Salmos 6
Plegaria en la tribulación
1 Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. En octava. Salmo. De David.
2 Yahvé, no me corrijas con tu cólera,
no me castigues con tu furor.
3 Piedad, Yahvé, que estoy baldado,
cura, Yahvé, mis huesos sin fuerza.
4 Me encuentro del todo abatido.
Y tú, Yahvé, ¿hasta cuándo?
5 Vuélvete, Yahvé, restablece mi vida,
ponme a salvo por tu misericordia.*
6 Que después de morir nadie te recuerda,
y en el Seol ¿quién te alabará?*
7 Estoy extenuado de gemir,
baño mi lecho cada noche,
inundo de lágrimas mi cama;
8 mis ojos se consumen de rabia.
La insolencia define a mis opresores,*
9 ¡apartaos de mí, malhechores!
Que Yahvé ha escuchado mi llanto;
10 Yahvé ha escuchado mi súplica,
Yahvé acepta mi oración.
11 ¡Queden corridos, confusos mis enemigos,
retrocedan de inmediato, cubiertos de vergüenza!*
Notas de la Biblia de Jerusalén 4
- 6,5 El término hebreo utilizado aquí es nefeš. Este término, ver Gn 2 7, designa el soplo vital (y por extensión, la garganta), que se halla en el principio de la vida y se retira en la muerte. Con frecuencia, esta palabra designa al hombre, o al animal, en cuanto individuo animado, Gn 12 1; 14 21; Ex 1 5; 12 4, etc., o en las diferentes funciones de su vida corporal o afectiva, siempre relacionadas entre sí, ver Gn 2 21+. La expresión «mi nefes» equivale a menudo al pronombre reflexivo «yo mismo», ver Sal 3 3; 44 26; 124 7; Gn 12 13; Ex 4 19; 1 S 1 26; 18 1-3, etc., expresado también por «mi vida» (como en este caso), «mi rostro», «mi gloria». Estos diversos sentidos del término seguirán vivos en el NT (psyjê), ver Mt 2 20; 10 28; 16 25-26; 1 Co 4 16+; 15 44+.
- 6,6 En el Seol, ver Nm 16 33+, los muertos llevan una vida reducida a mínimos y silenciosa, sin mantener ya relaciones con Dios, Is 38 18; Sal 30 10; 88 6.11-13; 115 17-18.
- 6,8 «insolencia», conj.; «ha envejecido», hebr. Los «opresores», o adversarios, ven en las pruebas del enfermo el castigo de alguna falta oculta (p.e. los amigos de Job). Tema más desarrollado en otros pasajes (Sal 31; 35; 38; 69).
- 6,11 Se funden aquí dos reclamaciones de inocencia. La primera, vv. 1-6. 13b-17, de estilo sapiencial, exige la estricta aplicación del talión; la segunda, 7-13a, inspirada en Jeremías, conjura al Juez celeste para que intervenga. El v. 18 es una conclusión litúrgica.