El NobleCORÁN القرآن الكريم Oseas 10

Destrucción de los emblemas idolátricos de Israel

1 Israel era Vid frondosa,
acumulaba frutos:
cuanto más fruto producía,
más multiplicaba los altares;
cuanto mejor era su tierra,
mejores estelas construía.*

2 Su corazón está dividido,
pero ahora lo van a pagar;
él romperá sus altares,
demolerá sus estelas.*

3 Entonces dirán: «No tenemos rey,
porque no hemos temido a Yahvé,
y el rey, ¿qué nos podría hacer?»*

4 Pronuncian palabras,
juramentos falsos, pactan alianzas,
y el juicio brota y florece
como hierba venenosa
en los surcos del campo.*

5 Tiemblan por el becerro de Bet Avén
los habitantes de Samaría;
sí, su pueblo hace duelo por él,
sus sacerdotes se agitan por él,
¡por su gloria,
ya que ha sido deportado!*

6 Él también será llevado a Asiria,
como ofrenda para el gran rey.
Efraín soportará el sonrojo
e Israel se avergonzará de su plan.*

7 ¡Se acabó Samaría!
Su rey es como espuma
flotando sobre el agua.

8 Serán destruidos, demolidos
los altozanos de Bet Avén,
el pecado de Israel.
Cardos y zarzas cubrirán sus altares.
Entonces dirán a los montes:
«¡Aplastadnos!»
y a las colinas:
«¡Caed sobre nosotros!»*

9 Israel ha venido pecando
desde los días de Guibeá;
¡allí siguen!
No les bastó la batalla de Guibeá
contra los hijos de la injusticia.*

10 Voy a castigarlos:
se aliarán pueblos contra ellos,
para castigarlos por su doble culpa.*

Israel ha defraudado la esperanza de Yahvé

11 Efraín era una novilla domesticada,
le gustaba la trilla;
yo uncí su hermoso cuello.
Montaré a Efraín,
Judá abrirá surco,
Jacob destripará terrones.

12 Sembrad justicia,
cosechad amor,
cultivad lo que es barbecho;
ya es tiempo de buscar a Yahvé,
hasta que venga a enseñaros justicia.*

13 Cultivasteis maldad,
cosecháis iniquidad,
coméis el fruto de la mentira.
Por haber confiado en tus carros,
en la multitud de tus soldados,*

14 se alzará un tumulto
de guerra contra tu pueblo;
todas tus fortalezas serán devastadas,
como Salmán devastó Bet Arbel
el día de la batalla,
cuando las madres eran estrelladas
contra sus hijos.*

15 Eso os ha conseguido Betel
por vuestra redoblada maldad.
¡Coincidiendo con la aurora
desaparecerá el rey de Israel!*

Notas de la Biblia de Jerusalén 17
  1. 10,1 «acumulaba» yaśgeh conj.; TM dice yešawweh «se adaptaba».
  2. 10,2 Finge estar adherido a Yahvé cuando de hecho está con los Baales.
  3. 10,3 La inestabilidad del poder y la tutela asiria quitan toda eficacia a la institución real.
  4. 10,4 Irónico: lo que florece es la perversión del juicio o derecho convertido en planta venenosa, ver Am 6 12.
  5. 10,5 «el becerro» griego y sir.; «los becerros» hebr. — El nombre de Bet Avén significa “Casa de la falsedad”.
  6. 10,6 «gran rey» conj.; «rey Yareb» o «rey vengador» hebr., ver 5 13+.
  7. 10,8 Ante la magnitud de la catástrofe, que les quita toda razón de vivir, desearán el fin del mundo. En el mismo sentido cita Jesús este texto, Lc 23 30, ver Ap 6 16.
  8. 10,9 Para el profeta, hay continuidad entre el crimen de Guibeá (Jc 19) y los crímenes actuales. E igualmente la hay en el castigo.
  9. 10,10 «Voy a» según griego; «en mi deseo, y castigaré» hebr.
  10. 10,10 Oscuro. Quizá se trate de la realeza (proclamada en Mispá, cerca de Guibeá, 1 S 10 23-24) y del crimen de Jc 19; quizá sólo del crimen de Guibeá, ya que «doble» puede ser sinónimo de enorme, inaudito.
  11. 10,10 Los vv. 11-12 expresan el designio que Yahvé se había formado sobre Efraín: se le ha confiado una misión, descrita bajo la metáfora de la trilla y la sementera, v. 11, pero que en realidad es de otro orden: hacer que reine la justicia y el amor, buscar a Yahvé, v. 12. Pero él ha hecho lo contrario, v. 13.
  12. 10,12 «Justicia» en el sentido de conformidad con la voluntad divina expresada por su Ley, 8 12. El final del verso admite otra traducción: «hasta que venga y os dé la lluvia conveniente».
  13. 10,13 «tus carros» griego (rikbekã); «tu camino» darkekã hebr.
  14. 10,14 Probablemente el rey moabita Salmán, contemporáneo de Teglatfalasar III (745-727), con motivo de una incursión en Galaad, donde estaba Bet Arbel o Irbid.
  15. 10,14 O: «con sus hijos». Horrores de esta clase eran entonces secuela de la toma de las ciudades, ver 14 1; 2 R 8 12; Is 13 16; Na 3 10; Sal 137 9.
  16. 10,15 La aurora es frecuentemente el momento en que empieza el combate: Jc 9 34-37; Sal 46 6; Is 17 14, y en el que, por tanto, Dios concede la salvación o castiga con la derrota.
  17. 10,15 Este capítulo guarda un estrecho paralelismo con 1-3. Después de la analogía del amor conyugal despreciado, viene ahora la del amor paterno no reconocido. Se puede advertir, sin embargo, que ya en los tres primeros capítulos del libro los hijos estaban estrechamente vinculados a la madre, 2 1.4, y que desde el mismo comienzo, 1 2, aparecen unidas las dos perspectivas.