El NobleCORÁN القرآن الكريم Oseas 2

Perspectivas del futuro

1 El número de los hijos de Israel
será como la arena del mar,
que ni se mide ni se cuenta.
Y en aquel mismo lugar
donde se les decía «No-mi-pueblo»,
se les dirá: «Hijos-de-Dios-vivo.»*

2 Se juntarán los hijos de Judá
y los hijos de Israel en uno;
se nombrarán un solo jefe
y desbordarán de la tierra,
porque será grande el día de Yizreel.*

3 Decid a vuestros hermanos:
«Mi-pueblo»,
y a vuestras hermanas:
«Compadecida».*

Yahvé y su esposa infiel

4 ¡Pleitead con vuestra madre, pleitead,
porque ella ya no es mi mujer,
y yo no soy su marido!
¡Que quite de su rostro
sus prostituciones,
que retire de sus pechos
sus adulterios,*

5 no sea que yo la desnude del todo
y la deje como el día en que nació,
la convierta en desierto,
la reduzca a tierra árida
y la haga morir de sed!*

6 No me compadeceré de sus hijos,
porque son hijos de prostitución.

7 Pues su madre se ha prostituido,
se ha deshonrado la que los concibió,
cuando decía:
«Me iré detrás de mis amantes,
los que me dan mi pan y mi agua,
mi lana y mi lino,
mi aceite y mis bebidas.»*

8 Por eso, yo cerraré
su camino con espinos,
la cercaré con seto
y ya no encontrará sus senderos;*

9 perseguirá a sus amantes,
pero no les dará alcance;
los buscará, pero no los hallará.
Para que diga:
«Volveré a mi primer marido,
cuando me iba mejor que ahora.»

10 Pero ella no sabía que era yo
quien le daba el trigo,
el mosto y el aceite virgen.
¡Yo le multiplicaba la plata,
y el oro lo empleaban en Baal!*

11 Por eso, volveré a tomar
mi trigo a su tiempo
y mi mosto en su estación;
retiraré mi lana y mi lino
con que cubría su desnudez.

12 Y ahora descubriré sus vergüenzas
ante los ojos de sus amantes,
y nadie la librará de mi mano.

13 Acallaré todo su alborozo,
sus fiestas, novilunios y sábados,
y todas sus solemnidades.

14 Arrasaré sus viñedos e higueras,
ésos de los que decía:
«Ellos son mi salario,
lo que me han dado mis amantes»;
los convertiré en matorral
y los devorará la bestia del campo.*

15 La visitaré por los días de los Baales,
cuando suele quemarles incienso.
Adornada con su anillo y su collar,
se fue detrás de sus amantes,
olvidándose de mí
—oráculo de Yahvé—.*

16 Por eso voy a seducirla:
voy a llevarla al desierto
y le hablaré al corazón.*

17 Allí le daré sus viñas,
convertiré el valle de Acor
en puerta de esperanza;
y ella responderá allí
como en los días de su juventud,
como cuando subió del país de Egipto.*

18 Aquel día —oráculo de Yahvé—
ella me llamará «Marido mío»;
ya no me llamará «Baal mío.»*

19 Retiraré de su boca
los nombres de los Baales,
que nunca más volverá a invocar.

20 Aquel día
sellaré un pacto en su favor
con las bestias del campo,
las aves del cielo y los reptiles del suelo;
quebraré y alejaré de esta tierra
el arco, la espada y la guerra,
y los haré reposar en seguro.*

21 Te haré mi esposa para siempre;
te desposaré en justicia y en derecho,
en amor y en compasión;*

22 te desposaré en fidelidad,
y tú conocerás a Yahvé.*

23 Aquel día yo responderé
—oráculo de Yahvé—,
responderé a los cielos,
y ellos responderán a la tierra;

24 la tierra responderá al trigo,
al mosto y al aceite virgen,
y ellos responderán a Yizreel.*

25 Me la sembraré en la tierra,
compadecido de «No-compadecida»,
y diré a «No-mi-pueblo»:
Tú eres «Mi pueblo»,
y él responderá: «¡Dios mío!»*

Notas de la Biblia de Jerusalén 27
  1. 2,1 Repetición de la antigua promesa atestiguada por la tradición yahvista, Gn 32 13, y elohísta, Gn 22 17.
  2. 2,1 Yizreel, lugar simbólico del Día de Yahvé, ver Am 5 18+, llamado aquí intencionadamente día de Yizreel (v. 2). Ver 1 5.
  3. 2,2 Traducción dudosa. Otros entienden: «se apoderarán de la tierra»; «sumergerán la tierra»; «volverán de su tierra» (del destierro).
  4. 2,3 Nuevos nombres simbólicos opuestos a los de 1 6 y 1 9. No hay nombre que se contraponga a Yizreel, el primer hijo de Oseas, cuya significación es doble: señal a la vez de dicha y de desgracia, ver 1 5+.
  5. 2,3 Yahvé habla aquí a Israel en el lenguaje del amor despreciado que no se resigna a odiar, sino que, mediante una serie de castigos, trata de atraer a la infiel, lo consigue, la prueba, vuelve a recibirla con el ardor de los desposorios y la colma de bienes.
  6. 2,4 El proceso es una forma literaria frecuente en los profetas, ver 4 1; Is 3 13; Mi 6 1; Jr 2 9, etc. Pero en estos textos, es Dios quien hace un proceso a su pueblo infiel. La invitación dirigida a los hijos, tan culpables como su madre, 1 2, a pleitear contra ella es una invitación a romper su solidaridad con ella.
  7. 2,4 Estas expresiones están atestiguadas en Mesopotamia como fórmula jurídica de divorcio. Lo mismo ocurría probablemente en Israel.
  8. 2,4 Por «prostituciones» y «adulterios» se ha de entender probablemente aquí amuletos, tatuajes y otras señales distintivas de la prostituta, ver Pr 7 10; Gn 38 15.
  9. 2,5 El uso jurídico de despojar de sus vestidos a la esposa culpable está también atestiguado en el Próximo Oriente. Ver Ez 16 37-39; Is 47 2-3; Jr 13 22; Na 3 5; Ap 17 16.
  10. 2,5 De la esposa se pasa a la tierra, de la que aquélla es el símbolo. Las riquezas de Canaán, que han sido la causa del pecado de Israel, 10 1; 13 6, deben desaparecer, 4 3; 5 7; 9 6; 13 15.
  11. 2,7 «Ir detrás», «seguir», en el sentido de «apegarse a», expresión tal vez del vocabulario del amor. —Los «amantes» son las divinidades cananeas.
  12. 2,8 «su camino» griego y sir.; «tu camino» hebr.
  13. 2,10 Para hacer objetos destinados al culto de Baal.
  14. 2,14 «Viñedo e higuera»: expresión tradicional de la paz, de la tranquilidad y de la comodidad que hubo en tiempo de Salomón, 1 R 5 5, y que volverá a haber en los tiempos mesiánicos, Mi 4 4; Za 3 10. Aquí, se trata de la prosperidad que desvía al pueblo de Yavhé, ver Dt 8 11-20, y arrastra al culto de los ídolos a los que se atribuye esta prosperidad, vv. 7-14.
  15. 2,15 Días de fiesta cultual, ver 9 5; Sal 118 24; Ne 8 9.
  16. 2,16 Hay que entender esta palabra en un sentido fuerte: es la actitud de alguien que aparta a otro del camino que debería haber seguido, ver Jc 14 15. La misma expresión se emplea a propósito del hombre que seduce a una virgen, Ex 22 15. Ver también Jr 20 1.
  17. 2,16 La vida en el desierto, durante el Éxodo, aparece como un ideal perdido (ya Am 5 25; Os 12 10); Israel, todavía joven, Os 11 1-4, no conocía a los dioses extranjeros y seguía fielmente a Yahvé, presente en la nube, Os 2 16-17; Jr 2 2-3; en el desierto fue donde Yahvé «conoció» a Israel, 13 5, ver 2 22+. Sobre el empleo profético del tema del Éxodo, ver Is 40 3+.
  18. 2,17 El valle de Acor (uno de los valles de los alrededores de Jericó que dan acceso al interior del país) fue el lugar de un acto de infidelidad duramente castigado por Yahvé, Jos 7 24-26. Su nombre significa «valle de desgracia», según Jc 7 26+. Se convertirá en puerta de esperanza, dando acceso a una Tierra Santa renovada.
  19. 2,18 «ella me llamará» griego; «tú me llamarás» hebr.; igualmente en el verso siguiente.
  20. 2,18 El nombre de baal («dueño») se daba al marido. Este nombre entraba antiguamente en la composición de muchos nombres de persona, ver 1 S 14 49+; 2 S 2 8, etc.; 1 Cro 8 33; 9 39.40, etc., sin que ello implicara idolatría: era Yahvé el dueño a quien el nombre consagraba a su portador. Pero en época más reciente se consideró impía la palabra baal, por su referencia a los Baales cananeos (ver Jc 2 13+). Por eso Oseas censura su empleo, v. 19. El paso de «dueño mío» a «marido mío» insinúa que el acento se pone en adelante en la intimidad del vínculo conyugal más que en la subordinación de la esposa al esposo, ver Jn 15 15.
  21. 2,20 La restauración mesiánica se realizará en justicia y santidad, vv. 21-22. Dios volverá desde entonces a habitar en medio de su pueblo para colmarle de sus beneficios, ver Lv 26 3-13; Dt 28 1-14. El cielo dará oportunamente la lluvia, y la tierra sus productos en abundancia, Os 2 23-24; 14 8-9; Am 9 13; Jr 31 12.14; Ez 34 26-27.29; 36 29-30; Is 30 23-26; 49 10; Jl 2 19.22-24; 4 18; Za 8 12. Ya no habrá miedo de que vengan otros a apoderarse de él, Am 9 15; Is 65 21-23, ver Dt 28 30-33, porque Israel ya no sufrirá invasión extranjera, Mi 5 4; Is 32 17-18; Jl 2 20; Jr 46 27; Is 4 5-6 (explicado por 25 4-5); Dios establecerá en favor de él un pacto con las bestias feroces, Os 2 20; Ez 34 25.28. La paz se extenderá a todos los pueblos, Is 2 4 = Mi 4 3; ver Is 11 6-8+; 65 25, bajo la égida del Rey Mesías, Is 9 5-6; Za 9 10. La misma muerte desaparecerá, Is 25 7-8, y la alegría sustituirá al sufrimiento y a las lágrimas, Is 65 18-19; Jr 31 13; Ba 4 23.29, ver Ap 21 4.
  22. 2,21 Este verbo se utiliza en la Biblia únicamente a propósito de una joven virgen. Dios suprime así totalmente el pasado adúltero de Israel, que se convierte en una criatura nueva. En la expresión «yo te desposaré en (justicia...)», lo que sigue a la preposición «en» designa la dote que el novio ofrece a su novia (igual construcción en 2 S 3 14). Lo que Dios da a Israel en estas nupcias nuevas no son ya los bienes materiales de la alianza antigua, 2 10, sino las disposiciones interiores requeridas para que el pueblo sea en adelante fiel a la alianza. Tenemos ya aquí en germen todo lo que será desarrollado por Jeremías y Ezequiel: la alianza nueva y eterna («para siempre», v. 21), la ley escrita en el corazón, el corazón nuevo, el espíritu nuevo, Jr 31 31-34; Ez 36 26-27. Ver Ez 36 27+.
  23. 2,21 La palabra ḥesed expresa en primer lugar la idea de un vínculo, de un compromiso. En el terreno profano viene a designar la amistad, la solidaridad, la lealtad, sobre todo cuando estas virtudes proceden de un pacto. En Dios, este término expresa la fidelidad a su alianza, y la bondad que de ahí se sigue con respecto al pueblo elegido (la «gracia» en Ex 34 6), dicho de otro modo (y es la palabra que más conviene a partir de Oseas, por referencia a la comparación de la unión conyugal) el amor de Dios a su pueblo, Sal 136 1-26; Jr 31 3, etc., y los beneficios que de él derivan, Ex 20 6; Dt 5 10; 2 S 22 51; Jr 32 18; Sal 18 51. Pero este ḥesed de Dios pide también en el hombre el ḥesed, es decir, el don del alma, la amistad confiada, el abandono, la ternura, la «piedad», en una palabra, el amor que se traduce en una alegre sumisión a la voluntad de Dios y en la caridad con el prójimo, Os 4 2; 6 6. Este ideal, que se expresa en muchos Salmos, será también el de los Jasidim o «Asideos», 1 M 2 42+.
  24. 2,22 En Oseas el «conocimiento de Yahvé» acompaña al ḥesed, aquí vv. 21-22 y 4 2; 6 6. No se trata, pues, de un simple conocimiento intelectual. Así como Dios «se da a conocer» al hombre ligándose a él por una alianza, manifestándole su amor (ḥesed) con sus beneficios, así también el hombre «conoce a Dios» por una actitud que implica la fidelidad a su alianza, el reconocimiento de sus beneficios, el amor. En esta misma línea, y dado el amplio y característico empleo de esta noción por Oseas (no menos de 20 veces), quizá no deba descartarse el sentido técnico de «conocimiento sexual», ver Gn 4 1, etc., tomado aquí metafóricamente —lo mismo que el matrimonio— para expresar la posesión vital. Así como la noción negativa —«no conocer a Yahvé»— va casi siempre en Oseas unida a la de prostitución o adulterio, es decir, ruptura del matrimonio, ver 2 9-10; 4 1-2; 5 4, así en 2 22 el conocimiento es precisamente la rúbrica del desposorio tres veces repetido y debe ser, sin duda, respuesta al conocimiento previo por parte de Dios, 13 5; ver 2 16, que tendría, por tanto, sentido mucho más hondo que el de «elegir» (como en Am 3 2+, etc.). Así, pues, en Oseas el «conocimiento» precisaría la noción más genérica de su paralelo el ḥesed, 2 21+, acotándola dentro de este ámbito conyugal —en torno al cual gira todo el libro— como el amor y fidelidad absoluta de un matrimonio-alianza que será ya único y definitivo porque habrá logrado ese conocimiento íntimo de total entrega y posesión recíprocas. —Sobre otras acepciones, ver Jb 21 14; Pr 2 5; Is 11 2; 58 2. En la literatura sapiencial, el «conocimiento» es poco más o menos sinónimo de «sabiduría».
  25. 2,24 Nótese la repetición del verbo «responder», como eco evidente del repetido «desposar» en el v. 21. Dios responderá a la espera de su creación, y la creación responderá a lo que los hombres esperan de ella en conformidad con el designio divino. Es lo contrario del estado actual de desorden debido al pecado, ver 4 3; Gn 3 17s; Is 11 6+; Rm 8 19+.
  26. 2,25 Es el significado del nombre de Yizreel, ver 1 4+; 1 5+.
  27. 2,25 El amor de Dios a su pueblo va a contradecir a los nombres de desgracia («No-Compadecida», «No- Mi-Pueblo»), que desaparecen con la maldición de que eran presagio. En 2 1.3 se les sustituye por sus contrarios.