El NobleCORÁN القرآن الكريم Tito 1

Saludo

1 Pablo, siervo de Dios, apóstol de Jesucristo, encargado de llevar a los elegidos de Dios a la fe y al pleno conocimiento de la verdad basada en la piedad,

2 con la esperanza de la vida eterna prometida desde toda la eternidad por Dios, que no miente;

3 y ahora, llegado el tiempo oportuno, Dios nuestro Salvador ha manifestado su palabra por la predicación que me ha encomendado.

4 A Tito, verdadero hijo según la fe común, gracia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, nuestro Salvador.

Institución de presbíteros

5 El motivo de haberte dejado en Creta fue que acabaras de organizar lo que faltaba y establecieras presbíteros en cada ciudad, como yo te ordené.*

6 El candidato debe ser irreprochable, casado con una sola mujer, cuyos hijos sean creyentes, no tachados de libertinaje ni de rebeldía.

7 Porque el epíscopo, como administrador de Dios, debe ser irreprochable. No ha de ser arrogante, ni colérico, ni bebedor, ni violento, ni dado a negocios sucios,

8 sino hospitalario, amigo del bien, sensato, justo, piadoso, dueño de sí.

9 Que esté adherido a la palabra fiel, conforme a la enseñanza, para que sea capaz de exhortar con la sana doctrina y refutar a los que la contradicen.

Contra los falsos doctores

10 Digo esto porque hay muchos rebeldes, vanos habladores y embaucadores, sobre todo entre los partidarios de la circuncisión,

11 a quienes es menester tapar la boca, porque son hombres que trastornan familias enteras, enseñando por torpe ganancia lo que no deben.

12 Uno de ellos, profeta suyo, dijo: «Cretenses siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos.»*

13 Y que conste que esto es verdad. Por tanto, repréndeles severamente, a fin de que conserven sana la fe

14 y no den oídos a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.

15 Para los limpios todo es limpio; en cambio, nada hay limpio para los contaminados y no creyentes, pues su mente y conciencia están contaminadas.*

16 Profesan conocer a Dios, mas con sus obras le niegan; son abominables y rebeldes, e incapaces de hacer una sola obra buena.

Notas de la Biblia de Jerusalén 4
  1. 1,5 Pablo habitualmente pone los fundamentos de la evangelización, y deja a otros el cuidado de completarla, ver 1 Co 1 17; 3 6.10; Col 1 7+; Rm 15 23+.
  2. 1,5 Conforme a una costumbre heredada del antiguo Israel (Ex 18 13s; Nm 11 16; Jos 8 10; 1 S 16 4; Is 9 14; Ez 8 1.11, etc), y del Judaísmo (Esd 5 5; 10 14; Jdt 6 16; Lc 7 3; 22 66; Hch 4 5, etc; Josefo, Filón, etc.), las primeras comunidades cristianas, tanto en Jerusalén (Hch 11 30; 15 2s; 21 18) como en la Dispersión (Hch 14 23; 20 17; Tt 1 5; 1 P 5 1), tenían al frente un colegio de «presbíteros», ancianos (sentido etimológico) o notables. Los «epíscopos» (etim. «vigilantes», ver Hch 20 28) —término que no equivale todavía al actual de «obispos»— aparecen relacionados con los «diáconos» (Flp 1 1; 1 Tm 3 1-13; Padres Apostólicos), en algunos textos parecen (Tt 1 5.7; Hch 20 17.28) prácticamente idénticos a los «presbíteros». Con todo, su título, que se encuentra en el mundo griego, pero puede ser también de origen semítico (ver el Mebaqquer de los Esenios; ver ya Nm 4 16; 31 14; Jc 9 28; 2 R 11 15.18; 12 11, etc.), más bien designa una función, un oficio, mientras que el de «presbítero» connota un estado, una dignidad. Puede ser que los epíscopos fueran designados, por turno quizá, en el colegio de los presbíteros para ejercer determinadas actividades, ver 1 Tm 5 17. De todos modos, los presbíteros y epíscopos cristianos, no sólo eran encargados de la administración temporal, sino también de la enseñanza, 1 Tm 3 2; 5 17; Tt 1 9, y del gobierno, 1 Tm 3 5; Tt 1 7, establecidos por los Apóstoles, Hch 14 23, o por sus representantes, Tt 1 5, mediante la imposición de manos, 1 Tm 5 22; ver 1 Tm 4 14+; 2 Tm 1 6.
  3. 1,12 Cita, al menos en las primeras palabras, del poeta cretense Epiménides de Cnosos (siglo VI).
  4. 1,15 Dicho proverbial que adquiere un matiz cristiano, Mt 15 10-20p; Rm 14 14-23; ver Jn 13 10+; Hb 9 10; etc.