El NobleCORÁN القرآن الكريم Jeremías 8

1 En aquel tiempo —oráculo de Yahvé— sacarán de sus tumbas los huesos de los reyes de Judá, los huesos de sus príncipes, los huesos de los sacerdotes, los huesos de los profetas y los huesos de los habitantes de Jerusalén.

2 Los dispersarán ante el sol, la luna y todo el ejército celeste a quienes amaron y sirvieron, a quienes siguieron, consultaron y adoraron. Y no volverán a ser recogidos ni sepultados: servirán de estiércol para el campo.*

3 Y todo lo que quede de este linaje perverso, adondequiera que yo los relegue, preferirán la muerte a la vida —oráculo de Yahvé Sebaot—.*

Amenazas, lamentaciones, avisos. Extravío de Israel

4 Les dirás: Esto dice Yahvé:
¿No se levantan los que caen?;
y si uno se extravía, ¿no sabe volver?

5 Pues ¿por qué se extravía este pueblo,
y Jerusalén apostata de continuo?
Se aferran a la mentira,
rehúsan convertirse.

6 He escuchado atentamente:
sus palabras no son veraces.
Nadie deplora su maldad
ni se pregunta: «¿Qué hice?»
Todos se extravían en sus correrías,
como caballo desbocado en la batalla.

7 Hasta la cigüeña reconoce
en el cielo su estación,
y la tórtola, la golondrina o la grulla
guardan el tiempo de sus migraciones.
Pero mi pueblo ignora
el derecho de Yahvé.

La Ley en manos de los sacerdotes

8 ¿Cómo decís: «Somos sabios,
poseemos la Ley de Yahvé»,
cuando es más cierto que la falsea
el cálamo mendaz de los escribas?*

9 Los sabios quedarán avergonzados,
asustados, serán abatidos.
Desechan la palabra de Yahvé,
¿pero de qué les sirve su sabiduría?*

Repetición de un fragmento conminatorio

10 Así que daré sus mujeres a otros,
sus campos a nuevos amos,
pues del pequeño hasta el grande
todos van a su provecho;
desde el profeta hasta el sacerdote,
todos practican el fraude.

11 Han curado la llaga de mi pueblo
por encima, predicando: «¡Paz!»,
cuando en realidad no había paz.

12 ¿Quedaron avergonzados
por las abominaciones cometidas?
¡Desde luego que no se avergonzaron!;
¡si no conocen la vergüenza!
¡Así que caerán con otros muchos!;
se tambalearán cuando yo los visite
—dice Yahvé—.

Conminación a Judá, la Viña de Yahvé

13 Quisiera recoger de ellos algo
—oráculo de Yahvé—,
pero no quedan uvas en la vid;
tampoco hay higos en la higuera,
y están mustias sus hojas.
¡Es que dispuse quien los despojase!*

14 —«¿Qué hacemos tan tranquilos?
¡Juntémonos, vayamos
a las plazas fuertes
para enmudecer allí,
pues es Yahvé nuestro Dios
quien nos hace morir!
Nos propina agua envenenada,
porque hemos pecado contra Yahvé.*

15 Esperábamos paz, y no hubo dicha;
tiempo de curación, y hubo turbación.

16 Desde Dan se deja oír
el resuello de sus caballos.
Al relincho sonoro de sus corceles
tembló la tierra toda.
Vienen y devoran
el país y cuanto contiene,
las ciudades y sus habitantes.»

17 —¡Voy a enviar contra vosotros
serpientes venenosas,
inmunes a encantamientos,
para que os muerdan!
—oráculo de Yahvé—.

Lamentación del profeta con motivo de una carestía

18 Sin remedio el dolor me acomete,
el corazón me falla;*

19 se oye el grito lastimero
de la capital de mi pueblo
desde todos los rincones del país:
«¿No está Yahvé en Sión?,
¿no mora ya en ella su Rey?
(¿Por qué me irritaron con sus ídolos,
con esas Vanidades extranjeras?)*

20 La siega pasó, el verano acabó,
mas nosotros no estamos a salvo.»

21 Me duele el quebranto
de la capital de mi pueblo;
estoy abrumado,
el pánico se apodera de mí.*

22 ¿No hay sandáraca en Galaad?,
¿no quedan médicos allí?
Pues ¿por qué no llega el remedio
para la capital de mi pueblo?*

23 ¡Quién pudiera convertir
mi cabeza en llanto,
mis ojos en manantial de lágrimas
para llorar día y noche a los muertos
de la capital de mi pueblo!

Notas de la Biblia de Jerusalén 12
  1. 8,2 Los cultos astrales estuvieron muy en boga bajo Manasés y Amón.
  2. 8,3 El hebr. repite aquí «subsistan»; omitido por griego y sir.
  3. 8,3 Este conjunto, 8 4 - 10 25, reúne oráculos pronunciados al comienzo del reinado de Joaquín, alrededor del 605. Los tres poemas 8 4-7.13-17; 9 1-8 continúan y amplían los reproches a Israel. La lamentación 9 9-21 prosigue en 10 17-22 y termina con una oración de Jeremías, 10 23-24. Finalmente se han añadido otros poemas de Jeremías, 8 8-9.10-12.18-23; 9 22-23.24-25. El fragmento 10 1-16 parece escrito por otra mano.
  4. 8,8 Aquí, los sacerdotes, guardianes de la tradición recogida en los textos sagrados. La «palabra», v. 9, designa probablemente el mensaje de los profetas y la Ley, en forma oral y quizá ya parcialmente escrita.
  5. 8,9 Este fragmento, duplicado de 6 12-15, no lo reproduce el griego.
  6. 8,13 Según griego; hebr. «los recogeré del todo».
  7. 8,14 El mismo verbo hebreo significa «juntar» y «suprimir», v. 13.
  8. 8,14 Aquí se trata del silencio de la muerte.
  9. 8,18 «sin remedio» griego; «mi alegría (?)» hebr. —«(el dolor) me acomete», lit. «sube (en mí)» ‘ãlâ conj.; «en (el dolor, en mí)» ‘ălê hebr. En rigor podría entenderse con sola la segunda corrección: «una fuente de alegría es para mí dolor».
  10. 8,19 El texto entre paréntesis parece ser una glosa.
  11. 8,21 «capital de mi pueblo», lit. «hija de mi pueblo».
  12. 8,22 Galaad, al este del Jordán, al norte de Yaboc, tierra de plantas balsámicas y aromáticas, Gn 37 25; 43 11; ver también Jr 46 11.