Salmos 64
Castigo de los calumniadores
1 Del maestro de coro. Salmo. De David.
2 Escucha, oh Dios, la voz de mi gemido,
guarda mi vida del terror del enemigo;
3 ponme a salvo del plan de los malvados,
de los malhechores que se movilizan,
4 que afilan su lengua como espada,
asestan su flecha, palabra envenenada,
5 y disparan ocultos contra el íntegro,
disparan de improviso y nada temen.
6 Se animan entre sí para el delito,
calculando cómo tender trampas,
se dicen: «¿Quién lo observará
7 y escrutará nuestros secretos?».
Los escruta el mismo que escruta
al hombre por dentro, la mente oculta.*
8 Dios ha disparado una saeta,
repentinas han sido sus heridas;
9 los abate por causa de su lengua,
quienes los ven menean la cabeza.*
10 Todos se llenan de temor,
anuncian la obra de Dios
y meditan sobre su acción.
11 El honrado se alegrará por Yahvé
y en él buscará cobijo;
se felicitarán los hombres rectos.*
Notas de la Biblia de Jerusalén 3
- 64,7 Texto corregido permutando dos consonantes y cortando las palabras de modo distinto al TM; hebr. corrompido, lit.: «escudriñan (combinan) crímenes; estamos dispuestos (mss: «ocultan») un disimulo disimulado; y el fondo».
- 64,9 «los abate por causa de su lengua» conj.; «lo abate; contra ellos (está su lengua)» hebr. (letras invertidas).
- 64,11 Después de un año fértil y de abundantes aguas, el pueblo da gracias al Creador. La primera parte, vv. 2-9, recuerda a Isaías por sus perspectivas universalistas. La segunda, vv. 10-14, con cambio de ritmo en el v. 11, es una entusiasta descripción de la primavera judaíta.