El NobleCORÁN القرآن الكريم Sabiduría 7

Salomón era sólo un hombre

1 También yo soy un hombre mortal como todos,
descendiente del primero formado de la tierra.
En el vientre materno se modeló mi carne;*

2 durante diez meses fui cuajado en su sangre,
a partir de la simiente viril y del placer unido al sueño.*

3 Al nacer, también yo respiré el aire común,
caí en la tierra que a todos nos recibe,
y mi primera voz, como la de todos, fue el llanto.

4 Me crié entre pañales y cuidados.

5 Pues ningún rey comenzó de otro modo su existencia;

6 que son iguales para todos la entrada en la vida y la salida.

Aprecio de Salomón por la Sabiduría

7 Por eso supliqué y se me concedió la prudencia;
invoqué y vino a mí el espíritu de sabiduría.

8 La preferí a cetros y tronos
y en su comparación tuve en nada la riqueza.*

9 No la equiparé a la piedra más preciosa,
porque todo el oro a su lado es un puñado de arena,
y ante ella la plata es como el barro.

10 La quise más que a la salud y a la belleza
y preferí tenerla como luz,
porque su claridad no anochece.

11 Con ella me vinieron a la vez todos los bienes
e incalculables riquezas en sus manos.

12 Yo disfruté de todos, porque la Sabiduría los trae,
aunque ignoraba que ella fuera su origen.*

13 Sin engaño la aprendí y sin envidia la comparto;
no escondo sus riquezas,

14 porque es un tesoro inagotable para los hombres,
y los que la adquieren se granjean la amistad de Dios,
recomendados por los dones que ofrece la instrucción.*

Llamamiento a la inspiración divina

15 Que Dios me conceda hablar con conocimiento
y tener pensamientos dignos de sus dones,
porque él es quien guía a la sabiduría y quien dirige a los sabios.

16 En sus manos estamos nosotros y nuestras palabras,
toda prudencia y toda habilidad práctica.

17 Él me concedió el verdadero conocimiento de los seres,
para conocer la estructura del mundo y la actividad de los elementos,

18 el principio, el fin y el medio de los tiempos,
la alternancia de los solsticios y la sucesión de las estaciones,

19 los ciclos anuales y la posición de las estrellas,

20 la naturaleza de los animales y los instintos de las fieras,
el poder de los espíritus y los pensamientos de los hombres,
las variedades de las plantas y las virtudes de las raíces.

21 Llegué a conocer cuanto está oculto y manifiesto,
porque la sabiduría, artífice de todo, me lo enseñó.*

Elogio de la Sabiduría

22 Pues hay en ella un espíritu inteligente, santo,
único, múltiple, sutil,
ágil, perspicaz, inmaculado,
claro, impasible, amante del bien, agudo,

23 libre, bienhechor, filántropo,
firme, seguro, sereno,
que todo lo puede, todo lo controla
y penetra en todos los espíritus:
los inteligentes, los puros, los más sutiles.

24 Pues la sabiduría es más móvil que cualquier movimiento
y, en virtud de su pureza, atraviesa y penetra todo.

25 Es un soplo del poder de Dios,
una emanación pura de la gloria del Omnipotente;
por eso, nada contaminado le afecta.

26 Es reflejo de la luz eterna,
espejo inmaculado de la actividad de Dios
e imagen de su bondad.*

27 Aun siendo una sola, todo lo puede;
sin cambiar en nada, renueva el universo;
y entrando en las almas santas en cada generación
hace amigos de Dios y profetas,*

28 pues Dios sólo ama a quien convive con la sabiduría.

29 Ella es más bella que el sol
y supera a todas las constelaciones;
comparada con la luz, sale ganando,

30 porque la luz deja paso a la noche,
pero a la sabiduría no la domina el mal.

Notas de la Biblia de Jerusalén 10
  1. 7,1 «un hombre», omitido por dos de los principales mss griegos (B y S).
  2. 7,2 Diez meses lunares. Sobre el modo como se representaban la formación del embrión, ver Jb 10 10+.
  3. 7,8 Esta exposición se apoya en el dato de 1 R 3 10 y en los textos sapienciales que ensalzan la Sabiduría por encima de los bienes más preciosos, Jb 28 15-19; Pr 3 1415; 8 10-11.19. El autor añade aquí algunos valores estimados sobre todo por los griegos (v. 10): la salud, ver con todo Si 1 18; 30 14-16; la belleza, ver Sal 45 3; Si 26 1617; 36 22; y la luz del día, ver Qo 11 7. Ver la luz es vivir.
  4. 7,12 «origen», texto recibido. Algunos mss griegos y latín dicen «madre», lit. «engendradora».
  5. 7,14 «la adquieren», mss griegos, sir.; «la usan», texto recibido y lat. La imagen que aflora es la de los regalos ofrecidos a una alta personalidad para solicitar su amistad. Estos regalos «proceden de la instrucción», ver 3 11+; 6 17, es decir, de una enseñanza que regula la vida entera conforme a una auténtica educación moral y religiosa.
  6. 7,21 Actualizando el dato de 1 R 5 9-14, el autor atribuye a Salomón el saber que la cultura helénica de su tiempo buscaba sobre todo. En este contexto, Dios se presenta como la fuente de toda verdad y se pone a las ciencias humanas bajo la dependencia de su sabiduría.
  7. 7,21 El autor amplía aquí en forma original las personificaciones anteriores de la Sabiduría, ver Pr 8 22+. Como lo ha anunciado, 6 22, fija a la vez la naturaleza y el origen, primero enumerando las características del Espíritu divino que la Sabiduría posee en propiedad y que informan ya acerca de su naturaleza, vv. 22-24 (se enumeran 21 atributos y esta cifra, 3 ;ts 7, parece intencionada para significar una perfección eminente); luego, determinando la relación de la Sabiduría con Dios, vv. 25-26, valiéndose de imágenes que a la vez indican procedencia y participación íntima. Tomando de la filosofía griega un amplio vocabulario, el autor subraya a continuación las diferentes características de la Sabiduría y llega a identificarla con la providencia divina, 8 1. Este elogio de la Sabiduría, que participa de la intimidad de Dios, 8 3, que posee su omnipotencia, 7 23.25.27, y colabora en su obra creadora, 7 12.22; 8 4.6, anuncia ya toda una teología del Espíritu a la que se la equipara, 9 17, y de la que recibe las funciones tradicionales, ver Is 11 2+, pero sobre todo la cristología, en especial la de San Juan, y también la de San Pablo (ver Ef y Col) y de la Epístola a los Hebreos.
  8. 7,26 La «luz eterna» se identifica con Dios, designado bajo este aspecto. Algunos textos anteriores sugerían ya la idea de una luz trascendente que emana de Dios, Ha 3 4, ilumina a sus fieles o a su pueblo, Sal 18 29; Is 2 5, constituye la irradiación de su gloria, Is 60 1.19-20; Ba 5 9, o mora junto a él, Dn 2 22+. Pero únicamente 1 Jn 1 5 dirá explícitamente que «Dios es Luz».
  9. 7,27 Como Abrahán, Is 41 8; 2 Cro 20 7; St 2 23, y Moisés, Ex 33 11.
  10. 7,27 No sólo los grandes profetas o los escribas inspirados (Si 24 33), sino incluso todos los que, por su vida santa y su intimidad con Dios, penetran más en el conocimiento de sus exigencias o de sus misterios y se hacen sus «intérpretes» autorizados, capaces de iluminar a los demás hombres.