El NobleCORÁN القرآن الكريم Biblioteca · Reynolds

Muchas de las perspectivas de esta obra se deben a las largas y fecundas conversaciones que mantuve a lo largo de 2015 y 2016 con Joseph Witztum. El profesor Witztum dedicó muchas horas conmigo a abordar problemas de borradores previos y a discutir las cuestiones planteadas por este trabajo, así como la historia de los estudios académicos sobre dichos temas. Su espíritu generoso y su pericia en materia coránica dejaron en mí una profunda huella. Me apresuro a añadir que soy el único responsable de cualquier error que persista en esta obra.

Quisiera expresar mi gratitud al Sr. Ali Quli Qarai, quien aceptó generosamente que se incluyera su traducción del Qurʾān en este volumen y proporcionó una versión nueva y revisada de su traducción para tal fin. En ocasiones, en mi comentario, contrasto mi propia interpretación del texto con la del Sr. Qarai. En conjunto, no obstante, considero que su trabajo es excelente, razón por la cual tuve el ferviente empeño de que su traducción (entre las docenas de traducciones disponibles en inglés) figurara en este volumen. Aliento a los lectores interesados a adquirir y utilizar la edición bilingüe árabe-inglesa de la traducción de Qarai para acompañar el presente volumen, edición que yo mismo utilizo en mi investigación.

Esta obra es, verdaderamente, el fruto de un esfuerzo colectivo. Si bien soy el responsable último de sus contenidos, no habría podido llevar a término este trabajo sin la asistencia de diversas personas. Estoy en deuda en especial con los estudiantes de posgrado de la Universidad de Notre Dame que ofrecieron perspicaces observaciones sobre el subtexto bíblico del Qurʾān y realizaron una labor encomiable en la edición del texto en diversas fases: Rufino Dango, Matthew Kuiper, Breanna Nickel, Andrew O’Connor y Mourad Takawi. Andrew O’Connor, en particular, debatió conmigo con minucioso detalle diversos pasajes de esta obra en mi despacho de Notre Dame. Asimismo, estoy profundamente agradecido a los amigos y colegas que leyeron borradores de diversas

xi secciones de este trabajo y aportaron valiosas observaciones, entre ellos Anne-Sylvie Boisliveau, David Lincicum, Abdelmasih Saadi, Mehdy Shaddel, Joseph Witztum y Holger Zellentin. Debo también una especial deuda de gratitud a mi amigo Mehdi Azaiez, con quien he discutido prolijamente las ideas aquí vertidas.

Considero importante mencionar aquí también a los especialistas de cuyas investigaciones me he beneficiado al elaborar el comentario de la presente obra. En gran medida, hay muy poco de pensamiento original propio en este trabajo, y en cambio muchísimo de las intuiciones de aquellos académicos con los que me enorgullezco de vincularme. Entre ellos se cuentan, entre otros, Mohammad-Ali Amir-Moezzi, Mehdi Azaiez, Rachid Benzine, Anne-Sylvie Boisliveau, Michel Cuypers, Guillaume Dye, Emran El-Badawi, Sidney Griffith, Manfred Kropp, Christoph Luxenberg, Paul Neuenkirchen, Angelika Neuwirth, Michael Pregill, Samir Khalil Samir, Mehdy Shaddel, Stephen Shoemaker, Nicolai Sinai, Devin Stewart, Mun’im Sirry, Joseph Witztum, Hamza Zafer y Holger Zellentin.

Es preciso añadir asimismo que me he beneficiado de manera sustancial de mi labor con la International Qurʾānic Studies Association, o IQSA. Durante mi servicio a la IQSA he llegado a conocer a un amplio elenco de especialistas en el Qurʾān procedentes de todo el orbe, y he tenido ocasión de escuchar numerosas conferencias a lo largo de los encuentros anuales e internacionales de la asociación. Dicha experiencia ha configurado significativamente mi forma de concebir el Qurʾān y ha hecho avanzar mi comprensión sobre los orígenes coránicos.

Deseo también dar las gracias a mis colegas del Departamento de Teología de la Universidad de Notre Dame, quienes me han apoyado y me han ayudado a contemplar el Qurʾān en la perspectiva más amplia del Próximo Oriente de la Antigüedad Tardía. Agradezco en especial el respaldo y magisterio de John Cavadini. Esta obra está dedicada a mis padres, a mis padrastros, y a mi esposa e hijos, quienes constituyen una fuente constante de apoyo, inspiración y júbilo.