El NobleCORÁN القرآن الكريم Sabiduría 5

1 Entonces el justo aguantará firme y lleno de confianza
frente a los que lo oprimieron
y despreciaron sus sufrimientos.*

2 Al verlo, quedarán sobrecogidos de espanto,
desconcertados por la increíble salvación.

3 Y, cambiando de opinión,
con el espíritu angustiado, se dirán:

4 «Éste es aquel de quien hace tiempo nos reíamos,
a quien convertimos, insensatos, en blanco de nuestros insultos.
Su vida nos parecía una locura,
y su muerte, una deshonra.

5 ¿Cómo es que ha sido incluido entre los hijos de Dios
y comparte su herencia con los santos?*

6 Ciertamente extraviamos el camino de la verdad,
no nos iluminó la luz de la justicia,
ni salió el sol para nosotros.

7 Nos cansamos de andar por sendas de maldad y perdición,
atravesamos desiertos intransitables,
pero no reconocimos el camino del Señor.

8 ¿De qué nos ha servido nuestro orgullo?
¿Qué nos han reportado las riquezas de que presumíamos?

9 Todo aquello pasó como una sombra,
como noticia que vuela;

10 como nave que surca las aguas agitadas,
sin dejar ver el rastro de su travesía
ni la estela de su quilla sobre las olas;

11 o como pájaro que vuela por el aire
sin dejar ninguna huella de su vuelo:
con su aleteo bate el aire ligero,
lo corta con agudo chillido,
se abre camino agitando las alas
y después no descubre la señal de su paso;

12 o como flecha disparada al blanco:
el aire rasgado vuelve a soldarse al instante,
sin dejar conocer su trayectoria.

13 Lo mismo nosotros: apenas nacidos, desaparecemos;
sin poder mostrar ningún signo de virtud,
nos consumimos en nuestra maldad.»*

14 En efecto, la esperanza del impío es como brizna arrebatada por el viento,
como frágil escarcha arrastrada por el huracán;
se disipa como el humo con el viento;
pasa como el recuerdo del huésped de un solo día.*

Fin dichoso de los justos y castigo de los impíos

15 Los justos, en cambio, viven para siempre;
encuentran su recompensa en el Señor
y el Altísimo cuida de ellos.*

16 Por eso recibirán un reino distinguido
y una hermosa diadema de manos del Señor;
pues con su diestra los protegerá
y los escudará con su brazo.

17 Tomará la armadura de su celo
y armará a la creación para vengarse de sus enemigos;*

18 vestirá la coraza de la justicia,
se pondrá por casco un juicio imparcial,

19 empuñará como escudo su santidad invencible,

20 afilará la espada de su cólera implacable,
y el universo luchará a su lado contra los insensatos.*

21 Partirán certeros los disparos de los rayos,
como de arco bien tendido, volarán de las nubes al blanco;*

22 una catapulta disparará furiosa granizada;
las aguas del mar se embravecerán contra ellos
y los ríos los anegarán sin piedad;*

23 un viento poderoso se levantará contra ellos
y los barrerá como un huracán.
Así la iniquidad asolará toda la tierra
y la maldad derrocará los tronos de los poderosos.

Notas de la Biblia de Jerusalén 14
  1. 5,1 Es probable que el término tenga el mismo alcance que en 2 12s, ver 2 20+. Incluso parece que generaliza más. Sin embargo, algunos críticos destacan seguidamente correspondencias con el Siervo, Is 53, y aun con el Maestro de justicia de los textos de Qumrán. Lo que sigue evoca a una figura ejemplar, representación de todos los que padecen pruebas semejantes y conocerán el mismo desquite en el más allá.
  2. 5,5 «hijos de Dios» y «santos» pueden designar a los ángeles: ver por una parte Jb 1 6; Sal 29 1; 82 1; 89 7; por otra, Jb 5 1; 15 15; Sal 89 6.8; Si 42 17; Dn 4 14; Za 14 5. Pero teniendo en cuenta 2 18, es preferible identificar a los «hijos de Dios» con los elegidos que en el cielo participan de la intimidad de Dios y que pueden ser también llamados «santos», ver Sal 16 3; 34 10; Is 4 3; Dn 7 18.21.22; 8 24.
  3. 5,13 Ningún valor duradero ha llenado su existencia entre estos dos extremos.
  4. 5,13 La mayor parte de los mss lat. añaden: «He aquí lo que los pecadores dicen en el infierno». En la Vulgata se cuenta como v. 14 esta glosa antigua que ha pasado al texto.
  5. 5,14 El autor concluye ahora esta confesión de los condenados con otras imágenes: el impío ve su esperanza de felicidad (ver 3 11.18) frustrada para siempre, porque se había apegado a bienes inconsistentes.
  6. 5,14 Algunos mss griegos leen «tela de araña»; lat. y sir. «espuma».
  7. 5,14 El autor evoca, por contraste, la vida de los justos, seguros de una recompensa eterna, vv. 15-16a-b, protegidos por Dios, v. 16c-d, contra los azotes desencadenados para el castigo final de los impíos, vv. 17-23. Este castigo está descrito en términos apocalípticos, repitiéndose las imágenes de un gran combate, Ez 38-39; Is 24-26, y de estragos cósmicos, Am 8 8-9+. Esta sección posiblemente alude a un acontecimiento escatológico distinto.
  8. 5,15 La vida verdadera en la intimidad con Dios. Esta vida, iniciada en la tierra, jamás terminará.
  9. 5,17 Esta «armadura», inspirada en Is 59 16-17, simboliza los atributos del Dios justiciero, que desencadena los elementos de la naturaleza para castigar.
  10. 5,20 Sobre esta «espada» divina, ver Dt 32 41; Is 66 16; Ez 21.
  11. 5,20 En la Biblia, Dios se vale a menudo de la naturaleza para realizar sus juicios. El autor recalca aquí esta idea y la recalcará más todavía volviendo sobre los acontecimientos del Éxodo (ver en especial 16 y 19). En la descripción siguiente se reiteran diversos motivos antiguos, trasladados ya al plano escatológico.
  12. 5,21 La tempestad es la representación tradicional de la intervención divina, ver Ex 19 16+. Sobre los «disparos», ver Sal 18 15; Ha 3 11; Za 9 14.
  13. 5,22 Como en tiempos del Éxodo, Ex 9 23-25, y de Josué, Jos 10 11, y en los juicios de Dios anunciados por los profetas, Is 28 17; Ez 13 13; 38 22; ver Ap 8 7; 11 19; 16 21.
  14. 5,22 Como el Mar de las Cañas engulló a los egipcios, Ex 14 26s, y como el Quisón arrastró los cadáveres de los soldados de Sísara, Jc 5 21. El desencadenamiento de las aguas es símbolo de las grandes calamidades, Sal 18 5+.