 7. En el NT, cotéjese 2 Co 4 7; 5 1-4; 2 P 1 13-14, y también la contraposición indicada por Ga 5 17; Rm 7 14-15.
  6. 9,17 Ver 7 22 +. La Sabiduría, asimilada al espíritu divino (Ez 36 25-27 +; Sal 51 8.10ss), es una forma interior que vuelve a situar al pecador en el camino recto, 10 1, y lo mantiene en el cumplimiento de la Ley, Ba 4 4. Este don de Dios ha encontrado ya en la antigua Alianza una primera realización, 10.
  7. 9,18 De los peligros temporales y espirituales. Esta acción saludable de la Sabiduría queda ilustrada por la exposición siguiente que sirve de transición a la tercera parte. —Numerosos mss lat. añaden aquí: «todos los que, Señor, fueron de tu agrado desde un principio».